Disclaimer: Naruto no me pertenece.

Shattered

Capítulo 14: La oscuridad.

"Te miro y veo todas las formas en las que un alma puede magullarse,

y deseo hundir mis manos en tu carne e iluminar linternas a lo largo de tu columna

para que sepas que no hay nada más que luz cuando te veo".

.- Shinji Moon.

*Closer —Kings of leon.

—¡Equipo 7, equipo Asuma, y Hyuga Hinata partirán inmediatamente, su prioridad es rescatar a Haruna Sakura con vida, y acabar con quien quiera impedirlo! — informó Kakashi.

Todos asintieron en respuesta.

Habían cumplido un día y medio de viaje, llevaban horas sin descanso, y aún nadie mostraba señales de querer detenerse. Fue casi un pacto silencioso el seguir hasta que sus piernas no dieran más.

Teme. — ni siquiera Naruto, que era tan parlanchín usualmente, había mencionado una palabra hasta ahora. — Si seguimos así llegaremos dentro de unas horas, debes mantener la cabeza fría.

—Hmp.

—Recuerda que esto depende de ella también, es su decisión.

—No se escapará de mi dos veces. No me importa si no quiere estar conmigo, pero ella vivirá y volverá a Konoha, donde podamos protegerla.

—¿Y qué sucede si…?

—¿Realmente estás dispuesto a dejarla morir otra vez? — sus palabras perturbaron en más de un sentido al rubio.

Había tenido tantos días de agonía deseando que la pelirrosa volviera, que todo fuera un espectáculo muy bien montado y que ella reapareciera frente a él. Incluso su relación con Hinata había sufrido unos percances por su negación ante la supuesta muerte de su amiga. Miró de reojo a su novia, podía ver la tristeza reflejada en sus ojos, aunque mostraba una sonrisa en su rostro, sabía las inseguridades que la partida de Sakura había acarreado. Si tan solo pudiera decirle cuánto la amaba y que deseaba continuar con ella, que a Sakura también la amaba pero su lazo se había construido a base de la fraternidad, que eran como hermanos. Pero no podía mencionar esas palabras, porque temía que ver a la ojijade removiera algo en su interior que no estaba preparado para dejar atrás aún. Aunque estaba la posibilidad de que fuera todo lo contrario.

Su amigo mostraba su mirada decidida, no había ni una pizca de duda en ella. Entonces supo que Sakura viviría, porque ahora estaban los dos en esto, y juntos protegerían a su pequeña familia llamada equipo siete.

Sus pasos siguieron siendo firmes, podía ver el atardecer frente a sus ojos. Esta vez no dejaría cabos sin atar, ni se distraería tan fácil.

Naruto lo observaba con una sonrisa de oreja a oreja, había deseado por tanto tiempo que Sasuke correspondiera los sentimientos de la pelirrosa, pero había parecido algo imposible hasta ese momento, porque aunque él no lo confesara, sabía que estaba perdidamente enamorado de ella.

Sasuke se detuvo abruptamente, haciendo que los presentes lo pasarán de largo, solo Naruto notó su rostro acongojado.

—¿Qué sucede?

—El Haru.

—¿Teme? —Naruto temió lo peor en esos momentos.

—Mi chakra se esfumó. — soltó sin más.

—¿Qué? ¿Es eso posible? —cuestionó la Yamanaka, no sonaba a buenas noticias.

—El Haru es el único que puede eliminarlo, pero eso significa… —hizo una pausa. —Debemos apresurarnos. — Se puso de pie y siguió liderando el grupo.

—Naruto, ¿qué sucede? — Ino lucía preocupada, algo andaba mal.

—Creo que el Haru se está descontrolado.

—Sasuke, necesitas decirnos qué está pasando en este momento. —Shikamaru había exigido ante la incertidumbre que se estaba formando en su cabeza.

—Puse mi chakra en Sakura por una razón en específico. Ella temía que la consumiera y perder el control de sus acciones. Mi chakra era lo único que lo mantenía estable, ella no lo sabía, pero tuve que hacerlo, casi la mata una vez.

—Espera, ¿de qué estás hablando? — el rubio podía sentir cómo su estómago se retorcía en impaciencia.

