Disclaimer: Naruto no me pertenece.


Shattered

Capítulo 13: Estás llamando mi nombre.

...

"Aceptamos el amor que creemos merecer".

- Las ventajas de ser invisible, Stephen Chbosky

...


El sabor del líquido sabroso y caliente pasando por su garganta era lo más reconfortante en ese momento. Era la primera vez en mucho tiempo que podía disfrutar de algo así.

-¿Por qué me estás ayudando? - Cuestionar sus motivos no era del todo necesario, había probado de todas las formas posibles ser de fiar, sin embargo en esos momentos por curiosidad propia, quería saberlo.

-No tengo una respuesta fácil para eso. - Le tendió un pedazo de fruta fresca para que comiera esta vez.

-Sin embargo, no dudaste en hacerlo cuando me trajeron aquí. - Hizo una pausa para masticar y tragar. - Y menos en darme atención médica cada vez que la necesité.

-Hago lo que puedo. -Ahora fue su turno de llevarse un trozo a la boca.

-Tú me conoces. - No fue una pregunta. - De antes de todo esto. Pero obviamente no puedo recordar de dónde. - Se tocó la sien frustrada.

-Me gustaría que lo recordaras pero no podemos hacer nada más que esperar. - No la sorprendió que confirmara sus sospechas, tenía la certeza que estaba en lo correcto desde un principio, pero la curiosidad era siempre más fuerte.

-¿Entonces tienes algún motivo altruista para todo esto? ¿O quieres algo a cambio? - No respondió.-Si realmente sabes quién soy te deberías mantener alejado de mi.

-No es una opción.- Respondió ahora inmediatamente.- Me prometí a mi mismo hacer una acción buena cada vez que pueda.

-Soy tu conejillo de indias entonces. - No pudo evitar sonreír ante la risa que él soltó.

-Al contrario. Eres la inspiración que necesitaba

Sus palabras la hacían sentir algo cálido, le echaba la culpa a la deliciosa sopa que ahora volvía a tomar. .

-Tienes razón en algo. No sé quién eres, ni siquiera sé tu nombre.

-Kira. Puedes llamarme Kira. - Salió de sus labios sin pensarlo.

-¿Sólo Kira?

-Sólo Kira.

-Bien.

-Sé que no me incumbe en estos momentos y no estoy en posición de pedirte explicaciones, pero ¿cómo es que te permiten cuidarme... así? - Pudo observarlo tragar grueso, la inocencia en su mirada de pronto lo hizo ver mucho más joven, como un niño. Se puso de pie y se paseó por la habitación. - ¿Qué sucede?

-N-no sé c-cómo decirlo. Ellos… E-ellos creen que tú y yo… - Al distinguir el leve rubor que adquiría su piel clara, lo entendió de inmediato.

-Oh.

Un golpe tosco en la puerta los sobresaltó y él le pidió silencio con su mano.

-¿Qué quieren? - Su voz sonó firme.

-Ya llevas demasiado tiempo ahí. La prisionera debe descansar para mañana. -Pudo distinguir la doble intención en sus palabras y de pronto tenía ganas de vomitar.

-Ya me voy. De todas formas eso lo decido yo. -Sus puños estaban apretados.

-Está bien.

Lo observó apoyar su cabeza en la puerta y quedarse ahí por unos segundos.

-¿Mañana? No creí que sucediera tan pronto.

-Solo harán unas pruebas.

-Te refieres a romperme más huesos. - Instintivamente se acurrucó en más en un rincón.

-Tienes un gran poder de sanación. - sus palabras no aliviaron en nada su aflicción.

-Todo tiene un costo. El proceso de regeneración de mis huesos no es el de antes, ahora cada fractura deja una cicatriz, y se están acumulando. Eso significa que a largo plazo ya no seré capaz de ponerme de pie.

-Eso no me lo esperaba.

-Es el precio que debo pagar por mantenerme viva. - No existía ningún rastro de temor en su voz.

-No vuelvas a insinuar algo así. Es aterrador.

-Eres tan sensible. - su pálida piel enrojeció nuevamente. - No deberías preocuparte tanto por mi.

-Solo no me gusta ver a los demás sufrir. - Desvió su mirada.

-Yo... Supongo que solo me acostumbré a decirlo.

