Advertencias: AU-OOC-Boys Love-Crack shipps; Este capítulo contiene agresión física leve.

Yu Yu hakusho y Nabari no ou, así como YUGI-OH! No me pertenecen, sus personajes, así como las series son de sus respectivos autores, esta historia va con el fin de mi entretenimiento y el de los lectores.

Capítulo 22: ¡El café ataca!

Ahí se encontraba ese tonto, justo delante de mí como si nada en el mundo pasara, había colapsado mi paciencia y créanme tengo muy poca, las tres voces en mi cabeza seguían peleando, pero yo ya había tomado mi decisión, fue entonces que me acerque y sin previo aviso le di un derechazo en el estómago.

La chica de antes grito de la impresión mientras Yoite perdía el equilibrio y se iba hacia atrás de sentón, Yoite tomo su tiempo para recuperarse, y entonces me sentí algo culpable, tal vez debí elegir como opción la paz, aquel pensamiento se fue tan rápido como llego cuando Yoite se puso de pie y me pateo ¿¡No podía dejarlo así!? ¡Claro que no! ¡Era Yoite! De ese modo acabamos agarrados en el piso con una de nuestras típicas y absurdas peleas, nos mordimos, nos pateamos, nos rasguñamos, ya sabes la forma más tonta de pelear, entre todo el alboroto la chica de antes salió corriendo a pedir ayuda, y fue cuando me detuve.

—Demonios, si me encuentran peleando de nuevo me van expulsar.

Yoite me miro con asombro ante ese dato ¿Nadie le informo a mi niñera sobre eso? Que pésimo servicio.

—¿¡Qué!? ¿¡Entonces para qué peleas!?

¿¡Todavía me lo preguntas!? ¡Cínico!

—¡Es tu culpa! ¡Yo nunca te devolví un puñetazo!

—¡Por qué no te daba la oportunidad!

Lo odio, por qué tiene razón. Íbamos a iniciar otra discusión, hasta que se escuchó a la niña de pelo verde apurando a algún profesor, estaba perdido, pero entonces Yoite se levantó rápido y me tomo de la mano para salir corriendo, aquel acto de rebeldía por su parte me sorprendió, entre los dos, yo era quien tenía más que perder aquí, aun así, me ayudo a salir de esa situación. No estaba seguro hacia dónde me llevaba, habíamos salido del edificio y corríamos por la parte trasera.

—¿¡A dónde vamos!? —Pregunte por fin.

—Cállate y corre.

Que chico más dulce, en serio. Iba a alegar, pero fue cuando se detuvo frente a un viejo almacén, quito una cadena y un candado que lucían oxidados y viejos, luego me empujó hacia el interior del lugar y cerró la puerta, intente entonces recobrar el aliento, nuestras respiraciones eran agitadas, y cuando sentí que podía respirar con normalidad voltee a ver a Yoite, aunque la visibilidad del lugar no era la mejor, muy apenas entraba la luz, así que decidí mejor irme a sentar a una colchonetas apiladas, al menos hasta que pasara el alboroto y dejaran de buscarnos. Después de intentar examinar aquel lugar, pensé en algo obvio.

—¿Es aquí dónde te escondías?

Pregunte mientras seguía manteniendo mi vista por el lugar, si era el caso entonces ahora entendía por qué no lo encontraba, aun había lugares de la escuela que no conocía y tampoco le había dado importancia conocer, en cambio Yoite muy seguro conocía varias zonas donde podía irse a meter y olvidarse del mundo. Voltee cuando no me respondió nada, fue entonces que de pronto se acabó cayendo encima de mí.

—¡Oye! —Me queje.

—Lo siento… No puedo ver bien.

—Como sea, quítate de encima.

La situación de por si era muy extraña para mí, así que no me hacía gracia tenerlo encima, pareció moverse y volverse a caer ¿¡Era en serio!?

—Eres el peor ninja de la historia.

Dije intentando calmar mis propios nervios.

—¿¡Cómo sabes de eso!? ¡Además estoy nervioso!

Me sorprendió saber que se sentía igual que yo, por un momento me molesto no ser capaz de ver bien sus facciones.

—¿Por qué estas nervioso?

—¡Me golpeaste en el estómago! ¡Juuji nos miró peleando! ¡Te pueden expulsar! ¿¡Por qué más estaría nervioso!?

—Pensé que estabas nervioso por tenerme así de cerca, aunque no parece que tengas la intención de moverte.

Sonreí burlándome de él, en ese corto lapso me percaté de lo delgado que era, sorpréndete para alguien que come demasiado. Yoite por fin pareció moverse y sentarse a un lado.

—Tonto ¿Por qué me pondría nervioso por eso?

—Cierto, no hay motivos —Respondí.

Era divertido pensar que los había, pero lo cierto es que no era así, sus nervios no eran por el mismo motivo que los míos, entonces cuando por fin mi mente se empezaba a calmar, parecía entender las cosas, la respuesta que buscaba era tan obvia y me negaba a verla.

—No nos van a dejar encerrados ¿Cierto?

Pregunte mientras intentaba no quedarme en silencio con mis propios pensamientos.

—Aunque pongan el candado de nuevo, si empujas la puerta con fuerza se cae.

—¿Cómo lo sabes?

—Como dijiste, aquí es donde me escondía.

¡Por razón! Debí haber investigado más sobre la tonta escuela, seguro que tiene más lugares donde meterse esta rata escurridiza, no pude evitar chasquear la lengua, había desperdiciado tanto tiempo buscándolo antes, pero eso ya no importaba.

—¿Por qué nadie arregla lo del candado? —Pregunte.

