Disclaimer: Naruto no me pertenece.

Shattered

Capítulo 8: El espacio entre nosotros.

"Todo se volvió bastante irreal finalmente

Y pareció como si nada pudiera tener consecuencias".

-Ernest Hemingway, The Sun Also Rises.


"Todo lo que toma es una palabra, una sugerencia y pierden todo el control.

Después, todo lo que sienten es una necesidad intensa y singular de hacer lo que les pidas".

Esas fueron las palabras que el pelirrojo puso en su cabeza antes de desaparecer.

Sasuke la había retenido en su pecho sin decir ni una sola palabra pero ella sabía que estaba esperando alguna explicación. Se levantó con dificultad.

Sasuke la observó detenidamente, sabía que no podría caminar más que unos pasos antes de caer. Le indicó a Sakura que esperara un momento y se alejó hacia la que ahora no era más que restos de lo que solía ser una cabaña. Se preguntó cómo Sakura pudo conseguirla, no debió haber sido fácil si además le había asignado una habitación a él.

Debajo de los escombros y luego de unos minutos, dio con todo lo que necesitaba para alejarse de ese lugar de una buena vez. Al volver Sakura seguía en la misma posición de antes. Su mirada estaba perdida en algún lugar del bosque, supo de inmediato que la privación de emoción en su mirada se debía a lo que sea sucedió mientras ella estuvo luchando con el tipo pelirrojo.

Sakura sabía que Sasuke estaba frente a ella, escudriñándola con la mirada pero por alguna razón estaba estancada en su posición. Su cuerpo parecía no poder resistir más. El dolor se había detenido pero solo por unos minutos, luego volvió todo aún más fuerte y apenas conseguía mantenerse de pie. Sasuke lo notó y la levantó por debajo de las rodillas. Rápidamente se largaron del lugar. Ni siquiera le preguntó a donde se dirigían, solo quería alejarse lo más posible de ese sitio.

Lo único que cruzaba por la mente de Sasuke era el comprender qué había sucedido para que ella quedara de esa forma. No le agradaba el semblante que Sakura lucía en ese instante.

-Sakura, habla. - El azabache parecía no tener problema en cargarla todo el camino. La pelirosa se acomodó más en su pecho ocultando su rostro en su cuello.

-¿T-te encuentras bien? – Preguntó sin saber qué más decir. El aroma de Sasuke la estaba relajando.

-Estoy perfectamente. – La nariz de Sakura acariciaba su cuello. Un pequeño jadeo escapó de los labios de la pelirosa y se tensó en su lugar. -¿Estás aguantando?

-S-sí…

El trayecto hasta la cueva fue silencioso pero de vez en cuando Sasuke la apretaba aún más contra él para darle apoyo. Lo que ella no sabía era que él también lo hacía para calmarse un poco. Estaba encolerizado con el maldito que se había atrevido a tocarla. El saber que estaba ahora en sus brazos lo hacía serenarse un poco.

Al entrar, Sasuke la puso en el suelo y se dispuso a encender los candelabros que iluminarían el pasillo, con un pequeño Katon. Ella quería decirle que no la soltara, que estaba bien ahí en sus brazos pero no podía. Lo observaba detenidamente, la agilidad con la que realizaba cada movimiento era tal que no podía despegar su vista de él.

Cuando el fuego estuvo lo suficientemente alto, Sasuke comenzó a avanzar indicándole a Sakura que se mantuviera tras él.

La mente de ella estaba cada vez más aturdida y pese a que no quería recordar todo lo que le fue revelado, era inevitable. ¿En qué momento permitió que le eliminaran la mitad de su vida de esa forma?

"Esto es temporal. Volveré por ti". Esas palabras no se las podía arrancar de su cabeza. Él había vuelto después de todos estos años, había vuelto por ella. Lo sabía, no necesitaba decírselo. El problema era que ella no lo quería tener cerca, parecía como si todo el amor que un día le tuvo se tornó en rechazo por la clase de persona en que se había convertido.

Cuando alzó la vista para contemplar el lugar, entendió porque su estómago se retorció a poner un pie en él. Las paredes eran demasiado familiares pero iba tan absorta en sus pensamientos que no lo había notado antes. Paró en seco, Sasuke lo notó pero no volteó.

-Este lugar. – Un escalofrío recorrió su cuerpo.

-No es exactamente el lugar que crees que es. – Lo sabía, era ligeramente parecido. – Pero es el más seguro.

-Pertenece a la misma persona. – Sasuke volteó esta vez, estaba esperando su reacción. – Me pone enferma.

Recordó el primer encuentro que tuvieron con Sasuke, cuando Sai recién se había incorporado al equipo Kakashi. Cuando los atacó. Cuando ellos lo querían llevar a Konoha pensando que era prisionero de Orochimaru. Cuando él solo quería mantener el vínculo de odio con su hermano. Cuatro años habían pasado de eso pero ni el tiempo aminoraba a sensación.

-Sakura. – Sasuke la sacó de sus pensamientos. – Estoy aquí.

Su pecho se contrajo, había repitiendo sus palabras. Vio a través de sus ojos que estaba realmente preocupado y quería intentar que ella le contara lo que había pasado. El atisbo de dulzura que ella distinguió en su mirada la trastocó a tal punto que quería relatarle todo lo ocurrido, absolutamente todo sin omitir detalle, abrirse a él como quiso hacerlo tantas veces luego de la guerra.

