Advertencias: AU-OOC-Boys Love-Crack shipps

Yu Yu hakusho y Nabari no ou, así como YUGI-OH! No me pertenecen, sus personajes, así como las series son de sus respectivos autores, esta historia va con el fin de mi entretenimiento y el de los lectores.

Capítulo 17: Es de limonadas perdonar

Después de ese incidente me sentí muy miserable, sentía un extraño vació en mi interior, cuando mi enojo se disipo sentí algo de culpa al golpearlo, pero al mismo tiempo me sentía abatido, simplemente no podía creer en él, en sus palabras, sentía que todo era parte de una broma cruel, por otro lado, una pequeña parte de mí quería aferrarse a la idea de que me quería, sin embargo, la parte más pesimista de mí mismo se negaba a aceptarlo, Hiei sin duda era horrible.

Durante ese fin de semana no lo vi, ni él me busco, no sabía cómo confrontarlo el lunes, las cosas no podían seguir como siempre, ahora sí, algo parecía haber cambiado.

—Últimamente te veo llorando seguido.

Dijo Yukimi mientras se acercaba, yo estaba sentado en el sofá en posición fetal en la oscuridad de la sala, y sin darme cuenta estaba llorando de nuevo; era de madrugada, aunque no me sorprendía ver a Yukimi tan tarde, solía desvelarse por su trabajo.

—Cuando era un niño solías llorar todo el tiempo, siempre escondiéndote entre los rincones.

Yukimi se rasco la cabeza como solía hacer cuando algo le exasperaba, yo por mi lado abrace mis piernas.

—Sin duda sigues siendo ese mocoso llorón.

Dijo mientras iba a la cocina, yo seguí en mí misma posición pensando en lo increíble que sería que la noche pudiera durar más tiempo, no quería que apareciera el sol, no quería ir a la escuela, no quería ver a Hiei.

—Ten —Dijo Yukimi.

Traía en sus manos dos tazas, yo tome una, era limonada caliente, él se sentó en el otro sofá mientras soplaba a la bebida, yo miraba atento el interior antes de beberlo, desde que era niño siempre que me sentía mal, Yukimi preparaba limonada caliente y de alguna forma sentía como si algo dentro de mí recuperara la vitalidad.

—¿Te fue mal con tu amigo?

Preguntó con una voz calmada, no sabía que decirle, no sabía cómo explicarle que me habían hecho trizas el corazón, estaba algo asustado de lo que Yukimi fuera a pensar.

—Si no quieres hablar de eso, está bien.

Volvió a decir con ese mismo tono en su voz, mientras tomaba otro sorbo.

—Sabes que, de igual modo, cuentas conmigo.

—Gracias… —Respondí.

Y sin decir más, estuvimos un rato en aquella sala tomando limonada caliente, entonces valore el silencio y su compañía.

Un rayo de luz golpeo mi rostro, abrí los ojos, y volví a cerrarlos, sentía pesados los parpados, cuando los abrí de nuevo, noté que estaba en mi cuarto, no recuerdo en qué momento volví ni a qué horas me dormí, pero sentía como si me hubieran apaleado, miré por mi ventana había olvidado cerrar las cortinas anoche, entonces enfoque mi vista al otro balcón, de nuevo ese sentimiento que me carcomía estaba presente en mi pecho, iba a ser un día muy largo, pensé mientras ponía mis manos en mis ojos y suspiraba.

Sentía como si el tiempo estuviera corriendo en cámara lenta, aunque realmente el lento era yo, me costaba incluso respirar, Yukimi no hizo más preguntas, incluso me sugirió no ir a clases si no me sentía bien, agradecí eso, sin embargo, decidí aun así ir.

Cada paso que daba me hacía sentir más y más pesado, me detuve contemplando un momento la escuela mientras todos los demás iban entrando, sentía la necesidad de darme vuelta y correr, pero sabía que no debía hacer eso; cuando llegué al salón Hiei aún no estaba en su lugar, Jonouchi me miró con ¿Miedo? Bueno había golpeado a Hiei con fuerza ¿Cómo estaría? Negue con la cabeza.

—Yoite ¿Estás mejor?

Preguntó Yami quien venía detrás de mí, voltee a verlo un momento antes de volver a enfocar mi vista al lugar vació del fondo.

