Disclaimer: Naruto no me pertenece.

Shattered

Capítulo 10

"A veces, el destino se parece a una pequeña tempestad de arena que cambia de dirección sin cesar. Tú cambias de rumbo intentando evitarla. Y entonces la tormenta también cambia de dirección, siguiéndote a ti. Tú vuelves a cambiar de rumbo. Y la tormenta vuelve a cambiar de dirección, como antes. Y esto se repite una y otra vez. Como una danza macabra con la Muerte antes del amanecer. Y la razón es que la tormenta no es algo que venga de lejos y que no guarde relación contigo. Esta tormenta, en definitiva, eres tú. Es algo que se encuentra en tu interior. Lo único que puedes hacer es resignarte, meterte en ella de cabeza, taparte con fuerza los ojos y las orejas para que no se te llenen de arena e ir atravesándola paso a paso. Y en su interior no hay sol, ni luna, ni dirección, a veces ni siquiera existe el tiempo. Allí sólo hay una arena blanca y fina, como polvo de huesos, danzando en lo alto del cielo. Imagínate una tormenta como ésta".

-Kafka en la Orilla" de Haruki Murakami


-Tsunade-sama.
Shizune había ingresado precipitadamente a la habitación. Se notaba agitada y la preocupación en su mirada era evidente.
La Quinta Hokague lucía cansada. Si no fuera por el Jutsu de Transformación, estaba segura que su semblante luciría mucho más exhausto.
-Es hora de la cena.- Dijo casi inaudiblemente, ante la acostumbrada indiferencia de la rubia. Ni un solo movimiento,solo el sonido que hace la garganta al tragar.
-Ella no volverá. -Eso no fue perfectamente pronunciado y la pelinegra soltó un suspiro de frustración.-Nunca me lo perdonará…

Entonces ahí estaba la verdadera razón de su estado deplorable.
-Ahogarse en sake no solucionará sus problemas, Tsunade-sama.- Verla de esa forma le provocaba una molestia inmensa en su interior. -Usted es como una madre para Sakura.
-Creo que ella no piensa igual.
-Ella simplemente estaba muy dolida por todo lo sucedido.

Ella ignoró sus palabras, sin dejar cabida a nada más que lo que ella creía.
-Kakashi nunca debió dejarla marcharse. Yo nunca debí dejarla irse, debí mantenerla a mi lado.
-Hubiera sido peor que se quedara. - Un bufido de ironía salió de su boca.
-Mandar al Uchiha tras de ella fue el verdadero error.
-¿Usted cree? El chico lucía bastante dispuesto a la hora de colaborar en su búsqueda.
-¿A qué te refieres? - Era cierto que seguía al tanto de las decisiones que el actual Hokage tomaba pero desde la muerte de los padres de la pelirrosa todo lo que podía cruzar por su cabeza era que no fue capaz de tomar las precauciones necesarias para evitarlo y estaba pagando las consecuencias de sus actos.
-El mismo se ofreció.
Tsunade abrió los ojos ampliamente sin entender del todo lo que esas palabras significaban.
-Sakura finalmente le llegó profundo al mocoso Uchiha.
-Así parece…- Dijo la pelinegra interesada en el cambio de actitud de la Quinta Hokague.
-Tráeme otra botella de sake que ya se me acabó esta.
-Pero Tsunade-sama...
-No me discutas.

Había algo, lo notó por la forma en que su mirada se desvió hacia la ventana abierta y soltaba un suspiro.


Necesitaba una ducha urgente. Se repetía una y otra vez a medida que avanzaba sobre los árboles. ¿Qué estaba haciendo? ¿Por qué parecía que estaba huyendo como una cobarde? Lo peor de todo era que no tenía idea de qué estaba huyendo.

Es cierto que al ver a la pelirroja abrazando a Sasuke algo molesto se posó en su pecho y sí eran celos, Sasuke le gustaba demasiado y no le agradaba ver esa cercanía con nadie. Pero estaba consciente de que ese no era el verdadero problema.

Ella amó al Uchiha con todas sus fuerzas y podía ver esa devoción en Karin.

Estaba siendo infantil pero el solo hecho de haberse visto a ella misma cuando tenía 12 años en Karin... Otro corazón roto, otra desilusión... No quería seguir pensando en eso.

Una opresión en su pecho la hizo detenerse y le faltó la respiración por unos instantes. Pronto un dolor en su sien la hizo caer de rodillas sosteniéndose la cabeza. Sintió su brazo arder y recordó el brazalete que le había regalado la anciana, quemaba como ácido en su piel. Intentó quitárselo y casi ve estrellas al notar como se había adherido a su piel desprendiendo un poco de ella en el proceso.

-¿Qué...? – El dolor de cabeza llegó a ser insoportable y cayó de bruces contra el suelo.

La habitación se volvía cada vez más pequeña, lo único que podía distinguir entre la oscuridad era unos pequeños haces de luz que se filtraban. Ren se había ido hace unas horas y las heridas en su cuerpo apenas las podía soportar. Creía haber caído inconsciente por lo menos tres veces, o quizá lo estaba en ese momento. Lo cierto era que ya no podía distinguir entre la realidad y la inconsciencia, y ni hablar de su chakra. Podía sentir el Haru quemando su torrente sanguíneo, intentando ser liberado... Era demasiado arriesgado, en ese estado no podría controlarlo y no respondería de sus actos.

"¿Ren, dónde te metiste?" Pensaba en un intento de comunicarse por él pero era imposible. Sus muñecas que eran sostenidas por cadenas, ya casi nos las sentía debido al entumecimiento, aunque sabía que una de ellas estaba rota porque antes de que le pusieran un collar que bloqueaba su chakra lo había hecho recorrer todo su cuerpo y debía decir que estaba fatal. Tenía sed, hambre, sueño, pero no se permitía dormir por miedo a no volver a despertar.

El sonido de unos pasos acercándose la alertaron.

Esperaba que fuera el pelirrojo y que el plan terminara pronto pero la silueta que distinguió era más fornida y tosca.

-Tan bella como dijo el muchacho.- Era Taro acercándose lentamente a ella. Su movimiento se podía asimilar al de un felino en busca de su presa. Pero su cuerpo tosco no podía alejarse más de algo llamativo. -Parece que no te puedes mover.

Presionó un costado del abdomen de la pelirrosa sacándole gemidos de dolor.

-¡Maldito imbécil!- Se había enfurecido y no midió sus palabras, la bofetada que sonó en la habitación era su castigo por ante tal acción.

Sintió un sabor metálico en su boca y pudo sentir un líquido tibio bajar por la comisura de su labio.

-¿En qué estaba? ¡Ah! Sí, me divertiré mucho contigo. -Ante esas palabras, la cabeza de ella se alzó bruscamente y sus ojos se mezclaron entre verde y rosa. No podía perder el control, aún faltaban unos minutos para detener el bloqueo y hacer una purga no era buena idea considerando el descontrol del Haru.

Agachó la cabeza sacudiéndola he intentando retroceder el Haru.

Una opresión inmensa en su garganta la hizo zarandearse en busca de aire.

