Disclaimer: Naruto no me pertenece.
Shattered
…
Capítulo 16: No la merezco.
"Solo, en las soledades quiero llorar como los ríos,
quiero oscurecer, dormir como tu antigua noche mineral ".
.- Pablo Neruda.
…
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Everybody knows - Sigrid
—Sabíamos que esto podía suceder.
La voz apesadumbrada, pero firme de la quinta Hokage no aligeró ni un poco el peso que sentía sobre sus hombros. La vio moverse con seguridad de un lado a otro comprobando los signos vitales de la pelirrosa, para luego posicionar sus manos sobre su pecho. —Tomaste la mejor decisión de acuerdo a las circunstancias. —volvió a hablar.
Podía ser cierto, pero eran palabras insuficientes para él, y tenía la certeza que ni Temari podría quitarle la agobiante sensación que lo tenía sin poder probar bocado por varios días.
Siempre se había vanagloriado de su capacidad de análisis y de generar mentalmente todos los caminos posibles antes de tomar una decisión. Y en ese momento también había sido así, o eso quería creer para que la culpa dejara de carcomerlo por unos minutos.
—¿Qué sucede si no vuelve a despertar? ¿Qué si solo la dejé morir? — cuestionó.
No era una idea errada, había repasado muchas veces las mismas palabras en su mente, quizá la situación lo cegó y no había sopesado todas las posibilidades. Quizá el saber que era una de sus compañeras la que estaba en peligro produjo un sesgo que no logró reconocer.
—No teníamos alternativa, nadie fuera de Konoha podía saber que ella estaba viva, ¿recuerdas?. Y eso seguirá siendo así. — sus planes fueron esos desde el comienzo, y todos eran conscientes de que estaban infringiendo la ley. La pelirrosa significaba más que el temor ante la posibilidad de ser encerrados, no hubo discusión al respecto. Naruto y Sasuke tampoco permitirían algo diferente. — Además, ella es tan testaruda que es capaz de volver solo para hacer que te tragues tus palabras. — continuó la rubia. —Sabía las consecuencias, y confió en ti, en todos ustedes.
Era cierto, se lo hicieron saber en sus últimos minutos consciente, ella accedió a cualquier plan que el creara.
La mirada cansada del pelinegro observó el cuerpo inerte de la que alguna vez fue su amiga, y sólo pudo volver a sostenerse la cabeza para posteriormente encender un cigarrillo.
—Más te vale despertar. — susurró.
Los hermanos no Sabaku se habían demorado más de lo dispuesto.
El Uchiha observaba el lugar sin expresión alguna en su rostro. Ni la tranquilidad del acantilado, ni el cantar de los pájaros conseguían apaciguar las emociones en su interior.
Se sentía inútil, ahí sentado sin poder hacer algo para cambiar lo inevitable.
Luego de que el cuerpo de Sakura cayera inerte entre los brazos del pelirrojo, todo se rompió en pedazos a su alrededor. Pedazos que creía inexistentes hasta que supo de la presencia de la pelirrosa en algún lugar aguardando por su ayuda.
Cuando creyó que había perdido la vida la primera vez, había sido devastador. En ese momento se rehusó a quedarse de brazos cruzados y la buscó por todo el continente con la esperanza de que estuviera viva. Cuando descubrió que tenía razón no pudo ni sentir alivio, ella seguía estando en peligro, sin embargo nada se comparaba a sostener su cuerpo sin vida, había sido sin duda la peor experiencia jamás vivida.
Recordó los gritos de Naruto y Ren a su lado, exigiendo que la soltara, que aún había algo que pudieran hacer. Pero él no pudo soltarla, parecía que sus brazos deseaban fundirse con su delgado cuerpo, y otorgarle la vida que parecía sobrarle ahora que ella abandonaba este mundo. Su mente gritaba una y otra vez por algún sello prohibido que lo enviara al infierno a cambio de unos años más para ella.
Cuando le avisaron que Tsunade venía en camino, él seguía acariciando su pálido y magullado rostro, aguardando por un latido irrisorio que hiciera su aparición. Se rehusaba fervientemente a soltarla, pero tuvo que hacerlo ante las amenazas de la quinta Hokage y el golpe certero que recibió para separarlo de su cuerpo.
Luego de eso todo pasó de forma demasiado rápida.
La medicin haciendo un corte profundo en sus costillas para ingresar a su cavidad torácica y masajear su corazón, mientras le daba aire con su boca, luego el rombo en su frente brillaba y las franjas negras envolvían el menudo cuerpo de la pelirrosa. Naruto proporcionándole el chakra suficiente para continuar. Y de pronto, la quinta se había alejado de su cuerpo, realizando unos sellos con sus manos para luego poner su palma en su pecho y dejar un dibujo perfecto de un sello que no había reconocido. Verla golpear el piso con sus puños dejando una grieta monumental, fue lo que lo desestabilizó.
