Advertencias: AU-OOC-Boys Love-Crack shipps

Yu Yu hakusho y Nabari no ou, así como YUGI-OH! No me pertenecen, sus personajes, así como las series son de sus respectivos autores, esta historia va con el fin de mi entretenimiento y el de los lectores.

Capítulo 26: Viajando junto a una limonada agria

No recuerdo mucho de lo que paso después, tan sólo pague la cuenta y me marche, no creía volver por los siguientes años a ese café, Hinageshi intento hablar conmigo después de lo ocurrido, pero me encontraba aun procesando lo que ocurrió así que pase de ella, además no es como si ella pudiera hacer mucho. Si era sincero no me imaginaba que las cosas fueran a terminar de este modo cuando lo invite a salir, una parte de mí quería alegrarse por el hecho de que yo le gustara, pero la otra no sabía cómo manejar las cosas a partir de este momento, me preguntaba si él se arrepentiría de haberme dicho todo aquello, ¿De qué forma tomaría las cosas después? Mi mente era un desastre.

Aquella noche no pude dormir bien, y no era bueno, considerando que tenía una larga semana de exámenes por delante, pero era inevitable, mi cabeza estaba hecha un lío, cuando recién estaba conciliando el sueño, escuche a mi hermana llamarme, intente levantarme, pero volví a cerrar los ojos, fue hasta que insistió que reaccione.

—¡Hermano, se nos hará tarde!

Dijo mientras tocaba mi puerta, me levanté rápido y busqué mi uniforme.

—Ya voy —Respondí con un bostezo.

Me apresure en alistarme, bajar y desayunar algo, aunque mi apetito no era el mejor en ese momento, Yukina insistió en que me alimentará bien, o no iba a rendir en los exámenes, aunque esa no era una de mis mayores preocupaciones siendo sincero. Cuando terminamos, tomamos nuestras cosas y salimos, justo en ese momento Yoite también iba saliendo, ambos hicimos contacto visual, aun no me sentía listo para verlo, de hecho, era raro toparnos cuando íbamos a la escuela a pesar de ser vecinos, así que fue sorpresivo vernos justo ahora, Yoite se veía más pálido de lo normal, pero no pude examinarlo bien, pues, así como salió, se volvió a meter a la casa.

—¿Era Yoite? —Pregunto Yukina —¿Deberíamos esperarlo?

—No, se nos hará tarde, vámonos —Respondí.

Yoite parecía ser el menos preparado para verme, así que lo mejor era intentar no volver todo más incómodo, debía darle espacio hasta que estuviera listo, supongo; cuando llegue a la escuela ya se podía sentir el ambiente tenso, todos repasaban sus apuntes y otros parecían estar orando.

—¿No te sientes nervioso por los exámenes?

Pregunto Kurama quien llegó por atrás cuando estaba distraído en mi casillero, en verdad me irritaba que hiciera eso ¡Todo el tiempo! Lo mire molesto, y él seguía siendo sonrisas.

—¿Podrías dejar de aparecer como un ninja?

¿A caso en esta escuela hay un curso para ser ninja? Era el colmo, ¿Dónde me inscribo? Ahora que recuerdo, Miharu dijo que en secundaria había un club de eso, tal vez explique porque a esta gente nunca se le siente llegar.

—No es mi culpa que no me veas llegar —Se rio —¿Sabes que si repruebas alguna materia debes venir en verano?

Quería golpearlo, pero no era el momento, cerré mi casillero y seguí mi camino hacia el aula.

—¿Intentas ponerme nervioso? No funciona, tengo mejores cosas en que pensar —Respondí.

—No era mi intención, Pero, dime Hiei ¿Sobre qué otras cosas podrías estar pensando?

—No lo sé, en robar un banco, hacer la estafa del año, fingir mi muerte y huir a Escocia, hay mucho por hacer.

—Sí, puedo ver que eres un hombre ocupado, y con sus metas claras, oh cierto, ¿Qué tal las cosas con Yoite?

—Sobre eso, no tengo idea.

Y era verdad, no tenía idea, a veces todo iba normal, y de pronto todo volvía a ser un desastre tras otro, si se tratara de otra persona ya lo hubiera mandado lejos, sin embargo, era Yoite, y algo en él me hacía no rendirme. Me despedí de Kurama y entre al salón, el ambiente no era distinto al de los pasillos, gente estudiando, Jonouchi rezando, Yami, Yami estaba tranquilo ¿Por qué no me sorprende? Puse los ojos en blanco.

—Hiei ¿Listo para los exámenes?

Preguntó Yami una vez que pasé por su lugar, me encogí de hombros en respuesta, y seguí mi camino, Jonouchi parecía al borde de alcanzar la iluminación espiritual con tanto rezo.

Estuve un largo rato viendo hacia la puerta, Yoite seguía sin asomar las narices, a pesar de que pronto sonaría la campana, de hecho, acabo llegando al mismo tiempo que el timbre, entonces se dirigió rápido a su lugar sin voltearme a ver, durante todo ese tiempo no me miro ni una sola vez.

—¿Estás seguro que es lo mejor no hablar con él?

Pregunto Kurama mientras interrumpía mi descanso en la azotea lejos de todos, me había recostado un rato, y este sujeto sólo llego y se sentó a un lado listo para molestarme ¿Cómo me había encontrado? Debía considerar cambiar de lugar, había pensado en el almacén, pero ese era el lugar de Yoite, y verlo ahora no era buena idea, durante el examen se veía bastante nervioso, lo vi tocarse el estómago varias veces mientras se ponía más pálido si eso era posible siquiera, a este punto iba a desaparecer, además su aura era tan negra como una maldición.

—El sujeto parece al borde de un colapso mental… A todo esto ¿Por qué te lo tengo que explicar? Yo sé lo que hago.

