Advertencias: AU-OOC-Boys Love-Crack shipps
Yu Yu hakusho y Nabari no ou, así como YUGI-OH! No me pertenecen, sus personajes, así como las series son de sus respectivos autores, esta historia va con el fin de mi entretenimiento y el de los lectores.
Capítulo 30: Mi única Limonada favorita
Todo había comenzado de una forma algo extraña, incluso el pensar en que yo podría tener un interés romántico por otro ser humano era sin duda una locura, pero no me desagradaba la idea en absoluto porque ese mortal era Yoite, el cual me miraba atento mientras derrumbaba a un enclenque al lodo sabiendo que pronto le tocaría a él sentir la derrota.
—¡Sin piedad! —Gritaron todos.
¡Por supuesto! ¡Aquí nadie conoce la piedad! O tal vez exagero; estábamos en una tonta actividad escolar, no tengo idea a quién se le ocurrió, pero era muy divertida, el empujar y derrumbar gente al lodo sin que te castigaran, por eso era muy relajante, en especial cuando fue el turno de Yami, el sujeto ni siquiera tuvo oportunidad, en un pestañeo ya estaba rodando en el lodo, Jonouchi fue más difícil de derrumbar, me dio batalla, aunque no la suficiente para al final acabar bajo mi merced.
—¿En verdad nadie puede derrumbar a Hiei? ¿Quién falta? —Pregunto el profesor —Yoite, sigues.
—¡La pelea esperada ha llegado!
Gritaron unos chicos expectantes de lo que fuera a ocurrir, y no los culpaba yo también estuve esperando este enfrentamiento con emoción, observe a Yoite quien ya estaba arrugando la nariz inconforme de la situación, eso solo me hizo sonreír aún más, y por supuesto verme sonreír lo hizo venir hacia a mi listo para darme batalla.
—¿Listo para probar la derrota? —Sonreí.
—¿Quién te crees? ¿El rey del lodo?
Se me ocurrió molestarlo aún más riéndome como un villano cualquiera que sólo planeaba aparecer en un capítulo, pero dada su popularidad lo hicieron personaje recurrente, lo único que no esperaba es que se escuchara un trueno a la distancia y el cielo empezara a oscurecer listo para lanzar un aguacero, como fuera, al menos el rostro de Yoite se veía perplejo.
—Eh, chicos, dense prisa, va a comenzar a llover —Dijo el profesor.
Como no quería hacer esperar a los tontos, me precipite hacia Yoite con la intención de empujarlo hacia el lodo, aunque claro, era consciente que no iba a ser una tarea sencilla.
—Suéltame animal…
Dijo el chico mientras empezaba a pegarme en la espalda y se resistía a su destino, pero no era suficiente, quería que luchara.
—Te soltare cuando estés en el piso... Oye deja de golpearme.
—Suéltame, te lo advierto.
—Uy, que miedo.
Por fin logre encender la mecha, empezó a empujarme, entonces empezó la lucha de poder mientras los demás gritaban con regocijo, las primeras gotas empezaron a caer, pero ni eso enfrió los ánimos, ni siquiera nos detuvo los gritos del profesor indicando que nos detuviéramos, la lucha no podía ser cesada hasta que hubiera un ganador, eso lo sabíamos todos.
—Ríndete, Yoite.
—¿Te molesta la lluvia acaso?
—Ja, quisieras.
Yoite aplicaba más fuerza, ciertamente su aspecto blandengue podía engañarte, Yusuke tenía razón en ese punto, en esos delgados brazos había una fuerza que si la provocabas estaba lista para acabarte, pero la mayor fuerza la tenía en las piernas, por supuesto, no me iba a quedar atrás, aunque no tuve oportunidad de usar todo mi poder cuando Yoite se resbalo debido al piso mojado por la lluvia que en algún punto se había vuelto más fuerte, Yoite se cayó encima de mí, debido al piso y la impresión no logre mantener mi equilibrio y ambos nos fuimos hacia el lodo, para mi sorpresa Yoite puso sus manos tras mi cabeza haciendo que el impacto con el suelo se amortiguara, aquel acto me hizo sentir extraño, mi pecho estaba cálido, pero al mismo tiempo me sentí en conflicto, nunca había necesitado de que alguien me protegiera, no desde que Mamá lo hizo de la vieja loca, después de reírse de mí, claro, y cuando aún era un niño, no estaba seguro de cómo sentirme, así que solo nos quedamos en silencio mientras nos mirábamos, un par de tontos encima del otro embarrados de lodo.
—¡Bien! ¡Es un empate! ¡Vuelvan adentro! —Grito el profesor.
Yoite hizo lo posible por levantarse y luego me ayudo a mí, aun no me recuperaba de su ayuda anterior, no me gustaba deber nada, pero era distinto, con él no se sentía como si le debiera algo, parecía que era lo normal cuidarnos entre nosotros, no estaba seguro de dónde había sacado esa conclusión, simplemente lo sentí de ese modo; todo el mundo corría hacia el hotel huyendo de la lluvia, Yoite avanzo con su peculiar calma, mientras le seguía el ritmo, ciertamente, seguir sus pasos no era molesto.
—Al menos la lluvia nos refresco un poco, hacia demasiado calor.
Dijo el perro de Jonouchi mientras se sacudía como lo que era, un perro, algunas chicas lo golpearon por mojarlas, que tonto.
—Al parecer van a tener que suspender las actividades de la tarde, la lluvia está muy fuerte y va a dejar todo encharcado.
Comentó una chica, mientras algunos celebraron, otros no parecían muy contentos, y a mí me daba exactamente igual, ya había sacado mi estrés empujando gente al lodo, podía volver a mi estado de calma, después de eso todos volvimos a nuestras habitaciones.
—Será mejor tomar un baño, no sería bueno coger un resfriado —Dijo Yami.
Justo cuando acabo de decirlo Jonouchi estornudo, Yoite y yo nos miramos, estoy seguro que ambos rogamos enfermarnos para evitar las actividades de mañana y pasado.
—Nos vemos más al rato.
Dijo Yami mientras se llevaba a su perro enfermo, nosotros entonces entramos a nuestra habitación.
—¿Quieres tomar un baño tu primero?
Preguntó Yoite mientras se daba vuelta para buscar ropa, entonces lo abrace por detrás sorprendiéndolo.
—¿Qué... ¿Qué haces?
Pregunto con un temblor en su voz, sin duda estaba nervioso, sonreí satisfecho.
—Pensaba que podríamos tomarlo juntos…
Le susurre al oído, en parte estaba jugando con él, pero también debía aceptar que tenía otras intenciones, intenciones que se apagaron cuando se movió hacia atrás y me golpeo en el rostro ¿¡Qué pasaba con su dura cabeza!? Me aparte rápido mientras me quejaba.
