Advertencias: AU-OOC-Boys Love-Crack shipps
Yu Yu hakusho y Nabari no ou, así como YUGI-OH! No me pertenecen, sus personajes, así como las series son de sus respectivos autores, esta historia va con el fin de mi entretenimiento y el de los lectores.
Capítulo 20: Un café enojado debe buscar
Aun me costaba creer que le hubiera dicho a Yoite sobre lo de mi padre, era algo que guardaba con mucho recelo, de todos modos no era algo que se pudiera contar ni algo que quisiera decirle a los demás, incluso el asunto del brazo roto, ni siquiera Yukina sabía que había sido ese idiota, todo el mundo creía que me había caído de un árbol, y aun así se lo dije a Yoite como si nada al menos sabía que podía confiar en que no le diría a nadie, y eso era lo que me preocupaba de todo el asunto, mi confianza hacia él, le depositaba demasiada fe a Yoite y no entendía desde cuándo empezó esto.
—Hermano, ¿Vas a desayunar?
Pregunta Yukina desde el otro lado de la puerta, suspiro y salgo, debo calmarme, al menos espero que Yoite se encuentre mejor, anoche parecía que todo había mejorado entre nosotros, eso me tranquilizaba, luego recordé lo que le dije de que me alegraba que existiera, y me sentí extremadamente tonto ¿Por qué le dije algo así de cursi? ¡Como sea! No volvería a decir nada así de nuevo, era demasiado ridículo.
—¿Crees que Yoite se sienta mejor hoy?
Pregunto Yukina mirándome con una sonrisa mientras nos dirigíamos a la escuela, rodé los ojos ¿Yo qué sé? Aunque, realmente esperaba que sí.
—Si supieras cómo es él, no te preocuparías tanto.
—Me imagino que es alguien fuerte, después de todo te gusta.
—¿¡Qué tiene que ver eso!?
Intento no sonrojarme por las tontas palabras de mi hermana, ella pone su dedo en sus labios como si pensara en ello.
—No me imagino a mi hermano con una persona débil, además él te ha golpeado muy fuerte dos veces.
¿¡Dos!? ¡Muchas! Ese tipo tiene la mano pesada, además definir si Yoite es débil o no, es complejo, es decir llora mucho, otras veces parece que ni respira, y algunas más desquita todo su coraje conmigo.
—¿De dónde sacas que me golpeo dos veces?
—Estoy segura que lo de tu ojo te lo hizo él.
—¿Cómo estas tan segura?
—No creo que le permitas a otra persona dejarte el ojo así.
¿Permitir? No entendía la forma en como ella correlacionaba todo, y hablando de correlación olvidé terminar mi tarea de estadística, rayos, anoche estaba por dormirme cuando el rubio tonto me mandó un mensaje, lo primero que pensé fue ¿¡De dónde saco mi número!? Su respuesta fue, Yami me lo dio, y Yami lo tenía porque se lo pidió a Kurama ¿¡Podían no pasar mi número como les dé la gana!? Como fuera, me preguntaba si había resuelto la tarea de estadística, lo siguiente que dije fue si no recordaba que no estuve en las últimas clases, luego preguntó si Yoite no me la paso ¿Había olvidado que Yoite me golpeo enfrente suyo? ¿No asumió que estaba enojado conmigo? En fin, acabé preguntándole yo por las tareas, luego me quedó la duda ¿Por qué me lo pedía a mí? Al final me quedé dormido con media tarea hecha.
—¿Hermano?
Yukina me miro preocupada cuando no volví a decir nada, negué.
—Olvida eso, mira ahí está tu amiga la rara de cabello azul.
Señale hacia Botan, Yukina se apresuró a saludarla mientras yo me escapaba a responder los ejercicios.
—¿Necesitas ayuda?
Pregunto Kurama quien me ve sentado en las escaleras rompiéndome la cabeza con esta cosa, lo miro y suspiro.
—No, ya terminé.
Era un maldito calvario y seguro estaba mal hecha, guarde mis cosas y me levante, pronto sonaría la campana.
—¿Mejoraron las cosas con Yoite?
—¿Todos me van a preguntar sobre Yoite?