—El Haru intentó liberarse luego de utilizarlo y su cuerpo no lo resistió, como un maleficio comenzó a producir cortes en su cuerpo, se desangró frente a mis ojos, solo Ren Haruno pudo hacerlo retroceder. Mi chakra sustituía ese efecto secundario, pero...

—¿Por qué no le dijiste todo esto? — su mirada impasible enfocó a Naruto frente a él

—Ella no quería protección, menos iba a aceptar algo así. Tú lo dijiste, la marqué como si fuera mía, como si ella no fuera capaz de defenderse por sí misma, sabes lo que piensa Sakura al respecto. Y por mi chakra el sufrimiento en su cuerpo era aún mayor. El Haru se defendería hasta eliminarlo y la única forma es… Matando a su contenedor.

—El Haru podría tomar posesión de su cuerpo y herirse a sí misma. Ella lo mencionó una vez. — razonó Ino asombrada.

—¿Qué cosa? —cuestionó Shikamaru.

—Controlaba sus acciones. Rompió un espejo sin siquiera notarlo. Era como si estuviera en un trance.

—Debemos ser cuidadosos. — interrumpió el Uchiha. — Ese poder es oscuridad, y juega con las mentes de los demás, casi pierdo el control una vez. —recordó su enfrentamiento en la cabaña.

—Necesitamos encontrar a Ren, ahora. —Naruto lucía ansioso.

—Sé dónde está. — todos estuvieron de acuerdo y apresuraron el paso.


—¡Sakura! — su cuerpo cayó desplomado sobre el rigido colchón. Su respiración estaba entrecortada y las heridas en su cuerpo iban en aumento, manchando su ropa. El panorama no era bueno, había sangre por todos lados y él no estaba pensando profesionalmente, sus habilidades médicas no eran suficientes.

La sostuvo entre sus brazos y corrió con ella buscando al Doc. Su pecho se oprimía con cada paso que daba, y la adrenalina se estaba haciendo evidente. Debía planear su salida con Sakura de ese lugar ahora.

—¿Qué sucedió? — preguntó el anciano alarmado, junto a su ayudante.

—Esa cosa que tanto quieres la está envenenando por dentro. — sus ojos demostraban la cólera que sentía.

Rápidamente la llevaron al pabellón sin preguntar más sobre ello y comenzaron a analizar todo lo que estaba pasando en su interior.

—Tiene falla multisistemica. — la incredulidad en su rostro se veía acompañada de terror.

—¡Debemos hacer algo! —Hyunjin no podía creer lo que escuchaba. — ¡Ustedes casi vaciaron la sangre en su cuerpo, le quitaron chakra y extrajeron células madre, hicieron los experimentos que quisieron! ¡No puedo creer que no tengan idea de qué hacer!

—No tengo el conocimiento necesario para esto. —respondieron cohibidos ante la fiereza de sus palabras.

—¡Solo mantenla con vida! ¡Es una orden! — lo amenazó con su katana en el cuello.

—¡No puedo! Está rechazando todos los medicamentos, es como si el Haru quisiera que ella muriera. — vaciló.

–¡Por supuesto que es así!, quiere tomar control de su cuerpo, necesita debilitarla para eso y ustedes han sido lo suficientemente estúpidos para darle lo que quiere. — bufó.

—Yo solo sigo órdenes.

—¡Entonces has algo! Tú misión se irá al carajo si la dejas morir. —nuevamente el terror recorrió sus facciones y tragó grueso.

—¡Lo sé! Bien, esto nos dará algo de tiempo. — rápidamente sus manos concentraron un poco de chakra y liberaron una descarga al llegar a su estómago, lo retorcieron hasta que su piel no cedió más y comenzó a formar una sello en él. El dolor debía ser insoportable porque incluso en la inconsciencia la pelirrosa comenzó a convulsionar.

Luego de una hora, en la que el azabache se mantuvo observando todo, parecía finalmente haber conseguido algo.

—Hice todo lo que pude. —el sudor perlaba su frente.

—¿Qué pasará? — su frecuencia cardíaca seguía aumentada, pero la sangre dejó de brotar de su cuerpo, y solo se podía apreciar el charco que formó bajo la camilla.

