Advertencias: AU-OOC-Boys Love-Crack shipps
Yu Yu hakusho y Nabari no ou, así como YUGI-OH! No me pertenecen, sus personajes, así como las series son de sus respectivos autores, esta historia va con el fin de mi entretenimiento y el de los lectores.
Capítulo 15: El plan es perfecto, el café no
Yugi me miraba con mucha determinación, era como si buscara las respuestas que necesitaba a través de mi silencio, no estaba seguro qué buscaba de mí, después de pensarlo un momento empezó a hablar.
—¿Qué quieres de Yami?
Pregunto sin quitarme la vista de encima, en respuesta baje la mirada me incomodaba que me vieran tanto ¿Qué pasa con la gente? El contacto visual es malo para mí, luego recordé el otro contacto visual que tuve en la enfermería, no era el momento ¡Por Dios! Me aclaré la garganta y negué.
—Nada.
Respondí secamente, aunque Yugi no parecía conforme.
—E visto como coqueteas con él, siempre buscas la forma de llamar su atención ¿Estas interesado en él?
¿¡Coquetear!? ¿¡A eso le llamas coquetear!? ¡Por Dios! ¡Una pared coquetea mejor que yo! Además, Hiei se le ocurren las formas más tontas para llamar su atención ¡Yugi abre bien esos ojotes!
—¿Me estas preguntando si soy tu rival en el amor?
Yugi pareció sonrojarse, luego asintió y yo solté un suspiro, alguna vez escuché que cuando suspiramos dejamos escapar algo de felicidad, tal vez por eso solía sentirme tan desdichado.
—La respuesta es no, no me interesa Yami.
Lo mire a los ojos a pesar de mi incomodidad al hacerlo, quería que me creyera, pero entendí que debía explicarle lo que pasaba o seguiría sintiéndose intranquilo.
—Mira, Yugi, habló en serio, lo que ocurre es que Hiei piensa que estoy interesado en Yami, debido a la reunión pasada, y el muy tonto quiere ayudarme a conquistarlo con planes ridículos.
—Ciertamente, vestirte de panda no creo que enamore a Yami.
Yugi se puso la mano en la barbilla pensando en eso, yo me la puse en mi frente avergonzado ¿¡Por qué recordaba eso en específico!? ¡Lo había intentado olvidar!
—Pero, no entiendo algo ¿Por qué no le dices a Hiei la verdad? ¿Por qué sigues haciendo lo que te dice?
Me quedé pensando en eso, era cierto ¿Por qué seguía escuchando las tonterías de Hiei? Aunque realmente no sabía cómo decirle que parara, que ya no era necesario.
—Por que busco pasar todo el tiempo posible a su lado…
No quería aceptarlo, pero era el caso, seguir haciendo todas esas tonterías me permitía seguir estando cerca de Hiei, cada que pensaba en algún plan, cada que lo llevábamos a cabo, yo quería hacerlo por qué él lo haría conmigo, a parte del tiempo en clases, o estudiando, quería también ese tiempo con él aun si hacíamos el ridículo.
—¿Estas enamorado de Hiei?
Yugi me miró atento ¿Yami realmente no le dijo nada de lo que hablamos? No entendía, aunque aprecie que no lo hiciera, que no divulgara lo que me pasaba o lo que sentía, eso era algo que recordaría.
—Lo estoy…—Lo acepte.
—¿Por qué no le dices a Hiei?
—¿Qué es un estúpido?
Oh, dije eso en voz alta… Yugi entonces se rio, era como si toda esa tensión que cargaba se hubiera esfumado.
—No, que te gusta, que Yami no es quien te interesa.
Volví a suspirar, ¿Por qué Yami y Yugi actuaban como si eso fuera así de fácil? Me alegro que para ellos fuera el caso, pero en el mío no era así, ni siquiera sabía si a Hiei le venían bien los hombres, luego mi mente volvió a la enfermería, Hiei parecía dispuesto a besarme ¿No? Aun me sentía confundido con ese tema. Negue, no era tan sencillo.
—Tengo miedo… No quiero que se aleje.
No entendía por qué seguía dándole explicaciones a Yugi, lo importante ya se había dicho.
—Pero, por lo que sé, y lo poco que vi de él aquella vez, en verdad pareces importarle mucho, se enojó cuando Bakura hablo mal de ti.
—¿L…Lo hizo?
—¡Sí! Fue por eso que se agarraron a golpes, recuerdo que Hiei dijo conocerte mejor que todos nosotros… Y creo que es cierto —Yugi sonrió.
Me sentí sumamente nervioso, me costaba creer que me defendiera a tal punto, aunque, ya lo había hecho antes, me había salvado de Bakura, y aun así me costaba creer que yo le pudiera gustar de esa forma.
—Además, para que él haga todo lo que hace por ti, significa que eres alguien valioso para él, y él da algo de miedo, no creo que cualquier persona le importe de esa forma —Hizo una mueca nervios.
¿Por qué me costaba creerlo? Posiblemente se debía a mi inseguridad, es decir ¿Qué le podía gustar de mí? No había nada interesante en mí. Además ¿Si no era el caso? ¿Qué tal si no era cierto? Si le decía a Hiei lo que sentía, y me rechaza, yo no podría soportarlo, estábamos bien así ¿No?
