Disclaimer: Naruto no me pertenece.
Shattered
…
Capítulo 9: Los lazos vienen en todas las formas.
…
"Ahí en el pecho, cerca de la garganta, ahí debe estar el alma, hecha un ovillo".
-Mario Benedetti.
Here in my room – Incubus watch?v=bTtRt_6XOaE (NaruHina)
Contar los días desde que Sakura se había ido, parecía más algo rutinario que intencional. Aún faltaban algunos días para su misión de rescate pero el paso de ellos solo lo ponía más ansioso.
Observó a la pelinegra que dormía en sus brazos con anhelo. Los días sin ella hubieran sido un infierno, suerte para él que su compañía no faltaba. Y ahora su habitación lucía más llena de vida que nunca.
La tersa piel de sus pómulos parecía irreal, no podía evitar quedarse observando cada detalle de su rostro por horas, eso sí era premeditado. Las ganas de besarla cada vez eran mayores pero solo se conformaba con acariciar su rostro de tal forma que no pudiera despertarla.
Cada vez que despertaba, y ella estaba en sus brazos, se regocijaba en júbilo. ¿Podría algo sentirse mejor que eso? Lo dudaba. Esa pequeña pelinegra iluminaba sus días de una forma que no tenía idea.
Con su dedo índice tocó la punta de su nariz y luego dirigió su mano hacia su mejilla, acariciándola delicadamente.
Una pregunta que Hinata le había hecho hace unos días cruzó por su mente.
"Naruto-kun… ¿Q-qué es lo que sientes por mí?"
En ese momento no había sabido qué responder, solo se mantuvo en silencio pero no fue algo que quiso hacer. Él sabía que lo que sentía por ella era único, algo que nunca antes pensó sentir y ese era el problema. No sabía cómo explicarlo.
Ella no se puso triste ni se enojó, solo se mantuvo a su lado y reposó su cabeza en su hombro. Ese día se marchó sin decir nada pero le regaló un cálido beso que le dejó la sensación de cosquillas en sus labios.
La ojiperla se removió en su lugar pero él no dejó de acariciar sus pómulos. Ella pestañó varias veces antes de abrir por completo sus ojos.
Al hacerlo distinguió una cabeza rubia muy cerca de ella y solo pudo sonrojarse y esconderse en el pecho de él, alejando su rostro del toque de Naruto.
-Hinata-chan… - Su voz no hacía que los latidos de su corazón disminuyeran, todo lo contrario. - ¿Sucede algo?
Estaba al tanto de lo nerviosa que ella se ponía cada vez que estaban demasiado cerca, con cada roce que él le dedicaba pero lejos de parecerle raro le parecía tremendamente tierno.
No podía evitar ponerse nerviosa ante su cercanía pese a que compartían más que toques suaves. Se armó de valor y alzó sus ojos hacia él.
Lucía pensativo y sumando la intensidad con la que la observaba la hicieron sonrojarse aún más si era posible. Tragó grueso, debía luchar contra los latidos desenfrenados de su corazón.
-E-estoy bien, Naruto-kun… Es solo que… no me acostumbro a esto. – El rostro del rubio cambió a uno de sorpresa. – N-no me malentiendas – Se apresuró a decir. – Me gusta… Solo no parece real…
La sonrisa que él le dedicó hizo que un latido galopeara en su interior. Acercó su rostro aún más a ella sosteniéndolo de la barbilla.
Creyó que la iba a besar pero para ella fue mejor que eso. Apoyó su frente en la suya y rozó su nariz contra la de ella, como acariciándola. Lo siguiente que hizo casi la hace desmayarse.
Tomó una de sus manos y rozó el final de sus dedos con sus labios, gentilmente, como si ella siguiera dormida y tuviera miedo de despertarla. En todo momento él mantuvo sus ojos cerrados, disfrutando la suavidad de su piel, su aroma, su cercanía. Casi podía escuchar los potentes latidos de su interior amenazando con delatarlo.
Hinata sentía que explotaría en cualquier momento, porque su corazón eufórico ya no daba más. El cariño con que él la traba era suficiente para desequilibrarla.
Y luego el volvió a rozar sus narices, pero mantuvo la mano de ella entre la suya.
-Sé que soy alguien bastante impulsivo, también sé que muchas veces soy bastante despistado.
-N-naruto-kun…
-Ese día que viniste a mí, unos días después de que Sakura-chan se fue. – Lo recordaba, pero no le dio demasiada importancia en su momento porque pareció que a él se le había olvidado. – Yo solo te observé todo el tiempo que estuviste ahí para mí, dispuesta a escucharme o simplemente por hacerme compañía. Tú creías que te estaba ignorando pero fue todo lo contrario.
Abrió los ojos y la observó con cautela.
-En ese momento no podía entender por qué pese a que te había hecho tanto daño con mi relación con Sakura tú seguías ahí. Sin juzgar, sin ninguna mirada de reproche, solo con la intención de darme apoyo. Y justo antes de irte me dijiste…
-"No estás solo. Estoy convencida que el tiempo me dará la manera de comprenderlo todo de ti. Mientras tanto seguiré a tu lado, porque me gustas tal como eres y jamás querría que fueras de otra manera". – Lo interrumpió, recordando cada palabra.
-Simplemente me quedé ahí, sentado sin decir nada y tú te marchaste. Pero cada día podía sentir tu presencia cerca de mí. Sabía que me estabas observando desde la distancia. Donde sea que estuviera. – El agarre en su mano se intensificó. – No tienes idea cuantas veces luché entre acercarme o no a ti pero al final siempre me decía a mí mismo que no te merecía. Que eras demasiado para un bobo como yo.
Cada palabra que él decía era tan sincera que ella solo podía observarlo con cariño, no quería interrumpirlo.
