Disclaimer: Naruto no me pertenece.
Shattered
…
Capítulo 1: Uchiha Sasuke
…
Había pasado una semana desde su regreso. Una semana en que se debatió si verlo o no. ¿Qué se supone qué le diría? Pensó que no volvería en mucho tiempo. No estaba preparada para este momento, ni tampoco para los sentimientos confusos que sabía la invadirían ante su presencia. Verlo irse de la aldea no había sido algo fácil para ella.
Flashback
—Te vas —dijo mirándolo fijamente. No podía ocultar su frustración.
—Debo hacerlo, Sakura. —Le sostuvo la mirada abatida. — Quiero ver el aspecto que tiene el mundo ninja... el mundo en general.
—Tsunade-sama está por terminar el brazo artificial. — dijo en un intento poco convincente de que se quedara.
El peliazabache solo la observó con una pequeña calidez formándose en su pecho. Negó con su cabeza.
—Me gustaría fijarme bien en todo lo que dejé pasar por alto.
—Claro, siempre solo. — dijo riendo secamente por lo familiar del asunto y observando algún punto inexistente del bosque.
—Hay algunas cosas que me preocupan. Y tú no tienes nada que ver con mis pecados. – tragó grueso. ¿Nada que ver?
—Por supuesto. — soltó resignada, desviando la mirada para que no viera la tristeza que reflejaban sus ojos color jade.
De pronto sintió un toque en su frente y notó que eran sus dedos. Un pequeño gesto que viniendo de Sasuke parecía significar demasiado. Su rostro parecía tranquilo, con esa tranquilidad que parecía calmar hasta los más turbios pensamientos y no pudo apartar su mirada.
—Sakura, gracias.
Pudo notar la leve sorpresa en sus ojos, pero rápidamente apartó su mirada y el bajó su brazo, observando su rostro que parecía estar molesto, sin entender del todo su reacción.
—Ten buen viaje, Sasuke. — sus labios sonreían, pero sus ojos no mostraban el mismo sentimiento. — Tengo mucho trabajo en el hospital, te pido me disculpes, pero debo retirarme ahora.
—Hmp. —Sabía que el comportamiento de la pelirrosa era porque no le creía.
Ella notó su mirada confundida, pero prefirió ignorarlo, dar media vuelta y marcharse. Antes de lograr echarse a correr la tomó de un brazo.
—Kakashi, déjanos solos un momento. – dijo, dejando escapar un suspiro cansado. El aludido los observó a ambos con cansancio y desapareció en un "pff" instantáneo.
—Sasuke, yo… — comenzó a decir volteándose.
—Volveré. —La observó con determinación.
Una pequeña flama pareció encenderse en su interior, pero fue apagada rápidamente. Elevó su mirada intentando sonreír.
— Espero que así sea o Naruto se volverá loco. — dijo en un intento de restarle importancia al asunto. Al final decidió mirarlo a los ojos.
Alzó su mano lentamente para tocar su mejilla previniendo el rechazo, pero él no se apartó. Nunca pensó que podría estar así con el Uchiha, sin temer a que la rechazara.
—Nos vemos, Sasuke.
Se apartó del lugar antes de decir algo imprudente. Pudo sentir el chakra de Naruto en el bosque. Estaba contenta, aunque su rostro no pudiera expresarlo.
Fin Flashback
Luego de ese día se centró en trabajar en el hospital. Ino insistía que estaba exigiéndose demasiado y debía tomar un descanso, pero no podía quedarse sola con sus pensamientos tanto tiempo. Prefería trabajar y trabajar para dejar de pensar en los sentimientos que se arremolinaban en su interior. Parecía que la ansiedad quería comérsela viva.
Sintió una punzada en su brazo derecho y sus ojos viajaron directamente al sello que se dibujaba limpiamente en él. Debido a una complicación que se presentó en una misión ahora tenía un sello de chakra casi letal, por lo que no podía salir a más misiones de rango A. Dirigir el hospital era lo que la mantenía activa por el momento y vaya que tenía trabajo. Pese a eso bajo su bata blanca traía siempre el uniforme ninja que usaba en sus misiones. La modificación en él la hacía asentar más su figura, y ya no parecía una niña.
Hace unas semanas habían llegado los de la arena a visitar la aldea, entre ellos Temari, Kankuro y Gaara-sama.
Los hermanos Sabaku No eran de los que alegraban los días de la pelirosa desde su llegada. Temari la acompañaba a hacer las compras cuando tenía tiempo libre y el Kazekage siempre estaba preocupado de su salud preguntándole cada vez que la veía. En realidad comenzó a sentir aprecio por él siendo que nunca antes existió algún tipo de lazo más allá de la amistad que compartían con Naruto. Eran los tres muy atentos con ella y lo agradecía en demasía.
Naruto. Naruto era quién la tenía más confundida, y no podía entender por qué parecía perder el control de su cuerpo cuando estaba junto a él.
En esos momentos lo estaba evitando.
Luego de que Sasuke se volvió a marchar pasaban todos los días juntos, casi todo su tiempo libre lo ocupaban en disfrutar la compañía del otro, excepto las veces en que le pedía que visitara a Hinata para ver como se encontraba. La pelinegra había puesto más que su vida a la disposición de él, lo mínimo era que se hicieran amigos, lo cual parecía ser bastante fácil.