—¿Yoite?
—Lo siento, tengo que irme, ya no te preocupes por lo de Yami, él te ama mucho, ni siquiera Betty lo convenció.
Entonces me fui dejando confundido a Yugi con lo de Betty.
Me sentía muy abrumado, estaba asustado, la cabeza me daba vueltas, yo tan sólo quería irme a mi casa, tonto Hiei y su libro de física, tonto Hiei y su balón, tonto Hiei… ¿Por qué me tenía que gustar tanto?
Durante el camino seguí dándole vueltas al asunto, simplemente no podía creer en la posibilidad de que sintiera lo mismo, y simplemente no me atrevía a averiguarlo ¿Qué podía hacer? Me asustaba mucho la idea.
—Ey nerd.
Aquella voz me saco de mis pensamientos, Hiei estaba sentado en la entrada de su casa, lo miré y decidí ignorarlo mientras avanzaba a mi casa.
—Le voy a decir al hippie que no me quieres ayudar en física —Amenazó.
—¿¡Qué quieres!? —Suspire fastidiado.
—¡Que me enseñes física! Sabes que si repruebo nos cortan la cabeza a los dos.
—De acuerdo, en un rato vengo.
—Ven ahora, al rato me dará flojera.
—¿¡Eres un Perezoso!?
Pregunte refiriéndome al animal, Hiei se rio.
—Mi mamá piensa que sí.
Al final acabé cediendo y entrando a su casa, desde la vez que le traje su tarea no había vuelto, su hermana nos recibió con una gran sonrisa.
—Buenas tardes —Salude.
—¡Vecino! Es bueno verte, Hiei dijo que lo ayudarías en física.
Hiei rodo los ojos, yo me sentí nervioso, demasiada amabilidad.
—Vamos, siéntate ¿Trajiste el libro?
Dijo Hiei invitándome a su sala.
—Con permiso.
Me despedí de la chica que fue hacia la cocina, el lugar tenía un agradable olor. Me senté en el sofá enfrente de Hiei, agradecí que al menos no me llevó a su cuarto, mi cabeza y mi corazón no lo soportarían. Saque el tonto libro.
—¿Qué no entiendes?
—Todo.
—¡Hiei!
—¿¡Qué!? ¡Fuiste tú quien me dijo que me pondría a estudiar toda la noche!
—¿¡Desde cuando eres tan obediente!? Bueno, no importa, saca tus apuntes…
Estuvimos un largo rato resolviendo ejercicios, al menos aquello me había distraído de la conversación con Yugi, y el asunto de gustar o no, Hiei era un poco malo en física, pero creo que se debía a que se frustraba rápido y era demasiado impulsivo, quería resolver todo rápido. La hermana de Hiei nos había traído bocadillos y refresco, agradecí mucho eso, no había comido nada desde el almuerzo.
—¿Tenemos visita? ¡Yoite!
De pronto fuimos interrumpidos, volteamos y era la madre de Hiei.
—Hina, buenas noches.
Había tenido conversaciones cortas con ella, pero muy amenas, era bastante agradable, solía quejarse de que Hiei no lavaba los platos y por demás cosas que me resultaban entretenidas de la cotidianidad de Hiei, ella me agradaba mucho. Hiei nos miró como si intentara averiguar de dónde nos habíamos vuelto tan amigos.
—Me da tanto gusto verte ¿Están estudiando? ¡Qué bueno que ayudes a mi tonto hijo!
—¡Oye!
Hiei la fulmino con la mirada y ella se rio.
—¿Te quedas a cenar?
—No quisiera molestar.
Eso me recordaba que no le había avisado nada a Yukimi, aunque creo que había mencionado algo de trabajar hasta tarde, así que supongo que no pasaba nada, tampoco me había llamado.
—¡Ninguna molestia! Dejen eso un rato, y vengan.
Hiei chasqueo la lengua y yo sonreí un poco, me divertía ver la convivencia entre ellos. Durante la cena Hina conversó animada sobre el trabajo, y otras cosas, incluso me contaba sobre su hermana y que planeaba visitarla pronto, Yukina también se unía a la charla con el mismo entusiasmo, era bastante acogedor, incluso la comida era deliciosa, Hiei permaneció en silencio, en verdad era la oveja negra de su familia, era gracioso, aunque ahora éramos dos ovejas negras en la mesa, tampoco es que hablara mucho, solo me limitaba a escucharlas y responder cuando me preguntaban algo.
—Yoite, deberías venir a cenar más seguido con nosotras y Hiei ¿No lo crees hijo?
Hiei tenía medio trozo de carne entre sus dientes, casi lo escupió cuando la atención se dirigió hacia él.
—¿¡Por qué me preguntas a mí!?
—Tú sabes por qué Hiei —Hina se rio.
Las orejas de Hiei se tornaron un poco rojas, aquello me pareció muy adorable.
—¿Q…Qué diablos me miras?
Preguntó Hiei cuando no aparte la mirada rápido, negué, y me pareció que Yukina y Hina se dieron unas miradas de complicidad sospechosas.
—Nada, sólo pensaba que eres pésimo en física.
