Advertencias: AU-OOC-Boys Love-Crack shipps

Yu Yu hakusho y Nabari no ou, así como YUGI-OH! No me pertenecen, sus personajes, así como las series son de sus respectivos autores, esta historia va con el fin de mi entretenimiento y el de los lectores.

Capítulo 24: No me gusta la limonada

Después del festival escolar y el haber acordado con Yoite que hablaríamos sobre el tema del beso y demás cosas en otro momento, todo parecía ir por mejor camino, aquello parecía que le había traído calma, dejo de ignorarme y nuestra amistad, simplemente continuo sin más situaciones incomodas para ambos. Era consciente que no podía evadir el tema por siempre, que llegaría el momento de hablarlo y escuchar lo que él realmente pensaba, pero quería prolongarlo lo más posible, a veces simplemente quería dejarlo así mientras mantenía la esperanza que un día de estos despertaría y no sentiría más estos extraños sentimientos que tengo por él, en verdad esperaba ese momento, y la decepción se hacía presente cuando me daba cuenta que seguía interesado en él.

—¡Atención chicos!

De pronto escuche la voz del fastidioso de Yami, yo me encontraba recargado en mi pupitre intentando dormir, aunque sin mucho éxito, de igual modo no levante la cabeza, seguro iba a hablar sobre otro tonto evento escolar o sobre los próximos exámenes, eso me recordaba que no había terminado mi tarea de física, esa maldita materia me iba a sacar canas verdes lo que restaba de año.

—Recuerden que estamos a semanas del viaje de verano, y las vacaciones, pero antes de eso no olviden estudiar para los exámenes finales —Dijo Yami.

El grupo manifestó toda su decepción al escuchar sobre los exámenes, y los entendía, empezaba a aburrirme de eso, quería abandonar la escuela y trabajar en qué sé yo, pero obviamente mi madre no iba a aceptar que me convirtiera en un vagabundo, aunque tal vez podría dedicarme a la estafa o ser mercenario como esa película que vi, luego recuerdo que tengo como autoridad una madre lista para encerrarme en mi cuarto el resto de mi vida si se me ocurre hacer algo ilícito.

—¡Vamos! Son los últimos antes de irnos a descansar un rato.

Yami intentaba darles esperanzas a estas pobres almas, pero Yoite llegó y las destruyo en un segundo.

—No olvides las tareas de verano…

Susurro el pobre chico sin saber que lo escuchamos y que nos acabó con eso, todos volvieron a exhalar decepción; tontas tareas, siempre las prolongaba pensando que aún tenía tiempo, hasta que llegaba el último día y mi madre me recordaba que al día siguiente volvía a la escuela, cada año era la misma rutina.

—¡Bueno sí! Pero recuerden organizarse con ello, en fin, no era el tema del que íbamos a hablar, es sobre el viaje escolar…

Bla, bla, bla. Para este punto la voz de Yami sonaba lejana ni siquiera entendía que estaba diciendo y siendo sincero ni me interesaba su discurso, no fue hasta que escuché la voz de Yoite que volví a poner atención.

—Emm, sí, este año se decidió que los grupos ganadores del evento deportivo postularan sus propuestas para elegir el lugar al que iremos a acampar, el comité entonces votara por la mejor propuesta…

Todo el grupo se emocionó y aplaudió, todos menos yo, quien debía buscar una forma de evadir el dichoso campamento, así que decidí intentarlo, aparte mi rostro del escritorio, y levanté la mano, Yami me miró e iba a darme la palabra, sin embargo, Yoite se adelantó a responderme aún si siquiera dejarme intentar nada.

—No Hiei, no existe la opción de no ir a ningún lado…

¿¡Cómo sabía lo que iba a preguntar!? Bueno igual iba a insistir, abrí la boca para decirle otra cosa, pero fui interrumpido con otra respuesta tajante.

—Tampoco se puede cambiar el campamento por vacaciones adelantadas.

Debía ser una extraña coincidencia que supiera lo que había en mi mente, bajé mi mano, luego pensé en otra cosa y la levante, Yami parecía dispuesto a darme la palabra nuevamente, pero Yoite de nuevo intervino.

—No Hiei, no puedes faltar, aunque hayas sido pieza fundamental para ganar el evento de segundo año.

—Demonios… —Respondí.

Tres veces ya daba miedo, me rendí y volví a poner mi rostro contra el pupitre, Yoite tenía las respuestas listas para detenerme en mi intento de evadir esta tonta actividad ¿Quién se creía? ¿¡Mi madre!?

Después de dicho todo, los demás se alborotaron soltando ideas y opciones, mientras yo intente dormir, sin éxito, las clases comenzarían ahora, y a pesar de eso los ánimos no se enfriaron, se volvió tema de conversación de todo el día, no paraban de hablar del dichoso campamento, yo tenía mejores cosas de las cuales ocuparme, por ejemplo, física, mi némesis mortal, por lo que le pedí a Yoite que me ayudara a la hora del almuerzo.

—¿A dónde les gustaría ir a ustedes chicos?

Pregunto el rubio tonto quien se acercó a la hora del almuerzo y se sentó en el lugar vacío enfrente de mí, por supuesto, ignorando que me encontraba en una encrucijada aún más importante aquí.

—Me da igual, de todos modos, me veré forzado a ir —Respondí.

—¡Vamos viejo! Será divertido, el año pasado nos la pasamos bien ¿Verdad? Yoite.

No me imaginaba a Yoite pasándola bien en un viaje escolar si era sincero.

—Me dio insolación, tuve una reacción alérgica, me lastimé el tobillo, eso me hizo quedarme en mi habitación las dos semanas —Respondió.

¿Ven? Eso sonaba más a un viaje escolar de Yoite.

—Que suertudo…—Dije.

Al menos no tuvo que lidiar con los tontos, aunque en verdad tenías que estar tan maldito para que te toque vivir desgracia tras desgracia, Yoite me dio un golpe en el hombro y me reí, luego volví a concentrarme en los ejercicios, ya me los había explicado, pero seguía confundiendo las fórmulas, mordí mi lápiz irritado.

—Oh, por razón casi no te vi, pensaba que era lo normal —Dijo el rubio.

—En parte, supongo que tienes razón… —Respondió Yoite —Yo tampoco tengo un lugar en mente, lo que elijan está bien.

