Advertencias: AU-OOC-Boys Love-Crack shipps

Yu Yu hakusho y Nabari no ou, así como YUGI-OH! No me pertenecen, sus personajes, así como las series son de sus respectivos autores, esta historia va con el fin de mi entretenimiento y el de los lectores.

Capítulo 29: Mi único café favorito

A pesar de lo extraño que había empezado todo esto, ahora es cuando podía decir que había valido la pena, yo no era el mejor exponente del romance, él mucho menos, y dejaba claro el punto mientras derrumbaba a su oponente sin piedad en un charco de lodo.

—¡Sin piedad! —Gritaron todos.

Estábamos en medio de una actividad escolar, una muy rara a mi parecer, que incluía lodo y luchas, el primero en caer al lodo pierde, Hiei estaba disfrutando esto sin duda, nadie lo había logrado derrumbar, ni siquiera Jonouchi, creo que Hiei disfruto mucho del tumbarlo, pero realmente gozo el tumbar a Yami.

—¿En verdad nadie puede derrumbar a Hiei? ¿Quién falta? —Pregunto el profesor —Yoite, sigues.

—¡La pelea esperada ha llegado!

Gritaron unos chicos ¿¡Pelea esperada!? Por Dios, Hiei me va a derrumbar ¿No ven lo eufórico que se encuentra? Yo ni siquiera me siento animado.

Hiei me veía atento, preparado para acabar conmigo, su sonrisa engreída me dio motivos para hacerlo comer lodo, y él lo sabía.

—¿Listo para probar la derrota? —Sonrió.

—¿Quién te crees? ¿El rey del lodo?

Entonces el idiota soltó una risa malévola mientras un trueno se escuchaba a la distancia, el cielo se nublo, y por Dios ¿Qué clase de efecto fue ese? ¿Era normal que me diera cosquillas? Incluso el corazón me palpito de emoción, No puede ser, Miharu tenía razón, me gustaban rudos.

—Eh, chicos, dense prisa, va a comenzar a llover —Dijo el profesor.

Hiei se precipito hacia a mí, como me sentía algo extraño ante el contacto me hizo querer apartarlo, pero en los planes de Hiei estaba echarme hacia el lodo.

—Suéltame animal…

Le pegue en la espalda mientras me resistía a ser derrumbado.

—Te soltare cuando estés en el piso... Oye deja de golpearme.

—Suéltame, te lo advierto.

—Uy, que miedo.

Entonces empecé a empujarlo para quitarlo, y él me empujaba para echarme al lodo, todos gritaban emocionados viendo esta patética lucha, y las primeras gotas de lluvia aparecieron, sin embargo, ninguno cedía, el profesor gritaba que nos detuviéramos y volviéramos, pero los chicos gritaban más fuerte y emocionados ignorando la lluvia.

—Ríndete, Yoite.

—¿Te molesta la lluvia acaso?

—Ja, quisieras.

Empujamos un poco más, el piso se había puesto resbaloso por la lluvia, supongo que debimos escuchar al profesor cuando dijo que esto era peligroso ¿A quién se le ocurrió esta tonta actividad? Pensaba mientras me resbalaba y me caía encima de Hiei, él no pudo mantener el equilibrio y nos fuimos hacia el lodo, puse mis manos tras su cabeza para evitar que se golpeara, y nos quedamos como tontos enlodados uno encima del otro.

—¡Bien! ¡Es un empate! ¡Vuelvan adentro! —Grito el profesor.

Como pude me levante y ayude a Hiei, el cual acepto mi ayuda sin quejas, todos se apresuraron a volver al hotel, yo camine con calma mientras sentía las gotas de lluvia golpear mi rostro, Hiei avanzo a mi ritmo sin decir nada en particular.

—Al menos la lluvia nos refresco un poco, hacia demasiado calor.

Dijo Jonouchi una vez fuimos resguardados, entonces se sacudió como un perro mojando a algunas chicas que le habían dado un zape.

—Al parecer van a tener que suspender las actividades de la tarde, la lluvia está muy fuerte y va a dejar todo encharcado.

Dijo una de las chicas de nuestro grupo, algunos se alegaron, otros no tanto, después de eso volvimos a nuestras habitaciones para cambiarnos.

—Será mejor tomar un baño, no sería bueno coger un resfriado —Dijo Yami.

En respuesta Jonouchi estornudo, Hiei y yo nos miramos, tal vez en el fondo queríamos enfermarnos para evitar las actividades, no sonaba mal.

—Nos vemos más al rato.

Yami se llevó a su compañero, y nosotros entramos a nuestra habitación.

—¿Quieres tomar un baño tu primero?

Pregunte mientras buscaba algo de ropa, para mi sorpresa Hiei me abrazo por detrás.

—¿Qué... ¿Qué haces?

Me sentí muy nervioso por el repentino acto de afecto.

—Pensaba que podríamos tomarlo juntos…

Me susurro al oído, de nuevo me sentí muy extraño, ese raro cosquilleo, así que en respuesta moví mi cabeza hacia atrás y lo golpeé, Hiei se apartó mientras se quejaba.

—¡No me molestes y ve a tomar un baño!

—¡Auch! Creo que me rompiste la nariz…

—No exageres…

Me cruce de brazos, Hiei me dio la espalda.