—Estoy bien…

—Entiendo, no quiero ser inoportuno, pero, no olvides que debemos planear con el grupo lo que haremos para el festival escolar.

Tonto festival escolar, pensé. Sólo asentí y me fui a sentar.

Durante esa mañana no vi a Hiei, pensé que había faltado de nuevo a clases, solo esperaba que no se volviera a atrasar con las materias, aunque realmente ¿Qué importaba? Era un tonto, en su lugar debería odiarlo por sus absurdas bromas, y sin embargo me seguía preocupando por él. El resto del día no fue diferente, y seguía sin saber sobre Hiei, hasta que escuche lo que paso.

—En verdad fue una riña muy dura ¿Cómo viste a Hiei?

Preguntó Botan, quien iba conversando con Kurama en el pasillo, yo me encontraba llevando unas hojas a la sala de maestros, y acabaron en el piso cuando la escuché mencionar a Hiei, maldije por dentro mientras me agachaba a recogerlas, Kurama se acercó a ayudarme.

—No te preocupes por Hiei, estará bien, aunque permanecerá en la sala de castigos por el resto del día.

Respondió Kurama, aunque no sabía si se lo decía a ella o a mí, pues me miraba atento mientras me pasaba las hojas y luego me sonrió, yo asentí mientras las tomaba y me iba rápido. Mi mente se llenó de preguntas ¿Qué había pasado? ¿Riña? ¿Con quién? ¿Por qué? Intente alejar todo pensamiento, aquello no era mi asunto, y aun así las preguntas daban vueltas en mi cabeza; cuando llegue a la sala de maestros, entregue los papeles al profesor.

—¡Gracias Yoite!

Sonrió como siempre animado, a pesar de que su pila de documentos parecía haber crecido, como fuera, me preguntaba si él sabía algo, y pareció notarlo.

—¿Quieres preguntarme sobre Hiei?

Me sorprendió que supiera en que pensaba, solo asentí.

—Tuvo una pelea en el patio, con Bakura y Marik, chicos del otro grupo, ninguno quiso decirnos el motivo, así que fueron enviados a detención, tuvieron suerte de que no los expulsaran.

Trague en seco ¿Peleo con Bakura y Marik? Las dudas volvieron, aunque sabía que no tendría respuesta a eso.

—¿Esta… Bien?

Pregunté algo incomodo, realmente quería que no me preocupara, pero lo hacía.

—Sí, la enfermera ya los reviso, Hiei tenía un ojo morado, pero creo que esa herida se lo hizo días antes, así que todo bien.

Entonces me sentí de nuevo culpable, estaba seguro que ese ojo morado había sido mi culpa.

—De acuerdo, con permiso.

Me apresuré a salir de la sala mientras sentía mi corazón latir rápido, quería no pensar mucho en ello, en verdad no quería, pero mi mente estaba inundada con él.

—¡Bien chicos! Pongan atención.

Dijo Yami con un tono fuerte; ambos estábamos parados frente al grupo, Yami sonriendo, yo con la mirada perdida hacia el lugar vació del fondo. Todos inmediatamente pusieron atención.

—Debemos ponernos de acuerdo para el festival escolar.

Los aplausos y bullicio de los chicos me hicieron volver a la realidad, los mire y ahí estaban llenos de energía, algunos se quejaron, odiaban prepararse para el dichoso festival, los entendía bien. Todos tenían diversas ideas sobre lo que querían hacer, y ahí estaba yo anotando y borrando, anotando y borrando ¡Quería arrojarles el gis! Al final se decidió que haríamos una casa del horror ¡Eso era bueno! Podría ser parte de los fantasmas y no salir en todo el día, por primera vez no odiaba tanto a mi grupo, aunque lo que no podía evitar era el evento deportivo de la mañana, nuestra escuela solía hacer el evento deportivo durante la mañana, y después un almuerzo y en la tarde empezaba el festival ¿Cómo podían seguir llenos de energía? ¡No lo sé! El año pasado tuve que fingir que me había torcido el pie en los relevos para no asistir al festival, funciono, pero no podía siempre jugar la misma carta.

