Advertencias: AU-OOC-Boys Love-Crack shipps

Yu Yu hakusho y Nabari no ou, así como YUGI-OH! No me pertenecen, sus personajes, así como las series son de sus respectivos autores, esta historia va con el fin de mi entretenimiento y el de los lectores.

Capítulo 39: Limonada y café

Las vacaciones estaban llegando a su final y pronto tendríamos que volver a la escuela, pensar en ello me ponía algo nostálgico, después de todo sería el último año escolar, y se venía por delante exámenes, sobre todo el pensar en nuestro futuro, me preguntaba, ¿Qué planes tenía Hiei para su vida?

—¿Qué tanto me miras?

Pregunto Hiei de mala gana; estábamos en su habitación haciendo su tarea, creo que me había embobado mirándolo fijamente mientras él se quejaba de toda su tarea acumulada, era su culpa después de todo.

Había un montón de libretas desordenadas por su escritorio, muy apenas podía recargarme en él.

—Solo pensaba en cosas —Respondí.

—¿Qué cosas?

—Que te volviste a equivocar en el signo de aquí.

Le señale la ecuación que estaba resolviendo, de inmediato maldijo y la empezó a borrar.

—¿¡Por qué no me lo dices antes!? ¡Debo borrar todo!

Se sacudió el cabello con frustración, no pude evitar reírme un poco.

—¿Cómo pasaste a tercer año? Cierto, tuviste un gran tutor.

Dije con un tonto de arrogancia que no me quedaba del todo, Hiei me miró frunciendo el ceño, le piqué el entrecejo.

—Siempre frunces el ceño, y chasqueas la lengua, ah y sobre todo giras los ojos, ¿No te asusta quedarte deforme de la cara?

Hiei apartó mi mano y se puso a escribir mientras murmuraba.

—Y tú arrugas la nariz…

Dijo muy bajito, alcé la ceja.

—¿Hago qué con la nariz?

Tenía la impresión de que ya me había dicho algo así.

—Olvídalo… Mejor dime cómo resolver esto.

Acerqué más mi silla para poder ver mejor, quedamos muy cerca el uno del otro, algo que no le di mucha importancia hasta que sentí su mirada en mí.

—¿Q… ¿Qué?

Pregunte confundido, luego me avergoncé por la forma en cómo me miraba, se me había hecho tan natural el estar cercas suyo que bajaba todas mis defensas, intente alejarme un poco, pero me sujeto de la cintura.

Habían pasado dos semanas desde nuestro encuentro de aquella noche, sentía que la experiencia nos había unido más, aunque, por ratos, me daba mucha vergüenza y necesitaba alejarme o iba a morir.

—¿Sabes? Mi madre no está, y Yukina salió con sus amigas…

—Ah… ¿Sí?

Hiei me sostenía de una forma que me dificultaba alejarme, y la forma en cómo me miraba me ponía nervioso, mire a otro lado intentando evadirlo.

—Tal vez deberíamos aprovechar ¿No crees?

—¡Tal vez deberías terminar la tarea!

Respondí mientras me giraba y le jalaba las mejillas, enano pervertido.

—¡Ya entendí! ¡Suelta!

Por fin se alejó, y me dio un manotazo para apartar mis manos, nuevamente chasqueo la lengua, y volvió a tomar el lápiz.

—Te equivocaste aquí.

Le señale su respuesta.

—¡Demonios!

Aquel día terminamos muy tarde, pero, por fin había acabado toda su tarea, estaba listo para volver a clases la próxima semana (espero).

—Hoy finaliza mi labor como tu tutor, ahora debes arreglártelas por ti mismo en el tercer año —Declare.

Estábamos de pie en su sala, listo para marcharme como si fuera el final de un personaje increíble, decidido para seguir su camino lejos del protagonista.

—¿Eres consiente qué ni de coña me va a ir mejor en tercer año?

Entonces Hiei arruino el ambiente, y le tuve que jalar las mejillas frustrado.

—Eres un, cabeza hueca, ¿Con qué cara me dices eso?

—¡Suelta! ¡Suelta!

Gruño molesto, mientras intentaba apartar mis manos, aprete más fuerte.

—¿Chicos? ¿Qué hacen en medio de la sala?

Pregunto Hina, mientras iba entrando y se quitaba sus tacones, solté a Hiei quien de inmediato se sobo sus mejillas rojas y me miraba rencoroso.

—Buenas noches —Salude.

—Nada, Yukina llamó, se va a quedar a dormir con Botan —Aviso Hiei.

—Seguro se cansó en su día de campo, ¿Viste las fotos que publico? —Respondió ella animada.

—No, estaba siendo explotado por este tirano para hacer toda mi tarea restante.

Respondió Hiei mientras me señalaba con un gesto de cabeza, Hina se dirigió al sofá.

—¡Mejor! Sabía que podía confiar en Yoite.

Ella sonrió mientras se acomodaba en el sofá y estiraba sus piernas.

—¡Ey!

Hiei se quejó, yo le sonreí divertido.

—Confió en que lo sigas ayudando en este nuevo ciclo, Yoite —Dijo ella.

Ahí quedaron mis planes de escapar, Hiei soltó una risilla burlona y me miro con esa cara de demonio, le jale las mejillas de nuevo mientras él gruñía molesto.

—Chicos ¿Ya tienen pensado qué estudiaran cuando acaben? ¿Oh? ¿A qué juegan?

Hina nos miró confundida.

—Nada…

Susurré, y solté a Hiei, ella sonrió y nos hizo una seña para que nos sentáramos, nos miramos el uno al otro, para luego acceder y sentarnos uno a lado del otro.

—Mamá, Yoite tiene que irse, no nos vayas a dar un sermón de tres horas.

Dijo Hiei cruzándose de brazos en su lugar, yo lo mire, y luego a ella mientras permanecía quieto.

—Al único que debo sermonear es a ti —Lo miro mal —No te preocupes Yoite, solo quiero conversar un poco —Me sonrió gentil.

—De acuerdo —Respondí.

—Les preguntaba sobre sus planes en el futuro.

—Hina, aún no acaban las vacaciones, danos un respiro —Refunfuño Hiei.

—¡Debiste pensar en ello desde el ciclo pasado!

—Bueno… —Empecé —Lo estuve pensando un tiempo —Rasqué mi nuca —Quisiera ser repostero.

Si era sincero, no me había planteado del todo aquello que quería hacer en el futuro, siempre pensé que acabaría en un trabajo de oficina, pero, no era algo que realmente deseara, aquella noche cuando Hiei probó mi mont blanc recordé las veces que otros disfrutaban con mis postres, como en el aniversario de Kazuho, tampoco era muy dado a estarlos haciendo todo el tiempo, pero, siempre me sentía bien al hacerlos; también recordar la primera vez que Yukimi me enseño me motivo a considerarlo mejor.

Era un niño que muy apenas hablaba o se movía, tenía poco de haberme mudado con Yukimi, y entonces el olor de algo dulce me atrajo hasta la cocina, me asomé curioso y lo vi preparando panques. Aun me costaba adaptarme a vivir con él, y aunque, para él era complicado hacerse cargo de mí, busco formas de hacerme sentir mejor, me miro y con una sonrisa me invito a pasar, entonces preparamos panques juntos, aquella sensación aún podía sentirla, nunca me había sentido feliz durante mi infancia hasta que él me acogió y mi vida cambio.

