Advertencias: AU-OOC-Boys Love-Crack shipps
Yu Yu hakusho y Nabari no ou, así como YUGI-OH! No me pertenecen, sus personajes, así como las series son de sus respectivos autores, esta historia va con el fin de mi entretenimiento y el de los lectores.
Capítulo 40: Café y Limonada
Las vacaciones estaban por finalizar y aún tenía mucha tarea que acabar antes de volver a la escuela, me estaba volviendo loco ¿Por qué teníamos que hacer tarea en vacaciones? ¿No era suficiente torturarnos con tantos exámenes durante el ciclo?
Me estaba volviendo loco resolviendo una ecuación cuando sentí la mirada de Yoite, volteé a verlo y parecía haberse perdido en su mundo mientras me miraba fijamente por algún motivo.
—¿Qué tanto me miras?
Le pregunte algo exasperado, se supone que debía enseñarme no quedarse dormido con los ojos abiertos; estábamos en mi habitación, con todo este desastre sobre mi escritorio, era consciente que era mi culpa, y en serio, quería matar a mi yo de hace unas semanas por no haberse puesto hacer la tarea con tiempo, pero, diablos.
—Solo pensaba en cosas —Respondió él.
—¿Qué cosas?
Pregunte mientras lo miraba, los ojos de Yoite se dirigieron hacia mi libreta.
—Que te volviste a equivocar en el signo de aquí.
Señalo la maldita ecuación, maldije y empecé a borrar todo.
—¿¡Por qué no me lo dices antes!? ¡Debo borrar todo!
Me sacudí el cabello frustrado, ¿Qué era lo peor que podía pasar si no hacia la tarea? ¿Me iban a devolver a segundo año? Escuche a Yoite reírse, ¿En verdad estaba disfrutando de mi desgracia?
—¿Cómo pasaste a tercer año? Cierto, tuviste un gran tutor.
Dijo con un tono arrogante que no le iba para nada, lo voltee a ver nuevamente con mi ceño fruncido, en respuesta me pico el entrecejo.
—Siempre frunces el ceño, y chasqueas la lengua, ah y sobre todo giras los ojos, ¿No te asusta quedarte deforme de la cara?
Le aparte la mano y me gire para volver a escribir.
—Y tú arrugas la nariz… —Murmure mal humorado.
—¿Hago qué con la nariz?
—Olvídalo… Mejor dime cómo resolver esto.
Yoite dejo eso de lado y acerco su silla para ver, se acercó demasiado que pude sentir su color, y percatarme mejor de su olor, volteé a verlo un tanto hipnotizado ignorando lo que me decía.
—¿Q… ¿Qué?
Pregunto él al darse cuenta de la situación, parecía avergonzado e intento alejarse de nuevo, pero lo sujete de la cintura para impedírselo, era agradable ver como se había acostumbrado a mí que ya no le daba tanta importancia el acercarse, y al mismo tiempo, verlo volverse un manojo de nervios cuando se daba cuenta de eso.
—¿Sabes? Mi madre no está, y Yukina salió con sus amigas…
Actúe de forma sugerente.
—Ah… ¿Sí?
En su rostro se dibujó el nerviosismo total y se puso rojo, habían pasado dos semanas desde que lo hicimos, y no es como si pensara solo en ello, después de todo estas semanas mi mente estaba saturada con toda la tarea, solo podía soñar con números y letras si era sincero, pero, no sé, tal vez quería un respiro un rato, y el tenerlo tan cercas me despertó. Yoite aparto su mirada intentando evadirme, así que presione un poco más.
—Tal vez deberíamos aprovechar ¿No crees?
—¡Tal vez deberías terminar la tarea!
Y me mato con esa respuesta, se giró y me jalo las mejillas.
—¡Ya entendí! ¡Suelta!
Le di un manotazo para que me soltara y me gire para seguir con esta tortura, chasqueé mi lengua, frustrado, y tome mi lápiz para volver a resolver el ejercicio que borre antes.
—Te equivocaste aquí.
Señalo la respuesta que recién puse.
—¡Demonios!
Aquel día terminamos muy tarde, Yoite no me dejo ni tomar un respiro hasta que resolviera todo lo pendiente, pero por fin era libre, por fin podría dormir en paz al menos por una semana más, la próxima semana debíamos volver a la escuela.
—Hoy finaliza mi labor como tu tutor, ahora debes arreglártelas por ti mismo en el tercer año.
Anuncio Yoite en medio de mi sala listo para irse como si fuera la gran cosa ¿Qué traía hoy con esa arrogancia?
—¿Eres consiente qué ni de coña me va a ir mejor en tercer año?
Le dije para bajarle los humos, pero claro, el chico en respuesta me jalo las mejillas.
—Eres un, cabeza hueca, ¿Con qué cara me dices eso? —Dijo frustrado.
—¡Suelta! ¡Suelta!
Le grite molesto mientras intentaba quitarle las manos de mi cara, él apretó más fuerte en respuesta ¿Qué traía con mis mejillas? ¿¡Cada semana iba a encontrar algo nuevo que jalar o golpear!?
—¿Chicos? ¿Qué hacen en medio de la sala?
De pronto Hina apareció en escena, iba entrando mientras se sacaba los tacones, al menos Yoite me soltó, me ardían mis mejillas así que las sobe mientras lo miraba con rencor.
—Buenas noches —Saludo él.
—Nada, Yukina llamó, se va a quedar a dormir con Botan. —Le avise a Hina.
¡Me arden las mejillas! Mire aún más rencoroso a Yoite, el cual ni me hizo caso.
—Seguro se cansó en su día de campo, ¿Viste las fotos que publico? —Respondió animada Hina.
—No, estaba siendo explotado por este tirano para hacer toda mi tarea restante.
Le respondí mientras procedía a señalar al abusador con un gesto de cabeza, Hina tampoco me prestó mucha atención y se fue al sofá.
—¡Mejor! Sabía que podía confiar en Yoite.
Ella sonrió mientras se acomodaba en el sofá y estiraba sus piernas sin mayor preocupación.
—¡Ey!
Me queje mientras Yoite sonrió, ¿¡Qué es tan gracioso!?
—Confió en que lo sigas ayudando en este nuevo ciclo, Yoite —Dijo ella.
Yoite borro su sonrisa, así que yo me reí burlonamente mientras lo miraba, no se iba a librar de mi tan fácilmente, y me comprometía a darle dolor de cabeza por el siguiente año, en respuesta ¡Volvió a jalarme las mejillas!
—Chicos ¿Ya tienen pensado qué estudiaran cuando acaben? ¿Oh? ¿A qué juegan?
Hina nos observó confundida mientras Yoite ejercía abuso de poder en la relación, y yo gruñía.
—Nada… —Susurro él.
Y me soltó por fin. Hina nos hizo una seña para que nos sentáramos, oh no, venía un discurso, Yoite y yo nos miramos al uno al otro antes de acceder e irnos a sentar uno a lado del otro.
—Mamá, Yoite tiene que irse, no nos vayas a dar un sermón de tres horas.
Le dije mientras me cruzaba de brazos, Yoite se quedó muy tranquilo mirándonos.
—Al único que debo sermonear es a ti —Me miro molesta —No te preocupes Yoite, solo quiero conversar un poco —Le sonrió gentil.
Puse los ojos en blanco, ya ni me sorprendía.
—De acuerdo —Respondió él.
—Les preguntaba sobre sus planes en el futuro.
—Hina, aún no acaban las vacaciones, danos un respiro —Me queje.
—¡Debiste pensar en ello desde el ciclo pasado! —Respondió ella.
¿¡Por qué debería!? ¡Déjenme tranquilo!
—Bueno… —Yoite hablo —Lo estuve pensando un tiempo… Quisiera ser repostero.
Anuncio mientras rascaba su nuca.
—Eso sería increíble, Yoite —Hina sonrió —Estoy segura que serás de los mejores.
Sorprendente ¿De dónde había salido ese interés? Aunque, ciertamente su postre había sido muy bueno, y creo que había cosas que aún me hacía falta conocer de Yoite, cada vez encontraba algo nuevo en él como si fuese una caja misteriosa llena de sorpresas por descubrir, aquello me hizo sentir más curioso sobre esta persona a mi lado.