—Bueno, si me lo preguntas, durante todo este tiempo no has sabido manejar la situación, así que tus decisiones son cuestionables.

—¡Pues no te pregunte! ¿No tienes mejores cosas que hacer?

—No, creo que es más divertido estar aquí contigo.

—Solo te estas burlando de mí, como sea, haz lo que quieras, yo voy a dormir un rato.

Le di la espalda, mientras intentaba dormir, no logre conciliar el sueño a pesar de que Kurama no pareció decirme nada más, de hecho, no volvió a tocar el tema por los siguientes días, supongo que esperaba que mi decisión me explotara en la cara.

Durante todo el periodo de exámenes Yoite no hablo conmigo, tampoco hice nada para acercarme a él, aunque empezaba a cuestionarme si estaba haciendo lo correcto, cada vez Yoite se veía más tenso, pero tampoco encontraba un buen momento para hablarlo, sentía que algo explotaría si se me ocurría emitir incluso un sonido cerca suyo, intente contactarlo en casa, pero siempre me arrepentía, no quería presionarlo para hablar, tal vez él simplemente no quería hacerlo, y siempre que lo presionaba todo salía horrible, a este punto no quería seguir empeorando todo, si seguíamos del mismo modo íbamos a llegar a un punto sin retorno, sin arreglo alguno y no quería que eso ocurriera, sólo podía pararme frente a mi ventana cerrada y tocar esas cortinas, ni una sola vez me atreví a correrlas.

—¡Por fin libres!

Grito el escandaloso de Jonouchi dejando así atrás su iluminación y volviendo a ser una cabeza hueca, todos celebraron con él, y suspiraron aliviados, era el fin. Tome mis cosas y me fui a buscar a mi hermana, esta vez ni siquiera intente ver a Yoite, era inútil él jamás me miraba y yo estaba cansado, a este punto empezaba a arrepentirme de haberle perdido ser pareja en el viaje, iba a resultar demasiado extraño quedarnos solos en una habitación por dos semanas, en su lugar quería quedarme encerrado en mi cuarto y no volver a salir durante todo el verano.

—¿Lista para irnos?

Le pregunte a Yukina, quien conversaba animadamente con Kurama, Botan, Kuwa idiota y Keiko.

—¡Hermano! Llegas en un buen momento, voy a ayudar a limpiar el auditorio ¿Te gustaría ayudarme?

Hice una mueca, no, no quería limpiar nada, estaba por rechazar la oferta.

—Sería bueno si Hiei los ayuda, lo haríamos nosotras, pero tenemos una junta —Dijo Keiko.

—Sí, bueno, aunque si no quieres está bien, Kuwabara y Yukina pueden hacerlo solos —Sugirió Botan.

—¡Sí! No creo que Hiei quiera ayudarnos, Yukina nosotros dos podemos.

Kuwabara sonrió, Yukina le regreso la sonrisa y yo quería patearlo.

—¿Saben qué? Estaría encantado de ayudar.

Respondí entre dientes, mientras alejaba al idiota de mi hermana y ponía mi brazo alrededor de ella para llevármela.

—¿¡En serio hermano!?

Ella me miro ilusionada, Kuwabara por su lado me miro como si fuera un estorbo en su vida, y mientras yo viviera y él quisiera poner sus tentáculos en mi hermana iba a ser un estorbo en su maldita vida sin duda.

—Cuando termine la junta los alcanzamos —Dijo Kurama.

—Sí, genial.

Respondió Kuwa idiota decepcionado, ja, se lo merece.

De lo único que podría arrepentirme ahora, era de estar pasando una horrible escoba por todo ese maldito lugar.

—¿No pudieron darnos mejores artículos de limpieza? ¡Los estamos ayudando después de todo!

Se quejo Kuwa idiota, por un momento lo apoye, aunque al mismo tiempo era divertido ver como su trapeador se deshilachaba.

—Les traje más ayuda.

Dijo el profesor de educación física que me vigilaba la otra vez, mientras jalaba a Yusuke, y otros chicos, seguramente recién sacados de detención.

—Lo que deberían traernos es mejor material, Urameshi es todo menos ayuda —Respondió Kuwabara.

Tenía el presentimiento de que hoy algo malo pasaría, era la segunda vez que quería darle la razón, eso era mal agüero sin duda.

—¡Cierto! No necesitan mi ayuda, me voy.

Yusuke iba a darse la vuelta, pero el profesor lo jalo de la oreja, lo llevó hacia una escoba, se la dio y lo puso a limpiar. Puse los ojos en blanco, mejor acababa con esto pronto; fui demasiado ingenuo en creer que acabaría pronto, durante todo ese rato Yusuke y los otros chicos problemáticos fueron de todo menos de ayuda, incluso Yusuke y Kuwa idiota empezaron a discutir, y yo solo buscaba una excusa para irme y llevarme a Yukina, entendía sus buenas intenciones de querer ayudar, pero esto ya era caso perdido, cuando estaba por acercarme a ella para convencerla de irnos, Kurama entro algo apurado llamando la atención de todos, incluso Yusuke y Kuwabara dejaron de jalonearse.

—Hiei, deberías ir con Yoite, se ve bastante mal.

No tuvo que explicarme nada más, sentí un impulso de ir a buscarlo, mi mente se puso en blanco por un momento, ni siquiera sentí que Kurama me seguía, desconozco si me dijo algo durante el trayecto, y no me importaba tenía una urgencia de ver a Yoite, cuando por fin lo encontré no estaba lejos de la sala del comité, estaba recargado en la pared, y Hinageshi estaba con él, en ese momento no le di importancia, solo quería verlo al rostro.

—¡Yoite!

Lo llamé, él me miro, sin duda se veía muy mal, estaba sudando mucho y su rostro se veía enfermizo, me acerque hasta él quedando frente suyo.