Pero no podía hablar, era demasiado que contar y temía fallar estrepitosamente en contener todo el dolor que la atravesaba y que él sintiera pena por ella. Se negaba a dejar que eso sucediera.

Luego de seguir caminando unos metros, una habitación estaba frente a ellos.

Sakura se acercó al borde de la cama que parecía bien cuidada, como si alguien la hubiera aseado no hace mucho tiempo.

Al ver la interrogación en el rostro de la pelirosa, Sasuke se encogió de hombros.

-Taka suele visitar estos lugares a menudo. – Lo dijo sin mucha importancia pero ella pudo notar su semblante casi nostálgico. – Es donde siempre podían volver.

Sakura no dijo nada. Entendía las palabras de Sasuke más de lo que le gustaría. Se sentó en la cama antes de siquiera preguntarle.

-¿Puedes acercarte? – Lo dijo en un susurro pero el azabache se acercó sin dudarlo y se sentó frente a ella. Sakura volteó hacia él y tímidamente dirigió su mano a su rostro. Sasuke percibió la acción que pretendía y tomó su mano entre la suya poniéndola en su mejilla. Era un gesto pequeño que dejó a la pelirosa media desorientada nuevamente. Y ahí estaba de nuevo, la cuerda invisible tirando de ella para hacer desaparecer la distancia entre ambos. Sacudió su cabeza alejando los pensamientos que amenazaban con formarse en su interior.

Necesitaba concentrarse para lograr su cometido. Si algo bueno había traído el recuperar su memoria era que sabía más técnicas del Haru de las que jamás pensó junto con demasiada información que se encargaría de hacerle llegar a Tsunade.

Su mirada se conectó con la de Sasuke y la curiosidad en sus ojos la hizo sonreír, parecía un niño que deseaba descubrir cosas nuevas. Sin detenerse mucho a pensarlo acarició su pómulo con su pulgar. Las ojeras que traía eran bastante pronunciadas y se preguntó cuántas noches debía pasar en vela intentando que todo el dolor que sentía a diario se marchara de una buena vez.

Entonces supo que deseaba mantenerse siempre así con él, de esa forma tan afín, como si nunca hubiera existido una barrera entre ellos lo suficientemente grande para separarlos. Se mantendría pendiente de él en cada paso que diera, era seguro.

Sasuke se mantenía pensativo mientras ella seguía acariciando su rostro de forma tan suave que deseó que no se acabara nunca. La mirada llena de afecto que ella le dirigió no hizo más que afianzar sus ganas de protegerla.

-N-necesito que actives tu Sharingan, Sasuke. – En el momento en que esas palabras dejaron sus labios, un destello rojizo se hizo ver en sus ojos. Con su otra mano Sakura corrió de su rostro el flequillo que él ahora solía usar para cubrir el Rinnegan que poseía. En ningún instante pareció incomodo ante su tacto. Ver el Sharingan en ambos ojos tan de cerca, en algún momento incluso a ella le produjo pavor, pero ahora el efecto no podía estar más alejado de eso. Como no había sido implantado podía cambiarlo si quería. Entendió luego de muchos años que era realmente como contaban: el ojo que reflejaba el corazón. Tantas emociones mostraba Sasuke a través de sus ojos que parecía que nunca fue el vengador renegado de Rango S buscado por todas las naciones. La calidez de su mirada le dijo lo que tanto tiempo esperó. Sasuke estaba realmente en casa. Sonrió al tiempo que pestañaba y le mostraba su Haru. Rosa contra rojo.

-Concéntrate. Te dejaré entrar. – Susurró un tanto nerviosa. – Sabrás cuando detenerme.

La cercanía de la pelirosa lo mantuvo medio atontado un instante y luego se concentró como le pidió. No cuestionó nada. Pudo ver, ante la cercanía de sus rostros, que el rosa pastel de los ojos de Sakura adquiría una forma definida como las aspas de su Sharingan pero en vez de aspas eran tres pétalos que reconoció como parte de flores de cerezo.

Pese a que Sakura había planteado la entrada a su mente como algo sencillo, lo cierto era que estaba intranquilo y sabía que ella estaba igual o peor. No era solo ver lo que ella quería, una vez dentro podría sentir todo y no sabía si podría manejar que ver o no. La curiosidad dentro de él no le haría las cosas fácil. Podía ver como Sakura le suplicaba que tuviera mesura a la hora de ingresar.

Los pétalos giraron y ahora Sasuke se encontraba sobre pasto.

Observó a su alrededor y distinguió a lo que un día llamó su hogar frente a sus ojos. Una niña pelirosa se encontraba recostada sobre el pasto a unos metros de él, con los ojos cerrados. La reconoció inmediatamente. El sonido de una rama lo hizo voltear, la niña también lo hizo. Un pelirrojo se asomó por los arbustos, le parecía levemente conocido.

-Lo siento, no era mi intención interrumpirte.


Lo cierto era que estaba harto de las leyes de la aldea pero nada podía hacer si el aún no era el Hokage que un día prometió ser. ¿De qué servía ser el héroe de la villa si estaba rodeado de las injusticias que cernían a la aldea y no podía actuar?