Empecé a caminar hacia mi salón, en verdad siempre era el tema de conversación ¿Tanto les sorprendía que me gustara alguien? No era un demonio sin corazón, supongo, él se rio.
—¿Te molesta?
Me detuve pensando en ello.
—Ni idea.
Cuando llegué al salón Yoite estaba por sentarse, me sentí extrañamente aliviado de verlo, por su lado Yoite desvió la mirada ¿Estaba bien? Según yo estábamos en buenos términos ¿O no? Iba a ir a mi lugar cuando Yami me detuvo.
—Hiei, escuche que peleaste con Bakura y Marik, lamento que te molestaran.
Puse los ojos en blanco, lo último que quería era pensar en ese par de soquetes.
—Diles a tus amigos que dejen de molestarme —Respondo.
—Bueno, es lo menos que mereces después de tu tonta broma.
Me dice el rubio, entonces si recordabas lo que paso ¿No? Y aún tenía el descaro de mandarme mensajes ¡Ah! Olvide reclamarle a Kurama por pasar mi número tan fácil, bueno, ya lo veré luego. No le respondo nada a ese rubio bobo y sigo mi camino hasta mi lugar, me siento y miro a Yoite, por algún motivo me siento nervioso ¡Por Enma! ¡Cálmate tonto!
—Hola.
Lo saludo y sonrió un poco ¿¡Es en serio!? Se supone que debería actuar natural, no como un tarado.
—Buenos días —Responde.
Entonces vuelve a mirar hacia el otro lado, su reacción me confunde, lo siento diferente, distante, además ¡El jamás me dice buenos nadas! ¿¡Sigue enojado conmigo!? ¿¡Qué más quiere que haga!? ¡No me voy a arrodillar! Como sea, mejor lo dejo solo por ahora, es demasiado temprano para enojarse, entonces llega el profesor de estadística, y aunque dije que dejaría a Yoite por la paz no puedo evitar mirarlo todo ese rato, y no creo poder resistir durante la clase, siento que podría explotar en cualquier momento, Yoite parece tranquilo hasta que de la nada sacude la cabeza, me le quedó viendo más atento, y entonces el maldito loco golpea con tanta fuerza su cabeza contra su pupitre que resuena por el salón.
—¿Y… ¿Yoite?
Lo llamo preocupado ¿¡Por fin perdió los tornillos!? Yoite entonces me mira y se endereza, abro más los ojos al notar la cortada en su frente.
—Lo siento…
Dice con tanta calma como si todo estuviera bien, como si no le doliera, como si nada hubiera ocurrido, entonces le hago una seña hacia la frente, de su corte empieza a brotar sangre, fue cuando pareció darse cuenta de su herida e iba a volver a disculparse haciéndome perder los nervios.
—¡Deja de disculparte y ve a la enfermería maldito enfermo!
Al menos no me contradice y se levanta de su lugar, luce aturdido, aunque camina como si el mundo y él estuvieran muy bien, todos lo seguimos con la mirada, incluso el profesor quien no sabía cómo reaccionar ante la situación, y no lo culpo, ninguno lo sabíamos.
Durante la clase no podía evitar pensar en Yoite ¿Qué le ocurría ahora? Es decir, él es raro, muy raro, pero hoy estaba peor que nunca, la clase termina y al menos mis ejercicios no estaban tan mal, algunos.
—Hiei ¿Te puedo pedir un favor?
Me pregunta Yami ¿En qué momento llego a mi lado? Lo miro sin decir nada.
—¿Puedes ir por Yoite a la enfermería? Dile que lo necesitamos para acordar algunas cosas con el grupo sobre el festival escolar.
—¿Por qué no vas tú?
—¿No quieres saber cómo esta Yoite?
Odiaba la tonta sonrisa de Yami, chasqueé la lengua y me levanté para ir por el larguirucho demente.
—Deberías darle un respiro, tal vez por eso está perdiendo los tornillos —Le digo antes de salir.
—Creo que los está perdiendo por otra persona.
Lo escuchó decirme mientras me alejo.
Cuando llego a la enfermería agradezco que no se encuentre nadie, no quiero ver tan seguido a la enfermera, menos por temas relacionados con Yoite, Yoite se encuentra recostado de costado, me acercó al pie de la cama, lo miro un momento antes de hablarle.
