Advertencias: AU-OOC-Boys Love-Crack shipps +18; este capítulo contiene escenas de sexo entre chicos, leer con precaución.
Yu Yu hakusho y Nabari no ou, así como YUGI-OH! No me pertenecen, sus personajes, así como las series son de sus respectivos autores, esta historia va con el fin de mi entretenimiento y el de los lectores.
Capítulo 37: Postre sabor Café
Podía escuchar el sonido de las cigarras mientras el asfixiante calor me sofocaba y la bebida en mi mano empezaba a calentarse, veía como unos niños jugaban en una fuente en el centro de la plaza echándose agua entre ellos y metiéndose a esta, incluso un perro parecía disfrutar de flotar dentro del agua, era un sábado muy caluroso y el único motivo de que hubiera decidido salir era…
—Listo ¿Nos vamos?
Hiei, se paró enfrente de mí mientras miraba hacia donde me encontraba sentado, creo que era de esas pocas veces que tenía que levantar la cabeza para mirarlo. Pude notar mejor el estampado de dragón en su camiseta negra; hoy usaba ropa en su totalidad de color negro, unos pantalones cortos con unas cadenas colgando, unos tenis del mismo color oscuro, y esa camiseta con el dragón negro con ojos rojos mirando salvajemente amenazando por salirse de ese estampado.
—Creo que mi cerebro se derritió —Respondí.
—Espero que no, aun no me terminas de explicar la tarea.
Respondió mientras me ofrecía su mano para ayudarme a ponerme de pie, aunque había elegido sentarme en una banqueta bajo un árbol realmente aún se podía sentir caliente el concreto; tomé su mano y me puse de pie.
—No estarías en problemas si hubieras empezado la tarea antes.
Hiei puso los ojos en blanco.
—Ha habido muchas emociones fuertes estos días, no me culpes.
—El único que ha vivido emociones fuertes soy yo, además las primeras semanas fueron tranquilas ¿De qué hablas?
—Me dolió tu ausencia, ¿No es suficientemente fuerte para ti?
Hiei puso su mano en su pecho como si estuviera dolido, aprendiendo malas manías al parecer, no funcionaba.
—No —Respondí.
—Que horrible novio eres…
—Lo sé.
—¿No me vas a compensar?
—No te voy a pasar la tarea.
Hiei chasqueo la lengua y empezó a caminar, así que lo seguí.
—Creo que no tienes cara para quejarte de la tarea cuando estás aquí perdiendo el tiempo —Dije mientras igualaba su ritmo.
—No estoy perdiendo el tiempo, te traje a una linda cita ¿No querías ir al acuario? Insististe tanto.
—Nunca dije tal cosa, además, Jonouchi fue quien te dio las entradas, aunque, no entiendo el motivo.
Ladee ligeramente la cabeza, Hiei se encogió de hombros.
La realidad es que Hiei estaba huyendo de su madre, hoy íbamos a tener la tan esperada cena, y Hiei tan solo entro a mi cuarto y me obligo a salir con él, a pesar de que se pronosticaba uno de los días más calurosos del año, en ese momento reconsidere mi noviazgo. Al principio no teníamos un plan, pero Jonouchi entro en escena cuando llamó a Hiei y le dijo sobre unas entradas al acuario que quería darle en agradecimiento, Hiei no me quiso decir a lo que se refería el chico, simplemente me arrastro hasta la plaza, me compró un refresco y lo demás es historia.
Cuando llegamos al acuario para mi sorpresa no había una gran fila, tal vez era debido al horario, y al calor infernal, aunque aún había gente en la plaza actuando como si fuera un día hermoso y no un infierno en la tierra.
—¿Por qué arrugas la nariz ahora?
—Arrugo ¿Qué?
Hiei me sacó de mis pensamientos tan abruptamente, lo voltee a ver confundido, estaba haciendo ¿Qué? Él pareció percatarse de algo y negó.
—No, nada.
—¿Estaba arrugando la nariz? ¿Cómo es posible eso?
Me toque mi nariz, bastante confundido ¿Se podía arrugar?
—Olvídalo, a lo que me refiero es ¿Por qué estas molesto? ¿Te molesta la idea de entrar?
Dejé de tocarme la nariz y negué.
—Solo me molesta el calor, el acuario está bien.
—¿Habías venido antes?
Hiei le paso las entradas a la chica de la puerta, ella sonrió gentilmente y nos saludó, luego nos dio el paso, el lugar era bastante grande y eso que apenas era la entrada.
—Una vez —Respondí a la pregunta de Hiei —En la primaria, una excursión.
—Yo nunca había ido a ninguno.
—¿Por qué?
—Cuando mi grado fue de excursión mi brazo estaba roto, y mi madre en ese tiempo no tenía dinero como para gastar en esas cosas, y después, realmente nunca me intereso hacerlo.
Hiei se acercó a un mapa del lugar, y lo observo detenidamente con ese rostro serio que lo caracterizaba, mientras yo lo mire fijamente, entonces, decidí ignorar mis propias quejas, aunque dijera que no le interesaba, creo que en el fondo estaba emocionado de estar aquí, me acerque y mire junto a él aquel mapa mientras decidíamos a dónde ir primero.
Empezamos a explorar aquel gran lugar, había grandes peceras con distintas especies marinas, y el lugar se sentía fresco así que fue fácil relajarme mientras miraba fijamente a los ojos de un pez obeso.
—Creo que le agradas —Dijo Hiei.
—Creo que quiere comerme —Respondí.
Hiei soltó una ligera risita.
—No va a sacar mucho de ti.
—Ajá… ¿Qué quieres decir con eso?
Voltee a ver a Hiei ofendido, él se rio un poco más y tomo mi mano para jalarme lejos del pez.
—Nada, vamos a ver ese pez globo.
Se apresuro a llevarme, mientras pude notar una ligera sonrisa en su rostro el cual se pintaba de tonos azulados debido a la poca luz que se filtraba entre las peceras, y aquel lugar con luces tenues, entonces inevitablemente sonreí también, y sujeté su mano mientras le seguía el ritmo, y durante un largo rato, no lo solté.
Estuvimos un largo tiempo recorriendo ese gran lugar, y después de que Hiei interactuara con los pingüinos (por algún motivo), me sentía realmente agotado, me senté en una banca mientras en los parlantes se anunciaba el espectáculo de los delfines, mire a Hiei quien estaba frente a una de las peceras observando un grupo de peces nadar juntos, estiro su mano como si quisiera tocarlos, parecía estar sumergido en sus pensamientos, y por un momento pude observar a ese pequeño niño que se había perdido de una excursión que tal vez estuvo esperando por meses, todo porque el violento de su padre le había roto el brazo y él mintió diciendo que había sido su culpa, entonces, tal vez, se dijo a sí mismo que el acuario no era realmente la gran cosa, me sentí triste, e impotente.
