Advertencias: AU-OOC-Boys Love-Crack shipps

Yu Yu hakusho y Nabari no ou, así como YUGI-OH! No me pertenecen, sus personajes, así como las series son de sus respectivos autores, esta historia va con el fin de mi entretenimiento y el de los lectores.

Capítulo 36: El café enfrenta sus inquietudes

No recuerdo cuantas veces me desperté la noche anterior, en todas me despertaba alarmado, me preocupaba no ver a Yoite, sin embargo, él seguía durmiendo profundamente, aun así, algo me inquietaba, un pensamiento que intente ignorar cada vez que despertaba, pero que me asechaba al dormir ¿Lo estoy haciendo bien? Me preguntaba mientras miraba ese rostro lloroso dormir, quise tocarlo de nuevo, pero no pude, sentía que si tocaba demasiado podría romperlo, la persona junto a mí era alguien con heridas, un alma solitaria que navegaba en un mundo tan jodido, ¿Realmente seré la persona correcta para estar con él? Yo era alguien igual de roto, pero, también era alguien que rompía todo, mis manos eran caóticas, y pensando en las cosas, yo ya había herido física y emocionalmente a esta persona, solo que antes no sabía lo mucho que me llegaría a importar.

—Hi…Hiei… —Susurro Yoite entre sueños —Haz la tarea… —Frunció el entrecejo —Te pegare… No, no quiero más mmm

Lo miré y no pude evitar querer reírme ¿Qué demonios estaba soñando? Lo último ni siquiera lo entendí, continúo murmurando cosas sin sentido hasta que volvió a quedarse tranquilo, acomode un mechón de su cabello, entonces pensé que esta persona realmente era más fuerte de lo que pudiera pensar, tome su mano, e intente dormir una vez más.

Cuando llego la mañana fui el primero en despertar, lo dejé descansar otro rato mientras bajaba a hablar con Hina.

—¡Cariño! ¡Buen día! —Saludo ella.

—Mamá, Yoite está durmiendo en mi cuarto.

—¿Uh? ¿Cuándo es que entro?

—Brinco por el balcón.

—¿¡Eh!? ¿¡Por qué!?

Sacudí mi cabello, no estaba seguro cómo explicarlo porque realmente ni yo sabía lo que había ocurrido.

—No estoy seguro de los detalles, él no se sentía bien, y lo deje dormir conmigo… ¿Puedes avisarle a Yukimi?

—Claro cariño, pero ¿Cómo sigue?

Ella miró hacia las escaleras preocupada, parecía querer ir, pero se contuvo.

—Sigue durmiendo, no lo sé, espero que bien…

Baje la mirada, y ella puso su mano en mi hombro, la mire y ella sonrió con ternura.

—De acuerdo, le avisare a Kazuhiko, no te preocupes.

—Gracias…

Me gire para volver a arriba, y ella me detuvo.

—Eres un buen chico, cariño, estoy segura que fuiste de ayuda para él —Dijo.

No le creí, porque realmente no hice nada significativo, así que me fui sin responderle. Cuando entré al cuarto, Yoite seguía durmiendo, por lo que encendí mi computadora para ponerme hacer cualquier cosa, al final decidí jugar algún juego, mi mente se sentía bastante inquieta, y por ratos volvía a mirarlo, no hice nada, ni pude hacerlo, Hina decía tonterías.

Estuve un largo rato jugando al punto que me concentré demasiado en la pantalla, iba con un buen marcador, podía ganar la partida, hasta que me pusieron una estúpida trampa.

—¡Oh! ¡Rayos! ¡No puedes hacer eso! —Grite frustrado.

El sonido de la cama me hizo volver a centrarme en el mundo real, y voltee, Yoite se había despertado.

—Ah, Yoite, despertaste.

—¿Hiei?

Yoite se veía muy desorientado, miro alrededor como si hubiera olvidado el motivo por el cual estaba en mi habitación, después de examinar con su mirada el lugar, pareció recordar lo de anoche.

—Yo…

Yoite pareció tartamudear, era como si sintiera que debía dar alguna explicación, sin embargo, no era necesario. Deje el juego y fui a sentarme a la cama, entonces acaricie su cabeza con cuidado, él en respuesta bajo la mirada, así que me detuve.

—No te preocupes, ¿Pudiste descansar? —Pregunte.

Mmn, un poco, lo siento por entrar así a tu habitación, fue inoportuno.

—Olvida eso, ¿Quieres comer algo?

—Debería volver…

—Ya saben que estas aquí, pero no necesitas bajar, te traeré algo de comer.

—¿¡Lo saben!? Yukimi…

—También lo sabe, olvídate de eso, voy por algo, ya vuelvo, si quieres recuéstate de nuevo.

Me apresure para salir sin mirarlo más, me quede un momento junto a la puerta viendo la perilla, en verdad ¿Qué se supone que debía hacer? Nunca había sido el mejor para las crisis, eso era obvio, y tampoco creo que él esperara algo en especial de mí, aun así, la situación me ponía inquieto, tenía un extraño sentimiento de querer hacer más, pero ni siquiera sabía lo que pasaba, y tampoco creía poder hacer mucho al saberlo, había algo que le dolía a Yoite al punto de romperlo y yo simplemente no sabía cómo ayudarlo a darle una solución, simplemente no lo sabía.

Me dirigí a la cocina buscando algo para alimentarlo, para ese momento Hina ya se había ido a trabajar, y Yukina preparaba unos Hot cakes.

—¡Buenos días! —Saludo animada —Mamá me dijo que Yoite durmió aquí, ¿Crees que le gusten los Hot cakes?

—Creo que come de todo, le llevaré algo de fruta y yogurt también.

