¡Love, yes I Do!
By: HybridVirus

Disclaimer: Hetalia y sus personajes son pertenencia de sus respectivos dueños, solamente soy dueña de Rafaela y no hay ninguna ganancia con esto, más que darles amor a las relaciones de mi país con otros países; solo soy una fan que escribe para fans.

Pd: Se aceptan donaciones en PP :La descalabran:

:◇:◊::◊::◊::◊::◊::◊::◊::◊::

Capítulo XI

Los dedos del pelirrojo se aseguran de tomar las bolsas y las flores en sus manos, para bajar del auto y dirigirse hacia la entrada principal de la casa.

Un suspiro escapa de sus labios al saber, que aún le queda el suficiente tiempo para hablar con Rafaela antes de la llegada de su madre. Al menos así podrían decidir que le dirían a la mujer.

No hay forma alguna en la que se permita esconderse de la Sra. Díaz, no cuando sabe de sobra lo molesta que puede ser. Aunque supone que no la culpa, no es como si hubiera sido la mejor influencia para su hija, cuando eran un par de adolescentes.

Pero nadie había muerto por llevarla a pasear, ese día en que se les ocurrió escapar de la escuela.

Además de que tampoco había sido la peor influencia en su vida, ese era un puesto que le pertenecía única y exclusivamente a Seamus.

Los dedos de Allister introducen las llaves en el picaporte, para abrir la puerta y detenerse de golpe al encontrarse con una mirada, que bien pareciera desear porque muriera en ese mismo instante.

–Suegra, que sorpresa verla aquí tan temprano…

Los labios de Allister se curvan en una gentil sonrisa, una que ha practicado por tanto tiempo que reconoce como un simple gesto de negocios.

Pero no puede evitar la forma en que su ceja casi tiembla con un tick molesto, al ver la manera en que los orbes de la española, se entrecierran en un claro gesto de fastidio e indignación.

Debió de suponer que la madre de su esposa, llegaría antes de lo que le había dicho a Rafaela.

En un claro intento por atraparlos desprevenidos, cosa que obviamente había conseguido, en especial porque también puede apreciar el gesto de sorpresa en las facciones de la ojimiel, que se acerca al ver la forma en que se mantiene en el marco de la puerta.

–Papá, es bueno verlo de nuevo.

La mirada de Isabel se coloca sobre su esposo, en un gesto tanto molesto como incrédulo, intentando entender porque al susodicho no le molesta la forma en la que se dirigen hacia él.

La mano de Águila en su hombro, evita cualquier intento que tenga por acercarse al par, que parece conversar únicamente con sus ojos.

–Me sorprende verte aquí, pensé que no tendríamos la dicha de verte.

Los ojos de Allister se mantienen fijos en los de Rafaela, entendiendo la discreta suplica porque no caiga en la provocación de la mujer. No lo necesitan por el momento, ya que todo parece estar fuera de su control con la inesperada presencia de su madre.

Quien ha llegado una hora y media antes del tiempo acordado esa mañana, los dedos de Allister se colocan sobre las hebras castañas, para palmear la cabeza de Rafaela en lo que espera sea una forma de calmar sus ansiedades.

–Somos familia ahora, no hay modo en que me permitiera perderme su visita.

Los ojos de Isabel se posan sobre el ramo de claveles rojos y amarillos, que Allister lleva debajo del brazo. Esas son sus flores favoritas, pero no las de su hija.

¿Es este un burdo intento por complacerla, para intentar caer en su gracia? Como si eso fuera a ser sencillo, en especial para ese chiquillo que la hacía rabiar por corromper a su hija.

(¯ `v´¯ )
`.¸.´

Una sonrisa socarrona se apodera de sus facciones, le daría crédito a Allister por intentar lo que su hermano jamás hizo, pero no por eso dejaría de verlo como la molestia que era.

Si Águila no podía ver al chiquillo como un malcriado, ese era problema de él, pero ella no se permitiría olvidar como ciertos vicios de su hija, habrían sido aprendidos por pasar tanto tiempo, con el hijo mayor de los Kirkland.

–Oh, pero que lindas… ¿Son para mí esas flores?

