¡Love, yes I Do!
By: HybridVirus
Disclaimer: Hetalia y sus personajes son pertenencia de sus respectivos dueños, solamente soy dueña de Rafaela y no hay ninguna ganancia con esto, más que darles amor a las relaciones de mi país con otros países; solo soy una fan que escribe para fans.
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Capítulo VI
El eco de los pasos del pelirrojo y sus acompañantes revoloteaba insistentemente contra las paredes del recinto. Mientras que los orbes verdes de Allister se mantenían fijos en la entrada principal. Noah se encontró acomodando de nuevo el saco de su hermano mayor al ver como con sus movimientos este volvía a arrugarse un poco.
La sonrisa socarrona de Seamus se encontraba fuera de control, mientras este veía como el más alto de sus hermanos se mantenía estático en su lugar, intentando disimular cualquier clase de nervios que lo estuvieran consumiendo por dentro con el paso del tiempo, el mismo que estaba pasando demasiado lento a su parecer.
–Tranquilo, aún es temprano…
Añadió el irlandés al mismo tiempo que se acercaba hacia el más alto, para discretamente acomodar las mancuernillas en los puños de la camisa del mayor. No es que fuera necesario, su hermano se veía tan pulcro como siempre, pero eso era algo de esperarse ya que al final de cuentas, Allister era la imagen pública de su parte de la compañía.
Pero les parecía bastante curioso que esta vez, el despreocupado hermano que siempre solía usar los mismos trajes una y otra vez, se había tomado la preocupación de buscar algo exclusivamente para esta situación. De nuevo ambos estaban conscientes de que, era algo esperado de cualquier novio próximo a casarse. Pero no era algo que fuera común con el actuar del primogénito de los Kirkland.
–Debimos llegar juntos.
Mascullo entre dientes el escoces, al mismo tiempo que desviaba el rostro hacia uno de los costados, un par de sonrisas divertidas se apoderaron del par de irlandeses al entender que su hermano estaba empezando a sentirse como un novio de pueblo. Seamus se mordió el labio inferior para intentar contener su risa, al ver al manojo de nervios en el que se había convertido su hermano mayor, y la forma en la que el mismo intentaba contenerse para no dejarlos ver nada de dicha situación.
El menor de los gemelos acomodo el chaleco de Allister una vez más, no porque fuera realmente necesario, pero eso parecía ayudar a que su hermano se concentrara en otra cosa.
–Feliks jamás permitiría eso, cálmate. No quieres ser un novio histérico, ¿Verdad?
Pregunto con un tono bastante divertido el mayor de los gemelos, al mismo tiempo que sonreía abiertamente al ver la mirada molesta de su hermano, posarse exclusivamente sobre él. La idea de que Rafaela hubiera incluido a Feliks en la boda civil, le tenía bastante preocupado. El polaco no tenía tacto alguno, y no lo creía capaz de mantener bajo secreto el hecho de que él, y la hermanita de su pareja se encontraban casados.
Principalmente no creía que el rubio fuera capaz de mantenerlo en secreto del hermano de Rafaela. Esa era la razón por la que se encontraba tan ansioso, si Miguel se había enterado de esto… ¿Se opondría a toda costa y detendría a Rafaela?
–¡Ósea me sorprende que estén presentables!
Grito efusivamente el rubio al mismo tiempo que se apresuraba hacia el resto de los europeos, haciendo que ambos de sus hermanos menores se hicieran a un costado, para dejarle ver el traje azul marino que llevaba puesto. Los orbes de Feliks se deslizaron sobre los negros y relucientes zapatos de Allister, para subir lentamente por su pantalón azul y después seguir con la camisa de doble puño blanca, que era cubierta por un chaleco del mismo tono azul oscuro.
Una divertida sonrisa se apodero de los labios del polaco, al mismo tiempo que colocaba el botonier de follaje verde, que era adornado por las pequeñas flores blancas de gitophila que rodeaban un cardo violeta, en la solapa izquierda del saco azul de Allister.
–Quien lo diría… ¡Te ves bastante bien cuando te arreglas!
Una mirada nerviosa escapo del par de pelinaranjas, al ver la forma discreta en que la quijada de Allister se movía levemente. El mismo gesto que los hermanos podían distinguir, como el primer indicio de que la paciencia del escoces estaba acercándose al punto sin retorno. Noah se acercó al polaco para alejarlo de su hermano, pidiéndole amablemente que le ayudara con su propio botonier, a lo que el rubio asintió más que dispuesto.