—Eso sería increíble, Yoite —Hina sonrió —Estoy segura que serás de los mejores.

No pude evitar sentirme algo apenado, asentí suavemente, Hiei parecía estarme mirando con curiosidad, aunque, no lograba averiguar del todo sus pensamientos.

—¿Qué hay de ti Hiei? —Insistió ella.

—No sé ¿Trabajar? Tal vez me una a los yakuza.

Hina entonces le lanzó un cojín, el cual Hiei logro esquivar apenas, mientras yo por mi lado suspiraba.

—¡No te críe para que hagas algo así! ¡Elije algo decente!

—No te estoy enseñando ecuaciones para que acabes así…

—¡No es como si quisiera estudiar ecuaciones en primer lugar! Además, es broma, no tengo idea qué hacer.

Nos quedamos en silencio un momento, Hina entonces se lamentó.

—Críe a un, cabeza hueca, Yoite, no te culpo si lo dejas.

—Oye…

Hiei la mira molesto.

—Gracias, Hina —Respondí.

—¡Yoite!

Ahora me miro molesto a mí.

Después de aquella conversación, Hina se fue a descansar y yo tenía que volver a casa, Hiei me acompaño hasta la entrada de mi casa, aunque, parecía sumergido en sus pensamientos.

—Es broma lo de dejarte, aunque, me lo pensare si te metes en cosas ilegales…

Comente mientras lo miraba con seriedad, él volteo y negó.

—Recuerdo que en clases dijiste que no tenías algún talento ¿Por qué no llevaste galletas o algo así?

—¿Uh? ¿A qué viene eso ahora?

—Es solo que, nunca muestras nada de ti, yo ni siquiera tenía idea que horneabas y que eso te gustara, no hasta que llevaste esa cosa que parecía un monte.

—Justamente se llama mont blanc, Hiei, ya te lo había dicho.

—Como sea.

Miré alrededor, no estaba seguro el motivo por el cual le molestara el asunto, puse mi mano en mi cuello algo nervioso.

—Tenía tiempo que no preparaba algo, sé que suena a algo salido de la nada que diga que me gusta, pero, no suelo cocinar si no me siento motivado a ello, y tenía tiempo sin sentirme motivado.

Ni siquiera me preparé mis pastelitos aquella vez que salí con Yami, una verdadera lástima.

—¿Por qué?

—No hay un por qué, además, tampoco creo ser tan bueno.

Nunca sentí que realmente tuviera un talento, y alguna vez pensé que lo único que se me daba bien era tejer.

—Todos pensaron que lo eras, y creo que es cierto.

Hiei se cruzó de brazos.

—Yo… —Suspire —En secundaria le prepare galletas a Yami, obviamente no se las entregue yo, ni siquiera se enteró de que fueron hechas por mí.

—¿Entonces?

Hiei me miro impaciente, yo me recargue en la pared para seguir recordando aquello, en su momento me hacía arder el estómago, pero ahora, pensaba lo patético que había sido.

—Le dije a una chica que las entregara ella, fue algo confuso, le dije que eran de una admiradora de Yami, pero le daba pena dárselas y yo me vería raro haciéndolo, accedió a hacerlo, y termino diciendo que eran de ella.

—Que perra más loca, si hubiera sido cierto lo de la chica eso sería lamentable.

—Bueno sí, igual espere que pasara así, quería evitar que Yami supiera.

—¿Entonces para qué las hiciste?

—Eso ocurrió un mes después del aniversario de bodas de Kazuho, todos habían elogiado mi mont blanc aquella vez, entonces creí que era bueno en eso, y quería, no sé, hacerle llegar mis sentimientos a Yami, aunque, nunca supiera que eran míos.

—Que patético…

—Al menos yo no idee planes estúpidos para ayudar al chico que me gusta a conquistar a su supuesto interés romántico, y acabar haciendo el ridículo en frente de la gente.

—¡Ya entendí! ¡Yo soy más patético! Sígueme contando tu triste historia o lo que sea.

Puse los ojos en blanco y proseguí con mi relato.

—Mientras ella decía que había hecho todo por sí misma, yo estaba observando a la distancia…

—O sea, lo acosabas.

—… Sí, ya cállate y escucha.

—¿A mí me has acosado?

—No, al contrario, tú me has acosado a mí.

—Sígueme contando.

Suspire, ¿Por qué estábamos teniendo está conversación tan tarde?

—El punto es que, Yami aceptó probar una de las galletas, pero al hacerlo su expresión fue de desagrado.

—¿Ah? ¿Estás seguro?

—Sí, incluso escuche a la chica decirlo mientras tiraba las galletas, estaba muy molesta e insultando a la tonta y poco talentosa que las preparo, Yami le había dicho que no podía aceptarlas, pero que si seguía practicando podría hacerlo mejor.

—Ja, siempre pensé que Yami era medio cretino, esa fachada de príncipe es tan falsa.

Hiei sonrió burlón, y yo me quedé pensando un poco en ello, Yami me había salvado de unos matones que no paraban de molestarme, pero, era cierto que Yami en secundaria era encantador, aunque muy distante, incluso, el hecho de que algunas personas le tuvieran miedo y respeto hablaba de ese lado tan oscuro en él.

—¿Por eso pensaste que no tenías talento?

—Sí, fue un golpe duro, y durante mucho tiempo deje la repostería, le había perdido sentido y sobre todo mi motivación se marchó.

Mire mis manos un momento, entonces Hiei soltó un largo suspiro.

—No creo que hayan sido un fracaso, y no te confundas, quisiera aprovechar esto para hundir a Yami, pero, ah —Suspiro nuevamente —Voy a ser abogado del diablo, Yami será medio cretino y aceptémoslo, en el fondo es un sujeto muy oscuro, pero no es un imbécil, seguro él sabía que ella mentía, y solo quiso alejarla ¿No dejaste algo que indicara que no eran de ella?

—¿Dejar algo? No lo recuerdo, pero, ¿Cómo sabría eso él? Ah…

—¿Recordaste algo?

—Esa chica, me entere después que solía golpear a cualquiera que pareciera cercana a Yami, la expulsaron por eso, creo que alguna vez escuche que hostigo a Mana, la novia en ese tiempo de Yami, y a Anzu.

—De casualidad ¿No se habrá metido con Yugi?

—¿Con Yugi?

Hiei y yo nos quedamos viendo y luego sentí como si entendiera muchas cosas.

—Yugi era muy acosado en la escuela, es probable… Además, tal vez por eso me ayudo a mí en aquella ocasión.

Susurré esto último mientras ponía mi mano en mi boca, siempre vi a Yami con el caballero de brillante armadura, pero, realmente ¿Lo había idealizado? Probablemente, debido al acoso que sufría Yugi, el ver otro chico pasando lo mismo lo llevó a involucrarse.

—¿Ayudo? —Hiei alzó la ceja.

—No, olvídalo, entonces, es probable que su respuesta a las galletas fuera una forma de alejar a la chica, y no que fueran realmente malas.