—Supongo que nadie lo ha notado —Respondió.

Y así el silencio volvió, entonces entre toda esa oscuridad sentía que podía entender lo que pasaba, estuve semanas detrás de Yoite quien me evadía e ignoraba a propósito, intentaba encontrar el motivo detrás de eso, e intentaba aferrarme a él, todo eso era inútil, sólo fui capaz de entenderlo cuando me dijo que estaba nervioso, se ponía nervioso al estar conmigo, después de todo le había confesado lo que sentía por él ¿Por qué no había conectado ese punto tan obvio hasta ahora?

—Hiei…

Me llamo de pronto, interrumpiendo así el hilo de mis lastimeros pensamientos.

—¿Qué?

—¿Estas enojado?

—¡Claro que estoy enojado!

—Lo siento…

—¿¡Por qué mejor no me dices el motivo que tuviste para ignorarme!?

Ya lo sabía, tenía la respuesta, aun así, quería escucharlo de él, quería que lo dijera y darle fin a todo esto de una buena vez.

—No puedo.

—¿¡Por qué no!?

Este chico me iba a volver loco a este paso.

—No quiero decírtelo.

—¡Que denso eres! ¡Olvídalo entonces! Estoy cansado de seguirte todo el tiempo, si tanto te molesta mi presencia entonces te dejo en paz.

No necesitaba escucharlo, tampoco quería su falsa misericordia, sus acciones ya lo habían dicho todo, no planeaba seguir humillándome por su causa, me levante para irme y dejar todo esto atrás, y, sin embargo, me sujeto de la mano con fuerza derrumbándome por dentro.

—Suéltame —Exigí.

—No…

—¿¡Qué se supone que quieres de mí!?

—¡No lo sé!

Sin aviso me jalo hacia él haciéndome tropezar, así acabe encima suyo, lo escuche quejarse, y a mi perder la paciencia.

—¡Te voy a matar! ¿¡Por qué tienes que venir y confundirme todo el tiempo!? Huyes de mí, y cuando por fin decido dejarte en paz, te niegas ¿¡Te divierte volverme loco!?

—¡No es eso! Tampoco lo entiendo, lo siento.

—¡Deja de disculparte!

—Lo sien…

Me harte de sus tontas disculpas, me harte de sentirme como me sentía, como él me hacía sentir, entonces lo sujete del rostro y lo bese en un acto desesperado de apagar lo que sentía dentro de mí, pero no se apagó, al contrario se incendió todo; pude sentir sus labios, eran suaves, algo ásperos, eran cálidos, pude sentir su respiración, y como su cuerpo se acomodaba con el mío, intentaba odiar esto, odiarlo a él, y sin embargo solo podía sentir como lo quería aún más, todo acabo cuando fui empujado y recobre el sentido, esto nunca debió pasar.

—¡No quería hacerlo!

Parecía haber entrado en pánico, y yo me sentía miserable.

—No importa… No volvamos a hablar de esto, lamento lo del golpe.

Respondí mientras la decepción se hacía presente, entonces me fui de ahí con el poco orgullo que aún me quedaba, había perdido todo gracias a Yoite, y no encontraba la manera de recuperar lo que me pertenecía, tampoco podía encontrar la manera de rendirme con él, toda mi determinación se fue al demonio en unos segundos.

Mientras iba por mis cosas al salón me tope con Yami, quien sonreía de una forma que no era nada amigable.

—Vaya, mira quien decidió volver.

—Cierto, al aseo.

Había olvidado por completo al señor perfección, y dudo que a mí me quisiera hacer el mismo favor que a Yoite. Yami se acercó, puso su mano en mi hombro mientras su sonrisa seguía sin trasmitir realmente alegría en sus ojos.

—Sabes que las ventanas de los pasillos están muy sucias ¿Por qué no vas y ayudas con eso?

—¿Por qué lo haría?

—Hiei, ¿Crees estar en posición de negarte?

Con esa sonrisa dibujada en su rostro creo que realmente no tenía opciones, maldito sistema, al menos esperaba que esto ayudara a olvidarme de todo un rato, mi mente estaba hecha girones, simplemente no tenía más ánimo de seguir pensando en Yoite, aunque era consciente que no podría escapar por siempre de mí mismo.

Pasé un largo rato limpiando, hasta que pude escapar después de convencer al profesor de educación física, el cual que me vigilaba, que debía ir a casa a cuidar a mis cinco ficticios hermanos menores, pues mi pobre madre debía irse a su cuarto trabajo donde su jefe explotaba a sus empleadas y les pagaba una miseria, pero si lo dejaba, perderíamos la casa, no sé cómo me creyó al punto de llorar y decirme que vivió lo mismo de niño, pude haberme sentido mal por mentirle, pero siendo honesto, me daba igual, lo único que me preocupaba era que Yami se enterara, aunque ya se había ido hace rato junto a su mini versión de él y la castaña.

En mi camino a casa, me encontré con Kurama y justamente hablaba con la mocosa de cabello verde, y con Botan, iba a pasar de largo, pero Kurama me detuvo.

—Hiei, justo hablábamos de ti, vaya en verdad que Yoite te dejo muchos rasguños.

Voltee a verlos, la enana parecía esconderse atrás de Botan aun asustada de mi presencia; me había percatado de los rasguños cuando veía mi reflejo en las ventanas, pero no creí que fuera tan malo, al menos Yami pareció no darle importancia, aunque en esos momentos Yami parecía querer dejarme aún peor de lo que Yoite me dejo, y el profesor tampoco era una opinión fiable, parecía estar acostumbrado, pues le solían enviar chicos castigados a ayudarlo, casi siempre por peleas, además de presumir sobre su juventud como un chico malo entre pandillas, creo que exageraba, algunas de sus historias eran muy absurdas.

