¡Love, yes I Do!
By: HybridVirus

Disclaimer: Hetalia y sus personajes son pertenencia de sus respectivos dueños, solamente soy dueña de Rafaela y no hay ninguna ganancia con esto, más que darles amor a las relaciones de mi país con otros países; solo soy una fan que escribe para fans.

Pd: Se aceptan donaciones en PP :La descalabran:

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Capitulo IV

El suave murmullo del viento nocturno meciendo las hojas de los árboles en los alrededores sonaba junto al eco de la suave música del radio del auto. El resplandor de la luna entraba por las semi-abiertas ventanas, junto a la gentil caricia de la fresca brisa nocturna. El pelirrojo llevo sin cuidado alguno la lata de cerveza hacia sus labios, a la par que miraba de reojo a la pelicastaña que se encontraba tranquilamente sentada en el asiento del copiloto. La ojimiel se encontraba recostada ligeramente, gracias al respaldo del auto que había sido recorrido para darle más espacio en el vehículo, mientras continuaba comiendo las papas fritas de la improvisada cena que ambos estaban teniendo en el auto.

–Es extraño que me pidas ayuda…

Menciono el ojiverde mientras acercaba la pequeña charola de cartón donde se encontraba su propia cena, hacia sus labios para así no tener que terminar recogiendo algún incauto pedazo de comida del automóvil. Una discreta sonrisa fue la única respuesta que obtuvo de la mujer que llevo su propia helada cerveza hacia sus labios. Si alguien le hubiera dicho a Allister, que esa noche acabaría cenando cerveza, papas y pescado frito de un restaurante de comida rápida, en el viejo y usualmente abandonado mirador de la ciudad, con la mujer a la que acababa de proponerle matrimonio, habría simplemente reído sin control, porque eso sería algo que haría su hermano Seamus.

–Disculpa por haberte llamado tan repentinamente, seguro estabas ocupado.

Pero la vida es irónica y aquí se encontraban los dos, un par de adultos jóvenes en un auto a mitad de la nada, rodeados por otros automóviles de parejas de adolescentes que seguramente estaban haciendo otras… cosas. El ojiverde negó rápidamente con la cabeza, asegurándose de evitar mirar a otros lados que no fueran hacia al frente o hacia la mujer que se encontraba en el lado del copiloto. Quizás fuera algo absurdo, pero la sensación de su cuerpo relajándose en el respaldo era lo más agradable que podía pedir en ese instante. No recordaba la última vez que había hecho algo tan… repentino y espontaneo, tampoco recordaba la última vez que había salido temprano de la oficina desde que había tomado control sobre la división, que antes había manejado su padre.

– No, es agradable saber… que confías en mí.

Añadió el mayor mientras continuaba comiendo, solo para dirigir de nuevo la mirada hacia el teléfono que se encontraba en el tablero del auto, el mismo que no dejaba de vibrar insistentemente desde que había pasado por la dueña de los orbes caramelo. Quien parecía completamente feliz de ignorar al aparato que con cada llamada parecía fastidiar cada vez más y más a su acompañante. Las palabras "Numero Privado" volvieron a aparecer en la pantalla del teléfono, haciéndolo darse una idea de quien se encontraba insistiendo, en llamar tan desesperadamente a la mujer que se rehusaba a atender el teléfono.

– Por lo que veo Alfred está buscándote.

Un cansado jadeo escapo de la ojimiel, al mismo tiempo que giraba sobre su asiento para mirar de frente al pelirrojo. El gesto de fastidio en su rostro le parecía tan encantador al más alto, no tenía la menor duda de que la más pequeña estaba al borde de un colapso nervioso. Pero la forma en que sus ojos parecían prometer una muerte instantánea, y el modo en que su labio inferior sobresalía demostrando que estaba cansada y harta de la situación, le recordaba esos tiempos en que las cosas eran menos complicadas y no tenían que estarse preocupando por las ridiculeces que los adultos tenían que llevar acabo diariamente.

–¡No ha dejado de molestar en todo el día, tuve que huir de la oficina!