—¿Qué hay de ti Hiei? —Insistió Hina.
—No sé ¿Trabajar? Tal vez me una a los yakuza.
Bromee, pero, bueno, mi madre me lanzó un cojín que logre esquivar y escuche a Yoite suspirar, que poco sentido del humor tienen.
—¡No te críe para que hagas algo así! ¡Elije algo decente! —Dijo ella.
Vamos.
—No te estoy enseñando ecuaciones para que acabes así… —Dijo él.
¿¡En serio!?
—¡No es como si quisiera estudiar ecuaciones en primer lugar! Además, es broma, no tengo idea qué hacer.
Todos nos quedamos en silencio un momento, luego Hina se lamentó.
—Críe a un, cabeza hueca, Yoite, no te culpo si lo dejas.
¡Ah! ¿¡Qué forma de hablar de su propio hijo es esa!?
—Oye…
La mire molesto, me ignoro.
—Gracias, Hina —Respondió él.
—¡Yoite!
Ahora mi molestia se dirigió a Yoite, también me ignoro.
Después de esa tortura Hina decidió irse a descansar, y Yoite debía volver a su casa, lo acompañé hasta su entrada mientras me ponía a reflexionar un poco sobre el futuro, realmente no tenía un plan en mente, tal vez solo acabar la escuela y trabajar en algo, no era como Yoite con una afición en particular a la cual quisiera dedicarme, solía vivir mucho en el momento, si ahora quería tocar la guitarra la tocaba, si mañana prefería irme a otro lado entonces me iba, el que supiera cosas era solo porque mi madre insistía en ello, y bueno, creo que el ancla de mi vida era mi familia.
Imagine a Yoite siendo repostero, tal vez podría poner una tienda, aunque, si atendía él, posiblemente se le iban los clientes, la idea me causo gracia, fue entonces que recordé un suceso en especial, hace tiempo en una clase el hippie nos pidió mostrar un talento ¿Por qué Yoite no quiso mostrar el suyo? Es eso a lo que me refería, era como una caja que debías ir explorando poco a poco de lo contrario te podías perder muchas cosas.
—Es broma lo de dejarte, aunque, me lo pensare si te metes en cosas ilegales…
Comentó de pronto mientras me miraba serio, aquello me sacó de mis pensamientos, volteé y negué, no estaba pensando en eso exactamente.
—Recuerdo que en clases dijiste que no tenías algún talento ¿Por qué no llevaste galletas o algo así?
—¿Uh? ¿A qué viene eso ahora?
—Es solo que, nunca muestras nada de ti, yo ni siquiera tenía idea que horneabas y que eso te gustara, no hasta que llevaste esa cosa que parecía un monte.
—Justamente se llama mont blanc, Hiei, ya te lo había dicho.
—Como sea.
Ese tampoco era el punto. Yoite parecía algo nervioso e iba a dejar ese asunto, pero entonces empezó a contarme.
—Tenía tiempo que no preparaba algo, sé que suena a algo salido de la nada que diga que me gusta, pero, no suelo cocinar si no me siento motivado a ello, y tenía tiempo sin sentirme motivado.
—¿Por qué?
—No hay un por qué, además, tampoco creo ser tan bueno.
¿De qué demonios hablaba? Esa cosa sabía bien, y tenía forma de monte, si yo intento siquiera encender el horno hago explotar la cocina (otra vez).
—Todos pensaron que lo eras, y creo que es cierto.
Me cruce de brazos, no había qué más decir, era bueno, y punto.
—Yo… —Suspiro —En secundaria le prepare galletas a Yami, obviamente no se las entregue yo, ni siquiera se enteró de que fueron hechas por mí.
—¿Entonces?
Lo mire impaciente, de nuevo todo volvía a Yami, vaya ya ni me sorprendía. Yoite se recargo en la pared y continúo contándome.
—Le dije a una chica que las entregara ella, fue algo confuso, le dije que eran de una admiradora de Yami, pero le daba pena dárselas y yo me vería raro haciéndolo, accedió a hacerlo, y termino diciendo que eran de ella.
—Que perra más loca, si hubiera sido cierto lo de la chica eso sería lamentable.
—Bueno sí, igual espere que pasara así, quería evitar que Yami supiera.
—¿Entonces para qué las hiciste?
No entendía el punto de hacer algo por la persona que te gusta, pero que esta nunca se entere de que lo hiciste en primer lugar.
—Eso ocurrió un mes después del aniversario de bodas de Kazuho, todos habían elogiado mi mont blanc aquella vez, entonces creí que era bueno en eso, y quería, no sé, hacerle llegar mis sentimientos a Yami, aunque, nunca supiera que eran míos.
—Que patético…
—Al menos yo no idee planes estúpidos para ayudar al chico que me gusta a conquistar a su supuesto interés romántico, y acabar haciendo el ridículo en frente de la gente.
—¡Ya entendí! ¡Yo soy más patético! Sígueme contando tu triste historia o lo que sea.
De pronto sentí que me habían golpeado la dignidad y la conciencia. Yoite puse los ojos en blanco y continuo.
—Mientras ella decía que había hecho todo por sí misma, yo estaba observando a la distancia…
—O sea, lo acosabas.
—… Sí, ya cállate y escucha.
—¿A mí me has acosado?
—No, al contrario, tú me has acosado a mí.
—Sígueme contando.
Mejor dejaba de interrumpir esto me estaba saliendo peor.
—El punto es que, Yami aceptó probar una de las galletas, pero al hacerlo su expresión fue de desagrado.
—¿Ah? ¿Estás seguro?
—Sí, incluso escuche a la chica decirlo mientras tiraba las galletas, estaba muy molesta e insultando a la tonta y poco talentosa que las preparo, Yami le había dicho que no podía aceptarlas, pero que si seguía practicando podría hacerlo mejor.
—Ja, siempre pensé que Yami era medio cretino, esa fachada de príncipe es tan falsa.
Sonreí burlón ante el hecho, Yami tenía una energía oscura que ocultaba con esa actitud principesca, por eso gran parte del tiempo me desagradaba, y bueno, por obvias razones, entonces reflexioné un poco sobre el relato de Yoite.
—¿Por eso pensaste que no tenías talento?
—Sí, fue un golpe duro, y durante mucho tiempo deje la repostería, le había perdido sentido y sobre todo mi motivación se marchó.
Yoite bajo la mirada y yo suspire, en parte, era un fastidio que todo debiera girar en torno al pretencioso de Yami, pero, a la vez sentía que había algo más.
—No creo que hayan sido un fracaso, y no te confundas, quisiera aprovechar esto para hundir a Yami, pero, ah —Suspire de nuevo —Voy a ser abogado del diablo, Yami será medio cretino y aceptémoslo, en el fondo es un sujeto muy oscuro, pero no es un imbécil, seguro él sabía que ella mentía, y solo quiso alejarla ¿No dejaste algo que indicara que no eran de ella?
—¿Dejar algo? No lo recuerdo, pero, ¿Cómo sabría eso él? Ah…
—¿Recordaste algo?
—Esa chica, me entere después que solía golpear a cualquiera que pareciera cercana a Yami, la expulsaron por eso, creo que alguna vez escuche que hostigo a Mana, la novia en ese tiempo de Yami, y a Anzu.
—De casualidad ¿No se habrá metido con Yugi?
—¿Con Yugi?
Nos miramos, y Yoite pareció entender más la situación, creo que si Yami fuera a ser un cretino con alguien Yugi seguro estaría involucrado, aunque igual la novia y esa Anzu pudieron ser factor para que Yami tuviera esa respuesta.
—Yugi era muy acosado en la escuela, es probable… Además, tal vez por eso me ayudo a mí en aquella ocasión.
Yoite susurro lo último mientras ponía su mano en su boca como si reflexionara, yo no comprendí del todo a lo que se estaba refiriendo.
—¿Ayudo? —Pregunte.
—No, olvídalo, entonces, es probable que su respuesta a las galletas fuera una forma de alejar a la chica, y no que fueran realmente malas.
—Eso tiene más sentido —Concorde.