—Que aburridos son… ¡Sería genial ir a la playa! ¡Habrá muchas chicas en bikini!

Ese rubio era todo un pervertido ¿Cómo la gente así consigue novias? ¿Qué les ven las mujeres a estos tontos? El sujeto parecía estar babeando metido dentro de sus sucios pensamientos.

—Tu novia la rubia no estaría feliz de escucharte.

Me burlé de él, aquello hizo que se pusiera rojo y la fantasía fuera rota, Yoite nos miró y ladeo la cabeza, seguramente pensando de quién hablaba, yo por mi parte seguí molestando.

—¡No digas nada! ¡Además no tiene nada de malo mirar el menú! —Se defendió.

—Le voy a decir a tu novia, la ves todos los días en el parque ¿Cierto?

El chico entonces se puso pálido y parecía que entraba en pánico.

—¿¡Cómo sabes eso!?

—Yo sé muchas cosas… —Respondí —A todo esto ¿Podemos ir a la playa? No se supone que es un campamento, me imaginaba más ir a un bosque.

Creía que los viajes a la playa solo sucedían en el anime y solo como una excusa barata para ofreces fanservice al público, nunca me había tocado hacer algún tonto viaje escolar, solía evadir los que organizaban en el último año escolar, mire a Yoite buscando respuestas, mientras el rubio seguía lanzando alaridos, parecía creer que realmente le diría algo a su novia ¿Era tonto? Siempre olvidando lo que le digo, no me interesa, y miento seguido ¿No quedaba claro?

—También se puede organizar campamentos en la playa, mientras se encuentre un lugar accesible, sin embargo, la escuela suele preferir los parques o zonas más protegidas, más cuando llevas a tantos alumnos, es más probable que el comité y la escuela acepten eso.

Respondió, como siempre teniendo la respuesta a mis dudas, incluso a las que no me deja expresar el desgraciado.

—Bueno, igual será horrible… Otra pregunta.

Ya que estamos en esto.

—¿Qué?

Me miró muy atento.

—¿Cómo dijiste que se resolvía esto?

Soltó un suspiro, y me causo gracia, aunque era cierto, había olvidado como se resolvía, entonces volvió a explicarme, tan lindo Yoite; en cierto punto el rubio tonto dejo sus fantasías y su sufrimiento y acabo uniéndose a las tutorías.

—¡Estas mal! Se resolvía así, y luego así.

Dijo el soquete mientras rayaba mi libreta.

—¡Claro que no! ¡Deja de rayar mi cuaderno! —Respondí —Se resolvía así.

Entonces empecé yo a rayar su libreta.

—¡No rayes el mío!

—Ambos están mal, no se resuelve de ninguna de esas formas…

Yoite a este punto parecía harto de nosotros, su cara se veía igual que siempre para la gente promedio, pero si veías en esos ojos azules veías deseos de darnos con el libro de física, además ya estaba arrugando la nariz.

—No importa cómo se resuelva, lo importante es llegar al resultado.

Dijo el rubio con mucho orgullo, como si supiera de verdad cuál es el maldito resultado.

—Claro, pero no tiene caso si llegas al resultado incorrecto.

Lo arremato Yoite, ese chico me llenaba de orgullo, la mejor parte era cuando decía las cosas con tanta frialdad.

—Ja, tonto —Dije.

—Es raro ver estudiando a Jonouchi, Yoite sí que haces maravillas.

Entonces los tres volteamos cuando Yami se acercó a nosotros sonriendo, puse los ojos en blanco, ahí venía el señor príncipe brillante, seguro Yoite estaba emocionado por dichosos halagos, no espera, sigue arrugando la nariz, mejor suerte para la próxima Yami, lo harto más de lo que te puede amar a ti.

—Yoite es el segundo mejor de la clase, además enseña bien.

De pronto Jonouchi se unió a los halagos, sólo decía eso por qué Yoite aun no le había pegado con ese libro que traía entre sus manos, no es como si me haya pegado a mi antes, bueno sí, si lo ha hecho.

—Jonouchi, hiciste esto al revés…

Dijo Yami mientras señalaba el problema.

—¡Rayos!

Entonces se puso a borrar todo, mientras me burlaba del soquete, pero Yoite cortaba cabezas por igual, y señalo el mismo ejercicio que yo tenía.

—Tú también lo hiciste al revés Hiei, te vi copiándole a Jonouchi …

—¡Odio la física!

Respondí irritado, en verdad me quería salir de la escuela y convertirme en mercenario o en vagabundo, lo que saliera más rápido.

Durante los siguientes días antes de los exámenes seguimos atormentando a Yoite, lo seguíamos como un par de pollitos a su madre, sólo que preguntándole sobre problemas de física y alguno que otro de inglés.

—¿Pueden dejar de seguirme?

Preguntó cuando ninguno desistió de seguirlo, a pesar de que se dirigía a su junta, y que las clases habían terminado.

—¡Es que sigo sin entender este problema! —Dijo Jonouchi.

—Yo estoy aburrido.

Dije mientras me echaba aire con el libro que llevaba en mis manos, la verdad ya había entendido las fórmulas, pero me gustaba fastidiar a Yoite, no sé, a este punto ya me había hecho a la idea de mis gustos raros.

—¡Dile a Hiei! ¡Él ya lo entendió! —Respondió Yoite.

—¡No me quiere decir! ¡Sólo me mira por encima del hombro!

Jonouchi me miró receloso mientras yo me sentía superior a él por haberlo entendido antes.

—¡Los dos vayan a la biblioteca, Hiei explícale! En un rato los busco —Ordeno.

—Me pareció oler a perro, y parece que no me equivoque.

Antes de que pudiéramos decir algo, apareció un sujeto alto, incluso más alto que Yoite, de cabello castaño y un aura imponente, se podía sentir todo el egocentrismo en cada movimiento que daba, a su lado iba una mujer morena de cabello oscuro y ojos azules, ella por su lado caminaba con elegancia y mucha serenidad, el rostro de la mujer me recordaba a alguien, pero no lograba recordar a quién precisamente.

—¿¡Qué fue lo que dijiste Kaiba!?

Jonouchi de pronto se puso a la defensiva, el nombre de Kaiba me resonó y viendo la actitud del rubio, me recordó al día del festival, se había puesto del mismo modo cuando mencionaron al tal Kaiba. El castaño simplemente actuó con calma, aunque se podía notar la burla dibujada en su rostro, Jonouchi decía que yo lo miraba por encima del hombro, pero eso no se comparaba a como ese sujeto lo miraba a él ahora mismo, como si fuera vil basura.