—Como sea…

—¿Ves Juuji? Hiei no es tan mala persona.

Kurama veía a la asustadiza chica, quien seguía sin estar nada convencida.

—¿Le dijiste algo a algún profesor?

Pregunte con calma, pero ella parecía al borde del llanto, negó rápido.

—No era un profesor, era Kurama… Mentí para que se separaran —Confeso.

Temblaba al punto que parecía que si soplaba el viento ella saltaría como un gato asustado. Menos mal que ningún profesor se enteró del incidente, no quería problemas para Yoite y mucho menos para mí, chasqueé la lengua y me fui, no tenía intenciones de convencer a nadie de que no era peligroso y tampoco quería formar parte de su conversación.

Al llegar a casa, me tope con Yukimi quien parecía que iba llegando de algún lugar, me examino rápidamente, mientras yo me encogía de hombros ¿Qué quería que le dijera? Fue su preciado Yoite quien me dejo así.

—¡Bienvenido hermano! —Saludo Yukina.

Se encontraba con unas chicas que no había visto antes, parecían estar estudiando, así que solo asentí e iba a irme rápido a mi cuarto, pero claramente Yukina no iba a dejar pasar el hecho de verme rasguñado ¿No estábamos ya acostumbrados a esto?

—¿Por qué vienes así?

Pregunto, aunque no parecía sorprendida, entonces si estábamos acostumbrados, en su lugar las chicas que la acompañaban fueron quienes se sorprendieron, sobre todo una pelirroja que no paraba de verme con los ojos abiertos.

—Me rasguño un gato, uno muy flaco, por cierto.

Use las manos para mostrarle lo delgado que era el supuesto gato.

—¿¡Gato!? Pero, a ti no te gustan los gatos.

—Por eso mismo.

Yukina ladeo la cabeza intentando comprender mis palabras, yo negué.

—No le des importancia.

—¿De acuerdo? ¡Oh! Ellas son unas amigas de primer año, me pidieron ayuda con una tarea que no entendían.

—Hola —Saludaron al unisonó.

No les di mucha importancia, aunque en serio la pelirroja no paraba de verme ¿Tan mal me veía? Yo creía que no era para tanto, como sea, volví a asentir con la cabeza y me fui a mi cuarto. Después de cambiarme y revisar mi estado, bueno lucía lamentable, pero no era tan malo, al menos no lo fue como con el ojo morado ¿Cómo estaría Yoite con el golpe que le di en el estómago? ¿A quién le importa? Debía dejar de pensar tanto en él, y también debíamos dejar de golpearnos ¿Éramos niños de primaria?

Me recosté en mi cama intentando no pensar más, pero los recuerdos volvían ¿Por qué lo besé? No debí hacer eso, no sirvió de nada, creía que así podría darle fin, pero solo aumente mis deseos sobre él, y no podía seguir de esa forma, a él le incomodaba el asunto. Me levante fastidiado, y fui al balcón para tomar algo de aire, me quede un largo rato ahí mirando hacia la calle, mi mente permaneció en blanco, hasta que me percate de la presencia de Yoite ¿Llevaba mucho ahí? Sólo lo saludé asintiendo con la cabeza, y volví adentro, quería y debía volver a hacer las cosas normales entre nosotros.

Después de eso no tuvimos más tiempo para hablar, tampoco quería hacerlo, no quería volver a tocar el tema sobre el beso o lo que sentía por él.

El tonto festival nos obligó a tener que ir muy temprano por la mañana para el evento deportivo, quería hacer eso rápido e irme a dormir en algún lado.

—¡Malditos! ¿¡Por qué me inscribieron en todas las actividades deportivas!?

Bueno eso no iba a ser posible, estos malditos me habían anotado en todo ¿¡Cuándo pensaban que iba a descansar!? Me percato de como Yoite bosteza como si el mundo estuviera en paz, lo volteo a ver, es el peor vicepresidente de clase que he visto.

¿¡Por qué no evitaste esto!?

Pienso mientras le reprocho con la mirada, él parece notarlo y me mira con tanta calma, mientras se encoje de hombros, incluso juro escucharlo decirme

Es tu culpa por no asistir a clases ese día, yo solo anote nombres.

¡No asistí por qué estaba en detención! No importa, Yami se atraviesa cortando la visión entre los dos, el idiota me sonríe como todo un príncipe encantado, eso me irrita aún más, como los odio a todos.

—Vamos Hiei, es tu castigo por no haber ido a clase ese día —Dice Yami.

—¡Sí! —Lo apoya el grupo de tontos —¡Además no nos ayudaste en los preparativos del festival!

¡Sabía que me lo iban a echar en cara! Ruedo los ojos y me cruzo de brazos ¡Ya qué! ¿Qué tan malo puede ser?

¡Me duele todo el maldito cuerpo! Muy apenas puedo respirar cuando ya inicia otra horrible actividad, además me siento furioso ¡Estoy haciendo todo el trabajo! Descargo mi ira pateando un balón hacia la portería, me llevó incluso al portero en el proceso, al menos esa anotación nos hizo ganar, escuche como gritaban eufóricos, chasqueé la lengua y me apresure a irme a la otra actividad mientras al portero parecía irse la vida ¡Qué débil!

La siguiente actividad era la de los relevos, al menos podía descansar un poco en lo que me tocaba que me pasaran la estafeta; me toco estar al lado de Kurama, su grupo nos estaba alcanzando en puntaje.