Allister intento disimular su gracia ante la ofendida mirada que le dirigía la pelicastaña, misma que fue seguida por un montón de servilletas hechas bolita siendo arrojadas contra su persona. Sin poder detenerse, finalmente la risa escapo del dueño de las hebras rojas, al entender que la pobre ojimiel en verdad había necesitado de su ayuda en el momento en el que lo llamo. En ese mismo instante una extraña, y agradable sensación se apodero del ojiverde, al entender que había sido la primera persona a la que Rafaela había buscado cuando había necesitado ayuda, en especial porque estaba consciente de que a la mexicana le gustaba resolver sus problemas por sí misma. 'Me rindo' añadió el más alto entre risas y jadeos para tomar las bronceadas muñecas en sus manos, sus orbes se posaron en el ofendido rostro de la mujer frente a él.

–Yo…

El pulgar del escoces se deslizo lentamente sobre la piel del dorso de la mano de la menor, al mismo tiempo que mantenía sus orbes fijos en el bronceado rostro frente a él. Ambos tragaron en seco al percatarse de la cercanía del contrario. La brisa que entraba por la ventana soplaba gentilmente moviendo el cabello de ambos en un lento vals, que parecía prometer un sinfín de posibilidades si tan solo se atrevieran a acercarse unos cuantos centímetros al otro. Quizás fuera el resplandor de la luna, y las titilantes estrellas lo que parecía decirles, que el brillo en los ojos de su acompañante era aún más precioso que cualquier gema valiosa, que cualquier mortal pudiera poseer. Quizás era el hecho de estar ahí escondidos, conscientes de que los adolescentes se unían en ese lugar para compartir caricias, besos y mucho más, bajo la seguridad de la noche.

–Tengo una respuesta…

Quizás es por eso o por las pocas cervezas que usarían para justificar sus actos, porque estaban más que conscientes de que, ninguno de los dos está lo suficientemente alcoholizado para no ser conscientes de dichos actos. Otra parte de los dos no quiere, ni necesita justificar su actuar. Ambos son adultos y no tienen obligación alguna con ninguna otra persona que no sean ellos mismos, y es finalmente de ese modo que las manos de uno se hunden en el cabello de otro, buscando ansiosamente el contacto de sus labios con los del contrario. El suave susurro de jadeos entrecortados y respiraciones agitadas resuena en el automóvil, mientras ambos encontrados amantes continúan con el suave movimiento de sus labios y caricias que son entregadas sin la menor duda por encima de la ropa.

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El suave eco de los pasos del pelirrojo resuena en el silencioso pasillo del edificio, mientras que sus ojos se deslizan sobre los cubículos que puede ver en el camino a su oficina. En su recorrido visual puede apreciar hombros que parecieran prepararse para tensarse, y miradas que tímidamente se elevan para ver sobre el borde de los cubículos en su dirección. Una de sus rojas cejas se arquea en un gesto lleno de curiosidad al ver a la mayoría de los empleados de esa zona elevar la mirada en su dirección, los ojos de todos se posan discretamente sobre su persona y Allister juraría que todos se ven nerviosos, pero al mismo tiempo felices mientras continúan con su trabajo, justo como llevan haciéndolo ya por varios días seguidos, justamente desde que "eso" sucedió.

–Buenos días.

Saluda el escoces al mismo tiempo que se acomoda el cuello de la camisa, esperando que todas esas miradas no sean porque, puedan notar algo de lo que él no se ha percatado aún. Es con ese pensamiento que el pelirrojo se apresura a dirigirse a su oficina con paso veloz, dispuesto a verificar nuevamente que no hay nada fuera de lugar con su apariencia. Sin percatarse de los felices susurros que declaran que hoy también llego de muy buen humor a la oficina. Allister dirige la mirada hacia el cristal de las ventanas, esperando ver algo fuera de lugar que le explique la extraña actitud de todos en la compañía. Un aliviado suspiro escapa de sus labios al mismo tiempo que se dirige a la puerta de su oficina, para ser recibido por cierta rubia que se pone de pie para informarle de los diversos mensajes y sucesos en su ausencia.

–Buenos días señor.