Respondí mientras buscaba en el refrigerador, ella asintió y continuó cocinando mientras tarareaba una melodía.

—¿Él se siente bien?

Pregunto mientras ponía el plato con los Hot cakes y me pasaba la miel, mermelada y mantequilla, examine las opciones y opte por la mermelada para Yoite.

—Está algo aturdido, supongo que estará bien una vez que coma algo…

—Luces preocupado.

Ella me miro atenta, y toco mi mejilla.

—Estoy bien —Respondí.

—Sí algo pasa, puedes contármelo ¿Lo sabes?

Guarde silencio un momento mientras vertía la fruta y el yogurt, luego suspire.

—A veces no sé qué demonios estoy haciendo.

—¿Sobre el yogurt?

—Sobre todo…

Miré el desastre que hice en el plato, y negué, puse todo en una bandeja junto a un vaso de leche.

—Pienso que no importa a veces saberlo, es más cosa de hacerlo.

—El lema de nuestra familia, ser impulsivos.

—No me refería a eso, ah ¿No vas a llevar para ti?

—No tengo hambre.

Respondí mientras subía de nuevo y me dirigía a mi cuarto, me pare frente a esa puerta y dude por un momento en entrar.

—Volví —Anuncié —¿Qué haces en el piso? ¿Te caíste?

Me preocupe de ver a Yoite hincado en el piso, deje rápido la bandeja en mi escritorio y me acerque para ver que estuviera bien, aunque cuando lo hice me percate de una desgracia peor, Yoite había encontrado la tonta tarjeta del motel de amor ¿¡Por qué no solo me matas de una vez!? ¡Debí tirarla hace mucho tiempo! ¡Iba a matar a Marik cuando lo viera!

—¿Qué haces con esta tarjeta? —Pregunto serio.

—¡Nada!

Respondí casi en un grito mientras intentaba quitársela, pero él no me lo permitió, de acuerdo, ya había asechado al chico, lo acepto, pero tampoco quería que pensara que era un pervertido total como estos idiotas.

—¡Me la dieron en la calle! —Mentí — ¡Dámela!

—¿Por qué te darían una tarjeta así? Eres menor de edad, a parte, tiene escrito tu nombre "Con amor para el enano".

—¿¡Qué!?

¿La cosa tenía dedicatoria? Le quite la tarjeta para examinarla, efectivamente tenía escrito esa tontería, pero no veía mi nombre por ningún lado, la gire y nada.

—Solo dice enano, no veo mi nombre por ningún lado.

—Enano, Hiei, es lo mismo, ¿Por qué la tienes?

¿¡En qué maldito mundo eso era lo mismo!? Si no fuera porque se veía tan serio pensaría que me tomaba el pelo de nuevo.

—¿¡Qué tiene eso de parecido!?

—Hiei…

—¿¡Qué!? ¡De acuerdo!

Me senté frustrado a lado de él ¿Cómo le podía explicar el motivo de la tonta tarjeta? ¡Era condenarme a mí mismo!

—Estoy esperando ¿Quién te la dio? —Insistió.

Empezaba a notar que la seriedad de Yoite era rara, su rostro se estaba poniendo sombrío, y me miraba como si quisiera enterrarme un lápiz en el ojo

—¿¡Por qué te pones tan sombrío!? Ah…—Entonces entendí— ¡No es lo que piensas! ¡Me la dio el idiota de Marik!

Yoite alzó su ceja, la cara que justo tenía ahora no era la mejor, este sujeto estaba celoso, no me digas ¿¡Qué sospechaba de Marik!? ¡No! ¡Ni loco! ¡Que asco!

—Ah…

Pareció percatarse de algo y toco su propio rostro, para luego colocar su mano en el pecho.

—¡Si piensas que tengo algo con Marik estas muy mal de la cabeza!

—No, no estoy seguro que estoy pensando, pero quiero jalarte de la nariz con enojo…

—¿¡La nariz!?

¡Ya sabía que algo malo pensaba en hacerme! Yoite se encogió de hombros, y suspiré, al menos su rostro se había suavizado, procedí a pasarle la tarjeta, solo podía decirle la verdad o iba a complicar más las cosas por algo tan insulso.

—Me la dio para que fuera contigo —Le confese.

—Oh… ¿¡Eh!? ¿¡Conmigo!? ¿¡Por qué!?

Yoite pareció pasar del enojo, a la calma, a alterarse de nuevo, su rostro era un espectáculo ¿Quién diría que podía ser tan expresivo?

—¡Es un idiota! Cometí el error de preguntarles sobre consejos, y acabaron hablando de coger ¡Aún quiero reventarles las cabezas! —Respondí.

Y en verdad quería reventarlos, par de idiotas pervertidos, pensaban con la otra cabeza sin duda, es decir también tuve mis momentos, pero no pensaba en eso todo el tiempo.
Yoite se quedó mirando atento la tarjeta, y ahora su rostro se había pintado de un color rojizo, bueno, al menos me estaba entreteniendo viéndolo cambiar de caras ¿Envidia? Me la deberían tener.

—¿Quieres que vayamos? Pero, somos menores de edad, ¿Podemos hacer esa clase de cosas en un lugar así?

—¿Eh?

Ahora fue mi turno de sentirme bastante confundido ¿Qué significaba eso? Mire con asombro a Yoite ¿Hablaba en serio? El chico bajo la mirada, ni él podía sostener sus palabras.

—Yo… Yo ya te había dicho que sí quería hacerlo contigo… ¿Lo olvidaste?

Pestañe rápido, no, no había olvidado esa conversación, ni la forma en cómo me miro cuando no traía ropa ¿De acuerdo? Pero, si era sincero, había tenido mis dudas sobre si Yoite realmente quería dar ese paso, si alguna vez había pensado más allá de los límites como yo lo solía hacer, era cierto que alguna vez habíamos tocado el tema, y que ya había intentado tener un acercamiento con él, pero siempre lo veía tan nervioso, era muy confuso averiguar lo que él quería realmente.

