Advertencias: AU-OOC-Boys Love-Crack shipps
Yu Yu hakusho y Nabari no ou, así como YUGI-OH! No me pertenecen, sus personajes, así como las series son de sus respectivos autores, esta historia va con el fin de mi entretenimiento y el de los lectores.
Capítulo 34: La primera cita del Café
Había despertado temprano ese día y me había puesto a ver la televisión en la sala o un intento de verla, pues me la pasaba cambiando de canal constantemente, al final decidí dejar el noticiero, estaba tranquilo acostado en el sofá mientras bostezaba por ratos.
—¿Hiei? ¿Qué haces despierto tan temprano?
Pregunto mi madre quien se preparaba para irse al trabajo, reviso el calendario, algo confundida.
—Aún son vacaciones —Dijo ella.
—Voy a salir más al rato…
—¿¡Con Yoite!?
El brillo en su mirada me hizo sentir extremadamente incómodo, de pronto la opaca habitación se llenó de luz.
—¿¡Qué te hace pensar que es con Yoite!?
Intente apagar la llama en su interior, pero solo creció aún más.
—Estoy segura que solo te levantarías tan temprano en vacaciones por Yoite.
—Es muy atrevido de tu parte asumir eso, madre.
El calor en mi rostro empezó a subir, así que me di un golpe en la frente, está mujer me volvería loco, era lindo que aceptara mi relación y eso, pero ¿¡Era necesario que hiciera fiesta por todo!?
—Se educado con él, y llévalo a un lindo lugar.
Dijo ella mientras me daba dinero.
—Yo tengo ahorros…
—¡No seas tímido! ¡Tómalo!
No tuve más opción que aceptar su dinero, después de eso escape antes de que me diera una catedra de cómo ser un buen novio, me servía, y antes quise buscar respuestas de ella, pero después de cada experiencia vivida ya no quería saber lo que otros creían era ser un buen novio, mejor haría las cosas a mi modo.
Aún era bastante temprano, así que me puse a ordenar un poco mi habitación y mi armario, y de paso buscar algo decente que usar hoy, dije ordenar, al final hice todo un alboroto dentro del armario, no tenía mucha ropa, pero me las arreglaba para hacer que todo acabara hecho bola ahí dentro, mientras me encontraba en eso recibí un mensaje, era Yoite.
¿Podemos cambiar la hora para vernos?
Decía el mensaje, y bueno, al parecer apenas su cerebro le había dicho que al medio día nos íbamos a freír, seguro el calor ya estaba haciendo de las suyas con el pobre chico a pesar de apenas ser las 10:00 a.m. luego recordé a mi madre diciendo que fuera educado, así que hice lo contrario.
No.
Respondí, sin más detalles, solo un simple no, yo le había advertido ayer, él no quiso escucharme, ahora debía atenerse a las consecuencias, o algo así.
¿Podemos vernos hasta el invierno del próximo año?
Pregunto en otro mensaje, me hizo reír, era un tonto.
Te veo HOY a las 12:00 p.m. en la puerta de tu casa.
Respondí, no le iba a dar más opciones, así eran las cosas; después de un largo rato de acomodar me rendí con el armario, tomé la ropa que había seleccionado, una playera blanca con un estampado en el pecho de unos cuadros negros y líneas rojas, mi madre me la había regalado hace unos meses, y unos jeans negros, también casi nuevos, fui a tomar un baño esperando quitarme la somnolencia
—¡Buen día hermano!
Me saludo Yukina cuando iba saliendo del baño, asentí en respuesta mientras me pasaba la toalla por mi cabello mojado y lo sacudía.
—Mamá me contó que ibas a salir con Yoite.
Ella sonrió y yo desvíe la mirada.
—Seh.
—Te recomiendo un lindo restaurante que abrieron reciente, es pequeño, pero agradable.
Ella junto sus manos con ilusión.
—¿Tiene postres? —Pregunte.
—¿Yoite prefiere los dulces?
—Come de lo que sea, pero he notado que le gustan las cosas dulces.
—Entonces dile que pida el pie de queso, es muy bueno.
—Mándame la ubicación de ese lugar.
Ella asintió y fue por su teléfono, yo me dirigí de nuevo a mi habitación para acomodar mi cabello, en cuanto entre ella me mando la ubicación, le revise un rato y la busque en el mapa para estar seguro, una vez que me asegure arroje el teléfono y seguí con lo mío.
Me preguntaba si Yoite ya estaría listo, me asome un poco por la ventana del balcón, sus cortinas estaban abiertas y lo vi teniendo una lucha con su flequillo, no pude evitar reírme al verlo tan decepcionado con cada forma en que lo iba acomodando, fue un espectáculo verlo, luego recordé un par de broches rojos que vi en el baño, seguro eran de Yukina, pero no creía le importara que los robara después de todo era por una buena causa, así que fui por ellos.
Como aún quedaba algo de tiempo estuve pensando en lo que podíamos hacer hoy, aunque no sabía mucho de citas, y entendí que usar referencias de series, películas y de otras personas no me iba a llevar a ningún lado así que simplemente iba a improvisar, no debía ser distinto a una salida con amigos, aunque bueno, tampoco sabía mucho de eso, como fuera, improvisar era el plan.
—Hermano, yo también saldré hoy así que llévate tus llaves —Dijo Yukina.
Yo había vuelto a recostarme en el sofá para ver las noticias, voltee perezosamente a verla.
—¿A dónde vas? —Pregunte.
Ella iba con un lindo vestido largo rosa pastel con adornos blancos, y usaba unas trencitas atadas con unos listones rosados, se veía como una muñequita.
—Saldré con Botan, y Keiko, iremos de compras.
—Oh, cuídate, y si ves a Kuwabara crúzate la banqueta y huye de él.
