Advertencias: AU-OOC-Boys Love-Crack shipps +18; este capítulo contiene escenas de sexo entre chicos, leer con precaución.
Yu Yu hakusho y Nabari no ou, así como YUGI-OH! No me pertenecen, sus personajes, así como las series son de sus respectivos autores, esta historia va con el fin de mi entretenimiento y el de los lectores.
Capítulo 38: Postre sabor Limonada
—¡Lamento llegar tarde!
Se anuncio aquel rubio cabeza hueca mientras sonreía de oreja a oreja, en respuesta chasqueé la lengua.
—¡No me mires así, viejo! Fue difícil convencer a Mai de que me diera los boletos.
Dijo mientras sacaba un par de boletos para el acuario; esa mañana mi casa era un completo caos gracias a mi madre que no paraba de limpiar de arriba abajo, el sonido de la aspiradora me despertó incluso antes de que el sol se asomara, ella insistió en que todo debía quedar reluciente, a pesar de que la cena era en la noche y que pudimos dormir unas horas más, cuando menciono algo de limpiar las ventanas tuve que salir rápido de ahí, me escabullí a casa de Yoite con la excusa de ir a una cita no planeada sin rumbo fijo, por suerte este gran tonto me llamó y menciono las entradas en forma de "agradecimiento" por decirle cosas obvias.
—Si eran boletos de tu novia, ¿Por qué insististe en dármelos?
Pregunte sin realmente importarme de dónde venían los boletos, por lo que se los arrebate antes de que se echara para atrás, Jonouchi hizo una mueca como si algo le desagradara, algo que no entendí ni me importo mucho entender de todos modos.
—Creo que prefiero pasar de ese acuario, además, tenía que encontrar una forma de agradecerte, estaba en deuda contigo amigo.
Volvió a sonreír dejando atrás aquello que le molestaba, yo guarde los boletos y luego saque mi celular.
—Hablando de favores, dame el número de Yami.
Dije mientras veía la pantalla, Jonouchi me miro confundido.
—¿No lo tenías ya?
—Para nada —Respondí.
Una cosa era que él lo tuviera por algún motivo, y otra que yo tuviera el suyo.
—¿Para qué lo quieres? —Pregunto.
—No tengo una razón en concreto —Mentí —Solo dámelo.
Jonouchi pareció dudar un momento hasta que accedió a pasármelo, esta vez confíe tener al Yami correcto, no volvía a fiarme del idiota de Bakura y Marik, y tampoco planeaba consultar con ellos absolutamente nada de mi relación o de mi existencia.
—Por cierto, acaba de volver de su viaje dijo que trajo recuerdos.
El rubio empezó a hablar de cualquier cosa, no le presté mucha atención, solo lo dejé balbucear un rato más antes de interrumpirlo.
—Me voy, Yoite debe estarse derritiendo en algún lugar de la plaza…
Lo había dejado cerca de la humanidad, bajo el sol, con un refresco que le había comprado hace media hora, y seguro ya estaba caliente, no creo que estuviera muy feliz en estos momentos.
—¡Cierto! Yo quede de ir con Mai de compras, es tarde ¡Nos vemos luego!
Me di vuelta sin decir más, y busque a Yoite, lo encontré sentado bajo la sombra de un árbol, efectivamente mirando al mundo como si le causara dolor de estómago, se podía ver un grupo de niños con su perro jugando en la fuente y la gente actuando como si no hiciera un calor del demonio, todos excepto mi novio quien sin importar nada usaba una sudadera color mostaza, y jeans negros.
—Listo ¿Nos vamos?
Pregunte una vez que me pare frente suyo, y lo miraba hacia abajo, el concreto se sentía caliente no sé cómo seguía sentado ahí, él levanto su cabeza y me miró inexpresivo.
—Creo que mi cerebro se derritió —Respondió.
—Espero que no, aun no me terminas de explicar la tarea.
Dije, mientras le ofrecía la mano para ayudarlo a levantarse, él tomo mi mano y se puso de pie.
—No estarías en problemas si hubieras empezado la tarea antes.
Puse los ojos en blanco, a veces olvidaba que este tipo era mi tutor, aunque siendo sinceros, tenía tiempo que no ejercía su rol, solo cuando tenía que regañarme.
—Ha habido muchas emociones fuertes estos días, no me culpes.
Intente restarle importancia a la tarea.
—El único que ha vivido emociones fuertes soy yo, además las primeras semanas fueron tranquilas ¿De qué hablas?
—Me dolió tu ausencia, ¿No es suficientemente fuerte para ti?
Puse mi mano en mi pecho como si estuviera dolido, claramente no lo convencí ni un poco.
—No —Respondió.
—Que horrible novio eres… —Dije.
—Lo sé.
—¿No me vas a compensar?
—No te voy a pasar la tarea.
Chasqueé la lengua nuevamente y empecé a caminar, no íbamos a llegar a ningún lado con esta conversación, Yoite se apresuró en alcanzarme.
—Creo que no tienes cara para quejarte de la tarea cuando estás aquí perdiendo el tiempo.
Dijo una vez que me alcanzó, sabía que iba a seguir insistiendo con el tema.
—No estoy perdiendo el tiempo, te traje a una linda cita ¿No querías ir al acuario? Insististe tanto.
—Nunca dije tal cosa, además, Jonouchi fue quien te dio las entradas, aunque, no entiendo el motivo.
Yoite ladeó ligeramente su cabeza, en respuesta me encogí de hombros, no era muy importante el asunto con Jonouchi como para explicarlo, así que lo dejé de lado, Yoite tampoco insistió mucho.
Cuando llegamos la gran estructura capto mi atención de inmediato, además, tenía la impresión que el logo en el lugar lo había llegado a ver antes, pero, no recordaba de dónde; observe la fila y realmente no era muy larga a pesar de ser fin de semana, tal vez por el horario, voltee y pude ver como Yoite arrugaba la nariz mostrando claramente estar molesto por algo.
—¿Por qué arrugas la nariz ahora? —Pregunte.
—Arrugo ¿Qué?
Yoite me miro confundido, entonces recordé que Yoite hacía gestos de forma inconsciente, y era la primera vez que le preguntaba directamente por ello, y sí le decía que tenía esa manía se volvería consiente de ella, no era conveniente, así que negué.