—¿Quieres algo de beber?
Pregunto Hiei, quien en algún punto se había acercado a mí, lo observé y le sonreí.
—Hiei.
—¿Uh?
—La próxima vez, volvamos de nuevo.
Hiei pareció quedarse sin palabras, así que simplemente sonrió un poco y asintió.
—Iré al baño un momento —Anuncio.
Asentí y lo vi marcharse mientras yo pensaba en las cosas que podíamos hacer en nuestras próximas salidas, había mucho que inesperadamente quería hacer junto a él, y pensé en que teníamos toda la vida por delante, aquel pensamiento me hizo darme cuenta de que Hiei se había vuelto tan indispensable en mi vida que lo veía en ella por muchos años, incluso me costaba imaginar mi mundo sin él, llegó tan abruptamente a mí como un torbellino, pero, realmente estaba feliz de que fuera así.
Me levanté de mi lugar para caminar un poco, pues sentí que se me acalambraban los pies, en ese momento la gente estaba en el espectáculo de delfines así que el lugar estaba algo solitario y aproveché para moverme sin preocupaciones, aunque, realmente estaba condenado a quedar envuelto en los desenlaces románticos de los demás.
—Seto… Realmente este es lugar es precioso.
Dijo la chica de cabello platinado ¿De todos los lugares me los tuve que encontrar aquí? ¿¡En mis preciadas vacaciones!?
Kisara puso con cuidado sus manos sobre el vidrió frente suyo mientras veía unos peces nadar con calma, el reflejo de su rostro en el vidrió podía mostrar lo feliz que se encontraba, Kaiba entonces se acercó, y estando detrás de la chica coloco gentilmente sus manos sobre las de ella que seguían posadas sobre aquel vidrió, él beso suavemente la cabeza de la chica y ella se sonrojo ante estos actos de intimidad, y yo gire sobre mis talones y me di vuelta, pero choque con el inoportuno de mi novio así que solté un grito ahogado del susto, a pesar de haber acallado mi grito la pareja se percató de nuestra presencia.
—¡Me asustaste, tonto! —Me quejé.
—¿¡A dónde fuiste tan de repente!? —Me reclamó.
—Se me durmió el pie, olvida eso, vámonos…
Kaiba aclaro su garganta, y ambos volteamos, el sujeto nos miró como si fuéramos un par de microbios invadiendo su espacio vital, Kisara por su lado se veía algo avergonzada.
—Ah, la albina de la biblioteca.
Dijo Hiei sin darle mucha importancia.
—Que sorpresa verlos por aquí…
Ella sonrió gentilmente, entonces me pregunte ¿Por qué una chica tan amable estaba saliendo con el patán de Seto Kaiba? Bueno, yo salía con este enano de mal genio ¿Tenía cara para criticar a las parejas de otros?
De pronto nos quedamos en un silencio muy incómodo, ni Hiei ni yo dijimos nada, no éramos los mejores entrando en una conversación, Kaiba obviamente no le interesaba conversar con nosotros y Kisara empezaba a ponerse nerviosa.
—Emm ¿Vinieron juntos? —Pregunto ella.
—Sí —Respondió Hiei —¿Viniste con… Él?
Hiei se quedó mirando a Kaiba, estaba seguro que en el almacén de sus recuerdos ya había desechado su nombre, Kaiba pareció mal interpretar la forma en cómo Hiei se expresó y lo miró de mala gana mientras se cruzaba de brazos en una pose muy rígida.
—Ja, este lugar es parte de la corporación Kaiba ¿Venir conmigo? Este lugar es mío, ten cuidado en cómo hablas.
Cuando Kaiba dijo aquello, empecé a notar algo obvio que ignore todo este tiempo, había logotipos con las iniciales KC por todo el lugar, no le di importancia, pero era el claro ejemplo de que el chico rico decía la verdad, Hiei por su lado, más que darle importancia a eso frunció el entrecejo, claramente a él tampoco le gusto la forma tan prepotente en cómo Kaiba le hablo, mejor me lo llevaba antes de que quisiera iniciar una pelea y nos vetaran del lugar para siempre.
—Ja, ¿A quién demonios le importa quién seas?
Le cubrí la boca a Hiei antes de que su sonrisa burlona nos diera un pase directo al infierno, mire a Kisara suplicante, ella entendió el mensaje y se acercó a Kaiba para tranquilizarlo, puso sus manos en su hombro, el sujeto relajo su postura un poco.
—Nos vemos en la escuela…
Dije en forma de despedida, Kisara asintió, y entonces arrastre a Hiei lejos de ellos.
Hiei se dejó llevar de mala gana, y cuando estuvimos lejos de ellos, pude soltar el aliento que había contenido dentro de mi pecho.
—¿¡Te da miedo ese patán!?
Pregunto Hiei aun con deseos de echar bronca, negué.
—¿No escuchaste? El acuario es de su familia.
—¿¡Y qué con eso!?
Hiei se cruzó de brazos claramente molesto.
—No quiero que nos echen, en verdad quiero volver contigo la próxima vez…
Mis palabras sonaron algo lamentables así que me avergoncé de ellas, mire a Hiei para decirle que lo olvidara, pero su rostro antes molesto ahora se veía entre consternado y algo apenado, un rubor subió a sus mejillas y desvió la mirada mientras fruncía el ceño.
—Tonto… Hay mejores acuarios.
—Pero, este es al primero que venimos juntos.
—Eres… Un tonto.
—Lo sé.
Hiei se acercó a mí y pego su cabeza a mi pecho, se quedó un rato así y lo deje hacerlo, aunque, realmente no sabía dónde poner mis manos así que simplemente las deje a mi costado, cuando se sintió más tranquilo decidimos que era momento de volver a casa.
—Es inevitable ¿No? —Pregunte.
—¿Cenar con la exagerada de mi madre? Me temó que sí.
Mire en dirección a su casa, si era sincero me ponía un tanto nervioso esta cena, me agradaba la familia de Hiei, pero, no estaba seguro qué esperar, tal vez solo lo estaba pensando mucho nada podía ser peor que mi experiencia de hace días, solo que esto era un tipo de inquietud diferente.
—Llevaremos el postre —Anuncie.
—No tienen que hacerlo.
—Queremos hacerlo, te veo al rato.
Él asintió y entro a su casa, no sin antes tomar una bocanada de aire, sonreí al verlo hacer eso, luego entre a mi casa, Yukimi estaba sacando los ingredientes para el mont blanc.
