Advertencias: AU-OOC-Boys Love-Crack shipps

Yu Yu hakusho y Nabari no ou, así como YUGI-OH! No me pertenecen, sus personajes, así como las series son de sus respectivos autores, esta historia va con el fin de mi entretenimiento y el de los lectores.

Capítulo 13: La limonada no sabe

Hiei ciertamente me desconcertaba, era grandioso sin duda poder estar juntos, seguir actuando como siempre, realmente esta nueva normalidad donde él formaba parte de mi vida me gustaba, ya no podía asimilarlo de otro modo, el único problema aquí es que Hiei es un asco para crear planes románticos, y bueno ¿¡Qué esperaba!? ¡Es Hiei! Ese sujeto tiene de romántico lo que yo tengo de optimista, lo que no imaginaba es que realmente creara planes ridículos, hasta un niño de escuela primaria se le ocurrirían mejores cosas, y bueno lo peor de todo este asunto es que cada plan era para conquistar a un hombre que ya no me interesaba, y Hiei se las ingeniaba para dejarme en vergüenza una y otra vez.

—Yoite, últimamente andas muy extraño.

Miharu me miraba muy atento, mientras yo seguía pensando en que punto mi vida se volvió un circo.

—Soy extraño.

—Me refiero a que suspiras mucho.

—Si tuvieras que hacer un intento mediocre de rapeo frente a tu clase, rimando cosas estúpidas y sin sentido, también estarías suspirando.

Empezaba a sentir un extraño odio hacia Hiei, era como ¡Eres tan lindo, pero tan idiota! Al final era él diciendo una palabra al azar y yo buscando una rima, mientras Yami aplaudía pensando que estábamos en medio de un número cómico en pareja, y no tardaban en ponernos un apodo raro si seguíamos haciendo presentaciones tan absurdas, porque rapear no había sido lo peor, el truco de magia casi deja ciego al profesor, Hiei era muy talentoso para hacer explotar cosas de la nada, sigo pensando que si tuvo que ver con el incidente del laboratorio.

—¿Por qué rapearías frente a tu clase?

—¡Eso mismo me pregunto yo!

—No… En serio ¿Por qué?

¡Se lo que te digo Yoite! ¡Si le mostramos tus talentos ocultos a Yami, verá lo increíble que eres!

¿Qué talentos?

Ahí estaba la semana pasada escuchando como Hiei había ingeniado el plan perfecto para conquistar a Yami ¡Mostrarle los talentos que obviamente no tenía! Sentí un ardor en el estómago que tardo tiempo en irse.

¡Exacto! Quedará impresionado cuando vea de lo que eres capaz, a Candy le funciono.

¡No confió en nadie que lleve por nombre Candy!

—Solo digamos que Hiei es un verdadero tarado —Conteste.

Miharu se encogió de hombros y tomo un sorbo al jugo que llevaba hace rato en la mano, empezamos a caminar rumbo a las escaleras, teníamos libre la siguiente clase debido a una junta de profesores, así que al menos por un rato podía descansar de hacer el ridículo en clase, justo en ese momento iban subiendo Hiei, junto a Kurama, el presidente de clase del otro grupo, lo había visto mucho en el comité y en juntas, ciertamente era un chico muy popular, al igual que Yami, Kurama era capaz de volver locas a las chicas del colegio, además era de los estudiantes más prestigiosos, siempre estaba en buenos puestos, por otro lado su vicepresidente Yu Kaito, no era lo que llamarían popular, tenía tan buenas notas como Kurama, pero siempre quedaba en segundo lugar en comparación, solía escuchar en el comité sobre cierta rivalidad unilateral de Kaito hacia Kurama.

—¡Ey Nerd! —Llamó Hiei —Demonio.