Sus ojos mostraban comprensión, luego de unos minutos de silencio se marchó dejándola sola con sus pensamientos.


-No tuve la oportunidad de decirlo antes y no tenía cabeza para hacerlo entonces. De todas formas creo que deben leer esto.

Naruto, Ino, Sasuke, Kakashi, Sai y los demás que antiguamente componían a los once de la hoja, escucharon atentamente a las palabras de la Quinta Hokage.

-"Si están leyendo esto significa que ya cumplí con mi cometido.

Le he dado vueltas a muchos asuntos sin resolver en mi cabeza y no he podido encontrarles una respuesta certera. Creo que solo intentaré relatar el cómo decidí esto y el por qué. Y no, no estaba lo suficientemente deprimida como para querer atentar contra mi vida y no sopesar el daño que dejaría mi partida en la mayoría de ustedes. Y eso me lleva a admitir que Konoha es mi hogar, siempre lo fue y siempre lo será y en parte es gracias a todos ustedes."

El silencio permaneció en la habitación, todos comprendieron inmediatamente a quién pertenecía esa carta.

-"Mis últimos días en Konoha no fueron los mejores, sobrellevar la muerte de mis padres no fue un proceso fácil, ni lo sigue siendo. Perdí muchos recuerdos, buenos y malos, fáciles y complejos, y cuando volvieron me golpearon de tal forma que todo parecía un desastre en mi cabeza. La verdad es que siempre presentí que había algo que no estaba bien. No solo hablo de mi, sino que lo que conllevaba poseer un poder como este. El daño que podría causar... Lo vi. Gente inocente muriendo por mi causa, porque ellos querían algo que ni siquiera quería. Soy una medicin, me esforcé más de lo que muchos creen para llegar a dónde estoy y el salvar vidas es la razón por la que me convertí en un ninja.

Si se lo preguntan no encontré soledad en mi camino posterior a eso, todo lo contrario, encontré el afecto y comprensión, que me envolvió y me hizo querer seguir adelante, si les dijera cómo no me lo creerían, porque también aprendí de eso. Mucho.

Su amistad es una de las razones por la que aprendí a no juzgar a los demás, nunca encontraré la forma de agradecerles todo lo que me brindaron, cada uno a su manera.

Un lo siento nunca será suficiente para que logren perdonarme por lo que hice.

Tsunade-shisou, mentí. Cada palabra que dije luego de lo que pasó con mis padres fue más falsa que la otra. Eres mi maestra, mi amiga, mi compañera... mi madre, nunca podré agradecerte lo suficiente por creer en mí y explotar el potencial que nadie creyó ver. Y no tienes idea de cuanto me detesto en estos momentos por hacerte pasar por esto.

Beber no solucionará nada pero imagina que lo hacemos juntas. Quizá algún día lo haremos desde otro lado, o desde otra vida. Aunque espero que se más tarde que nunca".

-¿Eso es todo? - Practicamente gritó Naruto.

-No puede ser, ni siquiera mencionó a Naruto o a Sasuke. - Dijo Tenten intentando entender de qué iba todo eso.

-Es lo que es... - Se resignó Choji.

-No tiene sentido. - Mencionó esta vez Naruto.

-Ino deja de llorar. - Habló nuevamente Tenten. Sai fue tras la rubia.

-Hinata-chan, ¿estás bien? - Le preguntó Naruto a la peli azabache, al ver que también comenzaba a llorar. La mayoría comenzó a hablar entre ellos.

-¡¿Pueden callarse de una buena vez?!- Shikamaru fue el que habló esta vez. - Tsunade-sama, no creo que solo nos haya llamado para mostrarnos esto.

-Supones bien, Shikamaru. Esta es la primera carta que recibí de ella.

Todos se observaron mutuamente. Ino paró de llorar, al igual que Hinata, Naruto la soltó para acercarse a Tsunade. Sasuke que hasta ahora no había mostrado ninguna reacción, levantó ligeramente su cabeza con intriga.

-¿Primera carta? -Dijo el rubio, sin comprender lo que sucedía. La ansiedad comenzó a recorrer su cuerpo.

-Hace dos días llegó un cuervo con otra carta. Tenía tu chakra Sasuke. -Ahora todas las miradas fueron a parar en el aludido. Sasuke no mostró señales de saber algo al respecto, todo lo contrario, se alejó de la pared y comenzó a pensar las posibilidades de que eso fuera real.

