Advertencias: AU-OOC-Boys Love-Crack shipps
Yu Yu hakusho y Nabari no ou, así como YUGI-OH! No me pertenecen, sus personajes, así como las series son de sus respectivos autores, esta historia va con el fin de mi entretenimiento y el de los lectores.
Capítulo 16: El plan es perfecto, la limonada no
—¿Qué pasa realmente entre Yoite y tú?
Yukina me miraba fijamente mientras esperaba una respuesta, la cual no sabía darle, por más que intentara nada salía de mis labios, las palabras se atoraban y chocaban ¿Qué podía decirle? No estaba pasando precisamente nada entre nosotros, tan solo era yo ayudándolo, o más bien estropeando sus planes de conquista, supongo que éramos amigos, de ahí en más, nada, no pasaba nada.
—¿Hermano?
Ahora parecía preocupada, esto no era bueno ¿Qué debo decir?
—No mucho, es decir, él está enamorado de un tonto, y lo ayudo con eso, o algo por el estilo.
Me rasque la nuca, bastante confundido, no quería entrar en detalles sobre el asunto, aunque ella parecía no muy convencida con mi respuesta.
—Dijiste que estabas enamorado de él.
Y yo prefería que olvidaras que dije eso, chasqueé la lengua en respuesta.
—¿Qué con eso?
—Hermano me siento feliz.
La mire confundido.
—¿Feliz?
—Es la primera vez que te preocupas por alguien más que no sea mamá o yo, realmente me sentía preocupada por ti hermano, no parecías mostrar interés en los demás si no era por algo a tu favor, pero ahora…
—Ahora estoy enamorado de alguien que le gusta otra persona ¿Qué tiene de grandioso eso? ¡Es absurdo!
—Hermano, estoy segura que las cosas irán bien para ti, por eso, no renuncies tan pronto a tus sentimientos.
Ella sonrió con dulzura, yo por mi lado me sentía enfermo, estaba cansado de todo esto.
—Voy a esperar a Yoite afuera, necesito que me explique algo de física.
Respondí alejándome rápido, no quería seguir hablando de esto; me senté en los escalones de la entrada y esperé mientras pensaba sobre el asunto, muchos veían el amor como un verdadero milagro, yo lo veía como una enfermedad, una que llega sin aviso y te vuelve raro, dejas de ser tú, si la enfermedad progresa llega un síntoma aún peor, el desamor, entonces se vuelve todo tan amargo, y mueres en el proceso de querer curarte, el amor me resultaba aterrador.
Mientras seguía esperando, vi a Yoite pasar, como siempre distraído.
—Ey nerd.
Le hablé haciendo que volviera a la tierra, él me miro un momento antes de seguir su paso, así que tuve que frenarlo de nuevo.
—Le voy a decir al hippie que no me quieres ayudar en física —Amenace.
—¿¡Qué quieres!? —Suspiro fastidiado.
—¡Que me enseñes física! Sabes que si repruebo nos cortan la cabeza a los dos.
—De acuerdo, en un rato vengo.
—Ven ahora, al rato me dará flojera.
—¿¡Eres un Perezoso!?
No pude evitar reírme ante el comentario, mi madre solía repetirme lo mismo todo el tiempo.
—Mi mamá piensa que sí.
Al final logre convencerlo de entrar, eso me recordaba la primera vez que entró a mi casa, había sido un jodido desastre todo por mi culpa. Yukina salió a recibirnos con esa sonrisa, no podía ser.
—Buenas tardes —Saludó.
—¡Vecino! Es bueno verte, Hiei dijo que lo ayudarías en física.
No pude evitar rodar los ojos, ella siendo tan amable con él, Yukina era amable, sí, pero su exceso de amabilidad se debía a otra cosa, mejor cortaba el royo antes de que se le escapara algo innecesario.
—Vamos, siéntate ¿Trajiste el libro?
Dije mientras lo invitaba a la sala, debía distraerlos.
—Con permiso.
Lo escuche despedirse de ella, mientras Yukina volvía a la cocina. Me senté y espere que Yoite hiciera lo mismo, este se sentó enfrente de mí, y saco el libro.
—¿Qué no entiendes? —Preguntó.
—Todo.
—¡Hiei!
—¿¡Qué!? ¡Fuiste tú quien me dijo que me pondría a estudiar toda la noche!
—¿¡Desde cuando eres tan obediente!? Bueno, no importa, saca tus apuntes…
Era tan sencillo sacarlo de sus cabales, eso era divertido.
Estuvimos un largo muy largo rato resolviendo los tontos ejercicios, odiaba esta materia, no entendía nada, había demasiadas formulas ¿¡Para qué tantas!? Y química no era mejor, ni que decir de estadística ¡Odiaba estas cosas! Yukina nos había traído bocadillos y refresco, en serio que me arrepentía de haberle dicho a Hina y a ella sobre lo de Yoite, vivía con el pendiente de que se le escapara algo.
—¿Tenemos visita? ¡Yoite!
¡Hablando de Hina! ¡Llegó demasiado temprano! Ahora debía lidiar con el hecho de que ninguna de ellas hablara de más.
—Hina, buenas noches.
Los mire a ambos, parecían llevarse muy bien y seguía sin entender por qué ¿En qué momento se conocieron? Por más que me preguntaba, menos lo entendía, Yoite ni siquiera salía de su casa ¡No pregunten como sé eso!
—Me da tanto gusto verte ¿Están estudiando? ¡Qué bueno que ayudes a mi tonto hijo!
—¡Oye!
La mire enojado, no sabía que era peor, que hablará de más, o hablara mal de mí, ella tan sólo se rio y volvió a poner atención en Yoite.
—¿Te quedas a cenar? —Preguntó.
—No quisiera molestar.
No estaba seguro si quería o no que Yoite cenara con nosotros, es decir, era genial tenerlo aquí, pero no me fiaba de esas dos mujeres.
—¡Ninguna molestia! Dejen eso un rato, y vengan.