—Me está sangrando…

Entonces me sentí algo culpable, y me acerqué a revisarlo.

—Déjame ver…

Me incline un poco para verlo, y en cuanto lo hice el quito sus manos y me beso, luego salió corriendo al baño, pestañee rápido ante la sorpresa, y me sonroje cuando había procesado todo.

—¡Eres un baboso!

Lo escuche reírse mientras se encerraba en el baño y abría la regadera, suspire ¿Desde cuándo hacia ese tipo de jugarretas? Aunque pensándolo mejor, siempre había actuado muy raro conmigo. En lo que él terminaba su baño, me quite el lodo del cuerpo y seque mi cabello, me puse otra ropa, y me recosté un rato, no planeaba dormirme, pero el sonido de la lluvia golpeando la ventana me relajaba así que cedí.

Durante un buen rato solo escuchaba el agua de la regadera y el de la lluvia, entonces escuche unas risas, no les preste atención, luego algo rozo con mis labios, y toco mi cuello.

—Hiei, basta, ya no es gracioso…

Dije adormilado, abrí un poco mis ojos, y lo que fuera que estuviera frente a mí no era Hiei, así que en respuesta le di un cabezazo haciéndolo gritar, yo gemí del dolor debía dejar de usar la cabeza de ese modo.

—¿¡Qué demonios pasa!?

Hiei salió rápido del baño, no le puse mucha atención me encontraba aturdido por ese despertar tan violento, me sobaba mi cabeza mientras que el intruso estaba de cuclillas quejándose del dolor.

—Te dije que era una mala idea… ¿¡Por qué te sigo haciendo caso Bakura!?

Entonces Bakura entro en escena mientras se reía a carcajadas.

—Maldita sea, Yoite ¿Qué ocurre con tu cabeza? ¡Es demasiado dura!

Marik se quitó la gabardina oscura que llevaba, y una máscara blanca, la cual tenía una fisura.

—¡Incluso rompió mi mascara!

Yo solo los mire sombrío ¿Estaban dementes? ¡Casi me infarto!

—Bueno, ve el lado positivo, que hemos podido ver al enano como diosito lo trajo al mundo.

Dijo Bakura entre risas, Marik y yo volteamos a ver a Hiei, el cual, sí estaba desnudo como si nada, ambos nos sonrojamos ante eso.

—¿¡Qué tiene de bueno eso!? —Se quejó Marik.

—Mucho… —Susurre.

—¿Te gusta lo que ves? —Pregunto Hiei.

—Sí…

Susurre de nuevo, creo que Hiei hablaba con Bakura, porque me voltearon a ver extrañados, Hiei y Marik alzando la ceja, Bakura en medio de un ataque de risa.

—¡Bueno! Yo he visto mejores, pero creo que has complacido al larguirucho, así que ¡Bien hecho! —Dijo eufórico Bakura.

—¿¡Qué quieren!?

Preguntó Hiei exasperado mientras se cruzaba de brazos nada incomodo por su desnudez, si fuera yo, estaría matando a todos.

—Sólo los visitábamos, ahora que han suspendido actividades pensamos ¿¡Por qué no le damos una vuelta a nuestros viejos amigos!? —Respondió Bakura.

¿Por qué se empeñaban por visitarnos tanto? ¿No podían ir a molestar a alguien más? ¡Más importante aún! ¿¡Cómo pueden abrir la puerta!?

—Estoy conmovido.

Hiei puso los ojos en blanco, Marik parecía querer hacerlo también, tal vez a este punto empezaba a arrepentirse de ser amigo de Bakura, aunque supongo que ese era su pensamiento seguido.

—¡Son nuestras personas favoritas en el mundo! ¿¡Por qué son tan malos con nosotros!?

Bakura seguía riendo, Hiei y yo oscurecimos nuestros rostros, Marik alzó la ceja, al menos ya se había repuesto del golpe, y de ver a Hiei desnudo, me gustaría decir lo mismo, mis ojos traicioneros se iban hacia él, cuando me hacía consciente volteaba la vista ¿Cuándo se iba a cubrir?

—¡Hiei, vamos a tomar unas cervezas!

Grito de pronto otro intruso, los soquetes habían dejado la puerta semi abierta, así que Yusuke simplemente entro sin preguntar nada.

—¡Cállate Urameshi!

Grito Kuwabara entrando atrás de él ¡Por Dios! ¿¡Era el día de entrar a cuartos ajenos y ver a mi novio desnudo!? Novio, seguía sin acostumbrarme a la palabra.

—¡Espera! ¡Esto es muy extraño! —Dijo Kuwabara —Enano, ya me olía que eras algo raro, pero no me esperaba que tanto.

El sujeto nos miró a todos con cierta consternación dibujada en su rostro.

—¿Qué pasa? ¿También quieres deleitarte con la vista? Deja de mirarme.

Respondió Hiei mientras volvía a poner los ojos en blanco, su paciencia estaba llegando al borde, Kuwabara puso el mejor rostro de asco que hubiera visto en mi vida.

—¿¡Qué te pasa!? ¡Yo no soy así! Además, tendría un mejor gusto si lo fuera.