Tanto Rafaela como Allister se tensan, al escuchar la forma en que la mujer pregunta eso. Hay un claro indicio de que algo se oculta detrás de esas palabras, algo que obviamente tendrán que enfrentar con ingenio.

Rafaela toma el ramo de flores, para extenderlo en la dirección de la mujer en un claro intento, por evitar algún problema entre su madre y su esposo.

Al mismo tiempo que le dirige una mirada cansada a su padre, quien simplemente se mantiene sereno ante la molestia de Isabel, en una clara forma de decirle que mientras no esté en riesgo su pellejo, no meterá las manos al fuego por ella.

–Creo que Rafaela debería conservarlas, porque no veo que recordaras traerle algo a tu esposa.

La mujer ignora el incrédulo gesto que le dirige su hija, el mismo que le dice que enserio está presionando puntos que no debe. Porque ni siquiera tienen una semana de casados, como para que Allister tenga que soportar semejante actitud de su parte.

¿Quizás por esto mismo fuera que Alfred, desaparecía del departamento cuando sabía que su madre la visitaría?

Los ojos del pelirrojo se cierran, al mismo tiempo que una sonrisa se curva sobre sus labios, un gesto que tensa por completo a Rafaela porque sabe de sobra lo que significa. Su mano se aferra a la muñeca del pelirrojo, en un claro intento por evitar lo que se aproxima.

–No tiene de que preocuparse suegra, jamás podría olvidarme de mi esposa.

No hay malicia en las palabras del europeo, al menos no una que sea perceptible para el mundo. Pero ella ha crecido con él, lo ha visto lidiar con toda clase de personas, lo conoce suficiente como para saber que Allister está dispuesto, a participar en el juego de su madre y dar el extra para ganar a como dé lugar.

Es en ese instante que la otra mano del escoces, se aferra a ambas bolsas para liberar su diestra y alcanzar algo, que aún permanece en la parte exterior de la casa. Algo que seguramente ha acomodado, sobre el alta maceta que está a un costado de los cristales de la puerta.

Los ojos de Rafaela se abren de par en par, para dirigirle una incrédula mirada al escoces.

–La conozco tan bien, que ni siquiera tengo que preguntar si le gustan.

En vez de un ramo de flores… pareciera que le ha traído un elaborado centro de mesa, repleto de Dalias de todos los tamaños y colores.

Aunque es intrigante que Allister aun recuerde sus flores favoritas, el hecho de que está dispuesto a molestar a su madre solo le dice, que enserio no podrá descansar en lo que queda del día.

En especial porque el indignado gesto en el rostro de la mujer, es la prueba viviente de que ninguno de los dos, está dispuesto a extender una rama de paz en la dirección del contrario.

(¯ `v´¯ )
`.¸.´

El insistente golpeteo del cuchillo contra la tabla de picar, hace que Rafaela le dirija una mirada al hombre cuyas mangas, se encuentran remangadas sobre sus pálidos brazos.

La corbata de Allister cuelga de la agarradera del refrigerador, mientras que ambos continúan moviéndose en silencio.

La calma en la casa les dice a ambos, que cualquier palabra que compartan en un tono más alto que un susurro, será sin duda alguna escuchada por sus visitas.

Un cansado suspiro escapa de Rafaela, al mismo tiempo que se masajea la sien; sin duda tendrá una jaqueca en el momento, en que se sienten a la mesa.

El matrimonio Díaz se mantiene tranquilamente en la sala, excepto por cada cierto tiempo en que su mamá voltea, para dirigirle una mirada repleta de hastío a su esposo, quien ni siquiera disimula la gracia que le da la actitud de la mujer.

–¿Enserio tienes que seguirle la corriente a mi mamá?

Pregunta Rafaela al mismo tiempo que coloca varios vegetales, a un costado de la tabla que Allister se encuentra usando.

La sonrisa del europeo finalmente alcanza sus ojos, dejándole saber que este es un gesto completamente honesto, a diferencia del que le ha brindado a su madre.

Los vegetales son colocados en un tazón, para continuar cortando el resto de lo que Rafaela le ha dado como excusa, para que puedan hablar por un momento.

A pesar de ser conscientes de la manera, en la que ambos son fulminados por los orbes de la mujer en el sofá.

–Cariño, no puedes molestarte conmigo; realmente me contuve y eres consciente de ello.