—No, nada.
—¿Estaba arrugando la nariz? ¿Cómo es posible eso?
Él se tocó su nariz, aún desconcertado, me quise reír, pero me contuve, esa reacción también era divertida, sin embargo, prefería dejarlo con la duda.
—Olvídalo, a lo que me refiero es ¿Por qué estas molesto? ¿Te molesta la idea de entrar?
Él dejo de lado su nariz y negó rápidamente.
—Solo me molesta el calor, el acuario está bien.
—¿Habías venido antes?
Pregunte mientras le pasaba las entradas a la chica de la puerta, ella sonrió y nos dio un saludo, luego nos permitió el paso. Y así como lo era por fuera, su interior también era grande y llamativo a pesar de solo ser la entrada, seguramente adentro era aún más extenso.
—Una vez —Respondió Yoite —En la primaria, una excursión —Explico.
—Yo nunca había ido a ninguno.
—¿Por qué?
—Cuando mi grado fue de excursión mi brazo estaba roto, y mi madre en ese tiempo no tenía dinero como para gastar en esas cosas, y después, realmente nunca me intereso hacerlo.
Le explique mientras me acercaba al mapa del lugar, había demasiadas estaciones, sentía que te podías perder en cualquier momento, de pronto, Yoite que no parecía muy interesado se acercó para ver el mapa y nos pusimos a decidir qué zona visitar primero.
Empezamos a explorar, y el interés en nosotros comenzaba a aumentar, no era tan malo, las grandes peceras contenían distintas especies, no estaba seguro cuál me agradaba más, lo que sí, un pez obseso no paraba de mirar a Yoite, creo que habían conectado o estaban en una pelea de miradas, Yoite iba perdiendo.
—Creo que le agradas —Comente.
—Creo que quiere comerme —Respondió él.
Me reí con ese comentario.
—No va a sacar mucho de ti —Bromee.
—Ajá… ¿Qué quieres decir con eso?
Yoite me volteo a ver algo ofendido, haciendo que me riera más, y en medio de esa sensación tome su mano y lo jale lejos de la mirada del pez.
—Nada, vamos a ver ese pez globo.
Estuvimos un largo rato explorando aquel lugar, parecía no tener fin, y acepto que la parte de los pingüinos fue divertida, no es algo de lo que presumiría con otros, pero perseguir esas gordas bestias era algo que podría repetir.
Al final, Yoite opto por irse a sentar, mientras yo seguía mirando a los peces nadar, era en cierto modo hipnotizante, en medio de mis pensamientos no pude evitar sentir que durante mi infancia me había perdido de muchas experiencias, pudieron agradarme o no, pero, era algo que nunca sabría, simplemente no ocurrieron y las deje ir, sobre todo cuando escuchaba a mi madre sollozar en la noche como si se culpara por algo, entonces pensaba que nada de esto era importante, no era divertido ver peces o ir a recolectar fresas, era ridículo, aunque Yukina dijera que había sido divertido, que ojala hubiera estado ahí. Un grupo de peces se juntaron para nadar sacándome de mis recuerdos, los observé y levanté mi mano de forma inconsciente, pero lo que llamó más mi atención era el reflejo del chico sentado atrás de mí, por momentos cuando se descuidaba lo miraba, y podía notar esa ligera sonrisa en su rostro, sus ojos azules parecían cambiar en tonalidades por la luz que se filtraba entre las peceras, él no lo sabía, pero cada vez que lo miraba sentía una emoción indescriptible, como si cada vez me enamorara un poco más de él, quise tocar su reflejo como si me asustara voltear y no verlo, como si de este modo lo pudiera atrapar.
Tal vez nunca sabría cómo me pude sentir de niño con tantas situaciones perdidas, pero estaba seguro que hoy no hubiera sido lo mismo sin él aquí, aquello que realmente no quería perder, era el estar con esta persona.
—¿Quieres algo de beber?
Le pregunté una vez que volví a su lado, Yoite me miro y me dio una sonrisa, la ame.
—Hiei.
—¿Uh?
—La próxima vez, volvamos de nuevo.
Me sorprendí de aquello así que no supe qué responder, simplemente aquellas emociones que me costaba entender volvieron a asomarse en mi interior, sonreí en respuesta y asentí.
—Iré al baño un momento —Comenté.
Yoite asintió, y me marche un momento, para ese punto la mayoría de la gente se había ido a ver un espectáculo de delfines que habían anunciado antes, así que al entrar al baño no había nadie, aproveche para mandarle un mensaje al señor perfección, no me hacía feliz la idea, pero seguía siendo mi única opción fiable, le deje el mensaje, y fui a hacer lo mío, cuando salí del baño, no esperaba que me marcara, suspire y respondí.
—Podías simplemente escribir… —Murmure.
—Para que me contactes pensé que era importante —Dijo al otro lado del teléfono —¿Qué consejo necesitas?
Me quedé pensando un momento, mire alrededor, nada, ni un alma, y estaba lejos de Yoite, así que hable.
—¿Tienes experiencia con el sexo? —Pregunte sin rodeos.
Yami pareció toser nervioso.
—Bueno… Se podría decir, entonces ¿Ya están en ese punto de la relación?
—Algo así… ¿Podemos hablar más tarde? Yoite me espera, y necesito prepararme mentalmente para tener esta conversación contigo.
Yami se rio.
—Claro, ¿Sabes? Esperaba que fuera Yoite quién me buscara, me sorprendió saber que eras tú.
¿Por qué Yoite tendría que buscarte? Que me trague la tierra primero y que ardan las naciones antes de que Yoite te busque, idiota.
—Mira, no me hace precisamente feliz hablarte, no me agradas, nada personal, no me agrada mucha gente de todos modos, pero eres el único sujeto que conozco que sale con otro chico, Marik no cuenta…
—Admiro mucho tu franqueza, no parece asustarte ofender a los demás.
—No me interesa mucho si lo hago…
—Eso veo, de acuerdo, mándame un mensaje cuando puedas hablar.
Entonces cortó la llamada, guarde mi celular y regrese al lugar donde había dejado a Yoite, vaya, no estaba ahí.
—¿A dónde diablos fue? —Murmure.