Saludo a Miharu, tenía días llamándolo así, y si me preguntan seguía extrañado de eso, es decir, Hiei era un irrespetuoso y a todo el mundo le ponía apodos en base a su aspecto o lo que supiera de ellos, muchas veces porque olvidaba sus nombres y otras por gusto, pero ¿Por qué le decía demonio a Miharu? Lo era, claro, pero ¿En qué momento ellos habían interactuado? Ninguno me decía de donde se conocían.

Miharu sólo esbozo una sonrisa, Hiei parecía irritado, así que volvió a mirarme, aunque permaneció en silencio.

—Estamos juntando gente para jugar básquet ¿Les interesa? —Preguntó Kurama.

—¿Vas a alcanzar la canasta?

Le dije a Hiei para molestarlo, aunque mi expresión sin emociones seguía intacta, él frunció el entrecejo.

—¿Quieres que te patee hasta el infierno?

No pude evitar sonreír levemente, no estaba seguro si fue un reflejo por parta suya, pero también me sonrió.

—Seguimos aquí par de tortolos.

Anuncio Miharu, sacándonos del trance.

—Si, por desgracia sigues aquí robándonos el oxígeno.

Respondió Hiei entre cerrando sus ojos hacia Miharu, en serio ¿De dónde se conocían? El odio de Hiei hacia Miharu no era un odio común, Kurama se rio nervioso, así que rechace su invitación para jugar, Miharu hizo lo mismo, y aun así los seguimos hacia el gimnasio, ciertamente no teníamos nada que hacer por la siguiente hora.

—Quieres ver a Hiei sudando —Afirmo Miharu.

Me puse tan rojo por lo repentino del comentario, y agradecí que Hiei iba distraído hablando con Kurama más adelante.

—¿¡Eh!? ¡No!

Ni siquiera había considerado esa posibilidad, hasta que Miharu la metió, no, la clavó dentro de mi cerebro.

—Si tienes suerte, puede que se quite la camisa.

—¿¡Por qué sería eso suerte!?

Miharu me miro con unos ojos brillantes, y una expresión de ingenuidad ¡No me ibas a engañar con eso!

—¿No te gustaría ver sin camisa a tu novio?

—¿De qué novio hablan?

Pregunto Hiei, quien se había vuelto hacia nosotros, negué rápido.

—¿No son esos tus amigos los explota laboratorios?

Señale hacia los chicos de la vez pasada, Hiei no volteo a verlos, me miraba muy atento con ese par de ojos suyos que me ponían nervioso, fue Kurama quien se acercó para invitarlos a jugar, estos aceptaron muy animados, entonces fueron ellos quienes buscaron a más gente para jugar.

—¿Entonces? —Preguntó Hiei.

—Entonces ¿Qué?

Mire hacia el piso ¿No iba a ignorar el tema? ¿Qué quería que le dijera? Habíamos acordado ser novios falsos, pero aún no estaba seguro en qué consistía eso, hasta ahora seguíamos actuando como siempre, a diferencia de que nos habíamos vuelto los payasos de la clase, y esa imagen seguía siendo muy lamentable, de todas las personas en el colegio precisamente nosotros éramos los ridículos. Miharu había pasado de nosotros y se fue a buscar un lugar en las gradas ¿En verdad me había abandonado? ¿¡Qué clase de mejor amigo era!? ¡Quiero una devolución de mis sentimientos!

—Miharu solo estaba molestándome…

Respondí por fin, después de haber sido examinado muy detenidamente por Hiei, este esbozo una sonrisa, era una picara, algo malo se le había ocurrido ¡Por favor no me hagas hacer el ridículo en el gimnasio! Supliqué con todo mi corazón, para mi sorpresa no me dijo nada, se dio vuelta y volvió con sus amigos, entonces me escabullí hacia las gradas junto a Miharu.

—Yoite, dime algo —Dijo Miharu.

—Deja de preguntarme cosas raras…

Ya me había metido en muchos apuros con sus raros comentarios.

—No, algo serio ¿Por qué no le dices que te gusta?

Aquella pregunta me tomó por sorpresa sin duda, permanecí con la mirada en el suelo.

