Advertencias: AU-OOC-Boys Love-Crack shipps
Yu Yu hakusho y Nabari no ou, así como YUGI-OH! No me pertenecen, sus personajes, así como las series son de sus respectivos autores, esta historia va con el fin de mi entretenimiento y el de los lectores.
Capítulo 18: Es de cafés pedir perdón
Siento como me arde el maldito ojo, cuando mi madre me vea sabrá de inmediato que todo salió mal; paso mi mano por el ojo, en verdad duele. Quizás sólo debí quedarme callado como siempre lo hago, pero no fue el caso, acabé diciendo lo primero que cruzó por mi cabeza, tal vez ahora en verdad él me odie, y está bien, me lo merezco, no sería la primera vez en ser odiado, y, aun así, me siento afectado, me afecta que específicamente él me odie.
—¡Hermano! ¿¡Qué paso con tu ojo!?
Pregunta Yukina preocupada, no tengo ánimo de hablar, sólo niego, y subo a mi cuarto. Aunque me niego a hablar con ellas durante ese fin de semana mi mamá igual se las arregla para entrar a mi cuarto y atender la herida, ni siquiera es necesario, igual ella lo hace, supongo que es lo que haría una madre, intenta averiguar lo que paso, sin embargo, no quiero hablar de ello, no lo haré, ni siquiera tiene caso, Yukina me da espacio, aunque también me mira buscando respuestas, lo siento, me siento tan avergonzado como para decirlo.
Así se va ese fin de semana, ni siquiera salgo de mi cuarto, no veo ni hablo con nadie, sólo duermo todo lo posible, cuando llega la mañana del lunes siento mis ojos hinchados, el moretón de mi ojo se ve más feo hoy, como sea, ya pasara, siempre pasa.
No quiero ir a la escuela, pero mi madre se encarga de que lo haga, no hay excusa, no puedo faltar cada que se me antoje, que fastidio. Mientras caminamos hacia allá, Yukina sigue mirándome en ocasiones abre la boca como si quisiera preguntar, pero luego se arrepiente y habla sobre algo más, para volver a guardar silencio, por mi parte no digo nada, ni un solo sonido, como si no hubiera nada dentro mío, a pesar de que por dentro siento que todo es un desastre, entonces no puedo evitar pensar en que ojalá Yoite no existiera, deseando que desaparezca, deseando que todo esto que ahora siento no fuera real.
—Hermano… ¿Todo está bien con Yoite?
Por fin se atreve a hacer la pregunta, esa pregunta que quería evitar a toda costa. Detengo mi paso cuando lo veo en la entrada del colegio, parece inerte, para luego moverse recordándole al mundo que sigue vivo, y recordándome a mí que él sigue existiendo.
—No quiero hablar de eso.
Desvió la mirada esperando que él avance, no quiero verlo, no quiero hablar con él, porque sé que en cuanto lo haga, será el fin.
—¿Por qué tan cabizbajo? ¿Qué le paso a tu ojo?
Pregunta Kurama quien llega de pronto, en verdad siempre es difícil notarlo al llegar, me niego a hablar y sigo mi camino cuando me cercioro que Yoite no se encuentra más cerca, considero el hecho de no entrar a clases, en verdad intento evitar nuestro encuentro lo más posible, es entonces que siento que chocan contra mi hombro, no hace falta saber quién es.
—Bakura…
Digo entre dientes, mientras lo fulmino con la mirada, se encuentra tomando a su novia de la cintura, y a su lado va el otro sujeto que siempre lo acompaña, Bakura como siempre con esa sonrisa burlesca.
—Vaya, era cierto, escuche como Yoite de nuevo te golpeo, aunque ahora te dejo más asqueroso el ojo.
—Como sea…
—¿Qué pasa? ¿No eres capaz de controlar al pirujo de tu novio?
Ambos tontos comienzan a burlarse, realmente quiero pasar de largo de ellos, pero todas las emociones que estuve guardando dentro mío explotan como un caldero, quiero borrarle la sonrisa del rostro, ya no escucho nada más, no escucho a mi hermana, no escucho a Kurama, ni a la novia tonta y a sus gritos cuando le meto un golpe en la cara a Bakura, entonces empezamos a pelear, Marik también se mete entre todo el lío, no importa, estoy enojado ¡Estoy cansado de mí mismo! Mi mente se ha nublado, pareciera que solo hay un sonido de estática que me abruma.
Lo último que recuerdo son gritos, golpes, bullicio, y como nos llevaban a la dirección.
—¡Debería expulsarlos!