—No lo sé, pero su sistema está muy deteriorado. Tiene cuatro costillas rotas, un pulmón perforado con hemotórax, quemaduras de tercer grado en lado izquierdo, su oído izquierdo sin audición, pero la inflamación aún no llega a su cerebro. Todo lo que conseguí fue detenerla por unos minutos y ponerla en coma inducido.

—¿Qué? — el pesar en su pecho seguía latente.

—¿Por qué te preocupas tanto por la prisionera?

—Yo… — ¿cómo responder lo que había evitado a toda costa mencionar?

—No me digas que te enamoraste de ella.

—No es de tu incumbencia. —no lo negaría, pero no era una idea que no hubiera cruzado su mente. Simplemente era imposible mirarla y no sentirse tocado por su entereza.

—De todas formas ella tiene que morir. Si no es ahora, será en unos días y tú eres uno de los mejores soldados que tenemos. No nos daremos el lujo de perderte.

—Solo mantenla con vida hasta que descubramos qué hacer.

—Debemos quitarle el Haru, luego ya no será nuestro asunto.

Hyujin se dejó caer en el frío suelo, mientras sus pensamientos se trasladaban a ese día, el que le permitió tener una segunda oportunidad en este mundo.

La luz que entraba por la habitación, le dificultó el abrir completamente los ojos, teniendo que acostumbrarlos a ella. Su cuerpo parecía no responder, solo el dolor atravesando cada fibra de él, le recordó su existencia y lo sucedido. Lo habían envenedado, y sus últimos pensamientos fueron vacíos, no esperaba volver a ver la luz del día nuevamente. Y ahora pudo notar que yacía en la camilla del que reconoció como el hospital de la aldea.

¿Cómo era posible que estuviera vivo? ¿Quién había creído que merecía seguir en este mundo? ¿Por qué?

—Hyunjin-san. — la voz suave de una persona a su lado interrumpió sus pensamientos. —Que bueno que despierta. El Doctor Ken estará muy contento.

—¿Doctor Ken?

—Es el director de este hospital. —dijo. —Ayudó en tu operación.

Antes de poder preguntar algo más, un hombre de aspecto avejentado con el rostro apesadumbrado, pero despierto, se acercaba hacia él.

—Veo que nuestro milagro ha despertado. — su sonrisa denotaba tristeza. —Necesito hacerte unas preguntas de rutina.

—N-necesito… — tosió en un intento de aclarar su roca voz. — Necesito saber cómo…

—No fui yo. Digamos que alguien en algún lugar te está cuidando.

—No lo entiendo.

—Fuiste el único al que pudimos salvar. Otros no corrieron la misma suerte que tú.

La sorpresa y confusión tras sus palabras se mantuvieron por varios días más. No era fácil ignorar las miradas de desconsuelo que veía a diario por los pasillos del hospital. Un día cuando ya se había recuperado de la mayoría de sus lesiones, el Doctor Ken le había contado sobre su salvador, más bien salvadora. Una prodigio de la medicina, y curiosamente esa fue la única y última vez que pisó esa aldea.

Luego de eso él decidió seguir sus pasos y le pidió al doctor que lo entrenara. Él era un ninja como cualquier otro, pero la vida se había encargado de hacerlo madurar a duras penas, el entrenamiento de años de cazar bandidos lo tenía preparado para las más difíciles situaciones. Irónico que casi hubiera muerto por el veneno que un forastero había utilizado en su espada para atacarlo.

Del doctor sólo consiguió aprender algunas cosas básicas, antes de que atacaran la aldea buscando a Haruno Sakura, y así por esas casualidad del destino, habían pedido la unión de ninjas a sus fuerzas. Su plan fue unirse a ellos, hacerlos creer que estaba de su lado y luego destruirlos desde dentro, y de paso conocer a la su supuesta salvadora. Demostró sus habilidades, entre misiones por meses y finalmente consiguió que le encomendaran su vigilancia.


—Solía creer que detestabas mi compañía. —sus cabellos rosados bailaban con el viento, él estaba a su lado con los ojos cerrados disfrutando la tranquilidad y la oscuridad a su alrededor.

—Claro que lo hacía, pero no por los motivos que tú crees. — su voz se mantuvo imperturbable como él siempre lo había sido.

—Me siento un poco patética incluyéndote incluso cuando estoy apunto de morir.

—No vas a morir, Sakura. Nunca dejaría que eso sucediera.