-Es por esto que los reunimos aquí. - Dijo Kakashi ahora. - No era solo el chakra de Sasuke en esa carta. Encontramos… - No eran palabras fáciles de pronunciar, solo pudo hacer una pausa y sopesar nuevamente las posibilidades.

-Dilo de una vez, Kakashi. - Naruto se acercó a él con insistencia.

-Sangre. Estaba manchada con sangre de Sakura.

La reacción de la mayoría fue sorprenderse y horrorizarse, pero Sasuke y Naruto estaban en shock. Las palabras del peli gris calaron hondo en todos los presentes. No tenían sentido. El silencio se mantuvo en el lugar varios minutos hasta que el rubio explotó.

-¡¿Cómo puede ser eso posible?! ¡Ella está muerta! ¡No puedes hacer ese tipo de insinuaciones! ¿Tienes idea de lo mucho que hemos sufrido con esto? No puedes…

-Naruto. Es verdad, la hemos analizado 5 veces, y sigue siendo la sangre de ella. Era sangre fresca.

-¡¿Qué estás insinuando?! - No podía ser real. El rubio no podía calmar la ansiedad en su cuerpo.

-Hablé con Katsuyu, ella ha usado más de una vez el sello yin.

-Está viva. - Todos soltaron una exclamación ahogada- Necesitamos averiguar dónde y cómo.

Sasuke no creía lo que escuchaba, no era posible todo lo que estaba sucediendo. Sakura había sobrevivido a esa terrible explosión y una parte de él le dijo que era completamente cierto.

Y de un momento a otro, las emociones en su interior fueron demasiado confusas y ya no estaba ahí.


Los pasillos se le hacían cada vez más estrechos. Lo sabía por la cantidad de vueltas y maniobras que realizaban para trasladar su cuerpo indefenso a través de ellos. El frío del rocoso suelo la hacía estremecer de vez en cuando. La venda en sus ojos no la privaba lo suficiente de las sensaciones que le ofrecía ese lugar.

Cada segundo que pasaba se arrepentía más de no haber logrado su cometido. No era posible que estuviera odiandose a si misma por la decisión que había tomado. Sabía que podría suceder, pero hasta el momento no le había dado demasiadas vueltas.

La incertidumbre golpeó su interior al recordar, que para esa hora, ya debería haber llegado la carta que Hyunjin había enviado a Konoha. Le sorprendió que lo propusiera y se negó muchas veces a hacerlo, pero no había alternativa si quería salir de ese lugar. Su estómago rugió con nerviosismo ante lo que le esperaba fuera de todo esto. No pretendía darles lo que querían. Esta vez tenía que hacer las cosas bien y asegurarse de que todo rastro del maldito poder que llevaba consigo se esfumara. Supo que había llegado al poder observar su alrededor.

-La prisionera está aquí. - su cabeza se elevó levemente para observar a la persona frente a ella. Su cuerpo reaccionó antes de siquiera planearlo y retrocedió unos pasos, pero rápidamente la sostuvieron de ambos brazos y la elevaron para depositarla sobre una camilla.

-Veamos. - Pronto sintió las amarras en sus extremidades limitando sus movimientos. - Experimento número cincuenta. Estás cooperando hoy.

-¿Tengo alternativa? - El hombre de aspecto avejentado soltó un risa irónica y siguió anotando en su libreta.

-Esta vez lo haremos sin anestesia. Sujetenla bien. - El temor latente de hace días, se hizo presente. Intentó soltar las amarras en sus extremidades, pero no tenía la fuerza suficiente para hacerlo. Sus errores anteriores se basaban en que siempre la mantuvo dopada intentando ingresar a sus canales de chakra, pero esto solo conseguía adormecer su actividad neural, esa era la forma a través de la cual el Haru actuaba en su cuerpo. Tragó grueso, esta vez sería realmente como el infierno. - Muerde esto. - le acercó un pedazo de madera a los dientes y no tuvo más alternativa que acatar.