Empecé a buscarlo por los alrededores, esperaba no se hubiera ido lejos, el lugar era demasiado grande, lo llamé, pero no me respondió, me resulto extraño que se hubiera movido de su lugar, así que inevitablemente me preocupe por él. Empecé a acelerar mis pasos con cierta inquietud que iba aumentando al no localizarlo.
Fue entonces que lo vi de pie en una zona algo aislada, me apresuré a él, justo en ese momento se giró rápido y chocamos.
—¡Me asustaste, tonto! —Se quejó.
—¿¡A dónde fuiste tan de repente!? —Le reclame.
Me sentía algo molesto por su repentina desaparición, aunque, me calme un poco cuando lo note nervioso.
—Se me durmió el pie, olvida eso, vámonos…
Alguien aclaro su garganta haciéndonos voltear, el sujeto me resultó familiar, aunque, me centre en la cara más conocida, era ese ratón de biblioteca.
—Ah, la albina de la biblioteca —Dije.
—Que sorpresa verlos por aquí…
Respondió ella con una sonrisa, la cual se fue tornando más nerviosa debido al silencio, nadie estaba diciendo nada, yo realmente seguía sin entender qué ocurría, pero, dada la mala suerte de Yoite seguro había interrumpido a la pareja en un momento romántico o algo parecido, entonces entendí su actitud de antes.
—Emm ¿Vinieron juntos? —Pregunto ella.
—Sí —Respondí —¿Viniste con… Él?
Mire al sujeto de a lado, empezaba a recordar quién era, y lo confirme cuando empezó a alardear.
—Ja, este lugar es parte de la corporación Kaiba ¿Venir conmigo? Este lugar es mío, ten cuidado en cómo hablas.
En ese momento comprendí el por qué Jonouchi puso esa expresión de desagrado y quería deshacerse de los boletos del acuario ¡Agradecerme un demonio! Desde el campamento me había quedado claro que Jonouchi odiaba a Kaiba, todo empezaba a cobrar sentido, incluido esos logotipos del acuario, aunque, no podía culpar a Jonouchi de odiar a este patán.
—Ja, ¿A quién demonios le importa quién seas?
Respondí, e iba a decirle unas cuantas cosas más, pero Yoite me cubrió la boca, la albina por su lado se acercó al prepotente ese, coloco sus manos en el hombro del sujeto, y este pareció relajarse un poco ¿Por qué el ratón de biblioteca salía con él? No era mi maldito asunto, pero podría tener mejores opciones.
—Nos vemos en la escuela…
Dijo Yoite mientras se despedía, la albina asintió, y Yoite me arrastro lejos de esos dos. Me deje llevar de mala gana, realmente me sentía inconforme. Una vez que nos alejamos, Yoite suspiro como si hubiera recuperado años de vida, entonces deje salir mi frustración.
—¿¡Te da miedo ese patán!?
Pregunte irritado, no podía creer que se dejara intimidar así, Yoite entonces negó.
—¿No escuchaste? El acuario es de su familia.
—¿¡Y qué con eso!?
Me cruce de brazos irritado, no sabía ni dónde colocar mis manos.
—No quiero que nos echen, en verdad quiero volver contigo la próxima vez…
Aquellas palabras resonaron en mí, me habían golpeado sin piedad en un punto vulnerable que no creí posible, no pude evitar sentirme avergonzado así que miré hacia otro lado frunciendo mi ceño.
—Tonto… Hay mejores acuarios —Respondí.
—Pero, este es al primero que venimos juntos.
—Eres… Un tonto.
—Lo sé.
Me acerqué a él y junte mi cabeza en su pecho, me quede un rato de ese modo mientras intentaba calmar mi mente, estaba por echar a perder todo este día por una tontería, en ese momento volví a recordar los ojos de Yoite allá dentro, la forma en como cambiaban de tonalidad como si fueran el mismo mar, no estoy seguro cuanto tiempo estuvimos así, pero sin duda, sentí de nuevo paz en mi interior. Después de eso, decidimos volver a casa.
—Es inevitable ¿No?
Pregunto Yoite una vez que estuvimos enfrente de mi casa.
—¿Cenar con la exagerada de mi madre? Me temó que sí.
—Llevaremos el postre —Dijo.
—No tienen que hacerlo.
—Queremos hacerlo, te veo al rato.
Se despidió y en respuesta asentí para irme hacia mi casa, mire la entrada, respire, y suplique que mi madre ya hubiera terminado con su locura.
Cuando entre mi hermana y Hina estaban en la cocina concentradas en la preparación de la cena, así que aproveche esa distracción y me aleje de su radar, mientras menos pensara en mí era mejor.
Entre a mi habitación y me tire en la cama, observe el techo un rato con algo de fatiga, pero, recordé que tenía una llamada pendiente con Yami, fruncí el ceño, no había alternativa, mientras más pronto acabará era mejor, le envié un mensaje, y en cuestión de minutos me marco.
—¿Ya te preparaste mentalmente para la conversación? —Pregunto.
—No, pero, es mejor salir pronto de esta incomoda charla.
Yami se rio.
—Aunque, debes aceptar que es más fácil a comparación de tener que hablar con tus padres sobre el tema.
Chasqueé la lengua, mejor íbamos al punto.
—Solo dime lo que necesito saber, tengo una noción vaga del tema.
—Hiei, lo primero que tienes que saber es que la primera vez no es fácil, no saldrá perfecto, sobre todo para quien recibe, puede resultar incómodo, incluso es probable que no lleguen hasta el final.
Lo escuche en silencio, y suspire.
—¿De qué forma es menos doloroso?
—Bueno…
Estuve un largo rato escuchándolo hablar sobre el tema, dando consejos, y sugerencias, odiaba admitirlo, pero Yami era mejor opción para hablar de esto, él se tomaba en serio la conversación, y se expresaba de forma respetuosa, cada palabra parecía meditarla y decirla con un tono calmado, eso ayudaba a mi poca paciencia.
—A grandes rasgos eso sería todo, ya lo demás, depende mucho de ustedes y que tanto se saben comunicar el uno con el otro.
Dijo una vez que había terminado de explicar todo.
—Comprendo…
—¿Tienes alguna duda?
—No.
—Sigo sorprendido de que me contactaras, no pareces ser el tipo de persona que busca ayuda de los demás.
—Lo hago por Yoite…
—Comprendo, si no tienes más preguntas te dejo.
