Disclaimer: Naruto no me pertenece.

Shattered

Capítulo 18: Visión.

"Existe la posibilidad de que todo lo que voy a conseguir

se haya ido con tu mirada".

.- Possibility - Lykke Li

—Ella se desmayó.

La mayoría de los ninjas permanecían en silencio distribuidos en lo apartado del bosque, muy cerca del campamento que mantenían desde hace semanas. Algunos escuchando atentos las palabras de la quinta Hokague, otros vigilando los alrededores.

Tsunade había comenzado a hablar y todos pusieron atención.

Surgieron muchos rumores luego de la desaparición repentina de la Haruno. Varios aldeanos y ninjas justificaron su partida, debido al dolor que significó perder a sus padres. Otros maliciosos inventaron enemistades con la aldea y los altos mandos. Después de todo, de acuerdo a la ley, ella había desertado. Los del consejo no la dejarían volver tan fácil.

Sin embargo, en el momento que en la aldea se supo que ella estaba en peligro, todos quisieron brindar su ayuda.

Ella era la doctora de la aldea, había ayudado a muchas personas, muchos niños, muchas familias que se habían roto luego de la guerra.

Acordaron luchar contra el consejo si fuera necesario y pronto muchos habían centrado sus fuerzas en mantener a la pelirrosa a salvo.

—Parece que nunca conseguirá descansar de esa cosa. — mencionó Ino con preocupación.

—De lo único que estamos seguros es que no está en ella. — dijo el Nara, mientras sopesaba las posibilidades. — Lo más lógico sería que su chakra haya asimilado sus habilidades anteriores.

—Es posible. — volvió a hablar la rubia de dos coletas.

Su mirada se hizo más suspicaz.

—Todos vimos como ella lo quitó. — mencionó la ojiceleste.

—No tiene ningún chakra ajeno. Todo indica que ella realizó ese jutsu. — volvió a hablar el Nara.

Todos asintieron en silencio.

Naruto y Hinata estaban tomados de la mano desde que comenzó la reunión, la pelinegra le dio un apretón para brindarle su apoyo. No pudo evitar tomar su mano al verlo tan ensimismado en sus pensamientos, aunque le gustaba la idea de ser su ancla a tierra firme. Lo confirmó al ver sus ojos agradecidos.

—Ella casi muere de nuevo. — mencionó casi en un susurro el rubio, pero todos pudieron escuchar sus palabras con claridad. De pronto el aire se había vuelto más pesado.

—Debemos ser más precavidos.

El peliazabache que se había mantenido en silencio sobre un árbol bien apartado escuchando las palabras del resto, abrió sus ojos ante lo último. Era su turno de seguir instrucciones que sabía no le agradarían. Lo vio en la mirada decidida y apesadumbrada de la quinta hokage, que fue dirigida a él. — Sasuke, ella necesita tiempo.

No era como si esperara algo diferente, después de todo Sakura apenas recordaba su maldita existencia, y verlo la alteraba hasta la última fibra.

Cruzaron sus miradas unos segundos, la rubia haciendo un intento por descifrar los pensamientos del peliazabache, algo que fue evidentemente imposible. El Uchiha era experto en controlar sus emociones.

Luego él desvió sus ojos y se marchó.

Fue sutil, pero ella pudo notar la devastación en su interior por una fracción de tiempo. Había visto esa mirada antes, fue como mirarse al espejo. ¿En qué momento había tomado tanto aprecio por su alumna?

—Debe seguir en recuperación. — volvió a mencionar a la multitud, apartando sus pensamientos. —Necesitaremos de ella pronto.

Estaba omitiendo información, no podía sembrar inquietudes si no estaba completamente segura. Pero Sakura sí era necesitada en el hospital de la aldea luego del desastre que dejó.

Ya era momento de comenzar su entrenamiento.

...

—¿Teme?

Sus pies se habían movido por sí solos hacia ese lugar.

No debía estar ahí, la quinta se lo había exigido, debía alejarse de la pelirrosa.