-Así quería tenerte.- Su otra mano se deslizó por su rostro, bajando por su clavícula y luego manoseando sus hombros.

La repulsión en su interior era inmensa, quería golpearlo con todas sus fuerzas. La mano de él se deslizaba por su brazo, lentamente. Preferiría estar muerta en esos momentos que sentir las sucias y pérfidas manos de ese energúmeno sobre ella. Quería llorar, gritar, patalear pero su cuerpo se mantuvo inmóvil, sin creer aún lo que estaba a punto de pasar y cuestionándose el cómo llegó a ese punto. Que le siguieran rompiendo los huesos, quemándole la piel, desgarrándole las entrañas; todo menos lo que estaba sucediendo.

Él la seguía sosteniendo del cuello pero había debilitado su agarre. Momento que Sakura aprovechó para darle un cabezazo en su nariz, haciendo que se tambaleara hacia atrás. Por la falta de fuerzas y el fuerte golpe estaba mareada y apenas distinguió a Taro acercándose hasta que sintió como su ropa era desgarrada y una mano tosca le tocaba el abdomen y comenzaba a subir hacia sus pechos. Las ganas que tuvo en un principio de llorar se volvieron en determinación para salir de ese lugar y acabar con todo de una vez. Al sentir el toque repugnante sobre sus pechos, la puerta de la habitación fue abierta y una cabellera rojiza se asomó. Taro se detuvo en su tarea alegando por la intromisión. Sakura se mantenía quieta, deseando que la persona que entrara por esa puerta acabara con su tortura.

"Lo mataré". Esas palabras fueron como música para sus oídos y comprendió que Ren si había oído sus pensamientos. Alzó la cabeza y se encontró con unos ojos teñidos de un color rojo intenso que la observaban con algo que había visto antes en otra persona: Deseos de venganza.

"Ren".

-¡Ima no taiho! (Arresto del momento)

Fue como un interruptor, luego de que el pelirrojo pronunciara esas palabras todo se detuvo. Sakura con su Haru, activado y controlado gracias a Ren, observó a Taro de pie como una estatua.

Entonces el llanto que contuvo se hizo presente. Parecía un grifo inagotable.

Ren estaba hecho una furia y solo atinó a golpear con sus puños a Taro en el rostro.

-Ren... -susurró entre lágrimas.

Otro golpe, otro más. Él había decidido que sería su saco de boxeo.

-¡Ren! -Gritó. -¡Detente!

-¡Arrrrg! -Salió un alarido de su garganta y dirigió su último golpea a la pared tras Taro.

-D-debes continuar c-con el plan.-No había vuelta atrás, el momento era ese.

La mirada desconcertada que le dirigió le caló los huesos. Ella estaba temblando.

-¿Plan? ¡Mataré a ese imbécil y al diablo con el maldito plan! – Estaba más que furioso, quería destriparlo con sus propias manos.

-¡Ren! Recuerda lo que me dijiste. - Él se acercó en dos zancadas y atrapó los labios de la pelirrosa entre los suyos. La besó con intensidad, con anhelo pero también con angustia. Rompió las cadenas que la ataban y la sostuvo entre sus brazos, cubriendo su cuerpo con el suyo propio.

-Nunca me lo perdonaré, Sakura.- Susurró mientras la apretaba en su cuerpo.

Ella sabía a qué se refería y ahora comprendía la urgencia por borrarle la memoria. Se sentía expuesta ante él, pero no le incomodó.

-Debes hacerlo. -Se dejó acurrucar por él. -Esta vez también lo necesito.

Taro no se detendría, Ren le mostró todos los contactos que tenía para deshacerse de ella, esparcidos por todo el mundo. Todos buscando conseguir el poder de la primavera. Ren no estaba siendo egoísta, él se estaba sacrificando por su bienestar y evitando una rebelión.

Escuchó unos sollozos y pensó que estaba llorando nuevamente pero se sorprendió al darse cuenta que era Ren el que sollozaba abrazándola.

-L-lo siento tanto, esto es mi culpa. Todo esto es mi culpa.

Se le estremeció el corazón, Ren era su mejor amigo, su compañero. Y todo esto era demasiado que asimilar para ambos.

-Sabes que hacer. -Él se separó un poco de ella para verla a los ojos. Esta vez no había duda en su mirada, realmente quería que lo hiciera. Necesitaba olvidar ese momento. Sakura quería secarle las lágrimas con sus dedos pero no podía mover las muñecas sin sentir el dolor atravesándola. El pelirrojo lo notó.

-Te prometo. Te juro por Kami que nunca más dejaré que te toquen un solo pelo. Nunca más. –Posó su mano en su pecho, y con su Fuyu le curó las heridas más profundas, podía ver como el chakra recorría su cuerpo como un líquido verde fluorescente que circulaba en su interior permitiendo que el dolor en su cuerpo fuera solo momentáneo pero que las marcas permanecieran. Se quitó la parte de arriba del uniforme y se la puso a ella. -Los haré caer uno a uno. Eso también es una promesa- Ella asintió y estaba vez secó cada rastro de lágrimas que él había derramado, y para evitar preguntas el pelirrojo permitió que Sakura le curara las heridas a Taro.

-Ren, sea lo que sea que me implantes, encontraré la forma de volver a ti. Te lo prometo. -Dijo luego de terminar su labor. Intentando controlar las ganas de asesinar a la repugnante persona delante de ella. No podía apartar sus ojos de él.

-Espero que seas feliz. – Se sintió como un susurro.

-Solo si me permites que no te odie. - Suplicó apretando los puños mientras se mantenía observando al pelinegro frente a ella.

-Sí ese fuera el caso, pasaré el resto de mis días intentando recuperarte.

-¿Por el meñique?- Esta vez sí lo observó.

-Por el meñique. ¿Sabes que daría mi vida por ti, no es así?

-Ren...-Estaba llorando nuevamente. Lo sabía y era recíproco.

-Cerezo.

Tras eso pronunció el jutsu que le borraría ese momento y le implantó uno nuevo. Hizo lo mismo con Taro y luego se marchó de la habitación. El tiempo siguió su curso.

Todo lo que Sakura pudo hacer ante la monstruosa realidad fue gritar con todas sus fuerzas. Le dolían las entrañas, le hervía la sangre, sentía que le faltaba la respiración y le pesaba el alma. Se sentía sucia, inmunda. Había sido una imbécil, no dejaba de equivocarse. Casi podía sentir las manos de Taro recorriendo su cuerpo.

Siguió gritando hasta casi perder la voz. Las imagenes no se iban de su cabeza, cada recuerdo solo conseguía dañarla, desgarrar su cuerpo por dentro con violencia.

Se abrazó a si misma intentando contener el temblor en su cuerpo y el llanto que parecía nunca detenerse. El brazalete se había desprendido completamente de su piel y esta se estaba regenerando gracias al sello en su frente.

La presencia de cierto azabache se hizo presente a minutos de donde ella se encontraba al igual que unos chakras desconocidos que se acercaban con rapidez. Entre ellos distinguió uno que la hizo estremecer. Taro seguía siendo una asquerosidad de persona, hasta su chakra tenía esa forma.