—¡Cierto! ¡La tarea! Nosotros nos largamos, adiós.
Hiei se levantó de la mesa y me arrastro junto con él.
—Estuvo delicioso, gracias.
Dije mientras Hiei me llevaba con todo y el material hacia arriba, entonces me puse nervioso ¿¡Me llevaba a su cuarto!?
—¿¡Por qué vamos hacia arriba!?
—La sala está comprometida, de todos modos, es igual.
¡Para mí no es igual! No pude objetar más cuando me hizo entrar; acomodo todo en su escritorio, no pude evitar mirar cada detalle de su cuarto, el lugar estaba algo vacío, había una cama, un armario, el escritorio, una computadora, y su guitarra olvidada en un rincón, su cama estaba desarreglada, no me sorprendía, me senté un momento en ella, fue extraño, sentí el olor en el lugar, sin duda el olor de Hiei, me sentí bastante extraño entonces.
—¿Me vas a seguir enseñando o qué?
Hiei me sacó de mis pensamientos, lo miré e intenté alejar todo pensamiento raro que se había formado en mi cabeza.
—Tu cuarto me da sueño —Mentí.
—Debe ser la cena ¿Eres un anciano acaso?
—¿Me lo dice el sujeto que se la pasa dormido casi todo el tiempo?
Hiei de pronto se sentó junto a mí, demasiado cerca, y eso me puso muy nervioso.
—No me molestes, mejor acepta que eres pésimo tutor.
—¿¡Yo!? Mas bien tu eres pésimo estudiante.
—¡No lo soy!
Entonces Hiei me empujó hacia la cama, me asusté al inicio, luego me solté riendo cuando empezó a hacerme cosquillas, era un soquete, nunca nadie me había agarrado y hecho cosquillas, era demasiado raro.
—Basta… Basta… Tonto…
Decía entre risas mientras intentaba empujarlo, él también se empezó a reír, fue sumamente extraño, pero me gusto, aunque el aire en mis pulmones empezó a acabarse entre tanta risa, incluso algunas lágrimas empezaron a caer, y de la nada empecé a llorar, Hiei se detuvo y me miró extrañado, luego se vio preocupado.
—Oye ¿Ahora que te pasa?
Hiei se veía perdido, ni yo sabía qué hacer, solo sentía muchas ganas de llorar, mis ojos se nublaron por las lágrimas e intentar tallarlos, Hiei me jalo y me abrazo.
—¿Yoite?
Aquella voz, aquel olor, su calidez, me aferré a él sintiendo todo, sintiendo sus dedos en mi cabello, sintiendo lo cálido que era, escuchando su voz y como su aliento rozaba con mi mejilla, yo lo quería, lo quería tanto, de una manera que me daba miedo, este sentimiento me ahogaba, nunca había sentido algo tan abrumador, entonces entendí lo que Miharu quiso decirme, no era lo mismo, no se comparaba a lo que paso con Yami, por Hiei yo sentía algo mucho más fuerte, y eso me asustaba mucho. El llanto no parecía querer detenerse, y yo no podía seguir soportando esto, me aparte de Hiei ante su mirada llena de preguntas, tome mis cosas y me fui rápido, no recuerdo más, no recuerdo ni como volví a mi cuarto, lo único que sabía es que me dolía mucho el pecho.
Al día siguiente intente continuar como siempre, tomar mi rutina y olvidar todo, incluido eso que me asustaba, parecía que sería un día normal, hasta que entrando al salón fui empujado y acabe en el suelo, el impacto ocurrió en segundos, no vi quien fue, pero ya me imaginaba al responsable, obviamente iba a estar molesto.
—¿¡Por qué siempre haces eso!? —Preguntó ofendido.
¡No lo sé! No es como que entre mis planes este que siempre me veas llorar e irme después sin darte explicaciones mientras te dejo con cara de tonto. Me quede sentado en el piso algo aturdido, tanto golpe seguido me iba a dejar baboso, me sobe la cabeza, Hiei me sujeto del rostro de pronto, hablando de malas mañas ¿No? No debíamos volver esto una costumbre.
—No tienes nada.
Dijo mientras me ayudaba a ponerme de pie, eso sí había sido raro, salido totalmente de lo esperado, me guío por el salón hasta mi lugar, y me percate de algo, los demás ya ni siquiera nos prestaban atención ¿Se había vuelto esto un espectáculo común? Me senté en mi lugar en silencio, aunque Hiei me miraba como si quisiera decirme algo, me sentí nervioso, alcé la ceja.
—¿Pasa algo? —Pregunte con temor.
—Lo de anoche…
¡No toquemos ese tema! Yo solo quiero que este día sea normal, sin romances de nadie ¡Ni de Seto Kaiba! ¡Ni nadie! No más romance, por favor, sentía ganas de pegar mi cabeza a mi escritorio.
—Llorabas de nuevo por Yami ¿Verdad?
¡No! ¡Olvida a Yami! ¡El problema eres tú! ¿No has considerado mudarte a Taiwán? ¡No! No, no te mudes, no hagas eso, mejor sí, no, mejor no, alguien sálveme ahora.