—Yoite, parece que se le soltó la correa a tu perro, deberías amarrarlo mejor.

Dijo el tal Kaiba, mientras pasaba de largo, y entraba a la sala, bueno al menos parece que con Yoite no tiene conflictos, pero Jonouchi era otra historia.

—¡Maldita seas Kaiba! ¡Ven y repite eso en mi cara! —Grito Jonouchi.

—Por favor, no le hagan mucho caso —Dijo la morena —Con permiso.

Entonces con la misma serenidad que llegó, se marchó, yo observaba todo mientras me echaba aire con el libro, hoy hacía mucho calor, y mi aire acondicionado se había averiado, mamá dijo que lo arreglarían hasta el fin de semana, rayos.

—Olvida eso Jonouchi, ve a la biblioteca con Hiei, cuando acabe la junta los busco, si están haciendo desastre o no están estudiando los voy a arrojar por la azotea.

Yoite interrumpió mis pensamientos para amenazarnos y meterse a la sala sin esperar respuestas o quejas.

—Espera ¿Nos acaba de amenazar?

Jonouchi se veía consternado ante eso, yo me encogí de hombros.

—Él suele hacerlo muy seguido conmigo, no creo que quieras averiguar si cumple con su promesa o no.

Conteste mientras me iba rumbo a la biblioteca y seguía echándome aire, el rubio tonto entonces salió de su consternación y me siguió. Cuando llegamos la albina nos recibió con una sonrisa, ya estaba acostumbrada a verme, así que solo asentí con la cabeza en respuesta.

—¡Qué bonita! ¿¡La conoces!? —Preguntó Jonouchi.

—Cualquiera que venga seguido a la biblioteca la ha visto, pero ¿De qué hablo? Tú jamás pones ni un pie aquí, obviamente no sabes quién es, lo lamento tanto.

—Cierto… ¡Espera! ¿Te estas burlando de mí?

Nop.

Me senté en el mismo lugar que solía usar cuando estudiaba con Yoite, Jonouchi se sentó enfrente y abrió su libro.

—¿Cómo se llama?

Preguntó interesado en la albina, yo alcé la ceja.

—¿No tienes novia? ¿Qué haces preguntando el nombre de otras mujeres?

—¡Vamos viejo! Sólo es curiosidad ¿Cómo nunca había visto a la chica tan bonita en la escuela?

—No sé, pregúntale a Yoite, él debe saber su nombre, o ve y pregúntale a ella personalmente, pareces del tipo de persona que hace esas cosas.

Recargue mi codo en la mesa y acomode mi mejilla en mi puño mientras miraba hacia otro lado aburrido, al menos el lugar estaba fresco, y empezaba a sentir sueño, pero el rubio tonto insistía en conversar conmigo.

—A ti rara vez te escucho llamar a la gente por su nombre, creo que el único que sueles decir es el de Yoite ¿No te sabes el nombre de la gente acaso?

—No me interesa el nombre de la gente ¿Algún problema?

El soquete sonrió de forma burlesca, ya empezaba a irritarme ¿Qué hacía pasando el tiempo con él?

—Estoy seguro que no recuerdas el nombre de los demás, eres de esas personas con mala memoria, seguro que te has metido en apuros al no recordar cómo se llamaba alguien que te saludo en la calle.

—A mí nadie me saluda en la calle.

Puse los ojos en blanco ¿Era motivo de burla algo así? Creo que me molestaba más el tono que usaba para decirlo, aunque era una tontería.

—Oye Hiei ¿Cómo me llamo?

Me miro sonriendo como baboso, y yo permanecí callado, lo sabía, pero no quería decirle nada, no quería seguirle el tonto juego, y aun así continúo diciendo tonterías, estuvo todo ese rato repitiendo su espantoso nombre hasta el hartazgo, y estaba por golpearlo, pero intervino la albina.

—¿Alguno de ustedes es Hiei?

Preguntó mientras nos miraba atenta ¿Qué asunto tenía conmigo?

—Soy yo ¿Por qué?

—Una chica te busca allá afuera.

Señalo la entrada y una pelirroja de ojos verdes se asomaba, cuando la vimos se ocultó rápido, Jonouchi entonces sonrió de manera picara.

—Vaya Hiei, no sabía que eras popular, esa chica es bastante bonita.

Al principio no sabía quién era, luego recordé que era la rarita que pensó que Yoite era un fantasma, suspiré.

—Como sea.

Me levante y camine hacia la salida.

—¡Oye! ¡Espera, sigues sin enseñarme los pasos de la formula! ¡Vuelve!

Grito Jonouchi, y lo ignore, había considerado ayudarlo, pero como se la paso molestándome todo ese rato me hizo cambiar de idea; cuando salí mire a la pelirroja quien jugaba con sus dedos.

—¿Qué quieres?

—¿Podemos ir a hablar a otra parte? Por favor.

Me miro suplicante, que fastidio, bueno tenía tiempo antes de que Yoite volviera, era mejor acabar con este asunto de una buena vez, asentí y camine, ella se apresuró a alcanzarme.

Durante el trayecto iba mirando el piso, luego por momentos me miraba y volvía a mirar el piso, rodé los ojos, me detuve y entre a un salón vació.

—¿Aquí está bien? —Pregunte.

—¡Sí!

La chica parecía llena de energía, aunque los nervios se apoderaban de ella y la hacían mirar atenta sus manos, mientras se sonrojaba.

—Y ¿Bien? —La apresure.

—No me has dado una respuesta, te fuiste tras de Yoite en su lugar.

—¿Esa no es suficiente respuesta para ti?

Ella negó, se acercó un poco más a mí y me miró fijamente, yo desvié la mirada, la situación era bastante molesta, no estaba acostumbrado a estas cosas.

—Quiero escuchar una respuesta clara, que salga de tu boca.

—Entonces, la respuesta es no.

—¿Es por Yoite?

¿No le bastaba mi respuesta? ¿En verdad iba a indagar más? Suspire y la mire.

—Mira niña…

—Hinageshi —Me interrumpió.

—¿Qué?

—Me llamó Hinageshi.

Ella seguía mirándome fijamente, al menos debía reconocer su valor.