—Necesitamos llevarte a la enfermería, te ves terrible…

No pude decir nada más, Yoite acabo vomitando, por un momento me quedé en shock, aquello había sido sin duda lo más inesperado viniendo de Yoite, el pobre chico se encorvo, tal vez listo para seguir vaciando su estómago.

—Te dije que se veía mal.

Dijo una chica albina que venía con Miharu, en verdad Yoite se veía muy mal, me pregunto por cuánto tiempo estuvo soportando, incluso presentó sus exámenes en tan terrible condición, no sabía si admirar su valor, o sentir pena por él, Yoite entonces volvió a vomitar, ahora mis zapatos habían acabado mal, puse mis manos en sus hombros, no estaba seguro como ayudarlo o darle apoyo, no me gustaba verlo tan mal.

—Lo llevaré a la enfermería…

Dijo Miharu una vez que Yoite dejo de vomitar, aunque seguía sin enderezarse.

—Iré a buscar algo para limpiar, Hiei deberías ir a limpiarte —Dijo Kurama.

No quería apartarme de Yoite, pero dada las circunstancias, mejor me quitaba el vómito que tenía encima, aprete un poco sus hombros para reconfortarlo, y me aparte, entonces Miharu lo tomo de la mano y se lo llevó con él, no deje de verlo hasta que desapareció de mi vista.

—Eso sí que fue terrible —Dijo la albina.

Salí de mi trance, y fue cuando noté a Hinageshi viendo todo con preocupación dibujada en su rostro.

—¿Qué hacías con Yoite? —Pregunte.

Ella se estremeció ante mi pregunta, miro a todos lados.

—Solo quería hablar con él sobre el mal entendido…

Se rasco la cabeza nerviosa, mientras miraba al otro lado, suspire.

—No lo hagas, yo hablaré con él en otro momento así que no lo vuelvas a buscar.

Finalice antes de irme a quitar todo de encima, no era agradable ir por la vida con vomito ajeno, y sobre todo no era bueno que todos me miraran muy atentos mientras pasaba, por suerte había dejado mi uniforme deportivo en mi casillero, así que ya limpiaría mi uniforme cuando llegara a casa, me cambie y fui a buscar a Kurama, cuando llegue, ninguna de las chicas estaba presenté, y todo ya había sido limpiado, Kurama hablaba con Yukina y Botan.

—Hermano, escuche lo de Yoite ¿Deberíamos ver cómo sigue?

Pregunto, mientras me pasaba mis cosas que había dejado olvidadas en el auditorio.

—No, mejor volvamos a casa ¿Terminaste con lo del auditorio?

Lo había considerado mucho, pero tal vez no era lo mejor por ahora ver a Yoite. Ella asintió, aunque no parecía muy segura de mi decisión.

—¿Estás seguro Hiei? —Pregunto Kurama.

Y bueno, realmente mis decisiones me explotaban en la cara, o me vomitaban en todo caso, pero esta vez estaba más que seguro, no respondí nada y seguí mi camino, Yukina se despidió y me siguió; durante el camino no me dijo nada, y cuando llegamos a casa se apresuró a ir a la cocina.

—Le prepararé una gelatina, seguro su estómago se debe sentir débil.

—Sobre eso, Yukina, solo procura que no sepa que la hiciste tú.

—¿Por qué?

Yukina me miró confundida.

—¿Pelearon de nuevo? Hermano, si es así, debes disculparte con él pronto.

Me sentí bastante regañado si era sincero.

—Lo haré, lo prometo, solo evitemos que se sienta más tenso…

Sentía que cualquier cosa que viniera de mí o mi familia lo iba a enfermar más, no podía sacarme esa idea de la cabeza, Yukina me dio unas palmaditas en el hombro.

—Está bien, le pediré a Yukimi que no le diga, pero arreglen las cosas pronto ¿De acuerdo?

Ella sin duda era la gemela buena, el mundo no la merecía, yo no la merecía, asentí y me fui a lavar mi ropa y tomar un baño.

—¿¡Yoite se sintió mal!?

Mi madre me miraba como si fuera mi culpa, y tal vez era mi culpa, pero no creo que este fuera un buen tema de conversación para la cena.

—¿Ya fuiste a verlo? —Me miro —¿¡Qué esperas para hacerlo!?

Me grito cuando negué, y yo con un pedazo de pollo atorado en la garganta.

—Mamá ya es bastante tarde, además no creo que quiera verme…

—¿¡De nuevo peleaste con él!? Hiei, eres un mal pretendiente, me decepcionas.

—¡No soy su pretendiente! ¡Mamá ya basta! Déjame comer en paz, además deja de decirlo como si siempre fuera mi culpa.

Tal vez gran parte del tiempo lo era, tal vez, no lo sé.

—Mañana sin falta debes ir a verlo.

—No, no iré, así que no insistas.

Y bueno, ahí estaba como menso tocando a la puerta de mis vecinos un agradable sábado por la tarde, aunque no esperaba que me recibiera el demonio.

—Así que viniste —Dijo.

—¿Te molesta acaso?

—No, al contrario, yo voy de salida.

Me hice a un lado para dejarlo pasar, él sonrió y avanzó, nunca esperaba nada bueno de él ¿Era normal?

—Procura no hacerlo vomitar de nuevo.

—¿Quieres que te mate?

—No, solo pido que no mates a mi mejor amigo si es posible, adiós.

—Ah, Hiei ¿Vienes a ver a Yoite?

Yukimi se había percatado de mi presencia, lo mire y no sabía si me permitiría verlo, dadas las circunstancias todos parecían culparme por lo que le pasaba a Yoite, y supongo que tenían motivos muy válidos para creerlo.

—Entra.

Me sorprendí un poco de que me diera acceso, pero igual entre, él tampoco me dijo nada en específico, ni siquiera pregunto nada, solo hasta que subimos y estuvimos frente a la puerta de Yoite fue claro con algo.