—¡No me molestes y ve a tomar un baño!
—¡Auch! Creo que me rompiste la nariz…
—No exageres…
Le di la espalda para inspeccionar mi nariz, obviamente no tenía nada.
—Me está sangrando…
Como imagine, se acercó para revisar los daños.
—Déjame ver…
En cuanto él se inclinó para inspeccionar, aparte mis manos y le robe un beso, luego escape hacia el baño antes de que ahora sí me rompiera la nariz.
—¡Eres un baboso!
No pude evitar reírme mientras le ponía seguro a la puerta y abría la regadera, me sentía como un niño haciendo jugarretas tan tontas, pero a estas alturas ni si quiera me importaba con tal de hacerlo reaccionar a él.
Me tome mi tiempo en la regadera disfrutando del agua caliente, aunque hacía bastante calor estos días, la lluvia había refrescado el lugar, y el estar mojado y pegajoso no ayudaba, así que el calor del agua y el vapor me relajaba, creo que demasiado, no me di cuenta cuánto tiempo había transcurrido hasta que note mis dedos arrugarse, mejor salía pronto, Yoite también necesitaba usar el baño, mientras terminaba de quitarme el lodo y enjuagar mi cabello, me preguntaba ¿Qué hubiera pasado si Yoite accedía? ¿Iba a ir tan lejos como tomar un baño juntos? Y, ¿Luego? No estaba seguro de cómo proceder, era un hecho, existía un deseo fuerte por Yoite desde el inicio, desde la primera vez que lo vi sin ropa, desde el primer sueño erótico que tuve con él, sería muy tonto de mi parte negar esa parte, quería llegar más lejos, simplemente no sabía cómo hacerlo, y, sobre todo, no estaba seguro de lo que Yoite pensaba al respecto, abordar el tema sería sin duda vergonzoso, pero tenía una urgencia por saberlo, no quería seguir cometiendo errores con Yoite, no quería hacer algún movimiento en falso.
Mientras salía de la regadera y seguía dándole vueltas al asunto, escuche conmoción en la habitación y el grito de alguien, sin pensarlo mucho me apresure a salir.
—¿¡Qué demonios pasa!?
Pregunte tan pronto como salí, mire a Yoite que estaba en su cama sentado, sobándose su cabeza, no parecía herido más allá de eso, por otro lado, había un sujeto quejándose del dolor en nuestro piso, usaba una gabardina oscura y una máscara blanca, podía imaginar quien podría ser.
—Te dije que era una mala idea… ¿¡Por qué te sigo haciendo caso Bakura!?
En cuanto el demonio fue mencionado, entro en escena mientras se reía a carcajadas.
—Maldita sea, Yoite ¿Qué ocurre con tu cabeza? ¡Es demasiado dura!
Sí, yo suelo pensar lo mismo ¿Qué pasa con esa cabeza? ¿Es normal que sea tan dura? ¿Es por eso que el chico es tan inteligente? Seguro todo el conocimiento está metido ahí formando una barrera.
—¡Incluso rompió mi mascara!
Marik se encontraba quejándose, mientras yo seguía concentrado en Yoite, el cual miro de forma fulminante a los dos idiotas, no lo culpo, yo los hubiera pateado directo el infierno de una vez.
—Bueno, ve el lado positivo, que hemos podido ver al enano como diosito lo trajo al mundo.
Dijo Bakura entre risas haciéndome recordar que ni siquiera me había puesto una toalla ¿En qué pensaba? Yoite es alguien capaz de defenderse por sí mismo, bueno a veces, depende de cómo se encuentre su estabilidad emocional, cuando esta baja es indefenso y llorón, pero estos días a estado bien, así que no tenía necesidad de apresurarme tanto, e igual lo hice, supongo que era inevitable.
—¿¡Qué tiene de bueno eso!?
Grito Marik al punto de desmayarse, aunque con ese rostro sonrojado no estaba seguro de qué pensar, el sujeto era tan moreno que el poder ver sus mejillas rojas indicaba que estaba al borde de la vergüenza, yo aún tenía una cara que defender, así que opte por no darle mucha importancia a mi desnudez, de todos modos ¿Qué importaba?
—¿Te gusta lo que ves?
Le pregunte a Bakura que no paraba de molestar con el asunto.
—Sí…
Escuché un leve susurro, era tan bajito que parecía ser solo el viento, sin embargo, era la voz de Yoite el cual pareciera que se había metido en una especie de trance mirándome atento con ese par de ojos azules, alcé la ceja mientras lo observaba, no estaba seguro de qué manera sentirme con esta revelación, y no tuve mucha oportunidad de pensarlo más detenidamente, pues la risa estruendosa de Bakura no me lo permitía.
—¡Bueno! Yo he visto mejores, pero creo que has complacido al larguirucho, así que ¡Bien hecho! —Dijo eufórico Bakura.
Sí, me imagino que has visto tantos en tu vida.
—¿¡Qué quieren!?
Pregunte ya cansado de la situación, ir en círculos me irritaba, me cruce de brazos para evitar poner mis manos en el cuello de Bakura.
—Sólo los visitábamos, ahora que han suspendido actividades pensamos ¿¡Por qué no le damos una vuelta a nuestros viejos amigos!? —Respondió Bakura.
—Estoy conmovido.
Respondí mientras ponía los ojos en blanco,sin duda este idiota sabía cómo irritarme aún más de lo que ya estaba, todo un logro.
—¡Son nuestras personas favoritas en el mundo! ¿¡Por qué son tan malos con nosotros!?
De nuevo se rio de esa forma que me daba ganas de ahorcarlo, Yoite parecía también lo suficientemente irritado con él.
—¡Hiei, vamos a tomar unas cervezas!
De pronto alguien más había entrado a la habitación, ese par de soquetes la habían dejado semi abierta, y el nuevo intruso parecía que no sabía de modales, o de seguridad ¿Qué tal si encuentra una escena del crimen? ¿Quién entra a un lugar con la puerta sin cerrar? ¿No es sospechoso? Bueno, era Yusuke ¿Qué podía esperar?
—¡Cállate Urameshi!
Kuwa idiota de pronto se había unido a la fiesta, perfecto, más imbéciles irritantes.
—¡Espera! ¡Esto es muy extraño! —Dijo Kuwabara —Enano, ya me olía que eras algo raro, pero no me esperaba que tanto.
Cierto, seguía desnudo, pero en mi defensa estaba en mi habitación, podía correr por el lugar vestido de koala si quería ¿Qué les importaba? Ellos eran los intrusos.
—¿Qué pasa? ¿También quieres deleitarte con la vista? Deja de mirarme.
Puse los ojos en blanco ¿Por qué se centraban en mirarme tan atentos? Mi rostro estaba arriba, gracias, Kuwabara puso un rostro de asco increíble, casi podía jurar que su rostro paso del morado a la palidez.