Pero si no la veía por última vez antes de marcharse a la aldea, no podría conciliar el sueño. Aunque desde que ella despertó no había logrado hacerlo.

Su cuerpo había reaccionado más rápido que sus pensamientos y en un segundo se había escabullido entre la multitud y ahora estaba petrificado observando la razón de la opresión en su pecho.

—Me quedaré. — respondió dejando aún más confundido al Uzumaki, para luego apresurarse a explicarse. — Solo unos minutos.

Sus ojos no dejaron el cuerpo de la pelirrosa ni por un segundo. Nuevamente tendría que apartarse de ella por obligación y la idea no le sentaba nada bien.

—¿Estás seguro?

—Me iré antes de que despierte.

—No te estoy pidiendo explicaciones, solo no quiero que salgas más herido en esto.

¿Herido? Esa palabra no se acercaba ni un poco a la maldita sensación aplastante que atravesaba su pecho desde que ella había despertado.

—Es mi elección.

Su semblante era calmo, era impresionante la habilidad que tenía el peliazabache de ocultar sus emociones.

—Está bien.

Lamentablemente él no tenía las palabras precisas para alentarlo. Tocó su hombro en señal de comprensión y se marchó.


Possibility - Lykke Li

Caminó por lo que creyó fueron unos veinte minutos y se detuvo cuando sintió los músculos de sus piernas quejarse ante el esfuerzo, y el ardor característico en su pecho. No había notado que estaba casi corriendo.

Luego de recuperarse sus ojos observaron el lugar de forma consciente por primera vez.

Los árboles se alzaban impetuosos a su alrededor. Debía ser otoño, ya que desde el verde de sus hojas se podía distinguir tonalidades anaranjadas y rojizas. Sonrió ante el pensamiento, pese a ser de noche podía distinguir la diferencia.

Nunca había pisado ese lugar, no le resultaba familiar.

La luz de la luna parecía iluminar toda la oscuridad que se presentaba frente a ella, y de pronto un destello calcinante había perturbado el paisaje.

Un grupo de personas aparecieron frente a ella, indiferentes de su presencia. Parecían formar una especie de círculo alrededor de algo o alguien.

Dio un paso en su dirección y el círculo se deshizo levemente para dejar ver a unos niños en el centro. No debían tener más de diez años, lo que realmente llamó su atención es que estaban llorando, sollozando, gritando que los dejaran ir.

Tenía un mal presentimiento, pero sus pies siguieron acercándose a ellos.

Los latidos de su corazón aumentaron considerablemente. No podía ser cierto.

Sangre. Había sangre por todos lados.

Un corte.

Gritos.

Dolor.

Sangre.

Ella estaba ahí, observando lo que esas personas le hacían a esos niños, y no podía hacer nada más que sentir.

—Basta. ¡Huyan!

Su cuerpo intentó acercarse a ellos, debía detenerlos. Pero sus pies se rehusaban a moverse, todo su cuerpo pesaba demasiado. Y la desesperación comenzó a recorrer sus entrañas. Cayó de rodillas.

—¡Basta! ¡BASTAAAA! ¡SUELTENLOS!

El primer corte fue lo suficientemente certero para quitarle el aliento. Lo sintió a través de su cuerpo, el dolor de su piel desgarrada, y pronto su brazo comenzó a sangrar.

—¡NO! — los siguientes desgarraron su tranquilidad hasta los cimientos. —¡NO! ¡NO! ¡NO!

Había fuego a su alrededor.

Su cuerpo hervía, y sus gritos fueron casi inaudibles ante su voz quebrada.

No podía hacer nada.

La multitud enardecida celebraba su hazaña sangrienta.

Podía oler el miedo que emanaba de cada cuerpo que era masacrado.

Su piel se quemaba como lava hirviendo, recordaba esa sensación en su cuerpo, sin embargo no era más soportable.

Intentó ponerse de pie nuevamente, pero sus esfuerzos fueron en vano. Y luego, su cuerpo pareció no percibir nada y un frío atemorizante la atravesó de un lado a otro.

El silencio se hizo insoportable.

Estaba vacía.