Pude notar como Yoite parecía relajarse, como si se hubiera liberado de una gran carga, en parte fue bueno para él, pero, al mismo tiempo sentí como si me presionaran en el pecho a mí.
—¿Eso era algo que aún te afectaba?
Pregunte evitando meter mis emociones en esto, solo quería acabar con la conversación de una vez y cerrar esto.
—¿Piensas que Yami aún me importa?
Para mi sorpresa me respondió con otra pregunta, desvíe la mirada y me encogí de hombros, si pensaba en ello, pareciera que era así, como si cada acción o situación Yami siempre formara parte, y siendo sincero era molesto verlo en todos lados, me causaba malestar.
—¿Eso siempre va a significar un problema? —Pregunto nuevamente.
—No, ¿Por qué lo sería? Es tarde, mejor entra y descansa.
Me gire para irme, no quería volver a discutir por algo tan tonto, no podía cambiar que Yami influyo en él, y si era o no importante hoy día eso tampoco debía ser mi asunto, esto era un total fastidio, no quería seguir con la conversación.
De pronto sentí como Yoite me abrazaba evitando así que me fuera, aquello me sorprendió y me quede quieto, hasta que sentí que recargo su barbilla en mi cabeza e hizo presión haciendo que flexionara mis rodillas, iba a matar a este sujeto.
—¿Me estas jodiendo? —Pregunte frustrado.
—Me parece sorpréndete lo celoso que eres… Si alguien te viera, creería que eres muy indiferente.
¡Iba a matar a este sujeto! ¿¡Celoso!? … ¡Ah! ¡Como sea!
Chasqueé la lengua, aun mas frustrado.
—¿No eres acaso igual? —Pregunte.
—…
—Acéptalo, ambos somos posesivos el uno con el otro, le cortaríamos la cabeza a cualquiera que se involucre.
—Yo te cortaría la cabeza a ti —Corrigió.
Bueno, lo creo capaz, a veces pienso que saca la frustración conmigo desde que nos conocimos, y tampoco le ayudó mucho irritándolo más.
—Como sea, cabezas son cabezas, y hablando de eso, suéltame ya.
—No quiero…
—¿¡Ah!?
¿¡Qué le pasaba!? Intente zafarme, pero solo conseguí que me abrazara más fuerte, entonces el muy desgraciado me cargo.
—¡Oye! ¡Bájame! —Exigí.
—Eres demasiado pequeño…
—¡Te voy a matar!
Empecé a dar patadas y sacudirme, debido a mis movimientos Yoite acabo perdiendo el equilibrio y nos caímos, yo encima de él, tras el impacto soltamos un quejido.
—Dime… ¿Por qué nos pasa esto? —Pregunte.
Era demasiado ridículo y vergonzoso, a este punto ya no me quedaba nada de dignidad que mostrar.
—No te quejes, caíste encima de mí…
Me respondió mientras me empujaba para un lado, ambos nos sobamos nuestra cabeza, yo me senté y él permaneció acostado mirando hacia el cielo.
—Lo que sucedió con Yami, realmente me dolió en su momento, soy una persona melancólica, es normal que afectara el juicio de valor que tenía sobre mí durante tanto tiempo…
Respondió a aquello que pregunte antes, yo voltee a verlo y lo observe con atención, su rostro lucía muy tranquilo.
—Mmn.
—Y, aunque, no me sentía motivado, volví a encontrar ese deseo cuando las cosas mejoraron…
Entonces, él me miro.
—Hiei, tú hiciste que mejoraran, aquella noche en la cena me sentía intranquilo sobre lo que pensarías de mi postre, y cuando vi que te relajaste comiéndolo, sentí como si aquello que creí perdido siempre estuvo ahí.
Su sinceridad reflejada en sus ojos me estremeció, y entonces sus ojos volvieron a enfocarse en el cielo, me sentí atraído hacía él así que me acerqué para besarlo.
—Eres increíble, y no necesitas de otros para saberlo… —Respondí.
Él coloco su mano sobre mi mejilla y sonrió suavemente.
—Ahora lo entiendo, y, aun así, me haría feliz si me lo recuerdas de vez en cuando…
—Supongo que tendré que sacrificarme.
—Sí, eso sería lindo —Se rio.
Escuchar su risa hizo que la sensación desagradable en mi pecho se esfumará, volví a estar en calma, y lo bese nuevamente.
Fue cuando escuchamos la puerta abrirse, y volteamos a ver, Yoite seguía recostado por lo que hizo su cabeza hacia atrás.
—Mocosos, ¿Planean quedarse ahí toda la noche?
Pregunto Yukimi con un rostro de fastidio.
—Son demasiado ruidosos, dejen sus juegos y váyanse a dormir —Finalizo.
—¿Ruidosos? —Pregunte.
—¿Nosotros? —Continuo Yoite.
—¿Seguro? —Preguntamos al unisonó.
—¡Juntos son demasiado ruidosos!
Dijo exasperado antes de volver adentro, pero dejando la puerta abierta indicándole a Yoite que ya se metiera. Yoite se sentó y me miro.
—¿Somos como esas gemelas malvadas que cuando se juntaban hacían actos terroristas, pero, separadas eran buenas ciudadanas? —Pregunto.
—Creo que juntos o separados hacemos actos terroristas, pero el ruido depende de la distancia entre nosotros —Respondí —Me voy.
Le di otro beso antes de ponerme de pie, mejor me iba antes de que me echaran, además tenía mucho sueño, había estado haciendo tarea desde temprano ahora necesitaba dormir, ayude a Yoite a pararse, y me marche.
Al entrar a casa, Hina ya estaba usando pijama e iba con un vaso de leche, me miro y sonrió.
—Cariño, ¿Seguías hablando con Yoite?
—Sí.
Estaba por subir las escaleras, pero ella me detuvo.
—Hiei, espera.
Voltee a verla, espero que no fuera otra conversación sobre el futuro.
—Solo quiero que sepas algo, no importa lo que decidas hacer en el futuro, mamá te apoya ¿De acuerdo?
—¿También si me vuelvo un delincuente?
—Mamá te apoya en casi todo, no me hagas ir a sacarte de la oreja.
Sí, la creía muy capaz de entrar a un barrio peligroso, enfrentar hombres armados con tal de sacarme de la oreja del lugar.
—Sí, creo que, paso de ser yakuza, suena más divertido vestirme de botarga y asustar niños en los parques…
—Si eso quieres, pero, Hiei, tómatelo con más seriedad, no quisiera que te arrepintieras en el futuro, si deseas estudiar yo te apoyare, a Yuki y a ti, los amo, y saben que cuentan con su mamá.
—¿Qué tal si quiero trabajar en su lugar?
—Si así lo quieres, de acuerdo.
Me quede pensando un momento mientras miraba hacia otro lado.
—Lo pensaré… —Respondí.
De pronto ella me abrazo con fuerza y me lleno de besos la cara.
—¡Mamá! ¡Basta!
—¡Te amo mucho! ¡Saca buenas notas! ¿¡De acuerdo!?
—¡Ya entendí! ¡Basta!
Después de una sesión de cariño maternal logre escapar y subir a mi habitación, me sentía agotado así que me tire en la cama, mire en dirección hacia la ventana y me pregunte si él ya se habría dormido, tome mi celular y le envié un mensaje, me respondió rápido, al parecer se había puesto a leer, sonreí, y le mande otro mensaje, al inicio estábamos conversando sobre lo que leía, y que me recordaba a la última serie que había terminado de ver, luego se volvió una guerra de caritas la cual duro por horas, fue divertido, hasta que me di cuenta de que ya eran las 4:00 a.m. y Yoite había dejado de responder, tome eso como mi victoria y me fui a dormir, vaya formar de perder el tiempo, bueno, no me molestaba de todos modos.
Al día siguiente escuche a Hina entrar a mi cuarto, dijo algo sobre no dormir todo el día y disfrutar del sol, no sé, la escuche muy lejos, tenía el sueño pesado y me cubrí la cara con una almohada, lo siguiente que recuerdo fue escuchar a Yukina usar la aspiradora ¿A qué horas llegó? ¿En serio tenía energía para hacer el aseo tan temprano? Más tarde la escuche hablando por teléfono haciendo planes para salir, Yukina este verano lo estaba disfrutando demasiado, luego de nuevo silencio total, pude por fin dormir profundamente.
