Advertencias: AU-OOC-Boys Love-Crack shipps
Yu Yu hakusho y Nabari no ou, así como YUGI-OH! No me pertenecen, sus personajes, así como las series son de sus respectivos autores, esta historia va con el fin de mi entretenimiento y el de los lectores.
Capítulo 14: El café no sabe
Después de mis estúpidas decisiones, venía con más estúpidas decisiones, lo único bueno es que por fin podía estar con Yoite como siempre, aunque realmente no era como siempre, había aceptado la idea de que estaba enamorado de él, y aun el decirlo o pensarlo me hacía sentir muy extraño, y tarado de paso ¿Yo enamorado? ¡Por favor! Jamás me imagine en una situación así, lo peor es que mi mamá lo sabía, se lo dije sin más, y creí que se volvería loca ante la idea de que me gustara otro sujeto, al principio no quise saber su opinión, me encerré en mi habitación por todo ese sábado tratando de asimilar lo que me estaba ocurriendo, al día siguiente quise actuar como si no hubiera dicho nada, pero ella no lo iba a dejar pasar, me abordó y hablamos de eso, ciertamente no sabía que más decir, las cosas eran así ¿Qué más podía decirle? Sin embargo, ella aceptó el hecho con calma, incluso se alegró de que por fin me gustara alguien, y le encantó la idea de que ese alguien fuera Yoite ¿¡Por qué!? ¿De dónde le sacaba tan buena estima? ¡No lo conocía! ¿O sí? ¡No se! Odiaba la idea de que ella amara que estuviera enamorado de ese larguirucho.
Como sea, no sólo era eso, seguía sin saber en qué forma ayudar a Yoite con lo de Yami, así que me puse a ver junto a mi hermana una serie super ñoña de una chica llamada Candy, quise sacar ideas de eso, pero todo era tan estúpido, y les juro que en verdad quería ayudar a Yoite, no era mi plan dejarlo en mal frente a Yami, al inicio no, sin embargo, no soporte, no concebía la idea de que Yoite saliera con ese don prefecto, y ahí estaba ingeniando planes absurdos, y bueno de paso me sentí mal, así que me incluí en ellos, entonces éramos Yoite y yo supuestamente rapeando enfrente de Yami, quien el muy tarado aplaudía complacido ¡Lo odio! Lo único divertido de la semana fue cuando casi dejamos ciego al hippie que nos da clases, estábamos en medio de un truco de magia que salió super mal ¿Cómo logramos que explotara esa cosa? ¡No lo sé! Pero fue genial, claro, Yoite me miró como si me fuera arrancar la cabeza y usarla como pelota de playa, ¡Ja! Quería ver si se atrevía a hacerlo.
De pronto alguien me puso una pelota de básquet en la cabeza, me encontraba en medio de mis asuntos en la azotea, quería matar a quien fuera el atrevido, y era Kurama ¿Cuándo llego? ¡Nunca era capaz de sentirlo llegar!
—¿Qué?
—¿Jugamos?
Sonrió el don perfecto 2.0, iba a declinar y mandarlo lejos, pero me sentí animado a jugar, serviría para sacar la frustración, además la junta de profesores seguro duraría buen rato ¿Qué más daba? Entonces lo seguí, mientras buscaba a más personas para jugar, cuando íbamos bajando las escaleras nos encontramos con Yoite, y el espantoso de su amigo, mi frustración volvía.
—¡Ey Nerd! —Le llamé a Yoite —Demonio.
Mire con el ceño fruncido al otro chico, en verdad quería arreglar cuentas pendientes con él, entonces simplemente sonrió, así que decidí ignorarlo antes de que lo matara ahí mismo, preferí mirar a Yoite.
—Estamos juntando gente para jugar básquet ¿Les interesa? —Preguntó Kurama.
—¿Vas a alcanzar la canasta?
Me dijo Yoite de pronto, mientras seguía mirándome con esa cara sin emociones ¿Estaba molestándome? ¡Maldito atrevido! Lo mire frunciendo el ceño.
—¿Quieres que te patee hasta el infierno?
Respondí, entonces sonrió, fue una sonrisa muy pequeña, la cual me hizo sonreírle también, era un maldito canalla, y aun así me hacía gracia.