—Intenta no estresarlo, aún se encuentra débil.

Supongo que era consciente del asunto y yo no tenía derecho a quejarme al respecto.

—Sí, será rápido.

Respondí, él entonces me dio pase, entre y mire por un momento a Yoite recostado en su cama, cerré la puerta y me acerque a él, estaba durmiendo tranquilo, aunque por ratos apretaba los ojos, tal vez tenía un mal sueño.

—Que bobo eres —Dije.

Ni siquiera en sus sueños podía quedarse quieto, y yo nunca sabía cómo traerle calma, acerque mi rostro al suyo, y pegue mi frente contra la suya, al menos no tenía fiebre, no era correcto lo que estaba por hacer e igual lo hice, le di un beso, fue uno muy fugaz, y aun así me sentí un poco culpable de besarlo mientras dormía.

—Recupérate pronto.

Dije antes de alejarme y salir de su habitación, ni yo podía explicarme la situación ni mis impulsos, tenía aún mucho por pensar y ni siquiera podía encontrar el inicio de mis pensamientos, siempre que se trataba de Yoite me volvía de este modo.

—Me voy —Anuncie.

—¿Todo bien? —Pregunto Yukimi.

—Estaba dormido —Respondí y salí.

Cuando estaba en mi cuarto mire atento hacia la ventana, y toque mis labios, no debí hacer eso, me repetía una y otra vez, aunque no me sentía del todo arrepentido, era inevitable ir contra mis propios deseos.

El lunes había llegado, y yo no quería salir de la cama, me había pasado toda la noche viendo esa serie china con malos efectos, era demasiado adictiva y aun no lograba terminarla, tenía demasiados capítulos; mi plan era tal vez ir más tarde a ver mis calificaciones, pero Yukina me hizo salir contra mi voluntad de mi cama, ordenes de mi madre.

—Mamá dijo que, si no te llevó ahora, no volverás a pisar la escuela hasta el viernes.

—Mamá me conoce tan bien, que me aterra —Conteste.

—Ella nos pario, es normal que sea de ese modo hermano.

—Y nosotros somos hermanos, mellizos, unidos por la sangre, y por el tiempo que pasamos en el vientre de nuestra madre…

—Mamá también me dijo que no escuchara nada de lo que dijeras, solo quieres convencerme para que te deje dormir, y le dije que ya lo sabía —Sonrió —Tú solo me das largos discursos cuando quieres algo.

Chasqueé la lengua, era difícil ir contra ellas, así que me rendí y termine mi desayuno, lo único que pedí a las deidades era no ver a Yoite, por el momento no era buena idea, ya el viernes pensaría en algo al respecto.

—¿Qué tal te fue con los exámenes?

Pregunto Kurama, venía acompañado de Botan y Keiko, yo por mi lado revisaba atento las calificaciones mientras esperaba a Yukina que había ido a hablar con su profesor.

—Supongo que decente, al menos no tengo que venir en verano —Respondí.

—Eso es excelente —Sonrió.

—Yo por poco fallo —Dijo Botan —Pero me fue mejor que en los pasados, gracias a la ayuda de Keiko.

Botan abrazo a su amiga, mientras la castaña correspondía y sonreía nerviosa.

—No fue para tanto, eres buena, solo te falta concentrarte.

—¡Es tan difícil Keiko!

Si Botan no era tan buena ¿Cómo es que formaba parte del consejo estudiantil? Pensaba que las notas tenían que ver, pero en esta escuela todo es tan raro, sigo sin entender sus normas, así que ¿Para qué me sorprendo?

—Estoy lista hermano —Dijo Yukina —¡Hola chicos!

Mi hermana se acercó y conversó un poco con ellos, mientras yo bostezaba aburrido.

—En verano deberíamos planear una salida —Sugirió Botan.

—¡Sería divertido! —Respondió Yukina.

—Sí ¿Qué piensas Hiei?

Kurama me miró, mientras yo hacía un avioncito de papel con mi examen de inglés.

—No me involucren en sus asuntos.

—Deberías invitar a Yoite —Continuo.

Cuando dijo eso casi le arrojo el avioncito directo al ojo, lo miré frunciendo el ceño, no iba a aguantar sus irreverencias, así que decidí que era momento de irme y empecé a caminar lejos de ellos.

—Ya vámonos Yukina.

Después de un momento ella me alcanzó; conversaba sobre lo bien que le fue en los exámenes y que el próximo año podría solicitar una beca, se veía muy contenta, y yo estaba orgulloso de ella, le acaricie la cabeza y sonrió aún más, cuando ella sonreía de ese modo me hacía creer que todo mejoraría pronto, era como los rayos del sol después de una tormenta, por mi parte me costaba ser más abierto o afectuoso, así que esperaba que mis pequeños gestos pudieran llegar al corazón de mi hermana, después de eso aparte mi mano y volvimos a casa.

Durante los siguientes días no me encontré con Yoite, el hecho de no tener clases o un horario fijo hacía difícil los encuentros, y en casa, bueno yo rara vez salía y asumo que él igual, por momentos me asomaba al balcón, pero volvía pronto adentro, y cada vez faltaba poco para el viernes ¿Qué iba a hacer? ¿Cómo debía tratarlo? Pensar en eso me exasperaba, en el mejor de los casos el pasar dos semanas juntos nos ayudaba a resolver toda duda hasta ahora, y nos volvía más unidos, en el peor de los casos alguien acabaría muerto.

Lo único certero en mi vida es que no le veía fin a esta serie china y estoy seguro que ese sujeto está enamorado del otro, nadie te espera 13 años por que le caes bien, es más necesito ver otro capítulo para estar seguro.

—Hermano…

Escuchaba una voz lejana, era armoniosa, era dulce, luego sentí como me sacudían, pero no quería levantarme.