—Lo dices porque la primera vez no dejé que intervinieras.

—Lo digo porque no estoy dispuesto a perderte dos veces.

—Estoy inventando cosas en mi cabeza.

—Te equivocas, solo puedes permitirme aparecer o desaparecer, pero mis pensamientos y todo lo que digo son propios. Son respuestas que mi yo de carne y hueso ha dicho o pensado.

—Tu chakra se ha ido, es imposible que sigas aquí. —le parecía irreal que él pensara así de ella.

—Siempre estaré aquí, mientras tú así lo quieras. Además, ¿realmente crees que no tengo un plan para acabar con todo esto de una buena vez? —sonrío de la forma que solo él sabía, quitándole el aliento.

—Por supuesto que sí lo tienes, eso no significa que esté de acuerdo con él.

—Me conoces demasiado.

El peliazabache la observaba con curiosidad, su rostro de pronto se había vuelto más serio.

—¿Ya lo notó?

—Sí, debes prepararte para despertar. No será fácil recuperar tu cuerpo.

—Tomaré el riesgo.

—Debes luchar, prometeme que lo harás hasta que logre llegar a ti.

—Lo haré.

Esperó el toque suave de sus dedos en su frente y luego dejó su cabeza caer en sus piernas, se mantuvo así, mientras él acariciaba sus cabellos con delicadeza.

El sonido de pasos acercándose con prisa, se hizo presente en la lúgubre guarida. Un hombre de aspecto fornido, al que no se le podían distinguir las facciones debido a la evidente oscuridad, había girado su rostro esperando por las noticias que traía su súbdito.

—Amo, nos han informado que el recipiente está al borde de la muerte.

—Alista nuestras tropas, que no dejen ningún rastro. El momento a llegado. Esta vez Haruno Sakura dejará de existir.

El aludido asintió con la cabeza y se retiró rápidamente del lugar.

.


Hyujin llevaba horas afuera de la habitación, Sakura no parecía dar señales de poder despertar y el doctor había desaparecido hace mucho tiempo, sin decir a dónde iba.

Decidió intentar tomar una siesta para reponer energías, debía ayudarla cuando despertara, ella le había comentado que no sería fácil distinguir a sus enemigos. Esperaba que la ayuda llegara pronto que había pedido llegara pronto.

Creía haber cerrado recién los ojos cuando percibió una fluctuación de chakra en el ambiente que a cada segundo se hacía más notoria. Temió lo peor y antes de siquiera pensarlo, ya estaba huyendo del lugar.

La explosión que sucedió lo envió unos metros lejos, y con su entrenamiento de chakra consiguió evitar impactar su cuerpo con las paredes, hechas de rocas, pero sin poder evitar romper varias antes y magullar su cuerpo de paso.

Luego de unos segundos, cuando todo se detuvo, se dejó ver de entre los escombros, liberando un poco de chakra y lanzando un grito ante el esfuerzo.

—Pero, ¿qué demonios? — observó con estupefacción el daño a su alrededor.

La explosión había atravesado la totalidad de la guarida, y el fuego estaba consumiendo todo a su alrededor. Todo lo que podía ver era fuego y escombros. Corrió hacia donde debía estar Sakura, pero antes de llegar distinguió los cuerpos inertes de los guardias de la guarida y el del doctor a unos pasos. ¿Sakura había hecho eso? No, el Haru.

El asombro le duró lo que le tomó llegar a lo que antes era la consulta médica. Al no ver el cuerpo de ella sobre la camilla la buscó por la habitación, pero antes de conseguir si quiera echar un vistazo, lo habían arrinconado contra la muralla. Soltó un quejido al tocar su cuerpo el terreno irregular con brusquedad.

La presión en su cuello se hizo presente y sus ojos enfocaron a la pelirrosa frente a él, ahorcandolo. Antes de pedir explicaciones, vio el destello rosa que irradiaban sus ojos y sintió un metal atravesar una de sus manos.

El cuerpo de ella lucía rígido, y las heridas seguían presentes, manchando con sangre vestimenta. La presión en su cuello aumentó y fue elevado del suelo, soltó un gemido ahogado al sentir el metal siendo quitado de su mano y luego insertado en su abdomen. ¿Cómo lo había hecho sin siquiera mover sus manos? Dolía como el puto infierno, pero sus movimientos se habían entorpecido. No había podido anticiparse a su ataque, había sido demasiado rápido incluso para un ninja experimentado como él. Ahora no podía respirar, y hacer sellos no era una opción, su cuerpo se sentía cada vez más pesado.