—¿Uh? De acuerdo, nos vemos, que no se te vaya a hacer tarde.
Finalizo y salió, aún era temprano, además solo debía cruzar un patio, aunque en un pestañeo el reloj que tenía puesto el canal de las noticias marcaba las 11:58 y vaya que el tiempo se iba volando, me apresure para tomar mi billetera y salí poniéndome rápido mis tenis negros.
Cuando estuve frente a la puerta toque, intente no verme agitado, aunque solo cruce un patio, Yukimi abrió y en eso recordé que olvide mis llaves, pero no importaba en cualquier caso me podía brincar por la ventana de Yoite a la mía.
—¿Buscas a Yoite?
—Sí, vamos a salir hoy, supongo que aún no baja.
—Pasa —Respondió.
Entre y el sujeto también estaba viendo el mismo canal de noticias que yo hace rato.
—¡Yoite! ¡Hiei esta está aquí! —Grito Yukimi —¿Quieres tomar algo?
—Agua —Respondí.
Él fue y sirvió agua en un vaso cristalino, luego me lo paso, como Yoite seguía sin bajar volvió a llamarlo.
—¡Yoite!
—¡Ya bajo! —Grito en respuesta.
Ambos pegamos un brinco al escucharlo gritar, nos volteamos a ver y yo me encogí de hombros, así que el tipo algo impresionado de escuchar a Yoite gritar simplemente suspiro y fue a ver la televisión, yo me centré en tomar agua, mientras el sujeto se quejaba de que habían subido el precio de algo, no preste mucha atención, fue cuando escuche a Yoite toser que voltee de nuevo, y un pensamiento cruzo mi mente, se veía bastante hermoso, estaba usando una camisa blanca de cuello, y encima un saco azul, seguro era caluroso, pero era Yoite y su forma de vestir, además usaba unos pantalones marrones, era curioso no verlo usando negro, pero se veía bastante bien, esos colores resaltaban el azul de sus ojos.
—¿Qué te tomo tanto tiempo?
Pregunte mientras llevaba el vaso al fregadero, como no me respondió lo mire de nuevo.
—¿Yoite? —Volví a llamarlo.
—¿Qué?
—¿Nos vamos?
De acuerdo, estaba actuando raro, alcé mi ceja mirando su comportamiento, él solo asintió se despidió de Yukimi y ambos salimos, en verdad hoy hacía calor, miré a Yoite y entonces recordé el desastre en el que había dejado su flequillo.
—Ah, es verdad.
Busque el par de broches en el bolsillo de mi pantalón, lo bueno que no los había olvidado como mis llaves.
—Agáchate —Dije.
—¿Uh?
—Anda, acércate —Insistí.
Yoite no parecía convencido, tal vez el trauma de que siempre le hacía algo malo, pero eso ya estaba en el pasado, supongo, igual él accedió y se agacho, entonces acomode su cabello y coloque los broches, como pensé, se veía bien con ellos, Yoite me miro confundido a lo que simplemente me encogí de hombros.
—Te vi hace rato peleando con tu cabello.
—¿¡M… ¿¡Me viste!? ¿¡Me veía desde el balcón!?
Sí lo decía así, sonaba mal, así que solo sonreí y le di una palmadita en la cabeza, aquello lo hizo enderezarse de nuevo, y tranquilamente toco ambos broches, tal vez no muy convencido de ellos.
—Se te ven bien —Dije—Tómalo como un regalo.
—Se los robaste a tu hermana, ¿Verdad?
Era un chico perspicaz, aunque bueno, vivía con dos mujeres, era realmente obvio que se los tuve que robar a alguna.
—Los tome del baño, detalles, ya vámonos.
No di más detalles de mi robo y empecé a caminar, no muy rápido para esperar que Yoite me alcanzara, no tardó mucho en hacerlo.
—¿Cuál es el plan?
Pregunto una vez que estuvo caminando a mi ritmo, lo pensé un poco, podíamos ir a comer al lugar que dijo Yukina, pero preferí dejarlo decidir a él, así que nuevamente me encogí de hombros.
—¿Qué quieres hacer?
Pregunte mientras lo miraba de reojo, para luego volver a enfocar mi vista al frente, Yoite también pareció pensarlo un momento.
—Tengo hambre —Respondió.
Bueno, eso era señal para nuestra primera parada, no le dije nada, tan solo lo guíe hacia el restaurante que Yukina me había mencionado, había memorizado el camino, por lo que no tuve que revisar de nuevo el mapa, y no estaba tan lejos, era una ventaja, Yoite no me pregunto más nada, solo me siguió en silencio, insisto, este chico me gusta.
Cuando por fin llegamos, tome del brazo a Yoite para detenerlo, el lugar era demasiado rosa, más que en las fotos, pero ¿Qué podía esperar de una recomendación de mi hermana?
—Supongo que es aquí —Le dije.
Seguramente Yoite pensaría que era muy extraño que lo trajera a un lugar tan rosado, pero ya estábamos aquí y antes de que me preguntara algo me dirigí a la entrada por lo que tuvo que seguirme. Al entrar me sentí algo inquieto de que por dentro luciera aún más adorable, esperaba que la comida realmente fuera buena como decían los comentarios. Me dirigí al fondo del lugar, y me senté, Yoite se sentó enfrente de mí y me miro esperando respuestas, sabía que no lo dejaría pasar, también me gustaba eso de él.
—Es un nuevo lugar, Yukina me lo recomendó, dice que tiene buenos postres, pensé que te podría gustar, dijo que eligieras el pie de queso, a y también vienen varios platillos en el menú.
