Disclaimer: Naruto no me pertenece.


Shattered

Capítulo 6: You're just too lost

Tengo cicatrices en mis manos por haber tocado a ciertas personas"

- J. D. Salinger.

Las puertas de Konoha de pronto se volvieron demasiado grandes. Un solo paso bastaba para dejar todo atrás y todo lo que le quedaría sería una vida en soledad. Eso se obligó a pensar para delimitar su futuro, todo estaba dicho, en unos minutos no habría vuelta atrás.

No se despidió de nadie, no pudo, sé conocía demasiado es solo ver esos ojos azules la haría correr a sus brazos y estrujarlo hasta dejarlo sin aire, solo para mantenerlo lo más cerca de ella y el mayor tiempo posible.

Era egoísta, sí lo era. Le había dicho a Naruto antes del "incidente" que estaba enamorándose de él. Realmente creyó que así era y siguió cuestionándose ese hecho, quizá si nunca se hubieran dado una oportunidad las cosas entre ellos no estarían tan tensas, quizá podría haberse despedido de él.

Nada de eso importaba ahora que era demasiado tarde.

Había aceptado la misión que Kakashi le había otorgado, era una buena oportunidad para alejarse de la aldea sin crear un escándalo o cometer algún tipo de infracción que no estaba dispuesta a asumir.

Cualquiera pensaría que solo estaba haciendo su trabajo al viajar por todos lados ayudando a los enfermos y heridos después de la guerra.

Solo había tomado la primera oportunidad que se le brindó, no pensó en nadie más que en ella misma. Necesitaba un buen tiempo lejos de ese lugar que la vio crecer y que de la misma forma le había quitado todo lo bueno que tenía. "Pero Naruto sigue a mi lado", pensó, "Y Sasuke volvió". Ignoraba completamente los motivos por los que Sasuke había regresado pero no le importaba demasiado si eso hacía a Naruto feliz. Sabía que en su ausencia Sasuke le brindaría cierto consuelo con su sola presencia, al igual que Hinata que era la mejor en darle su apoyo a Naruto.

Ni siquiera le había comentado al azabache de sus planes, no lo creyó necesario, pese a que sentía que al menos se merecía algún tipo de explicación luego de la charla que tuvieron, eso no fue suficiente para darse el ánimo de enfrentarlo. No sabía por qué pero tenía el presentimiento de que no la dejaría ir tan fácil.

Avanzó sin mirar atrás. La vigilancia en Konoha si bien seguía presente se había visto disminuida luego de la guerra, eran tiempos de paz se suponía.

Recordó las últimas palabras que le había dicho su maestra.

"Eres mi alumna, Sakura." Con esas cuatro palabras había reducido una vida de entrenamiento y entera compañía. Era su maestra sí, pero ambas sabían que no era tan solo eso, había una conexión más allá de lo que mostraban. Ella era como una madre para Sakura y Tsunade la consideraba como una hija. Crecieron juntas como maestra y alumna. Eso debería ser suficiente para ir por el camino correcto pero aun así la defraudaría.

Luego de unos diez kilómetros ya estaba suficientemente lejos para llevar a cabo su plan.


Había un témpano queriendo formarse en su interior.

Esos ojos color zafiro buscaban algún tipo de esperanza, algo que les indicara que las segundas oportunidades aún existían; que aunque te sintieras solo no lo estás; que todo no es más que una mala jugada del destino para poner nuevamente a prueba tu fe en los demás; que el destino condenaba a tus cercanos a constantemente elegir entre la luz y la oscuridad porque eras tú el encargado de guiarlos por el camino correcto.

Como era usual una pelinegra se encontraba tras un pilar observando detenidamente al rubio. Constantemente se debatía entre acercarse o no, y si quizá su compañía podía alivianar el peso que él tenía en sus hombros.

Pese a que parecían más cercanos últimamente, había una distancia delimitada.

-Sé que estás ahí, Hinata-chan. - su voz apenas fue audible pero la sacó de sus pensamientos. - ¿Puedes acercarte?

La ojiperla dio un respingo en su lugar ante las palabras del ojiazul.

Se acercó con sigilo para no incomodarlo pero al llegar donde él no pudo evitar el tocar su rostro.

La dulzura y delicadeza con que lo había tocado también se reflejó en sus ojos, inevitablemente él se sonrojó. Esa dulzura pocas veces la había visto dirigida a él pero ya era usual que ella le diera esas muestras de cariño, sin embargo nunca la había sentido tan abrumadora como en ese momento. Algo dentro de él se estremeció.

Hinata lo había hecho sin pensar pero deseándolo, quería trasmitirle su apoyo de alguna forma y al ver el rostro desolado de Naruto solo atinó a mirarlo con ternura.

-Hinata... - En ese momento se dio cuenta del leve rubor que había adquirido el rostro del rubio y ella misma se sonrojó haciendo ademán de quitar su mano de su mejilla pero Naruto la presionó contra su rostro impidiéndole que lo hiciera. -Está bien ahí. - cerró los ojos por un momento disfrutando las miles de sensaciones que el contacto de la pelinegra con su piel le brindaba.

Ella estaba al borde del desmayo pero se obligó a mantenerse tranquila para compartir ese momento que se estaba dando.

-¿Alguna vez...?- comenzó el rubio - Hinata-chan, ¿Alguna vez te he dicho lo hermosa que eres?

