Advertencias: AU-OOC-Boys Love-Crack shipps
Yu Yu hakusho y Nabari no ou, así como YUGI-OH! No me pertenecen, sus personajes, así como las series son de sus respectivos autores, esta historia va con el fin de mi entretenimiento y el de los lectores.
Capítulo 19: Una limonada valiente debe luchar
Miraba atento al chícharo que intentaba atravesar con mi tenedor, lo movía de un lado a otro mientras lo picaba sin poder encajarlo, volvía a moverlo y picar, anoche le había contado un poco sobre mí a Hiei, y él hizo lo mismo, había sido reconfortante, sin embargo, ahora me sentía confundido, es decir lo había perdonado por su broma, y ¿Ahora? ¿Seguiríamos siendo tan amigos como siempre? ¿Qué pasaba con lo que dijo? ¿También era una broma? Se había disculpado, sí, pero, no volvió a decir nada sobre quererme, tal vez tan solo debía olvidarme de esas palabras, y renunciar a lo que sentía por él, esta vez en serio, y por más que me costará, lo mejor era distanciarme un poco de él.
—Yoite ¿Vas a ir a la escuela?
Pregunto Yukimi cuando me vio jugando con el chícharo; iba con una taza de café y un periódico en la mano, lo mire y entonces me percaté que era tarde así que deje mi lucha con el chícharo y tome mis cosas para irme.
Logre llegar muy apenas, para mi sorpresa Hiei aun no llega, eso en parte es bueno, no creo estar listo para verlo había tantas dudas inundando mi mente, dudas que debía arrojar lejos, tenía que ocuparme de mis propios asuntos. En cuanto me siento en mi lugar Hiei viene llegando, cuando mira hacia mi dirección me estremezco e intento observar hacia otro lado, él parece sonreír un poco, seguro piensa que soy emocionalmente inestable.
—Hiei, escuche que peleaste con Bakura y Marik, lamento que te molestaran.
Dijo Yami deteniendo su andar y lo hace retroceder, Hiei lo mira y rueda los ojos.
—Diles a tus amigos que dejen de molestarme.
—Bueno, es lo menos que mereces después de tu tonta broma —Dice Jonouchi.
Hiei lo ignora y sigue su camino, se sienta y me mira.
—Hola.
Saluda sonriéndome un poco, me asusta el hecho de que me sonría, aunque es lindo es confuso, siempre que sonríe algo malo pasa.
—Buenos días —Respondo.
Vuelvo a mirar hacia el otro lado, Hiei parece confundido por mi comportamiento, y no necesito verlo para saber que lo estoy irritando de nuevo, aunque, parece dejarlo pasar por el momento, entonces llega el profesor, e inicia la clase, Hiei sigue mirándome, me doy cuenta de que lo hace, entonces lo miro por el rabillo del ojo, su mirada no se aparta de mí, no debo vacilar, al menos por un tiempo debo mantener distancia y apagar lo que siento por él, sólo así realmente podremos seguir siendo amigos, pero ¿Cómo haces eso cuando anhelas tanto? En el fondo sabía que lo anhelaba, quería estar cerca suyo, quería tocarlo, quería… ¡Besarlo! ¿¡Qué me pasa!? ¡No podía pensar en eso! ¡No debía! Sacudo mi cabeza intentando alejar esos pensamientos, luego pego mi cabeza contra el escritorio.
—¿Y…Yoite?
Hiei me llamó y entonces volví a la realidad, creo que choque muy fuerte mi cabeza contra la madera, todos voltearon a verme algo sorprendidos, Hiei tenía muy abierto los ojos.
—Lo siento…
Digo con calma, como si no estuviera loco o fuera realmente inestable, emocionalmente hablando, Hiei me señala, entonces sentí algo correrse por mi frente, era sangre, creía que el dolor era de mi conciencia no de una cortada, iba a volver a disculparme, pero Hiei me gritó ¿Cuántas veces al día lo hacía gritar? ¿Debía empezar a contar?
—¡Deja de disculparte y ve a la enfermería maldito enfermo!
