Advertencias: AU-OOC-Boys Love-Crack shipps
Yu Yu hakusho y Nabari no ou, así como YUGI-OH! No me pertenecen, sus personajes, así como las series son de sus respectivos autores, esta historia va con el fin de mi entretenimiento y el de los lectores.
Capítulo 25: Viajando junto a un café amargo
Miraba el techo de mi sala mientras me encontraba recostado en el sofá; le daba vueltas a lo ocurrido, lo había hecho, le había confesado mis sentimientos, y lo había besado, y bueno decirlo sonaba bien, lástima que al ejecutarlo había sido todo un desastre, una pésima confesión, y un beso tan horrible, aun me dolía los dientes, era un completo asco para esto del romance, sin embargo, lo que realmente me preocupaba era la respuesta de Hiei ¿Cómo iba a reaccionar a partir de ahora? ¿¡Cómo iba a reaccionar yo!? De pronto todo el calor se fue hacia mi rostro ¡Qué desastre! Empezaba a arrepentirme de haberle dicho mis sentimientos, todo por tontos celos, tenía deseos de vomitar, correr, y gritar.
—¿Vas a ir a la escuela?
Preguntó Yukimi quien me miro extrañado de verme tumbado en el sillón, si era sincero no quería ir, pero tenía exámenes, toda una semana de horribles y largos exámenes, me levante con calma y suspire, seguía sin saber cómo reaccionar cuando viera a Hiei.
Cuando salí de casa lo vi saliendo junto a su hermana, en ese momento se me revolvió el estómago, ambos hicimos contacto visual, entonces como la persona madura que soy, con todos los nervios del mundo, volví a adentro sin mediar palabra ¡No estaba aún preparado! ¡Por Dios! ¡Había hecho el ridículo en el café! Aún no podía superar todo el desastre que yo mismo ocasione.
—¿Olvidaste algo?
Yukimi me miró confundido.
—Mi dignidad…
—¿Qué?
Después de esa situación tan vergonzosa me fui a la escuela, había llegado un poco antes de la campana, así que no hubo necesidad de hablar con Hiei, pero tenerlo a lado me volvía loco, si lo miraba a la cara recordaba todo, jamás volvería a ir a ese café, Dios la pelirroja y sus amigas vieron todo ¿Qué hacía si me las topaba en la escuela? No paraba de pensar en eso, sentí de nuevo dolor en el estómago, así que llevé mi mano hacia el lugar y aprete, seguro esa pelirroja pensaba que era patético, espera ¿A quién le importa? ¡A nadie! No es importante, a mí nunca me ha importado, aunque pensándolo mejor, jamás me había expuesto así frente a otros, tal vez el día de la cafetería frente a Yami y sus amigos, pero creo que me veía más imponente, acá fui un completo tarado, además esas personas han hecho cosas más vergonzosas de las que yo haré en mi vida, (olvidando lo del rap y el disfraz de panda, eso nunca ocurrió ¿De acuerdo?) quiero llorar.
—En verdad eres un desastre, Yoite —Dijo Miharu.
Estábamos comiendo el almuerzo cerca del almacén, desde ese lugar se podía ver las canchas, los chicos jugaban futbol, y con la mirada seguía la pelota, al menos contárselo a Miharu me había hecho sentir un poco más aliviado.
—No me podía concentrar durante el examen, no quiero venir a recuperación en verano.
Me sentía lamentable, Miharu tomo un sorbo de su jugo y luego saco la pajilla y se puso a jugar con ella mientras la movía con su boca, luego la devolvió a su lugar.
—No creo, eres muy astuto, tal vez solo baje un poco tu promedio —Respondió —¿Has hablado con él?
—No, cuando termine el examen él ya se había ido, además no estoy listo para escucharlo.
—¿Por qué? También le gustas ¿No?
—¡No lo sé!
Me sonroje, todo había sido bastante confuso hasta ahora, Miharu suspiro.
—Ustedes son super cabezotas, en verdad deberían dejar de gritarse todo el tiempo, y sentarse a hablar, te aseguro que en cuanto lo hablen, van a ser novios.
—¡No lo creo!
Miharu me miró exasperado.
—¡Se te confeso cuando le llevaron serenata a Yami!
—Eso fue una broma.
—¡Te beso en el almacén!
—Aún tengo dudas sobre eso, estaba muy oscuro…
—¡Me van a volver loco!
Miharu se hecho hacia atrás mientras ponía sus manos en su cabeza y se despeinaba, luego volvió a sentarse con calma y poner un rostro sereno.
—Habla con él.
—Lo haré cuando acaben los exámenes.
Solo esperaba tener el valor, y que esta vez saliera bien, por el momento debía concentrarme si no quería venir en verano a la escuela.
Durante los siguientes días, no había entablado conversación con Hiei, cada que lo veía me ponía nervioso, y él parecía no querer hablar conmigo, seguro seguía molesto por lo de la discusión, ni siquiera me había vuelto a buscar en el balcón, supongo que era mejor así, debía seguir estudiando y no podía distraerme más con el asunto, aunque en ocasiones me encontraba en mi cuarto mirando hacia la ventana, como si esperara verlo, cuando eso no pasaba en verdad me sentía decepcionado, habían demasiadas emociones dentro mío, y el constante dolor en mi estomago se hacía presente.