Ahora lo único que mantenía con vida a la pelirrosa era la máquina conectada a ella y él no podía hacer nada al respecto.
La presencia que apareció cerca de él, hizo que su cuerpo se tensara levemente, pero lo disimuló. Estuvo evitando su encuentro más de una vez, pero quizá ya era el momento de afrontar lo que se venía.
Lo vio sentarse cerca de él mientras en silencio, por varios minutos, solo observaron el sol escondiéndose en forma de un ocaso.
—Sé que me debes estar odiando en estos momentos. — no le sorprendió que él iniciara la conversación.
—Hmp. — no lo negó, era evidente.
—Uchiha, puedes más que eso. — aún así el pelirrojo no pudo elevar su mirada y la mantuvo abajo. — Dudé de ti muchas veces, temía que Sakura muriera en tus manos...
Para el peliazabache esa posibilidad estaba descartada hace mucho tiempo, pero el solo pensar en que pudo en algún momento hacerlo, lo mantenía consciente de su capacidad de destruir. Volvió a percibir un peso sobre sus hombros. — Luego al ver el cómo te defendía y… —se detuvo ante lo difícil que era recordar que Sakura eligió al peliazabache, aún luego de recordarlo a él. —Nunca creí que después de todo el daño que le hiciste, ella podría desear permanecer a tu lado.
No pudo evitar que la sensación cálida y a la vez opresiva en su pecho, volviera a aparecer al pensar en la posibilidad de que estuviera a su lado.
—Hablas como si tú no la hubieras dañado. — bufó.
—Desearía no haberlo hecho, me arrepiento cada maldito día por todo lo que hice. —apretó sus puños sobre su regazo. —Debí buscar ayuda, advertirle lo que podría suceder, en cambio, dudé de sus capacidades y la entregué en bandeja de plata.
El ojionix sopesó sus palabras en su mente. ¿No había hecho lo mismo durante todos esos años? Subestimarla una y otra vez.
—Y aun así, ella luchó hasta el final. —mencionó más para sí mismo que para él.
—Nunca debió salvarme. — se sostuvo la cabeza. — Cada segundo, cada maldito segundo recuerdo su rostro mientras me daba su última gota de chakra para que sobreviviera. Y todo lo que puedo concluir es que no la merecemos, nunca lo haremos.
El peliazabache lo observó, reconociendo su propia desesperación en él.
Nunca lo harían, y aún así deseaba que despertara y poder confesarle todo lo que nunca dijo.
—Nunca dormimos juntos. —soltó. Era algo que le pareció querer aclarar al ver al peliazabache otra vez. —Sé que Taro y mi padre lo repetían una y otra vez como una forma de hacernos caer en su juego, pero nunca llegamos a eso. Parecía más una broma que algo que pudiera perturbarnos. —vio el alivio que fue evidente en su rostro y algo le molestó de eso. —No me malentiendas, no es algo que no haya deseado, simplemente no tuvimos la oportunidad.
—Ya cierra la boca. — bufó el ojionix y el pelirrojo soltó una carcajada al ver su rostro volver a enfurecerse.
—Ella despertará y luego de eso ya sabes qué hacer.
No desperdiciaría otra oportunidad.
A unos minutos de donde se encontraba la carpa improvisada que habían armado hace unos días, ante la salud delicada de la pelirrosa, se encontraba el pelirrubio de ojos azulados apoyando su espalda en el tronco de un alto árbol. Estaba tan sumido en sus pensamientos que apenas lograba sentir el viento despeinando sus cabellos, anunciando el frío que comenzaba a aumentar.
¿Qué demonios hacía tan quieto? ¿Por qué no estaba buscando respuestas?
Recordó las palabras de Sasuke cuando supieron que Sakura estaba viva.
"¿En serio? ¿Dónde estuviste todos estos meses? Mientras me podría en su apartamento y luego la buscaba incansablemente por todos lados."
Sabía que cada palabra era cierta, porque él no la buscó como Sasuke lo hizo, sus métodos fueron más sutiles y mucho menos efectivos. Su modo senin había fallado enormemente, la frustración lo estaba volviendo loco y la compañía de su novia aligeraba un poco el dolor en su interior.
—Naruto-kun...
Reconoció de inmediato la voz de su novia, que otra vez conseguía aliviar sus pensamientos tormentosos.
—Hinata-chan. — su mano acarició su rostro con timidez.
—Ella vivirá. — la seguridad de sus palabras, sin embargo, no fue suficiente para él. Al verla tomar lugar a su lado la acercó hacia él desde la cintura, notando el rubor en su rostro.