—¿Debería?

Es decir, antes me sentía con valor para decírselo, en ese momento lo que más deseaba era volver a estar junto a él, pero conforme pasaba el tiempo el valor se iba extinguiendo, ya estaba de nuevo con él, éramos amigos, era todo lo que yo quería ¿Era necesario decirle que me gustaba? Podía simplemente conformarme con ser cercano, no hacía falta escalar más ¿Cierto?

—¿En verdad piensas que puedes ocultarlo por mucho tiempo?

—Pude ocultar lo que sentía por Yami…

—Sabes que es diferente…

¿Lo era? ¿En verdad lo que sentía y siento ahora era diferente? ¿En qué forma?

—Antes ni siquiera me mencionabas nada sobre decirle algo a Yami, siempre insistías en que era un sueño imposible, a veces ni siquiera me tomabas tan en serio ¿Por qué con Hiei es distinto? —Pregunte confundido por ese cambio.

Me puse a jugar con mis manos nervioso, seguía sin entender cuál era la diferencia entre lo que paso con Yami y lo que pasaba con Hiei, es decir, Yami era el príncipe encantado rodeado de chicas bellas, entendía que era un sueño inalcanzable, en ese momento incluso jure que él era super hetero, y parecía no importarme, seguía dentro del sueño donde por fin estaríamos juntos, y al mismo tiempo me conformaba con lo poco que recibía de todo eso, en cuanto a Hiei, bueno era aún más complejo ni siquiera sé si siente interés romántico o sexual, sé que unos meses no sirven de mucho para conocer ciertos aspectos de la gente, y sin embargo, no había rastros de nada, Hiei no miraba a las chicas, tampoco a los chicos, claro, era como si para él todos fueran insignificantes, tampoco hablaba del tema y sí, no sabía cómo cortejar a una persona de una forma normal, su única referencia había sido la serie juvenil de la mentada Candy que vio la semana pasada junto a su hermana, así que en este caso me encontraba aún más perdido, no había un referente para medir si entraba o no en los gustos de Hiei, y si me preguntaban lo dudaba mucho.

—Cuando te des cuenta, lo entenderás.

Respondió Miharu, mientras miraba hacia la cancha ¿Darme cuenta? ¿Sobre qué? Empezaba a cansarme del asunto de darme cuenta sobre cosas, pero rápidamente dejé eso de lado cuando vi que se reunían en el centro de la cancha, los amigos de Hiei habían conseguido juntar a más chicos, y entre ellos se encontraba Yami, y sus amigos, Bakura no perdía el tiempo para molestar a Hiei, aunque este parecía pasar de largo, en cuanto se formaron los grupos para jugar, las chicas empezaron a amontonarse, en especial por Kurama y Yami, Ryuji también tenía un grupo de fans, Marik no quedaba atrás, y si Bakura no estuviera tan jodido de la cabeza también sería bastante popular, Marik también era un matón, sin embargo, sabía medirse más.

Las chicas gritaban con bastante entusiasmo, me aturdían sin duda, entre los gritos la única ovación para Bakura era de su novia Miho, y aun así retumbaba mis tímpanos ¿Cómo su delicada voz podía sonar así de fuerte?

—Hiei se quitó la camisa.

Dijo de pronto Miharu, voltee por inercia, lo juro.

—No es cierto…

Miharu empezó a reírse, ese había sido un truco muy sucio, incluso para él.

—¿Decepcionado?

—¡No!

Me cruce de brazos, no quería ver a Hiei sin camisa, eso era ridículo ¿Qué ganaba con eso? ¡Nada!

—Ahora si lo está haciendo.

—Mentiroso… ¡Ah!

Realmente se estaba quitando la camisa, luego la uso para limpiarse el sudor de la frente, Miharu no pudo evitar soltar una risita ante mi reacción ¡No tengo idea de qué cara estaba poniendo! ¡Espero que no una muy tonta! Me encontraba de alguna manera u otra siguiendo con la mirada los movimientos de Hiei como para pensar en mis propias expresiones; Hiei era bastante rápido, muy ágil, y en verdad tenía buen cuerpo, no sabía cómo asimilar eso, es decir ¿Ocultaba esos músculos bajo el uniforme? ¡Imposible!