Al final quien decidía era mi madre, chasqueé la lengua mientras Yoite parecía sonreír, al menos se sentía cómodo y eso era importante. Durante la cena mamá hablaba y hablaba, sobre su trabajo, sobre la tía Rui y que quería ir a visitarla, que aburrido, por cierto, y por demás cosas que se le iban ocurriendo durante la marcha, Yukina también aportaba comentarios a la conversación, mientras yo me mantenía al margen solo esperando que no me tomaran con la guardia baja, Yoite parecía muy atento a todo lo que le decían y le preguntaban, pero como siempre no hablaba mucho.
—Yoite, deberías venir a cenar más seguido con nosotras y Hiei ¿No lo crees hijo?
De eso hablaba con guardia baja, me estaba tragando un pedazo de carne cuando ella dijo eso, casi lo escupo en el proceso.
—¿¡Por qué me preguntas a mí!?
—Tú sabes por qué Hiei —Ella se rio.
Me sentí avergonzado ante esa indirecta que sentí algo caliente mis orejas, y no ayudaba que Yoite se me hubiera quedado viendo como tonto.
—¿Q…Qué diablos me miras?
Yoite negó, mientras esas tontas se miraban con complicidad ¿¡Qué planeaban con todo esto!? ¿¡Hacerla de cupido!? ¡Les tengo noticias! ¡No va a funcionar!
—Nada, sólo pensaba que eres pésimo en física.
—¡Cierto! ¡La tarea! Nosotros nos largamos, adiós.
Agradecí que Yoite hubiera sacado el tema era la excusa perfecta para escapar antes de que algo más embarazoso ocurriera, me levanté rápido y me lleve a Yoite conmigo mientras iba y recogía todo de la sala.
—Estuvo delicioso, gracias.
Dijo mientras lo llevaba a arrastras hacia arriba, creí escuchar a ese par reírse ¡En verdad no debí decirles nada!
—¿¡Por qué vamos hacia arriba!? —Preguntó.
—La sala está comprometida, de todos modos, es igual.
¿Cuál era el problema? Lo importante aquí era mantenerse alejado de situaciones innecesarias. Cuando llegamos a mi cuarto lo hice entrar rápido, luego acomode todo en el escritorio, mientras estaba en eso Yoite parecía mirar todo con detenimiento, no tenía muchas cosas, y aún no sacaba algunas de las cajas, no me parecía necesario hacerlo a pesar de que mamá insistía en que pusiera todo eso en mi cuarto, como la espada de madera que usaba para el club de kendo en mi antigua escuela, sin embargo no tenía ánimo de eso, aunque mamá insistía en que volviera a formar parte de algún club yo no tenía deseos de hacerlo, tal vez aún no me sentía parte de este lugar y estas personas. Yoite entonces se sentó en mi cama, la cual estaba desarreglada, fue cuando me percate de lo extraño que era tenerlo aquí, en mi espacio.
—¿Me vas a seguir enseñando o qué?
Era mejor volver a lo nuestro antes de que me siguiera sintiendo extraño con todo esto, Yoite me miró y aquello me hizo sentir aún más raro.
—Tu cuarto me da sueño.
—Debe ser la cena ¿Eres un anciano acaso?
—¿Me lo dice el sujeto que se la pasa dormido casi todo el tiempo?
Sin más me senté a su lado, no estaba seguro de que hacer o decir, y recurrí a lo de siempre, molestarlo.
—No me molestes, mejor acepta que eres pésimo tutor.
—¿¡Yo!? Mas bien tu eres pésimo estudiante.
—¡No lo soy!
En un impulso lo empuje hacia la cama, bien ¿Y ahora? No supe el motivo, pero me encontraba haciéndole cosquillas, a la única persona que le había hecho eso antes era a mi hermana y cuando teníamos nueve años, esto era sin duda tan tonto, pero así me solía sentir con Yoite, tonto, como si mi cerebro se apagara y empezara simplemente a hacer cosas al azar.
—Basta… Basta… Tonto…
Yoite se reía e intentaba apartarme, no pude evitar reírme, incluso había ignorado que me dolía el tonto labio, ciertamente me gustaba verlo así, riéndose, nunca antes lo había visto en ese estado y eso me hizo sentir especial por un momento, hasta que de la nada se puso a llorar y tuve que parar, aquello me sorprendió, y al mismo tiempo me sentí preocupado ¿Qué rayos le pasaba ahora?
—Oye ¿Ahora que te pasa?
No sabía qué hacer, nunca sabía qué hacer cuando él empezaba a llorar, Yoite me daba miedo, y seguía sin saber cómo enfrentarlo, se tallaba sus ojos mientras seguía llorando, hice lo de siempre, lo jale y lo acerque a mi para abrazarlo.
—¿Yoite?
Él seguía sin darme una respuesta, lo único que pude imaginar era que lloraba por Yami de nuevo, aquello me molestaba mucho, pero ¿Qué podía hacer al respecto? Acaricie su cabello en un intento de calmarlo, aunque nada parecía tener realmente efecto en él, eso me desesperaba tanto, me enojaba no saber cómo ayudarlo, de pronto Yoite se apartó y sentí un extraño vació entre mis brazos y mi pecho, Yoite aun entre lágrimas tomo sus cosas y se fue rápido, yo solo me quede inmóvil en el mismo lugar, en la misma pose, mientras escuchaba sus pasos alejarse, cuando escuche la puerta cerrarse me tumbe en el mismo lugar donde él había estado recostado antes, pude sentir su olor en la sabana, y me sentí muy frustrado.
Al día siguiente me seguía sintiendo inquieto, muy miserable, no había podido dormir al pensar en todo, no logre disfrutar de mi desayuno y ahora estaba caminando por la escuela como un alma errante, Yukina pareció percatarse de que algo malo pasaba conmigo, pero fue prudente de no preguntar nada por el momento. Durante mi camino al casillero, el rubio tonto me miraba con cautela, como esperando algún movimiento en falso de mi parte, lo ignore por completo ¿Era tonto? Tenía mejores cosas en que ocuparme.
