Advertencias: AU-OOC-Boys Love-Crack shipps

Yu Yu hakusho y Nabari no ou, así como YUGI-OH! No me pertenecen, sus personajes, así como las series son de sus respectivos autores, esta historia va con el fin de mi entretenimiento y el de los lectores.

Capítulo 12: El café comprendió

Era el inicio de otro día, se sentía bastante cálido, y yo seguía en cama, ya no me encontraba enfermo, me sentía bien, simplemente mi estado mental era un desastre, mi cuarto se encontraba a oscuras, desconocía la hora, no quería averiguarlo, no tenía planes, sólo hacer tarea y más tarea, eso podría esperar hasta mañana, anoche Yukina me dijo que Yoite me había traído la tarea, pobre chico, había olvidado que era mi tutor obligado, debía esforzarme por no causarle problemas ahora que había decidido no acercarme mucho a él, no podía hacer nada con el hecho de ser vecinos, o sentarnos juntos en clase, pero podía hacer lo posible para no tener que obligarlo a perseguirme para que hiciera la tarea.

—¡Hiei levántate y sal a comer algo!

Gritó Hina al otro lado de la puerta, era fin de semana y la tendría todo el día encima, una mujer sin duda terca, y lo comprobó al entrar a mi habitación de golpe.

—¿Qué hubieras hecho si me encontrabas masturbándome?

—Hablarte sobre sexualidad.

—Gracias a Enma que no fue el caso.

—Anda levántate, baja a comer algo ¿Te sientes mejor?

Me tocó la frente, luego me sacó de encima mi cobija y me hizo levantarme.

—Cámbiate el pijama, voy a lavar.

Entonces salió y escuche sus pasos alejarse, suspire y busque ropa limpia, cuando me encontraba listo, baje a desayunar, Yukina había salido al parecer, pues solo se encontraba mi madre sirviéndome la comida, me senté y cuando iba a empezar noté que ella me miraba muy atenta, levante la mirada y alcé la ceja.

—¿Qué? Deje la ropa sucia en el cesto ¿Por qué me miras tanto?

—Yuki me contó que vino un compañero ayer en la tarde a dejarte la tarea ¿Es tu amigo?

Parecía que una gran sonrisa se empezaba a dibujar en su rostro, esto era malo, no podía explicarle sobre Yoite, y no quería ilusionarla sobre nuevos amigos, ella siempre quería saber si los tenía, o si había alguna novia, cualquier indicio de vida social normal, y no era el caso, creo que le preocupaba que me convirtiera en un delincuente, peor aún, uno sin amigos mala influencia.

—¡Podrías invitarlo a venir a pasar el rato! ¡Me haría muy feliz conocerlo! Tú nunca traes amigos a la casa, el único amigo que recuerdo tuyo, fue Kurama, por cierto, Yuki me contó que está estudiando en el mismo colegio ¡Qué pequeño es el mundo! ¡También deberías invitarlo!

Ahí estaba, mi madre de nuevo con esperanzas, me mareaba todo lo que decía, sin duda esperaba mucho de algo que no iba a ocurrir jamás, y debía reventar su burbuja de felicidad, era por su bien.

—Alto, alto, mamá
Levanté los brazos, luego los deje caer de nuevo —Yoite no es mi amigo…

—¿Se llama Yoite? Que nombre tan peculiar…

—Es el nombre que le pondrías a un gato, pero yo me llamó como un monte de todos modos ¡Ese no es el punto! ¡Mamá, Yoite no es mi amigo! Es un compañero de clase, si me trajo la tarea es porque lo obligaron a ser mi tutor…

—¿¡Te ayuda con las clases!? ¡Mejor aún! ¡Debe ser un chico muy inteligente!

—Sí… Lo es —Sonreí —Es el vicepresidente de nuestra clase, y está en el consejo estudiantil, saca buenas notas, y siempre tiene las respuestas a lo que sea que le pregunte el profesor, suele contarme datos interesantes, le gusta mucho ver series de ninjas y de misterio, come muchas cosas dulces, tú dices que yo como mucho, el devora la comida, y siempre me está regañando por algo.

Sin darme cuenta había empezado a hablar de Yoite, y sonreír como tonto, mamá sonreía del mismo modo al escucharme tan atenta.

