Disclaimer: Naruto no me pertenece.

Shattered

Capítulo 12: Basura nostálgica.

"Porque la soledad le había seleccionado los recuerdos, y había incinerado los entorpecedores montones de basura nostálgica que la vida había acumulado en su corazón, y había purificado, magnificado y eternizado los otros, los más amargos".

Cien Años de Soledad, Gabriel García Márquez-.

-Sa...ku...ra. - Sasuke cayó de rodillas sin comprender lo que acababa de suceder. Todo había sido demasiado rápido.

-Ella… está…- El pelirrojo observaba sus manos sin creer lo que había hecho, él no fue capaz de controlar sus movimientos. Sakura lo había planeado desde un comienzo y él solo se lo había prometido para mantenerla tranquila; nunca pensó que realmente lo haría.

Los imbéciles fueron ellos por subestimarla.

Sasuke se abalanzó sobre él y lo arrinconó contra un árbol, amenazándolo con su espada sobre el cuello.

- ¿¡Qué diablos hiciste!?

Antes de poder entender sus palabras lo empujó con fuerza intentando sacárselo de encima.

-Sabes exactamente que no fui yo. Ella… ella…

Él lo sabía. Sabía que era capaz, conocía su fortaleza pero no lo quería asumir, los había usado a los dos para cada completar su plan. Se había equivocado, no quería que la salvaran, quería que la mataran. Los escombros a su alrededor y la capa gruesa de polvo, no fueron suficientes para detener al azabache de mover todo a su paso, buscando algún rastro de la pelirrosa.

-Ella creía que era la única forma. - Los fríos e inexpresivos ojos del azabache lo observaron fijamente. ¿De qué estaba hablando?- El Haru estaba tomando posesión de su cuerpo, no tenía alternativa. Ella estaba sufriendo, lo pude sentir y ahora...

-¿Ahora qué? - Detuvo su búsqueda solo por un momento, no quería oír las palabras que el pelirrojo diría.

-Ahora no siento nada.

Fue suficiente para que todo su mundo se viniera abajo en un parpadeo.

Las calles de Konoha estaban empapadas por la gruesa capa de lluvia que caía sobre ellas. Solo se podían distinguir las luces de algunos hogares y de escasos locales comerciales que pronto cerrarían.

Tres meses habían pasado frente a sus ojos, pero parecía que solo hubiera sido ayer cuando su mundo se desmoronó sin previo aviso. Ahí estaba presente el maldito e inevitable remordimiento, cazandolo con cada ciclo respiratorio que daba. Él no insistió en que se quedara a su lado. ¿Por qué cuando pensó que la había perdido para siempre con su partida, no se quedó todo en solo eso? En una tormenta que era temporal, que tendría fin, una pequeña herida que significara que en el momento menos esperado ella volvería con una sonrisa en su rostro. Nunca se imaginó que no la volvería a ver jamás.

Pero nada de eso tenía sentido ahora y su pecho se oprimía más ante las posibilidades infinitas que hubieran surgido si tan solo hubieran sido más precavidos y no hubieran subestimado al verdadero enemigo. El era el maldito jinchuriki del nueve colas, había conseguido vencer a Pain, juntos lograron ganar la cuarta guerra ninja sin embargo, no había visto la falla antes de todo lo que aconteció.

Así, con esos mismos cuestionamientos llevaba los tres meses acudiendo al árbol donde Sakura permaneció luego de la muerte de sus padres.

Las misiones en la aldea comenzaban a ser encomendadas con sutileza pero a él todo le parecía absurdo.

-Naruto-kun.- Cada vez que escuchaba esa voz parecía que aún existía una pizca de esperanza en su interior, que el lazo que ambos habían formado era lo único que se necesitaba para darle algún sentido a su vida. Estaba a su lado, y tímidamente tomó su mano para ponerlo de pie. - Estás helado.

A esas alturas ya le esperaba una hipotermia, pero la lluvia que caía ese día parecía intentar limpiar todo el daño que sentía en sus entrañas.