—Ey, Hiei ¿Te estas divirtiendo? —Pregunto sonriente.

—¿¡Bromeas!? ¡Odio todo este tonto evento!

—¿Prefieres los exámenes finales? —Se rio.

—Prefiero morir.

Luego recordé a mi maestra del club de Kendo, esa maldita era tan dura, ella y su asistente nos hacían entrenar hasta el anochecer, sentía que cada respiración era una tortura, aún recuerdo su frase "Aún son demasiado débiles para ser dignos de morir"

—Mujer demente…

—¿Uh?

Kurama me miró, aunque lo ignore, estaba hablando conmigo mismo, cuando escuche el sonido que daba inicio a la carrera me volví a concentrar, sin duda eran muy lentos, los veía desde mi lado de la cancha, lo que quería era acabar pronto con esto.

—¡Que lento eres!

Le grite al rubio tonto ¿No podía ir más rápido?

—¡Cállate y concéntrate! —Me respondió.

Yo chasqueé la lengua, Kurama se rio.

—Vamos Hiei, tómalo con calma, el punto es divertirse.

No diría eso si lo hubieran anotado para participar en todas las actividades, estoy seguro que eso era ilegal de algún modo, no veía justicia en esto; cuando vi a Yoite aproximarse me sentí algo extraño, así que simplemente lo ignore, al menos él sí era un digno corredor, cuando me paso la estafeta deje todo pensamiento atrás y corrí hacia la meta.

—¡Ganamos!

Gritaron todos, mientras festejaban en la hora del almuerzo, gracias a mi ganamos, no lo olviden, pero no tenía fuerzas para discutir, solo me tire en el piso boca abajo maldiciendo mi suerte.

—¡Gracias a Hiei! —Dijeron.

—Váyanse… Al demonio…

Al menos reconocían mi esfuerzo, pero los cínicos no reconocían que era su culpa mi muerte, los maldije un buen rato, pero solo los hice reírse y me rendí.

—¡Vamos viejo! ¡Arriba esos ánimos! Toma un poco de pizza.

Dijo el rubio tonto, al menos hacia algo bueno, levante como pude el rostro y le arrebate el trozo de pizza mientras me lo comía, no podía mover los brazos del cansancio, el rubio siguió alimentándome un buen rato mientras conversaba de no sé qué, estaba más concentrado en comer.

—Incluso le ganamos al grupo de Kurama Minamino, siempre solían ganarnos.

Dijeron unas chicas con entusiasmo, creo que, si Yusuke no se hubiera escapado a mitad de evento, su grupo también sería buena competencia, lástima que lo vi saltando la barda en cuanto su novia no novia se descuidó.

—Escuche que el grupo de Seto Kaiba gano en las actividades —Dijo una chica del grupo.

—¡Obvio! Su grupo solo tiene a los mejores del tercer año —Respondió otra.

—¡No hablen de ese payaso presumido!

El rubio dejo de alimentarme cuando escucho a las chicas hablar de ese sujeto, así que sin más remedio me tuve que sentar y comer por mi cuenta mientras veía como discutían por esa persona.

—¿¡Ah!? ¡Lo que pasa que le tienes envidia! —Gritaron.

—¿¡Envidia!? ¿¡Yo!? ¡Vamos! ¿¡Qué le puedo envidiar a ese ególatra!?

—¡Él es mucho más guapo! ¡E inteligente! ¡Tú eres un perro tonto!

Estaban listas para golpearlo y mandarlo al más allá, si Yami no se metía en medio, que lastima.

—Que tonto.

Dije mientras comía rápido mi bola de arroz, nunca es buena idea meterse con las chicas cuando idolatran tanto a alguien, se vuelven salvajes; sentí como me pasaban una servilleta limpiándome el arroz que tenía en la boca, volteé a ver a Yoite y nos quedamos quietos observándonos de manera incomoda así que desviamos la mirada, no habíamos hablado mucho después del incidente en el almacén.

—Olviden eso, apresúrense, debemos ir a cambiarnos, el festival va a comenzar pronto.

Dijo Yami tratando de que nadie matara a nadie, y recordándome que aún seguía el maldito festival.

—¡Sí! —Respondieron todos.

—¿¡Quién pensó que era buena idea hacer las dos cosas el mismo día!?

¿En verdad les daba felicidad? ¡Yo sentía que iba a desplomarme de nuevo!

—¡No es tan malo! ¡Vámonos!

Entonces el rubio tonto me arrastro junto con él a seguir con mi tortura, mientras lo maldecía durante todo el trayecto, lo dejaba darme de comer una vez y ya se creía con derechos de ultrajarme.

—Oye viejo… —Dijo de pronto.

—¿Qué quieres? —Fruncí el ceño —¿Puedes dejar de jalonearme? Puedo caminar solo…

Él no parecía escucharme, ya que se quedó callado como tonto y seguía sin soltarme, luego suspiro.

—¡En verdad, gracias por no decir nada! —Comentó de pronto —Al principio creí que realmente todos se iban a enterar ¿Sabes? Me comía las uñas de los nervios.

—¿Ah? ¿Recuerdas que use eso para amenazarte? ¿No?

¿Por qué me daba las gracias tan de pronto? La memoria de este sujeto es muy selectiva ¿O soy yo?

—Aun así, has mantenido tu palabra…

—No prometí nada, solo dije que no me interesaba, en serio, ya suéltame.

—¡Creo que podemos llevarnos bien!

Ma apretó más fuerte mientras seguía con ese maldito entusiasmo, si seguía siendo así de desagradable en verdad iba a pegar volantes por toda la escuela anunciando donde trabajaba, aunque, no tengo idea dónde sea eso.