Estaba soñando que brincaba por los árboles como si fuese un ninja o algo así, aunque, llevaba una espada, y tenía un ojo en la frente, cortaba en dos a unos sujetos que no parecían humanos, de pronto sentí como si me sacudieran, me gire fastidiado, y continue con el sueño, ahora veía a Yoite en mi sueño, estaba parado en medio de un bosque de bambú, al principio me miraba sin hacer nada, pero, luego me empezó a echar agua con un rociador como si fuese un gato que quisiera ahuyentar.
—Yoite… Déjame en paz.
Quise detenerlo, y por un momento dejo de echarme agua y fue un alivio, hasta que sentí que no podía respirar, sacudí los brazos hasta que no pude más y desperté, lo primero que vi fue al tonto de Miharu.
—¿¡Qué haces en mi habitación!?
Lo mire molesto, vaya forma de despertar, voltee y en una esquina estaba Yoite de pie mirándonos, aquello me descoloco sin duda, Yoite intento sonreír, no ayudaba en nada ¿No había ya vivido esto antes? Déjà vu.
—¿Sorpresa? —Dijo nervioso.
—Vinimos por ti —Anuncio Miharu.
—¿¡Ah!? ¿¡Es enserio!? ¿¡De nuevo!? ¿¡Ahora cómo entraron!?
Mi cabeza me estaba matando, y no entendía nada de lo que estaba sucediendo. De nuevo estos malditos iban y venían por mi casa ¡Por mi habitación! Al menos esta vez el maldito de Miharu no se subió encima de mí.
—Tu hermana nos dejó pasar —Respondió Miharu —Muy linda, por cierto.
La ocasión pasada fue mi mamá, ahora Yukina, debía hablar seriamente con ellas sobre esto… Espera, ¿¡Dijo que era linda!? Miré a Yoite intentando encontrar respuestas, pero él solo se encogió de hombros, así que sacudí la cabeza, una cosa a la vez.
—¿Venir por mí? ¿Ahora de qué hablas?
¡Por Enma! ¡Me mataba la cabeza! El demonio se sentó en mi cama, y Yoite no se movió ni un centímetro de su lugar.
—Yoite olvido decirte que hoy íbamos a tener nuestra reunión con viejos amigos, quienes están muy emocionados por conocerte.
—… De acuerdo, no quiero ir ¿Me pueden dejar dormir?
—No tienes opción.
Dijo de inmediato, aquello me irrito.
—¿¡Por qué no la tendría!?
—¡Yoite está muy emocionado por esto! ¿¡Le vas a fallar!?
Voltee a ver a Yoite, pero, él solo desvió su mirada sin darme respuesta alguna.
—¿Qué demonios significa eso? —Pregunte impaciente.
—Yoite estaba muy feliz de llevarte y que conocieras a todos, estuvo horas hablando de eso, por la emoción olvido avisarte que era hoy, pero él realmente lo esperaba, que decepción Hiei…
Miharu miro al piso como si estuviera triste y suspiro ¡Suspiro! ¡Esto debía ser una pesadilla! Nada de lo que veía podía estar ocurriendo.
—Creía que eras distinto, confiaba que lo eras, incluso Yoite vino a la cena que organizo tu familia, pero, tú no puedes hacer lo mismo por él, no le veo futuro a esto —Finalizo.
Sentí como me hubieran dado una cachetada de ida y vuelta, vamos, eso no podía ser verdad, Yoite me hubiera dicho, pero ahora que recuerdo menciono algo así hace tiempo ¿¡El demonio decía la verdad!? ¡Rayos!
—En fin, si no quieres…
Miharu se levantó y tuve que detenerlo, no podía creerlo.
—¡Esperen abajo! ¡Ya salgo! —Dije frustrado —Par de dramáticos… —Susurre.
Ellos salieron, y me levanté, ah, quería dormir ¿Cómo Yoite estaba tan tranquilo? Tampoco durmió mucho anoche, como sea, busque algo para ponerme, ahora que lo pensaba ¿Por qué todos hacían un escándalo de nuestra relación? ¿Qué tan necesario era esto? La gente normal no hacía estas cosas, estoy seguro de eso luego recordé que no vivo rodeado de gente normal y suspire.
Me tomé mi tiempo para prepararme, elegí cualquier cosa para usar, aún tenía dudas de si a Yoite le preocupaba mucho esto o había caído en una trampa, por mi orgullo preferí creer que Yoite esperaba que fuera.
Cuando baje Miharu y Yoite estaban de pie en medio de la sala conversando sobre algo, ya tenían la osadía de invadir mi cuarto ¿Por qué no solo se sentaban?
—¿Por qué parecen estatuas en medio de mi sala?
—¿No te gusta la decoración? —Pregunto Miharu.
—Yoite pasa, tú por otro lado, mejor te regalo por una empanada.
—Lo siento, vengo incluido con Yoite, te va a caer una maldición si nos separas.
—Puedo vivir con eso.
Sonreí, a lo que el demonio hizo lo mismo, a veces no estaba seguro si me agradaba o prefería enterrarlo vivo en el bosque.
—¿Nos vamos?
Pregunto Yoite interrumpiéndonos.
—Como sea… —Respondí.
Tome mis llaves, solté otro bostezo, me despedí de mi comodidad y los invite a salir para poder cerrar.
No estaba seguro hacia dónde íbamos ni que tan lejos era el trayecto solo me límite a seguirlos, y contenerme para no matar a Miharu, no paraba de molestarme con su cara de indiferencia y sus comentarios irónicos, intente ignorarlo, pero ¡Ah! Yoite por su lado, permaneció callado mientras nos miraba, me pregunto qué era lo que estaba pensando.
Y de todos modos ¿¡Cuánto faltaba para llegar!? Me estaba enloqueciendo aquí.
—¡Llegaron!
Grito una chica rubia en cuanto entramos a la que era la casa, era grande y con un diseño tradicional, podría considerar que era bonita e incluso se sentía acogedora a primera instancia, sin embargo, no pude analizar más mi entorno pues esa misma chica rubia me estaba sacudiendo los brazos por algún motivo.
—¡Ha pasado tiempo! ¡Las tareas me han mantenido tan ocupada que necesito un respiro!
Dijo tan rápido que me costó seguirle el ritmo ¿De qué demonios hablaba? La chica cerraba sus ojos, y yo no sabía cómo reaccionar, la mire confundido y molesto ¿Todos los amigos de Yoite eran así de exasperantes? ¿¡Alguien me va a ayudar!?
—Raimei, estas saludando a la persona incorrecta.
Dijo de pronto un chico de cabello rosa que se acercó a nosotros.
—¿¡Eh!?
La rubia tonta abrió sus ojos y me soltó ¡Ya era hora!
—¡Lo siento!
Ella se inclinó para disculparse, voltee a ver a Yoite, quien nuevamente se encogió de hombros ¿Cuántas veces llevaba haciendo eso? ¿No tenía otra respuesta que no fuera encogerse? ¿Me había traído para torturarme? ¡Sus amigos me iban a enloquecer!
—Bienvenidos.
Saludo el chico de antes mientras sonreía.
—Buenas tardes.
Saludaron Miharu y Yoite al unisonó, yo por mi lado me cruce de brazos mientras observaba, el chico me miro.
—¿Es él? —Pregunto.
—Sí, él es Hiei, Hiei, ellos son Raikou y Raimei —Respondió Yoite.
—¡Mucho gusto! ¡Lamento lo de antes! —Dijo la rubia.
—Es un placer, Hiei.
El chico de cabello rosa extendió su mano para saludarme, lo mire un momento antes de darle la mano, solo porque fue el único que me ayudo le regresaba el gesto.
—Igual… —Respondí.
—¡Vamos! ¡Pasen! —Invito la rubia —¡Miharu hay mucho que quiero decirte!
—Me parece bien —Dijo Miharu.
Ese par se quedó hablando, menos mal, yo camine a lado de Yoite alejándome un poco del chico de cabello rosa, no me iba a arriesgar a más ataques, aunque, él lucía decente.