Grita el director, esta tan rojo que parece como si su cabeza fuera a explotar en cualquier momento, ninguno lo miramos, cada quien mira para otro lado ignorando sus regaños y gritos, nuestros profesores a cargo intentan abogar por nosotros, y ahora que me siento más calmado solo pienso en como mi mamá me va a asesinar si me corren de otra escuela, aunque se lo advertí; los tres estamos golpeados, aunque ellos quedaron peor que yo, creo que realmente estaba furioso como para dejarlos en ese estado, incluso sus uniformes estaban algo desgarrados.
—¿¡Y bien!? ¿¡Al menos se van a dignar a explicarnos por qué pelearon!?
Preguntó el director, lo miré un momento, su ojo parecía que iba a salir volando de su órbita, volví a desviar la mirada, ninguno dio explicaciones, Bakura tenía un rostro de fastidio, Marik parecía ignorarlo.
—Señor director, soy consciente que ya han existido problemas con ellos, pero vamos, re considérelo, Hiei incluso mejoro bastante en sus notas.
Intento convencerlo el hippie, al menos ahora su sonrisa era de nerviosismo, era relajante eso. El director suspiro, puso sus manos en su rostro pensando lo que haría.
—De acuerdo, les daré otra oportunidad, pero se van a la sala de detención, y mandaré a llamar a sus padres.
—Suerte con localizar al mío.
Dijo Bakura rodando los ojos.
—Oye, para encontrar al mío necesitas una ouija.
Dijo Marik en tono de burla, Bakura iba a reírse, pero el director los miro en advertencia y volvieron a callarse ¿Eran idiotas? Espera, sí, lo eran.
—¡Fuera de aquí!
Nos gritó y así salimos de ese largo regaño, el hippie fue quien se hizo cargo de nosotros, y primero nos llevó a la enfermería, si era honesto no quería ver a la hermana del tutor de Yoite, de por sí muy seguramente tenía la peor imagen del mundo para esa familia.
La rubia nos atendió con su habitual sonrisa, a pesar de lo vulgar que podría ser Bakura al quejarse del dolor.
—No soportas nada…
Dije mientras se retorcía cuando le curaban sus heridas.
—¿¡Eres consiente que me mordiste como un perro rabioso!?
¿Lo hice? ¡No lo hice! ¡Que mentiroso! La enfermera se rio, lo que me faltaba, ahora pensaría que soy un demente que muerde personas.
—Fui yo, me confundí entre el lio.
Acepto Marik, no parecía realmente arrepentido, Bakura iba a reclamarle, pero volvió a quejarse del dolor.
—Sueles meterte en muchos líos ¿No?
Pregunto la rubia mientras miraba mis heridas, nuevas y viejas, yo sólo me encogí de hombros.
—Intento evitarlos, pero me siguen… —Conteste.
—Entiendo.
Ella me sonrió ¿No pensaba mal de mí? ¿O era así de amable siempre?
Cuando termino la revisión fuimos llevados hacia la sala de detención donde nos esperaba un profesor en alrededor de sus 40 años, bajito robusto, con traje y corbata, era todo lo contrario al hippie.
—¡Profesor Takanaka!
Vaya, ni que decir de que sus nombres sonaban igual.
—¿Hoy está a cargo de los chicos problemáticos? Le traigo otros tres más.
El hippie nos empujó ante nuestros quejidos, entonces vi a Yusuke sentado en la fila de atrás saludándome ¿Por qué no me sorprendía? Suspiré con fastidio, y me senté lejos suyo, aunque el idiota se acercó. Bakura y Marik se sentaron en las filas del frente, en el salón éramos tan solo cinco, recargue mi barbilla en mi mano e ignore a Yusuke quien hablaba animadamente.
—¿¡Por qué te mandaron aquí!? ¡Oye tu amigo sí que te dejo horrible el ojo! En verdad que es fuerte, seguro podría patear varios traseros de la escuela rival.
Intente ignorarlo, pero seguía haciendo preguntas, y diciendo tonterías, estoy seguro que Yoite no se metería en riñas de vándalos.
—¡Yusuke te dije que te pusieras a hacer tu tarea! ¡No se encuentran en el recreo! Aprovechen para ponerse al corriente con sus clases.
—¡Vamos Takanaka! ¡Todos sabemos que esas detenciones no sirven de nada!
—¡Que me llames profesor!
Yusuke sacudió la mano mientras seguía discutiendo con el profesor, yo rodé los ojos y decidí seguir el consejo de ponerme a hacer mis tareas, no había hecho nada el fin de semana.
—¿En verdad vas a hacer la tarea? ¡Que aburrido! ¿No quieres salir mejor de aquí?
Ignore a Yusuke, no tenía más opciones era eso o dormir, y dudo que Takanaka me dejara dormir.
—¡Bah! Como quieras.
Dijo mientras se quedaba un rato sentado, para luego empezar a ingeniar su plan de huida, en todo ese rato me centré en mi tarea, aunque escuchaba el alboroto y como lograba engañar al profesor para escapar, mientras el pobre hombre iba tras él.