—Seguimos aquí par de tortolos.
Habló de pronto aquel demonio interrumpiendo el momento, él sin duda jamás me causaría gracia.
—Si, por desgracia sigues aquí robándonos el oxígeno.
Le respondí mientras lo miraba entre cerrando mis ojos, sabía que disfrutaba de molestarme y eso me enfurecía más, un día lo haría pagar, Kurama se rio nervioso ante la escena, por lo que Yoite declino su oferta, y el demonio hizo lo mismo, una lástima, quería lanzarle el balón en la cara, de igual modo ambos decidieron ir con nosotros al gimnasio, en el camino Kurama seguía buscando chicos para jugar, mientras conversaba conmigo.
—No pensé que fueras tan cercano a Yoite —Dijo.
—La vida está llena de sorpresas ¿No?
No quería profundizar mucho en el tema, menos con Kurama, eso no sería bueno para mi paz mental.
—Yoite siempre se ve tan distante durante las juntas del comité, a veces parece que ni siquiera está ahí, es muy silencioso.
—El compañero perfecto —Respondí.
Kurama se rio un poco.
—Son tal para cual entonces.
Me sentí un poco extraño ante esa declaración, ciertamente Yoite me parecía más agradable que la mayoría de la gente, supongo que demasiado para que me gustará, había momentos donde podíamos quedarnos en silencio, se sentía realmente bien, y al mismo tiempo todo se volvía tan ruidoso entre nosotros, y, sin embargo, no me molestaba ese ruido. Decidí desviar mi atención del tema, no quería que Kurama entrara más de lleno y sacara información que claramente no quería darle, mire hacia los chicos de atrás, parecían estar ocupados con sus propios asuntos.
—¿No te gustaría ver sin camisa a tu novio?
Preguntó el demonio, y me sentí muy curioso sobre lo que hablaban.
—¿De qué novio hablan?
Pregunte mientras los miraba, Yoite parecía extremadamente nervioso, y negó.
—¿No son esos tus amigos los explota laboratorios?
Señaló hacia atrás, y ciertamente si era o no verdad, me podría importar menos, así que seguí mirándolo esperando la respuesta a mi pregunta.
—¿Entonces? —Pregunte nuevamente.
—Entonces ¿Qué?
Yoite miró hacia el suelo, intentando evadir la respuesta, quería saber de qué hablaba con el demonio, me preguntaba si Yoite le habría contado sobre el tema de los novios falsos, aunque bueno, no había mucho que decir, no estábamos haciendo nada distinto a lo usual, Bakura no se había acercado en días, así que estaba más centrado en el asunto de Yami. El demonio decidió seguir su camino hacia las gradas dejándonos solos.
—Miharu solo estaba molestándome…
Respondió después de un momento guardando silencio, supongo que eso confirmaba mi pregunta, le había contado al enano sobre el asunto, no pude evitar sonreír, era tonto, pero me alegraba, entonces empecé a considerar la idea de usar a mi favor eso del noviazgo falso ¿Por qué no? No respondí nada, simplemente volví con Kurama, al parecer lo de Yusuke y Kuwabara era cierto, los dos idiotas ya habían reunido más personas para jugar, simplemente chasqueé la lengua.
Me crucé de brazos mientras esperaba que iniciara el juego, comenzaba a aburrirme, aunque pronto salí del letargo cuando vi acercarse a don perfecto y su pandilla de tontos. Bakura entonces empezó a molestar con su tonta y ruidosa risa.
—¡Ey! Si es el enano con cuernos ¿Qué tal tu noviazgo de cinco centavos?
Puse los ojos en blanco, sólo sabía decir tonterías sin sentido, decidí ignorarlo, a pesar de que seguía hablando y hablando, y riéndose, rogaba que me tocara en el equipo contrario, quería dejarlo en ridículo frente a su novia la descerebrada, luego pensé que Bakura era bueno para humillarse a sí mismo, y mientras su tonta novia gritaba como tarada me confirmo que eran el uno para el otro, igual de idiotas. Cuando por fin nos dividimos para jugar, me tome más en serio esto del juego, mi objetivo era derrotar al don perfecto y al cerebro de plasma de Bakura, y así empezó; al principio teníamos ventaja, luego el juego se volvió muy reñido, inicio como algo amistoso, luego por algún motivo parecía personal para cada uno, en especial para Kuwa idiota ¿Qué le pasaba?