—Bueno, no volviste a mencionarlo, pensé, pensé que no tenías interés realmente ¿Por qué hablamos de esto?

Respondí mientras desviaba la mirada, esto era demasiado. Yoite de pronto se acercó a mí y se agarró a mi brazo, para luego recargar su cabeza en mi hombro, ciertamente solo sentados podíamos recurrir a este tipo de poses, tampoco sabía cómo sentirme al respecto con eso.

—Sí quiero, pero no quiero ir a un lugar así, me da vergüenza… Busca otro lugar.

—De acuerdo… ¡Espera! ¿¡Estas seguro!?

No podía creer que me estuviera dando acceso a hacer ese tipo de cosas, y también, oculte lo de la tarjeta y todo el tema porque no deseaba que él se sintiera presionado a acceder a algo, quería ir a su ritmo, o simplemente nunca ir si él no quería.

—No quiero que te fuerces con eso…

—No lo hago, realmente quiero, si eres tú, quiero.

Ah, no podía más, basta.

—Yoite… ¡Olvida eso por ahora! ¡Come algo!

Me aleje de él intentando ocultar mi evidente sonrojo, antes era sencillo molestarlo con estas cosas, pero ahora siendo consiente que me gustaba no podía simplemente actuar como si no fuera gran cosa, e incluso, si antes sin saberlo ya me ponía todo raro por su culpa, además el que tomara iniciativa me hacía pensar demasiado. Por suerte acabamos dejando el tema por el momento, y Yoite se dedicó a comer mientras yo jugaba otra partida, por ratos él me preguntaba sobre el juego, y otras me centraba tanto que cuando perdía gritaba y lo escuchaba reírse, volteaba a verlo enojado, y eso lo hacía reír más, rayos, este tipo era demasiado hermoso, era inevitable sonreírle a esa bonita risa que salía de él.

—¿Está bien que me quede tanto tiempo? ¿No tienes cosas que hacer? —Pregunto.

—Apenas es medio día, quédate, además estoy jugando ¿Qué más puedo hacer? —Respondí.

—La tarea…

Ya se había tardado.

—…

—Hiei…

¿Si hago como que no lo escuche?

—¿No quieres ver una serie?

—Hiei…

Mejor cambio de tema.

—¡Olvida eso! ¿¡Cómo sigues!?

Me gire para verlo, ciertamente parecía verse más animado.

—Me siento mejor, gracias por lo de anoche, y lo de ahora… También, gracias por no presionarme a hablar…

En parte era porque no sabía cómo proceder, no quería que lo hiciera ver como si yo fuera tan buena persona, no lo era. Deje de lado el juego y mire hacia afuera, si era honesto, sentía mi corazón lleno de dudas, lo que fuera que pasara ¿Realmente podría serle de ayuda?

—Si no quieres hablar, está bien, y si quieres hablarlo, también está bien, no te voy a presionar para que me cuentes, solo hazme saber cómo te sientes…

—Mi padre biológico quiere verme… —Respondió.

—¿Qué?

Aquello sí me tomo por sorpresa.

—Eso… Al parecer quiere hablar conmigo, no estoy seguro del motivo, pero hablo con Yukimi.

—¿No debería estar preso ese idiota por querer ahogarte? Ah, disculpa.

Eso había sonado tan mal, fruncí el ceño, en verdad era muy difícil tener tacto, Yoite de pronto se rio.

—¿Qué es tan gracioso? —Pregunte a la defensiva.

Yoite negó, luego se acercó a mí, y coloco sus manos en mi rostro para luego apretarme las mejillas y reírse ¿Alguien me decía el motivo para no matarlo aún?

—¡Oye! —Me quejé.

Él me dio un beso, entonces recordé el motivo por el cual no lo mataba, me gustaba.

—No te enojes tanto…

Respondió con una voz tranquila.

—Estoy enojado por ti, si pudiera patearía a ese imbécil directo al infierno.

—Eres un chico tan malo, y tan lindo…

—Deja de burlarte, y suéltame.

Yoite lo hizo y se fue a sentar a la cama mientras miraba sus propias manos, no podía saber ni de cerca lo que ahora cruzaba por su mente.

—Estoy vivo ahora, no sé los detalles, no sé si fue a prisión, ni sé cómo me encontró, no le pregunte nada de eso a Yukimi, tampoco deseo saberlo, pero no puedo vivir siempre con miedo ¿Cierto?

—¿Vas a ir a verlo?

—Sí… De lo contrario, tal vez jamás sea capaz de poder mirar hacia adelante, estoy cansado Hiei.

—Yoite…

—Anoche, cuando Yukimi me lo dijo, no pude escuchar más y corrí a mi habitación, estuve un largo rato en la oscuridad llorando, mirando hacia el balcón, preguntándome si ya te habías dormido, pensando sí debía ir contigo, si sería una molestia para ti que lo hiciera, pensé en ello por un largo rato, hasta que salí, y mire tu ventana, entonces… Brinque, solo quería estar contigo.

—Eso fue peligroso, pudiste herirte.

—No lo pensé, tampoco me importo, me abriste y me sentí a salvo de nuevo.

Nuestras miradas se cruzaron, simplemente no supe que responder, simplemente no era capaz de entender a este chico, ¿Por qué parecía verme cómo si fuera un salvador? Yo, yo no era nada de eso.

—Han pasado tantas cosas durante este tiempo, pero desde que llegaste, así yo tenga miedo, tú siempre vas a correr tras de mí, y obligarme a enfrentarlo, estoy muy asustado, pero debo dejar de correr, ya corrí mucho, estoy harto.