Dijo el sujeto muy seguro de sí mismo ¿Olvida que Yukina y Hiei son mellizos? Me causo algo de gracia, Hiei lo notó y me miró como si me estuviera hablando con el pensamiento, podía escucharlo decir.

Yukina y yo ni nos parecemos, basta, me dará pesadillas.

Sonreí más divertido.

Son mellizos, acepta el parecido, y que Kuwabara podría enamorarse de ti.

Hiei hizo una mueca, en verdad parecía que escuchaba mis pensamientos.

—¡Da igual que hacían! ¡Tenemos cerveza y porno!

Grito Yusuke mientras golpeaba a Kuwabara con las revistas, sin duda los amigos de Hiei eran muy extraños, aunque al menos ellos aceptaban que eran unos pervertidos, no como el soquete desnudo a mi lado.

—¿¡Cerveza y porno!? ¡Vamos!

Gritaron Bakura y Marik, mientras Kuwabara los hacía bajar la voz.

—¿¡Dónde!?

De pronto Jonouchi y Honda se habían unido al festival de pervertidos ¿En serio nadie conoce la privacidad?

—¡Wow! Viejo, ya vas muy adelantado.

Dijo Jonouchi cuando miro a Hiei, ahora si me estaba sintiendo muy ofendido con esta situación.

—No, yo estaba en medio de mi harén ¿Te quieres unir acaso?

De nuevo rodo sus ojos, me preguntaba cuanto más iba a soportar la situación.

—¡Nope! ¡Mucha información amigo!

Lo cortó Jonouchi y volvió a mirar a Yusuke.

—¿¡Qué esperamos!? —Pregunto con emoción.

—¿Aquí está bien? —Pregunto Yusuke.

—¡No! ¡Largo de aquí!

En respuesta Hiei y yo gritamos al unisonó, por fin habíamos llegado al límite, los empujamos fuera de nuestra habitación, mientras nos decían aburridos, amargados.

—¡Oh! ¡Es verdad! ¡Es que son maricas! ¡Lo sentimos! —Dijo Bakura.

—¡Sí, somos maricas! ¡Fuera! ¡No vuelvan!

Gritamos de nuevo al mismo tiempo, y azotamos la puerta.

—Que odiosos son… —Susurre.

—Se vuelven unos descerebrados cuando se trata de chicas desnudas…

—No lo sé, Marik y Kuwabara parecían interesados en otra cosa ¿Notaste cómo te miraban?

Dije bromeando un poco.

—¿A quién diablos le importa de qué lado le dan? —Dijo Hiei exasperado —Además el único que parecía interesado aquí era otro.

Hiei me miró y yo recordé que seguía desnudo, así que me alejé de él e intentaba no mirarlo.

—Cállate, y ponte algo de ropa, andas por el lugar mostrando tu… Eso.

Dije apenado, Hiei se encogió de hombros, y en lugar de hacerme caso y vestirse se acercó a mí y me abrazo, era extraño recibir su afecto, y era aún más extraño cuando lo hacía desnudo ¡Me iba a matar!

—Suéltame y vístete…

Hiei me empujó hacia la cama, y se subió encima de mí ¡Por Dios! Sentía como mi corazón se iba a escapar por mi boca, entonces él tomo mi mano y la puso en su pecho, la hizo bajar poco a poco, mientras yo tragaba de mi saliva nervioso ¿¡Qué planeaba hacer ese desvergonzado!? De pronto todo se sentía muy caliente a mi alrededor.

—Somos pareja ¿No?

La forma en como dijo aquello me hizo estremecerme.

—Solo… Me estas molestando… Suéltame.

Intente zafarme del agarre, pero él hizo bajar más mi mano, cuando estaba llegando a una zona peligrosa use todas mis fuerzas para sacarlo de encima, y lo eche al piso.

—¡Lodo! —Grite.

—¿¡Qué!? —Me miro desconcertado.

Me levanté, salte por el otro lado de la cama y corrí hacia el baño.

—¡Tengo lodo en el cabello!

Me encerré en el baño, mientras sentía mi rostro arder y mi corazón latir como loco, ese idiota me dejo hecho un lio, de alguna forma siempre sacaba todas las emociones que juraba guardaba bien en mi interior ¡Por Dios! Lo escuche reírse, y yo, iba a morir a este paso.

Después de aquel incidente las cosas volvieron a ser como peculiarmente eran, extrañas, aunque ahora me sentía algo a la defensiva con Hiei, el cual seguía actuando como si nada hubiera ocurrido ¿Cómo hacia eso? Yo aún podía sentir su piel desnuda en mi mano, y eso me ponía demasiado nervioso, el calor seguía vivo junto al recuerdo, me iba a volver loco, ¿Por qué era tan sencillo para los demás? Bakura no tenía tapujos en decir vulgarmente sus intenciones con Miho, pero era Bakura, es un idiota después de todo.

—¿En qué tanto piensas? —Preguntó Miharu.

Como los siguientes días había estado lloviendo tuvimos actividades dentro del hotel, muchas de índole cultural, Miharu ahora estaba dibujando sentado en el piso de la entrada, su clase tenía que realizar un dibujo de algo que los inspirara, no estaba seguro que podría inspirarlo en este lugar, y yo, bueno tenía actividad libre así que escape, y me senté junto con él.