-Pero lo que menos podía entender era cómo podías amar a un tonto como yo por tanto tiempo. Sigo sin entenderlo.- Hizo un pausa y sostuvo a Hinata de su barbilla nuevamente. – Luego todos los momentos en los que estuviste conmigo protegiéndome u observándome, se mezclaron en mi interior y solo quería que volvieras a acercarte a mí. Porque me di cuenta que todo lo que necesitaba y deseaba era tu compañía. – Su mirada chocó con la de ella y pareció que el tiempo se detuvo. – Y cada día que me veías desde la distancia solo pensaba en ti, en tus palabras y en por qué no podía sacarte de mi cabeza. Hasta que, te pedí que salieras de tu escondite e intenté controlar mis ansias pero en ese preciso momento, supe que nunca estuve exactamente seguro de cuanto espacio ocupabas en mi vida. –Se aclaró la voz. – Y luego te besé. Hinata, te debo una respuesta y creo que puedo dártela. – Depositó un beso casi imperceptible en sus labios. –No puedo explicar lo que es amar, como tampoco puedo decirte en qué momento comencé a sentir esta felicidad en mi interior cada vez que te tocaba. Te metiste en mi vida no sé por qué, ni cómo pero de pronto quiero todo de ti, amo todo de ti.
Esas palabras las soñó por lo que pareció una eternidad, pero todo parecía valer la pena si él podía mantenerse así a su lado, porque realmente lo deseaba y nada los apartaría. Toda la aldea prácticamente sabía de sus sentimientos por el rubio, incluyendo al monarca de los Hyuga, el cual no hacía más que evitar el tema. Ahora después de esa confesión, nada importaba.
-Eres el centro de todo lo que hago, Hinata, de todo lo que siento y pienso.
Los labios de ella buscaron los de él con desesperación. Sus palabras habían sido más que reconfortantes, habían alivianado el peso en su interior, porque ella pensaba que él no podía notarla de esa forma.
Unas lágrimas de felicidad descendieron por su rostro y el las limpió a besos.
Sus manos se deslizaron hacia su pequeña cintura y la atrajo hacia él, sin querer que se apartara de ella.
Nunca habían estado tan cerca, no se habían comunicado tan profundamente el uno con el otro, como ahora cuando él rozó silenciosamente sus labios contra el hueco existente entre su cuello y hombro. O cuando él tocó gentilmente el final de su suéter, hasta palpar su plano abdomen. Pidiéndole permiso con su mirada, repartió besos por esa zona, sacándole gemidos de satisfacción a Hinata.
Al darse cuenta de esto ella se sonrojó y se alejó unos centímetros.
Él se detuvo en su tarea y la observó con toda la lujuria que poseía, sin poder evitarlo. El cruce de sus miradas bastó para saber que se deseaban de una forma que no podían ocultar.
Mientras ella le quitaba las prendas que él traía, no podían dejar de observarse. Cruzarían una línea de la cual sabían no existía retorno. Ella estaba demasiado nerviosa para mostrar su inquietud pero por la forma en que, al él deshacerse de sus prendas, ocultaba su pecho, lo entendió.
-Nunca he estado con nadie de esta forma. Estoy tanto o más nervioso que tú. –La tomó de la nuca y le susurró. –Una sola palabra tuya basta para que me detenga.
Sus palabras la sorprendieron, no pensaba que él nunca había hecho eso, por otro lado su amor por él aumentó al escuchar lo último. Negó con la cabeza.
-Y-yo quiero esto, Naruto-kun.
La siguió besando por bastante tiempo, estaba intentando ignorar el hecho de que la tenía con brazier y pantalones. Pero no pudo más y la recostó con delicadeza en el colchón mientras lentamente le quitaba sus pantalones, ahora la tenía solo en ropa interior. Repartió besos por cada centímetro de su cuerpo, deteniéndose intencionalmente en su abdomen, justo sobre su ropa interior.
-N-naruto-kun… - Jadeó y él intentó controlarse. Pero observarla de esa forma solo aumentaba su deseo.
Él ya se había deshecho de su ropa y estaba solo en calzoncillos, no quería incomodarla por lo que seguía besándola intensamente. Lo que no se esperó es que ella ante el mismo sentimiento se inclinara un poco hacia adelante haciendo que sus partes íntimas se rozaran sobre la ropa interior y ambos terminaron perdiendo el control.
El rubio quería despojarla de todo lo que pudiera obstruir el cuerpo de ella. Y otra vez buscó su mirada para pedir su consentimiento, su sorpresa fue mayor cuando ella tomó sus manos y las dirigió hacia el broche de su brazier.
Le quitó toda su ropa interior y la observó, era perfecta. Cada parte de su cuerpo era lo más hermoso que había visto nunca.
Ella estaba sonrojada y no podía verse más hermosa. De esa forma se entregaron el uno al otro, entre caricias y desesperación.
Cuando se unieron completamente, sobraron las palabras. Todo lo que importaba era que ahora estarían atados para siempre.
-Te amo, Hinata. – Le susurró contra sus labios
-Yo también te amo, Naruto-kun.
El día anterior habían dormido juntos. Solo eso, dormir. Pero la paz con la que Sakura despertó en su interior solo significaba que la compañía del azabache había sido sin duda lo mejor para su ser. Durante el día no habían hablado mucho y Sasuke rehuía su mirada. Desayunaron en completo silencio, el cual solo fue interrumpido por las peleas constantes de Karin y Suigetsu que la hacían sentirse un poco menos fuera de lugar. Conversó un poco con el peliblanco y el pelinaranja y se dio cuenta de que eran muy buenos compañeros. La tarde no fue muy diferente.