No pude evitar suspirar, realmente corría tras de él, pero ¿Por qué? ¿Por mi propio ego? No, era algo más simple, quería sostener su mano, me levanté y me senté a su lado mientras sujetaba su mano, esto era realmente lo que quería desde el principio, algo tan tonto y simple.

—Entonces, te apoyo —Dije.

—Ya no necesito que corras tras de mí, por favor, en su lugar camina junto a mí.

—Entonces deja de huir.

—No volveré a huir de ti… Ni de nada, lo prometo.

Mmn.

Yoite parecía más sereno después de hablar, y me alegre por él, así que lo deje partir con la esperanza de que lo que sucediera no lo lastimara de nuevo. Aunque, yo por otro lado me sentía demasiado inquieto.

—¿Hermano? ¿Hiei?

Escuchaba una voz que me hablaba a la distancia, aunque realmente la tenía a un lado de mí, Yukina me miraba preocupada mientras yo seguía revolviendo la comida de mi plato, ahora era toda una masa, sin darle importancia igual me la comí.

—¿Qué pasa? —Conteste.

—Desde la mañana estas actuando raro, ¿Te sientes mal? ¿Paso algo con Yoite?

Hmm, no, no paso nada, creo que se siente mejor.

—¿Y tú?

—¿Yo?

Me quede pensando en ello mientras comía otro bocado, no estaba realmente seguro cómo me sentía, es decir, quería que Yoite estuviera bien, obvio, pero no paraba de sentirme extraño, ansioso ¿Cómo explicas eso? No estaba seguro. Tampoco quería inquietar a mi hermana, así que le reste importancia.

—No pasa nada, no te preocupes, solo estoy cansado —Respondí.

Ella me miro no muy convencida, incluso apretó los labios.

—¡Hermano!

Grito de pronto que me hizo soltar la cuchara de la impresión.

—¿Yukina?

—¡Sé que no estas bien! ¡Deja de mentirme! Si algo malo pasa, confía en mí ¿Por qué siempre debes cargar con todo tú solo? ¡No es justo!

Ella sujeto mi brazo mientras me miraba ansiosa, yo pestañee rápido.

—¿No lo es?

—¡No! Y si sigues escondiendo lo que sientes ¡Sólo te vas a hacer daño a ti mismo!

—Eso no…

—Hermano, por favor, confía más en mí, y en mamá, como lo hiciste cuando nos dijiste que te gustaba Yoite.

—Ah, no hablemos de eso, fue vergonzoso.

Aquella noche en verdad colapse, y aunque eso probaba el punto de Yukina, había cosas que no me podía permitir de ningún modo.

—¿Sabes? Estaba preocupada de verte así, pero también aliviada.

Yukina puso su mano en su pecho, y suspiro.

—¿Aliviada?

—Nunca fuiste de expresar emociones que no fueran enojo, y rara vez felicidad, siempre fuiste tan cerrado y apartado de todos incluso de mí, que dolía, era difícil penetrar esa barrera que creaste sobre ti, y cuando lloraste, cuando mostraste lo que había en tu corazón, me sentí aliviada, hermano, eres buena persona y sé que en el fondo tienes sentimientos hermosos, si algo te inquieta o te duele, si algo te hace feliz, o incluso si te enoja, puedes contarle a tu hermana yo siempre te escuchare.

—Yo…

—¡Entiendo que no es fácil para ti! Tampoco te forzaré, pero, cuentas conmigo, te amo, mamá y tú son la familia que tengo, así que, por favor, no nos apartes.

Yukina me abrazo con tanta fuerza, una fuerza que no creía que ella tenía, siempre la vi tan frágil, alguien a quien yo debía proteger, pero ahora ella me estaba protegiendo a mí, correspondí a su abrazo mientras suspiraba.

—Gracias Yukina…

Fue lo único que fui capaz de decir, aunque, sin necesidad de nada más, me sentí un poco más tranquilo, como si necesitara esas palabras, y este abrazo.

Volví a mi cuarto después de comer un poco y me recosté en mi cama, aunque no me atreví a ocupar el lugar donde estuvo Yoite, así que solo lo mire, y con cuidado toque las sábanas, era capaz de recordarlo dormir, era como si nunca se hubiera ido, aun podía sentir su olor, y podía escucharlo murmurar mientras dormía, podía escucharlo llorar, todo seguía tan fresco en mi memoria, aun podía sentirlo en mi propia piel, aparte mi mano y me gire, observe la pared un largo rato mientras intentaba acomodar mis pensamientos, me sentía desanimado, pero me costaba reconocer el motivo.

Estaba quedándome dormido cuando escuche las notificaciones de mi celular, lo revise de mala gana.

—¿Desde cuándo medio mundo tiene mi número?

Susurre molesto viendo un mensaje de Bakura (luego recordé que yo lo contacte primero, y había olvidado bloquearlo, que fastidio), me preguntaba cómo seguía mi historia de amor, lo bloquee por fin, luego Marik pregunto sí ya había ido al motel, y por qué bloquee a Bakura, lo bloquee también, Jonouchi me mando una foto de Yami en Egipto ¿A mí eso qué? Iba a bloquearlo, pero me marco, negué la llamada, volvió a marcar, puse los ojos en blanco.

—¿Qué? —Respondí.

—¿¡No te parece genial!?

—No, ni me interesa ¿No tienes a alguien más quién molestar?

—No, todos están de vacaciones o haciendo tarea ¿Ya hiciste la tarea? Ah, pregunta Marik y Bakura que ¿Por qué los bloqueaste?

Solté un suspiro de fastidio.

—Voy a colgar.