—Hermano, despierta…

Fui sacudido de nuevo, hasta que de pronto me empujaron de mi cama y acabé en el piso.

—¡Hiei deja de dormir!

—Mamá, eso fue algo rudo.

—¿¡Qué demonios pasa!?

Me levante de golpe, y ahí estaba mi mamá y Yukina, aún era demasiado temprano, el sol ni siquiera había salido y me había acostado apenas hace un rato ¿Por qué me molestaban?

—Alístate, deben estar en la escuela antes de que llegue su autobús ¿A qué hora te acostaste?

¿¡Ya era viernes!? No me sentía listo, además tenía demasiado sueño, bostece y luego me acomode en el piso.

—No quiero ir a ese tonto campamento…

—Hiei, si no te levantes en los siguientes cinco segundos yo misma te voy a bañar y cambiar de ropa como si fueras un bebé.

—Ja, quiero ver como haces eso… ¡Ya me levanto!

Sentí como me empezaba a jalar de la pierna lista para cumplir su amenaza, sin más remedio tuve que prepararme, no había forma de que pudiera escapar de esto.

—¿Ya llevan todo? Hiei ¡Quita esa cara!

Mire a mi madre y bostece, no sé con qué cara quiere que la mire, tampoco tenía ganas de discutir con ella así que simplemente me despedí.

—Adiós mamá, si no vuelvo me comió un oso.

—Hiei, no hay osos a dónde vas… Creo.

Mamá me atrapó en un fuerte abrazo mientras intentaba irme.

—Cuídate mucho, no pelees con nadie, come bien, deja de dormirte tarde, y no dejes que te coman los osos.

—¿No qué no hay osos? Ya suéltame.

Solo me dejo ir cuando beso mi mejilla y fue a abrazar a mi hermana, quien la recibió gustosa, solo nos íbamos dos semanas, que drama. Después de esa larga despedida nos fuimos a la escuela, Yukina parecía emocionada, por mi lado estaba cansado, no quería llegar así que sentía mis pasos muy pesados, todo esto me resultaba molesto.

—Buenos días —Saludo Kurama.

—¡Buenos días! —Botan grito.

Esa mujer parecía estar al borde de un ataque de felicidad extremo ¿¡Cómo podía ser feliz tan temprano!? Empezaba a odiarla.

—¿Emocionado Hiei? —Pregunto Kurama.

Chasqueé la lengua, era obvio que estaba de todo menos emocionado. Yukina y Botan se tomaban de las manos dando saltitos, en verdad mi odio por Botan crecía cada que la miraba, dejando eso de lado, llegamos a la escuela y ya había varios grupos formados, fue entonces que vi a Yoite hablando con Miharu, no tenía idea de lo que iba a decirle, así que opté por mandar todo eso al diablo, cuando estuviera despierto pensaría en soluciones, ahora en estos momentos todos se podían ir al infierno, Botan se apresuró a irse, menos mal.

—¡Buenos días Yoite!

Grito mientras pasaba a su lado haciendo que el pobre muchacho brincara de la impresión, era una maldita loca, el sol aún le costaba salir y ella ya radiaba luz, una cegadora luz, Kurama soltó una risilla mientras también pasaba a lado de Yoite.

—Buenos días.

Lo saludo mientras le sonreía, no le preste mucha atención a ninguno, y supongo que tenía una mala expresión, Yukina no paraba de mirarme con reclamo.

—Buenos días, Yoite —Saludo Yukina.

—Buenos días —Respondió.

Tenía tiempo sin escuchar su voz, demasiado tiempo, me sentí extrañamente aliviado, pero supongo que no se reflejó en mi rostro, mi hermana seguía reclamándome con la mirada, la miré como si intentará decirle que no era mi culpa, y ella parecía insistir en que sí lo era, luego se fue a formar y yo me puse atrás de Yoite, aproveché que me cubría con su altura para dormirme un momento de pie, aunque no logre hacerlo por mucho tiempo, el sonido de los autobuses me obligo a abrir los ojos de nuevo.

Esperaba que al menos los asientos fueran cómodos, necesitaba dormir o iba a matar a alguien a este paso.

Nos hicieron subir al camión que indicaba nuestro grado y grupo, Yami se encargaba de movilizar a todos y acomodarlos, como Yoite y yo éramos los últimos en la fila nos tocaron los asientos del fondo, ventajas de formarse al final; acomode mi mochila en el soporte de arriba, y mientras Yoite hacia lo suyo aproveche para sentarme a lado de la ventana, entonces me puse a observar a los demás mientras subían a sus autobuses, sentía mis parpados muy pesados y me empezaba a doler la cabeza, intente ponerme cómodo mientras recargaba mi codo en el soporte del asiento y acomodaba mi rostro en mi mano para así intentar dormir por fin, aunque me percate que Yoite no se sentaba, lo mire de reojo y parecía estar viéndome fijamente ¿Quería sentarse a lado de la ventana? No pude preguntarle pues acabo sentándose rápido y mirando hacia el otro lado, bueno mejor para mí. El viaje empezó cuando todos habían subido a su respectivo autobús, durante todo ese rato intente dormir, pero no podía, era el colmo sentirse cansado y no poder dormir, lo peor es el estar pensando constantemente en que quieres dormirte sin poder hacerlo, el simple pensamiento vuelve todo peor.

De pronto el lugar se llenó de risas, cantos, conversaciones ruidosas, justo lo que se espera de un grupo de adolescentes saliendo de excursión, y justo el mismo motivo por el que evito estas actividades, cuando creía que mi mal humor iba a hacerse presente y jamás podría dormir, mis ojos se empezaron a cerrar y pronto todo se volvió oscuridad, entonces el ruido se empezó a alejar.