—¡Hermano! ¡Kazuma! ¡Animo!
Grito Yukina desde las gradas ¿En qué momento había llegado? Realmente ¿¡En qué momento había llegado tanta chica!? El lugar estaba repleto de chicas gritando como locas, animando a Kurama, al don perfecto, y a no sé quién más, gritaban muchos nombres, aunque en serio ¡Como gritaba la novia descerebrada! Incluso estando lejos sentía que me rompían los tímpanos, seguro Yoite ya estaba sordo entre tanto griterío.
—¿¡Viste eso Yukina!?
Gritó el cabeza de zanahoria mientras agitaba los brazos hacia mi hermana, la cual se reía, claramente Kuwabara era demasiado imbécil, le acabé arrebatando la pelota e ignorando sus quejas, el juego seguía en pie.
Después de un rato jugando estábamos empatados, y sudando como locos, me acabé quitando la camisa y otros siguieron mi ejemplo, hacia demasiado calor, me sequé con la camisa antes de volver al juego, debíamos buscar el desempate, Bakura me la ponía difícil cuando traía el balón, pero nada que no pudiera resolver, muy pocos me seguían el ritmo en cuanto a velocidad, y así enceste, no pude evitar sonreírle de forma burlona al albino, quien ya no se veía tan contento, hubiera disfrutado más de eso, si no fuera que Kuwabara se había acercado a las gradas a gritarle tonterías a mi hermana.
—¿¡Qué piensas de esto Yukina!?
Decía mientras flexionaba su brazo mostrando el musculo y supuestamente modelando para ella, mientras mi hermana se reía seguramente pensando que eran bromas tontas, yo por mi lado me encontraba lanzando con toda mi rabia ese balón, para ser empujado momentos antes por Bakura, haciéndome perder mi objetivo, Bakura me rodeo con el brazo, mientras con su mano libre se la ponía en la frente y chiflaba viendo hacia donde iba a parar el balón, fue entonces que escuche a alguien gritar cuando este se impactó contra alguna persona desdichada, rogaba que hubiera golpeado por lo menos a la novia de Bakura, pero para mí desgracia no fue así.
—¡Golpeaste a Yoite! —Gritó Bakura divertido.
—¡Mataste a Yoite! —Gritó el rubio alto.
Bakura se soltó riendo a carcajadas, yo quite su brazo de encima de mí ¡Por un demonio! ¿¡Por qué entre todas las personas en el maldito lugar!? Todos fuimos a ver el estado de Yoite, quien se encontraba tirado en el piso con la cara roja, la nariz sangrando y la mirada perdida, mientras tanto Bakura y otro moreno se reían a carcajadas ¡Los voy a matar!
—¡Tienes buena puntería enano! —Dijo Bakura entre risas.
—¡Cállate idiota!
Me sentía lo suficientemente irritado como para tomar el balón y metérselo por el trasero, cuando Yoite se recupere muy seguramente me iba a asesinar.
—¡Yoite! ¿¡Estas bien!? —Preguntó preocupado Yami.
¡Claro que está muy bien! ¿¡No ves como quedo!? ¡Su cara está completamente roja! ¿¡Por qué preguntas idioteces!?
—Debemos llevarlo a la enfermería.
Sugirió Kurama ¡Alguien por fin decía algo inteligente! Todos hablaban al mismo tiempo, mientras los idiotas seguían riéndose y se había vuelto todo un caos.
—Díganme… ¿Qué fue lo que paso?
Preguntó Yoite cuando recobró el sentido, nos quedamos en completo silencio, tanto que podía escuchar el latido de mi propio corazón, me iba a matar, rogaba que nadie le dijera que fui yo.
—¡Hiei te golpeo con el balón!
Fue mucho pedir ¿¡No!? Me sentí traicionado por todos, aunque fuera verdad, pero mi cabeza corría peligro ahora.
—¡Ey! ¡Fue un accidente! ¡Yo quería golpear a Kuwa idiota!
—¿¡Qué te pasa enano!?