—¡No se muevan!
Nos advirtió, nadie lo hizo, Bakura aprovecho para dormir, Marik parecía que también había optado por hacer su tarea, el otro chico pelirrojo estaba dibujando entretenido, ciertamente ¿Quién quería irse? Era un día sin clases, y Yusuke ya nos había dejado sin profesor en la sala. Al menos por hoy no tendría que ver a Yoite.
El profesor había tomado bastante tiempo para volver, al parecer Yusuke había logrado escapar con éxito ¿No era muy flexible con él? Parecía que esto no era de primera vez, pero como fuera, cuando volvió le pego con un periódico a Bakura quien despertó de golpe, maldijo, y sin más remedio se puso a hacer su tarea, pues el profesor ahora lo tenía en la vista, el chico pelirrojo de la sala debía estar agradecido, seguían sin notar que estaba dibujando.
—¡Oye viejo! ¿¡Nos van a dejar morir de hambre!?
Preguntó Bakura al profesor, quien le pego de nuevo con el periódico que leía.
—¡Que me llamen como profesor Takanaka! Podrán salir al almuerzo si necesitan comprar algo, pero deben regresar al aula… Excepto Kurtzberg, después del almuerzo puedes volver a clases.
Dijo mirando al pelirrojo, este cubrió sus dibujos y sonrió nervioso, dijo un "yay" más falso que la bondad de Bakura, ahora que lo pensaba ¿No había demasiados estudiantes extranjeros en el colegio? Nunca me había detenido a pensar ¿Qué clase de escuela era esta?
—¿¡Por qué la cabeza de tomate lo dejan irse antes!?
Se quejó Bakura, que ruidoso era, el pelirrojo se tocó la cabeza y miro mal a Bakura, pero no pareció querer reclamarle, y hacia bien, Bakura estaba demente.
—Su falta fue menor a la de ustedes, y si sigues quejándote ¡Los dejare hasta en la noche!
Bakura optó por callarse antes de condenarnos a todos, pero sobre todo a él mismo.
—Sólo porque tengo una cita con Miho…
Murmuro entre dientes, puse los ojos en blanco, Marik en este punto no parecía querer seguirle el juego, solo miraba a todos aburrido.
—¡Si no vuelven su castigo será peor!
Nos tenía demasiada fe, por razón Yusuke logró escapar tan fácilmente, yo solo iba a darme una vuelta y estirarme, no tenía hambre, en el camino me cruce con Kurama.
—¿Qué? —Pregunte.
—¿Podemos hablar?
Sonrió y yo suspire, me imagine hacia donde iba.
—Que sea rápido, debo volver antes de que le dé un ataque al profesor.
Empecé a caminar, él me siguió.
—Escuche de Yusuke y Kuwabara lo que paso el sábado.
—¿Y?
—¿En verdad querías hacerle una broma a Yami y a Yoite? No pareces del tipo de persona que hace esas cosas.
No quería decirle nada del tema, tampoco sabía cómo evadirlo, suspire con fastidio.
—No, no era una tonta broma, al principio…
Kurama me mira buscando más que esa respuesta tan vaga, y bueno al diablo.
—Si lo que quieres saber es si Yoite me gusta, la respuesta es sí, hice todo eso para sabotearlo frente a Yami ¿Contento?
—¿Por qué harías eso?
¿¡Era en serio!?
—¡Por celos! ¡Por qué a él le gusta Yami!
Empiezo a caminar más rápido, Kurama me sigue el paso.
—Bueno, esa no es la mejor manera de que Yoite te haga caso.
—¡No busco que me haga caso!
—¿En serio?
Empiezo a irritarme con este sujeto, me detengo y lo miro, el también detiene su paso.
—¿Entonces por qué hiciste eso?
¿¡No respondí ya a esa pregunta!?
—Sólo tienes dos opciones, o lo olvidas y dejas en paz a Yoite, o lo enamoras de la forma correcta, pero no creo que haciendo cosas tan ambiguas consigas nada bueno, ni para él, ni para ti.
Me siento irritado, chasqueo la lengua y me voy, odio que tenga razón, pero el problema es que no me decido sobre lo que realmente quiero, una parte de mí quiere mandarlo todo al demonio, olvidarlo y listo, pero otra parte me obliga a seguir ahí insistiendo, que fastidio.
Cuando vuelvo al aula está vacía, voy al mismo lugar donde me senté antes, suena el timbre, y pasa un largo rato sin que nadie aparezca ¿Me equivoque acaso? Como sea, me quedó dormido un momento, hasta que escuchó escándalo, entra el profesor Takanaka arrastrando a dos bultos que parecen ser Bakura y Marik.
—Les dije que debían volver de inmediato al aula…
—¡Vamos viejo! Sólo fue un pequeño retraso.