—No estoy tan seguro. — mencionó con el desasosiego recorriendo su cuerpo.
—No deberías dudar de ella. — la calidez de su mano dejó su rostro y ella recostó su cabeza en su hombro.
—La primera vez, fue insoportable. Si sucede una segunda… no sé si pueda soportarlo.
—Naruto-kun… — tragó con fuerza. Vio a través de sus ojos que su vida estaba destruida sin la pelirrosa. Esa devoción y sentimientos que siempre quiso para ella, seguían siendo para otra persona. —Siempre supe que estabas enamorado de ella, y aún así quise que me notaras de alguna forma y permanecí a tu lado, incluso luego de su partida. —se puso de pie dándole la espalda. —Creí que habías visto en mi lo que te faltaba, pero aún así no puedo competir contra Sakura-chan.
—Hinata-chan… —abrió los ojos sorprendido tras sus palabras. Él nunca había pensado que seguía enamorado de su mejor amiga, mucho menos luego de que florecieran sus sentimientos por la pelinegra. —Yo no...
—¿Me amas?
—Te amo. —afirmó con seguridad.
Hinata era lo más importante en su vida en esos momentos.
—¿Y a ella? —su silencio prolongado fue suficiente para confirmar las sospechas de ella.
No estaba seguro de si sus sentimientos por la pelirrosa habían desaparecido por completo y no quería negarlo sin tener la certeza de poder brindarle todo de él, no quería ser deshonesto con ella. —Ella vivirá y podrás descubrirlo. — la escuchó decir.
Nunca había dimensionado el daño que le estaba causando hasta que vio su rostro contraído en desilusión. Había conseguido que ella se alejara de él.
—Espera, no te vayas. —sujetó su antebrazo con la desesperación recorriendo su torrente sanguíneo, y deteniendo su avance.
—S-si me amas lo entenderás. — había respondido de la forma más segura posible, sin querer verlo a los ojos.
—Hinata-chan, mírame. —suplicó, no podía dejarla ir de esa forma. Pero ella no volteó ni mencionó una palabra. —Lo siento. — dijo soltando su agarre.
—Yo también...
Su interior se retorció mientras la veía alejarse. ¿Por qué no le había respondido que ella era lo único que lo mantenía cuerdo? ¿Por qué no había corrido tras ella si el temor de perderla era mayor a sus ganas de acabar con su vida?
Él no la merecía.
Sasuke había vuelto a la carpa de la pelirrosa. Necesitaba estar cerca de ella, de otra forma no podría sobrevivir todos esos días.
Ya no recordaba en qué momento sus sentimientos por la pelirrosa se habían intensificado de tal forma que le costaba trabajo respirar sin su presencia. No podía cuantificar el cuánto extrañaba sentir su corazón latiendo desenfrenado ante su toque, o el como sus labios se curvaban brindándole una sonrisa, no quería seguir extrañándola y anhelando que abriera los ojos, pero necesitaba que lo hiciera, solo para decirle que nunca más se movería de su lado.
No había notado cuan sumido estaba en sus pensamientos hasta que llegó a la tienda de acampar. La imagen de ella conectada a demasiados aparatos y cables, lo había recibido nuevamente y tragó con fuerza, era algo que esperaba no fuera permanente por mucho tiempo más.
—Desearía que pudieras escucharme. —comenzó. Solía observarla por horas, pero esta era la primera vez que le hablaba sin esperar respuesta. —Ni siquiera sé por qué te estoy hablando... —tomó asiento a un lado de ella. —Sakura, vuelve a mi. Dijiste que habías encontrado la felicidad en mis brazos… —hizo una pausa. —Antes de que volvieras a aparecer en mi vida, ni siquiera creí que algo así fuera posible. Tú viste algo en mí, que yo me rehusé a aceptar por mucho tiempo. Gracias a ti ahora no soy solo ira y dolor, y me he imaginado estúpidamente a mi mismo un millón de veces corriendo hacia ti para tomarte en mis brazos, pero…
Se detuvo, realmente deseaba que ella lo estuviera escuchando, porque sabía que nunca podría decirle esas palabras a la cara. — Una vez me dijiste que tenías miedo de tocarme porque no creías ser lo suficientemente fuerte para dejarme ir otra vez, y ahora lo entiendo. —llevó su mano hacia su pecho, presionandolo. —Duele, no puedo respirar. Siento algo en mi pecho quemando, me está consumiendo. ¿Se supone que así debería sentirse? ¿Por qué no me lo dijiste antes? — pudo sentirse patético al decir todas esas palabras, pero no lo hizo. — Sakura, despierta. Incluso si no quieres saber de mi, o decides estar con otras personas, solo despierta.