Era cierto ¡Fue culpa de Bakura! Yo iba por Kuwabara, y con suerte por la novia de Bakura, entonces me acabé metiendo en una discusión con Kuwabara ¡No era el momento! ¿¡No podía callarse un segundo!? Necesitaba pensar.
—¡Enano endemoniado! ¡Oye préstame atención!
No tenía tiempo para eso, y no tuve tiempo para más nada, Yoite puso su mano en mi hombro haciéndome voltear, realmente lucía muy mal, pero más mal fue que me metió un puñetazo sin aviso, para luego desmayarse y caerse ¡Encima de mí! Fue todo tan rápido que perdí el equilibrio y me caí con él aun encima, reino el silencio por un segundo, antes de que las carcajadas de Bakura se hicieran eco por todo el gimnasio, el idiota parecía que se iba ahogar con su saliva en cualquier momento, a su risa se unieron otros tarados, incluidos Yusuke, y el rubio tonto.
—¡Yoite!
Gritó Miharu para acercarse preocupado a ver el estado de Yoite, al menos podía reconocer que se preocupaba sinceramente por Yoite, y solo por eso consideraría la idea de no matarlo en el futuro.
—¿Necesitas ayuda Hiei?
Preguntó Kurama, aunque decliné, como pude me senté aun con Yoite encima, el sujeto sin duda había quedado inconsciente, sus brazos ahora colgaban como espagueti, aun le sangraba la nariz, y su cara ya no estaba tan roja.
—¡Vamos rápido a la enfermería!
Dijo Miharu intentando ayudarme a mover a Yoite, cuando lo acomodo de su lado, me levanté, cargar a Yoite sería extraño por la diferencia de altura.
—¿Los ayudo a llevarlo?
Se ofreció Kurama.
—Nah.
Dije mientras se lo quitaba a Miharu y lo cargaba en brazos, no pesaba, y tampoco me apure si nos veíamos raros, aunque la risa estruendosa de Bakura me dijo que probablemente sí, como fuera, me dirigí a la enfermería ante la mirada de todos, y Miharu muy de cerca mirando preocupado a Yoite quien seguía inconsciente, no me percaté de que no traía mi camisa hasta que llegue a la enfermería.
—¿¡Qué paso!?
Preguntó la enfermera quien se levantó muy apurada en cuanto nos vio, era una mujer rubia, delgada, con lentes, la ignore mientras acomodaba a Yoite en la cama.
—Ya vuelvo.
Le dije a Miharu, para salir rápido a buscar mi camisa antes de que me pusieran un reporte o un castigo, el demonio se encargaría de explicarle. En el pasillo me tope con Kurama quien me traía mi camisa, era bueno, ahora debía ir por la de deportes, esta cosa estaba realmente sucia.
—Y ¿Yoite?
—Lo dejé en la enfermería, sigue inconsciente.
Dije mientras me ponía la camisa y caminaba hacia mi casillero, Kurama me siguió.
—Fue toda una conmoción, espero este bien.
—Es más fuerte de lo que parece, el que va a morir soy yo una vez que despierte.
Kurama se rio.
—No imagino a alguien capaz de matarte Hiei.
—Te presentó a Yoite, mide 1,80 de cabello negro, ojos azules y es capaz de ahogarme con el bote del trapeador.
Abrí el casillero y por suerte si traía mi uniforme, Kurama seguía riéndose, sin duda le parecía graciosa la relación que tenía con Yoite. No le puse mucha atención, y volví a la enfermería para ver como seguía ese larguirucho. Cuando llegue, Miharu estaba conversando con la enfermera, ambos me vieron, la enfermera sonrió y se acercó a mí, me levantó el rostro sorprendiéndome en el acto.
—Yoite te corto el labio.
Dijo para separarse y buscar algo, me toque el labio y sentí dolor, no me había percatado de la herida, entonces sentí dolor en la nariz, Yoite me había dado con tanta fuerza a pesar de estar medio tarado por el balonazo, ahora si hubiera estado en su mejor forma, no quería pensar lo que me hubiera hecho.
—Volveré a clase.
Dijo Miharu levantándose de su lugar, en sintonía con un anunció que pedía a los alumnos volver a sus clases.
—¿Usaste tus poderes de demonio?
—No, use algo llamado reloj, te encargo a Yoite.