No buscó al pelinegro, su renuencia a mantener siquiera una mirada con ella era evidente, y lejos de sentirse apenada por su actitud, la entendía. Él no era alguien acostumbrado a ese tipo de afecto y mucho menos dejaba al descubierto sus pensamientos. Pero fue demasiado sincero con ella, parecía dispuesto a dejar al descubierto todo su interior y ella no sabía cómo reaccionar ante eso. Estaba al tanto de que él estaba reaccionando de la única forma que pareció funcionarle siempre. Poniéndose una coraza de hierro.
Cuando estaba por caer la noche, creyó que llevaba demasiado tiempo sin hacer algo y sin entrenar por lo que se dirigió al bosque a hacerlo.
El lugar, que no había podido apreciar antes, era muy parecido a los bosques de Konoha. Pese a que evitaba pensar en su aldea, nunca lo conseguía. Todos sus pensamientos terminaban en su ansias de que todo fuera un sueño y ella se encontrara en la aldea, haciendo misiones con su equipo. Sasuke volviendo a la aldea y que todo volviera a ser como cuando tenían 12 años. Naruto sonriendo por cualquier cosa. Kakashi dandoselas de vago. Sus padres recibiendola en su casa para cenar.
No era sano seguir imaginando cosas, pero ¿qué podía hacer? Era la única forma de calmar la ira creciendo en su interior. Si bien ahora con sus recuerdos de vuelta tenía un perfecto control sobre el Haru, no podía controlar sus emociones y eso era lo que le jugaría en contra.
-Solo sé valiente, Sakura. - Se dijo a sí misma. Pensando que al usar la frase con la que sus padres siempre la animaban, la mantendría alejada de la oscuridad que amenazaba por consumirla.
Dirigió su puño hacia el árbol más cercano haciéndolo lo pedazos como era esperable. Puños y patadas, saltos y caídas. Quizá su fuerza descomunal servía para alivianar un poco el peso en sus hombros, antes no lo hizo pero ahora podía sentir la ira dejando su cuerpo ante cada golpe que daba, ante cada árbol destrozado y al sentir el agotamiento en su cuerpo. Si bien aún no se recuperaba completamente de sus heridas provocadas por el Haru, su cuerpo parecía cada vez más adaptado a sentir dolor. "Mientras más dolor sientas, más avanza. Es su forma de evolucionar". Tsunade sabía lo que decía y era exactamente eso otra razón para alejarse de todos. "Cuando llegue el momento, no podré controlarlo más". Pensó.
Luego de dos horas su cuerpo comenzó a dar señales de estar al borde de la fatiga y se detuvo. Una brisa tenue le desordenó los cabellos. Sin su banda ninja le era más difícil mantenerlos en su lugar; su traje rojo se meció también.
Una presencia tras ella la alertó, estaba tan metida en sus pensamientos que no percibió a nadie acercándose.
Su ojos cambiaron de jades a rosa pastel, y no pudo más que sonreír.
Una mano muy conocida de posó en su cintura y la obligó a voltear. Alzó la vista, encontrándose con unos ojos color ónix.
-Dejame ayudarte. - Susurró, con su tersa voz. La otra mano de él puso gentilmente sus cabellos tras de su oreja. Y ahí estaba de nuevo la calidez en su mirada. Estaba viéndola de forma intensa. Un escalofrío recorrió su cuerpo y no sabía si fue por el viento o el contacto cálido de sus dedos en su piel. Podían ser ambas cosas pero probablemente más lo segundo y es que su cercanía era bastante grata.
Luego de unos minutos de silencio en que no se quitaron los ojos de encima. Sasuke habló.
-Tus ojos…-Sakura pestañeó varias veces, sin entender a qué se refería realmente. Como un reflejo se tocó el borde de sus ojos pero el azabache la detuvo. Abrió la boca para decir algo pero luego la volvió a cerrar.
-No digas nada. - Ella negó con la cabeza, y luego le sonrió.
-Tuve que ir a un pequeño pueblo cerca de aquí a buscar provisiones. No pretendía dejarte sola pero…
-Está bien. - Lo interrumpió. No necesitaba explicaciones. - Solo estoy feliz de que estés aquí.
Movió la mano que tenía en su rostro y tomó una de ella. Ante eso la pelirrosa soltó un gemido de dolor. Entonces Sasuke recordó que estaba todo el lugar destruido y que solo ella podría haberlo dejado así. Algo debía estarla inquietando, y sabía que su temperamento era inestable.
-Solo estaba entrenando un poco.
-Tus heridas aún no sanan del todo y te infringes más. -Ella se encogió de hombros restándole importancia.
-Quema pero es soportable.
En un movimiento casi imperceptible el azabache le quitó los guantes de sus manos y las alzó hacia sus labios. Besó cada centímetro que estuviera herido, haciendo que Sakura soltara pequeñas quejas. La pelirrosa agradeció que tuviera los ojos cerrados para no ver su rostro de todos los colores posibles.
Cuando él se separó de ella, mirándola igual de intensamente que antes, fue como si una chispa prendiera en su interior.
Besar a Sasuke no era algo que pudiera tomarse a la ligera. Parecía que sus labios estaban hechos para hacerlo, casi como un experto pese a que sabía que solo la había besado a ella de esa forma. Eso solo la hacía sonreír aún más contra sus labios, podía sentir como cada fibra en su interior parecía regocijarse ante tu toque. Y cada vez que su lengua se introducía en su boca era otra historia. La lengua de él ahora tocaba la suya y un calor abrasador se formó en su abdomen para posarse en su pecho. La estaba descontrolando. Apoyarla en el tronco quizá no había sido buena idea porque todo lo que su cuerpo anhelaba era fundirse junto al de ella. La alejó del tronco y pese a encontrarse a bastante metros sobre el suelo, saltó hacia él con ella en sus brazos, sin separar sus labios.