—¿Necesitas ayuda?
Pregunte mientras me paraba en el marco de la puerta y miraba todo puesto en la mesa, Yukimi se dio un golpe con el refrigerador al escucharme tan de pronto, soltó un suave quejido y me miro mientras se sobaba la nuca.
—Un par de manos extras me vendrían bien —Respondió.
Asentí, fui a lavarme mis manos y tome un delantal, preparar postres siempre era un proceso muy delicado, si algo salía mal, todo lo haría, y por algún motivo ese punto me hizo sentir dolor de estómago, Yukimi me miro de una forma que no logre descifrar.
—¿Pasa algo? —Pregunte confundido.
—No, solo, tenía tiempo sin verte por aquí.
Dijo mientras sacaba el libro de recetas.
—¿Uh?
No estaba seguro a qué se refería con "por aquí" ¿Aquí dónde? ¿La cocina?
—No, no importa, es bueno que estes de ánimo.
Dijo mientras pasaba las hojas buscando la receta, yo seguía sin comprender a qué se refería ¿Estaba de ánimo? Me dolía el estómago por algún motivo, eso no parecía del todo estar de ánimo.
Ignore las extrañas palabras de Yukimi y me puse a preparar las cosas, recordaba de memoria la receta después de todo, Yukimi por su lado permaneció callado un rato como si pensara en algo más, estaba actuando algo raro.
—¿Estas bien con todo esto?
Pregunto Yukimi después de un largo rato de silencio mientras me ponía a batir, él parecía mirar el libro de recetas sin estarlo viendo realmente.
—¿Con qué?
Respondí con otra pregunta, mientras trazaba tres círculos en una bandeja y lo colocaba en el horno.
—Ya sabes, la cena.
—Hina y Yukina son agradables, no tengo motivos para no estar bien en cenar con ellas.
Aunque, si era sincero, ahora que todos sabían sobre mi relación con Hiei no estaba seguro cómo continuaría todo, Hina parecía excepcionalmente emocionada, y era lindo, creo que otra madre estaría furiosa de que su hijo saliera con otro chico, entonces deje de posar mis ojos en el horno y mire a Yukimi, él lo noto de inmediato.
—¿Qué ocurre?
—¿Tú estás bien? —Pregunte.
—¿Con la cena?
Asentí, él se cruzó de brazos y miro hacia otro lado como si pensara un poco en todo.
—Han pasado muchas cosas en tan poco tiempo, Yoite, de pronto empiezas a tener comportamientos tan extraños, llorar por cosas que no me explicas, enojarte, y pasar mucho tiempo con el chico de a lado, es decir, ya te había dicho que estaba bien con todo eso, tan solo necesito adaptarme a esta nueva rutina, y al hecho que estas creciendo y tomando tus propias decisiones.
Baje la mirada un momento, y mire mis manos como si hubiera algo interesante en ellas, las abrí y cerré un par de veces.
—¿En verdad no te molesta?
Pregunte después de un rato en silencio, Yukimi me miró.
—No, está bien, más que molestarme me preocupa que sea mucho para ti, no eres un chico que conviva con otros de buenas a primeras.
—Ellas me agradan…
—Eso es bueno.
—¿Estas bien con que sea Hiei?
Yo había asumido que el asunto de que fuera un chico no era un problema para él, pero era la primera vez que le preguntaba tan directamente sobre ello, Yukimi pareció procesar mi pregunta hasta que entendió a lo que me refería.
—Si está bien para ti lo está para mí, es la persona que elegiste no me voy a entrometer, y tampoco dejaras de ser Yoite, eres el mismo, siempre serás el mismo para mí.
Voltee a verlo, y él parecía nuevamente avergonzado con todo el asunto.
—Si es lo que quieres, es lo correcto, Yoite.
—Gracias… —Susurre.
En ese momento el sonido del timbre llamó nuestra atención, Yukimi fue a abrir mientras yo volvía a mirar el horno, esto tomaría tiempo.
—¿Qué haces aquí Kazuho?
Pregunto Yukimi sorprendido, a lo que también me sorprendí, me asome un poco y mire a la hermana de Yukimi.
—¿No puedo visitar a mi hermano? ¿Dónde está Yoite?
Ella venía con algunos regalos, se los paso a Yukimi.
—En la cocina ¿Vas a quedarte mucho? Tenemos planes —Respondió él.
—¿Qué planes? ¡Hola Yoite!
Me saludo cuando me acerque tímidamente a ellos.
—Una cena con los vecinos.
Ella se sorprendió.
—¿Cenar con los vecinos? ¿Ustedes?
—¿Qué tiene de raro?
Respondió Yukimi mientras dejaba los regalos en la mesita de la sala.
—Es bastante extraño, a decir verdad.
—Bueno, Yoite es cercano al hijo de la vecina, van al mismo colegio, el chico que te conté que lo encontró la vez que desapareció.
Kazuho choco su puño con su mano como si hubiera hecho conexiones.
—¡Lo recuerdo! Hiei ¿Cierto?
Ella me miró y asentí algo avergonzado.
—Lo recuerdo, ha ido un par de veces a la enfermería, no recuerdo que me dijeras que era vecino de ustedes.
—Tal vez lo omití, no importa —Respondió Yukimi.
—¿A qué se debe la cena? —Pregunto ella sonriendo.
Yukimi y yo entonces nos miramos nerviosos, ella lo notó y alzó la ceja.
—No hay un motivo, ¿Por qué debería existir alguno? Solo somos dos familias reunidas para cenar.
Yukimi sonrió nervioso, o fue un intento de sonrisa.
—¡Oh! Entonces si es una cena familiar no les molestará que asista.
—¿Qué? Bueno, no, pero, sería inoportuno, ¿Verdad, Yoite?
Pose mis ojos en ambos mientras guardaba silencio.
—¿Inoportuno? ¡Soy como la tía de Yoite! ¿Qué tiene de malo? ¿Verdad, Yoite?
Volví a mirarlos en silencio, escuché el horno y los deje solos, el mont blanc me necesitaba más en estos momentos.
Ellos continuaron discutiendo el asunto, mientras yo preparaba la crema de castañas, después de un rato escuche a Yukimi llamar a Hina, al parecer Kazuho lo había convencido de invitarla a la cena, ella entro a la cocina y me miro.
—¿Qué preparas?
—Mont blanc —Respondí.
—Debe ser una cena importante no preparas ese postre al menos que lo sea, la última vez fue cuando estabas en la secundaria, para mi aniversario de bodas de aquel año.
—En realidad, fue idea de Yukimi, tal vez solo le gusta.