—C… Como sea… —Desvié la mirada.

—Suena como un chico fantástico.

—Sí… Pero como ya te dije, sólo es mi tutor, y compañero de clase.

—Yuki me dijo que también es nuestro vecino, me dijo que era un chico bien parecido, alto de cabello negro.

—Ajá… Tiene los ojos azules, y la piel blanca… ¿Por qué seguimos hablando de esto?

Me sentí apenado y estúpido de seguir hablando de Yoite, mamá sólo sonrió.

—Espero conocerlo pronto… ¡El teléfono! Debe ser tu tía Rui.

Como quien dice, me salvó la campana, me apresure a comer, y así irme antes de que siguiera hablándome de Yoite, justo ahora no era buena idea. Cuando acabé subí de nuevo a mi cuarto, en verdad Yukina tenía que venir y hablarle de Yoite a mamá. No pude evitar mirar hacia la ventana, me preguntaba si estaba en casa, negué ante ese pensamiento, mejor me iba a bañar, y no sé, seguir viendo la serie china o lo que fuera.

Cuando salí del baño, mi madre ya se no se escuchaba al teléfono, no le presté mucha atención y me fui directo al cuarto para encender la computadora, mientras esperaba miraba hacia la ventana, esto era ridículo, debía dejar de hacer eso ¿Cuál era el punto? Y aun así me encontraba corriendo mi cortina y abriendo la ventana, no esperaba nada realmente, no esperaba encontrarme con Yoite, ni con nadie, y sin embargo ahí estaba un chico de cabello oscuro y ojos verdes recargado mirando con indiferencia hacia mi lado.

—Hola —Saludó con voz monótona.

Ya lo había visto antes en la escuela, solía pasar el tiempo con Yoite, aunque no sabía cómo rayos se llamaba. Al verlo alcé la ceja.

—¿Qué haces en el cuarto de Yoite?

Pregunté al no saber que más decir, era obvio que estaría ahí, eran amigos, supongo, el chico pareció ignorar mi pregunta y distraerse con una mariposa que iba pasando, aquello me irrito.

–¡Oye! —Fruncí el ceño.

—Debes ser Hiei…

Dijo sin voltearme a ver en lo absoluto, su mirada seguía fija en aquella mariposa, me sorprendió que supiera mi nombre ¿Yoite le hablaba de mí? Me sentí extraño ante la idea.

—¿Sabes? Yoite habla dormido, y suele verse tan divertido, aunque no creo que nada se comparé a sus gemidos, no le gusta mucho que lo toque, pero es inevitable…

Me quedé desconcertado ante el repentino comentario ¿¡De qué demonios me estaba hablando!?

—Es mi mejor amigo, en secundaria lo hacíamos mucho en el salón de arte, era una buena forma de quitar el estrés, y para ya sabes, distraerlo de lo que pasaba con Yami, nos solíamos divertir mucho, el salón era muy espacioso, y podíamos hacer el ruido que quisiéramos…

Sentí como me daba un tic en el ojo, de pronto me encontraba muy molesto, me quedé inmóvil, ni un solo dedo podía mover, la mariposa entonces se marchó mientras él seguía mirándola sin expresar nada en su mirada, quería matarlo, sin duda ahorcarlo, cortarlo en pedacitos.

—Sabes que a Yoite le gustan los ninjas ¿No? Bueno a mí también, así que practicábamos técnicas ninja en el salón de arte, no teníamos un aula para practicar, y éramos pocos miembros en el club, Yoite solía acabar adolorido y cuando le tocabas gemía de dolor muy gracioso, nuestra amiga Shijima solía tocarlo a pesar de… ¿Te encuentras bien?

Sentía como mi sangre se había subido a mi cabeza y de pronto se había caído hacia mis pies, me sentí débil, como si el alma se me hubiera sido arrebatada de mi cuerpo, me sujeté del barandal y por fin pude tomar una bocanada de aire.

—Deberías ver tu cara, se ve graciosa.

Gracioso cuando te estripé los ojos y la lengua, eso sí será gracioso, entonces lo miré y podía jurar que le habían salido alas y cola de demonio, sonreía con satisfacción el desgraciado, lo iba a matar ¿¡Cómo pude caer en su truco barato!?