—El chico de cabello negro…

Dijo de pronto una chica atrás de mí.

—¿Cuál? ¿El bajito?

—Es muy lindo ¿No?

—¡Hinageshi! ¿¡Qué piensas!? —Se rio la otra chica.

¡Si Hinageshi! ¿¡Qué piensas!? No pude evitar voltear un poco a verla, era una pelirroja de cabello corto voluminoso, y ojos verdes muy expresivos.

—Deberías saludarlo cuanto terminen de jugar —Sugirió su amiga.

—¡No! ¡Qué vergüenza! —Contestó.

—Botan lo conoce —Dijo otra de las amigas —Deberías pedirle que te lo presente.

—¿¡En serio!?

La chica parecía más animada a hacerlo ¿Botan? ¿¡De dónde Hiei conocía a esa Botan!? ¡Espera! ¿¡Botan del consejo estudiantil!? Ahora que lo pensaba ¿¡Por qué Hiei tenía amigos del consejo estudiantil!? Ya era muy llamativo que fuera amigo de Kurama, y tampoco estaba seguro como se hicieron amigos, me encontraba sumamente metido en mis pensamientos que ignore lo que venía en mi dirección, sólo escuche a las chicas de atrás gritar de la impresión, mientras yo sentía algo impactarse contra mi rostro, entonces todo se volvió oscuridad, y caí al suelo, sentí mucho dolor, y bastante confusión ¿Qué fue eso? Mi cabeza empezó a dar vueltas.

—Yoite ¿Qué te paso?

Miharu, si no lo sabes tú que estabas sentado a mi lado ¿¡Cómo esperas que yo lo sepa!? Lo único que sé, es que gemí del dolor mientras varias personas me rodeaban para ver si seguía vivo, escuché las risas estruendosas de Bakura y Marik, Jonouchi diciendo que me habían matado, y por demás gente hablando rápido y al mismo tiempo.

—¡Tienes buena puntería enano! —Dijo Bakura entre risas.

—¡Cállate idiota! —Respondió Hiei irritado.

¿¡En serio Hiei me golpeo!? ¿Era una señal divina? ¿El karma me había molido a golpes sin que yo hiciera nada? Empezaba a sentirme irritado.

—¡Yoite! ¿¡Estas bien!? —Preguntó Yami preocupado.

¡Sí! ¡Estoy increíble Yami! ¡Estoy tirado en el piso sintiendo dolor en todo mi rostro!

—Debemos llevarlo a la enfermería.

Creo que ese fue Kurama, no estoy seguro, mucha gente hablando ¡Me irritan!

—Díganme…

Dije cuando logre acomodar un poco mi mente y estabilizar mi voz —¿Qué fue lo que paso?

Hubo un momento de silencio antes de que alguien gritara, desconozco quien fue.

—¡Hiei te golpeo con el balón!

—¡Ey! ¡Fue un accidente! ¡Yo quería golpear a Kuwa idiota!

—¿¡Qué te pasa enano!?

Entonces Hiei lanzó el balón, y eso había sido lo que impacto contra mi rostro ¿En serio? ¿De todas las personas en el lugar? ¿¡Yo!?

—Con que así fue…

Murmure aun en el suelo.

—Yoite, deberíamos ir a la enfermería…Te está sangrando la nariz —Dijo Miharu.

No conteste nada, simplemente me levante ante las miradas expectantes de todos, Hiei se encontraba discutiendo con el chico alto de cabello naranja.

—¿Yoite?

Miharu me miraba preocupado, yo tenía algo en mente, así que me acerque a Hiei, puse mi mano en su hombro, él volteo a verme y entonces le metí un puñetazo, ciertamente yo no pierdo los estribos tan fácilmente, pero Hiei era muy bueno para sacarme de mis casillas, todos se quedaron paralizados ante la vuelta de acontecimientos, luego me desmaye.