Nuevamente la ceja del europeo se arquea en un gesto lleno de incertidumbre, porque no solo es el resto de la gente, también su asistente se ha comportado extraña desde hace días. No ha habido tantas fallas en sus reportes, ni siquiera ha buscado excusas para pedirle ayuda, no se ha inclinado sobre su escritorio como lleva haciendo desde que consiguió el puesto de asistente, y su falda finalmente cumple con el estándar del código de vestimenta de la compañía. Sus ojos no pestañean coquetamente en su dirección, y la misma se comporta como si estuviera ofendida por algo que le hizo. Lo cual es algo completamente descabellado, porque ha ignorado todas sus insinuaciones desde que trabaja como su asistente.

–Buenos días Francois.

El ojiverde dejo su maletín sobre el escritorio al mismo tiempo que tomaba asiento, sus ojos se deslizaron sobre la agenda del día, rebuscando un punto para poder agendar la reunión que necesitaba llevar a cabo a la brevedad posible. Al mismo tiempo que escuchaba la voz de la francesa repetir todos los mensajes que habían dejado para él. Discretamente los orbes azules se posaban cada tanto en el reloj, que se encontraba en la muñeca del escoces. Ella tenía meses de trabajar con el hombre, y nunca había visto ese artilugio en su muñeca. La primera vez que lo había visto fue apenas hace una semana atrás, que era cuando el jefe misteriosamente había empezado a estar de tan buen humor con todos.

No tenía sentido, el jefe no salía a almorzar o comer, y siempre se retiraba tarde de la oficina. ¿Cuándo diablos se había conseguido una novia? Porque no tenía la menor duda, de que ese reloj era un obsequio de un mujer. Las mujeres podrían a arrojarse a sus pies, pero era más que obvio que el señor Allister no era el tipo de hombre que se aprovechaba de eso. Así que no entendía en que momento, había una mujer logrado enredarse con su jefe, quien solamente parecía tener ojos para el trabajo. Con un cansado suspiro mental, la rubia acepto que era momento de dejar de luchar por algo que no sería; total aun podía conseguirse a alguno de los hermanos del jefe, preferiblemente uno de los pelinaranjas, porque el amargado cejon rubio no era su tipo. Además de que la racha de buen humor estaba beneficiando a todos, los errores que habían tenido ella, y varios miembros del área de diseño, habían sido perdonados con apenas una mirada, y más tiempo para que hicieran todos los cambios necesarios para entregar sus trabajos a la brevedad posible.

–¡Hola hermanito!

Francois se irguió lo más rápido que pudo para interponerse entre la puerta, y el par de pelinaranjas que se encontraba en la entrada, se aseguró de darles la espalda y con un movimiento rápido hizo un ademan de tocarse el botón del cuello de la camisa, al mismo tiempo que miraba fijamente a su jefe, para después darse media vuelta y saludar educadamente a los jefes de los otros departamentos y así salir finalmente de la oficina. El pelirrojo se acomodo de nuevo el cuello de la celeste camisa que llevaba puesta, al entender la indirecta de la mujer rubia. Al mismo tiempo que les dirigía una mirada cuestionadora al par de problemas, que se encontraban entrando por la puerta y cerrándola detrás de ellos, haciéndole saber que esto era realmente importante.

–Necesitamos una explicación.

El eco de la voz de ambos hermanos resonó al mismo tiempo en la oficina, mientras que los pelinaranjas se sentaban en los sillones ocasionales frente al escritorio del pelirrojo. Ambos pares de ojos parecían relucir con una mirada llena de malicia y curiosidad, al mismo tiempo que sus orbes verdes se deslizaban lentamente sobre la figura del serio pelirrojo frente a ellos. '¿Sobre qué?' pregunto Allister mientras se mantenía inmutable en su silla ejecutiva, asegurándose de mirar al par de los endemoniados gemelos a los ojos. Tal parece que incluso sus despistados hermanos veían el cambio radical en la fuerza de trabajo, y obviamente creían que esto tenía que ver con él. Lo cual era algo absurdo, puesto que aun seguía trabajando las mismas horas y al mismo ritmo de siempre.

–¿Porque estas de tan buen humor?