Había dejado caer su rostro sobre la camilla, realmente deseaba que ella despertara y le dijera que todo estaría bien, que solo había sido un mal pasar, que podrían continuar juntos.
El sonido molesto del monitor en el lugar, lo hizo abrir los ojos con asombro y todo a su alrededor se volvió a derrumbar. Se dirigió rápidamente afuera a llamar a Tsunade, pero antes de conseguirlo, Ino y otras enfermeras entraron a la habitación con rapidez verificando sus signos vitales.
Vio como una de ella se subió a la camilla y el pecho de la pelirrosa era presionado una y otra vez intentando hacer latir su corazón nuevamente.
Las imágenes de su cuerpo sin vida en sus brazos volvieron a su mente como dos puñaladas en el estómago. ¿ Cómo su cuerpo podía resistir tanto sufrimiento? ¿Cómo podía ser tan grande su fortaleza? La respuesta a sus preguntas siempre estuvo presente y solo tuvo que recordarla para obtenerla: Sakura era la más fuerte de los tres.
—¡Despejen! — la voz imponente de la quinta hokage se escuchó en la habitación.
Estaba tan concentrado observando el cuerpo de la pelirrosa que no notó su llegada.
—Sasuke-kun, debes salir. —ignoró la voz de la pelirrubia y se mantuvo firme en su lugar. —Sasuke-kun...
—No iré a ningún lado. —mencionó sin despegar sus ojos del cuerpo de la pelirrosa, que ahora recibía unas descargas eléctricas provenientes del aparato a su lado. La ojiceleste lo observó con resignación, era el menor de sus problemas en esos momentos.
—¡Despejen! — volvió a gritar la rubia de dos coletas, pero el sonido incesante del monitor seguía presente. El chakra verdoso recorrió el cuerpo de la pelirrosa y luego volvió a ver como la quinta introducía su mano en sus costillas.
No de nuevo.
Sus entrañas se retorcieron y los latidos de su corazón se aceleraron, nunca antes había sentido tanta aversión por la sangre fresca. Hizo un movimiento impulsivo.
—¡Sakura! ¡No me vas a dejar! ¡No te lo permitiré! —gritó acercándose a su cuerpo moribundo, y tomando sus hombros, en un intento desesperado de que su corazón volviera a latir. Ella debía abrir los ojos.
Ino observaba el panorama con asombro, si le hubieran contado que Sasuke Uchiha podía reaccionar de esa forma por su mejor amiga, no lo hubiera creído. No porque creyera que sus sentimientos por ella fueran nulos, sino porque él se caracterizaba por no demostrar sus emociones frente al resto. Su desesperación era evidente y no pudo evitar sonreír levemente. Lo conseguiste frentona, incluso sin desearlo.
—¡Uchiha, estás estorbando en un procedimiento de resucitación! — la voz molesta de Tsunade se hizo escuchar mientras intentaba quitar al peliazabache de su camino para tratar a su alumna.
— ¡El sello está desapareciendo! — gritó el ojionix esperando que eso la hiciera soltarlo.
—¿Qué…? ¿Cómo es eso posible? — cuestionó con incredulidad. El Haru ya no existía, no había ningún poder que pudiera eliminar el sello a un costado de su pecho y querer matarla. O quizá…
—¡Lo está haciendo de nuevo! — mencionó el peliazabache adivinando sus pensamientos. Sus manos se dirigieron a sus ojos e intentó abrirlos. — Necesitamos el byakugan.
La quinta hokage observó con asombro la herida abierta en el pecho de la pelirrosa, no había sanado ni un poco al aplicarle chakra. Maldición.
—¡Llamen a Hyuga Hinata de inmediato! — ordenó la médico.
Mientras, Ino intentaba contactarse con ella mediante su jutsu mental.
—No está respondiendo. ¡Sakura, mocosa! ¡Estás haciendo mi vida miserable, ayúdame! — soltó la rubia de dos coletas. Su corazón estaba dando sus últimos latidos y ella no pensaba quedarse de brazos cruzados. —Necesita un impulso que estimule su funcionamiento...
—Puedo hacerlo. — respondió el Uchiha con determinación, entendiendo sus palabras.
—Sasuke-kun…
—Ella necesita un impulso, puedo dárselo. —insistió.
—Es demasiado arriesgado, podrías destrozar su corazón. — mencionó la médico, pero deseando que la posibilidad de traerla de vuelta volviera a estar presente.
—Lo sé, no tenemos alternativa. — otra vez. — Además, tenemos a la Hyuga.
Su mirada decidida y la falta de ideas concretas en su cabeza la hicieron tomar una decisión de la que esperaba no arrepentirse nunca. Hinata apareció en su campo visual de inmediato, promoviendo su señal.
—Denle espacio. —ordenó la ex-hokage.