Lejos de sentirse disgustada, Sakura lo alentaba a compartir su tiempo con ella, Hinata era alguien muy dulce y solo existían buenas intenciones en sus acciones. Pese a esto, una pizca de malestar se sentaba en su estómago al separarse del rubio.
Había algo en su interior que lo necesitaba, pero no podía acercarse demasiado o no sabía que sería de su autocontrol. Los sonrojos, las miradas efusivas que él le dirigía cuando pensaba que ella no estaba mirando. Y de su parte era aún peor, existían momentos en que no podía apartar su mirada de él, cada movimiento, cada expresión, parecía grabarse en su memoria. Algo había cambiado, definitivamente.
¿Cuándo fue el momento en que dejó que su ser se aferrara a él? No lo sabía con exactitud, quizá la vez que fueron de misión y se dio cuenta que la ponía nerviosa cuando había menos de un metro de distancia que los separara o cuando tomaba su mano en un gesto genuino, quizá cuando la abrazaba cada vez que la iba a saludar. Lo que sí sabía era que Naruto estaba conociendo a Hinata y no iba a interferir si él se enamoraba de ella, de cierta forma deseaba que fuera así. Después de todo ella lo amaba desde siempre y la pelirosa ya había tenido su oportunidad desperdiciandola desastrosamente.
¿Si volvía a ver a Sasuke los sentimientos que parecía estar desarrollando por su mejor amigo se esfumarían? Era un pensamiento egoísta, no podía querer a dos personas de esa forma, pero era una duda válida si ella siempre estuvo enamorada del peliazabache. Y… bueno.
Se encontraba debatiéndose entre salir o mantenerme encerrada en cuatro paredes para no tener que toparse con el Uchiha menor, porque también probablemente éste se encontrara con Naruto.
Aun así guardaba la esperanza de que la visitara o preguntara a alguien por ella, pero hasta ese día nada había pasado. Eso la tenía con un humor de perros, aunque se rehusara a aceptarlo. Era su amiga, pensaba, debería haber venido por lo menos para saber de ella. ¿Amiga de Sasuke? No estaba segura. Sakura, tú lo estás evitando. Habló la vocecilla en su cabeza. ¿Cómo no querer hacerlo si había aplastado su corazón por milésima vez con su partida?
De pronto escuchó que alguien llamó a su puerta y se levantó perezosamente a abrir. Estaba nerviosa.
No era buena disimulando, y sabía que podría arruinar cualquier situación que se escapara de sus manos.
Al abrir la puerta la persona que estaba frente a ella tenía cara de interrogación. Sakura estaba aguantando la respiración y la había botado de golpe.
—N-naruto-kun — dijo espantada. —E-entra.
No es que estuviera acostumbrada a ese apelativo, pero Naruto la ponía nerviosa y no le pareció molesto.
—Sakura-chan — él le regaló una amplia e impecable sonrisa. Ingresó y se quedó mirándola detenidamente.
—¿Q-qué… qué pasa? — dijo extrañándose por su mirada. ¿Por qué estaba tartamudeando?
—Sabes que Sasuke está en la aldea, ¿No? — seguía mirándola de manera extraña. Intentó no mostrar ninguna reacción que la delatara. Desvió su mirada y volteó caminando a la sala de estar en un intento de que no notara cuánto le afectaban sus palabras. Naruto ya estaba en su casa, y era un problema.
—Sí. — soltó.
—Pensé que serías la más contenta por su llegada —dijo acercándose a ella. Sakura ya había volteado a verlo, pero retrocedió unos pasos al notar su cercanía. De pronto las paredes parecían más pequeñas.
—He estado muy ocupada — prefirió caminar a la cocina para evitar su mirada interrogante.
—Sakura… — Le dio la espalda, no podía responderle. Tenía miles de pensamientos que iban y venían.
Se sostuvo de un mueble para no caer, sentía náuseas, todo estaba mal. ¿Qué hacía Naruto ahí?
—No sé qué decirle — su voz sonó lastimada.
La agarró de un brazo y la acercó a su pecho presionándola contra él para mantenerla ahí.
—Está bien. — dijo acariciándole el cabello. — Somos amigos, mejores amigos, ¿recuerdas?
No pudo evitar sonrojarse ante su acción, pero al mismo tiempo se sintió un tanto decepcionada.
La seguridad que encontraba en los brazos del rubio no quería dejar de sentirla, era reconfortante. Alzó la mirada buscando sus ojos. Él le acarició una mejilla con delicadeza y algo cálido recorrió su cuerpo, acostumbrada a su presencia.
—Naruto… — No pudo evitar cerrar los ojos ante su contacto, para disfrutarlo más y de un segundo a otro estaba recargando su frente en la de ella, sosteniendo su rostro entre sus manos. Su corazón estaba desenfrenado, temía que al estar tan cerca, él se diera cuenta.
—No puedo evitar pensar…— comenzó a decir el pelirrubio. – No puedo dejar de pensar en lo mucho que debes estar debatiéndote entre verlo o no. — Tragó grueso e intentó acercarse un poco más a la pelirrosa. Estaba sonrojada, su respiración se había agitado levemente.
Él pensaba que estaba así por la vuelta de Sasuke, y que no sabía cómo afrontar la situación, luego de años. En parte era verdad, pero no era la única razón de su extraño comportamiento de esos días.
