Advertencias: AU-OOC-Boys Love-Crack shipps
Yu Yu hakusho y Nabari no ou, así como YUGI-OH! No me pertenecen, sus personajes, así como las series son de sus respectivos autores, esta historia va con el fin de mi entretenimiento y el de los lectores.
Capítulo 27: Un café con sal
Ambos nos miramos fijamente mientras eventualmente nuestros rostros se iban acercando, cerré mis ojos esperando tan ansiado beso, pero jamás llegó.
—Lamentamos interrumpir maricas enamoradas —Grito Bakura —Estamos aburridos.
De pronto nuestra habitación había sido invadida por dos idiotas, Bakura y Marik habían entrado como si el mundo, la educación y sobre todo las reglas no importaran ¿Qué podía esperar de ese par de antisociales?
—¿¡A nosotros qué nos importa!?
Grito Hiei frustrado, Bakura por su lado nos miraba como si fuera un ser angelical, aunque fracaso, yo solo lograba mirar a un maldito demonio.
—¡Veamos qué tan malo eres jugando, gnomo maldito!
Bakura entonces nos mostró un tablero de un juego de mesa, y sin invitación alguna ambos se sentaron en el suelo como si fueran un par de niños, Hiei y yo que seguíamos procesando la información, nos miramos el uno al otro, y entonces él se apartó, lamente mucho verlo alejarse de mí, y más lamente que de nuevo no logramos tener una conversación decente, fulmine con la mirada a Bakura, pero estaba tan metido en su tonto juego, al principio intentamos ignorarlo, aunque en algún punto acabamos jugando con él, dado que no se largaba, no paraba de decirnos gallinas y ya había interrumpido mi momento especial ¿A quién diablos le importaba?
El juego duro hasta altas horas de la noche, se supone que este par de imbéciles debían irse a su cuarto antes del toque de queda, sin embargo era pedirles mucho que ya se fueran, y se habían empezado a tomar en serio el asunto, al final el juego lo termino ganando Bakura unas diez veces, Marik ganó trece veces, Hiei ninguna y yo unas seis, Hiei se alteró tanto que aventó la tabla por la ventana, provocando así una lucha entre ellos tres, al menos el escándalo hizo venir al profesor Takanaga y echo a Bakura y Marik de mi habitación, Hiei se fue a dormir muy molesto esa noche.
Tener que levantarse tan temprano era horrible, y era aún peor el hecho de no haber descansado mucho anoche, no paraba de bostezar.
—¿No dormiste bien? —Pregunto Yami.
Estábamos esperando a que los demás salieran de su habitación y se formaran para ir a desayunar, me percate de que Hiei tardaba mucho en venir.
—Bakura y Marik invadieron mi habitación hasta la madrugada… —Respondí —Ahora vuelvo.
Yami ladeo su cabeza confundido con mi declaración, pero no pudo averiguar más, ya me había ido a buscar a Hiei; tal como había pensado, estaba desmayado en el sofá, al menos ya se había cambiado.
—Oye ¿Sigues vivo? —Pregunte.
No hubo respuesta, así que me acerqué y me senté encima de él, sorprendentemente no reacciono.
—¿A caso soy tan ligero?
Me cuestione, o tal vez si estaba muerto, pero podía sentir como su pecho se elevaba al respirar, así que seguía entre nosotros, no me quedó opción más que darle golpecitos en la cara mientras seguía sentado encima, pero este hombre tenía el sueño pesado, incluso le pellizque la mejilla, no fue hasta que le aprete la nariz que empezó a reaccionar.
—Te despiertas con risas o el sonido de la puerta, pero ni siquiera reaccionas con pellizcos, eres bastante selectivo —Dije.
—¿Puedo saber qué haces sentado encima de mí?
Preguntó una vez que parecía medio lucido, yo por mi parte no me moví, solo lo miré sin emitir una expresión en mi rostro, él alzó la ceja.
—No, no puedes —Respondí.
—De acuerdo, entonces ¿Cuándo planeas moverte?
—No lo sé, eres muy cómodo.
Hiei suspiro e intentó empujarme, pero me levanté antes de que lograra hacerlo, fue cuando tocaron a la puerta, era Yami.
—Debemos bajar a desayunar —Dije.
Miré a Hiei quien ya se había puesto de pie, bostezo y asintió. Ambos salimos, y así comenzó nuestra larga mañana.
—¿No será muy pesado hacerse cargo de todos esos ruidosos?
Preguntó Hiei mientras tomaba un sorbo a su café, esta vez solo estábamos los dos sentados en una mesa del fondo, Yami desayunaba con otros compañeros y Jonouchi parecía tener una competencia de comida con Bakura.
—Por eso quiero renunciar a mi cargo —Respondí.
—Creo que a estas alturas no te van a aceptar tu renuncia —Se rio.
Observé atento como ponía su taza en la mesa, junto a un salero que se encontraba colocado en medio, sus dedos se doblaban y desdoblaban sujetando aquella blanca taza, negué con la cabeza intentando salir de mi trance.