El rostro de ella se cubrió de un color rojo. Se preguntó si podía aguantar unos minutos más antes de salir corriendo de la vergüenza.

-Lo siento, si te estoy incomodando. - dijo el rubio observándola mientras ella tenía la cabeza agachada, ocultándose tras su cabello.

Lentamente fue subiendo su rostro sin creer lo estúpida que era.

-Etto... no... mmm… no quiero presionarte.-soltó con dificultad. La observó unos segundos comprendiendo sus palabras.

-Gracias por vigilarme todo este tiempo. Sé lo preocupada que debes estar y lo siento mucho, nunca he querido causarte problemas y mucho menos verte así.

-Naruto-kun...

No podía mentirse a sí mismo, Hinata le causaba un montón de emociones que deseaba descubrir. Pero no podía dejar de pensar en Sakura y en dónde estaría en esos momentos.

-¿Crees que ella piense en mí? - Pese a que debería haberle causado algún tipo de malestar, a la pelinegra le provocó ternura.

-Siempre. Ella te quiere mucho.

Cada vez que él estaba con Hinata pensaba en los sentimientos que ella tenía por él. Él no le era indiferente pero no podía asegurarle completamente que la quería de la forma en que ella lo hacía. No la merecía. Ella era todo lo que alguien podría desear y no la merecía. Pero la necesitaba.

-¿Me creerías si te dijera que en ese momento eres la única compañía que quiero?

-¿Eso es cierto? - Quizá Sakura tenía razón.

-Yo... este último tiempo has sido lo único que me ha mantenido fuerte. Te mentiría si te dijera que no me importas. Me importas demasiado, más de lo que nunca pensé. Y... No lo entiendo, soy un poco torpe para estas cosas. Solo sé que quiero protegerte.

-N-naruto-kun... yo... tú sabes que te acompañaré siempre que quieras. – Las palabras del rubio la sorprendieron, todo su interior parecía removerse impaciente.

-Lo sé, pero no es justo para ti.

-Todo lo contrario.- Negó con la cabeza.- Lo decidí desde la primera vez que me di cuenta que estaba enamorada de ti.

-Te mereces más que esto.

-Yo creo que ya es demasiado el solo hecho de que seamos amigos. Caminaré a tu lado y te guiaré así como tú lo haces con todos nosotros. Es mi promesa. Si lo quieres así lo haré. – Naruto vio la determinación en sus ojos, de alguna forma se vio a si mismo cada vez que algo se le ponía en la cabeza.

-El problema es que no solo lo quiero...

Sabía los pros y los contras, estaba consciente de que su cabeza era un caos en estos momentos pero había algo más fuerte que todo eso. Algo que no lo dejaba ni respirar de tanto anhelarlo. Podía culpar su repentino acercamiento, su infaltable compañía todos estos meses, o al tiempo en que llevaba sin pensar a la pelirosa de esa forma.

Pero en el momento en que esas palabras dejaron su boca, algo tomó iniciativa en su interior y todo lo que quería era acortar la distancia que los separaba.

Acercó su rostro sin apartar su mirada de los ojos perla de Hinata, estaba sonrojada y no podía verse más hermosa. Sonrió ante ese pensamiento.

Apoyó su frente en la de ella y cerró los ojos.

Su aliento se estaba mezclando, el dulce hálito de ella era irresistible para él. Sus labios no aguantaron más y los unió con los de ella.

La dulzura con que Naruto la besaba, tenía a Hinata dopada entre el mar de sensaciones que le producía la presión de sus labios. Se preguntó si era real.

Sin ninguna experiencia y luego de pasar por la fase de nerviosismo se dejó llevar por él y el movimiento que ejercía.

Naruto no tenía palabras para lo que estaba sintiendo. Sus dudas se disiparon y pareció que todo estaba encajando en su interior.

Se separó un poco para coger aire, sin dejar de sostener su rostro entre sus manos. Abrió la boca para decir algo pero al ver el rostro sonrosado y los labios húmedos de ella no pudo evitar volver a acortar la distancia. Él sintió un peso dejándolo, la calidez que emanaba de ella lo cegaba. Su alma pareció revolotear y olvidó todo lo que lo acomplejaba. Hinata lo estaba levantando.

Rió.

-Realmente soy un torpe.-susurró contra sus labios.

Una pequeña risa se escuchó. La pelinegra irradiaba alegría.

En ese momento algo se estaba formando.


Cuando sintió esa presencia acercarse no lo dudó ni un segundo y se dirigió a realizar los sellos que la mantendrían alejada de él.

No podía estar en ese lugar y menos por su causa. Si Kakashi era el responsable de esto lo mataría.

Cuando las barreras fueron puestas, mientras un chakra muy familiar se hizo presente a metros de ella, contuvo la respiración esperando el momento para atacar si era necesario.

Llevaba un buen rato observando desde lo más alto de un árbol, apretaba y soltaba el puño de su nuevo brazo, aún le costaba acostumbrarse a él. Sakura había insistido tanto a su maestra que cuando volvió lo primero que hicieron fue ponerle una prótesis creada por la misma pelirosa y su maestra. En su encuentro con Sakura esta no había ni mencionado el tema pero pudo pillarla observando con una sonrisa plasmada en su rostro su nuevo miembro. Llevaba semanas buscándola y finalmente lo había conseguido. Era realmente brillante para despistarlos a todos de esa forma pero lo que no inquiría era que existía algo que solo él podía distinguir en la pelirosa: su olor a cerezos.