Desperté poco después en la enfermería, estaba recostado, mientras esos grandes ojos me miraban muy atentos, Hiei tenía una vendita en la nariz y en el labio, además estaba recargado al pie de la cama, intenté re incorporarme, pero me sentí mareado.

—Tómalo con calma.

Me sujeté la cabeza y me senté, entonces volví a mirarlo.

—¿Qué paso? —Seguía muy aturdido al respecto.

—Te traje a la enfermería, llevas dormido mucho tiempo, las clases ya empezaron.

—Oh…

—Me dolió el puñetazo —Dijo.

—Me dolió el balonazo —Contesté.

—¡Fue un accidente! —Se excuso.

—Pues también el golpe que te di, mi puño se resbalo y choco contra tu cara.

Me encogí de hombros, él se acercó hacia mí bastante irritado.

—¡Eso no tiene sentido alguno! —Me reclamo.

—Para mí si lo tiene…

De pronto me sujeto del rostro, entonces nos miramos fijamente, al inicio me sentí aturdido por el repentino acto, pero mientras más lo miraba a los ojos más consiente me hacía de lo cerca que estábamos, mi vista se dirigió hacia sus labios, nunca había besado a nadie y pensar en ello no era algo que realmente anhelara mucho, no era como si soñara con el primer beso como muchas personas solían decir, sí llegue a imaginarme en el pasado con Yami, soñar que se acercaba a mí de la misma forma como con Yugi aquel día, sin embargo, si era muy sincero el pensamiento me solía resultar incomodo o incorrecto, no era muy fan de ser tocado tan a la ligera por la gente, incluso ante la idea de que Yami me tocara siempre me hacía sentir raro, era alguien que solía rechazar el contacto, aunque en estos momentos era como si la idea de ser tocado no fuera tan mala, el contacto con Hiei no me generaba rechazo, desde el principio su toque no me molestaba, y entonces mi mente se había inundado de pensamientos sobre besarlo ¿Qué se sentiría? ¿Qué sabor tendría? ¿Me gustaría? Mi corazón comenzó a latir muy rápido, sentía como su aliento rozaba contra mis labios, y entonces me sentí muy nervioso, mis mejillas ardían.

—Yoite tú…

¿Yo? ¿Yo qué? No estaba prestando mucha atención, empezaba a sentir una rara atracción hacia sus labios, sentía como si en cualquier momento fueran a chocar.

—Hiei…

Cerré los ojos, dispuesto a romper la distancia, y me detuve cuando escuché la puerta de la enfermería abrirse, Hiei y yo saltamos de la impresión, nos habíamos metido tanto en esto que ignoramos todo, entonces nos apartamos rápido ¿¡Qué estaba a punto de ocurrir!? ¡Aquello había sido un movimiento muy arriesgado de mi parte! ¿¡Hiei estaba dispuesto a besarme!? ¡No! Seguramente era otra de sus tonterías ¡Que se yo! Mi corazón seguía latiendo muy rápido, puse mi mano en mi pecho como si así fuera calmar los latidos.

—¡Yoite! Me alegro que hayas despertado ¿¡Cómo te sientes!?

Me habló animada la enfermera, Kazuho Amatatsu, no era bueno esto, le iba a decir a Yukimi lo que paso.

—¿Ya no sangro tu nariz?

Se acercó a revisarme, yo negué, aunque aún me sentía muy acelerado y pareció notarlo.

—Te siento algo agitado, y estas muy rojo…

—Estoy bien… ¿Puedo volver a clases?

Me miró no muy convencida de dejarme volver, pero acabó cediendo.

—De acuerdo, pero si te sientes mal, vuelve —Volteo a ver a Hiei —Te lo encargo ¿Sí?