Supongo que tiene razón, me levantó y me marcho del lugar mientras todos siguen mirándome fijamente ¿Qué? ¿Nunca habían visto alguien perder la cordura?
—¡Yoite! Kazuhiko me contó en la mañana lo que paso ayer ¡Debieron llamarme ayer! ¿¡Qué te paso en la frente!?
Kazuho dejo todo su dialogo cuando vio mi cortada ¿Era fea? No me había visto aún.
—Últimamente te pasan muchas cosas ¿No?
Decía mientras atendía mi cortada, no dije nada, no sabía que decir.
—¿Es por ese muchacho?
—¿Hiei?
—Mi hermano me dijo que él te encontró ayer, debiste tener a todos preocupados, me alegro que estés bien.
No estaba seguro si me encontraba del todo bien, hacerme daño a mí mismo dudo que cuente como bien.
—¿Son amigos?
No sabía cómo responder a eso, yo sí lo consideraba como tal, él no sé, todo era muy raro entre nosotros, además, yo quería besar a ese amigo volviendo todo aún más raro, guarde silencio pensando en ello, Kazuho no dijo nada más del tema y me dejo descansar un poco, por el momento no quería ir a la clase, aunque mi mente no parece cooperar con el asunto de descansar.
—Tonto…
Una voz conocida me hablo después de un largo rato donde intente poner mis ideas en orden, mire a Hiei quien estaba al pie de la cama mirándome muy atento.
—¿Te afecto dormir en la intemperie? Estas algo raro…
—Yo soy raro… ¿Necesitas algo de mí?
De nuevo pongo ese muro entre nosotros, él parece notar mis intentos por alejarme, me observa con una expresión complicada.
—Yami me mando por ti ¿Piensa que soy su recadero?
Pone los ojos en blanco, me causa gracia, pero no me rio, no debo hacerlo, así que permanezco tranquilo en mi lugar mirándolo sin emitir ninguna emoción.
—¿Dijo algo en especial?
—Sólo dijo, ve por Yoite, y algo de ponerse de acuerdo con el festival escolar.
Es entonces que me levantó rápido haciendo que Hiei me mire como el bicho raro que soy, no tengo tiempo para perderlo en mis complicados sentimientos, ni para perderlo en Hiei, el festival escolar será pronto, hay mucho por hacer. Sin decir nada, salgo de la enfermería, Hiei se toma su tiempo para seguirme, cuando sale, yo ya estoy algo distante, física y emocionalmente.
Los siguientes días nos dedicamos a preparar lo del festival, ponernos de acuerdo con el presupuesto, con el material, con el papel que cada quien hará en la casa embrujada, por suerte todos creen que puedo ser uno de los fantasmas, para mi mala suerte, piensan lo mismo de Hiei, el cual es el menos emocionado por todo esto, no opina nada, ayuda poco y lo dejo seguir así, no tengo tiempo para él, y él se da cuenta, me mira buscando respuestas, no se las daré, es por el bien de ambos me repito cada que parece querer matarme con la mirada.
Entre juntas en el comité, preparativos, ir con el profesor, entregar documentos, comprar material, asistir a Yami, crear estrategias que no vamos a seguir para el evento deportivo, y sobre todo evadir a Hiei, se me van los días y estoy agotado, Hiei intento hablar conmigo varias veces, siempre huía con respuestas tontas, cada que me lo topaba escapaba o fingía no verlo, creo que noto cuando me apresure a entrar a un salón vació, para salir de nuevo al notar que era el salón del que hablo Bakura donde se besaba y hacia más cosas con Miho, no sé qué fue peor, que Bakura me invitara a formar parte de lo que hacían, o que Hiei pareciera a punto de explotar por mis evasivas.
—¡Bien! ¿¡Qué demonios está pasando!?
Pregunta mientras me acorralaba en el baño, un pobre chico se apresuró a salir seguramente pensando que se trataba de una pelea, y puede ser el caso, entre nosotros había una línea muy fina. Hiei me hace chocar contra la pared mientras coloca sus brazos a mis costados para que no huya, la escena podría parecer graciosa por nuestra diferencia de altura, al menos creo que yo si lucía amanzánate cuando le hice lo mismo, él parece un pequeño cachorro listo para morderme.