—¿¡Qué te pasa!? ¡Yo no soy así! Además, tendría un mejor gusto si lo fuera.
Dijo con una gran seguridad, sin duda era un, cara de mono con gustos refinados, después de todo Yukina era preciosa, debía darle la razón, de pronto escuche a Yoite soltar una pequeña risita, lo mire y sabía lo que estaba corriendo por esa retorcida mente.
Yukina y yo ni nos parecemos, basta, me dará pesadillas.
Pensé con todas mis fuerzas, Yoite sonrió divertido como si me hubiera leído el pensamiento, y como si yo hubiera leído el suyo creí escucharlo pensar.
Son mellizos, acepta el parecido, y que Kuwabara podría enamorarse de ti.
Hice una mueca de solo imaginar un escenario tan atroz, Yoite seguía sonriendo divertido de mi desgracia, ese maldito.
—¡Da igual que hacían! ¡Tenemos cerveza y porno!
Grito Yusuke distrayéndome de mi discusión mental con Yoite, mientras golpeaba a Kuwabara con unas revistas, y llamando la atención de los otros dos pervertidos de la habitación.
—¿¡Cerveza y porno!? ¡Vamos!
Bakura y Marik parecían complacidos, mientras Kuwabara los hacía bajar la voz, temeroso de ser descubierto con las manos en la masa.
—¿¡Dónde!?
Y bueno, agregando más idiotas a la mezcla, y a la ridiculez de la tarde, el rubio tonto junto a su amigo el castaño que olvide cómo se llamaba, habían decidido entrar al festival de pervertidos.
—¡Wow! Viejo, ya vas muy adelantado.
En cuanto entro, Jonouchi me miro, por favor ¿¡Se pueden salir de mi cuarto!?
—No, yo estaba en medio de mi harén ¿Te quieres unir acaso?
Rodé nuevamente mis ojos, mientras contaba hasta 100.
—¡Nope! ¡Mucha información amigo!
Al menos Jonouchi dejo de mirarme y se enfocó en Yusuke.
—¿¡Qué esperamos!? —Pregunto con emoción.
—¿Aquí está bien? —Pregunto Yusuke.
—¡No! ¡Largo de aquí!
En cuanto los vi con la intención me adelanté, Yoite hizo lo mismo y gritamos al unisonó, unimos fuerzas y los echamos de nuestra habitación, por su lado nos decían aburridos y amargados.
—¡Oh! ¡Es verdad! ¡Es que son maricas! ¡Lo sentimos! —Dijo Bakura.
—¡Sí, somos maricas! ¡Fuera! ¡No vuelvan!
Gritamos de nuevo al mismo tiempo, mientras azotábamos la puerta antes de que volvieran a escabullirse adentro.
—Que odiosos son… —Susurro Yoite.
—Se vuelven unos descerebrados cuando se trata de chicas desnudas…
Pensándolo mejor, siempre son unos descerebrados.
—No lo sé, Marik y Kuwabara parecían interesados en otra cosa ¿Notaste cómo te miraban?
Dijo Yoite usando ese tono burlón en su voz.
—¿A quién diablos le importa de qué lado le dan? —Dije exasperado —Además el único que parecía interesado aquí era otro.
Voltee a verlo, recordando la forma en cómo me miraba hace rato, eso era lo único que me interesaba, saber si Yoite tenía interés en mí, los demás podían irse al demonio. Yoite se apartó tan pronto como si se hubiera quemado.
—Cállate, y ponte algo de ropa, andas por el lugar mostrando tu… Eso.
Dijo mientras evitaba mirarme, aunque sus ojos volvían a mí, me encogí de hombros y me acerqué a él para abrazarlo, no podía simplemente dejar ir la oportunidad, si él me deseaba como yo lo hacía, no iba a dejarlo pasar.
—Suéltame y vístete…
Dijo, mientras yo lo empujaba hacia la cama y me subía encima de él, podía ver lo nervioso que estaba, y eso me gustaba, tome su mano y la coloque en mi pecho, mientras poco a poco la hacía bajar, Yoite parecía seguir con la mirada como su mano iba más y más abajo.
—Somos pareja ¿No?
Pregunte mientras detenía por un momento el avance, necesitaba saber sí él quería esto tanto como yo lo hacía.
—Solo… Me estas molestando… Suéltame.
Respondió mientras intentaba zafarse, pero no lo permití e hice que su mano fuera más hacia abajo, entonces Yoite recupero toda fuerza y logro sacarme de encima, así acabe en el piso, no me moleste, me lo esperaba.
—¡Lodo!
Grito de pronto, aquello me desconcertó un momento.
—¿¡Qué!?
Pregunte confundido, Yoite se levantó, salto por el otro lado de la cama y corrió hacia el baño como si su vida dependiera de ello.
—¡Tengo lodo en el cabello!
Grito antes de encerrarse en el baño, me quedé en silencio un momento pensando en lo que ocurría antes de reírme, era un tonto sin duda, al menos ahora sería más consciente del asunto, sólo debía esperar.
Después del extraño incidente de invasión de la privacidad las cosas volvieron a su habitual rareza, aunque podía sentir a Yoite a la defensiva conmigo, sin duda, todo era como de costumbre, igual yo seguí actuando con calma, debía ser paciente, aunque la paciencia no era mi mejor virtud.
Como la lluvia continuo los siguientes días, no hubo más opción que tener actividades en el interior del hotel, por lo que muchas eran más del tipo artístico o cultural, después de todo no podíamos incomodar a los desafortunados huéspedes del lugar, seguro habían venido al hotel con la esperanza de descansar y se acabaron encontrando todo un colegio en una especie de campamento, pobres y desafortunadas almas, o lo que fuera, lo importante aquí era saber dónde estaba Yoite, el chico en cuanto escucho que teníamos actividad libre se escapó tan sigilosamente, iba a buscarlo, pero de pronto me vi envuelto en una situación muy estúpida.
—¡Eres un idiota!
La tonta novia de Bakura grito tan fuerte, mientras le daba una bofetada y dejaba su pálida mejilla roja y dolorosa, el muy idiota estaba acorralando a una nerviosa Botan, mientras le preguntaba su nombre y de qué clase era, y por demás tonterías como ¿Por qué nunca había visto a una linda chica como tú? Bah, era un sucio tramposo, iba a pasar de largo el evento, pero en cuanto Botan me miró corrió e intento esconderse detrás de mí, algo tonto, ella era más alta que yo, no sé qué tanto la ocultaba de los novios babosos.
—¡Miho! ¡Era tan solo una broma!
—¡Mentiroso! ¡Coqueteando con otras chicas en cuanto me volteo! ¡Que sucio!
—Vamos, no era en serio, sólo me dio curiosidad, ella no es tan bonita como tú.