—¡Espera viejo! En verdad necesito hablar con alguien, pero Yami y Yug están ocupados, ya sabes viviendo el romance en la arena.

—Eso suena al título de una película porno muy mala, o en su defecto una comedia tonta.

—¿¡Verdad!? ¡Debería ser cineasta!

—Si, no lo creo, voy a colgar.

—¡Viejo! A veces no entiendo a las mujeres, Mai se enojó conmigo.

—¿Estás seguro que el problema son las mujeres y no tú?

—¡Vamos! Simplemente no entiendo lo que quiere, me esfuerzo por hacer todo por ella, pero nunca parece suficiente ¿Sabes? Cómo si lo que ofreciera nunca bastara, no sé de qué forma hacerla sentir feliz.

—…

—Estoy tan cansado.

—Pregúntale…

—¿Eh?

—Pregúntale qué quiere de ti, y qué la haría feliz.

—¡Pero, seguro se enojará! Dirá algo como "Ya deberías saber lo que quiero".

—…

—Es complicado.

—Dile entonces que no lo sabes, que te lo diga.

—¡Pero…

—¡Por Enma! ¿¡Cómo esperas resolverlo si no lo hablas con ella!? ¡Ve y dile cómo te sientes!

Entonces le colgué, que fastidio, recibí otra llamada, esta vez de Kurama ¿¡Qué querían conmigo hoy!?

—¿¡Qué!? —Respondí —Intento tener un momento de reflexión en la soledad de mi habitación.

—Que franco te has vuelto Hiei, eso es bueno —Dijo él.

Puse los ojos en blanco ¿Por qué respondí?

—Yukina me pidió que hablara contigo, está preocupada por ti.

—¿Te dijo algo?

—No, solo que te hablara para ver cómo te sentías, pensó que tal vez una mano amiga podría serte de ayuda, sabes que ella no me diría nada que tú le dijeras.

—Lo sé… Espera ¿¡Por qué te lo pediría a ti!?

Me senté de golpe en mi cama ¿¡Qué pensaba Yukina!?

—¿A caso no somos buenos amigos?

—No.

—Vamos.

—Te vas a burlar de mí, vete al diablo.

—No lo haré, que mala idea tienes de mí.

Dijo en un tono como si estuviera dolido, volví a poner mis ojos en blanco, a este punto iba a quedar torcido.

—Estoy bien, gracias, adiós.

—¿Seguro? ¿Todo bien con Yoite?

—¿¡Por qué lo sacas de nuevo a él!? ¿¡No te cansas de preguntarme siempre lo mismo!?

Me iba a explotar una arteria, me levante de mi cama y camine alrededor de mi cuarto, acabe pateando la pila de ropa tirada en el piso.

—Creo que, si existe algo lo suficientemente importante para preocuparte, debe tener relación con Yoite.

Odiaba lo mucho que podía acertar a las cosas.

—¿Y qué sí lo es?

—¿Discutieron de nuevo?

—No, no discutimos, creo que incluso eso sería más fácil de solucionar.

Me acerqué a mi ventana y moví la cortina a un lado mientras miraba hacia el balcón vecino.

—¿Por qué lo dices?

—No importa.

Colgué, y entonces me sentí de nuevo inquieto, pensé en el problema de Jonouchi, podía entender un poco eso, yo tampoco sabía la forma correcta de hacer feliz a Yoite, incluso me sentía indigno de ser yo a quien él acudiera, tal vez, su amigo Miharu era mejor opción para este tipo de cosas.

Me sacudí el cabello con frustración, esto comenzaba a ser muy molesto mejor me dormía un rato, cosa que no logre, claro, estuve un largo rato dando vueltas en la cama, cansado de eso me levante, necesitaba un poco de aire así que salí al balcón, me asuste cuando vi a un silencioso Yoite sentado en su mecedora.

—Oh… Me asustaste —Intente parecer tranquilo — ¿Cómo sigues?

Lo mire atento mientras cerraba la ventana tras de mí, él me sonrió, y eso me relajo un poco.

—Estoy bien, mañana lo veré —Respondió.

—¿Tan pronto? ¿Estas listo?

—No, pero es mejor hacerlo pronto… ¿Me vas a apoyar?

No entendí el motivo de esa pregunta, pero ya lo había dicho antes.

—Por supuesto.

—Cuento contigo —Volvió a sonreír.

Me quedé sin palabras, quise decir algo, pero ¿Qué? Así que simplemente asentí.

—Hiei… ¿Alguna vez has pensado en mí como una molestia?

Me pregunto mientras parecía distraído jalando un hilo de su camisa, ¿Qué pasaba con él? Sus palabras y preguntas eran raras, ¿Me estaba probando?

—Ciertamente eres molesto, pero nunca he pensado en ti como una molestia.

Yoite se rio mientras volvía la vista hacia a mí, ah, eso fue incomodo.

—¿Qué diferencia hay entre ser molesto y ser una molestia?

—Es distinto, cállate.

—No veo la diferencia.

Mire hacia otro lado, ¿Por qué debía siempre ponerme en aprietos? ¿No podía simplemente dejarlo así? Pase mi mano por mi cabello pensando qué responder, pero mientras más lo pensaba, más se me dificultaba explicarme.

—Lo que quiero decir, es que nunca me ha molestado, estoy bien contigo, y con todo lo que tienes y eres… ¡No lo sé! ¡Ya me voy!

No le di oportunidad de responder y me fui deslizando con fuerza la ventana, pude escucharlo reír, y yo simplemente me sentí como un idiota, solo quería algo de aire no sentirme más extraño de lo que ya estaba.

Un mensaje de texto llego ¿Ahora qué? Fui a tomar el celular que estaba en mi cama y lo revisé, de nuevo ese rubio tonto.