-Sasuke ha vuelto. - Mencionó suavemente Hinata. Una pequeña llama se encendió en su interior antes esas palabras pero rápidamente fue extinguida. - No del mejor humor.

-¿Eso significa?- Ella asintió.

-Vamos. No puedes seguir aquí, Naruto-kun.

Tironeó de él hasta que logró que se pusiera de pie y la siguiera. Su cuerpo pesaba más de lo usual, por lo que sus pasos eran torpes, sino fuera porque ella lo estaba guiando, hubiera terminado rápidamente en el suelo.

Llegaron al departamento de él y ella comenzó a quitarle la ropa para llevarlo a la bañera. Agradecía su tacto sobre él, lo reconfortaba en demasia.

-Sasuke… él… - Su voz perdió fuerza sin poder evitarlo.

-Solo entregó su informe al Hokage y desapareció de la vista de todos.

-Ya imagino dónde está.

Hinata ya había preparado la bañera con agua caliente para Naruto y lo dejó entrar al baño para que se quitara la ropa interior. Golpeó solo para saber si se encontraba bien pero él la hizo entrar. La mirada tímida y el sonrojo en sus mejillas, lo hizo sonreír débilmente. Ella nunca dejaría de sonrojarse por él.

El primero en hablar fue el rubio.

-¿También pudiste distinguirlo? Antes de que Sakura-chan… antes de eso, sentí un chakra diferente al suyo y al del Haru en ella. Mi modo sennin no me pudo haber fallado, fue solo un segundo pero fue suficiente para hacerme enojar.

-Lo vi, con mi byakugan. Pero era el chakra de…

-Sasuke. - La interrumpió. Ella pudo apreciar cierta molestia en su voz. - Sasuke la marcó, dejó una fuente de su chakra en ella. No creí que eso fuera posible si no sabes de sellos como mi clan. Supongo que él lo investigó. Era una gran marca.

-Quizá quería que tuviera un poco de chakra extra.

-La marcó como si fuera de su propiedad. - Y seguía existiendo algo malditamente mal en todo eso.

-Hay mucho que no sabemos de la relación que mantuvieron Sakura-san y Sasuke-san, fuera de la aldea. El chakra de él cambió, ya no era tan oscuro y vengativo. - Procesó sus palabras y se obligó a mantenerse tranquilo.

-Parece que ella finalmente lo había conseguido. - Mencionó Naruto con nostalgia. -Y tenía que pasar esto.

Hinata frotó una esponja con jabón en su espalda para relajarlo un poco.

-Algunas vidas son realmente injustas.

-Lo son.


Where is my love - SYML

La habitación seguía igual que hace tres meses. No era solo el frío que calaba sus huesos, ni la penumbra que hacía lucir todo más insano, podía sentir el peso de su propio cuerpo sobre el suelo, al estar sentado en un rincón.

Como si la gravedad se hiciera cada vez más imponente frente él.

Todos creían que él estaba demente, buscando por cada rincón del maldito continente y si no fuera por el cansancio en su cuerpo quizá en ese momento estaría destruyendo todo a su paso. No le importaban sus protestas, ni sus gritos, ni su miedo. Podía sobrellevarlo. Desde que terminó la guerra las miradas de temor y desprecio eran lo que más veía. Nada le importaba ya. Ni la poca comida que consumía, ni el sudor en su cuerpo, ni las heridas, ni las lágrimas que estaba derramando en ese momento.

La única vez que recordaba un sufrimiento similar fue luego de la muerte de Itachi. Dolía como el infierno. Ahora entendía que este era su destino desde el comienzo.

Le habían permitido quedarse en el departamento de ella, y ahí estaba desde hace tres meses. Los peores tres meses de su vida, a veces, prefería vagar por los bosques y no dormir, cuando la esencia de ella era demasiado potente para permitir que se quedará ahí dentro sin poder desear su compañía. La posibilidad de perderla pareció tan improbable y ahora se mantenía latente. El silencio permanente a su alrededor se lo recordaba todos los días.