Siguió su camino sin soltarme, así que no tuve oportunidad de escapar, y tampoco tenía fuerzas para soltarme de su agarre.

—Ahora que somos amigos —Dijo —¿Me dirás cómo averiguaste dónde trabajo?

—No somos amigos, y no tengo idea donde trabajas, mentí.

—¿¡Ah!? ¿¡Mentiste!?

—Miento todo el tiempo ¿No te diste cuenta? —Rodé los ojos.

—Menos mal, eso también me quitaba el sueño —Suspiro aliviado.

—Es aquí cuando dejas de hablarme por ser mentiroso patológico ¿No? Bueno.

Cuando llegamos al salón un grupo de chicas preparaban los vestuarios, y cuando hable de no tener fuerzas, era en serio, me habían obligado a pintarme la piel de verde y ponerme vendas como una momia.

—Esto es tonto —Dije.

—Te hubiera tocado un mejor disfraz si hubieras venido cuando tomábamos las medidas.

Respondieron un grupo de chicas mientras me pasaban el pincel con esa pintura que olía raro; es que parecía que nadie lo entendía, a mí me importaba un comino este evento, pude haber faltado con todo el gusto del mundo, si mi madre no me hubiera obligado a venir "debes convivir más con tus compañeros, haz amigos, no te duermas Hiei" aun la escucho decirme mientras me arrastraba hacia el auto, y le decía a Yukina que no olvidara su vestido para la obra de teatro, al parecer su grupo había decidido presentar una, y eso explicaba la huida de Yusuke en la mañana, ahora que lo pienso.

Entonces mi grandioso disfraz estaba listo, y yo me sentía agotado, Yoite llegó después, y pude verlo disfrazado como un fantasma, con su cara poco amistosa le quedaba bien el conjunto; después de que nos indicaran donde colocarnos y qué hacer, me quede un rato de pie mientras veía la gente pasar, se supone que debía asustarla, pero siendo sincero tenía demasiado sueño, cuando una de las sábanas que habían puesto para la pared se había caído vi la oportunidad, la tome, me escondí y el sueño no tardo en aparecer, entonces me quedé profundamente dormido.

—Oye… Despierta.

Logre escuchar una voz algo distante, no reconocí de quién era, luego sentí unos ligeros golpes en mi mejilla que se detuvieron, mi cuerpo al igual que mis parpados me pesaban como para reaccionar pronto, cuando creí hacerlo vi enfrente un rostro bonito, lo sujete con mis manos para apreciarlo mejor, sus ojos eran tan azules.

—Eres tan hermoso… —Susurre.

En cuanto dije eso fui cubierto de nuevo con la sabana, la cual no sé en qué momento me habían quitado, y no importo mucho, seguí durmiendo dejando todo eso como otro sueño. Después de una larga siesta volví a reaccionar, mi vista fue nublada por la tela blanca de la sabana, la quite y me puse de pie mientras me estiraba ¿Cuánto tiempo había pasado? En eso escuche la molesta voz de Yami.

—Buen trabajo chicos —Dijo Yami —¡Hiei! ¿¡Estuviste durmiendo!?

Pregunto cuando paso por mi área, yo seguía con la sabana entre las manos y supongo que mi disfraz era un desastre, Yami por su lado lucía impecable con su tonto disfraz de Drácula, incluso traía colmillos y todo el asunto.

—No…

Respondí mientras daba un gran bostezo, no me haría mal dormir otro rato.

—Yoite, no sé qué hiciste, pero todos hablan del terrorífico fantasma, los tienes atemorizados.

Dijo Yami mientras felicitaba a mi terrorífico amigo.

—Bueno, les toca descansar, vayan y disfruten del festival.

—¿No nos podemos quedar? —Pregunte.

—¿Para qué sigas durmiendo? Vamos amigo, ve a que te de aire —Respondió Yami.

Chasqueé la lengua, tendría que buscar otro lado donde echarme otra siesta, Yoite no dijo nada y simplemente se marchó mientras resonaba sus grilletes ¿No planeaba quitárselos? Como sea, no era mi asunto, tampoco tenía ganas de cambiarme, así que solo me fui a buscar un lugar tranquilo, algo difícil entre todo el alboroto, iban y venían chicos con disfraces, trajes, cosas.

—Que fastidio.

Volví a bostezar, mientras chocaba contra alguien, era Botan usando un vestido como el de Yukina, sólo que el de ella era rosa pastel, el de Yukina era azul cielo, y la novia de Yusuke llevaba uno amarillo.

—¡Lo siento Hiei! ¡No te vi! —Dijo animada.

—Como sea…

—¿No se ven bonitas? —Pregunto Kurama.

Él por su lado llevaba un Yukata de color vino.

—¡Sin duda Yukina se ve preciosa!

Dijo Kuwa idiota que por su lado llevaba un yukata azul oscuro, puse los ojos en blanco, no me sentía de humor para más tonterías.

—Sí, gracias Kuwabara.

Dijo Botan poniendo sus manos en su cintura.

—Bueno, bueno, las tres son preciosas, pero Yukina enciende la llama de mi corazón.

Yukina se rio ante ese comentario, supongo que ignorando lo que quería decir.

—Dices cosas tan graciosas Kazuma —Dijo entre risas —¡Hermano! Tu disfraz es muy original.

—Supongo… ¿Qué tal la obra?

Pregunte mientras le daba toda mi atención a ella, Yukina sonrió emocionada.

—¡Fue divertida! ¡Todos nos felicitaron! Ojalá la hubieras visto.

—¡No te preocupes Yukina! Puedes mostrarle la grabación —Dijo Bota.