—Te ves realmente mal, Hiei.
—No fastidies Kurama.
—¿Todo bien con Yoite? —Sonrió.
—Ni me lo menciones, es el causante de mis problemas.
Cerré de golpe mi casillero mientras Kurama se reía, no tenía ánimo de esto, así que me fui al salón, fue cuando vi a Yoite entrando, todo mi enojo estaba ahí presenté, así que lo empuje con fuerza haciéndolo caer, así como cae un gran árbol al ser talado, el impacto fue fuerte, me pregunte por un momento si le había realmente dolido, luego pensé en que se lo merecía.
—¿¡Por qué siempre haces eso!?
Pregunte realmente furioso, era el colmo que cada vez que lloraba, después de usarme de pañuelo se fuera corriendo sin darme explicaciones ¡Esto ya se había vuelto una tonta maña! Yoite no me respondió nada, entonces pensé que, si se había golpeado fuerte, creo que debía dejar de golpearlo, fuera intencional o no, a este paso lo iba a dejar tonto, lo vi intentar levantarse para luego simplemente quedarse sentado en el piso sobándose la cabeza, fue cuando me preocupe realmente, así que lo tome del rostro para examinarlo, no parecía estar herido.
—No tienes nada.
Dije mientras lo tomaba de las manos para ayudarlo a levantarse, él me miro consternado, así que me sentí un poquito culpable, lo encaminé por el salón mientras todos seguían metidos en sus propios asuntos ¡Eran tan ruidosos como siempre! Cuando llegamos a nuestros lugares Yoite se sentó con calma mientras yo lo miraba, en verdad quería saber que había pasado anoche ¿Le había ocurrido algo después de la junta? Tal vez algo con Yami o el enano de su novio; Yoite pareció percatarse de mi mirada y alzando la ceja me preguntó.
—¿Pasa algo?
—Lo de anoche…
Pareció ponerse nervioso, no es como si yo quisiera hablar sobre ello, pero en verdad sentía una urgencia de averiguar lo que paso.
—Llorabas de nuevo por Yami ¿Verdad?
Yoite se quedó tan quieto como si fuera una estatua, no había rastro de emociones en su rostro era como un lienzo en blanco, con su mirada puesta en mí era como si hubiera dejado de existir, como si no hubiera nada dentro de él, me sentí muy exasperado ante eso, era incapaz de descifrar lo que pasaba por su mente, odiaba eso. Cuando parecía listo para darme respuestas llegó el maldito profesor de inglés, me iba a volver loco.
Durante las siguientes horas, Yoite parecía estar tranquilo, toda su atención se había puesto en las clases, yo debía hacer lo mismo, pronto serían los exámenes, aunque sin duda no entendía muchas cosas, tal vez porque ni siquiera lo intentaba. Cuando el timbre del almuerzo sonó, fue el momento, debía sí o sí averiguar lo que pasaba, ambos nos volteamos a ver al mismo tiempo, aquello fue extraño, entonces nos quedamos así en silencio mientras nos mirábamos.
—¡Yoite! ¡Hiei! ¡El profesor Takanaga los busca!
Justamente tenía que venir e interrumpir el maldito hippie ¡Seguro iba a ser una de sus tonterías! Hice una mueca de fastidio. Ambos nos levantamos y fuimos a ver lo que quería el infeliz; Decidí no tocar el tema por ahora, de todos modos, sabía la respuesta, todo se debía al don perfección, Yoite siempre lloraba por él, realmente no me gustaba verlo así, debía ayudarlo de algún modo y dejar de lado mis intereses personales, tenía que dejar de inventar planes tontos, era momento de hacer bien las cosas, el problema aquí es que yo de romance no sé nada ¿En qué forma podía hacer que Yami viera lo increíble que era Yoite?
—¡Chicos!
Ahí estaba el maldito hippie tan feliz como siempre, me enfermaba, quería borrarle esa sonrisa ¡No podía ser siempre feliz! Menos con esa pila de papeles a su lado.
—¿Qué quieres hippie?
Esperaba que fuera rápido al punto.
—Bueno, como saben se acercan los exámenes, y Hiei necesitas aprobarlos todos.
—Ya sé, ya sé ¿Sólo nos hablas para molestar con eso?
Eche la cabeza hacia atrás mientras me cruzaba de brazos, me tenían harto con eso, al hippie ni pareció importarle pues seguía tan feliz, luego miro a Yoite.
—Nop, toma Yoite, tal vez te ayude.
Le entrego unos papeles, ni idea que eran, y no me importaba, Yoite pareció examinarlos detenidamente mientras me echaba unas miradas de molestia ¿Qué le dieron? ¿Mis reportes?
—¿Eres bueno en algo que no sea deportes?
Me preguntó una vez que salimos de la sala, chasqueé la lengua en respuesta ¿Qué quería que hiciera? Me aburrían las clases, en ese momento arrugo la nariz, esto era malo.
—A partir de hoy, por las siguientes semanas nos vamos a quedar después de clase en la biblioteca, Hiei si no sacas calificaciones decentes voy a meter tu cabeza en una trituradora.
Ahí estaba, me amenazaba, espera ¿Cómo iba a meter mi cabeza a una trituradora? Para empezar ¿De qué iba a ser la trituradora? Bueno como sea.
—Uy que miedo ¿No tienes asuntos con el tonto comité de nerds?
—Nos vamos a quedar después de clase, vas a ser lindo, vas a ir a la biblioteca, si estoy ocupado te vas a poner a estudiar solo hasta que vuelva, y si no te veo, o si veo que estas perdiendo el tiempo, voy a meter tu cabeza en una trituradora.
Me le quede mirando mientras él me miraba a mí con esa expresión amenazante ¿Era normal sentirse tan atraído a esa expresión? De pronto me acorralo contra la pared mientras colocaba ambos brazos en cada lado.
—Si sacas un promedio que haga llorar a tu madre voy a meter tu cabeza en una tri-tu-ra- do-ra ¿¡Entendiste!?