Se excuso Bakura.
—¡Estabas besuqueándote con Miho bajo las gradas! ¿¡Qué retraso es ese!?
Preguntó Marik inconforme.
—¡Te voy a matar por traidor!
Grito Bakura, ese par eran todo un caso.
—¡Cállense los dos!
Dijo el profesor, mientras los ponía a estudiar, yo volví a sacar mis apuntes antes de que su atención se centrara en mí.
A partir de ese momento el día pasa rápido, y por lo menos había terminado las tareas pendientes, el profesor nos acabó dejando más tiempo del pensado por culpa de Bakura, Marik y yo lo miramos con deseos de patearle la cabeza, el cínico sólo se encogió de hombros.
—Bien termino, espero no tener que verlos de nuevo por aquí —Dijo Takanaka.
—Sí como sea, tengo prisa.
Dijo Bakura, mientras yo me apresuraba a la salida.
—Deberían dejar más tiempo al enano, después de todo fue quien empezó con la pelea.
Dijo Marik, Bakura lo apoyo.
—¡Sí! ¡Todo fue tu culpa, enano!
—Como son ruidosos ¿Alguna vez cierran la boca? —Respondí.
—Sí, cuando tengo la lengua enredada en la de Miho —Respondió Bakura.
—Qué asco.
Dijimos Marik y yo al mismo tiempo.
—¡Será mejor que se vayan o los veré aquí de nuevo mañana! —Amenazo Takanaka.
Bakura y Marik salieron corriendo como si sus vidas dependieran de ello.
—¡No corran por los pasillos!
Grito el pobre profesor, en serio, le iba a dar algo, yo me gire y para mi sorpresa Yoite estaba parado mirándome, nos quedamos viendo un momento que sentí eterno, note como se ponía nervioso mientras apretaba las hojas que llevaba en sus manos, sin duda era el fin ¿No? No había más que decir, nada que pudiera ser dicho, desvié la mirada y seguí adelante sin mirarlo, lo correcto era simplemente apartarme de su camino.
Cuando salgo de la escuela ahí está mi madre de brazos cruzados mirándome lista para gritarme, no creí que le fueran a notificar tan pronto lo que ocurrió.
—Sube al auto —Ordeno.
Sin más remedio obedecí y fui hasta su vehículo, seguro estaba enojada por que la hicieron salir antes del trabajo, claro y porque golpeé a mis compañeros, no olvidar esa parte. No dijo nada durante el regreso, Yukina había vuelto por su cuenta antes, así que al llegar ella nos recibió, aunque cuando vio a mamá enojada se quedó en silencio, listo, todo preparado para los regaños.
—¿¡Por qué lo hiciste Hiei!? ¿No te gusta tu escuela? ¿No te gusta algo en particular? Cuando empezaste a mejorar tus notas y comportarte me sentí tan aliviada ¿¡Qué paso para que retrocedas así!?
—No quiero hablar de eso ¿Puedes darme mi castigo ahora?
—No, te deje pasar lo del ojo morado, te deje pasar lo del laboratorio, te he dejado pasar tantas cosas ¿¡Por qué haces esto!? ¡No puedes ir por la vida evadiendo las cosas!
No quería discutir con ella, no quería gritar o ser malo, pero me frustraba.
—¿¡De dónde crees que lo aprendí Hina!? ¡Para ti es tan fácil irte cuando algo no te parece! ¿¡Piensas que irte de un lado a otro va a borrar el pasado!? ¡Te tengo noticias! ¡No, no lo hará! Sigo siendo el mismo Hiei que golpea a la gente, no porque me lleves a una casa bonita ¡Dejo de serlo!
Y entonces lloró ¿No podía darme una bofetada como en las teleseries y listo? ¿No? ¿En serio?
—Mamá… No llores.
Le digo mientras me toco la frente, no sabía qué hacer cuando la gente lloraba ¿No quedó claro eso antes? Yukina por su lado la abrazo mientras también se ponía a llorar.
—Lo siento, lo siento tanto Hiei, es mi culpa, nunca he sabido tomar las mejores decisiones, lo siento.
Decía mientras abrazaba a mi hermana, en verdad no podía con esto. No quería que ella se siguiera culpando, no era su culpa tener este hijo.
Las siguientes horas pasaron con más calma, estuve trepado arriba del gran árbol en el patio, era reconfortante, mi madre salió, se veía más tranquila, suspire y baje, ella sonrió ligeramente.
—Lamento haberte gritado, no es la forma para resolver las cosas —Dijo.
—Pero eso hacemos, gritamos cuando nos enojamos ¿No?
—Y no es correcto Hiei, gritar no garantiza que te escuchen, yo quiero escucharte ¿Qué pasa en tu vida? ¿Algo te angustia? Quiero ayudarte hijo.