—Es bueno que hayas podido venir Hiei, todos están emocionados por conocerte —Comento.
Lo voltee a ver, seguía sin entender el gran escandaló.
—No veo por qué, no es la gran cosa… —Desvié la mirada.
—¡Yoite! Qué bueno que viniste.
De pronto otra persona se acercó, está vez una mujer de cabello castaño y suelto, ella abrazo a Yoite con mucho afecto para luego apartarse y darle unas palmaditas en el hombro, eso me recordó a algo o alguien.
—Me preocupaba no poder despedirme de ti ¿Oh? ¿Es quien creo que es?
De pronto ella se enfocó en mí mientras me sonreía, presentí lo que iba a hacer e intente alejarme, pero me sujeto las manos sin poder evitarlo.
—¡Hola! ¡Bienvenido! —Dijo emocionada.
—Ah… ¿Hola?
No supe cómo reaccionar, de pronto mi cerebro dejo de funcionar, tampoco podía ser grosero con ella, sentía que estaría pecando, y para que eso me importara era demasiado.
—Es Hiei, ella es Hanabusa.
Nos presentó Yoite, mientras el chico de antes se marchó.
—¡Mucho gusto Hiei! Tenía ganas de conocerte, es bueno que vinieras, siéntete como en casa ¿Ya comiste?
Quería soltarme de su agarre, pero me daba la sensación de que no debía hacer eso, y no entendía el motivo, además, ¿¡Ella no estaba actuando como Hina!?
—N…No —Respondí —Me acabo de levantar…
¿¡Por qué demonios le dije eso!?
—Te traeré algo de comer, pónganse cómodos.
Nos miró a ambos, y luego por fin me soltó.
—Parece un chico encantador, Yoite, me alegro —Dijo ella.
—Ah, sí, lo es —Respondió Yoite.
Entonces ella se marchó y mire a Yoite sin ser capaz de procesar lo que acababa de ocurrir, más que nada conmigo.
—¿Acabo de encontrarme con un clon de Hina?
Le susurre aun alterado.
—Eh, no son tan parecidas… Aunque, creo que serían buenas amigas.
Yoite ladeo la cabeza pensando, y por favor ¡No las presentes!
—Dime que los demás no son así… Ya tuve suficiente con la rubia y Hanabusa.
—Creo que son peculiares a su manera, pero si puedes lidiar con tus amigos los pervertidos, puedes con esto también.
—¿¡Ah!? No son mis amigos… Son idiotas que me rodean.
Me sentí ofendido de que me relacionara con esos cabezas de chorlito, Yoite no me respondió y entro a la casa, no tuve más remedio que seguirlo. En el interior había más gente (por desgracia), al menos a estos los conocía en su mayoría. La de cabello verde parecía que vio un fantasma, la de cabello albino sonrió, y el que no conocía se acercó.
—Hola Yoite, ¿Quién es él?
Pregunto el chico con ojos de gato, nos miramos el uno al otro, y alcé la ceja ¿Qué quería?
—Así que trajiste a tu novio —Comentó la albina.
—¿¡Novio!? ¡Ah! Es el chico con el que estabas en el campamento —Dijo el otro.
—La chismosa, la que molesta a Yoite, a ti no te recuerdo ¿Te he visto antes? Y tú eres nuevo.
Dije señalando a cada uno, para luego volver a mi habitual indiferencia.
—¿¡Por qué nos señalas así!?
Se quejó el de ojos de gato, ¿Qué pasaba con él? Me molestaba la forma en cómo me miraba y hablaba.
—Otra vez…
Se lamento la de cabello verde.
—Ya nos habíamos visto… ¿En serio no me recuerda? —Dijo el otro albino.
¿Qué pasaba con esta gente? Me cruce de brazos y los ignore, eran molestos.
—¿Haciendo nuevos amigos? —Pregunto Miharu.
Al parecer había vuelto junto a la rubia tonta.
—Sí, ya nos amamos todos —Respondí.
—¿¡En serio es tu novio!? —Pregunto el de ojos de gato —No, espera, creo que tiene sentido.
Entonces el sujeto nos miró como si nos examinara y todo tuviera sentido para él, si seguía así lo iba a patear hasta el infierno, por suerte (para él) el chico de cabello rosa había vuelto a salvar la situación y le jalo la mejilla, mientras con su otra mano llevaba una bandeja con bebidas.
—No seas mal educado Gau.
—¡Raikou! —Se quejó.
—Vamos, no se queden parados en la entrada, adelante.
El chico de cabello rosa nos invitó a pasar, Yoite y yo permanecimos en nuestro lugar, mientras los demás se reunían o lo que sea.
—¿Nos llamó raros? —Pregunte.
—Acabas de señalarlos y ser grosero, claro que nos llamó raros —Respondió Yoite.
—De dónde vengo eso es un saludo, me siento ofendido ¿Puedo irme?
Fingí sentirme mal, e intente irme, pero Yoite me sujeto del brazo para que me quedara, no tuve más opción que quejarme un largo rato mientras él me ignoraba de nuevo.
Hanabusa había vuelto así que tuve que detenerme, venía junto a un sujeto de cabello oscuro que usaba traje, el cual se acercó, al parecer esté era el profesor de la secundaria donde habían estudiado, Yoite nos presentó y él también parecía un tanto decente.
Dada las circunstancias, y que tenía hambre, intente ser sociable y comer con ellos, así que nos acercamos, y claramente me bombardearon con preguntas, era el nuevo, supongo que era lo normal, y con Hanabusa presente la sensación de no poder ser malo estaba muy presente, ella no paraba de sonreír y ser gentil ¿Cómo eres malo con alguien así?
—¿Es lindo el Makai? —Pregunto la rubia.
—No mucho, demasiadas almas desdichadas —Respondí.
—¿Drogadictos? —Pregunto ella confundida.
—Seh.
Y era verdad, mi madre tuvo que golpear a uno con su sombrilla cuando intentó robarle, en parte por eso acepto feliz dejar el lugar cuando se presentó la oportunidad, y creo que el drogadicto necesito años de terapia después de eso, años que se gastó en crack.
—¿En serio golpeaste al director? ¡No te creo!
Ojos de gato parecía no creerlo, y yo no creía que a pesar de decirles la horrible persona que era ellos seguían comiendo conmigo y no me echaban ¿Qué pasaba con esta gente?
—Tengo una orden de alejamiento, por un año.
Me encogí de hombros, y acabé de comer, así que la hora de socializar había finalizado para mí. Mire a Yoite conversando con Raikou (creo que era su nombre), me acerqué cuando él se alejó.
—¿Todo bien? —Yoite me miro.
—No me han echado, creo que sí.
—Hiei… Eres un caso.
Respondió mientras tomaba su plato con avena, no le di mucha importancia, era como era, y mejor empecé a comer de su avena, ambos comimos sin mayor problema.
Lo que resto del día, Yoite y yo permanecimos juntos en nuestro lugar mientras mirábamos como los demás jugaban algunas cosas, por suerte no nos hacían formar parte de eso, ahora se encontraban jugando algo de mímica, el profesor y el albino eran pésimos al punto que me hicieron reír.
—No fue tan malo ¿Cierto?
Pregunto Miharu, mientras se sentaba a lado de Yoite, voltee y suspire.
—No son tan molestos, lo acepto —Respondí.
—Estoy sorprendido… —Yoite me miro asombrado.
—Pero no vuelvan a traerme sin avisar, o les romperé la pierna —Los amenace.
—Me parece justo —Acepto Miharu.
—¿De acuerdo? —Yoite alzó la ceja —Eso significa que ¿Planeas volver?
—Si hay comida sí —Respondí.
—Ah, entonces volverás —Dijo Miharu.
—¿Te conté que la familia de Miharu tiene un restaurante de okonomiyaki?
Yoite me miro, yo voltee con interés, tenía tiempo que no comía de eso, mire a Miharu, tal vez debía re plantearme el llevarme mejor con él, después de todo cuando no era un fastidio podía ser algo agradable.
—Podemos ir la próxima vez… —Comentó Yoite.
—Sí, ¿Por qué no? —Respondí.
—Te daré precio especial —Dijo Miharu —Tal vez el doble, o triple.
