Advertencias: AU-OOC-Boys Love-Crack shipps
Yu Yu hakusho y Nabari no ou, así como YUGI-OH! No me pertenecen, sus personajes, así como las series son de sus respectivos autores, esta historia va con el fin de mi entretenimiento y el de los lectores.
Capítulo 35: La limonada enfrenta sus temores
Sentí como el rayo del sol me golpeaba la cara, aunque sentí algo extraña la forma en como lo hacía, intenté ignorarlo y aferrarme a las sábanas un poco más, sentía mi cuerpo y ojos pesados, sin embargo, el sonido de voces fuera de la habitación me estaba alertando, escuchaba voces femeninas y pasos, el sonido de la aspiradora fue lo que me acabó de forzar a querer despertar, abrí los ojos, los cerré, los abrí, así varias veces, mis parpados no cooperaban en nada.
—¡Oh! ¡Rayos! ¡No puedes hacer eso!
El grito de alguien me alarmo, mis ojos se abrieron de golpe, estaba demasiado aturdido así que, al querer sentarme rápido en la cama, me mareé, al menos seguía dentro de ella y no caí al piso, pero me dolió la cabeza.
—Ah, Yoite, despertaste.
—¿Hiei?
Pregunte confundido, mire alrededor, esta no era mi habitación y por eso la luz entrando por la ventana me pareció anormal, Hiei estaba en su computadora y parecía jugar a algo, intente recordar el motivo por el cual yo estaba durmiendo en su habitación y cuando los recuerdos llegaron me alarme.
—Yo… —Tartamudee.
Hiei dejo el juego de antes, y se sentó en la cama, toco mi cabeza con gentileza, y me sonroje, había estado haciendo lo mismo anoche, no pude sostener la mirada y la baje.
—No te preocupes, ¿Pudiste descansar?
—Mmn, un poco, lo siento por entrar así a tu habitación, fue inoportuno.
—Olvida eso, ¿Quieres comer algo?
—Debería volver…
—Ya saben que estas aquí, pero no necesitas bajar, te traeré algo de comer.
—¿¡Lo saben!? Yukimi…
—También lo sabe, olvídate de eso, voy por algo, ya vuelvo, si quieres recuéstate de nuevo.
Hiei se apresuró a salir, yo me quede sentado, luego baje de la cama con cuidado y mire su habitación, mis pensamientos eran un caos así que intente distraerme viendo alrededor del lugar, examine a lo que jugaba, parecía algo medieval, mire algunos libros que tenía en su escritorio, seguía sin hacer su tarea, alcé la ceja, ese chico, deje los libros en su lugar y camine por la habitación, mire una pila de ropa y la tome sin ningún pensamiento en concreto, luego me sonroje por hacer eso así que rápidamente la devolví, aunque por el movimiento brusco en como lo hice tire la demás ropa, me apresure a recogerla y me encontré con una tarjeta muy llamativa, la iba a meter entre la ropa, pero el color me llamo mucho la atención y no pude evitar leer lo que era ¿¡Por qué Hiei tenía esto!? ¿¡Qué se supone que era un motel de amor!?
—Volví ¿Qué haces en el piso? ¿Te caíste?
Hiei dejo la bandeja que traía y se acercó a mí, yo estaba hincado leyendo la tarjeta llamativa, el rostro de Hiei se puso de colores interesantes.
—¿Qué haces con esta tarjeta? —Pregunte.
—¡Nada!
Me la intento arrebatar, pero no lo deje.
—¡Me la dieron en la calle! ¡Dámela! —Insistió.
—¿Por qué te darían una tarjeta así? Eres menor de edad, a parte, tiene escrito tu nombre "Con amor para el enano".
—¿¡Qué!?
Hiei me la quito y la reviso, luego alzó la ceja.
—Solo dice enano, no veo mi nombre por ningún lado.
Le dio vuelta buscándolo.
—Enano, Hiei, es lo mismo, ¿Por qué la tienes?
—¿¡Qué tiene eso de parecido!?
—Hiei…
—¿¡Qué!? ¡De acuerdo!
Hiei se sentó en el piso junto a mí, y luego chasqueo su lengua, frustrado.
—Estoy esperando ¿Quién te la dio?
—¿¡Por qué te pones tan sombrío!? Ah… ¡No es lo que piensas! ¡Me la dio el idiota de Marik!