—Como sea, el punto es que no entiendo por qué te gusto, tampoco quiero entenderlo, no me interesa, no sé qué más quieres que te diga.

—La verdad, sólo quiero la verdad.

—¿Qué más verdad buscas?

—Quiero entenderte, quiero dejar las cosas claras.

Me estaba empezando a doler la cabeza.

—Ni siquiera yo soy capaz de entenderme, y más claro no puedo ser.

—¿Sales con Yoite?

—No.

—¿En verdad no hay ni una sola posibilidad para mí? Ni siquiera me quieres dar la oportunidad de conocerme, me dices que no tan tajante sin darme más opciones, eso es cruel, al menos dime el motivo.

Esta chica parecía no querer dejarme ir ¿No podíamos hacer las cosas más rápidas sin tanto drama? Con un no creo que era suficiente y bastante claro.

—Esa es mi forma de ser, tú quieres conocerme, pero yo a ti no.

—¿Por qué no? ¿Te gusta alguien más?

No tuve más remedio, ella solo me iba a dejar en paz si le decía lo que necesitaba escuchar, me toqué la frente antes de responderle.

—Sí, me gusta alguien más, es la única persona por la cual tengo interés, nadie más me interesa, y no creo que nadie más me interese después.

—¿Es Yoite?

—Sí.

Entonces ella se quedó callada un momento, dejo de mirarme para así mirar sus manos de nuevo.

—De acuerdo, ahora lo entiendo.

Respondió después de parecer meditarlo mucho.

—¿Decepcionada?

—Bastante, y tampoco eres tan genial como pareces.

Ella se rio, y bueno, eso ya lo sabía.

—¿Puedo irme ahora?

—Sí, gracias por tu tiempo.

Entonces me marché dejándola sola en esa aula vacía, durante el camino a la biblioteca el nombre de esa chica resonó en mi cabeza, y me sentí envidioso de ella, en verdad era duro recibir una respuesta a tu confesión, me preguntaba si yo estaría conforme con recibir un simple no por parte de Yoite ¿O sería como ella preguntando hasta quedar conforme? Tal vez como ella me aferraría a buscar el motivo de ese no, y, aun así, ahí estaba juzgándola, era fácil hacerlo cuando estás del otro lado, pero cuando te encuentras en la misma posición que ella, no tengo idea, desconozco mi propia reacción, odiaba esto, en verdad no sabía cómo manejar este tipo de situaciones, fuera de un lado o del otro, yo no lo sabía.

Cuando iba entrando a la biblioteca me encontré con Yoite, él logro esquivarme antes de que chocáramos, esto era malo, seguro me iba a regañar por no estar estudiando.

—¡Hasta que volviste Hiei! ¿¡Por qué tardaste tanto con esa linda chica!?

Pregunto Jonouchi actuando como el tonto que es, alcé la ceja, y como imaginé se había hecho amigo de la albina, Yoite no dijo nada y siguió su camino, me sorprendió que no me regañara o me reclamara algo.

—¿A dónde vas? —Pregunte.

—A mi casa ¿A dónde más? Jonouchi y tú parecen ocupados jugando con las chicas, y yo no tengo tiempo —Respondió.

—¿De qué hablas?

Yoite no dijo nada más, simplemente se marchó, suspire, mientras veía su espalda alejarse no puede evitar pensar que aun si él me rechazaba, yo no podría decir que estaba decepcionado de él, o que no era tan genial como imaginaba, simplemente no podría.

—¿Qué mosca le pico a Yoite?

Jonouchi parecía confundido, y yo me encontraba igual, Yoite a veces me confundía, se enojaba o lloraba de la nada, antes creía que era por Yami, pero últimamente parece arrugar más la nariz cuando don perfecto aparecía, eso quiere decir que le fastidiaba.

—No sé, él es así a veces.

Respondí mientras iba por mis cosas para irme a casa, Jonouchi entonces me rodeo con el brazo, y yo puse una cara de fastidio.

—No creas que te iras sin contar nada de lo que ocurrió con esa chica.

Sonrió pícaramente, mientras yo rodaba los ojos ¿Desde cuándo éramos como viejos amigos? Juraba que el mes pasado todavía me odiaba.

—No paso nada.

—Te tardaste mucho en volver ¿Cómo que no pasó nada? ¿Quién era ella? Vamos galán, no seas tímido.

—Me tarde por qué me fui a dormir un rato, no quería explicarte nada sobre física, ahora aléjate antes de que se me pegue lo idiota y olvide de nuevo lo que aprendí.

Me aparte de él, mientras volvían las quejas por su parte, simplemente lo ignore y me fui, tenía que averiguar el motivo tras el enojo de Yoite.

Cuando llegue a casa Yukina me recibió con su habitual sonrisa, llevaba un cesto de ropa sucia.

—¡Hermano! ¿Quieres que lave tu uniforme?

—No, Yukina ¿Hinageshi es amiga tuya?

—Pues no somos tan cercanas, pero me agrada ¿Por qué?

Vaya que incomodo, al menos no era una amiga cercana.

—Supongo que fui malo cuando la rechacé hoy.

No quería sentirme incomodo con mi hermana, o si tenía que volver a toparme con la chica prefería tener las cosas claras desde ahora con Yukina, ella pareció quedarse pensando un momento antes de responderme, esperaba que no se molestara por eso conmigo, es decir, al fin y al cabo, era mi hermana y quería estar bien con ella.

—Supongo que es inevitable, es mejor ser cruel, pero honesto, que amable y mentiroso, no creo que exista una forma en que no duela el rechazo, hermano.

—Supongo.

Me encogí de hombros, sus palabras me dieron miedo, no había forma en que algo así no doliera, y era cierto, no existía manera de que fuera menos doloroso, Yukina dejo aun lado su cesto y se acercó con una sonrisa, me tomó de las manos y me miro.

—Hermano, no podemos forzarnos a querer a quien no queremos, yo no tengo por qué enojarme contigo porque rechazaste a una amiga mía, eso sería egoísta de mi parte, tú eres libre de amar a quien tu corazón haya decidido amar, no importa lo que yo opine, aunque sabes que te apoyo, a mí me importa que seas feliz.

No supe cómo responder a eso, era demasiado, así que simplemente asentí, y ella me abrazo.

—Hinageshi es muy amable, sé que lo tomara bien, además tú no eres responsable de lo que ella sienta, eso es responsabilidad de ella misma.