Recargue mi codo sobre la mesa y luego coloque mi mejilla en mi palma mientras le explicaba rápidamente, había revisado los comentarios, y el menú que manejaban, se me hizo una buena opción por esos motivos, y pensé realmente que le podría gustar a Yoite, de pronto él se vio apenado y note como sus mejillas se pintaban de rojo, por Enma, de pronto también me sentí apenado y desvié la mirada, pude sentir mi propio rostro ponerse caliente, Yoite me llevaba a limites que no creí posibles, al menos la mesera llegó pronto y eso ayudo a que me calmara; la mujer usaba el vestido más soso, esponjoso y rosado que hubiera visto, su uniforme era demasiado empalagoso para la vista y ni que decir de su gran sonrisa, la cual seguía ahí aun si Yoite y yo la mirábamos con apatía.
—¡Buen día! Les dejo el menú, cuando estén listos llámenme, les recomiendo el té de matcha con leche de almendras y la especialidad del día son fideos chinos.
La chica parecía otra mesera obligada a ser amable, pero inmediatamente me percaté de algo, estaba mirando a Yoite, y no era cualquier mirada pues aun cuando se había marchado ella no dejaba de mirar hacia nuestra mesa, más específicamente a Yoite, tomé el menú y miraba de nuevo hacia ella, ahora le decía algo a otra mesera con el mismo horrible vestido y ambas reían, entonces empecé a experimentar ese sentimiento que ya conocía tan bien y que era difícil ignorar, los celos, me sentí extremadamente irritado, la maldita mujer no paraba de mirar con esos ojos lascivos a Yoite ¡No tienes oportunidad! Pensé, y me irrité más, debía calmarme, estaba teniendo pensamientos estúpidos de nuevo.
—¿Están listos?
Dijo la tonta mesera cuando se acercó de nuevo para tomar nuestra orden, y ahí seguía mirando a Yoite mientras pestañeaba de forma coqueta, al menos agradecía que Yoite no parecía enterarse de nada, igual ¿Qué podía hacer él? No es como si de pronto se fuera a interesar en ella ¿Cierto? Si no estaba equivocado, a Yoite le gustaban los hombres, supongo ¿Las mujeres entrarían en sus gustos? De nuevo esos pensamientos estúpidos.
—Carne término medio y un café negro.
Dije mientras azotaba el menú contra la mesa en un intento de alejar mis pensamientos, esto era frustrante.
—C… Claro joven.
Respondió ella con nerviosismo y anotando mi orden, bueno al menos la había asustado, aunque mi intención era asustar a mis propias ideas, su sonrisa pareció irse, pero volvió tan rápido como puso sus ojos de nuevo en Yoite, estúpida mesera de ojos coquetos.
—Fideos con verduras… Oh —Yoite me miro —¿Puedo pedir lo que quiera? Tú vas a pagar ¿Cierto?
Sacudí la mano, mi madre me había dado suficiente dinero, y yo había ahorrado bastante, si él quería todo el restaurante se lo iba a dar.
—Si quieres pedir todo el maldito lugar, pídelo.
Yoite me dio una bonita sonrisa, de eso hablaba, si a cambio me iba a sonreír así, no me importaba comprarle lo que quisiera con tal de verlo feliz.
—Entonces quiero fideos con verduras, tallarines con atún, pollo agridulce, una limonada con hielos, y de postre un pie con queso y ese té de matcha que ella menciono.
Ordeno Yoite, aunque en vez de decírselo a ella, me lo decía a mí sin quitarme la vista de encima, niño tonto, pensé, por un momento me sentí tranquilo, luego recordé la presencia de la mesera de vestido feo.
—¡En un momento les traigo su orden!
Ella tomo los menús y se fue tan rápido como pudo después de que la mirara feo, mujer atrevida. Intente dejarla de lado y centrarme en Yoite.
—¿En verdad vas a comerte todo esto? —Pregunte.
—Dijiste que podía pedir lo que quisiera.
Sonreí, claro que podía pedir lo que quisiera, ese no era el problema.
—Puedes repetir plato si quieres, me sorprende que todo eso entre en tu estomago a pesar de que eres tan delgado.
—Bueno, me puedes ayudar a comer, tú solo pediste carne y café.
Había pedido lo primero que pensé, si era sincero no había revisado el menú.
—Me parece bien —Respondí.
Entonces ambos sonreímos.
Nuestra conversación se dirigió hacia la tarea, acepte que no había empezado y como esperaba Yoite empezó a sermonearme, después de todo seguía siendo mi tutor, parecía que hace mucho se le había asignado ese cargo, y tan solo habían pasado meses, todo lo vivido podía sentirlo algo lejano y a su vez, todo eso me hacía sentir más cercano a él. Acordamos hacer la tarea la próxima semana, Yoite no se iba a quedar tranquilo hasta que resolviera todos los pendientes, y yo ya podía sentir que me dolía la cabeza. Después de eso, empezamos a hablar sobre lo que habíamos hecho estos días, y ahí estaba explicándole a Yoite sobre las series chinas que miraba y de lo que trataban, y él me miraba con mucha atención.
—De hecho, salió una película en el cine que quería ir a ver —Dije.
De pronto me sentía muy animado, y eso me hizo sentir extraño, por lo que intente disimularlo.
—Podemos ir cuando acabemos de comer, ya que tú vas a pagar la comida, yo pago el cine —Sugirió.
—Con palomitas, y de esos chocolates que venden.
Me puse exigente, y él se rio en respuesta, podría escuchar su risa toda la vida y jamás me cansaría.
—Puedes pedir todo el cine si quieres.
Aquella respuesta hizo sentir mi pecho cálido, por lo que tome su mano en respuesta, no lo pensé mucho, tan solo coloque mi mano sobre la suya, y hubiera seguido así, pero por desgracia la orden había llegado y con ello la mesera coqueta.
—¡Provecho! Si necesitan algo más, llámenme.