Sus dedos se posicionaron sobre el costado de la pelirrosa con suavidad. Él nunca más le haría daño y esta no sería la excepción.
—Vuelve a mi. —susurró solo para que fuera audible para ella.
Y luego, siguiendo indicaciones de la pelinegra, su mano se introdujo en su interior y una descarga eléctrica recorrió sus dedos hasta llegar a su corazón.
Abrió los ojos lentamente, su garganta estaba seca y tuvo que tragar varias veces.
La luz era cegadora, teniendo que pestañear para acostumbrarse a ella.
No reconoció las paredes grises que formaban el lugar, y el silencio que imperaba solo era interrumpido por el sonido de una hoja siendo afilada.
Vio una silueta conocida darle la espalda mientras afilaba con movimientos expertos la que reconoció como una katana.
Tosió levemente para aclararse la garganta y poder llamar a su nombre, pero antes de lograrlo, él ya había volteado en su dirección. Abriendo ampliamente los ojos al verla despierta, y viva.
Lo vio ponerse de pie ante la impresión y luego quedarse estático en su lugar. Sus ojos color ónix lucían diferentes, una mezcla de confusión y alegría se mostraba en ellos.
—S-sakura. — su voz perdió fuerza y pronto el nudo en su garganta se hizo presente.
—S-sasuke-kun. —no sólo se dejó embelesar con su rostro sonriente y lleno de vida, sino que la mención de su nombre con un apelativo que creyó nunca más volver a escuchar, le dieron la fuerza suficiente para caminar hacia ella y recorrer su rostro con sus dedos.
No podía estar soñando, ella realmente había despertado y le sonreía con naturalidad, cerrando sus ojos para disfrutar el toque delicado de sus dedos sobre su rostro. Apoyándolo luego sobre su palma, quedándose ahí, con sus mejillas sonrosadas.
—Sasuke, ¿realmente eres feliz?
—Vuelve a mi.
Y fue todo lo que necesitó para inclinarse sobre ella, y unir sus labios es un contacto anhelante, cargado de emociones y con sabor salado.
"¿Qué es esto?".
Al salir de la carpa, la realidad cayó sobre ella como un balde de agua fría y maldijo a todos los dioses por la vida tormentosa que le había tocado vivir a su amiga. Sus manos aún temblaban luego de ver como perdía tanta sangre y ante la fuerza que utilizó para intentar calmar al peliazabache al ver a su amiga debatiéndose entre la vida y la muerte.
—Sai... — susurró al verlo frente a ella. Parecía que su cuerpo anhelaba su compañía, porque sus pies se movieron por sí solos para disminuir la distancia.
—Preciosa, ¿qué sucede? — su novio gustoso la rodeó entre sus brazos.
La seguridad y calidez que le brindaba su cuerpo, era de mucha ayuda para apaciguar los pensamientos dolorosos que circulaban por su mente.
—Es Sakura… conseguí entrar en su mente por unos segundos. Sasuke me hizo implantar algo en ella, pero… —dudó de lo que percibió. — Ella está demente.
—Ino, ¿qué es lo que quieres decir? — presentía que algo malo estaba sucediendo.
Parecía que todo estaba mal desde que Sakura huyó de la aldea, como si nada cuadrara, como si fueran en contra de la corriente y todo lo que pudieran hacer era observar y mantenerse en la misma posición.
—Usualmente, ella tiene el control de su mente. Muchas veces me ha sacado de ella, pero… esta vez no lo hizo. — sus ojos color cielo observaron el suelo con detenimiento. —Me mostró exactamente lo que estaba sucediendo.
El rostro preocupado de su novia, fue una clara señal de que algo estaba muy mal. —Creo que no te estoy entendiendo.
—Está borrando sus recuerdos. —soltó. El pelinegro abrió ampliamente sus ojos sorprendido. ¿Había escuchado bien? —No sé cómo ni por qué, pero si ella sobrevive, no sé si Sasuke lo soportará.
—¿Sus recuerdos? — ella asintió en silencio. Tenía que ser una broma, nunca hubiera imaginado algo así.
Sasuke estaba enamorado de Sakura y sabía que la pelirrosa correspondía a sus sentimientos con la misma intensidad.
¿Por qué estaba haciendo algo así? Sasuke la quería, estaba sufriendo por ella.
¿Qué más había sucedido entre ellos para que ella quisiera borrarlo de su mente?
No lo entendía y tampoco deseaba hacerlo, nada podría cambiar su opinión al respecto. Estaban hechos el uno para el otro. — Es absurdo.
Please don't go — Barcelona.
Los ojos de la pelirrosa se abrieron con dificultad, al principio desorientados, sólo distinguían el techo que parecía ser de un material ligero y opaco, el cual se movía levemente ante lo que notó como una brisa.