¿Sabes? Tenías razón, gracias viejo, todo mejoro con Mai, incluso piensa que soy un chico sensible.

Leí el mensaje, y luego dejé caer el teléfono de nuevo, al menos para unos las cosas estaban mejorando.

Suelo tomar malas decisiones, lo acepto, como dejar mi tarea para el último, o no preguntarle a Yoite a qué se refería con que me durmiera temprano o iba a sufrir mañana, simplemente pensé, debe ser una de esas amenazas que suele hacer, normal, seguiré viendo mi serie china hasta las 5:00 a.m., sin embargo, durante la mañana comprendí que hablaba en serio, sobre todo cuando el demonio de Miharu se sentó encima de mí ¿¡Quién los dejo entrar a mi casa!? Lo siguiente que recuerdo fue cambiarme de ropa con los ojos cerrados, y a Yoite decirme que me estaba poniendo al revés la camiseta, espera ¿Me estuvo viendo cambiándome de ropa? ¿¡El demonio también!? Bueno, no quería saber eso.

—Entonces… ¿Están listos? —Pregunto Yukimi.

O eso creo, escuchaba las voces como murmullos mientras cabeceaba, mi cerebro seguía apagado.

—Pensé que solo traerías a una persona.

Dijo alguien, y entonces escuche el sonido del auto arrancando.

—¿Hiei cuenta como traerlo? Esta dormido…

Ese fue Yoite, y bueno, es que nadie me aviso que iba a ser solicitado, ¿Podrían dejar de cambiarle a la maldita radio? Me está espantando el sueño.

—Bueno, físicamente está con nosotros, aunque su mente se encuentre en un país onírico —Respondió Yukimi.

—Acabo de imaginar a Hiei vestido de Alice in wonderland.

Dijo el desgraciado de Miharu, ahora que había ahuyentado mi sueño me sentía listo para pelear, patee su asiento en respuesta.

—Ah, Hiei, estas con nosotros.

Dijo ese infeliz como si no hubiera pasado nada.

—No pateen los asientos mocosos —Nos regañó Yukimi.

—Por Enma, me provocan dolor de cabeza —Respondí —Y tú ni se te ocurra reírte.

Mire a Yoite, tenía en toda la cara escrita su intención de reírse, y seguro ya se había imaginado cosas raras.

—Yo no estoy haciendo nada.

Respondió mientras miraba hacia la ventana, como si no lo conociera, me acomode en el asiento y me cruce de brazos, mi humor era pésimo gracias a ellos.

—¿Por qué está tan enojado?

Pregunto Yukimi mientras miraba por el espejo retrovisor.

—Porque lo fuimos a levantar, y se desveló anoche viendo una serie, aunque le dije que se durmiera temprano, ah y Miharu se sentó encima de él para despertarlo.

¿¡Todavía lo cuentas con ese cinismo!? ¿¡No olvidas contar que me mirabas cambiarme de ropa!? Y todavía se atreve a acusarme de ser yo el pervertido de los dos.

—¡No me dijiste que iba a venir también! —Me defendí.

—Te dije que si contaba con tu apoyo y dijiste que sí.

—¡Eso es muy vago!

—¿Lo es?

—¡Lo es! ¡Y tú deja de cambiarle a la radio!

Me iba a explotar la cabeza. Y no fue mejor durante el camino, Miharu no dejaba de molestar con comentarios listillos, ahora veía de dónde Yoite había sacado esas malas manías.

—¡Deja una sola estación maldición! —Le grite al demonio.

—Pero eso es muy aburrido… —Respondió.

—¡Basta! ¡Los voy a bajar en la siguiente estación! —Nos amenazó Yukimi.

Durante el camino no paro de usar esa amenaza, seguía esperando que me bajaran, cosa que nunca paso, ni siquiera cuando patee de nuevo el asiento.

—¡Basta! ¡Ultima advertencia! —Dijo Yukimi.

—¿No había sido la última la pasada? —Contesto Miharu.

—¡Esta vez es en serio! ¿Desde cuándo eres tan enérgico?

Para ese punto me rendí, era muy hiriente aceptarlo, pero ya no podía con Miharu, así que me puse a mirar por la ventana, Yoite quien había permanecido ajeno a todo se acercó para acurrucarse en mí, en respuesta le tomé la mano, había olvidado el motivo por el cual estábamos haciendo este viaje, seguro no la tenía fácil, iba a ver después de años al imbécil de su padre, entonces volví a sentirme inquieto, solo deseaba protegerlo de algún modo.

—Como sea, hemos llegado —Anuncio Yukimi.

Sentí como Yoite se tensó, el momento había llegado. Yukimi se estaciono y entonces bajamos, al parecer el encuentro era en un restaurante familiar, Yoite me echo una mirada y yo lo mire de vuelta.

—Si no quieres hacerlo…

Empezó a decir Yukimi, pero Yoite lo interrumpió.

—No, lo haré, estoy bien, esperen aquí.

—¿Seguro? —Pregunto Miharu.

—Sí —Respondió.

—Si necesitas ayuda, grita fuego —Dije.

Fue un comentario tonto, pero lo hice reír, y al menos disipé un poco sus nervios.

—¿Qué? —Pregunto.

—No lo sé, lo vi en la televisión —Me encogí de hombros.

—Tonto —Sonrió.

Bueno, por él podía hacerme el tonto ¿Qué importaba?

—Es él —Dijo Yukimi.

Volteamos y ahí estaba la persona que más daño le había hecho a Yoite, me sentí frustrado, quería desaparecerlo de la faz de la tierra, me enojaba el descaro de buscar a Yoite a estas alturas de la vida ¿Qué demonios buscaba? ¿Redención? Lo odiaba sin duda.