Ella se rio.
—Tal vez —Respondió.
Luego tomo el libro de recetas y lo leyó un rato mientras yo me concentraba en el postre.
—En realidad, sí es importante.
Comente mientras dejaba un momento el postre casi terminado.
—¿En serio? Hiei parece un buen chico.
—Lo es, tiene un carácter horrible, y es algo antisocial, pero, es bueno.
—Pude notarlo las veces que lo vi.
Respondió ella mientras pasaba de página.
—En realidad, estamos saliendo —Confese.
Espere su reacción, ella dejo el libro de lado y me miró, aunque su sonrisa no se borró en ningún momento.
—Entiendo.
—¿No te molesta?
—No, creo que en cierto modo lo sabía.
¿¡Lo sabía!? ¿¡De qué hablaba? Intente no verme consternado por su respuesta a pesar de que lo estaba y mucho.
—¿Lo sabías?
—Aquella vez, en la enfermería él sujetaba tu rostro y se apartaron tan pronto como entre, como si hicieran algo malo.
Ella soltó una suave risilla.
—Bueno, yo…
—Solo supuse lo que pasaba.
Ella miro el libro de nuevo antes de cerrarlo y dejarlo en su lugar, yo por mi lado me sentí algo apenado, incluso expuesto.
—Además —Continuo —Yoite, soy la enfermera de tu colegio, ¿No crees que me llegan un par de chismes?
Ella se rio como si eso fuera divertido, y yo quería enterrar mi cara en el mont blanc.
—Te dejo terminar, oh, por cierto.
—¿Sí?
La voltee a ver, ella sonrió de nuevo.
—Gracias por contármelo.
Entonces salió de la cocina, mire el postre casi terminado de nuevo.
La noche llegó más pronto de lo que había esperado, no estaba seguro qué usar para la cena, pero opte por algo casual y oscuro, de todos modos, no era como si fuera una cena de compromiso o algo así, y aun pensaba que era demasiado exagerado, en estos momentos era cuando entendía al Hiei que gritaba por la ventana aquel día.
—¡Bienvenidos! ¡Adelante!
Nos recibió Hina con mucha emoción; usaba un bonito vestido color aqua similar al color de su cabello, Yukina se acercó y le pase el postre, ella usaba un vestido azul cielo, y su cabello estaba trenzado se veía bastante bonita, tomo el postre y me sonrió.
—Luce delicioso.
Asentí ante su comentario.
—Espero no les moleste que me haya invitado —Dijo Kazuho —Mucho gusto, soy Kazuho Amatatsu.
—¡Para nada! La familia de Yoite siempre es bienvenida, soy Hina.
Kazuho le paso una botella de vino que había traído con los regalos, y no participe más en su conversación pues Hiei bajo de las escalares y se acercó a mí; usaba una camisa negra de vestir, un chaleco rojo con un pantalón oscuro, no pude evitar pensar en lo bien que se veía, y me arrepentí de mi insulso atuendo.
—No te rías de mi ropa, mi mamá me obligo, ella piensa que nos vamos a casar, o que sé yo, no quiero imaginar cómo se pondría si le dijera que me caso mañana.
—Te ves bien… —Susurre.
Él me miro y sonrió, entonces respondió.
—Tú igual.
Ambos nos miramos con una sonrisa boba y él me toco el brazo, luego desviamos la mirada sonrojados al darnos cuenta de nuestro extraño coqueteo, mire hacia los adultos que por suerte seguían metidos en su conversación de vinos, y nos alejamos un poco el uno del otro.
—La cena está lista, pueden pasar.
Dijo Yukina amablemente así que nos dirigimos a la mesa, Kazuho había congeniado muy bien con Hina así que la cena fue bastante animada con ellas conversando, Hina quedó maravillada al saber que Kazuho era la enfermera de la escuela, Yukimi después de unos tragos parecía menos tensó y se centró en la conversación, yo me dedique a comer, la cena era muy buena, y por ratos, Hiei me daba patadas bajo la mesa por lo que iniciábamos una lucha de patadas no muy fuertes.
—Al menos se olvidaron de nosotros… —Susurro Hiei.
—Pensé que sería peor, creo que fue bueno que Kazuho viniera, tú mamá está maravillada con ella.
—Mamá no tiene muchas amigas, así que está bien.
—¿Qué tal la comida?
Pregunto Yukina, ambos la miramos, no me había fijado mucho en lo que ella hacía así que asumí que estuvo comiendo tranquila todo este tiempo.
—Está bien —Respondió Hiei.
—Delicioso, gracias —Asentí.
—¡Me alegro! Prepare todo pensando en ustedes.
—No era necesario, realmente mamá y tú están llevando todo tan lejos.
Hiei chasqueo la lengua, ella sonrió.
—Solo estamos felices por ambos, es nuestra forma de decirles que los apoyamos, así que Yoite, cuenta siempre con nosotras.
La mire, y luego mire a Hina quien reía junto a Yukimi y Kazuho, y toda inquietud que sentí antes desapareció y fue remplazada por un sentimiento de felicidad, no tenía que pasar algo en concreto, solo era una cena con la familia, tal vez una de tantas.
—Gracias, Yukina —Respondí.
Ella sonrió con dulzura.
—Entonces chicos, ¿Qué tal van los deberes? ¿Ya terminaron su tarea?
Pregunto Hina centrando su atención en nosotros tres.
—La termine la semana pasada —Respondió Yukina —En verdad quiero ir a la piscina con Keiko y Botan, así que me apresure.
—Eso es bueno, cariño ¿Y ustedes?
—También la terminé la semana pasada… —Respondí.
—Eso me imagine, estás criando a un gran chico.
Dijo Hina mirando a Yukimi, Yukimi se rasco la nuca, avergonzado del repentino elogio.
—¡Claro! Aunque, Yoite siempre ha sido un niño muy responsable e inteligente.
Dijo animada Kazuho, avergonzándome ahora a mí.
—Por eso me pone tan contenta que este con Hiei, confió que le pegue alguna que otra cosa.
Ambas mujeres rieron mientras que Hiei se quedó callado metiéndose un trozo de pan a la boca, fue entonces que todos los ojos se centraron en él, y bueno, yo sabía que no llevaba ni la mitad de su tarea, así que sentí algo de remordimiento por no haberlo puesto a hacer su tarea antes.
—¿Hiei? —Llamó Hina.
—¿Qué? —Respondió él.
—¿Hiciste la tarea?
—No.
Silencio total, aparte de todo, era un sin vergüenza.
—Te lo encargo mucho, Yoite —Hina me miró.
—Oye —Replico Hiei.