En su interior solo rogaba que Hyunjin no estuviera viendo eso. Eso solo complicaría las cosas. La intromisión de sustancias externas en el cuerpo producía un dolor insoportable pero lo más insoportable era sentir su cuerpo rompiéndose en pedazos. El Haru siempre se defendía incansablemente y en el proceso le rompía unos cuantos huesos, además del típico efecto secundario, de los cortes en su cuerpo.

Antes de poder procesar todo lo que estaba pasando, la tortura en su cuerpo comenzó.

El dolor era desconcertante. La hacía sentir como si la partieran por la mitad, como si una carretilla le pasara por encima una y otra vez. No podía moverse pero sentía que su cuerpo se retorcía y enloquecía. El dolor la noqueó por unos segundos que parecieron eternos.

Estaba consciente de que su cuerpo intentaba rechazar todo el suplicio, y que la noqueaba una y otra vez, evitandole segundos o incluso minutos enteros de agonía, volviendo cada vez más difícil mantenerse en la realidad.

Y cuando parecía que nunca acabaría, de pronto ya no existía esa oscuridad que la mantenía en un tira y afloja, sino que todo lo que su cuerpo gritaba era que se detuviera. Había perdido hasta la capacidad de respirar.

Podía sentir su cuerpo haciéndose pedazos, desgarrándose, quebrándose, agonizando.

Ahora pudo escuchar una voz, cuando regresó dolor mediante una dolorosa punzada que le atravesó el estómago. Algo definitivamente iba mal.

Y ahí fue cuando la debilidad en su cuerpo la aterró. Hizo ademán de mover sus brazos pero le pesaban de una forma indescriptible. Luego ya no podía percibirlos en absoluto.

Su vista se nubló como si la hubieran tapado con una gruesa manta, y de la misma forma percibió el peso aplastante sobre todo su cuerpo.

Sería tan fácil dejarse llevar por el cansancio y todos pensamientos que se arremolinaban en su cabeza. Nuevamente, una voz se hizo presente, gritaba, sin ella estaba segura que no hubiera sido capaz de luchar por mucho más tiempo.

Y todo lo que pudo pensar fue que nunca había sido lo bastante fuerte. Siempre fue tan débil. Había sentido tanto dolor antes, podía recordar vagamente, su lucha constante contra el poder en su interior. Y eso fue todo lo que siempre pudo hacer: Soportarlo.

Hasta ahora lo había conseguido, y pretendía seguir haciéndolo, al menos hasta que llegara la ayuda.

Y sin embargo, sólo una pequeña cosa, insustancial, había sido diferente.

-¡! - Los oídos le zumbaban. -¡K! ¡Kir! - Esa voz nuevamente. - ¡Ki! ¡Kira!

Sus párpados perdieron un poco de pesadez y de pronto pudo abrirlos. Una luz cegadora apareció en su campo visual, provocando que pestañeara varias veces.

-¡Kira! ¿Puedes oírme? ¿Kira? - Una pesadez nauseabunda se instaló en su estómago e instintivamente giró hacia un lado de la camilla. Sosteniéndose de lo primero que encontró.

Al sentir unos golpecitos y luego una pequeña fricción en su columna, el contenido que había expulsado seguía saliendo de su interior.

Luego de unos minutos, se detuvo, pero su cuerpo seguía temblando, estaba llorando. Pudo distinguir el baño de sangre que había a su alrededor. Su cuerpo ya no dolía infernalmente.

Fue entonces que notó que su soporte todo ese tiempo fue el dulce chico que la observaba con la preocupación plantada en su juvenil rostro. Había presionado tanto sus uñas en su carne que le había dejado pequeñas marcas en su antebrazo, que sabía le debían doler bastante.

Lo soltó inmediatamente y se maldijo por su falta de control. Un mareo la llevó nuevamente a tenderse en la camilla. Carraspeó antes de hablar.

-T-tú brazo. - Mantuvo sus ojos cerrados ahora que el mareo había pasado. Y se los limpió con el dorso de sus manos.

-Estoy bien. - Su voz sonó firme esta vez, estaba dejando en claro que no cuestionara su actuar. Se acercó a ella nuevamente. - Necesito que te muevas, Sakura.

-¿De qué…? - La confusión la golpeó y todos sus pensamientos volvieron a sofocarla. Podía sentir su frecuencia cardíaca en aumento. - ¿Qué dijiste?