En un movimiento casi inapreciable se fue acercando hacia los ninjas que llegaban con una velocidad impresionante. Con agilidad esquivó los kunai que le eran lanzados a diestra y siniestra, un Renegado apareció frente a ella y consiguió por centimetros esquivar el filo de la espada realizando una voltereta de forma invertida y contrarrestando con su kunai la espada que nuevamente amenzaba con partirla en dos.

Sasuke estaba a unos segundos de llegar, y ella debía acercarse a Taro. Eran unos 50 ninjas además de él, esta vez había venido preparado para llevársela pero ella no le pondría nada fácil. Golpeó el suelo con su puño de chakra logrando que todos retrocedieran intentando esquivar el ataque, aprovechó la distracción para acercarse a líder.

Todo se detuvo en el momento en que se abalanzó sobre su enemigo, su kunai se encontraba en el cuello de él.

-Las cucarachas como tú tienen un serio problema de no saber cuándo detenerse.- Dijo la pelirrosa, mientras un círculo de ninjas los rodeaban empuñando sus armas.

-Cerezo, cerezo... Un movimiento y mis hombres te harán añicos.- Se mofó el pelinegro.

-Subestimarme será tu perdición, maldito asqueroso. -Escupió esas palabras como ácido. Quería sacarse esas imágenes de la cabeza. – No estoy sola.

El sonido de cientos de pájaros se hizo presente y unos cinco ninjas cayeron heridos al suelo emitiendo sonidos de lamentación.

Sasuke estaba tras Sakura, dándole la espalda para atacar al que se atreviera a acercarse.

-¿Dónde está, Ren?- Taro se rió. No tenía idea de dónde estaba, el maldito se le había escapado y lo siguieron hasta donde pudieron.

-No haciendo su trabajo y perdiendo el tiempo contigo. -Eso significaba que él sabía que se habían visto ya. -El chico puede seguir enamorado de ti pero te acarreó a la boca de lobo, niña.

En un movimiento ágil alejó el kunai de su garganta y le propinó un corte profundo en su pierna.

-¡¿Dónde está?! - Dijo estampándolo contra un árbol y agrietándolo en el proceso mientras lo empujaba contra él para que no se escapara.

En ese momento Sasuke que atacaba a cualquier ninja que osara interrumpir a la pelirrosa, le dio una ojeada rápida. Estaba furiosa, y no solo eso, podía ver el ligero temblor que atravesaba su cuerpo de vez en cuando. Cuando preguntó por el pelirrojo pudo notar el anhelo en su voz y se sintió desconcertado.

Sakura intentaba controlar la ira en su interior, matarlo fue su primera opción pero sus manos temblaban y su mente le gritaba que no lo hiciera.

"Esta no eres tú".

-Adelántate, mátame. Eso es lo que deseas, ¿no es así? ¿O prefieres que te cuente como asesiné a tus padres? - Ante eso la pelirrosa volvió a presionar el kunai en su garganta. El Haru despertó. Taro solo siguió hablando ignorando como la pelirrosa tenía los ojos entrecerrados y lo observaba con la ira fluyendo por su piel. -Ellos lucharon, bastante. Pero no eran ninjas calificados para vencernos. Alguien había tirado un jutsu que no nos permitía ver a través de la casa y en un principio pensé que mis hombres se habían equivocado pero ese día Ren había sido castigado por ir tras de ti sin mi consentimiento. Estuvo días en recuperación. Ya sabes, mis métodos son un tanto divertidos. -Él no sabía lo que le había hecho pero era claro que recordaba que la había torturado hasta el cansancio. Sacó otro kunai de su porta armas y lo clavó en un costado del abdomen de Taro. Él pelinegro soltó un alarido de dolor.

-Perra. -Escupió y ella le propinó un buen izquierdazo sin apartar el kunai de su garganta.

-Te encanta contarme historias, así que continúa. - Dijo esta vez tomándolo de las solapas.

Él seguía viéndola de forma altanera pese a que cualquiera que viera la escena no podía estar más desconcertado ante la fuerza monstruosa que Sakura poseía y es que con su tamaño y el de la persona a la que estaba amenazando las cosas deberían ser de otra forma.

-La barrera en su casa fluctuó en un momento y debes deducir por qué.

-Ren. - Como si siempre lo hubiera sabido.

-El chico estaba débil, no estaba seguro de mis sospechas pero resultó ser que la barrera se cayó y ese mismo día di mi golpe.

No lo entendía, por qué si sabía que el pelirrojo estaba intentando proteger a sus padres lo había mantenido a su lado. Cuando iba a preguntar sobre eso él siguió hablando.

-Podía seguir torturándolo a mi antojo pero lo necesitaba para llegar hasta ti. Debo decir que tiene una resistencia bastante admirable y junto con esa mirada... creo que se parecen en muchos aspectos. Y curiosamente es la misma que vi en tus padres antes de morir. – Dijo lo último intentando llegar a la fibra dañada de ella, provocarla.

"No caigas".

-¿Por qué matarlos? Podrías haberlos secuestrado y hubiera ido a tu encuentro de igual forma. – Apretaba sus puños, preparándose para volver a golpearlo.

-¿Qué tiene de divertido dejarlos con vida? – Soltó una carcajada.

-¿Lo hiciste por diversión? – No lo podía creer, era realmente un desalmado sin escrúpulos.

-Maté dos pájaros de un tiro. Les di por donde más les dolía para que aprendieran que conmigo no se juega. -Ante su mirada consternada él asintió.- Sí, el chico estuvo un mes entero viviendo su calvario personal.

La situación se estaba tornando irreal. De pronto Ren era demasiado bueno para existir.

-¿Cómo te enteraste de donde vivían? ¿Y cómo conseguiste entrar a la aldea? ¡Habla! – Gritó sosteniéndolo aún de las solapas y zarandeandolo. Pero él le daría toda la información solo para hacerle todo el daño posible.

-Años atrás había negociado con alguien para conseguir información tuya. Un sannin que había sido desterrado de Konoha, una serpiente rastrera, que daba lo que fuera por conseguir más poder. Le regalé a uno de mis discípulos para que experimentará con el Fuyu. Pero tras meses de no encontrar absolutamente nada que le llamara la atención, desistió. Por su puesto que no le iba a contar de ti, Orochimaru era ambicioso.

Sasuke escuchó la mención del sannin y puso más atención a la conversación. Sakura mostró una expresión de sorpresa ante la mención del aludido.

-Tenía un discípulo que no estaba interesado en nadie, el cual me brindó la información para dar con el paradero de tus padres y la serpiente me ayudó a crear un plan para entrar a la aldea. Tú y el mocoso sabían que los tenía vigilados y cualquier movimiento en falso podría ser fatal. Lamentablemente me tomó años dar el golpe.

Discípulo. Se quedó petrificada ante esas palabras y no pudo evitar preguntar temiendo lo peor.

-¿Q-qué discípulo? –Su voz pareció temblar un poco.

-Cuando mencioné tu nombre pareció ni inmutarse y me proporcionó toda la información referente a ti y a ellos. Pero había oído por Orochimaru que ustedes fueron compañeros de equipo. Lo cual me pareció perfecto si me lo preguntas.