—¿Te puedo hacer una pregunta?
—Bueno, ya lo estás haciendo —Respondí.
Hiei miro el contenido oscuro de su taza, luego miró hacia mi dirección, pero no me miraba a mí, miraba algo o a alguien detrás de mí.
—Es en serio, Yoite.
—No eres del tipo de persona que pide permiso ¿Por qué tanto misterio?
Hiei pareció atragantarse un poco, luego tosió tratando de aclarar su garganta, no pude evitar sonreír divertido, aunque mi sonrisa se borró tan rápido cuando él volvió a hablar.
—¿Por qué te enamoraste de Yami?
—¿Por qué vuelves a hablar de eso? Ya te dije que eso está en el pasado.
No pude evitar sentirme molesto, me empezaba a cansar su insistencia con el asunto de Yami ¿No podía solo enterrarlo? El tema, no a Yami, por favor no entierres a nadie.
—No lo sé, solo quiero entender algunas cosas…
—¿Qué quieres entender? No hay nada que entender, lo de Yami está en el pasado ¿No es suficiente para ti?
Hiei volvió a bajar la mirada y observar su café, me abrumo que guardara silencio tan abruptamente, así que me levante y me fui, camine hacia la barra, la verdad no tenía muchos lugares a los cuales moverme, no podía simplemente salirme.
—Hiei es como un café con sal —Susurre.
—Dicen que si tomas un café con sal vomitas —Dijo Yami.
Parecía una mala broma, lo mire de reojo y luego camine hacia un rincón apartado, él me siguió y sonrió.
—¿Enserio? Tiene algo de lógica —Respondí.
Hiei me daba ganas de vomitar a veces, y justo me había revuelto el estómago con su pregunta, aunque no era el motivo detrás de mi expresión, solo había recordado una vieja canción de un grupo extranjero.
—¿Todo va bien con Hiei?
Preguntó mientras le daba una mordida a un pan que llevaba en su mano, yo suspire frustrado, no estaba seguro de nada, más bien todo parecía estar en una especie de limbo, no avanzaba hacia ninguna parte, me recargue en la pared y me cruce de brazos.
—Quiero enterrarle un tenedor en la mano ¿Eso responde a tu pregunta?
Yami soltó una risilla nerviosa.
—Bueno, más o menos ¿Qué paso? ¿Puedo ayudarte en algo?
No estaba seguro si contarle o no, era algo que lo implicaba de alguna manera, lo observé mientras él seguía comiendo pan, luego enfoqué mi vista a la mesa del fondo, Hiei ahora estaba acompañado por Bakura, Jonouchi y Marik, aquella combinación, seguro lo iba a sacar de sus casillas.
—Él es tan insistente contigo.
—¿Conmigo?
—Desde que empezó a crear sus tontos planes para supuestamente ayudarme a conquistarte, cada vez que se pone celoso por qué hablo contigo, o sobre preguntarme cosas sin sentido, me molesta que remueva el pasado…
No sabía cómo explicarlo, no sabía que palabras usar, tampoco sé si estaba siendo claro.
—¿Creo planes de conquista? ¿Cuándo? Eso suena divertido.
Mire a Yami con mucha seriedad, no sabía si sentirme aliviado de que realmente no se percatará de las intenciones de Hiei.
—Hiei es un baboso, olvida eso —Respondí.
—Bueno, dime Yoite ¿Han hablado con calma sobre sus sentimientos?
—No, realmente no.
—Bueno, estoy suponiendo, pero creo que Hiei se siente inseguro con lo que sientes por él, y eso lo lleva a insistir con lo que sentías por mí, tal vez intenta compararlo, y poder encontrar una respuesta más clara.
Me quedé pensando en las palabras de Yami, no imaginaba a un Hiei inseguro.
—¿Crees que deba responder a sus preguntas?
—Bueno, si es algo que te incomoda no tienes que hacerlo, pero es mejor si se lo haces saber, y si no quieres responder algo, en su lugar háblale con trasparencia sobre lo que sientes por él, si no son claros y honestos, siempre acabaran metidos en mal entendidos.
Justamente como Miharu me lo venía diciendo, y yo seguía sin hacer algo al respecto, esto de comunicarse era demasiado difícil, había optado por volver a la mesa, pero no tuve oportunidad, era hora de ir a las actividades del día.
—Ya tendrás oportunidad para hablar con él, tranquilo.
Yami sonrió, y bueno, me sentía todo menos tranquilo, pero tenía razón, después de todo estaba en la misma habitación con Hiei, solo debía recordar ponerle seguro a la puerta, luego me detuve en seco.
—¿Qué pasa Yoite?
—Se supone que no puedes abrir la puerta por afuera sin la llave…
—Ajá.
Yami ladeo la cabeza, entonces voltee a ver a ese par de demonios que entraron a mi habitación.