Primero fue Sasuke y su clan, lo que lo hizo perderlo por años y ahora era Sakura y el maldito poder que todos querían. Supo en el momento en que lo vio por primera vez que no significaba nada bueno. Nunca debió dejar que se marchara de la aldea porque sabía que todo lo que ella le dijo era mentira. La conocía demasiado, habían compartido demasiado. Fue un imbécil al dejarla ir, lo sabía. La conexión que existía entre los dos era más que una simple amistad, por mucho tiempo pudo llamar a Sakura su hermana sin dudarlo. Él mismo dormía con ella cuando las pesadillas eran insoportables y la había consolado más de una vez esperando que la energía que tenía no la corrompiera y dejará de doler tanto. Porque así se lo dijo ella, la estaban tentando a dejarse llevar por el chakra nuevo en su interior. Era casi como un veneno que circulaba esperando el momento exacto para dejarla indefensa ante su potencia, una tortura constante que implicaba noches de gritos desgarradores.

Y él la dejo marcharse así como así sabiendo que también lo necesitaba para apaciguar el dolor en su interior luego de la muerte de sus padres.

No seguiría soportando el quedarse de brazos cruzados mientras ella estaba en algún lugar, planeando su venganza. Bueno, ya había hecho un escándalo en la torre del Hokage para ir tras su búsqueda pero Kakashi insistió en que todo estaba bajo control. De cierta forma le alivió saber que Sasuke estaba tras ella, porque aunque no lo creyeran, ellos tenían mucho que hablar y lazos que restablecer. Sabía que Sasuke estaba interesado en Sakura de una forma que ni él podía explicar pero lo había pillado varias veces mirándola mientras ella no lo notaba, observándola como si fuera la pieza más extravagante del mundo. Y cuando quiso hablar del tema con él, solo lo eludió.

Lo único que Naruto agradecía de todo esto, si es que merecía hacerlo, era que Sakura lo había acercado a Hinata de una forma que nunca pensó.

La pelinegra era la única que calmaba todo su ser solo con su toque. Era como un ángel caído del cielo que venía a purificar su alma, lo único que cruzaba por su cabeza cada segundo. Pensar que confundió su vínculo con Sakura por la atracción que existía entre los dos, lo hizo meditar que era más torpe de lo que creía. Porque había llegado a cuestionarse el por qué se alejaba de él. ¿Quizá la sujetó demasiado fuerte? ¿No dejo demasiada luz entrar entre ellos? Sabía que fue algo bastante bueno mientras duró pero nada se comparaba a lo que sentía estando cerca de Hinata, lo nervioso que se ponía con solo verla y como parecía no tener control sobre su cuerpo. Eso no lo sentía con nadie más.

Todo lo que quería era ser feliz junto a ella y salvar a Sakura del abismo en que parecía hundirse. Solo le quedaría confiar en que Sasuke la ayudara y la hiciera entrar en razón. Ella lo escucharía porque pese a que decía quererlo lejos no era así, Sakura siempre estaría atada al amor que una vez sintió por él. No lo amaba de la misma forma que antes quizá, pero si existía un vínculo así como el de ella con él.

-Naruto- kun. – La dulce voz de Hinata inundó el lugar. - ¿Te encuentras bien?

Se sentó a su lado en el sofá en que él se encontraba, su mirada preocupada lo hizo sonrojarse un poco. Aún no se acostumbraba al efecto que tenía sobre él.

-¿Eh?... Eh… sí, sí. Todo bien, solo estaba pensando. – Dijo riendo para apaciguar el ambiente.

-Uchiha-san cuidará de ella como tú lo harías. – Naruto la observó intrigado. Para Sakura y para él, sobre todo para él, fue fácil perdonar a Sasuke pero sabía que para la mayoría de la gente en la aldea él seguía siendo un criminal que no merecía ser perdonado, que no se podía confiar en él. Antes de que Naruto dijera algo ella se explicó. – Hay algo diferente en él y a la misma vez es familiar. Como cuando eran el equipo siete. ¿Entiendes?

El rubio la observó detenidamente y se preguntó en qué lugar se encontraba él cuando ella estuvo detrás suyo. ¿Cómo nunca siquiera notó su presencia?

Se puso de pie acercándose a ella y la abrazó. Más bien la estrujó entre sus brazos porque de esa forma sabía que todo iría bien. Porque la preocupación y la entrega de la pelinegra hacia él, lo habían impactado. No estaba hablando solo de amor, no. Esa era una verdad efímera. Eran lazos, lazos que nunca rompería.


De pronto se sintió abrumada, rodeada. Él la tenía rodeada y ella sentía que se ahogaba pero no quería buscar aire. Necesitaba un recordatorio antes de que dejara escapar todas sus emociones.