—Eso no fue lo que me decías cuando me acorralabas hace un momento —Se defendió Botan.
—Cállate fea —Respondió Bakura.
Podía sentir la furia de Botan creciendo, pero antes de que pudiera decir o hacer algo, Miho soltó un horrible chillido que nos dejó perplejos.
—¿Miho?
Incluso Bakura quien se burlaba de todo, se quedó asombrado mientras Miho lloraba más fuerte y le pegaba otra cachetada en su otra mejilla.
—¡Tú me solías llamar fea antes de salir! ¡Ella te gusta!
—¿Eh?
Nos preguntamos los tres bastante confundidos, Miho se acercó a Botan, tanto Botan como yo creíamos que venía a pelear, así que quise apartarme, pero Botan se aferró a mis hombros usándome de escudo mientras se reía nerviosa.
—No, yo no tengo nada que ver… Verás…
Botan balbuceaba nerviosa, mientras yo perdía la paciencia, para sorpresa de todos, Miho hizo una reverencia.
—¡Cuídalo bien! ¡Eres una chica afortunada! ¡Adiós!
Entonces como si fuera una escena (estúpida) de tele novela, la chica corrió dejando atrás sus lágrimas, pero manteniendo en alto su dignidad, si es que la tenía en primer lugar. Los tres la miramos partir, sin duda muy confundidos.
—¿Eh?
Volvimos a preguntarnos sin entender nada de lo acontecido, Bakura logró reaccionar e ir tras su tonta novia, Botan y yo nos quedamos en blanco.
—¿De qué forma soy afortunada?
Pregunto ella con un tic en la ceja, y la entendía, nadie podía sentirse afortunado de que Bakura le coquetee, solo su tonta novia que creía que ser llamada fea era un halago, y tal vez sí, en el idioma del psicópata ese, lo era.
—No sé, déjalo ir, y déjame ir si no quieres que te corte la mano.
Ella por fin me libero, mientras se reía nerviosa.
—Gracias por la ayuda…
Se rasco la cabeza, mientras yo la fulminaba con la mirada.
—Como sea.
Me marche dejando atrás aquel extraño suceso, era mejor no hablar del asunto de nuevo.
Estuve un rato buscando a Yoite en posibles lugares para esconderse, no tuve que ir muy lejos, estaba sentado con Miharu en la entrada, así que me acerqué, no era mi plan favorito estar cerca del demonio de su amigo, pero ya había llegado hasta aquí, además ese lugar en específico estaba vació, solo estaban ellos, y en la sala de espera un señor con sombrero leyendo el periódico.
Cuando me acerqué a ellos parecían estar hablando de mí por algún motivo, así que me quedé un momento en silencio.
—Así me lo describes cada que te quejas de él —Dijo Miharu.
El demonio me echo una ojeada antes de volver a mirar su libreta, si era sincero no me sorprendía que Yoite se quejara con su amigo de mí, era lo de menos.
—¿Así me describes? ¿Debería sentirme ofendido?
Por fin hable, Yoite ni siquiera había sentido mi presencia así que me miro con asombro, no es que realmente me sintiera ofendido, supongo.
—¿¡Qué haces aquí!? —Preguntó.
—Mas bien ¿Tú qué haces aquí? Aprovechas cualquier oportunidad para escabullirte.
Me senté a lado de Yoite, ahora quedando él en medio sin escapatoria en aquel frío y duro piso. No estaba ofendido, pero igual quería molestarlo un poco.
—¿Entonces solo habló cuando quiero aportar mi sarcasmo al mundo?
—Ya olvídalo, Miharu exagera, ya lo conoces.
Yoite se cubrió el rosto apenado, aquel gesto fue sin duda muy lindo, pero no lo iba a dejar ir tan fácil y el demonio parecía que tampoco lo haría.
—Nop, dije textualmente tus palabras.
Aclaro Miharu, mientras Yoite parecía que iba a morir de la vergüenza ahí mismo, entonces quise molestar más, y lo mire atento mientras alzaba mi ceja esperando una explicación innecesaria, Yoite lo noto y parecía estar en pánico.
—Bueno, puede que lo haya dicho, tal vez estaba enojado… Además, mentira no es.
—¿Intentas remediarlo o no?
Nos quedamos mirando un momento, hasta que el cínico decidió ignorarme, eso sí me ofendía.
—¿Qué dibujas?
Le pregunto a Miharu mientras volteaba a verlo.
—Oye, no me ignores…
Dije antes de morderle el hombro por ser tan cabezota, él chico ni se inmuto al respecto, y el demonio entonces nos mostró lo que sea que dibujaba.
—¿Qué se supone que es eso?
Pregunte cuando enfoque mi vista en el dibujo y dejaba en paz el hombro de Yoite, ladee mi cabeza intentando entender esa cosa plasmada en el papel, era un humanoide sin rostro, lo que se supone que debería ir pegado a este se encontraba alrededor suyo, la nariz, la boca y un sombrero, todos dispersos por el papel.
—Ese señor.
Entonces señaló hacia el mismo sujeto que había visto cuando llegue.
—Y te quejabas de que yo te dibuje una flor en la cabeza, al menos deje tu rostro en su lugar.
Le dije a Yoite, mientras me burlaba del hecho.
—No voy a cuestionar la visión artística de los demás —Respondió Yoite.
Miharu parecía sentirse satisfecho con su trabajo, chico más raro, aunque yo era más raro por estar observando atento aquella cosa en el papel, por algún motivo era atrayente, Miharu entonces se puso a explicarme el significado detrás de su obra, tenía la impresión de que se burlaba de mí, pero al mismo tiempo le creí a sus rebuscadas palabras.
—Oh, hola Juuji, nos vemos luego chicos.
Cuando termino de explicarme, saludo a una niña de cabello verde, ni siquiera le había puesto atención a su presencia antes, Miharu entonces se levantó de su lugar, mientras se acercaba a su compañera, yo bostece, los días así me daban más flojera que de costumbre.
—Sí, como sea, ya vete.
Le respondí mientras le restaba importancia, y miraba hacia afuera, que día más aburrido.
—Deberíamos volver también.
Dijo Yoite mientras se ponía de pie, me estiré antes de seguirlo, entonces cuando nos estábamos yendo volví a mirar al señor del sombrero.
—Creo que, si lo ves bien, sí se parece al dibujo —Comente.
—Sí, solo ponle el rostro en su lugar —Respondió.
Ese dibujo sin duda me había dejado inquieto.
Los días de lluvia habían quedado atrás, en su lugar el sol volvió a brillar en lo alto sofocándonos con el horrible calor del verano, al menos pronto podríamos volver a casa, y por fin podría descansar de las idioteces de todos, en especial las de Bakura, quien se había vuelto un gran amigo de Yusuke y Kuwabara ¿Por qué? ¡Yo qué sé!