—¿Te imaginabas que iba a terminar saliendo con un chico como Hiei?

Miharu pareció quedarse pensando en ello mientras llevaba su lápiz a sus labios, luego volvió a colocarlo sobre el papel y siguió trazando.

—¿Te refieres a un pequeño chico de mal genio? ¿Uno que solo habla cada que siente que debe aportar su sarcasmo al mundo?

—Que preciso…

Mire a Miharu algo nervioso mientras caía una gota de sudor por mi mejilla.

—Así me lo describes cada que te quejas de él.

¡No lo hago! Bueno, probablemente algo de eso llegue a mencionar alguna vez, aunque tampoco es que yo sea el mejor ejemplo, no soy precisamente el personaje más conversador de la historia ni soy el más carismático.

—¿Así me describes? ¿Debería sentirme ofendido?

Hiei de pronto había aparecido y me sentí frío, Miharu ni siquiera volteo a verlo, seguía entretenido dibujando, pero sospecho que sabía que Hiei estaba aquí.

—¿¡Qué haces aquí!? —Pregunte.

—Mas bien ¿Tú qué haces aquí? Aprovechas cualquier oportunidad para escabullirte.

Hiei se sentó a mi lado, y ahora éramos tres chicos sentados a lado de la entrada en el frío piso.

—¿Entonces solo habló cuando quiero aportar mi sarcasmo al mundo?

—Ya olvídalo, Miharu exagera, ya lo conoces.

Me cubrí el rostro apenado, no lo iba a dejar ir tan fácil ¿Verdad?

Nop, dije textualmente tus palabras —Corrigió Miharu.

¿¡No tienes un dibujo que terminar!? ¡No me torturen! Tenerlos a cada uno a mi costado mientras se portan como unos demonios no le hacía bien a mi salud mental, Hiei me miró mientras alzaba la ceja ¿¡No lo iba a dejar ir!?

—Bueno, puede que lo haya dicho, tal vez estaba enojado… Además, mentira no es.

—¿Intentas remediarlo o no?

Nos quedamos mirando un momento, luego volví a mirar a Miharu.

—¿Qué dibujas? —Pregunte.

—Oye, no me ignores…

Hiei me empezó a morder el hombro mientras Miharu le daba los que parecían sus últimos retoques al dibujo antes de mostrárnoslo.

—¿Qué se supone que es eso?

Pregunto Hiei que dejo de morder y ladeo la cabeza, yo también me sentí extrañado por la obra de arte de Miharu, era un hombrecillo sin rostro, de hecho, sus ojos estaban flotando alrededor junto a lo que sería su nariz, boca y un sombrero.

—Ese señor.

Miharu señaló a un hombre sentado en el sofá de la sala de espera, el cual efectivamente llevaba un sombrero.

—Y te quejabas de que yo te dibuje una flor en la cabeza, al menos deje tu rostro en su lugar.

—No voy a cuestionar la visión artística de los demás —Dije.

Al menos Miharu parecía orgulloso de su trabajo.

—¡Miharu! La maestra dijo que era hora de reunirnos en la sala ¿Uh?

Juuji venía hacia nosotros mientras sonreía, pero se detuvo de pronto cuando vio a Hiei y su sonrisa paso a una mueca de miedo, Hiei por su lado ni la pesco, seguía mirando el dibujo de Miharu, mientras Miharu le explicaba sobre el significado o algo así.

—Oh, hola Juuji, nos vemos luego chicos.

Dijo Miharu luego se levantó y se sacudió, Juuji seguía pasmada, Hiei la miró por fin, pero supongo que el gran bostezo que lanzo significaba que ni la recordaba.

—Sí, como sea, ya vete —Dijo Hiei.

Juuji se pegó al brazo de Miharu mientras nos miraba algo pálida, no la culpo la última vez nos vio peleando y Hiei la amenazo, aunque ahora el cretino ni le ponía atención; así ambos chicos se alejaron.

—Deberíamos volver también.

Dije mientras me ponía de pie, Hiei se estiro antes de seguirme, cuando nos marchábamos miro de nuevo al señor del sombrero.

—Creo que, si lo ves bien, sí se parece al dibujo —Comentó.

—Sí, solo ponle el rostro en su lugar —Respondí.

Y así los días de lluvia terminaron, el brillante sol volvió a resplandecer en el cielo y matarnos con su incesante calor, al menos quedaba menos días de campamento y hasta ahora no había sufrido algún accidente, aunque si había tenido que soportar las tonterías de Bakura que ahora se había vuelto más cercano a los amigos de Hiei, supongo que ver porno a escondidas desafiando toda autoridad y moral puede unir a los idiotas.

—¿De nuevo estas perdido en tus pensamientos?

Hiei sacudió su mano enfrente de mi cara en un intento de hacerme volver al mundo real, no estaba seguro si quería volver, pero supongo que no había opción, estábamos sentados cerca de un arroyo, todos jugaban, se mojaban, reían como si nada más importara en el mundo.

Bakura y Marik arrojaron a Kuwabara con brutalidad al agua justo en el momento que volví de mis pensamientos, Hiei se rio como todo un diablillo, yo solo pude quedarme en silencio presenciando tal acto de maltrato.