—Eso tiene más sentido —Concordó.

Aquello me hacía sentir liberado, había cargado con el sentimiento de fracaso por años.

—¿Eso era algo que aún te afectaba?

La mirada en Hiei me resultó extraña, poco descifrable, como si estuviera ocultando sus emociones tras esa pregunta.

—¿Piensas que Yami aún me importa?

Respondí con otra pregunta, a lo que él abrió los ojos en sorpresa, desvió la mirada y se encogió de hombros.

—¿Eso siempre va a significar un problema? —Pregunte de nuevo.

—No, ¿Por qué lo sería? Es tarde, mejor entra y descansa.

Se giro para irse, yo me aparté de la pared donde me recargaba y lo abrace por la espalda, él se quedó quieto, y no podía saber lo que pensaba, recargue mi barbilla en su cabeza, y lo presione un poco hacia abajo.

—¿Me estas jodiendo?

Pregunto con un tono frustrado por la forma en la que le aplicaba peso.

—Me parece sorpréndete lo celoso que eres… Si alguien te viera, creería que eres muy indiferente.

Él chasqueo la lengua.

—¿No eres acaso igual? —Pregunto.

—…

—Acéptalo, ambos somos posesivos el uno con el otro, le cortaríamos la cabeza a cualquiera que se involucre.

—Yo te cortaría la cabeza a ti —Corregí.

—Como sea, cabezas son cabezas, y hablando de eso, suéltame ya.

—No quiero…

—¿¡Ah!?

Lo abracé más fuerte mientras él buscaba soltarse, se me ocurrió la idea de cargarlo, sorprendentemente sí pude.

—¡Oye! ¡Bájame! —Se quejó.

—Eres demasiado pequeño…

—¡Te voy a matar!

Hiei empezó a patalear y entre todo el movimiento acabé perdiendo el equilibrio, así que acabamos en el piso. Ambos soltamos un quejido ante el impacto.

—Dime… ¿Por qué nos pasa esto? —Pregunto él.

—No te quejes, caíste encima de mí…

Lo empuje a un lado, mientras nos sobamos la cabeza, él se sentó, mientras yo me quede acostado mirando el cielo nocturno.

—Lo que sucedió con Yami, realmente me dolió en su momento, soy una persona melancólica, es normal que afectara el juicio de valor que tenía sobre mí durante tanto tiempo…

Mmn.

—Y, aunque, no me sentía motivado, volví a encontrar ese deseo cuando las cosas mejoraron…

Voltee a verlo, para mi sorpresa, él me miraba atento desde su lugar.

—Hiei, tú hiciste que mejoraran, aquella noche en la cena me sentía intranquilo sobre lo que pensarías de mi postre, y cuando vi que te relajaste comiéndolo, sentí como si aquello que creí perdido siempre estuvo ahí.

Volví a mirar hacia el cielo, Hiei se acercó a mí y me beso.

—Eres increíble, y no necesitas de otros para saberlo… —Dijo.

Puse mi mano en su mejilla y sonreí ligeramente.

—Ahora lo entiendo, y, aun así, me haría feliz si me lo recuerdas de vez en cuando…

—Supongo que tendré que sacrificarme.

—Sí, eso sería lindo —Me reí.

Él volvió a besarme. Escuchamos la puerta abrirse, volteamos a ver, yo haciendo la cabeza hacia atrás, pues seguía acostado.

—Mocosos, ¿Planean quedarse ahí toda la noche?

Pregunto Yukimi con un rostro de fastidio.

—Son demasiado ruidosos, dejen sus juegos y váyanse a dormir —Finalizo.

—¿Ruidosos? —Pregunto Hiei.

—¿Nosotros? —Continue.

—¿Seguro? —Preguntamos al unisonó.

—¡Juntos son demasiado ruidosos!

No dijo más y entro, aunque dejo la puerta abierta indicando que ya me metiera también, me senté y miré a Hiei.

—¿Somos como esas gemelas malvadas que cuando se juntaban hacían actos terroristas, pero, separadas eran buenas ciudadanas? —Pregunte mirándolo.

—Creo que juntos o separados hacemos actos terroristas, pero el ruido depende de la distancia entre nosotros —Respondió —Me voy.

Me dio un último beso y luego se puso de pie, me ayudo a hacer lo mismo, para luego irse a meter a su casa. Mire las estrellas una vez más antes de entrar.

Al día siguiente, me levanté temprano ya que Miharu vendría de visita, aunque, siendo sincero, no había podido dormir bien anoche, a pesar de que Hiei se había despedido continuamos mandándonos mensajes, en su mayoría eran muchas caritas, iniciamos una guerra que no pudimos controlar.

Solté un gran bostezo, Miharu estaba recostado en mi cama hojeando una revista, volteo a verme, y yo a él.

—¿Así vas a ir a casa del maestro Kumohira y Hanabusa?

Pregunto de pronto, se me dibujo la confusión en mi rostro.

—Habíamos acordado la semana pasada el ir hoy, recuerda que quieren conocer a Hiei, le avisaste, ¿No?

¿¡Era hoy!? ¡No! ¡No, le dije que íbamos a ir hoy!

Mmm

—Por tu reacción, parece que lo olvidaste, ni modo…

¿Ya no íbamos a ir? Me sentí aliviado, Hiei me iba a matar si de pronto le decía que se preparara para visitar a mis amigos.

—Vamos a tener que llevar a Hiei por la mala —Finalizo Miharu.

Sí, peco de ingenuo.

Fuimos a casa de Hiei, Yukina nos recibió sonriente y nos dejó pasar sin problema, ella tenía que salir, así que se disculpó y nos dejó en total libertad, el nivel de confianza que me tenían me sorprendía, empezamos a subir las escaleras, seguro Hiei seguía dormido.

—La hermana de Hiei es bonita.

Comentó Miharu de pronto de forma muy casual, ¿Cómo debía interpretar ese comentario? ¿A caso ni Shijima ni Juuji tenían esperanza? Mejor detenía ese curso de pensamiento, si algo así pasaba, seguro sería muy problemático, y Miharu correría peligro.

—Eh ¿Sí? Seguro Hiei sigue dormido.

Cambie de tema y señale la puerta, yo iba a tocar, pero Miharu simplemente entro, bien ¿De acuerdo? Aquí íbamos de nuevo, entre igual, y sí, Hiei dormía, mejor me preparaba para morir.

—Tal vez deberíamos volver más tarde, o ir solo nosotros —Susurre.

Miharu sin reparo se acercó a Hiei, y lo movió un poco, Hiei gimió con fastidio, y se giró.

—Miharu… La última vez nos fue bien, pero Hiei es volátil, hoy podría asesinarnos ¿Sabes?

Insistí en detenerlo, pero, ahora le empezó a echar gotitas de un vaso con agua que estaba en la mesita de Hiei, ¿Por qué tengo la impresión de que Miharu disfruta molestándolo?

Hiei se volvió a quejar.

—Yoite… Déjame en paz —Susurro.

Me sorprendí de que dijera mi nombre, Miharu me miro y luego sonrió.

—Está soñando contigo… Suele hacerlo mucho ¿No?