Una de las cejas del escoces se arqueo en un gesto lleno de incredulidad, mientras miraba al par de irlandeses frente a él. Como si silenciosamente les exigiera que le dieran una explicación por sus palabras. La sonrisa maliciosa en los labios de Seamus se agrando aún más, para posar los codos en los descansa brazos de su sillón y colocar sus manos sobre su regazo, como si estuviera a gusto con lo que veía frente a él. Su espalda se recostó contra el respaldo del sillón y sus piernas se estiraron perezosamente dejando atrás toda formalidad de su persona al preferir hablar con su hermano, en vez de hacerlo con el jefe que tenía. La sonrisa socarrona en sus labios se agrando aún más, al ver la forma en que su hermano exhalaba cansadamente.

–Envié a uno de mis chicos a que conociera el verdadero terror, y volvió con más tiempo para entregar su trabajo.

Menciono el pelinaranja como si eso hubiera sido la mayor prueba de que había algo extraño sucediendo con su adorado hermano mayor. Los orbes del segundo gemelo se mantenían fijos en el pelirrojo, intentando encontrar algún cambio de humor repentino en las pálidas facciones del mayor, y esperando por esa discreta forma que Allister tenía de mover la quijada cuando estaba realmente molesto por algo. Seamus le dirigió una mirada asombrada a su gemelo, quien solamente atino a arquear su propia ceja al percatarse de que el explosivo hombre aún se mantenía sereno y silencioso frente a ellos, pero aún más sorprendente sin algún gesto de molestia evidente en su rostro.

–Lo mismo digo, tu buen humor nos ha convertido en los ogros de esta compañía.

Añadió Noah su propio comentario para brindarle apoyo a su gemelo, quien solamente asentía efusivamente, sabiendo de sobra que dicho gesto solía molestar al mayor de todos los hermanos. Los orbes verde olivo se mantuvieron fijos sobre el sereno rostro del pelirrojo. Quien solamente sonrió de lado al ver a ambos de sus hermanos menores detenerse en seco al percatarse del extraño brillo malicioso en las resplandecientes esmeraldas fijas sobre sus personas. Un escalofrío les recorrió la espina dorsal al mismo tiempo que se miraban de reojo el uno al otro, sabiendo de sobra que su hermano solo hacia eso cuando les diría que hicieran algo y sabían que todo se debía de hacer lo más posiblemente apegado al plan del mayor.

–Aprovechando su intromisión, necesito que hagan algo por mí.

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Un cansado suspiro escapo de ambos jóvenes, al mismo tiempo que se bajaban del auto de Noah. Para adentrarse en el estacionamiento del complejo de apartamentos, en el que vivía el menor de todos los hermanos. Los pasos de los pelinaranjas resonaron en el silencioso lugar, mientras subían al elevador para llegar al piso en el que vivía el rubio de ojos azules. Un silencio extraño se encontraba alrededor del dinámico dúo de orbes olivos. La tensión en ambos jóvenes parecía gritar sobre como la ansiedad se encontraba arremolinándose en sus estómagos. Había mucho en juego, pero no podían desconfiar de su hermano mayor, quien había conseguido mantenerlos tan libres como había podido, solo dejando en sus hombros las responsabilidades de trabajar para ellos mismos.

–Esto es tu culpa.

Menciono de pronto el menor, al mismo tiempo que sonaba la pequeña campana del resplandeciente elevador y las puertas se abrían para dejarlos adentrarse en las entrañas del edificio. Una sonora y ofendida bocanada de aire escapo del mayor de los gemelos, para después dirigirle una incrédula mirada a su contraparte, asegurándose de que su indignación quedara plasmada en el estruendoso '¿¡Qué!?' que escapo de sus labios. Mientras sus entrecerrados orbes miraban con ofensa al perpetrador de tan viles palabras. Noah miro a su hermano fijamente a los ojos, asegurándose de que sus palabras fueran solamente escuchadas por Seamus.

–Tu mala influencia finalmente alcanzo a uno de nosotros, lo peor de todo es que alcanzo a Allister.

El ofendido joven se cruzó de brazos al mismo tiempo que alzaba el rostro en un gesto altivo, que su madre siempre usaba cuando alguien no se expresaba de un modo que le pareciera el correcto, el pelinaranja se aseguró de desviar el rostro hacia otro lado, como si su hermano no se mereciera que siquiera lo mirara después de sus palabras. Aunque entendía de sobra de dónde venían las palabras del menor, había cosas que no podían resolverse más que con artimañas y a veces era necesario romper varios huevos, para poder hacer un buen omelet que todos pudieran disfrutar. Sabía que su hermano era consciente de esto, joder todos excepto Alfred, Arthur y su madre eran conscientes de esto.