-La anciana dijo que lo harías pero has olvidado algo muy importante- Se encontraba frente a ella en un parpadeo - Yo tengo un arma igual o más poderosa que la tuya, Sa-ku-ra.

Sus latidos aumentaron. ¿Siempre tendría esa reacción al estar tan cerca de él?

-Kakashi me envió - Ella lo sabía, era demasiado bueno que la hubieran dejado sin vigilancia sabiendo el riesgo que representaba para la aldea y menos teniendo la posibilidad de hacer justicia con sus propias manos.

Quiso reír, él de entre todos los ninjas capacitados nuevamente era enviado a hacer el trabajo, como si el destino quisiera que se mantuvieran cerca.

-¡Sharingan!

-¡Haru! -dijeron al unísono.

Las manos de Sakura se mantenían tocando la barrera invisible que colocó entre ellos, debía aguantar lo suficiente para que él se marchara y poder alejarse unos kilómetros antes de volver. Dio la vuelta e inmediatamente comenzó a correr por los árboles. Esto no era bueno, arruinaría sus planes. Sasuke no podía estar ahí por ella.

Corría a todo lo que daba. Sus piernas se habían vuelto pesadas en el punto en donde se percató de algo. Alguien, la observaba fijamente y sonreía. Fue un destello ínfimo, una imagen burda que la había paralizado. Pero fue suficiente para retroceder dándose impulso con sus pies en un árbol.

El cambio de dirección suponía reencontrarse con el azabache que se acercaba a toda velocidad pero ese era el menor problema en estos momentos.

Una risa estrepitosa se hizo presente pero el pelinegro ni se inmutó. Eso significaba que estaba jugando con su mente.

-Es tu vida o la de él. - Dijo una voz.

Un pequeño destello frente a ella volvió a llamar su atención, no podía ser verdad. Afinó su vista, hilos por todos lados, lo cual solo podía significar una cosa.

¡Diablos!

Nada salía como quería, su maldita suerte puso al Uchiha en su camino. Cómo podía seguir con el plan si ahora debía protegerlo a él también.

Lo único de lo que estaba segura era que no podía dejar que lo hirieran. Él no era despistado, ya había visto los hilos de chakra, y conociéndolo se arriesgaría a sacarla.

Deshizo la barrera.

-¡Ni se te ocurra Uchiha! -la voz de la pelirosa se hizo escuchar justo en el momento en que iba a realizar un jutsu de invocación.

El chakra que fluía de ellos le mostró que detonarían solo al ser tocados, pero sabía que Sakura estaba dentro. Debía intentar sacarla de alguna forma.

-Es un campo de fuerza. - Los penetrantes jades se mostraron renuentes ante su mirada.

-Hmp.

-No, ellos censan. Sabes lo que significa.

-Debo intentarlo. – "Mantente dentro o él será el siguiente."

-¡Maldición! - Si él conseguía cambiar de lugar con ella solo le pondría todo más difícil. Buscó un su mente algún jutsu que la ayudara pero entre la desesperación solo uno se le vino a la cabeza. No podía dejar que alguien más saliera herido por el poder que ahora tenía. Ese poder estaba arruinando su vida mostrándose más como una maldición que algo que alentara su capacidad como shinobi de la Hoja. Ella pensó que quizá esta vez de algo podía serle útil, no existía ninguna certeza pero no perdía nada con intentar.

-Lo siento, Sasuke. - susurró pensando que él no la escucharía pero lo hizo y comenzó a correr velozmente hacia ella. - ¡Tamashī no ugoki!

El sharingan del pelinegro fue activado y el rojo escarlata fue distinguido por la pelirosa antes de que pudiera contrarrestar sus ojos color rosa pastel. En un segundo Sasuke había sido lanzado metros lejos de ella por una mano que Sakura extendió hacia él.

-¡Sakura, no lo hagas!

Un destello cegador emergió de la increíble explosión que sucedió ante sus ojos. La pelirosa lo había arrojado tan lejos que le permitió contemplar la explosión en todo su esplendor. Su sharingan buscó algún rastro de la pelirosa pero su chakra era inexistente. No podía ser cierto.

De pronto la preocupación lo envolvió. Sakura no podía morir.

¿Cómo pudo dejar que eso pasara?, se supone que su deber era protegerla, ese era el punto de haberla buscado por días.

Algo se posó en su pecho. El dolor de perder a alguien importante lo abofeteó justo en el momento que el humo se comenzaba a disipar y un campo de color verde parecía repelerlo. Sus pies se movieron antes de ordenarles hacerlo y en un segundo ya se encontraba en el lugar de antes.

Pedazos de lo que anteriormente llamó campo caían como pequeños vidrios que al tocar el suelo se desvanecían. En un orificio que se había formado una mata de cabello rosa se dejó ver.

La pelirosa de alguna forma había creado una barrera de chakra a su alrededor pero a la altura de su hombro se podía ver la piel escamada y ampollas formándose, las que indicaban que la intensidad de la explosión había sobrepasado el chakra puesto en la barrera.