—Y... no sé por qué, pero no me gusta la idea de qué salgas corriendo a sus brazos. — Sakura abrió los ojos y se separó un poco de él para sostenerle la mirada.
—¿De qué estás...? — la incredulidad en su mirada hizo creer al rubio que la había jodido en grande.
—No puedo evitarlo y sé que está mal. Pero yo sólo quiero que seas feliz Sakura-chan. — Las palabras salieron atropelladas de su boca.
La pelirrosa abrió más sus ojos si era posible. ¿Estaba celoso de Sasuke, su mejor amigo?
No pudo evitar mirar sus labios detenidamente. Debía alejarse de él en ese mismo momento.
—Naruto... yo...
—Lo siento. — La interrumpió. —No debería decirte estás cosas.
Iba a soltarla y marcharse, pero ella no quería que lo hiciera en esas condiciones. Lo tomó del brazo.
—Espera. — lo detuvo. Tiró de él para que volteara y la mirara. — No te vayas. No es lo que piensas.
Hubo un segundo en que la observó con confusión.
—No te veo hace días. —Prosiguió. — Necesitamos hablar. — Él solo asintió y le sonrió, acercándose a ella nuevamente. — No sé qué idea tienes sobre Sasuke y yo pero... no es el único motivo por el que estoy así.
Bajó la mirada avergonzada y ocultó mis brazos tras su espalda en clara señal de inseguridad.
—No lo entiendo Sakura-chan. — Lo que sea que estuviera diciéndole, no se lo imaginaba.
—Honestamente… yo menos.
Río un poco y la tomó del mentón para que lo viera fijamente. Ella se lo permitió, estaban acostumbrados a este tipo de tacto entre ellos últimamente. Era diferente, pero tenerlo cerca no le incomodaba lo suficiente para alejarse.
—Me quedaré un momento si es lo que quieres. — Dijo acariciando uno de sus pómulos.
Pensó que Sakura no podía verse más linda sonrojada. Sin imaginar que ella se maldecía por dentro ante la reacción de su cuerpo. Solo pudo asentir.
Estuvieron cocinando y hablando sobre cosas triviales hasta que decidió que quería dormir un rato y le pidió a Naruto que se acostara con ella como lo hacían siempre en las misiones, cuando las pesadillas no lo dejaban dormir. Se recostó sobre su firme pecho mientras él la abrazaba por la cintura y cada cierto tiempo la acercaba más a él, un gesto bastante posesivo.
Y en ese momento cayó en la cuenta de lo sola que había estado todo ese tiempo que evitó a Naruto, concentrándose solo en trabajar. Hasta cocinar se le estaba dando terrible, pese a que solo hicieron ramen.
Suspiró. No pudo evitar observarlo con detenimiento y repasando sus facciones. ¿Cuándo creció tanto?
Parecía que apenas recordaba al niño torpe y demasiado escandaloso que la hacía enfurecer con facilidad.
Al parecer estuvo demasiado tiempo encerrada en sus pensamientos, porque pudo ver un pequeño rubor en su rostro mientras no le quitaba la mirada de encima.
—¡Lo siento! Estaba pensando. — Sacudió la cabeza. — No quise hacerte sentir incómodo yo… — lo escuchó soltar una pequeña risa.
—Nunca me sentiría incomodo contigo, Sakura-chan. — La sonrisa zorruna que él le dio, la hizo olvidar toda preocupación.
Torpemente se levantó de la cama para ir a mojarse la cara, pero tropezó con una silla y sus reflejos de ninja se fueron por el caño. Estaba esperando el golpe que nunca llegó.
Naruto la sostenía entre sus brazos, demasiado cerca, con una mano en su cintura y la otra tirando de su brazo.
—Creo que te distrajiste un poco. — Su mirada era demasiado irresistible para ella. Tuvo que mirar a otro lado por el sonrojo que aún cubría su rostro.
La incorporó, pero no la soltó, se acercó más hacia él y se puso nerviosa. Debía empujarlo, alejarlo, pero no podía, su rostro estaba demasiado cerca y se respiración se aceleró, le sudaron las manos.
Se mantuvo ahí como esperando que ella se alejara pero no lo hizo, algo se lo impedía.
El aliento de Naruto sobre sus labios le estaba nublando la razón y decidió que quería saber por qué tenía esa sensación de añoranza hacia él.
Le dio un beso suave en los labios, casi un roce y se sintió bien, más de lo que creyó. Justo cuando iba a decidirse por darle otro que durara más, la apretó contra él y la comenzó a besar tiernamente. La delicadeza con la que sus labios buscaban los de ella la incitó a seguir.
Pero no era cualquier persona era Naruto, su mejor amigo y lo estaba besando. La arrinconó contra la pared y comenzó a subir la intensidad.
Los labios del rubio sabían demasiado bien, era extraña la sensación que le provocaba en su pecho. El toque de sus labios alcanzó su cuello y lo sostuvo de los cabellos acercándolo más a ella. Comenzó a bajar el cierre del chaleco ninja que Naruto traía. A pesar de que se sentía bien había algo en su interior que le decía que lo que hacía estaba mal. Intentó empujar ese pensamiento hacia otro lado, pero cuando la tomó en brazos para recostarla en la cama bajo él fue que cayó en la realidad. No quería jugar con Naruto. Lo detuvo.
