Disclaimer: Naruto no me pertenece.

Shattered

Capítulo 15: Estoy desapareciendo otra vez.

"La última vez que me sentí viva, te estaba mirando a los ojos

Respirando tu aire… tocando tu piel… diciendo adiós.

La última vez que me sentí viva, me estaba muriendo ".

.- Renata Suzuki.


Ella estaba en la oscuridad, así que en oscuridad se convirtió.

-Falling out of trees — Barcelona

—Uchiha, me sorprende que sigas aquí luego de que eliminé tu chakra por completo. —dijo la otra Sakura.

Haru. — mencionó con evidente repulsión.

Crees que puedes deshacerte de mí, ¿no es así? —vio al peliazabache ponerse de pie para enfrentarla.

—Evidentemente.

—Todos los Uchihas son iguales, con sus ansias de poder, creen que dominan el mundo, pero solo son una falla en la matrix. Hechos para infringir dolor, para ser odiados por sus semejantes, y luego morir de la forma que merecen… completamente solos.

—Tú no sabes nada.

—¿Eso crees? He visto generaciones de Uchiha caer en la oscuridad sin siquiera pestañear. Sakura te aborreció también, por años. —el oji ónix dirigió su mirada hacia la pelirrosa que seguía en la bañera, y lo observaba con detenimiento, la vio ponerse de pie y salir, su herida ya no sangraba.

—No sabes nada sobre él. — su mirada desafiante fue un reto.

—Claro que lo sé, te he acompañado durante años. Te vi caer por su causa, te vi derramar lágrimas por su causa, te vi casi sangrar por su causa. Odiabas a Uchiha Sasuke con todas tus entrañas.

—Cállate.

—Pero no pudiste hacer nada contra él, porque eres una inútil, y nunca dejarás de serlo. Eres insignificante, y todos a tu alrededor sufren las consecuencias de tus actos.

—¡Cállate! — se sostuvo la cabeza con fuerza, de nuevo comenzaba a nublarse su mente.

—Sakura. —Sasuke la sostuvo de sus hombros incitándola a mirarlo a los ojos.

—Tus padres odiarían verte en estas condiciones tan deplorables.

—¡CÁLLATE!

Todo fue demasiado rápido para que sus ojos lo captaran, su reflejo se había lanzado hacia ella separandola del peliazabache.

La había lanzado contra el muro, el cual habían atravesado, mostrando el paisaje que había a su alrededor. Soltó un quejido ahogado ante el dolor que recorrió su cuerpo al romperlo.

Mientras era empujada, pudo distinguir el lugar que se encontraba a su alrededor. No podía ser posible pero ahí estaba, el bosque de la muerte, irguiéndose ante ella, y recordándole un pasado tormentoso y lleno de desilusión. Volvió a tomarla de sus solapas y la lanzó contra los árboles rompiendo más de alguno a su paso. El dolor que atravesó su hombro derecho le hizo saber que estaba dislocado.

Su otro yo metió su mano en su pecho, tomando su corazón entre sus dedos, y pronto sintió como era estrujado, generando un dolor indescriptible. No podía respirar.

—Así es como debería ser. Sasuke nunca te quiso realmente, solo te utilizó para sus planes. Naruto se fue de la aldea para volverse más fuerte, porque tú eras demasiado débil, te dejó atrás para no tener que preocuparse porque te pudieran matar.

—No. —susurró apenas con la respiración errática.

—Sabes que es cierto. Yo soy lo único que te mantiene con vida, sino ya hubiera muerto hace mucho tiempo.

—Ja. —soltó tomando la mano que seguía dentro de su pecho. La apretó y la comenzó a retirar con una fuerza descomunal. Sentía su piel desgarrarse al hacerlo. —Ese era el plan, te iba a llevar a la tumba conmigo.

—¿Qué?

—Sigues creyendo que le tengo miedo a la muerte. Pero eres tú quien no puede sobrevivir sin mi.

—No sabes de lo que hablas.

—Por supuesto que lo sé. Me llamas débil, pero mi cuerpo resistió todos tus intentos de envenenarme, todos los huesos rotos, la falla en mis órganos, y en algún lugar sigue resistiendo. —se volvió a colocar su hombro a medida que avanzaba hacia ella. —No soy solo un recipiente. Soy la única razón que te mantiene a ti con vida.


—¡Uchiha! ¡Algo está mal con Sakura! —gritó Ren que peleaba con algunos renegados, mientras intentaba proteger el cuerpo de Sakura. Le pareció haber percibido leves espasmos que recorrieron su cuerpo.

Sasuke se mantenía batallando con diez renegados que amenazaban a las familias del lugar, intentando saquear y quemar sus casas. Al principio pensó que no sería muy difícil, pero cada minuto que pasaba aparecían más y más ninjas desconocidos.

Al oír al Haruno mencionar el nombre de la pelirrosa, preparó unos clones de sombra para que siguieran protegiendo a los aldeanos. Una explosión se sintió en el lugar, seguido de un rugido que reconoció como el zorro de nueve colas.

No tuvo que preguntar para notar que algo no iba bien, el cuerpo de la pelirrosa había perdido brillo y color, parecía que sus ojeras se volvieron aún más pronunciadas generando cuencas oscuras alrededor de sus ojos. El cansancio en su cuerpo era evidente, pero su respiración se volvió errática al ver la sangre brotar de sus oídos y labios. Su pulso era cada vez más débil.