—¡Es cierto! Mamá también quería verla, podemos verla juntos después.

—¡A mí también me gustaría verla, Yukina!

Kuwa idiota levanto su mano emocionado.

—Kuwabara, tú si la viste —Respondió Botan.

—¿¡Y qué!? ¡Me gustó mucho! ¡Yukina era toda una bella doncella!

—Te la puedo pasar después, Kazuma —Sonrió Yukina.

Parecía que no era su plan pues se dibujó la decepción en su rostro, hasta creía que lo iba a dejar entrar a mi casa, primero quemo de nuevo la cocina antes de que eso ocurra.

—Ya que estamos todos libres ¿Por qué no vamos a comer algo? —Sugirió Kurama.

—Por mi suena bien —Respondió Keiko.

Los demás apoyaron esa idea, yo estaba por irme, pero Yukina me tomo del brazo para que los acompañara, bueno, era mi hermana, no podía decirle que no, Kuwabara parecía celoso de la cercanía entre nosotros en ese momento, así que sonreí mientras él parecía echar chispas, ni en sus mejores sueños iba a estar así de cerca con mi hermana.

Había optado por probar el yakisoba, realmente me vino bien comerlo, aunque había comido mucho durante el almuerzo necesitaba energía para soportar lo que restaba de ese día, los demás charlaban animados, sobre los otros eventos que había, sobre el recital musical, o las exhibiciones de los clubs.

—Escuche que el maid café del primer año es muy lindo, eligieron uniformes muy bonitos—Dijo Botan.

—Deberíamos pasar por ahí más al rato —Respondió Keiko.

—¡Hola!

Saludaron unas chicas que usaban un traje tradicional, con un hakama de color rojo, creo que las había visto antes.

—¡Hola! Ellas son las chicas de primer año que les he estado dando tutorías.

Respondió Yukina mientras las presentaba, yo seguía entretenido comiendo como para prestar atención a sus nombres.

—¿Por qué no nos acompañan? —Sugirió Kurama.

Las tres chicas aceptaron, entonces salí de mi trance cuando la pelirroja se sentó muy cerca de mí, motivada por las otras dos quienes sonreían en complicidad ¿Qué les pasaba?

—¿Terminaron su presentación del club?

Pregunto Yukina mientras yo volvía a comer, ignorando de nuevo su conversación, fue cuando termine que note como me miraba la pelirroja, y la mirada complicada dibujaba en la cara de Botan y Kurama, los demás parecían aun estar conversando como para darse cuenta de la extraña situación.

—Necesito atender algo, Hiei ¿Me acompañas?

Pregunto Kurama cuando todo se estaba tornando más incómodo, así que accedí con tal de escapar pronto del lugar, creo que la chica pareció pararse, pero Botan le hablo, al menos eso vi de reojo antes de seguir adelante.

—¿Qué le pasa a esa niña?

Pregunte una vez que estábamos lejos.

—Escuche de Botan que está interesada en ti.

No pude evitar soltar un resoplido, eso era ridículo.

—Que buen chiste, jamás la había visto en mi vida.

Bueno, hasta que fue a la casa, ahora que lo pienso, me miraba mucho también aquella vez, incluso pensé que era por los rasguños.

—Bueno, tal vez tú no a ella, pero ella a ti sí, parece ser que le llamaste la atención el día que jugamos básquet.

—¿Por qué?

Ni siquiera hemos intercambiado palabra, no entendía el motivo detrás de su raro interés en mí, Kurama se rio.

—No creo que deba existir un motivo complejo para eso ¿O sí? Simplemente pasa Hiei.

—Ese tipo de cosas te pasan a ti, no a mí, que tontería.

—¿No te ocurrió lo mismo con Yoite?

¿¡Por qué siempre traía a Yoite a la conversación!? Hice una mueca, no me paso así, aunque bueno es un hecho que me llamo algo la atención cuando lo vi la primera vez, pero no de esa forma, creo, aun sigo confundido con ese día.

—Te odio.

Respondí, mientras Kurama se reía.

—Intenta no ser tan rudo con ella cuando la rechaces.

—Como sea.

Dije y me fui, no me quería meter en líos amorosos, ya era suficiente el tener que lidiar con lo de Yoite, Kurama pareció volver con el resto, yo por mi parte pensé en ir a dormir, entonces recordé el almacén donde Yoite se escondía, era un buen lugar, aunque conforme iba avanzando el recuerdo del beso volvió como un relámpago golpeando mi mente, me puse la mano en las sienes, esto era irritante ¿Por qué no solo lo olvidaba y listo? No había sido la gran cosa.

—¿Hiei?

Entonces fui llamado, y para agravar mi dolor de cabeza ahí estaba la chica pelirroja ¿Era una acosadora?

—¿Qué quieres? —Pregunte.

—Lo siento, tan solo quería hablar contigo, no me he presentado apropiadamente, soy Hinageshi.

—¿Cuál es tu asunto conmigo?

No quería darle tantas vueltas a la situación, no tenía caso, ella pareció percatarse de ello y se acercó a mí.

—¿Es cierto que sales con ese chico de tu grupo? ¿Yoite?

Pregunto por fin, desvié la mirada, podría simplemente seguir usando esa excusa y sacarla de encima, pero tampoco era justo para Yoite, a este punto dudo que alguien siguiera pensando que era verdad. Ella pareció entretenerse con los vendajes sueltos de mi disfraz, recordándome lo absurdo que era todo el asunto, una niña con ropa parecida a la de una sacerdotisa, confesándose a una momia verde, era todo un espectáculo.

—Deja eso —Ordene.