Estaba en el infierno, el que se merecía por todo su egoísmo, su sed de venganza y todos los actos inhumanos que llegó a cometer. Era una maldita tormenta que estaba arrasando con todo a su paso.

Habías días y días. Un día estaba totalmente cabreado y rompía todo a su paso. Otro día solo podía quedarse en silencio. Habían otros donde entrenar era lo más sano, y el dolor en su cuerpo era deseable para mantenerlo distraído.

A veces no distinguía uno del otro, todo era tan surreal.

"¿Estaba bien? ¿A Sakura le gustaría verlo así de desecho?" No dormía, la desesperación lo mantenía despierto, y además existía la constante y abrumadora sensación de que algo peor estaba por venir. ¿Qué podía ser peor que esto?

Igual de latente estaba el cuestionarse el por qué ella habría decido lo que hizo.

"¿Por qué elegirías morir? ¿Huiste de todo esto? ¿Huiste de mi y mi maldito egoísmo?"

-¿Al menos sabías que todo lo que necesitaba era a ti? - Susurró a la soledad de la habitación.

Se odiaba a sí mismo por permitir que algo así sucediera, por subestimar a todos, y por sobretodo subestimarla a ella y el desbordante altruismo que siempre había mostrado.

Por supuesto que arriesgaría su vida por la de todos.

Y todo su interior ardía, como el puto infierno, y no dejaba de arder, se estaba ahogando.

No lo podía entender ni por un segundo.

"¿Era la muerte la forma más rápida de llevarse a un ser tan puro?"

Las últimas palabras que implantó en su cabeza, aparecían en su mente a cada minuto. "Busqué la felicidad en el mismo lugar que la perdí… y la encontré, entre tus brazos, Sasuke-kun". Por algún motivo cada vez que las recordaba parecía que ella permanecía a su lado.

Comenzar a cuestionarse el verdadero significado de la palabra felicidad, no había pasado por su cabeza antes. Y se sintió más que un estúpido, porque la única razón por la que esa palabra podría tomar algún sentido, ya no existía.

Sacudió su cabeza alejando las lágrimas que seguía derramando en silencio.

Sakura no volvería, y la necesidad de tenerla a su lado solo crecía con el paso del tiempo.


"Entreguen a Sakura Haruno o cada día habrá más muertes" Era un mensaje claro y preciso. No daba cabida a la duda y fue entregado con la intención de causar miedo, y el miedo viene acompañado de acciones estúpidas.

-Ellos controlaron sus mentes, los vi. ¿Cómo pude olvidar algo así?. Estaban alineados como un maldito ejército sin preveer que lo que les esperaba era la muerte. Al borde del precipicio. Solo pude salvar unos cuantos. -Ella apretaba sus puños que estaban cubiertos por guantes; la impunidad no era algo pasara por su mente. No podía parar de caminar de un lado a otro. - Yo...solo...

-No es algo que podamos cambiar. -Ren parecía más calmado que ella.

-Eran gente inocente, Ren. Mis padres, los civiles... Todos muertos por mi causa. Sin contar la cantidad de personas que ha matado para llegar a mi. - Conocía la respuesta a las preguntas que se estaban formulando en su cabeza.

-No puedes entregarte en bandeja de plata. - Adivinaba el curso de sus pensamientos y no permitiría que ella saliera lastimada.

-¿Qué sugieres? - Soltó con tosquedad.

-Sabes que será peor que la muerte. -Su mirada suplicante no conseguía apaciguar sus pensamientos. Estaba hablando de él no de ella.

-Viva o muerta, no dejaré que me quiten el Haru. - Era la única certeza en esos momentos.

-No vuelvas a repetir algo así. - Ren se acercó a ella intentando sostener una de sus manos pero no dejó que él la tocara.

-No tengo alternativa.

-Eso no es verdad.