—No comprendo de lo que me hablas —Evado su mirada.
—¡Claro que lo sabes! Has estado actuando extraño, me evades, huyes en cuanto me miras, me hablas muy cortante ¿Sigues enojado por lo de la serenata? Creía que…
Se queda callado, como si le costará decir lo que piensa, yo por mi lado busco alguna manera de evadirlo, entra otro chico al baño, pero se apresura a irse en cuanto nos ve.
—Hiei, estoy muy ocupado, el festival está cerca, tengo muchas cosas por hacer, no tengo tiempo para jugar… Y creo que estoy hablando como siempre lo hago.
Aunque tú me haces hablar demasiado, pienso.
—¡Vamos! ¿¡Crees que soy tonto!?
Me mira inconforme con mi respuesta, no se siente convencido ¿Está haciendo un berrinche? Ciertamente es lindo, pero debo seguir con mi postura, así que permanezco callado esperando que acabé con su arranque.
—¿¡Por qué no me dices la verdad!?
—Es la verdad…
—¡No lo es!
De pronto me jala de la camisa y me hace agacharme, nuestros rostros están cerca, él parece no percatarse mientras yo busco la forma de apartarme sin éxito, luce molesto, y yo me empiezo a poner nervioso.
—Hiei… Suéltame ¿No conoces el espacio personal?
Es entonces que lo nota, nota lo cerca que estamos, de nuevo esa atracción, justo como ocurrió en la enfermería, mi corazón empieza a latir como loco, cierro los ojos y entonces nuestros labios se rozan un poco, pero no es un beso completo, alguno de los dos debe cerrar el espacio sobrante, pero ninguno lo hace, escucho la puerta del baño abrirse de nuevo haciéndome volver a mis sentidos y moviendo mi cabeza para darle un cabezazo a Hiei, solo así me suelta ¿Qué importa? Moriré algún día ¿Por qué no hoy?
—¡Maldita seas Yoite!
Se queja del dolor mientras se soba la frente, a mí también me duele, debo dejar de golpear mi cabeza contra mesas, pisos, balones y personas, en verdad nunca me había golpeado tanto como en este año, nos quedamos así un segundo, aturdidos.
—Te lo mereces… ¡Tu cabeza está muy dura!
Me quejó mientras me apresuro a salir del baño ante la mirada de sorpresa de Jonouchi, seguro piensa que Hiei y yo somos unos jodidos locos.
—¡Oye no te vayas!
Grita Hiei, obviamente no lo escucho, y en mi escape acabó chocando contra alguien afuera del baño.
—¡Lo siento Yoite!
Dice Yugi, aunque el culpable soy yo, pero no tengo tiempo.
—No importa… Con permiso.
—¿Estas huyendo? —Pregunta confundido.
—No…
—¡Yoite!
—Sí.
Entonces salgo corriendo ante su mirada de asombro, Hiei sale del baño como una fiera, pero ya me encuentro lejos.
Durante el periodo de clases las cosas no mejoraron, Hiei no paraba de mirarme como si asechara a su presa, no ayudaba en nada tenerlo a un lado, cuando toca hacer cambio de salón para ir al laboratorio hago todo por escapar de él, pero se pega a mí, incluso acabamos haciendo equipo en la clase de química ¿No se cansa? Es decir, soy su tutor, y somos algo así como amigos, pero ¿Por qué tanta insistencia?
—Necesito que me ayudes con la tarea de estadística.
Dice mientras parece mezclar sustancias que creo que no debería mezclar, así que le quito un frasco.
—No puedo, tengo junta con el consejo.
—Te puedo esperar.
Contesta mientras me quita el frasco.
—Saldré tarde, te las puedes arreglar solo.
Le arrebato de nuevo el frasco.
—¡Se supone que eres mi tutor! ¡Das asco como tal!
Me quita el frasco de nuevo, y pongo los ojos en blanco.
—Ya te dije que estoy ocupado ¡No los mezcles!
Muy tarde, explota, en verdad Hiei es bueno haciendo explotar cosas, y el profesor nos echa de su clase, al menos no nos mandó a dirección, pero ahora tengo mi cara morada.