—¡Por fin libres!
Grito Jonouchi cuando la campana sonó, el último examen había terminado, todos parecían sentir un alivio, todos excepto yo, en verdad el estómago me estaba matando, voltee a ver a Hiei e intente hablarle, pero ni siquiera pude hacerlo, él se levantó y se fue sin mirarme.
—Yoite ¿Vamos juntos a la reunión? ¿Te sientes bien? Luces más pálido de lo normal.
Yami me observó, y yo intente verme tranquilo.
—Estoy bien, vamos.
Me puse de pie y tome mis cosas; durante la próxima semana solo asistiríamos a ver nuestras calificaciones, firmar, y ver quienes tendrían que hacer exámenes de recuperación en verano, el comité se reuniría y así dejar todo listo para el campamento que iniciaría el viernes de la próxima semana, en ese momento comenzaba a arrepentirme el haber aceptado ser pareja de Hiei para el viaje, ni siquiera era capaz de dirigirle la palabra, y él tampoco parecía querer hacerlo, juro que quiero irme corriendo y esconderme bajo mi cama para no salir jamás.
El dolor de estómago solo hizo intensificarse más durante la reunión, ni siquiera podía prestar atención, creo que algunos lo notaron, pues no paraban de mirarme, sus rostros reflejaban entre duda y preocupación; cuando la junta finalizó me tome mi tiempo para levantarme.
—¿Te sientes mal?
Pregunto Kurama, quien se acercó y me observó preocupado.
—Estoy bien…
—Estas muy pálido, y sudando mucho —Dijo Yami.
—¿Necesitas ir a la enfermería?
Botan también parecía preocupada por mi condición, incluso Shijima me miraba como si estuviera preocupada, o tal vez con lastima, creo que era eso.
—A casa… —Susurre.
Me levanté e intente salir rápido, me abrumaba demasiada preocupación por parte de los demás, era difícil manejar demasiada amabilidad, cuando salí, Shijima y Kurama parecieron irse apresurados cada uno por su lado, los ignore, mi única preocupación era volver a casa pronto, aunque cada paso que daba me hacía sentir mareado, con nauseas, sentía mucho calor.
—¿Yoite?
Alguien me llamó, voltee y era la pelirroja ¡Lo que me faltaba! Era la última persona que quería ver, sólo me hacía recordar lo que paso en el café, Dios de nuevo volvía el remordimiento y la vergüenza, me recargue en la pared mientras le daba la espalda.
—¿Podemos hablar? —Pregunto.
—¿Qué asunto tienes conmigo?
Creo que soné bastante frio al responderle, pero no quería hablar con ella, quería irme a mi casa, encerrarme y jamás volver, desconozco que expresión tenía en su rostro, tampoco quería verlo.
—Creo que hubo un mal entendido por mi culpa, había querido esperar hasta que acabaran los exámenes para hablar contigo, lo que paso con Hiei…
De pronto deje de entender lo que me decía, lo último que escuche fue el nombre de Hiei, después solo escuche sonido, ella hablaba, y hablaba, y yo me sentía más mareado, el estómago se me revolvía, de pronto la sentí tocarme la espalda y me aparte brusco de ella.
—No me toques…
—¡Lo siento! No parecías escucharme ¿Te sientes bien?
—¡Yoite!
Mire a Hiei acercarse, venía con Kurama, y fue el peor momento para que lo hiciera, se acercó hasta pararse enfrente de mí, dijo algo, y entonces lo vomite, quería sacar todo de mí ¡Pero no así! ¡Ah! ¡Había vomitado encima de Hiei! ¡Por Dios! Me incline evitando así verlo, y toque mi estomago que se seguía sintiendo revuelto.
—Te dije que se veía mal —Dijo Shijima.
En algún punto había llegado junto a Miharu, y esto se había vuelto aún más vergonzoso ¡Quería desaparecer sin dejar rastro! Iba a llorar, pero más vomito salió ¿¡Por qué Hiei no se apartaba!? ¡Le estaba vomitando los zapatos! Ni siquiera me atrevía a mirarlo, seguro estaba furioso, él puso sus manos sobre mis hombros, pero seguía sin querer mirarlo.
—Lo llevaré a la enfermería…
Escuche a Miharu, yo no quería moverme, estaba asustado.
—Iré a buscar algo para limpiar, Hiei deberías ir a limpiarte.
Creo que ese era Kurama, Hiei no pareció moverse, sus manos seguían en mis hombros, apretó un poco y luego por fin se apartó, fue entonces que me deje guiar por Miharu hacia la enfermería, me tomo de la mano, mientras yo miraba el piso.
—Le vomite encima… —Susurre.
—Sí, eso hiciste —Respondió Miharu —Es bueno que sueltes lo que llevas dentro, pero no me refería a que lo hicieras de ese modo.