Desvié la mirada, y centré mi atención en la casa de a lado, ella lo noto.
—¿Paso algo con Yoite? ¿Pelearon?
—Creo que debe odiarme ahora…
—No lo creo, es un buen chico, si pelearon, entonces deben hablarlo.
—Tal vez él no quiera hablarlo, mamá.
—Si no te atreves a lanzarte al abismo con fe, siempre te quedaras en la orilla con miedo.
La mire tratando de entender sus palabras, ella iba a decir algo más cuando Yukina salió al patio apurada.
—¡Yoite no aparece!
Ambos la miramos asombrados y fuimos con ella adentro, en la sala estaba Yukimi algo inquieto.
—¿¡Qué paso!? —Preguntó mamá.
—No logró localizarlo, debió volver a casa hace horas, Miharu fue la última persona que hablo con él, y dice que discutieron, pensó que volvería a casa, pero no fue el caso, y el mocoso no se llevó su celular.
Yukimi parecía al borde de un arranque de nervios, el cual nos acabó contagiando a todos ¿En dónde demonios se había metido Yoite?
—¿Ya salieron a buscarlo? —Preguntó Yukina.
—Fui a los lugares que suele frecuentar, pero nada, Miharu sigue afuera buscándolo, creí que podrían saber algo…
—Va a aparecer, tranquilo —Dijo Hina.
—Saldré a buscarlo también.
Digo mientras me apresuro a la puerta, Yukimi me detiene.
—Dame tu número, llámame si lo encuentras.
Le paso mis datos y él los suyos, y así nos apresuramos a buscarlo, no sé a dónde ir, simplemente empiezo a correr por todos lados, hay tantas cosas que desconozco de él, y eso me molesta, no tengo idea dónde buscar específicamente, incluso llegó a parar por casa de Yami con la tonta esperanza de verlo, lo único que veo es a ese tonto con su novio, dudo que sepan algo, y sigo mi camino, empiezo a arrepentirme de mis pensamientos, era mentira, no deseo que desaparezca, necesito verlo, necesito escucharlo de nuevo, necesito a Yoite.
Busco por todos lados, pregunto a quién veo pasar, nadie lo ha visto, no hay respuestas, a este paso me volveré loco, la noche sigue su curso, y acabó en una zona que no reconozco, no le tomo importancia, mi mente está llena de pensamientos de Yoite, me preocupa que le ocurriera algo, me preocupa no verlo más. Vuelvo a probar suerte con una señora que iba saliendo de una tienda con un niño, ella no sabe nada, pero el niño me mira como si quisiera decirme algo.
—¡Yo vi un chico con ese mismo uniforme! —Me señala —Estaba dormido por la presa.
Ahora mueve su pequeño dedo hacia la dirección de la presa, entonces me apresuro esperando verlo ahí.
Cuando llego busco por los alrededores, el lugar está desierto, es entonces que lo veo recostado y me acercó a él, parece tener una pesadilla se sacude y balbucea cosas sin sentido, me preocupa que este herido o enfermo, parece sudar mucho.
—¡Yoite tranquilo!
Gritó para despertarlo, de nuevo siento esa urgencia de ver esos ojos azules mirándome. Yoite parece despertar, luce inquieto, asustado, parece que no puede respirar, entonces sacude con violencia su cabeza.
—¡Vete, vete, vete! ¡No me lastimes! ¡Yo no tengo la culpa de que ella muriera! ¡Yo no quería que ella muriera!
Grita cosas fuera de sí, no logro entender a qué se refiere, y tampoco sé cómo calmarlo, solo se me ocurre abrazarlo, lo abrazo con tanta fuerza como si de ese modo pudiera alejar aquello que lo angustia, él se aferra a mí en respuesta.
—¡Yoite!
Vuelvo a llamarlo para hacerlo reaccionar, e intento moverme un poco para verlo al rostro, pero me jala de nuevo al abrazo ocultándose.
—Hiei…
Susurra mi nombre entre sollozos, me aparto y lo tomo de la mano, es entonces que parece por fin estar consciente, lo miro molesto.
—¡Tonto, todos estábamos preocupados por ti!
—¿Qué?
Yoite entonces mira alrededor como si aún no fuera consciente de lo que pasa ni donde esta, me hace sentir aún más molesto por haberse puesto en peligro de esa manera.
—¿Qué hora es?
Se toca su cabeza con la mano libre ¿Es en serio? ¡Había perdido la noción del tiempo! ¡Y sin duda los tornillos!
—¡Las once de la noche! —Respondo irritado.
—Yukimi me va a matar…
Susurra, y en respuesta lo sujeto de ambas muñecas con fuerza.
—¡Yo te voy a matar! ¿¡Qué haces durmiendo en la calle!? ¿¡Qué si te pasa algo!? ¿¡Eres tonto!?