Hiei parecía algo consternado, verlo así ya era una costumbre, sin embargo, no podía entenderlo, no sabía que pasaba por su mente, iba a responderle, pero el profesor llego, y bueno, de nuevo nada, mejor me centraba en esto, los exámenes serían pronto, ya arreglaría lo de Hiei en otro momento.
Cuando el timbre para ir al almuerzo sonó volteé a ver a Hiei, este hizo lo mismo y me estremecí, ambos nos quedamos viendo antes de decir algo.
—¡Yoite! ¡Hiei! ¡El profesor Takanaga los busca!
Grito uno de nuestros compañeros, hicimos una mueca, tal vez Hiei maldiciendo internamente, yo condenando mi suerte. Nos levantamos y fuimos a la sala de profesores; durante el camino al pasillo ninguno hablo, Hiei parecía ir en sus asuntos internos, y yo estaba algo nervioso, pensando en qué era lo mejor ¿Debía decirle? Acabar con esto, si me rechaza ya, no es el fin del mundo ¿No? No pasa nada, tan amigos como siempre ¿Cierto? Aunque en el fondo sabía que era mentira, y que me iba a morir muy lentamente, no iba a quedar nada de la persona que fui.
—¡Chicos!
Saludo el profesor con su habitual felicidad que me enfermaba, literalmente, siempre me daba nauseas tanta alegría mientras yo me ahogaba en mi propia miseria.
—¿Qué quieres hippie? —Preguntó Hiei.
—Bueno, como saben se acercan los exámenes, y Hiei necesitas aprobarlos todos.
—Ya sé, ya sé ¿Sólo nos hablas para molestar con eso?
Hiei echo su cabeza hacia atrás mientras cruzaba los brazos, en verdad parecía harto, y yo me sentí algo culpable, anoche no había terminado de explicarle los ejercicios.
—Nop, toma Yoite, tal vez te ayude.
El profesor me entrego un plan de estudio, además había enlistado en que materias Hiei parecía ir más mal, no era esperanzador, pero debía hacer que esté cabeza hueca tomara en serio las clases.
—¿Eres bueno en algo que no sea deportes?
Pregunte una vez que salimos de la sala, Hiei chasqueo la lengua. Bien, arroje lejos mis pensamientos de enamoramiento, no era el momento, debía lograr que Hiei subiera sus calificaciones en los próximos exámenes.
—A partir de hoy, por las siguientes semanas, nos vamos a quedar después de clase en la biblioteca, Hiei si no sacas calificaciones decentes voy a meter tu cabeza en una trituradora.
—Uy que miedo ¿No tienes asuntos con el tonto comité de nerds?
—Nos vamos a quedar después de clase, vas a ser lindo, vas a ir a la biblioteca, si estoy ocupado te vas a poner a estudiar solo hasta que vuelva, y si no te veo, o si veo que estas perdiendo el tiempo, voy a meter tu cabeza en una trituradora.
Hiei me miró y yo lo mire ¿Qué no quedaba claro? ¿La parte de la trituradora? Acorralé a Hiei contra la pared mientras ponía mis brazos a sus costados y los recargaba en la pared, muy seriamente lo repetí.
—Si sacas un promedio que haga llorar a tu madre, voy a meter tu cabeza en una tri-tu-ra- do-ra ¿¡Entendiste!?
Hiei asintió muy despacio mientras me seguía mirando sin emitir ningún sonido.
—¡Consíganse un motel! —Gritó Bakura.
—Mejor diles en cuál salón te metes con la Miho —Dijo Marik riéndose.
—¡Lo van a infectar con sus bacterias de emos!
Hiei y yo pusimos los ojos en blanco, cuando me percate de la rara pose me quite rápido, me fui por un lado y Hiei por el otro ignorando las risas de ambos soquetes.
Durante los siguientes días todo pareció ir un poco más normal, Hiei había acatado la orden de ir a la biblioteca, y no volvimos a tocar el tema de la otra noche, incluso Hiei pareció haber dejado por la paz lo de sus tontos planes, y eso era bueno, se estaba concentrando en sus estudios y no teníamos que seguir haciendo el ridículo frente a nadie, habían sido semanas agradables, no más peleas, no más planes, no más gente y sus romances, sólo éramos Hiei y yo estudiando todas las tardes en la biblioteca, me hubiera gustado seguir así por más tiempo, pero fue mucho pedir ciertamente.
—¡Voy a una junta, si no te veo en la biblioteca…
—¡Pondrás mi cabeza en la trituradora! ¡Ya lo sé!
Hiei se fue por el camino hacia la biblioteca y yo hacia la sala del consejo estudiantil.
—¿Cómo van las cosas con Hiei?
Preguntó Yami quien me esperaba para ir juntos, se veía muy animado ese día, tal vez cosas buenas con Yugi habían pasado, me alegre por él.
—Bien, al menos mejoro en física…
—Eso es bueno, aunque yo me refería a lo de ustedes.