—No. No. No. —mencionó mientras abrazaba el cuerpo de la pelirrosa. —Sakura, por favor, no me hagas esto. No de nuevo. No te dejaré ir.

Sus palabras habían sonado atropelladas ante la desesperación que recorrió su cuerpo.

—Uchiha. Necesitamos. Un médico. —dijo mientras batallaba con los ninjas que se seguían acercando. —Su chakra está muy bajo, no puedo ni siquiera percibir el Haru en ella.

—Nunca encontraremos a alguien mejor que ella para tratarla. —le pareció una cruel broma del destino.

—Necesitamos opciones.

—¡Sasuke! —la voz de Naruto, que hacía aparición, pareció encender algo en él. — ¿Dónde está? —buscó con su mirada y la vio en sus brazos. —Sakura-chan…

—¿Yamanaka, dónde está? —preguntó el peliazabache.

—Aquí estoy. — su voz usualmente melodiosa, se había vuelto tenue al bajarse de la espalda del rubio y observar a su amiga siendo sostenida por el peliazabache.

Naruto había percibido el chakra de Sakura disminuyendo y le pidió ayuda a la pelirrubia para ir a su encuentro.

La Yamanaka con chakra en su palma intentó localizar órganos indemnes, tejido que salvar, pero lo que percibió le formó un nudo en su garganta difícil de quitar, no había lugar en su cuerpo que no estuviera dañado. —¿Qué le hicieron? —preguntó horrorizada.

—¿Ino-chan? —preguntó el Uzumaki tragando con fuerza. El cuerpo tan magullado de su amiga hacía que su sangre hirviera de una forma insana.

—Rompieron sus huesos, paralizaron casi todos sus órganos…No lo entiendo

Sus palabras calaban cada vez más hondo en las mentes de Sasuke y Naruto.

—¡Habla de una vez! —exigió el Uchiha en un arranque de ira.

—Está muriendo, no puedo hacer nada. —la rubia sintió las lágrimas correr por su rostro, y la impotencia recorrer su cuerpo.

—¡Tienes que hacer algo! —volvió a exigir el peliazabache.

—¡¿Es que acaso no lo ves?! —había desviado su rostro con violencia en su dirección.— Naruto, busca su chakra.

El rubio asintió sin querer hacerlo realmente, la opresión en su pecho aumentaba con cada segundo que transcurría.

—No es posible. —mencionó luego de unos segundos. —No queda ni un solo rastro de su chakra.

—Pero aún tiene pulso. —mencionó el peliazabache.

—Eso es lo extraño. Debería estar muerta hace horas. —volvió a hablar la rubia.

—El Haru. —mencionó el peliazabache uniendo las piezas. — La necesita para vivir. Eso significa… ¡Haruno!

—Si no lo notaste. Estoy. Un. Poco. Ocupado. —dijo el pelirrojo mientras blandía las dos cuchillas con agilidad.

—Debes entrar en la mente de Sakura con el Fuyu. —ordenó.

—No creo que sea buena idea.

El pelirrojo saltó en dirección a dos ninjas que lo atacaron, esquivó sus espaldas dando una voltereta en el aire entre ellos y tomándolos de sus solapas los arrojó contra el piso y atravesó sus espadas en el pecho de cada uno.

—¿De qué demonios estás hablando? —cuestionó el Uchiha, sin creer lo que oía.

—Si me meto en su cabeza podría alterar su sistema circulatorio. —se acercó al Uchiha. —Piénsalo el Haru se alimenta de su chakra y ya no queda nada en su sistema. Eso significa que…

—La única forma de que regrese es que el Haru tome posesión de su cuerpo. —lo interrumpió asqueado.

—No tenemos alternativa, ella tiene que vencer a la oscuridad por sí sola.

El cuerpo que yacía solo a unos metros inconsciente, y que todos habían ignorado, se movía inquieto en su lugar. Las voces a su alrededor se oían lejanas, pero las imágenes que se proyectaban en su mente lo estaban haciendo volver en sí.

—¿Quién es él? —preguntó la ojiceleste al oír unos quejidos provenientes de un cuerpo que yacía en el suelo, cerca de ellos.

—Creemos que fue quien nos contactó. Sakura tenía un aliado. —explicó. —Su chakra estaba presente en esa carta, pude distinguirlo.

—Está herido. —lo observó, y fue donde él con clara intención de brindarle cuidados. El peliazabache iba a protestar pero Ino se adelantó adivinando sus pensamientos. —Él debe saber lo que le hicieron. Y quizá alguna forma de detener su poder.

.

—¿Cuál era su nombre?

—No sé de qué estás hablando. —respondió la pelirrosa mientras se llevaba un pedazo de pan a la boca con necesidad. Llevaba dos días sin probar bocado por culpa de las heridas que la tuvieron en la inconsciencia hasta entonces.

—No puedes engañarme. — la pelirrosa vio sus ojos negros observarla con curiosidad, se lo debía al menos.

—Era de mi antiguo equipo, siempre estuve enamorada de él, sólo que era algo muy infantil y superficial. Luego...