Mi ceja se elevó ¿Por qué le daría una tarjeta así? Hiei volvió a ponerse inquieto, ni yo sabía que rostro estaba poniendo, aunque creo que no era uno bonito, Hiei se veía asustado.
—Ah…
Me toque la cara ¿Estaba celoso de nuevo? Ciertamente sí me enoje, puse mi mano en mi pecho, me latía fuerte el corazón ¿Me asuste?
—¡Si piensas que tengo algo con Marik estas muy mal de la cabeza!
—No, no estoy seguro que estoy pensando, pero quiero jalarte de la nariz con enojo…
—¿¡La nariz!?
Me encogí de hombros, Hiei suspiro, y me paso de nuevo la tarjeta.
—Me la dio para que fuera contigo.
—Oh… ¿¡Eh!? ¿¡Conmigo!? ¿¡Por qué!?
Mi corazón se volvió a acelerar, pero ahora con nerviosismo. Sí, me dio miedo pensar por un segundo que él había ido a un lugar así con otra persona, pero tampoco estaba seguro cómo sentirme que quisiera ir conmigo a esa clase de sitio.
—¡Es un idiota! Cometí el error de preguntarles sobre consejos, y acabaron hablando de coger ¡Aún quiero reventarles las cabezas!
Mire con detenimiento la tarjeta, y mi rostro se puso demasiado rojo, luego recordé a Hiei mencionando algo sobre moteles y sexo la otra vez, me alivie y volví a sentirme desconcertado.
—¿Quieres que vayamos? Pero, somos menores de edad, ¿Podemos hacer esa clase de cosas en un lugar así?
—¿Eh?
Hiei me miró con asombro, intente mirarlo también, pero me daba vergüenza así que baje la mirada.
—Yo… Yo ya te había dicho que sí quería hacerlo contigo… ¿Lo olvidaste?
Hiei pestañeo rápido.
—Bueno, no volviste a mencionarlo, pensé, pensé que no tenías interés realmente ¿Por qué hablamos de esto?
Hiei desvió su mirada, mordí mi labio inferior, pensar en estas cosas sí me daban vergüenza, pero mentiría si digo que no quería, si era con Hiei, yo quería, me acerque más a él, y me aferre a su brazo mientras ponía mi cabeza en su hombro.
—Sí quiero, pero no quiero ir a un lugar así, me da vergüenza… Busca otro lugar.
—De acuerdo… ¡Espera! ¿¡Estas seguro!?
Asentí, mientras me aferraba más a su brazo.
—No quiero que te fuerces con eso…
—No lo hago, realmente quiero, si eres tú, quiero.
—Yoite… ¡Olvida eso por ahora! ¡Come algo!
Hiei se apartó, y pude ver como su rostro se había puesto tan rojo como el mío, sonreí.
Después de eso, comí con calma, mientras él seguía jugando, por ratos le preguntaba sobre su juego, y otras no hacía falta, se ponía a gritar frustrado cuando algo le salía mal, y yo no podía evitar reírme, así que él me dedicaba miradas asesinas, y me reía aún más, entonces él sonreía y volvía a ver su pantalla.
—¿Está bien que me quede tanto tiempo? ¿No tienes cosas que hacer? —Pregunte.
—Apenas es medio día, quédate, además estoy jugando ¿Qué más puedo hacer?
—La tarea…
—…
—Hiei…
—¿No quieres ver una serie?
—Hiei…
—¡Olvida eso! ¿¡Cómo sigues!?
Hiei se giró y me miro, acepto que me asombro que preguntara eso, y realmente prefería que no lo hiciera, pero…
—Me siento mejor, gracias por lo de anoche, y lo de ahora… También, gracias por no presionarme a hablar…
Cualquier otra persona hubiera preguntado de inmediato lo qué pasaba, pero Hiei no, ni anoche, ni cuando desperté, él se quedó conmigo en silencio, y actuó tranquilo esta mañana, dejando de lado la tarjeta, él siguió actuando como si fuera un día normal, eso fue acogedor.
Hiei dejo su juego y luego miro hacia la ventana mientras parecía pensar en algo.
—Si no quieres hablar, está bien, y si quieres hablarlo, también está bien, no te voy a presionar para que me cuentes, solo hazme saber cómo te sientes…
—Mi padre biológico quiere verme… —Dije.
—¿Qué?
—Eso… Al parecer quiere hablar conmigo, no estoy seguro del motivo, pero hablo con Yukimi.