—¿¡Cómo demonios abrieron la puerta!?
—¿¡Quienes!?
¡Por Dios! ¡Malditos antisociales! Podrían entrar en la noche y asesinarnos, no iba a poder dormir tranquilo de nuevo.
Después de desbloquear ese nuevo trauma, tuve que concentrarme en las actividades y en aparentar que me estaba divirtiendo, cosa que era una total mentira, odiaba esto, por su lado Hiei se movía como pez en aguas turbulentas descargando su ira en los deportes, típico de Hiei mandar gente a la enfermería ¿No era adorable? Es como un pequeño Gremlin remojado listo para asesinarnos a todos.
Fue una mañana agotadora, pero logre escapar un rato cuando toco una actividad libre, muchos se habían juntado con sus grupos de amigos, y ahora Hiei jugaba soccer, mi más sentido pésame por el portero del otro equipo. Anduve un rato deambulando, hasta que llegué con los chicos del primer año, busqué a Miharu con la mirada, aunque no lograba dar con él.
—Rebecca, debes dejar de insistir, no creo que haya algo más que puedas decir, no vas a cambiar sus sentimientos.
De nuevo me encontraba escuchando una conversación que no quería escuchar, pero parecía que la gente ignoraba mi presencia, Rebecca lloraba mientras Shizuka la consolaba.
—¡Lo sé! Pero sigo sin entenderlo ¿Qué hay de especial con Yami? ¿¡Por qué él!?
—No podemos explicar lo que sentimos, solo lo sentimos Rebecca, su corazón le pertenece, no puedes cambiar esa realidad.
La pequeña rubia parecía al borde de un ataque de llanto, mientras yo seguía buscando a Miharu con la mirada, cuando estaba por irme al ser todo tan incomodo brinque del susto al igual que Shizuka, la pequeña había gritado.
—¡Esa maldita de Vivian!
—¿Eh?
Shizuka parecía confundida, y yo sentía que me iba a dar un infarto.
—¿¡Cómo se atreve a molestar a Yugi!?
La rubia salió corriendo en dirección a Vivian Wong quién abrazaba a Yugi mientras le restregaba sus pechos, o tal vez solo se debía a la diferencia de altura, lo que fuera Yugi parecía bastante incomodo y su rostro ahora era un tomate.
—¡Suéltalo! ¿¡No ves que tiene novio!? ¡Eso es acoso!
Gritaba la pequeña pecosa, y yo no entendía nada de lo que ella pensaba, primero le molestaba que Yugi tuviera novio, y ahora lo usaba como argumento para defenderlo, las personas son complejas sin duda, observe como ambas chicas discutían, mientras Shizuka y Yugi intentaban calmarlas, deje de observar cuando alguien me habló.
—¿Yoite?
Por fin había aparecido Miharu, me alegre de verlo.
—¿A caso me extrañaste mucho, cariño?
Preguntó en un tono burlón, así que me borro la sonrisa y el gusto de verlo, negué con la cabeza mientras lo miraba fríamente.
—Que lastima, eres tan frío conmigo, desde que apareció ese tal Hiei me dejas de lado.
Una lagrimita se asomó por su ojo izquierdo, mientras aparentaba estar herido, claramente no le creía nada, y él sabía eso, así que dejo de fingir.
—Eres duro, hombre ¿Qué haces aquí?
—Hablar de ese tal Hiei.
—Oh ¿De nuevo pelearon?
Miharu busco un lugar donde sentarse, lo seguí y nos acomodamos en el césped mientras mirábamos a los demás jugar, o pelear, fuera el caso hacia donde miraras.
—Miharu ¿Sabes por qué me enamore de Yami?
La pregunta sonaba extraña y absurda, pero debía empezar con algo, si era sincero no recordaba el motivo, y creo que necesitaba esa respuesta para poder por fin hablar con Hiei y dejar el asunto atrás.
—¿Debería ser yo quien lo sepa? —Preguntó.
Bueno, no, se supone que yo debería saberlo, y ahora actuaba como si hablara de otra persona.
—Hiei me lo preguntó, me enoje con él al principio, pero pensándolo mejor, siento que si no le doy una respuesta nunca vamos a poder avanzar, me siento atorado con ese tema.
Miharu se recostó y miro hacia el cielo, yo seguí sentado observando el movimiento de los chicos de primero.
—Lo que yo recuerdo, fue que un día en el club te acercaste a mí, y me dijiste que Yami Atemu era increíble, que sería bueno volverte más cercano a él, y yo pensé que estabas loco, aunque siendo sincero nunca me dijiste el motivo de tu interés, te graduaste y por obras del destino acabaste en su clase, y fue cuando insististe con el asunto, y yo seguí pensando que estabas loco y encaprichado.
—Bueno, gracias ¿Por qué no piensas eso ahora con respecto a Hiei?
Lo mire mientras alzaba la ceja ¿Cuántas veces más me dirá loco? Miharu seguía con una mirada tranquila, parecía querer ser una nube como las que estaban en el cielo.