—Bien, entonces así quedamos chicos ¿Yoite te encargas de entregarlo al profesor Takanaga?

Dijo Yami, mientras yo terminaba de anotar todo en una hoja, asentí sin mirarlo, a veces pensaba que mi trabajo parecía más de secretario que de otra cosa. Ya habíamos acordado lo que haríamos para el festival, y los puestos para el evento deportivo ¿Por qué me ponían de nuevo en los relevos? Es decir, lo sé, soy rápido corriendo y pensándolo mejor, prefería eso, las otras actividades consistían en estar muy cerca de alguien, no gracias; así terminamos con esta reunión, mientras yo iba de nuevo a la sala de maestros, me quedé un momento mirando por la ventana del pasillo, podía ver a los chicos del club de beisbol, y a los de jardinería plantando algunos árboles, me quedé así un momento, entonces escuche su voz, y voltee lentamente, Hiei estaba saliendo de uno de los salones donde asumo fue su detención, Bakura y Marik parecían seguir molestándolo mientras esté los mandaba al demonio, y un profesor les ordenaba que ya se fueran o los vería de nuevo mañana, Bakura y Marik se apresuraron a irse por el otro lado corriendo, mientras el mismo profesor les gritaba, Hiei se giró hacia mi dirección y nos quedamos viendo un momento, yo apreté nervioso la hoja en mi mano, realmente le había dejado muy mal el ojo izquierdo, de nuevo sentí algo de culpa, él rompió el contacto visual mientras seguía su camino pasando a un lado de mi sin decir nada, me sentí abatido.

—Hola Yoite —Saludo Miharu.

Nos habíamos encontrado afuera de la escuela, al parecer venía saliendo de su club.

—¿Te encuentras bien?

Preguntó cuando no respondí nada, me encontraba mirando el piso, negué.

—¿Quieres hablar?

Volví a negar, sin embargo, me tomo de la mano y me llevó con él, yo simplemente me deje arrastrar, no tenía cabeza para pensar en nada, solo era consciente de que mi corazón parecía hacerse pequeñito.

—¿Recuerdas cuando nos conocimos?

Preguntó Miharu deteniendo su andar, yo hice lo mismo y miré un pequeño parque, estaba cercas de la escuela media donde estudiamos. Me sentí algo nostálgico, solía quedarme hasta tarde sentado en los columpios, siempre me encontraba solo, hasta que Miharu un día se sentó a lado, al principio no hablábamos, simplemente se sentaba a un lado, un día le pregunté lo que quería, y encogiéndose de hombros empezó a columpiarse, eventualmente empezó a conversar conmigo, teníamos tantas cosas en común, sobre todo el hecho de ser huérfanos.

—¿Por qué venimos aquí?

Pregunte sin dejar de mirar al alrededor.

-No lo sé… ¿El destino? —Respondió.

¿Destino? Eso sonaba tan insulso, además el destino no parecía llevarse muy bien conmigo.

—Destino… —Repetí.

Como si fuera una necesidad, fui y me senté en un columpio, Miharu hizo lo mismo, y estuvimos un rato en silencio.

—¿Estas así por Hiei? —Preguntó.

De nuevo ese nombre, de nuevo esa angustia.

—¿Por qué tuve que conocerlo?

Me pregunté mientras jugaba con mis manos y las miraba fijamente, Miharu por su lado parecía mirar un grupo de hormigas avanzando bajo sus pies.

—¿Destino?

Dijo después de una pausa, yo suspire, mi destino era sentirme miserable al parecer.

—Nunca me sentí así por Yami…

—Te dije que era diferente, se nota con tan solo verte.

¿En verdad con tan solo verme se podía notar? ¿Entonces por qué Hiei no lo notaba? ¿O lo hacía? Tal vez por eso era tan divertido molestarme. Aprete mis labios, y puse mis manos en las cadenas que sostenían el columpio, aprete las cadenas al punto de doler, me sentía frustrado.

—Lo odio… Lo odio mucho.

Estaba cansado, cansado de la forma en cómo me hacía sentir.

—¿Por qué lo odias?

Miharu me miró atento mientras le explicaba todo lo ocurrido el fin de semana, cuando termine creí que me sentiría aliviado, sin embargo, aún me sentía intranquilo.

