¡Love, yes I Do!
By: HybridVirus

Disclaimer: Hetalia y sus personajes son pertenencia de sus respectivos dueños, solamente soy dueña de Rafaela y no hay ninguna ganancia con esto, más que darles amor a las relaciones de mi país con otros países; solo soy una fan que escribe para fans.

Pd: Se aceptan donaciones en PP :La descalabran:

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Capítulo XIV

Los orbes cerúleos se abren de par en par, al sentir la forma en que los dedos de la latina se aferran a su quijada. El gesto en el rostro de Rafaela solo puede ser descrito, como una mezcla entre la indignación y una desmedida ira, que parece atravesar cada centímetro de su ser.

–No me digas de ese modo, además si me quisieras un poquito Alfredo… Jamás habrías hecho esa estupidez.

La sensación de ser empujado le hace soltar los descansabrazos, para llevar una de sus manos hacia su mandíbula. En un Intento por entender de donde es que semejante agresión, se hace presente en su pequeña y usualmente calmada esposa.

Porque anteriormente la ha visto apretar los dientes, y sonreír a pesar de que se encuentra completamente furiosa. Pero esta vez, las cosas en verdad demuestran ser algo muy distinto, a la manera en que su dinámica funciona usualmente.

–Babe, no te equivoques…

Susurra el estadounidense con un gesto repleto de tristeza, al mismo tiempo que se acerca una vez más a la latinoamericana. Las manos de Alfred se colocan sobre las mejillas de la mujer, para presionar una vez más su frente contra la de ella.

Es el momento de admitir la realidad, es momento de ser honesto con la mujer con la que se ha casado. De cierta forma entiende a su madre, porque pocas personas aceptarían hacer las cosas de este modo. Pero también puede comprender la molestia de Rafaela, a sus ojos la está engañando con otra mujer.

Esto no estaría pasando, si le hubiera dicho la verdad desde el principio.

–I do love you, but…

Los parpados de Alfred se cierran mientras las yemas de sus pulgares, se deslizan contra la cálida piel de la mexicana. Ha extrañado esto, la agradable sensación de la cercanía de alguien. La misma que nunca ha sido impuesta, a diferencia de la forma en que su madre revolotea siempre a su alrededor.

Siempre pendiente de cada una de sus acciones, y sin darle el menor atisbo de espacio personal. Un tembloroso suspiro escapa de sus labios, al percibir las notas del almizcle, gardenias y azúcar morena del perfume, que aun revoloteaba como un fantasma en el departamento.

El palpitar de su corazón se acelera sin control, porque no puede negar que en verdad siente algo por su esposa. En verdad aprecia las sonrisas que le dedica, la libertad que le brinda al dejarlo ir y venir a sus anchas. El cariño que puede percibir en sus ojos… el mismo que lo hace sentir culpable, por no poder verla del mismo modo en que hace con Natalia.

–No me siento atraído sexualmente por ti…

Las manos de Alfred se aferran a su rostro, preparándose para intentar evitar su escape a toda costa. Su madre le dijo que todo estaría bien, que Rafaela estaría feliz porque ninguna mujer que se casa sin verdadero amor, está dispuesta a acostarse con un hombre que no quiere por completo.

Entonces ahora todo debe de estar bien, ¿No es así? Ahora sabe la verdad, sabe que no la está engañando. Si, cometió un error al no decirle las cosas antes, pero estaba haciéndolo ahora. En este instante estaba ofreciéndole, aquello que cualquier persona en un matrimonio arreglado anhelaría. Un escape al indeseado contacto sexual, que en verdad no se quiere tener.

–I love you babe, eres amable, dulce y enserio aprecio que te preocupes por mi…

El escozor en sus ojos es la prueba innegable de que, se encuentra aquí con el corazón en la mano. Esperando por una oportunidad para arreglar esto, porque sabe de sobra que su hermano, no lo perdonara por haber cometido esta falta.

Recordaba a la perfección cada una de las ordenes que recibió, el día en que acepto tomar el compromiso como propio. Allister le había exigido cumplir con las cosas al pie de la letra, así como también estaba consciente de que todos sus hermanos, no esperaban en verdad mucho de él.

Por eso le había sorprendido que su hermano mayor, aceptara a regañadientes confiarle a Rafaela. En especial cuando el resto de sus hermanos, le habían mirado negativamente ante su decisión por aceptar semejante cosa.