–¿Oye, puedes culparlo?

Pregunto el más alto con un tono algo seco, al mismo tiempo que miraba de reojo a Noah. Un cansado suspiro escapo del mas bajito para llevarse una mano a la frente, y así masajearse el puente de la nariz lentamente. Claro que no podía culpar a su hermano, verse atado a un matrimonio que no quería era de por si algo ya problemático, pero lo sería aún más el hecho de que Allister nunca salía de la oficina. Si Natalia ya lo había engañado antes de casarse, a pesar de estar consciente de que se casarían en algún momento, con qué seguridad su hermano la dejaría vivir prácticamente sola y sin supervisión. Sabia de sobra que su hermano no quería casarse con la mujer y ahora con todo lo que había pasado, menos lo querría.

–No, Allister no se merece eso.

Estaba consciente de que esa era la completa verdad, su hermano se había echo cargo de todo en cuanto su padre había muerto. Nunca les había dado la espalda, se había asegurado de que todos se graduaran de la universidad, y que estuvieran a gusto en sus puestos de trabajo, cuando los había dejado encargados de sus respectivas áreas en la compañía. Había visto por todos ellos y por su madre, así que creía completamente en el hecho de que su hermano no se merecía más preocupaciones añadidas a la vida, que había forjado alrededor de la compañía. Si esto le relajaba un poco la vida a su hermano, lo llevaría a cabo sin la menor duda, aunque su madre seguramente se enfureciera con él y con el resto de los que habrían estado inmiscuidos en dicha situación.

–Recuerda Noah, ninguna palabra de más.

Menciono el mayor en un susurro, para tocar insistentemente el timbre del departamento, gruñendo entre dientes ante la falta de respuesta alguna del menor de los Kirkland. Seamus estaba consciente de que Rafaela y su hermano menor tenían problemas, no por algo ellos dos eran amigos inseparables desde que habían aprendido a hacer maldades juntos hace muchos años atrás. Pero pensar que las cosas habían llegado a ese punto, en el que la ojimiel preferiría huir en vez de destrozar a Alfred con sus propias manos, le parecía algo fuera de toda razón. Sabía que se estaba escondiendo de Alfred, que necesitaba un descanso de la vida de la que siempre se quejaba, pero jamás se habría imaginado que dejaría todo atrás de si, para intentar deshacerse de su hermanito menor.

El suave murmullo de la puerta abriéndose y la deplorable vista del Kirkland menor les dejo repentinamente estupefactos. Alfred era una criatura vanidosa, era de esperarse pues su madre siempre lo había enseñado a verse como si él fuera la figura pública de la compañía, en vez de su hermano mayor. Así que verlo vestido con un traje arrugado como si se hubiera quedado dormido con el puesto, su cabello completamente sucio como si llevara días sin bañarse, además de las enormes ojeras bajo sus ojos que les decían que llevaba días sin dormir correctamente. Una incómoda sensación se apodero de ambos jóvenes al ver al niño favorito de su madre apunto de desmoronarse en la puerta del frente, era más que obvio que Rafaela si había destrozado a su hermano, aunque ella no estuviera enterada de dicha situación.

No había duda alguna de ello, estaban jugando contra el tiempo y si Allister haría algo al respecto tendría que ser a la brevedad posible, el estadounidense se veía muy mal y no faltaba mucho tiempo para que Arthur o su madre se enteraran de esta situación. Todo parecía ser una tormenta a punto de desatarse y en el momento en que su madre se diera cuenta, todo se saldría de control. Ambos gemelos estaban completamente seguros de ello, su madre jamás perdonaría a Allister y Rafaela por hacerle esto a Alfred. Aunque el mayor pudiera demostrar que su actuar, fue llevado acabo pensando en el bienestar de la familia.

–Hermanito… ¿Podemos pasar?