Su agilidad era innata o eso pensó ella al sentir como caía pero no cayeron necesariamente al duro suelo sino que Sasuke le susurró un "No respires". Cuando su cuerpo se alejó del de Sasuke y sintió algo helado tocar sus pies fue que se dio cuenta que era agua lo que había bajo ella. Los había lanzado a la cascada. Contuvo la respiración.
Antes de protestar y salir a flote detectó unos chakras acercándose, uno era demasiado familiar, por lo que escondió su chakra inmediatamente. Su antebrazo palpitó y ardió por unos segundos.
Buscó a Sasuke con la mirada, no quería activar su Haru para no levantar sospechas. El agua era mucho menos turbia de lo que recordaba y entonces distinguió una delgada línea entre la realidad y lo que veía. Sasuke la estaba observando intensamente unos metros alejado, sumergido como ella, con su sharingan activado. Era un Genjustu muy bien elaborado. Debió haberlo puesto cuando sintió las presencias acercándose.
Sasuke se estaba preparando para atacar, lo sabía. El chakra de Ren estaba a solo unos metros, buscándola. No era como ella lo planeó pero quizá era el momento de tener una charla con él. El discernimiento la estaba desesperando.
Activar su Haru era riesgoso porque Ren podría sentirlo pero si solo los cubría a ellos dos, y aprovechando el Genjutsu de Sasuke, podría desviar su rumbo.
Sasuke la siguió observando, y ella negó con la cabeza y le hizo señas de que saldría del agua.
Bloquear el Fuyu de Ren podría funcionar, nunca antes lo había hecho pero no había alternativa. Al momento de que sus ojos se volvieran del color rosa pastel, recordó un jutsu que él había usado en ella, quizá el inverso funcionaría. De algo debía valer el haberse encerrado años buscando información sobre el Haru. Debía arriesgarse.
"Fuyu no Teishi (Detención del invierno)", pensó.
El pelirrojo estaba seguro que había sentido la esencia de Sakura en alguna parte de ese bosque, el Fuyu en su interior había despertado sin su consentimiento. Eso solo podía significar que el Haru estaba cerca. Pero de la misma forma que lo había sentido se había ido. El conocido ardor que se expandía por su cuerpo se detuvo. Algo andaba mal, él no lo había desactivado.
El antebrazo de Sakura dejó de punzar y supo que lo había conseguido.
Sasuke presintió el cambio de ambiente y a través de su Sharingan pudo detectar la fina pared que les permitía desaparecer completamente de la vista de los recién llegados.
Buscó a Sakura con la mirada pero no consiguió encontrarla.
- Zentai to shite hogo (proteger como un todo). - Susurró Sakura al momento de crear la barrera, emergió del agua al instante. Ren estaba solo a unos metros desde donde ella se encontraba. Lo observó detenidamente. Sí, era el momento.
Su cabello rojizo era iluminado por la luz de la luna, y su pálida piel estaba un poco mojada por el sudor que recorría su rostro. En el momento en que volteó hacia su dirección, el corazón de Sakura pareció dar un vuelco. Los violetas ojos de Ren parecieron haberla distinguido de entre la barrera. Su rostro era de clara preocupación y ella se debatió entre sí dar un paso más con Sasuke ahí. Debía acercarse al pelirrojo pero a solas y dudaba que el peli azabache la dejara siquiera dar un paso hacia él, pero su cabeza insistía en el hecho de que se debían una conversación seria.
Dio un paso, luego dos y de pronto una mano se encerró en su brazo, deteniéndola.
-Sakura.
Era una advertencia, lo sabía. Lo vio de reojo; tenía el ceño fruncido y su cuerpo temblaba en clara señal de que estaba enojado.
Él la observaba con seriedad, la entendía sí, pero eso no significaba que no pudiera evitar sentir cierto rechazo hacia el pelirrojo después de todo lo que había hecho pasar a la pelirosa. Además que el hecho de saber lo que sucedió entre ambos no lo tenía muy contento. Estaba tanteando la idea de tomar a Sakura en sus brazos y regresar a la guarida a la fuerza.
Ella no volteó, y aunque la presión en su brazo aumentara no lo haría. Su mirada no podía evitar mantenerse en Ren y la forma en que daba pasos hacia ella. Su barrera era lo suficientemente fuerte para que él no pudiera ni distinguir su aroma, era imposible que supiera exactamente su dirección.
-Sakura…
No era Sasuke, no. Esa voz era más suave, cargada de un sentimiento que no pudo distinguir.
-Sakura, habla conmigo. - Su voz le recordó al adolescente pelirrojo que le enseñó la hacía enfadar con facilidad.
Se asombró, podía sentir la mirada penetrante en su espalda pero se mantuvo fija.
Ren estaba cada vez más cerca, y de igual forma el agarre en su brazo se hizo más intenso.
-Sasuke, debo…
-No. – Su respuesta fue dura, no dejaría que avanzara un solo paso más. Estaba siendo egoísta y posesivo al querer obligar a Sakura a retroceder, pero la sola idea de que ella se acercara a Ren de esa forma lo estaba volviendo loco. Todas las emociones en su interior estaban arremolinadas impidiéndole ver más allá de sus deseos.
Esta vez Sakura se volteó y le dirigió una mirada cargada de ira. No pretendía descuidar su guardia ni olvidar que si bien Ren era alguien que solía ser cercano a ella, ahora le provocaba cierta desconfianza. Ella no era tan ingenua. Pero Sasuke la estaba subestimando, como siempre lo hacía.
-Sé lo que hago, Sasuke. – La conexión de sus ojos contra los de él, la hizo dudar de sus palabras. ¿Realmente sabía lo que hacía o solo estaba intentando demostrarlo? – Se lo debo.