—Buenas tardes…

Saludo Yoite con una fría cortesía, el hombre nos miró a todos y luego se enfocó en Yoite,

—¿Entramos? —Pregunto.

Pude ver en esos ojos el desprecio asomándose, y lo odié aún más ¿Con qué derecho miraba así a Yoite? Yoite asintió, y nos dedicó una última mirada antes de seguirlo, y yo sentí mucho enojo, aprete el puño con rabia, si ese idiota lo lastimaba no iba en dudar para hacerle algo mucho peor, pero confiaba en Yoite, era fuerte, lo sabía, podría enfrentar esto por sí mismo.

—Bueno, queda esperar… —Dijo Yukimi.

Después de eso entro al auto para leer un poco, aunque se podía notar que estaba inquieto, yo me recargue en el auto y el demonio hizo lo mismo.

—Yoite estará bien… —Dijo.

Lo mire de reojo sin responder, ¿Qué podía decir? Pensábamos lo mismo, aunque en el fondo los dos sentíamos angustia, por un momento muy extraño pude comprender las emociones del chico a mi lado, su preocupación, su devoción, su amor a Yoite, pero no pude evitar envidiar la conexión que ambos tenían, el tiempo juntos era mucho mayor, incluso tal vez más sagrado.

—¿Qué te preocupa?

Pregunto mientras se sentaba en el cofre del auto.

—Creo que lo mismo que nos preocupa a todos hoy.

—No, entiendo eso, pero parece que piensas en algo ¿Qué es?

—¿Por qué tendría que decírtelo a ti?

—¿Por qué no? Pareciera que quieres escupirlo, tal vez quieres recriminarme algo.

—Ja, ¿A parte de tu tonta obsesión con la radio?

Miharu sonrió, me dio escalofríos la forma en cómo me miraba, así que desvié la mirada.

—¿Te molesta que Yoite me trajera?

—No, es obvio que lo haría.

—Para mí era obvio que te traería a ti.

—Ni siquiera me lo dijo directamente.

—¿Estas enojado por eso?

—No, no estoy enojado.

Realmente no lo estaba, sentía otra cosa, algo más pasaba por mis entrañas de forma molesta, pero seguía sin saber cómo explicarlo, ni siquiera era capaz de decírmelo a mí mismo.

—Él no quiere ser una molestia para ti, ¿Sabes? Le importas demasiado.

Guarde silencio ante eso, realmente no quería tener una conversación con este chico, pero siguió picando en mi paciencia.

—Pensó que, si te preguntaba directamente, lo rechazarías —Continuo.

—¿Por qué lo haría? Le dije que lo apoyaba, pero…

—¿Qué cosa?

Miharu me miro atento, y yo me sentí frustrado.

—No creo ser la persona correcta —Confese.

—¿Para Yoite?

—Para esto, para todo, no tengo idea de cómo ayudarlo, no sé cómo hacerlo sentir mejor, o que sea feliz, simplemente no tengo la respuesta, en cambio tú… Te envidio, seguro es más sencillo para ti.

Me sentí un gran tonto hablando de esto, pero al final Yukina tenía razón, me estaba haciendo daño a mí mismo.

—¿Envidia hacia mí? Eso es tonto.

—¿¡Ah!?

Iba a golpearlo.

—Conozco a Yoite de años, y realmente somos unidos, pero no fue por mí que brinco un balcón.

—¿Te lo dijo?

—Cosa de mejores amigos, casi hermanos, me lo dice todo, también sé que fuiste tan idiota con él anteriormente.

Sentí como si me pegara con una piedra, ni siquiera tuve modo de defenderme.

—Pero, él también empezó a hacer cosas diferentes, salir del cascaron, y eso fue desde que te conoció, fuiste la primera persona que busco cuando se desmorono, y estoy bien con eso, porque confió que cuidaras de él.

—¿No dijiste que fui idiota antes? ¿Qué te hace creer que podre cuidar de él?

—Si él no te importara no estarías aquí, no eres el tipo de persona que hace estas cosas por otros, creo que no eres nada amable, pero lo eres con él, y eso me basta.

—Ni siquiera sé que estoy haciendo.

Me cruce de brazos y mire al otro lado.

—No tienes que saberlo, Yoite no necesita de alguien que le resuelva la vida, o le de las respuestas, solo necesita que lo sostengas cuando siente que no puede más, que lo recibas cuando brinca el balcón, al final es Yoite quién tomara las decisiones sobre sí mismo, pero es importante para él saber que no está solo en ese camino que elija tomar.

—…

Cuando dijo eso, recordé como Yukina me abrazo y me dijo que contara con ella, aunque fue algo tan simple me sentí un poco mejor, entonces las palabras de este chico tomaban un sentido para mí.

— Tú y yo somos dos personas distintas, y vamos a tomar diferentes decisiones, pero al final buscamos lo mismo, que Yoite sea feliz, es lo único que importa —Continuo — No sé nada sobre ser la persona correcta, pero eres al que él quiere en su vida, y si no valoras eso, eres sin duda un tonto —Concluyo.

—Aunque me estas ayudando ahora, vas a seguir molestándome de todos modos en el futuro, ¿Cierto? —Pregunte.

—De eso no lo dudes.

Ya sabía.

—¡Yoite! ¿Cómo te sientes?

Pregunto Miharu cuando vio a Yoite volver, él camino directo hacia mí y se aferró a mí, lo sentí algo tembloroso, miré a Miharu, e hizo un movimiento de aprobación.

—Estoy bien, volvamos a casa —Respondió Yoite.

—¿Seguro?

Le pregunte mientras le daba unos golpecitos en la espalda para animarlo, él asintió.

—Volvamos.