Sí, ¿Cómo llegaste a esa conclusión?

—Ah… Olvida eso, vámonos.

Me sentí apenado con esto, y algo ofendido de que considerara que yo lo estaba molestando ¿Qué clase de sueño estaba teniendo? No tuve tiempo para seguir con eso, Miharu empezó a apretar la nariz de Hiei, estaba presenciando algo que me causaba intriga y gracia, pero, más intriga, Hiei empezó a sacudir sus brazos, hasta que despertó y se levantó de golpe.

—¿¡Qué haces en mi habitación!?

Miro enojado a Miharu, luego me miro a mí y su rostro se llenó de confusión, hice una mueca en un falso intento de sonrisa.

—¿Sorpresa? —Dije nervioso.

—Vinimos por ti —Anuncio Miharu.

—¿¡Ah!? ¿¡Es enserio!? ¿¡De nuevo!? ¿¡Ahora cómo entraron!?

Hiei intento salir de su confusión y volver a su mal humor.

—Tu hermana nos dejó pasar —Respondió Miharu —Muy linda, por cierto.

Hiei lo miro de nuevo consternado, luego me miro a mí, solo pude encogerme de hombros, Hiei sacudió la cabeza.

—¿Venir por mí? ¿Ahora de qué hablas?

Se toco la cabeza, Miharu se sentó al borde de la cama, mientras yo presenciaba todo desde mi lugar, de pie, y distanciado.

—Yoite olvido decirte que hoy íbamos a tener nuestra reunión con viejos amigos, quienes están muy emocionados por conocerte.

—… De acuerdo, no quiero ir ¿Me pueden dejar dormir?

—No tienes opción.

Dijo Miharu de inmediato.

—¿¡Por qué no la tendría!?

—¡Yoite está muy emocionado por esto! ¿¡Le vas a fallar!?

¿¡Yo!? ¡No me metas!

Hiei volteo a verme, yo de inmediato desvié la mirada, no iba a formar parte de esto.

—¿Qué demonios significa eso?

La paciencia de Hiei era limitada, y creo que después de haber dormido poco, era peor, debíamos dejar de torturar al pobre chico, esto podría volverse una mala costumbre.

—Yoite estaba muy feliz de llevarte y que conocieras a todos, estuvo horas hablando de eso, por la emoción olvido avisarte que era hoy, pero él realmente lo esperaba, que decepción Hiei…

Miharu miro al piso con un rostro triste, luego suspiro.

—Creía que eras distinto, confiaba que lo eras, incluso Yoite vino a la cena que organizo tu familia, pero, tú no puedes hacer lo mismo por él, no le veo futuro a esto —Finalizo.

¿En serio estaba pasando esto? Hiei parecía que le habían lanzado una roca de conciencia, y que quede claro algo, no me afectaba si iba o no, yo no tengo nada que ver aquí, mi nombre está siendo usado en contra de mis deseos.

—En fin, si no quieres…

Miharu se levantó listo para irse.

—¡Esperen abajo! ¡Ya salgo! —Dijo frustrado —Par de dramáticos… —Susurro.

¿¡En verdad le creíste!? No pude decir nada, realmente no tenía palabras, y Miharu me llevó hacia fuera con un aura de victoria.

—¿Por qué le dijiste todo eso? Ni siquiera me acordaba que era hoy…

Susurre una vez que bajamos las escaleras.

—¿Por qué no?

Miharu le restó importancia, no pude hacer nada más que suspirar.

Esperamos a Hiei un rato, yo realmente no sabía dónde colocarme me sentía raro estando ahí sin nadie presente, la ocasión pasada Hiei estaba tan dormido que ni nos hecho de su habitación; Miharu estaba de pie a un lado de mí, me miraba por ratos, luego miraba su celular.

—¿Quiénes van a ir? —Pregunte.

—Pues, todos, como siempre, además Hanabusa tiene que salir del país, así que no la veremos unos meses.

Me sentí un poco triste por eso, sentía que no había tenido mucha oportunidad de verla estos meses por el desastre en el que me había metido con mis emociones, pero al menos solo serían algunos meses.

—Entiendo… —Susurre.

—¿Por qué parecen estatuas en medio de mi sala?

Pregunto Hiei quien venía bajando.

—¿No te gusta la decoración? —Pregunto Miharu.

—Yoite pasa, tú por otro lado, mejor te regalo por una empanada.

—Lo siento, vengo incluido con Yoite, te va a caer una maldición si nos separas.

—Puedo vivir con eso.

Hiei esbozo una sonrisa, Miharu le sonrió igual.

—¿Nos vamos?

Pregunte poniéndome en medio, no estaba seguro como acabaría esto si los dejaba seguir.

—Como sea… —Respondió Hiei.

Tomo sus llaves, bostezo un poco y nos invitó a salir, al menos el camino a casa de Kumohira era corto.

Y aun así durante el trayecto, Miharu no paraba de molestar a Hiei (como siempre), Miharu ponía esa cara de indiferencia en su rostro, pero, podía notar su deleite, Hiei era de mecha corta, y aunque quisiera aparentar que no escuchaba, al final cedía y respondía con comentarios sarcásticos (como siempre, otra vez), mi mejor amigo y mi novio, sí, creo que esto iba a funcionar.

—¡Llegaron!

Grito Raimei emocionada al ver a Miharu, corrió a saludarlo y sacudió los brazos de Hiei.

—¡Ha pasado tiempo! ¡Las tareas me han mantenido tan ocupada que necesito un respiro!

Raimei cerraba sus ojos con fuerza mientras Hiei la miraba con desconcierto y molestia, Miharu y yo solo miramos sin decir nada, Raikou fue quien la saco de su error.

—Raimei, estas saludando a la persona incorrecta.

—¿¡Eh!?

Raimei por fin abrió los ojos, y soltó rápido a Hiei.

—¡Lo siento!

Se inclino para disculparse, Hiei me volteo a ver, solo pude encogerme de hombros.

—Bienvenidos.

Nos saludó Raikou sonriendo.

—Buenas tardes.

Saludamos Miharu y yo al unisonó. Hiei por su lado se cruzó de brazos mientras se mantenía en silencio, Raikou lo miro.

—¿Es él? —Pregunto.

Y supongo que tenía que presentarlo yo, Hiei no lo haría.

—Sí, él es Hiei, Hiei, ellos son Raikou y Raimei —Comente.

—¡Mucho gusto! ¡Lamento lo de antes! —Dijo Raimei.

—Es un placer, Hiei.

Raikou extendió su mano para saludarlo, me preocupo que Hiei lo ignorara, pero accedió a saludar.

—Igual…

Respondió con seriedad.

—¡Vamos! ¡Pasen! —Nos invitó Raimei —¡Miharu hay mucho que quiero decirte!

—Me parece bien —Dijo Miharu.

Dejamos a esos dos con lo suyo mientras caminábamos al interior, Hiei se puso de mi lado derecho alejándose un poco de Raikou.

—Es bueno que hayas podido venir Hiei, todos están emocionados por conocerte —Comento Raikou.

Hiei lo volteo a ver, cada vez que Raikou le hablaba sentía que Hiei mandaría todo al demonio, pero solo respondía cortante (era Hiei después de todo).