—Haré lo mejor que pueda —Respondí.
—¿¡Ah!? ¡No hablen de mi como si fuera un niño pequeño!
—¿Comemos el postre?
Hina paso de largo del mal humorado Hiei, entonces todo el buen ánimo volvió a la mesa, mientras Yukina iba por el mont blanc que preparé no pude evitar soltar una pequeña risilla, Hiei entonces me piso.
—¡No te burles!
—Es tú culpa, si tan solo hubieras hecho la tarea.
Ignore su pisotón y lo mire serio, Hiei chasqueo la lengua y se cruzó de brazos.
Cuando Yukina sirvió el postre me sentí de nuevo nervioso así que mire reojo a Hiei, quien seguía mal humorado, cuando empezó a comer su rostro se suavizo un poco y pareció disfrutar del mont blanc entonces me sentí más tranquilo al respecto y empecé a comer, pero luego me atragante cuando Kazuho hablo.
—Yoite preparo el postre ¿No creen que es muy bueno en ello?
—¿¡En serio!? ¡Asombroso! Yoite, eres una caja de sorpresas —Dijo Hina —¿No piensas lo mismo, Hiei?
No pude evitar sonrojarme al punto que no me atreví a mirar a Hiei ¿Era necesario esto? No paraban de hablar tan bien de mí, no era tan bueno como lo hacían ver.
—Sí, él es increíble…
Respondió Hiei, me sorprendí y volteé a verlo, él seguía comiendo con un rostro tranquilo, mientras yo sentí mi corazón y estomago agitarse ¿En verdad pensaba eso de mí? Mi rostro seguía ardiendo.
La cena finalizo sin más problema, los adultos continuaron bebiendo y charlando, creo que estaban ebrios, Yukina recogió todo y la ayudamos a lavar los platos, aunque insistió en hacerlo ella al final cedió a la ayuda, cuando terminamos ella se despidió y fue a descansar, nosotros optamos por salir a tomar aire dejando a los ebrios y alegres adultos seguir con la fiesta.
—Ellos no paraban de decir cosas tan buenas de mí, creía que iba a morir.
Dije mientras soltaba un largo suspiro.
—Bueno, al menos Hina no te hizo preguntas como qué planeas hacer en el futuro, y cómo planeas mantener a su precioso hijo —Bromeo Hiei.
Le di un golpe en el hombro, y en respuesta se rio.
—¿Mantenerte? Creía que tú me ibas a mantener a mí, esto no era parte del trato —me queje.
—Demasiado tarde, está fue una cena de compromiso ahora debes llevarme a tu casa.
—Eso sí lo puedo hacer ¿Vamos a mi cuarto?
Ambos nos quedamos en silencio, de nuevo mi rostro ardió y el estómago se me removió, aquello parecía una proposición muy atrevida.
—No, no me refería a eso… Me refería… Olvídalo.
Me cubrí el rostro, y Hiei me tomo la otra mano, lo mire y asintió.
—Vamos —Dijo.
—¿Eh?
Empezó a caminar y llevarme con él, ¿A qué se refería? ¿En verdad íbamos a ir a mi cuarto? ¿¡A qué!?
Entramos a mi casa que se encontraba con las luces apagadas, ignoramos eso y subimos, cuando entramos a mi cuarto encendí la luz, aunque pude notar el temblor en mi mano cuando toqué el interruptor ¿Por qué? Vamos, estaba pensando de más, Hiei tal vez solo quería alejarse del ambiente de fiesta de su casa, era normal.
Voltee y él estaba sentado en mi cama mirando una almohada, trague seco y me acerque para sentarme a su lado, ambos nos quedamos en silencio un momento.
—Y bien ¿Qué hacemos?
Me atreví a preguntar mientras jugaba con mis dedos, los nervios no dejaban mi cuerpo era como si estuviera esperando algo más, y sabía perfectamente bien qué.
—¿Sigues estando de acuerdo con eso? —Pregunto él.
—Con… ¿Con qué?
—Ya sabes… Hacerlo —Él me observo.
Sentí que la sensación en mi estomago aumentaba como si fueran mariposas salvajes golpeando las paredes. Recordé las veces que le dije que estaba de acuerdo, una cosa fue acceder en esos momentos, pero ahora cuando parecíamos estar cercas de realmente hacerlo fue cuando sentí que me iba a derrumbar de los nervios.
—Si no quieres, no importa —Respondió Hiei —Podemos ver una película.
Estaba por ponerse de pie, pero lo detuve, sujete su brazo a pesar de que mi mano temblaba, él me miro.
—Sigo de acuerdo…
Y antes de que dijera algo más, lo bese.
Hiei pareció quedarse quieto, no me atreví a abrir los ojos para ver su reacción, pero no tardo en corresponder a mi beso, puso sus manos en mis brazos y luego me empujo hacia la cama quedando recostado encima de mí, estuvimos un largo rato besándonos, al inicio fue suave, lento, pero conforme avanzaba los besos se volvieron más atrevidos, pude sentir la sensación de su lengua rozando la mía, seguía siendo un novato para ese tipo de besos aun si ya nos habíamos besado así anteriormente, incluso nuestros dientes chocaron un par de veces, pero no nos importó realmente, era agradable, incluso si aun sentíamos el sabor de la cena en nuestro aliento, no pude evitar reírme en medio del beso.
—¿Qué?
Pregunto Hiei jadeante.
—Debimos lavarnos los dientes…
—¿En serio te estás fijando en eso?
—Estoy nervioso no puedo evitarlo.
Volví a reír, Hiei puso los ojos en blanco, y luego me mordió el labio inferior, solté un extraño sonido cuando hizo eso y me sonrojé.
—Entonces te haré concentrarte en otra cosa…
Me quedé sin palabras, sobre todo cuando empezó a besarme en el cuello, aquella sensación fue muy extraña, pero no me desagrado en absoluto, cuando beso y lamio esa cicatriz que tanto anhelaba ignorar de nuevo aquellos sonidos escaparon de mi boca, y me apene, eran demasiado extraños quería callarlos, pero, empezaban a aumentar con cada beso que él depositaba en mi cuello, él saco mi camisa dejando mi pecho visible, el corazón no paraba de latir con fuerza, mordí mi labio cuando aquellos besos y caricias continuaron por cada rincón de mi cuerpo, aquella intimidad me asustaba un poco, y tampoco me imagine permitiéndole a alguien más llegar a este punto, al punto de hacerme sentir tan vulnerable y expuesto, y sin embargo, tan excitado, cada sensación era nueva, y tan desconocida.
—Espera… —Susurre jadeante —¿No necesitamos prepáranos?