Ella miraba a Yoite, hablaba con él, le pestañeaba, su voz se escuchaba sugerente, todo en ella era un completo coqueteo sin duda, la mire molesto, ¿No podía ver que Yoite ni siquiera se percataba de su baile de cortejo? Cuando ella por fin se alejó, empecé a picar mi carne con enojo ¿Qué le pasaba a esa mujer? ¿Qué quería conseguir?
—Uh… Esa cosa parece que saldrá del plato y dirá muu.
De pronto Yoite hablo, y entonces me detuve ¿Había imitado el sonido de una vaca? Lo mire y me acabe riendo ¡Había imitado a una vaca! ¿Alguien se podía imaginar a Yoite haciendo un adorable mugido?
—Dirá ¿Qué? —Pregunte sin borrar mi sonrisa.
—Emm ¿Muu?
—Dilo de nuevo, suena gracioso cuando quieres imitar una vaca.
—C… Cállate.
¡Por Enma! ¡Era demasiado lindo! Sus mejillas nuevamente se tornaron rojas, y no podía dejar de reproducir en mi cabeza su mugido.
—No, no, anda dilo —Insistí.
—Estas muuerto si sigues molestándome, comete tu cadáver de vaca.
—¡Ja! Eres muy raro Yoite.
Este chico en verdad me gustaba mucho, todo en él era demasiado lindo.
—Mira quién lo dice, y eso no es término medio, esa cosa aún puede moverse.
—Mejor para mí.
Respondí mientras encajaba el tenedor en la carne, la alzaba y empezaba a comerla a salvajes mordidas, Yoite prefirió ignorarme y empezar a comer de sus platillos, como siempre metía grandes bocados a su boca, me había acostumbrado a verlo comer era su forma habitual de hacerlo, pero claro, para alguien no acostumbrado era extraño, como para la tonta mesera que había abierto los ojos tanto como ese par de platos que llevaba en sus manos, como sea, seguí comiendo y empecé a tomar de los tallarines que pidió Yoite, y tomar de mi café, Yoite parecía disfrutar de su limonada, en verdad me tenía mal, incluso su forma de comer me resultaba linda, estaba loco.
Cuando acabamos de devorar los platillos, Yoite dirigió su atención al pie de queso, y empezó a ofrecerme, y bueno, Yukina tenía razón, sabía bien.
—¿Quieres más? —Pregunto.
—¿Eh? Sí…
Respondí algo distraído pues en ese momento me había llegado un mensaje de mi hermana, Yoite entonces me acercó el tenedor con un trozo de pie de queso mientras yo leía lo que decía Yukina, abrí la boca y comí, y entonces me di cuenta de mi acción por lo que me quedé quieto un momento, pero rápidamente dejé de darle importancia y seguí comiendo de lo que Yoite traía a mi boca.
—Era Yukina, le dije que te gusto el pie de queso.
—Me la saludas.
Respondió Yoite mientras terminaba su té, fue señal para pedir la cuenta y por fin irnos, y jamás volver a ver a esa mesera de vestido feo, la chica se acercó, aunque con menos animo que al inicio, dejo la cuenta y se retiró sin mediar palabra, aun así, no podía detener mi enojo ante su presencia.
—¿Por qué la odias?
Pregunto Yoite, mientras yo ponía el dinero en la charolita donde estaba la cuenta y tomaba los dulces de menta que habían dejado ahí, Yoite en verdad era un caso, pero bueno, él era así, lo mire y extendí mi mano con uno de los dulces, Yoite no lo pensó mucho y extendió su propia mano, aproveche para tomarla y darle un beso, lo mire fijamente, luego mire hacia la tonta chica, con eso quedaba claro el tipo de relación que teníamos Yoite y yo, y ella en un suspiro entendió
—Vámonos —Dije.
Sin soltar a Yoite lo saque del lugar, la chica nos siguió con la mirada, otro suspiro de decepción salió de ella, junto a unas palabras, casi en susurro de vuelvan pronto.
Ninguno de los dos dijo nada durante el camino, y seguía sujetando su mano, algo que hizo a algunos idiotas mirarnos, pero rápidamente apartaban la vista cuando los amenazaba con mi mirada, en ese momento no tenía en mente hacia dónde ir, solo quería alejarme del restaurante.
—¡Espera! ¿¡Qué fue eso!?
Yoite se detuvo y pregunto confundido, no lo culpaba, ladee la cabeza fingiendo no entender, pero obviamente con él no funciono fingir demencia.
—¿Qué?
—¡El beso! Y todo este tiempo tan malhumorado con la mesera…
Mi chico era listo, perspicaz, lo era, pero para asuntos de las relaciones interpersonales, las mujeres y eso, bueno, no podía sumar 2+2
—¿No te diste cuenta?
—¿De qué?
—Esa mujer te comía con los ojos…
Yoite pestañeo tan rápido como pudo ante mis palabras, ingenuo de lo que decía, y se señaló a sí mismo sin creerlo.
—¿A mí?
¡Por Enma! Entendía que Yoite era así, pero de todos modos era irritante que no se diera cuenta y que tampoco se valorara lo suficiente para creerlo.
—¡Obviamente a ti! —Respondí exasperado.
—¿¡Por qué sería obvio!? ¡No es nada obvio! ¡En el mundo solo un loco como tú se fijaría en mí!
¿¡De qué habla!? ¡Claro que había personas que se podrían fijar en él! ¿¡Era tonto!? ¡Además vistiendo así de bonito, la gente sería idiota para no reconocer lo hermoso que él era!
—¿¡No te das cuenta de lo hermoso que te ves!? ¡Claro que le vas a gustar a la tonta mesera!
Exploté por fin, y entonces me di cuenta de lo que dije, ambos nos miramos con asombro.
—¿Me veo hermoso?