No estoy seguro por cuanto tiempo dormí, y realmente muchas ganas de despertar no tenía, me sentía muy cómodo como para hacerlo, sin embargo había algo que empezaba a molestarme y era escuchar risas y el sonido de cámaras, sin más remedio tuve que despertar, me costó un poco abrir los ojos, aunque cuando lo hice quería volver a cerrarlos, habían varias personas mirándome y tomando fotos, estaba algo aturdido para comprender el motivo y cuando lo hice me aparte tan rápido como era posible, me había quedado dormido mientras me recargaba en el hombro de Yoite, ambos nos miramos un segundo mientras nos sonrojábamos al entender lo que pasaba, fruncí el ceño intentando alejarme aún más, aunque ya era físicamente imposible hacerlo, estaba considerando el salirme por la ventana y mandar todos al demonio, el pensamiento creció cuando todos empezaron a reírse y hacer una bulla muy extraña.

—¿¡Qué les causa tanta gracia!?

Pregunte bastante irritado, no me sentía de humor para soportar sus tonterías.

—En verdad son una parejita muy adorable.

Respondió uno de ellos, tenía la osadía de burlarse, quería ver que tanto le duraba el valor cuando le rompiera los dientes, intente levantarme, pero Yoite me sujeto del brazo impidiendo mi crimen de odio, aquello hizo que volvieran a hacer la bulla haciendo que me sintiera más irritado por toda esa atención indeseada, me solté del agarre de Yoite y lo mire furioso por seguir perpetuando las burlas con sus actos.

—¡Chicos! ¿Qué ocurre allá atrás? Recuerden que no debemos levantarnos de nuestros asientos —Dijo Yami —Es peligroso, además están siendo muy mal educados.

—Sí, señor presidente.

Bueno, al menos el sujeto era capaz de controlar a la manada, todos volvieron a sus lugares, y yo me eche hacia atrás volviendo a mi asiento mientras me cruzaba de brazos, aún me sentía bastante enojado por lo ocurrido.

—Es tú culpa por pegarte a mí de esa forma.

Culpé a Yoite, era la única persona cerca para lanzarle mi creciente irritación, pero me arrepentí pronto de eso, él tenía armas contra mí.

—Hiei ¿En verdad quieres que hablemos de invadir el espacio del otro?

Volví a sentir mi rostro arder, lo mire por el rabillo del ojo, y chasqueé la lengua cuando no tuve una respuesta a eso, así que volvimos a quedarnos en silencio, intente dormir de nuevo, pero no logre profundizar el sueño, solo dormite por pequeños periodos, así que notaba como Yoite se movía incomodo en su lugar, en verdad quería evitar este tipo de cosas, pero parecía que entre nosotros solo existía la incomodidad.

—Si quieres dormir, hazlo —Dije.

—No deseo hacerlo, gracias —Contesto —De igual modo, estamos por llegar a nuestro destino.

—Como sea.

Respondí mientras daba un gran bostezo, y me pegaba de nuevo a la ventana, era su asunto después de todo.

Cuando llegamos al destino me dolía horrible el cuello, dormir pegado a la ventana era extremadamente incomodo, además me la pase dándome topes, Yoite se levantó y tomo sus cosas, yo espere un poco para moverme, intente acomodar mi cuello, solo escuche como trono en el proceso.

—Demonios…

Me le sobe un poco, me levante y tome mi mochila, entonces baje y realmente el lugar era bonito, estaba rodeado de un inmenso bosque, lo único que desentonaba era el edificio en medio de la naturaleza, era una lástima, de todos modos, no podía apreciar mucho del lugar, el cuello me mataba.

—Que fastidio.

Me queje del constante dolor en mi cuello, y de lo ruidosos que eran todos ¿Había un momento dónde guardaran la calma? Creo que no.

—Bueno chicos, me alegró que llegaran con vida.

Dijo el maldito hippie agravando más mi situación emocional, normalmente me irritaba, pero hoy se llevaba el premio.

—¿¡Cómo que con vida profesor!?

Se quejaron todos los del grupo mientras él se reía, disfrutaba vernos sufrir, tenía la idea de que los profesores se alimentaban de nuestro sufrimiento, cada que reprobaban a alguien era el éxtasis de sus aburridas vidas.

—Ya, ya, es broma, ahora en fila iremos hacia la recepción, sus jefes de grupo se encargarán de entregarles un croquis del hotel, y de las áreas en las que estaremos haciendo nuestras actividades, así como el horario de las siguientes dos semanas, recuerden siempre ir con su compañero, y no separarse del grupo, no olviden cuáles son sus habitaciones y cuiden sus llaves, no hagan alboroto, y respeten las reglas ¿De acuerdo? —Explico.

—¡Sí! —Gritaron todos.

Por un momento el sujeto se vio muy responsable, pero no me creía eso, en cualquier momento nos iba a acabar perdiendo en medio del bosque sin comunicación ni comida, nos íbamos a tener que comer al más gordo de nosotros, me quede viendo las opciones.

Yoite se acercó a Yami una vez que accedimos a la recepción, y empezó a ayudarlo, mientras yo me lamentaba que se había ido, ahora no podría dormir mientras lo usaba para cubrirme.

—¡Bien chicos! Yoite les entregara los croquis y el horario, recuerden cuidarlo muy bien, si pasa algo no duden en decirle al profesor, a Yoite o a mí —Dijo Yami.

Yoite arrugo su nariz, no muy contento con esa idea, me causo gracia, pero los músculos de mi rostro no quisieron hacer una mueca, en su lugar bostece de nuevo, el chico entonces repartió los papeles, lo mire atento cuando me dio los míos, pero él parecía estar aun pensando en que no quería que lo molestaran como para darse cuenta.

—Ahora en orden vamos subiendo a sus habitaciones —Dijo el —¿Saben? Yo la única vez que fui a un hotel en mi viaje escolar me toco dormir con diez compañeros en una misma habitación a la que se le metían los insectos por la noche.