—¿Para eso me hiciste volver? —Pregunte.

—No era parte del plan, pero le agrego un buen toque a tu regreso —Respondió sonriendo —Aunque eso no quita que ese par me siguen dando escalofríos —Confeso.

Hiei frunció el ceño y dejo de mirarlo.

—Bueno, al menos no han vuelto a entrar a nuestra habitación desde que se hicieron amigos de Yusuke y Kuwabara.

Me encogí de hombros, al parecer habían encontrado más divertido meterse con el pobre chico de cabello naranja, era un ganar, ganar para todos, bueno, claro, excepto para Kuwabara, aunque ese no era nuestro asunto.

—¡Ey! ¡Vengan a mojarse también! —Grito Yusuke.

Como nos miraba y éramos los únicos amargados lejos del agua, asumo que nos hablaba a nosotros, Yusuke sonrió de forma picara, Hiei aparento que no lo miraba y yo baje mi mirada, grave error, de pronto fuimos empapados por Bakura y Marik, al parecer aun tenían tiempo para nosotros, y aquella sonrisa del pelinegro era debido a este tonto plan, los tres se rieron a carcajadas, Hiei y yo nos quedamos en la misma pose un momento mientras un aura oscura nos rodeaba, y como supuse Hiei no se iba a quedar de brazos cruzados, lo último que supe era que había un albino y un moreno siendo ahogados en el arroyo, diría que los echaría de menos, pero sería mentira.

—Pronto volveremos a casa.

Dijo Yami quien se sentó a un lado de mí, ambos miramos como Bakura y Marik chapoteaban en el agua mientras Hiei los ahogaba y Yusuke lo ayudaba por algún motivo.

—No había tenido la oportunidad de hablar bien contigo, pero veo que has podido solucionar los problemas con Hiei ¿Verdad?

Yami me miro sonriendo, y yo asentí, desde aquella noche que empezamos oficialmente nuestra relación las cosas habían vuelto a ser como siempre, pero mejor, ahora estábamos juntos, y aunque discutíamos por tonterías de vez en cuando, todo se resolvía sin mayor problema, ya no había necesidad de escapar, y todo peso se había ido, además, bueno, agregando los besos y caricias, aunque no sería algo de lo que hablaría con los demás, a parte aún seguía asimilando lo que paso el otro día, ni siquiera había podido contarle esa parte a Miharu, mi corazón seguía acelerado cada que lo recordaba.

—Entonces —Yami se acercó y susurro —¿Ya están saliendo oficialmente?

Me sonrojé un poco ante esa pregunta y desvié la mirada, hasta ahora al único que le había contado era a Miharu, quien agradeció a los cielos de que por fin habíamos dejado de ser un par de densos, no estaba seguro de si debía decir o no algo sobre nuestra relación, y estaba seguro que Hiei no había contado sobre ello tampoco, pero Yami me había estado apoyando a su manera, además, me sentía feliz de estar con… ¿El salvaje ese que dejo varios cadáveres flotando en el agua? Me dio un tic en la ceja, no estaba seguro de qué pensar con respecto a la muerte de Bakura y Marik, y creo que ese era Kuwabara ¿Cuándo murió él?

—¿Qué haces susurrándole a mi novio?

Hiei de pronto se había parado frente a nosotros ¿¡Cuándo llego!? Hace un segundo lo había visto hablando con Kurama, espera ¿¡Aceptas fácilmente que soy tu novio!? ¿¡Quién eres y qué hiciste con Hiei!? No, si es Hiei, puedo notar su desprecio a Yami y sus ganas de ahogarlo también.

—Entonces es oficial, me alegro por ambos —Yami sonrió.

Hiei chasqueo la lengua y yo me sentí entre avergonzado y aún perturbado por el desplazamiento de Hiei del punto A al punto B ¿Se teletransportaba? ¿Era un velocista? Yami se levantó, le dio una palmada en el hombro a Hiei y se fue con los demás.

—¿Qué tanto hablaba contigo?

Hiei se puso de cuclillas frente a mí.

—¿Eres una especie de matón?

—¿Te recuerdo que me expulsaron de mi anterior escuela por golpear al director?

—Oh.

Después de la masacre en el arroyo, y que el profesor tuvo que sacar los tres cadáveres del agua, los cuales no estaban del todo muertos, es decir, ese arroyo muy apenas y tenía agua, volvimos a nuestros dormitorios, durante el trayecto los demás no paraban de hablar, y todo se volvió silencioso una vez que nos separamos de ellos, incluso cuando volvimos a nuestra habitación el silencio seguía presente mientras nos cambiábamos la ropa mojada.

—Estoy agotado.

Dijo Hiei quien acabo con el silencio mientras se tiraba en su cama, me acerque para acostarme a su lado y mirar el techo.

—Yo también, pero pronto volveremos a casa.

—Podré dormir hasta tarde.

—¿Sólo piensas en dormir? —Lo mire.

—No, también pienso en otras cosas.

—Claro ¿Cómo en qué?

—En ti.

Me quede boca abierto ante esa abierta confesión ¿Quién era él y que le hizo a Hiei? Le di la espalda mientras intentaba ocultar mi sonrojado rostro, me estremecí cuando sentí que metía su mano entre mi camisa y me tocaba la espalda.