En el momento en que Sasuke utilizó su sharingan para detener las imágenes formadas en su cabeza, su postura se tornó tensa. La mirada jade que Sakura le devolvía lo perturbó a tal punto que sintió su interior volverse un calvario. Se volvió a cuestionar sus acciones del pasado, el maldito día en que eligió dejarla atrás, sobre todo a ella. Porque era su amistad la que más quería olvidar y hasta ahora no había entendido bien el por qué. Tanta aflicción vio a través de esos ojos que el martirio solo aumentó. Se sintió débil frente a ella. No estaba molesto, no, no importaba que ella nunca fue la compañera pelirosa, chillona, superficial y obsesionada con obtener su atención, que pensó. No nada importaba, ni si quiera que lo hubiera olvidado por el tal Ren que la había protegido incluso tanto como Naruto y él. Porque todo había sido relegado a segundo plano cuando supo que ella se sentía de esa forma. Tan pisoteada, tan angustiada. Lo había perdido todo, tal como él. Lo había visto en sus ojos cuando lo ayudó a escapar de las sombras tras él, vio lo mismo que él sentía ahora reflejado. Definitivamente no era compasión. No podía mantenerse indiferente al saber que ella se estaba lanzando a un pozo para no volver a sentir nada nunca más, porque no lo volvería a soportar.

No de nuevo.

Ella se lo había dicho, le suplicó que no se acercara a ella de ninguna forma.

Porque se estaba convenciendo que amar era como un arma cargada más que una red de seguridad en la que pudiera caer; y su presencia y el repentino interés que Sasuke mostraba por ella, estaba atemorizando con derrumbar esa pared. Estaba harta de creer que alguien la podría levantar ahora que se sentía tan vacía.

Y aunque sabía que cierto rubio podría haberlo hecho, se había dado cuenta encajando todas las piezas, que su relación no estaba yendo por el camino correcto, ellos se amaban sí pero no como pareja, no como novios. Ellos eran familia y sabía que si ella se lo hubiera pedido él nunca la hubiera abandonado pero también sabía que era algo egoísta, no podía atar la vida de Naruto a la suya si a él le esperaba algo mejor, alguien que valía la pena. La felicidad de su hermano estaba en la de joven de ojos perla que lo amaba con tanta intensidad y todos los días rogaba porque él la hubiera notado de la forma que siempre debió ser. Porque quizá ella nunca sería la indicada y tampoco debería importarle.

Sasuke había visto demasiado, más de lo que ella quería. El peso del mundo cayó en sus brazos y solo pudo agachar su mirada, esperando que él se alejara pero la había tomado de la cintura y acorralado contra la fría pared de la habitación. Era un deja vu.

Él sabía exactamente lo que era perderlo todo pero de lo que no tenía idea era que fue gracias a su compañía que todo el dolor soportable y hasta podía decir que había disminuido. En ese preciso instante su sola cercanía le estaba devolviendo todo lo que había perdido. Como cuando la besó con tanta necesidad que todo su mundo cambió.

Y de esa forma fue como el rostro de Sasuke quedó tan cerca que inmediatamente sintió la falta de aire a su alrededor.

-Te besé porque no pude evitarlo. – Sakura dio un respingo en su lugar, no pensó que él tocara ese tema ahora. Como si le hubiera leído la mente. – Porque lo necesitaba. – Uchiha Sasuke nunca amara a Sakura Haruno. – P-porque te elegí.

Ante la sorpresa de Sakura él dudó de sus palabras. ¿Estaba tan necesitado? ¿Tan ansioso por su cercanía? La respuesta era sí, por un demonio que la necesitaba.

-¿De verdad me estabas buscando? – Era la duda que estaba comiéndola por dentro, no solo era una misión. – ¿Acaso querías alentarme? ¿Darme valentía?

-No te equivoques. Tienes valentía escrito en la frente, Haruno. - ¿Haruno? Se preguntó la pelirosa. Sasuke estaba bromeando con ella nuevamente y su sonrisa torcida hacia un lado había hecho que sintiera algo extraño en su estómago. Debía admitir que su parte infantil rebosaba de alegría. – Y sí, lo hacía.

La forma en que él se acercaba a ella, la estaba enloqueciendo. Era como un animal acechando a su presa. Las manos de Sasuke que estaban apoyadas en la pared formando una barrera para que Sakura se mantuviera ahí, se movieron hacia su rostro, sujetándolo y obligándola a mirarlo a los ojos. Admitir todo eso fue más difícil de lo que pareció pero solo ella lo sabría, así que tomó el riesgo.

Un roce suave efectuó la nariz de él contra la suya, una caricia que la hizo cerrar los ojos. Él sabía que casi no había aire alrededor por la proximidad pero no quería ir a ningún otro lugar que no fuera donde pudiera sentir su hálito en su rostro.

Sakura posó sus manos en su torso e hizo un poco de presión, como siempre.

-No me alejes. No hagas eso. – Quería besarlo, no podía ocultar sus ganas. Pero si lo hacía todo su plan se iría al carajo. No quería que nadie corriera un riesgo innecesario por ella. Tras ese pensamiento maldijo en su interior, ya la habían visto con él.

Sus latidos se aceleraron junto con su respiración. Sasuke la estaba tentando demasiado, le gustaba. Y hasta ahora se había dado cuenta de que le gustaba demasiado este Sasuke tan desenvuelto.

Como antes y lamentablemente para sus propósitos, ninguno de los dos pensó que era incorrecto.

-No puedo. – Tenía que alejarse de él o no podría controlarse.

Un estruendo fuera de la habitación los hizo separarse. Sasuke se encaminó a la puerta y Sakura lo siguió detrás.

"Revolcarte con el vengador no te librará de mí."

Otra vez esa voz en su cabeza. No pudo avanzar porque el estruendo en su cabeza la dejó aturdida. Una punzada, dos, tres… y cayó de rodillas sosteniéndose la cabeza.