Dejo por fin salir todo eso que tenía guardado, él me mira sorprendido, no se mueve, no dice nada, ni siquiera pestañea.
—¡Despierta!
—¿Lo siento? ¿Cómo supiste dónde estaba?
—¡Te hemos estado buscando toda la tarde! El demonio dijo que te fuiste corriendo cuando hablaban, creyó que fuiste a casa, así que no se preocupó hasta que Yukimi le habló preguntando por ti, luego me preguntaron a mí, y en cuanto supe desapareciste salí a buscarte ¿¡Tan siquiera sabes dónde estamos!?
Hable tan rápido, tan enojado, explique todo de un golpe, estaba molesto con todo esto, molesto con la idea de no verlo, de que algo le ocurriera, molesto conmigo mismo por ser parte de las cosas que lo alteran.
—¿Por qué te importa tanto?
¿¡En serio!? ¿¡Aún lo pregunta!? ¡Me vuelve loco!
—¡Tú me importas!
—¡No es verdad! ¡A ti solo te gusta gastarme bromas tontas!
Es entonces que siento un golpe en el hígado ¿Cómo esperaba que supiera o me creyera? Era cierto lo que Kurama decía, no podía seguir mandando mensajes ambiguos. Agaché la mirada, y me sentí caliente del rostro, me costaba decirlo, pero debía hacerlo, volví a mirarlo entonces.
—¡Lo siento!
Me disculpé, era difícil decirlo, no sabía cómo pedir disculpas, lo sentí como tos seca, dolía mi garganta al intentar decir esas palabras de forma sincera. Para muchos era una palabra sin valor, pero para mí y posiblemente para Yoite, tenía mucho peso, el orgullo me dolía, pero había comenzado, debía hacerlo bien, mamá también tenía razón gritando no se resuelve nada, y debía dar ese salto de fe.
—¡No quería herir tus sentimientos! Para mí todo esto es raro, si no me perdonas está bien, solo ya no desaparezcas de esta forma… Tonto.
Pronuncie lo último entre dientes, Yoite permaneció callado, mirándome como solía mirar cuando se encontraba como inerte.
—Ibas tan bien, hasta que me llamaste tonto ¿Qué clase de disculpa es esa? Vuelve a hacerlo.
Entonces como siempre, me recordó que estaba vivo, y que era real, me sentí aliviado, aunque me percate de que estaba molestándome, me acerque a él de forma inconsciente, mientras el miraba hacia otro lado aun con esa cara vacía.
—¿Me estas tomando el pelo? —Pregunte.
—Sí.
—¡Eres un completo…
—No se Hiei, para ser alguien arrepentido estas siendo muy grosero conmigo.
Entonces por fin solté sus muñecas y me tire a un lado de él mientras me sacudía el cabello irritado, luego acomode mis brazos tras la nuca, este sujeto sabía cómo ponerme de malas.
—¡De acuerdo! Sólo promete que no volverás a irte así.
Me quedé en mí misma posición después de decir aquello, quería asegurarme que no pasaría esto de nuevo, el parecía mirarme atento, entonces me percate de que brillaba con la luz de la luna, y me sentí extraño de nuevo.
—Lo prometo… —Dijo —Lamento lo de tu ojo.
Mi ojo era lo de menos, me lo había ganado; Yoite entonces se recostó a un lado de mí, ambos nos quedamos en silencio mientras veíamos hacia el cielo nocturno, por un momento pensé en que las estrellas brillaban más esta noche, por extraño que pareciera, Yoite parecía hacerme ver todo más brillante, después de un rato lo sentí un poco inquieto y me atreví a indagar en sus asuntos.
—Tu pesadilla… ¿Qué soñaste? Te veías demasiado afligido.
Yoite pareció guardar silencio como si pensara en ello.
—Soñaba con el día que mi padre me quiso ahogar en un canal como este…
Aquello sin duda no era una respuesta que esperaba ¿Qué se supone que se decía después de tal confesión? Intente preguntar cosas menos invasivas.
—¿Fue por eso que te adopto Yukimi?
—Sí… Yukimi fue quien lo vio, estaba haciendo un reportaje esa noche, no tengo muchos recuerdos ¿Sabes? Sólo recuerdo el agua y como tenía sus manos puestas en mi cuello.
Coloco sus propias manos sobre su delgado cuello, lo hizo con tanto cuidado como si fuera a romperlo si aplicaba presión.
—¿Qué edad tenías?
—Ocho años.
Nuestras edades eran cercanas cuando nos quedamos sin un padre, no pude evitar pensar en el pedazo de mierda que tuve como figura paterna, aunque supongo que el de Yoite daba más asco. Volvimos a quedarnos en silencio, no sabía que decir, tampoco quería tocar temas tan sensibles para Yoite, aunque él parecía querer decírmelo de todos modos.