Yo no tenía condones ni nada de esas cosas, luego me quedé pensando ¿Esperaba llegar hasta el final? ¡Imposible! Hiei tosió ocultando su vergüenza.
—Bueno…
—¿Qué?
Lo mire, entonces él se levantó de pronto y camino hacia la ventana.
—¿A dónde vas?
Pestañee confundido ¿Ya se iba? ¿Dije algo malo?
—Ya vengo…
Dijo, para luego salir por el balcón, me re incorpore aun confundido, mire mi pecho desnudo y también mire más abajo, se sentía pegajoso ahí, y sentir eso fue bastante raro, opte por sacarme los pantalones, aunque cuando estaba en eso, Hiei volvió.
—Ah…
Ambos nos quedamos viendo, al parecer había dejado atrás su chaleco rojo, él siguió su camino hacia mí, y se subió de nuevo a la cama, quise esconder mi desnudez, pero me llamó la atención lo que había traído consigo, saco dos artículos de una bolsa de plástico.
—Eso es… —Susurre.
—Condones y lubricante… —Confirmo.
—Oh.
—Sí.
Nos quedamos un momento viendo las cosas, entonces mi rostro volvió a ponerse tan rojo como la lava de un volcán, de pronto ¿No hacía más calor aquí?
—¿Por qué ti... ¿¡Por qué lo tienes!? —Tartamudee nervioso.
—¿Por qué no?
Lo mire serio mientras alzaba la ceja, aunque seguro me veía ridículo con la cara roja y no amenazante como hubiese querido.
—Investigue, solo lo tenía por sí acaso.
—No te imagino entrando a comprar eso… Yo hubiera muerto de la vergüenza.
Respondí mientras me sentaba en posición fetal y abrazaba mis piernas recordando que seguía sin ropa.
—Los compre con unos cheetos ¿Cuál es el problema?
Él le restó importancia, y totalmente me lo imagino llevando todo eso con su rostro amargado y pidiendo de paso unos chicles.
—¿Trajiste los cheetos?
—Sí, y chicles, para que dejes de quejarte del aliento.
No puede evitar reírme, entonces me sentí un poco más relajado, pero oculte mi rostro mientras seguía en la misma posición, luego lo mire de forma tímida.
—Olvida eso, continuemos —Dije.
No tuve que decirlo dos veces, él dejo a un lado la bolsa y se acercó para volver a besarme, me re incorpore y lo abrace mientras sentía como sus manos acariciaban mi espalda e iban bajando poco a poco, la forma en cómo me sostenía Hiei era muy firme, contrario a mí que me sentía como una gelatina temblando en sus brazos, tal vez era debido a su carácter, era un chico orgulloso y no iba simplemente echarse hacia atrás, aquello hacía sentir protegido a mi yo inseguro.
—Quítate la ropa…
Susurre mientras jadeaba y me aferraba a la tela de su camisa, me sentía muy extraño siendo el único desnudo, y tal vez un poco ansioso también, Hiei soltó una suave risilla.
—No pienses nada raro… —Me quejé.
—¿Cómo hago eso cuando te estoy tocando el trasero? ¿La situación no está puesta para eso?
—C… Cállate y quítate la ropa…
Y dame un descanso.
—¿Por qué no me la quitas tú?
Pregunto con un tono lascivo que no creí escuchar nunca en su voz, y me estremecí de una forma que no creía mi cuerpo pudiera sentir; empecé a desabrochar su camisa con un par de manos que no paraban de temblar mientras él me miraba con ese par de ojos tan rojos, era una mirada tan salvaje como si deseara devorarme, me hizo recordar al dragón estampado en su camiseta, baje la mirada intentando evitar la suya centrándome en cada botón que se iba abriendo y daba paso al pecho desnudo de Hiei, saque la camisa y aparte mis manos, él las tomo y las puso en su entrepierna, aquel acto me hizo querer apartar las manos rápido, pero me detuvo.
—¿No te falta algo? Aún no estamos parejos…
Susurro mientras depositaba un beso en mi hombro, mordí mi labio inferior con clara inquietud.
—Sácatelos tú… Yo me quite los míos solo.
Desvié mi mirada, él sólo se río con esa voz ronca que denotaba un deseo, aparte mis manos, pero mis ojos no pudieron evitar dirigirse hacia el movimiento de las suyas, pude notar aquel bulto que asomaba entre su ropa, y seguía sin poder creer que estaba en medio de hacer este tipo de cosas con él.
Hiei saco su pantalón y la ropa interior liberando así a su miembro.
—Dime que tú eres el de abajo.
Dije viendo esa cosa amenazando mi existencia, Hiei se rio y arrojo lejos su ropa.
—Sí, no lo creo.
—¿No podemos negociarlo?
—Yoite…
—Ya sé, ya sé, no hablemos de mi obvia situación, solo acabemos esto.
Él se acercó de nuevo y volvió a besar con suavidad mi hombro.
—Si te sientes incomodo podemos parar, tenemos una bolsa de cheetos y toda la noche para nosotros…
Aquello había sido demasiado tierno hasta el punto que me calentó el corazón, pero no podía dejarlo solo con su obvia erección.
—No sé qué hacer… —Confese.
Sabía un poco, pero una cosa era leer algunas cosas, y otras ponerlas en práctica.
—Haz lo que quieras, vamos a disfrutarlo juntos…
Lo miré, y asentí, así que torpemente puse mi mano en su miembro y empecé a estimularlo, aquello lo tomo con sorpresa al punto que abrió los ojos muy ampliamente.
—Y… Yoite
Jadeo mi nombre, y eso fue muy caliente, mi cuerpo empezaba a responder ante la situación, y lo hizo más cuando él empezó a tocar mi entrepierna, raro, muy raro, incluso sentía una carga eléctrica en mi columna, pero intente poner la mente en blanco y centrarme en las sensaciones, pronto nuestra respiración se volvió pesada mientras nos masturbábamos el uno al otro, si era sincero nunca había explorado mi cuerpo de esta forma así que cada sensación era nueva para mí, escucharlo gemir me hizo aumentar mis movimientos hasta que sentí como expulsaba aquel líquido, se sentía cálido en mi mano así que lo mire detenidamente.
—¿Qué?
Pregunto mientras intentaba recuperar su aliento, negué, y en respuesta Hiei me recostó en la cama y separo mis piernas, me alcé un poco para ver lo que se supone iba a hacer ahora, me sorprendió entonces verlo empezar a lamer mis genitales con el fin de hacerme venirme a mí.
—N… No.