Dijo poniendo su mano en mi hombro y saliendo, en verdad me caía tan mal, pero no pude reaccionar, la enfermera me hizo quejarme del dolor cuando volvió y me puso algo en las heridas, luego me puso venditas.
—Listo —Sonrió.
La miré con el ceño fruncido y ella se rio.
—Justo como dijo Miharu.
¿¡Qué le había dicho ese demonio!? Seguro hablo mal de mí, como sea, la opinión de la enfermera no me interesaba, me acerque hacia Yoite para verlo, su nariz ya no sangraba y su cara había vuelto a su color natural, parecía dormir profundamente.
—¿Estará bien?
—No te preocupes, despertará pronto, aunque será mejor que pienses en una buena disculpa.
Ella volvió a reírse, sin duda el demonio le contó todo con lujo de detalle, aunque ella no parecía molesta, incluso me dejo permanecer en la enfermería a pesar de que las clases habían empezado. Después de un rato salió un momento, y entonces nos quedamos solos, seguía mirando atento a Yoite quien dormía con calma, me recargue al pie de la cama para observarlo con más detenimiento, su rostro realmente era muy bonito, no sabía cómo asimilar que me parecía tan atractivo, incluso me irritaba, y al mismo tiempo me gustaba, no sabía que pasaba conmigo, aunque bueno, tenía meses sin saber que pasaba conmigo.
Entonces Yoite por fin despertó, intento sentarse rápido por lo que se vio algo afligido.
—Tómalo con calma.
Le dije cuando lo vi tomarse de la cabeza, luego logró sentarse
—¿Qué paso? —Preguntó mientras me miraba.
—Te traje a la enfermería, llevas dormido mucho tiempo, las clases ya empezaron.
—Oh…
—Me dolió el puñetazo —Dije.
—Me dolió el balonazo —Contestó.
—¡Fue un accidente!
—Pues también el golpe que te di, mi puño se resbalo y choco contra tu cara.
Se encogió de hombros, y me sentí irritado, así que me acerqué a él rápidamente.
—¡Eso no tiene sentido alguno!
—Para mí si lo tiene…
Sentí una venita salirse de mi frente, Yoite era un tonto. Lo sujete del rostro para que me viera, y entonces nuestras miradas se cruzaron, todo enojo se disipo en un segundo, y fue remplazado por el nerviosísimo, me hice más consciente de él, de su rostro, de sus labios, sentí una necesidad de besarlo, nunca antes había querido besar a nadie, la simple idea me parecía ridícula, sin embargo, quería besarlo a él, noté como se sonrojaba ¿Estaba nervioso? No parecía tener intenciones de apartarme, y cada vez sentía más cerca sus labios de los míos.
—Yoite tú…
Tenía una urgencia por decírselo, decirle lo que sentía, decirle que me enloquecía.
—Hiei…
Entonces cerro los ojos ¿En verdad estaba dispuesto a que lo besara? No pude pensar más en ello, pues la puerta de la enfermería se abrió, ambos saltamos de la impresión y lo solté rápido ¿¡Qué había ocurrido!? ¿¡Lo iba besar!? ¿¡Me iba a dejar hacerlo!? ¡No! Seguro fue… ¡No sé qué fue! Ni siquiera encontraba una explicación a lo que paso, sólo sentía que me estaba latiendo el corazón muy rápido, me gire mientras la enfermera se acercaba a Yoite.
—¡Yoite! Me alegro que hayas despertado ¿¡Cómo te sientes!?
Pregunto ella muy animada, la sentí demasiado familiar con él.
—¿Ya no sangro tu nariz?
Mire de reojo, Yoite parecía muy conmocionado, y ella pareció notarlo, al menos su atención estaba en Yoite, eso me daba tiempo para calmarme a mí mismo.
—Te siento algo agitado, y estas muy rojo…
—Estoy bien… ¿Puedo volver a clases?
Yoite parecía tener urgencia de irse, no lo culpo ¡Me siento igual! ¡Aunque yo quiero irme del país! ¿Podrían volver a trasladar a mi madre a otro lado? No sé, a Taiwán, suena bien, al diablo con su pueblo de origen ¡Las cosas nuevas son mejor mamá!
—De acuerdo, pero si te sientes mal, vuelve —Volteo a verme—Te lo encargo ¿Sí?
