Advertencias: AU-OOC-Boys Love-Crack shipps
Yu Yu hakusho y Nabari no ou, así como YUGI-OH! No me pertenecen, sus personajes, así como las series son de sus respectivos autores, esta historia va con el fin de mi entretenimiento y el de los lectores.
Capítulo 31: La limonada y su primer novio
Habría transcurrido una semana desde que finalizo el campamento, ahora nos encontrábamos en nuestras vacaciones de verano, y el calor de este año era más irritante que nunca, o tal vez cada año solía pensar lo mismo, no estoy realmente seguro, como fuera, por más que deseara cubrirme era imposible, me sentía sofocado usando ropa muy abrigada, y tampoco podía adaptarme a usar ropa tan descubierta, era toda una odisea, al menos no me sentía obligado a salir de mi habitación, necesitaba el aire acondicionado para sobrevivir, y nada ni nadie me obligaría a moverme, seguiría con mi rostro pegado al piso todas las vacaciones si era necesario.
—Eres todo un caso.
Dijo de pronto alguien, reconocía esa voz sin necesidad de mirar el rostro al que pertenecía, además no tenía fuerzas para levantar mi propio rostro y comprobarlo, esta persona había invadido mi habitación sin previo aviso y se había sentado encima de mí sin consideración, luego acercó algo frío a mi mejilla, me estremecí por lo repentino, pero mi piel se adaptó a la sensación fría de aquel producto.
—Si yo no vengo tú simplemente ni te asomas ¿Qué clase de novio eres?
Me reprocho el malhumorado de mi novio, mientras yo seguía aferrado a lo que fuera que tenía pegado contra mi mejilla.
—Quítate de encima.
Respondí con una voz entrecortada y llena de amargura, hacía demasiado calor, y tenerlo encima me provocaba más calor e irritación, para mi sorpresa se quitó de encima sin queja alguna, entonces por fin voltee a verlo, estaba acostumbrado a verlo casi siempre con uniforme, así que aprecie mejor su atuendo, usaba un pantalón de mezclilla negro con un cinturón oscuro y hebilla plateada, y una camiseta sin mangas de color negro, con el estampado de una calavera verde, usaba un collar con una perla de color verde aqua, de todo lo que llevaba puesto ese collar llamo mi atención y él pareció notarlo.
—¿Qué tanto me miras? No estés fantaseando tan temprano.
Dijo con un tono de burla, en respuesta le pegué con un cojín que tenía a la mano, él simplemente se cubrió y se rio, entonces me re incorpore y me senté a su lado.
—Mejor dime que traes en la bolsa.
Mire atento una bolsa de plástico que llevaba consigo, él me paso la bolsa y revise el contenido, había helado de varios sabores y paletas congeladas, así que eso era lo que me había pegado al rostro hace un momento.
—Me dijeron que te vuelves una masa derretida en verano, así que te traje helado.
Respondió con un rostro serio, lo miré del mismo modo para luego volver a mirar dentro de la bolsa y sacar una paleta, con esa seriedad en nuestros rostros me puse a comer, y sentí que mi alma volvía a sentirse en paz, así que le di palmaditas en la cabeza.
—Eres un buen chico —Dije.
Hiei me sujeto la mano y la aparto, pero con insistencia volví a ponerla en su cabeza, así que solo refunfuño inconforme.
—No soy tu perro mensajero, deja de darme palmaditas.
Me arrebato la bolsa y saco otra paleta, mientras se la comía con cierto salvajismo.
—Se te van a caer los dientes, wof, wof.
Le dije sin cambiar la expresión de mi rostro y haciendo sonidos de perro, él me miro de reojo, mordiendo la paleta en respuesta.
—Ojalá se te congele el cerebro —Respondió.
—No, yo sí sé comer con calma, mira.
Le di una lamida a mi paleta la cual se estaba derritiendo entre mis dedos, así que los lamí del mismo modo, Hiei se me quedó viendo muy atento, así que volteé a verlo sin entender por qué de pronto sus orejas se habían puesto rojas.
—¿Qué? —Pregunte.
Hiei chasqueo la lengua y desvió la mirada mientras la daba otra mordida a su paleta, esta vez sí se quejó del dolor en los dientes, se lo advertí.
Durante un rato estuvimos en silencio comiendo helado, lo único que se podía escuchar era el sonido del aire acondicionado, me empezaba a sentir somnoliento por la calma.
—Lamento no visitarte estos días —Dije —No sabía que me echabas de menos, en mi defensa te mandé un texto.
—¿Quién diablos te extraña? —Respondió.
Me causo gracia como el rojo volvía a asomar entre sus orejas, mientras él negaba todo.
—¿No lo haces? Hace un momento me estabas reclamando.
Hiei se puso a jugar con el palito de su paleta, con el cual se servía del vasito de nieve que estábamos comiendo, lo movía en su boca de un lado a otro, luego lo saco para volver a tomar nieve.
—No estaba reclamando nada, deja de ser tan dramático, además ¿Qué clase de texto fue ese? ¿Lo escribiste sonámbulo? No entendía nada de lo que decías.
Supongo que no era buena idea escribir mientras tenía el rostro pegado al piso ahora que lo pensaba mejor.
—Sólo te decía que hacía mucho calor, y que te pusieras a hacer la tarea, y tomaras mucha agua.
—¿Eh? ¿A caso eres mi madre?
Hiei pestañeo rápido mientras me miraba atento.
—¿Qué querías que te dijera entonces?
Ladee la cabeza mientras también lo miraba muy atento.
—No sé, para empezar yo no te pedí que me escribieras.
Se encogió de hombros.
—Si no lo hago me vas a reclamar, nunca imagine que eras de esos novios pegajosos que exigen atención todo el tiempo.
Lance un suspiro, y él frunció el entrecejo.
—¿¡Quién diablos es un novio pegajoso!?
Hiei agito sus brazos mientras mantenía sus puños cerrados, y ponía de nuevo ese rostro enojado, quería reírme, pero mantuve un rostro neutro, le puse mi mano en su hombro, él la miro un momento antes de mirarme a mí de nuevo.
—No te preocupes Hiei, aunque solo han pasado pocos días, es normal extrañarme, no te culpo, no le diré a nadie.