—¿¡Q… ¿¡Qué haces!?

Hiei no respondió y siguió acariciándome la espalda, cubrí mis labios intentando no emitir algún sonido extraño, esto era sin duda muy raro para mí, pero lo más raro era que no me causaba malestar.

—¿Me deseas del mismo modo que yo te deseo a ti?

Preguntó mientras dejaba de acariciarme y en su lugar se aferraba a mi espalda en un abrazo, no podía adivinar qué clase de expresión había en su rostro, pero por el tono de su voz estaba siendo serio al preguntarme aquello.

—No comprendo —Respondí nervioso.

Hiei guardo silencio un momento, tal vez buscando sus palabras, tal vez intentando arrojar su orgullo lejos, tal vez tan nervioso como yo lo estaba, todo esto era un mundo nuevo, el deseo, el amor, los besos, las caricias, y sobre todo el sexo, si me preguntaran en el pasado que pensaba de ello, seguro sentiría desdén ante la idea de ser tocado, y aun si alguna vez imagine escenarios románticos con quien juraba me gustaba, siempre se derrumbaban como castillos de póker ante la idea de ser tocado más allá de lo permitido, con este chico no era el caso, con él había algo dentro mío creciendo, un deseo extraño de ser tocado hasta el último rincón de mi cuerpo, la idea me daba miedo, pero al mismo tiempo me emocionaba y eso era lo que me daba miedo, sentir esa emoción floreciendo sin freno.

—Yoite, quiero hacerlo contigo, quiero tocarte, pero ¿Tú qué quieres?

Hiei se aferró a mí con más fuerza, mientras yo ponía mi mano sobre la suya.

—Yo también quiero que me toques…

Los días corrieron tan rápido como en un pestañeo, solo nos quedaba un día antes de volver, y yo sentí que estuve flotando entre nubes que incluso el encontrarme a Bakura y Miho pegados como solo ellos saben hacer ni me inmuto, cerré la puerta de la lavandería y seguí adelante como si el mundo a mi alrededor hubiera dejado de existir.

—Recuerden que en la tarde tendremos nuestro festival de despedida, y mañana temprano volvemos a casa —Dijo el profesor.

Nos había hecho sentarnos en el piso mientras hablaba de cosas, cosas que no le puse mucha atención, me encontraba centrado en mis pensamientos mientras me preguntaba qué pasaría a partir de ahora, no estaba seguro de cómo seguiría todo con Hiei y sobre el asunto de hacer ese tipo de cosas pervertidas, no tenía nadie con quién hablarlo, es decir no le podía preguntar a Yukimi, era demasiado, además no hablaba de sexo común, era algo entre dos chicos ¿Cómo lo hacen dos chicos? Tampoco le podía decir a Miharu, bueno, tal vez Raikou sabría sobre el tema, él parecía tener algo con Gau, pero la simple idea de preguntar me ponía en aprietos, estaba seguro que hacer ese tipo de cosas era algo más allá de besos y caricias, además el estar desnudo frente a alguien más, espera ¡Él ya me había visto desnudo! ¡Ah! Recordar ese momento justo ahora, y recordarlo a él desnudo, y pensar en los dos… ¡Mi cabeza va a estallar!

—¿De nuevo te perdiste en tus pensamientos?

Hiei sacudió su mano frente a mí ¿Déjà vu? Lo mire mientras sentía que me ardía el rostro.

—¿Te sientes mal? Estas demasiado rojo.

Toco mi frente con su mano, y eso me hizo volverme más rojo.

—Pervertido, roba besos ¿¡Quién es tan atrevido para aprovecharse de una persona enferma mientras duerme!?

Hiei se quedó quieto, tan quieto que por un momento parecía que dejo de respirar, me miro con un rostro pálido.

—¿¡Estabas despierto!?

—¡Lo estaba!

—¿¡Por qué vienes y me lo reclamas ahora!?

—¡Es tú culpa! ¡Me haces pensar en cosas raras!

—¿¡Ah!? ¡Además si estabas despierto debiste apartarme!

—¡Aprovechado! Siempre tomando ventaja sobre mí…

—¿¡Qué!? ¡Deja de hacerlo ver como si fueras una víctima!

—Lo soy, caí en tus garras.

Fingí llorar, mientras Hiei cambiaba de colores y me miraba con ganas de patearme hasta el infierno, los demás susurraban y bueno, en mi defensa había entrado en pánico y mi cerebro dejo de funcionar.

Estuvimos durante toda la mañana preparando todo para el festival, era la forma de despedir a los de tercer año, o como se traduce al gran Seto Kaiba, muchos estaban emocionados, habían estado esperando por este momento.

—Hermano, Yoite.

Yukina se acercó a nosotros con una gran sonrisa, al menos una de los mellizos estaba feliz, Hiei seguía consternado y molesto por la extraña conversación de hace rato.

—Buenas tardes —Salude.

—Yukina.

Hiei saludo haciendo un movimiento de cabeza.

—No había podido hablar con los dos antes.

Ella tomo nuestras manos mientras su sonrisa se volvía más brillante, un gran contraste con nosotros si me preguntaban.

—Estoy feliz de que por fin estén juntos.