—No veo por qué, no es la gran cosa…

Desvió la mirada, y Raikou lo miro un momento, y luego a mí, me preguntaba lo que estaba pensando.

—¡Yoite! Qué bueno que viniste.

Hanabusa se acercó y me abrazo tan repentinamente, luego se apartó y me dio unas palmadas en el hombro.

—Me preocupaba no poder despedirme de ti ¿Oh? ¿Es quien creo que es?

Dijo con su habitual tono amistoso, miro a Hiei con una sonrisa, Hiei pareció presentir lo que se venía y dio unos pasos para atrás, pero ella tomo sus manos.

—¡Hola! ¡Bienvenido!

—Ah… ¿Hola?

Hiei pestañeo rápido, y lo entendía, tampoco sabía cómo reaccionar con las muestras de afecto de Hanabusa, ahora que lo pensaba, ¿No era ella igual que Hina?

—Es Hiei, ella es Hanabusa.

Lo presente, ya que Hiei se quedó paralizado mirándola extrañado, Raikou soltó una ligera risita para ir con los demás a adentro, nos abandonó totalmente.

—¡Mucho gusto Hiei! Tenía ganas de conocerte, es bueno que vinieras, siéntete como en casa ¿Ya comiste?

Hiei parecía querer soltarse de su agarre, pero al mismo tiempo, se contenía, era como si quisiera correr, pero no podía, su rostro reflejo el pánico.

—N… No —Respondió —Me acabo de levantar…

—Te traeré algo de comer, pónganse cómodos.

Ella nos miró a ambos, y luego soltó a Hiei.

—Parece un chico encantador, Yoite, me alegro.

—Ah, sí, lo es —Respondí.

Hiei me miró con muchas dudas dibujadas en su rostro mientras ella se alejaba.

—¿Acabo de encontrarme con un clon de Hina?

Me susurro alarmado.

—Eh, no son tan parecidas… Aunque, creo que serían buenas amigas.

Ladee la cabeza pensándolo, tal vez en el futuro podría presentarlas, Hiei dijo que Hina no tenía muchas amigas, con Kazuho y Hanabusa podría tener buenas charlas.

—Dime que los demás no son así… Ya tuve suficiente con la rubia y Hanabusa.

¡Oh! Había memorizado rápidamente el nombre de Hanabusa, eso era buena señal.

—Creo que son peculiares a su manera, pero si puedes lidiar con tus amigos los pervertidos, puedes con esto también.

—¿¡Ah!? No son mis amigos… Son idiotas que me rodean.

Hiei me miro ofendido, y claro que eran sus amigos, deje el tema de lado, y entre a la casa, Gau, Juuji, Aizawa, Shijima (por desgracia), estaban conversando animadamente, voltearon a vernos, Juuji se puso algo pálida, sonrió nerviosa, al parecer aun no superaba a Hiei después de todo, Shijima por su lado sonrió como el demonio que era, y Gau se acercó.

—Hola Yoite, ¿Quién es él?

Gau y Hiei se miraron, Hiei alzó la ceja.

—Así que trajiste a tu novio —Comentó Shijima.

¿Ahora sí recuerdas?

—¿¡Novio!? ¡Ah! Es el chico con el que estabas en el campamento —Dijo Aizawa.

—La chismosa, la que molesta a Yoite, a ti no te recuerdo ¿Te he visto antes? Y tú eres nuevo.

Dijo Hiei señalando a Juuji, Shijima, Aizawa y Gau, en respectivo orden, al menos ya se sentía familiarizado con la mayoría.

—¿¡Por qué nos señalas así!? —Se quejó Gau.

—Otra vez… —Juuji parecía lamentarse.

Shijima estaba halagada, Aizawa hizo una mueca nerviosa.

—Ya nos habíamos visto… ¿En serio no me recuerda?

Hiei se cruzó de brazos y desvió la mirada ignorando a Aizawa y a Gau, en eso entraron Raimei y Miharu.

—¿Haciendo nuevos amigos? —Le pregunto Miharu.

—Sí, ya nos amamos todos —Respondió Hiei.

—¿¡En serio es tu novio!? —Pregunto Gau —No, espera, creo que tiene sentido.

Nos miró a ambos como si examinara dos especies extrañas salidas de la alcantarilla, Raikou le jalo la mejilla, mientras con otra mano llevaba una bandeja con bebidas.

—No seas mal educado Gau.

—¡Raikou! —Se quejó Gau.

—Vamos, no se queden parados en la entrada, adelante.

Nos invitó Raikou de forma amistosa, Hiei y yo nos quedamos muy quietos mientras los demás se integraban como solían hacer.

—¿Nos llamó raros? —Pregunto Hiei.

—Acabas de señalarlos y ser grosero, claro que nos llamó raros —Le respondí.

—De dónde vengo eso es un saludo, me siento ofendido ¿Puedo irme?

Hiei se giró, y lo tome del brazo, así que se quedó en su lugar refunfuñando un rato. Después, llegó Hanabusa y Kumohira, él se acercó a saludar, le presente a Hiei, y bueno, Hiei no fue grosero, creo que la presencia de Hanabusa lo calmaba un poco ya que por la siguiente hora dejo de ser un tanto hostil con los demás, incluso se puso a comer con ellos, no es como si conversará animadamente como los demás, pero, respondía algunas cosas que le preguntaban.

—¿Es lindo el Makai? —Pregunto Raimei.

—No mucho, demasiadas almas desdichadas —Respondió él.

—¿Drogadictos? —Pregunto ella confundida.

Seh.

No estaba seguro si estaba siendo irónico o realmente hablaba en serio con ellos.

—¿En serio golpeaste al director? ¡No te creo!

Gau seguía asimilando eso, yo también ¿En serio les había dicho eso sin importarle nada? Al menos ellos lo tomaron bien, creo.

—Tengo una orden de alejamiento, por un año.

Se encogió de hombros. No estaba seguro si quería que lo echaran o ya se había puesto cómodo con ellos.

—Hiei es muy peculiar.

Raikou se acercó a mí, yo asentí.

—Creo que le faltan algunos tornillos… —Respondí.

—¿Pudiste resolver las cosas que te inquietaban?

Él me miro sonriente, yo me sonrojé ligeramente, así que moví mi rostro a otro lado y asentí.

—Gracias, ahora entiendo mejor las cosas…

—Me alegra, cualquier cosa, no dudes en contarme.

Me dio un ligero golpe en la espalda, y volvió con los demás. Para ese punto Hiei ya había terminado de comer y de contestar preguntas, así que se acercó a mí.

—¿Todo bien? —Lo mire.

—No me han echado, creo que sí.

Ah, ya sabía que intentaba ser echado, estaba siendo demasiado abierto para ser cierto.

—Hiei… Eres un caso.

Dije mientras comía un poco de avena, Hiei le restó importancia, y empezó a comer de mi avena también como si nada más importara en su vida, bueno, ambos éramos un caso.