—Tonto…
Yoite voltea a verme, aunque permanece callado y sin expresiones en su rostro, en serio ¿Qué le pasaba este día?
—¿Te afecto dormir en la intemperie? Estas algo raro…
—Yo soy raro… ¿Necesitas algo de mí?
Me sorprende un poco su reacción, o su falta de la misma, me habla de forma tan fría que ya ni se cómo tomármelo.
—Yami me mando por ti ¿Piensa que soy su recadero?
Puse los ojos en blanco, intento aligerar el ambiente entre nosotros, pero no funciona, Yoite sigue tan apagado, tan sólo me mira, y no logro descifrar lo que piensa o lo que le pasa.
—¿Dijo algo en especial?
—Sólo dijo, ve por Yoite, y algo de ponerse de acuerdo con el festival escolar.
Entonces se levanta rápido ¿Tanta urgencia por ir con Yami? Pienso con fastidio, Yoite se apresura a salir sin decir nada más, simplemente se aleja de mí, y yo no hago nada por seguirlo pronto, y cuando lo hago él ya se encuentra lejos.
Durante los siguientes días la clase se empieza a preparar para el dichoso festival del cual no sabía nada hasta ahora, al parecer planeaban hacer una casa embrujada, deciden que Yoite sea uno de los fantasmas, que acertado, aunque piensan que yo también sea uno ¿Es obligatorio venir a esta cosa? Todos trabajan con tanto ánimo y emoción, yo hago lo posible por no hacer nada, y Yoite parece seguir con su distanciamiento, lleva días evadiéndome, no importa que haga o que diga, él siempre busca la forma de escapar, y tampoco me explica el motivo, empiezo a buscar una buena forma de torturarlo.
Los siguientes días continúan así, Yoite parece ocupado con sus obligaciones, pero no es justificación, incluso en casa me ignora descaradamente, y cada vez que quería hablar con él siempre me daba razones tontas ¿¡Piensa que la excusa de ir a bañar al perro de la abuela de su amigo era creíble!? Lo sería si esa excusa me la hubiera dado fuera de la escuela, pero me la aventó en medio del pasillo a la hora del almuerzo, en otras ocasiones buscaba irse por otro camino cuando yo iba pasando o se hacía como que no me veía, incluso entro a un salón vació, para salir rápido del mismo, en serio ¿¡Piensa que soy tonto!?
—¡Bien! ¿¡Qué demonios está pasando!?
Le preguntó cuando logró acorralarlo en el baño, esta vez no va a escapar de mí, no hay a dónde correr, había un chico adentro que salió huyendo en cuanto entramos. Llevo a Yoite contra la pared mientras coloco mis brazos a los costados para que no se vaya, lo miro enojado, y no es para menos, me cansa esto de perseguirlo todo el tiempo.
—No comprendo de lo que me hablas.
Dice mientras evade mi mirada.
—¡Claro que lo sabes! Has estado actuando extraño, me evades, huyes en cuanto me miras, me hablas muy cortante ¿Sigues enojado por lo de la serenata? Creía que…
No puedo seguir hablando, me prometí no decir más cosas cursis o tontas, no quiero sonar como si estuviera herido emocionalmente o alguna tontería de esas, escucho la puerta del baño abrirse, pero de inmediato es cerrada.
—Hiei, estoy muy ocupado, el festival está cerca, tengo muchas cosas por hacer, no tengo tiempo para jugar… Y creo que estoy hablando como siempre lo hago.
—¡Vamos! ¿¡Crees que soy tonto!?
Me molesta su falta de honestidad, y jamás creí que algo así me enojaría siendo que yo soy la persona menos honesta del mundo, y realmente nunca me preocupe por eso viniendo de los demás, tomaba lo que decían fuera o no verdad, pero de Yoite me frustraba.
—¿¡Por qué no me dices la verdad!?
—Es la verdad…
—¡No lo es!
Lo jalo de la camisa para hacerlo que se agache, quiero sacarle la verdad a toda costa, pero me exaspera no saber cómo hacerlo.