Ah, mi odio hacia él era mayor que mis antojos.
—Olvídalo, recordé que no me gusta el okonomiyaki, me da dolor de estómago —Desvié la mirada.
Cuando el atardecer llegó era hora de irnos, no había sido tan malo como pensé, y confirmaba que el lugar tenía un ambiente acogedor, aunque no me iba a acostumbrar nunca a las muestras de afecto, Hanabusa nos dio un abrazo a Yoite y a mí, de nuevo mi cerebro dejo de funcionar por unos segundos ¡No puedes ser malo con alguien así!
—Espero verlos pronto, volveré en unos meses, entonces comamos todos juntos de nuevo —Dijo ella.
Creo que por su trabajo se solía ausentar o algo así.
—Gracias… —Susurro Yoite.
Ella se apartó, volvió a sonreírnos y fue a despedir a los demás, nosotros empezamos a caminar, yo no planeaba despedirme de nadie, y Yoite parecía que tampoco iba a hacerlo, después de un rato Miharu nos alcanzó, y por suerte esta vez permaneció tranquilo así que ninguno de los tres dijo mucho en el trayecto.
—Yo me voy por aquí, nos vemos —Se despidió Miharu.
—Adiós —Respondió Yoite.
Lo miramos irse hasta que se perdió de nuestra vista, así que seguimos nuestro propio camino a casa.
—Y ¿Qué te pareció? —Preguntó Yoite.
—No fue tan malo, sigo pensando que todo toman demasiado bien lo nuestro, sigo sin entender si son muy amables o muy idiotas.
—Bueno, mejor así, no tengo cabeza para más problemas.
Dijo mientras se tocaba la cabeza, y tenía razón, ya habíamos pasado demasiado.
—Además, la vecina nos odia, confórmate con esa muestra de odio —Concluyó.
—Buen punto —Concordé.
—¡Hiei! ¡Por fin! —Grito alguien.
Justo cuando hablábamos de que ya habían sido demasiados problemas ahí venía Yusuke con una sonrisa tonta dibujaba en su rostro ¿¡Que quería!?
—Te busca, nos vemos.
Yoite intento abandonarme, hoy estaba siendo bastante malo conmigo si éramos sinceros, lo tome del brazo para evitar que se fuera.
—¿Qué se supone qué haces por aquí?
Le pregunte a Yusuke sin soltar el brazo de Yoite.
—Acompañamos a Yukina a su casa, luego pensamos ¿¡Por qué no vamos al karaoke!? Y nos acordamos de ustedes.
Nos señaló a ambos, entonces nos miramos confundidos ¿Qué tenía que ver el karaoke con nosotros? Nada, no tenía nada que ver.
—¿Qué diablos significa eso?
Pregunte mientras alzaba la ceja, tuvimos un mal presentimiento, dimos un paso hacia atrás sin que yo soltará a Yoite, creo que lo sujete más fuerte, Yusuke dio un paso al frente. Lo último que recuerdo es que nos habían obligado a ir con ellos al karaoke, nos sujetaron como viles secuestradores, y ahora estaban torturando nuestros oídos en esta habitación, que personas más viles eran.
—Hiei…
Yoite me hablo después de un largo momento de conmoción.
—¿Qué?
—¿Me recuerdas qué hacemos aquí?
—¡Y yo qué sé! Me estoy preguntando lo mismo desde hace rato.
—¡Qué bueno que vinieron! —Dijo Kurama.
¡No hay nada de bueno aquí y lo sabes!
—¡Nos obligaron! ¿¡No viste como fuimos cargados por Yusuke y Kuwabara! ¡Esto fue un secuestro!
Me quejé, Yoite me apoyo totalmente.
—¡No te logro escuchar!
¡Respondió ese desgraciado! ¿¡Quiere que le dé un verdadero motivo para no escuchar!? Estaba por lanzarle un vaso, pero Yukina se acercó y tuve que contenerme.
—Es lindo que podamos convivir todos juntos ¿No creen?
Hablando de sonrisas gentiles y personas con las que no puedes ser malo, tuvimos que asentir resignados y aceptar este cruel destino, al menos por un rato.
—No nos van a obligar a cantar ¿Verdad? —Preguntó Yoite.
—Ya nos obligaron a venir, ¿Tú no los crees capaces de eso?
Respondí mientras me cruzaba de brazos, sí, creo que prefiero a los amigos de Yoite, incluso a la rubia confundida.
Kuwabara estaba cantando una tonta canción de amor mientras miraba a mi hermana, aquello me produjo malestar estomacal, al menos mi hermana lo estaba ignorando majestuosamente, pero no dejaba de ser desagradable.
—¿¡Alguien quiere quitarle el micrófono!? ¡Sus alaridos de perro herido me van a volver loco! —Grite.
—¿¡Qué fue lo qué dijiste enano!? ¡Quiero ver que lo hagas mejor!
—Puedo hacerlo mil veces mejor.
Me levante para arrebatarle el micrófono mientras los demás me incitaban a cantar, no imaginando que iba a ser una canción de rock pesado manifestando mi odio a todos en está habitación (exceptuando dos personas, claro). Cuando termine, hubo un silencio, aunque, Yoite me aplaudió y los demás lo voltearon a ver, aquello me dio gracia, pero internamente, claro.
—¡Eso fue genial! ¡Sigo!
Dijo Yusuke mientras cantaba algo similar, y Kuwabara le quería arrebatar el micrófono, par de idiotas, mejor me fui a sentar de nuevo.
—No pensé que cantarías… —Yoite me miro.
—No pensé que aplaudirías.
Respondí, a lo que se sonrojo ligeramente, diablos, era lindo.
—¿No quieres cantar Yoite? —Pregunto Botan.
Eso sería interesante de ver, la última vez que lo escuche fue en el campamento, pero prácticamente tarareaba muy bajito.
—No, gracias…
—¡No seas tímido! —Insistió —Incluso Hiei lo hizo.
—Creo que Hiei solo quería decirnos cuanto nos odia… —Respondió.
—¿No es lindo? Me conoce tan bien.
Yoite volteo y negó ¿Qué? Y Botan por su lado sonrió nerviosa.
—Podemos cantar juntos —Dijo Yukina —Acompáñame.
Ella de pronto se llevó a Yoite de la mano, mientras él negaba.
—No sé cantar…
—¡Eso no importa! ¡Solo diviértete! —Dijo Botan animada.
Bueno, le advertí que eran capaces de obligarnos, pero en parte agradecí esto, me gustaba la voz de Yoite cuando cantaba, así que lo miré con mucha atención, Yukina eligió una canción de amor a dueto y bueno, Yoite se volteó para ver la pantalla e ignorarnos.
Al principio su voz sonaba muy bajita, como aquella vez, Yukina tenía más alto el volumen, pero conforme avanzaba la canción Yoite se concentraba y le empezaba a seguir el ritmo, al punto que sonó conmovedor, su voz era de por sí linda, era perfecta para cantar, tan solo necesitaba trabajarla.
No pude evitar grabar en mi mente el sonido de su voz mientras cantaba algo que hablaba del amor predestinado.
Cuando la canción finalizo, él por fin volteo, y se sorprendió de las reacciones de todos.
—¡Hermoso! —Dijo Botan —Fue un lindo dueto.
—Que precioso —Keiko aplaudió —Sus voces son tan lindas.
—¡Yukina cantas precioso! ¡Soy tu fan! —Grito Kuwabara.
—Ah, tú también, al menos eres mejor que el enano —Dijo después.
La cara de Yoite no tenía precio, se veía tan desconcertado, dejo el micrófono y se apresuró a volver a su lugar lejos de la atención, los demás siguieron divirtiéndose cantando, ahora Kurama y Yusuke cantaban juntos por algún motivo.
—Hiei…
Me llamó Yoite de pronto.
—¿Qué?
—¿Se burlaban de mí?
¿Se refería a lo de la canción? Yoite siempre tan pesimista.
—¿Uh? No, tu voz es bonita, si trabajaras en ella… ¿¡Eh!?