-Estás mintiendo. – No podía ser cierto, él no sería capaz.

"Él miente"

"Sakura…"

"¿Sasuke?"

-Puedes preguntárselo tu misma. ¿No crees, Uchiha Sasuke?

Sus ojos hicieron contacto y vio la verdad en ellos. Él había tirado a sus padres a la boca del lobo.

"No puedo confiar en nadie, ¿no es así?".

"Eso es lo que él quiere".

"Lo sé. Lo sé, yo… tengo un plan".

"Hmp".

Lanzó un sonido de frustración ante el típico monosílabo del pelinegro y con chakra cargado en su puño golpeó a Taro en las costillas, rompiéndole más de una y lanzándolo unos metros más allá. Los Renegados que se mantenían a la espera de algún movimiento peligroso comenzaron a abalanzarse sobre ellos.

Ambos conseguían esquivar los ataques dirigidos a ellos sin dificultad, pero pronto sus cuerpos se sintieron un tanto cansados ante tantos ninjas que aparecían. Sakura volvió a estampar un puño contra el suelo y los observó desafiante. Nuevamente retrocedieron pero un par consiguió llegar hasta donde Taro.

-¿Cuándo planeabas decírmelo? - Se dirigió al Uchiha.

-Aún no era el momento. – Fue todo lo que Sasuke fue capaz de decir, no tenía una explicación programada. - Ni este es el momento para hablar sobre eso.

-¿Entonces cuando? ¿¡Cuándo, Uchiha!? –Le gritó furiosa. - No he terminado contigo aún. -Se dirigió esta vez al pelinegro que se desangraba en el suelo y era ayudado por sus secuaces.

Volteó y se alejó a pasos agigantados. Estaba ganando tiempo suficiente.

-Nadie la siga. -Gruñó Sasuke.

-Está bien-Dijo Taro riéndose. - Alejarla de todos es lo primordial. Tú solo me hiciste el trabajo más fácil.

El Uchiha lo observó con odio y con las ganas de golpearlo creciendo en su interior pero Sakura era primero.


-¡Sakura!

-¡Aléjate!

-Sakura, detente. -la alcanzó y tiró de ella para que se detuviera pero al hacerlo Sakura le mandó una bofetada que resonó en el lugar.

-Si éramos una carga para ti, debiste matarnos sin vacilar. - Escupió sus palabras. - Oh, espera casi lo haces.

-Sakura...

-Fuimos compañeros, fuimos familia... -Dijo empujandolo con ambas manos. - Solías protegernos. ¿En qué momento te convertiste en alguien repulsivo?

-Sabes todos mis motivos y más. Yo...

-Y lo entendía, hasta cierto punto. Pero lo que sí sé es que no quiero hablar más contigo. No puedo ni mirarte a la cara.

-Sakura...

-Esto se terminó. – Sonó exactamente como Taro quería, dos amantes alejándose, rompiendo su lazo. - Lo que sea que existía ya no más. Me largaré de aquí y espero que sigas tu camino, justo como lo hacías antes de volver.

-Estás actuando como una niña caprichosa. – Se pasó la mano por la cara en señal de frustración.

-¿No es eso lo siempre pensaste? Que soy una molestia. - Dijo apuntando con el dedo índice su pecho.

-Eso no tiene nada que ver con…

-Pues lo único que te dejaré claro, es que desde este momento estás muerto para mí. No me importa que seas la persona que…

"Auch".

"Lo siento".

Era una confesión en el momento equivocado. Y su pecho se comprimió al darse cuenta de la gravedad de sus palabras, al menos se había detenido antes de que salieran de su boca. Él habría la boca para hablar.

-No digas nada. No quiero verte. - Lo dijo más por vergüenza que por otra cosa.

Pasó de él sin mirar atrás y él la siguió llamando con insistencia.

Taro, que se había escondido tras unos arbustos, observó la discusión y sonrió. Era exactamente lo que él quería y al parecer ellos no habían notado su presencia.


-¡Diablos, Sakura! Me has dejado destrozado.

El pelirrojo se sostenía el costado mientras intentaba dar pasos firmes sin caer.

Había regresado a la guarida donde se encontraba la pelirrosa, a esas alturas Taro ya se debía haber enterado de que huyó y lo debía estar buscando para matarlo.

Mientras caminaba por los pasillos un olor a cerezos le llegó. Camino en su dirección y encontró una habitación entreabierta. Vio las cosas de Sakura en la cama y un bolso muy conocido en el suelo. Se dejó caer en la pared a un lado de la cama. Esperaría hasta que ella volviera.

Los pasos que minutos después se sintieron parecían pesados.

Abrió la puerta de la habitación y encendió la vela en ella.

Dejó escapar un gemido ahogado, Ren estaba desangrándose a un lado de su cama.

-Ren...

-Llegaste pronto. Sé que quizás no quieras verme pero necesito que me cures esto. Taro ya debe haberse dado cuenta de mi plan y no debe dudar en...

La pelirrosa se arrojó a sus brazos, y la sorpresa se plantó en el rostro de Ren. Soltó un pequeño gemido.

-¿Qué...? -Alejó a Sakura de su pecho para buscar en sus ojos lo que estaba sucediendo. -Lo sabes. Pero, ¿cómo?

-Todo volvió a mí de repente. No sé ni cómo pasó pero Ren, lo siento tanto. –Sus palabras fueron precipitadas unas con otras pero él comprendió.

-No. Te dije que te recuperaría sea como sea. – Sonrió para sí.

-Gracias, has hecho tanto por mí y yo...

-Yo lo quise así. Quería que fueras feliz. – Buscó sus ojos, encontrándose con ellos y creyendo que nunca se cansaría de observarlos.

-Pero se te olvidó que eres parte de esa felicidad. Somos compañeros.

-Pequeña, atravesar el infierno por ti es mi pasatiempo favorito. -La galantería de Ren la hizo sonrojarse. Siempre tan coqueto.

Hizo que se sentara en la cama y le quitó la cremallera, sus músculos eran un poco más definidos pero existían cicatrices que ella no recordaba. La zona herida estaba horrible, un cardenal se extendía por los bordes de la piel rasgada.

-Lo siento. -Dijo mientras ponía sus manos sobre su tórax y abdomen y un halo verde salía de ellas. Ignoró sus palabras y espero a que el dolor disminuyera un poco. Cuando creyó que ya era soportable, se inclinó y tomó las manos de la pelirrosa entre las suyas. Y tiró de ella hacia él. Sus rostros se encontraban cerca pero Sakura se sentía incomoda, se alejó unos centímetros.

-Sakura, yo...

La puerta fue abierta y cerrada con fuerza.

-Aléjate de ella - Dijo un azabache con rudeza. Sakura se alejó un poco más de Ren.

-Solo si ella quiere. -De pronto se vio entre los dos como siempre.

Observó al azabache con sorpresa, sí estaba ahí significaba que Taro se había ido por el momento.

-Que rápido cambias de preferencias. -Esas palabras cargadas de veneno solo enfurecieron a la pelirrosa que se tensó en su lugar. -Taro se creyó todo. - Finalizó.