—Solo se burla de mí.

—¿Estás seguro que esas son sus intenciones?

—¡No lo sé! Supongo ¿Qué más podría ser?

—Parece más las acciones de alguien siendo celoso y tonto.

Negué, no podía creer en que realmente sintiera algo por mí ¿Por qué lo haría?

—¿Por qué no intentas hablar con él?

Volví a negar, no quería hacerlo, y parecía que él tampoco quería ¿Cuál era el punto? Era más sencillo olvidarlo.

—Solo estas logrando que ambos se distancien.

—¿Es mi culpa?

—Los dos están siendo tontos, si sigues huyendo vas a perder la oportunidad de saber lo que realmente él piensa de ti.

— En pocas palabras me dices que soy cobarde…

—En muchas palabras te digo que dejes de escapar de lo que sientes.

—¿¡Por qué sigues actuando tan distinto a como lo hacías con Yami!? ¿¡Por qué no me dices que me rinda!? Que estoy soñando, que no va a pasar…

—Tú sabes bien por qué es diferente.

—¡No! ¡No lo sé!

Entonces lo más prudente que hice en esos momentos fue correr, correr lejos de mi amigo mientras me llamaba, correr lejos de sus palabras, correr lejos de lo que sentía.

No recuerdo por cuanto tiempo corrí, ni siquiera sabía hacia dónde iba, y justo ahora me encontraba perdido, había un canal de agua y un grupo de niños jugando en la orilla, bajé y me senté mientras los miraba correr y reír, aunque mi mente no se encontraba del todo en ello ¿Por qué Hiei me hacía sentir tan raro? ¿En qué momento fue que empecé a sentir esto por él? Tal vez fue cuando me sentí vulnerable con lo de Yami, cuando sentí mi corazón lleno de fisuras, probablemente él se metió entre ellas, y ahora no sé de qué forma sacarlo ¡Que injusto! Si tan solo llegaste para hacerme sentir dolor ¿¡Por qué tuve que encontrarme contigo en primer lugar!? ¡Hubiera preferido no haberte conocido! No, miento, miento de nuevo, lo amo, lo amo tanto, no lo odio, aún si me lastima al punto de morir, no puedo odiarlo.

—Qué raro se siente el amor…

Susurro mientras toco mi pecho, sin duda se siente raro.

¡Eres un monstruo! ¡Un demonio! ¡No debiste haber nacido! Sino hubieras existido ella seguiría aquí…

¿Por qué estoy viendo esto? Creía haberlo olvidado. Puedo verme a mí mismo tan pequeño, indefenso mientras ese señor con una botella de alcohol en su mano grita, grita, frustrado, me grita a mí.

¿¡Con qué derecho te pareces a ella!? ¡Odio que te parezcas a ella!

Entonces agua, mucha agua, me ahogo, el aire escapa de mis pulmones y se llenan de agua ¡Me ahogo!

—¡Yoite tranquilo!

Me despierto asustado ¿¡Quién es y qué quiere!? Me pregunto a mí mismo al ver entre las sombras a otra persona, tengo miedo me siento alterado, me cuesta respirar ¿¡Por qué tengo que recordar!? ¿¡Por qué ahora!? Agito mi cabeza de un lado a otro como si así fuese a sacar todo de mi mente, pero solo consigo lastimarme.

—¡Vete, vete, vete! ¡No me lastimes! ¡Yo no tengo la culpa de que ella muriera! ¡Yo no quería que ella muriera!

Me encuentro fuera de mí, me siento acorralado, sólo quiero que me dejen solo, es entonces que me abrazan, me abrazan con tanta fuerza, y me siento extrañamente protegido, me siento cálido entre ese par de brazos, así que me aferró como si mi vida dependiera de ello.

—¡Yoite!

Vuelve a llamarme, e intenta apartarse un poco, pero lo hago volver a mí, no quiero me que deje, necesito esto, necesito que me salve.

—Hiei…

Empiezo a sollozar mientras lo llamó, me siento tonto, tonto de llamarlo, tonto de sentirme tan vulnerable, tonto al querer que me salve como siempre lo hace. Es entonces que toma mi mano y me hace volver a la realidad, mi vista se aclara, logró mirar ese par de ojos rojos tan intensos.