-Tú no le debes nada. Larguémonos de aquí. – Ahora tiró un poco de su brazo para acercarla a él pero ella se resistió en su lugar.
-Tú sabes… tú sabes todo lo que sucedió. –Tenía que hacerle entender que era algo inevitable. - Necesito hablar con él.
El rostro acongojado de Sakura lo hizo desistir. No cambiaría de opinión, conocía su terquedad. Y de pronto se sintió débil ante su mirada.
-Hn.
Ese típico monosílabo bastó para que ella se soltara de su agarre y caminara a paso decidido hacia el pelirrojo que se había detenido a unos pasos.
Al momento de bajar la barrera, Sasuke ya no estaba a su vista. Su saliva le supo amarga al darse cuenta. Había arruinado todo lo que sea hubiera pasado entre ellos, en un segundo.
-Sakura… - La mirada perdida que tenía fue reemplazada por la sorpresa al sentir los brazos de Ren rodeándola en un abrazo.
Las miles de sensaciones que le produjo su contacto, desaparecieron para darle paso al alivio. Alivio de tenerlo cerca, de que siguiera pendiente de ella, de sentir un poco del Ren que ella solía querer y conocer. Pero eso fue todo.
No sintió la molestia en su estómago, el calor subiendo por su abdomen o las ansias de tenerlo cada vez más cerca como lo sentía con Sasuke.
Comparar a Sasuke con Ren le pareció una mala broma. Ellos se asimilaban en muchos aspectos pero no era justo para ninguno pensar en contrastar.
-N-necesito aire…-Dijo ella.
-L-lo siento.
-Hn.- El monosílabo de Sasuke le pareció usual, como si lo dijera siempre.
Recordó su último encuentro y en lo desesperada que estuvo, la ira, la tristeza dominandola.
Su descontrol sobre el Haru le hubiera costado muy caro. No podía volver a suceder, casi se había desangrado hasta morir ante su descuido.
-Nunca te dejé realmente. Estaba cuidando tus pasos día tras día. - Dijo intentando llegar a ella.
-Eso sigue siendo un problema. - Soltó sin saber qué más decir.
-Yo solo... creo que no me siento seguro sabiendo que el Uchiha está tan cerca de ti cuando podría ser yo el que debería estar en su lugar.
-¿A qué lugar te refieres?- El alivio se desvaneció y sintió como se enfurruñaba.
-Cuidándote, protegiéndote… tocándote. -Ante lo último un pequeño sonrojo se posó en sus mejillas pero desvió su rostro evitando verlo.
-Nos viste.
-No es algo que pudiera evitar por mucho tiempo. Aunque lo hice anteriormente, ya no podía. - Dijo medio molesto.
-No es de tu incumbencia, Ren. -Debía dejarle clara las cosas de una vez.
-¿Estás segura? No me fio de él. - Sakura casi rio, eso era precisamente lo que pensaba de él en esos momentos.
-Ese no es tu problema. Yo decidí mantenerlo conmigo. - Se apartó de él y lo desafió con la mirada.
-Y eso es exactamente lo que me enferma. - Era claro que ambos estaban subiendo el tono de la conversación y que no terminaría bien, pero él no quería al Uchiha cerca de ella.- Después de todo lo que te hizo… a ti y al dobe de tu amigo.
-Insisto, Ren, no es de tu incumbencia. Y no estoy aquí para hablar de él. De hecho creo que tu reaccionaste de la misma forma en su momento. - Solo estaba poniéndole sal a la herida pero no podía detenerse.
-Sakura… yo no… yo. Lo siento. Por todo, no tienes idea cuanto te necesité a mi lado todo este tiempo. - Debía ser sincero para convencerla de irse con él. Porque eso quería.
Ese fue el límite de ella. No aguantaba tantas mentiras.
-Deberías haber pensado en eso antes de borrarme la memoria y eliminarme de tu vida de esa forma. - Estaba hirviendo y seguiría hasta decirle toda la verdad. Ya era suficiente de tantas mentiras. - ¿Querías que te odiara? ¿Que recordara el cómo no hiciste nada mientras me torturaban? Dejarme con un recuerdo como ese para que al verte lo tuviera presente. Ese era tu plan.-Ren escuchaba atentamente cada palabra y una opresión en el pecho lo hizo retroceder unos pasos. - Pero no soportaste la idea de que la única persona que te quiso más que nadie solo pudiera sentir odio hacia ti. Porque no querías estar solo. Por eso tampoco fuiste capaz de regresarme todos los recuerdos de esa noche. -Ella notó el respingo que dio en su lugar.- ¿Creías que nunca lo notaría? Esas lagunas mentales en mi cabeza, que me hacían tener inmensas pesadillas sobre mis padres, sobre ti y mis amigos. Sobre alguien intentando to…
-No sigas.- No quería escuchar más de eso pero esa conversación era necesaria, lo era.
- Ese día Ren, no solo dejaste que me alejaran de ti sino que también dejaste que me jodieran la cabeza, querían volverme vulnerable, indefensa. -Prosiguió sin importar el peso de sus palabras.- Pero no pudieron y sabes ¿por qué? Porque en el preciso momento en que susurraste tus últimas palabras, yo ya había pensado las mías.
-¿De qué estás…? -La deducción de Sakura no lo había tomado tan sorprendido como ella suponía, estaba al tanto de su inteligencia y solo esperaba que ella comprendiera sus motivos.
-Ibas a matarme, Ren. Vi el kunai en mi espalda apuntando a mi corazón. Tiraste un genjutsu a la habitación pero se te olvidó que soy casi inmune a ellos. Craso error. Controlé cada uno de tus movimientos desde ese momento. Me metí en tu cabeza de tal forma que lo único que debes recordar es lo que yo quise que recordaras de ese momento. -Hizo una pausa.- Ese es el motivo por el cual no te quería cerca. Todo volvió a mí, excepto… -Se detuvo, no quería que esas imágenes volvieran a su cabeza.