Parecía haber despertado de un largo sueño, o un duro día de entrenamiento, como si una avalancha le hubiera pasado por encima y su cuerpo pesara más de lo usual. Su boca estaba seca y su garganta apretada, intentó mover sus extremidades, pero el dolor en ellas era evidente, lo que la hizo soltar un quejido ante el dolor que ahora atravesó todo su cuerpo dejándola sin aliento. Maldijo un par de veces ante su estado.
¿Qué había sucedido?
No conseguía recordar nada, mucho menos cómo había terminado en una tienda de urgencias. Era la que solían usar en sus viajes cuando era demasiado arriesgado trasladar a los heridos.
Intentó proyectar imágenes en su cabeza, pero todo se volvía borroso y solo aumentaba el dolor en su cien. Todo su cuerpo parecía pesar una tonelada, su cabeza era atravesada por fuerte punzadas y el dolor en su pecho era inimaginable, intentó encontrar la fuente de chakra en su frente y se sorprendió al notar que estaba prácticamente vacía al igual que el chakra repugnante del Haru.
¿Qué demonios había sucedido?
¿Dónde estaba Naruto?
¿Y … Ren?
Lo último que recordaba era verlo caer y luego ella le dio su chakra. ¿Cómo es que seguía con vida?
¿Hyunjin estaría bien?
Una sensación extraña la invadió como si se estuviera olvidando de algo.
¿Estarían todos bien?
Su cabeza explotaría en cualquier momento, y no pudo evitar llevarse las manos a ella en un intento de que el dolor se esfumara, pero no cedía. No podía aplicar chakra porque era escaso, sólo podía pedir ayuda.
Tosió un par de veces intentando aclararse la garganta para hablar, pero aún así su voz salió débil y rasposa.
—¿Ha-hay alguien ahí? — dijo con dificultad, pero pareció ser escuchada por alguien fuera de la tienda porque pronto el sonido de unos pasos acercándose apresurados se hizo presente.
—¿S-sakura? — la voz varonil y asombrada del hombre frente a ella, la descolocó lo suficiente para lograr decir algo coherente.
Esa voz, ese aroma.
No, no podía ser cierto. Elevó su mirada levemente, sin creer del todo lo que estaba sucediendo. Sólo distinguió un ojo color onix que recordaba con pesar, haciéndola tragar grueso.
Una viva imagen de los rostros de Naruto y Kakashi, apareció, los vio intentando llegar a ella mientras era sostenida por alguien. La sensación asfixiante que sentía en su pecho no podía ser normal. Había notado una luz cegadora que se había cruzado frente a sus ojos, y un resplandor rojizo se hizo presente, pero desapareció tan rápido como llegó. Sasuke.
Ante ese pensamiento la opresión en su pecho volvió de forma sofocante, quitándole el aliento y haciéndola consciente de la situación en la que se encontraba . O eso creía ella.
¿Qué hacía él ahí? ¿ Había sido él el causante de su estado? ¿Quería terminar lo que nunca consiguió? Aunque ese pensamiento pareció irracional en algún momento, ahora no podía ser más probable teniéndolo tan cerca de ella y en su situación. Él quería destruir todos sus lazos.
Vio como parecía titubear por unos segundos antes de inclinarse hacia ella con su mano acercándose hacia su cuerpo.
Su cuerpo se alejó de inmediato de su toque, y sus ojos lo observaron con incredulidad, no sabía de dónde había conseguido las fuerzas para hacerlo, pero la respuesta llegó rápidamente: No quería morir en sus manos.
—¡No me toques!
Imágenes confusas se comenzaron a proyectar en su mente y sus signos vitales comenzaron a demostrar su desesperación.
"Sakura, gracias"
"Cuando estoy contigo de pronto no soy más esta persona rota. Soy solo yo. Solo una persona, como todos los demás."
"Serías una pérdida muy grande para el mundo...para mi"
"Estoy aquí"
"Te besé porque no pude evitarlo. Porque lo necesitaba. Porque te elegí"
"Vuelve a mi"
¿Por qué Sasuke aparecía en todas esas imágenes que ella no recordaba?
Imágenes que parecían irse evaporando a medida que observaba su semblante intranquilo y ¿dolido?.
No, Sasuke nunca la observaría de esa forma.
Él no era alguien de fiar.
Lo vio volver a acercarse a ella, pero su visión se había vuelto borrosa, su nombre le pareció ser mencionado varias veces, pero ella no podía responder. Sintió como unas manos tomaron sus hombros y ella luchó por quitárselas de encima. No era repulsión lo que sentía ante su toque y eso solo la perturbó aún más.
Y así, de un momento a otro, pareció perder el control.