¡Demonios este chico era demasiado atractivo! Eso no era bueno, asentí despacio sin poder dejar de verlo, me había robado el aliento.
—¡Consíganse un motel!
Gritó Bakura, bien había roto el encanto del momento.
—Mejor diles en cuál salón te metes con la Miho.
Dijo el otro sujeto que siempre andaba con él.
—¡Lo van a infectar con sus bacterias de emos!
Yoite y yo pusimos los ojos en blanco, eran sin duda unos imbéciles, entonces Yoite se apartó rápido y se fue, yo opte por irme hacia el otro lado mientras ignoraba las risas escandalosas de esos descerebrados.
Había tomado la decisión de concentrarme en clase y hacerle caso a Yoite sobre el asunto de la biblioteca, aunque no me gustaba mucho la idea de dejar tanto tiempo sola a Yukina, pero yo me había metido en este asunto, debía hacer lo correcto, o lo que fuera, de todos modos, ella parecía encantada de que pasara aún más tiempo con Yoite ¡Como si no pasara ya el suficiente con él! Al menos los días fueron sumamente tranquilos, no peleábamos demasiado, y estaba aprendiendo bastante a su lado, las cosas que se me hacían difíciles él me las explicaba con tanta facilidad y calma, claro mientras no decidiera molestarlo, cuando eso pasaba arrugaba su nariz y parecía dispuesto a pegarme con el primer libro que viera. También pase gran parte de mi tiempo pensando en un plan sobre lo de Yami, ver la serie de Candy ya no me estaba dando ideas, aunque desde el inicio no me las daba.
—¡Voy a una junta, si no te veo en la biblioteca… —Amenazó
—¡Pondrás mi cabeza en la trituradora! ¡Ya lo sé!
¿Era necesario que siempre lo repitiera? ¿Tan poco confiable era? Bueno, sí, la vez pasada me encontró dormido, me dio un coscorrón ¿Por qué era tan violento? Pero lo más importante ¿¡Por qué solo conmigo!? Yo lo veía todo el tiempo y con los demás no era así, o no parecía vivo, o era muy tranquilo, ya sé, yo lo hago enojar, es gracioso de todos modos; mientras iba camino a la biblioteca vi a Yusuke huyendo de su novia, no novia.
—¡Eres un tonto! ¡No tengo tiempo para soportarte debo ir al consejo! ¡Tonto!
—¡Ni quien te detenga fea! ¡Hola Hiei!
Yusuke corrió tan rápido, y la chica solo dio pisotones enojada antes de seguir su camino, en ese momento pensé ¿Así de idiotas nos vemos Yoite y yo? Con la diferencia de que no estamos saliendo, claro.
Pase un largo rato resolviendo la tarea, la chica albina de la biblioteca me miraba mucho, y cuando yo la miraba ella hacia como si estuviera leyendo, se veía nerviosa ¿Qué le pasaba? Fue después de un rato que se acercó.
—¿Hoy no viene tu amigo?
No la mire, estaba tratando de resolver los ejercicios de inglés, eran mis nuevos enemigos, odiaba esta materia, odiaba todas, pero más esta.
—Viene al rato, anda en una junta del consejo…
—Oh.
Ella puso sus manos en su pecho y pareció pensar en algo mientras se sonrojaba, por favor no me digas que le gusta Yoite. Voltee a verla con el ceño fruncido, ella pareció percatarse y se alejó mientras se disculpaba ¿Qué le ocurría? Empezaba a frustrarme con los ejercicios y Yoite tardaba en venir, así que decidí ir a buscarlo antes de que lanzara todo.
Durante mi recorrido vi por la ventana a Yusuke con su novia, parecían estar más tranquilos que hace rato, hasta que Yusuke le toco los glúteos y ella lo mando a volar de una cachetada, alcé la ceja, al menos yo no era un pervertido con Yoite, ignorando lo que paso el día que me enferme, eso fue un accidente muy raro que no volvería a ocurrir, además no me veía propasándome con él, seguro enterraría mi cabeza en el piso antes de que eso pasara. Seguí mi camino, había algunos estudiantes en sus clubs, otros haciendo el aseo, odiaba tanto el aseo, cada viernes Yoite me traía como soldado dando órdenes y que limpiara bien, que si me encontraba dormido cuando volviera de tirar la basura me iba a ir mal, en verdad ¿Por qué era así conmigo?
Me detuve cuando lo vi hablando con una chica de cabello blanco y rizado ¿Era en serio? ¿Cuánta gente de cabello blanco había en la escuela? ¡Más importante aún! ¿¡Por qué parecían tener interés en Yoite!? No sé de qué hablaban, ni me interesaba, fui y jalé a Yoite del brazo para llamar su atención.
—¿¡Por qué tardas tanto!?
Pregunte mientras lo miraba molesto, Yoite parecía algo abatido ¿Era por culpa de esa chica?
—¡Necesito ayuda en ingles! ¡No entiendo nada de ese tonto idioma!
—Así que es él.
Dijo de pronto ella ¿Hablaban de mí? Ella me miro y yo hice lo mismo, pero como fuera no era mi asunto tenía más interés en llevarme a Yoite, así que la ignore y jale al chico.
—¡Vamos rápido! ¡Además ya tengo hambre!
—Nos vemos Yoite.
Se despidió la extraña chica de Yoite, mientras yo seguía jalándolo y quejándome de que no entendía nada, que él se tardaba mucho, que la chica de la biblioteca, todo lo que me molestaba hoy.
Durante el resto de la tarde me explico todo, había cosas que entendía mejor que otras, y acepto que me gustaba escuchar la voz de Yoite, bajita, serena, era cómoda, al menos alejaba mi malestar anterior, hasta que me percaté que la albina de la biblioteca lo miraba de nuevo.
—¿Qué tienes tú con los albinos?
Pregunte molesto, es decir, no era culpa de Yoite, pero entre toda la gente en la escuela parecía atraer a la gente de cabello blanco.