—Sakura-chan, l-lo siento no sé qué me pasó —Estaba sonrojado y se veía adorable. Sakura se quedó sentada en el borde de la cama mientras Naruto estaba de pie frente a ella.
—Naruto... no digas eso. — Solo pudo observarlo con ternura.
Sonrió levantándose y acercándose a él. Hubo un silencio entre ambos y el recargó su frente contra la de ella.
—Habla con él. — dijo el ojiceleste.
—¿Ah?
—Lo necesitas, sea lo que sea que tengas que decirle.
—Naruto, tú…— Tuvo que hacer una pausa. — ¿Te arrepientes?
—Sakura-chan... yo… — Se estaba debatiendo por dentro lo veía en su mirada.
—Está bien...l-lo siento. Fue algo impulsivo. — La observó confundido. — No quiero confundirte y mucho menos ponerte en una situación incómoda. Ni yo sé lo qué estoy haciendo, tampoco quiero experimentar contigo, solo... lo deseaba. Yo… lo quería y es algo repentino te lo puedo asegurar. – notó la sinceridad en las palabras de la pelirrosa .
Se acercó nuevamente. No pudo evitar pensar en que su amistad con Naruto se estropearía después de eso.
—No sabes de lo que hablas, no me sentiría así, Sakura-chan. Es solo que esto es extraño. Es... inesperado... y se siente erróneo.
Pensaba igual que ella. Se acercó a abrazarlo, pero esta vez duró poco. Se separaron levemente.
—Te dejaré descansar — dijo él.
—No puedes... ¿quedarte? —La observó sorprendido. — Solo por esta noche.
—Está bien. Dormiré en el sofá. — No pudo ocultar la sonrisa plasmada en su rostro. Esas actitudes infantiles de la pelirosa le gustaban.
—¡No es necesario! Siempre dormimos juntos. Somos amigos, mejores amigos.
—Sakura-chan, no juegues con mi autocontrol. — bromeó.
—Está bien, está bien…
Esa noche le costó conciliar el sueño.
Llevaba muchos años intentando encontrar un punto intermedio entre sus sentimientos y su raciocinio. No podía dejarse llevar tan fácil por un sentimiento que parecía confundirla más.
Debía ver a Sasuke.
Lo vio cruzar la calle distraídamente.
¿Él distraído? Pero si tiene los mejores reflejos que he conocido.
Parecía no haber notado su presencia, pese a que llevaba varios segundos observando su espalda.
No pudo evitar que la sensación de alivio se posara en su pecho al ver su rostro tranquilo. Había vuelto.
Verlo frente a ella era como si le hubieran clavado un puñal justo en medio del pecho. Tragó grueso y empujó todos los pensamientos lastimosos que amenazaban con hacerse presentes.
Le llamó la atención la forma en que sus ojos parecían observar la aldea, como si quisiera grabar cada rincón en su memoria.
Su curiosidad aumentó al darse cuenta que un ave enorme se acercaba rápidamente y parecía no poder controlar su vuelo, tenía un ala rota.
Solo un minuto bastaría para impactarlo, pero el peliazabache no hacía amago de esquivarlo, ni siquiera parecía haberlo percibido.
Sus pies se movieron solos y de pronto se encontraba corriendo a su encuentro.
—¡Sasuke!
Se volteó y la observó extrañado, pareció como si hubiera vuelto a caer en la realidad. Lo empujó fuera del camino, alcanzando a esquivar el ave por poco, pero aun así rasgó su espalda con sus garras. Un grito de dolor salió de su boca.
Rodó unos metros lejos chocando su brazo derecho con un árbol y golpeándose la cabeza en el trayecto. Sintió sus músculos contraerse ante el impacto con el suelo. Dolería mañana sin duda.
En todo momento mantuvo sus ojos cerrados y cuando paró de rodar los abrió para ver donde estaba el Uchiha.
Lo vio unos metros lejos de ella, pero estaba sentado con pequeños raspones en los brazos, y en estado de frustración.
Sonrió ante su maldita suerte. Había utilizado demasiada fuerza en empujarlo. Su control de chakra estaba por los suelos.
Intentó sostenerse en sus brazos y rodillas para ponerse de pie, pero le dolía la espalda como el demonio así que maniobró para levantarse. Lo estaba logrando pero con un poco de dificultad. Sasuke hizo ademán de ayudarla pero ella le indicó que se detuviera. No quería su ayuda, pero él se estaba acercando y mirando con confusión y un poco de… ¿Preocupación?
—Tranquilo, esto no es...n-nada. — Le dijo mientras se sentaba sobre sus rodillas sosteniéndose un hombro y jadeando un poco.
Seguía observándola intensamente y recorriendo su cuerpo. Había cambiado bastante desde que él se había marchado. No podía decir que para mal.
—Deja de verme así. —Le dijo hartándose, su presencia de alguna forma le pareció irritante —No me debes nada.
—Sakura...
—Dime, Sasuke —La fulminó con la mirada.
—Debes ir a un hospital. — Su conversación parecía más por decir algo que otra cosa.
—Me puedo curar sola, ¿soy médico, recuerdas?
—¿Recuerdas que tienes un sello?
Lo observó con todo el desprecio que pudo y con una clara expresión de, ¿Y cómo tú sabes eso? —Te llevaré al hospital.
—Puedo sola, está bien.