De nuevo eso, no había un nosotros, y no lo habría jamás, no tenía cabeza para eso, así que simplemente me encogí de hombros y me apresure a entrar a la sala, Kaiba por fin había dejado de mirarme tan intensamente, antes no parecía sentir mi presencia en el lugar, pero desde que lo vi con Kisara me miraba esperando ver cualquier movimiento en falso para matarme, por fin había entendido que no iba a hacer nada con eso y volvía a ignorarme, quien no parecía hacerlo era Shijima, ni que hacer, así dio inicio la última reunión antes de los exámenes, tendríamos un receso para dedicarnos a estudiar, y yo podría descansar de todo esto por un rato.
Cuando la junta finalizo, intente irme rápido hacia la biblioteca, Shijima entonces me siguió.
—¿Por qué tanta prisa?
—¿Por qué me sigues?
—¿Vas a verte con tu novio? ¿Cómo se llama? ¿Hiei?
Entonces me detuve y la miré perplejo ¿¡Cómo sabía sobre Hiei!?
—Vamos, no me mires así, escuche algunas cosas.
Ciertamente no quería saber qué cosas, me di vuelta para seguir mi camino, ella parecía querer continuar con el asunto.
—Supongo que no te interesa lo que paso con Hinageshi.
Volví a detenerme, ese nombre me sonaba de algo ¿Dónde lo había escuchado antes? Shijima entonces empezó a jugar con su cabello mientras seguía contando su relato.
—Ella quería conocer a ese tal Hiei, pero la hermana de él le dijo que sería imposible, Hinageshi está en mi grupo, así que escuche como lloraba, lo que me llamó la atención fue escuchar tu nombre, Hiei parecía ser el novio de un tal Yoite, y el único Yoite de la escuela eres tú.
—¿Cuál es tu punto?
—Solo me siento curiosa ¿Es cierto?
No sabía cómo responder, no quería meterme en la boca del lobo, pero conociéndola ella no sería evadida tan fácilmente.
—Si no es el caso, podría decirle a Hinageshi que sí tiene posibilidad…
—No.
Había recordado quien era, la pelirroja del gimnasio, y no, no quería verla rondando a Hiei, aunque no estaba seguro por qué Yukina diría que era novio de su hermano ¿Hiei le habría contado sobre sus tontos planes? ¿Lo escucho de algún rumor? No tenía idea, como fuera, no quería a esa chica cerca de Hiei, en ese momento me sentí un tonto ¿Cuál era el problema? Hiei era libre de salir con quien quisiera, si yo era un cobarde para confesarle mis sentimientos no tenía derecho a meterme en la confesión de otros.
—Entonces es cierto.
Iba a negarlo, pero de pronto me jalaron llamando mi atención.
—¿¡Por qué tardas tanto!?
Era Hiei mirándome con el ceño fruncido.
—¡Necesito ayuda en ingles! ¡No entiendo nada de ese tonto idioma!
Me quede mirándolo, era un tonto que no sabía leer el ambiente, Shijima sonrió.
—Así que es él.
En verdad no quería que ella supiera sobre Hiei, pero ahí estaban mirándose, aunque Hiei pareció restarle importancia y me arrastro con él.
—¡Vamos rápido! ¡Además ya tengo hambre!
—Nos vemos Yoite.
Ella sacudió su mano despidiéndose, realmente me ponía los nervios de punta, aunque la olvide rápido ante las quejas de Hiei, de alguna forma u otra, siempre acababa salvándome.
El resto de la tarde me la pase explicándole a Hiei, mientras evadía la mirada de Kisara, ella sin duda no había superado el asunto de la vez pasada.
—¿Qué tienes tú con los albinos?
Preguntó de pronto Hiei, lo mire sin entender su pregunta.
—¿De qué hablas?
—No sé, siempre te encuentro en apuros frente a alguien de cabello blanco, y la tipa de la biblioteca siempre te mira como si tuviera asuntos pendientes contigo.
Ahora que lo pensaba, era cierto, Bakura y Shijima me hacían la vida imposible, y Kisara, bueno ella estaba más preocupada que nada.
—No sé de qué me hablas, mejor vuelve a resolver esto, lo hiciste mal.
Señale el ejercicio, y Hiei se rasco su cabeza frustrado.
—¡Odio este idioma horrible!
No pude evitar reírme; Hiei se concentró en su tarea, mientras yo lo miraba atentamente, recargaba mi mejilla en mi palma mientras sonreía viéndolo, era agradable pasar tiempo juntos, y era agradable verlo, la forma en cómo se rascaba la cabeza pensando, o como mordía el lápiz frustrado, me había concentrado tanto en sus movimientos que no pude evitar llamarlo, para mi sorpresa hizo lo mismo.
—Hiei.
—Yoite.
—¿Uh? ¿Pasa algo? —Pregunté.
—¿Me ibas a decir algo?
Me miró y negué rápido.
—Nada importante ¿Qué pasa?
—Estuve pensando en un mejor plan, esta vez sí va a funcionar.
Pestañe rápido, no entendía de que me estaba hablando ¿Plan de qué?
—¿Disculpa?
—Sobre Yami, cuando los exámenes terminen lo llevaremos a cabo, estoy seguro que ahora si caerá a tus pies.
Entonces sentí mi mundo caerse ¡No de nuevo! ¡Ya olvida lo de Yami! Iba a decirle que se detuviera, pero nos interrumpió Kisara.
—Disculpen, ya debo cerrar la biblioteca.
—Como sea.