Dejó escapar un gemido ahogado y luego un grito de dolor.

-¡Sakura! – Sasuke ya estaba a su lado intentando entender qué sucedía.

"Suelen decir que la destrucción es una forma de creación".

-¡Sal de mi cabeza! – El chakra en su cabeza estaba quemando, era demasiado para ella.

"No puedo entender porque lo eliges a él sobre mi".

-¡Solo detente!

"Él es un traidor, un asesino…".

-¡No hables de él como si lo conocieras!

"Sé lo suficiente para entender que no dejaré que te quedes a su lado".

Un último grito y todo se paralizó.

-¿Sakura? – Sakura que se mecía de un lado a otro, dejo de hacerlo y lentamente bajó sus manos. Observó a su alrededor y vio a Sasuke sosteniéndola de la cintura. Su mirada chocó con la de él, el rosa en sus ojos estaba desapareciendo. El peli azabache la acercó más hacia él y empujó suavemente la cabeza de Sakura hacia su pecho. Sintió cosquillas en su estómago ante la naturalidad con que Sasuke la trataba. Como si tocarse fuera algo común entre ellos.

-Es Ren. – Salió de sus labios antes de detenerlo. El cuerpo de Sasuke se tensó.

-Él no está aquí ahora. – Las palabras secas que Sasuke dijo la hicieron alejarse de su pecho para analizarlo.

-Pero siempre está aquí. - Dijo indicando su cabeza. -No importa lo fuerte que sea... él…

-Podemos protegernos el uno al otro. – Y lo decía enserio. Pero Sakura no quería que la acompañara más. No podía seguir involucrándolo.

-No necesito que me cuides, yo me puedo proteger a mí misma. Eso es lo que llevo haciendo por años. – No midió sus palabras pero no le gustaba cuando la miraba de esa forma, como si se enfureciera pero ella no sabía el por qué.

-Sakura deja de poner muros, no entiendo porque sigues con lo mismo

-Porque no estuviste ahí. –Esta vez lo apartó y se puso de pie. - Sasuke me quitaron toda una vida de mi cabeza. ¿Y sabes que es lo peor de todo? – Él esperaba pacientemente sus siguientes palabras y ella quería gritárselas hasta que se clavaran en su piel, porque siempre lo necesitó y aunque lo negara irrefutablemente cada minuto junto a él era una tortura que le recordaba que seguía necesitándolo incesablemente Pero no lo dijo porque unas voces llamando a Sasuke la interrumpieron.

-¿Sasuke-kun?

-¿Ne, Jefe preséntame a la hermosa muñeca que está perdiendo su tiempo contigo? – La mirada llena de odio que envío Sasuke a sus antiguos compañeros de equipo los hizo retroceder. Una cabellera anaranjada se asomó tras los otros dos.

-Sasuke-sama.

-Hmp.

-¡Sasuke-kun! – La pelirroja se lanzó sobre Sasuke. La de ojos jade bufó.

Sakura observó a los recién llegados con incredulidad pero ante la familiaridad con la que trataban a Sasuke y la pelirroja que le parecía demasiado conocida, supo que eran Taka. El azabache que ya estaba de pie quitándose a Karin se acercó a ellos. Le lanzó a Karin a Suigetsu y en menos de un segundo les había cerrado la puerta en la cara.

-¡Sasuke! – Lo regañó Sakura.

-Ne, Jefe si quieres privacidad te la daremos, no es necesario comportarse como un imbécil. –Se escuchó decir desde el otro lado de la puerta. Seguidos de unos gritos de la pelirroja.

-¡Sasuke-kun, abre la puerta!

Unos pasos parecieron alejarse al dejar de insistir.

-Ignóralos… – Dijo Sasuke indiferente.

-Estoy cansada. – Lo cortó antes de que insistiera con el tema. Era suficiente por el día. – Si no te importa me recostaré. Realmente lo necesito.

Sasuke asintió. Pudo notar con su sharingan, que ahora estaba desactivado, que el flujo de chakra en Sakura estaba perturbado, probablemente aún no se podía curar las pequeñas heridas en su piel.

-Pediré a Karin que te revise. – Abrió la boca para decir algo pero hizo una pausa como dudando.

Sakura se deshizo de sus sandalias ninja y Sasuke le indicó un armario en la habitación que contenía prendas para que se cambiara. El azabache se marchó a buscar a Karin y luego volvió avisando que la pelirroja vendría pronto.

Cuando comenzó a buscar alguna prenda pudo notar que todas tenían el símbolo del clan Uchiha en su espalda. Tocó el lugar donde destacaba el pequeño abanico. Él aún se rehusaba a dejar la habitación y ella no tenía ganas de echarlo a la fuerza.

-Es todo lo que encontrarás. –La voz de Sasuke sonaba cansada.

-¿Esta es tu habitación no es así?

-No una de mis favoritas.

Antes de poder decir algo, Karin apareció en el lugar.

-¿Tu eres Karin? – Sakura no pudo evitar preguntarle mientras era examinada por ella. Y la pelirroja la recordaba muy bien, jamás podría olvidar a quien le salvó la vida. Asintió.