—…
—Responde.
—Sí.
—Oh, gracias.
—Sí, no importa.
—…
—…
Nos dimos la espalda mientras yo iba y me aferraba al cesto de la basura y Yoite a la pared, mi rostro ardía en vergüenza, nunca podría acostumbrarme a estas cosas sin sentirme demasiado extraño, es decir, sí me gusta Yoite, sí pienso que es atractivo y que se ve lindo, pero decirlo en voz alta era demasiado para mí, y aunque quería aparentar, no podía hacerlo, desde el principio, desde que me encontré con él, yo ya no pude ocultar muchas cosas, y supongo que ya no podría hacerlo nunca más. Entonces nos calmamos, volvimos a nuestra habitual seriedad.
—¿Vamos al cine ahora? —Preguntó.
—Seh…
—Tú también…
—¿Uh?
—Tú también te ves bien con esa ropa…
Yoite dijo de pronto, me sorprendió, realmente no supe como sentirme, aunque fue agradable, mentiría si digo que no.
—Gracias…
Respondí desviando la mirada, y entonces seguimos nuestro camino hacia el cine. Cuando llegamos nos enteramos que se habían agotado las entradas de la siguiente función, y no estábamos dispuestos a esperar, así que decidimos ir a otro cine, solo que tendríamos que usar el metro, la peor decisión que hemos tomado hasta el momento, a esa hora estaba lleno y acabe pegado al pecho de Yoite, no podía respirar bien con la presión y tampoco me podía mover, en una obra romántica esto sería interesante, pero había muchas cosas que gritaban ¡El autor te odia! ¡Esto para nada es romántico! Quería matar a alguien.
—Tu tamaño no te deja ser el protagonista guapo que acorrala a la chica para protegerla en el vagón…
Dijo Yoite con ese tono burlón, luego paso a reírse, iba a matarlo a él primero, por eso lo mordí, al menos eso ayudo a que se ahorrara sus comentarios listillos.
Después de sufrir en ese endemoniado lugar y empujar gente (saque parte de mi frustración pisando a una señora, no voy a mentir) logramos salir y llegar a nuestro destino, agradecía que aquí sí había entradas. No pensé que hubiera tanto interés por la película que quería ver, aunque era comercial, seguía siendo una obra china con terror y suspenso, aun así, parecía llamar la atención de la gente; como había dicho, Yoite pago las entradas y me compró mis chocolates, le perdonaría la vida después de sus comentarios en el metro, también compro unas palomitas grandes para ambos y bebidas, una vez listos entramos a la sala. Mientras esperábamos a que iniciara la función empezamos a comer y conversar, empecé a contarle sobre los años que practique kendo, y sobre mi maestra, de pronto me sentí muy hablador, que le conté el motivo por el cual también asistí a clases de música y canto debido a mi mal temperamento en la infancia (creo que no ayudo mucho), durante mi infancia practique varios deportes hasta que me quede con el kendo unos años, Yoite permanecía en silencio mirándome muy atento, me resultaba extraño ser el centro de atención en una conversación, pero no me desagrado hablarle de todo eso a él.
—No puedo creer que el director en serio te pusiera una orden de alejamiento.
Yoite sonrió divertido ante eso, en verdad hasta el momento ¿No me creía que eso había pasado en verdad?
—Exagera.
Respondí restándole importancia.
Yoite se animó a contarme un poco sobre él también, aunque muchas cosas ya las sabía, al convivir con él por estos meses, o por conversaciones aisladas, igual era interesante escucharlo de nuevo, luego me contó sobre cómo conoció a su amigo el demonio y al resto de sus amigos, cuando decía eso comento que ellos querían conocerme, casi me ahogo con la palomita que intentaba comerme, no le di una respuesta en ese momento, tampoco me la pidió.
—De niño no fui muy activo, aunque si me la pasé mucho tiempo yendo a terapia…
Puso su mano sobre su cuello, e imaginé lo que tocaba, nunca le había preguntado nada sobre aquella cicatriz en el cuello, y él parecía buscar la forma de ocultarlo por eso no me había entrometido, aunque cuando me contó aquella noche sobre lo que ocurrió con su padre biológico, entendí que su infancia había sido muy conflictiva y yo no sabía cómo abordar más profundamente esos temas, no dijimos nada más, la película ya estaba iniciando, y de todos modos no estaba seguro de qué más decir.
Toda nuestra atención se enfocó en la película, y no era tan mala, los efectos me daban risa, pero la historia era buena, en ocasiones mi mano y la de Yoite se chocaban cuando queríamos tomar palomitas, él quitaba su mano rápido, así que cada vez que pasaba eso yo le acercaba una palomita a la boca, la primera vez no pensé que la fuera a recibir, pero seguía comiéndolas así que continúe con esa rutina.
Tampoco había esperado que se fuera acurrucar en mi hombro, no me molesto, era extraño, pero extrañamente agradable por lo que coloque mi brazo alrededor de él, puse mi mano en su hombro, y seguí centrado en la película, aunque por ratos mi atención se iba a él, a escuchar su respiración, era una respiración muy tranquila.
Durante las siguientes dos horas mientras más avanzaba la película más risa me daba, todo era tan absurdo, era muy buena, pero absurda, aunque lograba hacer gritar a la gente yo solo podía reírme, sobre todo cuando salió un cadáver feroz devorando a una aldeana, Dios que horrible maquillaje, la chica lo hizo bien, su cara de horror es impecable.
Cuando termino no pude evitar hablar de la tonta película, en algún punto de nuevo me había puesto a hablar y hablar como si la película hubiera sido tan fabulosa, aunque, en cierto modo me sentía embriagado con el momento al punto que note como Yoite sonreía y me sentí apenado, por lo que mire hacia otro lado.