—Te estas burlando de mí…
Entonces me reí, pero en respuesta Hiei uso su palito como proyectil y me lanzo nieve en la frente, lo que paso después fue muy confuso, bueno realmente no, empezamos una pelea de helado, nos acabamos embarrando todo lo que estaba en la bolsa mientras forcejábamos en el piso, llegó un punto que nos quedamos sin armas, así que usamos de lo que teníamos ya embarrado encima para intentar ensuciar más al otro mientras nos dábamos vueltas por todo el suelo, acabe estando encima de Hiei mientras él hacía fuerza para evitar que le embarrara en la cara del helado de chocolate que traía en mi mano, fue tanto el alboroto que Yukimi entro a la habitación de golpe.
—¿¡Qué pasa con todo este alboroto!?
Pregunto irritado, pero las palabras murieron tan pronto cuando nos miró, nosotros también lo miramos mientras guardábamos silencio y seguíamos en la misma pose sin mover un solo dedo, el momento parecía eterno, nadie se movía, nadie decía nada, Yukimi sacudió la cabeza como si intentará procesar lo que pasaba.
—Limpien este desorden, y dejen de hacer tanto ruido, tengo mucho trabajo pendiente.
Dijo por fin después de salir de su asombro, incluso mientras cerraba la puerta pude escucharlo decir "mocosos" mientras chasqueaba la lengua, fue entonces que me quite de encima de Hiei y me tumbe a su lado en el piso mientras mirábamos el techo en completa paz, si no fuera por todo el helado embarrado en nuestro cuerpo podría jurar que nada de esa extraña guerra había ocurrido.
—Hiei, limpia.
—Es tu cuarto, limpia tú.
—Se un buen novio.
Levante mi mano y le toque la mejilla embarrándolo de chocolate, lo mire mientras él hacía muecas por eso, fue muy adorable.
—Tengo la impresión de que no sabes cómo funciona esto del noviazgo —Dijo.
Me quedé pensando en eso un momento, tenía razón, no estaba ni cercas de saber cómo funcionaba.
—Creía que tener novio era como tener un perro, wof, wof —Respondí.
—Yoite, te voy a matar…
—Bueno, pero primero bésame.
Aquella ronda de besos había sido muy dulce, de forma literal, había demasiado helado en nuestro cuerpo al punto que se volvió demasiado incomodo, así que tuvimos que detenernos. A pesar de que se había negado antes, Hiei se puso a limpiar todo el helado del piso y a recoger los empaques para meterlos de nuevo a la bolsa.
—Hiei…
Hable mientras seguía tirado en el piso, él volteo a verme.
—¿Qué?
—Nunca te había visto ese collar.
—¿Uh?
Hiei toco el collar que llevaba y lo miro un momento como si él también apenas lo estuviera descubriendo.
—No lo uso mucho porque suelo perderlo, fue un regalo de mi madre cuando era niño, mi hermana tiene uno parecido.
—Es bonito —Respondí sonriendo —El color me recuerda a las estrellas que se pegan en el techo y la pared, esas que brillan en la oscuridad, de niño quería una de esas.
Mire atento el techo, mientras Hiei me miraba a mí, pero no respondió nada, solo siguió limpiando.
—Me voy, me siento pegajoso.
Dijo una vez que termino de limpiar, sorprendentemente Hiei era muy atento, o tal vez se debía a que se trataba de mí, pero pensar en eso me avergonzaba, no podía simplemente considerarme tan importante para él.
—¿Ahora si te puedo llamar novio pegajoso?
Pregunte con una sonrisita, Hiei puso los ojos en blanco, se acercó y se inclinó para darme un beso rápido, aún me sentía algo tímido cuando me besaba sin que yo se lo propusiera primero, de hecho, cada acto que salía de Hiei de forma espontánea me hacía sentir tan tímido, como el hecho de que me lamiera mi mejilla tan pronto como acababa de besarme.
—O… Oye.
Sentí mis mejillas arder, mientras él sonreía con ese brillo en sus ojos, era un desvergonzado.
—No hay que desperdiciar, te veo luego.
Entonces se marchó dejándome hecho un desastre en el corazón ¿No era ya suficiente con el calor que, hacia afuera, para ahora hacerme sentir tan caliente en mi interior? Tonto, luego recordé que no solo mi corazón era un desastre, también mi ropa y cuerpo, necesitaba un baño urgente.
Los siguientes días transcurrieron con calma, aunque ahora existía algo que me inquietaba, no es que Hiei dijera algo muy relevante, pero no dejaba de pensar en el asunto del noviazgo ¿Cómo funcionaba? ¿Qué debía o no hacer? Había leído tantos libros románticos, pero eran historias fuera de la vida común ¿Era suficiente con los besos? También contando el asunto del sexo, Hiei no había vuelto tocar el tema, y tampoco había hecho gran cosa, dejando de lado las lambidas, las cuales aún me ponían nervioso, y los besos que implicaban usar la lengua, y supongo que él se daba cuenta, no me desagradaba en absoluto, simplemente no estaba seguro que debía hacer después, y las reacciones de mi cuerpo me desconcertaban.
—¿Por qué esa cara tan larga? ¿Volviste a pelear con Hiei?
Miharu había entrado a mi cuarto mientras yo me volvía uno con el piso, y seguía dándole vueltas al asunto del romance.
—Toque, pero no respondías, creía que por fin habías entregado tu alma al calor —Finalizo.
Hice una mueca, luego me re incorpore para sentarme, Miharu se sentó enfrente de mí, mientras parecía examinarme.
—Te ves más pálido, deberías salir un rato —Dijo.
—No saldré jamás.
Respondí con crudeza en mi voz, Miharu ni se inmuto, estaba acostumbrado, en su lugar empezó a conversar conmigo sobre distintas cosas que habían pasado en sus vacaciones, que había salido con sus amigos, que debería ir con ellos la próxima vez, y podría llevar a Hiei, pensar en ello me causaba risa, después de como Hiei se comportó con Shijima y los demás, no me lo imaginaba en ese grupo pasando el rato, aunque igual no descarte la idea por completo, estuvimos un rato hablando de todo un poco, aquello me hizo sentirme más tranquilo, pero aún no podía dejar de lado el pensamiento ¿Qué hacen los novios? Es decir, con los amigos podías conversar, jugar, salir un rato ¿Los novios qué debían hacer para que fuera distinto?