—¡Por Dios lo vomite!
—No es tan malo.
—¡Es horrible!
Después de ese vergonzoso momento, estuve un rato en la enfermería hasta que Yukimi llegó por mí, no paraba de pensar en lo ocurrido ¿Qué cara habrá puesto Hiei? Seguro ahora si me iba a matar, no estoy seguro si me hubiera importado o no vomitar encima de alguien más, pero sin duda hubiera preferido que fuera a alguien más, no a Hiei.
—Fue debido al estrés, pero si ves que empeora llévalo de inmediato al hospital.
Escuche a Kazuho darle indicaciones a Yukimi, mientras yo me negaba a levantar la mirada, me sentía demasiado avergonzado, Miharu me sobaba la espalda en modo de apoyo.
—Vamos, Yoite —Dijo Yukimi —¿Quieres que te lleve también? —Le pregunto a Miharu.
—Aún tengo asuntos con el club, Yoite te hablo más tarde —Respondió.
No dije nada, solo asentí, me levante, y camine tambaleándome hacia la salida.
—Oye, espera… Nos vemos entonces —Se despidió Yukimi.
No recuerdo mucho de mi trayecto al auto y el regreso a casa, tampoco recuerdo nada de lo que Yukimi me dijo, creo que menciono que no tenía que presionarme tanto con la escuela, o algo así, lo único que sabía es que me cambie la ropa una vez llegando a casa, la arroje por ahí, y me tumbe en mi cama, no quería saber nada del mundo, solo dormir por siempre.
—Cúbrete bien, lavare tu ropa, Yoite ¿Hace cuánto tiempo que no ordenas tu cuarto?
Escuché a Yukimi hablarme, pero no respondí, yo ya no existía, solo era un cascaron vacío.
—No te hagas el que no escucha, cuando estés de vacaciones haremos una limpieza masiva en la casa.
—Yoite no existe, solo soy un cascaron sin alma —Respondí.
—Siempre te vuelves un cascaron sin alma cuando hablo de limpiar la casa.
Respondió mientras me acomodaba en la cama como una persona decente, y me cubría con una manta, tomo mi ropa sucia, dijo algo de traerme mi medicina al rato y algo sobre comer, no sé, por ahora no quería pensar en comida, así que tan sólo me entregue al mundo de los sueños, quería sentirme seguro en él.
Pase ese fin de semana descansando en cama, no tenía fuerzas, me sentía desgastado física y emocionalmente, al menos las náuseas habían desaparecido, aunque mi apetito seguía sin volver del todo, Yukimi solía traerme sopas, hacía mucho calor, no quería sopa, aunque la gelatina era bienvenida; Miharu había venido a verme, conversó sobre algunas cosas, yo solo lo escuche, no tenía ánimos de hablar, prometió volver mañana, solo asentí y volví a dormirme, agradecía que al menos no mencionara a Hiei, aun no me recuperaba de eso, me preguntaba si seguía enojado conmigo.
—Intenta no estresarlo, aún se encuentra débil.
Escuche a Yukimi hablar con alguien al otro lado de mi puerta ¿Quién era? Más importante ¿Qué día era? Empezaba a cansarme de estar recostado en cama, así que intente sentarme, pero me volví a tirar cuando escuche su voz.
—Sí, será rápido.
¡Era Hiei! ¿¡Qué hacía aquí!? Fingí permanecer dormido, escuché la puerta abrirse y cerrarse, y sus pasos acercándose, luego se detuvo, lo podía sentir parado a un lado de mi cama ¿Venía a vengarse? No estaba preparado, esperaba no verlo hasta el viernes si era sincero.
—Que bobo eres —Dijo.
¡Ya sé! ¡Por favor vete! Seguí fingiendo que dormía, intenté no tensarme ni hacer muecas, esperaba que se fuera pronto, sin embargo, pude sentir como pegaba su frente a la mía y por un momento casi pierdo el aliento ¿¡Qué estaba haciendo!? Sentí como sus labios rozaban los míos, me dio un beso rápido antes de apartarse, quería saber qué tipo de expresión había en su rostro, pero no me atreví a abrir los ojos.
—Recupérate pronto.
Dijo antes de salir, fue entonces que abrí los ojos de golpe, no podía creer que pude contenerme por todo ese tiempo, ahora sentía como el calor invadía mi rostro ¡Dios! ¿¡Por qué siempre venía y me confundía!? Cada vez era más difícil mirarlo ¿Cómo lo miraría el viernes sin sentir que iba a explotar? Me toqué mi rostro, ardía, luego puse un dedo en mis labios.
—Estoy perdido…
Me dije a mi mismo mientras volvía a tumbarme en la cama.
El lunes por la mañana decidí ir más tarde al colegio, de todos modos, las clases ya habían finalizado, solo tenía pendientes con el comité, el cual me miro muy atento cuando llegue a la sala, a este punto todos debían saber lo que ocurrió con Hiei y el vómito, es decir Kurama y Shijima eran algo comunicativos, una por que disfrutaba verme humillado, y Kurama, bueno era Kurama.