—¿Cambió? — ella asintió.

—Ya no era capaz de apartar mi mirada de él. —confesó, antes hubiera sido un golpe a su orgullo, pero por alguna razón ahora la única sensación que se sentaba en su pecho era tranquilidad.

—¿Por qué?

—Nunca me habían preguntado eso. Ellos solo asumían que estaba loca por él y ya. — rió sutilmente luego beber un poco de sopa que aún estaba tibia. — Había algo en la forma en que protegía a todos los que le importaban, y en algún momento forme parte de esa acotada lista. Lamentablemente se fue de la aldea por muchos años. Se dejó consumir por la oscuridad en busca de venganza por la muerte de su familia. Él había perdido todo cuando era solo un niño. La soledad formó parte de sus días hasta que conformamos un equipo, pero de pronto los lazos que había formado le parecían un estorbo.

—¿Lo recuerdas todo? —cada vez se asombraba más de la entereza que ella mostraba pese a la situación en la que se encontraba.

—No. Tengo flashes de algunas cosas. Momentos incompletos. Espero que no definan lo que estoy haciendo.

—Pero recuerdas todo lo que pasó entre ustedes.

—Tampoco. —quizá era mejor así, pensó. —Lo amaba, no tengo dudas de eso, pero al parecer algo me hizo sentir diferente en algún punto. Supongo que sus ganas de acabar con mi vida.

—¿El intentó...?

—Te dije que quería romper todos sus lazos y nosotros lo retrasamos de alguna forma.

—Pero no lo consiguió.

—No porque no quisiera. —se masajeó el abdomen satisfecha por la comida que él le había traído. — A veces mientras duermo, aparece su imagen frente a mi. Puedo sentir su mano enrrollándose en mi cuello y privandome de aire, siempre acompañado del sonido de un trinar de pájaros.

—¿Así lo recuerdas?

—La mayoría del tiempo. — la otra parte, solo al niño que protegía a todos.

—Pero aún lo amas.

—No quiero hacerte daño con esto. —había notado como su rostro se entristecía cuando mencionaba a su compañero de equipo.

—No lo harás. Yo decidí quedarme a tu lado pase lo que pase. —es la había sido su promesa desde que se hicieron amigos en esa cueva inmunda.

—No lo sé. Tengo la sensación de que algo sucedió entre nosotros. Que de alguna forma nuestra amistad se había restaurado.

—Quizá así fue. Quizá lograron sacarlo de esa oscuridad. —su mano sobre su rostro fue un gesto genuino que le brindó todo el apoyo que necesitaba.

—La cuarta guerra jugó con muchos de nosotros. Espero que para él haya significado un nuevo comienzo.

.

—¡SAKURA! —el pelinegro había despertado de un salto, pero sus heridas pronto lo hicieron volver a su posición. —¡Arg!

Su estómago dolía monstruosamente, y al palpar la zona notó que sangraba. ¿Qué había sucedido? Todo se movía a su alrededor, vomitaría en cualquier momento, así que cerró los ojos esperando que esa sensación se fuera. Su cuerpo estaba entumecido de pies a cabeza.

Al volver a abrir sus ojos, vio una rubia alta y curvilínea acercarse a él con rapidez y con una expresión de preocupación en su rostro.

—Quédate quieto, estoy curándote — ordenó la ojiceleste, pero Hyunjin se alejó de su toque.

—¿Q-quién eres? —su voz apenas era audible, la inflamación en su garganta era evidente, podía sentirlo en conjunto con el dolor el su cuello, que apenas y conseguía mover. Sus ojos seguían desorbitados por el estrangulamiento.

—Yamanaka Ino, ninja de Konoha. —mencionó intentando brindarle confianza. El pelinegro reconoció el nombre de la aldea a la que Sakura pertenecía.

Finalmente habían llegado.

—¿D-dónde e-está? —preguntó, e Ino volteó su rostro en dirección al cuerpo de su amiga pelirrosa.

Hyunjin siguió su mirada y vio el cuerpo de Sakura en brazos de otra persona, que parecía rehusarse a soltarla. Habían dos chicos más peleando contra los que reconoció, como parte del escuadrón destinado a torturarla. Parecía que todos los presentes estaban protegiendo su cuerpo de los ninjas que querían acercarse. Entonces recordó que Sakura había hecho explotar el lugar, y que cuando fue a buscarla, lo había intentado matar. No, no fue ella. Esa cosa que tenía dentro la controlaba.

—¿Qué sucedió? —escuchó preguntar a la rubia. Vio en sus ojos la desesperación, pese a que sus movimientos eran firmes sobre su cuerpo. Cuando sintió la inflamación en su garganta disminuir habló.

—El Haru. Ellos fueron demasiado estúpidos, creyeron que no era lo suficientemente fuerte. —vio sus manos ensangrentadas con parsimonia, y apretó sus puños. — Idiotas.

El Uchiha, Uzumami y la Yamanaka se observaron con abatimiento.

—¿Cuál es tu nombre? —preguntó la rubia.

—Hyujin.

—¿Tú nos contactaste? —él asintió en respuesta, el dolor en su cuerpo disminuía considerablemente.

—Desde que Sakura llegó, intenté ayudarla y mantenerla con vida.