-Y tú eres la excompañera de Sasuke-kun – La pelirroja sentía cierta envidia de la cercanía que había en el ambiente entre la pelirosa y Sasuke. Pero debía agradecerle por salvarla. En cambio todo lo que Sakura sintió fue tristeza tanto por la forma en que ella se dirigía al pelinegro como por la mención de que eran "excompañeros". – Creo que te debo esto y más.

-No tienes nada que agradecer, es mi deber.

Recordar ese episodio solo consiguió que se removiera incomoda en su lugar. No era grato recordar ese día. No quería hacerlo, no quería pensar en un Sasuke que ya no existía, un Sasuke que intentó odiar con todas sus fuerzas.

-De todas formas te lo agradezco. – Se volteó a observar a Sasuke y Sakura se perdió en algún punto de la habitación. Quizá no debería estar ahí, parecía que había algo inconcluso entre ellos, entre "Taka" y aunque no lo deseara, algo en su interior se sintió molesto ante el pensamiento. Cuando sintió su chakra volviendo a restablecerse y sus heridas ya no ardían, se levantó de la cama y caminó hacia la puerta dispuesta a irse.

-Sakura. – La voz de Sasuke la detuvo pero no se volteó.

-Solo saldré a tomar aire. Estaré bien. – Antes de esperar respuesta camino por los pasillos de la guarida. Vio a los demás integrantes de su equipo entrar a la habitación y se alejó de la espesura del bosque.


Se alejó lo suficiente para que les tomara al menos unos minutos encontrarla. No quería ponerse en peligro tampoco pero no podía evitar sentirse abrumada ante todo lo que estaba pasando. Un momento a solas no le venía nada mal pero desde que Sasuke había dado con ella, su compañía era lo que inconscientemente más deseaba.

Se subió a una altura prudente de un árbol que daba a una cascada.

La lobreguez y quietud del ambiente no la tranquilizaban en lo absoluto.

Sasuke debía arreglar los asuntos pendientes que tenía con sus compañeros, esos que parecían preocuparse demasiado por él. Era irónico como había huido de sus lazos en Konoha y sin darse cuenta había establecido unos con ellos. La chica Karin misma le recordaba a ella de niña, la forma en la que observaba a Sasuke…

Al terminar la guerra se les ofreció quedarse en la aldea, Tsunade le contó todo, pero se rehusaron. Ellos querían ser libres y nadie podía culparlos luego de años bajo el mando de Orochimaru.

Al solo pensar en ese nombre todo en su interior se retorcía. Si hubiera sido lo suficientemente buena… No, no quería pensar de esa forma. Sasuke ya se torturaba demasiado con su pasado como para ella hacerlo también. Se había propuesto ayudarlo pero seguir con él no parecía una opción válida en estos momentos. Quizá debería recurrir a otros recursos.

Pensar en que hacer desde ese momento era lo que la estaba volviendo loca. Ren se estaba metiendo en su interior para debilitarla, lo conocía. Quería que fuera a su encuentro y estaba dudando. Porque sabía que había muchos asuntos que resolver y pese a que él ya no era el mismo, ella tampoco lo era. Él no era malo pero el hecho de que haya jugado con su mente, así como suponía lo hizo con la de Tsunade y sus padres, la estaba sacando de quicio. Lo que sea que hubiera sucedido entre ellos significó algo una vez y se estaba torturando con la idea de ignorarlo, porque quería hacerlo pero era imposible. Y sabía que la razón por la que lo estaba intentando era el pelinegro. No quería ver su reacción si ella se marchaba, no quería decepcionarlo. Ella no era tonta, sabía que la forma en que Sasuke la miraba podría ser errónea pero lo era solo para ella. Sakura solo no quería arruinarlo con él, no ahora que volvían a formar un lazo incluso mejor que el de antes. Todo su ser le pedía a gritos que confiara en él lo suficiente para dejarse llevar por su cercanía, para calmar su dolor.

Se levantó para saltar de árbol en árbol sosteniéndose de sus brazos, cuando un ave cerca de ella le llamó la atención. Se acercó a ella y la reconoció inmediatamente.

Hinata.

Su corazón pareció detenerse un momento, dudo entre abrir o no el mensaje que traía el ave en su pata. Sabía que eran noticias de Naruto y ese era el problema. No sabía cómo sentirse sobre él desde que recupero parte de su vida. Entendía que no lo amaba como pensó hacerlo, ya le había dado vueltas al asunto, pero eso no significaba que no sintiera una opresión en el pecho al pensar en que lo había dejado atrás y era injusto. Injusta y egoísta. Así era la nueva Haruno Sakura.

Su cansado cuerpo solo atinó a quedar sentado sobre la rama.

"Sakura-chan nos enteramos de lo que sucedió.

No cuestionaré tus motivos para alejarte así como lo hiciste

y desaparecer de nuestras vidas, entiendo por lo que estás pasando

y me enteré que probablemente estés con el Teme en estos momentos…"

Sus ojos no creían lo que veían. Era Naruto no Hinata. La pésima caligrafía era una clara evidencia y eso solo podía significar una cosa.

"Hinata me contó todo y no pude evitar sentirme enojado por lo que hiciste.

Deberías haberme dicho todo, te hubiera apoyado en todo, Sakura-chan.

Sabes que a veces soy algo bruto y que me distraigo fácilmente pero también sabes que cuando se trata de ti y Sasuke nunca los abandonaría.