—¿En qué piensas? —Preguntó Miharu.
No estaba seguro si hablar sobre el asunto con Miharu, era cierto que sabía más cosas de las que yo sabía, pero tampoco estaba seguro como llevaba él su vida amorosa, si es que la tenía o la tuvo.
—Voy por agua ¿Quieres?
Miharu me miro como si viera a través de mí, luego sonrió levemente.
—Claro.
Me apresure a ponerme de pie y salir del cuarto ¿Qué había sido aquello? ¿Sospechaba algo? Tal vez sólo debía preguntarle, no perdía nada de todos modos, mientras lo meditaba me encontré con Yukimi en la cocina quien estaba abriendo una lata de cerveza.
—Por fin has salido de tu habitación, te ves muy pálido, sal más a tomar sol.
Dijo mientras me echaba una ojeada, luego bebió de su bebida, yo me encontraba sirviendo el agua y realmente me preocupaban más otros asuntos que el de la falta de sol.
—¿Pasa algo? Pareciera que quieres decir algo —Dijo de pronto.
¿Tan obvio era acaso? No estaba seguro si abordar el tema con Yukimi, nunca había escuchado que gustara de alguien, o tuviera citas, pasaba gran parte del tiempo trabajando, pero él era mayor que nosotros, tal vez en algún punto tuvo alguna novia.
—¿Qué se supone que deben hacer los novios?
Pregunte por fin después de meditarlo un rato, Yukimi no se esperó tal pregunta y casi escupe su bebida, en su lugar trago muy rápido que pareció rasparle la garganta y el pecho, se dio unos golpecitos y me miró asombrado.
—¿Por… ¿Por qué?
Abrió tanto sus ojos mostrando sorpresa en ellos, no lo culpaba ¿Qué hacía un chico como yo preguntando sobre novios? Inaudito.
—¿Curiosidad?
Me encogí de hombros, quería verme tan natural, tan normal, pero él parecía sospechar, veía a través de mi barrera de indiferencia.
—No me digas que tú y él…
—¿Uh?
—No, olvídalo.
Se rasco la mejilla, se veía algo pensativo, incluso podía notar un leve rubor en sus mejillas, supongo que en algún punto los padres deben lidiar este tipo de temas, pero tal vez Yukimi esperaba que por mi forma de ser nunca pasara, de pronto la situación de volvió incomoda, y estaba por decirle que lo olvidara, pero igual me respondió.
—Tener citas, regalar ¿Flores?
Ni él ni yo nos veíamos convencidos con lo de las flores, no estaba seguro de que Hiei quisiera flores ¿Para qué las quería? ¿Qué haría Hiei con flores? Pensar en ello me causaba gracia.
—No lo sé, Yoite, cada persona es distinta, al final lo que importa es que ambas partes disfruten del momento.
Pero ¿Cómo eso era distinto a ser amigos? Aun me confundía ese punto, la línea entre una cosa y la otra ¿Qué lo volvía distinto al final? No quise incomodar más a Yukimi con mis dudas.
—Gracias.
Respondí mientras asentía, y me dispuse a volver con Miharu, cuando entre lo vi leyendo uno de mis libros que había dejado botado por el lugar, le di su agua, y me senté con calma.
—Dudo que encuentres respuestas de amor en esta literatura, es decir, salvo Hiei sea un demonio renegado, o un mercenario incomprendido…
Ahora podía sentir lo que Yukimi sintió cuando se tragó su bebida de golpe, sentí como el líquido se atoraba en mi garganta.
—¿De qué hablas? Solo estaba leyendo cualquier cosa…
Tosí un poco, no es que precisamente buscara respuestas en esos libros, incluso yo sabía que eran absurdos.
—¿Te inquieta tu relación con Hiei?
¿Por qué lo sabía sin siquiera yo decirle nada? Supongo que no podía seguir negando el hecho, así que me rendí.
—Sí ¿Cómo lo sabes?
—¿Poder de super mejor amigo? Aunque Hiei dice que tengo poderes de demonio, oye tal vez pueda ser el protagonista de este libro.
—Te veo más en una historia donde todos quieren tu cabeza para arrebatarte tu super poder, y donde los malos no son los malos al final de la historia.
—Y donde los fans me emparejen con el antagonista.
—Mejor con el deuteragonista, ya que el mismo autor deja ambigua la relación, así los fans pueden hacer historias de todo tipo imaginando finales donde queden juntos, debido a que el autor fue tan cruel para matar a tu compañero, pero era inevitable.
—Ojalá, así como se te ocurren historias pudieras buscar soluciones para tu relación.
Agaché mi cabeza derrotado, es que yo nací para una historia trágica donde ni siquiera debía pensar en el romance, pero aquí estaba metido en medio de un lio confuso.
—Miharu ¿Tú has tenido problemas con asuntos del amor?
—¿No ves que soy el protagonista de una historia donde todos quieren mi super poder? ¿Cómo tendría cabeza para el amor? Además, mataste a mi compañero ¿Si quiera tengo ánimos?
—Si salieras en una historia romántica, estoy seguro que te quitarían a tu chica por no decidirte entre ella o tu ex.
Respondí con amargura, Miharu se rio.
—¿Puedo al menos ser un demonio renegado?
—No, ese es el papel de Hiei.
Después de tan extraña conversación no llegamos a nada, nada que me diera las respuestas que buscaba, tal vez solo debía dejarlo pasar y no darle tantas vueltas, pero ser novato en estos asuntos me frustraba.
Así la tarde se fue tan rápido, Miharu estaba listo para irse a casa, lo acompañe a la salida mientras seguía insistiendo en que quería ser el protagonista demonio de alguna historia, luego se quedó callado como si pensara en algo.
—¿Por qué no hablas con Raikou?
—¿Con Raikou?
—Creo que él podría ayudarte mejor con el tema, al menos que quieras hacerlo con tu nuevo mejor amigo Yami.