—Hiei… Suéltame ¿No conoces el espacio personal?
Cuando dice aquello luce nervioso y me percato que nuestros rostros están muy cercas, sin embargo, no hago nada por alejarme, la situación se pone extraña, y siento de nuevo esa necesidad de cortar el espacio entre nosotros, él cierra los ojos ¿Por qué no me aleja? ¿Por qué cede? Entonces nuestros labios se rozan, pero no cerramos por completo el espacio sobrante, ninguno parece querer moverse, sus labios están tan cerca y no hago nada por besarlos, aunque una parte de mí desea hacerlo, y no importa, por qué Yoite me saca de mi fantasía al darme un maldito cabezazo, entonces lo suelto y me aparto rápido.
—¡Maldita seas Yoite!
Me quejó ante el dolor, no sólo su mano es pesada, su cabeza también, me sorprende que no rompiera el pupitre la vez pasada.
—Te lo mereces… ¡Tu cabeza está muy dura!
¿¡La mía!? ¡La tuya podría romper una pared! El cínico intenta irse, es entonces que me percato del rubio tonto ¿Cuánto tiempo lleva aquí? ¡Bah eso no importa!
—¡Oye no te vayas!
Le grito para retenerlo sin éxito, me sigo sintiendo algo aturdido por el golpe.
—Viejo, ustedes deben empezar a buscar mejores formas de coquetearse.
—¿¡Quién está coqueteando!? ¡Olvídalo!
No tengo tiempo para esto, grito el nombre de Yoite, en verdad lo voy a matar, pero cuando salgo del baño solo me encuentro con el mini Yami mirando con asombro la situación, ese maldito larguirucho sí que corre rápido.
—¿¡Qué miras!? —Me desquito con el mini Yami.
—N…No, Nada —Sonríe nervioso.
Durante las siguientes horas las cosas no parecen ir mejor, debo lograr la manera de que Yoite me diga qué demonios le ocurre, pero no cede ante nada, ni se inmuta si quiera ¿Por qué no sólo me rindo? ¿A quién le importa? Puedo vivir con el hecho de que no me hable, es más, sería lo mejor, pero no puedo, realmente algo en mí me impulsa a seguir comportándome como un idiota, por más que lo piense, por más que lo intente, no logro simplemente alejarme de él, ¿Por qué es tan difícil cuando se trata de Yoite?
Cuando toca cambiar de aula al laboratorio me pego a él al punto de hacer equipo en la clase de química, de la forma más tonta busco estar cercas de él, pero parece seguir buscando excusas para alejarme.
—Necesito que me ayudes con la tarea de estadística.
Le digo mientras mezclo sustancias ¿Para qué dijo el profesor que eran? Creo que debía ir la roja con la azul, ¿O era la roja con la amarilla? Yoite me quita uno de los frascos.
—No puedo, tengo junta con el consejo.
De nuevo con sus excusas.
—Te puedo esperar.
Le digo mientras le arrebato el frasco.
—Saldré tarde, te las puedes arreglar solo.
Me quita el frasco y la paciencia.
—¡Se supone que eres mi tutor! ¡Das asco como tal!
Le vuelvo a quitar el frasco buscando tener control.
—Ya te dije que estoy ocupado ¡No los mezcles!
¡Claro que lo mezclo! ¡Me sacas de mis casillas! Es entonces que entiendo que lo de no mezclarlo iba referido a las tontas sustancias que explotan en nuestras caras, creo que la sustancia roja iba con la amarilla, el profesor nos acaba echando de su clase, agradezco que no nos enviara a la dirección, no quería otro regaño de mi madre.
—¿Podrías por una vez no explotar algo?
Yoite se talla la cara y me mira enojado, me causa gracia la mancha morada en todo su rostro.
—Te queda bien el morado.
—¡A ti igual! Ahora si eres todo un gnomo.
—¿¡Cómo me llamaste!?
¡Ahora me insultaba! Bueno, íbamos bien, tenía días sin decirme nada insultante, Yoite pone los ojos en blanco, y me ignora para irse a lavar la cara, al menos espero que lo que mezcle no fuera toxico.