—Me alegra que te sientas mejor, Yoite —Dijo Botan sonriendo.
Asentí, y bajé la mirada, lo único que necesitaba ahora, era olvidarme del asunto. Los siguientes días tuve suerte de no ver a Hiei, tampoco me lo tope en casa, y no me contacto, estaba confundido, no sé si estaba enojado o no, tampoco podía llegar a una conclusión sobre sus sentimientos por mí, o lo que pensaba de mí, todo era tan confuso, supongo que el convivir en el campamento podría ayudarnos a esclarecer todo, y por fin poder hablar de nuestros sentimientos, supongo, en el peor de los casos discutíamos y no nos volvíamos a hablar, pensar en eso me hizo sentir inquieto, iban a ser las dos semanas más largas de mi vida.
—¿Estás seguro que te sientes bien? Podemos hablar con tu escuela.
Yukimi había estado observándome estos días, y realmente me sentía bien, creo que exageraba, al menos ya comía un poco más, y aunque me veía nervioso y decaído, no significaba nada, supongo.
—Estoy bien, puedo hacer el viaje —Respondí.
—Si te llegas a sentir mal, no dudes en hablarme, iré por ti.
Aunque sonaba tentador faltar al campamento, no podía hacerle eso a Hiei, sería injusto faltar y dejarlo solo después de que le dije que él no tenía derecho a faltar, además necesitaba buscar la forma de arreglar todo con él de una buena vez; la mañana era calurosa, me había despedido de Yukimi y tomado mis cosas, llevaba una mochila no creí necesitar tanto en estas dos semanas, bueno si necesitaba algo y eso era valor, paciencia y un milagro ¿Cómo era posible que desde que me di cuenta de mis sentimientos por Hiei, no pudiéramos resolver nada? Una cosa llevaba a otra, y todo se volvía un desastre.
Cuando llegue a la escuela, estaban acomodando a todos por año, y por sus respectivos grupos, los autobuses aún no llegaban, así que había algunas personas durmiendo en el piso, otros conversaban animadamente, mientras los encargados de grupo volvían a acomodarlos en sus filas, normalmente yo dejaba a Yami haciendo esa tarea, no quería lidiar con nadie, y menos tan temprano, me acerque a mi grupo, Hiei aún no había llegado, y sentí un momentáneo alivio que se convirtieron en nervios ¿¡Cómo le iba a hablar!? ¿¡Qué le iba a decir!? ¿¡Por qué estoy recordando el beso que me dio cuando fingía estar dormido!? ¡Dios!
—Hola, Yoite —Saludo Miharu.
—Buenos días —Respondí —¿Es muy temprano para entrar en pánico?
—Sí, aún no logró despertar del todo ¿Podrías entrar en pánico más tarde? Como eso del medio día estaría muy bien.
—De acuerdo… No puedo.
Me cubrí la cara cuando vi a Yukina y a Hiei llegando, a su vez venían Kurama y Botan, entre ese grupo, Botan era la única que venía con toda la energía del mundo, a pesar de que eran las 6:30 a.m. y que el sol apenas empezaba a querer asomarse entre las nubes, no pude evitar suspirar con fastidio ante tanta alegría, Miharu me observó muy atento haciendo que me descolocara con su mirada fija.
—¿Por qué me miras así? —Pregunte por fin.
Miharu sonrió divertido y negó.
—Por nada en especial, te veo luego.
Me dio unas palmaditas en la espalda y se fue a su grupo.
—No te vayas… —Suplique.
Él ya se había alejado, dejándome enfrentando solo mi destino, intente volver a mantener la compostura, poner mi rostro inexpresivo y tal vez, solo tal vez si no me movía nadie me vería.
—¡Buenos días Yoite! —Saludo Botan.
Bueno ¡Ella grito! Eso hizo que diera un brinco de la impresión, voltee a verla, mientras ella sonreía y se iba a ayudar a Keiko con su grupo, aquello fue raro.
—Buenos días —Saludo Kurama.
Me sonrió de una forma extraña, era amable, pero tenía algo raro, no tuve tiempo de averiguarlo, se había ido con su grupo a acomodarlo ya que Kaito no estaba teniendo éxito en eso, suspiré y volví a quedarme quieto mirando la nuca de la persona enfrente de mí.
—Buenos días, Yoite.
Ahora me saludo Yukina, sonriendo con su habitual amabilidad.
—Buenos días —Respondí.
Ella pareció complacida, miro a Hiei, y parecían tener una conversación de miradas, intente no verlos mucho, pero era como si no pudiera apartar la vista, Hiei se veía enojado, fastidiado, y temí lo peor, cuando ella se fue a formar de inmediato volví a mirar hacia el frente, él no me dijo nada, solo se quedó parado atrás de mí, quería voltear a verlo, aunque fuera un poco, y cuando me estaba girando el sonido de los autobuses me hizo volver a mi posición, me sentía demasiado nervioso.