—Una última cosa —Dije antes de que colgara.
—¿Qué es?
—Está conversación nunca ocurrió…
—Claro, nos vemos luego Hiei.
Entonces la llamada termino.
Me senté en mi cama en posición yogui mientras recargaba mi codo en la rodilla y sostenía mi cabeza con la palma de forma desinteresada, cerré los ojos y permanecí un momento meditando cada cosa que me dijo, era útil, sin embargo, llegando el momento las cosas podrían no resultar bien.
—¡Hiei, sé que volviste, ven un momento necesito que compres unas cosas para la noche!
Escuché a mi madre gritar desde abajo, suspire, bueno, me preocuparía en su momento, ahora debía salir con vida de la cena.
—¡Hiei!
—¡Ya te escuché!
Respondí abriendo uno de mis ojos y poniéndome de pie, mejor me apuraba con eso. Cuando volví con las compras y unas cosas extras, mi madre se acercó para tomar las bolsas, tuve que apartar lejos de ella una en específico.
—¿Qué es eso?
Pregunto notando como llevaba lejos aquella bolsa.
—Golosinas.
Le mostré un paquete de cheetos, ella pareció quedarse tranquila con eso.
—Hiei, vas a ponerte otra cosa ¿Cierto?
Pregunto dejando de lado mis compras y ahora centrándose en mi ropa, me mire a mí mismo sin entender qué tenía de malo mi ropa.
—Supongo ¿Por qué?
—Por supuesto, cariño, ponte algo más, ¡Ah! ¿Qué tal ese lindo chaleco rojo? El que te regale en tu cumpleaños.
Hice una mueca ante la sugerencia.
—¿El tonto chaleco que compraste en vez de regalarme una patineta?
—No es tonto, además, ya hablamos de eso, las patinetas son peligrosas, después me pedirás una moto.
—Ya que lo mencionas…
—No.
Chasqueé la lengua.
—Anda, busca algo con que combinar ese chaleco.
—Madre, es una cena con Yoite no con el emperador, estoy seguro que a él no le interesa cómo me visto.
Mi madre me miro de una forma extraña que por algún motivo me hizo sentirme avergonzado.
—¿Estás seguro que no se fija en cómo te vistes?
Pregunto ella mientras se le dibujaba una sonrisa pícara, sentí que mis mejillas se calentaban.
—Hina, no me molestes…
Desvíe la mirada mientras pestañeaba, acaba de meterme una idea en la cabeza que ahora no iba a poder sacarme.
—¿A caso tú no te fijas en cómo luce él?
Siguió usando ese tono divertido en su voz, esto era suficiente.
—¡Ya entendí! ¡Me pondré el tonto chaleco!
Me apresure a escapar de ella, cada cosa que decía me estaba enloqueciendo, y no, no era bonito que mi propia madre lo dijera.
La noche había llegado, y seguía sin saber qué ponerme, o más bien cómo combinar el chaleco, no quería verme tan formal, pero, no tenía opciones, por momentos optaba por ignorar a Hina, ¿Qué me podía hacer? Aunque, sus ridículas palabras resonaban en mi cabeza, me sacudí el cabello frustrado.
—Hiei, pronto llegaran, espero ya estes vestido —Dijo Hina.
—Sí, sí, lo que sea.
Respondí mientras me ponía una camisa negra de vestir y pantalones del mismo color, que se conformara con esto, escuche el timbre, y tome aire, antes de salir mire a un lado aquella bolsa de plástico, negué y pensé que no era necesario seguir pensando en eso, al menos no creía que hoy lo usara.
Cuando baje Hina estaba conversando con Yukimi y su hermana, la enfermera del colegio, creo que estaba encantada con ella, no le di mucha importancia y me centre en Yoite, estaba usando un cárdigan negro con unas mangas no muy largas, y abajo una camisa y jeans oscuros, se veía más casual y me sentí tan tonto con mi vestimenta.
—No te rías de mi ropa, mi mamá me obligo, ella piensa que nos vamos a casar, o que sé yo, no quiero imaginar cómo se pondría si le dijera que me caso mañana.
—Te ves bien… —Susurro.
No estaba seguro, pero creo que me gusto la forma en cómo me miraba, así que sonreí.
—Tú igual.
Respondí, cualquier cosa que él usara me gustaba, nos quedamos viendo con una sonrisa tonta, y de forma inconsciente me acerqué para acariciarle el brazo, entonces me di cuenta de mi atrevimiento y desviamos la mirada, de nuevo mi cara se sentía caliente ¿Estaba coqueteando con él? Me aparté de nuevo, y él hizo lo mismo, maldije tener grabado en mi cabeza las palabras de mi madre.
—La cena está lista, pueden pasar.
Anuncio Yukina, ahora que me daba cuenta, mi mamá y ella se habían arreglado de forma linda, en verdad estaban muy comprometidas en esto.
Nos dirigimos a la mesa, y por lo que veía la enfermera y Hina habían entablado una amistad inmediata, así que la cena se volvió muy animada, Yukimi se acabó uniendo después de unos tragos, mientras nosotros tres quedamos olvidados, así que estuvimos comiendo en silencio, me acabé aburriendo y empecé a patear a Yoite bajo la mesa, empezando una lucha de patadas.
—Al menos se olvidaron de nosotros… —Susurre.
—Pensé que sería peor, creo que fue bueno que Kazuho viniera, tú mamá está maravillada con ella.
—Mamá no tiene muchas amigas, así que está bien.
—¿Qué tal la comida?
Pregunto mi hermana uniéndose a la charla, ambos la miramos, no solo nosotros habíamos sido olvidados, ella igual, entrar en charlas de adultos era por demás aburrido.
—Está bien —Respondí.
—Delicioso, gracias.
Dijo Yoite mientras asentía.
—¡Me alegro! Prepare todo pensando en ustedes.
—No era necesario, realmente mamá y tú están llevando todo tan lejos.
Chasqueé la lengua, esperaba al menos cuando ella trajera un novio mamá hiciera el mismo escándalo, luego me arrepentí de ese pensamiento al recordar a cierto idiota.
—Solo estamos felices por ambos, es nuestra forma de decirles que los apoyamos, así que Yoite, cuenta siempre con nosotras.