—¿No debería estar preso ese idiota por querer ahogarte? Ah, disculpa.
Hiei hizo una especie de puchero, y frunció el entre cejo, lo miré y me reí.
—¿Qué es tan gracioso?
Negue, y acerque para sostener su cara con mis manos, coloque cada mano en sus mejillas y aprete, él frunció más el ceño y me reí de nuevo.
—¡Oye!
Le di un beso a sus fruncidos labios.
—No te enojes tanto…
—Estoy enojado por ti, si pudiera patearía a ese imbécil directo al infierno.
—Eres un chico tan malo, y tan lindo…
—Deja de burlarte, y suéltame.
Me aleje de nuevo y me senté en el borde de la cama, mire mis manos, aun podía sentir el calor de Hiei en ellas, entonces recordé sus palabras aquella noche que escape, y agradecí estar vivo, agradecí poder sentir su calor.
—Estoy vivo ahora, no sé los detalles, no sé si fue a prisión, ni sé cómo me encontró, no le pregunte nada de eso a Yukimi, tampoco deseo saberlo, pero no puedo vivir siempre con miedo ¿Cierto?
—¿Vas a ir a verlo?
—Sí… De lo contrario, tal vez jamás sea capaz de poder mirar hacia adelante, estoy cansado Hiei.
—Yoite…
—Anoche, cuando Yukimi me lo dijo, no pude escuchar más y corrí a mi habitación, estuve un largo rato en la oscuridad llorando, mirando hacia el balcón, preguntándome si ya te habías dormido, pensando sí debía ir contigo, si sería una molestia para ti que lo hiciera, pensé en ello por un largo rato, hasta que salí, y mire tu ventana, entonces… Brinque, solo quería estar contigo.
—Eso fue peligroso, pudiste herirte.
—No lo pensé, tampoco me importo, me abriste y me sentí a salvo de nuevo.
Ambos nos miramos, Hiei parecía consternado, yo le sonreí.
—Han pasado tantas cosas durante este tiempo, pero desde que llegaste, así yo tenga miedo, tú siempre vas a correr tras de mí, y obligarme a enfrentarlo, estoy muy asustado, pero debo dejar de correr, ya corrí mucho, estoy harto.
Hiei suspiro y se acercó, se sentó a un lado de mí, y tomó mi mano, la sujete y lo mire.
—Entonces, te apoyo.
—Ya no necesito que corras tras de mí, por favor, en su lugar camina junto a mí.
—Entonces deja de huir.
—No volveré a huir de ti… Ni de nada, lo prometo.
—Mmn.
Después de hablar con Hiei pude sentirme más tranquilo, incluso mi mente se sintió serena, decidí volver a casa, cuando entré Yukimi estaba en la cocina mirando atento su taza, parecía perderse en sus pensamientos mientras miraba el líquido.
—Volví…
—Yoite.
Yukimi se levantó de su lugar, y me miro, parecía preocupado, aunque las palabras no salían, entonces yo asentí.
—Lo veré.
—¿Estás seguro?
—Sí.
—Entonces, hablaré con él.
Yukimi se encargó de acordar lugar y día para verme con mi padre, mientras eso pasaba, decidí caminar un rato, mis pasos me llevaron hasta el parque, podía ver a los niños jugar alegremente, el lugar era la muestra de que el verano estaba aquí, pero que pronto se iría, observé en los columpios como un niño solitario miraba el piso sin mecerse, mientras los demás radiaban de felicidad, ese pequeño parecía cabizbajo, entonces otro niño se acercó y extendió su mano mientras le sonreía, el niño cabizbajo lo miró dudoso antes de aceptar, entonces me vi reflejado junto a Miharu, sonreí ligeramente, y camine de nuevo, esta vez fui a casa de Miharu, quien iba llegando también con un par de bolsas.
—¿Yoite?
Me miró, y luego sonrió, verlo sonreír me recordó que por muchos años yo había estado vivo, y era afortunado de estarlo, me acerque a él, y me invito a pasar, había mucho de lo que quería hablar con él.
—Entonces tu padre volvió, en verdad es descarado.
Miharu estaba cocinando, me sentía hipnotizado mientras giraba la comida.
—Bueno, puedes ayudar a Hiei a patearlo hasta el infierno, pero después de que hable con él.
—Pareces bastante tranquilo ¿Uh? Entonces ¿Estas realmente decidido?