El resto del día estuvimos tranquilos en nuestro lugar mientras mirábamos a los demás hacer algunos juegos como de mímica, Kumohira y Aizawa habían hecho equipo, eran tan pésimos que era inevitable reírse de ellos, incluso a Hiei le sacaron una que otra risa, al menos no nos hicieron jugar a nosotros, ya tenía suficiente con haber hecho tonterías en clases, necesitaba un descanso de eso.

—No fue tan malo ¿Cierto?

Pregunto Miharu sentándose a lado de mí, Hiei lo miro y suspiro.

—No son tan molestos, lo acepto —Respondió.

—Estoy sorprendido… —Lo mire con asombro.

Para que dijera eso, quiere decir que estaba cómodo, voltee a ver a Miharu y este sonrió.

—Pero no vuelvan a traerme sin avisar, o les romperé la pierna —Nos amenazó.

—Me parece justo —Acepto Miharu.

—¿De acuerdo? —Alcé la ceja —Eso significa que ¿Planeas volver?

—Si hay comida sí —Respondió.

—Ah, entonces volverás —Dijo Miharu.

—¿Te conté que la familia de Miharu tiene un restaurante de okonomiyaki?

Mire a Hiei, esté me volteo a ver con interés, luego miro a Miharu re considerando el llevarse mejor con él, Miharu lo miro un tanto apático, tal vez reconsiderando molestarlo un poco más.

—Podemos ir la próxima vez… —Comente.

—Sí, ¿Por qué no? —Dijo Hiei.

—Te daré precio especial —Le dijo Miharu —Tal vez el doble, o triple.

—Olvídalo, recordé que no me gusta el okonomiyaki, me da dolor de estómago.

Hiei desvió la mirada, y ahí quedo el intento de hacerlos llevarse mejor.

Cuando cayó la tarde nos despedimos, Hanabusa nos abrazó a Hiei y a mí, Hiei de nuevo se quedó paralizado.

—Espero verlos pronto, volveré en unos meses, entonces comamos todos juntos de nuevo —Dijo ella.

—Gracias… —Susurre.

Se aparto, nos sonrió y fue a despedir a los demás, nosotros comenzamos a caminar, pronto Miharu nos alcanzó, a diferencia de la mañana el trayecto fue más tranquilo, no hablamos mucho.

—Yo me voy por aquí, nos vemos —Se despidió Miharu.

—Adiós —Respondí.

Hiei se quedó callado, nos quedamos un rato viéndolo hasta que se perdió de nuestra vista, luego seguimos nuestro propio camino.

—Y ¿Qué te pareció? —Pregunte.

—No fue tan malo, sigo pensando que todo toman demasiado bien lo nuestro, sigo sin entender si son muy amables o muy idiotas.

—Bueno, mejor así, no tengo cabeza para más problemas.

Comenté mientras tocaba mi cabeza, no soportaría más de eso.

—Además, la vecina nos odia, confórmate con esa muestra de odio —Concluí.

—Buen punto —Concordó.

—¡Hiei! ¡Por fin! —Grito alguien.

Ambos volteamos, y Yusuke se aproximó a nosotros ¿Qué hacía por aquí?

—Te busca, nos vemos —Intente huir.

Hiei me tomo del brazo para evitar que me fuera, bien, me devolvió el gesto muy rápido

—¿Qué se supone qué haces por aquí?

Pregunto Hiei sin soltarme, Yusuke no pareció darle importancia a eso y siguió sonriendo.

—Acompañamos a Yukina a su casa, luego pensamos ¿¡Por qué no vamos al karaoke!? Y nos acordamos de ustedes.

Nos señaló a ambos, Hiei y yo nos miramos ¿Qué tenía que ver el karaoke con nosotros? Estábamos seguros que esa frase no pegaba nada con nuestra persona.

—¿Qué diablos significa eso?

Hiei alzó la ceja, y tuvimos un mal presentimiento, dimos un paso para atrás, mientras él seguí agarrando mi brazo, Yusuke dio uno para el frente. Lo último que recuerdo, era que nos habían obligado a ir con ellos al karaoke, fuimos arrastrados, sometidos, y ultrajados, y ahora escuchábamos cantar a un grupo de adolescentes desafinados en esta habitación.

—Hiei…

Hable después de estar todo este tiempo conmocionado.

—¿Qué?

—¿Me recuerdas qué hacemos aquí?

—¡Y yo qué sé! Me estoy preguntando lo mismo desde hace rato.

—¡Qué bueno que vinieron! —Dijo Kurama.

—¡Nos obligaron! ¿¡No viste como fuimos cargados por Yusuke y Kuwabara! ¡Esto fue un secuestro!

Se quejo Hiei, y yo asentí en respuesta, entendía que se llevaran a Hiei, pero ¿¡Por qué a mí!?

—¡No te logro escuchar!

Respondió Kurama, y Hiei estaba por lanzar un vaso, pero Yukina se acercó.

—Es lindo que podamos convivir todos juntos ¿No creen?

Ella sonrió gentil, no tuvimos corazón para decirle nada malo, así que asentimos resignados a este fatídico destino.

—No nos van a obligar a cantar ¿Verdad? —Pregunte.

—Ya nos obligaron a venir, ¿Tu no los crees capaces de eso?

Hiei se cruzó de brazos molesto, me a iba a dar algo aquí.

Mire como Kuwabara parecía cantar una canción de amor mientras veía apasionadamente a Yukina, Yukina estaba eligiendo junto a Botan y Keiko qué cantar sin pescarlo de nada, no estaba seguro cómo sentirme con eso, así que tome un trago de mi jugo.

—¿¡Alguien quiere quitarle el micrófono!? ¡Sus alaridos de perro herido me van a volver loco!

Grito Hiei de pronto haciendo que me atragantara con la bebida.

—¿¡Qué fue lo qué dijiste enano!? ¡Quiero ver que lo hagas mejor!

—Puedo hacerlo mil veces mejor.

¿En serio iba a hacerlo? Bueno, cantó para la clase ¿Qué era cantar para sus amigos? Solo, no entiendo qué hacía cantando una canción de rock pesado, tal vez estaba haciendo catarsis, cuando termino, todos lo miraban, le aplaudí por inercia así que me miraron a mí.

—¡Eso fue genial! ¡Sigo!

Dijo Yusuke siguiendo sus pasos, mientras Kuwabara intentaba quitarle el micrófono.

—No pensé que cantarías… —Miré a Hiei.

—No pensé que aplaudirías.

Me sonroje ligeramente.

—¿No quieres cantar Yoite? —Pregunto Botan.

—No, gracias…

—¡No seas tímido! —Insistió —Incluso Hiei lo hizo.

—Creo que Hiei solo quería decirnos cuanto nos odia… —Respondí.

—¿No es lindo? Me conoce tan bien.

Lo mire y negué, luego mire de nuevo a Botan quien sonrió nerviosa con Hiei.

—Podemos cantar juntos —Dijo Yukina —Acompáñame.

Ella tomo mi mano, y negué.

—No sé cantar…

—¡Eso no importa! ¡Solo diviértete! —Dijo Botan animada.

No estaba seguro qué estaba pasando, solo sé que tenía un micrófono, Kuwabara me miraba con envidia y los ojos de Hiei estaban puestos sobre mí, esto iba a salir horrible, Yukina eligió una bonita canción de amor a dueto ¿Era en serio?