—¿Por qué? —cuestionó el peliazabache. Aunque conocía uno de los motivos por los que podría haber decidido ayudarla, era imposible no sentirse atraído por su fortaleza.

—Me salvó la vida. Se lo debía y ella… —se detuvo ante una confesión que no estaba dispuesto a compartir.

—Gracias, si no fuera por ti, aún no conseguiríamos llegar a ella. —dijo con sinceridad la ojiceleste, al verlo lucha con sus palabras.

—Pero no pude hacer nada para que dejaran de herirla.

La paciencia del Uchiha ya había llegado a su límite, dejó con toda la delicadeza que su ira le permitía, el cuerpo de la pelirrosa en el suelo y se acercó al herido.

—Me dirás ahora como esa cosa se descontroló hasta el punto de quererla muerta. —dijo con brusquedad, arrodillándose frente al pelinegro.

—¿Tú quién eres? —preguntó molesto ante su tosquedad.

—Eso no es de tu incumbencia.

—Necesito hablar con Sasuke Uchiha. —el peliazabache alzó una ceja, sorprendido por qué su nombre fuera mencionado con tanta necesidad.

—¿Para qué?

—No es de tu incumbencia. —le devolvió sus palabras. Ese tipo no le agradaba para nada.

—No te pases de listo. Me darás la información que necesito o date por muerto. —lo amenazó tomándolo de las solapas y apuntando su katana hacia su garganta.

—¡Sasuke! —le advirtió el rubio. Hyunjin abrió los ojos con sorpresa ante la revelación.

—Así que tú eres el idiota que casi la mata más de una vez. —bufó.

—¿Ella te lo dijo? —casi temió preguntar, soltando su ropa. Usualmente no dejaría que nadie lo viera así de vulnerable, pero no tenía cabeza para controlar sus emociones, no mientras Sakura siguiera a un paso de morir.

—Entre otras cosas.

—¿Qué es lo que tienes que decirme?

Justo en el momento que iba a responder, un temblor sacudió su alrededor, seguido de unos cuantos más. Todos voltearon buscando la fuente de la sacudida, pero nada ni nadie parecía ser el responsable.

Entonces Sasuke observó su alrededor con desesperación, su Rinnegan y Sharingan activados, el cuerpo ensangrentado de la pelirrosa había desaparecido de su radar.

El temblor que volvió a surgir los mantuvo a todos sujetos al piso, aguardando por lo que se avecinaba.

Ahí fue cuando notaron un resplandor asomarse en el cielo. Era Sakura. Su cuerpo flotaba en lo alto del cielo, envuelto por un aura de color amarillento que parecía fuego aumentando a su alrededor.

Sus ojos se abrieron y dejaron ver su iris de color dorado, casi como las de un felino. Su rostro tenía la apariencia de piel agrietada, y cada grieta parecía desprender luz.

Su sonrisa se hizo presente y todo se iluminó a su alrededor.

—¡Protejan a los aldeanos! —gritaron Naruto y Sasuke al unísono.

El Susano de Sasuke y los clones levitantes de Naruto alcanzaron a acarrear a varios aldeanos antes de que el chakra del Haru arrasara con todos a su paso.

El humo que rodeó el lugar, cuando logró disiparse, dejó ver la devastación que su poder había dejado. La aldea estaba completamente destruída y muchos cuerpos yacían en el suelo, bajo los escombros.

—Ino. —llamó el Uzumaki al ver la cantidad de cuerpos heridos.

—Hinata y Sai están guiandolos a todos a un lugar seguro. —explicó con sus ojos cerrados mientras se comunicaba con sus demás compañeros. —Shikamaru está ideando un plan para detener a Sakura.

—No la lastimen. —mencionó Naruto tragando con fuerza.

—Eso intentaremos.

El cuerpo de la pelirrosa que seguía rodeado de un color amarillento, comenzó a defenderse lentamente de los ninjas que intentaban atacarla.

Hyunjin no creía lo que veía, la velocidad de sus movimientos era impresionante, así que ese era el poder por el que todos peleaban.

Gone— Ioanna Gika

Dark the stars and dark the moon

Hush the night and the morning loon

Tell the horses and beat on your drum

Gone their master, gone their son

Vio como un renegado quiso atacarla, y la pelirrosa detuvo su avance sólo mirándolo, y luego sus manos se movieron en su dirección, separándose y al mismo tiempo haciendo pedazos a su contrincante, desintegrándose en forma de polvo. Dos más intentaron hacer lo mismo y ella alargó sus manos hacia ellos, quienes se desintegraron antes de que consiguieran siquiera llegar a ella.

Dark the oceans, dark the sky

Hush the whales and the ocean tide

Tell the salt marsh and beat on your drum

Gone their master, gone their son

—Esto no es bueno. —mencionó el recién llegado. —Ella puede atacar a larga distancia sin mover un músculo.

—Tenemos que acercarnos. —mencionó el Uchiha.

—Imposible. Cualquiera en su radar podría desintegrarse. —respondió el Nara mientras ideaba algún plan en su mente.

—¿Qué se supone que hagamos entonces?

—Naruto, usa tu chakra del zorro para detenerlo. —el rubio asintió, y extendió sus manos en su dirección.

—¡Sakura-chan!