—¡Vete de aquí! ¡Naruto! ¡¿Dónde está Naruto?! —sus gritos se hicieron escuchar por todo el lugar y no pasó mucho tiempo para que alguien más apareciera en la tienda.
La pelirrubia y el pelinegro, que se encontraban sólo a unos metros del lugar, entraron rápidamente observando el panorama.
Sakura sostenía su cabeza entre sus manos mientras gritaba con desesperación el nombre del Uzumaki, mientras veían a un Sasuke que aparentaba estar aturdido, al otro extremo de la tienda con la mirada perdida en algún lugar de la habitación.
—¡Sakura! —gritó Ino al verla en ese estado. Sai se acercó rápidamente hacia el peliazabache para verificar su estado, pero no hubo ninguna respuesta de su parte. Parecía observar todo como si estuviera en otro lugar, inmovil, desecho.
La ojiceleste se acercó a la pelirrosa y la zarandeó un par de veces para sacarla del trance en que parecía estar al no responder a su nombre. En un descuido de su parte se había quitado la vía intravenosa y su brazo sangraba.
Sakura profirió varios gritos más antes de detenerse y reconocer a la pelirrubia frente a ella. —¡Sakura! ¿Qué sucedió? — el alivio y la emoción que sintió al ver a su amiga despierta no fueron suficientes para opacar el desconcierto ante lo que estaba sucediendo. De inmediato su mente trajo a relucir la única posibilidad que tenía sentido. Lo había conseguido, sus recuerdos de Sasuke se habían ido.
—Él… Él quiere hacerme daño…—la Yamanaka pudo notar de reojo el cuerpo del peliazabache retrocediendo ante las palabras de su amiga. No pudo evitar tragar con fuerza. — no puedo…. no puedo dejar que se ensucie las manos con mi sangre.
Todos los presentes abrieron los ojos sorprendidos, Sakura creía que Sasuke la mataría. Su mirada cargada de miedo lo decía todo.
—Sakura-chan… Sasuke no…
Habían obviado la presencia del pelirrubio en la tienda, hasta que habló con clara confusión en su rostro y se acercó a la camilla.
—Naruto… — el alivio recorrió sus facciones al verlo y mantuvo sus ojos en él por unos segundos. — No dejes que me toque. Él se arrepentirá. — su voz sonó como una súplica y el ojiceleste la observó con detenimiento. No sabía cómo reaccionar, miles de pensamientos se enredaron en su cabeza y no pudo encontrarles sentido. ¿Qué demonios estaba sucediendo? —Naruto no dejes que Sasuke me mate.
Algo en su interior se había desencajado, y el dolor que lo invadió no tenía comparación, recorrió sus entrañas de forma aplastante y de inmediato se convirtió en trozos de cristal amenazando con destruir todo a su paso.
Ahí estaban las palabras que el peliazabache estaba esperando para largarse de ese lugar. Una ventisca se hizo sentir en la habitación y con un movimiento sutil de pronto el peliazabache ya no estaba.
—¿Estás diciendo que ella no recuerda nada relacionado con Sasuke desde antes de la guerra? — Naruto fue el primero en hablar.
Luego del incidente al ver a Sasuke, la pelirrosa se había desmayado, pero a los minutos volvió a recobrar la consciencia y preguntó por el peliazabache con cierto temor. Creyó que había sido un sueño , una pesadilla en sus palabras.
—Desde el día de su encuentro con Sasuke luego de que matara a Danzo. —respondió la pelirrubia.
—Él día que intentó matarla. —reafirmó el pelirrubio con pesar. Dejó caer su cuerpo sobre el tronco tras él.
—Eso explica su reacción al verlo. —mencionó Sai.
Varios de los presentes observaron hacia la tienda de la pelirrosa con una molestia en su interior, todos eran conscientes de lo mucho que le había costado a la pelirrosa sobrevivir y el como ambos lucharon por volver a crear un lazo aún más fuerte que el anterior, y ahora todo se derrumbaba.
—¿Qué es lo último que recuerdas sobre Sasuke? — Había preguntado con cierto temor.
—Él… Intentó matarme. Yo estaba… Él me pidió matar a su compañera. Karin. — soltó con dificultad. Pudo notar el como le dolía mencionar esas palabras. Al menos aún existía una leve preocupación porque el peliazabache tuviera sentimientos.
—¿Qué hay de la guerra? —no podía ser solo al Sasuke a quien no recordara.
—Tengo… imágenes borrosas… Yo… no lo sé, no recuerdo a Sasuke estando ahí. — su rostro se mostraba seguro, sus palabras eran sinceras. Y el masaje incesante en sus sienes significaba que estaba haciendo un esfuerzo por recordar algo más.