Explico ella con una sonrisa, aquello había sido agradable ¿Qué podía decir? El que aceptaran a Yoite era bueno, aunque yo no podría aceptar fácilmente a cualquier idiota en la vida de mi hermana, ni loco.
—Gracias, Yukina.
Respondió Yoite, ellos traían lo suyo, yo seguía peleando con enemigos imaginarios, hasta que Hina recordó el motivo de la cena y volvió a centrarse en nuestra existencia.
—Entonces chicos, ¿Qué tal van los deberes? ¿Ya terminaron su tarea?
Y justo pregunto lo peor que pudo preguntar, mejor seguía comiendo.
—La termine la semana pasada —Respondió Yukina —En verdad quiero ir a la piscina con Keiko y Botan, así que me apresure.
—Eso es bueno, cariño ¿Y ustedes?
—También la terminé la semana pasada… —Respondió Yoite.
—Eso me imagine, estás criando a un gran chico.
Respondió Hina elogiando la crianza de Yukimi o algo así, yo estaba metido peleando con un trozo de zanahoria.
—¡Claro! Aunque, Yoite siempre ha sido un niño muy responsable e inteligente —Dijo Kazuho.
—Por eso me pone tan contenta que este con Hiei, confió que le pegue alguna que otra cosa.
Esta charla empezaba a ser molesta, pensé mientras ellas reían, y justo cuando comía pan todos me voltearon a ver, genial.
—¿Hiei? —Llamó mamá.
—¿Qué? —Respondí.
—¿Hiciste la tarea?
—No.
Y se hizo el silencio, trague mi pan en paz.
—Te lo encargo mucho, Yoite.
Dijo Hina mirando a Yoite ¿Era en serio?
—Oye —Replique.
Ya era muy molesto que el hippie que teníamos como profesor fastidiara con eso.
—Haré lo mejor que pueda.
Respondió el traidor de mi novio.
—¿¡Ah!? ¡No hablen de mi como si fuera un niño pequeño! —Me quejé.
—¿Comemos el postre?
Hina paso majestuosamente de mí, y no pude quejarme más, Yukina se apresuró a ir por el postre, y los demás volvieron a sus asuntos, escuche a Yoite reírse bajito así que lo pise.
—¡No te burles!
—Es tú culpa, si tan solo hubieras hecho la tarea.
Me miro serio como si no lo hubiera pisado, me cruce de brazos inconforme mientras chasqueaba la lengua, que molestos eran todos.
Yukina empezó a servir el postre, no estaba seguro lo que era tampoco estaba de muy buen humor para pensarlo mucho, aunque, cuando empecé a comerlo me relajé, tenía un buen sabor, lo que fuera, iba a querer otro plato.
—Yoite preparo el postre ¿No creen que es muy bueno en ello? —Dijo Kazuho de pronto.
—¿¡En serio!? ¡Asombroso! Yoite, eres una caja de sorpresas —Dijo Hina —¿No piensas lo mismo, Hiei?
—Sí, él es increíble…
Respondí con calma, eso era algo que ya sabía y que solía pensar constantemente, Yoite era especial, y una persona talentosa, entonces aprecié mejor este postre.
La cena acabó sin mayor problema, los adultos siguieron con su fiesta bebiendo y charlando, Yukina se dispuso a recoger todo, la ayudamos a lavar los platos, aunque insistió en hacerlo sola, pero acabó cediendo, cuando acabamos ella se despidió de nosotros y se fue a dormir, entonces nosotros fuimos a tomar algo de aire dejando a los borrachos continuar con su alegría.
—Ellos no paraban de decir cosas tan buenas de mí, creía que iba a morir.
Dijo Yoite mientras suspiraba, sí, no estaba nada acostumbrado a ser el centro de atención, y mucho menos a que la gente hablara bien de él, a pesar de que era un chico increíble, pensé en una forma de hacer que se relajara un poco.
—Bueno, al menos Hina no te hizo preguntas como qué planeas hacer en el futuro, y cómo planeas mantener a su precioso hijo —Bromee.
En respuesta me dio un golpe en el hombro, y me causo gracia su reacción.
—¿Mantenerte? Creía que tú me ibas a mantener a mí, esto no era parte del trato —se quejó.
—Demasiado tarde, está fue una cena de compromiso, ahora debes llevarme a tu casa.
—Eso sí lo puedo hacer ¿Vamos a mi cuarto?
Entonces ambos nos quedamos en silencio, el rostro de Yoite cambio a un color rojo, y por mi lado, sentí como el corazón se me aceleró recordando aquella bolsa.
—No, no me refería a eso… Me refería… Olvídalo.
Él cubrió su rostro, y yo le tome su mano libre, me miro y yo asentí.
—Vamos —Dije.
—¿Eh?
Empecé a caminar mientras lo llevaba de la mano, si era sincero no estaba pensando muy claro, solo estaba actuando de forma impulsiva a base de la iniciativa de Yoite.
Al entrar a su casa las luces estaban apagadas, algo a lo que realmente no le pusimos atención, yo estaba concentrado en llegar a su habitación, una vez ahí caminé hacia su cama en medio de la oscuridad y me senté, Yoite se tomó su tiempo para encender las luces, cuando lo hizo yo miraba una de sus almohadas mientras pensaba en si dar ese paso esta noche, en si él realmente quería que lo diéramos.
Yoite se acercó claramente nervioso, y se sentó a un lado, estuvimos un momento en silencio.
—Y bien ¿Qué hacemos?
Pregunto mientras se ponía a jugar con sus dedos, cada cosa que decía me daba indicios de querer hacerlo, pero, la forma en cómo su cuerpo respondía me hacía dudar, así que solo había una forma de averiguarlo.
—¿Sigues estando de acuerdo con eso? —Pregunte.
—Con… ¿Con qué?
—Ya sabes… Hacerlo —Lo mire.
Yoite parecía estar dudoso, temblaba como una gelatina en medio de un temblor, y su rostro parecía ponerse pálido, tal vez pensé demás las cosas.
—Si no quieres, no importa —Dije —Podemos ver una película.
Iba a ponerme de pie para darle espacio, sin embargo, él me detuvo sujetando mi brazo, pude sentir como temblaba, así que lo miré.