Creo que lo único toxico era mi relación con Yoite, después del incidente volvió a portarse raro conmigo, o normal, no logro diferenciar su comportamiento, en verdad empezaba a cansarme, una parte de mí me exigía que me rindiera, que conservara algo de orgullo, la otra por su lado me exigía buscarlo y estrangularlo, y una más pequeñita me decía que lo comprendiera, le diera afecto y apoyo, creo que las otras dos apalearon a esa partecita, por qué deje de escucharla hace tiempo.
—Hola Hiei —Saludo Kurama.
Yo tenía mi rostro pegado a una mesa en la cafetería, estaba evadiendo de nuevo mis responsabilidades con la clase y el tonto festival, yo no quería saber nada de eso. Voltee mi rostro y mire a Kurama con algunas bolsas, Yusuke y Kuwabara iban con él llevando otras cosas más.
—Te ves horrible enano ¿Por fin tu raro amigo se dio cuenta de lo desagradable que eres?
Pregunto Kuwabara, con un tono de burla, como si saboreara mi derrota con todo el gusto del mundo, para su suerte, no tenía ánimos así que volví a pegar mi rostro contra la mesa ignorándolos.
—Estoy seguro que el amigo de Hiei podría patearte el trasero en un segundo.
Dijo Yusuke riéndose, y lo apoyaba, si Yoite se lo proponía podía hacerlo.
—¡Por supuesto que no! Además, está demasiado flaco.
—¿¡No recuerdas como le dio un puñetazo a Hiei!? Lo hizo irse contra el piso.
Yusuke hizo un sonido como si algo se cayera ¿Por qué venían y me hacían sentir más miserable? Aunque jamás reconocería eso ¿Por qué no se iban?
—¡Eso es porque el enano es mucho más débil!
—¿Seguro?
Yusuke pregunto en un tono burlón.
—¡Yo podría ganarle al enano! ¿¡Qué insinúas Urameshi!?
—Chicos, chicos, basta, mejor llevemos esto —Dijo Kurama —¿No es ese Yoite?
En cuanto dijo eso me levanté de golpe, en efecto, ahí iba el maldito, entonces sin pensarlo corrí empujando a un lado a Kuwa idiota haciéndolo irse contra la mesa.
—¡Quítate de mi camino! —Grite.
—¡Ja! Te dije que Hiei te ganaba.
—¡Maldito enano! ¡Me agarro descuidado!
Durante todo el día me la paso buscándolo, voy de salón en salón, de arriba abajo, y simplemente no lo encuentro ¿Dónde se mete? No es la primera vez que desaparece así.
—¿No lo encuentras?
De nuevo aparece Kurama ¿No es suficiente con verme humillado una vez al día?
—Obviamente no —Respondo irritado.
—Hoy tenemos una junta del comité ¿Por qué no lo esperas afuera de la sala?
Mire a Kurama ¿Por qué me ayudaba?
—No me mires así, al fin y al cabo, somos amigos, es normal que te apoye ¿No crees?
—Y aun así no confió en ti, como sea.
Chasqueo la lengua y decido tomarlo con calma, cuando la junta acabe lo atrapare por fin.
—Hiei, nunca te había visto actuar así por nadie ¿Yoite vale tanto la pena para que pierdas de ese modo la cabeza?
No respondo a eso, tan solo me voy, soy consciente de que actuó raro, incluso me hice la misma pregunta muchas veces, pero no tengo una respuesta clara.
Cuando creía que por fin podría atrapar a Yoite, aparecieron obstáculos ¿Por qué no me sorprende?
—¿Qué pasa gnomo, perdiste al raro de tu novio?
Frente a mí el rey de los idiotas, Bakura y sus seguidores ¿Entre ellos sería normal preguntar las mismas babosadas? Quizás tienen una guía de preguntas idiotas.
—No tengo tiempo, Bakura.
—¡Vamos! Intento ser amable contigo, tal vez te pueda ayudar con algunos consejos de amor.
Pone su mano en su pecho y se inclina levemente.
—Cariño, no lo molestes.
Dice la de cabello morado, mientras Bakura la sujeta de la cintura.
—Después de todo mira la preciosa novia que tengo.