—¿Por qué lo hiciste? — su voz sonó molesta, era una pregunta obvia a su parecer. Pero seguía sosteniéndole la mirada esperando una respuesta.
—Curiosidad. — Logró decir.
De cierta forma era cierto. Alguien del rango de Sasuke no podía ser derribado por un ave que perdió el vuelo. Era algo absurdo y si no fuera porque ella tenía su chakra retenido, también sería absurdo que saliera tan lastimada de algo tan sencillo.
Recién ahí, mientras rodaba los ojos, se dio cuenta de una venda en su brazo que dejaba al descubierto una línea delgada, y supuso se trataba de un sello. Eso explicaba su distracción de cierta forma. — Eres mi amigo, Sasuke- kun. — mencionó, pero él notó el tono burlesco tras el apelativo que solía dirigirle.
—Se supone que ¿eso es verdad? — Preguntó acercándose a ella. Demasiado cerca.
—Por supuesto. — Lo desafió con la mirada.
—Hmp. Has cambiado.
—Sigues pensando que me derrito por ti. — rodó los ojos.
—Sakura... yo…— Vió un destello de nostalgia en sus ojos. Tuvo que sacudir su cabeza para evitar pensar estupideces nuevamente.
—No. Está bien. — Utilizó el tono más agradable que tenía. Pudo distinguir su confusión ante sus palabras, prefirió voltearse. — No puedo abandonar a un camarada.
Se mantuvo en silencio por unos minutos.
—Ve al hospital.
—Lo haré, Sasuke.
Se mareó un poco, mientras una punzada de dolor en la espalda la hizo tambalear y le quitó el aliento.
Comenzó como pudo a romper su cremallera para hacer un torniquete en su brazo, que se mantuvo sangrando todo el tiempo.
Sasuke se puso tras ella, quería ayudarla pero se lo estaba poniendo difícil. Esperaba que ella le pidiera ayuda, pero en el momento en que sus ojos se encontraron nada salió de su boca.
Sakura le dirigió una mirada de fastidio, quería que se largara de una vez, pero no se movió ni un centímetro. De repente, vio que él alzó su mano y palpó su brazo.
—Sangras mucho.
Sus ojos se mantuvieron en su brazo con detenimiento, parecía que no se lo creía. Le sonrió de lado y de repente la tenía en sus brazos. Intentó removerse para bajar, pero estaba tan débil y adolorida que no sirvió de nada. La pérdida de sangre le estaba pasando la cuenta. Reunió una pequeña cantidad de chakra y lo esparció por su cuerpo con la intención de reparar los daños más profundos.
Estaba debatiéndose entre el arrepentimiento de haberse entrometido en su camino y el cosquilleo que parecía querer aparecer en su estómago por estar tan cerca de él.
—Siempre tan molesta. — Y ahí estaba la forma en que solía referirse a ella para mantenerla alejada. —Te cuidaré, Sa-ku-ra. — susurró.
Fue lo último que escuchó hasta que todo se volvió negro.
Despertó en una cama del hospital llena de vendas y con un dolor de cabeza horrible. Se removió entre las sábanas ante lo atrofiados que sentía los músculos y la luz del sol que le llegaba directamente en la cara e intentó taparse con un brazo, pero antes de que este llegara a su rostro la atravesó un dolor espantoso hasta el hombro.
—¡Arggg! — Sin poder evitarlo soltó un gemido de dolor.
Recién ahí se percató de que su brazo estaba vendado casi completamente.
—No lo muevas. — Esa era la voz del peliazabache.
—¿Sasuke? — Lo observó cansada de la situación. No se iría fácilmente y no quería que la verdadera conversación se diera aún.
—Está fracturado, no deberías moverlo — La situación le sentó cómica, siempre era ella la que lo cuidaba mientras estaba en el hospital. Inconscientemente dirigió su vista a un florero que había en la habitación. Sacudió su cabeza al notar que estaba vacío.
—Tú me trajiste. — Lo observó un momento. —Deberías haberte ido — dijo intentando sentarse.
—Utilizaste todo del chakra que tenías intentando curarte y curarme innecesariamente.
Aunque no lo demostrara, él creía que era toda una hazaña conseguir lo que ella hizo.
—¿Lo hice? — él solo asintió en respuesta. Sakura siguió su mirada y se topó nuevamente el florero a un lado de la camilla. – Oh.
No sabía qué más decir, él también había tenido ese recuerdo en su mente. Ella solía dejarle flores cuando él pasaba un tiempo en el hospital.
Cayó derrotada en la camilla esperando que se marchara, llevaba unos minutos en silencio, pero no lo hizo. Seguía ahí como si estuviera hecho de piedra.
—Pensé que serías la primera persona en recibirme al enterarte que volvía a la aldea. — Necesitaba saber el por qué no fue así. Lo había estado pensando desde que llegó.
—¿Te molesta que no haya sido así? — preguntó más cansada que enojada. Observó el techo unos segundos.
—Solo me pareció extraño, tú que siempre dijiste sentir algo por mí. — Esas palabras la dejaron media confundida, pudo notar cierto tono molesto.
—Las personas cambian, los sentimientos cambian. — respondió intentando restarle importancia — Supongo que solo... me cansé.
—Que irónico justo ahora que… — No pudo terminar de hablar porque alguien llamó a la puerta.
—Adelante. — dijo la pelirosa dirigiendo su mirada a la puerta.