Durante el camino de regreso nadie dijo nada, era como si temiéramos romper algo si se nos ocurría movernos un poco, mantuve mis ojos cerrados pensando en mi conversación con Miharu, no estaba seguro de cuáles eran las mejores decisiones, y creo que en el futuro tampoco lo sabría bien, pero si Yoite confiaba en mí, debía valorar eso, y tratar de hacer lo mejor posible para ser su apoyo, aunque eso parecía demasiado complicado realmente.

De pronto mis pensamientos fueron interrumpidos, Yoite me estaba picoteando la nariz por algún motivo extraño, así que lo mire.

—¿Qué tienes tú con mi nariz estos días?

—¿Uh? No lo sé ¿Es bonita?

¡Este sujeto!

—¿¡Qué tiene de bonita una nariz!?

¡Me iba a aniquilar a este paso! Miharu pareció querer reírse, mientras yo sentía que mi rostro se ponía caliente, demonios.

—Mocosos…

Dijo Yukimi con una sonrisa, y bueno, ahora se sentía menos pesado el ambiente, podíamos movernos de nuevo, y sobre todo hablar.

Cuando volvimos pasamos un rato más en casa de Yoite, podía tolerar a Miharu un poco más que antes, y debía aceptar que lo miraba con otros ojos, aun creía que era molesto, pero era bueno que estuviera presente, pude entender la importancia de ese chico en la vida de Yoite. Cuando Miharu se marchó, y Yukimi se puso a lo suyo, yo aun no me sentía listo para irme, así que pase otro rato en el cuarto de Yoite, y puse el CD que le regale, Yoite se había recostado en su cama, parecía sentirse cansado de este día, nadie le pregunto nada sobre lo que hablo con su padre, y él tampoco parecía querer decir mucho, pero nos aseguró que ahora estaba bien.

Me acerque y me acosté a su lado mientras él mantenía sus ojos cerrados, sin duda se veía diferente a anoche, cuando las lágrimas se atoraban en sus pestañas, ahora parecía verse tranquilo.

—Entonces, ¿Termino? —Pregunte.

—Termino.

—Eso es bueno.

—Gracias por apoyarme.

Mmn.

Antes sentía que no hacía nada importante, pero parecía que para él sí lo era, así que me alegraba realmente ser de ayuda para Yoite, el peso que antes cargaba, y las cosas que me inquietaban se habían ido.

—Hiei ¿Tú qué harías si tu padre decidiera buscarlos?

—Romperle el brazo.

—…

—Hablo en serio.

Y era en serio, no dejaría a ese idiota acercarse a nosotros.

—Te creo, pero no quiero un novio con antecedentes penales, por favor, no le rompas el brazo a nadie.

Me reí, creo que era un poco tarde, como tal no fui a juicio o algo, pero ya estaba en la mira de la justicia.

—Es un poco tarde para eso, tengo una orden de alejamiento ¿Lo olvidas?

—Cierto, me junte con el demonio, a veces eres tan lindo que lo olvido.

—¿Soy lindo? No pensabas lo mismo cuando peleábamos.

—Por eso dije que a veces lo eras, las otras eres un cretino.

—Tú no te quedas atrás.

Yoite sonrió, y se acercó de manera que nuestros rostros quedaron uno frente al otro, lo miré alzando mi ceja por el repentino acercamiento, estaba muy centrado en él que había olvidado que la música estaba puesta, aunque seguí sin seguirle el ritmo por mirar a Yoite, me sentía tranquilo al mirarlo, la forma en como su rostro se suavizaba, y la forma en como sus ojos se cerraban y sus parpados temblaban, podía notar sus pestañas, y como sus labios se curveaban con pequeñas sonrisas, parecía disfrutar de la música, y yo disfrutaba de mirarlo.

—Te amo… —Susurro.

Mi corazón se sintió tan cálido, era la primera vez que me lo decía, y la manera tan suave en cómo fue pronunciado por sus labios se sintió demasiado especial, era como si fuera una magia que no había visto antes; Yoite entonces abrió sus ojos, y me vi reflejado en el bonito color azul de estos.

—Yo también te amo, Yoite.

Respondí con una sinceridad que no me creía capaz de expresar, entonces pude ver como mostraba una gran sonrisa, y pensé nuevamente en lo bonito que era cuando sonreía así, correspondí, y empecé a llenar de besos su rostro, desde su frente hasta su barbilla para terminar en sus labios, ya lo sabía de antes que lo amaba, pero hoy solo pude confirmar lo mucho que lo hacía.

—Te amo como no tienes idea… —Susurre.

—Gracias por amarme —Respondió.

Nos abrazamos, mientras seguíamos acurrucados en la cama y la música seguía sonando en el fondo, entonces pensé en que siempre cuidaría a esta persona sin importar nada, era mi preciado Yoite después de todo.

Notas del autor

Siempre he pensado que el amor de estos dos podría ser algo especial y único, no son el tipo de persona que abre su corazón tan fácilmente, pero cuando pasa, sería un amor que busca proteger, y que busca ser protegido, y es lo que suelo buscar expresar cuando escribo de ellos, es mi visión de esta pareja.

Quise poner a un Hiei inquieto ante nuevos sentimientos, siempre ha sido indiferente a las emociones y nunca ha explorado lo que siente realmente, pero desde que conoció a Yoite y empezó a sentir nuevas cosas no es algo que pueda evadir, es entonces cuando entiende que proteger a otros no necesariamente implica ser un héroe con todas las respuestas (o patear gente hasta el infierno) con el simple hecho de estar presente, abrir una ventana y abrazar al otro ya estas cuidándolo.

El enfoque de estos dos capítulos cambio mucho en comparación a su primera versión, y me gusta el cambio, incluso cambie los nombres de los capítulos, antes era pasado e inseguridad, creo que temor e inquietud les va más actualmente.