—Si soy honesto, no quiero verlo, pero no sería justo para mí, debo hacerlo.
Miharu sirvió la comida, y se sentó frente a mí.
—Has cambiado —Dijo.
—¿Lo hice? Me siento el mismo.
—No, no lo eres, pero me alegro por ti, y sabes que independientemente de lo que decidas hacer, yo te apoyare.
—Lo sé, gracias.
Ambos sonreímos, sin duda, era en estos momentos que apreciaba tanto tenerlos, Miharu, Yukimi, Hiei, eran muy preciados para mí, y saber que estaban conmigo, era lo más importante para mí.
—Y entonces, tu cita parece que fue muy bien ayer ¿No?
—¿Eh? Bueno, sí… ¿Por qué lo sacas justo ahora?
Mi corazón se agito, aunque era cierto, recordar la cita me hizo sentir feliz, aunque nervioso.
—¿Por qué no? Cuéntame ¿Paso algo más anoche?
Miharu sonrió, y yo pestañeé rápido, inevitablemente recordé la tarjeta y mi conversación con Hiei esta mañana, así que mi rostro se puso rojo.
—¿¡En serio paso algo!? ¡Qué rápidos!
¿No eres tú el que molestaba que yo era denso? ¿No eres tú el que decía cosas raras todo el tiempo? ¿¡Ahora esto es ir rápido!? Ni siquiera había hecho nada, por el momento…
—¡No! Te equivocas… Miharu, basta.
Me cubrí el rostro sonrojado, mientras Miharu me sacudía para que le contara más, no había nada más que contar, esto era demasiado vergonzoso.
Estuvimos otro rato conversando antes de que decidiera volver a casa, para este punto me sentía incluso más seguro, la idea de ver a mi padre aun daba miedo, pero sabía que no estaría solo, además ya no era ese indefenso niño en el agua.
Cuando volví a casa, Yukimi se encontraba trabajando, intente no hacer ruido para no molestarlo, pero dejo de teclear y volteo a verme.
—Ya hablé con él, ¿Estas bien con ir mañana?
Detuve mis pasos, y lo miré ¿¡Mañana!? Era muy pronto, pero tal vez mientras más pronto saliéramos de esto, era mucho mejor.
—Era eso, o el sábado, pero creí que no querías empalmarlo con la cena.
Ah, la dichosa cena en casa de Hiei, por poco lo olvidaba por completo, y era cierto, no estaba seguro cómo me sentiría después de hablar con ese hombre, lo mejor era no comprometer mi corazón así.
—De acuerdo.
Empecé a caminar para irme, Yukimi volvió a hablar.
—¿Estas bien?
—Lo estoy… Por cierto ¿Puedo llevar a alguien?
—Eh, claro, no veo porque no.
Asentí y me fui a mi cuarto, miré alrededor, mi cama seguía tendida desde ayer, entonces los recuerdos volvieron, anoche había dormido junto a Hiei, una sonrisa boba se dibujó en mi rostro, me cubrí la cara ¿Qué pasaba conmigo? Además, había llorado tanto, y él, gentilmente acaricio mi cabello hasta que me dormí, mi corazón se agito con emoción ¿Qué era esto? Estaba perdido, pero yo realmente lo amaba… Amor ¿Era pronto para pensarlo? Había usado tantas veces esa palabra tan a la ligera, pero era ahora cuando sentía el verdadero peso de la misma, recordé aquella ocasión en el gimnasio cuando Miharu me dijo que lo que sentía por Yami y lo que siento por Hiei era distinto, que me daría cuenta, era ahora que podía darme cuenta, toque mi pecho.
—Es totalmente distinto…
Suspire, y mire hacia el balcón, salí y me senté en mi mecedora mientras miraba hacia la ventana vecina, entonces Hiei salió.
—Oh… Me asustaste ¿Cómo sigues?
Hiei me miró mientras cerraba la ventana distraídamente, yo sonreí.
—Estoy bien, mañana lo veré.
—¿Tan pronto? ¿Estas listo?
—No, pero es mejor hacerlo pronto… ¿Me vas a apoyar?
—Por supuesto.
—Cuento contigo —Sonreí.
Hiei abrió la boca, y la cerró, parecía quedarse sin palabras, así que solo asintió.
—Hiei… ¿Alguna vez has pensado en mí como una molestia?
Dije mientras jugaba con un hilo suelto de mi camisa.