La última vez que hice algo parecido a cantar fue en el campamento y solo con Hiei presente, esto era otra cosa. Aparte mi mirada de todos, y miraba la pantalla intentando seguir el ritmo y la letra de las partes que me tocaban, no me centré mucho en cómo lo hacía, solo quería terminar con esto. Cuando finalizo, voltee y por algún motivo estaban llorando de una forma que considere exagerada, ¿Tan mal lo había hecho?

—¡Hermoso! —Dijo Botan —Fue un lindo dueto.

¿Ah?

—Que precioso —Keiko aplaudió —Sus voces son tan lindas.

¿¡Ah!?

—¡Yukina cantas precioso! ¡Soy tu fan! —Grito Kuwabara.

Oh, eso tenía sentido.

—Ah, tú también, al menos eres mejor que el enano —Dijo después.

¿¡AH!? Deje el micrófono y me apresure a sentarme, de nuevo estuve un rato consternado en mi lugar hasta que salí del trance, por ahora Hiei no había dicho nada.

—Hiei… —Lo llamé.

—¿Qué?

—¿Se burlaban de mí?

—¿Uh? No, tu voz es bonita, si trabajaras en ella… ¿¡Eh!?

No estaba seguro qué cara tenía, solo ardía, Hiei me jalo para llevarme a su pecho y cubrirme por algún motivo, pero ese acto hizo que mi rostro ardiera peor.

—No se pongan románticos tan repentinamente, que raros —Escuche a Kuwabara.

—¡No son raros! ¡Son lindos! —Dijo Botan.

—Solo tienes envidia —Comento Yusuke.

—¿¡De qué hablas Urameshi!?

—¡Nos largamos de aquí!

Anuncio Hiei mientras se ponía de pie, me tomo del brazo y me hizo levantarme, luego me empujo hacia la salida.

—¡Mas les vale llevar a Yukina temprano a casa!

Dijo sin más y azoto la puerta, lo voltee a ver confundido, él me tomo de la mano y me saco del lugar, al menos sentía que podía respirar de nuevo con normalidad. Una vez afuera, me acorralo contra la pared mientras me miraba con ese ceño fruncido, más que intimidarme, me dio ternura y le aprete las mejillas.

—Te voy a matar… —Murmuro.

—Eres muy tierno…

Me mordió, así que lo solté.

—No hagas esa cara enfrente de otros… —Refunfuño.

—¿Cara? ¿Qué cara hice?

—¡Ah! ¡Solo no lo hagas!

—Si no me dices qué cara ¿Cómo evitaría hacerla?

Hiei parecía a punto de alegar, pero suspiro y se hizo a un lado.

—¡Olvídalo!

—Hiei, eres muy raro.

—¿¡Y me lo dices tú!?

Íbamos a empezar a discutir, pero vimos a Anzu y Marik salir del lugar mientras él la rodeaba con el brazo, ellos voltearon, nos miramos un momento.

—¡Hola Yoite! —Saludo Anzu.

—Buenas noches —Salude.

—¿En una cita? —Pregunte Hiei.

—Sí —Contesto Marik —¿Ustedes?

Vaya, hoy no estaba siendo idiota.

—Secuestrados, acabamos de salir de nuestros verdugos —Respondió Hiei.

—Oh, bueno, sigan divirtiéndose.

Marik siguió su camino.

—¡Nos vemos en la escuela! —Se despidió Anzu.

Y los vimos partir.

—Al menos supero a Yami —Dije.

—Al menos supero a Bakura —Dijo Hiei.

Lo voltee a ver, y negué, le tome la mano para irnos, demasiado socialización por hoy, quería dormir, sentía que me habían quitado la energía que había reservado en toda mi vida. Hiei no opuso resistencia y me tomo de la mano, bostezo un par de veces durante el camino de regreso, me detuve un momento y lo miré.

—¿En verdad crees que tengo bonita voz? —Pregunte.

—¿Uh? Sí ¿Por?

Pestañee rápido, y baje la mirada ¿Por qué lo aceptaba tan fácilmente? Mi corazón no soportaba eso, Hiei se movió para buscar mi rostro, así que volví a moverme para evitarlo, él insistió por lo que le puse mi mano en su cara para alejarlo.

—Quiero ver…

—No, vete —Respondí.

Me aparto la mano y me sujeto de la cintura, lo mire asombrado y con un claro sonrojo en mi rostro, él sonrió satisfecho.

—No es justo… —Murmure.

—¿Qué cosa?

—Hace unos meses mi percepción de mí mismo y de los que me rodeaban era la peor, un sujeto sombrío y sin talento… Pero, llegaste y de pronto deje de serlo, y no paran de elogiarme, no lo entiendo.

Desvié nuevamente la mirada, Hiei sin soltarme respondió.

—La verdad es que siempre fuiste alguien con virtudes, solo necesitabas un empujón para darte cuenta.

—Y vaya empujón, no parabas de hacerlo cuando nos conocimos…

Le aprete las mejillas.

—¿¡Qué te pasa con mis mejillas!? ¡Maldito!

Sonreí y le di un beso.

—Espero con ansias lo que nos espera en el siguiente ciclo —Comente.

—Yo no, Hina me presiona para que elija mi futuro…

Hizo un gesto de desagrado, le aprete la nariz.

—¿¡Ahora la nariz!?

—Lo que decidas, te apoyare.

Nos quedamos mirando, y él asintió, nos abrazamos un poco antes de separarnos y volver a casa mientras la luna en el cielo nos iluminaba entre las sombras de la noche.

Las vacaciones habían terminado, podíamos ver como el júbilo se marchaba y ahora debíamos volver a la escuela, está vez teniendo en mente nuestros planes para aquella adultez que nos esperaba.

Caminaba junto a Hiei, Yukina y Miharu rumbo a la escuela, una nueva rutina para el primer día, era agradable, incluso me sentía lleno de energía a comparación de Hiei que iba refunfuñando por el sueño; Miharu y Yukina habían congeniado bien e iban conversando, ella más que nada, parecía que tenía mucho que contar.

—¿Quieres sacarle información vergonzosa de Hiei? —Le susurre a Miharu.

—¿Qué? No, no lo había pensado, pero gracias por la idea —Sonrió.

—…

Como sea.

Cuando llegamos había un gran bullicio, todos estaban reunidos mientras hablaban animadamente, algo estaba ocurriendo.

—¿Qué estará pasando? —Pregunto Yukina intrigada.

Nosotros tres íbamos a pasar de largo no era nuestro asunto después de todo, pero detuve mis pasos cuando vi que, en medio de toda la gente, Rebecca se le estaba declarando a Ryuji de una forma muy efusiva, típico de esa chica. Ryuji por su lado estaba algo avergonzado, el chico galán estaba siendo acorralado.

—Parece que el verano ayudo a sanar corazones —Comento Miharu —¿No, Yoite?

—En mi caso, fue la llegada de la primavera… —Respondí mirando a Hiei.

—¡Miharu!

Shijima saltó de pronto en la espalda del inexpresivo Miharu, Juuji se acercó también, esta vez parecía más ella misma por su gran sonrisa, Aizawa hizo lo mismo mientras nos saludaba.