—¿De qué hablas?
—No sé, siempre te encuentro en apuros frente a alguien de cabello blanco, y la tipa de la biblioteca siempre te mira como si tuviera asuntos pendientes contigo.
—No sé de qué me hablas, mejor vuelve a resolver esto, lo hiciste mal.
Señaló uno de los ejercicios que creí haber resuelto bien, me rasqué mi cabeza frustrado olvidando el asunto de los albinos.
—¡Odio este idioma horrible!
Yoite parecía divertido de mi frustración, al menos lo podía escuchar reír; durante un largo rato estuve resolviendo todos los ejercicios, si esto iba a venir en el examen me iba a colgar. Durante el proceso pensé en que era buen momento para decirle a Yoite sobre el plan que había ingeniado hace días, acepto que también salió de esa tonta serie, pero era buen plan, supongo.
—Hiei.
—Yoite.
Nos hablamos al mismo tiempo, de nuevo, algo raro.
—¿Uh? ¿Pasa algo? —Preguntó.
—¿Me ibas a decir algo?
Lo mire atento, y él negó en respuesta.
—Nada importante ¿Qué pasa?
—Estuve pensando en un mejor plan, esta vez sí va a funcionar.
Pestañeo algo rápido, pareció no entender a lo que me refería.
—¿Disculpa?
—Sobre Yami, cuando los exámenes terminen lo llevaremos a cabo, estoy seguro que ahora si caerá a tus pies.
Odiaba la idea, pero quería verlo feliz, así que ahora si iba en serio, supongo, Yoite pareció que iba a decirme algo, pero apareció la tonta albina.
—Disculpen, ya debo cerrar la biblioteca.
—Como sea.
Respondí mientras tomaba mis cosas, Yoite no pareció moverse ¿Qué le ocurría?
—Entonces cuando acaben los exámenes…
Finalicé y me fui, Yoite pareció tomarse su tiempo para salir, como sea, tenía hambre, mejor volvía pronto a casa, además, debía cerciorarme de que las moscas no estuvieran cercas de mi hermana.
Había demasiadas cosas de las cuales tenía que ocuparme.
Por fin habían terminado los malditos exámenes, me habían vuelto loco, aunque sorprendentemente por primera vez sentí que sabía cómo responder, Yoite era bueno para enseñar, con todo y las amenazas, ahora sí podía concentrarme en el plan, pero primero debía encontrar al rubio tonto.
Durante mi trayectoria noté como Kuwa idiota hacía sus ridículos intentos de coqueteo con mi hermana, rodé los ojos ¿No se cansaba? Además, me había enterado de que estuvo acompañándola a casa en mi ausencia, el hecho de que supiera donde vivíamos ya era alarmante, ya me ocuparía de eso en otro momento, había visto al rubio tonto con sus amigos, así que me dirigí hacia él rápidamente, cuando me vio aproximarme se puso pálido como si hubiera visto un muerto.
—Necesitó hablar contigo —Dije.
—¿Para qué?
Preguntó a la defensiva, yo sonreí de una forma que lo asusto, se despidió de sus amigos asumiendo hacia dónde quería llegar, y empezó a caminar, yo hice lo mismo sin mirarlo.
—¿Entonces? —Preguntó.
—Necesito que me des la dirección de Yami.
Dije sin rodeos, él entonces se detuvo y me miro escandalizado.
—¿¡Para qué la quieres!?
—Tú solo dame la dirección y no preguntes.
—Oh no viejo ¿¡Planeas tirarle huevos a su casa!?
—¿¡Para qué demonios haría eso!? Como sea, creo que no estás en posición de negarte.
—¡Dijiste que no dirías nada!
—¿Lo hice? No recuerdo, si sabes lo que te conviene…
Parecía estar en un aprieto ¿Era tan difícil? No planeaba algo malo, supongo, depende con qué ojos lo veas, después de un debate mental, accedió, escribió la dirección en un papel y me lo dio.
—Más te vale que sea su dirección o voy a pegar volantes con la dirección donde trabajas.
—¿¡Cómo sabes dónde trabajo!?
—Del mismo modo que ahora sé dónde vive Yami.
Guarde el papel ante su cara llena de frustración.
—¡Le diré a Yami sobre esto!
—Haz lo que quieras, yo ya tengo lo que necesito.
Me encogí de hombros y me fui.
Cuando nos entregaron los resultados de los exámenes todos parecían apurados por ver la lista de los mejores y peores, para mí era una tontería, daba igual el lugar donde estuviera, lo importante es que mis notas fueron pasables.
—Nunca había tenido calificaciones tan decentes.
Le dije a Yoite, quien veía sus propios resultados, muy eficientes, por cierto, nerd.
—Supongo que mi madre no llorara y no meterás mi cabeza en una trituradora, no estoy seguro como lo ibas a hacer, pero tampoco quiero averiguarlo.
—Si no quieres saberlo mejor sigue sacando buenas notas.
—Tú como siempre eres un nerd.
—Agradécele a este nerd, por mi aprobaste.
—Cierto, en la tarde te veo en el balcón, ahora debo irme y alejar las moscas que se acercaron a mi hermana.
—¿Moscas?
Preguntó sin entender a lo que me refería, no tenía tiempo para explicarle, era momento de ocuparme de Kuwa idiota.
Justo me lo encontré con Yukina conversando en el pasillo, se veía muy nervioso, sonrojado, rascándose la cabeza, riéndose, esto me daba mala espina, iba a interrumpirlos, pero me detuvo una voz detrás de un basurero, era la rarita de Botan escondida.
—Hiei… —Susurro bajito.
—¿¡Ah!?
—No los interrumpas… Por favor, deja que Yukina decida ¿De acuerdo?
La mire como si le hubieran salido tres cabezas de golpe ¿Estaba loca?
—¿No se supone que estas en el consejo estudiantil? Yoite dijo que tenían una junta.
—¡El consejo! —Gritó.
Su grito alarmo a Kuwabara y a Yukina.