—Ciertamente eres molesto, pero nunca he pensado en ti como una molestia.
Me reí y lo miré.
—¿Qué diferencia hay entre ser molesto y ser una molestia?
—Es distinto, cállate.
—No veo la diferencia.
Hiei miro a todos lados, luego paso su mano por su cabello, parecía frustrado.
—Lo que quiero decir, es que nunca me ha molestado, estoy bien contigo, y con todo lo que tienes y eres… ¡No lo sé! ¡Ya me voy!
Entonces se fue, cerrando con fuerza la ventana, me reí de nuevo.
—Tan tonto, lo amo mucho…
Suspire, mientras veía mi dedo enredado en aquel hilo. Volví adentro, y llame a Miharu, mañana sería un largo día.
—Entonces… ¿Están listos? —Pregunto Yukimi.
Esa mañana hacia bastante calor, decir que estaba listo era mentira, por su lado Miharu parecía ser el más motivado del auto, y Hiei estaba cabeceando, y eso que aun seguíamos en la entrada.
—Pensé que solo traerías a una persona.
Dijo Yukimi mientras arrancaba el auto.
—¿Hiei cuenta como traerlo? Esta dormido…
Lo mire, estaba sentado a un lado de mí, Miharu iba de copiloto, y parecía buscar una estación en especial, no dejaba de cambiarle a la radio.
—Bueno, físicamente está con nosotros, aunque su mente se encuentre en un país onírico —Respondió Yukimi.
—Acabo de imaginar a Hiei vestido de Alice in wonderland.
Dijo Miharu con un tono alegre, y entonces también lo imagine usando un vestido negro esponjoso y un gran moño en la cabeza, por poco me reí, si no fuera que Hiei pateo el asiento de Miharu.
—Ah, Hiei, estas con nosotros —Dijo Miharu con calma.
—No pateen los asientos mocosos —Nos regañó Yukimi.
—Por Enma, me provocan dolor de cabeza —Respondió Hiei —Y tú ni se te ocurra reírte —Me amenazo.
—Yo no estoy haciendo nada.
Mire hacia la ventana, aunque si era una visión graciosa. Hiei se recargo en su asiento y se cruzó de brazos.
—¿Por qué está tan enojado?
Pregunto Yukimi mirándonos por el espejo retrovisor.
—Porque lo fuimos a levantar, y se desveló anoche viendo una serie, aunque le dije que se durmiera temprano, ah y Miharu se sentó encima de él para despertarlo.
—¡No me dijiste que iba a venir también!
—Te dije que si contaba con tu apoyo y dijiste que sí.
—¡Eso es muy vago!
—¿Lo es?
—¡Lo es! ¡Y tú deja de cambiarle a la radio!
Miharu pareció ignorarlo, Yukimi suspiro con fastidio, y yo, bueno, mire como una mariposa entraba al auto y revoloteaba.
Durante el camino Hiei estuvo peleando con Miharu, verlos interactuar por tanto tiempo fue interesante, aunque para Yukimi fue un dolor de cabeza, por ratos nos amenazaba de bajarnos en la siguiente parada si seguíamos fastidiando, aunque yo no dije nada en todo el camino, solo miraba como Miharu y Hiei estaban en una guerra de comentarios, y como Miharu le cambiaba a la radio para colmar la paciencia de Hiei.
—¡Basta! ¡Ultima advertencia! —Dijo Yukimi.
—¿No había sido la última la pasada? —Contesto Miharu.
—¡Esta vez es en serio! ¿Desde cuándo eres tan enérgico?
Miharu se encogió de hombros, podía ver escrito en su rostro "Hiei es divertido, se enoja muy rápido", suspire, y Hiei se había rendido, así que miraba por la ventana con el ceño fruncido y los brazos cruzados, me recargue un poco en él, y en respuesta me tomo de la mano, creía que me echaría, así que sonreí ligeramente de que no fuera el caso.
—Como sea, hemos llegado —Anuncio Yukimi.
En ese momento se me revolvió el estómago ¿En verdad iba a hacer esto? Yukimi se estaciono, y salimos del auto, el lugar de encuentro era en un restaurante familiar, suspire, mire a Hiei, y esté me miro devuelta.
—Si no quieres hacerlo…
Empezó a decir Yukimi, pero lo interrumpí.
—No, lo haré, estoy bien, esperen aquí.
—¿Seguro? —Pregunto Miharu.