Sus manos se encontraban a la altura de su cabeza, ella lo había hecho, se había salvado a sí misma y a él recibiendo el golpe por los dos y creando una barrera muy poderosa. Un sonido ahogado escapó de los labios de Sakura.

Bajó sus manos, la barrera desapareció y su vista pareció nublarse, el sonido de la explosión seguía presente en forma de un pitido incesante.

El dolor entonces se expandió por su piel mientras todo se movía a su alrededor. Su lado izquierdo estaba completamente paralizado por el dolor, impidiéndole reaccionar. El olor a piel quemada se hizo presente. La detonación había sido devastadora, si no hubiera activado el Haru a tiempo ni cenizas quedarían.

Sasuke se sorprendió del aspecto que Sakura tenía, algo que él debía prevenir y falló. No podía apartar su vista de ella.

Una voz llamaba a Sakura pero se oía demasiado lejana. Cuando no pudo más mantenerse de rodillas su cuerpo se volvió pesado.

Antes de caer algo la sostuvo, sintió una calidez abrazándola, unos brazos acogedores la habían alzado para cargarla. El ardor que sentía en la zona de su oreja izquierda, se extendía por su hombro hasta una buena extensión de su espalda volviéndose casi insoportable. El calor que le brindaba era suficiente para calmar un poco los espasmos que recorrían su cuerpo producto de la evidente pérdida de sangre en su oído izquierdo quien recibió el impacto más cercano. Se obligó a concentrarse en otra cosa para no desmayarse.

Al intentar enfocar su vista distinguió una piel muy pálida y un cabello muy oscuro cerca de su rostro.

Él la recargó sobre su pecho con suma delicadeza evitando el menor contacto posible con su zona dañada. Su contacto fue demasiado placentero, más de lo que recordaba. Su olor invadió sus fosas nasales causándole una sensación placentera, lo asimiló al alivio.

Sasuke la observó de reojo y vio como luchaba por mantenerse consciente a pesar de las múltiples heridas que tenía en su piel. La respiración de Sakura en su cuello lo estremeció. Su cercanía era grata, demasiado. Mantuvo a vista en el camino, no podía perder tiempo. Ya estaba anocheciendo.

Un gemido se oyó, Sakura estaba contrayéndose contra su pecho.

Quizá verla tan fuerte y valiente lo había hecho sentir orgulloso.

Su chakra estaba al borde, era casi imposible seguir consciente pero ella lo hacía, tenía los ojos cerrados y apretaba cada cierto rato su ropa.

Sakura intentaba con todas su fuerzas no desmayarse, debía ayudar a Sasuke a curarse antes de que volvieran a ponerles una emboscada. El ardor característico del Haru se expandía sin cesar por su cuerpo, casi podía ver su flujo a través de su piel, brillando incesantemente. Si no lo mantenía activado debía utilizar su Byakugō no Jutsu y no creía que lo consiguiera por su nivel disminuido de chakra.

El azabache no podía apartar su vista de ella. Desde que eran unos genins pareció desarrollar un instinto innato para proteger tanto a Sakura como a Naruto, sin dudar siquiera en poner su vida en riesgo. Siempre fue así, incluso cuando él no era digno de su amistad, incluso las veces que intentó matarlos. Porque para eso si había dudado, por un demonio que lo dudó, hasta el punto de creer que solo lo habían vuelto alguien demasiado vulnerable, odiándolos por ello. Cuestionándose los pros y los contras del camino por el que transitaba.

Fue tan estúpido, pensó que alejarse de ellos y concentrarse en su venganza era su mejor forma de olvidar su amistad. Y hubo un tiempo en que pensó que realmente funcionaría. Porque a la hora de matarla, si no lo hubieran interrumpido, lo hubiera hecho. No se detuvo en ningún momento a pensar en las consecuencias, las mismas con las que tuvieron que cargar Naruto y Sakura con la esperanza de su retorno. Porque no importaba el repudio hacia él en cada rincón del mundo, ellos jamás lo abandonarían. Nunca dimensionó la gravedad de sus actos.

Así en este momento se odio a sí mismo por pensar si quiera en hacerles daño, viendo a la pelirosa en sus brazos, no pudo entender la necesidad de alejar a lo mejor que tenía. Sintió ese mismo impulso de cuando eran equipo, esa necesidad inherente de anteponerse a cualquier peligro que se acercara a ellos. Antes nunca importó, nunca fue necesario decir algo, su cuerpo solo se movía, casi como un instinto para protegerlos.

Al ver esos ojos jades mezclándose con un rosa pastel que parecía ir y venir, pudo entender por qué realmente había aceptado esta misión. Cuando le habían informado de la ida de Sakura de la aldea, se sintió incomodo, como si alguien le hubiera golpeado en la boca del estómago. Mayor fue su pesadumbre cuando lo volvieron a llamar a la torre del Hokage para asignarle la discreta misión de buscar por todos los lugares posibles a Sakura, al parecer la pelirosa había saboteado el plan inicial y tenía uno propio. La habían perdido de vista en el segundo en que puso un pie fuera de Konoha. La claridad en su cabeza había vuelto.