—¿¡Qué diablos haces Botan!? ¿¡Hiei!?
—¡Lo siento!
Dijo la tonta mientras corría hacia la sala de juntas.
—Yukina ¿Nos vamos?
—¡Sí!
Respondió animada, Kawabara parecía verse ansioso.
—Yukina, sobre lo que dije…
—¡Oh! Kazuma, yo también te quiero mucho.
Me congele ante esas palabras y ese bobo sonrió de una forma desagradable.
—¡Yukina!
Parecía dispuesto a acercarse y abrazarla, y yo estaba listo para romperle los brazos.
—Para mí eres un gran amigo, gracias por todo Kazuma.
Entonces se congelo, y yo me reí, fue inevitable, Yukina ladeo la cabeza ante mi reacción.
—¿Hermano?
—No, nada, recordé algo que dijo Yoite, vámonos, adiós gran amigo.
Me burle del idiota, mientras parecía que la vida se le iba en un suspiro, Yukina sonrió sin entender lo que pasaba, pero estaba feliz, eso era lo importante.
Durante un largo rato me quedé esperando a Yoite acostado en mi cama, Yoite solía tardarse tanto en sus juntas, a veces me preguntaba de que tanto podían hablar, durante clases Yami solía dar discursos de temas que no le prestaba mucha atención, mientras Yoite a veces repartía hojas, sobre los exámenes, que la junta de maestros, que el festival escolar estaba próximo, cosas que me parecían insulsas, y aun así Yoite parecía cansado a veces, ¿Era tan pesado? Estuve a punto de quedarme dormido mientras lanzaba una pelota hacia el techo hasta que escuche ruido en la habitación de Yoite, supongo que era él, así que salí al balcón y lance unas piedritas hacia la ventana, en un momento Yoite estaba ahí.
—Tardaste tanto.
Le dije mientras me recargaba en el barandal, él puso los ojos en blanco.
—Al punto Jaganshi.
¿Era normal que me gustará cuando decía mi apellido?
—Ya arreglé todo para mañana.
—¿Qué hay mañana?
—Le llevaremos una serenata a Yami.
—Oh.
Yoite parecía dispuesto a irse así nomás, pero se devolvió mirándome con sorpresa mientras se sujetaba del barandal en su balcón.
—¿¡De qué hablas!?
—¿Recuerdas sobre el plan que te mencione en la biblioteca?
¿Lo había olvidado? Yoite parecía ser el menos interesado en el asunto de Yami ¿Qué pasaba con él?
—Bueno, investigue y parece que a la gente le gusta las serenatas, en la serie de Candy ella parecía feliz, o lo que sea.
Por alguna razón me imagine a Yoite con vestido corriendo a los brazos de Yami… ¡Nada lindo! Después lo imagine corriendo a mis brazos… ¡Soy patético! Las series extranjeras me estaban dejando tarado.
—Ya te dije que no confió en nadie que se llame Candy, espera ¿¡Por qué le llevarían serenata!? Además ¡Seríamos unos chicos llevándole serenata a otro chico!
—Detalles ¿A quién le importa? —Sacudí la mano.
¿Por qué se fijaba en eso? ¿A quién le importa? Si alguien le molestaba el hecho, yo lo patearía hasta el infierno, lo importante era que Yoite fuera feliz, y ¿Qué hay de malo que le lleven serenata a Candy? Era una niña blanca privilegiada, pero, tenía derecho a un acto romántico.
—Hiei, debemos parar esto…
Parecía asustado, tal vez por eso actuaba tan raro con respecto a Yami, debía confortarlo.
—No temas, saldrá bien, te veo mañana en la tarde.
Volví rápido adentro y cerré la ventana, empezaba a sentirme mal con el asunto, y era mejor no mezclar mis emociones con todo esto, debía contener lo que sentía, ahora solo importaba Yoite.
Si soy honesto, me costó dormir, no quería hacer esto, sin embargo, era por Yoite, incluso había contratado a unos chicos del club de música, les pagaría unos billetes, la música estaba elegida, algo romántico, que asco, todo estaba preparado para mañana en la tarde, y yo sentía que vomitaría.
Durante la mañana intente prepararme para esto, mi madre parecía sospechar algo, no podía decirle todo lo que planeaba, pero, tal vez ella podría ayudarme con el tutor, padre, lo que sea de Yoite, estaba seguro que sacaría excusas para evitar ir a casa de Yami, y una sería esa.
—¿Pasa algo hijo?
—Ma, hoy en la tarde quiero ir con Yoite a ver unos compañeros…
Ella me miró con ese brillo en los ojos, ese brillo no ¡Demonios!
—¿¡Sí!?
—Yoite… Es tímido, y tiene miedo de ir, y pensaba en sí podrías invitar a su tutor a la casa, para preguntarle si estaba bien salir, y que él no tomara de excusa que no lo dejan…
¿Tenía sentido lo que decía? ¡No sé! ¡Pero ella acepto!
—¡Claro hijo! ¡Ahora mismo lo invito a tomar el té!
Se notaba que quería que saliera con Yoite y tuviera amigos, suspire, le deje a ella lo del vecino, y sus esperanzas de que yo tuviera amigos, me fui a preparar mentalmente y hacer unas llamadas. Fue después de unas horas que escuché a mamá riendo y me asomé ¡En verdad lo había convencido a venir a casa!
—¡Hiei! Ven y saluda a Yukimi.
—Kazuhiko está bien, insisto —Respondió.
—¿Seguro?
Dijo ella animada, sin más remedio baje, así que él era el tutor de Yoite, se veía bastante joven, usaba pircings en la oreja, una diadema, cabello rubio, y mamá parecía encantada con él, como sea, con que lo entretuviera.
—Como te decía…
¿¡Ya le hablas de tú!? Mamá, basta.
—Yoite es amigo de mi Hiei, son buenos amigos, y si me preguntas estoy encantada, Yoite es un chico muy lindo.
—¡Mamá!