—Sí —Respondí.
—Si necesitas ayuda, grita fuego —Dijo Hiei.
Lo miramos, y yo no pude evitar soltar una risita.
—¿Qué?
—No lo sé, lo vi en la televisión —Se encogió de hombros.
—Tonto —Sonreí.
—Es él —Dijo Yukimi.
Volteé y ahí estaba, había olvidado un poco como era, aunque al encontrarlo de nuevo los recuerdos regresaron, ese rostro, ahora más mayor, no estaba seguro de cómo sentirme, él me miró y tampoco supe cómo descifrar lo que decía su expresión.
—Buenas tardes… —Salude con cortesía.
Él nos miró a todos, luego enfoco su vista hacia a mí.
—¿Entramos? —Pregunto.
Asentí, miré por última vez a los demás, y luego seguí al hombre, mi corazón estaba agitado, tenía una gran inquietud ¿Qué planeaba decirme? Y ¿Qué debía sentir precisamente?
Tomamos asiento, él pidió agua, yo no pedí nada, quería acabar con esto pronto, el lugar estaba algo solitario, había una pareja, y una familia, miré alrededor, y él habló.
—Has crecido bastante…
—¿Uh? Supongo…
Esto era muy incómodo, tal vez en otra vida, en otro mundo, estaría feliz de verlo, tal vez, pero no aquí, no en está.
—¿Has estado bien?
Aquella pregunta se sintió ridícula viniendo de él, no supe cómo reaccionar, el mesero trajo el agua, y se retiró.
—Sí, he estado bien, ¿Podemos ir al punto?
Intente poner un rostro sin expresiones, aunque me sentía descolocado.
—Claro, ¿Sabes? Creí que, al verte, sería diferente.
Tomo de su agua, y yo me sentí tenso.
—Pero no puedo, después de lo sucedido, creí que estaría bien, una vez que te fuiste, pensé que todo sería mejor, sin embargo, mi corazón seguía tan amargo, te seguí culpando, aunque no tenías la culpa, lamento mucho lo que te hice, lamento mucho sentirme tan molesto contigo incluso ahora.
—¿Odias mi existencia? —Pregunte.
Él miro su vaso, y suspiro, puso su mano cubriendo sus ojos y asintió.
—Lo siento tanto.
—¿Por qué me buscaste? ¿Querías verme mal? No estoy mal, estoy muy bien.
Sujete con fuerza mis piernas mientras me sentía algo tembloroso.
—Eso es bueno, es bueno que estes bien, si te soy sincero, tal vez te busque por mi ego, o porque me vuelvo viejo, tal vez es la culpa, o fue por ella, pero no estoy listo para verte de nuevo.
—Tal vez nunca lo estes, pero, aunque sea el caso, no planeo verte de nuevo en el futuro.
Él guardo silencio y asintió.
—Entiendo, ¿Sabes? Ella hubiera deseado que te protegiera, que cuidara de ti y te amara, te amara como ella te amo, sin embargo, nunca pude hacerlo, y nunca fui capaz de entender sus deseos, y me temo que sigo sin ser capaz de hacerlo, creí que, al verte de nuevo, podría por fin entenderla.
—Yo no la mate…
—Lo sé, no fue tu culpa, nunca lo fue.
—Pero, eso ya no importa, no existo más, dejé de existir aquella noche, así lo decidiste, no te puedo pedir que la olvides a ella, ni a tus rencores, pero eso ya no es mi problema, y realmente nunca lo fue.
Tal vez en el pasado hubiera deseado escucharlo decir que la muerte de mi madre no había sido mi culpa, sin embargo, ya no necesitaba escucharlo de él, yo lo sabía, y eso era suficiente.
—Soñé con ella tantas veces, incluso anoche lo hice, sentía que ella me recriminaba por lo que te hice, y quería arreglarlo, pero…
—No puedes arreglar años de maltrato, y de abandono.
—Así es, tal vez ella nunca me perdone.
—Yo te perdono, no es lo mismo, tampoco lo que esperas, pero te perdono, aun si ahora me sigues viendo con rencor, te perdono.
Él me miro con cierta sorpresa, sus ojos por un momento se pusieron cristalinos, y volvió a cubrirlos.
—Gracias.
—Repito, no planeo verte de nuevo, así estes listo en el futuro, por favor, piensa en mí como un fantasma, y no me busques de nuevo.