–Pero… no quiero hacer esas cosas, no contigo…

Las palabras de sus hermanos resuenan en sus oídos, al mismo tiempo que sus manos se deslizan sobre la piel de su acompañante, para envolverla con sus brazos y aferrarse como puede a ella.

Sabe que es cierto cada vez que sus hermanos lo han llamado egoísta, porque sabe que está siéndolo en este mismo instante. Esta aquí pidiéndole a una mujer furiosa, que abandone sus justificadas emociones. Para volver con él y seguir viviendo de la misma forma, en que lo han hecho por este tiempo que han estado juntos.

No puede prometerle cambiar esta situación, porque sabe de sobra que no quiere tocarla de ese modo. Ni siquiera le pasa por la cabeza la mera idea, de hacerle una promesa falsa de que intenten tener coito. Porque simplemente no puede hacerlo, al menos no con ella…

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Los parpados de Alfred se aprietan, en un desesperado intento por no abrir los ojos. El silencio de Rafaela es algo completamente aterrador, y no está seguro de si la mujer está pensando en sus palabras, o si simplemente está en un completo estado de shock.

El rubio se muerde el labio inferior en un intento, por detener cualquier otra palabra que intente escapar de sus labios. Primero necesita estar completamente seguro de que Rafaela, en verdad entiende esto que le está diciendo… ¿Puede ver la libertad, que le está ofreciendo?

Una parte de él tiene la esperanza de que ahora, que su esposa conoce la realidad detrás de toda esta vergonzosa situación. Estará dispuesta a dar un paso hacia atrás con la decisión del divorcio.

–Sé que debí decírtelo antes… pero tenía miedo.

Porque la realidad no es que él no la quiera, porque está seguro de que absolutamente nadie en este mundo, puede siquiera soñar en acercarse un poco al afecto que siente por ella. Los dientes de Alfred se aprietan con fuerza, porque sabe que eso no es completamente cierto…

Sabe de sobra que hay una excepción muy clara a sus palabras, porque no tiene la menor duda de que su hermano mayor… la quiere quizás aún más que él. Allister siempre procura a su familia por encima de todas las cosas, eso es algo que tanto su madre como sus hermanos saben a la perfección.

Para el primogénito de los Kirkland su familia tiene prioridad, así que debe admitir que le es realmente aterrador ver la manera, en que su hermano le da la espalda por completo, para ponerse del lado de Rafaela. La cabeza de la familia no le ha dado ni una sola oportunidad, para que diga una sola cosa en su defensa.

–Miedo de cuánto daño nos haría esto…

Es ahora que cree entender un poco mejor la aversión de su madre, junto a esa terca necesidad de mantener a su hermano y a su esposa, lo suficientemente alejados el uno del otro. Cuando se trata de Rafaela, su hermano parece no tener un solo filtro de por medio, que sea capaz de detener sus acciones.

Algo se le revuelve en el estómago al entender, que quizás todas las palabras de sus hermanos… tienen mucha más verdad de la que ha querido ver. Si se detiene a analizar detenidamente las acciones del escoces, es obvio que para su hermano… él no tiene la misma prioridad que su esposa.

Allister es su hermano y comparten un lazo de sangre, mismo que ha podido ignorar sin el menor problema, en cuanto una mujer ha ido a suplicarle por algo. Usualmente reiría y diría que es comprensible, porque algunos hombres son debiluchos, manipulables e incluso ilusos ante las lágrimas y engaños de las mujeres.

Pero su hermano mayor no es así, su hermano no cede ante las lágrimas de su propia madre. Allister es firme con sus decisiones y sus acciones, no hay forma en la que alguien pueda manipularlo.

–Pero ahora sabes la verdad, no hay porque preocuparnos más ¿Verdad?

Entonces solo queda detenerse a pensar en el hecho de que Rafaela, ha conseguido que su hermano abandone su deber en la compañía, para hacer que sea él mismo pelirrojo quien lo obligue a firmar un papel, en vez de enviar a uno de los tantos matones que tiene a su servicio.

Eso es mil veces más aterrador que el mal genio del europeo, el saber que alguien que no es un pariente inmediato, puede beneficiarse de semejante forma… debe ser la razón detrás del miedo, que mantiene a su madre tan tensa.