Él podría su vida antes de que algo que sucediera a Naruto y Sakura y lo peor es que siempre había sido así, bastaban unas horas a sus lados y el volvía a sentirse como el niño de 12 años que solía ser. Los necesitó siempre a ambos para apaciguar su dolor al perder a su familia y él los había desechado en el momento en que se dio cuenta que si se quedaba un tiempo más ya no podría dejarlos atrás. En los años que estuvo fuera de la aldea lo que él llamó su "viaje de redención", se prometió a si mismo proteger a sus compañeros al volver. Se los debía y más que eso, el deseaba hacerlo.

Un jadeo salido de los labios de la pelirosa lo sacó de sus pensamientos. Un susurro fue todo lo que logró escuchar cuando Sakura rozó su cuello con su nariz, estaba demasiado fría. Se detuvo. Sakura se apretaba a su cuerpo y con sus manos lo acercaba más a ella, como anhelando su cercanía.

-Sakura…

Ella extendió con mucha dificultad su mano izquierda hacia el bosque. La cabaña había sido cubierta por sus sellos de protección, solo ella podía encontrarla.

-K-kaisan (Disolución).- Consiguió a penas susurrar, pero fue suficiente para que frente a ellos apareciera una pequeña cabaña que se veía bastante acogedora. – Aaarggh…

Rápidamente ingresaron y Sasuke dejó a Sakura sentada en el sofá mientras buscaba implementos para ayudar a curarla.

-S-sasuke…

No la escuchaba, estaba demasiado ansioso buscando con qué ayudarla.

Intentó enfocar su flujo hacia las recientes heridas para aminorar el dolor en esa zona y ser más útil pese a que el constante dolor en su cuerpo por el aumento del uso del Haru no la dejaría por un buen rato. Luego de unos minutos podía soportarlo lo suficiente para guiar al Uchiha que buscaba entre sus cosas algún ungüento para sus heridas y luego mojaba una gasa con agua fría.

-Sobreviviré – La observó por unos segundos sin apartar su vista, Sakura debió desviar su mirada, la estaba poniendo incómoda. – Solo hazlo.

Había descubierto todo su lado izquierdo para que él limpiara sus heridas, sin importarle demasiado que el azabache la viera casi desnuda del torso para arriba, con una única venda cubriendo sus pechos. Al sentir el contacto de la gasa con su piel no pudo evitar soltar una queja. Sasuke se detuvo pidiéndole disculpas con la mirada, ella solo sonrió incitándolo a seguir.

El azabache continuó pero intentó ser lo más delicado posible, su piel tenía un aspecto horrible. Esa piel blanca manchada en sangre, con ampollas formándose, y un aspecto achicharrado, debía doler en demasía con el solo roce del viento pero Sakura solo se quejaba de vez en cuando. Él sabía que estaba aguantando todo lo que podía con tal de no preocuparlo y quizá también de orgullosa. Le facilitó otra gasa para que presionara sobre la hemorragia en su oído izquierdo.

Con su mano derecha ella presionó. Aún podía sentir el pitido incesante que le indicaba que el daño interno era peor de lo que pensaba.

De pronto algo cambio en su piel, parecía que las heridas mejoraban al tiempo que vapor salía de ellas, como si se derritieran.

-¿Cómo…?

-Es el Haru. – Interrumpió apoyando su cabeza en el respaldo de la silla. – A medida que evoluciona sus poderes aumentan y por lo tanto su influencia también.

-¿A qué te refieres con "su influencia"? – Se removió incomoda en la silla, apenas había podido escuchar eso.

–Circula por mi sistema tratando de mezclarse con mi sangre. Quiere ser parte de mí pero mi cuerpo lo sigue rechazando.- Dijo mientras con sus ojos cerrados intentaba controlar el flujo en sus venas. De vez en cuando jadeaba.- Y esta es su forma de que lo deje entrar, cuando el dolor sea insostenible… me dominará.

Sasuke distinguió el temblor en su voz al terminar de hablar. Cuando sus ojos toparon con sus rosa pastel por solo unos segundos, pudo ver el temor en ellos. Esos ojos lucían tan poco familiares pero le brindaban tantos recuerdos a la vez. "Rosa pastel, como tu cabello", quiso decir.

Se movió a buscar el ungüento que le había indicado Sakura con su cabeza.

-Bien. – Dijo mientras agarraba un pedazo de tela de la ropa que se había sacado y se lo ponía en la boca. – Adelante. Recuerda frotarlo en forma circular lo más posible.

Ver a Sakura en esas condiciones lo incomodó de sobremanera, él debería estar en su lugar y ella debería aplicarle las medicinas, no él. Ella apretaba su puño libre mientras él masajeaba levemente toda la zona afectada. El contacto de sus dedos con la herida piel de ella mandó una corriente eléctrica a Sakura que la hizo estremecerse inconscientemente. Sasuke pensó que se debía al dolor del roce en sus heridas expuestas. Le puso unos vendajes y Sakura estaba lista para irse a descansar pero su cuerpo pesaba demasiado y casi tropieza. Sasuke la tomó en sus brazos y la llevo a su cama, la arropó y salió de la habitación.

La dejaría descansar y luego hablarían de lo que él había venido a hacer.

Él sabía su final, sabía lo que le deparaba el futuro. Su destino, si es que se le podía llamar así, estaba delimitado desde su llegada al mundo. El destino de los Uchihas, la soledad inevitable.