Una mata de pelo rubio se asomó por la puerta.
—Naruto. — sin poder evitarlo se puso nerviosa. Tenerlos a ambos en la misma habitación no era buena idea.
—¡Sakura-chan! — mencionó tan efusivamente como siempre. Pudo ver la preocupación en sus ojos. — Teme.
Se acercó a la camilla y tomó una de las manos de Sakura.
—¿Cómo te sientes? — La observó con tanta intensidad que tuvo que apartar su mirada de sus pozos azules..
—Bien... un poco adolorida. ¿Cómo supiste...?
—Volví a tu casa porque se me quedó algo. — Su mirada se desvió a Sasuke por un segundo, pero él estaba absorto en sus pensamientos apoyado en la pared más lejana de la camilla.
—Lo siento, no medí mi uso del chakra ni pude controlarlo. — dijo agachando la cabeza. — Es difícil aún.
—No tienes que disculparte. Solo me tenías preocupado, además escuché que le salvaste el pellejo al Teme que andaba distraído — río, y tomó su barbilla, acercándose lentamente. — Creo que los sellos lo tienen bien jodido.
Iba a besarla, lo vio en su mirada. Le pareció extraño sabiendo todo lo que estaba pasando en esos momentos.
—Hmp. — gruñó el peliazabache — Sakura tiene que descansar Dobe y si no te molesta tengo un asunto que hablar con ella. — Se hartó de mirar la escena frente a él. No entendía qué demonios estaba sucediendo con esos dos.
—Claro — Naruto sonrió, depositó un beso en su frente y le dedicó una mirada de "luego hablamos". — Nos vemos, Teme.
Se marchó sin dejar de sonreír.
—¿Qué fue eso? — preguntó Sasuke. La duda sobre el ambiente que se formó entre ellos dos lo confundió.
—Nada de tu incumbencia. — Logró decir aún algo consternada.
—¿Son novios? — Nunca se mostraba tan hablador y curioso como en esos momentos. Esa pregunta se había deslizado de su boca sin pensarla demasiado, pero se preguntaba qué pasó durante su ausencia para que su relación fuera tan cercana.
—¡No! — dijo demasiado rápido, sin pretender sonar tan a la defensiva.
—Eso explica porque te cansaste de esperarme. — Era venenoso, no tenía otra forma de expresarse.
—Tú no sabes nada. — se le estaba dando fácil hartarla de una u otra forma.
—Vi lo suficiente. — se había acercado a su camilla.
—¿Qué quieres de mí? Estás muy hablador desde que llegaste. — lo observó con confusión, ahora parecía mostrar interés en ella. — ¿Qué esperabas?
—Parece que tus sentimientos por mí no fueron tan reales... — fue un susurro, pero ella lo escuchó claramente.
—¡No te lo permito! — lo observó iracunda. ¿Cómo se atrevía a decir algo así? — ¡Eso sí que no, Sasuke! ¡No tienes derecho a cuestionarme nada y menos a dudar de mis sentimientos por ti!
La miró sorprendido, y vio algo parecido al arrepentimiento en sus ojos.
—Siempre estuve ahí para ti. Esperé por ti. Es lo que llevo haciendo desde hace años. Te amé, como nunca pensé hacerlo, tanto que dolía. Luego intentaste matarme, a Naruto. Te pusieron en el libro bingo. Naruto se volvió loco... Quería acabar con su sufrimiento, el de ambos. — hizo un pausa y su mirada se mantuvo sobre la camilla — Estaba dispuesta a matarte. No podía seguir pensando en alguien que no lo merecía, pero no pude. Tenía que olvidarte, no puedes juzgarme si me harté al final. — Cada palabra le quemaba la garganta, al llevar tanto tiempo atoradas ahí. — Lo único que pude hacer fue aferrarme a lo que me mantenía viva y cuerda.
Ahí estaba, lo había dicho. La razón por la que deseaba al pelirrubio a su lado.
—Naruto. — Era demasiado obvio. Lo observó sorprendida por lo acertado de sus palabras.
—Naruto es mi ancla. — Endureció su expresión, no quería cruzar su mirada con la de él.
—Ya no me amas. — La interrumpió. Era una afirmación.
—¿Importa acaso? — se acercó unos pasos más. — Tú nunca lo entendiste... no se trataba solo de eso.
—Lo siento. — la interrumpió nuevamente.
Otra vez se lo había dicho.
Se incorporó y Sasuke la miraba fijamente. Tomó aire profundamente y lo soltó de golpe. Le indicó que se sentara a su lado y luego de unos segundos de duda él lo hizo.
—Sasuke, lo entiendo. — No pudo hacer nada más que mirar su perfil. — No ha sido fácil para ti, por eso Naruto y yo siempre intentamos traerte de vuelta. Queríamos con nuestra amistad sanar tus heridas y construirte un hogar... — Hizo una pausa. — Sólo pensamos que todo fue tan injusto para ti y tu clan…
El peliazabache dirigió su vista hacia ella y notó que estaba agotada.
—Sakura, gracias. — Sonó a un Sasuke al que no estaba acostumbrada. Encontró su mirada.
—Sasuke, yo aún daría mi vida por ti...
La estaba analizando con la mirada, era extraño sostenerla, nunca antes lo había podido hacer... era demasiado profunda.