—S-sak-ku-r-ra. —intentó llamarla en vano.

Se oyeron los pasos apresurados de dos guardias que se acercaron exigiendo liberarlo, pero la pelirrosa no los escuchaba. Se sentía mareado, le dolía la cabeza, y sabía que perdería pronto la conciencia ante la falta de oxígeno.

Los guardias se dispusieron a atacar, pero un grito seguido del sonido de un trinar de pájaros se hizo presente, y sus cuerpos cayeron inertes al suelo.

—Sakura. — su vista se había nublado, pero pudo distinguir la voz del recién llegado que pareció ser escuchada por la pelirrosa, ya que la presión en su cuello disminuyó levemente— Sakura, esta no eres tú.

Se había acercado a ella, a paso titubeante, apenas rozando su espalda, pero había sido suficiente para que el azabache, que era sostenido del cuello, fuera dejado caer y se estrellara contra el suelo, al borde de la inconsciencia.

La pelirrosa se sostenía y sacudía la cabeza con insistencia. — Vete. Vete.

Sabía lo que su presencia generaba en ella, la estaba torturando, y deseaba poder acabar con su suplicio. La tomó firmemente y de forma veloz volteandola y tomando su rostro entre sus manos.

—Estoy aquí. —susurró. —Eres más fuerte que él. Estoy aquí.

—Sakura. — una segunda voz se unió, acercándose a ella y amenazando con su katana al hombre casi inconsciente que permanecía en el suelo. Ante esto la pelirrosa volteó en un movimiento casi imperceptible y un pilar de cemento fue enviado en dirección al pelirrojo. Si el sharingan no lo hubiera previsto Ren sería hombre muerto. Sasuke había detenido su avance con el brazo de su Susano.

Nota mental, no molestar nunca más a Sakura, olvidaba que podía mover objetos con su mente.

El fuego seguía aumentando, y el humo en el aire se expandía produciendo que los presentes se cubrieran la nariz y boca. La pelirrosa se había debilitado luego de atacar al pelirrojo, y parecía no responder, sus ojos habían perdido color, y su aspecto magullado no era bueno. Se podía ver la profundidad de sus heridas debido a la sangre que brotaba de ellas.

—Debemos salir de aquí. — dijo el pelirrojo, subiendo al peliazabache a su hombro. Sasuke asintió con un movimiento de cabeza.

El piso a sus pies comenzó a temblar, el techo amenazó con caer sobre ellos, pero el azabache había activado el Susano completo, sosteniendo a Sakura en una mano, y a Ren con el desconocido en la otra.

Los ojos del azabache observaron el panorama con la cabeza fría, la aldea se estaba consumiendo en llamas, y los aldeanos corrían intentando huir de ellas.

—Uchiha.

—Lo sé. — podía dudar de su humanidad un millón de veces, pero en ese momento su cuerpo reaccionó de inmediato. — Cuidarás de ella con tu vida.

—No tienes que pedirlo. — el pelirrojo se acercó al cuerpo de Sakura. — ¿Qué haremos con él? — preguntó refiriéndose al cuerpo inconsciente del azabache al que la pelirrosa había atacado y luego defendido

—Sakura lo protegió. Mantenlo vigilado. —el pelirrojo asintió en respuesta y se dirigió hacia donde se encontraban los demás.


Cold - Jorge Méndez

En algún lugar, dentro de toda esa oscuridad, se podía distinguir una voz llamando su nombre. Comenzaba a generar una calidez en su interior, que parecía anhelar con demasía, porque su cuerpo luchaba por ir hacia ella. Podía ver un destello lejos de ella, e intentó moverse para alcanzarlo, pero su cuerpo no cooperaba. La oscuridad la estaba consumiendo, con cada minuto que pasaba. No sentía nada, ni el dolor en su cuerpo, y su chakra parecía haberse esfumado.

Imágenes borrosas comenzaron a aparecer frente a sus ojos, pero a medida que cambiaban la opresión en su pecho aumentaba.