Acaso… ¿Es esta la verdadera razón por la que su madre, insistió en que debía de ser él quien se casara con Rafaela? Finalmente, los ojos de Alfred se abren para encontrarse con el rostro de la más bajita. Ya no hay necesidad de ocultarse, o de sentir la más mínima ansiedad… porque ahora saben quiénes son en verdad.

–Sé que Igualmente tienes necesidades, así que no es gran cosa si nos acostamos con alguien más.

Su madre tiene toda la razón, no están casados porque así lo decidieran ellos mismos. Es por culpa de su familia que están juntos, eso no significa que tengan que vivir atados el uno al otro. Pueden vivir plenamente estando juntos y siendo libres de cualquier pesadez.

Debió de hacer esto desde el inicio de su matrimonio, porque ahora finalmente… se siente mucho más ligero sobre la culpa, que ha cargado innecesariamente en sus hombros. Pueden quererse a su modo y simplemente no acostarse el uno con el otro ¿Qué más pueden pedir ambos de este arreglo?

–Porque al final del día, a quien amo es a ti.

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La sonrisa en los labios de Alfred desaparece lentamente, al ver la forma en que los orbes miel se mantiene fijos en su rostro. El claro ceño fruncido sobre las facciones de Rafaela, no predica absolutamente nada bueno para él y está consciente de que su esposa, no tiene siquiera una pizquita de ganas de volver a escuchar sus palabras.

'¿De dónde has sacado, que esa mierda está bien?' un escalofrío se desliza sobre la columna del americano, porque no puede negar la completa repugnancia que escapa de los labios de la mexicana.

Un gesto avergonzado se apodera de su cara, porque jamás pensó que está clara agresión fuera la respuesta, a sus emociones convertidas en palabras. Alfred no puede negar que le sorprende la furia, que puede ver en los ojos de su acompañante.

–¿Es eso lo que la bruja le decía a tu padre, para justificar que lo engañaba?

Los dientes de Alfred crujen al escuchar esas palabras, porque como bien dicen la verdad es amarga y duele bastante. Mas cuando jamás pensó que Rafaela, se expresaría de semejante forma de su madre. ¿Tan molesta esta, que se encuentra dispuesta a incluirla en esta discusión?

Los dedos de Alfred se curvan al mismo tiempo, que su respiración se acelera cuando uno de sus dígitos se presiona bruscamente, contra el hombro de la mujer para empujarla en una clara advertencia, porque no vuelva a repetir semejantes cosas en su presencia.

–Te lo advierto Rafaela, no te atrevas a hablar así de mi mamá.

'Querrás decir, de mi esposa' sisea en un tono venenoso la latina, al mismo tiempo que golpea la mano de Alfred, asegurándose de alejar la extremidad de su cuerpo. 'Porque fue con ella, con quien me case ¿No?' acusa con gracia la joven, al mismo tiempo que le sonríe de lado a su exesposo.

'El anillo que me diste, el vestido, la ceremonia, absolutamente todo fue elegido por ella.' Las manos del estadounidense se aprietan con fuerza, porque sabe que es cierto, desde el anillo hasta el más pequeño e insignificante detalle fue elegido por su madre. Ninguno de los dos tuvo la oportunidad de siquiera dar una opinión al respecto.

–Yo hablo como se me dé la gana de esa harpía, y nadie puede detenerme Alfred.

Él estaba acostumbrado a esto… a que los aspectos de su vida, fueran elegidos por una persona distinta a él. Por eso no le había parecido anormal, que su madre intentara a toda costa que Rafaela se casara con él, pero la falla en el plan de su madre.

Es que Rafaela no era como él, no estaba dispuesta a aceptar lo que le ordenaran. Desde el inicio su esposa se había quejado, y es a causa de eso que siempre terminaban discutiendo. Nunca había aceptado darle un lugar en su parte de la compañía, ni cederle un poquito de poder a pesar de que su madre, siempre insistiera en que compartiera la carga.

–¡No le voy a dar nada a esa bruja, así como tampoco te daré nada a ti!

El corazón de Rafaela late completamente fuera de control, porque no tiene sentido que Alfred pudiera evadir a la seguridad del edificio, tampoco que llegara hasta aquí sin que alguien interviniera por él. Es completamente imposible que nadie intentara detenerlo, así que ahora tiene que arreglar esto a la brevedad posible.

Algo está pasando y no le gusta el siquiera pensar, que está ocurriendo prácticamente frente a sus narices mientras ella está aquí, atrapada teniendo esta patética excusa de charla con una persona, a la que no quiere siquiera ver por el momento.