—¿Por qué sonríes así? Me pones nervioso —Dije.
No me molestaba su sonrisa, pero de pronto me sentí de nuevo muy raro con todo esto ¿Qué me estaba ocurriendo? ¿Qué nos estaba ocurriendo? Aunque, preguntarse esto de nuevo, a estas alturas ya ni tenía caso, simplemente era nuevo, aun me costaba adaptarme.
Después del cine decidimos ir a un arcade ¿Por qué? Ni idea, yo jamás había ido a uno, aunque solía escuchar a Yusuke y Kuwabara hablar de eso todo el tiempo, así que decidimos intentar probar que tan bueno era, durante un largo rato estuvimos jugando uno de carreras, ¡Éramos un asco! Siempre chocando y llegando de últimos, incluso juro que Yoite me choco a propósito en una curva cuando le iba ganando el grandioso lugar número siete, pero fingió no saber nada y sonrió como si todo estuviera bien ¡Qué pésimo novio! Me gustaba eso, tramposo y vil. Pasamos a jugar entonces uno de zombis, adore ese, era divertido volarles los sesos, y ni que decir sobre el de aplastar un topo ¡No era tan malo este maldito lugar! Entonces vimos otro juego, parecía ser uno de baile, a ese no me subía ni loco, aunque en el juego había dos personas que reconocimos al instante.
—¡No eres tan malo, Marik! —Dijo ella.
—¿¡Tú crees!? ¡Y eso que nos has visto nada!
Entonces Marik, y la otra chica castaña con la que coqueteaba ignorando la existencia de Yoite en el comedor aquel día, estaban teniendo una cita, no pude evitar hacer una mueca al ver al soquete, le hice una señal a Yoite para irnos, no quería tener nada que ver con Marik, era menos desquiciado que Bakura, y se comportaba más decente sin él cercas, pero igual seguía siendo molesto, aun recordaba su tonta tarjeta brillosa, y ahora que lo pensaba, siempre creí que estaba coladito por Bakura, lo miraba muy intensamente, pero seguro se rindió y opto por buscar otra desdichada alma, así fuera una de las fangirls de Yami, como sea, eso no era importante.
—Entonces ¿Qué música escuchas?
Le pregunte a Yoite, mientras comíamos helado en un parque que estaba cercano al arcade, me sentía algo lleno por las palomitas y los chocolates, pero ver el brillo en los ojos de Yoite cuando vio una niña con su helado me rompía el corazón, creo que ni siquiera se dio cuenta de que miraba intensamente ese helado, ja. Y bueno, yo también quería un maldito helado ¿Cuál era el problema? Yoite me volteo a ver antes de darme una respuesta, parecía estarlo meditando.
—Debes pensar que soy aburrido ¿No? Tampoco tengo un gusto en especial —Respondió.
—Eso significa que puedo compartirte de mis gustos.
Dije mientras me terminaba el resto del cono de helado, luego me levante de mi lugar, había visto una tienda de música y había recordado que hace unos meses habían lazando el nuevo disco de un grupo que seguía, Yoite termino su helado y me siguió hacia aquella tienda. Estuvimos un rato viendo CDs, hasta que di con el que buscaba, lo compré y se lo obsequie a Yoite, él lo miro un largo rato, me pregunte si le resultaba raro que le diera eso (tal vez lo era, ni yo me explicaba por qué quería dárselo en primer lugar), o si pensaba que la portada era extraña, pero luego lo abrazo como si tuviera algo muy valioso entre sus manos, de nuevo me sentí… Raro.
El sol empezaba a ponerse, pero aún no tenía ganas de irme a casa, por suerte él tampoco parecía querer hacerlo, así que pensé en qué más podíamos hacer.
—¿Quieres ir a cenar algo? —Pregunte.
—¿No hemos estado comiendo todo el día?
Me respondió mientras me observaba.
—¿Qué importa? Aun entra más comida.
Yoite se rio, y bueno, fue lindo, pero ahora debía pensar a dónde ir, me estaba guiando meramente por lo que había visto mientras caminábamos, entonces tenía dos opciones, pero sentí más propia ir a un restaurante de comida tradicional, en el lugar había unas mesas afuera, era perfecto, ya que adentro había demasiada gente, ambos nos sentamos a esperar que nos atendieran, aunque tal vez tomaría tiempo, los meseros parecían tener las manos ocupadas, y vaya el mundo es tan pequeño, ahí estaba el buen Jonouchi tropezando majestuosamente y tirando toda la vajilla sucia que llevaba hacia la cocina, que mal por él, ahora lo regañaban y hacia varias reverencias, no chico, has fracasado, tu honor ha sido perdido, tus antepasados te odian ahora, pienso que eso le dijo su jefe, o algo parecido.
—¿Jonouchi?
Yoite parecía consternado ante esta revelación.
—Oh, que sorpresa.
—¿Sabías que trabajaba aquí?
No precisamente, pero tampoco me sorprendía que eligiera un lugar tan alejado de la escuela.
—Aquí no, pero sabía que trabajaba ¿Pedimos Udon?
Le reste importancia al asunto, daba igual dónde trabajara el pobre desdichado, Yoite suspiro y asintió, como pensé, Yoite no haría un escándalo de esto, aun si iba en contra de las reglas del colegio, después de todo, lo que hiciera Jonouchi no era nuestro asunto, aunque el rubio pensará que nos importaba mucho.
—¿¡Qué hacen aquí!? ¡Viejo! ¿¡Le dijiste!? ¿¡No se supone que dijiste que no sabías donde trabajaba!?
¡Por fin! Ya me estaba hartando de esperar, Jonouchi se acercó y parecía sentirse traicionado, y yo solo quería comer.
—Queremos dos platos de Udon y refrescos.