Respondió Hiei tomando sus cosas, yo seguía aun desconcertado en mi lugar.
—Entonces cuando acaben los exámenes…
Dijo saliendo del lugar, entonces reaccione y quise detenerlo, pero ya se había ido, golpee mi cabeza contra la mesa asustando a Kisara, suspire y más felicidad se había ido al diablo.
Sólo rogaba que los exámenes no acabaran pronto, creo que lo que me esperaba después de eso, era mucho peor.
Podía ver como el alma se les salía del cuerpo a la mayoría de las personas en la escuela, todos andaban como zombis, en modo automático iban y venían, sin embargo, por fin los exámenes habían terminado, había sido una semana dura, yo hice lo mejor posible, a pesar de que tenía un miedo infernal por culpa de Hiei y su supuesto gran plan de conquista.
—¿Cómo te fue en los exámenes? —Preguntó Miharu.
—Me preocupa más como le fue a Hiei.
Me toque la cabeza, en verdad esperaba que sus notas fueran buenas, aunque siendo sincero se veía bastante tranquilo durante el periodo de exámenes, quería confiar en que estaba bien.
—Ahora que mencionas a Hiei ¿Cómo han seguido las cosas entre ustedes?
No quería pensar en nada sobre nosotros, no había un nosotros, ¿Por qué todos insistían en eso? Simplemente negué, y Miharu no dijo nada más del tema.
Cuando las calificaciones estuvieron disponibles no me sorprendió ver a los de siempre en primeros puestos, Kaiba, Kurama, Kaito, Rebecca, Yami también estaba entre los mejores, tampoco me sorprendió que Jonouchi estuviera entre los más bajos.
—Nunca había tenido calificaciones tan decentes —Dijo Hiei.
Miraba sus exámenes, había aprobado todas las materias, y me sentí aliviado, ahora debía seguir así hasta que el año terminara, sería duro, pero al menos ya se había puesto al corriente.
—Supongo que mi madre no llorara y no meterás mi cabeza en una trituradora, no estoy seguro como lo ibas a hacer, pero tampoco quiero averiguarlo.
—Si no quieres saberlo mejor sigue sacando buenas notas.
—Tú como siempre eres un nerd.
—Agradécele a este nerd, por mi aprobaste.
—Cierto, en la tarde te veo en el balcón, ahora debo irme y alejar las moscas que se acercaron a mi hermana.
—¿Moscas?
Hiei no respondió, simplemente se apresuró a irse así que ignore el hecho tenía una junta en el comité de todos modos, seguramente era para ver el asunto del festival escolar, odiaba tanto los festivales, pero, sobre todo odiaba tanto ir a junta después del periodo de exámenes, al entrar podía sentir el ambiente tenso, Kaito no paraba de observar a Kurama con esa mirada pesada, Kaiba parecía sentirse la excelencia sobre Yami, Yami no retrocedía al respecto, Botan y Juuji llorando por sus notas, mientras Keiko las consolaba y Shijima agravaba más la situación, Rebecca y su ego tan inflado, aunque aún parecía abrumada por la presencia de Yami, Honda prometiendo mejorar la próxima vez, mientras Anzu parecía ya no escucharlo, las únicas tranquilas eran Ishizu y Shizuka, en verdad ¿Era tarde para renunciar a mi cargo? Con un largo suspiro cerré la puerta.
El camino a casa fue más tranquilo, pensé en dormir un largo rato, después de todo mañana era sábado y necesitaba tanto dormir, fui ingenuo al pensar que podía olvidarme de todo, Hiei se encontraba lanzando piedritas a mi ventana, con un largo suspiro fui y abrí.
—Tardaste tanto.
Dijo mientras se recargaba en el barandal de su balcón, yo puse los ojos en blanco.
—Al punto Jaganshi.
—Ya arreglé todo para mañana.
—¿Qué hay mañana?
—Le llevaremos una serenata a Yami.
—Oh.
Iba a volver adentro, pero cuando procese sus palabras me devolví y lo mire con los ojos bien abiertos.
—¿¡De qué hablas!?
—¿Recuerdas sobre el plan que te mencione en la biblioteca?
¡Esperaba que olvidaras el plan! Asentí levemente, esto era absurdo.
—Bueno, investigue y parece que a la gente le gusta las serenatas, en la serie de Candy ella parecía feliz, o lo que sea.
—Ya te dije que no confió en nadie que se llame Candy, espera ¿¡Por qué le llevarían serenata!? Además ¡Seríamos unos chicos llevándole serenata a otro chico!
—Detalles ¿A quién le importa? —Sacudió su mano.
Me había percatado de que Hiei tenía la mente abierta, es decir, desde el inicio no parecía darle importancia al asunto de un chico enamorado de otro, y sus planes ni siquiera contemplaban el hecho, era como si le diera igual.
—Hiei, debemos parar esto…
Debía detener sus tontos planes, debía decirle la verdad, lo de Yami ya no importaba, sin embargo, me interrumpió.
—No temas, saldrá bien, te veo mañana en la tarde.
Entonces volvió a adentro y cerro su ventana, me quedé muy quieto mientras intentaba pensar en lo que había pasado, tenía un mal presentimiento, conociendo a Hiei, esto iba a acabar muy mal.