Los ojos de Rafaela se desvían hacia la ofuscada silueta de su madre, quien no hace más que cruzarse de brazos ante lo que sea, que su padre le ha dicho entre susurros. Dejándole saber que no son los únicos, que intentan ser discretos sobre su charla.

Las manos de Rafaela toman el tazón para intentar disimular, que en verdad están charlando sobre cómo lidiar con su madre. Es obvio que la mujer está acusándola de algún modo con su padre, probablemente sobre cómo ha compartido detalles sobre ella con su esposo, en un intento por que Allister consiga agradarle.

–Además no es una mentira, son las flores que te gustan y sabes que tengo razón.

Es cierto que esas son sus flores favoritas, pero no le ha comentado absolutamente nada sobre su madre. Una divertida mueca se apodera del rostro de Rafaela, al mismo tiempo que continúa exprimiendo las naranjas con las que están marinando la carne.

Es bastante obvio que Allister ha buscado información por su cuenta, y una parte de ella se atreve a decir que su fuente de información, se encuentra sentada en el sofá junto a la española.

Ahora tiene sentido porque ambos se encuentran aquí, en vez de que su madre llegara sola a hacerles un interrogatorio, que dejaría al FBI deseoso de aprender todas sus tácticas.

–No esperaba que dejaras el trabajo, al menos no para esto…

Menciona la ojimiel para dirigirle una sonrisa al más alto, quien simplemente se encoge de hombros restándole importancia a su inesperada presencia en la casa, como si no fuera extraño para él dejar la oficina sola por tanto tiempo.

Lo cual ambos saben es una mentira, porque la vida de Allister gira completamente en torno a ese edificio, en el que prácticamente ha vivido desde la muerte de su padre.

La sensación de un hombro presionándose contra el suyo, para empujarla gentilmente hacia un costado. La lleva a esos recuerdos en los que harían lo mismo, cuando eran unos niños intentando fastidiarse sin que nadie se diera cuenta.

Las miradas de ambos se encuentran, asegurándose de sonreírse discretamente para que sea ahora Allister, quien es empujado por el hombro de Rafaela.

–Te prometí que estaría a tu lado, eso incluye lidiar con la loca de tu madre.

Continuara…

:◇:◊::◊::◊::◊::◊::◊::◊::◊::

Hybrid-Virus

Yo! Buen día lectores, espero que estén pasando una excelente mañana. Finalmente tenemos una actualización para esta historia. Sé que he andado perdida, pero prometo que ha sido por el trabajo y no porque esté planeando tener un hiatus.

Ah Isabel, amo a Isabel. Siento que es de esas madres que te mira y con solamente eso, te da un mensaje que entiendes a la perfección. Obviamente no le agrada Allister porque es parte de la parentela de Arthur.

Me imagino que como estos dos se iban a casar originalmente, Allister está realmente preparado para lidiar con Isabel. No pienso que nyoespaña sea de esas suegras toxicas, pero si es de las típicas madres sobreprotectoras, que dicen "No eres lo suficientemente bueno, para mi bebe"

Azteca en cambio se encuentra más tranquilo con la situación, porque fue el mismo Águila quien eligió a Allister, como el prospecto de matrimonio de su hija. Así que de este modo sabemos, que la relación entre ambos hijos mayores siempre existió desde el inicio de todo.

Esta es la razón por la que estos dos se complementan tan bien, han tenido una vida para adaptarse el uno al otro. Se conocen porque saben que eventualmente, terminarían juntos sí o sí. Nunca hubo ninguna tercera opción, hasta que la madre de Allister inserto a Alfred en la ecuación original.

Solo nos quedan unos cuantos capítulos más, para que se arme todo el desmadre. Lo único que puedo decir es que este empezara, con la aparición del mismísimo Alfred.

Sin más por el momento, dejen un review y nos vemos en la próxima actualización.

¿Dudas? ¿Comentarios? ¿Critica? ¿Etc.? ¡Ya saben qué hacer, envíen un review!

"Formemos parte de la línea de reviews, cuando leamos un fanfic con un personaje que nos gusta y no es muy común ver, de un fandom olvidado o de una historia que nos guste; dejemos un review, porque esa persona escribe para nosotros y que mejor forma de inspirarla y darle combustible para seguir"