Por eso estoy haciendo algo tan bobo como escribirte para decirte que los encontraré y los ayudaré. Donde sea que estén, ahí estaré.

¡Ténganlo por seguro, dattebayo!

Naruto".

Sonrió. Ese era su mejor amigo, su hermano. No debía decir mucho y ya sabía todo lo que había detrás de sus palabras.

Lo de sus padres era muy reciente aún, a duras penas podía sobrellevarlo pero estuvo tan ciega desde entonces alejando a todos de su alrededor, intentando protegerlos de un destino incierto cuando ellos eran tanto o más fuertes que ella. Estaba demasiado claro ahora todo lo que necesitaba era una dosis de Uzumaki y Uchiha, porque ella nunca ha sabido lo que es estar completamente sola y ellos nunca dejarían que eso pasara. Porque era el equipo 7 y siempre lo serían.

Sasuke la observaba desde unos metros. Pudo notar la sonrisa en el rostro de ella y algo cálido lo envolvió comenzando por su pecho. Desde ese lugar se veía tan inocente bajo la luz de la luna y su sonrisa era tan sincera que parecía que nunca había sufrido tanto daño como lo era en realidad. Él quería salvarla de lo que sea la atormentara. Alguien tan bondadosa no debía ganarse tanto daño.

De pronto estaba tras ella, solo observándola.

Sakura notó su presencia pero no hizo ademán de moverse. Estaba regocijándose ante lo obvio, lucharían juntos sin importar nada.

-El miedo hace que las personas hagan cosas terribles, ¿no? – Sasuke no dijo nada, se mantuvo en silencio tras ella, examinando sus movimientos. Ella le acercó la carta a para que la leyera.

-Él nunca se rinde.

-Lo tiene tatuado bajo su banda ninja. – Ella solo podía seguir sonriendo. –Estoy cansada, Sasuke.

Sin pedir permiso y en un rápido movimiento la levantó de la rama y caminó con ella en sus brazos. La sonrisa boba seguía presente y anhelando su cercanía se acurrucó aún más en su pecho.

-La verdad esto es bastante cómodo. –Dejó salir de sus labios.

Sasuke vio las mejillas rosadas de ella y sintió un calor subir a las suyas también.

-No quiero pensar. – Ella siguió hablando ante el silencio de él, quería que supiera lo que pasaba por su cabeza. – No quiero recordar.

Cuando llegaron a su habitación la depositó en su cama y se dispuso a salir.

-Sasuke. –Lo detuvo. – Está es tu habitación…puedes quedarte.

El pelinegro sopesó la idea con detención.

-Dormiré en el suelo. –Sakura negó con la cabeza.

-No me molesta en lo absoluto. – Dijo indicando el espacio al otro lado de la cama.

-Hmp.

Sasuke le pasó un suéter azul oscuro de él para que se cambiara y ella se dirigió al baño. Nuevamente el símbolo Uchiha se hacía notar en cada prenda de Sasuke.

Cuando volvió vio a Sasuke ya acostado y tapado, dándole la espalda. El olor de la prenda era tan característico. Lo había sentido demasiadas veces desde que él había vuelto a la aldea, donde la mayoría del tiempo el espacio entre ellos eran casi inexistente. También recordó la prenda que traía en su bolso, que en ese momento se encontraba en un rincón de la habitación.

Luego de acostarse también, el ambiente era pesado, tenso. Los latidos de la pelirosa, que iban en aumento, no dejaban que pensara en nada más que en la escasez de aire entre ellos. Iba a ponerse en la misma posición que él pero de pronto verle la espalda era más apetecible. Estaban a centímetros de tocarse con alguna parte de su cuerpo y recordó lo que estuvo a punto de suceder antes de que Taka llegara.

-¿Qué es exactamente lo que no quieres recordar? – La pregunta la pilló desprevenida y se tomó unos minutos antes de responder.

-Lo que me quitaron. – Sasuke se volteó, no pudo evitar detenerse en el suéter que le había pasado a Sakura y en lo bien que le sentaba tapando la mitad de sus muslos.

-¿Por qué? – Dijo intentando disimular su sonrojo y posando sus ojos en los de ella.

-Todos esos recuerdos… Los siento como si hubieran sido implantados en mi cabeza.- La observó curioso esperando porque continuara. – Como si no me pertenecieran más.

Él pensó en todo lo que vio en la mente de Sakura, su vida junto al pelirrojo y el alivio de expandió en cada fibra de su cuerpo.

-No quiero que me pertenezcan.

-¿Qué hay del chico? – Ella sabía que se refería a Ren pero no quería responder eso. Frunció el ceño con clara molestia.

-Ni siquiera sé quién soy, Sasuke.

-Yo sí lo sé. Eres Sakura Haruno. – Una mano de él se posó en su cintura. – La chica más molesta… -La acercó hacia él, en un gesto posesivo. – Y terca que he conocido.

No se apartó, la calidez de su mano en ese lugar era algo indescriptible. Solo tenía claro que no quería que dejara de tocarla de esa forma y cuando él la acercó a un más a su cuerpo dejó salir un gemido sin quererlo. Abrió los ojos espantada por lo que acababa de hacer pero Sasuke solo la observaba profundamente. Ahí estaba de nuevo esa mirada.

-No debiste hacer eso. –Dijo él.