No sé qué había de gracioso en su historia, pero el muy maniaco se empezó a reír frenéticamente, tal como pensé, si nos dejan a solas con él en medio del bosque, no volvemos, luego de su estruendosa risa el muy infeliz nos empezó a acomodar por altura como si fuéramos malditos mocosos de prescolar, idea que deteste, pues claro, era de los más bajos del salón, y a parte puso a las chicas en otra fila, así que me tocaba estar al frente de la fila de los varones, quería matarlo ¡Además ya no iba a poder dormirme!

—¿Sabe que lo odio?

Lo mire mientras maldecía su existencia, él me miró y sonrió.

—Pequeño Hiei, yo no tengo la culpa de que no comieras todas tus verduras en la niñez, tal vez si tomas leche ahora, puedas alcanzar a crecer antes de los 18 años.

Sentí un tic en mi ojo izquierdo, e iba a tomar una maceta de la recepción para asesinarlo, pero Yami me detuvo, tenía que estar atrás de mí, rayos.

—¡Demonios! ¿¡Por qué le dan tantas vueltas al asunto!?

Maldije una vez que estaba en mi habitación, lance mi mochila contra un sofá; nos habían traído dando vueltas por todo el hotel, mientras nos explicaban las estúpidas reglas una y otra vez, luego otro recorrido, nos trataban como imbéciles, y de acuerdo, algunos lo eran, pero no era nuestra culpa, luego nos volvieron a formar, al menos ahora con nuestro compañero, pero estaba tan enojado que ya no pude dormir, solo escuchaba esas reglas que ahora estaban incrustadas en mi cerebro como un mantra, cosa que me hacía querer romperlas todas y cada una de ellas, después de una larga queja me tumbe sobre la cama, ni siquiera esperaba que Yoite me respondiera, y realmente no lo hizo, daba igual, la cama era tan cómoda que me quede dormido, sentí que esta vez logre descansar mejor a pesar de que Yoite me levantó para ir a comer, refunfuñe un poco, pero también tenía hambre y había un buffet esperando por nosotros, así que olvide todo y me dedique a comer.

Yoite se había ido a sentar mientras yo seguía eligiendo que llevar, cuanto estuve listo fui a su mesa, en ella estaba Yami y Jonouchi, pero no les preste mucha atención y me senté.

—Aún están dándole un recorrido a los otros grupos, nos toca comer con los de tercer año.

Yami estaba explicando algo, asumí que no era importante así que no escuche más la conversación y empecé a destrozar la pieza de pollo en mi plato, lo último que escuche fue la voz de Yoite, por qué bueno, era Yoite, para mí era difícil no escucharlo.

—Al menos no estamos en una habitación con diez compañeros y cucarachas —Dijo.

Luego de ese comentario los otros dos lanzaron un amargo suspiro, no estaba seguro de que iba su conversación, lo único que sé es que estaba muy buena la comida.

Cuando acabamos de comer, para mi desgracia nos hicieron hacer otro recorrido por el exterior, de nuevo era ir y venir, más explicación y más reglas, y mi odio crecía, varias veces quise tomar algo para lanzárselo al profesor, todas fallidas porque Yami me detenía, luego me amenazo con llamarle a Yoite ¡Como si Yoite fuera mi mamá! Igual deje de lado los intentos de homicidio ¡Que quede claro que no por lo de Yoite! Sólo me aburrí.

Cuando todo termino y volvimos a la habitación, aquella cómoda cama me llamó, me lance boca abajo y me aferre a ella como si mi vida dependiera de este momento, a pesar de que no había más ruido, me resultó difícil dormirme, me quede quieto, tan quieto como era posible, pero me había hecho consciente de Yoite ¿Sería un buen momento para hablar? No estaba seguro, tampoco estaba seguro como abordar el tema, para empezar ¿Qué quería decirle? No pude seguir pensando sobre ello, alguien toco a la puerta interrumpiendo el silencio, no me moví, no quería hacerlo, así que Yoite tuvo que abrir.

—Disculpa que los moleste, Yoite tenemos que reunirnos con el profesor —Dijo Yami.

Y en cuanto escuche su voz me levanté de golpe, y mire hacia la puerta irritado ¿No podía dejarnos en paz por un rato? Él pareció notar mi irritación.

—¡Disculpa Hiei! Voy a tener que robarme a Yoite de vez en cuanto, recuerda que somos los encargados del grupo, pero juro devolverlo pronto.

—Como sea.

Volví a tirarme a la cama, a veces odiaba que Yoite estuviera encargado de esas cosas, pero era inevitable, él quería hacerlo, y yo sólo estaba enojado por qué tenía que pasar tiempo con Yami, era realmente una tontería, escuché como el señor príncipe encantado se reía ¿Qué era tan gracioso?

—¿Vamos?

Entonces ambos se marcharon, lo último que escuche fue la puerta cerrarse, e intente ignorarlo, intente no darle muchas vueltas, me decía a mí mismo que yo le gustaba a Yoite, pero ese pensamiento no era tan claro, no estaba seguro del significado real tras esa confesión así que me costaba aferrarme a ello, cuando no logre dormir ni quedarme quieto en la cama, me levanté, di una vuelta por la habitación, me senté en la que sería la cama de Yoite, no estaba seguro cómo iba a soportar dos semanas teniéndolo en la misma habitación, la última vez que lo vi dormir lo bese ¿En verdad iba a poder resistir el querer estar cercas? Me sentía sin duda muy patético, aleje todo pensamiento sobre ello y me acerque a la gran ventana en la habitación, podía verse el bello paisaje, y, sin embargo, me sentía atrapado, era como estar en una jaula.