La pelirrosa se detuvo al escuchar su nombre, su voz caló en lo profundo de su ser, generando confusión en su mente. Se tomó la cabeza entre sus manos, y sus ojos cambiaron de color pasando a rosa pastel y luego a esmeralda, fluctuando a medida que el chakra del zorro la tocaba.

Una fina capa verdosa comenzó a rodearla y el chakra del nueve colas se esfumó de su cuerpo.

La distracción fue aprovechada por otro renegado, que logró acercarse a ella por sus espaldas y atravesar su espada en su pecho, levantando su cuerpo mientras ella gritaba ante el dolor y el Haru rugía por liberarse.

Dark to light and light to dark

Three black carriages, three white carts

What brings us together is what pulls us apart

Gone our brother, gone our home

—¡SAAAAKURAAAAA! —la voz del peliazabache provocó nuevamente confusión en su mente y su chakra verdoso le impidió acercarse. Su cuerpo bajó al suelo, liberándose de la espada y volteó rápidamente para tomar del cuello al renegado y romperlo con sus manos como si se tratara de una rama.

La herida en su pecho pareció revivir algo en su interior, observó sus manos bañadas en sangre con detenimiento. Pudieron notar la contradicción constante en sus movimientos, su rostro se contrajo en desesperación y nuevamente se sostuvo la cabeza.

—Debes detenerte. Debes detenerte. —susurró, y fue apenas audible para el resto, excepto para la rubia.

Hush the whales and the ocean tide

Tell the salt marsh and beat on your drum

Gone their master, gone their son

—Ella está luchando. —todos observaron con asombro el cuerpo herido y ensangrentado de la pelirrosa. Sasuke, Naruto y Hyujin querían correr en su dirección, pero el campo creado por ella aumentó, manteniéndolos en su lugar.

Un hombre de aspecto tosco que a Ren le recordó a Taro, se acercó a paso lento hacia la pelirrosa. Su cabello color rojizo apenas era distinguible en la oscuridad, pero sus ojos parecían llamear.

—Traiganla frente a mi. —ordenó.

El peliazabache reaccionó antes de que el recién llegado moviera un músculo y fue a posicionarse frente a la pelirrosa, pero el campo de energía que la envolvía le dio una descarga eléctrica que lo alejó de ella. Sin embargo, vio a otros renegados acercarse y tomarla de los brazos para alzarla en dirección al recién llegado.

—¿Qué…?

—Así que tú eres quien quería mi poder. —la escucharon hablar. ¿Por qué dejó que la tomaran de esa forma? Se preguntaba el peliazabache.

—Tú no puedes controlarlo. Yo sí. —la sonora risa que soltó la pelirrosa los mantuvo a todos atentos.

—No sobrevivirías ni un solo día. ¿Quién eres?

—¿P-papá? —la voz de Ren a solo unos pasos, desestabilizó a la pelirrosa teniendo que aumentar el alcance de su campo de fuerza. ¿Había escuchado bien?

—Ren. —mencionó el recién llegado.

Todos observaban la escena confundidos, sin entender qué sucedía.

—No lo entiendo, ¿cómo es posible? Tú estás muerto. —soltó aturdido por lo que veía. Miles de pensamientos se arremolinaron en su cabeza.

—Tuve que esconderme, el clan no creía que merecías un lugar en los altos mandos, y yo difería completamente.—el hombre parecía sentir repulsión por su propio clan, al casi escupir esas palabras.

—Y me abandonaste.

—Era lo única forma de que pudieras alcanzar tu lugar.

—¡Nunca quise ningún lugar! ¡Todo lo que necesitaba era a ti! —gritó con cólera. No podía ser real, su padre había muerto intentando salvar el clan. Eso le habían dicho todos. Luego había llegado a Sakura para protegerla, esa era su misión desde el comienzo.

—No lo entiendes. Esta mujer te lavó el cerebro, Taro me lo dijo. ¿Acaso no te bastó con tenerla en tu cama? — la pelirrosa lo observó con ira reflejada en sus ojos y movió su cabeza sutilmente en su dirección enviando una corriente de chakra que casi derriba al supuesto padre de Ren, si no fuera porque enterró su espada en el suelo para mantenerse en su lugar. —Eres como una peste.

El peliazabache observó la escena cabreado, Sakura no podía haberse acostado con ese imbécil, estaban inventandolo. ¿Tan profunda había sido su relación? ¿Dónde estaba él cuando eso sucedió?

—Mi deber es protegerla. Tú deber es el mismo. —soltó harto.

—El clan Haruno no significa nada para mi.

—¿Y yo?

—Eres bienvenido a unirte a mi y mis discípulos. —lo invitó con sus brazos abiertos.

Ren pareció dudar, todos lo vieron mover su cabeza desorientado.

—Hablas demasiado. —mencionó la pelirrosa. En un segundo ya estaba frente a él, sosteniendolo del cuello. Todos soltaron una exclamación ahogada ante la velocidad con que se había movido.

Si era el padre de Ren, su vida no valía nada al ser capaz de abandonar a su propio hijo por años, a causa de su ambición por poder.Apostaba su propia vida, a que él había participado en la muerte de sus padres.

—¿D-dejarás que me mate? —preguntó el pelirrojo mayor.

¡Mátalo!