Dije muy tranquilamente, mientras parecía que uno de los ojos de este tipo iba a salirse de su lugar, se veía bastante feo.
—No me dijo nada, fue coincidencia encontrarte aquí—Explico Yoite —Yo tampoco le diré a nadie, tranquilo.
Yoite era demasiado amable como para explicarle las cosas, y yo no tenía mucha paciencia, si la única forma para que me trajeran mi pedido era fingir demencia, está bien, lo que sea.
—¿Por qué le hablas al mesero como si lo conociéramos? ¿Vas a tomar mi orden o me voy a otro lugar?
Ambos me miraron ¿Qué? Entonces por fin Jonouchi parecía calmarse y su ojo dejo de palpitar, en serio, que feo, debería ir al médico o tomar vacaciones, como sea, al menos tomo nuestra orden y se fue.
—Entonces fue casualidad que me trajeras aquí —Dijo Yoite.
—Caminé al azar buscando donde comer, era aquí o un puesto de ramen que vi hace rato.
—¿No hemos comido ya bastantes fideos?
—Nunca es suficiente fideo.
—Cierto, ¿Cómo te enteraste que él trabajaba? ¿Tan cercanos se han vuelto?
—¿Celoso? Tengo derecho a socializar con otros hombres.
—Hiei.
—¿Qué? Solo fue casualidad el enterarme.
—Estas lleno de casualidades.
—Eso parece.
Realmente no era importante, ni siquiera recordaba que estaba haciendo ese día en el parque, solo me enteré y era todo el asunto ¿Importaba? No creo. Yoite inicio otra conversación, así que olvidamos el asunto, entonces por fin llego la orden, olía bastante bien, mi apetito había vuelto.
Una vez que terminamos pagamos la cuenta y nos fuimos, al menos ya no había ocurrido nada más, y era hora de volver a casa por lo cual había que tomar el maldito metro, al menos no iba tan lleno en ese momento, pero Yoite seguía inquietándose así que tome su mano durante todo el camino, incluso la sostuve mientras caminábamos a casa, se sentía bien, era como si su mano y la mía encajaran, no tenía idea cómo explicar eso, pero simplemente se sentía así, como si tuvieran que estar juntas, y fue apenas en estos momentos que empezaba a percatarme de esa sensación.
—Me siento llenó —Dijo él.
—¿Quieres hacer algo de ejercicio?
Yoite me miro confundido, y bueno, empecé a correr y lo arrastré conmigo hacia el parque que estaba cercas de nuestras casas, como era tarde no había gente por lo que era silencioso y eso fue grandioso, llevé a Yoite hacia los columpios y lo hice sentarse en uno de ellos.
—¿Quieres que vomite?
Preguntó consternado, por lo que le sonreí y empecé a empujarlo para moverlo en el columpio, si era sincero aun me sentía con bastante energía, y escuchar a Yoite reírse me hacía querer seguir con él más y más tiempo, era inevitable.
Yoite bajo del columpio dando un salto, luego empezó a perseguirme, era un tonto, éramos un par de tontos dando vueltas por el arenal, al menos no había ni un alma ahí, no era bueno perder cara, aunque estos meses ya había perdido bastante.
Acabamos llenos de arena, y yo encima de Yoite mientras respirábamos agitados por correr y dar vueltas, mire a Yoite con el rostro sonrojado y esa respiración irregular, entonces no me contuve y lo bese, toque su rostro mientras intentaba grabar aquella sensación, quería grabar en mi memoria cada toque, cada momento, todo aquello que era importante quería simplemente guardarlo en mis recuerdos.
Tuvimos que detenernos cuando el aire falto, y entonces nos miramos por un momento mientras intentábamos recuperar nuevamente el aliento, no dejamos de vernos ni por un segundo, fue tan íntimo y sentí como si nos estuviéramos diciendo todo con nuestros ojos, por primera vez no me sentí extraño o apenado, simplemente necesitaba esto.
Una vez que nos recuperamos seguimos con nuestra tonta persecución por todo el parque, luego subimos al sube y baja, era divertido cuando dejaba a Yoite arriba y no se podía bajar, en verdad era muy liviano, también fue divertido mojarlo en el bebedero cuando quería tomar agua, aunque como esperaba también me lanzo agua sin piedad, al final acabamos acostados en una de esas resbaladillas dobles, uno a lado del otros mientras mirábamos el cielo nocturno, no era la primera vez que contemplábamos este cielo, pero cada vez siempre se sentía de alguna forma especial, nuestros dedos se tocaban sutilmente por momentos, hasta que juntamos nuestras manos, de nuevo sentí aquella sensación, debían estar juntas.
—Sigue vivo el CD ¿Cierto?
Recordé que lo había guardado en el interior de su saco, pero nos habíamos sacudido y mojado mucho.
—¿Te preocupas por el CD hasta ahora? Me diste una revolcada en la arena sin que te importara, y ¿Qué hay de la empapada de hace rato?
Justo lo que pensé, me causo gracia así que me reí, bueno, podía comprarle otro en todo caso.
—Sigue a salvo en el interior de mi saco.
Lo saco y al parecer seguía a salvo dentro de su bolsa de plástico, bueno, era un alivio.
—Siempre que lo escuches, piensa en mí.
Dije, fue demasiado, pero realmente esa era mi intención si era sincero, Yoite se sonrojo y volvió a meterlo en su saco.
—Hoy me has dado regalos, y yo no te he dado nada ¿Cómo pensaras tú en mí?
—¿Pensar más en ti? Ya lo hago bastante ¿Quieres echarme a perder aún más?
Nos miramos, su rostro seguía poniéndose cada vez más rojo, así que acaricie su mejilla, él cerro sus ojos mientras yo continuaba acariciándolo suavemente, me hubiera gustado seguir, pero ya era tarde.