Dije con una voz entre cortada mientras empujaba su cabeza intentando alejarlo, pero mis fuerzas no fueron suficientes y pronto empecé a gemir, no tenía un punto de comparación para saber si lo hacía bien o mal, aunque por momentos sentía sus dientes, pero estaba tan metido en ello que no presté más atención, cubrí mi boca callando mis gemidos mientras cerraba con fuerza los ojos, sin embargo, al llegar al punto solo pude gritar el nombre de Hiei y sentir como me venía, abrí mis ojos en pánico al no avisarle de ello, pero Hiei simplemente continuo con otra ronda de besos y caricias que se dirigieron a mis piernas aprovechando la situación para dejarlas marcadas, sabía que nadie más lo vería salvo yo, y él quería eso, quería hacerme recordar lo que estuvimos haciendo esta noche.
—No cubras tus labios…
Susurro mientras volvía hacía mí para besarme de forma apasionada, era raro besarnos después de que estuviera haciendo lo otro, pero mi mente estaba en un punto que solo deseaba seguir sintiendo placer, su lengua jugueteando con la mía mientras se enredaban de forma descuidada, el choque de nuestros dientes por la inexperiencia, mis manos aferradas a su espalda, nuestros pechos rozándose mientras el latido de nuestro corazón se sincronizaba en uno solo, todo aquello me sumergía en un éxtasis inimaginable.
Él empezó a jugar con mis pezones al punto que dolieron, yo con más timidez toque los suyos, aunque, en su lugar le hice cosquillas, iba a retirar mis manos, pero él las volvió a poner en el mismo lugar, era su forma de dejarme seguir tocando todo lo que quisiera, y así lo hice, mentiría si dijera que no había estado fantaseando un poco por tocarlo de este modo, y debía ser honesto, desde que lo vi desnudo, e incluso desde el momento que jugo sin camisa en ese partido mi mente adolescente realmente tuvo algunas ideas algo alocadas, pero, nunca lo iba a reconocer en voz alta ¿Dónde quedaba mi imagen si lo hacía?
—No seas tan tímido…
Susurro mientras me mordía la oreja, empezaba a creer que a Hiei le gustaba mucho morder, incluso mis pezones no se habían salvado de ser mordidos.
—¿Qu… ¿Qué?
Me seguía invitando a explorar, y, con cierta inseguridad bese su pecho, deposite besos aquí, allá, aunque no me atrevía a ir más lejos de eso, no estaba listo como para morder como él, o lamer, y él no me presiono a hacer más.
Después de un largo rato estimulando, seguía lo que más me asustaba, estaba seguro que eso de ahí no iba a entrar, e incluso pensar que iba a doler me estaba inquietando.
—Investigaste bien, ¿Cierto?
Pregunte nervioso.
—Me dijeron… Leí que la primera vez es mejor si lo hacemos mientras me das la espalda.
Ignore el "me dijeron", y asentí, esperaba que su fuente fuera confiable, así que me voltee y me apoye con las palmas y rodillas en el colchón, aunque, me sentí algo expuesto de estar en esa rara posición.
—No, espera, es ra…
No alcancé a quejarme cuando sentí algo líquido y frío ahí atrás, no quise ver, así que mire de nuevo al frente mientras dejaba a Hiei hacer lo que fuera, Dios ¿Qué estaba haciendo? Me iba a morir, me iba despertar mañana, y me iba a morir de nuevo, no tuve tiempo de más lamentaciones cuando sentí que algo se iba introduciendo, por el tamaño asumí que era su dedo.
—¡Espera! —Dije.
—¿Qué?
—¿No tendría que bañarme? Es decir, me bañe, pero de nuevo, unas veinte veces más por lo menos.
—No, así está bien…
—Y ¿¡Sí pasa algo!? ¡Algo desagradable! No podría vivir con eso, tendría que tirarme del balcón, ¿Podrás vivir con mi muerte en tu conciencia? Mi imagen de antagonista respetable y emocional ¡Manchada!, puedo ver los titulares mañana.
—Yoite, estás matando la pasión aquí ¿Sabes?
—Es fácil para ti decirlo, no eres tú al que le están metiendo un dedo por el… ¡Ah!
Grité cuando el desgraciado metió el dedo de todos modos, la sensación fue demasiado invasiva y rara, él puso más líquido y movió el dedo como si explorara en mi interior, sentía que me iba a morir de la vergüenza así que agradecí no estarlo viendo a la cara. Tomo un rato adaptarme al primer dedo, el segundo no fue mejor, pero eventualmente parecía mejorar, cuando introdujo el tercero ya me sentía sumergido de nuevo en el placer, llegó a una zona que me hizo sentir bien, aunque, aun me costaba relajarme.
—Voy a entrar…
Susurro nuevamente con ese tono lascivo, su voz de por si era un éxtasis, en esta situación hizo que volviera sentir esa electricidad en cada parte de mi cuerpo, asentí, aunque, me preocupaba que eso me fuera a doler, no se comparaba en nada a sus dedos, intente no pensar en ello, cerré los ojos, y sentí como lo rozaba antes de empezar a entrar, fue sin duda incomodo, se movió lento, pero empecé a sentir dolor, y unas lágrimas asomaron mis ojos mientras me aferraba a las sábanas, el dolor paso a sentirse como miedo, y negué.
—No… Detente, duele…
Solloce, y él paro, empezó a besar mi espalda, así que solloce más.
—Tengo miedo… No me gusta esta posición…
Dije entre lágrimas, sentí como salía de mí, y me hizo recostarme de lado, él se acomodó y me abrazo por la espalda, aquello fue reconfortante, aunque, aun no podía mirar su cara, el hecho de que me besara tan gentilmente me hizo sentir más tranquilo.
—¿Quieres seguir?
Pregunto con suavidad mientras me daba otro beso en el cuello, asentí. Entonces, él bajo sus manos y volvió a masturbarme, no estaba seguro qué planeaba, pero lo dejé seguir mientras volvía a sentir placer, cuando me relaje nuevamente, sentí que volvía a abrirse paso en mi interior, ahora en está pose, la cual me hizo sentir más protegido, así que me tranquilicé un poco, pero aun dolía, y podía sentir un extraño calor en mis entrañas, no era sencillo, era una mezcla entre placer y dolor debido a como me tocaba; cuando entro por completo, se quedó quieto mientras seguía estimulándome, pero no quería ser el único que sintiera placer, así que moví mis caderas al ritmo en que él movía su mano, gimió por el repentino movimiento.
—Yoite…
Cada vez que pronunciaba mi nombre, yo me sentía más excitado.