Primero vio al antiguo equipo siete, luego de la batalla con Orochimaru en el bosque de la muerte. Sasuke y Naruto discutiendo. Sasuke yendose de la aldea. Sakura y Naruto reencontrándose con él y luego peleando. La muerte de Chiyo. La muerte de Asuma-sensei. La muerte de Jiraiya. El ataque de Pain a la aldea. Sasuke intentando matarla. La muerte de Neji. La muerte de sus padres.

Su respiración se volvió errática y sus latidos aumentaron hasta el punto que pensó que su corazón saldría de su pecho.

Veía las imágenes una y otra vez, y el dolor en su cuerpo no se comparaba con el calvario al que su alma estaba expuesta, el frío comenzaba a percibirse en el ambiente.

Sentía el dolor de la partida de Sasuke en sus entrañas, recordándole que nunca fue ni será suficiente para borrar toda la oscuridad que lo acechaba cada día. Percibía su propia desesperación al ver la aldea en pedazos y sentirse completamente inútil por no poder hacer hacer algo al respecto. Veía su incompetencia al no poder salvar a Neji de una muerte tan inesperada. Los cuerpos sin vida de sus padres al haberles fallado, al exponerlos a una muerte inevitable, por tener ese poder en su interior. Observó a Naruto y su corazón roto por su causa, a Tsunade y el dolor reflejado en sus ojos al pisotear años de su compañía.

Y ahí estaba ella, con su mirada desafiante, que sabía era solo una fachada para esconder lo inútil e inservible que era. Podía tener todo el poder del mundo y no serviría de nada, porque ella no tenía la valentía suficiente, ni el conocimiento suficiente, ni la capacidad suficiente. Porque ella no era suficiente. Todo lo que traía consigo eran desilusiones y muertes. Porque en segundos podía aniquilar todo lo bueno que tenía.

Sasuke aparecía a su lado, inexpresivo, con las aspas de su sharingan girando descontroladas, y un chidori en su mano, que en un instante era atravesado en su estómago, pero su reflejo no botaba sangre, era ella misma la que sangraba y gritaba ante el suplicio al que su cuerpo era sometido. Cayó de rodillas, y las imágenes seguían ahí, grabadas en su mente, mezcladas con la sonrisa pérfida que le brindaba el que se hacía llamar su amigo.

—Molestia. —lo escuchó decir como si detestara su existencia.

"Molestia. Molestia. Molestia"

No quería seguir escuchando esas palabras, no de él, ni tampoco seguir viendo esas imágenes una y otra vez en su cabeza, prefería el dolor en su cuerpo. Gritó y gritó sosteniéndose la cabeza, por minutos, quizás horas, hasta que su voz era apenas audible, y de pronto todo se detuvo y la oscuridad la envolvió.


Despertó en una habitación desconocida.

Estaba mareada y le dolía la cabeza, ni hablar del dolor desgarrante que atravesaba su estómago.

Intentó enfocar su alrededor y no reconoció el lugar, solo pudo distinguir que tenía una intravenosa pasando medicamentos por su brazo. Enfocó más lejos su vista y encontró su bolso de armas descansando en una silla. ¿Dónde estaba? ¿Cómo había llegado ahí? No recordaba nada de lo sucedido antes de despertar.

Se quitó la intravenosa con cuidado e hizo amago de bajarse de la cama, pero al poner el pie derecho en el suelo, sus miembros cedieron y cayó de bruces soltando maldiciones.

—¡Demonios! — se arrastró hacia su bolso y comenzó a buscar sus armas, pero no encontró ninguna en su interior. —¿Qué?

Cuando escuchó unos pasos acercarse, se metió de vuelta a la cama como pudo y fingió estar dormida.

—Sé que estás despierta. —su voz la perturbó, a tal punto que su mente pareció desconectarse de la realidad por unos segundos.

"Molestia"

—Sakura. —se levantó y volteó espantada ante la mención del nombre que se suponía era suyo.

—¿Cómo demonios sabes mi nombre? — el hombre frente a ella era bastante alto, piel blanquecina, su ojo descubierto era color ónix y el cabello que tapaba el otro era azulado oscuro. Su posición era imponente y precavida, como si estuviera atento a cualquier amenaza. Pero su mirada… no sabía cómo describirla, solo sentía que no debía mirarla así.