—Ah…

—¡Yukina! Te dije que no hicieras un escándalo de esto…

Hiei parecía apenado, entonces sí le había contado a su hermana sobre nosotros, me sentí bastante conmovido.

—Gracias…

Susurre mientras sonreía levemente, Hiei me miro atento, aunque no sabía cómo descifrar su expresión, Yukina asintió sin borrar su bonita sonrisa.

—Mi hermano estuvo un tiempo abatido, pero ahora luce muy contento, me alegro tanto que llegaras a su vida.

—Yukina…

Hiei se cubrió el rostro y no pude evitar reírme.

—¿Hermano? ¿Estás bien? Bueno, debo irme, los veo más al rato en el festival.

Entonces, así como llegó, se marchó, Hiei seguía cubriendo su rostro, y yo riendo, entonces me dio un golpe en el brazo.

—No te burles… Estoy seguro que cuando Hina lo sepa será peor de vergonzoso.

—Tu familia es encantadora.

—Creo que soy adoptado.

—Te creería si no fueras mellizo de Yukina.

—Te digo que no nos parecemos.

Sonreí y él me dio otro golpe en el brazo.

—¡No vuelvas a mencionar lo de Kuwabara! Tengo pesadillas desde entonces.

—En mi defensa, realmente no dije nada.

—Como si no supiera lo que piensas.

—Que conveniente que ahora si sepas lo que pienso.

—Cállate y ayúdame con esto.

Cuando llego la tarde ya estaba todo montado para el festival, la emoción juvenil no se hizo esperar, algunas chicas habían traído con ellas yukatas, otras usaban su uniforme deportivo, de igual modo muchos chicos parecían encantados con ellas, y entre todas, Yukina parecía ir y robar suspiros, pero Kuwabara se hacía cargo de alejar a los demás.

—¿Qué harás cuando Yukina se case?

Le pregunte a Hiei, quien estaba entretenido encendiendo una luz de bengala, ambos estábamos mirando la luz, Hiei chasqueo la lengua.

—Mientras no se case con un idiota.

—Presiento que vas a acabar en familia con Kuwabara.

—No si lo hago desaparecer primero.

—¿Eres un matón?

—Sí.

Hiei tomo otra y la encendió, eran sin duda muy bonitas y brillantes, mire por un momento a los demás, Bakura se veía molesto, y Miho también, raro.

—¿Qué les pasa?

Pregunte, aunque fue una pregunta al aire, no esperaba que Hiei supiera algo.

—Bakura coqueteo con Botan, Miho se dio cuenta, lo abofeteo y ahora están enojados —Resumió.

—¿Cómo sabes eso?

—Tuve la desgracia de estar presente —Me miro —Y que me metieran en su tonta pelea.

—Oh, lo siento.

—Yo también.

—Ahora que lo pienso, Miho y Botan se parecen.

—¿En lo tontas?

—Hiei…

—¿Me lo vas a negar?

Este chico no tenía remedio, pero no importaba, seguimos un rato más con las luces, hasta que se terminaron, después de eso nos alejamos de los demás, la tensión entre Bakura y Miho era tan afilada que podría cortarnos, y aunque todo era tan ruidoso era preferible a seguir con ellos cerca, Hiei y yo nos dedicamos a comer mientras veíamos a los demás disfrutar entre amigos, con sus parejas, algún que otro solitario. Miharu se acercó con Aizawa, Shijima y Juuji, al menos la chica de cabello verde ya no estaba tan tensa con la presencia de Hiei.

—¿Estás disfrutando del festival? —Pregunto Miharu.

—Lo hacía hasta que llegaste —Respondió Hiei.

Aizawa y Juuji miraron a Hiei algo nerviosos, aunque Miharu y él se trataban así, era su peculiar forma de ser amistosos, quiero pensar.

—Ah, sí, él es Hiei.

Miharu puso sus manos como si estuviera mostrando algo en venta, Hiei le dio otra mordida a su brocheta, mientras miraba a los otros tres.

—Ya tenía el gusto… Hola — Juuji sonrió nerviosa.

—Ya había escuchado de ti.

Shijima me miro con su sonrisa burlesca, la mire sombrío en respuesta.

—Tengo el presentimiento de que había escuchado tu nombre antes.

Aizawa se quedó pensando en ello. Hiei los examino a cada uno y los señalo con su brocheta.

—A ti te recuerdo, estabas molestando a Yoite.

Dijo mientras señalaba a Shijima, la cual sonrió como si fuera un gran mérito.

—A ti te recuerdo vagamente ¿No eres la chismosa?

Podía ver como salía un aura oscura y depresiva alrededor de Juuji mientras se doblaba derrotado.

—Y a ti nunca te había visto en mi vida.

Aizawa no sabía si llorar o reír, al parecer. Hiei volvió a dar una mordida a su comida e ignorarlos.

—Muy agradable tu amigo, Yoite —Dijo Aizawa.

—Sí, me encanta… —Respondí.

—Bueno, los dejamos antes de que Juuji pierda los nervios —Dijo Shijima —Me alegro que Hinageshi no te lo haya ganado, Yoite.

—Sí, seguro estas muy contenta…

—¿Quién es Hinageshi?