—Por qué es distinto, ya te lo he dicho, mejor cuéntame de dónde salió tú interés por Yami en aquella época.
—¿De dónde?
Intente recordarlo ¿De dónde conocía yo a Yami? Es decir, era el chico popular, salía con una de las chicas populares, Mana, era imposible no saber de ellos, todos en la escuela habían escuchado algo sobre ellos, pero yo no era tan banal para sentirme interesado a alguien simplemente por la apariencia o la popularidad ¿Entonces? Era raro, parecía como si todo el tema de Yami hubiera sido borrado de mi mente, como si no importará, parecía que simplemente un día desperté y algo en mi mente estaba programado para decir que me gustaba, insistiendo con el tema, entonces recordé algo.
—En secundaria había tres chicos, ellos solían molestarme todo el tiempo, solían elegir un blanco cada cierto tiempo, un día me eligieron a mí.
Miharu se sentó y me miró.
—¿Por qué no me dijiste nada?
—No lo sé, no le di importancia, no había escalado a tanto, solo eran burlas sin importancia, aunque esas burlas pasaron a agresiones, solían lanzarme cosas o ponerme el pie, claramente me enojaba, pero intentaba seguir con mi vida, hasta que escondieron mi mochila, y pusieron alfileres en mis zapatos, aquello me harto y los confronte, y cuando estaban listos para golpearme Yami apareció.
—¿Te ayudo?
—Sí, no tuvo que pelear con ellos, simplemente fue más inteligente y amenazante.
—Te atraen los rudos ¿Eh?
—¡Miharu! Ese no es el punto.
Me sonroje, aunque supongo que quería alivianar el ambiente.
—Lo siento, ¿Y qué paso después?
—Nada, esos chicos eligieron otro blanco que molestar, y bueno, supongo que después dije lo de querer ser cercano a Yami, aunque no volví a hablar con él, realmente no hable mucho con él esa vez, solo me preguntó si estaba bien, y luego me aseguro que ya no me harían nada, y se fue con su novia.
Ambos nos quedamos callados un momento, me sentía muy tonto, después de todo tenía una forma muy banal de sentirme atraído por alguien, fue amable conmigo y eso basto, lo mismo paso con Hiei.
—¿Piensas que lo de Hiei fue parecido?
—Supongo…
—¿Qué fue lo primero que viste de Hiei cuando lo conociste?
—¿Lo primero que vi? Sus ojos, es decir, me caí encima de él.
Suspire al recordar ese encuentro tan vergonzoso, yo llorando encima de un desconocido ¿Qué ocurría conmigo?
—Te sentiste atraído de primera a sus ojos, recuerdo que me dijiste.
—Yo no dije atraído…
Me sonrojé, aunque era cierto, sí me sentí atraído.
—Bueno, pero eso me diste a entender, luego dijiste que era guapo, e incluso dijiste que era macizo.
—¡Yo no dije eso!
—Sí, lo hiciste.
Miharu se rio, mientras yo me cubría el rostro sonrojado, yo no había usado esas palabras, pero si había dicho cosas similares y eso me avergonzaba aún peor.
—¿¡Por qué hablas de eso en estos momentos!?
—Siempre te digo que es diferente lo de Yami a lo de Hiei, y nunca entiendes por qué.
—Sigo sin entenderlo.
—Yo no soy nadie para decidir sobre tus sentimientos, no puedo asegurar nada, tú eres el único que sabe eso, pero como tu mejor amigo te observó, y es totalmente distinto la forma en como mirabas a Yami a como miras a Hiei, incluso la forma en como hablas, antes en verdad podía decir, Yoite está loco, pero le gusta Yami ¿Qué podemos hacer? Y cuando Hiei apareció en tu vida, empecé a notar algo.
—¿Que quería enterrarle un palillo en el ojo?
—¡Sí! Y tú jamás quieres enterrarle palillos en los ojos a la gente, lo único que obtienen de ti es tu indiferencia, a ese chico le das demasiada importancia, y pensé, bueno existe alguien en el mundo que puede alterar a Yoite, asombroso, pero cada vez que hablas de eso, brillas.
—Espera, me estás haciendo ver como un maldito psicópata que quiere picar ojos.
—¡Lo eres! Pero no cualquier ojo, quieres picar su ojo.
—¡Espera! Me estás haciendo ver como un sádico que quiere picarle el ojo a Hiei, eso es aún peor.
—¿Y no quieres?
—A veces… ¡Ese no es el punto!
Miharu se rio y se tiró en el césped, había llevado la conversación a un punto muy extraño y ahora lo disfrutaba sin duda, ¿Quién era el sádico de los dos?
—El punto es Yoite, que la forma en que te gusto Yami, es muy distinta a la forma en que te gusta Hiei, incluso ahora eres más expresivo, te brillan los ojos, y quieres estar cerca de él, con Yami jamás intentaste nada, ni siquiera cuando te hiciste vicepresidente, te conformabas con el poco rato que pasabas con él, con Hiei eres más ambicioso.