Creo que realmente me preocupaba más lo que Yukina pensara, podría sonar cruel, pero no me importaba lo que esa chica hiciera a partir de ahora, era su asunto, y supongo que esto que Yukina me decía, debía tomarlo también para mí, Yoite no era responsable de lo que yo sintiera, yo era el único responsable de mí mismo y de mis decisiones.

—Sí… Debo hacer algo.

—De acuerdo, si quieres que lave tu uniforme no dudes en pedirlo.

Ella se apartó y tomo su cesto, yo me dirigí a mi cuarto, deje mis cosas y me cambie el uniforme, luego mire hacia la ventana ¿Por cuánto tiempo más debía prolongar las cosas? No paraba de pensar en lo que paso con la chica, y en comparar lo que me pasaba, creo que yo era afortunado, al menos tenía la oportunidad de conocer a Yoite y que él me conociera a mí, aunque no era algo que hubiera buscado de forma consciente, simplemente paso de forma natural, y aun así no sabía cómo lograr que sintiera las mismas cosas que yo sentía, conocer a alguien no aseguraba nada.

Fui al balcón y empecé a lanzar piedritas para llamar la atención de Yoite, después de un rato salió.

—¿Qué quieres? —Preguntó.

A veces sentía que nos parecíamos tanto, y al mismo tiempo éramos tan distintos, era una sensación muy rara. Lo note molesto, aunque no entendía el motivo.

—¿Qué te ocurre? Te fuiste muy apresurado de la biblioteca ¿Te dijo algo Jonouchi?

—Me sorprende que recuerdes como se llama.

—Me lo estuvo repitiendo todo el tiempo en la biblioteca, ahora no sé cómo sacarlo de mi mente.

Y era verdad, el idiota no paraba de decirlo, a pesar de que ya sabía su tonto nombre.

—¿Cuándo lo hizo? ¿Antes o después de irte a coquetear con la chica bonita?

Bien, eso fue raro, sin duda Jonouchi le llenó la cabeza de tonterías, además ¡Por Enma! ¿¡Yo coqueteando!? Parecía que no me conocía, yo no hacía esas cosas, ni siquiera sé cómo se hacen precisamente.

—¿De qué hablas? ¿La pelirroja?

—Así que es pelirroja, que dulce.

Yoite se cruzó de brazos mientras hacía eso de arrugar la nariz y verme enojado, me tomo con la guardia baja sin duda ¿Qué estaba pasando precisamente aquí? ¿Estaba enojado porque no estaba estudiando? No, no parecía ser eso, más bien parecía ¿Celoso?

—Espera, Yoite acaso ¿Estas ce…

—Adiós.

Ni siquiera me dejo terminar, me cortó de una y se fue adentro tan rápido como sus pies lo permitieron, incluso azoto la ventana y yo me quedé parado como idiota.

—¿¡Qué demonios fue eso!?

No paraba de pensar que eran celos, pero al mismo tiempo pensaba que era ridículo ¿Por qué estaría celoso? No pude sacarme eso de la cabeza un buen tiempo, y no ayudo que, durante los siguientes días se la pasara molesto conmigo, al menos no me evitaba como en el pasado, pero aprendió otra forma de evitarme estando presente, negándome el habla, muy apenas y me respondía y cuando lo hacía usaba un tono lleno de ironía, al menos me sentía orgulloso, estaba seguro que lo aprendió de mí, como fuera, Yoite estaba insoportable, y al mismo tiempo tan ausente.

Durante el discurso de don perfecto frente a la clase explicando el asunto del campamento, Yoite ni siquiera hablo, y aunque no lo estaba mirando por que intentaba dormir, estoy seguro que estaba parado atrás de Yami con la mirada perdida en algún lejano lugar.

—Eso sería todo ¿Quieres agregar algo Yoite?

Preguntó Yami, Yoite ni un solo sonido hizo, luego lo sentí volver a su asiento, yo seguía en mí misma postura, y lo estuve pensando un rato, debíamos elegir una pareja para el campamento, sería con quien viajaríamos en el autobús, y tendríamos actividades, y esas cosas, si era sincero quería que fuera Yoite, entonces recordaba las palabras que Kurama me dijo el otro día, dejar de ser tan tibio, o me apartaba o lo conquistaba, y hasta ahora no había hecho mucho por conquistarlo, me encontraba en una posición muy conformista, entonces pensé en Hinageshi y en como yo al menos tenía el privilegio de ser amigo de la persona que me gustaba, y como no estaba haciendo nada para aprovechar esa oportunidad, debía empezar a moverme.

—Antes de que se me adelanten, se mi pareja.

Le dije cuando por fin me había decidido, debía aprovechar cada oportunidad, empezando desde ahora.

—¿Pareja?

Yoite parecía confundido con mi petición, me re incorpore y entonces lo mire, en verdad el sujeto estaba demasiado ausente en su mundo.

—Sí, para el campamento ¿No pusiste atención? Acaban de decirlo.

No pude evitar querer reírme, era el vicepresidente y ni siquiera recordaba los requisitos del campamento, era sin duda gracioso.

—Se supone que Yami y tú son los que anuncian esas cosas ¿En dónde andas metido hoy?

—Lo siento, estoy preocupado por los exámenes.

—¿Entonces? —Insistí.

—¿Qué?

Creo que alguien intercambio su cerebro con Jonouchi este día.

—¿Quieres viajar a la luna? ¡Lo de ser mi pareja tarado!

—Oh… De acuerdo —Asintió —De todos modos, nadie más me lo iba a pedir.

No estaba seguro sobre eso, pero de todos modos era mejor apartar lugar en caso de cualquier cosa, ya estaba decidido a esto, solo esperaba no quedar como un tonto, aunque a estas alturas del partido, creo que ya había sido demasiado idiota ¿Qué más daba?

Durante las clases restantes estuve pensando en otras maneras de acercarme a Yoite, quien al menos ya había recuperado el buen humor, bueno el humor que solía tener siendo él, ya saben, Yoite es raro, después de meditarlo, me di cuenta que no había llegado a salir con él, siempre nos veíamos en la escuela o en casa, y yo no era de salir con amigos y esas cosas, pero debía intentar salir con él.

—¿Por qué no vamos a tomar un refresco?