Sí, no iba a buscar a Yami para preguntarle sobre el asunto, Hiei ardería en celos si se enteraba, y aún me sentía raro siendo tan cercano al hombre, además dijo que iría de vacaciones a Egipto, privilegios de los ricos supongo.
—No quisiera molestar a Raikou con un tema así…
—Dijo que estaba bien si lo veíamos mañana.
Respondió Miharu mostrándome un mensaje dónde le preguntaba si podíamos ir a verlo por qué yo tenía inquietudes en el corazón ¿¡Qué significa tener inquietudes en el corazón!?
—¿¡Le mandaste un mensaje mientras no veía!?
—Nop, se lo mande mientras me veías, solo que estabas concentrado inventándome una historia trágica, además si no lo hago yo, tú te quedaras todo el verano pensando en el asunto mientras te fundes con el piso.
Tenía un buen punto con eso, aun así, tenía derecho a sentirme ofendido al respecto.
—Al menos el Miharu de la historia trágica respeta mis decisiones.
—Entonces debe ser una gran persona, te veo mañana.
Se despidió y siguió su camino.
—¡Por eso te abandona tu chica en la historia romántica!
—¡Que desafortunado soy! ¡Al menos ella sigue viva!
Grito mientras se alejaba, entonces deje de verlo, y suspire.
—¿Fue por qué no lo deje ser un demonio caza recompensas?
—¿A quién no dejaste ser un demonio caza recompensas?
Voltee y Hiei estaba sacando la basura mientras me miraba como si hubiera perdido los tornillos, ahí estaba el chico iluminado por el anaranjado del atardecer, me acerque y lo abrace.
—¡Oye! —Se quejó.
—Tú quedas mejor en el papel de demonio mercenario… Miharu no entiende nada de una buena trama.
—¿Eh?
Hubiera seguido abrazando a Hiei, si no fuera porque Yukimi casi se cae al vernos, ambos los volteamos a ver.
—Ey… —Saludo nervioso —Voy a la tienda… ¿Quieren algo?
Soltó una risa que parecía bastante fingida, ambos negamos al mismo tiempo, mientras él seguía caminando y nosotros lo seguíamos con la mirada, entonces apresuro sus pasos como si quisiera escapar.
—¿A tú familia le falta tornillos?
Pregunto Hiei una vez que Yukimi desapareció de nuestra vista.
—Supongo que sí, aunque recuerda que soy adoptado, así que no estoy seguro si la falta de cordura sea la misma.
—Cierto, hablando de gente demente, mamá los quiere invitar a cenar este sábado.
Hiei entrecerró sus ojos mientras hacía unas muecas extrañas, luego recordó que seguía teniendo la basura en sus manos y se deshizo de ella.
—¿Cenar? ¿Yukimi y yo?
—Seh.
—Por mí no hay problema, pero debo preguntarle a Yukimi ¿Por qué la repentina invitación?
Hiei se cruzó de brazos mientras suspiraba.
—Lo sabrás el sábado si vienes, aunque si me preguntas mejor huye lejos.
—¿Huir? Me estas asustando.
—Es mejor así, te veo luego.
Hiei no dijo más y simplemente se metió a su casa con todo ese aire de misterio, sin duda le quedaba mejor el papel de demonio ¿Habrá ese tipo de historias con protagonistas gay? Sacudí mi cabeza ante la simple idea, e igual cuando volví a mi habitación me puse a buscar en Internet.
—¿Sabes? Creo que mi corazón ya no se siente tan inquieto…
Miharu me intentaba arrastrar afuera, al calor, y yo buscaba mis mejores excusas para no hacerlo, pero nada lo hacía compadecerse de mí, me sujeto de la mano y me arrastro hacia afuera.
—Vamos —Respondió.
—Deja que me pongo otra cosa, esto es sin duda muy anticuado —Insistí.
—Muy tarde, ya salimos, además Yukimi se ofreció a llevarnos, no lo hagamos esperar.
Y así sin piedad alguna, me llevaron con Raikou para resolver mis inquietudes del corazón, podría estar tirado en el piso mandándole mensajes confusos a Hiei ahora mismo, pero no.
Yukimi nos dejó ahí, y se fue por asuntos de trabajo, así que al menos no tendría que escucharme hablar sobre el tema, creo que seguía conmocionado por lo que le pregunte ayer, o tal vez fue por verme abrazando a Hiei, no estaba seguro.
—¡Llegaron!
Raimei saltó de emoción hacia Miharu cuando abrió la puerta, Raikou nos recibió con una sonrisa, y nos invitaron a pasar.
—Iré a prepararles algo —Dijo la rubia animada —¿Me ayudas Miharu?
Miharu me miro, yo solo asentí, si era posible era preferible que distrajera un rato a Raimei, tal vez así sería más sencillo hablar, ambos se marcharon mientras conversaban, entonces ahí estaba sentado en un sofá muy cómodo, mientras Raikou parecía examinarme un poco sin dejar de sonreír, y tal vez sí debí consultar con Yami, al menos a él no tendría que explicarle la situación.
—Si no te sientes cómodo no tienes por qué decirme nada.
Dijo Raikou con un tono suave en su voz.
—Siento que nadie más podría decirme lo que necesito saber —Reconocí.
Sujete mis manos y las mire como si fuera algo interesante de ver, Raikou se inclinó un poco desde su lugar, agradecí haberme puesto una boina este día, sabía que la necesitaría.
—¿En serio? Miharu me comento que tenías inquietudes, pero no me dijo sobre qué ¿De qué manera te podría ayudar yo?
Era muy complicado empezar, pero ya estaba aquí, y perder más tiempo implicaba que pronto volviera Raimei y eso haría todo más difícil para mí.
—Estoy saliendo con alguien…
—¡Oh!
Lo sé, sobre todas las personas en el mundo, ni siquiera yo creía que esto estaba pasando.
—Con un chico.
—Oh…
Nos quedamos un momento en silencio, me asuste de haber mal interpretado su relación con Gau, si era el caso no sabría como mirarlo a la cara desde ahora, aunque no solía mirar mucho a la gente a la cara de todos modos, aunque Miharu tenía la misma impresión que yo ¿Estábamos mal acaso? Raikou entonces se empezó a reír, alcé un poco mi mirada.