—En algún momento quise protegerlos con mi vida, a ti y a Naruto —Ahora estaba observando a la nada, como recordando viejos tiempos.
—Sasuke... nunca te juzgamos.
—¿Por qué no más el "-kun"? — en su rostro se veía que de verdad parecía disgustarle el cambio. Hubo silencio por unos minutos.
—S-sólo me acostumbré a no llamarte así. — dijo ya más calmada.
—Me gusta más lo de antes.
—¿Ah? ¿Por qué? — Se acercó demasiado a su rostro y ella se notaba nerviosa. No estaba acostumbrada a su cercanía.
—Curiosidad. — su aliento rozó sus labios, estaba como un tomate. Solo consiguió rozar sus labios con los de ella.
—Sasuke…— Se alejó rápidamente. Antes de que hiciera algo de lo que se arrepentiría.
¿Por qué había hecho algo así? ¿Quién era esa persona que tenía frente a ella?
La opresión que se posó en su pecho, le recordó lo que no quería ver desde que él se había ido.
No lo podía comprender, pero también algo había revoloteado en su estómago, al sentir su tacto.
Un dolor le recorrió la espalda de arriba a abajo, ardía demasiado. Lo empujó a un lado de la camilla.
—Quédate ahí. — dijo con dificultad recuperando el aliento. La observó confundido. —M-mi espalda, Sas-... — dijo mientras se sostenía un hombro e intentaba liberar chakra curativo en la herida que le atravesaba el dorso.
—¿Sakura? ¿Estás segura de hacer eso? – No sabía si había escuchado eso o lo había imaginado. Estaba agotada y su respiración se volvió irregular.
—¡! — gimió nuevamente.
—Sakura. — se acercó a ayudarla.
—¡Quédate donde estás, Sasuke! — El sello la estaba quemando. Cuando intentaba liberar un poco más de chakra el dolor en su cuerpo se volvía insoportable. — Y-yo puedo.
—Suficiente. — quitó la palma curativa de su hombro y puso la suya sobre él.
—¡Arrrg! — Soltó con frustración — Odio este sello, ¡Lo detesto! — dijo golpeando la camilla.
—No lo vuelvas a hacer. — dijo con seriedad. Sintió la leve presión en su hombro. Estaba intentando calmarla.
Seguía sentado a su lado, su cuerpo había reaccionado solo.
Durante el tiempo que estuvo lejos, se planteó la idea de volver en algún momento. Parecía que había algo tirando de él para volver a la aldea que un día juró destruir junto con todos sus habitantes. Le tomó un tiempo descifrarlo, pero había algo que notó en su antigua compañera el día que dejó la aldea y que no quería que se opacara. Algo distinto, que le hizo buscarla y pensarla. Noches en vela intentando ignorar el pensamiento de cómo sería todo si se hubiera quedado, como sería si pudiera volver a tener todo, lo que Naruto y Sakura le brindaron, de vuelta.
Estuvo anhelando ver a Haruno Sakura, la chica más molesta, de cabellera rosa, ojos jade y su fan número uno. Haruno Sakura, la única chica que siempre creyó en él incluso conociendo su oscuridad, la única que era capaz de luchar contra demonios para recuperarlo. Quería proteger a la pelirrosa de sus recuerdos, era más que un deber claramente.
Sakura lo hacía sentir diferente, de una forma que nunca antes creyó posible. No entendía su cuerpo. Nunca antes había actuado por impulso, siempre controló cada emoción y movimiento, pero al parecer la confusión en su cabeza al verla tan entera, sumado al cansancio, le pasó la cuenta.
Seguía mirándolo con ese rubor en sus mejillas.
—Sakura...
—No. — su rostro cambió y lo observó con determinación. — No sé qué pretendes, pero no seré parte de ello.
Haruno Sakura rechazándolo. Eso sí que era un golpe bajo al orgullo Uchiha.
La observó molesto, seguía intentando alejarse.
—Sasuke, tú no quieres esto. — Ella no tenía idea de lo que hablaba. — No tengo problema en hacerte compañía, pero jugar conmigo no te hará sentir menos solo.
Se levantó de la camilla. No entendía de qué estaba hablando y sus palabras lo molestaron más de lo que deseaba.
—No debiste volver, se supone que no ibas a volver. — eso había sido suficiente.
—Pues si no querías que volviera tampoco debiste dejar que me acercara de esa forma.
—¿De qué hablas? Solo lo hiciste por diversión o quién sabe qué cosa.
—Yo no...
—¿Quieres confundirme?
—Hmp.
—¿Herí tu orgullo y ahora quieres que caiga a tus pies como antes?
Estaba exaltada, podía ver como le incomodaba el dolor en su cuerpo, y como estaba intentando controlarse para no llorar. Se acercó, pero golpeó su pecho con sus puños. —Eres un maldito egoísta.
—Sakura, basta. — Intentó nuevamente acercarse a ella pero insistía en alejarlo.
—Basta tú, Sasuke. — una lágrima se le escapó y quería quitarla de su rostro, pero no pudo, su cuerpo no reaccionaba. Siempre detestó verla llorar.
Comenzó a dar vueltas por la habitación sobándose la sien. Ella se mantenía de pie observándolo.
Ella creía que era un juego.
—Sasuke, por favor solo vete. — se quedó estático. Maldijo su orgullo Uchiha. — Si alguna vez me consideraste tu amiga, vete.