—Mi madre murió cuando yo nací, así que no tengo más familia, bueno, tengo un medio hermano, mi padre se casó rápido después de eso, creo que no planeaba hacerse cargo del asesino de su esposa por sí mismo.
Lo mire atento, primero pensé en el motivo de que me lo dijera a mí, luego me molesto el hecho de que se llamara asesino a sí mismo sin motivo.
—¿Asesino? ¿Tú? Por Enma, eras un bebé ¿Por qué dices eso?
—Él lo decía todo el tiempo… Cada que tomaba esa botella de alcohol, me gritaba que yo la había matado.
—Es un imbécil ¿Qué hay de tu madrasta? ¿No hacía nada por defenderte?
—Me odiaba, es decir, mi padre bebía por mi culpa, y peleaban mientras él seguía recordando a su esposa muerta, nunca dejaba que mi hermano se acercara a mí, era como si no existiera, y cuando existía de nuevo, era como si estuviera infectado de algo.
—Par de idiotas ¿Culpar a un niño de sus propios problemas? Dime que realmente no piensas que tienen la razón.
—¿No la tienen?
¿¡Era tonto!? ¿¡Cómo podía creer en las palabras de esas basuras!? Lo mire de nuevo sintiéndome irritado ¡Siempre lograba alterarme de una forma u otra!
—¡Claro que no! ¿Eres tonto? No es como si tú hubieras elegido que pasara toda esa mierda, sólo paso, eso no estaba en tus manos.
Fruncí mi entre ceja y volví a mirar hacia el cielo, Yoite pareció hacer lo mismo, y de nuevo guardamos silencio otro rato.
—Mi papá también daba asco.
Por algún motivo me sentí con necesidad de decirlo, de contarle un poco de mí, no entendía bien el motivo, solo quise abrir ese recuerdo y contárselo a él.
—Golpeaba a mi mamá, esas cosas que hacen los padres desobligados, no me gustaba estar en mi casa, siempre que llegaba, o estaba desmayado de lo ebrio que se ponía, o tirando platos hacia mi madre, a nosotros no nos llegaba a golpear, sólo era cuestión de no meternos en sus asuntos, a veces ni siquiera llegaba a la casa en semanas, y era genial, aunque mamá se ponía mal por eso, un día pensando que ese idiota me escucharía —Sonreí de forma burlona —un pequeño e idiota yo, lo confronto para que dejara de hacer llorar a mi mamá, se enojó mucho.
—¿Qué paso?
—¿Recuerdas lo que dije de no meterse en sus asuntos?
Yoite asintió, y volví a sonreír, me burlaba de mí mismo y de lo tonto que fui pensando que mi padre escucharía y podríamos ser una familia normal, que ridículo.
—Me rompió el brazo para que dejara de entrometerme.
—¿¡Tú mamá hizo algo!?
Yoite parecía alarmado ante mi historia, yo seguía riéndome de mi mismo.
—No le dije… Le mentí, dije que me caí de un árbol.
—¿Te creyó?
—Supongo que quiso creerme, no tengo idea que le dijeron en el hospital, de todos modos, no lucía como un niño maltratado —Me encogí de hombros.
—¿Por qué no le dijiste nada?
Permanecí callado pensando en ello, y luego lo miré.
—No quería que se sintiera más culpable… De todos modos, lo acabó dejando y nos mudamos a otra ciudad… —Acepte con sinceridad.
—¿Se han mudado más veces?
—Solo cuando mamá quiere huir de los problemas, huyo de Banten cuando se embarazo de ese idiota, volvió a mudarse cuando lo dejo, y regreso cuando yo la metí en apuros.
Y el silencio se hizo presenté de nuevo, hasta que su voz volvió a romperlo.
—¿Por qué decidiste contármelo? —Preguntó.
No tenía una respuesta a eso, simplemente sentí la necesidad de hacerlo, tal vez fue porque el me confió su pasado, tal vez fue por el encanto del momento, no lo sabía bien.
—Supongo que por el mismo motivo que tú lo hiciste…
Nos quedamos mirando el uno al otro, no hubo más palabras, no fue hasta que el sonido de un celular nos hizo volver al mundo real, no estaba seguro de dónde provenía el sonido hasta que recordé que traía esa cosa conmigo, entonces lo busque y cuando lo saque vi el nombre de Yukimi, fue entonces que lo recordé, debía llamarlo, además había pasado una hora desde que encontré a Yoite, rayos, el tiempo pasa demasiado rápido.
—Oh… Olvide que debía avisarle si te encontraba.
—¿Eh? —Yoite alzo su ceja.
Respondí a la llamada, le dije a Yukimi que había encontrado a Yoite y empezó a gritar, tuve que alejar la cosa de mi oído antes de perderlo, y puse mejor el altavoz.