-¿Qué se te ofrece?-Preguntó el pelirrojo.

-Esta es mi habitación, creo que yo debería preguntar eso.

Fue grosero, frío y resentido pero fue suficiente para entender que no lo quería ahí. Vendó a Ren y comenzó a empacar sus cosas.

-¿Qué crees que haces? – Dijo el pelinegro.

-Es la única forma, debemos seguir con el plan. –Su voz sonó seca. Estaba rehuyendo su mirada, sus palabras la habían dañado y enfurecido.

-Bien, de todas formas querías irte con él ¿no es así? - Se estaba dejando llevar por los celos y hablaba sin pensar.

-No sé de qué estás hablando y tampoco quiero saberlo. – Respondió con rudeza.

-Eres una mentirosa.

-¿Puedes parar? – Esta vez su voz fue una súplica. Ahora sí chocaron sus miradas y Sasuke se sintió un imbécil, debía controlar sus palabras. -Es suficiente, si quieres desquitarte con alguien que no sea conmigo. Me largo de aquí.

Atravesó la puerta con rapidez, cerrándola de un portazo y Ren se dispuso a seguirla pero Sasuke lo detuvo. Estaba controlando sus ganas de matar al pelirrojo sin importar lo que Sakura dijera.

-Está bien, solo unos minutos luego nos iremos. -Bufó el pelirrojo mientras se devolvía a la cama y se acostaba usando su brazo como almohada. -Uchiha-lo llamó. -La próxima vez que le hagas daño frente a mi no dudaré en patearte el trasero.

-Hmp.


Odiaba cuando Sasuke la trataba de esa forma, no notaba el daño que provocaba. Ella solo quería que esto acabara de una vez y si era necesario volver a la monotonía del hospital, lo aceptaría.

-¿Qué pasa? ¿Dónde está Ren? -Dijo al ver a Sasuke acercarse velozmente a ella, sin mantenerle la mirada.

-No me gusta verlo cerca de ti. – Fue directo y no le sorprendió.

-¿Entonces? – Ella seguía a la defensiva.

-Eso significa que puedo recurrir a métodos especiales para mantenerlo alejado. – Al notar nuevamente el temblor en el cuerpo de ella, tomó su mano. -¿Qué sucede?

Ella lo escudriñó con la mirada, sabía que podía confiar en él, quería hacerlo.

-No lo sé. El vacío que quedaba en mi cabeza de pronto ya no estaba. – Dijo desviando la mirada hacia sus manos tomadas.

-¿Quieres hablar de eso? -Ella asintió y levantó la cabeza buscando su mirada que recibió la propia casi con necesidad. Parecía que llevaban horas perdiéndose en la mirada del otro cuando solo eran segundos.

El equipo Taka apareció ante ellos, ingresando a la sala de estar.

-Se han ido. No hay rastros de alguien cerca.- Informó Karin.

-Hmp.

-Sakura-chan, ¿Te encuentras bien?- Preguntó con galantería Suigetsu.-Nuestra misión es ayudarte a derrotar a ese mequetrefe.

-S-sí. -Aún no se acostumbraba a ese tipo de tratos.

-Sakura. – Sasuke ya no sostenía su mano pero podía sentir el calor que había dejado en la suya al tocarla. Ella asintió con la cabeza.

-Si se van a involucrar en esto es mejor que sepan la verdad- Todos asintieron en respuesta. Se sentaron en los asientos que adornaban las estancia. - Él es un Haruno como yo y Ren, nos encontró cuando teníamos quince años, mientras buscaba el poder de nuestro clan. Cree... que no se nos ha dado el crédito suficiente como clan, siendo muy poderosos, incluso tanto como un Uchiha y un Hyuga. – Dijo eso observando a Sasuke. - Ren, que también es un Haruno, apareció en mi vida cuando yo tenía ocho años y el diez. Vivió conmigo desde entonces y entrenábamos juntos, luego de un tiempo descubrimos el Haru, y con ello nuestros días estaban contados. Se mantuvo escondido desde que nos conocimos, Tsunade-shishou era la única que sabía de su existencia juntos con mis padres obviamente. Aun así nos mantuvimos vivos lo suficiente para idear un plan antes de que Taro consiguiera lo que quería. Ren me borró la memoria para evitar que recordara que existía el Haru y todo lo relacionado a ellos; también lo hizo con mis padres y con Taro para que desistiera de buscarme. Hasta se metió en la mente de la Quinta Hokague para mantenerme a salvo. –Sus propias palabras la estaban castigando ante lo ilusa que había sido. - Ren me devolvió la memoria para que lucharamos juntos contra Taro. No era el plan pero Taro se deshizo de mis padres sin pestañar y él no lo pudo soportar. La muerte de mis padres es la razón por la que estoy aquí, lejos de mi aldea. y antes de que pregunten, no, no he desertado, Kakashi...El Sexto Hokague me encomendó una misión fuera de la aldea por unos meses...

A medida que Sakura hablaba no podían evitar empatizar con ella.

-En un principio creí que todo que Ren hizo fue para su propio beneficio, existían días en que parecía que alguien lo llamaba a cometer actos inhumanos. Ingresó a la elite, se convirtió en un Anbu y sus misiones consistían la mayoría en realizar el trabajo sucio para mantener la aldea a salvo. Lo veía escasamente, solo cuando lo acompañaba a misiones. Pero todo lo que hizo fue premeditado, él sabía que tarde o temprano Taro iba a aparecer y debía actuar.

-Espera, ¿fuiste parte del escuadrón Anbu? - Sasuke no creía lo que oía pero la veracidad y certeza en sus palabras solo significaban que era cierto.

-Algunas veces. - Respondió sin pensarlo.

-¿Cómo…?

-Creo que estás familiarizado con la forma en que actúan, entonces supongo que mi respuesta es sí. Hice todo lo que me fue encomendado, era parte de la misión. - Dijo antes de que le cuestionara algo más. - Habían ninjas de otras naciones que estaban dispuestos a ayudar a Taro a como dé lugar, sin importar los métodos, necesitábamos un entrenamiento especial. Tiempo después nos enteramos que querían construir una nación controlando a la gente a través del Haru. - Prosiguió con su relato. - Una nación donde no existieran los clanes superiores a ellos. Él estaría al mando y sus aliados conseguirían el poder que deseaban. Entonces Ren ideó un plan y eventualmente lo llevamos a cabo.

-¿O sea que el tipo este es de fiar? – Preguntó Karin intentando comprender el asunto.

-Él solo intentaba mantenerme a salvo. - Dijo Sakura observando el suelo.

-¿Cómo lo sabes?- La mirada de Sasuke sobre ella fue severa, la podía sentir, quería saberlo y ella se lo tendría que decir. Se armó de valor para hablar y tomó una bocanada profunda de aire.

-Él casi desiste del plan, quería matar a Taro de una vez por todas pero el imbécil tenía un plan dispuesto si algo le llegaba a pasar. Todos a mi alrededor sufrirían las consecuencias.- Le estaba dando a entender que eso lo incluía.

-Podríamos haberlo vencido.

-No creo que estuvieras dispuesto a colaborar con nosotros en esos momentos. – Bufó.