—¡Es bueno verlos! —Dijo Juuji.

—Nos vimos la semana pasada Minami —Respondió Aizawa.

—¡Aun así! —Dijo sonrojada.

—Nos vemos luego… —Me despedí.

Nos dirigimos a la pizarra para revisar en qué grupo íbamos a estar este nuevo ciclo, Yukina y Hiei tenían que estirase para alcanzar a ver, me causo entre ternura y gracia, algo que no pasó desapercibido por Hiei quien me miro frunciendo el ceño, en respuesta me encogí de hombros, negó en respuesta para luego acercarse de nuevo a donde me encontraba.

—Parece que seguimos en el mismo grupo —Comento Hiei.

Me alegré por eso, así que asentí sonriendo y él correspondió a mi sonrisa.

—¡Estamos en el mismo grupo!

Grito Bakura de pronto y abrazando a Hiei, Hiei intento apartarlo como pudo, pero parecía un pulpo rodeándolo.

—¡Suéltame bestia apestosa! —Grito Hiei.

Yo di un paso hacia atrás.

—¿¡No estas feliz!?

Intento besarlo mientras Hiei le empujaba la cara, de pronto Yusuke también se unió al abrazo ¿De dónde salió?

—¡Yo también quiero! ¡Estamos en el mismo grupo! —Dijo eufórico Yusuke.

—¿¡Pasaste de año!? ¡Imposible!

Grito nuevamente Hiei, ahora intentando soltarse de ambos chicos, sentí que sudé frío ante esa escena era demasiado rara.

—Yo estaré de nuevo con Botan, que alegría —Dijo Yukina.

No estaba seguro si para ella era normal que su hermano fuera asechado, o prefería ignorar la situación.

—¡Yukina! Estamos en el mismo grupo… ¿Eh?

Botan pestañeo confundida, y luego sonrió nerviosa, una reacción normal al menos, no podía ser el único preocupado por esto.

—¡Rayos! ¡Quede en el mismo grupo que el enano! —Se quejo Kuwabara.

—¡Me va a tocar estudiar con puro imbécil!

Se quejo Hiei ahora que había salido de las garras de Bakura y Yusuke.

—¡Viejo! ¡Estamos en el mismo curso!

Saludo Jonouchi, Hiei se pegó en la frente con la palma de la mano.

—Tampoco me creo que pasara de año… —Murmuro.

—No creo que tengas cara para quejarte —Comente.

Mi grupo iba a ser demasiado problemático, por otro lado, Yami y Kurama habían quedado en el mismo grupo, ya podía ver a los nuevos encargados del salón, al menos yo pasaba de ese cargo, por fin podía ser libre.

—Mejor vámonos…

Hiei me tomo del brazo para llevarme lejos del alboroto, y nos dirigimos hacia nuestro salón, mirar los pasillos me causaba cierta nostalgia a pesar de que fue solo un mes que había dejado de verlos, entonces recordé el día que conocí a Hiei, había salido corriendo de la cafetería mientras lloraba y choque contra él, ahora no podía evitar reírme de eso.

—¿Qué es tan gracioso? —Pregunto él.

—El día que nos conocimos, parece que fue hace mucho tiempo, pero no es el caso, aun así, muchas cosas cambiaron.

Hiei guardo silencio antes de responder, me miro de reojo y dijo.

—Nuestro encuentro era inevitable, somos dos almas desdichadas destinadas a colapsar.

—¿Lo dices porque siempre acabamos en el piso o golpeados?

—Por supuesto.

Entonces nos reímos.

—Me alegra estar destinado a colapsar contigo siendo así.

—Yo igual —Sonrió.

—Hiei, Yoite —Saludo Yami.

Detuvimos nuestros pasos, Yami se acercó sonriendo y nos dio unos llaveros que había traído de Egipto.

—Debiste traer oro… ¿Al menos tienen una maldición milenaria?

Respondió Hiei mientras alzaba su llavero para mirarlo y este giraba, Yami se rio.

—No creo, pero si es así, no dudes en informarme, por cierto, quería agradecerte por lo de Yugi.

—No fue nada… —Respondió Hiei —Ahora no te debo nada.

De acuerdo, me estaba perdiendo de algo ¿Qué con Yugi? Los mire a ambos sin entender y ¿Por qué Hiei le debía algo a Yami?

—De igual modo gracias, bueno nos vemos luego, es una lástima que este ciclo no estemos juntos, pero les deseo éxito.

Entonces se marchó, mire a Hiei buscando respuestas.

—¿Crees que este maldito?

—Creo que costo 2 dólares, dime ¿Qué pasa con Yugi? —Me sentí un tanto ansioso.

—No mucho, me lo encontré cuando salía de la tienda esta mañana, dos sujetos lo tenían en un callejón exigiendo amablemente su cooperación para cerveza.

Explico Hiei con mucha calma como si ver dos hombres asaltando un estudiante fuera muy normal, podía imaginar a Yugi temblando mientras los asaltantes intentan robar su billetera, y a Hiei entrando en escena mientras les arrojaba un cesto de basura.

—¿Por qué no me contaste? ¿No te hicieron nada? ¿¡Esta mañana!?

Me sentí inquieto de saber que se expuso así, y ni siquiera me lo dijo, estuvo todo este tiempo como si nada, Hiei guardo el llavero y se encogió de hombros.

—Estoy bien, no fue la gran cosa…

Desvió la mirada, y le sujete el rostro para que me mirara.

—No me escondas cosas, para mí sí es importante lo que te suceda.

Pareció quedarse sin palabras, puso sus manos sobre las mías y asintió.

—De acuerdo…

—Por cierto ¿Qué era lo que le debías a Yami?

Lo mire con curiosidad, ni siquiera sabía que estuvieran en contacto, Hiei pareció ponerse nervioso, sospechosa su reacción si me preguntan, entonces se apartó de mí.

—¡Es tarde!

Se apresuro para irse casi corriendo, lo miré y sentí que una gota de sudor me resbalaba por la nuca ¿Qué pasaba con él?

—Espera… ¡Acabas de decirme que no me ibas a esconder cosas!

—¡No te escucho!

Bueno, ya tendría suficiente tiempo para averiguar lo que ocultaba, después de todo teníamos toda la vida por delante, éramos dos almas desdichadas destinadas al colapso, me repetí mientras sonreía, el verano acabaría pronto, pero, nosotros apenas estábamos comenzando.

—Entonces, ¿Todos de acuerdo con que sean Yoite y Hiei los encargados de la clase?

Pregunto el profesor Takanaga, el cual sería nuestro tutor, había una sonrisa en su rostro que quise destruir con todo mi corazón.

—¡Nosotros no estamos de acuerdo!

Gritamos Hiei y yo con mucha frustración, efectivamente estábamos en el grupo de los imbéciles, ¿Alguien cómo yo podría alguna vez ser libre? Solo quería una vida pacífica y hornear pastel, ya no quería colapsar o lo que fuera que eso significaba.

—Hiei eres un idiota… —Dije.

—Tú eres el idiota… —Respondió él.

Suspiramos sin más remedio aceptando nuestro destino, si íbamos a colapsar lo íbamos a hacer juntos.