Me levante de mi lugar para retirarme.
—Chico, ¿Eres realmente feliz?
Él ni siquiera tenía una forma de llamarme, fue entonces que sentí más grande la brecha entre ambos, éramos un par de desconocidos en el mundo.
—Está persona frente a ti, es muy feliz, y tiene personas que lo aman, estoy seguro que ella está tranquila.
Respondí dándole una última mirada, entonces me giré dándole la espalda.
—Seguro, ella lo está.
—Adiós.
Me despedí y salí del lugar, una vez que estaba afuera tome una gran bocanada de aire, Dios, termino, pensé, apresure mis pasos hacia el auto donde me esperaban, Miharu estaba sentado en el cofre hablando con Hiei quien estaba recargado de brazos cruzados, Yukimi estaba adentro leyendo algo.
—¡Yoite! ¿Cómo te sientes?
Pregunto Miharu cuando me vio caminar hacia ellos, sentía mis piernas temblar, así que cuando me acerque me aferre a Hiei.
—Estoy bien, volvamos a casa —Respondí.
—¿Seguro?
Pregunto Hiei, mientras me daba unos golpecitos en la espalda, yo asentí.
—Volvamos.
El camino a casa fue más tranquilo, nadie hablo, incluso la radio permaneció apagada, Miharu recargaba su brazo en la ventana mientras miraba hacia afuera, Hiei mantenía los ojos cerrados ¿Seguía con sueño? Picotee un poco su nariz, y él me miró.
—¿Qué tienes tú con mi nariz estos días?
—¿Uh? No lo sé ¿Es bonita?
—¿¡Qué tiene de bonita una nariz!?
El rostro de Hiei se puso rojo, Miharu soltó un resoplido como si contuviera la risa.
—Mocosos…
Yukimi sonrió, debió ser demasiado al azar lo de la nariz, pero al menos el silencio en el auto acabo, y volvieron a hablar, y eso fue reconfortante, ellos sin duda, eran las personas más importantes para mí.
Debía reconocer que había acabado agotado mentalmente así que recostarme en mi cama era demasiado agradable, Miharu se había quedado otro rato con nosotros, incluso Hiei siguió soportando que lo molestará, todos parecían querer comprobar que estuviera bien, cuando vieron que realmente lo estaba Miharu volvió a casa, y Yukimi a trabajar, Hiei se quedó conmigo otro rato y puso el CD que me había regalado, cerré los ojos escuchando las melodías mientras él se recostaba a un lado de mí.
—Entonces, ¿Termino? —Pregunto.
—Termino.
—Eso es bueno.
—Gracias por apoyarme.
—Mmn.
—Hiei ¿Tú qué harías si tu padre decidiera buscarlos?
—Romperle el brazo.
—…
—Hablo en serio.
—Te creo, pero no quiero un novio con antecedentes penales, por favor, no le rompas el brazo a nadie.
Hiei se río.
—Es un poco tarde para eso, tengo una orden de alejamiento ¿Lo olvidas?
—Cierto, me junte con el demonio, a veces eres tan lindo que lo olvido.
—¿Soy lindo? No pensabas lo mismo cuando peleábamos.
—Por eso dije que a veces lo eras, las otras eres un cretino.
—Tú no te quedas atrás.
Sonreí, y me acerque a él de modo que nuestros rostros quedaran frente al otro, él me miró alzando la ceja, el sonido de la música ahora era tranquilo, y por momentos volvía el ritmo acelerado, me recordaba a nuestra relación, me acerque más a Hiei, y nos miramos un rato, él pareció relajarse, así que se quedó tranquilo un momento, cerré los ojos mientras seguía escuchando la música, y sentía la respiración de Hiei.
—Te amo… —Susurre.
Hiei se quedó callado, y abrí mis ojos para ver su reacción, lo imaginé alterado o con su ceño fruncido, pero en su lugar me miraba con un rostro tranquilo.
—Yo también te amo, Yoite.
Mi corazón sin duda se agito, y una sonrisa se dibujó en mi rostro, él también sonrió y entonces lleno mi rostro de besos, desde la frente hasta mi barbilla para terminar besando mis labios.
—Te amo como no tienes idea… —Susurro.
—Gracias por amarme —Respondí.
Nos abrazamos, y mientras seguíamos acurrucados en la cama, la música continúo sonando, entonces pensé en lo grandioso que era estar vivo, en estar aquí justo ahora.