-Estaba dispuesto a matarte con tal de que dejaran de perseguirte, Sakura. No lo entiendes.
-Claro que lo entiendo, esa era la única forma de apartarme del camino y tú conseguir el poder que tanto anhelabas. -Quería creerle pero le era imposible, no después de todo lo que sucedió.
-No es así, yo… Te amaba, Sakura. -Sus palabras colmaron aún más su paciencia.
-¡Me amabas una mierda! Nunca lo hiciste. Solo no querías estar solo pero aún así preferiste matarme que afrontar la realidad. - Lo empujó lejos pero el solo retrocedió unos pasos y la sostuvo de un brazo evitando que se apartara.
-¡Era por tu bien! No soportaba la idea de alejarte de mi, pero a la vez era muy peligroso que ellos te siguieran buscando. No podía dejar que te volvieran a capturar y te torturaran de la forma que lo hicieron.
-Lo quiero devuelta. -Ignoró sus palabras, estaba furiosa. No quería entenderlo porque todo eso la llevó al infierno que estaba viviendo.
-Es imposible, no puedo...
-Claro que puedes, ahora hazlo. -Su cabeza estaba hecha un desastre. Se preguntaba una y otra vez por qué su lazo era así de destructivo.
-¿Por qué crees que lo hice? No hubieras soportado vivir con ese peso.
-Eso lo debía decidir yo, no tú.
-De todas formas no tiene contrarresto. No puedo hacerlo.
-Entonces muéstramelo.
-Sakura… no creo que sea buena idea…
-¡Hazlo maldita sea! -Ya estaba harta. Si él no se lo mostraba lo obligaría a hacerlo.
En un movimiento lo suficientemente rápido golpeó con su puño el pecho de él y lo mandó unos metros lejos.
El sonido de unas costillas rompiéndose, acompañado del quejido del pelirrojo, que no hizo nada para evitar el golpe, la alertó de que había cargado demasiado chakra en su puño. Sabía que había sido impulsivo pero ya estaba harta de intentar controlarse cuando ella no era así. Ella luchaba por lo que creía correcto y combatía contra lo erróneo.
Se mantuvo en posición de defensa esperando por Ren. El se cargó contra un árbol y le sonrió cansado.
-Sigues siendo una chica ruda. Y te ves demasiado sexy cuando te enojas.-
Sus palabras solo consiguieron que Sakura se enfureciera más y frunciera el ceño desafiandolo nuevamente.
Ya no quería charlar, solo quería golpearlo en el rostro.
Caminó hacia él de forma tensa y propinó un golpe al árbol en que él se cargaba haciéndolo pedazos y consiguiendo que el estruendo fuera enorme. Su puño había quedado a centímetros del rostro de Ren.
-Te amo…-Lejos de hacerla sentir mejor, esas palabras solo la hicieron sentir un peso en el alma. - Quería que volvieras a casa, algún día, conmigo. - Quería darle su apoyo, quería que fueran tan unidos como antes.
Pero era imposible, porque ya no confiaba en él y sus sentimientos también habían cambiado. No podía corresponderle porque sabía que existía alguien metiéndose en su ser y alzandola de una forma que Ren nunca pudo.
Ren notó su agitado cuerpo y se maldijo por dentro, su intención nunca fue hacerle daño pero sus acciones los habían llevado hasta ese punto y ahora no había nada que pudiera hacer para enmendar su error.
-¿Casa? ¿Qué casa Ren? - Y ahí estaba el problema, la presencia de Ren solo le recordaba que sus padres estaban muertos y que era su culpa porque ella tenía ese poder y los había acercado a la boca del lobo. -No puedo seguir haciendo esto. - Se alejó de él unos pasos, alguien vendría pronto al haber sentido el estruendo.
-Lo sé, eso tiene sentido. - Se estaba resignando por el momento, aunque insistiría en que ella volviera a su lado pero no la presionara por ahora.
-No quiero tener nada que ver contigo en estos momentos pero no quieres entenderlo ¿Qué te importa mientras tengas lo que quieras?
-¿Por qué estás tan segura de eso?
-¡Porque uno no destruye a las personas que ama!
-¿Eso aplica a todas las personas? - Alzó su rostro indicando la cima de un árbol cercano. Un azabache con su ojo teñido de color carmesí los observaba con cautela.
Sakura sopesó las palabras de Ren y dudó un poco. No quería hacerlo pero sus palabras tenían sentido. Pese a esto su interior le insistía que ya había superado esa etapa, y la presencia de Sasuke no la inquietaba como la de Ren lo estaba haciendo en estos momentos.
-Basta. Deja de meterte en mi mente o está vez ese puño irá dirigido a tu rostro. - Él no se inquietó, se mantendría firme en su postura. Siempre había detestado al Uchiha y ahora tenía motivos de sobra.
-Está bien, pero sabes que tengo razón.
No le respondió, no quería seguir con el tema. Le parecía absurdo frente a todo lo que estaba pasando. Una pregunta se asomó en su mente y era la principal razón por la que había decidido acercarse al pelirrojo en primer lugar.
"Sé valiente". Parecía que esas palabras se le habían grabado a fuego en la piel. El dolor en su ser le indicó que la herida seguía abierta.
-Mis padres.- Percibió la leve incomodidad de Ren ante su pregunta. - ¿Por qué, Ren?
Su voz fue una súplica, no temía demostrar sus emociones en ese momento y el que Sasuke estuviera cerca la mantenía cuerda.
-Yo no lo hice, Saku. -Y era verdad pero ella no quería confiar en él. Tampoco lo merecía.
-Pero no hiciste nada para evitarlo. -Para ella era lo mismo.