—¡Tonto, todos estábamos preocupados por ti!

—¿Qué?

Me siento aun desorientado, es entonces que miro alrededor percatándome de mi entorno, estaba en la presa, la noche había caído y al parecer en algún punto me quedé dormido.

—¿Qué hora es?

Me toco la cabeza, me siento extraño ¿Cuánto tiempo dormí?

—¡Las once de la noche!

Hiei parece sin duda molesto ¿Por qué estaba tan enojado?

—Yukimi me va a matar…

Logró decir entre mi aturdimiento, no creí haber dormido por tanto tiempo, Hiei entonces me sujeta de mis muñecas con fuerza.

—¡Yo te voy a matar! ¿¡Qué haces durmiendo en la calle!? ¿¡Qué si te pasa algo!? ¿¡Eres tonto!?

Lo miro con sorpresa, siento que si pestañeo me va a seguir gritando así que me quedo muy quieto como si esperara que no me viera más.

—¡Despierta!

Pero sigue viéndome, me ve con esos ojos tan rojos, tan intensos como si fueran lava.

—¿Lo siento? ¿Cómo supiste dónde estaba?

—¡Te hemos estado buscando toda la tarde! El demonio dijo que te fuiste corriendo cuando hablaban, creyó que fuiste a casa, así que no se preocupó hasta que Yukimi le habló preguntando por ti, luego me preguntaron a mí, y en cuanto supe que desapareciste salí a buscarte ¿¡Tan siquiera sabes dónde estamos!?

Hiei hablo tan rápido, nunca lo había escuchado hablar tanto y tan veloz, la frustración no parecía querer abandonar su rostro, no sé qué decirle, me encuentro confundido.

—¿Por qué te importa tanto?

Logró por fin preguntar, él me mira aún más frustrado.

—¡Tú me importas!

—¡No es verdad! ¡A ti solo te gusta gastarme bromas tontas!

Hiei agacha la mirada, se pone rojo, aunque no se si de pena o de enojo, entonces vuelve a levantar la mirada.

—¡Lo siento!

Quien diría que aquellas palabras significarían tanto para mí, y tanto para Hiei, conociéndolo debió costarle decirlo, su orgullo es más grande que su cabeza. Ahora la cuestión era si tomaba sus palabras o me portaba igual de orgulloso y me marchaba, aunque siendo sincero marcharse no sería posible, sujetaba mis muñecas con tanta fuerza, ahí moría mi plan de ser una diva de teleserie.

—¡No quería herir tus sentimientos! Para mí todo esto es raro, si no me perdonas está bien, solo ya no desaparezcas de esta forma… Tonto.

Dijo lo último entre dientes, me causo gracia, aunque no me reí.

—Ibas tan bien, hasta que me llamaste tonto ¿Qué clase de disculpa es esa? Vuelve a hacerlo.

Lo molesté un poco, él me miró de nuevo frustrado, yo evadí su mirada mientras él parecía pegarse más a mí.

—¿Me estas tomando el pelo?

—Sí.

—¡Eres un completo…

—No se Hiei, para ser alguien arrepentido estas siendo muy grosero conmigo.

Hiei me soltó por fin y se tiró a un lado mío mientras se sacudía el cabello irritado, para luego colocar sus brazos tras su nuca.

—¡De acuerdo! Sólo promete que no volverás a irte así.

Se quedó acostado en la misma posición, yo lo miré con detenimiento un momento, parecía brillar con la luz de la luna, o al menos eso sentí, volví a sentirme culpable por el asunto del ojo, se veía algo mal.

—Lo prometo… —Dije —Lamento lo de tu ojo.

Entonces me acosté a su lado y mientras miraba el cielo, podía ver las estrellas más brillantes esta noche. Él no dijo nada al respecto y tan solo nos quedamos callados un largo rato, y eso me permitió escuchar el sonido del agua, me sentí algo inquieto, hasta que me centré en el sonido en la respiración de Hiei, de alguna forma me calmaba escucharlo.

—Tu pesadilla… ¿Qué soñaste? Te veías demasiado afligido.

¿Mi pesadilla? Entonces las imágenes volvieron, más que ser una pesadilla eran recuerdos.