Sus ojos volvieron a ser dorados y la presión en la garganta del desertor aumentó.

—Sakura. —ante la mención de su nombre, la pelirrosa volteó a ver al pelirrojo y distinguió el debate a través de sus ojos. Era su padre después de todo.

"¡Mátalo! ¡Mátalos a todos! ¡Ellos lo harán si tú no lo haces primero!"

Sacudió su cabeza queriendo alejar los pensamientos asesinos que proyectaba el Haru en ella.

"¡NO! ¡No soy una asesina!"

"¿Estás segura?"

Sus manos apretaron con fuerza el enorme cuello de su contrincante, no podía detenerse. Había conseguido mantenerse medianamente consciente gracias a la voz de su amigo y al chakra de él en su interior, que si bien sólo logró captar un poco, fue suficiente para que sus canales se reactivaran. Pronto conseguiría tomar posesión de su cuerpo, pero aún no estaba lista. Tenía que cerciorarse de que desapareciera por completo de la faz de la tierra.

—¡Shikamaru! —gritó. El pelinegro captó el mensaje y su jutsu de sombras se extendió en su dirección justo en el momento en que dejó caer el campo y soltó al pelirrojo, que inmediatamente tomó su espada y casi atraviesa el cuerpo de la pelirrosa que al estar controlado por el Nara, logró moverla del camino a tiempo. Ren había corrido hacia su padre intentando quitarle la espada.

—Demonios, eso estuvo cerca. —mencionó el pelinegro. Le estaba costando trabajo el mantener la posesión del cuerpo de la pelirrosa. —Naruto.

El rubio se acercó al pelinegro y posó sus manos sobre sus hombros, transfieriendole la mayor cantidad de chakra para mantener a la pelirrosa en su posición.

—¿Qué haces, Ren? Finalmente podremos tener el Haru para nosotros. —escucharon al pelirrojo decir.

—No me interesa. Siempre supe que eras un cobarde, y usabas trucos sucios para que la gente te siguiera. Quise creer que habías muerto y el clan te despidió como uno más, pero tú eras el problema desde el comienzo. —apuntó sus katanas en su dirección, desafiandolo.

—Cuida tus palabras mocoso, soy tu padre.

—Tú no eres nada mío.

—¿Me darás la espalda por culpa de esa…?

—Sakura, su nombre es Sakura. Daría mi vida por ella si fuera necesario. —confesó frente a todos, que abrieron la boca sorprendidos. Sasuke y Hyujin no creían la facilidad con que mencionaba sus sentimientos por la pelirrosa.

—¿Qué demonios?

—Así que tu batalla es conmigo, que tus discípulos esperen o Sakura se encargará de hacerlos pedazos uno por uno.

La pelirrosa sonrió internamente ante sus palabras, su confesión no le sorprendió tanto como al resto porque ya lo sabía, pero que enfrentara a su padre por ella, cambiaba muchas cosas.

El dolor en su cuerpo estaba aumentando, lo que significaba que el Haru estaba debilitándose. Era el momento de acabar con él. Proyectó sus pensamientos en la mente del pelinegro y del peliazabache y se preparó para soltarse.

El Uchiha la recibió en sus brazos mientras era derribado por su cuerpo al suelo. No le importó el golpe en su cabeza y espalda, sólo podía observar sus facciones con detenimiento deseando que la situación fuera diferente. Ella sostenía entre sus manos la daga que con la que intentaba atravesar su pecho, y él con una mano intentaba alejarla.

—S-sakura. —su voz pareció remover algo en ella, porque su semblante desafiante, cambió a uno contrariado. Su sharingan y rinnegan preparados para actuar. —Escúchame.

—¡Cierra la boca! —gritó, sus ojos flameando, pero sin mirar directamente a los poderosos ojos del peliazabache. Su piel se agrietaba cada vez más. La fuerza que ejercía era mayor a la que él poseía, sabía que en algún momento no podría detenerla.

—Sakura, debes ayudarme a acabar con él. — susurró. Y vio la contradicción en sus ojos nuevamente, su mano intentaba guiar su arma hacia su hombro con dificultad.

—Eso es lo que intento. —soltó en un momento de lucidez.

—Dime, cómo hacerlo. —suplicó el peliazabache.

—Sabes que tienes que hacer. —sus ojos color dorado parecieron sonreír.

—No. Debe haber otra forma, no quiero lastimarte. — dijo conociendo nuevamente su intención.

—Mátame.

—No.

—Siempre lo quisiste. Es tu oportunidad. —vio el puñal ser rápidamente cambiado de dirección hacia su propio pecho. Ahora la fuerza que ejercía sobre la daga era para separarla de ella.

—¡NO!

—Vamos, Sasuke. — insistió.

—¡No puedo hacerlo!

—¿Por qué no? —su rostro se había acercado peligrosamente al suyo.

—No puedo.

—¡Hazlo! —exigió.

—¡No! —en un arrebato, unió sus labios a los de ella. Esperando quizá, que reaccionara ante su toque, correspondiéndole de alguna forma y distrayendola de su plan.