Me quedé pesando ante esa idea, y tenía razón, fue fácil y rápido dejar lo de Yami a un lado, pero a Hiei por más que lo intentara no podía sacarlo de mi mente, no podía ni durar una semana alejado de él sin acabar vomitando por el estrés, y sí, dolió lo de Yami en su momento, pero si lo pensaba bien no dolió tanto.
—Además es obvio que físicamente te sientes atraído a Hiei, creo que eso tiene más peso que el que te salven de unos brabucones ocasionales.
—¡Miharu!
—¿Qué? Por Dios, acepta que me hablaste de sus músculos, a Yami ni en la vida le hacías caso cuando pasaba por los pasillos de la secundaria, y con Hiei, ese fue tu tema de conversación inmediato.
—¡Yo no hable de sus músculos! ¡No es cierto!
Miharu volvió a reírse, se tocaba el estómago mientras reía a carcajadas, le lance algo de césped en respuesta, quería evitar sentirme una persona tan superficial, y él no ayudaba en el asunto.
—Además, Hiei también me ha ayudado con brabucones.
—En el caso de Hiei le da puntos.
—¿Por qué parece que tienes preferencia por Hiei?
—Tengo preferencia por la persona que gusta de mi mejor amigo, aunque acepto que Hiei y tú son muy tontos, pero confió en que acabará bien.
—¿Cómo lo sabes?
—Hiei dijo que tenía poderes de demonio, debe ser por eso.
Miharu se levantó y yo lo miré atento, luego hice lo mismo.
—Hablando de eso ¿Conoces a Hiei de antes?
—Lo conocí el día que fuiste a hablar con Yami.
—Lo molestaste ¿Verdad?
—Tengo preferencia por las personas fáciles de engañar y sobre todo que se enojan fácilmente.
Respondió sonriendo como un ser angelical, de nuevo frente a mi estaba un demonio. Después de esa conversación nos despedimos, debía aceptar que me sentía un poco más ligero, hablar con Miharu era muy aliviador.
Cuando volví con los de segundo año, seguían jugando soccer, me acerqué un poco para verlos, observé a Yami, siempre tan brillante, con un gran liderazgo, todo el mundo lo quería y lo seguía, nadie se metía realmente con él, era tan opuesto a mí, y entonces comprendí algo, mientras miraba a las chicas apoyando a sus chicos favoritos, admiraba a Yami, me gustaba, sí, pero más que gustarme yo lo admiraba, se había convertido en mi ídolo, era esa figura inalcanzable y ejemplo a seguir, entonces me sentí decepcionado cuando él no hacía mucho por ayudarme frente a sus amigos, cuando no me ayudo como aquella vez, yo lo había idealizado tanto que me decepcione mucho, dolió cuando lo vi con Yugi, pero supongo que era la idea del rechazo en sí, ya que cuando vi eso no quería arrastrar a Yugi como quiero arrastrar a Hinageshi cada vez que la veo cerca de Hiei, y creo que ahora entiendo a Rebecca un poco, ella quiere mucho a Yugi que la idea de verlo con otra persona le duele, es inmadura, y explota fácilmente, y al parecer yo no tengo derecho a juzgarla, no después de lo ocurrido en el café, Dios, quiero borrar ese recuerdo, esto del romance es muy complicado.
Cuando terminamos las actividades de la mañana fuimos a comer algo, quería hablar con Hiei, pero los chicos seguían con él, no sé cómo se había resignado a tenerlos revoloteando a su alrededor, supongo que tendría que esperar hasta que estuviéramos en nuestra habitación, me senté en una mesa sola, mientras pensaba que debía dejar de evadir mi responsabilidad de vigilar a los chicos, pero cuando los veía lanzarse el espagueti me daba ganas de fingir que era una planta más del lugar.
—¡Chicos! Recuerden sus modales.
Dijo Keiko, aunque pasaron de ella, así que Kurama la ayudo, y Yami se acercó, yo seguía fingiendo ser una planta, de todos modos, Kurama y Yami podían arreglar el asunto, y así fue, los chicos se pusieron a limpiar su desorden, no era buena idea hacer enojar a alguno de esos dos.
—Yami siempre sabe cómo resolver las cosas —Dijo Anzu.
Voltee a verla, ella conversaba con Marik, algo raro si me preguntan, esos dos conversando a solas, no era un escenario común.
—No es para tanto —Respondió Marik.
—¿Celoso?
Ella sonrió divertida, Marik puso los ojos en blanco, y ahí estaba de nuevo enterándome de cosas que claramente no quería saber, así que volví al modo planta, pero dado que aun no aprendo a hacer fotosíntesis debía comer sólidos.
Cuando el almuerzo acabo, seguimos con las actividades de la tarde, y el calor se había vuelto insoportable, pero vamos, era un campamento.