Al menos espero que los asientos sean cómodos, será mejor dormir durante el viaje, por qué va a ser muy incómodo ir sentado al lado de este mal humorado chico.
Fuimos subiendo al camión que marcaba nuestro grado y grupo, Yami hacía un buen trabajo para poner orden, me sentí algo culpable de no ayudarlo, pero él sabía que odiaba ese tipo de actividad, antes hubiera pensado que estaba encantado de no tenerme a un lado, pero ahora supongo que él ha sido muy amable y comprensivo conmigo, nunca me ha forzado a realizar actividades que me incomoden mucho, estaba agradecido con él por eso.
Como éramos los últimos en la fila nos tocaron los asientos del fondo, era bueno, aunque también me asustaba la idea de morir sin que nadie supiera, no, morir sin ser visto era mejor, y menos catastrófico. Hiei se sentó a lado de la ventana, eso podría ayudarme a escapar en caso de que quisiera matarme, supongo; lo mire un momento antes de sentarme, en verdad se veía muy mal humorado, estaba recargando su codo en el soporte, mientras sostenía su rostro con la palma de la mano y fijaba su mirada hacia afuera con el ceño fruncido, él me miro de reojo cuando notó que lo observaba y no me sentaba, di un salto ante eso y antes de que me dijera algo al respecto me senté y mire hacia otro lado.
Cuando todos los grupos subieron a sus respectivos autobuses empezó el viaje, sentía demasiada incertidumbre al respecto, y no podía evitar mirar a Hiei de reojo por ratos, seguía en su misma postura, observando por la ventana. Pronto el autobús se llenó de alegría y cantos, conversaciones, risas, podía observar a algunos compañeros conversando con otros, bromeando, otros habían sucumbido ante el cansancio, no es como si me importara mucho lo que hicieran, pero creo que todo era mejor que mirar la cara de enojo de Hiei, tenía el presentimiento de que en cualquier momento me iba a arrojar por la ventana, yo era delgado, y con lo poco que había comido estos días, chance si cabía.
Intente dormir un rato, pero me sentía demasiado ansioso, tenerlo a un lado era demasiado para mi corazón, entonces de pronto escuche un sonido conocido, era un ronquido muy familiar, voltee y como imagine, se había quedado dormido, fue entonces que note sus ojeras, y su rostro cansado, aunque se veía más relajado, incluso inocente, de forma inconsciente acerque mi mano y toque ligeramente su mejilla, él ni siquiera reacciono, estaba profundamente dormido, sonreí un poco y entonces sentí que podía relajarme un poco, empecé a sentir mis ojos pesados, me sentía agotado a pesar de que apenas había iniciado el viaje, en algún punto me quede dormido, deje de escuchar sonido, y todo se volvió oscuro, no recuerdo si soñé algo en especial, pero me sentí en paz.
Sentía el sueño tan pesado que no me di cuenta de que había varios pares de ojos mirándome, las risas se escuchaban cerca así que acabé despertando, fue cuando noté a los demás observándome ¿Estaban tomando fotos? Me sentía aún adormecido como para entender lo que ocurría, fue entonces que me percate de que dormía recargando mi cabeza en la de Hiei, y él por su lado tenía la suya en mi hombro ¿¡En qué momento nos acomodamos así!? Hiei pareció estar despertando, y cuando lo hizo se movió rápido, entonces nos quedamos viendo y el color rojo en nuestras mejillas empezó a asomarse, frunció el ceño e intento alejarse lo más que el asiento le permitía, podría jurar que deseaba salirse por la ventana, los demás se rieron más fuerte y empezaron una extraña bulla.
—¿¡Qué les causa tanta gracia!?
Pregunto Hiei mientras intentaba verse rudo, pero con ese rostro sonrojado no parecía tener el resultado deseado.
—En verdad son una parejita muy adorable.
Respondió uno de los chicos riéndose, Hiei intento ir por él, pero lo sujete del brazo antes de que el que saliera disparado por una ventana fuera ese pobre chico, aunque mi acto hizo que todos volvieran a hacer ese sonido extraño de bulla, Hiei se soltó de mi agarre y ahora enfocaba su enojo hacia mí, tal vez después de todo si me iban a lanzar fuera del autobús.
—¡Chicos! ¿Qué ocurre allá atrás? Recuerden que no debemos levantarnos de nuestros asientos —Recordó Yami —Es peligroso, además están siendo muy mal educados.
—Sí, señor presidente.
Respondieron todos mientras volvían a sus lugares, la fiesta había terminado, Hiei se echó hacia atrás en un movimiento brusco, mientras se cruzaba de brazos inconforme.
—Es tú culpa por pegarte a mí de esa forma.
¿¡Mi culpa!? ¡Él también estaba recargado en mí! Es más, por la pose creo que él se recargo primero yo solo me incline un poco, él era el que solía invadir mi espacio personal ahora que lo pensaba, también fue su culpa que le vomitara encima ¿¡Quién le manda a acercarse tanto a mí!? Se puede ahorrar tanta molestia si no se acercará a mí.