—Sakura, esto puede sonar un poco duro… —tomó sus manos intentando inútilmente calmar una tormenta. Sabía las consecuencias de sus palabras, pero no podían permitir que Sasuke cargara con todo eso. — Sasuke estuvo ahí y luego de eso también.
— ¿Qué quieres decir? —vio la incredulidad en su mirada. Estaba segura de que sus pensamientos iban en dirección a cómo el peliazabache había conseguido unirseles por propia voluntad.
—¿Recuerdas el Haru? — preguntó esperando que fuera así.
—Claro que sí. Necesito juntar todas las imágenes en mi cabeza, pero lo recuerdo. Es por eso que estoy aquí, ¿cierto? — preguntó un tanto insegura.
—Sí, es así. —afirmó. — Luego de algunos años, posteriores a la guerra, Sasuke, volvió. Intentó ayudarte a controlarlo, pero había muchas personas detrás del Haru y subestimamos a la única persona que no debimos. —vio su rostro desconcertado buscando imágenes en su cabeza que confirmaran sus palabras, pero nada pasó. — A ti. Te volviste un verdadero dolor de cabeza.
—Recuerdo que casi morí… A Taro… Pero...
—Sasuke estuvo siempre ahí, contigo. —ella negó varias veces con su cabeza. No podía ser cierto. Todo lo que podía recordar era su sed de venganza, su indiferencia para con ella y Naruto. Él los quería muertos. —Además, Sasuke es la persona que te salvó la vida.
Luego todo se volvió un caos, y Naruto tuvo que contenerla por varios minutos.
—Nunca debieron decirle algo así. —el ojionix hizo su aparición de entre las sombras interrumpiendo el relato de la rubia. Podían notar lo cansado que se encontraba y las pronunciadas ojeras bajo sus ojos al no poder dormir ni un poco, su ánimo estaba completamente deteriorado. Luego de dos días donde evitó a toda costa visitar a la pelirrosa, su chakra parecía volver a mostrar ese aspecto sombrío que solía tener.
— Teme…
—¿Ella vivirá? —preguntó el peliazabache, antes de que alguien lo interrogara demás e ignorando sus miradas de evidente lastima sobre él.
Él sospechó lo que sucedía en el mismo momento en que notó su mirada confusa y aterrada por tenerlo frente a ella. Había sido como revivir una de las cuantas pesadillas que lo atormentaron desde que se alejó de su lado. Sakura lo odiaba y no existían palabras que describieran todo lo que atravesaba su interior en ese momento.
—Sus signos vitales se mantienen estables e increíblemente el chakra está volviendo lentamente a ella. Vivirá. —mencionó con cuidado la ojiceleste. Con un gesto de afirmación el peliazabache se alejó del lugar, sin dejar cabida a especulaciones, perdiéndose en la noche estrellada.
—Esto es un desastre. —mencionó la pelirrubia, mientras varios soltaban todo el aire que habían mantenido.
—¿Por qué Sakura-chan haría algo así? — la voz de Naruto era diferente, se podía notar que estaba sufriendo con lo sucedido.
—No estoy seguro, pero he estado pensando. —todos le pusieron atención al Nara cuando habló. —¿Podría ser que el Haru lo haya hecho? Quitarle lo más preciado, como forma de venganza.
Esa idea no había cruzado la cabeza de nadie, y mientras más la pensaban más sentido tenía.
—Hablas de esa cosa como si fuera una persona. — mencionó Ino.
—Actuaba como una. Tenía su propia consciencia y eso explicaría la mayoría de los movimientos de Sakura luego de huir de la aldea.
No pudieron estar en desacuerdo.
—¿Puede recuperar sus recuerdos? — preguntó el rubio.
—No lo sé. Si lo hace, no creo que sea muy bueno para ella. —respondió la Yamanaka.
—¡ARGH! Esto es tan frustrante. —se puso de pie el rubio, para luego patear una piedra. —Sasuke volverá a caer en ese maldito agujero de nuevo.
Era su temor luego de lo sucedido, Sakura era la luz para Sasuke, él siempre lo supo, y verlo de esa forma solo confirmaba su hipótesis.
—Esperen un momento, y a Haruno Ren. ¿Lo recordará? — mencionó Sai en un momento de lucidez.
—¿Crees que pueda ayudarnos? A Sasuke-kun no le agradará nada esa idea. —preguntó la rubia.
— No tenemos alternativa. —mencionó el Nara.
Ino se mantuvo en silencio. Ambos caerían en un agujero, y los únicos que podían sacarlos de ahí eran ellos mismos. ¿Por qué su amiga tenía que sufrir de esa forma? Sakura siempre había velado por el bienestar de los demás, poniéndose siempre al último, descuidando su apariencia, su salud, su vida.
Y ahora su vida tenía que ser miserable, otra vez.
...