—Entonces ¿Es cierto? —Pregunto ella.

—Eso no es de tu incumbencia.

No tenía que darle explicaciones, lo único que quería era que dijera lo que tenía que decirme.

—¡Si me incumbe! Ya que… ¡Me gustas!

Confesó usando un tono firme en su voz, aunque a este punto ya se había puesto tan roja como el color de su cabello así que se veía poco creíble su determinación. Cuando iba a rechazarla escuchamos una especie de quejido, ella pego un grito, mientras yo me asombre de verlo ahí.

—¡F… ¡Fantasma! —Grito ella.

—¿¡Yoite!? —Pregunte asombrado.

—Buenas tardes… Adiós.

Hizo una especie de reverencia y se apresuró a irse, me quede un momento inmóvil procesando la situación ¿Había escuchado la confesión? Cuando reaccione decidí ir tras él, pero ella me detuvo aferrándose a mi brazo.

—¿¡Qué fue eso!? —Pregunto.

Se veía tan pálida como si hubiera visto realmente un fantasma, aunque la realidad es que ese era mi tenebroso amigo, en un mal ángulo quejándose de algo, atrás de esos arbustos, ni siquiera me había percatado de su presencia.

—No era un fantasma, era precisamente Yoite.

—¿¡Nos estaba espiando!?

No sabía cómo responder a eso, por qué no lo sabía, tal vez sólo iba al almacén a esconderse y nos vio.

—No creo, no importa, suéltame.

—Espera… ¡Sobre lo que te dije antes!

—No tengo tiempo ahora.

Entonces me solté de su agarre y me fui, me preocupaba más saber lo que Yoite había escuchado, aunque conforme avanzaba me ponía a pensar ¿Por qué me importa? Es decir ¿No era mejor que pensara mal? Él se sentía incomodo al respecto con lo que yo sentía, entonces ¿No era mejor eso? Iba a dejar el asunto así, hasta que vi su sandalia rota abandonada a un costado del camino.

—Que idiota.

Me puse a buscarlo a la enfermería, conociéndolo seguro se había herido el pie, aunque él no estaba ahí, había muchas personas en su lugar.

—¿¡Hiei!? ¡Dame un momento necesito revisar a estos chicos!

Dijo la enfermera, muchos de ellos heridos, oh vaya, ahí estaba recostado el chico que le di un balonazo, me miro con ojos de muerte, pero lo ignore, dado que Yoite no estaba debía seguir buscándolo, y aprovechando que la enfermera estaba distraída tome algunas cosas que podían servirme, entonces salí, de nuevo buscando a ese tonto por toda la escuela ¿Cuándo planeaba detenerme? Pasé un largo rato viendo entre los salones y clubs vacíos, dudaba que estuviera en algún lugar concurrido, o que hubiera vuelto con nuestro grupo, de todos modos, me di una vuelta.

—¿Yoite? No, no ha vuelto, a pesar de que dijo que podía cubrir otro turno, pero es mejor que salga a divertirse —Respondió Yami.

Dudo mucho que este divirtiéndose como él cree, no respondí nada y seguí buscándolo, fue hasta que subí al siguiente piso que note lo vacío que estaba, algunos alumnos rondaban por ahí comiendo en los salones solos, pero no había tanta actividad como abajo, después de inspeccionar, di con el larguirucho, estaba sentado en un triste rincón llorando, me sentí curioso del motivo tras sus lágrimas.

—Me acabo de encontrar un fantasma llorón.

Le dije una vez que había entrado al salón, él levanto la vista e intento limpiarse sus lágrimas, cuando me acerque note sus raspones y cortadas, no era tan grave, pero seguro dolían.

—Me imagine que te habías lastimado…

Me hinque y empecé a atenderlo con lo que tome de la enfermería.

—¿De dónde sacaste eso? —Preguntó.

—De la enfermería ¿De dónde más?

—¿Lo robaste?

—¡No! Lo tome prestado sin que ella supiera…

—Eso es robar…

—Cállate.

Ya sabía que no debí tomarlo, pero ella parecía demasiado ocupada, seguro ni se daría cuenta entre todos esos alumnos lesionados.

—¿Cómo supiste dónde estaba?

—No lo sé, sólo te estuve buscando, eres bueno para esconderte ¿Lo sabías? Termine.

—Gracias.

Era nuestra primera charla tranquila en mucho tiempo, me quede mirando su pie, mientras pensaba en el siguiente paso, no quería hablar de lo que paso, de lo que pensaba, me daba miedo su respuesta, entonces envidie a la chica pelirroja, se podría sonrojar y todo eso, pero tenía más valor que yo para estas cosas, debía decidir rápido lo que iba a hacer, antes de generar una brecha más grande entre nosotros.

—Yoite…

Pude por fin mirarlo, él pareció estremecerse, no quería seguir así.

—¿Qué pasa?

—Ahora mismo los dos estamos muy incomodos, todo ha sido muy extraño, demasiados cambios, pero quiero estar bien contigo.

Me costaba aceptarlo, pero en verdad quería estar bien con él, no me importaban los demás, ni lo que pensaran de mí, solo me importaba lo que él pensara, por lamentable que eso sonara.

—Yo también quiero estar bien contigo Hiei.

Me sentí aliviado y algo feliz de escucharlo decir eso.

—Cuando estemos listos, volvamos a hablar sobre lo que sentimos, yo ahora no estoy listo para escuchar tu respuesta.

Era una petición egoísta, lo sabía, también un acto cobarde de mi parte, sin embargo, debía prepararme para escucharlo, y supongo que él debía prepararse para por fin ser honesto conmigo.