¿¡Por qué me lo encarga!? ¿¡No recuerda que yo casi lo mato!? Yoite no dijo nada, se levantó busco sus cosas y se dispuso a irse, decidí seguirlo, no tenía otra opción. La enfermera entonces le dijo algo antes de salir.
—Deberías contárselo —Sonrió.
Ella en serio actuaba muy familiar ¿A quién se refería? ¿Quién debía saber de esto? Yoite no respondió nada, simplemente salió.
Durante el camino al salón no dijimos nada, ninguno volvió a mencionar el asunto de la enfermería, y prefería eso, estaba a punto de hacer un movimiento muy arriesgado, aunque seguía confundido sobre las reacciones de Yoite, prefería no ilusionarme de forma tonta, mejor olvidaba ese asunto.
—¿Por qué la enfermera te habla tan familiar?
Pregunte para cambiar de ambiente y de tema, además eso me intrigaba mucho, no voltee a verlo, ni espere que él lo hiciera.
—Es hermana de Yukimi…
Me resultó extraña su respuesta, dado que ese era su apellido ¿De quién hablaba? ¿Su padre?
—¿Yukimi? ¿No es ese tu apellido?
Yoite se detuvo, así que hice lo mismo, se había puesto algo raro ¿No debí preguntar sobre el tema? Sin embargo, él igual respondió sin rodeos.
—Es mi tutor…
Esa respuesta era algo abierta, un tutor, entonces ¿Qué pasaba con los padres de Yoite? ¿Los tenía? ¿Dónde estaban? Esa respuesta abría a muchas más preguntas, pero al final, era la vida personal de Yoite, eran sus asuntos y yo no tenía por qué meterme en ellos, además se había puesto raro con la simple pregunta del apellido, así que decidí dejar el asunto a un lado, con esa respuesta bastaba.
Volvimos al salón de clase y al entrar todos nos miraron, incluso el hippie, no sé en qué pensaban, no sé qué querían, y ni me importaba, solo fui a mi lugar ignorándolos, Yoite hizo lo mismo y ahí quedó el asunto.
—Yoite ¿Te sientes mejor?
Pregunto Yami una vez que las clases habían concluido, en verdad desde esa cita con Yoite el sujeto se había vuelto más amistoso con él ¿Qué planeaba? ¿¡Quieres que el próximo truco de magia lo usemos en ti!? Estaba mirando hacia el otro lado, aunque me encontraba atento a lo que dijeran.
—Estoy bien…
—¿Vamos juntos a la sala del consejo?
Esto era ridículo, mejor me largo, tome mis cosas y me levante, entonces Yoite me gritó de pronto.
—¡No olvides hacer la tarea! ¡La revisaré!
¿Era en serio? Tienes al sujeto que te gusta pidiéndote irse juntos ¿¡Y ni así me dejas de molestar con la tarea!?
—¡Sí mamá! ¡También comeré mis vegetales!
Le respondí de mala gana sin voltearlo a ver, Yoite era un monstruo cuando se trataba de mis tareas y sobre estudiar.
—¡Hazla bien! ¡La de ayer tenía muchos errores!
—¿¡También quieres que lave los platos!?
—¡Deberías! ¡Tu pobre madre llega muy cansada!
—¿¡Desde cuándo eres amigo de mi mamá!?
¡En serio! ¿¡Desde cuando sabe esas cosas!? Salí azotando la puerta ignorando si alguien venia detrás o no, escuche un quejido, pero le reste importancia, y me dirigí al salón de mi hermana. Ella se encontraba conversando con sus amigas, en cuanto me vio me saludo.
—¡Hermano! ¿¡Cómo siguió Yoite!?
Preguntó en un tono preocupado, oye hermana ¿¡Viste como me golpeo!? ¡Claramente nada lo matara! Si es capaz de repartir golpes después de recibir un balonazo, es capaz de correr una maratón con una pierna rota, como sea.
—Lo suficientemente bien como para irse con Yami.
Respondí aun molesto con eso, ella ladeo la cabeza.
—¿Nos vamos?
Ni me moleste en mirar a sus amigas, no eran las de siempre, es decir la novia no novia de Yusuke y la otra de cabello azul que era muy ruidosa, no le di importancia lo que fuera, Yukina se despidió y me siguió de cerca, en el camino nos topamos con Kuwa idiota ¿Por qué no me sorprendía eso? En verdad hubiera sido inmensamente feliz si el balón lo hubiera golpeado.