¿¡Por qué se lo pedía a él!? Esto ya era bastante incomodo, me levanté buscando mis cosas, cuando estaba por salir ella volvió a hablarme.

—Deberías contárselo —Sonrió.

La miré de reojo y seguí mi camino hacia la salida, Hiei me siguió de cerca, ninguno de los dos hablo, ninguno menciono nada del incidente.

—¿Por qué la enfermera te habla tan familiar?

Preguntó rompiendo así el silencio que se había formado, me sentí aliviado de que no mencionara nada de lo otro, aunque parecía negarse a voltear y verme, lo miré de reojo un momento antes de volver la vista al frente.

—Es hermana de Yukimi…

—¿Yukimi? ¿No es ese tu apellido?

Me detuve un momento, ciertamente no acostumbraba a usar el apellido de Yukimi, aunque estuviera registrado de ese modo me resultaba incluso raro, Yukimi era Yukimi, y todos me decían Yoite a mí, no estaba seguro como explicarle a Hiei sobre eso.

—Es mi tutor…

Creo que esa era la forma más sencilla de decirlo, estaba bajo la tutela de Yukimi, aunque ciertamente me había adoptado, pero no era como si le dijera papá o algo así, Yukimi simplemente era Yukimi y punto. Hiei se quedó un momento pensativo, sin embargo, no me hizo más preguntas, aquello me alivio bastante. Al volver a clases todos nos miraron, al parecer se había corrido la voz sobre el incidente del balón y el puñetazo que le metí a Hiei, aunque vamos, no lo dañe como hubiera querido, solo le rompí el labio; Hiei ignoro a todos como de costumbre y se fue a su lugar, seguí su ejemplo.

—Yoite ¿Te sientes mejor? —Preguntó Yami.

Las clases por fin habían finalizado, todos se encontraban recogiendo sus cosas y saliendo. Voltee hacia a Yami, bueno últimamente me hablaba más seguido, para sorpresa mía y la de todos, Hiei parecía ignorar nuestra presencia, aunque tampoco se apresuró por irse.

—Estoy bien…

—¿Vamos juntos a la sala del consejo?

Había olvidado por completo que teníamos una reunión esa tarde, si era sincero no tenía ánimos, me dolía la cabeza. Note como Hiei se levantaba, así que toda mi atención se fue hacia él.

—¡No olvides hacer la tarea! ¡La revisaré! —Le advertí.

—¡Sí mamá! ¡También comeré mis vegetales!

Me respondió de mala gana sin voltearme a ver.

—¡Hazla bien! ¡La de ayer tenía muchos errores!

—¿¡También quieres que lave los platos!?

—¡Deberías! ¡Tu pobre madre llega muy cansada!

—¿¡Desde cuándo eres amigo de mi mamá!?

Entonces salió azotando la puerta, ignorando que Jonouchi iba detrás de él.

—¡Oye! —Se quejó el rubio.

Negue con la cabeza, mientras Yami se reía, haciéndome recordar que seguía ahí parado esperando mi respuesta, tomé mis cosas y me levanté.

—Vamos…

Camine hacia la salida con calma, Yami me siguió.

—Se llevan bastante bien, es bueno saber que arreglaron sus problemas.

¿Llevarnos bien? ¿No vio como nos gritábamos? ¿Recuerda que me lanzó un balón a la cara y yo en respuesta le puse el puño en la suya? ¿De qué habla?

—¿Sabes? Sueles ser tan reservado, es difícil saber lo que piensas, y siempre te mantienes distante de casi todos, pero cuando estas con Hiei, pareciera que olvidas las reservas y simplemente te diviertes.

Yami sonrió, lo miré sin entender de que me hablaba, volví mi vista al piso algo confundido ¿Divertirme? Bueno, Hiei me hacía actuar fuera de mí, yo jamás le gritaba a la gente, y tampoco me iba a los golpes hasta el piso, ciertamente me gustaba pasar desapercibido por la vida, y por su culpa eso ya no pasaba ¡Por su culpa hacíamos el ridículo frente a la clase! Sentía como el dolor volvía, puse mi mano en mi cabeza, aunque realmente me gustaba, me gustaba pasar tiempo con Hiei, aun si eso significaba dejar ciego a un profesor, realmente desde que él llego, hacía cosas que no imagine hacer antes.