No había forma alguna en la que Feliks permitiera que estos hombres, arruinaran el momento de su hermanita política. Seamus se colocó su propio botonier mientras reía por lo bajo, viendo como el polaco no dejaba de sonreír como un gato en una reunión de indefensos pajarillos, que sabía se saldría con la suya después de conseguir atraparlos a todos.
–Que te quede claro, que esto es temporal.
Sentencio el ojiverde al mismo tiempo que usaba uno de sus dedos, para presionarlo insistentemente contra el hombro de su futuro cuñado. El escoces giro los ojos intentando ignorar al hombre, que no hacía más que recalcar porque él necesitaba que hubiera una boda digna para su hermanita. 'Más te vale que haya una boda por la iglesia' gruño entre dientes el polaco, mientras acomodaba el saco de Allister.
Un asentimiento aprobatorio escapo del rubio, al mismo tiempo que daba un paso hacia atrás, para apreciar por completo al futuro esposo de la hermanita, que su pareja tanto adoraba.
–Merezco ser la madrina esta vez.
Añadió con un tono cómplice mientras miraba fijamente a los ojos al primogénito de los Kirkland, ignorando el indignado '¡Hey!' de cierto pelinaranja que exigía se respetara su lugar de mejor amigo, y caballero de honor de la esposa de su hermano. Un suspiro escapo de Noah al tomar a su hermano mayor de los hombros, para evitar que alcanzara al divertido polaco, quien no hacía más que arrojarle miradas triunfales que le decían, que no había fuerza alguna en este mundo, que le permitiera robarle el puesto a un lado de su cuñada.
No había conseguido ser tomado en cuenta en la boda civil de Alfred y Rafaela, pero esta vez no permitiría que Seamus tomara su lugar correspondiente, en la próxima ceremonia que se celebraría. Esta vez lucharía con uñas y dientes por ser la madrina de esa boda, después de todo Rafaela no se había casado con Alfred por la iglesia. Y no permitiría que Seamus se interpusiera en su camino.
–Feliks compórtate.
Los orbes del cuarteto de europeos se dirigieron hacia el punto de donde provenía la varonil voz, que había resonado en el recinto. Las miradas de diferentes tonalidades verdes, se posaron en el alto joven de cabellera castaña clara, que se acercaba con Rafaela a su costado. Un cansado suspiro escapa de los labios de Allister, mientras su prometida le sonreía en un claro gesto de disculpa.
La mirada de Miguel se mantiene fija, sobre el dueño de las hebras escarlatas que se acerca hacia él y a su hermana. Incluso la misma no se separa de los orbes opalina mientras, la pálida mano de Allister se extiende en un gesto, que el norteño reconoce como un amigable saludo. Finalmente, la mano de Miguel estrecha la de su futuro cuñado, para después ofrecer con un simple gesto el brazo de su hermana al heredero de los Kirkland.
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La mirada esmeralda se desliza sobre la tranquila oficina, sus ojos se entrecierran en duda al ver la relajada actitud de todos los empleados, que se encuentran en el piso perteneciente a su hermano mayor. El ambiente se encuentra absurdamente tranquilo, cuando usualmente este es el piso más atareado de todos en el edificio. Esta extraña calma… no parece predicar nada bueno.
Con apresurados pasos Arthur se dirige hacia la oficina de su hermano, solamente para girar los ojos ante la secretaria que gira los ojos molesta, con su presencia en el lugar. 'Tengo una junta con Allister' espeta con un tono definitivo el rubio para evadir los intentos de la asistente de su hermano, por detenerlo de que se adentre en la oficina de su hermano. Sus ojos se deslizan sobre la vacia oficina, intentando explicarse donde se encuentra el mayor de los varones Kirkland.
–¿François, donde está mi hermano?
Pregunta Arthur con un tono entre molesto y confundido, porque no tiene sentido el hecho de que su hermano, no se encuentre en la empresa. Allister no ha faltado un solo día a la compañía desde que su padre falleció. La mujer rubia coloca las manos sobre su cintura, mientras le dirige una mirada fastidiada a su menos favorito integrante del grupo de hermanos. Hay algo en Arthur que simplemente le hace hervir la sangre, algo intenso y desenfrenado.