Sus labios se movieron lentamente sobre los de ella, esperando respuesta, porque su cuerpo agradecía el contacto con ansias, aumentando su temperatura y los latidos de su corazón, de forma gradual. No sabía que había anhelado tanto el contacto hasta que parecía no poder detenerse. Cuando sintió que era correspondido, con toda la fuerza de voluntad que pudo, le quitó el puñal de la mano y la metió en un genjutsu donde se seguían en la misma posición.

—Buena jugada. —mencionó el pelinegro. —Podemos quitarle el Haru ahora.

—¿Cómo?

—Debe activar el sello Yin y luego…

—Debe morir. — mencionó aún negándose a considerarlo.

—¿Qué dices? —preguntó el rubio tras su espalda. Sus clones seguían alejando a la gente del lugar.

—Si estoy en lo cierto, el Byakugō no Jutsu podría sanar sus heridas. —intentó aligerar el ambiente ante esa posibilidad.

—¿Las probabilidades? —cuestionó ahora la rubia, que se había mantenido observando la escena como si estuviera ausente.

—Cincuenta y cincuenta.

—Debe existir otra forma. — insistió el peliazabache.

—Ella lo explicó claramente. La escuchaste.

—Teme...— a Naruto le parecía una idea descabellada, pero no tenía una mejor. Aún así perder a la pelirrosa no estaba en los planes.

—No, ustedes no lo entienden. No puedo verla morir otra vez. —confesó aterrado.

—Sasuke tiene razón, no dejaré que pase por lo mismo de nuevo. — apoyó el rubio.

—Si consigue realizar la técnica de Restauración divina, sus células se regenerarán, curará sus heridas y hasta sus órganos podrán restaurarse. Se volverá inmortal en la batalla. — mencionó Ino para tranquilizarse a sí misma

—Debemos intentarlo. No queda mucho tiempo.

—¡El precio es su vida! —gritó el peliazabache.

—No tenemos alternativa.

—¡Demonios! —el rubio se acercó a atacar a los renegados que querían llegar al cuerpo de la pelirrosa.

Seguían llegando en masa, como si cada vez que derrotaban a uno, otro aparecía.

—¿Estos idiotas salen de las piedras que levantamos? — Hyunjin que ya se había recuperado de la mayoría de sus heridas, había escuchado atentamente las palabras de los amigos de la pelirrosa, y pese a que no le agradaba para nada arriesgarla de esa forma, confiaba en sus habilidades y en su fuerza.

No se quedaría de brazos cruzados viendo a todos luchar.


Sasuke observó a la pelirrosa arrodillada, su cuerpo ensangrentado solo volvía la escena más sádica e intolerable.

Su esbelto cuerpo, parecía haberse vuelto aún más de delgado de lo que recordaba. Las marcas en sus extremidades, dejaban en evidencia por lo que había tenido que pasar todo ese tiempo. Su cuerpo hervía de sólo pensar en las atrocidades a las que lo habían sometido. Mataría uno a uno a los involucrados en esto, comenzando por el padre del pelirrojo.

¿Cambiaría de lugar con ella si pudiera? Por supuesto que lo haría, una y mil veces.

Volteó su rostro para observar la batalla de los Haruno y grande fue su sorpresa al ver a Ren caer herido por la espada de su propio padre. ¿Podría Sakura perdonarlo si lo dejaba morir?

La respuesta no la esperó, y sus pies se dirigieron velozmente hacia ellos. Con la agilidad que sus años de entrenamiento le brindaron, esquivó a dos ninjas a quienes luego hirió con su espada, y tomó al pelirrojo mayor de los brazos volteandolo contra el suelo, haciéndolo soltar un quejido de dolor.

Ren se arrastró lejos de ellos, buscando el cuerpo de la pelirrosa, y lo divisó a unos metros de ellos. El Haru era apenas distinguible.

.

Una mano de la pelirrosa se movió hacia su pecho, portando la daga que acabaría con su vida. Cometer suicidio nunca fue un pensamiento que recorriera su mente, ni siquiera tras la muerte de sus padres, pero ahí estaba con el arma a unos centímetros de su corazón. Observó a Sasuke a unos metros luchando contra el padre de Ren. Sabía que se rehusaba a observar su muerte otra vez. Y sonrió, él había olvidado su facilidad con los genjutsus, sin embargo todo lo que ella podía sentir en esos momentos era paz. Una que nunca creyó poder experimentar, pero que está vez parecía poder tocar con sus manos.

Sakura Haruno amaba a Sasuke Uchiha.

Y lo seguiría haciendo incluso después de la muerte.

Take me apart — Syml

Look at the desperate man

Clutching with broken hands

Wondering how it ends

Stumbling back and forth

Looking to start a war

I'm lucky he was a friend

Otra sonrisa surcó sus labios cuando una seguidilla de explosiones cubrió el lugar, podía ver el rostro alarmado del ojionix gritando su nombre, su voz era apenas audible bajo tantas explosiones y su único oído funcionando.

Cómo deseaba que Sasuke reanudara su vida en la aldea. Esperaba así fuera, porque verlo defender al pelirrojo significaba que él se había vuelto la persona que siempre fue.

Su sello Yin parecía escocer por ser utilizado, su cuerpo ya no aguantaría más.

Cuando vio a Sasuke correr hacia ella, no entendió qué sucedía, hasta que sintió su pecho ser atravesado de forma violenta, y de la misma manera el objeto ser retirado. Sus ojos se ampliaron buscando una explicación y vio al pelirrojo mayor, tras ella, observandolos con una sonrisa en el rostro.