—Sigo de acuerdo…
Respondió, e iba a cuestionar eso, pero no hubo oportunidad cuando se aproximó para besarme, me quede un momento quieto en mi lugar tratando de comprender todo, intente acomodar las piezas, pero, termine mandando todo lejos y correspondiendo al beso, coloque mis manos en sus brazos para así empujarlo hacia la cama subiéndome encima de él. Permanecimos un largo rato besándonos, al principio todo fue lento, pero, conforme avanzábamos la intensidad de los besos iba en aumento al punto de introducir mi lengua en su boca, aunque, éramos un par de tontos novatos y nuestros dientes chocaron un par de veces, algo que no nos detuvo, y tampoco estropeo el momento, me gustaba como se sentía el roce de nuestras lenguas, hasta que él empezó a reírse por algún motivo.
—¿Qué?
Pregunte mientras jadeaba.
—Debimos lavarnos los dientes…
Ni siquiera se me había pasado por la mente lo de los dientes, estaba tan metido en el beso que ni note nada.
—¿En serio te estás fijando en eso? —Pregunte incrédulo.
—Estoy nervioso, no puedo evitarlo.
Respondió para luego volver a reírse, giré los ojos ante eso y en respuesta le mordí el labio inferior, él gimió para luego sonrojarse de nuevo.
—Entonces te haré concentrarte en otra cosa…
Dije, mientras empezaba a besarlo en el cuello, entre besos y lamidas me centré en esa cicatriz que ahora muy apenas era visible, pero, que para él tenía demasiado peso, más gemidos salieron de su boca, aquellos sonidos podrían volverse adictivos para mí sin duda. Empecé a sacarle la ropa de arriba dejando su pecho visible, y lo llene de más besos, acaricie su dorso, y mis manos volvieron a su pecho, su piel era tan blanca como siempre, ese tono pálido como si fuese nieve, podía sentir en mi palma cada que lo tocaba los latidos rápidos de su corazón, y la forma en como su pecho subía y bajaba con una respiración acelerada.
—Espera… —Susurro jadeando —¿No necesitamos prepáranos?
De nuevo recordé la bolsa de plástico, tosí intentando disimular mi vergüenza, había comprado aquello, pero, nunca tuve la intención de realmente usarlos hoy, simplemente sucedió.
—Bueno… —Susurre.
—¿Qué?
Yoite me miro, y me aleje de él para ponerme de pie y caminar hacia la ventana, por suerte había dejado abierta la ventana de mi cuarto.
—¿A dónde vas?
Pregunto Yoite desconcertado.
—Ya vengo…
Lo tranquilicé, y salí por el balcón. Brinque hacia mi casa, y entre a mi habitación, intente no hacer ruido para no alertar a los de abajo, aunque, por el sonido de las risas y la música, dudaba mucho que me notaran. Aproveche para quitarme el tonto chaleco rojo, y de paso calmar un poco mis ansias, podía sentir como cierta parte de abajo estaba palpitando, Dios, que pervertido, suspire y tome la bolsa.
Brinque nuevamente y entre a la habitación de Yoite, el cual estaba terminando de sacarse la ropa, la escena me resulto demasiado erótica, sin embargo, mantuve la calma, Yoite por su lado soltó un suave sonido por la impresión.
—Ah…
Nos quedamos viendo un momento, yo contemplando la escena, y luego me acerque nuevamente a él, subí a la cama y saque lo que aquella bolsa contenía en su interior.
—Eso es… —Susurro
—Condones y lubricante… —Confirme.
—Oh.
—Sí.
Nos quedamos viendo las cosas, y Yoite volvió a ponerse tan rojo como una parada de alto.
—¿Por qué ti... ¿¡Por qué lo tienes!? —Tartamudeo nervioso.
—¿Por qué no?
Respondí intentando restarle importancia, aunque, él me miro alzando la ceja esperando respuestas, no quería entrar en detalles, tampoco quería verme como un idiota urgido.
—Investigué, solo lo tenía por sí acaso.
—No te imagino entrando a comprar eso… Yo hubiera muerto de la vergüenza.
Dijo Yoite mientras se acomodaba en posición fetal y abrazaba sus piernas ¡Este sujeto! ¿¡Era consciente de lo erótico que estaba siendo!? Rayos…
—Los compre con unos cheetos ¿Cuál es el problema?
Intente pensar en otra cosa, cómo mi ida a la tienda para comprar lo que quería mi madre, realmente en ese momento no tenía pensado comprar nada de eso, pero cuando vi los condones y recordé mi conversación con Yami, simplemente tome todo sin reparo, ¿Los cheetos? Bueno, se me antojaron, no hay mayor explicación.
—¿Trajiste los cheetos?
Y a mi novio le encanta comer, ¿Cómo no le iba a traer comida?
—Sí, y chicles, para que dejes de quejarte del aliento.
Yoite empezó a reírse más relajado con todo el asunto, oculto un momento su rostro, para luego voltear y mirarme con esos ojos tímidos, este chico me iba a matar a mí, y a mí verga.
—Olvida eso, continuemos.
Aquellas palabras me sonaron a gloria, deje de lado la bolsa y me acerque para besarlo de nuevo, él se acomodó y me abrazo mientras yo acariciaba su espalda, mis manos iban bajando hasta llegar a sus nalgas, lo sostuve con la idea firme de que esto iba a resultar bien, sin importar qué.
—Quítate la ropa…
Susurro cercas de mi oído con esa voz jadeante mientras se aferraba a mi camisa como si quisiera desprenderla al estorbarle de algún modo, no pude evitar reírme suavemente por eso.
—No pienses nada raro… —Se quejó.
—¿Cómo hago eso cuando te estoy tocando el trasero? ¿La situación no está puesta para eso?
—C… Cállate y quítate la ropa…
—¿Por qué no me la quitas tú?
Le sugerí, él entonces empezó a desabrochar cada botón de mi camisa, sus manos temblaban así que sus movimientos eran excesivamente torpes, observe cada movimiento con atención, él me miraba por ratos, para luego volver a centrarse en los botones, cuando desabrocho el último me saco aquella camisa, y aparto sus manos, rápidamente volví a tomarlas y las puse en mi entrepierna, como si le hubiera quemado quiso retirar sus manos de nuevo, pero no lo permití.
—¿No te falta algo? Aún no estamos parejos…
Susurre mientras besaba su hombro, el deseo en mi interior era cada vez más llameante.