—¿¡Tenemos un hotel fresco y debemos salir al calor!?
Se quejaron unos chicos del otro grupo de segundo.
—Es un campamento, hay que hacer cosas de campamento, arriba ese ánimo.
Dijo uno de los profesores a cargo.
—¿No podemos tener un campamento en la piscina?
Preguntaron unas chicas de mi grupo.
—Hoy no, vamos chicos —Respondió el profesor.
El calor no dejaba a nadie sentirse motivado y con justa razón, pero como fuera, apenas era el primer día, era mejor aceptar que nos quedaban muchos días de esto.
Cuando las actividades finalizaron, tomamos un descanso, fui a mi habitación, tome un baño antes de la cena, y no había rastro de Hiei, solo esperaba que no se metiera en problemas, y que no estuviera enojado, no podíamos seguir corriendo en círculos como lo habíamos estado haciendo, cuando abrí la puerta me lo tope parado enfrente de la misma.
—¿Por qué no entras?
—Estaba pensando en algo, si las puertas no se abren desde afuera ¿Cómo se metieron los dos imbéciles anoche?
Me quedé mirándolo un momento, luego me dio escalofríos, ya había olvidado ese asunto, y él lo traía de vuelta, no iba a poder dormir definitivamente.
—¿Olvidaste tu llave?
Pregunte intentando ignorar el asunto de Bakura y Marik.
—Lo hice —Respondió reconociéndolo.
—¿Por qué no tocaste?
—Estaba reflexionando ¿Cómo lo hicieron?
—¡No tengo idea!
—Podrían entrar en la noche y matarnos.
—¡Lo sé!
Ambos nos quedamos viendo, y luego nos reímos, no estaba seguro si de nervios o por algún otro motivo. Hiei entró a la habitación, pero no dijo nada en concreto, solo entro a bañarse, y yo fui a cenar, él bajo más al rato, y asumí que volvería a sentarse con sus amigos, pero en su lugar se sentó conmigo, me le quedé mirando un momento.
—¿Qué? —Preguntó.
—Pensé que te sentarías con tus amigos.
—No son mis amigos, solo les gusta molestar.
Entonces se dedicó a comer, yo hice lo mismo, me preguntaba si era un buen momento para hablar, pero como dijo esos chicos les gustaba molestar, estaban ahora en nuestra mesa hablando muy ruidosamente.
—¿Por qué se sentaron aquí? —Pregunte.
—No me preguntes a mí, no suelo entenderlos —Respondió Hiei.
—Creo que nunca nos han presentado de la forma correcta, soy Yusuke.
—¿Me habla a mí? —Pregunte.
—Te habla a ti —Respondió Hiei.
—Ah, si te recuerdo, cantaste una horrible canción que haría llorar a la nación de México, además tu léxico era interesante—Respondí.
—Creía que eran canciones de Colombia —Dijo el, peli naranja —Yo soy Kazuma Kuwabara, por cierto, mucho gusto.
Yo solo asentí, también lo recordaba bien, jamás iba a olvidar ese día tan raro.
—No, no, Kuwabara, eran de Cancún —Dijo Yusuke.
—Cancún es de México —Le comenté.
—¿Cancún no es de Cuba? —Pregunto Kuwabara.
—Tonto, Cuba se encuentra en África —Dijo Yusuke.
—No, Cuba se localiza en…
Iba a corregirlo, pero Hiei me puso la mano en el hombro, lo mire y el negó, supongo que era caso perdido seguir hablando de regiones geográficas del mundo con ellos.
—Esos idiotas no podrían llegar ni a Tokio, aunque se lo propusieran, les exiges mucho con que sepan dónde queda Cuba.
—Supongo.
Ambos chicos siguieron hablando de cosas sin mucho sentido, luego a la mesa se unieron, Kurama, Botan, Keiko y Yukina, y se volvieron más animados al hablar, Kuwabara se la pasaba coqueteando con Yukina, pero ella no parecía entender sus avances, Hiei cada rato le decía algo despectivo, Yusuke se reía, Kurama los tranquilizaba, Botan y Keiko parecían nerviosas, y así un raro ciclo.
—Yoite ¿Te has sentido mejor? —Preguntó Keiko.
—Eh, sí, gracias.
Prefería no recordar ese suceso de mi vida, pero me iba a seguir un largo tiempo.
—¿Entonces Hiei y tú ya arreglaron las cosas? —Preguntó Kurama.
Hiei casi se atraganta, yo no sabía cómo responder a eso.
—Estaba preocupada de que siguieran peleando, es bueno verlos juntos —Dijo Yukina.
—¿Hablan del puñetazo que le dio a Hiei? Estuvo muy bueno —Comentó Kuwabara.
—¿¡Puñetazo!? ¿Yoite a Hiei? No me lo creo, Yoite es muy tranquilo —Dijo Keiko.
—¡Debiste verlo! Hasta lo tumbo al piso, Yoite te ves muy blandengue, pero engañas con tu aspecto —Comentó Yusuke —¿Qué tal si probamos fuerza?