Aun así, ella le dijo que lo había perdonado incluso antes de que cometiera un error. Le había recordado lo importante que era para ella, para el equipo siete. Lo había sobrepuesto a él antes que el dolor de la muerte de sus padres y él falló incluso en darle su apoyo

-Incluso ahora, intentas salvarme. – Susurró al viento recargado en la madera que daba al exterior de la cabaña.


Un golpeteo suave en su puerta lo sacó de sus pensamientos.

Una pelinegra muy sonrosada estaba tras ella sin poder articular ni una palabra.

-Hinata-chan.- La alegría que le produjo verla la plasmó en su voz y en su enorme sonrisa. – Pasa por favor.

La observó atravesar la entrada hasta sentarse en un sofá pequeño que tenía en su departamento.

-T-tengo noticias… De Sakura-chan. – Dijo con su voz suave la ojiperla.

Inmediatamente Naruto se puso tenso y se acercó a ella incitándola a continuar.

-No debería decirte esto pero no puedo ocultártelo. –Bajó su mirada antes de seguir, pensó mucho si era correcto lo que estaba por hacer y llegó a la conclusión de que no importaba si estaba bien o no, Naruto merecía saberlo.

-¿Qué sucede, Hinata? – La miraba seriamente, sabía que nada bueno se avecinaba.

-Sakura está bien y quiere saber de ti.

-¿Dé qué estás hablando, podías comunicarte con ella?

-Naruto-kun, es algo complicado te lo explicaré luego. Hay algo más importante que necesitas saber en estos momentos, ella se supone que está desaparecida.

-No lo entiendo. – Se acercó más a ella exigiendo una explicación a toda la información que le estaba dando.

-Ella nunca llegó al lugar que le fue designado. –El rostro de Naruto se volvió pálido. ¿Qué era lo que Sakura planeaba? –Perdieron su rastro apenas dejó la aldea.

-Pero dijiste que estaba bien, Hinata, ¿Dónde está?-

-Eso no lo sé. – Le extendió un sobre. Naruto lo leyó sin creer lo que decía el papel en él.

-Ella… planea hacer justicia con sus propias manos… esto no puede estar pasando. Creí que estaba demasiado dolida como para pensar en algo así. – Debía estar con ella, eso se repetía en su cabeza una y otra vez pero…- ¿Ella sabe que nosotros…?

-No. – Se sonrojó.

-Lo siento. – Había sido demasiado rudo con ella, mientras solo intentaba ayudarlo. La pelinegra negó con la cabeza.

-Siento no habértelo dicho antes, ella me lo pidió. – Naruto le acarició el cabello. – No quería preocuparte demasiado.

-Debiste decírmelo antes, sabes lo terca que es Sakura-chan, solo quiere hacer todo por si misma.

-Por eso decidí decírtelo. Tengo miedo de qué algo salga mal, Naruto-kun. – Agachó su cabeza preocupada. – Debemos ayudarla, protegerla.

La bondad de Hinata lo maravillaba cada día. ¿Por qué siempre fue así de ciego? Hasta Sakura se había dado cuenta antes que él. Hinata era todo lo que pudo pedir alguna vez.

-Lo haremos. – sostuvo su cabeza con ambas manos y depositó un cálido beso en su frente.


¿Cómo podía explicarle lo que amenazaba con dejar salir desde su interior? ¿Cómo le decía a Sakura las ganas enormes que tenía de aminorar su dolor con su eterna compañía?

Habían pasado dos horas desde el incidente en el bosque y Sakura había despertado con un humor de perros, el pelinegro insistía en qué debía volver a la aldea y todo estaría bien.

-No puedo simplemente pretender que estoy bien. ¿Qué pasa si decido dejarme llevar por esto?-dijo la pelirosa.

-Lo harás bien, Sakura. No es nada que no puedas manejar.

-¿Por qué insistes en aminorarlo? -sonó como un reclamo cuando solo pretendía entenderlo. Él sabía lo que ella estaba sintiendo.

-Siempre has sabido cómo darle una perspectiva mejor a todo. Confío en ti y tú deberías hacerlo también. No te volveré a dejar.

Antes de pensarlo demasiado lo último ya había salido de su boca. Se asustó. No podía prometerle algo así pero lo hizo de todas formas.

No quería volver a hacerle daño, no de nuevo. Y cada vez se cuestionaba más el hecho de haberla hecho sufrir tanto. Imágenes de su pasado lo rodearon, nuevamente. Cada vez que se acercaba a la redención, su mente le mostraba el por qué no era digno de ello.

La sed de venganza por la muerte de sus padres, la pelea con Naruto en el valle del fin, la muerte de Itachi, el odio hacia cada integrante de Konoha por lo que le había pasado a su clan, cuando no dudó ni un segundo en arremeter con su antigua compañera de equipo, nuevamente su última pelea con el rubio donde perdieron ambos un brazo... pero si había algo que nunca se iría de su mente era la sangre que manchaba sus manos. El hedor lo sentía en el aire recordándolo como si estuviera presente, como si lo tuviera impregnado en sus ropas, en su piel. Ese era el recordatorio de todo el daño que había causado y de la oscuridad que lo rodeaba desde que era solo un niño. Y nunca lo abandonaría.

Junto con el dolor venía el remordimiento que avanzaba sin control, su cabeza estaba adquiriendo demasiadas imágenes que procesar. Todos sus errores en el pasado transformados en la oscuridad llamándolo y tentándolo para volver a ser lo que era.