Dice en un tono coqueto que me enferma, pero a ella le saca risitas y sonrojos, Marik pone los ojos en blanco, debe ser una tortura soportar a Bakura, pero aún peor cuando esta junto a la descerebrada de su mujer. Como sea, intento irme, pero de nuevo se interpone parándose enfrente mío, al menos ya soltó a la novia.
—¿Por qué llevas tanta prisa? —Sonríe.
—Quiero ir a vomitar después de ver tan asquerosa escena ¿Algún problema?
Bakura esboza una sonrisa, en verdad quiero borrársela, pero no tengo tiempo, y tampoco puedo pelear, estoy bajo advertencia.
—¿Tienes miedo?
—Yo jamás tengo miedo —Respondo —Pero no planeo desperdiciar mi tiempo en una basura como tú.
Nos miramos de forma desafiante.
—¡Bakura sabes que no me gusta que pelees! —Grita su novia.
Estaba por decir algo, pero un grito nos hizo voltear a todos, Yusuke venía corriendo gritando mi nombre ¡No ahora por favor! Entonces el imbécil me agarro, me cargo como un costal y corrió, cuando reaccione me percate que huía del profesor Takanaka.
—¡Bájame! ¡Te voy a matar Yusuke!
—¡Yusuke vuelve aquí! —Grito el profesor.
Bakura y Marik corrieron para no ser involucrados, la chica se quedó confundida viendo la escena, hasta que Bakura la jaló y corrió.
—¡Tengo asuntos que atender con mi amigo Hiei!
—¡Yo no soy tu amigo! ¡Bájame!
—¡Los dos se van a ir detención!
—¡Yo no hice nada! —Replique.
Durante un largo rato intentando zafarme de Yusuke y ese profesor, al final lo conseguí ¿¡En qué demonios pensaba!? Demonios, ¡Ya era muy tarde! Cuando llegue a la sala, Yoite se había marchado, Kurama conversaba con unas chicas, una bajita de cabello verde, la otra rubia, de lentes e igual de bajita que la anterior.
—Hiei, creí que no vendrías, lo siento Yoite se marchó hace rato.
—Sí, no me digas.
Seguí mi camino ante la mirada de los tres, en verdad empezaba a llegar al límite, parecía que todos se empeñaban en arruinarme la existencia, al menos mañana era viernes, Yoite no evitaría hacer el aseo.
—Por un maldito…
—¿Hiei?
Yami me miró como un bicho raro, había venido a ayudarme con el aseo, por que Yoite se le atravesó algo ¡Si cómo no! Bien, ya llegué al límite, solo queda una cosa por hacer ¡Destruir cosas y atacar niños! Le avente la escoba a Yami y me fui furioso del salón.
Pase de salón en salón, de laboratorio en laboratorio, lo busque por los baños, en el patio ¡Nada! ¿¡Dónde se supone que se escondía!? ¿¡Dónde no he buscado!? Entonces vi a la chica bajita de cabello verde que hablaba ayer con Kurama.
—Te he visto en el consejo ¿Has visto a Yoite?
Pregunte mientras me acercaba a ella, ella retrocedió asustado por algún motivo.
—¿Q… ¿Qué?
¿¡Qué le pasaba!? ¿¡No había sido claro con mi pregunta!? Me acerque más a ella, pero ella seguía retrocediendo
—Habla rápido niña, no tengo todo el día.
—¡No me dañes por favor!
—¿¡Qué!? ¡No me interesa dañarte! ¿¡Eres tonta!?
—Déjala en paz Hiei.
Entonces por fin apareció la razón de mi jaqueca.
—Si me buscas aquí estoy.
Volteamos a verlo, Yoite se cruzó de brazos, entonces mis tres vocecitas hablaron, una pedía que lo matara ya, otra que salvara mi orgullo, que no fuera más lejos, y la que decía que hablara con él y resolviéramos esto de una buena vez, adivinen cuál gano.
Notas de autor.
Y recuerden, no sean como estos chicos, hablen de forma asertiva con la gente, y no busquen la violencia, no destruyan y ataquen niños. La autora de esta historia no aprueba la violencia, solo la escribe y se ríe mientras toma tecito y come galletitas, disfruta ver el mundo arder, más no arder con él.