—Así que se trataba de eso, me estaba empezando a preocupar tanta seriedad, es bueno saber que nuestro Yoite se ha enamorado.
¿¡Así de fácil!?
—¿Qué es lo que te inquieta? No te reprimas, ante cualquier duda haré lo mejor para asesorarte.
Enserio ¿¡Así de fácil!? Bien decían que el inicio era el paso más complicado, y por algún motivo me sentí algo más tranquilo con la reacción de Raikou.
—Lo primero y más importante… —Susurre —¿Qué hacen los novios?
—¿Qué hacen? Esa pregunta es muy ambigua ¿Qué es lo que quieres saber exactamente?
—¿Dónde está la diferencia entre salir con tus amigos y tu pareja?
Raikou sonrió, tal vez mi pregunta era demasiado tonta.
—La diferencia se encuentra en el contexto y en los sentimientos, tal vez puedas hacer con él lo mismo que haces con tus amigos, pero siempre vas a sentir una urgencia de estar cercas suyo, aunque claro, no es una regla, cada persona es distinta.
—Es lo que dijo Yukimi.
—¿Hablaste con él sobre esto?
—Mas o menos, se atraganto con su cerveza.
Raikou se rio y negó.
—Bueno, eres su bebé, para ningún padre es fácil hablar de esos temas con sus hijos.
Hice una mueca, no estaba seguro de que Yukimi me viera como su bebé.
—Entonces ¿La diferencia solo es lo que sientes?
—Como dije, tal vez puedes hacer con él lo mismo que haces con tus amigos, pero no puedes hacer lo mismo que haces con él, con tus amigos, salvo tengas ese tipo de amigos, pero ese es otro tema.
Raikou sacudió la mano dejando de lado ese dato, y la verdad tampoco quería averiguar a qué clase de amigos se refería.
—Mientras exista deseo y pasión, incluso un abrazo se sentirá distinto, es otro tipo de intimidad, para ponértelo más sencillo ¿Tú piensas en besar a Miharu?
—¡No!
—Ahí está, si vas a ver una película con Miharu tú vas a ver la película, pero si vas con tu novio, tal vez no recuerdes mucho de la trama.
—¿De acuerdo?
Pestañee ante esa idea ¿Por qué no recordaría la película si la veía con Hiei? Raikou pareció leer mis pensamientos y se rio.
—Bueno, no es una regla, Yoite, solo debes comprender que cada pareja piensa y actúa distinto, son acuerdos que deben establecer entre ustedes, cada relación humana es distinta por su contexto y propósito.
Ladee ligeramente la cabeza, creía entender, pero no entendía del todo, era extraño, Raikou volvió a sonreír, no quería cansarlo con mis extrañas dudas, parecía que para los demás todo era tan claro, tan natural, para mí todo esto era muy confuso.
—¿Lo amas?
Pregunto tan repentinamente que mi rostro sin color paso a volverse un rojo ardiente, y mis ojos se abrieron abruptamente.
—¿Eh? ¿Supongo? Sí…
Coloque mis manos cerca de mi pecho mientras desviaba la mirada e intentaba controlar mi agitado corazón.
—Tal vez es muy pronto para hablar de amor… —Se susurro a sí mismo y se encogió de hombros —Eres joven Yoite, aun tienes mucho por delante, no te tortures tratando de darle un sentido, las cosas solo fluyen, si eres feliz con él no te detengas a pensar en qué es distinto, en el fondo sabes que él es la persona que tu corazón a elegido.
Baje lentamente mis manos y las coloque en mis piernas mientras pensaba en las palabras de Raikou, tal vez simplemente debía dejar de querer calcularlo todo, de pensarlo tanto, pero no podía evitarlo, mi mente se llenaba de incertidumbre.
—A veces tengo miedo… —Respondí en un susurro.
Raikou me observo por un momento.
—¿Qué es lo que te asusta Yoite?
Temblé ligeramente mientras cerraba en puño mis manos, me sentía feliz con Hiei, era un hecho, me sentía distinto con él, era cierto, fue hace poco que pude descifrar mis sentimientos por él, y separarlos de mi versión fantasiosa del amor, pero ese era el problema, cuando lo separé de aquella fantasía me di cuenta que estaba asustado, el hecho de no verlo por qué hacía calor era mentira, estaba atemorizado, muchas veces quise verlo con urgencia, y cuando estaba por abrir la puerta, me arrepentía, entonces me repetía que podría ser molesto para él, que mañana sería mejor, hoy hacía mucho calor, mejor después, al final era yo de nuevo huyendo de él.
—Yo… Estoy asustado de él, de sus sentimientos, de los míos…
Susurre, él parecía aun poder escucharme a pesar de mi bajo tono, era como si temiera que mis palabras me fueran a comer vivo ahí mismo, cerré los ojos y continúe.
—Me asusta ser consumido por él, por mí mismo, por lo que siento, es distinto a como lo describen en los libros, siempre fue distinto, desde el inicio, desde que vi sus ojos y me atraparon en una llama incesante.
Tome una bocanada de aire, Raikou me escucho atento en un gentil silencio, quería detener mis palabras, me ahogaban, se atoraban por salir de mi pecho y no pude contenerlas más.
—Estoy asustado de lo que pase con nosotros hoy, mañana, pasado, estoy asustado de dar el siguiente paso, estoy asustado de lo que piensen los demás, por primera vez estoy asustado de que me guste otro chico, porque lo que siento es real, no lo estoy viviendo tras una ventana, ni es un platónico imposible, por primera vez estoy en medio del fuego, y me asusta, me asusta salir herido, y de herirlo más a él.
¿No lo había ya lastimado hasta ahora? Siempre escapando de él, nunca siendo honesto o claro ¿Por qué todo era tan difícil? Sentía que me ahogaría a este paso, mire atento mis manos, temblaba, Raikou guardo silencio un poco más, y hablo cuando vio que yo había terminado de sacar todo aquello, quise disculparme por hablar tanto, pero sentí mi garganta seca, no había más sonido en su interior.
—Yoite, tal vez no existan palabras que puedan aliviar tu mente, o alejar tus miedos, la única persona que puede hacer algo eres tú mismo, pero puedo entender lo que sientes, nunca es sencillo aceptar lo que sientes o quién eres, y no todo el mundo estará dispuesto a aceptarte.