-Aquí lo dice. Haruno Sakura. Jonin de la hoja, ninja médico. Miembro de los actuales "Tres Sannin" de la hoja. Nacida el..

-Detente. Deja eso.

-Entiendo que no me hayas dicho tu verdadero nombre. - Dijo mientras dejaba el expediente a un lado. - Si estuviera en tu situación tampoco confiaría en mí.

-No es eso…- se sentó y se masajeó la sien levemente. Tenía más cosas que preguntarle antes de llegar a ese tema. - Hyunjin, ¿qué sucedió?

-¿Te refieres al Doc y a los otros imbéciles? - Asintió en respuesta. Y lo vio rascarse la nuca antes de contestar.- Parece que los noqueaste.

-¿Qué?

-Observa a tu alrededor. - Y distinguió no muy lejos las figuras de los aludidos inertes a su alrededor.

-Entonces las cadenas...

-Como que explotaron.

-Definitivamente lo hicieron. - Entonces lo notó, el chakra ajeno que llevaba en su interior, el que le había hecho compañía desde que "despertó", ahora era una pequeña flama

-Ya entendí porque no puedo bromear contigo. Me molerás a golpes si lo hago. - Las palabras del azabache le sonaron absurdas ante su nuevo descubrimiento.

-¿Es en serio?

-Ellos fallaron nuevamente, pero esta vez, lo hicieron en grande. - La perturbación en su rostro fue evidente. - Casi lo lograste, casi rompes la barrera. - Él solo observó su cuerpo de pies a cabeza, pero logró que ella tragara grueso. Pocas veces había visto esa mirada dirigida a ella y la turbó completamente. Al notarlo, el peliazabache desvío su rostro y retrocedió unos pasos.

Eso explicaba que el chakra se esfumara, el Haru había hecho de las suyas nuevamente.

Su ropa estaba peor que antes, únicamente se podía distinguir su ropa interior. Todo lo demás estaba hecho añicos. Lo sorprendente era que su cuerpo estaba ileso, solo veía marcas y hematomas que tenía antes. El rubor subió a su mejillas pero intentó mantener la calma como la profesional que era.

-Hyunjin, ¿puedes…? - y antes de que terminara de hablar él ya le había acercado su camiseta. Y había volteado.

Sonrió sin poder evitarlo, era un chico tan inocente. Sin embargo, la figura frente a ella no pertenecía a la un niño, podía perfectamente ver los músculos dorsales tensandose en armonía. Y sus ojos recorrieron cada lugar que estuvo a su vista.

Se puso la camiseta y comenzó a bajarse de la camilla, antes de lograr poner un pie en el suelo, estaba en los brazos de Hyunjin otra vez.

-¿Qué haces? - dijo mientras la sostenía firmemente.

-¿Levantarme? - Estaba tan malditamente cerca, casi podía sentir el calor emanando de su desnudo torso.

-En tu estado no te dejaré caminar. - Rodó los ojos en respuesta.

-Estoy bien. - Antes de poder reaccionar ya había sido elevada como si no pesara nada.

-Esta es la única forma que te permitiré andar.

-En tus brazos. ¿Enserio?

-Ellos despertaran en cualquier momento.

-¿Y no crees que se den cuenta que me fui?

-No es eso, mujer torpe. - Tocó la punta de su nariz con su índice. Un toque suave y demasiado rápido pero suficiente para desvanecer su molestia al llamarla "mujer torpe". - Les diré que tu poder explotó y que te encerré antes de que hicieras algo más.

Se mantuvo en silencio, analizando las posibilidades. Todos confiaban enormemente en Hyunjin, era impresionante, pero temía que sospecharan algo y solo arruinara las cosas para él.

Quizá debía pedirle que se mantuviera alejado de ella por un tiempo.

Llegaron a la habitación y ella se bajó de sus brazos. Se acomodó en la cama y vio a Hyujin sentarse en el borde de ésta, como siempre lo hacía.

No sabía cómo comenzar la charla. Ella había pedido con todas su fuerzas que él no estuviera presente cuando todo pasara.

-Oí tus gritos, desde el otro lado del edificio. Me había prometido a mi mismo no venir. No quería ser testigo de algo así, pero no pude simplemente quedarme ahí o alejarme de ti. Yo…

-Hyunjin…

-¡Dios! Nunca creí que podía sentirse tan mal el dolor ajeno, pero lo hace, duele tanto, maldita sea. - Su alma se aligeró un poco luego de verlo así por su causa. - ¿Por qué dejas que te hagan eso? Que te torturen de esa forma.