Aizawa pregunto, pero parecía que era habitual que nadie le diera respuestas, pues se fueron sin decirle nada.

—Voy por otra brocheta ¿Quieres una?

Hiei me miro, solo asentí y se fue en la búsqueda de comida, entonces me reí, era un tonto ¿Qué clase de presentación fue esa? Señalar a la gente con comida, y luego ignorarlos, era un soquete, y lo amaba por algún motivo.

—¿Entonces has aceptado lo de Yugi?

Voltee y era Rebecca conversando con Ryuji, en algún punto se habían acercado, y yo debía volver al modo planta, aunque me dio un tic en la ceja ¿Por qué la gente se ponía a hablar a lado de mí?

—Él parece estar tan feliz, sus ojos brillan tan lindo, y su rostro está lleno de vida ¿Cómo podría simplemente oponerme? E sido egoísta y muy inmadura, si Yugi es feliz con Yami o con quien sea, entonces seré feliz también.

—Has madurado bastante estos días.

Ryuji toco la cabeza de la rubia mientras sonreía burlón, ella inflo sus mejillas, y yo rogué que Hiei volviera pronto.

—¡No me molestes! ¿Qué hay de Shizuka y tú? ¿Algún progreso?

—Eso es historia, ella parece preferir a Honda, ya habrá alguien para mí.

—Volví ¿Qué pasa con tu cara?

Hiei me miro y yo lo jalé lejos de ese par, por algún motivo escuche el final de un romance que desconocía y el posible inicio de otro, Hiei no se quejó cuando lo arrastre, solo se puso a comer.

—¿De nuevo la gente coquetea contigo a un lado?

—La gente parece ignorar mi presencia.

—¿Cómo un fantasma?

—No hablemos de fantasmas.

Lleve a Hiei a un lugar alejado del bullicio, al menos podríamos comer con calma sin escuchar historias de amor ajenas, o eso creí, pues ahora presenciábamos como Kaiba sostenía a Kisara, y esta se aferraba a él como si temiera perderlo.

—Ay por Dios.

—¿Es la chica de la biblioteca?

—Vámonos antes de que Kaiba nos quiera embargar nuestras casas y quitarnos nuestros empleos.

—No tenemos empleos.

Jalé a Hiei de nuevo, ahora a una zona más oscura, y me arrepentí cuando vi a Bakura y Miho en medio de su reconciliación.

—Te dije que era tonta…

—¿Por qué me pasa esto a mí?

Me cubrí el rostro, y escapamos cuando la cosa se puso más intensa entre ellos.

—Vuele a embarazo adolescente —Dijo Hiei.

—No hablemos de eso ahora y nunca.

—Si intentas llevarme a una zona oscura para darnos besitos, te están ganando los lugares.

Dijo en un tono burlón, le arrebate una de las brochetas y la mordí molesto, en realidad quería tranquilidad, y no podíamos irnos a las habitaciones hasta que terminara el festival, pero si me preguntan los profesores hacen un horrible trabajo cuidando a sus precoces alumnos.

Después de toparnos a más adolescentes en medio del romance, volvimos con los amigos de Hiei.

—Se ven agotados chicos ¿Dónde estuvieron?

Kurama nos miró, mientras nos sentíamos derrotados.

—Viendo a media escuela coger —Dijo Hiei.

—¿Eh?

Kurama pestañeo confundido ante eso.

La noche estaba llegando a su fin, y los fuegos artificiales en el cielo lo anunciaban, Hiei y yo estábamos sentados en el césped mirando atentos, la última vez nos habíamos ido sin verlos en la escuela, además ese día Hiei me había pedido hablar de nuestros sentimientos cuando estuviéramos listos para hacerlo, y ahora que estábamos aquí siendo pareja ¿No era demasiado romántico el momento?

—Quisiera ponerme romántico, pero vuelven las imágenes de los demás a mi cabeza, y me siento irritado… —Susurre.

—Te entiendo, cuando se trata de los demás es irritante ver tanta cursilería —Respondió Hiei.

—Mañana volveremos a casa, no cambiara nada de lo que paso aquí ¿Cierto?

Me sentía inseguro y temía que todo solo fuera un sueño, que al volver a casa se acabaría la magia, Hiei me miró detenidamente antes de tomar mi mano.

—Nada de lo que paso aquí desaparecerá, estamos juntos, eso no va a cambiar.

Nos acercamos y nos dimos un beso rápido, aún por momentos era extraño, pero se sentía bien, y correcto, lo miré y sonreí, mi corazón palpitaba con emoción ante su presencia.

—Lo único que puede cambiar es que Bakura tenga un bebé antes de graduarse, y deba trabajar en un McDonald's.

Mi sonrisa se borró, e hice una mueca, mi alegre corazón se marchito en un segundo.

—Acabas de matar el momento, Hiei.

—Lo sé.

—Eres un baboso.

¿Qué podía hacer? Era mi baboso, a pesar de sus extrañezas, este café podía ser mi favorito.

Al día siguiente volvimos a casa, durante el viaje de regreso Hiei y yo dormimos recargados el uno en el otro, su cabeza en mi hombro y la mía acomodada en su cabeza, mientras nos sujetábamos de las manos y los demás seguían riendo y cantando como si la energía nunca se les acabara.