-Ren, llevo días con un dolor en mi columna, está afectando mi médula. - El dolor en su cuerpo iba en aumento, sabía que era por el uso excesivo del Haru, no le quedaba mucho tiempo. -Es demasiado poderoso ya te lo había dicho.

-¿Cómo es qué...?

-Tsunade me enseñó bastantes cosas. No me lo quita pero lo hace soportable. -Contarle la cantidad de sellos que tuvo que utilizar para que su dolor se calmara un poco, no servía de mucho.

-Eres buena disimulando.

-Hay cosas más importantes que mostrar debilidad.

-Como el Uchiha. -El nombre de Sasuke siempre conseguía hacerla dudar. No podía negarle lo que él había deducido. El pesar en su rostro consiguió que se formara un nudo en su garganta.

-Solo no quiero que nadie más muera por mi culpa.

-Encontraremos una forma. -Ella soltó una risa de mofa.

-No la hay. Taro seguirá buscando víctimas, gente inocente para llegar a mi. Y no estoy dispuesta a dejar que eso suceda.

-¿Entonces qué planeas?

-Le daré una razón para odiarme hasta en el infierno.

-Sakura...

-No le tengo miedo a la muerte. - Lo interrumpió antes que algo que no quisiera saliera de sus labios.

-No. No harás algo así. - Esta vez no esperó su permiso y la sostuvo de los hombros, acercándose a ella y buscando su mirada.

-Lo mataré y luego lo seguiré al infierno. -Ella sostuvo su mirada, sin dejar de mostrarse desafiante y segura de sus palabras.

-Jamás permitiré que algo así suceda. - Cada vez se acercaba más a ella.

-No es tu decisión. -El ceño fruncido de Sakura solo conseguía que Ren la acorralara más, conocía su obstinación.

-El Uchiha tampoco te dejará, tu plan no se llevará a cabo.

-Él no lo sabrá. -Meter a Sasuke en su conversación era un golpe bajo, él quería sacarla de sus casillas.

-Argg. -Un sonido de enfado dejó sus labios y ella solo logró empujarlo unos centímetros, seguía demasiado cerca. Su agarre se afianzó aún más.

-Tú no dirás nada de esto. ¿Ren?

-Buscaremos una solución. - Sus manos golpearon la pared tras ella, momento que ella aprovechó para salir de esa prisión humana.

-Mientras tanto, mi plan seguirá en pie.

-No será necesario.

-Veremos. - Dijo sonriendo.

Taro tenía demasiado poder para que ella se diera el lujo de dejarlo con vida.

Él quería decirle que no era la solución a todo lo que estaba pasando, que mantendrían todo bajo control y que no soportaría perderla, pero no dijo ni una sola palabra, en cambio solo la observó alejarse, sin mirar atrás, no había ni una pizca de temor en su mirada.

La luz comenzaba a entrar por los pequeños espacios que dejaban libres las cortinas.

El dolor en su cabeza se hizo presente como todos los días. Al igual que la conversación que tuvo con Sakura el día de su muerte.

Luego de lo que había sucedido, no había sido capaz de seguir adelante. No volvió a la guarida, ni a Konoha. No existía nadie que lo quisiera ahí de todas formas.

Lo cierto era que no quería a nadie cerca de él, porque Kohona y sus habitantes le recordaban a ella, todo su alrededor le recordaba a ella.

Aislarse del mundo no pareció tan mala idea, cuando se empecinó en reconstruir la cabaña donde había vivido por meses la pelirrosa. La mala idea había sido que le permitía quedarse solo con sus pensamientos.

Cada semana presenciaba el chakra Uchiha en los alrededores. La primera vez que lo sintió, su corazón casi sale desbocado pensando que era la pelirrosa, debido a la marca del clan Uchiha que llevaba en su cuerpo. Pero su desilusión fue tal al darse cuenta que era el azabache, que decidió ignorarlo cada vez que lo sentía.

Desear nunca haberse alejado de Sakura, era lo que rogaba todos los días.

Debió quedarse junto a ella, cuando se dio cuenta que no podía vivir sin su existencia.