—Soñaba con el día que mi padre me quiso ahogar en un canal como este…

Hiei se quedó callado un momento, como si pensara en que decirme, aunque ciertamente no es que se pudiera decir mucho al respecto.

—¿Fue por eso que te adopto Yukimi?

Preguntó sin mirarme, su mirada seguía fija en el cielo, al igual que la mía.

—Sí… Yukimi fue quien lo vio, estaba haciendo un reportaje esa noche, no tengo muchos recuerdos ¿Sabes? Sólo recuerdo el agua y como tenía sus manos puestas en mi cuello.

Pongo mis propias manos en mi delgado cuello con mucho cuidado, como si temiera lastimarme a mí mismo.

—¿Qué edad tenías?

—Ocho años.

Volvimos a quedarnos en silencio, volteo a verlo un poco, aprieto mis labios y vuelvo a mirar hacia el cielo.

—Mi madre murió cuando yo nací, así que no tengo más familia, bueno, tengo un medio hermano, mi padre se casó rápido después de eso, creo que no planeaba hacerse cargo del asesino de su esposa por sí mismo.

Hiei me mira, tal vez pensando en el motivo de que le cuente todo esto, motivo que tampoco encuentro, simplemente se lo digo.

—¿Asesino? ¿Tú? Por Enma, eras un bebé ¿Por qué dices eso?

—Él lo decía todo el tiempo… Cada que tomaba esa botella de alcohol, me gritaba que yo la había matado.

—Es un imbécil ¿Qué hay de tu madrasta? ¿No hacía nada por defenderte?

—Me odiaba, es decir, mi padre bebía por mi culpa, y peleaban mientras él seguía recordando a su esposa muerta, nunca dejaba que mi hermano se acercara a mí, era como si no existiera, y cuando existía de nuevo, era como si estuviera infectado de algo.

—Par de idiotas ¿Culpar a un niño de sus propios problemas? Dime que realmente no piensas que tienen la razón.

—¿No la tienen?

Hiei me miró como si le hubiera dado un puñetazo… De nuevo.

—¡Claro que no! ¿Eres tonto? No es como si tú hubieras elegido que pasara toda esa mierda, sólo paso, eso no estaba en tus manos.

Frunció su ceño y volvió a mirar al cielo, yo lo mire un poco más antes de hacer lo mismo, nos quedamos en silencio de nuevo.

—Mi papá también daba asco.

Dijo de pronto, voltee a verlo mientras lo escuchaba con mucha atención.

—Golpeaba a mi mamá, esas cosas que hacen los padres desobligados, no me gustaba estar en mi casa, siempre que llegaba, o estaba desmayado de lo ebrio que se ponía, o tirando platos hacia mi madre, a nosotros no nos llegaba a golpear, sólo era cuestión de no meternos en sus asuntos, a veces ni siquiera llegaba a la casa en semanas, y era genial, aunque mamá se ponía mal por eso, un día pensando que ese idiota me escucharía —Hiei esbozo una sonrisa de burla —un pequeño e idiota yo lo confronto para que dejara de hacer llorar a mi mamá, se enojó mucho.

—¿Qué paso?

—¿Recuerdas lo que dije de no meterse en sus asuntos?

Asentí temeroso de la respuesta, Hiei volvió a sonreír de esa forma burlesca.

—Me rompió el brazo para que dejara de entrometerme.

Abrí los ojos en sorpresa, más que nada por la sonrisa de Hiei.

—¿¡Tú mamá hizo algo!?

—No le dije… Le mentí, dije que me caí de un árbol.

—¿Te creyó?

—Supongo que quiso creerme, no tengo idea que le dijeron en el hospital, de todos modos, no lucía como un niño maltratado —Se encogió de hombros.

—¿Por qué no le dijiste nada?

Hiei se quedó callado, luego me miro.

—No quería que se sintiera más culpable… De todos modos, nos acabó dejando y nos mudamos a otra ciudad…

—¿Se han mudado más veces?

—Solo cuando mamá quiere huir de los problemas, huyo de Banten cuando se embarazo de ese idiota, volvió a mudarse cuando el idiota nos abandonó, y regreso cuando yo la metí en apuros.

Volvimos a quedarnos en silencio.