-Hyunjinie… -

-Nunca me habías llamado así. - Parpadeo un par de veces.

-Lo siento, no creí que te molestara.

-No lo hace.

-Lo siento. No quería que vieras eso.

-Deja de decir que lo sientes, Ki...Sakura. Estoy intentando mantenerte a salvo y tu no...

-No debes hacerlo. No debes preocuparte por mi. - Y era la verdad. Hacía demasiado por ella.

-Somos amigos.

-Y no es bueno para ti.

-Ya te dije que yo decido eso.

-La verdad es que no necesito que me cuides. Puedo hacerlo yo misma.

-No pongas muros entre nosotros.

No estaba segura de qué lo había gatillado, quizá el ambiente en el que estaban, o el calor en su cuerpo, podrían haber sido las palabras del peli azabache, pero de lo que sí estaba segura era de que su mente gritaba que la dejaran sola. Que debía estar sola.

-Vete. - Su rostro mostró confusión inmediatamente.

-¿Ah? ¿Qué sucede?

-Vete, por favor. -¿Por qué de pronto se sentía tan vacía? ¿Por qué deseaba a otra persona en su lugar? Su pérdida de memoria solo empeoraba todo.

-No. No me iré. - Pese a lo firme que sonaron sus palabras pudo distinguir el toque dulce tras ellas. - Me quedaré. Lo quieras o no.

Sus ojos demostraron su sorpresa, ¿qué había hecho bien para merecer a ese chico? Al comienzo todo lo que hizo fue apartarlo y lanzarle palabras hirientes.

-Hyunjin…

-No lo haré. Estamos en esto juntos. - Imágenes borrosas se proyectaron en su mente. Dos personas importantes, que anhelaba ver por última vez. Para llegar a ellos necesitaba aliados.

-No cederás, cierto.

-Ni un poco.

-Puedes descansar mientras duermo.

-B-bien. - El rubor en sus pómulos no pasó desapercibido por ella. Y le dedicó una sonrisa muy grande. - Duérmete ya.

-Eso intento, no seas tan tozudo.

-Tú no seas tan torpe.

-Hyunjin, te botaré de mi cama.

-¿Llamas a esto cama?

-Es mejor que dormir en el suelo.


No entendía lo que pasaba consigo mismo. Había anhelado ese día incontables veces. Tener algún rastro de que ella aún estuviera viva.

Sin embargo, ahí estaba, con una terrible inquietud que no quería dejar de atormentarlo y que opacaba toda felicidad que podría surgir.

Todo lo que conseguía era observar sus manos y preguntarse qué estaba haciendo, se estaba dejando llevar por pensamientos negativos ahora que estaba tan cerca de encontrarla. Su mente estaba jugandole una mala pasada, porque parecía que al pestañar todo lo que veía en ellas era la sangre de todas sus víctimas. Tenía tantas cicatrices en sus manos de gente que había lastimado, y ahora que parecía nuevamente abrirse un camino frente a él, se cuestionaba su propia sanidad, Sakura no merecía alguien como él.

Sus inseguridades estaban saliendo a flote otra vez, porque por más que lo negara, era su culpa que Sakura casi muriera, era su culpa que decidiera morir. Él había sido el ingenuo. Nunca fue suficiente fuerte para estas cosas ni ella lo necesitaba tanto como para hacer algo al respecto. ¿Era una decisión acertada volver a su vida solo para complicarle las cosas? Primero ayudaría a traerla de vuelta Konoha y luego decidiría su rumbo. Quizá dejarla ir era una decisión sabia para enmendar todo el daño que le hizo y asegurarse de no hacerlo más.

-Sasuke. - La voz del rubio interrumpió sus pensamientos pero no mostró indicio de querer reaccionar. Lo observó en un rincón de la habitación que una vez fue de su mejor amiga.- Teme...

-Vete. - Dijo con su fría e inflexible voz.

-Pensé que te alegraría saber la noticia. - El azabache soltó una risa irónica.

-¿Tú estás contento? - Lo observó con su único ojo visible.