—Hiei ¿En verdad quieres que hablemos de invadir el espacio del otro?
Su rostro se puso rojo de nuevo, me miró por el rabillo del ojo antes de chasquear la lengua, y quedarse callado; durante las siguientes horas Hiei durmió recargado en la ventana, por mi parte ya no pude conciliar el sueño, me daba temor acabar en otra pose extraña.
—Si quieres dormir, hazlo.
Dijo de pronto Hiei usando un tono muy serio, me estremecí de escucharlo tan de repente.
—No deseo hacerlo, gracias —Conteste —De igual modo, estamos por llegar a nuestro destino.
No sabía cómo hablarle, me sentía nervioso, y me asustaba acabar peleando.
—Como sea.
Sólo un gran bostezo antes de volver a pegarse a la ventana ¿Estaba cómodo? Me pregunto si era un buen momento para hablar con él, aunque creo que no, no lo era, había demasiado ruido en el lugar.
Cuando llegamos a nuestro destino, mi cuello me mataba, me había torcido sin darme cuenta, moví el cuello un poco y me puse de pie una vez que el autobús se detuvo, tomamos nuestras cosas y empezamos a bajar; el lugar estaba rodeado de un bosque, había bastante vegetación, y lo único que parecía ser obra humana era el hotel, supongo que Hiei tenía dos opciones para deshacerse de mi cuerpo, dejarme en alguna zona aislada del lujoso hotel, o en el bosque, era perfecto.
—Que fastidio.
Se quejó Hiei mientras se formaba atrás de mí, me preguntó qué era lo que le parecía molesto, el lugar lucía muy bien.
—Bueno chicos, me alegró que llegaran con vida.
Dijo Takanaga, y supongo que por eso Hiei se estaba quejando.
—¿¡Cómo que con vida profesor!?
Se quejaron todos los del grupo, el profesor se rio.
—Ya, ya, es broma, ahora en fila iremos hacia la recepción, sus jefes de grupo se encargarán de entregarles un croquis del hotel, y de las áreas en las que estaremos haciendo nuestras actividades, así como el horario de las siguientes dos semanas, recuerden siempre ir con su compañero, y no separarse del grupo, no olviden cuáles son sus habitaciones y cuiden sus llaves, no hagan alboroto, y respeten las reglas ¿De acuerdo?
—¡Sí! —Respondieron todos con ánimo.
Por momentos el profesor podía verse muy responsable, por otros, juraba que nos iba acabar perdiendo en medio de la nada, era confuso el sentimiento. Me acerque a Yami para ayudarlo una vez que entramos a la recepción, se nos entregó el croquis, el horario e instrucciones.
—¡Bien chicos! Yoite les entregara los croquis y el horario, recuerden cuidarlo muy bien, si pasa algo no duden en decirle al profesor, a Yoite o a mí —Dijo Yami.
A mí no por favor, pensé mientras les pasaba los papeles.
—Ahora en orden vamos subiendo a sus habitaciones —Dijo Takanaga —¿Saben? Yo la única vez que fui a un hotel en mi viaje escolar me toco dormir con diez compañeros en una misma habitación a la que se le metían los insectos por la noche.
Entonces se rio como maniaco mientras lo mirábamos algo preocupados de su salud mental, no conforme se le ocurrió acomodarnos por altura como si fuéramos niños de prescolar, y fue en ese momento cuando comencé a darme cuenta de lo alto que en verdad era, tal vez suena raro, pero no soy muy cociente de la altura de otros y justo ahora notaba que la mayoría de los chicos en mi salón no eran muy altos y bueno no me sorprendía que Hiei fuera el primero en la fila, eso me ocasiono gracia, podía ver como su cabello puntiagudo se movía en obvia frustración, seguro deseando matar al demente de nuestro profesor.
—Yo tengo hambre ¿A qué hora nos darán de comer Yoite?
Pregunto Jonouchi, quien estaba conmigo atrás en la fila, él enfrente de mí, era un poco más bajo que yo, pero no había gran diferencia.
—Al medio día —Respondí.
También tenía hambre, pero faltaba un largo rato de esto.
—¡Demonios! ¿¡Por qué le dan tantas vueltas al asunto!?
Maldijo Hiei, mientras lanzaba su mochila a un sofá; había sido un largo rato de recorrido en el hotel, y aún faltaba el recorrido de afuera, además de explicarnos las reglas unas cinco veces, no, creo que fueron seis, otro recorrido, volver a formarnos, pero ahora con nuestro compañero, otra vuelta, darnos nuestra llave y número de habitación, ver en la que se quedaría el profesor, y por fin dejarnos ir para dejar nuestras cosas, aunque pronto bajaríamos a comer, Hiei se quejó un rato, mientras se tiraba en una de las camas, así que yo me acomode en la otra en silencio. Lo tuve que despertar cuando fue hora de ir a comer con los demás a un gran salón, había una especie de buffet, así que fue momento de comer lo que no había comido en días, Hiei pareció pensar lo mismo y olvido un poco su mal humor.