El peliazabache despertó de su liviano sueño, ya que le pareció haber escuchado la voz de la pelirrosa.

Solo había logrado dormitar unos minutos en la silla a su lado luego de que ella no diera señales de despertar.

Quizá solo lo estaba imaginando. Pero pronto su voz se hizo escuchar de forma perturbadora.

—¡DETENTE! ¡BASTA!

Él reaccionó de inmediato y ya estaba junto a ella cuando entendió lo que sucedía.

—¡Sakura! ¡Sakura, despierta! — zarandeó su cuerpo para despertarla, pero no hubo reacción. — ¡Es solo un sueño!

Estaba sucediendo nuevamente, pero no creía que esta vez pudiera ser de ayuda.

Pero no podía ser posible si el Haru ya no estaba en ella intentando controlarla.

—Sakura. ¿Sasuke? — Ino entró en la habitación luego escuchar los gritos de la pelirrosa por todo el campamento. No tuvo tiempo de preguntar qué hacía el peliazabache ahí. —¿Qué sucedió?

El ojionix se alejó y permitió que la ojiceleste tomara su lugar.

—Su mente está siendo invadida. —dijo.

Iba a preguntar a qué se refería, pero la imagen de una pelirrosa con una corte en la mano aclaró su mente de inmediato.

Entonces hizo ademán de entrar en su mente. —¡Shintenshin no Jutsu!

Sai y Hyunjin hicieron su aparición. Observaron el panorama con incredulidad.

Los espasmos en su cuerpo se detuvieron, pero algo estaba mal. Ino no podía ver nada en su mente. Estaba vacío.

—¡NO! ¡FUERA!

El cuerpo de Ino fue lanzado unos metros atrás con una fuerza descomunal, Sai apenas y consiguió alcanzarla para tomarla entre sus brazos y ambos atravesaron la tienda rompiendo el material.

La pelirrubia estaba en shock observando a su amiga. Sakura la sacó de su mente en un parpadeo, eso no podía ser normal. Su nariz había comenzado a sangrar ante el esfuerzo.

Todos los que dieron un paso al frente recibieron el mismo destino. Excepto el peliazabache, quien había tomado su rostro con firmeza entre sus manos.

Los gritos de la pelirrosa eran desgarradores y le recordaron al tiempo en que el Haru jugaba con su cabeza. Pero, ¿Qué podía hacer él ahora?

—Sakura. — susurró.

Sus manos ahora tomaron sus hombros con firmeza. Lo único que podía hacer era estar ahí, para ella. —Estoy aquí.

Luego envolvieron su cuerpo con suavidad y seguridad. Ella seguía moviéndose de un lado a otro, pero la aprisionó entre sus brazos.

—¡No! ¡Vete!

—Sakura, escúchame.

—Vete…— pese a su menudo cuerpo ella tenía la fuerza suficiente para volver más difícil su tarea.

—No lo haré.

Recargó su rostro contra su cabello e intentó intensificar su abrazo.

Si ella lo recordara sería más fácil ayudarla. Si ella recordara los sentimientos que él tenía para con ella. Si supiera que deseaba protegerla y mantenerla a salvo. Si tan solo supiera que su vida le pertenecía a ella.

Los espasmos en su cuerpo comenzaron a disminuir levemente, y lentamente fue suavizando su agarre, momento que le indicó que debía separarse de ella. Pronto vio como sus ojos se abrieron buscando algo por la habitación. —Estoy aquí. — sus ojos encontraron su rostro y su respiración agitada pareció regularse — Estoy aquí…

Existía algo en su mirada que lo hizo tragar con fuerza. Había visto esa mirada antes, dirigida a él mismo. ¿Ella recordó algo?

La pelirrosa estaba confundida, la persona frente a ella era la última que creyó necesitar en ese momento, pero su cuerpo le indicaba que no era así. Aún podía sentir su fornido pecho y sus brazos acogiendola, brindándole seguridad y calma. Necesitaba eso, quería sentirse así por un momento más.