Su conversación no me gustaba hacia el rumbo que iba, el pobre sujeto ni debía saber nada, y si le decía que me gustaba Yoite me iba a tener que cambiar de país, ahora consideraba a Corea del sur.
—Sí, bueno, Yoite lo ha mencionado un par de veces.
Dijo tomando un sorbo de su té, ¿En verdad me había mencionado? Por la cara del sujeto, tal vez no dijo cosas buenas de mí, como sea.
—¿Estás de acuerdo con que salgan hoy?
—Sí, a ese mocoso le hace falta salir más, siempre está encerrado.
—¡Entonces está decidido!
Mi mamá junto las puntas de sus dedos y sonrió animada.
—¡Te entiendo! Hiei no sale para nada, ni siquiera conozco a sus amigos, claro excepto por Yoite.
—Me largo.
Dije huyendo de escena, no quería escuchar como un par de viejos se quejaban de sus adolescentes retraídos.
Ahora que tenía la aprobación del tutor de Yoite, era momento de pasar a lo siguiente, como no quería volver a pasar por la sala, y me resultaba más rápido, me brinque entre los balcones, las casas sin duda estaban demasiado cercas, luego toque a la ventana, muy seguro ese larguirucho estaba escondido en su cuarto.
—¿Por qué no usas la puerta como una persona normal?
Preguntó cuando abrió y me vio en su balcón.
—¿Importa? ¡No hay tiempo que perder!
—Hiei, sabes que ni siquiera le dije a Yukimi que iba a salir, y no se encuentra ahora.
¡Ja! Ya sabía que sacarías eso, pero voy a un paso adelante.
—No te preocupes por eso, esta con mi mamá ahora, y dijo que estaba bien.
Respondí mientras me introducía a su cuarto y miraba el lugar, Yoite no parecía tener tantas cosas, eso sí, tenía muchos libros. Mientras él procesaba lo que le dije, me puse a buscarle ropa, ni siquiera se había preparado.
—¡O…Oye! ¿¡Qué haces!?
Preguntó algo alarmado, no le presté mucha atención, no tenía tiempo para pelear, aunque mientras miraba entre su ropa me dio algo de risa ver un pijama con limones, estaba demasiado adorable, Yoite llevaba lejos su gusto por el limón, luego observé su ropa interior, era normal.
—Que adorable ropa tienes.
Dije en un tono burlón por el pijama, Yoite entonces se acercó y aproveché para empujarlo hacia la cama, ya había elegido la ropa que usaría.
—Ya es hora —Dije.
Tenía prisa de acabar con esto, entonces en un impulso fui yo quien empezó a quitarle lo que traía puesto, en ese momento no pensé mucho en lo que hacía, tampoco tenía otras intenciones, no fue hasta que le quite lo de abajo que me hice consciente de mis actos, esto no era cualquier cosa, y Yoite no era cualquier persona, digo, no es que le quite la ropa a la gente, simplemente no sé qué estaba haciendo, me quede mirándolo muy atento, estaba desnudo y yo encima de él; Yoite era hermoso, su piel era muy blanca, simplemente no podía dejar de verlo ¿En verdad lo iba a hacer? ¿Iba a entregarlo a otro sujeto? Además de uno que ni siquiera era capaz de ver lo hermoso que era Yoite, alguien que no sabía valorarlo.
—¿¡Por qué me miras así!?
Escuche su voz muy lejana, mi mente estaba concentrada en apreciar su cuerpo, quería tocarlo, necesitaba tocarlo, entonces pase mi mano por su abdomen, sentí como se estremeció ante mi toque, su piel era suave como imagine, mi mano fue bajando mientras seguía mirándolo, en verdad no quería, no quería hacerlo, él no merecía a Yoite.
—¡Hiei!
Gritó Yoite con terror deteniendo así mi avance, fue entonces cuando me percate de lo que estaba haciendo ¿¡Qué planeaba!? Me aparté muy rápido, y le di la espalda mientras caminaba hacia la puerta del cuarto.
—No era el plan… Como sea, ponte esa ropa, te espero abajo.
Esto no debió pasar, no debió ser así, salí rápido mientras mis pensamientos iban a gran velocidad, bajé las escaleras y luego me detuve ¿Qué era lo que yo quería? Sin duda, no quería ver a Yoite con Yami, de pensarlo me ardía la sangre, no quería entrometerme, no quería que mis propios intereses se metieran, y sin embargo ahí estaba llamando a los chicos que contrate antes.
—Ocurrió algo, se cancela…
Colgué mientras me recargaba en la puerta, suspire y pegue el celular contra mi frente tratando de pensar en lo que haría ahora, me dije a mi mismo que debía dejar los planes tontos, que debía dejar de querer poner en mal a Yoite frente a Yami, y ahí estaba pensando en la peor idea de todas.
—Yusuke… Necesito algo…
Estaba a punto de hacer una idiotez por celos, y parecía que nada me iba a detener.
Después de un rato, Yoite bajo usando lo que había elegido para él.
—¿Ahora qué?
Me preguntó mientras yo lo miraba con atención, se veía bastante atractivo, me enojaba el hecho de que me gustara tanto, Yoite entonces acaricio su propio brazo ¿Estaba nervioso? ¿Por lo de Yami? Ese sentimiento de enojo seguía creciendo en mí, me estaba devorando y no podía frenarlo, ya no.
—Vámonos.
Dije mientras desviaba mi mirada y salía de la casa, Yoite me siguió sin más protesta. Durante el camino no me dijo nada, y yo tampoco lo hice, estaba tratando de no morir en mi propio odio y recordando la dirección de la casa, sé que podía detenerme, parar esto, y, sin embargo, no lo hice, continúe sin pensar en las consecuencias.
Después de caminar por 20 minutos habíamos llegado, era un barrio donde las casas se veían demasiado elegantes ¿En verdad vivía aquí? ¿No le bastaba ser el príncipe encantado del colegio? Como fuera, caminé buscando la casa, cuando di con ella me detuve, entonces Yoite chocó contra mí.