Me miro con una expresión lamentable, su rostro se había puesto más rojo que hace rato mientras le brillaban ese par de ojos azules, aquella expresión hizo que se me acelerara el corazón por algún motivo, tuve que jalarlo hacia mi pecho para esconderlo como si de un tesoro valioso se tratase, acto que no pasó desapercibido.
—No se pongan románticos tan repentinamente, que raros —Dijo Kuwabara.
—¡No son raros! ¡Son lindos! —Dijo Botan.
—Solo tienes envidia —Comento Yusuke.
—¿¡De qué hablas Urameshi!?
—¡Nos largamos de aquí!
Anuncie, ya tenía suficiente de esto, y no los iba a dejar ver a Yoite así, me puse de pie y tome a Yoite del brazo para ponerlo delante de mí y empujarlo a la salida.
—¡Mas les vale llevar a Yukina temprano a casa!
Los amenace sin derecho a replicar y azote la puerta. Yoite me miro confundido, solo le tome la mano y salimos de ese lugar. Una vez que estuvimos afuera lo acorrale hacia la pared mientras lo miraba molesto, pero era Yoite, me miro como si fuera algo tierno y me apretó las mejillas.
—Te voy a matar… —Murmure.
—Eres muy tierno…
Está vez me defendí y lo mordí, así que me soltó.
—No hagas esa cara enfrente de otros… —Murmure.
—¿Cara? ¿Qué cara hice?
—¡Ah! ¡Solo no lo hagas!
—Si no me dices qué cara ¿Cómo evitaría hacerla?
Iba a responder, pero me di cuenta que estaba siendo demasiado estúpido ¿Qué me pasaba? Suspiré y me hice hacia un lado.
—¡Olvídalo!
—Hiei, eres muy raro.
—¿¡Y me lo dices tú!?
Íbamos a discutir, pero en ese momento salieron Marik y la tal Anzu, él la rodeaba del brazo claramente mostrando que su relación había avanzado, ellos voltearon, y nos quedamos mirando.
—¡Hola Yoite! —Saludo Anzu.
—Buenas noches —Saludo él.
—¿En una cita? —Pregunte.
—Sí —Contesto Marik —¿Ustedes?
¿Eh? En serio quería impresionar a la chica, no estaba actuando como un idiota.
—Secuestrados, acabamos de salir de nuestros verdugos —Respondí.
—Oh, bueno, sigan divirtiéndose.
Y siguió su camino, ¿Quién era ese sujeto?
—¡Nos vemos en la escuela! —Se despidió Anzu.
Y se fueron.
—Al menos supero a Yami —Dijo Yoite.
—Al menos supero a Bakura —Dije.
Lo de Bakura eran ideas mías, por lo que Yoite me miró confundido y negó, me tomo de la mano para irnos, no me opuse, quería irme a mi casa y dormir, le sujete la mano y lo deje guiarme mientras bostezaba algunas veces durante el camino.
De pronto Yoite se detuvo para mirarme.
—¿En verdad crees que tengo bonita voz? —Preguntó.
—¿Uh? Sí ¿Por?
¿Seguía con eso?
En respuesta pestañeo rápido y bajo su mirada, ¿Ahora que rostro estaba poniendo? Intenté mirarlo así que me moví de un lado a otro mientras él me evitaba, termino poniendo su mano en mi cara para alejarme.
—Quiero ver…
—No, vete —Respondió.
Le aparte la mano y lo sujete de su cintura, él por fin me miro, su rostro se veía asombrado y muy rojo, sonreí.
—No es justo… —Murmuró.
—¿Qué cosa?
—Hace unos meses mi percepción de mí mismo y de los que me rodeaban era la peor, un sujeto sombrío y sin talento… Pero, llegaste y de pronto deje de serlo, y no paran de elogiarme, no lo entiendo.
Volvió a desviar su mirada, sin soltarlo, le respondí.
—La verdad es que, siempre fuiste alguien con virtudes, solo necesitabas un empujón para darte cuenta.
—Y vaya empujón, no parabas de hacerlo cuando nos conocimos…
Apretó otra vez mis mejillas, intente ser romántico y así me paga.
—¿¡Qué te pasa con mis mejillas!? ¡Maldito!
Él sonrió y me beso, eso era mejor.
—Espero con ansias lo que nos espera en el siguiente ciclo —Comentó.
—Yo no, Hina me presiona para que elija mi futuro…
Me apretó la nariz. Nuevo lugar de la semana.
—¿¡Ahora la nariz!?
—Lo que decidas, te apoyare.
Justo como Hina, ¿Qué pasaba con ellos? ¿Por qué eran demasiado buenos? Nos quedamos mirando hasta que asentí, como sea, no me molestaba que lo fueran, entonces nos abrazamos por un rato, luego nos separamos y volvimos a casa mientras la luna parecía seguirnos entre toda esa oscuridad.
Las vacaciones había por fin terminado, el ambiente de fiesta se marchaba, y mi dolor de cabeza no hacía más que crecer, mi mañana había sido demasiado agitada, me levanté temprano para conseguir algunas cosas que olvidé comprar ayer, y cuando iba de regreso me encontré a Yugi siendo asaltado ¡Vaya forma de iniciar el nuevo ciclo! Estaba considerando ignorarlo, pero sus grandes y llorosos ojos se cruzaron con los míos, y recordé que le debía un favor a Yami, era mejor saldar mi cuenta salvando a su debilucho novio.
Después de lanzarles un cesto de basura y golpearlos con la bolsa que llevaba (arruinando mi almuerzo), rescate al llorón que no paraba de agradecerme.
—¡No sé cómo pagártelo! ¡Gracias! —Dijo él.
—Te ayude porque se lo debía a Yami, ahora vete antes de que vuelvan…
Me sacudí la ropa, y entonces se marchó, y yo me di cuenta que se me hacía tarde.
Al menos volví a casa antes de que Yukina notara mi ausencia, y, sobre todo, antes de que Yoite saliera de su casa, al que sí me encontré fue a Miharu, nos miramos de arriba abajo antes de entrar, él a casa de Yoite y yo a la mía, al menos no pregunto nada.
Después de ese suceso nada más paso, los cuatro nos fuimos juntos a la escuela mientras Miharu y Yukina parecían congeniar bien, Yukina no paraba de conversar con él, Yoite se veía animado, y a mí se me bajo toda la energía que tenía. Yoite se acercó a Miharu para susurrarse entre ellos, y Yukina se me acercó a mí.
—Hermano, luces fatigado ¿No descansaste bien?
—Algo así… No te preocupes.
Le reste importancia.
Cuando llegamos al colegio en la entrada había mucho escándalo, había un gran grupo de estudiantes reunidos y hablando animadamente, que molesto.
—¿Qué estará pasando? —Pregunto Yukina intrigada.
Yo seguí de largo, no me interesaba en lo más mínimo, Yoite y Miharu se detuvieron a ver un momento mientras parecían hablar nuevamente entre ellos, noté que Yoite me miró ¿Ahora qué? No me dio tiempo de preguntar o quejarme, la albina llegó y saltó encima de Miharu.
—¡Miharu!
Los ignore y seguí caminando, aunque lo hice más lento para esperar a Yukina y Yoite, que eventualmente me alcanzaron, después de eso nos dirigimos a la pizarra para ver en qué grupo estábamos asignados ahora, y por un demonio no dejaban ver, además lo pusieron muy alto, escuche a Yoite soltar una risita y voltee a verlo con el ceño fruncido ¿Se estaba burlando? Se encogió de hombros, se le volvió costumbre eso, así que negué, una vez que vi donde estábamos me acerqué a él.
—Parece que seguimos en el mismo grupo —Comente.
Yoite parecía feliz por eso y sonrió, todo enojo que tuve antes se fue por un momento y le correspondí a la sonrisa.
—¡Estamos en el mismo grupo!
Pero, mi felicidad se vio destruida por culpa de la existencia de Bakura, quien grito y me abrazo de la nada, intente apartarlo sin mucho éxito.
—¡Suéltame bestia apestosa! —Grite.
—¿¡No estas feliz!?
Intento besarme el muy desgraciado, empuje su cara lejos de mí, y de pronto Yusuke se había unido a molestarme ¿¡Cuando llego!?
—¡Yo también quiero! ¡Estamos en el mismo grupo! —Dijo eufórico Yusuke.