Continuara…

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Hybrid-Virus

Yo! ¡Buen día lectores que tal se encuentran en este lindo día! ¿¡Están listos para los próximos días de descanso!? Quizás me tome esos días para descansar… quizás. Así que tengan un capitulo sorpresa porque hubo reviews. El resto de los lectores fantasma, anímense que es combustible para que esto siga en marcha. :Insértese meme 'esto es real hijo':

Allister y Rafaela simplemente compartieron besos y una que otra caricia, no podían hacer nada más en público, ya que a final de cuentas si los descubren se armaría un escándalo, ya que teóricamente aún siguen siendo cuñados porque aún no se hace público todo el drama. Después de esta situación, la cual Allister describe como "Eso". Rafaela responde finalmente a la propuesta del escoces y le entrega el reloj.

Aquí podemos ver que hay cierto aprecio de parte de pelirrojo, porque Rafaela lo tome en cuenta, ya que es usual que esta nunca pida ayuda. Esto se debe a que como fue mencionado anteriormente, todos se han conocido desde niños, Allister y Rafaela fueron amigos en su momento y de cierto modo lo siguen siendo, solamente que ahora serian un poco más distantes. Obvio no tienen la misma relación que ella y Seamus.

Pero es justamente esto lo que los lleva a aceptar y ver una posibilidad en unirse en un matrimonio que pueda ser estable, y fructífero para que se siga manejando todo el negocio familiar de un modo aceptable y que todo se quede tranquilo entre ambas familias.

Seamus y Noah son Irlanda e Irlanda del Norte. Ambos son gemelos y aunque también son amigos de Rafaela, es obvio que el befo de la mexicana es Seamus, ya que este estaba enterado de que Rafaela había huido de Alfred, pero no sabia que era porque se intentaría divorciar de él. Lo cual nos dice que Seamus estuvo enterado de algunas cosas, incluso antes que el mismo Allister, lo que nos habla sobre cuanto quiere Rafaela a Seamus.

El buen humor de Allister se debe a que a partir de la repentina 'cita' el pelirrojo se siente mas relajado, al saber que no tiene que preocuparse de la situación de Rafela, y que pronto podrá deshacerse de el peso de su matrimonio con Natalia. A lo cual podemos agregar, que toda la situación entre el y Rafaela parece correr de un modo aceptable, y sin inconveniente alguno.

Obviamente los empleados al percibir su buen humor, se sienten más tranquilos y por ende los hermanos de Allister se sienten confundidos, porque con la fiera de su hermano tan relajada. Ahora ellos pasan a ser los nuevos ogros de la oficina, trabajo que le pertenece a Allister y a Arthur. Ya que siempre envían a los empleados con ellos en caso de que el trabajo entregado no cumpla con lo esperado.

El dúo de pelinaranjas se encuentran con Alfie después de que Allister les pida que vayan al departamento, y para la sorpresa de ambos. El pobre rubio no está en las mejores condiciones, por lo que deciden posponer un poco las ordenes de su hermano para darle un respiro al rubio e intentar ver que se encuentre bien entre lo que cabe. Antes de cumplir con las ordenes entregadas a ellos por su hermano mayor. Al cual podemos ver quieren de sobra y aprecian bastante, por lo que la situación que esta pasando no les resulta tan agradable.

Sin más por el momento, dejen un review y nos vemos en la próxima actualización.

Reviews

Gaspet: Hola, muchas gracias por tu apoyo. Si definitivamente me puedo imaginar a Alfred llegando corriendo y gritar a todo pulmón que él se opone a esa unión. No hay duda alguna de que Alfred intentara recuperar a Rafaela, una prueba de esto es que a pesar de que esta consciente de que esta furiosa, el sigue intentando encontrarla para pedirle que resuelvan las cosas. No hay una fecha exacta de actualización, por el momento le he dado prioridad a lo que tiene reviews y a lo que estoy disfrutando en escribir.

¿Dudas? ¿Comentarios? ¿Critica? ¿Etc.? ¡Ya saben qué hacer, envíen un review!

"Formemos parte de la línea de reviews, cuando leamos un fanfic con un personaje que nos gusta y no es muy común ver, de un fandom olvidado o de una historia que nos guste; dejemos un review, porque esa persona escribe para nosotros y que mejor forma de inspirarla y darle combustible para seguir"