Mantuve mi cabeza baja sin atreverme a mirarlo, él hablaba con un tono suave, me sentía como un pequeño animal herido.
—Pero, todo eso se vuelve más ligero cuando aquellos que amas sostienen tu mano, el camino no es fácil, y está bien tener miedo, pero aun con esos temores debes confrontar la vida, confrontarte a ti mismo.
Alcé ligeramente mi cabeza y lo miré un momento.
—¿Tú has tenido miedo? —Pregunte.
—Por supuesto, todo el tiempo, el miedo es algo que nos acompaña siempre.
Raikou miro hacia a un lado como si pensara en algo, algo que lo podía poner nostálgico, pero no dijo nada de aquello, y tampoco me atreví a preguntar sobre lo que pasaba por su mente, al final incluso alguien como él podía tener miedos.
—Entonces… ¿Qué debo hacer?
Fruncí ligeramente el ceño intentando procesar la conversación, intentando encontrar una respuesta, Raikou volvió a sonreír.
—Puedes esconderte y escapar todo el tiempo, o puedes ir con miedo, claro, pero ir hacia adelante, no te puedo prometer que todo estará bien mañana, que las cosas serán mejor o peor, eso solo te queda averiguarlo a ti mismo, tampoco esperes que todo el mundo pueda entender lo que sientes, pero al final, es mejor seguir siendo uno mismo, y sobre todo, recuerda algo, los sentimientos que tienes en tu interior no son algo malo, aun si alguien más o incluso tú mismo lo llega a mencionar, recuerda que el sentir amor y afecto por otros, nunca será algo malvado.
Lo miré un momento que sentí eterno, simplemente asentí, no estaba seguro aun el cómo debía sentirme, pero al menos estaba más ligero que antes, entonces Miharu y Raimei volvieron con bebidas y bocadillos; conversaban sobre algo que los mantenía entretenidos, mientras a mí la cabeza me zumbaba.
Estuvimos un rato con ellos hasta que cayó la tarde, Raikou y Raimei eran los que conversaban más, Miharu les seguía la charla y yo me limitaba a comerme todo lo que estuviera a mi alcance, después de eso Yukimi volvió por nosotros y nos despedimos.
—No sé si fui de ayuda hoy, pero si quieres hablar de cualquier cosa, no dudes en llamarme —Raikou sonrió.
—Gracias…
Asentí ligeramente, aún tenía incertidumbre sobre el futuro, sobre qué pasos dar, pero al menos había sido reconfortante sacar todo aquello de mi pecho. Raikou se acercó y me susurro.
—La próxima vez puedes traer a tu novio, sería lindo conocerlo.
No pude evitar sonrojarme y volver a ponerme nervioso, era tan nuevo en esto que incluso la palabra novio me seguía agitando.
—Lo…Lo intentare…
Me apresure a subir al auto, mientras Raimei y Miharu se despedían, ella siempre tan animada.
—¿Todo bien? —Pregunto Yukimi.
Me miraba por el espejo retrovisor, mientras yo era un ovillo en el asiento trasero.
—Sí…
Durante el camino de regreso lo único que sonaba era la música en la radio del auto, Miharu miraba atento por una ventana mientras yo seguía dándole vueltas a todo; después de dejar a Miharu en su casa seguimos nuestro camino, Yukimi por ratos me miraba por el espejo como si deseara preguntar algo que tan pronto como abría la boca se extinguía entre sus labios, cuando llegamos a casa, afuera se encontraba la madre de Hiei, parecía sonreír de oreja a oreja y aunque ella ciertamente es muy linda y gentil, sentí mi corazón helado, como si tuviera un mal presentimiento.
—Ey, Hina —Saludo Yukimi.
Yo asentí con la cabeza en cuanto me baje del auto, y de forma inesperada ella me abrazo, mi respuesta fue congelarme ante el acto de afecto, ni siquiera fui capaz de pestañear, incluso Yukimi se vio sorprendido por aquello.
—¡Estoy tan feliz! —Dijo ella.
—¿Ah sí? —Pregunto Yukimi —¿A qué se debe tu felicidad?
—¡Por los muchachos! Yoite, estoy consciente que Hiei es un chico difícil, pero estoy segura de que tú serás capaz de manejarlo bien ¡Felicidades!
Ella habló tan rápido que no entendí nada de lo que dijo, además aun no salía de mi asombro, Yukimi hizo una mueca, como una sonrisa, pero parecía sentirse angustiado.
—¡Mamá! ¡Ya te dije que no hagas un escándalo de esto!
Grito Hiei desde una ventana que daba hacia la calle, su grito me hizo salir del trance, así que di un paso hacia atrás buscando mi espacio personal de forma desesperada.
—¡Es la primera vez que tienes una pareja! ¡Claro que haré un escándalo!
—¡No es como si nos fuéramos a casar! ¡Ya entra a la casa, por un demonio!
—¡Cuidado con lo que sale de esa boca! ¡Te lavaré la lengua con jabón!
Y justo Hiei chasqueo la lengua, pareció maldecir en voz baja y se apartó de la ventana mientras la cerraba con fuerza, sin duda ellos dos estaban haciendo un escándalo ¡En pleno vecindario!
—Jovencitos —Dijo ella —¡Bueno! ¡Estoy contenta de tenerte en la familia! Hiei se veía tan desanimado cuando nos contó lo que sentía por ti, pero cuando lo vi más alegre estos días, sabía que por fin habían dado ese paso, entiendo que él puede ser difícil, pero es un buen chico, y estoy segura de que has visto eso más allá de su cara amargada.
Ella tomo mi mano, no tuve corazón de apartarme de nuevo, ella tenía un brillito en sus ojos, podía ver toda la ilusión en ellos, solo pude sonrojarme y asentir ante sus palabras.
—No estoy entendiendo nada… —Susurro Yukimi.
—Espero verlos este sábado en la cena ¡Prepararé platillos deliciosos! ¿No son buenas noticias lo de nuestros muchachos?
Ahora ella toco el brazo de Yukimi mientras sonreía, y lo invitaba a cenar el sábado, él asintió confundido, y así ella simplemente se fue, y entonces entendí la advertencia de Hiei.