—Yukina, vámonos antes de que te pegue las pulgas.
—¿¡Qué fue lo que dijiste enano!?
—¿Las pulgas?
Ella me miro confundida.
—No hermano, no digas eso…
Alcé la ceja, mientras Kuwabara sonreía feliz.
—Son piojos, a las personas se le suben los piojos, Kazuma conozco de un remedio muy bueno para eso.
No pude evitar reírme, mientras Kuwabara se le destruía el corazón y la vida.
—N… No Yukina, yo no tengo…
—¡No te preocupes Kazuma! Mañana te paso la lista de ingredientes.
—Adiós piojoso.
Me despedí, mientras la cara de burra se quedaba ahí como una estatua que se iba deshaciendo con el viento, Yukina no parecía entender lo que había pasado realmente, mejor así.
Cuando llegamos a casa me dirigí a mi cuarto a cambiarme, necesitaba lavar el uniforme, el hecho de que el profesor no me dijera nada sobre la camisa deportiva era porque ya iba a terminar la escuela, y era un hippie, pero mañana no saldría tan fácil de eso.
Mientras estaba en ello, pensaba en Yoite, y en Yami, me sentí molesto de nuevo, tenía esa sensación rara en el estómago, me irritaba mucho la situación, me molestaba como Yami paso de ser alguien sin importancia a volverse relevante, miré mi celular, no lo ocupaba mucho porque a veces no le entendía y me daba flojera escribir, revise el número de Yoite, me lo había dado por si necesitaba algo de la escuela y esas cosas, no le había escrito ni hablado antes, y por algún motivo se me ocurrió hacerlo ahora, le empecé a enviar mensajes sobre la tarea, que había olvidado anotarla, era mentira, solo quería molestarlo un poco, y bueno era mi forma de hacerle recordar mi presencia, era muy infantil, pero ya había empezado, no hubo respuesta al principio, así que le envié más mensajes hasta que me escribió que estaba ocupado en el consejo, lo sabía, y aun así seguí molestando, a veces enviaba letras al azar, otras emojis, lo que saliera, fue hasta que le dije que me enseñara física porque no entendía los tontos problemas, y eso si era cierto, no entendía nada de esa cosa.
"¡De acuerdo, te voy a buscar un libro de física y te voy a poner estudiar toda la noche!"
"Ok…"
Iba a decirle algo más, pero mi hermana gritó y salí corriendo rápido hacia abajo.
—¿¡Qué ocurre!?
—¡Olvide comprar materiales que necesito para las clases!
Me había metido un susto ¡Por Enma!
—Yukina… Olvídalo, yo voy por ellos ¿Qué necesitas?
—¿Seguro?
—Tú aún tienes que hacer la tarea y preparar la cena, dudo que quieras que yo prepare la cena después del incidente del año pasado.
Yukina y yo nos quedamos viendo, ese incidente fue pésimo, mamá me prohibió volver a cocinar, no podía ni prender la estufa ¡Vamos! ¡Solo queme un poco la mitad de la cocina! Al final solo era bueno para comer, no para cocinar.
—Te paso la lista.
Dijo rindiéndose por fin, mire de nuevo el celular, bueno ya molestaría a Yoite más al rato; durante mi trayecto a la tienda no había pasado nada, de hecho, había sido aburrido, la fila era enorme, la gente ruidosa, la cajera idiota, lo típico, de regreso a casa me detuve un rato en el parque ¿Debía molestar un poco a Yoite? Ya había pasado un buen rato, seguro había terminado sus asuntos con el comité, así que le mande otro mensaje diciéndole que no olvidara el libro de física o le diría al profesor que no me estaba ayudando y era un mal tutor, espere un rato mientras me comía una paleta helada y miraba a la gente, me molestaban, así que me fui a una zona más solitaria, espere un buen rato antes de decidir marcarle, aunque me detuve cuando vi al rubio tonto de mi clase en pleno besuqueo con una mujer rubia que al parecer le gusta mucho el color morado, ella parecía ser mucho mayor que nosotros, que fastidio.