—Sácatelos tú… Yo me quite los míos solo.
Respondió mientras desviaba su mirada, volví a reír, entonces sin hacerlo esperar más dirigí mis propias manos para desabrochar mis pantalones y sacarlos de una vez por todas dejando salir a mí ya erecto miembro.
—Dime que tú eres el de abajo.
Dijo Yoite claramente asustado, volví a reír y lancé mi ropa lejos.
—Sí, no lo creo.
—¿No podemos negociarlo?
—Yoite…
—Ya sé, ya sé, no hablemos de mi obvia situación, solo acabemos esto.
Me acerque nuevamente para besarle con cuidado su hombro, quería trasmitirle calma.
—Si te sientes incomodo podemos parar, tenemos una bolsa de cheetos y toda la noche para nosotros…
No quería forzarlo a ir a un punto si no estaba listo para llegar ahí, todo esto, cada cosa, era para él, todo lo que me importaba era este chico y nada más.
—No sé qué hacer… —Confeso.
Asumí a qué se refería con el acto en sí.
—Haz lo que quieras, vamos a disfrutarlo juntos…
Él asintió, y lo siguiente que hizo fue poner su mano en mi miembro y empezar a estimularlo, aquel acto me tomo con la guardia baja así que abrí los ojos con asombro.
—Y… Yoite
Jadee su nombre, no lo detuve, simplemente lo deje hacer lo que quisiera, pero no quería ser el único que disfrutara, por lo que correspondí al acto haciendo lo mismo por él. Pronto nuestra respiración se volvió más pesada mientras acelerábamos el ritmo de nuestros movimientos, no pude evitar pensar que su mano se sentía mejor que cualquier paja que me hubiera dado por mi cuenta, la experiencia era muy diferente e increíble que termine por dejarme llevar, la sensación de placer recorriendo mi cuerpo me llevó hasta el éxtasis y acabé terminando en su mano, Yoite miró el líquido seminal con atención como si no creyese en nada de lo que ocurría.
—¿Qué?
Le pregunte mientras intentaba recuperarme, él simplemente negó, y me di cuenta de que no se había venido, así que lo recosté en la cama y separe sus piernas, nunca en la vida había hecho esto, y ver videos porno no era precisamente la mejor guía, pero ahí estaba dándole una mamada.
—N… No.
Dijo con su voz entre cortada mientras intentaba apartarme sin éxito, estaba tan concentrado en chupar, y el escucharlo llenar la habitación de gemidos me hizo sentir duro de nuevo, sentí como se contrajo y acto seguido se vino mientras gritaba mi nombre, podría grabarme esta escena en mi cabeza de por vida, escuchar su voz siendo tan lasciva me hacía perderme en este placer, tome todo aquello y me centre en besar sus piernas y marcarlas por todos lados, deseaba dejar mi huella en él, recordarle este momento, recordarle que era mío, mi cabeza estaba llena de esos pensamientos posesivos mesclados con la excitación.
—No cubras tus labios…
Susurre mientras volvía a él, quería escucharlo en todo momento, cada sonido que saliera de su cuerpo, lo deseaba todo, lo bese de nuevo con pasión, nuestras lenguas jugando torpemente enredándose la una con la otra, sus manos aferradas a mi espalda, mientras podía sentir como marcaba sus uñas en ella, nuestros pechos rozándose el uno con el otro mientras podía escuchar el fuerte latido de nuestros corazones, me sentía embriagado por la situación.
Me separe de él cuando sentí que faltaba el aliento, y baje para jugar con sus pezones, los mordí y chupe al punto de que se pusieron erectos, deje marcas ahí también, marcas que verlas en esa blanca piel me excitaba de sobre manera.
Yoite me toco con timidez a diferencia de cuando me masturbo, entonces me causo cosquillas el toque inseguro de sus manos en mi pecho, y en respuesta se apartó, así que devolví sus manos invitándolo a que me tocara más, entonces lo hizo, toco mi pecho, mis pezones e intente no reírme por las inevitables cosquillas, no me desagradaba en absoluto, me gustaba que me tocara.
—No seas tan tímido…
Le susurre mientras me ponía a morderle la oreja.
—¿Qu… ¿Qué?
Yoite parecía aturdido, y aun así se acercó para besarme el pecho, me lleno de cuanto beso quiso, aquel acto, aunque inocente y dulce, lo sentí profundo e íntimo, es que solo en el mundo lo dejaría a él hacerlo, y solo con él podría sentirlo así, tan especial.
Después del llamado juego previo debíamos ir al siguiente nivel, y Yoite se empezó a tensar.
—Investigaste bien, ¿Cierto?
Pregunto con un claro nerviosismo en su voz.
—Me dijeron… Leí que la primera vez es mejor si lo hacemos mientras me das la espalda.
Me maldije internamente por casi revelar de dónde había sacado la información, además, eso me hizo recordar a Yami, lo saqué rápido de mi cabeza antes de que se me pusiera flácida.
Yoite se acomodó de la forma en cómo le indique, apoyándose en sus palmas y rodillas mientras me daba la espalda, mentiría si dijera que la vista no me gustaba, entonces me di cuenta de que era un tanto, algo, pervertido, negué rápido y tome el lubricante.
—No, espera, es ra…
Yoite pareció quejarse de algo, pero ya me encontraba vertiendo una gran cantidad de lubricante, lo cual pareció hacerlo estremecerse, como no dijo nada más, continue y empecé a introducir un primer dedo, al parecer tenía que ir metiéndolos para que él se acostumbrará.
—¡Espera!
Grito Yoite, y me detuve asustado de haberlo lastimado.
—¿Qué?
—¿No tendría que bañarme? Es decir, me bañe, pero de nuevo, unas veinte veces más por lo menos.
¿En serio? A este punto eso ya no importaba.
—No, así está bien… —Respondí serio.
—Y ¿¡Sí pasa algo!? ¡Algo desagradable! No podría vivir con eso, tendría que tirarme del balcón, ¿Podrás vivir con mi muerte en tu conciencia? Mi imagen de antagonista respetable y emocional ¡Manchada!, puedo ver los titulares mañana.
—Yoite, estás matando la pasión aquí ¿Sabes?