-¿De todas formas eso qué tiene que ver con que el pelirrojo sea de fiar?- Cuestionó Suigetsu.

-Lo que viste no fue del todo cierto. - Se dirigió a Sasuke. –M-mis últimos recuerdos estaban intervenidos. De alguna forma sabía que algo no cuadraba. No fueron días en esa prisión, fueron semanas enteras de tortura. Pero hubo un día en que todo cambió. Taro no solo era ambicioso, él amaba destruir personas, quitarles lo bueno que les quedaba. Así que eventualmente no solo quería destruir mi resistencia sino también… - Se detuvo incapaz de continuar, las manos le sudaban y se sintió mareada.

-¿Sino también qué? – La feroz mirada de Sasuke la perturbó.

-Creo que con eso es suficiente. – Se puso de pie pero antes de dar un paso Sasuke la sostuvo del brazo, acercándola a él.

-Sakura, dame una buena razón para dejar con vida a ese infeliz.

-Él m-me salvó…

-¿De qué te salvó? – El agarre en su brazo se hizo más fuerte y no entendió su enojo.

Sasuke estaba nublado por la ira, no entendía por qué Sakura insistía en defender al pelirrojo.

-Sasuke, suéltala ¿no ves que no quiere hablar? - Intervino Karin, la mirada de Sakura junto con la forma en que se quedaba viendo la mano de Sasuke sobre su brazo significaba algo muy malo y si no quería hablar de ello quizá ya sabía de qué trataba.

-Sasuke, no pue…

-Anda Sakura, dilo de una vez ¿Por qué lo defiendes tanto? ¿Qué hay entre tú y él?

-¡Nada! ¡No hay absolutamente nada! - Gritó soltándose de su agarre y empujándolo lejos de ella.

-¡Entonces dime qué diablos está sucediendo! -Sabía que le estaba ocultando algo.

Sakura no podía articular ni una sola palabra, de pronto su garganta estaba seca y todo en lo que podía pensar era en la presión de la mano de Sasuke en su brazo.

-Sucede que Taro es un maldito violador. - Tras de Sakura la voz de Ren, que había escuchado la mayoría del relato de la pelirrosa esperando el momento preciso para interrumpir, irrumpió en la habitación generando justamente lo que Sakura no quería… compasión. -Llegué justo a tiempo...Quería matar al desgraciado pero Sakura me detuvo sabíamos que estaba vigilando la aldea y que si algo le sucedía… en cualquier momento asesinaría a sus padres. Su escandaloso amigo rubio no estaba en la aldea, ni , Uchiha…

El semblante de Sasuke ya no era solo ira, había malestar, pesadumbre. Ante eso el pelirrojo casi creyó que él realmente había cambiado.

-Sakura… - La aludida ni siquiera giró para ver a Ren tras ella, sabía que él estaba esperando que hablara.

-Me quiero ir, por favor. - Dijo intentando calmarse y esperando que Sasuke se moviera de su camino. Todas las imágenes estaban volviendo como heridas a su mente, queriendo debilitarla y ella las estaba dejando ganar.

-Espera, yo… - El Uchiha se sintió inseguro de pronto, otra vez su ira estaba lastimando a Sakura.

-Lo sé. - Dijo sin verlo al rostro y casi por reflejo poniendo una de sus manos entre ambos para mantenerlo lejos de ella.

-No, no lo entiendes yo solo…

Taka se sintió fuera de lugar, e ignorando las protestas de Karin se fueron a sus habitaciones. Ren le dirigió una mirada desafiante al Uchiha menor y se devolvió por el lugar que había venido, no sin antes observar a Sakura y que consintiera que la dejara con Sasuke.

La pelirrosa tomó asiento para sostenerse la cabeza con ambas manos.

¿Por qué siempre algo los distanciaba? ¿Por qué debía cuestionarse cada maldita cosa que cruzaba su cabeza? Susurró su mente. Estaba harta de sentirse de esa forma, tan ínfima, tan harapienta.

Sasuke no estaba muy alejado de esos pensamientos y se cuestionaba el por qué arruinaba todo por sus estúpidas inseguridades. ¿Qué acaso Sakura no le había demostrado de todas las formas posibles que quería tenerlo cerca? Era cierto que le importaba demasiado la pelirrosa, que estaba dispuesto a más cosas de las que pensó por ella y que cada segundo a su lado era indescriptible pero tenía una increíble tendencia de alejar a todo lo bueno de su lado. Se enfureció más ante ese pensamiento porque ya se había sentido así antes, porque ya había anhelado a alguien de esa forma y era la misma persona que lo necesitaba en estos momentos. Y ahora se acobardaba. Era un maldito idiota y un cobarde.

Sin poder evitarlo golpeó una de las paredes cercanas y sintió el dolor trasladándose por sus nudillos hacia toda su mano. Recargó su cabeza en el mismo lugar y maldijo unas cuantas veces.

La pelirrosa lo observaba con culpabilidad, ¿en qué momento su vida se volvió un infierno y ella se volvió tan débil? ¿Qué estaba sucediendo? ¿Acaso hizo algo para merecer esto? Miles de cuestionamientos y no sabía cómo resolverlos. Cargó sus codos en sus muslos tapándose el rostro para no ver a Sasuke y la mirada de compasión que le iba a dirigir.

-Lo intenté. -Susurró la pelirrosa. - ¿Sabes? Luché porque él no me tocara y no podía dejar de cuestionarme el hecho de que quizá yo lo había provocado, que era mi culpa por subestimarlo.

Sasuke no creía lo que escuchaba. No podía permitir que ella se culpara por algo que solo fue pensado por una mente podrida.

-No. - Susurró con voz firme. – No es tu culpa, desearía haber estado ahí. Lo siento.

Sinceramente no le importaba mostrarse débil ante ella prefería que lo viera así para que entendiera que no quería más barreras entre ellos, que quería protegerla y luchar junto a ella. Su pasado lo atormentaría siempre y las consecuencias de ello seguían presentes. "Si hubiera estado ahí cuando lo necesitaba".

Sakura pegó otro brinco en su lugar y abrió los ojos ampliamente, él realmente se preocupaba por ella de esa forma.

Lentamente levantó la cabeza para verlo ocultando su rostro con su cabello. Podía percibir su aura desolada pero a la vez iracunda.

Cuando sus ojos se encontraron, Sasuke ya la había tomado de la cintura y arrinconado en la pared.

-Lo siento…No pretendo ser rudo contigo. - Susurró él contra sus labios. El estremecimiento que recorrió su cuerpo la hizo sonreír un poco y un sentimiento diferente en su pecho casi le permite olvidar ese recuerdo tormentoso.

-Dios, deja de mirarme de esa forma. -Susurró ella.

Una calidez conocida lo invadió, sabía que era ella y su cercanía pero tampoco podía controlar sus latidos.

-¿De qué forma? – No se apartó.

Sus palabras fueron mencionadas en, lo que le pareció a la pelirrosa, la forma más seductora posible. Él pretendía quedarse más tiempo en ese lugar observando como ella perdía la cordura entre sus brazos. Pese a que ella podría haber quedado con alguna especie de secuela ante lo sucedido, no era así, el toque de Sasuke producía miles de sensaciones en su cuerpo pero no podían estar más alejadas de la repugnancia, es mas, solo deseaba que no la soltara. Así que se mantuvo con los ojos cerrados.