—¿¡Hace cuanto que lo encontraste!?
—No sé ¿Una hora?
—¡Te dije que me llamaras si lo encontrabas! ¡Mocoso del demonio!
—¿Lo hiciste?
Decidí ignorar ese hecho, y mirar hacia otro lado, mientras el viejo seguía regañándome, hoy había sido un día de regaño tras regaño, que fastidio.
—Bien… —Se escuchó más calmado —¿Dónde están?
Yoite y yo nos volteamos a ver, luego miramos alrededor, volvimos a vernos entre nosotros y nos encogimos de hombros, sabrá Enma dónde estemos.
—No sabemos —Dijimos al mismo tiempo.
El viejo entonces volvió a gritar. Después de un largo rato de darle señas y nombres de calles, el sujeto dio con nosotros, venía en su auto junto al demonio, cuando se detuvo, saltó del vehículo y corrió hacia los brazos de Yoite, yo desvíe la mirada con fastidio, mientras me cruzaba de brazos.
—Lo siento, no quería que te pusieras así —Dijo.
—No, fue mi culpa, no tenía por qué ponerme así —Respondió Yoite.
—Siendo sinceros, fue culpa de Hiei.
De la nada salió mi nombre entre sus palabras de amor y arrepentimiento, voltee en cuanto me nombro y me señalaba el descarado ¡Le iba a arrancar ese dedo!
—¿¡Por qué me culpas a mí!?
—Tú sabes por qué…
¡Lo mato! El cínico volteo hacia otro lado ¡Y ya suelta a Yoite! ¡Ya estuviste mucho tiempo pegado a él!
—¡Fue culpa de los tres! Suban al auto mocosos —Ordenó Yukimi.
Era el amigo perfecto para mi madre, dando órdenes a diestra y siniestra. El camino a casa fue más tranquilo, primero dejaron al demonio en su casa.
—Mañana hablamos.
Dijo al bajar.
—Sí —Respondió Yoite.
—Le decía a Hiei.
—¡No tengo nada que hablar contigo! ¡Ya vete a tu casa!
¡Era el colmo con él! El viejo dio un largo suspiro antes de seguir el camino a casa. Cuando por fin llegamos, mamá y Yukina estaban esperando afuera, al bajar, fueron y abrazaron a Yoite, aunque se apartaron rápido.
—¡Nos alegra que estés bien! —Dijo Hina.
—No lo hostiguen tanto.
Dije poniendo los ojos en blanco.
—¡Si me entero que Yoite se puso así por tu culpa Hiei, te voy a castigar por el resto del año!
—¿¡Ahora qué hice!?
Al menos el humor de mamá para regañar había vuelto, espera ¿¡Dónde quedo lo de no gritarnos!? Yoite se rio y yo solo chasqueé la lengua, Hina entonces sonrió.
—Será mejor ir a descansar, fue un día largo.
Dijo Yukimi rascando su nuca, mamá asintió y nos despedimos, aunque aún tenía algo que necesitaba decir.
—Yoite…
Miraba el piso sin saber cómo decirlo, e igual necesitaba hacerlo por algún motivo, entonces lo mire.
—A mí me… Me alegra que existas.
Y era verdad, a pesar de todo lo que pensé, a pesar de que me irritaba, yo era feliz si él estaba en este mundo, me apresuré a irme después de decir eso.
Cuando entre a la casa, mi madre y Yukina me miraban con esas sonrisas que no indicaban nada bueno.
—Seguro que te alegra la existencia de Yoite —Dijo Hina.
—¡Oh por Enma! ¿¡Estaban escuchando!?
—No imagine que fueras tan romántico, hermano —Yukina rio.
—¡Ya cállense! ¡Vamos a dormir!
Entonces ambas se rieron, en verdad todos se empeñaban con molestarme.
Notas del autor.
Actualmente que ando editando esta historia, tengo una obsesión por Lady Bug, sobre todo con Nathaniel y Marc, así que vi la oportunidad y metí un cameo de Nath, no sé si vuelva a hacer cameos con Nath o Marc o ambos, ya veremos.
Sobre los profesores, Takanaga no es un personaje en especial, lo inventé a lo random, en el pasado no tenía nombre, se lo puse recién después de mirar el nombre en un manga que tenía a un lado de mí. Pudiera meter personajes existentes, pero los profesores no tienen tanto peso en la historia como los alumnos, Takanaka se me ocurrió meterlo recién, ya que en la primera versión no existía la parte de la detención, y después de pensarlo un rato fue el elegido. Mi otra opción era Tobari, pero ya da clases en secundaria, y pensé en Koenma, pero dado que Hiei dice mucho Enma, mejor dejemos a Koenma como una deidad.