Le pregunte mientras lo veía guardando sus cosas, él ladeo la cabeza, tal vez pensando en lo raro de la petición, pero al mismo tiempo pude notar que estaba feliz por la propuesta.

—Sí, tengo algo de tiempo —Respondió.

En cierto modo me emociono que aceptara, pero hice todo para que no se notara tal emoción, debía mantener la compostura.

—Voy a avisarle a mi hermana, te veo en la salida.

Le dije, mientras me apuraba a salir antes de que se me notara algo raro, no quería verme tan obvio y por ende tan bobo. Cuando fui a buscar a Yukina, estaba hablando con Hinageshi, y esto me refería con situaciones incomodas, al menos Yukina estaba bien con el asunto, y era lo importante.

—Yukina, hoy no te voy a acompañar a casa.

Yukina volteo a verme sonriendo, Hinageshi me miró, primero con un rostro serio, luego sonrió, yo por mi parte seguía con la misma expresión apagada.

—Hola Hiei —Saludó Hinageshi.

Asentí con la cabeza para saludarla, y volví a mirar a mi hermana.

—De acuerdo, yo me quedaré un rato más ayudando a Hinageshi.

—¡En verdad me has salvado Yukina!

La chica tomo las manos de mi hermana y la miro con un brillo en sus ojos como si fuera su salvadora, las mire un momento en silencio antes de despedirme.

—Vete con cuidado, nos vemos —Finalice.

Iba bajando las escaleras cuando me encontré con Yusuke y su novia, no novia, ella lo regañaba como de costumbre mientras él hacía caso omiso, iba a pasar de largo, pero Yusuke me detuvo.

—¡Hiei!

—No me metas en tus asuntos —Respondí.

—¡Que frío! Oye ¡Vamos a jugar al arcade!

—¡Yusuke te toca hacer el aseo! —Respondió Keiko.

Ella le lanzó la escoba que llevaba en su mano, mientras yo me apresuraba a bajar, no iba a dejar que me volviera a meter en sus tonterías, cuando llegue abajo, Yusuke de algún modo logro escaparse de Keiko, quien le volvió a arrojar la escoba, esta vez golpeándolo en la espalda, eso sin duda era peligroso, pero ¿A mí que me interesa? Seguí mi camino y vi a Yoite parado mirando de nuevo a un punto lejano, cuando me acerque le toque la espalda para llamarlo, por momentos podía jurar que algo le hacía sufrir, como si algo en su interior le doliera, pero no decía nada, a pesar de que aquello se podía escapar por momentos él simplemente no decía nada.

—¿Listo?

Pregunto mientras evadía mi mirada, de nuevo intentando ocultar que algo le inquietaba, sujete su mano intentando averiguar aquello que le dolía, pero ¿Tenía derecho a averiguarlo? Ni siquiera yo les permitía a otros saber sobre mí mismo, Yoite era parecido, creo que no tenía derecho a intentar quebrantar aquella muralla que él había creado, así que simplemente nada pudo salir, las palabras se atoraron en mi garganta y murieron ahí dentro.

—¡Ey! Si es mi pareja favorita del año.

De pronto hizo acto de presencia Bakura, como siempre actuando como un idiota mientras sonreía de forma burlona, sentí como Yoite intento apartar su mano, pero la sostuve con más fuerza mientras mi mirada se iba al albino, fruncí el ceño, este sujeto nunca traía nada bueno.

—¿Qué quieres Bakura? —Pregunte.

—Imagino que van a ser pareja para el campamento —Respondió.

—¡Obviamente! Qué lástima que tú no puedas serlo con tu novia.

Conteste de forma tajante, aparte mi mano de la de Yoite, pero en su lugar la puse en su cintura, fue un acto impulsivo de mi pate, incluso él pareció estremecerse de lo repentino, a veces no podía evitar el querer apartarlo de este desquiciado, era como si no supiera donde colocar a Yoite para protegerlo, y solo podía sentirlo seguro cerca de mí. Bakura por su parte soltó un bufido.

—Como si eso me fuera a detener, tengo mis maneras de llegar a Miho, tal vez incluso me la folle la primera noche sin que me atrapen.

Este idiota pervertido, sin duda podía decir las cosas más vulgares y asquerosas sin sentir ningún tipo de vergüenza ¿Cómo es que tenía amigos? Había una diferencia abismal entre Yami y él, no entendía como simplemente se llevaban bien, ya ni decía nada de la novia, esa chica se le notaba que le faltaban tuercas en la cabeza.

—Eres un asqueroso, pelos de alambre —Respondí con disgusto.

—¡Oh por favor! ¿¡No pensaste en lo mismo!? Te vas a quedar en el mismo cuarto con el sombrío, en verdad ¿No planeas hacer nada? No me la creo.

Cuando dijo eso fue como si me hubieran dado un golpe en la cara ¡Era verdad! Había omitido el hecho de que iba a compartir habitación con Yoite ¡No es que fuera hacerle algo! Lo del beso de por sí fue muy invasivo, pero no iba a hacerle nada más ¡Ni loco me comparaba con este, pelos de alambre! ¡Vamos! Sólo íbamos a convivir por dos semanas en una misma habitación, nada del otro mundo, el hecho de que me gustara no significaba nada, tenía autocontrol, creo que era más probable que empezáramos una pelea, a que pasara otra cosa.

—No me compares contigo, yo tengo autocontrol.

—No me lo creo, eres todo un virgen sin futuro.

Para ese punto ya había soltado a Yoite y me había metido en una discusión sin sentido con el pelo de alambre, en medio de eso, vi como Yoite se iba caminando pasando de largo de nosotros, así que dejé por la paz la discusión y me fui a seguirlo.

—¡Conozco un buen lugar para que practiquen! ¡Sólo pídeme la dirección!

Grito sin tener una pizca de vergüenza, lo mire de reojo, antes de regresar mi vista al frente y chasquear la lengua, era un idiota sin sentido del ridículo.

—¡Espérame tonto! ¿¡Por qué vas tan rápido!?

Le grite a Yoite, quien avanzaba a largos pasos, tal vez intentando escapar de las idioteces de Bakura.

—Tú eres lento —Respondió.

—¿¡Yo lento!? ¡No me hagas reír popotitos!

Llamarme lento a mí era una burla sin duda, Yoite desaceleró y me miro como si no entendiera el nuevo apodo que le había creado ¿Era en serio? Sin pensarlo mucho le toqué la pierna y lo hice soltar una especie de grito ahogado, luego se puso rojo, aquello me resulto divertido.