—¿Por qué decidiste contármelo? —Pregunté curioso.

Se encogió de hombros.

—Supongo que por el mismo motivo que tú lo hiciste…

Nos miramos fijamente sin decir nada más, hasta que el sonido de un celular nos hizo reaccionar, yo no traía el mío, y Hiei parecía que olvido que traía el suyo, lo busco entre su ropa hasta que dio con el dispositivo, tenía registrado a Yukimi.

—Oh… Olvide que debía avisarle si te encontraba.

—¿Eh? —Alcé la ceja.

Contesto la llamada, dijo algo para luego alejarse el celular de la oreja y poner el altavoz.

—¿¡Hace cuanto que lo encontraste!?

—No sé ¿Una hora?

—¡Te dije que me llamaras si lo encontrabas! ¡Mocoso del demonio!

—¿Lo hiciste?

Hiei fingió no saberlo, y miro hacia el otro lado, mientras Yukimi seguía regañándolo.

—Bien… —Se escuchó más calmado —¿Dónde están?

Hiei y yo nos volteamos a ver, luego miramos alrededor, nos miramos de nuevo y nos encogimos de hombros.

—No sabemos —Dijimos al mismo tiempo.

Yukimi volvió a gritar. Después de un largo rato logró dar con nosotros, venía en su auto junto a Miharu, cuando se detuvo, Miharu salió y me abrazo con fuerza.

—Lo siento, no quería que te pusieras así —Dijo.

—No, fue mi culpa, no tenía por qué ponerme así.

—Siendo sinceros, fue culpa de Hiei.

Dijo mientras lo señalaba, Hiei quien estaba cruzado de brazos mirando hacia otro lado volteo rápido y lo miró alterado.

—¿¡Por qué me culpas a mí!?

—Tú sabes por qué…

Miharu miro hacia otro lado, mientras Hiei lo fulminaba con la mirada, y yo en medio de esos dos.

—¡Fue culpa de los tres! Suban al auto mocosos —Ordenó Yukimi.

El camino a casa fue tranquilo, dejamos primero a Miharu.

—Mañana hablamos.

Dijo al bajar.

—Sí —Respondí.

—Le decía a Hiei.

—¡No tengo nada que hablar contigo! ¡Ya vete a tu casa!

Tan sólo los mire confundido ¿Por qué se llevaban así? Aún me preguntaba eso, Yukimi solo suspiro. Cuando llegamos, Hina y Yukina esperaban afuera, me sorprendí de ser abrazado tan repentinamente, aunque se apartaron rápido.

—¡Nos alegra que estés bien! —Dijo Hina.

—No lo hostiguen tanto.

Dijo Hiei poniendo los ojos en blanco.

—¡Si me entero que Yoite se puso así por tu culpa Hiei, te voy a castigar por el resto del año!

—¿¡Ahora qué hice!?

No pude evitar reírme, Hiei chasqueo la lengua, y Hina sonrió.

—Será mejor ir a descansar, fue un día largo.

Dijo Yukimi rascando su nuca, Hina asintió y nos despedimos.

—Yoite…

Me habló Hiei, voltee a verlo, él miraba el piso, luego me miro a mí.

—A mí me… Me alegra que existas.

Dijo antes de meterse a su casa, me sorprendí por eso al punto de que unas lágrimas se escaparon de mis ojos.

—¿¡Estas llorando de nuevo!?

Preguntó Yukimi al verme entrar, yo negué mientras sonreía, esta vez me sentía feliz.

—A veces en serio que no te entiendo —Finalizó.

No hacía falta, todo estaba bien, quería creer que era así, al menos por esta noche.

Notas de autor.

Mientras editaba, notaba que la forma en cómo se va narrando la historia tiene cambios, no sé, incluso en cómo se van expresando los personajes, si también lo notaron, ahora deben saber que seguirá este camino. Esto ocurre debido a que los primeros capítulos son editados de su versión del 2010, tome las mismas situaciones, solo las mejore por decirlo de algún modo, pero, eventualmente quise cambiar muchas cosas y seguir un nuevo rumbo, y también, los capítulos dejan de ser tan cortos, pasan de ser de 8 a 10, para ser de 20 a 30 páginas, espero igual les agrade.