—No lo entiendes — se acercó nuevamente a ella y la sostuvo del brazo antes de que lo volviera alejar.
—Suéltame, por favor. — no creía poder mantenerse más tiempo en la misma habitación que él.
—Sakura, yo... yo no puedo. —Canalizó sus energías en que sus palabras salieran como quería. —No puedo soltarte.
Vio la sorpresa cruzar su mirada.
—Es... todo tan confuso, nunca pensé que esto llegara a pasar. — la acercó a él un poco. — Aún ni siquiera lo entiendo. Nunca pensé que podría haber luz en mi vida. — estaba hablando demasiado rápido. — Pero aquí estás y brillas cada día más.
Se sonrojó sin poder controlarlo. ¿Qué estaba sucediendo?
Eso era todo lo que él necesitaba por hoy y todo lo que podía decir, esperaba que ella lo entendiera. Uchiha Sasuke estaba revelando algo de sí mismo sin arrepentirse.
Sakura estaba más que confundida, Sasuke parecía otra persona y le agradaba más de lo que pensó.
La tomó en brazos y la recostó en la camilla, no dijo nada en ningún momento, pero justo antes de depositarla ella se aferró a su cuello y lo besó suavemente, como una caricia.
Quería besarla, ahora sí que no tenía dudas, ardía el lugar donde posó sus labios, pero no podía insistir, sabía que esa era su forma de decirle que agradecía sus palabras, pero no haría nada al respecto.
—Desearía que no fuera demasiado tarde.
Fue lo último que dijo la pelirrosa.
Esperó a que se quedara dormida y luego se marchó.
Justo ahora parecía haberse metido en su torrente sanguíneo y no podía sacarla de ahí.
Despertó cansada, recordando los sucesos del día anterior. Un sentimiento extraño se había posado en su interior, no entendía por qué parecía que una parte de ella se negaba a aceptar las palabras de Sasuke, y el que la viera de la forma que siempre deseó. Ahora estaba aún más confundida. Sasuke... Sasuke es Sasuke, pero él removió algo con su tacto, aunque haya sido minúsculo y la había puesto en aprietos.
El miedo se hizo presente. Sí, tenía miedo de volver a sentir algo por él porque no podía dejar de pensar en lo que había sucedido. Ella estaba prendada del rubio y no quería hacerle daño. Quizá decirle que estaba confundida e insistir en el tema de Hinata fuera mejor que atarlo a alguien que seguía trancada por el pasado.
Se abrió la puerta de la habitación.
—Sakura, ¿Cómo te sientes? Ya puedes volver a tu casa — dijo Shizune.
—Bien, ya estoy cansada de estar aquí. —Se levantó buscando su ropa para cambiarse.
—Tómalo con calma. Tu chakra sigue sellado.
—Que aguafiestas, solo quiero volver al trabajo. Es tan aburrido ser el paciente. — dijo cayendo sentada.
—Tu imprudencia debía castigarse de alguna forma. — rio mirando a la pelirrosa que lucía frustrada. —Solo intenta no utilizar más, y lo siento, pero al menos por una semana debes guardar reposo.
—Estás bromeando — dijo observándola sin creerlo.
—Y con reposo me refiero a no utilizar chakra, no agitarte demasiado y...
—Entiendo lo que eso significa. – la cortó molesta.
Se empezó a vestir para irse pronto, no quería toparse con nadie y anhelaba la privacidad de su habitación.
—Descansa. — dijo con comprensión la pelinegra.
Ella lo agradeció en silencio y se marchó.
Suspiró, debía encerrarse en casa. Que valiente era.
Cuando llegó a su departamento todo estaba tal y como lo había dejado. Solitario y silencioso
—¡Sakura, manos a la obra! — dijo y se lanzó a la cama a dormir. Su espalda y brazo seguían doliendo y estaba vendada.
Solo le quedaba dormir todo lo que pudiera y no despertar hasta que haya pasado una semana por lo menos. Olvidarse de todos los acontecimientos que habían sucedido recientemente y centrarse en su trabajo.
¡Sakura-chan! ¡Sakura-chan!
Se removió incómoda y abrió sus ojos, le pareció haber escuchado su nombre.
—¡Sakura-chan!
Su puerta estaba a punto de ser destrozada con tanto golpe. ¿Había sucedido algo?
—Naruto. — saltó de la cama y tropezó con todo lo que encontró a su paso, cayendo de rodillas justo antes de llegar a la puerta.
—¡Demonios! — se masajeó las rodillas —¡Naruto! ¡Deja de gritar!
Abrió la puerta con irritación, estaba tan cansada.
—Sa-ku-ra — la voz profunda de Sasuke se hizo escuchar. No podía estar ahí también.
Dirigió su vista hacia él, jade topó con ónix y solo pudo volverse piedra.
—Sakura-chan, ¿nos dejarás entrar o te quedarás parada ahí mirando al Teme? — Naruto eran tan idiota a veces.
—Pasen, Naruto- baka. — lo golpeó en el hombro suavemente.
—¡Ese si es un recibimiento adecuado! — dijo sonriendo.
Song of the chapter: I was wrong - Sleeperstar.
Edité este capítulo, ya que era bastante diferente a los otros en cuanto a narración y no me agradaba el contraste que se producía al leerlos.
Espero lo disfruten.