Iba a decirle algo a Yoite, pero de nuevo se encontraba en otra galaxia lejana, y como soy mala persona no lo iba a dejar irse sin mí.
—¿De nuevo estas perdido en tus pensamientos?
Sacudí mi mano frente su rostro intentando que volviera al arroyo donde nos encontrábamos sentados, mientras los demás jugaban y se mojaban. Justo en el momento que pareció reaccionar, Bakura y Marik arrojaron a Kuwa idiota al agua, fue con tanta brutalidad que pareció doloroso, así que me reí.
—¿Para eso me hiciste volver? —Preguntó Yoite.
—No era parte del plan, pero le agrego un buen toque a tu regreso —Respondí sonriendo —Aunque eso no quita que ese par me siguen dando escalofríos —Confesé.
Mire a esos locos con el ceño fruncido, aún me preguntaba de qué forma lograban meterse a nuestro cuarto.
—Bueno, al menos no han vuelto a entrar a nuestra habitación desde que se hicieron amigos de Yusuke y Kuwabara.
Dijo Yoite mientras se encogía de hombros, por suerte los locos habían encontrado más divertido meterse con el idiota de Kuwabara, al menos por estos días, sin duda era un gran respiro.
—¡Ey! ¡Vengan a mojarse también! —Grito Yusuke.
Claramente nos hablaba a los dos únicos amargados lejos del agua, pero intente aparentar que no lo había escuchado, Yoite hizo lo mismo, sin embargo, de pronto fuimos empapados por los zopencos de Bakura y Marik, obviamente habíamos cantado victoria muy pronto, empezaron a reírse a carcajadas, Yoite y yo nos quedamos ahí quietos con un aura asesina invadiéndonos, por lo que decidí tomar venganza por los dos, ni corto ni perezoso había sometido a ese par de idiotas mientras los ahogaba en el arroyo, por más que patalearan y chapotearan no lograron escapar, incluso Yusuke me había ayudado ahogándolos, no tengo idea del motivo, pero como sea, mi venganza estaba completa cuando los vi dejando de luchar, luego vi a Kuwabara flotando boca abajo, en mi defensa ese ya estaba muerto cuando llegue, no me pueden adjudicar tres muertes sin pruebas.
—Vaya, Hiei, pareces estar divirtiéndote.
Dijo Kurama mientras esquivaba los cadáveres, los cuales eran ignorados por la mayoría, otros se reían creyendo que jugaban a algo en especial.
—No mucho, ¿Qué quieres? —Respondí.
No estoy seguro si me respondió algo, mi atención se había ido hacia Yoite y Yami, el cual le estaba susurrando algo a Yoite, cuando me di cuenta ya estaba enfrente de ellos.
—¿Qué haces susurrándole a mi novio?
Mire a Yami con deseos de ahogarlo también ¿Con qué atrevimiento se acercaba tan íntimamente a Yoite?
—Entonces es oficial, me alegro por ambos.
El idiota sonrió, y fue cuando me percaté que había dicho novio, solo pude chasquear la lengua como respuesta, Yami me dio una palmada en el hombro y se marchó, odiaba a ese sujeto.
—¿Qué tanto hablaba contigo?
Me puso de cuclillas frente a Yoite intentando averiguar la verdad, sin embargo, él sabía evadir las cosas.
—¿Eres una especie de matón? —Pregunto.
—¿Te recuerdo que me expulsaron de mi anterior escuela por golpear al director?
—Oh.
Sin mucho éxito deje de lado el tema de Yami, y después de que el profesor encontró los tres cadáveres que para mí desgracia y la del mundo seguían respirando, volvimos a las habitaciones, durante el camino los demás no paraban de parlotear, y cuando nos separamos de ellos todo se hizo muy silencioso, el silencio se prolongó hasta volver a nuestro cuarto.
—Estoy agotado.
Dije mientras me tiraba en mi cama después de cambiarme la ropa mojada, Yoite se acercó y se costó a un lado de mí, ambos miramos el techo.
—Yo también, pero pronto volveremos a casa —Respondió.
—Podré dormir hasta tarde.
—¿Sólo piensas en dormir? —Me miro.
—No, también pienso en otras cosas.
—Claro ¿Cómo en qué?
—En ti.
No había acabado de procesar lo que dije cuando Yoite me dio la espalda, sentía que cada vez que me relajaba a su lado dejaba de ponerle filtro a mis palabras y mis acciones, pude notar la oreja de Yoite ahora pintada de rojo, era linda, me di vuelta y metí mi mano entre su camisa para tocar su espalda, estaba cálida, Yoite se estremeció ante el contacto.
—¿¡Q… ¿¡Qué haces!?
Pregunto nervioso, mientras yo seguía distraído acariciándolo suavemente, de nuevo volvió aquel pensamiento del deseo, y considere que era el momento de poner el asunto sobre la mesa, o sobre la cama.
—¿Me deseas del mismo modo que yo te deseo a ti?
Pregunte mientras dejaba de acariciarlo, saque con cuidado mi mano y la coloque en su pecho, y me aferre a él en un abrazo, no podía averiguar cuál expresión se dibujaba en su rostro, pero podía sentir el latido de su corazón, tampoco estaba seguro qué clase de expresión estaba poniendo yo, tal vez simplemente no quería saberlo.
—No comprendo —Respondió nervioso.
Guarde silencio un momento, no quería forzar las cosas, tampoco quería ser desagradable, además me costaba abordar el tema, todo era sin duda tan nuevo, no era un ignorante, pero siempre leí, y vi cosas que consideraba ajenas a mí, cosas que no creía sentir, las estaba sintiendo por él, cosas como el amor, los celos, la angustia, el deseo, todo aquello me lo trasmitía esta persona en mis brazos, y me asustaba, quería tratarlo con tanto cuidado, como a su vez quería desatar toda una tormenta sobre él, y esa idea me emocionaba de sobre manera, cada día que pasaba aumentaba la intensidad de mis deseos.
—Yoite, quiero hacerlo contigo, quiero tocarte, pero ¿Tú qué quieres?
Me aferre a él con más fuerza como si deseara simplemente ser uno con él, el coloco su mano sobre la mía con tanta delicadeza.
—Yo también quiero que me toques…
Respondió con esa suave voz que parecía querer imitar al sonido del viento.
Los siguientes días parecieron esfumarse tan rápido como si todo fuera un sueño, incluso Yoite parecía vivir en una especie de trance, al punto de ignorar a Bakura y Miho en la lavandería, por un momento creí que esos dos tontos habían vuelto, aunque viendo que Yoite ni reacciono, me sentí curioso y cuando abrí la puerta, esos dos estaban pegados, sí, pero estaban en una batalla campal, él queriendo contentar a la chica, ella intentando hacerlo beber detergente ¿Esto contaba como maltrato en el noviazgo? No tengo idea, simplemente cerré la puerta, y seguí mi camino jurando no volver a sucumbir ante la curiosidad de nuevo.