Él no respondió su pregunta, no encontraba las palabras para hacerlo.

—Mi nombre es Sasuke, Uchiha Sasuke.

La mezcla de sensaciones que sintió en su interior tras esas palabras, la perturbaron a tal punto que quería escapar de ese lugar de una vez. Una parte de ella le gritaba que no confiara en él. —Te encontré en el bosque y te traje aquí.

Sus ojos viajaron por la habitación y repararon en el bolso tirado en el piso.

—¿Qué hiciste, Sakura? Tu herida.

Entonces notó una mancha que se iba expandiendo por las sábanas con las que ella estaba cubierta. Se acercó rápidamente a ella.

—¡No me toques! —exigió al ver que ponía sus manos en ella.

—Eres una medic-nin, sabes que eso se volvió a abrir y se infectará. —¿cómo sabía eso también?

—¡Puedo curarme por mi misma! — le gritó intentando ignorar el hecho de que supiera tanto de ella.

—¡Pues inténtalo mientras te curo esa herida antes de que te desangres!

En un movimiento veloz Sasuke la tenía en sus brazos y por inercia se sostuvo de su cuello. La fuerza que tenía usualmente, decayó como si existiera un interruptor que la volviera dócil y débil.

La cercanía y el calor de su cuerpo, la hizo estremecer. Su respiración se agitó y le estaba costando regular sus ciclos, era ese maldito olor a bosque. La estaba descolocando al punto de acercarse a su cuello y solo fue consciente de lo que estaba haciendo cuando el azabache dejó una caricia en su cuello con la sutileza suficiente para que ella elevará la mirada y en un segundo el recargara su frente en la suya.

Por alguna razón que seguía sin entender, no pudo realizar ni un solo movimiento. Se quedó observando su semblante calmo mientras él mantenía sus ojos cerrados. Ella soltó su cuello e inmediatamente las manos de él sostuvieron su rostro. Parecía estar hipnotizada por un sentimiento extraño que emanaba de él.

—Pensé que te había perdido. —La tonalidad de su voz fue desgarradora.

Su cuerpo volvió a reaccionar ante sus palabras, su alrededor de pronto perdió nitidez. Quería tocarlo, sin reparos. Pero su mente era más fuerte, la había entrenado lo suficiente para evitar ese tipo de situaciones.

Ella solo se dejó guiar hasta el baño, había algo que no estaba bien en el ambiente, pero cuando fue depositada sobre la bañera habló.

—De alguna forma, el proceso de reparación se elenteció. Ni siquiera recuerdo cómo me la hice. —al soltar esas últimas palabras, una imagen de algo parecido a electricidad apareció y se esfumó.

—Era letal. Pero tu cuerpo lo soportó, supongo que es parte de tus dotes. —dijo mientras quitaba las vendas de su herida.

—Llamas dotes a algo que ni siquiera logro entender.

—No necesitas hacerlo. No ahora.

—¿Qué hago aquí? ¿Por qué no puedo recordar nada?

—Porque esto no es real. Nada de lo que ves. —touché.

—¿Y tú? — no pudo evitar preguntar, y él negó con la cabeza.

—Pero ya llegué a ti, y ahora solo debes conseguir vencerla.

—¿A quién?

—A ella. — su mano indicó hacia la puerta y la sorpresa invadió su rostro.

Si eso era producto de su imaginación, era una mala broma, porque ahí estaba Haruno Sakura observándola con una sonrisa torcida.

Ella estaba en la oscuridad, así que en oscuridad se volvió.


No tengo perdón por la tardanza, como algunos han notado, me he centrado más en subir capítulos a mi otra historia "Kizuna" que también es un Sasusaku.

Este capítulo es corto, y me costó bastante hacerlo pero el resultado fue mejor de lo que pensé.

Espero que sigan leyendo, y a cuidarse gente, estamos enfrentando una pandemia que esperemos ceda pronto, al menos en mi país aún no se toman las medidas necesarias para detener su expansión y por lo tanto se esparce exponencialmente cada día, ojalá en el suyo estén en cuarentena total.

Recuerden lavarse las manos con agua y jabón, utilizar mascarillas si presentan síntomas y seguir todas las recomendaciones de la OMS.

Que la fuerza los acompañe.