Wait, take me apart and I'll flow like water

Slowly fade, I'm disappearing again

—Ahora será mío. —su robusta mano se posicionó sobre su pecho, y vio el sello de extraña forma en su palma. Así que él había conseguido descubrirlo. Su sangre era la clave para transportar el Haru de cuerpo, pero solo un Haruno podría lograrlo.

Lentamente fue quitando la mano de su pecho y pudo ver una esfera luminosa de color dorado ser arrancada de su interior. El dolor era insoportable, pero solo apretaba los puños, no le daría el gusto de verla sufrir.

He would've risked it all

He wanted to heed the call

This was the last attempt

But as he turned to go

Broken voice cuts through the cord

This ain't how it ends

—¡SAKURAAA! — la voz del peliazabache, que intentaba avanzar a ella sin conseguirlo, se hizo escuchar por sobre todo. Cada vez se le atravesaban más ninjas.

Franjas negras rodearon su cuerpo en el momento en que la esfera la abandonó. Una tos violenta la hizo doblarse sobre su estómago y escupir sangre de la boca.

—Tus órganos vitales están deteniéndose. El Haru era lo único que te mantenía con vida.

—T-te equivocas. —dijo con dificultad, volviendo a toser. — Yo soy quien lo mantiene con vida.

—¿Qué? — la esfera antes luminosa, ahora estaba perdiendo color y apagándose lentamente.

—Si muero, él muere conmigo. —sonrió y el Haruno apretó la esfera entre sus manos, iracundo.

—¡Maldita mocosa! ¿Qué hiciste? —la tomó de las solapas.

—Me aseguré de que sólo yo pudiera acabar con él.

—¡Destruiré este maldito lugar junto con todos sus habitantes! —gritó.

—Eres tan iluso, si no fuera porque eres el padre del Ren. Naruto Uzumaki y Sasuke Uchiha, ya se hubieran deshecho de ti.

Wait, take me apart and I'll flow like water

Slowly fade, I'm disappearing again

Time and space, there's never enough and I don't mind waiting

For the day, everyone here will go mad

—Lo único que me interesa es deshacerme de ti.

—Adelante, es todo lo que me queda. —abrió sus brazos hacia los costados. Sus fuerzas ya habían menguado y su chakra era casi inexistente, así que dejó que el Haruno mayor la atacara nuevamente, pero una sombra negra se atravesó en su camino, atravesándole su propia espada en el estómago.

Otra explosión se sintió en el lugar y vio a Ren tirado en el suelo, a pasos de explosión que sucedería. Había descubierto, por el sonido de cada una, que habían sido puestas de forma estratégica, y la última estaba justo debajo del pelirrojo. Debía quitarlo de ahí de alguna forma.

Too late

(Take me apart) to cut me down

(And I'll flow like water) tear me to pieces

(Slowly fade) too late

(I'm disappearing again) to cut me down

Tear me to pieces

Extendió su mano en su dirección, era lo último que conseguiría hacer. Gateó como pudo hacia él. Su herida era grave y sangraba mucho, debía hacerlo reaccionar primero.

Su mano lo alcanzó y las mismas franjas que recorrían su cuerpo, lo recorrieron a él.

—¡Ren! ¡D-debes moverte! — lo zarandeó para que reaccionara. Podía sentir como sus rodillas temblaban ante la debilidad de su cuerpo. No le quedaba mucho tiempo —¡Vamos, muévete!

—¿Sakura? — preguntó desconcertado al verla frente a él. Vio la líneas rodearlo y en un claro intentó de transmitirle su chakra, pero ¿cómo lo había hecho si casi no tenía? Pudo percibir que el Haru ya no estaba en su interior.

Too late

(There's never enough) to cut me down

(And I don't mind waiting) tear me to pieces

(For the day) too late

(Everyone here) to cut me down

(Will go mad)

La vio realizar unos sellos con las manos y se vieron transportados unos metros más allá. El Uchiha estaba tras ellos luchando por derrotar a los renegados.

Buscó la mirada de la pelirrosa, para darle las gracias, pero la vio desplomarse hacia un lado con sus ojos abiertos. Ren la sostuvo entre sus brazos y buscó su pulso, pero no había rastro de él.

——No. No, no, no. ¿Por qué hiciste eso? — las lágrimas bañaron su rostro mientras se abrazaba a su moribundo cuerpo. La explosión que se sintió ahora fue justo en el lugar donde él había estado. Le había salvado la vida. Soltó un grito desgarrador que hizo a todo voltear en su dirección.

I was the foolish man

Living to fight again

But dying to find the end

El primero en reaccionar fue Sasuke, que corrió hacia ellos quitándole a la ojijade de los brazos. Aferrándose a su cuerpo como si su vida dependiera de ello.

Ahora solo quedaba esperar que el plan funcionara.

"La última vez que me sentí viva, te estaba mirando a los ojosRespirando tu aire… tocando tu piel… diciendo adiós.La última vez que me sentí viva, me estaba muriendo ".


Más largo de lo usual. Espero conseguir subir el próximo pronto, esto de la cuarentena me tiene sin inspiración.

¡A cuidarse gente!