-No lo sabes. Yo lo intenté… Llegué a su casa y…
-¿Y qué?- lo interrumpió.
-Y… Ya era demasiado tarde. -Desvío su mirada a algún punto del bosque. Sakura no le estaba poniendo las cosas fácil.
-Bueno, parece que siempre llegas tarde.-Sus palabras eran certeras y su propósito era precisamente hacer daño. El pelirrojo abrió los ojos en demasía comprendiendo el rencor que surgía dentro de la pelirrosa. -Tú eras el único que lo entendía, ellos te dieron un hogar. Yo te di…
-Tú me diste todo, Sakura, todo lo que siempre anhelé. Ellos… eran mi familia.-Debía ser honesto si quería arreglar las cosas. Se acercó unos pasos sosteniéndose las costillas lesionadas. El dolor en esa zona no se comparaba con la necesidad de tenerla cerca. -Quería salvarlos pero no lo conseguí.
-¿Así que tú sientes esto, cierto?- Reconoció al Ren que solía ser tan unido a ella. - ¿Este vacío? Cuando piensas en ellos, ¿sientes que no puedes respirar? - le sostuvo la mirada a la pelirrosa un momento, y mientras sentía cómo su mundo se derrumbaba dio otro paso en su dirección.
-Cada vez que pienso en ellos es como si me hubieran roto todos los huesos y no sanaran. Como una herida permanente que siempre está abierta. -Cuando ya estaba demasiado cerca quitó su mano de su torso y le sostuvo la barbilla. Ella no se lo impidió más por la confusión en su interior que por quererlo. Sus jades ojos chocaron con los violetas de él.- De cierta forma tampoco quiero que se sanen. Es un recordatorio más de los errores que he cometido contigo y que debo enmendar. -Sakura lo entendió finalmente, esa era la razón por la que necesitaba hablar con él, debía recordar que Ren fue por mucho tiempo su compañero, el más fiel. Habían crecido juntos y de la misma forma habían creado un vínculo de total confianza que se había perdido por las circunstancias que les tocó vivir.
-Estoy intentando comprender tus acciones. Yo solo… Necesito tiempo. -Él asintió sin soltarle el mentón aún.
-Haré todo lo necesario para volverme a ganar tu confianza, Sakura. -Esas palabras plantaron un semilla de esperanza en su interior, quizá no todo estaba perdido para él y podría ayudarlo. Pero seguía dudando.
¿Por qué no podía perdonarlo como lo hizo con el azabache? Quizá porque dos veces era demasiado y no quería volver a caer.
Tan metida estaba en sus cavilaciones que no notó que Ren había acortado aún más la distancia hasta que sintió sus labios sobre los suyos.
Ante la sorpresa le tomó al menos unos segundos apartarlo.
-¿Qué diablos haces? -Seguía siendo un niñato, eso no cambiaba.
-Tomar lo que alguna vez fue solo mío. -Realmente parecía estar hablando enserio.
-Pudrete. Tu arrogancia solo pondrá un muro más alto entre nosotros. -Lo mataría,en algún momento lo haría. Estaba hirviendo por dentro.-Creo que ya hablamos demasiado, puedes largarte de una vez.
-¿Qué hay de esto? -indicó la zona fracturada. Se dio cuenta de la pequeña mancha de sangre que dejó en su rostro al tocarla.
-Te lo mereces, ahora sufre por unos días. -Ren la observaba con diversión pero le encantaba cuando ella se enojaba y fruncía en ceño de esa forma. Para él no podría verse más hermosa.
-Tan típico de ti. -Rio.
-Ren, vete ahora. -Casi podía sentir como una vena comenzaba a hincharse en su frente.
-Saku…- le tomó un brazo impidiendo que se moviera.
-Basta con el "Saku", hemos terminado esta conversación.- Hizo ademán de apartarse pero él se mantuvo firme en su lugar.
-Solo te pido unos minutos más. -La jaló hacia él.
-Suéltame, Ren. -El pelirrojo estaba sobrepasando todos los límites. Sus ojos se tornaron rosa pastel.
-Lo siento, no lo haré así me rompas todos los huesos. Me sentiré peor si te alejas de nuevo. - Ella iba a responder con algún comentario ofensivo pero no nada salió de sus labios y se quedó paralizada en su lugar.
"Pero yo también necesito volverme más fuerte para protegerte. Aunque sea tras las sombras." Ren...Él le había dicho eso.
Una mancha negra llegó donde ellos y empujó a Ren apartandolo de ella.
-Sasuke…- Se había posicionado entre ambos y le daba la espalda al pelirrojo. Estaba muy cerca de la pelirrosa y la observó con tristeza. Lo había visto todo y estaba un tanto molesto. A ella se le había olvidado que podría presenciar todo aquello y se sintió fatal. -Sasuke, yo…
-Sabía que no podías confiar en este tipo.-Dijo el Uchiha con semblante serio. Distinguió una mancha de sangre en el mentón de ella y la ira dominó su cuerpo.
-Habla por ti imbécil. -El azabache en un parpadeo estaba tras Ren con su katana apuntando su espalda.
-No la mires. -Dijo Sasuke al notar el cómo observaba a Sakura de pies a cabeza. Solo un movimiento y moría desangrado.
-Eres un imbécil- No se inquietaría ante él, su propósito era Sakura y el Uchiha solo era una piedra en el zapato.
-¡Ren! - Iban a luchar, lo sabía. -Sasuke no hagas un movimiento. Ren vete ahora.
-Pero…
-¡Suficiente! Es todo por hoy. -Dijo intentando apartarlos.
Sus ojos se tiñeron de rosa y le devolvió el Fuyu al pelirrojo.
-Volveré por ti. - Dijo el pelirrojo mirando a Sakura.