El repentino 'Tink' del teléfono en su escritorio, la hace dirigir la mirada hacia la pantalla. Haciendo que trague en seco, al ver las palabras que aparecen debajo de la notificación.

'¿Escuchaste el repicar de las campanas?'

Hay un claro énfasis en cierta palabra, la misma que empezó como un chiste entre Seamus y ella, uno que han cuidado con el paso de los años, y que ahora saben significa una sola cosa. Que hay que dejar absolutamente todo lo que se esté haciendo, y correr porque el otro necesita ayuda.

Continuara…

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Hybrid-Virus

Yo! Buen día lectores, no andaba muerta solo andaba con la auditoria del departamento contable. Me estresa porque siempre la entregan atrasadísima, y se junta con las revisiones de los otros departamentos de la empresa. El estrés de esos días es algo mortal, además de la toxicidad en cuanto cuestionas los detalles que no cuadran. D:

Volviendo a lo verdaderamente importante, a Rafaela no le gusta que la llamen "Darling", que vendría a ser cariño en español, pero no es porque le disguste el apodo. Es más bien porque sabemos que Allister, es la única persona que le dice de ese modo.

Hay una percepción errónea de mi México y su relación con USA. Dependiendo de la situación, ambos pueden ser amigos, amantes, rivales, enemigos, etc. Ambos se tienen aprecio y saben que se necesitan el uno al otro. Pero no puedes ignorar la historia entre ambos países, como para decir "Somos los mejores amigos en el mundo, y nunca nada nos separara. No importa, que me hagas cosas realmente malas."

Rafaela tolera a Alfred y lo ve como un amigo, si como ese amigo abusivo que intenta chingarte, en el momento en que menos lo esperas. Un amigo que siempre ve, lo que le conviene a él y a veces se olvida, de que también tiene que devolver en esa relación. Pero que a final de cuentas aprecias, porque también has pasado cosas buenas con él.

Para Rafaela Alfred es ese amigo que te dice "Tocamos el timbre y corremos" pero que después te expone, y te hecha la mayoría de la culpa, cuando las cosas se salen de control. Así que no, Rafaela no odia a Alfred, hay momentos en que lo aborrece, lo detesta y no quiere verlo. Porque recuerda el resentimiento en su interior, algo que simplemente no desaparecerá nunca por completo.

Pero que después de que se le pasa, puede ver al gringo sin ninguna clase de inconveniente. Esta es una aclaración para esa persona, que dice que Rafaela es como todo México genérico, y que detesta por completo a Alfred. No puedes ver la relación toxica entre ambos, y esperar que siempre se agraden el uno al otro.

Es a causa de esto que decidí plasmar de este modo, la relación entre estos dos en esta historia, sabía que quería convertir esto en una tormenta. Un México que cede y sonríe a pesar de que no esté contento, hasta el momento en que las cosas llegan al límite, y no puede continuar más de ese modo.

La percepción del amor de Alfred esta torcida, gracias a la crianza que ha llevado a lo largo de su vida. Por lo que podemos decir que Alfie, si quiere a Rafaela. Solo que no del modo en que una pareja lo hace, es más bien el amor que uno siente por ese amigo, que sabes siempre estará ahí para ti. Por lo que, a estas alturas solo nos queda ver, si su amistad es lo suficientemente fuerte como para sobrevivir a esto.

Ahora que vemos la petición de ayuda de Seamus, solo queda pensar si se trata de un plan para que Allister y Rafaela se encuentren, o si enserio hay problemas por los que necesitan alguna clase de apoyo. ¿Ustedes que creen que pase? Esto en específico, vendría a ser como su "Palabra de seguridad"

Algo que se ha adaptado mucho con las situaciones actuales de la sociedad, la misma es una referencia al batallón de San Patricio. Ya que una de las tantas razones, que brindan para que los hombres desertaran. Fueron las similitudes que se encontraban entre ambos, como la devoción hacia la religión entre los habitantes de esos países.

Sin más por el momento, dejen un review y nos vemos en la próxima actualización.

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"Formemos parte de la línea de reviews, cuando leamos un fanfic con un personaje que nos gusta y no es muy común ver, de un fandom olvidado o de una historia que nos guste; dejemos un review, porque esa persona escribe para nosotros y que mejor forma de inspirarla y darle combustible para seguir"