Sintió unos labios tocar su cuello, deslizándose tortuosamente hasta su hombro.

Se había prometido a sí mismo no dejarse llevar por lo que estaba mortificándolo en su interior pero de cierta forma su cuerpo creía que nunca estaba demasiado cerca de Sakura y necesitaba estarlo. La calidez que emanaba de su piel la sintió a través de sus labios y luego su lengua trazó el mismo recorrido haciendo que la pelirrosa dejara escapar suspiros de vez en cuando.

-No quiero que lo olvides… todo eso que te quitaron. –Se intentó explicar

Ella lo observó confundida mientras él se detuvo en su tarea.

-Porque incluso ahí, en esa vida que escondías con tanto ímpetu, lo que tu sentías fue real. – Depositó un beso suave en su clavícula descubierta. – Y yo también lo sentí.

Le gustaba. Le gustaba demasiado y seguir negándolo era estúpido, si fuera de otra forma ni siquiera hubiera dejado que la tocara de esa forma. Pero lo dejó, porque lo anhelaba con cada centímetro de su piel. Anhelaba estar así con él. Y la forma en que la estaba tratando…cada roce siendo más devoto que el anterior. Todo su interior tembló. Lo único en lo que pensaba era en él.

-S-sasuke. – Apenas consiguió susurrar.

Lo alejó de ella con una enorme dificultad y se sentó sobre el mullido colchón, intentando calmar su acompasada respiración.

La mirada de él era tranquila, se quiso golpear porque sabía que él pensaba que no quería eso.

Antes de poder decir algo más él se había ido de la habitación.

Quería ir tras él. Lo que sentía en su interior era demasiado bueno para estar mal. Y honestamente no le importaba nada en esos momentos que no fuera volver a sentir lo que él le hizo sentir, volver a tenerlo así de cerca.

Atravesó el inmenso pasillo que daba a muchas habitaciones, no tenía idea de donde podría haber ido. Sus ojos de color rosa detectaron el chakra de él en menos de un segundo.

Corrió hasta llegar al bosque que se cernía a unos metros de la guarida.

Vio su torso desnudo, resaltaba cada parte de él. Su duro entrenamiento había valido la pena. Una mancha negra se posaba en su escápula izquierda.

Al acercarse más, notó que no era una mancha, era un dibujo.

Con la velocidad que el Haru le permitía, ya estaba a unos centímetros de su espalda.

Alzó su mano para delinear el perfecto dibujo y él se tensó. Cada trazo era fastuoso, tanto que no podía apartar su mirada de él. Desactivó el Haru y envolvió sus brazos alrededor de su abdomen. Él no opuso resistencia y se mantuvo en silencio.

-No puedo cambiar todo lo que hice. Ni puedo hacerte olvidar todo el dolor que pasaste por mi causa. Has pasado por tanto para llegar a donde estás y yo no…

-Sasuke, no sigas. – Lo interrumpió.

-¿Por qué? ¿Por qué debería detenerme? – Se soltó del agarre de Sakura. - Sé que nunca seré suficientemente bueno.

-Eso no es verdad.

-La gente nunca me verá de la forma en que Naruto y tú lo hacen.

-¿A quién diablos le importa? – Su voz se elevó un poco, quería que se volteara. – El solo hecho de estar aquí… conmigo, prueba que eres mucho más de lo que los demás están dispuestos a ver. - Él se iba a alejar más, estaba a punto de saltar.- Te prometo que si hubiera podido tomar todo tu dolor para mí misma, lo hubiera hecho.

-¿Entonces por qué? – Se detuvo pero aún no se volteaba. - ¿Por qué cada vez que intento llegar a ti no puedo?

Sakura abrió sus ojos enormemente, todo este tiempo intentando alejarlo de ella, poniendo barreras entre los dos cuando todo lo que necesitaban era el uno al otro.

-Ya lo hiciste, Sasuke. –El pelinegro alzó su cabeza sin creer lo que escuchaba.- Llegaste a mí en todas las formas posibles. Y sé que lo podrías hacer de nuevo, en un parpadeo.

-Sakura…

-Tengo miedo. Miedo de tocarte y no se lo suficientemente fuerte para dejarte ir otra vez.

Estaba dejando salir todo lo que quiso ocultar. Sasuke estaba ahora frente a ella, observándola mientras Sakura solo veía el suelo en sus pies.

Al alzar su mirada sintió los labios de Sasuke sobre los suyos. No era un beso desesperado, ni fogoso. Era tierno, cálido, suficiente para que cada célula de su cuerpo temblara ante su contacto. Le sostenía el rostro desde la barbilla para mantener sus labios pegados. Cuando sintió un calor en la parte baja de su abdomen, posó sus manos en la nuca de él, volviendo el contacto más demandante.

Él sintió lo mismo, no quería que terminara. Si besarla antes había sido increíble, ahora no tenía palabras para describir la sensación.

Sakura sintió su lengua intentando entrar a su boca y la dejó, eso solo consiguió aumentar sus ansias de tenerlo aún más cerca. Su cuerpo se pegó a de él y la sostuvo por la cintura. Ella sintió su espalda chocar con algo frío y notó que era el tronco de un árbol. El pelinegro la alzó enrollando sus piernas en él. Un gemido salió de sus labios y Sakura lo acalló con sus besos. Si él no se detenía, ella menos podría.


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