—¿¡Pasaste de año!? ¡Imposible!
Grite una vez más, mientras intentaba escapar de ese par de imbéciles, los cuales me seguían apretando e intentaban besarme ¡Los iba a matar!
—¡Rayos! ¡Quede en el mismo grupo que el enano!
Dijo ahora Kuwabara ¡No puede ser!
—¡Me va a tocar estudiar con puro imbécil!
Me queje mientras salía de las garras de Bakura y Yusuke.
—¡Viejo! ¡Estamos en el mismo curso!
Saludo Jonouchi, me pegue en la frente con la palma de mi mano.
—Tampoco me creo que pasara de año… —Murmure.
—No creo que tengas cara para quejarte —Comentó Yoite.
Sí, mi novio siempre tan encantador.
Al menos me había salvado de verle la cara a Yami, que ahora estaba en el mismo grupo que Kurama, y me aliviaba que Yukina estuviera lejos de Kuwabara, aunque, tenía que sacrificar mi propia paz mental al parecer.
—Mejor vámonos… —Dije.
Tome del brazo a Yoite para llevármelo lejos del bullicio, e irnos de una vez a nuestro salón, Yoite se dejó llevar mientras guardaba silencio, aunque de pronto se rio.
—¿Qué es tan gracioso? —Pregunte.
—El día que nos conocimos, parece que fue hace mucho tiempo, pero no es el caso, aun así, muchas cosas cambiaron.
Me quede callado un momento, y lo mire de reojo.
—Nuestro encuentro era inevitable, somos dos almas desdichadas destinadas a colapsar.
Dije eso, recordando la letra de esa canción que cantó aquella noche, tal vez él ni lo recordaba, y yo difícilmente lo olvidaría.
—¿Lo dices porque siempre acabamos en el piso o golpeados?
Era mejor si pensaba eso.
—Por supuesto.
Entonces nos reímos.
—Me alegra estar destinado a colapsar contigo, siendo así.
—Yo igual —Sonreí.
—Hiei, Yoite —Saludo Yami.
Nos detuvimos y lo miramos mientras se acercaba con una sonrisa y nos entregaba unos llaveros de su viaje.
—Debiste traer oro… ¿Al menos tienen una maldición milenaria?
Respondí mientras alzaba ese llavero con forma de ojo y lo observaba girar, Yami se rio en respuesta.
—No creo, pero si es así, no dudes en informarme, por cierto, quería agradecerte por lo de Yugi.
—No fue nada… —Respondí —Ahora no te debo nada.
—De igual modo gracias, bueno, nos vemos luego, es una lástima que este ciclo no estemos juntos, pero les deseo éxito.
Para mí es un alivio, pensé, mientras se alejaba, Yoite no pareció dejar ir lo que dijo Yami ya que me miró confundido.
—¿Crees que este maldito? —Pregunte evadiéndolo.
—Creo que costo 2 dólares, dime ¿Qué pasa con Yugi? —Respondió.
—No mucho, me lo encontré cuando salía de la tienda esta mañana, dos sujetos lo tenían en un callejón exigiendo amablemente su cooperación para cerveza.
Le expliqué como si no fuera la gran cosa, y no lo era, solo lo vi como mi boleto de cambio, Yoite por su lado puso un rostro de preocupación.
—¿Por qué no me contaste? ¿No te hicieron nada? ¿¡Esta mañana!?
Por eso mismo no le dije ni a Yukina, ni a él, me encogí de hombros y guardé el llavero.
—Estoy bien, no fue la gran cosa…
Desvié la mirada, pero Yoite me sujeto el rostro para que lo mirara.
—No me escondas cosas, para mí sí es importante lo que te suceda.
Aquello me sorprendió, no era bueno respondiendo a los actos gentiles, pero, me gustaba los de él, puse mis manos sobre las suyas y asentí.
—De acuerdo…
—Por cierto ¿Qué era lo que le debías a Yami?
Me miro curioso, sabía que eso tampoco lo dejaría ir, no pude evitar sentirme nervioso, no planeaba contarle eso así que me aparte rápido.
—¡Es tarde!
Dije mientras me apresuraba a irme, prácticamente me fui corriendo, ¡Nunca le iba a contar sobre eso!
—Espera… ¡Acabas de decirme que no me ibas a esconder cosas!
—¡No te escucho!
Amaba a Yoite, sí, le dije que le contaría todo, claro, menos esto, primero mi orgullo antes de decirle que contacte a Yami para preguntarle sobre cómo coger ¡Ni loco! Prefería contarle alguna anécdota vergonzosa de cuanto tenía ocho años, le podía contar todas mis anécdotas vergonzosas si quería, pero eso lo iba a enterrar y lanzar lejos de aquí, maldito Yami ¿No podías agradecerme sin Yoite presente? ¡Tirano! Te hubieras enterrado en la arena.
—Buen día Hiei —Saludo Kurama.
—¡Tú también eres insoportable!
Lo señale, él me miro confundido, y me fui al salón. Este inicio de ciclo iba a ser muy largo.
—Entonces, ¿Todos de acuerdo con que sean Yoite y Hiei los encargados de la clase?
Pregunto el maldito hippie arruinando más mi existencia siendo de nuevo nuestro tutor, estaba sonriendo y yo solo quería destruir su sonrisa y su auto.
—¡Nosotros no estamos de acuerdo!
Gritamos Yoite y yo con mucha frustración ¡Esté era el grupo de los imbéciles y nos habían vuelto sus gobernadores! ¿¡Podría acabar esto ya!? Solo quería una vida tranquila, con Yoite horneándome pastelitos.
—Hiei eres un idiota… —Dijo Yoite.
—Tú eres el idiota… —Respondí.
Suspiramos, aceptando gobernar a los simios, me prometí a mí mismo hacerlo con mano de hierro en venganza, mientras mi destino era el de colapsar junto al idiota que amo.
Notas de autor.
Me siento realmente emocionada, ame mucho volver a tomar esta historia y adaptarla con mi escritura e ideas actuales, realmente le tengo mucho cariño, incluso a su primera versión del 2010 que, aunque ahora leerla me causa cierto cringe -risas- amo mucho el concepto, y ha sido de esas pocas historias que he podido darles un fin. Esta nueva adaptación sin duda me deja satisfecha y muy contenta, empecé a escribir en el 2020 así que realmente me tomé mi tiempo para pulirla, editarla varias veces, y corregirla lo mejor posible (mil disculpas si aun contiene errores, y seguro que los tiene).
Sin duda amo mucho a esta pareja, y el hecho de que sea un crack shipp me abre mucho las puertas a experimentar con head canons y muchos paisajes distintos, además de diferentes reacciones ante su enamoramiento, en este caso dos adolescentes muy frustrados y confundidos.
Si leyeron mi historia hasta el final déjenme agradecerles con todo mi corazón, significa mucho para mí, disfrute mucho el trayecto, y realmente amo el resultado, espero igual a usted lector le guste tanto como a mí, y si no, bueno, por favor no me maldiga o acabara transmigrando a esta historia (referencias a SAVE cofcof no tiene que entenderlo).
Quiero agradecerle sobre todo a mi amiga Shikari, ella estuvo leyendo todo desde la versión borrador, de hecho, ella leyó la versión del 2010 -risas- así que ha estado conmigo tanto tiempo apoyándome y a esta peculiar pareja, en el borrador no leyó esto, ahora sabré si lee la versión editada -risa malvada- si es así, dime hola (?) (Igual y lo dice en wattpad). En verdad, gracias por presionarme a escribir, muchas veces me puse a procrastinar, sin ti, esto no sería posible.
También quiero agradecerle a quienes me apoyaron y motivaron mientras escribía, una de ellas fue mi novia Miyu, quien prometió leer, espero le guste, me siento nerviosa. Si lees esto, gracias, también por tus consejos para mi portada, me ayudó mucho, en serio.
¡Aun no terminamos! Les dejo tres extras antes de finalizar.
¡Nos vemos en algún futuro proyecto!
Claro, si quieren, si no, bueno, tengan una larga vida, adiós, apague la luz al salir, no me maldiga por favor, el coraje es malo para la tos.