—¿Podrías por una vez no explotar algo?
Me tallo la cara y luego lo miro enojado, él esboza una sonrisa burlona.
—Te queda bien el morado.
—¡A ti igual! Ahora si eres todo un gnomo.
—¿¡Cómo me llamaste!?
Puse los ojos en blanco, no podía perder el tiempo con él, y si seguíamos hablando íbamos a acabar discutiendo, esa delgada línea era en extremo fina.
—Creo que es tensión sexual.
Casi me atraganto con mi propia saliva al escuchar eso; estaba en la sala del consejo, aún faltaban personas por llegar, me había adelantado para a evadir a Hiei, las chicas por su lado estaban hablando de no sé qué tema.
—¿Estas bien Yoite? —Pregunto Keiko.
Asentí rápido, mientras me tocaba el pecho.
—Seguro estaba metido en sus pensamientos como suele hacer, y se le olvido respirar.
Dijo Shijima en un tono burlesco, la fulmine con la mirada en respuesta mientras ella parecía ignorarme.
—Shijima, no digas eso —Respondió Juuji nerviosa.
Shijima se encogió de hombros, y las chicas continuaron su extraña platica, de la cual me hice algo consiente.
—No creo que sea eso, ellos se odian —Dijo Rebecca.
—¡Eso es lo que nos quieren hacer creer! —Respondió Botan.
—Ni ellos parecen ser conscientes de que se gustan —Anzu suspiro.
—Seguro que no saben que es mutuo, que pena —Continuo Shizuka.
—¿No nos estamos adelantando? No todas las personas que discuten realmente se gustan.
Keiko no parecía convencida, y todas las voltearon a ver con rostros picaros.
—¿Q…Qué? —Pregunto nerviosa.
—¡Vamos Yukimura eres la menos indicada para decirlo!
Dijo Rebecca sonriendo aun ese tono pícaro dibujado en su rostro, Keiko entonces se sonrojo.
—¿¡Qué se supone que significa eso!?
—Yu-Su-Ke —Deletrearon todas.
—¡No me mencionen a ese tonto!
Las chicas empezaron a reírse mientras Keiko se ponía más roja, dejaron sus bromas cuando llegaron Kaiba e Ishizu, entonces susurraron un poco entre ellas.
—Hablando de tensiones, la pareja estrella de la escuela —Dijo Botan muy bajito.
—Realmente son lo que llaman pareja del año, son muy atractivos.
Menciono Juuji con un sonrojo y un brillo en sus ojos, si tan solo supieran que Kaiba sale con la albina encargada de la biblioteca, aunque ella también es bonita, solo que como todo ratón de biblioteca se esconde entre los libros y nadie la nota, era como el cuento del príncipe encantado, distante y soñado, y la pueblerina bonita, pero oculta entre la suciedad y la pobreza, o entre los libros y su rareza, de forma inconsciente mire a Kaiba, ahora estaba pensando que él era la Bestia y ella la Bella, les iba bien sus papeles, deje mis pensamientos cuando Kurama se sentó a un lado mío, lo mire rápido mostrando mi confusión, él tan solo sonrió, creo que todos se percataron, entre ellos Kaito, quien nos miró intentando entender que hacía Minamino a mi lado, no le di más importancia y entonces comenzó la reunión de ese día.
Cuando terminamos estaba listo para escapar tan rápido como mis pies me lo permitieran, pero Kurama tenía otros planes y me detuvo.
—Hiei paso todo el día preguntando por ti, incluso fue de clase en clase, parece bastante enojado.
Dijo con un tono divertido, aunque no era nada divertido, no era lindo para mi estar escabulléndome con la excusa del festival y el consejo, pase casi una hora encerrado en el almacén, y sí, debería dejar de hacer cosas tan extrañas, pero no encuentro otra forma de que Hiei se mantenga distante, pareciera que lo estoy retando a que me persiga todo el día, todos los días, creía que se cansaría pronto y me ignoraría, pero el hecho de que arroje piedritas a mi ventana me indicaba que no estaba en sus planes rendirse.
—¿Pelearon de nuevo?