—Muévete…
Le dije entre jadeos, él entonces empezó a moverse, primero lento, al ritmo que yo movía mis caderas, luego, aumento el ritmo tomando el control de las embestidas, de nuevo el dolor y el placer se mezclaron cuando toco ese punto que me generaba deleite, mi mente se quedó en blanco un momento, solo podía escuchar el sonido de nuestra respiración, los gemidos, y ese raro chapoteo cuando nuestros cuerpos hacían fricción, de nuevo no paraba de pensar en lo raro que se sentía, era raro, placentero, doloroso, mi mente era un desastre tratando de averiguar lo que estaba sintiendo y viviendo, era todo a la vez, incluso era vergonzoso al punto que por momentos me sentía incomodo, luego volvía dejarme llevar, no estaba seguro en qué punto Hiei se vino, pero las embestidas pararon, sin embargo, de nuevo se ocupó de hacerme venir a mí, si era sincero, esperaba venirme junto a él, pero mi cuerpo no se puso en sintonía, y entendí que esto no era una novela romántica (más o menos), aunque, no por eso, fue decepcionante, el hecho de que Hiei se ocupara de mis necesidades me hizo sentir en cierto modo abrazado, así que pude terminar y sentir mi corazón cobijado, eso me hizo feliz sobre toda las cosas que sentía.
Hiei salió con cuidado de mi interior, yo seguía dándole la espalda intentando recuperar mi aliento, me gire boca arriba para tomar aire, y lo mire enredando el condón con el líquido blanco en su interior haciendo que me volviera a girar de la vergüenza.
Había estado estudiando todo lo que debía hacer, me sentí tan novato a su lado, a pesar, de que era la primera vez para ambos, pero, si él no hubiera estado actuando tan seguro de sí mismo creo que yo hubiera estado más asustado y hubiera sido un desastre.
Él se recostó a un lado de mí, podía escuchar su respiración que poco a poco volvía a la normalidad. Ninguno hablo por un rato, se sentía el ambiente tan extraño, tome valor y me gire para verlo, mi cuerpo se sentía pegajoso y sudado, incomodo, incluso aun podía sentir el calor en cada parte que él toco, y sobre todo en mi interior.
—¿Te arrepientes? —Pregunto él.
—No, y ¿Tú?
Él negó.
—Nunca lo haría…
Nos miramos un momento y luego nos dimos un beso.
—Te amo… —Susurre —Gracias por cuidar de mí.
Hiei me miró y desvió la mirada un par de veces, luego se acercó y se acurrucó.
—Solo lo haría por ti —Respondió.
Yo me acomode poniendo mi barbilla en su cabeza.
—¿Comemos cheetos? —Pregunte.
Hiei soltó un soplido conteniendo una risa, que al final igual escapo.
—¿En serio quieres comer cheetos ahorita?
—Me dio hambre, así que cállate y pásame esa bolsa de cheetos.
—Que mandón, sabía que la gente fumaba después del sexo, creo que tú vas a comer cada que acabes.
—Si llegaste a esa conclusión entonces ten preparada comida para mí la próxima vez.
Me estire para alcanzar la olvidada bolsa ignorando que me dolía la cintura un poco, Hiei me tomo de forma que me acomodo para que me sentara encima suyo, lo mire confundido, además, estábamos desnudos, esto era algo extraño, íntimo, pero extraño, me tomaría tiempo adaptarme a cosas así, pestañee rápido mientras lo miraba.
—Entonces ¿Habrá próxima vez? Quiere decir que no lo hice tan mal.
Sonrió de forma arrogante, y yo puse los ojos en blanco.
—No lo sé, no fue tan malo, pero ten en cuenta que no tengo idea de qué acaba de pasar…
Hiei chasqueo la lengua y luego me jalo las mejillas.
—Como sea, tomemos un baño primero, me siento todo sudado.
—Los cheetos…
—¿No era tú el que quería veinte duchas?
—Cállate…
Dije avergonzado, me moví como pude, aunque sentía ese dolor punzante, y las piernas me temblaban un poco, el cuerpo se sentía aun extraño, pero logramos llegar al baño, y nos sumergimos en el agua tibia de la bañera, aquello relajo mis músculos, aquel acto, aunque no fue sexual se sintió muy íntimo, tal vez sí podría acostumbrarme a esto en el futuro.
Hiei secó mi cabello con cuidado, mientras la brisa entraba por la ventana y agitaba las cortinas, me sentí demasiado mimado así que la sensación de felicidad volvió, empezaba a sentirse de nuevo como siempre, sobre todo cuando nos recostamos para comer y conversar, cuando la bolsa de cheetos se terminó también la velada de esta noche, nos quedamos dormidos finalizando así aquel peculiar, pero hermoso sábado.
Notas del autor.
Este capítulo es totalmente nuevo, no ocurre así en su versión original, de hecho, todo se va directamente al sexo, y pensé, no quiero que ocurra así, quiero algo más profundo, más especial, y aunque mi idea era que fuera algo no tan explicito, bueno, acabé narrando un poco situaciones calientes aquí, quise hacerlo un desastre, pero, con el carácter de Hiei, ¿Cómo se iba a permitir hacerlo tan mal? Debía tener cara.
¿Hiei tan atento y romántico? ¿Por qué no? Como él mismo dice, solo cuidaría así de Yoite, hablando de este tipo situaciones, claro, además, me decía a mí misma mientras escribía "¡Al cararajo, él quiere a su Yoite lo va a tratar bonito, punto!" Y así fue.
Sobre Yoite, bueno, el Yoite de la serie/manga es un chico intersexual, aunque, no estoy segura cómo es su situación, ya que no existe una sola forma de ser inter según investigue, soy algo ignorante, lo siento, tal vez es a nivel genital, o eso entendí, aquí he estado omitiendo hablar de ello, los motivos, cuando escribí el fic era muy joven, y no entendía muchas cosas, vaya, no entendía ni mi propia sexualidad, menos comprendía la variedad de personas que existe dentro de la comunidad LGBTQ+ por lo que no me quedaba claro qué pasaba con Yoite, en el anime es menos explicito, y como primero vi el anime, pues mucho menos entendía.
Hoy, más madura, seguí omitiendo esto, por lo mismo, que hay mucho que no entiendo, y siento que no haría justicia al tocar el tema a profundidad al menos por el momento, así que durante el sexo solo deje ese espacio a la libre interpretación sobre Yoite, y lo tome como es, dos chicos enamorados explorando su cuerpo, y sus deseos, se quieren y es lo importante ¿Pude omitir el sexo? Sí, al ser algo totalmente nuevo, pero, no quise, no hay nada profundo tras eso -risas- espero fuera algo agradable a la lectura, y recuerden, es importante los mimitos después del acto.