-Sakura, mírame… -Ella quería hacerlo, realmente quería pero era una especie de consuelo sentir su cercanía y pensar que todo era diferente con el azabache ahí.

-Sé que debe sonar estúpido pero me gustaría que pensar que algo cambiará o que desaparecerá solo porque no veo lo que está pasando. Ya sabes, ¿por qué no puedo simplemente actuar como una maldita cobarde cerrando mis ojos, y solo pretender que por un segundo cuando vuelva a abrirlos las cosas no serán aún peor?

-No eres una cobarde.
La forma en que sus brazos la rodearon le dejó claro que él no estaba de acuerdo con eso. Mientras ella escondía su rostro en su firme pecho, Sasuke no pudo evitar embriagarse con el olor que despedía la pelirrosa.
Ahí estaba de nuevo su mano enguantada colocando un mechón pelirrosa tras su oreja.
Como por instinto ella mantuvo los ojos cerrados disfrutando del tacto de Sasuke sobre su piel. Y él no podía pensar en nada más que en lo mucho que le gustaba como se veía Sakura con las mejillas sonrosadas y el como su tacto era el que provocaba ese estado en ella. Sonrió arrogante.
-Ya fue suficiente tiempo esperando, ¿es qué no...- El pelirrojo se acercaba sosteniéndose las costillas. Se detuvo al notar la cercanía de Sakura y el Uchiha. La escena no era grata para él, menos el aire de intimidad que había interrumpido.
Ambos lo observaron y Sakura se alejó un poco de Sasuke para voltearse a Ren.
-¿T-te sientes mejor? - Esta vez sí le habló y parecía más tranquila.
-Sí. -Fue una respuesta cortante. Estaba claro que no quería hablar.
Un pequeño sonido alertó a la pelirrosa que solo atinó a acercarse a la salida del túnel de ingreso a la guarida. Le envió una mirada a Sasuke tras ella que antes de verla ya tenía activado su Sharingan.
-Son pergaminos explosivos, están por toda la guarida y...Sakura…

Ella también lo sintió, una explosión a pocos kilómetros del lugar y la presencia de ninjas acercándose.
-Lo siento. -Dijo ella.
Antes de cuestionarse a qué se refería, el azabache observó como el Fuyu y el Haru se activaron, rojo contra rosa chocaron y no bastó ni una palabra para que la pelirrosa formara un escudo cubriendo a los dos ninjas y enviandolos lejos de la explosión que sucedió en solo unos segundos y Sakura solo corrió intentando huir lo más rápido posible de ella.
Taro había regresado.


El pelinegro presintió como todo a su alrededor estallaba en cientos de pedazos, pero él no tenía ninguna herida en su cuerpo, solo estaba un poco mareado por el impacto de su cuerpo con el suelo, además de un zumbido en sus oídos producto de la explosión. Con su Sharingan distinguió la fina capa de color verdoso que lo cubría de pies a cabeza. "Sakura".

En ese momento se desesperó, recordó que ella le había mencionado que solo era capaz de crear a lo más dos escudos con el Haru, y si no se equivocaba lo cubrió a él y al pelirrojo sin pensarlo. El problema era que podría haberlos cubierto con el Susano y ella no le dio tiempo ni de hacerlo. Observó al pelirrojo a unos metros de él reponiendose de la caída.

-¡Maldita molestia imprudente! - ¿Por qué siempre pensaba en los demás antes que en ella?

Debía encontrarla a como dé lugar.


Cuando el aire volvió a sus pulmones, casi como despertando de un sueño, Sakura reaccionó soltando todo el aire contenido y tosiendo ante la gran cantidad de humo que estaba entrando en sus pulmones. Aún tirada en el suelo y sin poder moverse, al sentir un peso sobre su cuerpo, intentó enfocar su vista un par de veces hasta que consiguió dimensionar la gravedad de la escena a su alrededor.

Fue como prender pasto seco, de pronto todos los árboles se quemaban con una fuerza que parecía irreal.

Trató de levantarse pero un dolor terrible la atravesó desde su brazo izquierdo hasta ese costado de su tórax. Entonces pudo ver la inmensa roca que la mantenía aprisionada contra el suelo. Su Byakugō no Jutsu estaba regenerando las células dañadas bajo la roca pero si no la sacaba el proceso no serviría de nada y solo desperdiciaria más chakra, el problema era que con una mano no podía tomar la roca.

-¡Mierda! - Soltó, tenía que encontrar a Sasuke y a Ren.

El rombo en su frente comenzó a expandir las marcas negras por su cuerpo, solo quedaba romperla y el dolor debía ignorarlo.

El primer golpe fue certero, hizo añicos la gran roca pero su brazo y su tórax no estaban en muy buenas condiciones. Acortar su vida un poco más con su jutsu médico era la única opción si quería seguir luchando.

Entre las llamas con su Haru activado intentó percibir el chakra de Sasuke o de Ren, pero le era casi imposible porque no se concentraba lo suficiente. Ya había ocupado bastante parte del chakra del Haru cubriendolos y eso la estaba desesperando. Necesitaba encontrar a Sasuke cuanto antes.

Valiéndose de toda su capacidad para tolerar el dolor, se puso de pie y comenzó a caminar hacia los escombros y las llamas que no cesaban. Se sostenía las costillas del lado dañado y daba pasos torpes. Debía mantener su chakra para luchar contra Taro y ayudar a los demás en caso de que lo necesitaran, se repetía constantemente a medida que avanzaba. Tan concentrada estaba en su labor que casi no consigue esquivar el kunai que rozó su mejilla profiriendo un pequeño corte. Retrocedió unos pasos al voltear y ver que dos sujetos tenían a Karin amenazada contra sus espadas, uno de ellos había lanzado el kunai.

-La queremos viva, así que solo hieranla lo suficiente para que sea fácil tomarla. - Dijo el mismo sujeto que le dirigía una mirada desafiante. Tras el llegaron tres ninjas más

-¿Y qué hacemos con esta chica?

-Me da exactamente lo mismo, eliminenla si es necesario

-¡Suéltame imbécil! - Exigió Karin cuando el otro la tomó del brazo.

La pelirrosa sonrió arrogante y en un parpadeo estaba frente a ellos. Al menos había conseguido regenerar la mayoría de sus células óseas.

-Cinco contra uno es algo injusto, ¿no creen? -Exclamó Sakura sin apartar su vista de la pelirroja. Lucía un tanto magullada, debió haber peleado contra ellos antes.

Levantó un poco su pie izquierdo y dio un taconazo al piso consiguiendo que todos los presentes se alejaran del lugar y ella aprovechó para apoyar el peso de Karin sobre si.

No había conseguido curar completamente la herida en su lado izquierdo, sintiendo como el dolor seguía presente, pero nada podía hacer si quería ser de utilidad.