Pase un largo rato mirando por esa ventana, y por pequeños lapsos miraba hacia la puerta, Yoite se estaba demorando en volver, aprete mis labios frustrado, si yo fuera capaz de ser más honesto con él, tal vez podríamos disfrutar de todo este viaje juntos, sin embargo, en su lugar nos tratamos con tanta indiferencia, había en mí un sentimiento, era algo que tenía mucho tiempo de existir, y era el anhelo, anhelaba hacer y decir tantas cosas, solo con él, con nadie más, yo quería ser la persona más cercana para él, y aceptar todo esto me asustaba, no me sentía capaz de hacerlo, mucho menos de decirlo, el cambiar el tipo de persona que siempre he sido por alguien más, por él, me agobiaba, y aun así, tenía una urgencia por que fuera de ese modo.

Escuche la puerta abrirse, había vuelto.

—Hiei.

El escuchar su voz mientras pronunciaba mi nombre me agito, intenté mantener la mente clara, pero no tuve éxito, volteé a verlo, aún me sentía molesto de que pasara tanto tiempo con Yami, y supongo que esa molestia no era fácil de ocultar.

—¿Qué quieres? —Pregunte.

El suspiro en respuesta, no lo culpo.

—Nada —Respondió—Bueno, sí ¿Por qué estas molesto conmigo? Si fue por lo de la cafetería, o lo del vomito, lo siento, aunque en mi defensa fueron situaciones fuera de mi control.

Lo observé más atento, y alcé la ceja ¿De qué hablaba? Negue y volví a mirar hacia afuera, yo no estaba molesto por eso, estaba confundido con lo que me dijo, sí, pero no molesto, y lo del vomito no había sido la gran cosa, es decir, si otra persona me vomitaba encima si lo hubiera matado, pero, de nuevo, era Yoite, él estaba mal interpretando todo.

—No estoy molesto contigo por eso, nunca lo estuve.

—¿Entonces por qué me has estado evitando?

—Estabas nervioso, yo no quería presionarte más así que preferí darte espacio.

—¿Desde cuando eres tan considero?

—¿¡Quieres pelear!?

Voltee a verlo listo para golpearlo ¿¡No podía simplemente agradecer que lo tomaba en cuenta!? ¡Este hombre era difícil de complacer!

—¿Por qué has estado de mal humor desde la mañana? Aunque bueno, tú siempre pareces de mal humor.

—Te voy a golpear.

Hoy era el día de los tics, sentí uno en mi ceja, él miro hacia un lado, cínico.

—¡No era por ti! No dormí bien anoche, y odio la idea de este campamento ¿Qué más quieres? ¡Olvida todo eso! ¿¡Por qué te tardaste tanto con la estrella!?

¡Ah! No quería decir eso, bueno como sea, ya se había salido de mi boca.

—¿Estrella? ¿Hablas de Yami? Hiei eres la última persona con derecho a decir algo sobre el cabello de los demás.

Me aleje de la ventana y me acerque al soquete, entonces lo empuje sobre la cama y me monte encima mientras lo miraba exasperado, juro por Enma que voy a matarlo y lo haré pasar por una muerte accidental ¡Yo hablaba de ser estrella por brillante! ¡Al demonio con eso!

—¿¡Quieres que te ahogue con una almohada!?

—No sabía que tenías ese tipo de parafilia.

Dime que no acaba de decir lo que creo que dijo, abrimos los ojos en sorpresa, él se puso rojo, y yo efectivamente sentí mi rostro arder, entonces me aparté rápido y me senté en el piso mientas me cubría mi rostro, ahora rojo por su culpa ¡No debía ser legal sonrojarse tanto en una vida!

—¿¡Por qué dices eso en un momento así!?

—¡No lo sé! ¡Mátame si quieres!

—¡Tú me vas a matar a mí a este paso! ¡Idiota! ¡Y responde a mi pregunta!

Yoite pareció quedarse callado un momento, no me atreví a mirarlo así que esperé.

—Se alargo un poco la conversación con el profesor, tú sabes que ese sujeto habla demasiado, Hiei, debe quedarte claro algo, a mí ya no me gusta Yami.

Retire las manos de mi rostro, pero permanecí sentado dándole la espalda, escuche como se sentaba, yo seguía sin atreverme a verlo, y en mi pecho sentía algo, alivio, aunque al mismo tiempo me sentía muy tonto.

—Hubiera sido bueno que me lo dijeras antes… —Respondí.

—Creo que sí, creo que hubo muchas cosas que debimos decirnos antes, pero no podemos cambiar el pasado… Es momento de hablar ¿No lo crees?

En ese momento entendí que no existía un momento correcto para hablar, simplemente debía pasar, no importaba si estaba listo para ello o no.

—Bien, te escucho.

Le dije mientras volteaba a verlo, Yoite me observó un momento muy detenidamente, podía ver lo nervioso que estaba, la formaba en como tocaba sus dedos, y movía sus manos me lo decía.

—Cuando veo tus ojos, pienso en lo interesante y misterioso que eres, hay tantas cosas que no sé de ti.

De todo lo que pudiera decir, no esperaba precisamente que me dijera eso, me levante para poder acercarme a él, entonces lo sujete de la barbilla haciendo que nuestras miradas se conectaran.

—Yo tampoco sé muchas cosas de ti, Yoite…

Respondí mientras miraba ese par de ojos azules, podía jurar que cada vez que nuestras miradas se cruzaban yo podía ver el cielo en sus ojos.

—Es momento de conocernos mejor —Concluí.

En ese instante todo se volvió tan silencioso, no podía escuchar más las voces fuera de la habitación, no podía siquiera escuchar el sonido de la naturaleza allá afuera, toda mi atención estaba puesta en esos ojos tan azules como el zafiro, entonces me concentre en su rostro, en su piel tan blanca ahora teñida de un tono sonrosado, y en sus labios, era como si estuviera hechizado, como si existiera una atracción a la que no podía resistirme cada vez que nuestros rostros estaban tan cerca, lo único que yo deseaba en ese momento era volver a probar esos labios.