Loving you - Seafret


Su cuerpo se sentía tan cansado que le era difícil incluso abrir los ojos. Pestañeó un par de veces hasta que consiguió enfocar su vista. El dolor en su cabeza aumentó aún más al distinguir el brillo cegador de una luz en el techo. Sus extremidades estaban entumecidas, podía sentir ardor en diferentes partes de su cuerpo. Intentó moverse inútilmente, el dolor en un costado de su cuerpo la hizo gemir y se mantuvo en la misma posición de antes. Definitivamente había más de un hueso roto. Había alguien susurrando, o más de una persona.

¿Dónde estaba? ¿Por qué su cuerpo se rehusaba a cooperar?

-Está despertando. ¿Qué hacemos? - La voz del primer tipo era gruesa, podía distinguir el fastidio en sus palabras.

-Llevenla de regreso a su habitación. - La respuesta del siguiente no se hizo esperar.

-Pero aún no hemos conseguido la extracción.

-Si continuamos la mataremos. ¿Es eso lo que quieren? - La profesionalidad en su voz la hizo intuir que el estaba a cargo de lo que sea estaban haciendo.

-Bien.

Su vista seguía siendo borrosa, pronto sintió dos pares de manos ásperas tomarla con brusquedad y arrastrarla.

-No puedo creer que siga resistiendo. La han torturado por semanas y ella sigue aferrándose a la vida. - Reconoció la voz del que había hablado esta vez, sonaba sorprendido y creyó que había algo de preocupación en sus palabras, sin entender el por qué aún. Quizá eso explicaba la atención que le había dado en los últimos días.

-No importa mucho si pronto se desharán de ella. Solo es una maldita rata de laboratorio. - El primer tipo sólo sonaba más cabreado cada vez que hablaba.

-¿Y luego qué? ¿Se desharán de nosotros también?

-Hyunjin, espero que no vuelvas a repetir algo así, estas paredes tienen oídos. - El apretón en sus brazos aumentó haciendo que soltara un queja.

-Espera, yo la dejo aquí. - El chico de la voz suave lo detuvo de lo que sea estaba planeando hacer.

Pronto sintió como era elevada cuidadosamente y depositada en algo suave que su cuerpo agradeció con ansias. Logró enfocar algún punto y todo lo que veía era oscuridad. Intentó concentrar chakra en la palma de su mano pero antes de lograrlo una voz la interrumpió.

-Yo no haría eso si fuera tú.

Reconoció la voz de Hyunjin. Una pequeña llama iluminó la que ahora reconoció como una habitación.

-N-no. - Carraspeó intentando aclarar su voz que sonaba rasposa pero la sequedad en su garganta no ayudaba mucho, estaba disfónica. - No puedo moverme.

-Es mejor que no lo hagas.

-Aún no comprendo la lógica de todo esto. - Detuvo sus movimientos e intentó centrarse en el dolor punzante a un costado de su abdomen. - Soy tu prisionera pero pareciera que estás preocupado por mi.

-Digamos que no amo mi trabajo. - Se acercó a ella con un balde. Agarró un pedazo de tela que introdujo en el balde, escurrió agua por sus heridas.

-¿Debería sentirme afortunada por eso? - La ironía en su voz era evidente.

-Yo no fui quien te dejó así. - Lo observó apenas, intentando moler lo que parecían ser unas hojas de alguna hierba.

-¿Dónde estoy?

-Algún lugar en medio de la nada. - Siguió con su tarea.

-Seguirás sin decirmelo. - Era una afirmación. -¿Cuántos?

-¿Cuántos qué?

-¿Cuántos días llevo aquí?

-¿Días? Querrás decir semanas.

-¿De qué…?

-Lo siento, olvidé que tuviste un accidente.

-¿Accidente?

-Ellos dijeron que apenas habías logrado sobrevivir. Hace dos meses estás aquí. Estuviste en coma poco más de un mes antes de eso. Pensé que nunca me lo preguntarías.