—Te debe gustar mucho Yoite como para enojarte tanto.

Se encogió de hombros muy relajado, y yo sentía que me iba a dar una jaqueca si mi sangre seguía subiendo y bajando, sentí como me ardían las mejillas, desvié la mirada y chasqueé la lengua.

—Que tontería…

—Bueno, entonces déjame te cuento de la vez que nos quedamos solos viendo una película po…

Le cubrí la boca, no quería seguir escuchando sus tonterías, razón por la que sentí que casi me caía por estirarme así de una ventana a otra.

—Policial…

Termino de decir cuando me aparte para sujetarme, este pequeño demonio me iba a sacar de mis casillas.

—¡No me interesa!

—Entonces tampoco te debe interesar que Yoite fue a una cita con Yami ¿Cierto?

En ese momento sentí como si me hubieran echado un valde de agua fría ¿¡Una cita!? ¡Debía ser una broma!

—Mira, ahí va —Señaló hacia la calle.

Volteé rápido ignorando que podría ser otra jugarreta, sólo lo escuche resoplar ocultando una risita, iba a reclamarle y de paso a romperle los dientes, pero entonces paso Yoite muy apurado, no podía ser ¿¡En verdad iba a una cita con ese engreído!?

—¡Demonios!

Me aparté rápido de la ventana y me apresuré a salir de la casa, cuando iba a abrir la puerta, choque contra Hina.

—¿¡Qué pasa Hiei!?

Me preguntó muy consternada, sin embargo, no tenía tiempo ni para pensar, y seguí corriendo para alcanzar a Yoite.

Después de correr tras un apresurado Yoite, me quedé pensando ¿¡Qué demonios estoy haciendo!? De acuerdo, iba a una cita ¿Iba a detenerlo? ¿Por qué? ¿¡Cuál era el punto!? ¿¡Qué esperaba de todo esto!? De nuevo mi mente se inundó de preguntas, las cuales no quería responderme, iba a volver a casa, esto era ridículo, entonces vi como Yoite se encontraba con Yami, y me oculté ¿¡Por qué me ocultaba!? Yami era todo sonrisas, como lo odiaba, sin duda estaba en mi lista de gente más odiada, casi en los primeros lugares, y vaya que esa lista era larga.

—¡Bakura guarda silencio!

Escuché de pronto a un lado mío, ocultos en unos arbustos había un grupo de tarados, eran los amigos de Yami, el soquete del rubio, uno de cabello café que no había visto nunca, el que se parecía a Yami, pero en versión pequeña, la gritona de cabello purpura, la otra chica que no me importa, y el maldito albino.

—¿Creen que realmente tengan una cita?

Preguntó en un tono de preocupación el Yami versión bolsillo con ojos color purpura.

—¡Vamos Yugi no te desanimes! Seguro hay una explicación para esto.

Lo intentó animar la castaña.

—¡Si viejo! ¡Yami jamás te engañaría con ese larguchon tan desabrido!

—Se dice larguirucho, Jonouchi.

—No, definitivamente larguchon, Anzu.

Bueno, no planeaba seguir escuchando como hablaban mal de Yoite.

—¿Qué hacen aquí?

Me atreví a preguntar, todos se asustaron menos el albino fastidioso, casi se caían de la impresión como si los hubiera atrapado cometiendo un delito.

—Vaya hasta que te diste cuenta de la clase de novio que tienes.

Dijo con un tono burlesco el albino, al parecer se llamaba Bakura, no iba a olvidarlo, entrecerré los ojos, quería borrarle la sonrisa del rostro, sin embargo, Yoite y el engreído se alejaban.

—No tengo tiempo para tonterías.

Finalicé, y me dispuse a seguir a ese par, al parecer el grupo de tarados hizo lo mismo, todos como un grupo de malditos acosadores, y seguía sin entender mis propios motivos para hacer esto.

Yoite parecía presentir que lo seguían, de vez en cuando volteaba a ver, debíamos ser extremadamente cautelosos, sin embargo, éramos los peores espías de la historia, íbamos en un grupo grande y llamativo, a parte la de cabello purpura, el rubio y Bakura hacían tanto ruido que quería matarlos.

—¡Ya cállense!