-Bueno sí y no. Pensé que la habíamos perdido para siempre, y ahora…

-¿Ahora?

-No soy tan estúpido como parezco, teme. Todo apunta a que la han torturado por semanas, ni siquiera sé si logremos encontrarla a tiempo. - ahí estaba lo que se negaba a pensar, lo que no quería que siquiera cruzara su mente.

-Ella es fuerte, soportará todo. No deberías ni siquiera dudarlo.

-No lo entiendes. Tú eres el listo y yo lo descubrí antes que tú. - Su mirada mostró confusión. - Sé que es lo suficientemente fuerte, la pregunta es si ella quiere serlo. Ella decidió morir. Prácticamente se suicidó para quitarse tanto poder. ¿Qué nos asegura que quiere mantenerse viva por más tiempo? Ni siquiera sabemos si tiene el Haru en su cuerpo aún.

-Lo tiene.

-¿Cómo sabes eso?

-Puse de mi chakra en ella. - Sí, sus razones eran egoístas. - La razón por la que seguía buscándola era porque…

-Sabías que estaba viva.

-No. Pero que el Haru estaba vivo sí, esperaba que en ella aún. El Haru se ata a chakra y antes de morir lo único que le quedaba en su sistema era el mío. Así que solo tenía la certeza de que el Haru estaba intacto.

-¿Qué es lo que te molesta tanto?

-No merezco estar a su lado. Y me siento un imbécil por creer que pude hacerlo en algún momento.

-Tú no decides eso. Sakura-chan está esperandonos.

-¿En serio? ¿Dónde estuviste todos estos meses? Mientras me podría en su apartamento y luego la buscaba incansablemente por todos lados.

-Bien. Estaba enojado contigo. Con justa razón, la marcaste como si fuera de tu propiedad.

-Sabes que no fue ese el motivo por el que lo hice.

-Aún así…

- ¿Y qué se supone que debía hacer? Necesitaba saber que estaba bien, que todo lo que hice no la trastornó lo suficiente para odiarme.

-No tienes derecho a utilizarla de esa forma.

-No pareció importarte en todo este tiempo.

-No tienes idea cómo me he sentido.

-No necesito saberlo. La Hyuga te ha mantenido lo suficientemente ocupado para que te olvides de Sakura. Ni siquiera la buscaste.

-¡No puedes decir algo así! - Ahora lo sostenía de las solapas contra la pared. - ¡Sakura-chan, fue mi primer amor! Nunca la olvidaré y lo sabes.

-Hmp.

-Tu no estuviste ahí, Sasuke. No sabes el infierno que tuvimos que atravesar.

"Tú no estuviste ahí todo este tiempo… no sabes por todo lo que hemos pasado con Naruto".

Las palabras que Sakura le había dicho alguna vez, resonaron en su mente.

-Esa es la razón por la que no puedo estar conforme, y sin embargo nunca antes me había sentido así por alguien que no fuera de mi familia. En un momento estaba en todas partes y luego no quedaba nada de ella. Sentí un vacío infinito en mi. No creí que fuera posible. - Se miraba las manos como si no se reconociera.

-Teme. Te enamoraste de Sakura-chan.

-Ojalá fuera tan sencillo como eso.

La verdad era que todo lo que podía ver al cerrar sus ojos era el cuerpo destrozado de Sakura, y no podía evitar cuestionarse si algo tenía sentido. Si haberla seguido tenía sentido, si su viaje de redención debió haber sido solo. De alguna forma su olor seguía en él o quizá sólo no quería olvidarlo.

-Kakashi y Tsunade-obbachan están planeando su rescate. Saldremos a las cinco de la mañana. Tú dirigirás el escuadrón. - La sorpresa en su rostro fue evidente. - Tu chakra sigue en ella.

Pero aún así la pequeña flama se hacía cada vez más pequeña, ahora era casi imperceptible.

¿Estaba listo para dejarla ir?


El camino se hacía cada vez más largo. Podía sentir sus piernas fatigadas, pidiendo que se detuviera. Pero no conseguía detenerse, solo podía caminar y caminar.

Estaba buscandolo, su cuerpo anhelaba su cercanía, pero sabía que no lo conseguiría.

Era demasiado tarde.

-¿Dónde estás? ¿Por qué no me dejas llegar a ti?