–El Sr. Kirkland y sus hermanos tenían un compromiso muy importante hoy, seguramente no volverán en todo el día.
Los ojos de Arthur se entrecierran al intentar pensar en algo, que sea de suma importancia como para sacar a Allister del trabajo, el hombre no deja la compañía ni siquiera para presentarse a los eventos, comidas y las cenas hechas por su madre. ¿Qué puede ser tan importante, como para sacarlo del edificio? La mano de Arthur se aferra a su maletín mientras empieza a caminar en la dirección del elevador, para mirar sobre su hombro y arrojar una orden hacia el aire.
–Informa a Alfred que voy hacia su oficina.
Los brazos de la mujer se cruzan en un gesto de clara molestia, uno que Arthur sabe no significa nada bueno para sí mismo. Una parte de él quisiera despedir a esa estirada y petulante mujer, pero no puede deshacerse de la asistente de Allister. No sin arriesgarse a que su departamento en la compañía, empiece a sufrir repentinos e innecesarios recortes de personal.
El inglés jura que puede sentir un tic en su ojo, ante la osadía de la mujer por rehusarse a levantar el teléfono. La francesa no hace más que mirarse las uñas, mientras ignora las claras ordenes que Arthur le ha dado. Pero a sus ojos no tiene razón alguna para obedecerlo, el rubio no es su jefe y las órdenes del Sr. Kirkland son claras, ella está para obedecerlo a él y cumplir con los deberes que él le imponga.
–François ¿Puedes por favor llamar a Alfred y decirle que voy en camino?
Una sonrisa tanto maliciosa como triunfal se apodera de las facciones de la rubia, al mismo tiempo que dirige una mirada divertida en la dirección del furioso hombre, que no hace más que temblar ante la osadía de la mujer, por hacerlo que le pida algo como si estuvieran al mismo nivel. Pero de nueva cuenta, esta tipa se encuentra bajo la protección de su hermano. No es como si Allister lo escuchara, cuando se queja de ella y de su ridícula forma de comportarse hacia él.
–No, porque el Sr. Alfred está de vacaciones, no se encuentra en la compañía.
Arthur no atina más que a sisear un montón de groserías entre dientes, al mismo tiempo que toma el elevador asegurándose de presionar el botón del estacionamiento. Ese ridículo hermanito que tenía estaba seguramente por ahí, haciendo de las suyas y hundiéndolo en aun más problemas. Desde que Alfred se había casado con Rafaela, siempre tenía que intentar arreglar ese matrimonio, que sabía estaba guindando desde el borde de un precipicio.
Tampoco es que los consejos que su madre la daba a Alfred, fueran realmente útiles o necesarios. Pero Alfred siempre había escuchado a su mama al pie de la letra. Esto en ves de hacerles un bien, los estaba poniendo en un riesgo inminente. Con pesados pasos el breton se dirige hacia su auto, dispuesto a ir a visitar al matrimonio que se encuentra diariamente en guerra, desde que ambos se supieron comprometidos el uno con el otro.
Continuara…
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Hybrid-Virus
Yo! Buen día lectores finalmente tenemos una actualización de esta historia, porque ya la extrañaba bastante. Es bueno ver que aún no pasa a convertirse, en una de las tantas historias zombie que tengo por aquí.
Hoy hace su segunda aparición el norte de México, conocido como Francisco Miguel Doroteo, también llamado como Migue o Franco por los cuates. Finalmente, Escocia y México se van a casar por el civil, pero bueno ese es el que vale para la sociedad y para todas las cuestiones legales.
Se acerca el desmadre, porque Arthur no tarda en darse cuenta de que Rafaela corrió y dejo botado a su bebe Alfred. Cuando esto pase, todo el caos se les vendrá encima a los recién casados. Además de que Seamus vive con la incertidumbre, de si seguirá siendo el caballero de honor de Rafaela. O de si debe deshacerse de Feliks para asegurar su puesto en la boda.
Sin más por el momento, dejen un review y nos vemos en la próxima actualización.
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"Formemos parte de la línea de reviews, cuando leamos un fanfic con un personaje que nos gusta y no es muy común ver, de un fandom olvidado o de una historia que nos guste; dejemos un review, porque esa persona escribe para nosotros y que mejor forma de inspirarla y darle combustible para seguir"