Pase toda la noche pensando de qué forma decirle a Hiei la verdad sin tener que mencionar que ahora me gustaba él, es decir, seguramente pensaría que le mentía o algo si solo decía que ya no me gustaba Yami, esa noche no pude pegar el ojo, esto iba a explotar si continuaba así.
Durante la mañana Hiei ni siquiera asomo las narices, y rogaba que no lo hiciera, y aun así pase toda la mañana y la tarde escondido en mi cuarto, tenía miedo, pegue un brinco cuando alguien toco a mi ventana, fui a ver y era Hiei quien se había brincado de su balcón al mío, realmente las casas eran muy cercanas y este enano demasiado temerario.
—¿Por qué no usas la puerta como una persona normal?
—¿Importa? ¡No hay tiempo que perder!
—Hiei, sabes que ni siquiera le dije a Yukimi que iba a salir, y no se encuentra ahora.
No es como si le pidiera permiso a Yukimi, a veces solo me iba, pero necesitaba evitar a como diera lugar hacer esto.
—No te preocupes por eso, esta con mi mamá ahora, y dijo que estaba bien.
Respondió mientras entraba a mi cuarto sin invitación y miraba todo el lugar. Espera ¿¡Desde cuando Yukimi se había vuelto cercano a Hina!? ¿¡Eso también era parte del plan de Hiei!?
—¡O…Oye! ¿¡Qué haces!?
Me alarmé cuando lo vi esculcando entre mi ropa y no pude evitar ponerme rojo, no quería que viera.
—Que adorable ropa tienes.
Dijo en un tono de burla cuando se topó con mi pijama y mi ropa interior ¡Maldito descarado! Me acerque para asesinarlo, pero con rapidez me empujó hacia la cama, eso si no me lo espere.
—Ya es hora.
¿¡Hora de qué!? ¡Tenía miedo, vergüenza y mucha ira! Hiei había sacado un conjunto de ropa, lo mire muy confundido con lo que planeaba hacer, y me preocupe cuando empezó a quitarme lo que traía puesto ¿¡Se había vuelto loco!? Mi corazón empezó a latir con fuerza, no encontraba fuerzas para quitarlo de encima, y Hiei no parecía hacerse consciente de lo que pasaba, no fue hasta que me quito lo de abajo y se detuvo observándome muy atento, sentí mi rostro arder y lo cubrí con mis manos, cuando saliera del shock lo iba a matar ¡Era un baboso! Hiei no parecía dispuesto a moverse, así que volví a mirar, y él estaba muy concentrado en mi cuerpo ¿¡Qué tanto miraba!? ¿Por qué no terminaba lo que hacía!? ¡Ya sé que estoy extremadamente delgado! ¡Deja de mirarme!
—¿¡Por qué me miras así!?
Pregunte realmente alterado, no hubo respuesta, sólo sentí como Hiei puso su mano en mi abdomen y me estremecí por el contacto repentino, fue bajando su mano junto con su mirada como si estuviera en una especie de trance.
—¡Hiei!
Grité aterrado, su broma ya no me estaba gustando, Hiei se detuvo ante mi grito, y se quitó rápido de encima, lo seguí con la mirada mientras mi rostro seguía ardiendo, Hiei parecía algo consternado, me dio la espalda y camino hacia la puerta.
—No era el plan… Como sea, ponte esa ropa, te espero abajo.
¿Cuál plan? Hiei se apresuró a salir, y yo seguía confundido ¿Qué clase de tonta broma fue esa? Sentía mi corazón latir como loco y me tumbe en mi cama cubriendo mi rostro con mis brazos, cuando logre calmarme me puse la ropa que Hiei había elegido para mí, y luego me dispuse a salir más calmado, Hiei estaba recargado en la puerta con los brazos cruzados, se veía demasiado serio.
—¿Ahora qué?
Pregunte con temor al siguiente paso, Hiei me miro y volvió a quedarse muy atento de mi ¿Qué pasaba con él hoy? Me hacía sentir raro, me acaricie el brazo nervioso ¿Me veía raro? ¡Él había elegido la ropa! Espera ¿Eligio algo malo? Me mire, y ciertamente mi ropa era normal.
—Vámonos.
Dijo desviando la mirada y saliendo, sin más remedio lo seguí, quería detenerlo, pero las palabras no me salían, y menos después de lo que había pasado, sentía mis piernas temblar como gelatina.
Durante el camino hacia supongo la casa de Yami, no nos dijimos nada, aunque la duda llegó ¿Cómo sabía dónde vivía Yami? Lo mire de reojo, ¿Debía preguntar o mejor no saberlo? Opté por no preguntar, la ignorancia es dicha.
Después de caminar por unos 20 minutos Hiei se detuvo por un barrio donde las casas se veían muy bonitas y elegantes, incluso sentía que no encajábamos ahí, y la verdad ni siquiera sabía que existía esta zona, miraba alrededor hasta que choque contra Hiei quien se había detenido de pronto.
—Cuidado tonto.
Dijo molesto, luego enfoco su vista a una de esas casas.
—¿Qué hacemos aquí?