Ambos entramos a nuestra casa en completo silencio y confusión.
—Entonces… Hiei y tú ¿Eh? —Dijo él nervioso.
—Hiei y yo —Respondí.
—Ya veo… ¿Deberíamos llevar un postre el sábado?
Su respuesta me hizo pestañear algo confuso.
—¿No te molesta? —Pregunte.
—No, es decir, ya me lo imaginaba, los veía y bueno, difícil no saberlo.
Se rasco la nuca aun viéndose algo nervioso al respecto.
—No me mal entiendas, solo es extraño para mí, en algún punto creciste tanto y realmente pensaba que no tenías interés en estos temas, no pensé nunca en tener que hablar contigo sobre el amor y esas cosas…
Mientras lo miraba por un momento pensé en las palabras de Raikou, y me sonrojé ¿En verdad Yukimi me miraba como ese pequeño hijo? De un momento para otro éramos dos hombres en medio de la sala sonrojados e incomodos.
—¿Qué tal si llevamos un mont blanc de postre? —Pregunto él.
—Suena bien —Asentí.
Entonces él se fue a la cocina, y yo subí las escaleras huyendo de la vergonzosa situación, cuando entré al cuarto llegó un mensaje, pero no lo vi pues mi vista se enfocó en el muchacho en el otro balcón, fui rápido a verlo.
—Lamento lo de mi mamá —Dijo —Espero que Yukimi ya supiera del tema, no debe ser lindo que te saquen así.
—Bueno, él sospechaba, lo tomo bien, es decir, está incomodo, pero más por que tenga pareja, que porque sea un chico —Respondí.
—A veces Hina se mete en su mundo de fantasía que olvida las consecuencias de sus actos, piensa que todos tomaran bien las cosas, y bueno, por eso tuvo dos hijos con un imbécil que nadie quería en su familia.
—Oh, debió ser duro para ella.
—Seguimos vetados de la familia materna —Se encogió de hombros.
—Lo lamento.
—Son solo unas brujas, no importa.
—Para ella sí debe importar.
Hiei se quedó callado como si pensará en ello.
—Para ella sí importa, por desgracia —Respondió.
Nos quedamos callados un momento, mirándonos, luego suspiré y me senté en mi mecedora, había un viento agradable esa tarde y el sol ya se había ocultado, mientras yo tejía un rato, Hiei se quedó mirándome atento, por ratos conversábamos de cualquier cosa, y nos reíamos de otras tantas, luego volvíamos al silencio, uno agradable.
Cuando me sentí cansado, me despedí de él, y entre de nuevo, entonces recordé que había recibido un mensaje, al abrirlo casi tiro mi teléfono, era de Miharu diciéndome que mañana todos querían (refiriéndose a nuestros viejos amigos) que fuéramos a casa de Hanabusa, al parecer se habían enterado de Hiei, gracias a Gau ¡Ese, lengua floja! Me tumbe en la cama, no quería entrar en detalles, y aun así todos parecían tener interés en mi vida amorosa.
Al día siguiente, de nuevo contra mis deseos, fui arrastrado fuera de mi cuarto, en la salida me tope a Hiei quién también parecía ir de salida, fue un encuentro fugaz donde le rogué con mi mirada que me salvara, pero el maldito sonrió y se fue por el otro lado dejándome a mi suerte, prometo jamás olvidar esta traición en el futuro.
No tardamos en llegar a casa de Hanabusa y el maestro Kumohira, estaba a unos 15 minutos a pie, Miharu venía conversando conmigo, mientras yo veía ese brillo demoniaco en sus ojos, con eso entendí algo, sí podía ser parte de una historia de demonios, pero no le daría el papel principal, ni a Hiei, ninguno merecía ser el protagonista.
—¡Llegaron! ¡Adelante!
Hanabusa nos recibió con entusiasmo y un fuerte abrazo, siempre tan afectuosa; para ese punto ya estaban reunidos, Raimei, quien ayudaba a traer unos bocadillos, Raikou quien me miró con un rostro de disculpa, Gau, que hizo lo mismo, pero igual tampoco olvidaría su traición, Aizawa que parecía no enterarse de nada, Shijima ¿Quién la invito a ella? Juuji, bueno también ayudaba a Raimei, Kumohira, en fin ¡Casa llena! Mire a Miharu, y él sonrió como si nada pasara, definitivamente no te pondré de principal en mi historia mental.
La mañana había transcurrido de forma tranquila, creía que sería bombardeado por preguntar de inmediato, pero hasta ese punto nadie había enfocado su atención al tema, y creía que sería así hasta que me fuera, pero claramente me equivoque.
—¡Yoite!
Llamó Raimei y casi m ahogue con la fritura que estaba en mi boca, aún no decía nada y ya me estaba ahogando.
—Entonces ¿Estás saliendo con alguien? ¡Felicidades!
¿Por qué me felicitan? ¡No descubrí la cura de alguna enfermedad! O descubrí alguna enfermedad nueva. Asentí ligeramente.
—¿¡Quién es ella!?
Pregunto Aizawa olvidando nuevamente que no me gustaban las mujeres, y yendo directamente a mi garganta para aniquilarme, él pareció notar mi hostilidad en la mirada cuando trago en seco.
—Es un chico, tonto —Dijo la rubia.
—¿¡Chico!?
Juuji parecía asombrada y me miro nerviosa, como si quisiera preguntarme si el horrible demonio que atormenta sus pesadillas es también mi novio, lo siento chica, sí es.
—De todos, no pensé que Yoite daría ese paso —Dijo Kumohira.
—¿Es el mismo chico con el que te la pasas todo el tiempo? ¿Cómo se llamaba? —Pregunto Shijima —¡Hiei! ¿Cierto?
No me la paso todo el tiempo con él, además ¿Por qué finge no saberlo? ¿Qué intenta hacer con eso? La mire con desconfianza, ella solo se encogió de hombros con esa sonrisa gatuna, no paraba de molestar con lo de Hinageshi y ahora actuaba como si nunca se entero de nada, mujer malvada.
—Hiei ¿El chico con el que te vimos en el campamento? —Pregunto Aizawa.
—Si Yoite nos quieres contar, lo hará, no lo presionen, lamentamos si te hicimos sentir incómodo.