La pelirosa notó que algo estaba mal. Dijo su nombre al ver como se sostenía la cabeza con una mano, retrocediendo.

-¡Aléjate! - Le gritó desesperado.

-Sasuke, ¿Qué pasa?

No quería volver a caer, no después de todo lo que había conseguido, no después de que el odio se estaba transformando en un sentimiento mucho más cálido.

Ella se acercó intentando mirarlo a los ojos, vio la melancolía en ellos. Entendía lo que estaba pasando, ella lidiaba con lo mismo cuando recordaba todo lo que había pasado. Pero no podía ni imaginar la constante lucha que implicaba para él luego de años de lo mismo. También la estaban tentando.

Pensó que quizá su Haru podría ayudarlo y rápidamente sus ojos se volvieron de un color rosa pastel. Unos pétalos giraban intentando entrar en su cabeza.

"Mataste a tu hermano"

"Casi matas a tu mejor amigo"

"Querías matar a todos los que te ataban a Konoha "

Las imágenes que Sasuke veía ella también las veía, sus pensamientos se mezclaban con los propios hasta el punto de poder sentir su dolor sofocándola, torturándola. Eran como llagas formándose en su interior, como si intentaran desprender cada parte de su cuerpo. Sentía sus latidos demasiado rápidos.

Debía controlarlo, se estaba ahogando, su corazón estaba entrando en paro y en minutos podría morir.

"¡Sasuke, basta!" Dijo desesperada.

"Te abandonarán, al final todos lo hacen." La misma voz de antes lo estaba persuadiendo, sonaba como Sasuke pero uno que no quería recordar, el que dañaba sin pensar en las consecuencias.

"No es así, no lo escuches. ¡Estoy aquí!"

"Mátala antes de que lo haga"

"¡No!"

De pronto las manos de él apretaban su cuello fuertemente sin permitir la salida de aire de sus pulmones. Intentó sacárselo de encima golpeando sus brazos pero él ni se inmutaba La estaba ahorcando y no podía hacer nada, las aspas de su sharingan giraban, entonces recordó que en esa dimensión él mandaba.

Sus labios se movieron, solo quedaba utilizar lo único que tenía.

''Tōi chikaku. Detente." Susurró. Todo se detuvo.

Abrió los ojos y tomó una gran bocanada de aire. Su respiración de a poco se normalizó. Cayó de rodillas, sosteniendo su cabeza. Eso había sido agotador, ya no le quedaba demasiado chakra propio al intentar salir de ahí. Su Haru le pedía ser liberado nuevamente.

Sasuke se encontraba a unos pasos de ella, de rodillas, respirando agitadamente y sudando, se sostenía la cabeza.

Su respiración se detuvo, lo observó intrigada. Se asustó, ¿podía estar herido?

Antes de poder reaccionar el pelinegro con su sorprendente velocidad había desenvainado su espada y corría hacia ella.

-S-sasuke... -susurró a penas y tosió sangre. El frío metal había traspasado su piel. Su hombro estaba unido a la pared tras ella, atravesado por la espada del azabache, brotando de él un líquido rojo. Con sus manos sostenía las de él en un fallido intento de quitarlas de la espada.

-Este.-dijo fríamente- Este soy yo. - Su indiferencia le recordó a su propia oscuridad.

Mantenía los ojos cerrados para no ver su sharingan. Volvería a usar su poder.

No tenía suficiente chakra por lo que su única prioridad sería sacarlo del trance y nada más.

Al abrir los ojos y toparse unos ojos rosa pastel con los rojos, nuevamente el dolor se extinguió por su cuerpo.

-Sakura... - sus ojos onix ahora la observaron con detenimiento. Observó su espada en el hombro de ella. - No... ¡Argg!

Un lapsus de conciencia que duró segundos.

Se encontraba en su mente nuevamente.

Todo lo que había a su alrededor era agua; estaban sumergidos a metros de profundidad. Sasuke estaba a su lado y su cuerpo parecía hundirse de espaldas. Se puso frente a él y vio sus ojos opacos, los de ella brillaron tomando un color rosa pastel.

"Les fallé... no quise hacerles daño... hermano perdóname... lo siento..." No pudo no identificarse con las primeras palabras.

"Sasuke, estoy aquí. Sasuke..." lo llamó.

Pareció que la escuchaba.

"Sakura..."

"¡No apartes tu vista de mí!"

El cuerpo del azabache se estaba volviendo opaco. Sus ojos estaban sin brillo.

Los pétalos en los ojos de la pelirosa se unieron al centro.

"¡Vete! ¡Aléjate!" gritó él.

Sasuke hundió más la espada, moviéndola y haciendo que Sakura se retorciera del dolor.

"¡AAHHHHH" -El alarido de la pelirosa llegó a la mente de él.

"¿Sakura?" La observó frente a él con su ojo de un rosa penetrante, el otro lo tenía cerrado a causa de los espasmos que recorrían su cuerpo. Respiraba con dificultad, cada 5 segundos parecía que un dolor insoportable la paralizaba y luego volvía a respirar agitadamente.

"¡Sakura!" La aludida abrió su otro ojo con alivio. Sasuke estaba volviendo a tomar color.

"¡Sasuke, te tengo!" "Tsk" El dolor se estaba volviendo insoportable. Se sostuvo el hombro pero sintió un líquido tibio correr por su mano. La miró, era sangre.