—Recuerden que en la tarde tendremos nuestro festival de despedida, y mañana temprano volvemos a casa —Dijo el profesor.
Estábamos sentados en el pasillo como niños pequeños escuchando al profesor, mientras lo observaba me percate de que el hippie parecía algo bronceado, y aunque parecía sonreír, en sus ojos veía desolación, cuidar adolescentes no era fácil, lo habían logrado, lo habían roto. Cuando decidí dejar lo del profesor de lado, volteé a ver a Yoite, de nuevo se había ido de nuestro planeta a un lugar lejano, aunque esta vez su viaje parecía tener complicaciones, arrugaba su nariz, y hacia gestos como si pensara muy seriamente en algo que lo inquietaba, mejor lo hacía volver antes de que lo perdiéramos en el espacio sideral.
—¿De nuevo te perdiste en tus pensamientos?
Sacudí mi mano frente su afligido rostro, y su piel blanca como la nieve se tiño de rojo por algún motivo.
—¿Te sientes mal? Estas demasiado rojo.
Toque su frente, tal vez tenía temperatura, y aunque se sentía algo caliente, no era nada de que alarmarse, mientras me centraba en eso, él por fin hablo y me dejo helado.
—Pervertido, roba besos ¿¡Quién es tan atrevido para aprovecharse de una persona enferma mientras duerme!?
Sentí el pánico por qué sabía precisamente a qué se refería, sólo una vez lo había besado cuando dormía después de haberse enfermado, bueno cuando creía que el maldito dormía.
—¿¡Estabas despierto!?
—¡Lo estaba!
—¿¡Por qué vienes y me lo reclamas ahora!?
—¡Es tú culpa! ¡Me haces pensar en cosas raras!
—¿¡Ah!? ¡Además si estabas despierto debiste apartarme!
—¡Aprovechado! Siempre tomando ventaja sobre mí…
—¿¡Qué!? ¡Deja de hacerlo ver como si fueras una víctima!
—Lo soy, caí en tus garras.
Yoite entonces fingió llorar como si fuera un alma desprotegida, me quede sin duda asombrado, había caído en su extraño juego, y los demás susurraban sobre el asunto, iba a patear a Yoite, aunque eso contara como maltrato en el noviazgo, que agradeciera que no lo hacía beber detergente.
Después de la reunión y los falsos lloridos de Yoite y que todos pensaran que era un aprovechado, pasamos toda la mañana preparando lo del festival, al parecer el hotel estaba apoyando la causa, y bueno, parecía ser con el fin de complacer demandas del chico rico de la escuela.
—Hermano, Yoite.
Yukina de pronto se acercó hacia nosotros con su habitual sonrisa, al menos alguien estaba feliz aquí.
—Buenas tardes —Saludo Yoite.
—Yukina.
Dije mientras hacia un movimiento de cabeza para saludarla.
—No había podido hablar con los dos antes.
En ese momento entendí el motivo de su visita, ella tomo nuestras manos mientras sonreía, no puede ser, por favor no.
—Estoy feliz de que por fin estén juntos.
Soltó con esa calidez, mientras yo rogaba que no dijera cosas innecesarias.
—Ah…
Yoite parecía haberse quedado sin palabras.
—¡Yukina! Te dije que no hicieras un escándalo de esto…
Había hablado con ella un día después de que Yoite acepto salir conmigo, fue una charla rápida, simplemente sentí que ella tenía que saberlo, sin duda se alegró a pesar de que no entre en muchos detalles, no había necesidad, e igual le pedí que no hiciera alboroto del asunto, como ella no había hecho más nada después, creí que había entendido, pero resultaba que no había tenido tiempo.
—Gracias…
Susurro Yoite mientras sonreía levemente, lo miré atento, y de nuevo sentí esa calidez en mi pecho, al menos lo había hecho feliz, y eso era lo importante.
—Mi hermano estuvo un tiempo abatido, pero ahora luce muy contento, me alegro tanto que llegaras a su vida.
Olvídenlo, aún tengo cara que rescatar.
—Yukina…
Me cubrí el rostro ¿En verdad tenía que mencionar ese punto? Yoite se rio por supuesto.
—¿Hermano? ¿Estás bien? Bueno, debo irme, los veo más al rato en el festival.
Y así como esa adorable chica llegó, se marchó, yo seguía cubriendo mi rostro, mientras mi amado y cínico novio se reía de mí, así que le di un golpe en el brazo.
—No te burles… Estoy seguro que cuando Hina lo sepa será peor de vergonzoso.
El solo imaginarlo, ella era capaz de hacer una gran cena como si nos estuviéramos comprometiendo.
—Tu familia es encantadora.
Dijo Yoite con sinceridad, y lo agradecí, igual me sentía como un tonto.
—Creo que soy adoptado.
—Te creería si no fueras mellizo de Yukina.
—Te digo que no nos parecemos.
Yoite sonrió, sabía lo que estaba pensando el desgraciado, así que le di otro golpe en el brazo.
—¡No vuelvas a mencionar lo de Kuwabara! Tengo pesadillas desde entonces.
—En mi defensa, realmente no dije nada.
—Como si no supiera lo que piensas.
—Que conveniente que ahora si sepas lo que pienso.
—Cállate y ayúdame con esto.
Yoite me volvía loco en todo sentido posible.
Una vez que la tarde llego ya estaba todo listo para el dichoso festival, no sé qué tenía esta gente con los festivales, pero aquí estábamos, la emoción de las masas no se hizo esperar, y yo estaba muy centrado en las luces de bengala.
—¿Qué harás cuando Yukina se case?
Pregunto Yoite, quien estaba a mi lado mientras encendía la luz, aquella pregunta llego tan de pronto que chasqueé la lengua.
—Mientras no se case con un idiota —Respondí.
—Presiento que vas a acabar en familia con Kuwabara.
De nuevo su tono burlón, que obsesión con ese tonto.
—No si lo hago desaparecer primero.
—¿Eres un matón?
—Sí.
Tome otra luz cuando la primera se extinguió, eran demasiado brillantes, el rostro de Yoite se iluminaba con aquella luz, y lucía tan bonito con aquel destello, sus ojos incluso se veían más azules, aunque él no parecía ser consciente de ello, ni de que lo miraba, pues observaba atento la luz, y por momentos volteaba a ver a los demás.
—¿Qué les pasa?
Pregunto cuando echo una mirada hacia Bakura y Miho, ese par de tontos seguía sin resolver sus asuntos maritales, así que cada vez que estaban en el mismo espacio volvían el ambiente tan tenso, y no ayudaba que Botan estuviera cercas, la pobre tonta parecía ponerse incomoda.