—Es fácil para ti decirlo, no eres tú al que le están metiendo un dedo por el… ¡Ah!
Metí el dedo antes de que siguiera quejándose, dios, nunca hablas tanto y eliges hacerlo ahora, vaya forma de matar el momento, como fuera, use más lubricante y me abrí camino en su interior. Tomó un rato para que se acostumbrara al primer dedo, el segundo pareció no serle grato, se quejaba en lo bajo, temía estarlo haciendo mal, aunque, eventualmente pareció recibirlos mejor, así que introduje un tercero, fue cuando volvió a gemir de placer, moví los dedos en su interior hasta que di con un punto que pareció gustarle, al parecer estaba listo.
—Voy a entrar…
Susurre, tenía que hacerlo con confianza de lo contrario Yoite se sentiría angustiado y todo sería en vano, quería evitarle sentir dolor lo más posible. Yoite asintió accediendo, y entonces tomé el empaque del condón, lo abrí con cuidado y empecé a ponérmelo, era más fácil hacer esto con una banana, una vez que estaba listo rocé mi pene en su entrada antes de empezar a introducirlo en su interior, me moví lento y con cuidado, aún se podía sentir apretado, y Yoite volvía a tensarse, empezó a negar.
—No… Detente, duele…
Dijo entre sollozos y me detuve rápido, bese su espalda para tranquilizarlo, a lo que él sollozo más, me sentí extrañamente mal al verlo así, realmente esta parte no era sencilla.
—Tengo miedo… No me gusta esta posición…
Dijo mientras lloraba, salí rápido de él y lo hice recostarse de lado mientras yo me acomodaba detrás y lo abrazaba por la espalda, lo besé y me aferré a él para tranquilizarlo.
—¿Quieres seguir?
Le pregunté lo más suave y gentil que podía, luego besé su cuello, él asintió, y pensé en la forma de hacerlo mejor esta vez. Empecé a masturbarlo de nuevo, sentía como volvía a relajarse, entonces intente entrar de nuevo ahora en esta posición, me costó un poco más acomodarme, pero Yoite parecía más seguro en esta posición; logre entrar por completo en su interior, se sentía caliente, y apretado, permanecí quieto un momento mientras seguía estimulando a Yoite, para mi sorpresa él empezó a mover las caderas al ritmo de mi mano, aquello hizo que se me escapara un gemido.
—Yoite…
—Muévete…
Dijo entre jadeos, sin pensarlo más empecé a moverme, fui lento siguiendo el ritmo de sus caderas, pero me costaba contenerme, así que el movimiento se volvió más rápido al punto de ser frenético, solo podía escucharlo gemir de nuevo con desespero, el sonido de nuestros cuerpos chocando llenó la habitación, nuevamente mi mente se nublo debido al placer que me producía estar en su interior, el sentirlo como si nos hiciéramos uno, cada pensamiento posesivo que tenía sobre él volvía a mi cabeza, lo sentía mío, y escucharlo gemir mi nombre me enloquecía, aumente el rimo al sentir que estaba por venirme, entonces llegue al clímax y deje salir todo, Yoite por su lado aun no llegaba así que continue masturbándolo, y moviéndome aunque más lento hasta que también llego.
Salí de su interior con cuidado, él permaneció en su misma posición mientras yo me re incorporaba para sacarme el condón con cuidado y amarrarlo, estaba concentrado en eso hasta que lo logré, dejé el condón usado en el piso seguro de que estaba bien amarrado, y me recosté a lado de Yoite intentando respirar con más calma. Estuvimos en silencio mientras él me daba la espalda y su respiración parecía irse normalizando también, mire el techo sin saber cómo sentirme ahora que todo el frenesí había bajado, era un sentimiento muy extraño, como de incredulidad e incomodidad, Yoite entonces se giró y me miró.
—¿Te arrepientes? —Pregunte.
—No, y ¿Tú?
Negué.
—Nunca lo haría…
Entonces nuevamente nuestras miradas se cruzaron, y nos besamos.
—Te amo… —Susurro —Gracias por cuidar de mí.
Lo mire y desvié la mirada, una, dos, tres veces, no estaba seguro cómo responder eso, así que simplemente me acerqué más y me acurruque.
—Solo lo haría por ti —Respondí.
Yoite acomodo su barbilla en mi cabeza, fue relajante estar así de acurrucados.
—¿Comemos cheetos? —Preguntó de pronto.
Solté un resoplido intentando no reírme ¿Era un tonto? Acabé riéndome de todos modos.
—¿En serio quieres comer cheetos ahorita?
—Me dio hambre, así que cállate y pásame esa bolsa de cheetos.
—Que mandón, sabía que la gente fumaba después del sexo, creo que tú vas a comer cada que acabes.
—Si llegaste a esa conclusión, entonces ten preparada comida para mí la próxima vez.
Se estiro para alcanzar la olvidaba bolsa, aproveché para jalarlo y acomodarlo encima de mí, ah, como pensé la vista era buena, Yoite pestañeo confundido.
—Entonces ¿Habrá próxima vez? Quiere decir que no lo hice tan mal.
Le sonreí sintiéndome muy seguro de mí mismo, en respuesta giro los ojos.
—No lo sé, no fue tan malo, pero ten en cuenta que no tengo idea de qué acaba de pasar…
Aquello me mato los ánimos, chasqueé le lengua y le jalé las mejillas por impertinente.
—Como sea, tomemos un baño primero, me siento todo sudado —Dije.
—Los cheetos…
—¿No era tú el que quería veinte duchas?
Lo moleste un poco.
—Cállate…
Respondió avergonzado, entonces se movió de encima, sus piernas parecían temblar y se quejó de que le dolía la cintura, así que me apresure a ayudarlo, fuimos al baño juntos, después de prepararle la tina nos metimos juntos, estuvimos un rato sumergidos en un agradable silencio sintiendo el agua tibia y como él se recargaba en mí, podría acostumbrarme a esto en el futuro.
Cuando volvimos a su habitación lo ayude a secar su cabello, acaricie su cabeza con cuidado, demasiado para ser yo, la brisa que entraba por la ventana me hacía sentir algo somnoliento, fuimos a su cama para recostarnos mientras comíamos cheetos, y conversar un poco, la velada termino junto a esa bolsa de cheetos, entonces nos quedamos profundamente dormidos.