Les grite harto de sus tonterías.

—¡Cállanos si puedes!

Respondió el rubio a la defensiva, Bakura se seguía riendo, mientras la niña tonta intentaba frenarlo, y al final resultaba igual de molesta. Me sorprendía de sobre manera que Yoite nunca nos vio, por ratos miraba a Yami que le hablaba y de pronto simplemente dejo de voltear hacia atrás.

Debía volver a casa, lo sabía bien, pero no podía, era como si algo me detuviera y me hiciera seguir hacia adelante, simplemente no podía ni quería volver a casa. Después de caminar un rato, se detuvieron frente a una cafetería muy colorida con un anuncio igual de colorido que decía bienvenidos, repugnante, pensé.

Entonces ambos entraron, y nosotros viéndonos aún muy sospechosos nos acercamos y nos agachamos para a ver por la gran ventana del lugar, al menos había frente a nosotros unos arbustos, la gente pasaba y nos miraba como bichos raros, y vaya que lo éramos, ambos se sentaron en el centro del lugar, Yami dando la espalda hacia la ventana, y Yoite de frente, esperaba no nos notara, aunque creo que los arbustos ayudaban a ocultarnos.

Miramos por un rato como una camarera coqueteaba con Yami de forma tan descarada, la castaña se empezó a enojar, mientras la versión mini de Yami se veía cada vez más angustiado.

—¡Qué descarada!

—Calma Anzu —Dijo la peli morada.

—Aunque la camarera sí que esta buena…

Dijo el soquete, mientras el castaño y Bakura asentían y miraban como todos unos depravados, la castaña los fulmino con la mirada.

—¿Viste su trasero?

—¡Bakura!

Gritó la de cabello morado.

—¡Vamos nena, tu trasero es más lindo!

—¿¡En serio!?

La chica sonrió y se sonrojo, mientras ponía sus manos en sus mejillas. Creo que le faltaba algo de neuronas a la ingrata.

—Miho ¿En serio?

La castaña sonrió nerviosa.

—Me largo…

Anuncie, esto era demasiado estúpido, y realmente ya no quería ver más nada, Yoite estaba en una cita con Yami, bien por él, no había nada que hacer.

Vaaaamos no llores, no eres el primero ni el ultimo al que le montan los cuernos.

Dijo Bakura en su tono burlón, en verdad me estaba colmando la paciencia.

—Bakura por favor ya no lo molestes.

Intentó detenerlo la peli morada descerebrada usando un tono tierno y agarrando su brazo, vaya que ese par era el uno para el otro, a pesar de las suplicas, Bakura continuó escupiendo tonterías, y yo seguía sin irme realmente; en algún punto parecía que Yoite se quedaba en silencio, no podía ver si Yami hablaba o no, así que asumí que era él quien estaba conversando, mientras Yoite escuchaba. Creo que la angustia empezaba a ser contagiosa, me sentía extremadamente ansioso, no pasaba nada, y aun así sentía como si estuviera pasando todo, sentía que me torturaba viendo esto, y aun así seguía viéndolo.

—Debo confiar en Yami…

Dijo de pronto el chico parecido a Yami, todos lo voltearon a ver, yo sólo lo hice de reojo, sentía que, si dejaba de ver hacia Yoite, me perdería de algo importante.

—¿Yugi?

—Yami me ama, es mi novio, debo confiar en él —Dijo con seguridad.

Para mi aquel dato había sido muy revelador, entonces el enano era novio de Yami, lo primero que pensé era que Yami sin duda es un egocéntrico, salir con un chico muy parecido a él, y el enano no se quedaba atrás, eso explicaba lo angustiado que estaba, y lo segundo y más importante, entonces ¿Yoite tenía un amor unilateral por Yami? Me sentí pésimo.

—Pues Yami acaba de tomarle la mano…

Anuncio Bakura, haciendo que todos volvieran a ver apresuradamente, y así había sido, el cretino le tomo la mano, aunque Yoite la aparto rápido.

—Puedes confiar todo lo que quieras en Yami, pero debes cuidarte de ese larguchon —Dijo Bakura sonriendo.

—¿Qué quieres decir? —Preguntó Yugi.