Sasuke no aguantó más y lo golpeó por la espalda haciendo que el pelirrojo cayera de rodillas.
-¡Sasuke! - Se interpuso entre ambos al notar que Ren activó el Fuyu para contraatacar. Creo una barrera entre ambos, cegandolos por unos segundos y luego la derribó.
-Es suficiente. -Dijo empujandolos lejos del otro.
Ren se puso de pie y decidió que era momento de irse. Antes de hacerlo le dedicó una mirada cargada de ira al azabache y se esfumó.
Sasuke se mantuvo en silencio unos minutos, presenciar a otra persona besando a Sakura fue un golpe bastante duro. Su interior estaba contrariado anhelando que algo así nunca pasara.
-Sasuke… Déjame explicarte…
-¿Estás bien?
Lo vio a los ojos, podía notar el dolor en ellos pero también la preocupación. Por primera vez reconoció que estaba más preocupado por su estado que por sí mismo.
Agachó la mirada sin saber qué más decir.
En ese momento ella lo supo, lo quería, lo quería demasiado y no había vuelta atrás. Y pensar que hace unos días creía que lo había olvidado para siempre.
-Lo estoy. Gracias por volver.
-No debí irme. Lo lamen...
Lo abrazó. Apretandolo contra su cuerpo, necesitando su cercanía. Escondiendo su rostro en su pecho.
-Sasuke, yo...- Quería decirle que el hablar con Ren no cambiaba nada entre ellos. Que quería estar a su lado. Pero nada salió de su boca y agachó la cabeza.
El sonido del viento meciendo las hojas fue todo lo que se pudo oír por unos minutos.
Una mano del azabache puso un cabello que estuvo intentando apartar de su rostro tras de su oreja y luego le sostuvo el mentón alzando su rostro, era un gesto que se estaba volviendo usual entre ellos. Un escalofrío la volvió a recorrer de pies a cabeza, reconoció esa sensación nuevamente. El era consciente de la reacción que provocaba en ella pero solo la observó sin decir nada, estaba buscando el porqué su cuerpo reaccionaba de forma tan impulsiva cuando se trataba de ella. Él por qué deseaba su cercanía de forma tan abrumadora. ¿Seguiría sintiendo algo por el pelirrojo? Si era de esa forma, ¿Cómo era posible que ella lo dejara acercarse así? Y más que eso, ¿Por qué tenía que importarle tanto?
Tres chakras conocidos se acercaron en su dirección y Sasuke se alejó a duras penas de Sakura, de forma suave. Voltearon a ver a los recién llegados.
-¡Ne, Sasuke! ¿Dónde está el bastardo? - El peliblanco tenía su espada apuntando al frente mientras miraba a todos lados en busca del pelirrojo.
-Obviamente se ha ido, imbécil-Dijo la pelirroja a su lado.
-Lo siento por no tener tu nivel de conformismo, zanahoria. -Karin frunció el ceño enojada e hizo ademán de lanzarse a su compañero.
-¡Argg! ¡Callate, cara de pez!
-¡Vaca!
-¡Resuido de mar!
Sakura los observó divertida, el grupo de Sasuke realmente era como el equipo 7 de revoltoso. Soltó una pequeña carcajada que justo fue escuchada en un momento de silencio. Suigetsu fue el primero en reaccionar y se acercó rápidamente a ella tomándola de la mano.
-Oh, belleza. ¿Te encuentras bien? -La pelirrosa se sonrojó y pudo escuchar un gruñido de parte de cierto pelinegro a unos centímetros de ellos.
-Suigetsu. -Fue todo lo que dijo Sasuke para poner nervioso al peliblanco mientras le dirigía una mirada llena de ira.
Pero ante poder ubicarse frente a la pelirrosa y cubrirla con su cuerpo una mancha rojiza se lanzó hacia él.
Karin se aferró al azabache preguntándole insistentemente como se encontraba, si necesitaba algo y gritandole que estaba muy preocupada por él.
La pelirrosa los observó primero con sorpresa pero no pudo evitar verse a ella misma hace unos años reflejada en la pelirroja . La devoción en la mirada que le dirigía a Sasuke la incomodó un poco. Entonces una pregunta surgió en su mente. ¿Quizá Sasuke se merecía esa clase de dedicación y no las migajas que ella le estaba dando? Apartó bruscamente su vista de ellos y se dispuso a volver a la guarida.
Sasuke intentaba zafarse del agarré de Karin pero la pelirroja estaba como lapa pegada a su cuerpo. No entendía el por qué, pese a que la rechazaba constantemente, ella insistía en querer tenerlo cerca.
-Ne, jefe, la bonita se ha ido por estarte distrayendo con tan poca cosa.- Bromeó divertido el peliblanco.
Jugo que se había mantenido al margen de la conversación observó a Suigetsu con confusión.
-Sasuke-sama, creo que Sakura-san no se sentía muy bien.
Sasuke estaba confundido, ¿en qué momento se descuidó tanto de Sakura? Karin tenía la culpa por atosigarlo de esa forma. Gruñó por lo bajo y apartó con cierta brusquedad a la pelirroja.
-Hn.
Miró con cierta frustración a Suigetsu y él captó el mensaje. Se dirigió a la guarida.
-Quién entiende a las mujeres, ¿no?
-Por si no lo sabías yo soy una mujer, ¡maldito pez! - Ese imbécil la sacaba de sus casillas. Estaba enfurecida, Sasuke había ido tras la pelirrosa.
-En tus sueños, machorra.
Siguieron peleando indiferentes de lo que sucedía a su alrededor.
REVIEWS…
Fleetwood Mac - The Chain - watch?v=eMn9-u1hOPw (Sakura-Ren)
Grizzly Bear – Shift watch?v=whCytUniNlY (Sasusaku)