Kurama parecía estar informado de cosas, pero no quería averiguar hasta qué punto conocía del tema, tan solo negué con la cabeza, el pelirrojo no parecía estar conforme con mi respuesta, me miraba con esa sonrisa y me dio escalofríos.
—Estoy ocupado, es todo.
—Hiei parece estar entendiendo otra cosa, parece más como si lo estuvieras evitando.
Bueno, sí, eso hago, lo evito, pero es por el bien de ambos ¿Qué tan difícil es entenderlo? Además ¿Por qué Kurama estaba tan interesado en el tema? ¿Desde cuándo eran tan cercanos como para venir a abogar por él?
—¿Eres muy cercano a Hiei?
Pregunté en un tono extraño, incluso me sorprendí de hacer esa pregunta, así que evité mirarlo, él tan solo se rio ¿Qué era tan divertido?
—Creo que, entre los dos, tu pareces ser quien más lejos ha llegado con él.
¿¡Qué significa eso!? Pareció notar mi inconformidad y volvió a reírse.
—Lo conocí cuando éramos niños, luego me mudé, y nos volvimos a encontrar, es todo.
¿Fueron amigos de la infancia? Al menos ahora podía entender cómo Hiei se había hecho cercano a uno de los chicos más populares del colegio.
—Hiei siempre parecía molesto cuando me acercaba a él, incluso ahora parece refunfuñar por ello, por eso me sorprende verlo perseguir tan intensamente a alguien.
Mire un poco a Kurama antes de volver a apartar la mirada, no entendía a dónde quería llegar.
—Tan solo… Le gusta meterse conmigo.
Respondí mientras me levantaba de mi lugar dispuesto a irme, esta conversación no me llevaba a ninguna parte.
—Sí, eso parece, pero Hiei no es así ¿No te de curiosidad saber por qué contigo se comporta de ese modo?
Me detuve un momento, pero no voltee a verlo, así que negué y salí. No había motivos ¿O sí? Además, no me constaba que Hiei no fuera así, desde que lo conozco es así, pero, si me ponía a verlo mejor, él sólo me molestaba a mí, no, también le hizo esa broma a Yami ¿Cierto? Aunque la broma parecía ir más hacia mi persona, y Yami solo fue utilizado en el proceso, sacudí la cabeza, no quería hacerme ideas, no quería ilusionarme, yo ya había tomado una decisión y no dejaría que las dudas me hicieran vacilar, tonto Minamino, solo me confundió más.
Lo sé, debería dejar de esconderme en el almacén, ya no era divertido, aunque nunca lo fue, pero ahí estaba mintiendo que tenía cosas por hacer para no hacer el aseo junto a Hiei, me convertí en lo que más odiaba, ahora era un ovillo en el piso aferrándome a mis piernas y a la poca dignidad que me quedaba.
—¿Yoite?
Me estremecí cuando la luz entro y alguien me llamó, mire y bueno, era Yugi que traía unos balones en una red.
—Buenas tardes.
Salude como si fuera super normal estar sentado en el piso del almacén entre la oscuridad y los artículos deportivos.
—¿Q… ¿Qué haces aquí?
Yugi se puso nervioso, luego cerró la puerta y se sentó a un lado mío ¿Para qué? La situación ya era bastante incomoda de por sí.
—¿Descanso?
—¿Sigues huyendo de Hiei?
—No —Mentí.
—Yoite…
—Sí —Suspire.
—¿Paso algo entre ustedes?
¿Por qué todos asumían eso? Sólo quería distancia de él, pero Hiei era demasiado terco para rendirse.
—No… es sólo que… Estoy poniendo distancia.
—¿Por qué?
Ladeo su cabeza confundido ¿En verdad quería una explicación detallada? Me encogí de hombros.
—Hiei ha estado buscándote todo el día, lleva tiempo así.
Confeso cuando vio que no tenía intenciones de seguir hablando, me estremecí ¿¡Por qué hacía eso!? Es decir, una persona normal ya se hubiera rendido ¿¡Está loco!?
—Si pelearon ¿No es mejor hablarlo?