—¡Es obvio que se muere por Yami! Ahora con la mínima oportunidad aprovecha para salir con él, seguro lo hostigo hasta que Yami accedió, a este paso es capaz de obligarlo a cogérselo.

—¡Bakura!

—Miho, es verdad —Se encogió de hombros.

Apreté el puño con rabia, esto ya era el colmo.

—¡Tú no sabes cómo es Yoite!

A este punto ya había perdido la compostura, ya no me importaba si me descubrían o no, Yoite no era así, él jamás haría nada de eso, y no iba a permitir que este idiota ensuciara su imagen con tales estupideces.

—¿¡Tú sí!? ¡Vamos llegaste hace unos meses a la escuela! ¿Tú qué sabes realmente de Yoite?

—¡Lo conozco mejor que tú, y que cualquiera de ustedes!

—¿Entonces qué está pasando justo ahora?

—¡Hay un motivo!

—El motivo es este, el sombrío es más que una desgraciada puta que necesita desesperadamente que se lo cojan.

Entonces fue cuando le metí un puñetazo, acabamos agarrados en el suelo, dándonos golpes mientras nos seguíamos insultando, la novia descerebrada gritaba que nos iban a descubrir y por demás cosas que no entendí, el rubio y el castaño nos sujetaron para separarnos, pero nos soltamos y volví a echarme encima de él, lo iba a matar, lo iba a dejar tan mal que no volvería a tener ganar de hablar mal de Yoite.

—¡Quítate gnomo rabioso!

—¡Muérete albino idiota!

Dije entre empujones y golpes.

—¡Deja de molestar a Yoite! —Volví a gritar.

—¡Les dije que nos iban a descubrir!

Chillo la descerebrada sin comprender el sentido de sus palabras, ignorando que Yoite estaba ahí, no fue hasta que sentí que me golpeaban en la cabeza que volví en mis sentidos, Yami me había metido un coscorrón, el muy maldito.

—¡Estúpido Yami!

—¡Estúpido presidente!

Gritamos el unisonó Bakura y yo, mientras mirábamos con rabia a Yami.

—¿¡Qué hacen aquí!?

Exigió saber el don perfecto, mientras se colocaba sus manos en su cintura y nos miraba severo ¿Quién se creía que era? Entonces toda mi rabia se pasó a él.

—¿¡Qué te importa!? ¿¡Eres dueño de la calle!? —Pregunté frustrado.

—No, pero es muy obvio que nos estaban espiando.

—¿¡Y qué!? ¿Vas a llamar a la policía? —Pregunto Bakura con ironía —¡Policía me estaban espiando mientras le montaba los cachos a mi novio!

—¡Yo no estaba haciendo nada de eso Bakura!

—Vamos chicos, hay que relajarnos un poco —Dijo el castaño entrometido.

Estaba por ir tras su cuello también, cuando Yoite murmuro mi nombre, entonces lo volteé a ver, no estaba seguro de cómo interpretar su mirada, sin embargo, me sentí extremadamente culpable, suspiré en respuesta.

—Como sea, yo me largo.

Me fui sin mirar atrás, me apresuré en alejarme de todos esos tontos y sobre todo de Yoite, no me atrevía a verlo, pues de nuevo me venían todas esas preguntas, toda esa angustia. Camine lo más rápido posible, no esperé que Yoite me siguiera.

—¡Jaganshi!

Grito Yoite mi apellido de la nada, sin darme cuenta me asuste y voltee, en un impulso respondí de forma estúpida.

—¡Ya hice la tarea!

Era una gran mentira, y tampoco supe porque lo dije, no pude evitar sonrojarme ante mi idiotez, al menos había hecho reír a Yoite, verlo reír era lo mejor, entonces se acercó más a mí.

—No, tonto…

—Perdón por interrumpir tu cita.

Dije desanimado, realmente me sentía culpable, y odiaba ese sentimiento, odiaba todos los sentimientos que Yoite me hacía experimentar. Yoite de pronto me sujeto de la mano y empezó a caminar hacia otro lado, me sorprendió el contacto inesperado, no podía dejar de ver nuestras manos entrelazadas, y pareció notarlo, pues después de un rato me soltó apenado, luego se detuvo y me miro.

—No era una cita, más bien era una conversación…

—¿Conversación?