Me senté en una mesa vacía, pero pronto fui acompañado por Yami, Jonouchi y Hiei ¿Por qué? ¡Ni idea!
—Aún están dándole un recorrido a los otros grupos, nos toca comer con los de tercer año.
Explico Yami mientras tomaba un sorbo a su café, Jonouchi veía a Kaiba como si quisiera lanzarle cuchillas, Hiei por su lado estaba comiendo y desquitando su rabia con un trozo de pollo.
—Ese pretencioso, como si debiéramos agradecerle por traernos aquí —Dijo el rubio con rencor.
—Es algo distinto, pero interesante —Respondió Yami.
—Al menos no estamos en una habitación con diez compañeros y cucarachas —Dije.
Ambos suspiraron, quisiéramos o no, debíamos estar agradecidos. Cuando terminamos de comer, nos dieron otro recorrido, ahora por el exterior del lugar, fue un largo rato de ir y venir, de explicaciones, y más reglas.
—El lugar es muy bonito.
Dijeron unas chicas del grupo, al menos había personas emocionadas, no como la pequeña cabeza puntiaguda del frente de la fila, era sorpréndete como se había contenido hasta ahora, pero cuando volviéramos al cuarto soltaría todo su odio.
Cuando volvimos a nuestra habitación, Hiei se aventó a una de las camas boca abajo y supuse que no lograría sacarlo de ahí un buen rato, al parecer todo el odio en su cuerpo lo había agotado, yo me fui a mi cama y me acomode mientras me sentaba en posición fetal, miraba a Hiei quien no se movía, después de un largo rato en silencio alguien toco a la puerta, como no vi intenciones de Hiei por abrir lo tuve que hace yo, era Yami sonriendo.
—Disculpa que los moleste, Yoite tenemos que reunirnos con el profesor.
En cuanto Yami hablo Hiei brinco de la cama como un resorte, frunció el ceño mientras miraba hacia Yami, tal vez molesto de que interrumpiera su tranquilidad.
—¡Disculpa Hiei! Voy a tener que robarme a Yoite de vez en cuanto, recuerda que somos los encargados del grupo, pero juro devolverlo pronto.
—Como sea —Respondió Hiei.
Volvió a tirarse en la cama ignorándonos, negué con la cabeza, era un perezoso, Yami se rio, me dio un golpecito en el hombro a lo que respondí moviéndome hacia atrás.
—¿Vamos?
Asentí y dejé a Hiei durmiendo o lo que fuera que hacía tirado en la cama.
Estuvimos un rato con el profesor hablando sobre cómo debíamos organizar al grupo, el tiempo que teníamos para movernos hacia las actividades, y el toque de queda, todos debían estar en sus cuartos a las 10:00 de la noche, iba a haber momentos libres donde podíamos estar en el hotel, y seguro muchos chicos iban a hacerlo, así que me iba a doler la cabeza estar correteando estudiantes, el profesor nos iba a apoyar, obviamente, pero igual ya me estaba abrumando, cuando acabamos la conversación , nos dirigimos de nuevo a nuestras habitaciones, por este día podíamos descansar, mañana iniciarían las actividades, era reconfortante, si quitaba el hecho de que debía levantarme antes que los demás.
—Será divertido, no creo que nadie de nuestro grupo rompa las reglas, no te preocupes.
Me intento consolar Yami, esperaba fuera el caso, aunque eran ruidosos, supongo que sabían acatar las reglas.
—Yoite, disculpa lo que hicieron los chicos en el autobús.
Mire a Yami sin entender a lo que se refería.
—Sobre las fotos —Explico —Ellos estaban preocupados por Hiei y por ti, y cuando vieron que todo parecía ir bien entre ustedes, se emocionaron.
No pude evitar mirarlo aún más confundido ¿Preocupados por nosotros? ¿Por qué?
—¿Por qué lo estarían? —Pregunte.
—Sabemos que sueles pelear con Hiei, pero son como discusiones inofensivas…
¿Qué tiene de inofensivo rasguñar a alguien? No entendía nada de lo que decía si era sincero.
—Los chicos no están seguros si son realmente una pareja, o simplemente amigos, pero creen que se llevan bien entre ustedes, y verlos tan distanciados los preocupo, somos conscientes que no se llevan con nadie más en el salón, y en algún punto se nos hizo habitual verlos juntos, por eso cuando eso cambio empezaron a hablar y preocuparse.
—Sigo sin entenderlo ¿Por qué estarían preocupados?
¿Desde cuanto todos nos notaban? Y más importante ¿Por qué les apuraba tanto? Aunque supongo que era difícil ignorar a un par de punks peleando en el piso o insultándose.
—Son buenos chicos, Yoite —Yami sonrió —Es un grupo unido, y a pesar de todo, los consideramos parte del grupo.
—Estoy más acostumbrado al acoso escolar.
Dije muy pesimista, Yami se rio.
—No en mi turno, al menos no en mi grupo, lamento no poder ayudarte con Bakura, por lo menos se ha mantenido alejado de ustedes un poco.