—Yoite claramente no es como tú Yusuke, déjalo en paz —Lo regaño Botan.
No sabía cómo sentirme al respecto con esta conversación, estaba entre ofendido, aludido, y confundido.
—Ya basta, nos vamos.
Hiei se levantó de su lugar y me tomo de la mano, realmente me deje llevar por él, la situación era demasiado incómoda para mí y agradecía que me sacara de ahí, los demás solo nos miraron mientras nos marchábamos.
—Se supone que debo ver que todos vuelvan a sus habitaciones —Comente.
—Como si realmente quisieras hacerlo, además aún queda tiempo antes de las 10:00
—Eso es cierto.
Sin más, me dejé llevar por Hiei hacia la habitación, al menos podía despejarme un rato, era muy agotador estar rodeado de gente y ruido, me recosté en la cama mientras Hiei se iba un rato al baño, como se tardaba me puse a revisar mi celular, entonces recordé de nuevo esa vieja canción, así que la busqué, no recordaba su nombre por lo que escribí café con sal, lo primero que me salió es que era bueno para quitarle lo amargo ¿No se supone que te hace vomitar? Ignore eso, y agregue canción y grupo extranjero en la búsqueda, entonces la encontré, la escuche un rato, ciertamente recordaba haber escuchado un cover de la misma, por eso era capaz de entenderla, por suerte el cover seguía ahí, lo escuche un rato, mientras tarareaba de forma inconsciente, ni siquiera me había percatado que Hiei estaba parado en la puerta del baño mirándome.
—Un café con sal. Ganas de llorar. Mi mundo empezando a temblar, presiento que se acerca el final. No quiero ganar. Ahora eso qué más da. Estoy cansada ya de inventar excusas que no saben andar. Las noches enteras sin dormir. La vida pasaba y yo sentía que me iba a morir de amor…
—Dicen que el café con sal hace que vomites —Comentó.
Me asuste y detuve la música, lo mire sorprendido.
—¿Cuánto tiempo llevas ahí?
—Escuche música, y me asome, supongo que cuando pusiste la canción en un idioma entendible, me gusta tu voz cuando cantas.
No pude evitar sonrojarme y negar.
—No lo hago bien, no me molestes.
—Hablo en serio, aunque para odiar el café es raro que cantes sobre eso —Respondió burlón.
Me levanté y me acerqué para picarle la frente.
—Me molesta por que es amargo, aunque dice en Internet que con un poco de sal se le quita.
—Mi madre decía que le dieran café con sal a los borrachos para hacerlos vomitar.
—¿Podemos dejar de hablar de vomito?
—Oh, buen punto, como sea.
Hiei se sentó y luego me jalo para que me sentara en sus piernas, el acto me sorprendió y ni que decir de que me puse tan rojo como una cereza.
—¿Qué haces?
—¿No decías que era cómodo sentarse encima de mí?
—¡Pero de este modo es extraño!
—Como sea, ponte cómodo.
No me dejo moverme y en su lugar me quito el celular, y se puso a buscar algo en Internet, ahí estaba el típico Hiei haciendo lo que quería.
—¿Qué buscas?
—Me recordaste a una canción que escuchaba mi madre muy seguido, aunque tiene diferente ritmo, pero dado que te gusta discutir usando de alegoría al café y el limón, te queda bien.
Mire la pantalla del celular, Hiei puso una canción que sonaba chistosa en cuanto a la tonada, no entendía lo que decía, así que Hiei me dijo una parte en específico.
—Tengo que confesar que a veces no me gusta tu forma de ser, luego te me desapareces y no entiendo muy bien por qué. Te pones de un humor muy extraño, con cada luna llena al mes... Pero todo lo demás le gana a lo bueno que me das, solo tenerte cerca siento que vuelvo a empezar. Yo te quiero con limón y sal, yo te quiero tal y como estas, no hace falta cambiarte nada, yo te quiero si vienes o si vas, si subes y bajas y no estás seguro de lo que sientes.
—Suena a algo que tu madre escucharía.
Dije mientras intentaba mirar hacia otro lado, mis mejillas se habían puesto de nuevo rojas.
—Cuando la ponía no entendía nada, me sonaba a una canción chistosa, cuando entendí la letra, pensaba, suena demasiado cursi, y creía que era algo que le cantaba a mi padre, era molesto al inicio, pero ella la cantaba alegre, no sé, tal vez solo dio con ella y le gusto.
—A veces eso pasa, escuchas una canción y no tiene que significar gran cosa para que te guste…
—O no tiene que gustarte para que signifique algo.
—Eso tiene menos sentido, pero supongo que tienes un punto.
Volteé a verlo, y me quedé quieto, muy quieto, cuando él me miró fijamente, de nuevo estaba viéndome con esa penetrante mirada.
—Yoite ¿Qué sientes por mí?