Durante la reunión del consejo, no pude evitar mirar a Botan, la duda había vuelto ¿De dónde conocía a Hiei? Con todo lo ocurrido había dejado olvidado el asunto de la chica de cabello rojo… ¿Cuál era su nombre? Como fuera, me sentía muy curioso sobre Botan, mis pensamientos fueron arrojados lejos cuando sentí mi celular vibrar, raro, no solía recibir llamadas, Miharu sabía que estaba ocupado, Yukimi igual, y nadie más me hablaba realmente, discretamente revisé, era un mensaje de ¿¡Hiei!? Le había dado mi número por si tenía dudas con la tarea, y me respondió que no sabía usar el celular ¿¡Quién no sabía usar uno!? Seguro me tomaba el pelo, aun así, me acabó dando su contacto; iba a ignorarlo, pero llegó otro mensaje ¿¡Qué quería!? Lo abrí y bueno, escribía horrible, pero me estaba preguntando sobre la tarea ¿¡Olvido anotarla!? Sentí que me daba un tic nervioso, decidí ignorarlo de nuevo, pero me bombardeo con mensajes, miré hacia arriba esperando que nadie notara lo que hacía, bueno Shijima me miraba divertida, los demás seguían hablando sobre los exámenes antes del festival, volví la vista a la pantalla, le escribí que estaba ocupado con el consejo, y siguió escribiendo, a veces solo enviaba letras o emojis.

"¡De acuerdo, te voy a buscar un libro de física y te voy a poner estudiar toda la noche!"

"Ok…"

Y fue el final de su bombardeo de mensajes, mi duda ahora era si había aceptado estudiar toda la noche, o se había detenido para no hacerlo ¿¡Qué significaba ese ok!? Me estaba volviendo loco, en verdad ya no quería este trabajo de tutor/niñera.

Cuando la junta termino, estaba dispuesto a irme mientras todos conversaban relajadamente de otros asuntos, en mi huida casi choco con Seto Kaiba, este me miro por arriba del hombro y retrocedí, entonces salió rápido, a veces pensaba que odiaba su trabajo, pero seguramente seguía siendo presidente del consejo por los créditos, y por Yami Atemu, era bien sabido que mantenían una rivalidad ¿Qué si todos aquí son rivales de alguien? Bueno, si no eres el rival de alguien, entonces eres su posible pareja, y buscas de algún modo estar cerca de esa persona, o bien o eres intimidado, como Shijima ahora intimidando a Juuji, y mejor me voy antes de ser el siguiente.

—Yoite, no sabía que eras de los que se distraían mandando mensajes.

Fue muy tarde, ella vino hacía mi como un gato asechando a su presa mientras seguía sujetando en el hocico a su otra presa; llevaba a Juuji del cuello mientras esta sonreía nerviosa, eso fue muy extraño si me lo preguntan.

—Seguro fue un asunto muy importante, como para no prestar atención a la junta.

Dijo mientras con su mano libre jugaba con un mechón de su cabello y lo miraba atenta, yo mire a Juuji y la señale llamando la atención de Shijima.

—Se está poniendo morada…

Y era verdad, parecía pasar del morado a perder color y el brillo de sus ojos parecía extinguirse, o bueno exagero, Shijima volteo a verla y aproveche para escapar, si Juuji moría o no, eso era asunto de alguien más.

Iba a irme, pero me llego otro mensaje de Hiei, me recordaba que le llevará el libro ¿Era en serio? Estaba por ignorarlo, pero insistió en que no lo olvidara o le diría al profesor que no estaba haciendo mi trabajo de tutor, quería extinguir la vida de sus ojos.