Me encontraba entre confundido y feliz, era grandioso que eso no fuera una cita, sabía que Yoite no se metería con un hombre ajeno.

—Yami ama mucho a Yugi…

Entonces mi felicidad se apagó, era cierto, aunque no fuera una cita, aunque Yami tuviera una pareja, Yoite aún tenía un amor unilateral por él, de nuevo me sentí muy frustrado ante esa idea, por tantos motivos me sentía completamente infeliz.

—Yoite.

—Y bueno, realmente yo…

—¡Ya lo decidí!

No podía permitir que Yoite siguiera sufriendo, tampoco podía seguir escapando de él, me necesitaba, y lo iba a apoyar, y tal vez de esa forma podría por fin sacármelo a la mente.

—¿Qué? —Me miro algo confundido —¿Qué decidiste ahora?

—Yoite te ayudare a conquistar al presumido ese, y fingiré ser tu novio para alejar al imbécil de Bakura…

La única forma de mantener seguro a Yoite era está, no me iba a echar a atrás en esto.

—¿Disculpa?

Yoite pestañeo, en verdad parecía confundido, y no lo culpaba, hace días le había pedido cortar relación entre nosotros, y ahora venía y decía todas estas tonterías, realmente ni yo esperaba este cambio de planes, pero, en mi mente tenían algo de sentido.

—Si, así te protegeré, mientras al mismo tiempo planeamos algo para que Yami se enamore de ti y quitar al enano de su novio del camino ¡Confía en mí!

Aceptó que estaba diciendo un montón de idioteces, pero realmente mi cabeza no daba para más, me sentía eufórico.

—¿Q…Qué?

—No te preocupes Yoite, no te dejare solo, esta vez te apoyare.

Sonreír, no era de sonreír mucho, pero Yoite solía sacarme sonrisas, y aunque realmente me sentía extraño, también sentí alivio, alivio de tener oportunidad de acercarme de nuevo a Yoite, a pesar de que fui yo quien había pedido distanciarnos, me sentía extremadamente ilógico con mis acciones y mis deseos, no, no, recuerda, en parte es para dejar de pensar en él, eso es lo primero, me dije a mí mismo con insistencia, incluso durante el camino de regreso, a un punto que mis pensamientos parecían deformarse y dejar de creer eso.

Cuando volví a casa, de pronto sentí como si todo me hubiera caído de golpe, le había prometido buscar la forma de conquistar a Yami ¿¡Cómo demonios se supone que iba a hacer eso!? ¡Yo no sabía nada de esas tonterías! Espera… Le había pedido a Yoite fingir ser novios ¿¡Qué se supone que planeaba sacar de eso!? De acuerdo, protegerlo, sólo eso ¿Bien? Yoite es importante para mí, y quiero protegerlo ¿Por qué es importante para ti? Entonces miré el suelo buscando respuestas ¿Por qué Yoite era importante para mí? ¿Quién era Yoite? ¿Qué era Yoite para mí? Abrí los ojos como si hubiera descubierto algo impresionante, una voz en mi cabeza me dio la respuesta como si fuera el golpe de un rayo, ni siquiera me dejó escapar como lo había hecho hasta ahora.

—¿Hiei? ¿Qué haces parado en la entrada? En la mañana te fuiste tan rápido que me asustaste ¿Hiei? ¿Estas temblando? ¿Te volviste a sentir mal?

Escuchaba muy lejos a mi mamá, pero cuando se acercó a mí, la abrace, ella se sorprendió.

—¿Le pasa algo a mi hermano? —Preguntó Yukina preocupada.

—Hiei, me estas asustando… ¿Qué tienes?

—Lo amo…

Susurré muy bajito, como si no quisiera escucharme a mí mismo, todo era mentira, era mentira querer sacarlo de mi mente, era mentira querer ayudarlo, solo me estaba mintiendo, me estuve mintiendo una y otra vez estos días, y ya no pude más.

—¿Qué?

—Estoy enamorado de Yoite… Me enamore de Yoite ¿Por qué?

Me aferre a la ropa de mi mamá, seguía sin querer aceptarlo, no podía asimilarlo, y sin embargo por fin lo comprendía.

—Me enamore de alguien que quiere a otra persona…

¿Qué tan arruinado podía estar?