-Sakura… - La llamó Karin a su lado. - Puedes… ya sabes…

Sabía a qué se refería cuando vio que ella acercaba su antebrazo hacia ella, conocía su habilidad y pese a creer necesitarla no podía abusar de esa forma. Además podía distinguir la inseguridad de la pelirroja al hacer tal ofrecimiento, debía lucir horrible para eso.

-Gracias pero no es el momento. - La pelirroja la observó incrédula, ella sabía que lo necesitaba, podía distinguir con su chakra había disminuído considerablemente, sumado a que casi todo su lado izquierdo incluyendo su rostro estaban ensangrentados y se podía ver la piel desprendida. Sus ojos le dijeron que estaba bien así y no insistió. - ¿Podrías ayudarme un poco?, ya sabes... sensar.

-Sí, claro. - No dudó, sabía que todos estaban en serios problemas.

Sakura se alejó de ella y observó el panorama, debía hacerlo rápido y con la menor cantidad de chakra posible pero si era necesario debería recurrir a sus ojos.

-Hay uno que salió gravemente herido por tu monstruosa fuerza, serían sólo cuatro pero puedo percibir a tres más acercandose a este lugar. -Dijo Karin lamentandose por dentro por no ser de mucha ayuda ante su cansancio.

-Bien, mantenme informada estoy un poco ralentizada, me serás de mucha ayuda. - Dijo como si hubiera leído sus pensamientos.

Uno a uno se fueron acercando a la pelirrosa para herirla pero ella esquivaba cada golpe, aunque con un poco de dificultad. Sostuvo un kunai en su mano derecha mientras hábilmente golpeaba y contrarrestaba cada ataque.

Karin vio como en un momento uno de los ninjas se enfrascó en luchar con ella y lanzaba golpes sin parar pero Sakura los esquivó con algunas volteretas, que debido a su estado daba con una mano. Agarró con su puño un golpe que iba dirigido hacia su rostro y un crujido seguido de una exclamación de dolor por parte del ninja significaron que le había roto la muñeca, y consiguió darle un cabezazo para hacerlo caer al piso.

Tan enfrascada estaba Karin en los ninjas que se acercaban a Sakura dándole indicaciones que no percibió los kunai que iban dirigidos a ella desde distintas direcciones y cuando lo hizo ya era demasiado tarde para moverse.

Cerró los ojos esperando que la atravesaran pero su sorpresa fue mayor cuando vio a Sakura frente a ella con su kunai contrarrestando los que venían a una velocidad impresionante. No entendió como ninguno la había tocado hasta que percibió el chakra rodeandola. No habían sido ninjas sino una trampa activada. De todas formas pronto llegarían más y estaba realmente asustada.

Sakura volteó un poco dejando ver sus ojos que ahora tenían un color rosa pastel.

Era el último escudo que podía hacer, lo sabía al sentir como su cuerpo se volvió pesado y exhausto.

-¿T-te encuentras bien? - Fue lo único que pudo articular cuando sintió que no podía mantenerse por más tiempo de pie y tuvo que apoyar su peso sobre una rodilla. Ella había ignorado la sensación con anterioridad pero sabía exactamente el por qué su cuerpo estaba reaccionando de esa forma. Su respiración se tornó dificultosa y leves jadeos comenzaron a salir de sus labios al sentir una opresión en su pecho, llevando su mano derecha hasta el lugar.

-¿Sakura? - Karin lo había notado, su chakra adormilado.

-V-veneno. - Susurró la pelirrosa entre jadeos. Karin iba a preguntar cómo era posible si ninguno la pudo tocar, hasta que recordó su mejilla.

-N-necesito que encuentres a Sasuke y a Ren…

-P-pero Sakura… tú..

-¡Ahora! - Gritó mientras un mareo la hizo caer con ambas rodillas al piso y vomitar lo que sea quedaba en su estómago.

-¡Sakura! - Exclamó acercándose a ella a intentar socorrerla pero la pelirrosa le indicó que hiciera lo que le dijo.

Con su Ojo de la Mente de Kagura pudo distinguir a las personas que buscaba no tan lejos de ellas.

-Tres kilómetros al noreste aproximadamente. - Le informó a Sakura que había parado de vomitar y estaba intentando sentarse. La pelirroja se acercó para ayudarla cargándola contra un árbol cercano. Sakura tomó con brusquedad su antebrazo.

-Ve. Ahora. - Consiguió decir. De pronto Karin admiró su determinación y no quiso dejarla así a la deriva sabiendo que era a ella a quién querían y era demasiado fácil dejarselas en bandeja de plata.

-Dejame ayudarte primero.

-No. No. Servirá. De. Nada. - Su pecho subía y bajaba violentamente. - A-además. A-alguien lo p-puede necesitar más que y-yo.

Era mentira obviamente, pero expulsar el veneno de su cuerpo no era tarea fácil y por su expediente sabía que Karin no estaba muy familiarizada con el tema.

Sin perder tiempo Karin ocultó su chakra y el de Sakura -tres kilómetros era una distancia que podía cubrir - y se adentró en busca de Sasuke y Ren.


De pronto todo lo que podía hacer era observar el cielo y respirar...

"No solo bello, las estrellas son como los árboles en el bosque, vivos y respirando. Y ellos me están mirando. Lo que he hecho hasta ahora, lo que voy a hacer, lo saben todo. Nada pasa sus ojos vigilantes. Mientras estoy sentada bajo el brillante cielo nocturno, de nuevo me invade un miedo violento. Mi corazón late a mil por hora, y apenas puedo respirar. Todos estos millones de estrellas mirándome, y nunca les había dado más que un pensamiento pasajero. No solo las estrellas, ¿cuántas otras cosas no he notado en el mundo, cosas de las que no sé nada? De repente me siento impotente, completamente impotente. Y sé que nunca superaré esa horrible sensación."*


*Kafka en la Orilla" de Haruki Murakami

Angus and Julia Stone - The Devils Tears - watch?v=SjGhZHAtlBc&list=PL8GvOGnVFzL_K1j7vXTdmLylT6FK-2dYr&index=25 (Sasuke/Sakura)

Holocence - Bon Iver - watch?v=VqkSi1WdIdo&list=PL8GvOGnVFzL_K1j7vXTdmLylT6FK-2dYr&index=21 (En los comentarios se encuentra el significado de la canción - Sakura)

Tengo tres cosas que decir antes de despedirme:

-Lamento la tardanza, este capítulo lo tenía desde hace semanas pero algo faltaba y de tanto escribir lo tuve que dividir. Espero traerles el próximo pronto.

-Hice una lista en mi canal de youtube, con las canciones que he puesto en los capítulos, que encontraran en el siguiente link: playlist?list=PL8GvOGnVFzL-Vkiis0xReJGyfaBYkQn5X, además subiré las del siguiente capítulo pronto para que tengan una idea de lo que se viene. Esto también porque les quiero recomendar los canales maravillosos que contienen cada canción y que como yo se suscriban a ellos porque no solo traducen muy bien sino que tienen música increíble que compartir con todos.

-Intentaré subir unos pequeños bosquejos que he hecho de este fic mediante mi cuenta de tumblr → .com

Sin más que decir, gracias a los que siguen mi historia solo leyendo o dejando reviews.