—Bakura coqueteo con Botan, Miho se dio cuenta, lo abofeteo y ahora están enojados —Resumí.
Yoite me miró asombrado de que supiera la historia, pff estuve presente por desgracia.
—¿Cómo sabes eso? —Preguntó.
—Tuve la desgracia de estar presente —Lo miré —Y que me metieran en su tonta pelea.
—Oh, lo siento.
—Yo también.
—Ahora que lo pienso, Miho y Botan se parecen.
—¿En lo tontas?
—Hiei…
—¿Me lo vas a negar?
Aunque debía reconocer que Botan era más astuta que Miho, esa chica, aunque quisiera darle detergente de desayuno a su novio, era muy seguro que acabara volviendo con él en cualquier momento, Botan por su lado se mantenía al margen lo más posible, como sea, seguimos centrados en las luces hasta que nos las terminamos, así que optamos por alejarnos de todos un rato, en especial cuando aquella tensión entre Bakura y Miho aumento, a este punto nos iba a cortar de lo afilado que estaba el asunto con ellos.
El lugar era demasiado ruidoso, el hotel se había encargado de asignar una zona que no les causara molestia a los demás huéspedes, y donde nadie ajeno a la escuela se acercara, los profesores parecían estar vigilando todo, y digo parecía, que por ratos estaban haciendo el tonto también. Nosotros por nuestra parte nos dedicamos a comer mientras veíamos la felicidad de los demás, cuando estábamos en nuestro asunto, Miharu se acercó con otras tres personas.
—¿Estás disfrutando del festival? —Pregunto Miharu.
—Lo hacía hasta que llegaste —Respondí.
Dado que me estaba mirando, asumí que me le preguntaba a mí, no tardo en sonreír confirmándomelo.
—Ah, sí, él es Hiei.
Dijo Miharu mientras ponía sus manos en una posición que parecía estar exhibiendo algo, ignore el gesto y mordí mi brocheta de carne, mire a los otros tres individuos a los que me estaba presentando.
—Ya tenía el gusto… Hola.
Dijo la niña de cabello verde que se lo había llevado la otra vez, espera, ahora que la miraba bien creo que era la misma que nos vio a Yoite y a mi peleando y llamó a un profesor.
—Ya había escuchado de ti.
Respondió la chica de cabello blanco mientras sonreía burlona hacia Yoite, también le recordaba de algo.
—Tengo el presentimiento de que había escuchado tu nombre antes.
El otro sujeto no tenía idea quién era, creo que nunca me lo había encontrado. Los mire atento antes de señalarlos a cada uno.
—A ti te recuerdo, estabas molestando a Yoite.
Dije mientras señalaba a la albina primero, ella sonrió como si aquello fuera algo bueno.
—A ti te recuerdo vagamente ¿No eres la chismosa?
Pase a señalar a la niña de cabello verde, luego me centre en el chico.
—Y a ti nunca te había visto en mi vida.
Una vez que terminé de examinarlos, volví a mis asuntos y comí tranquilo.
—Muy agradable tu amigo, Yoite —Dijo el albino.
—Sí, me encanta… —Respondió Yoite.
No estaba seguro si Yoite hablaba en serio, o no, pero igual me sentía satisfecho con sus palabras, después de eso no les puse mucha atención, estaba pensando en qué comer después, cuando terminé mi brocheta los cuatro chicos ya se habían ido.
—Voy por otra brocheta ¿Quieres una?
Mire a Yoite, él asintió y me fui para buscar más brochetas, y lo que se me pegara en el camino, después de todo era cortesía del hotel.
—Ey, Hiei ¿Dónde está Yoite?
Yusuke se acercó junto a su novia, no novia, ella llevaba un algodón de azúcar, el cual llamó mi atención de inmediato, pero cuando vi la fila para conseguir uno me arrepentí.
—Esperando por mi pronto regreso…
Respondí mientras me formaba para pedir brochetas.
—Ustedes parecen muy unidos, siempre andan juntos —Comentó.
Keiko y yo nos le quedamos viendo con cara de "es obvio", pero no pareció notar nada.
—¿Cuál es tú punto? —Pregunte —Además no siempre estamos juntos.
—No, sólo decía, cuando te conocí me disté la impresión de ser un lobo solitario.
—Incluso un lobo solitario tiene ganas de apararse alguna vez en su vida.
Respondí mientras pasaba por mis brochetas, Yusuke pareció asentir como si entendiera el punto, y Keiko se sonrojo, cuando volví con ellos, parecían estar discutiendo algo, así que los deje ser y me fui antes de que Yusuke quisiera indagar más sobre mi vida, no estaba seguro si estaba siendo entrometido o estaba preocupado por mi nula capacidad de socializar, lo que fuera, era molesto.
Y hablando de molestias en mi camino me tope con Kurama y Botan, ella llevaba una manzana con caramelo, llamó mi atención, pero cuando mire, no quedaba alguna, así que deje ir ese antojo también.
—Hiei ¿Dónde está Yoite? —Pregunto Kurama.
—¿Qué tienen hoy con estar preguntando por él?
—Porque siempre están juntos.
Respondió Botan mientras mordía su manzana, rodé los ojos.
—No siempre —Respondí.
—Espero que no hayan vuelto a tener problemas —Kurama sonrió.
En verdad, en serio, no siempre estábamos juntos, además el que no lo estuviéramos a veces significaba que nos habíamos peleado de nuevo, entiendo que teníamos historial, pero no era el caso.
—Olvida eso ¿Ustedes están en una cita?
Me importaba muy poco, pero quería desviar la atención, ambos se voltearon a ver, para luego reírse.
—No, claro que no, que gracioso eres Hiei.
Dijo Botan entre risas.
—Solo nos encontramos de casualidad —Respondió Kurama.
—Mira, que curiosa casualidad.
Dije entrecerrando los ojos como si no les creyera, ambos se pusieron nerviosos por la forma en como los miraba, los hice dudar hasta de ellos mismos.
—No interrumpo más su cita.
Dije mientras seguía mi camino.
—¡No es una cita! —Grito Botan.
—¡Eso mismo dicen Yusuke y Keiko!
Respondí sin voltearlos a ver.
—¡Es distinto! —Grito ella.
Cuando volví a donde había dejado a Yoite, el chico se encontraba con su habitual cara de fastidio, mientras una niña rubia y un chico de cabello oscuro conversaban a su lado como si él no estuviera presente, la escena me causo gracia, pero el pobrecito parecía al borde del límite de su paciencia, así que fui a rescatarlo.
—Volví ¿Qué pasa con tu cara?
Pregunte mientras lo miraba, Yoite entonces me jalo para alejarme de ese par de posibles tortolos, no dije nada, simplemente me puse a comer con calma.
—¿De nuevo la gente coquetea contigo a un lado?