—¿Ahora lo entiendes popotitos?

Sonreí, mientras por su parte me miro molesto frunciendo su ceño, creo que yo era la persona que lo hacía fruncirlo más seguido, en la escuela no existía más persona que le pudiera sacar tantas reacciones, y por algún motivo eso me daba orgullo.

Después de eso seguimos nuestro camino en silencio, yo estaba pensando a dónde ir, no conocía muchos lugares, y a este punto se me hacía insulso sólo comprar un refresco, quería intentar pasar un rato con él, así que no tuve más opción que ir a la tonta cafetería a la que lo llevó Yami, no era algo que me agradara, pero no había más opciones.

—Ey, no me veas así, no conozco muchos lugares de por aquí.

Le dije cuando él me volteo a ver confundido por mi elección, me encogí de hombros y entre, no tenía caso darle más vueltas, no había un significado detrás de esto, supongo.

El sitio tenía música de ambiente, y al menos no había muchas personas, no era el tipo de lugar que frecuentaría, como fuera, camine hacia el fondo donde el sonido no fuera tan fuerte, y donde estuviera alejado de la vista de los demás, cuando nos sentamos, una mesera se acercó para darnos el menú, luego se marchó, noté que Yoite parecía buscar a alguien con la mirada.

—¿A quién buscas?

Le pregunte mientras revisaba lo que había en el menú.

—A Betty… No, creo que se llamaba… ¿Sakura? No me acuerdo.

—¿Esa quién es?

—Era una mesera que estaba enamorada de Yami, le apode Betty.

—Y dices que el nombre Candy es horrible.

No pude evitar reírme, Yoite era muy ocurrente.

—Betty suena más amistoso y menos dramático ¿Quién se llama Candy y es feliz?

—Betty suena a una trepadora sin autoestima ¡Olvida eso! ¿Qué vas a ordenar?

Corté el royo, no iba a discutir sobre cuál nombre era menos dramático, debíamos dejar de convertir todo en una discusión sin sentido, en verdad estas cosas solo me pasaban con él, Yoite entonces se rio y me le quedé viendo atento, me gustaba mucho cuando se reía, su risa me hacía sentir tranquilo.

—Limonada y un pastel de chocolate.

Respondió una vez que dejo de reírse.

—Que gusto tan refinado caballero.

—Claro, tú vas a pagar ¿No?

—Sólo no pidas el pastel más caro.

Rodé los ojos, mientras llamaba a la mesera de antes y le pedía nuestra orden, una vez que lo anoto se fue con su actitud llena de felicidad, debía ser fingida, dudo que alguien que trabaje de mesero sea feliz.

—Creía que tomaríamos un refresco.

Dijo Yoite de pronto sacándome de mi hilo de pensamiento sobre que trabajos eran más miserables que otros.

—Tu fuiste el que ordeno el pastel y la limonada primero, me vería tonto tomándome el refresco, mejor un café para verme más acorde a la ocasión.

—¿Creías que ordenaría un simple refresco en una cafetería donde hay delicioso pastel? Que mala impresión tienes de mí.

—Sí, a veces olvido que tienes tres estómagos y que tragas como si no existiera un futuro.

—Tengo cinco, y nunca sabes, tal vez mañana nos invadan los hombres topo cansados de vivir bajo nuestros pies.

Nah, creo que nos conquistarían primero las vacas, hartas de que nos comamos a sus terneros.

—Ya me deprimiste con eso, dejare de comer ternero…

—¿En serio? Te iba a invitar a una barbacoa el próximo mes.

—Creo que dejare de comer ternero a partir del próximo año —Se rio —Que conversación más tonta.

Entonces ambos nos empezamos a reír, era extraño decir tantas tonterías sin sentirse realmente un tonto, estando con él fluía con naturalidad, era como si bajara todas mis defensas y me olvidara un rato de lo demás, cuando pasaba el tiempo con Yoite dejaba de estar tan a la defensiva y quitaba ese muro que había construido y podía ser un simple adolescente, era extraño, a veces me asustaba ese efecto que él tenía en mí, y, sin embargo, me seguía gustando que fuera de este modo.

Después de un rato, la mesera llegó con nuestra orden, Yoite parecía encantando con su rebanada de pastel incluso se tomó su tiempo para disfrutarlo, normalmente comía con grandes bocanadas; mientras él se entretenía con eso, yo tomaba de mi café, en medio de eso se me ocurrió algo bobo, saque una libreta e intente dibujar a Yoite, realmente era malo en eso al punto de que me causo risa mi propio dibujo

—¿Qué haces?

Preguntó Yoite cuando se percató.

—Emm nada.

Respondí intentando no reírme, aunque se me escapo una risilla.

—¿Qué tanto escribes?

Me reí, mi obra de arte estaba lista, Yoite entonces me arrebato la libreta y sonreí esperando ver su reacción, se veía muy serio intentando descifrarlo.

—¿Te la pasas dibujando a la gente?

Nah, solo a ti.

Era una idea tonta que pensé, pero resulto ser bastante divertida, Yoite seguía observando el dibujo, por ratos su cara se llenaba de consternación.

—Espera ¿¡Por qué me pusiste una flor en la cabeza!? ¿A caso soy una maceta?

—No lo sé, no cuestiones a un artista —Me reí.

—Pues eres pésimo dibujando ¿Por qué hay un pájaro obeso atrás de mí?

—Es una taza —Respondí.

La quise poner a un lado, pero bueno, las cosas salen de forma distinta a lo planeado.

—Yo también quiero dibujarte.

Dijo mientras me arrebataba la pluma y luego usaba otra hoja para dibujar, me sorprendió que quisiera hacerlo, y al mismo tiempo me daba curiosidad lo que fuera a dibujar, continúe tomando de mi café mientras lo dejaba inspirarse, cuando termino me mostro el dibujo, alcé mi ceja mientras seguía sosteniendo mi taza, su dibujo era interesante.

—¿Por qué me pusiste un ojo en la frente?

—Me equivoqué al ponerlo muy arriba, y como no se puede borrar, lo dejé e hice el otro abajo, además se ve lindo.

¿Qué tiene de lindo tener un tercer ojo? Yoite tenía una percepción de lindo muy rara.