—Será mejor que volvamos —Dije.
—Mmn.
Entonces seguimos nuestro camino hacia casa, sentía que de alguna forma nos habíamos conectado más, aún sentía por momentos inseguridad, y era raro para mí tener este tipo de conexión con otra persona, pero al mismo tiempo sentía que todas las defensas que había puesto él las había tirado, no había forma de seguir resistiéndose, y cada vez que hablábamos de lo más banal a lo más profundo más indefenso estaba frente a Yoite.
—Entonces ¿Eres religioso?
Pregunte después de que me contará un poco más sobre su infancia, aun había cosas por ir descubriendo, supongo que por parte de ambos era así.
—De niño ir a la iglesia me traía paz, era un lugar silencioso, aunque no diría que soy religioso, pero si soy sincero siempre busque ser salvado por algo más grande allá afuera, a veces, creo que lo que fuera, realmente sí escucho mis palabras.
Me detuve y lo miré, él también detuvo sus pasos, no estaba seguro hasta qué punto tenía permitido preguntar ¿Cuál era el límite para saber? ¿Tenía derecho a indagar más?
—¿Buscabas ser salvado de tu padre?
Pregunte primero, la respuesta la sabía, después de que me contará como intento ahogarlo de niño, la respuesta era obvia, y, aun así, él estaba siendo atormentado internamente a pesar de mostrar aquel rostro inexpresivo, era capaz de verlo a través de esos ojos azules, dentro suyo había una tormenta, entonces supe que no podía indagar más, aquella pregunta solo había sido una forma de acércame, de intentarlo, pero no podía pasar más allá de lo que ya sabía.
—Está bien si no quieres decirme —Dije.
—Sí.
Desvié la mirada, y de nuevo tome su mano, no sabía qué más hacer.
—Él ya no está más aquí, ahora estas bien.
Tampoco sabía qué más decir, solo aquello, tampoco podía prometer nada.
Durante el resto del camino permanecimos en silencio, incluso al llegar a casa estuvimos un rato de pie sin decirnos nada, sin movernos, solo sosteniendo nuestras manos, sintiendo el calor de su mano que me decía, él está aquí, sigue aquí.
—¿Tú no crees en nada?
Pregunto de pronto rompiendo aquel silencio, no sabía qué decir ¿Creía en algo? Mire sus ojos nuevamente, sí había algo en lo que creía.
—Creo en ti.
Respondí apretando su mano, no quería creer en nada más, solo en que él existía, que estaba aquí, que no murió aquella noche mientras su padre intentaba ahogarlo, estaba aquí conmigo.
—Eres un tonto…
Dijo con una bonita sonrisa dibujaba en su rostro, se agacho y me dio el último beso de la noche, entonces avanzamos a la entrada de nuestras respectivas casas, voltee para verlo una última vez, y él lo había hecho también, haciendo que nuestras miradas se cruzaran y de nuevo se dijeran todo, asentí y entre a casa, mañana nos veríamos otra vez.
Y este relato hubiera acabado de forma romántica si no estuviera mi madre y mi hermana mirándome con esos ojos de borrego degollado.
—¿¡Estaban espiando!?
—No, no, solo vimos de casualidad —Dijo Hina.
—Nos preguntábamos a qué hora volverías, y bueno, lo siento hermano —Dijo Yukina.
Sentí mi rostro arder ¿¡Quién les cree!?
—Hina, eres una mala influencia para Yukina, Yukina, deja de seguirle la corriente a esta mujer.
—¿¡Ah!? ¿¡A quién crees que le estás hablando!? ¡Soy tu madre, merezco tu respeto!
Ella jalo mis mejillas, mientras Yukina sonreía nerviosa e intentaba calmarla, puse los ojos en blanco, no podía más con esto.
[…]
Estaba recostado intentando dormir, cuando escuche un ruido por el balcón, en un inicio no le preste atención, seguro fue un gato pensé, pero cuando tocaron con insistencia a mi ventana me levanté algo aturdido, camine hacia la ventana y la abrí encontrándome con Yoite sollozando, lo hice entrar de inmediato.
—¿¡Qué paso!?
Pregunte mientras lo examinaba para comprobar que no estuviera herido, sin embargo, la herida que tenía no era física, era emocional, me abrazo con fuerza mientras su llanto iba en aumento al punto de parecer no poder más, correspondí al abrazo sin saber que más hacer, acaricie su espalda con la esperanza de hacerlo sentir mejor, sentí como temblaba mientras dejaba escapar un grito de desespero, muchos de estos se atoraban en su pecho, mientras otros salían sin saber a dónde escapar, como él, parecía querer escapar, irse lejos, y por eso se aferraba a mí como un ancla.
Lloró toda la noche sin decir nada, y yo tampoco pude hacerlo, de nuevo no sabía qué decir, él se aferraba a mi pecho mientras permanecíamos recostados en mi cama, yo acariciaba su cabello con cuidado mientras miraba hacia el techo, no era capaz de emitir algún sonido, no era capaz de decirle palabras de aliento, solo podía escuchar como aquella habitación se llenaba de su llanto, cerré los ojos imaginando la lluvia, sus lágrimas eran como una tormenta en medio del desierto, podía ver como empapaba la arena con una fuerza arrasadora, la arena abrazaba cada gota que le tocaba, el desierto era yo.
En algún punto su llanto se detuvo, se había quedado dormido, lo acomodé bien en la cama mientras lo cubría y me acosté a su lado de forma que podía ver su rostro, lo mire por tanto tiempo que perdí la noción del mismo, lo acaricie con las puntas de mis dedos con todo el cuidado que podía, limpie un poco de aquellas lagrimas que se habían quedado atoradas entre sus largas pestañas, y me dormí con esa imagen grabada en mi mente y en mi corazón.