Abrí la boca intentando decir algo, pero la cerré de nuevo, no me esperaba una pregunta tan directa y menos cuando me miraba fijamente, quería levantarme, la cercanía me ponía nervioso ¿Por qué lo dejaba hacer lo que quisiera? ¿Por qué lo dejaba tocarme y jalarme como quería? Era obvio, él era distinto, él era especial, de alguna manera era especial para mí.
—Ya lo dije antes ¿No? Me… Me gustas —Respondí nervioso —Me gustas mucho, me gustas tanto que me vuelvo todo extraño.
Mordí mi labio inferior, él se quedó callado un momento y me asustaba la idea de que no me creyera.
—Tú también me gustas, me gustas mucho, tanto que también me vuelvo extraño, me vuelvo tan loco.
Sentí que el corazón se me iba a salir del pecho ¿Era normal que latiera tan fuerte? No sabía que hacer ¿Qué hacías en estas circunstancias?
—Yoite.
—¿Qué?
—Voltea a verme.
—No quiero.
Hiei se rio, su risa me estremecía, me hacía cosquillar el cuerpo, iba a morir aquí, así que intente pararme, pero él no me dejo, me sostuvo con fuerza de la cintura, entonces lo mire, y sonrió.
—¿Puedo besarte?
Me sonroje tanto que sentía que se me había subido toda la sangre a la cabeza.
—¿Desde cuándo pides permiso? Tú siempre me tratas como quieres, no pidas permiso de la nada.
—Bueno, pero luego no te quejes.
—Siempre me quejo, y sigues haciendo lo que quieres…
Mis palabras se ahogaron en mi boca cuando él me beso, abrí los ojos ampliamente, pero poco a poco los cerré y correspondí al beso, no estaba seguro de que hacer, al menos esta vez mis dientes no chocaron con los de él, y no fue un beso catastrófico, tampoco fue un beso apresurado, fue agradable, me aferré a él mientras se encargaba de dirigir el beso, y yo sentía que me derretía, todo era nuevo, sin embargo, era muy placentero, cuando nos separamos nos miramos directamente a los ojos, no tenía palabras para decirle, todas se habían quedado en alguna parte que desconocía, así que volví a besarlo, él no se opuso, y correspondió, pasamos un largo rato besándonos, tal vez compensando todos estos meses de idas y venidas sin sentido, aunque nos tuvimos que separar cuando escuchamos que tocaban a la puerta.
—¿Podemos fingir que no estamos? —Dijo él.
—No, no creo, debe ser Yami.
—Dile que lo odio.
Me reí, y me levanté, esta vez me dejo ir sin resistencia, abrí y como pensé era Yami.
—Lamentó interrumpir, Yoite es hora.
Voltee a ver a Hiei, quien nos miraba serio aún sentado en la cama, cuando notó mi mirada, desvió la suya.
—Sí, ¿Me das un momento?
—Claro, te espero en el pasillo.
Cerré la puerta, y me acerqué a Hiei.
—¿Es tú hora de ser niñera? —Dijo.
—Sabes que tú eres mi nene favorito.
Respondí serio, aunque él detecto mi burla totalmente, y me jalo hacía él haciendo que nos acostáramos en la cama.
—Que odioso eres —Dijo.
—¿Estás seguro de que te gusta un limón como yo?
—Si no fuera el caso, no soportaría tantas tonterías de tu parte.
—Mira quien habla, debo irme.
Me senté en el borde de la cama, Hiei no dijo nada, así que lo volteé a ver.
—Sobre tú pregunta de la mañana, creo que estaba algo confundido con Yami, me gustaba, pero no de la forma en que pensaba, era más como un tipo de admiración.
Hiei me jaló de nuevo hacia la cama y me abrazo.
—¿A quién diablos le importa Yami? A mí no.
—Hace unas horas parecía que sí.
No dijo nada y en su lugar me empezó a llenar de besos por todas partes y eso me hizo cosquillas, así que me reí.
—Basta, debo irme… —Dije entre risas.
—Mejor dime cuando me vas a proponer que salgamos, sigo esperando.
—¿Qué? ¿Lo debo hacer yo? Esperaba que me trajeras rosas y un oso gigante para proponérmelo.
—Si quieres te busco un oso gigante en el bosque, y algo de césped.
—Empiezo a arrepentirme, si eres así ahora, no quiero pensar cómo serás de novio.
Aquella palabra sonaba tan rara, la sentía sin duda curiosa, pero me gustaba, supongo que podría acostumbrarme a ella, la puerta volvió a ser tocada, así que me levanté rápido.
—Debo irme, deja de distraerme.
Dije mientras abría la puerta, y cuando estaba por salir, Hiei me llamó.
—Yoite.
—¿Ahora qué?
—¿Quieres tomarte el café con sal?
Sonrió como un niño pequeño hablando en código, me reí ignorando que Yami nos miraba confundido, que forma más peculiar de proponerse.
—Sí, sí quiero.