—¿Por qué salgo enojado? Esa cosa parece que quiere morder.

—No cuestiones la percepción del artista.

—Lo embarraste de chocolate.

Los dos miramos atentos esa mancha embarrada en la hoja, luego nos miramos a nosotros y nos reímos, éramos tan tontos, le di el último sorbo a mi café antes de dejar la taza, luego seguí mirando el dibujo de Yoite, aunque de un momento para otro Yoite se puso tenso, fue un cambio muy repentino, todo parecía estar bien hace un segundo.

—¿A caso tiene radar?

Se cuestiono, parecía estar irritado por algo mientras volteaba hacia las otras mesas.

—¿Quién tiene radar?

Lo observe sin entender a lo que se refería, entonces mire hacia donde él lo hacía, y en una mesa estaba Hinageshi y sus amigas, al parecer ya había terminado sus asuntos con Yukina y ahora venía a pasar el rato al café ¿Qué con eso?

—¿Hablas de Hinageshi? —Pregunte.

—¿¡Por qué no me sorprende que recuerdes su nombre!?

De acuerdo, de nuevo se puso raro.

—¿Por qué te molestas por eso? No es como si no recordara algunos nombres…

—¡Eso haces! ¡Tú nunca recuerdas nombres!

—¿Qué importa? ¿Por qué de pronto te enojas? Siempre que ella aparece te pones extraño.

—¡Precisamente importa por qué es ella!

Yoite golpeo la mesa con su mano, y aquello me irrito ¿Qué demonios le pasaba últimamente? Cuando se ponía así era insoportable.

—Por Enma, no me gusta cuando te pones así.

—Y a mí no me gusta el café, pero aquí estamos.

¿¡Eso qué tenía que ver con el asunto!? De pronto estábamos en una estúpida pelea, y metía a las bebidas en esto, y yo de soquete siguiéndole el juego.

—A mí no me gusta la limonada, el café es mucho mejor.

—¿Estas defendiendo esa cosa amarga?

—¡La limonada es agria!

Levante más mi tono de voz, esto no nos llevaba a ningún lado, entonces él estallo.

—¡Odio el café, odio que me confundas, odio que siempre peleemos, odio no entender que es lo que sientes ni lo que piensas realmente! ¡La odio a ella! ¡Odio que seas amable con ella! ¿¡Por qué eres amable con ella!? ¡Tú nunca eres amable con nadie!

Yoite grito tan alto que me sorprendió, incluso mi enojo se bajó un poco, una mesera se acercó para pedirnos que dejáramos de discutir, Yoite la ignoro, se levantó de golpe asustándola, la pobre chica se hizo para atrás esperando lo peor, pero Yoite lo único que hizo fue tomar sus cosas, después de escucharlo decir todo aquello sólo podía pensar en una única cosa por más ridículo que me pareciera.

—¡Espera! ¿¡Estas celoso de ella!?

La simple idea me parecía asombrosa, incluso me costaba creerlo, y decirlo no era mucho mejor.

—¡No!

Me grito, y bueno eso tiene más sentido, él salió rápido del lugar dejándome con más dudas, puedo sentir como todos miran hacia mi dirección, incluso esa chica, y eso vuelve todo más incómodo que antes, pero ni siquiera tengo tiempo para seguir procesándolo pues Yoite vuelve a entrar llamando la atención de todos, él parece ignorarlos y venir hacia mí, una vez que se para a un lado volteo a verlo, parece que no ha terminado de enojarse.

—Es mentira, estoy mintiéndote —Dice.

Si hace un momento me sentía confundido, ahora no entendía absolutamente nada ¿Se volvió loco?

—¿Qué?

Frunzo el ceño mientras lo miro desde mi lugar, la mesera vuelve a acercarse, la pobre chica parece al borde de las lágrimas, ahora sin duda su felicidad fue extinguida.

—Por favor, no inicien una pelea les voy a pedir…

Yoite me sujeta de la camisa ignorando a la mesera, y aquí vamos de nuevo, otro puñetazo, los otros dos me los merecía y lo reconozco, pero este sin duda no sé por qué… Y de pronto mi mente se queda en blanco, choca sus labios contra los míos haciendo que nuestros dientes se impacten, duele un poco, pero ignoro eso, estoy más sorprendido por el hecho de que me esté besando, él se aparta, y yo me quedo sin palabras.

—¡Sí! ¡Estoy celoso, demasiado que me abruma! ¡Me gustas, aunque eres demasiado tonto para darte cuenta! ¡Por eso te odio!

—¿Q… ¿Qué?

—¡Y dame mi dibujo!

Mi mente sigue intentando entender lo que ocurre, y él sigue hablando del dibujo, el cual arranca del cuaderno y se da vuelta, sin más explicaciones ¿¡Qué demonios le pasa!? ¡Y nunca dije que le iba a dar el dibujo! Alcanzó a gritarle antes de que salga.

—¡Decídete! ¿¡Te gusto o no!? ¡Me vuelves loco!

Él no responde, sigue su camino hacia la salida, esta demente, y yo tengo la cabeza echa un desastre, mi mirada se posa en su vaso de limonada sin terminar.

—No me gusta la limonada… —Susurro —El limón es muy agrio.

Notas del autor.

Creo que hasta ahora se nota que estoy mezclando elementos de mi cultura con la japonesa ¿A qué me refiero? Sobre el orden del grado escolar, soy consciente que en Japón no se menciona la preparatoria como tal, sino que se maneja el termino escuela secundaria o escuela media, mientras la elemental abarca la primaria y secundaria, pero cuando inicie mi historia desconocía los términos, y ahora por comodidad los deje así, también la mezcla de encargados de clase y el comité o consejo estudiantil, otra mezcla de lo que he visto en series americanas y el anime. Sobre el viaje escolar, tengo entendido que solo el último año hace el viaje, otro detalle que desconocía en su tiempo, pero como es importante en la historia dicho campamento lo deje así, explicando por que la excentricidad de llevar a todos los años, y cómo son Hiei y Yoite de forma individual no accederían a ir a un campamento con sus amigos (y no tan amigos) tan fácilmente, para evitar complicaciones decidí que siguiera siendo algo por parte de su escuela, y para que tuviera sentido, metí a Seto Kaiba en la ecuación, aunque como ya mencione antes, no tomen muy en serio lo que aquí pasa, solo es una secuencia de eventos convenientes y extraños.