"Estás sangrando"

"Está bien, está bien. Estás a salvo, está bien." dijo agradeciendo que volvió en sí. "Debes volver, te ahogarás, sal"

El azabache miró a su alrededor, estaba pasando nuevamente. Estaba dejándose llevar por su oscuridad.

''¿Cómo...? ¿Cómo llegaste aquí?'' No podía meterla en esto.

"Mírame" le suplicó. Los ónix chocaron con sus rosados. Acercó sus dedos a la frente de él. "Estoy aquí, no me dejes. Por favor. Toi chikaku. Despierta. "

Antes de protestar el agua desapareció y se encontraba en la sala de antes.

-¡Argggg!- gritó la pelirosa frente a él.

Sostenía su espada atravesada en el hombro de ella y con su otra mano vendada la estaba ahorcando, mientras ella intentaba sacárselo de encima. Un hilo de sangre corría de su boca por su cuello. La observó estupefacto.

-Sakura... lo siento... -la ternura en su voz la perturbó. La observó de pies a cabeza con preocupación ¿Tanta dulzura existía en él?

-E-está bien, estás a salvo. Solo sácala yo haré el resto.

La retiró rápidamente.

-Arggg! - soltó al sentir el metal abandonar su hombro.

Antes de caer de rodillas él la sostuvo entre sus brazos.

La volvió a observar percatándose de varios hematomas y cortes que cubrían su cuerpo.

-Son los efectos secundarios del Haru, sumado a tus heridas. - dijo adivinando sus pensamientos. - Es una nueva habilidad.

-No debiste hacerlo, podrías haberme curado luego.

-No quiero que cargues con nada más.

-Sakura...

Movió su brazo bueno aplicando chakra verde en las heridas más profundas.

-No puedo curarla completamente pero en unos días lo conseguiré.

Distinguió la mirada intrigada del azabache.

-Es demasiado poder, mi cuerpo no lo soporta.

Su cuerpo se movió rápidamente y la tomó en brazos. La acostó en su cama.

-Esto no me hace sentir bien.

-Entonces debiste dejarme en mi cama y no en la tuya.

-No hablo de eso. -dijo sonrojándose un poco. No se había dado cuenta de ese detalle.

-Nunca pensé que seguías torturándote con algo así. Ya habíamos hablado de esto, Sasuke.

Fue una reprimenda.

-Es algo que debo cargar para entender lo que soy ahora. - La pelirosa se sentó en la cama y se acercó a acariciarle una mejilla.

-Tú eres el mejor Sasuke que podrías ser.

Él tomó la mano en su mejilla con la suya.

-¿Por qué siempre dices lo que necesito escuchar?

-Sasuke, estoy aquí.

Sabía que sus palabras eran para mantenerlo en la realidad. Y lo agradecía de una manera que no podía explicar.

Se acercó a ella sin poder evitarlo, la sostuvo de la nuca y tocó con su frente con la suya.

-No me hagas esto...-susurró la pelirosa.- Por favor... No de nuevo.

-Ya no soy ese niño de doce años.

-Y aun así sigo pensando que podrías dejarme en esa banca nuevamente.

Las palabras de la pelirosa lo hicieron dudar. ¿Podría prometerle quedarse con ella para siempre?

-No puedes... - se soltó del agarre del pelinegro adivinando sus pensamientos. - Y yo no puedo volver a lo mismo.

Se levantó de la cama.

-Debo darme una ducha. - Antes de poder dar un paso su brazo estaba siendo sostenido por él.

-¿Qué pretendes?- Le dijo furiosa Sakura.

-¿Crees que lo sé? tú dímelo, Sakura, tu que siempre dijiste saber todo de mí. Dime que es lo que quiero porque de verdad que necesito saberlo- Su voz se fue convirtiendo en una súplica a medida que daba pasos hacia la pelirosa. -No me gusta esta añoranza que siento. No la entiendo.

Cuando él la arrinconó en el muro aprisionándola con sus brazos, el mundo de Sakura se vino a sus pies.

Sasuke no entendía en que momento su cuerpo dejo de pertenecerle y lo único que quería gritarle era "¿Por qué te olvidaste de mí?"

Un reproche implícito, como si alguna vez le hubiera pertenecido, como si no fuera su culpa que ella decidiera alejarse, como si él la hubiera querido de la forma correcta.

-Nunca antes parecí importarte. No de la forma que dices.

-Al volver a verte recordé cosas que no estaba listo para manejar. -susurró en su oído.

-Aun así pones un muro cada vez que parece que me acerco demasiado. - el azabache tocó con su nariz la de ella.

-Deja de pensar que te estoy alejando cuando eres la única que mantengo más cerca- la interrumpió. – Solo estás demasiado perdida.

Algo dentro de la pelirosa se removió dichosamente, y se preguntó ¿por qué su cuerpo siempre parecía debilitarse ante la cercanía del azabache?

¿Alguna vez dejaría de sentirse abrumada por él?


Gracias por sus reviews a:

Adrit126(x4)

Yoselin

ryomaysakuno93

minerva

dean

Ryoma

naruhina

cinlayj2

Oceans – Seafret (NaruHina) watch?v=dnMrpom91a8

Tell me it's real – Seafret (Sasusaku) watch?v=uhPTIXZxxeA