Pregunte cuando estuvimos lejos de aquella pareja.
—La gente parece ignorar mi presencia —Respondió.
—¿Cómo un fantasma?
—No hablemos de fantasmas.
Yoite entonces me llevó a un lugar alejado del ruido para poder comer con calma, por desgracia ese lugar estaba siendo ocupado por un sujeto alto castaño que sostenía a una albina, la chica se aferraba a él como si pudiera perderlo en cualquier momento.
—Ay por Dios.
Yoite parecía listo para gritarle a los cielos.
—¿Es la chica de la biblioteca?
Pregunté cuando la reconocí.
—Vámonos antes de que Kaiba nos quiera embargar nuestras casas y quitarnos nuestros empleos.
—No tenemos empleos.
Yoite no dijo más y me arrastro de nuevo, ahora a una zona aún más oscura y solitaria, obviamente un buen lugar para los pervertidos, Bakura y Miho estaban reconciliándose a lo grande entre los arbustos.
—Te dije que era tonta…
Le dije a Yoite mientras pensaba en si era un buen momento para morder mi brocheta o no.
—¿Por qué me pasa esto a mí?
Yoite se cubrió el rostro lamentando su suerte, tuvimos que escapar cuando ese par se puso más acaramelado, en verdad quería una manzana acaramelada, que injusticia.
—Vuele a embarazo adolescente —Dije.
Pasamos de infidelidad, maltrato en el noviazgo, intento de asesinato, a posible embarazo adolescente, toda una mezcla de futuros problemas intrafamiliares.
—No hablemos de eso ahora y nunca —Respondió Yoite irritado.
—Si intentas llevarme a una zona oscura para darnos besitos, te están ganando los lugares.
Dije en un tono de burla, en respuesta Yoite me quito una de las brochetas y la mordió molesto, por desgracia no podíamos irnos a las habitaciones hasta que todo acabara, debía existir orden, aunque bueno, como decía, los profesores hacían el tonto en vez de vigilar a sus alumnos.
Estuvimos un largo rato buscando donde quedarnos, pero en su lugar nos encontramos más adolescentes echando romance, incluso estaba el pelirrojo de detención con un chico de cabello negro, lo recordaba por qué su apellido era raro, e iba a decirle algo sobre el asunto a Yoite, pero echaba fuego por los ojos, así que al final volvimos al primer lugar donde estuvimos antes, para ese punto los demás también se habían vuelto a reunir.
—Se ven agotados chicos ¿Dónde estuvieron?
Kurama nos miró, mientras en nuestros rostros se reflejaba la derrota.
—Viendo a media escuela coger —Respondí.
—¿Eh?
Kurama pestañeo confundido ante eso.
La noche por fin estaba terminando, y los fuegos artificiales estallando en el oscuro cielo lo anunciaban, Yoite y yo los mirábamos sentados en el césped, podía ser un momento romántico sin duda, pero Yoite parecía seguir tenso con todo lo que paso antes.
—Quisiera ponerme romántico, pero vuelven las imágenes de los demás a mi cabeza, y me siento irritado… —Susurro.
—Te entiendo, cuando se trata de los demás es irritante ver tanta cursilería —Respondí
—Mañana volveremos a casa, no cambiara nada de lo que paso aquí ¿Cierto?
Yoite entonces sonaba inseguro sobre lo nuestro, lo mire atento mientras otro estallido en el cielo se anunciaba, mentiría si dijera que no me sentía igual, me inquietaba un poco lo que pasara a partir de ahora, sin embargo, estaba seguro de lo que sentía por él, y eso no cambiaría, tome su mano y me acerque a él.
—Nada de lo que paso aquí desaparecerá, estamos juntos, eso no va a cambiar.
Entonces nos acercamos y nos besamos, fue tan fugaz y rápido como el brillo de aquellas luces en el cielo, Yoite me miro y sonrió, podía sentir tan íntimo el momento entre los dos, tanto que me sentí apenado, así que mi cerebro me hizo decir una tontería.
—Lo único que puede cambiar es que Bakura tenga un bebé antes de graduarse, y deba trabajar en un McDonald's.
Sin duda la sonrisa en el bonito rostro de Yoite se apagó, e hizo muecas.
—Acabas de matar el momento, Hiei.
—Lo sé.
—Eres un baboso.
Eso también lo sabía, pero estaba más concentrado en mirar cada mueca en su rostro, muecas que también me resultaban bonitas, aunque fueran amargas, esta limonada tan agria sin duda podía ser mi favorita.
Al día siguiente volvimos a casa, durante el regreso Yoite y yo dormimos recargándonos el uno en el otro, sin importarnos más nada, mi cabeza estaba cómoda en su hombro, mientras el recostaba su cabeza en la mía, y nuestras manos se entrelazaban, los demás continuaban con la fiesta en sus corazones como si jamás se les acabara la energía.
Notas del autor.
Pensaba que este capítulo iba a ser más corto, fui ingenua sin duda.
Bueno hemos llegado al capítulo 30, cada vez falta menos para terminar la historia, la cual empezó como una corrección de su primera versión, y acabé metiendo más páginas, más situaciones, más parejas de fondo, pero me siento satisfecha, y si no fuera por mi amiga Shikari estaría perdiendo el tiempo más seguido, pero ella quiere leer, y yo debo escribir, aunque me la paso durante la semana mandándole stickers mientras veo, y leo novelas chinas ¿Me arrepiento? No, no lo hago -inserte risa malvada aquí-
Bueno, como también tengo la fiebre de Lady Bug, volví a hacer mención de Nath, esta vez con Marc, un leve cameo para no sentirme incompleta en la vida ¿Qué estaban haciendo? Nunca lo sabremos, Yoite se marchó antes de averiguar más, y Hiei no lo iba a detener, sería su muerte segura.
Sobre Rebecca y Ryuji (Duke para nuestro buen 4kids), posible pareja, tal vez no, pero antes de que me linchen por la edad, todos tienen edades cercanas en esta historia, el que sean algunos muy bajitos es problema de los genes, Hiei lo lamenta cada día.
Y ¿Por qué otro festival? ¡No lo sé! En la primera versión estaba así escrito, me causo gracia y lo deje, igual Kaiba está forrado de dinero, que haga todos los festivales y parques de diversiones con temática de dragón que quiera ¿Quiénes somos para detenerlo?
Para terminar, no sean como Miho y Bakura, tengan relaciones sanas, y no le den de beber detergente a sus novios, saludos.
Miho: Siento que me hace actuar como una dramática, y una novia tonta -Se lamenta-
Hiei: Agradece que eres un personaje secundario.
Yoite: -Asiente con pesar en su corazón-
Miho ¿Para qué te haces? Finges ser boba, pero la que manipula aquí a Bakura eres tú y no al revés, digo ¡Nos vemos!