Ahí estaba, yendo hacia la biblioteca de la escuela en búsqueda del tonto libro de física, todo porque Hiei no sabía resolver problemas de física, y si no lo hacía sacar buenas notas en los exámenes me iba a meter en problemas con el profesor ¡Me sentía un tonto! Cuando llegue, no había nadie, tampoco veía a la encargada de la biblioteca, como fuera fui a buscar ese libro auxiliar, tal vez ella volvería pronto, mientras estaba en eso escuche un estruendo, lo ignore, estaba más centrado en el libro, cuando lo tuve en mis manos, escuche sonidos de voces, los iba a ignorar también, pero alguien empezó a llorar ¿¡Ahora qué pasaba!? ¿¡No podía tener un día normal!?

—¡Mientes!

Gritó una chica entre sollozos.

—No seas ridícula Kisara ¿Qué gano con mentirte?

—Todos hablan sobre ello, Ishizu y tú…

—¡Son rumores absurdos! ¿¡En verdad creerás en las idioteces de esa gente!?

Bueno, había encontrado a la chica que ayudaba en la biblioteca, Kisara, una albina de ojos azules, al parecer tenía algo con el poderoso Seto Kaiba ¿Por qué no me sorprende? ¿¡Alguien en esta escuela no tiene problemas amorosos!? Cierto, somos un montón de adolescentes ¿Qué digo? Iba a darme vuelta para esperar que ellos acabaran con su escena de celos y besuqueos, hasta que Hiei me marcó, no iba a ser problema si lo tenía sin sonido, pero de la impresión tire el libro, y eso si hizo ruido, me agache para recoger el libro como si realmente ellos no estuvieran ahí, pero ella sonrojada se disculpaba, y él me fulminaba con la mirada ¡Si las miradas mataran!

—Me quiero llevar este libro…

Dije con una voz apagada mostrando el tonto libro de física.

Cuando iba saliendo, me detuvo Kaiba.

—Si dices algo de lo que viste te haré pagar…

¿¡Por qué me importaría decir algo!? ¡No me importa con quien sales! ¡Eres el ser más egocéntrico sobre la faz de la Tierra! ¡Por mi sal con ambas si quieres!

—De acuerdo…

¡Estaba harto de esta gente! ¡Y tú deja de marcarme! Me di vuelta y me fui sin mirar atrás, caminaba con calma, aunque buscaba salir de aquí rápido, yo me largo de esta escuela antes de que me entere que la señora de la cafetería sale con el profesor de educación física.

—Yoite.

Entonces alguien me llamó, mis planes fueron interrumpidos nuevamente, ya ni me sorprendía, lo que si me sorprendía era quien me hablaba, estaba ante la presencia de una persona que nunca imagine alguna vez me fuera a dirigir la palabra.

—¿Yugi?

—Yoite, yo…

Bajó la mirada sin saber por dónde empezar.

—¿Se te ofrece algo de mí?

¿Podemos apresurar esto?

—¿Podemos hablar de hombre a hombre?

Entonces encontró el valor, y me miro con determinación ¿¡Ahora qué!? ¡Quiero irme a casa! Y tú ¡Que dejes de marcarme!

Notas del autor.

¿Se imaginan a Yoite con una expresión seria mientras por dentro pierde la cabeza? Me causa gracia imaginarlo andar por la vida sin expresiones, mientras por dentro odia a todos en su escuela. Sólo con Hiei saca esa frustración que se llama vivir.

No esperen mucho desarrollo de las demás parejas en la historia, existen, están ahí, pero realmente algunas personas no son del interés de Yoite y Hiei, recuerden que todo esto se ve a través de los ojos de ellos, tal vez mencionen algo si escuchan sobre ello o se topen con ello, como el caso de Yoite que le ha tocado enterarse del romance de media escuela, gracias en parte al comité escolar y a los chismes, demasiadas cosas ocurren entre sus compañeros, y ellos están hartos de ser testigos.