—¿Mi respuesta?

—Para ser un ninja eres muy lento.

—¡Deja de decirme eso!

Note como se sonrojaba, todo lo que pasara con él, o viniera de su parte, me cautivaba, podría ver el mismo sonrojo en otras personas, pero el de Yoite era especial, entonces me reí, después de mucho tiempo sentía como la carga se aligeraba.

—Por ahora, sigamos como siempre, así que deja de escapar de mí.

Quería seguir siendo su amigo, por raro que sonase que yo quisiera amigos, tome su mano por un momento, hasta que el sonido de fuegos pirotécnicos nos hizo apartarnos.

—¿No es muy temprano?

Preguntó mientras volteaba hacia la ventana, yo qué sé, en esta escuela hacen cosas muy raras, mezclan actividades y tiene exámenes de infierno.

—¿Eso significa que me puedo largar?

Tenía la esperanza que eso anunciara el final de todo este circo.

—Si no quieres bailar frente a una fogata.

¡Sería el colmo! ¡Y dejen de mezclar actividades!

—¡Yo ya no quiero hacer nada! ¡Estoy tan cansado que podría dormir por días!

—Te creo capaz, momia dormilona.

—¿Puedes caminar o te cargo?

—¿¡Eh!?

Yoite pareció sonrojarse y negarse ante la petición, igual no quería cargarlo, me duele todo el cuerpo para eso.

—¡Puedo caminar! —Dijo —No me imagino una pequeña momia verde cargando un fantasma de mal agüero.

Si lo ponía así, tiene sentido.

—Te voy a dejar pasar lo de pequeña momia, deberías llamar de todos modos a Yukimi, de paso dile que me lleve.

—Perezoso.

—¡Lo que sea!

—¿Y tú hermana?

—Hoy se va a quedar a dormir en casa de Botan.

—¿Y sí baila frente a la fogata con tu amigo el de cabello naranja?

—¡No es mi amigo! Haces que me duela el cuello diciendo cosas tan desagradables.

Entonces se rio, me gustaba escucharlo reír, era como volver al inicio; al final no lo cargue, pero se recargo en mí de todos modos mientras íbamos por nuestras cosas y a cambiarnos, al menos llamo a Yukimi y había aceptado llevarme también.

—Eres un bastón…

Me dijo, el maldito mientras íbamos hacia la salida, luego aplico presión sobre mi cabeza.

—Te voy a dejar caer.

—Le diré a Yukimi que te sientes con energía para correr a casa.

Chasqueé la lengua, no estaba seguro si extrañaba o no ser molestado por él.

—¿Ya se van a casa? —Pregunto Drácula.

—¡Sí! ¡Antes de que me pongan a hacer más tonterías! —Respondí.

—Bueno —Yami se rio —Entonces nos vemos, Yoite no olvides que debemos ponernos de acuerdo para el próximo viaje escolar.

—¿¡Mas actividades!? —Pregunte —¡Me voy a cambiar de escuela!

¿¡Qué les pasaba!? Hacían muchas actividades, y antes de hacerlas nos torturaban con los exámenes ¡Que dolor de cabeza!

—Yo también.

Dijo Yoite tras un suspiro.

—¿Uh?

Lo miramos sorprendidos, hasta Yoite se cansaba de tanta ridiculez.

—Que está bien, creo que ya llegó Yukimi, buenas noches.

Cambio sus palabras y se apresuró hacia la salida, no tuve más opción que seguirlo, luego me di cuenta que podía caminar bien.

—Aún no es de noche, oye ¿¡Podías caminar todo este tiempo!?

—Nunca dije que no podía.

¿¡Entonces para que te recargabas en mí!? ¡Lo iba a matar! Escuché a DracuYami reírse, pero eso no importaba le seguí lanzando reclamos a ese larguirucho abusivo, ¿¡En verdad quería ser su amigo!? ¡Debía estar loco!

Notas del autor.

¿Por qué elegí a Hinageshi para tener un crush con Hiei? ¿Recuerdan a ese personaje de la segunda película de Yu Yu Hakusho? Bueno a mí me toco ver esa película a los 10 años, y por un corto momento los llegue a shippear un poco, de ahí el meterla a la trama, aunque no creo darle mayor peso que provocar celos en Yoite, vamos que Hiei no puede ser el único muriendo de celos ¿Verdad?

¿Por qué no elegí a Mukuro en su lugar? ¿O a Kurama? Mukuro se me hace muy mayor, la veo más como una profesora (de Kendo que explota a sus alumnos), y siendo sincera, nunca la he podido ver como pareja sentimental de Hiei, aunque supongo que es el canon (sigo confundida), además si fuera ella, la cosa sería distinta, tendría que darle peso, sí o sí, y darle otro giro a la historia, en este caso no puedo, ya está finalizada, por eso mejor algo más pasajero, y sobre Kurama, bueno, para Yoite no tendría el mismo efecto (por conversaciones pasadas y así), además Yoite no suele estar cerca de ellos cuando Hiei va con sus amigos, Yoite se va con Miharu o hace otras cosas, necesito alguien que busque a Hiei, y que Yoite sepa que esa persona gusta de él, además Yoite piensa que Kurama y Botan tienen algo ¿Es cierto o puro chisme? ¡Ni idea!

Sobre mezclar eventos en el festival escolar, soy consciente que el deportivo es uno y el cultural es otro, los decidí hacer juntos para no atrasar más la trama, igual es gracioso para mí ver como Hiei se queja de las raras decisiones de su escuela, sé que también pude omitir el evento deportivo o hacer las cosas en dos días, pero me divierte molestar a Hiei. (Excusas).