Me encogí de hombros, no era como si Yami pudiera controlar a Bakura, o cualquier otra persona, los demás eran dueños de sus acciones y responsables de las mismas, no culpaba a Yami, tampoco cuando no decía nada, no era su responsabilidad. No supe que más decirle, así que sólo me despedí.
—Nos vemos —Dije.
—Espero resuelvan pronto las cosas —Respondió.
Se fue a su cuarto, y yo me quedé pensando en el asunto, supongo que desde que Hiei llegó yo había dejado de ser invisible, sé que no era su intención, creo que tampoco quería resaltar tanto, pero por algún motivo, resaltábamos juntos.
Esperé un rato para volver a mi cuarto, y cuando entré Hiei estaba mirando por la ventana ¿Me pregunto si será buen momento para hablar?
—Hiei —Lo llame.
Él volteo y me miró con el ceño fruncido ¿Seguía molesto?
—¿Qué quieres?
Solté un suspiro, tal vez no lo era.
—Nada —Respondí —Bueno, sí ¿Por qué estas molesto conmigo? Si fue por lo de la cafetería, o lo del vomito, lo siento, aunque en mi defensa fueron situaciones fuera de mi control.
Hiei me miro y alzó la ceja, luego negó y volvió a mirar hacia la ventana.
—No estoy molesto contigo por eso, nunca lo estuve.
—¿Entonces por qué me has estado evitando?
—Estabas nervioso, yo no quería presionarte más así que preferí darte espacio.
—¿Desde cuando eres tan considerado?
—¿¡Quieres pelear!?
Volteo a verme irritado, bueno creo que ese era el Hiei de siempre, creo.
—¿Por qué has estado de mal humor desde la mañana? Aunque bueno, tú siempre pareces de mal humor.
—Te voy a golpear.
Dijo mientras le daba un tic en la ceja, intente no reírme así que mire hacia un costado.
—¡No era por ti! No dormí bien anoche, y odio la idea de este campamento ¿Qué más quieres? ¡Olvida todo eso! ¿¡Por qué te tardaste tanto con la estrella!?
—¿Estrella? ¿Hablas de Yami? Hiei eres la última persona con derecho a decir algo sobre el cabello de los demás.
Hiei me miró, se alejó de la ventana para acercarse a mí y empujarme hacia mi cama, luego se montó encima y me miró irritado.
—¿¡Quieres que te ahogue con una almohada!?
—No sabía que tenías ese tipo de parafilia.
Me arrepentí de haber dicho eso, en cuanto salió de mi boca ambos abrimos los ojos y nos pusimos rojos, Hiei se quitó de encima y se sentó en el piso, yo me cubrí la cara.
—¿¡Por qué dices eso en un momento así!?
—¡No lo sé! ¡Mátame si quieres!
—¡Tú me vas a matar a mí a este paso! ¡Idiota! ¡Y responde a mi pregunta!
¿Sobre Yami? ¿A caso estaba celoso? Creía que había quedado claro que me gustaba él, y no Yami, o tal vez no fui tan claro con ese horrible beso que le di, tal vez fueron los gritos, definitivamente no fue la escena de celos, claro que no, aunque Miharu tenía razón, debíamos hablar sin gritarnos, y de la forma más clara posible.
—Se alargo un poco la conversación con el profesor, tú sabes que ese sujeto habla demasiado, Hiei, debe quedarte claro algo, a mí ya no me gusta Yami.
Me senté el borde de la cama, y miré a Hiei quien seguía en el piso dándome la espalda, se había quedado muy tranquilo en su lugar.
—Hubiera sido bueno que me lo dijeras antes… —Respondió.
Me mordí el labio inferior, luego junte mis manos y las mire atento, me sentía nervioso.
—Creo que sí, creo que hubo muchas cosas que debimos decirnos antes, pero no podemos cambiar el pasado… Es momento de hablar ¿No lo crees?
Hiei se quedó un momento en silencio, un momento que sentí eterno.
—Bien, te escucho.
Volteo a verme con ese par de ojos rojos, en verdad eran como el fuego, sentía que me quemaban, y eso aumentaba mi nerviosismo, no sabía por dónde empezar.
—Cuando veo tus ojos, pienso en lo interesante y misterioso que eres, hay tantas cosas que no sé de ti.
Hiei se levantó y se acercó a mí, sujeto mi barbilla para que lo mirara fijamente.
—Yo tampoco sé muchas cosas de ti, Yoite…
Su mirada me atraviesa de forma destructiva, es como si rompiera cada barrera en mí, es como si me rompiera a mí, me quedó sin palabras, siento una atracción hacia él que no logro explicar.
—Es momento de conocernos mejor —Finaliza.
De pronto todo se vuelve un silencio total, ni siquiera puedo escuchar más las voces afuera del cuarto, ni los pasos de la gente, no escucho nada, nos volvemos como un silbido que se pierde entre este edificio, y en cada árbol allá afuera, en lo único que puedo pensar es que quiero que me bese.