—Mai, debo irme, mi trabajo de medio tiempo…
Dijo entre risas asquerosas y más besuqueos, obviamente el que no la suelta eres tú amigo, como fuera, ahora debía buscar otro lugar aún más solitario con la esperanza de no ver gente en pleno acto de amor, cuando me di vuelta el soquete grito, y tire mi paleta.
—Igual sabía mal…
Dije mirando hacia mi paleta ahora siendo comida por hormigas.
—¿¡Qué haces aquí!?
¿Me hablaba a mí? No iba a voltear, lo iba a ignorar ¿Qué le importa lo que yo haga? Pero me jalo y me sujeto de la camisa para mirarme enojado ¡Yo soy el ofendido! Uno quiere esconderse de la gente y se encuentra besucones ¡Devuélveme mi tiempo!
—¿¡Qué fue lo que viste!? ¿¡Cuánto escuchaste!?
—Suéltame.
Me zafe bruscamente de su agarre.
—¿Jonouchi? ¿Quién es él? —Preguntó la rubia.
—No te preocupes Mai, tú vuelve a tu auto, nos vemos luego.
Sonrió con claro nerviosismo, puse los ojos en blanco y seguí mi camino ¿Qué le apuraba? ¿Qué dijera sobre que sale con una mujer mayor? O ¿Sobre el asunto del trabajo? Teníamos prohibido trabajar medio tiempo, si la escuela se entera, no tengo idea ¿Te expulsan? Como sea, no era mi asunto, decidí marcarle a Yoite, pero no me respondió, estaba por hacerlo de nuevo cuando me detuvo una vez más el rubio tonto.
—¡Oye! ¡Espera! ¡Si dices algo sobre lo que paso estas acabado! —Amenazó.
—¿Sabes que ni siquiera me importa recordar tu nombre? ¿Por qué hablaría sobre ti?
¿Qué le ocurría? Debí quedarme en casa cocinando y quemando la mitad de la cocina.
—Viejo, en serio, no le digas a nadie —Suplicó —Necesito este trabajo, es la única forma en cómo puedo ayudar a mi hermana, mi padre es un maldito alcohólico, y mi madre nos dejó a nuestra suerte, si alguien se entera, no sé qué haré.
¿Ahora me suplicaba? Me detuve, y lo miré.
—Eres tan patético…
—¡Oye!
—No voy a decir nada, no me interesa, te vi por casualidad cuando iba a hablar por teléfono, tu vida me es indiferente.
Pareció sentirse más tranquilo al respecto, bueno, supongo que entendía lo de tener un padre horrible de todos modos.
—En verdad, gracias —Dijo suspirando.
—Ya vete, llegaras tarde —Le mostré la hora.
—¡Demonios!
Entonces se marchó, y yo volví a marcarle a Yoite, de nuevo no respondió ¿Qué estaba haciendo? La junta ya debía haber terminado ¿Me ignoraba a propósito? Como si eso fuera a detenerme de molestarlo, seguí mi camino hacia casa y le marque varias veces más, sin embargo, al final me mando al buzón, había apagado el teléfono, bien, eso sí me detenía.
—Llegue.
Deje las cosas de Yukina en la mesita de la sala, ella salió de la cocina, había un buen olor sin duda.
—Hermano… No quiero ser inoportuna, pero tengo una duda.
Dijo ella de pronto, alcé la ceja ¿Qué era lo que quería saber?
—¿Qué pasa realmente entre Yoite y tú?
Me sorprendí mucho ante lo repentino de esa pregunta, incluso me quedé sin habla ¿Por qué tan de pronto quería saber? No tenía idea de que responderle, y tal vez debí quedarme encerrado en mi cuarto hoy, el día sin duda no había finalizado aún.
Notas del autor.
Ciertamente quise agregar un paralelismo entre lo de Kaiba y Jonouchi, y cómo reaccionan al ser descubiertos con sus chicas, Kaiba siempre imponente y engreído, Jonouchi pasando de amenazar a suplicar, además cómo reaccionan Yoite y Hiei ante estas situaciones, mientras Yoite solo piensa en que Kaiba es un engreído por creer que le interesa su vida o difundir rumores, Hiei lo dice, dice claramente que le podría importar muy poco, detalles que me gusta agregar.