-¿Dos meses? ¿Coma? - Su respiración se volvió irregular, el sudor comenzó a correr por su cuerpo. Le dolía la cabeza a horrores, y estaba mareada. ¿Por qué no podía recordar qué había sucedido?

-Te golpeaste la cabeza bien fuerte.

-¿Cómo?

-No sé los detalles. - Se acercó más a ella y le pidió permiso con la mirada para aplicar su ungüento en sus heridas. - Sólo sé que quieren tanto algo de ti, que sigues con vida.

-¿Sabes qué es? - Pegó un respingo en su lugar al sentir la fría capa de ungüento en su cuerpo, pese a que estaba acostumbrada a eso.

-Lo siento. - Frotó delicadamente esparciendola por sobre las zonas con peor aspecto. -No exactamente. - La observó con su apacible rostro y pudo notar que de un momento a otro se había vuelto pálido. Distinguió pequeños temblores en su cuerpo bajo sus manos. - ¿Tú lo sabes?

-T-tengo que salir de aquí. - Intentó incorporarse para ponerse de pie pero al solo llegar a sentarse su cuerpo reclamó ante el petrificante dolor. Él la sostuvo desde sus hombros.

-Eso es imposible. Tienen guardias en todas partes y en tu estado no conseguirás nada.

-¿Por qué no puedo usar mi chakra? - No conseguía ignorar la sensación, de algo ajeno a su chakra, en su torrente sanguíneo.

-Te inyectaron algo… No sé con exactitud el qué pero básicamente inhibe tus canales de chakra y solo conseguirás un gran dolor si lo intentas. - La soltó y aplicó un poco más en su muñeca derecha. Soltó un gemido ahogado.

-No mayor del que siento en estos momentos.

-Estoy seguro de que es mucho peor.

-Lo veremos. Unos cuantos huesos rotos no son nada para mi.

-¿Recuerdas tu nombre? - Abrió los ojos en demasía. Por supuesto que lo recordaba pero no era algo que quisiera compartir.

-Tanto como recuerdo el qué hago aquí.

-Eventualmente aparecerá, ya lo verás. - le sonrió cálidamente y ella solo atinó a desviar su mirada ante la estúpida reacción que amenazaba con mostrar su cuerpo.

-Eres demasiado agradable para ser parte de este séquito de imbéciles. - Dijo intentando que el rubor en su rostro se esfumara.

-Eres demasiado terca para estar a punto de morir.

-No es la primera vez. Ni siquiera le tengo miedo a la muerte. Supongo que seguir viva es mi maldito karma por eso.

-¿Por qué desearías morir?

No estaba segura si habían sido sus palabras o la forma tan acongojada con la que las había dicho pero la habían hecho cuestionarse el peso de sus palabras, pero no era la misma voz la que le repetía una y otra vez lo mismo en su cabeza.

-¿Estás bien?

No era posible que emanara tanta empatía para con ella. No creía merecerlo si estaba ahí por su culpa. Llevaba días atendiendola, y era la primera vez que ella le hablaba por más de 20 segundos. Pero ahí estaba su amable rostro lleno de preocupación por su estado.

..


PARDON ME.

Me he demorado muchoooooo en subir capítulos.

Espero que sea de su agrado, me di el tiempo de revisar sus reviews y quiero agradecerle a todos por seguir esta historia, si bien no les he respondido quiero que sepan que siempre pienso en ustedes y sus sugerencias.

Mi playlist de esta historia sigue en youtube, se llama Shattered Fanfic y está en mi cuenta Beyond dusk, más que todo es para que puedan entretenerse leyendo esto con buena música.

GRACIAAAAAS A TODOS y espero subir el siguiente capítulo pronto.

I'm ouuuuuut of heeeeereeeee.

P.D: Por si muchos se lo preguntan el nombre Hyunjin lo saque aludiendo a Hyunjin de Stray Kids, mi hermana ama Stray Kids y me gustaría que este personaje se pareciera a él.