Un sonido peculiar llegó a sus oídos, lo recordaba, y volteó con una sonrisa plasmada en su rostro. Lo había encontrado.

Intentó dar un paso hacia él pero sus piernas no soportaron un segundo más y casi da a parar al suelo, sino fuera porque él la sostuvo entre sus brazos.

-Todo acabará pronto. - Sus ojos color ónix eran diferentes a cómo los recordaba, carecían de vitalidad. Se quedó observandolos un instante más y entonces volvió a sentirlo, el sonido de un trinar de pájaros, esta vez atravesando su cuerpo e infundando un dolor inimaginable. Pronto sangre brotó de sus labios y podía sentir la inconsciencia queriendo llevársela. - Te dije que estoy solo, no necesito molestias como tú.

Un empuje en su cuerpo, proferido por él, la lanzó contra el suelo y todo se volvió oscuro.

-¡Aaaaaaaaarg! - Su cuerpo podía sentir el dolor en su pecho aún latente. Lágrimas caían desenfrenadas por su rostro y todo lo que podía hacer era seguir sollozando.

-¿Sakura? - La voz de Hyunjin irrumpió en la habitación, recordó que estaba durmiendo en el suelo. -¿Qué pasa? ¿Estás bien?

Se acercó a ella y tocó su frente. -Dios, estás ardiendo.

Distinguió el leve temblor en su cuerpo, mientras ella se abrazaba las rodillas.

-Sakura déjame ver tus heridas. - Entre sollozos cada vez más inaudibles, le permitió registrar su cuerpo. - No es posible. No lo entiendo.

Sabía lo que Hyunjin estaba viendo, podía sentir el dolor en su cuerpo atravesandola sin pudor.

Su piel pálida estaba marcada por hematomas y heridas abiertas, hasta su patrón respiratorio estaba afectado, probablemente había una costilla rota. Palpó algunas zonas buscando más daños y le llamó la atención algo nuevo en su hombro derecho.

-¿Cuándo te hiciste eso? - Ella que ya había logrado calmar sus sollozos, se limpió un poco el rostro con el dorso de su mano izquierda y observó lo que se refería Hyujin.

Justo a debajo de su clavícula existía un corte del cuál brotaba un poco de sangre. Parecía hecho con algún material filoso y extenso. Rápidamente se retiró la cremallera sin importarle la presencia de Hyunjin y quedó en ropa interior. El corte atravesaba su hombro hasta la parte dorsal.

-Una espada. - La incredulidad en el rostro de la pelirrosa solo duró unos segundos antes de comprender lo que estaba sucediendo. - Sakura. ¿Qué está sucediendo?

Vio en sus ojos la verdad y no era nada bueno. Su oído izquierdo comenzó a sangrar.

-Excedí el uso del Haru. - Hyunjin aguardaba por una respuesta que no quería oír. - está envenen...cof cof

No pudo seguir porque comenzó a toser descontroladamente. El agujero en su hombro había sido hecho hace mucho tiempo, y ella se encargó de curarlo con el Haru. Cuando se detuvo observó el dorso de su mano y más sangre había en ella.

-No queda mucho tiempo, cof, cof. Debes destruirlo.

-No te voy a matar. - Lo tomó de su camiseta y lo acercó a ella.

-No hay nada que puedas hacer al respecto, ya viví más de lo planeado.

-Solo porque tú lo quisiste así. - Iba a enloquecer si él no hacía lo que le pedía.

-Hyunjin… moriré de todas formas, tú puedes evitar que alguien más salga herido.

-¿Cuál es su nombre?

-¿De qué… hablas?

-La persona que me ayudara a salvarte la vida. - No tenía sentido siquiera sopesar la posibilidad, no le tenía miedo a la muerte. De todas formas las siguientes palabras dejaron su boca como si siempre hubiera sabido la respuesta, pero eso no quitaba la pesadumbre en su interior al decirlas.

-Uchiha...Uchiha Sasuke.

El peso de su cuerpo aumentó, sentía que estaba hirviendo, pronto la inconsciencia se hizo presente y, se dejó llevar por ella. No existió nada más que la oscuridad.

"Estás condenada"


-Love song requiem de Trading Yesterday (Sasuke)

-Down de Jason Walker (Sakura/Sasuke)