—Aquí vive don perfección, me sorprende que no lo sepas —Respondió de mala gana.
—De acuerdo, Hiei, escúchame, esto no va a funcionar…
—¡Ya llegamos Hiei!
Ambos volteamos, eran los dos amigos problemáticos de Hiei, venían con una guitarra y maracas, Yusuke venía hecho sonrisas.
—¿Qué hacen ellos aquí?
El mal presentimiento volvía a mí, esto iba a explotar ¡Debía detenerlo!
—No iba a gastar mi dinero ni mi tiempo, no para Yami, además dijeron esos dos que cantaban muy bien.
Y ¿¡Les creíste!? ¡No confió en nadie que diga que canta muy bien! Hiei se cruzó de brazos y desvió la mirada, estaba actuando muy raro desde el incidente en mi cuarto ¿Estaba enojado?
—Hiei… Espera, escúchame un momento.
—¿¡Quién canta!?
Pregunto el pelinegro de ojos cafés mientras pasaba sus dedos por las cuerdas, esa cosa sonaba desafinada, y yo no sé de música cabe aclarar.
—Arreglen eso ustedes.
Respondió Hiei mientras se iba a recargar a un árbol enfrente de la casa de Yami, los otros dos tontos empezaron a jugar piedra, papel y tijera para decidir ¡Esto iba a ser un horror!
—¡Hiei! Por favor…
Entonces el de cabello negro empezó a cantar o gritar ¡No lo sé! Sonaba realmente mal, junto a esa guitarra desafinada, el otro agitaba las maracas sin ritmo, me sentía en un mundo abstracto, como si estuviera soñando, como si esto no fuera real, y rogaba despertar pronto.
—¿¡Qué es ese ruido!?
Preguntó Yami saliendo de su casa junto a Jonouchi, Yami se quedó boca abierta ante el escándalo, ese par parecía cantar una mezcla de música mexicana cliché, feliz cumpleaños, la cucaracha, algo de amigo te invito una copa, entonces un café ¡No lo sé! ¡No entendía lo que decían! ¡Su español era horrible! Los oídos me retumbaban.
—¿¡Ves viejo!? ¡Te dije que quería hacerte una broma!
Dijo Jonouchi tapándose los oídos y mirando molesto a Hiei, en respuesta Hiei se encogió de hombros mientras seguía cruzado de brazos y recargado en el árbol, su rostro se veía extremadamente serio ¿Por qué estaba enojado? ¡Él fue quien organizo esta tontería! ¡El enojado era yo!
—¡Cantan horrible! ¡La idea de los huevos suena mejor ahora!
Dijo Jonouchi, mientras Yami parecía muy confundido ante todo esto, incluso algunos vecinos empezaban a asomarse y quejarse del escándalo.
—Basta…
Mire a Hiei rogando que acabará con esta tontería, él me miro y desvió la mirada de nuevo.
—¿Por qué? Cantan bien… —Respondió.
—¿Te estas burlando de mí? ¿Es una de tus bromas?
Hiei no me miraba ni me respondía, parecía una estatua tan impenetrable.
—Basta —Repetí —¡Ya basta!
Grité con todas mis fuerzas al punto de sentir que me ahogaba, entonces todo se volvió silencio, y sentí como me miraban, excepto Hiei, él se negaba a verme.
—¿Yoite?
Yami me miró con preocupación, pero lo ignore, estaba centrado en Hiei, le sujete del hombro y lo obligue a verme, me miraba entre molesto y aludido.
—¿¡Por qué haces esto!?
—¿¡Creías que te iba a ayudar!?
Me sorprendí de eso, todo este tiempo ¿Estaba gastándome una broma? No tenía sentido ¿¡Me odiaba tanto!? ¿¡Qué fue lo que le hice!? Me sentí abatido al punto de querer llorar, no de nuevo, no ahora.
—¡Dios, eres horrible!
Era un malvado, incluso llegue a pensar que era distinto a Bakura o cualquiera que me hubiera hostigado antes, que error, intente irme, pero me sujeto del brazo para detenerme.
—Suéltame…
—¡No quiero que te quedes con Yami!
—¡Eso ya no importa!
—¡No quiero que estés con nadie!
—¿¡Qué!?
—¡No quiero que nadie te tenga, por qué yo…
—¿¡Por qué tú qué!? ¡Suéltame!
—¡Me gustas! ¡Me gustas tanto que me enoja! ¡Me pone furioso estar enamorado de ti! ¡Me pone furioso que lo quieras a él!
Me quedé en shock, en ese momento no sabía si reír o llorar.
—¡Hiei eres un idiota! —Grité frustrado.
—¡Tú eres el idiota! —Contestó del mismo modo.
¿Ahora ven por qué le grito? Es un imbécil ¡Imbécil! Sin poder evitarlo le di un puñetazo y salí corriendo, no sabía qué hacer, no sabía qué pensar ¡No sabía nada!
Cuando llegue a casa choque contra Yukimi quien llevaba una taza de café la cual acabo embarrándose encima de mí y escurriendo en el piso, por lo menos no estaba tan caliente.
—¡Mocoso! ¿¡Por qué entras así!? Agua, necesitamos agua…
—Dios, como odio el café… —Dije sollozando.