—Cuidado tonto.
Dije con molestia, luego miré de nuevo la casa para confirmar, más le vale al rubio tonto que no me hubiera mentido.
—¿Qué hacemos aquí?
—Aquí vive don perfección, me sorprende que no lo sepas —Respondí de mala gana.
El sentimiento de enojo crecía, y crecía, me sentía irritable, Yoite me miró con esa expresión de miedo, quería decirle que todo saldría bien, pero ya no podía, era una mentira, todo esto era una total mentira.
—De acuerdo, Hiei, escúchame, esto no va a funcionar…
Lo sé.
—¡Ya llegamos Hiei!
Ambos volteamos, habían llegado bastante rápido, Yusuke y Kuwabara venían entusiasmados, les había dicho que era una broma para Yami, y que les daría dinero, al parecer estaban encantados, habían incluso traído una guitarra y maracas, ni idea de dónde sacaron esos instrumentos.
—¿Qué hacen ellos aquí?
—No iba a gastar mi dinero ni mi tiempo, no para Yami, además dijeron esos dos que cantaban muy bien.
Me crucé de brazos y volví a desviar la mirada, ya no había vuelta atrás, ya no podía hacer nada, estaba en mi límite.
—Hiei… Espera, escúchame un momento.
No, no quiero escucharte.
—¿¡Quién canta!?
Preguntó Yusuke mientras pasaba sus dedos por las cuerdas de su guitarra desafinada ¿Sabía tan siquiera tocarla? Bueno ese ya no era mi asunto.
—Arreglen eso ustedes.
Respondí mientras buscaba donde recargarme, fue cuando vi el árbol enfrente de la casa del don perfecto, los dos tontos se pusieron a jugar piedra, papel y tijera para decidir, sí, esto iba a salir horrible.
—¡Hiei! Por favor… —Yoite me miró suplicante.
Yusuke entonces empezó a soltar gritos, sonaba horrible, y esa guitarra no mejoraba nada, Kuwabara por su lado agitaba las maracas, un mono con unos palillos tenía mejor ritmo que ese tarado.
—¿¡Qué es ese ruido!?
Por fin apareció el príncipe soñado, al parecer el rubio tonto no me había mentido, bien por él, de hecho, se encontraba junto a Yami, el cual pareció quedarse boca abierto ante el horrible espectáculo; Yusuke y Kuwabara empezaron a cantar una especie de música regional mexicana, o el intento de ella, si los mariachis escucharan este horror muy seguro lloraban del coraje.
—¿¡Ves viejo!? ¡Te dije que quería hacerte una broma!
Dijo el rubio mientras se cubría los oídos y me miraba enojado, me encogí de hombros sin cambiar mi postura en el árbol, al inicio no vine con esa intención, pero bueno, la vida da vueltas, y aun así sentía que no era suficiente.
—¡Cantan horrible! ¡La idea de los huevos suena mejor ahora!
Volvió a quejarse el rubio, Yami por su lado se veía confundido, y los vecinos se asomaron a quejarse, con suerte lanzaban basura y alguna golpeaba a Kuwabara, ojalá de paso otra a Yami.
—Basta…
Dijo Yoite mientras me miraba suplicante de nuevo, desvié la mirada, aun no era suficiente, sentía que no lo era.
—¿Por qué? Cantan bien… —Respondí.
—¿Te estas burlando de mí? ¿Es una de tus bromas?
No quería mirarlo, no quería escucharlo, estaba enojado, enojado con Yoite, con Yami, pero, sobre todo, estaba enojado conmigo mismo.
—Basta —Repitió —¡Ya basta!
Grito tan fuerte que detuvo los aullidos de ese par, el silencio se apodero del lugar, y yo simplemente no quería verlo.
—¿Yoite?
Escuché a Yami nombrarlo, apreté mi brazo con fuerza, me estaba muriendo de celos aquí. Yoite me sujeto del hombro obligándome a verlo, me sentía sin duda enojado, abrumado, celoso.
—¿¡Por qué haces esto!?
¡Por qué me estoy volviendo loco por tu culpa!
—¿¡Creías que te iba a ayudar!?
Noté esa expresión, la expresión que hacía cuando quería llorar, entonces me sentí una basura ¿Qué estaba haciendo? ¿Qué iba a ganar con todo esto?
—¡Dios, eres horrible!
¡Lo sé! Lo sé mejor que nadie, y, sin embargo, me duele que tú lo pienses. Intentó irse, y no pude evitar detenerlo, lo sujeté del brazo.
—Suéltame…
—¡No quiero que te quedes con Yami!
—¡Eso ya no importa!
—¡No quiero que estés con nadie!
—¿¡Qué!?
—¡No quiero que nadie te tenga, por qué yo…
—¿¡Por qué tu qué!? ¡Suéltame!
—¡Me gustas! ¡Me gustas tanto que me enoja! ¡Me pone furioso estar enamorado de ti! ¡Me pone furioso que lo quieras a él!
Entonces por fin explote, por fin salió aquello que no quería decirle, él pareció quedarse asombrado ante mi confesión.
—¡Hiei eres un idiota! —Me gritó con frustración.
—¡Tú eres el idiota! —Respondí de la misma forma.
Y bien, por este motivo nos gritábamos, ¿Ahora entienden? Todo se había salido de control por mi culpa, Yoite entonces me metió un puñetazo directo en el ojo ¿Recuerdan cuando dije que en su mejor estado podría matarme? Pues me hizo irme contra el suelo mientras él se iba corriendo, sin duda todo se fue al mismísimo demonio.
—E… ¿Estas bien viejo?
Pregunto el rubio algo confundido con la vuelta de los hechos, todos estaban así, incluso Kuwabara que olvido reírse, Yami por su lado olvido respirar.
—Bien… ¿Por qué no entramos y tomamos un poco de limonada?
Dijo Yami aun confundido con todo, yo me tire al piso mirando las hojas del árbol con un ojo adolorido.
—Dios, como odio la limonada —Respondí.