Dijo Hanabusa sonriéndome con ternura, me sentí agradecido, aunque también me sentí con la responsabilidad de decirles, no era como si quisiera ocultar a Hiei, y mucho menos cuando todos parecían apoyarme.
—Se llama Hiei —Respondí —Él es… increíble.
—Tráelo la próxima vez, será un placer conocerlo.
Dijo ella con un tono amoroso, entonces sonreí ligeramente, aunque solo ella la vio, los demás en algún punto se habían metido en un debate extraño sobre quién era Hiei, y qué tan aterrador podía ser, Juuji necesitaba superar el trauma pronto, y Miharu debía dejar de alimentarle los miedos a la pobre chica.
—Lamento el haberles dicho —Dijo Gau.
Había salido a tomar un poco de aire, aunque el aire estaba caliente y sentía como si me quemara los pulmones, Gau se paró a un lado de mí.
—Realmente solo le había dicho a Raimei, pero al parecer se extendió debido a la emoción ¡Igual no es excusa! ¡Lo lamento!
Hizo una reverencia, y me sentí extraño, no era para tanto.
—No importa… Está bien.
Él me miró con esa mirada intensa que tenía, así que me sentí más extraño.
—Te perdono…
—¡Gracias!
—Sí…
Desvié la mirada, y creía que sería todo, pero él se quedó ahí conmigo.
—Sabes…
Se rasco la mejilla y se veía sonrojado.
—Si necesitas hablar de algo, puedes contar conmigo, no soy muy bueno para dar consejos de amor, pero hay que apoyarnos.
—No le dirás a nadie ¿Verdad?
—¡No lo haré! ¡Lo lamento!
—Es broma, gracias.
Sonreí de nuevo, aunque muy ligeramente.
—¡Sí!
Sonrió ampliamente, y bueno, por algún motivo, me sentí feliz también.
Nos despedimos de todos, y me sentí bastante bien, todos los nervios que sentía se habían esfumado, entonces comprendí que parte de mis miedos era el ser rechazado, y, sin embargo, todos fueron amables, y me hicieron sentir apoyado.
—No fue tan malo ¿Verdad? —Dijo Miharu.
—¿Sabías que sería de este modo?
Lo mire, y él me sonrió de forma amable.
—No tienes que cargar con todo tú solo, somos tus amigos, siempre lo seremos, nunca tendríamos porque odiarte o rechazarte, y sí es Hiei con quien quieres estar, entonces te apoyaremos, y si quieres ayuda, te ayudaremos.
Sonreí, y asentí.
—Gracias… Vas a seguir molestándolo ¿Verdad?
—¡Por supuesto! El que sea tu novio, y molestarlo son dos cosas distintas.
—Eso pensé…
Nos despedimos y seguí mi camino a casa, mis pasos se sentían tan ligeros, vi a Hiei quien parecía también apenas estar volviendo.
—Buenas tardes —Lo salude.
—Ey, ¿Cómo te fue? ¿Te aburriste sin mí?
—Sí, es aburrido no tener con quién pelear.
Me encogí de hombros, y él se rio.
—Por desgracia a mí me sobra con quién pelear.
—¿Debería ponerme celoso?
—Nah, solo descubrí que vivo rodeado de imbéciles que solo piensan en sexo y moteles.
—¿Disculpa?
—Larga historia.
Hiei puso los ojos en blanco, al parecer su aventura no había sido tan divertida, aunque tampoco estaba seguro si quería saber sobre lo que vivió, decían que en las buenas y en las malas, pero hoy pasaba con lo de las malas.
—En fin, te veo luego —Dijo él —Estoy agotado.
—Hiei.
—¿Hmm?
—¿Quieres tener una cita conmigo?
Pregunte tan repentinamente que incluso yo me sorprendí, pero en verdad quería esto, quería salir con él, y hacer lo que fuera que hacen las parejas, Hiei me miró un momento y se acercó de nuevo.
—Claro, aunque espero que no sea hasta invierno.
—Tonto… ¿Qué tal mañana?
—Me parece bien…
Nos quedamos mirando el uno al otro sin decirnos nada, al punto que fue doloroso ¿Por qué no decía nada más?
—Y ¿Bien? —Pregunto.
—¿Qué?
—La hora, tonto ¿A qué hora nos vemos?
—Oh… ¿A las 12:00?
—A la hora que hace más calor, me parece bien.
—Cállate, entonces pon tú la hora.
—No, tú eres el que invita, debes hacerlo tú.
—Entonces no te quejes.
—No me queje.
—Ya vete entonces.
—¿A dónde me vas a llevar?
—Cállate y vete.
—¿Me pongo traje o está bien algo casual?
—¡Vete!
Hiei se rio y sin aviso me jalo para ponerme a su altura, entonces me beso, el acto me tomo por sorpresa, pero no fue desagradable, al contrario, correspondí mientras sentía como si corriera electricidad por mi cuerpo, después de un rato nos separamos.
—La vecina de enfrente nos mira como si quisiera lanzarnos piedras y sacarnos al demonio a base de golpes —Dijo Hiei riéndose.
—¿Qué? ¿A quién le importa?
Entonces lo bese de nuevo, y fue así que las palabras de Raikou parecían cobrar sentido ahora, nada de lo que pudiera sentir era algo malo, al contrario, me sentía feliz de sentirme así. Esta vez no duramos tanto besándonos, Yukimi casi se atraganta cuando nos miró, no estaba seguro si él debía acostumbrarse o nosotros debíamos dejar de atormentarlo, cada vez escalaba esto, lo miramos mientras él se aproximaba a la basura.
—Chicos, ey… Yo venía a tirar la basura, ahora… Adiós.
Dijo tan pronto como dejo la bolsa y escapo de escena, Hiei se encogió de hombros.
—Te veo al rato.
—Adiós —Respondí.
Así ambos entramos a nuestra respectiva casa, mientras la vecina de enfrente si parecía querer tirarnos piedras.
Durante aquella noche no fui capaz de dormir, estuve buscando en internet todo sobre citas, noviazgos y por demás, es decir entendía el punto, pero aún me ponía bastante nervioso, al final me rendí y me quedé dormido.
