Advertencias: AU-OOC-Boys Love-Crack shipps

Yu Yu hakusho y Nabari no ou, así como YUGI-OH! No me pertenecen, sus personajes, así como las series son de sus respectivos autores, esta historia va con el fin de mi entretenimiento y el de los lectores.

Extra 2 Café con limonada

Había llegado a mi límite, era la quinta vez en la semana que me tocaba atender a este pedazo de imbécil.

—¿¡A esto le llamas café!? ¡Está frío!

Escupió con desprecio, y bueno, de mejores trabajos me han echado, me dije a mi mismo mientras le golpeaba con la charola directo en la cara.

¿En qué momento pensé que era buena idea trabajar de mesero? ¡Por Enma! Solo accedí porque Kazuho hablo con un conocido, y eso me hizo resistir cinco meses, pero era suficiente, prefería el trabajo de medio tiempo de botarga, al menos podía aterrorizar niños mientras los seguía cautelosamente por el centro comercial, razón por la que me echaron, mis técnicas de repartir globos no les gusto al parecer.

Había navegado por varios trabajos tan ridículos, estaba en mi límite, al menos las clases de kendo ayudaban a desestresarme, y Raikou no era mal instructor al menos no me torturaba como mi antigua maestra y su asistente, yo por otro lado les causaba miedo a los otros estudiantes, patéticos no aguantan nada, pensé mientras movía la espada de bambú.

—Bien, es todo por hoy, Hiei ¿Podrías quedarte un momento?

Dijo Raikou, todos se apresuraron a tomar sus cosas e irse, yo me tome mi tiempo antes de ir con él.

—¿Qué?

—¿Has estado bajo mucho estrés? Te veo irritado… Más de lo normal, claro.

—¿Qué importa? —Respondí.

—Importa cuando aterrorizas a mi clase, bueno, eres tú después de todo, quería hablar de otra cosa contigo.

Sacó unos folletos y me los entregó, los mire en su mano antes de tomarlos, cuando los hojee eran cursos.

—¿Qué me quieres decir con esto?

—Sabes, creo que tienes bastante potencial ¿No has pensado en volverte instructor? Me hace falta alguien como tú en mi academia.

—Dices que aterrorizo a tu clase, y ¿Me quieres de instructor?

Aunque la idea no sonaba mal.

—Creo que me ayuda más tu energía para esa labor, ¿Por qué no lo consideras?

—Lo pensare…

De camino a casa estuve dándole vueltas al asunto, aunque más importante, estuve pensando cómo decirle a Hina que me habían despedido de nuevo, revisé mi teléfono, ningún mensaje, le había escrito a Yoite, pero últimamente estaba ocupado con sus clases, al final había decidido estudiar gastronomía para luego especializarse en repostería, le iba bien, y eso era un alivio.

—¿¡Te despidieron!?

Como pensé, Hina explotó, y eso me irrito así que acabamos discutiendo.

—¡Hiei! ¡Tú dijiste que preferías trabajar a estudiar! ¿¡Por qué no puedes mantener tus empleos!?

—¡Ya es bastante molesto soportar idiotas como para escucharte gritarme! ¡Estoy cansado!

—¡Me vas a soportar mientras vivas en esta casa!

Estaba a punto de decirle algo cruel, pero la mirada de preocupación de Yukina me detuvo, mordí con fuerza mi labio inferior y decidí irme a mi cuarto.

—¡Hiei no he terminado de hablar!

—Mamá, por favor, no es momento…

Escuché a Yukina detenerla, yo simplemente me fui sin voltear a verlas.

Me tire en mi cama agotado, esto era estúpido, me puse de pie y me acerque a la ventana para ver la casa vecina, no había luces en la otra habitación, iba a volver, aun así, salí y brinque al otro balcón, él no estaba, pero su mecedora estaba ahí así que me senté mientras me mecía suavemente, entonces me quede dormido.

—Hiei…

Alguien me llamó, no puse mucha atención hasta que me sacudió un poco.

—Hiei, ¿Estas bien?

Aquella persona rozo sus dedos en mis labios así que tomé su mano y abrí los ojos, nuestras miradas se cruzaron y fue como mirar el cielo en ese par de ojos azules.

—¿Cuándo volviste? —Pregunte.

Lo solté y me estiré un poco en mi lugar.

—Hace poco, vi tus mensajes, te llamé y escuché el sonido aquí afuera ¿Por qué no entras?

Me tomo de la mano, lo deje guiarme hacia su habitación y nos sentamos en su cama, no dije nada simplemente recargue mi cabeza en su hombro.

—Lamento lo de tu trabajo —Dijo.

—No importa…

Nos quedamos en silencio un largo rato.

—Yo se dé algo que te puede hacer sentir mejor —Comentó.

Mmn.

No estaba seguro qué era, pero lo que viniera de él estaba bien.

—Vuelvo enseguida.

Dijo poniéndose de pie, lo seguí con la mirada hasta que salió de la habitación, me recosté en su cama mirando el techo, el cual había decorado con unas estrellas que brillaban en la oscuridad, así que me levante para apagar la luz y observarlas mejor; en su cumpleaños le había regalado algunas de esas y un proyector de estrellas, también lo encendí y me quede observando un rato el techo mientras me sentaba en el piso, no me di cuenta del paso del tiempo hasta que entró con dos vasos, se sentó a mi lado y me paso uno de ellos, observe la bebida un momento.

—¿Qué es? —Pregunte.

—Prueba —Sonrió.

—No me vas a embriagar ¿Cierto?

—Hiei…

—Ya.

Entonces probe de aquella bebida, y me gusto, lo que fuera sabía bien.

—¿Qué tal? —Pregunto ansioso.

—Sabe bien —Asentí.

—Es limonada cafeinada.

Mire mi vaso vació y luego lo mire a él.

—¿Puedes mezclar esas cosas?

Él se rio ligeramente.

—Sí, no me gusta el café, y a ti no te gusta la limonada, pero, creo que juntos es como nosotros, es una combinación que no te esperas, y, sin embargo, es inesperadamente agradable cuando lo mezclas —Bajo la mirada sonrojado —Lo siento, soné muy tonto.

—No, sonó bien…

Mi corazón que antes se sentía agitado de pronto encontró calma, era cierto, esto me hizo sentir mejor, como si fuera una especie de hechizo.

—Lamento no poder estar últimamente contigo… —Bajo la mirada.

—No es como si quisiera vivir pegado a ti ¿Sabes? ¿No tienes más de esto?

—Aun así… Hiei, no te tienes que forzar, no elijas un trabajo solo porque otros lo dicen, elije una forma de vivir en paz contigo.

—¿Qué significa eso?

—El camino que elijas, deseo que te haga feliz, y si me lo permites déjame acompañarte en el…

Nos quedamos mirando, y suspire.

—Solo te lo permito si me haces más de esta cosa ¿Cómo dijiste que se llama? ¿Café con limonada?

Yoite se rio, y me dio un beso.

—La haré para ti siempre que lo desees.

—Entonces prepáramela para toda la vida…

Nos quedamos un rato mirando el techo con esas estrellas mientras bebíamos aquella bebida, aquella bebida que tenía puesto un poco de cada uno en ella.

Cuando volví a casa mi mente se había calmado así que busque a Hina, en cuanto me vio me abrazo sollozando, cuando se tranquilizó le explique sobre los cursos para ser instructor de kendo, no estaba seguro si esto me daría esa paz de la que hablaba Yoite, pero quería averiguarlo.