—No, no es eso, soy yo…
Oculté mi cabeza mientras seguía abrazando mis piernas ¿Desde cuándo le tenía confianza a Yugi para hablar estas cosas con él?
—Sabes que me gusta, pero decidí olvidar lo que sentía… Quiero sentirme normal a su lado, ser amigos, y no pensar en que quiero besarlo todo el tiempo.
Agradecí que el lugar estaba oscuro, era demasiado vergonzoso hablar de estas cosas.
—¿Sabes? Te entiendo, yo me sentía así antes con Yami.
—¿En verdad?
—¡Sí! Es decir, Yami siendo tan increíble y popular, para mí tan solo era un sueño lejano, me sentía muy honrado de ser su amigo, pero no creía en que pudiera pasar algo entre nosotros, incluso creía que Anzu y él estaban saliendo, era bastante doloroso.
Lo mire un poco, o lo intente, estaba bastante oscuro el lugar, muy apenas entraba la luz de afuera por una ventana alta.
—Te enteraste de sus sentimientos cuando se confesó.
—¡Sí! ¿¡Eh!? ¿¡Te contó sobre eso!?
Podía jurar que Yugi se había puesto tan rojo que iluminaba el lugar, me reí un poco.
—¡N…No te rías!
—No recuerdo si me lo dijo, pero si recuerdo haberlos visto.
—¿¡Nos viste!? ¡Qué vergüenza!
Creo que se llevó las manos al rostro, aunque daba igual, no podía verlo bien.
—Sí, iba a devolverle la libreta que tome sin querer…
—¿¡Qué tanto viste!?
Yugi parecía al borde del colapso, y si era sincero no vi tanto, solo lo suficiente para entender a quien quería Yami.
—No mucho, solo la confesión, y creo que se besaron… ¿Por qué te alteras? ¿A caso se manosearon como Bakura y Miho en el salón que están renovando?
Pregunte con tanta naturalidad que me asusto normalizar ese hecho, pero ya había entrado a esconderme creyendo que no había nadie y siempre estaban ahí pegados ¿Cómo nadie más los había visto?
—¡No! ¡Por supuesto que no!
Agito sus manos, nervioso, pude sentir el movimiento, debía dejar de alterar al pobre chico.
—¿¡Cómo puedes preguntar con tanta calma algo así!?
—¿No es lo que hacen las parejas?
Según los libros y series que había visto, sí, aunque pensar en ello me puso nervioso ¿Era el tipo de cosas que quería hacer con Hiei?
—S…Sí, pero igual da vergüenza decirlo.
Asentí, daba vergüenza todo este asunto de las parejas, entonces suspiré.
—De todos modos, no es como si algo así pase entre nosotros…
—Nunca lo sabrás si no le dices la verdad.
Yugi pareció recuperar el aliento y su color natural de piel.
—¿Crees que debería dejar de escapar de él?
—Pienso que lo mejor que puedes hacer es hablar con él, al menos así ambos estarán tranquilos.
Me quedé en silencio pensando sobre ello, supongo que tenía razón, debía dejar de querer escapar de Hiei, de esta forma no íbamos a poder pasar página. Me levante y camine hacia la salida.
—Estoy seguro que Hiei solo quiere darte amor.
Casi me tropiezo al escuchar eso ¿¡Bromeaba!? Intenté no darle importancia y me fui rápido del lugar, me puse a buscar a Hiei, era mejor acabar con esto ahora, lo encontré acorralando a la pobre Juuji, la chica parecía al borde del llanto tal vez pensando que la quería dañar, y no era para menos, Hiei en verdad tenía una cara de pocos amigos.
—Te he visto en el consejo ¿Has visto a Yoite?
—¿Q… ¿Qué?
—Habla rápido niña, no tengo todo el día.
—¡No me dañes por favor!
—¿¡Qué!? ¡No me interesa dañarte! ¿¡Eres tonta!?
—Déjala en paz Hiei —Dije —Si me buscas aquí estoy.
Ambos me voltearon a ver mientras me cruzaba de brazos, era mejor resolver esto, escapar no me iba a ayudar en nada, era momento de luchar, lo único que no vi venir fue lo que pasaría después de hacerme el valiente.