Mandó al demonio todas las advertencias que su mente proyectó y antes de anticiparlo se arrojó nuevamente a sus brazos y contuvo el llanto que deseaba soltar. Se aferró a él, sosteniendo su camisa, como si su vida dependiera de ello.

Pensó que la iba a alejar, y luego reclamar su atrevimiento, pero fue todo lo contrario. Él había puesto su mano en su espalda y acercado aún más su cuerpo hacia él, sin ningún miramiento.

Todos los presentes observaron la escena con alivio e incredulidad. Sakura podría no recordar muchas cosas sobre Sasuke, pero de alguna forma lo necesitaba.

Ino, que ahora se encontraba de pie, sonrió con melancolía. Que maldito destino.

Sasuke estaba seguro de que el anhelo que su cuerpo sentía por ella, seguía latente. Y ahora que la tenía entre sus brazos y acariciaba su espalda, pareció apaciguarse levemente; no creía poder volverla a soltar con facilidad, pero debía hacerlo.

Sabía que se alejaría bruscamente de él al ser consciente de su cercanía, y el vacío volvería.

El temblor en su cuerpo iba disminuyendo al igual que sus sollozos y supo que era momento para dejarla ir completamente. Ella ya no tenía ningún lazo con él. No más.

Con parsimonia y delicadeza recostó su cuerpo sobre el colchón y se alejó rápidamente.

—Espera. — detuvo su avance tomándolo de su capa. Había soltado sus palabras más rápido de lo que pensó.

Él volteó en su dirección. Su respiración seguía levemente intranquila y sus ojos no lo veían directamente, pero notó el destello rosa en ellos.

Mantuvo su mirada sobre ella esperando alguna justificación a su petición .

—¿Sakura, estás bien? — habló Ino intentando romper la incomodidad en el ambiente.

Ella evadió la mirada de su amiga y mantuvo su vista en la mano que sostenía la capa del peliazabache.

Había perdido el control antes, pero esta vez fue diferente. Sabía que las imágenes que había visto eran reales. Esos niños estaban siendo asesinados y ella sintió todo el dolor que sus muertes acarrearon. Y luego escuchó la voz del peliazabache llamando a su nombre y el dolor pareció menguar lentamente. Al instante percibió su tacto y todo se había detenido. Como si su presencia fuera un salvavidas, como si pudiera entrar en su mente en un parpadeo.

Debía soltarlo, pero cuando dejó de sentir su tacto pudo notar cómo su cuerpo perdía fuerza. Su cuerpo ansiaba la seguridad que la envolvió con su cercanía.

—Lo estoy. — no se atrevía a verla a los ojos. — Lo siento. — Ino supo que se refería a haberla lanzado por los aires e hizo un movimiento de cabeza comprendiendo sus palabras. — ¿Me pueden dejar un momento a solas con él?

Sai e Ino se observaron con indecisión. Se suponía que no podían hacerlo, pero realmente parecía que Sakura necesitaba eso.

Hyunjin, que se había mantenido en silencio, también dudó, pero vio la seguridad en su rostro e instó a ambos ninjas a seguirlo fuera de la tienda. ¿Qué podía hacer él?

Ella le agradeció en silencio con un movimiento de cabeza.


-Deliverance - RY X

—¿Cómo lo hiciste?

Sus palabras dejaron sus labios de forma forzada. Su voz se había desgastado de tanto gritar. Tragó con fuerza y sacudió su cabeza intentando alejar los pensamientos confusos en su mente.

Sasuke seguía observando su mano sosteniendo su capa. ¿Por qué lo dejó permanecer a su lado? ¿Por qué quería hablar con él?

—¿Puedes soltarme? —dijo en cambio.

No le molestó su tono tosco, todavía estaba medianamente ida por lo acontecido y no se había percatado de que aún mantenía su agarre sobre él. Lo soltó de inmediato.

—Solo responde mi pregunta. — dijo de forma calmada.

—No lo sé.

—Uchiha…

—¡No lo sé! — había volteado completamente para enfrentar su mirada iracunda, pero no vio eso en sus ojos. Detestaba que lo llamara por su apellido. Maldijo a los Uchiha inconscientemente.

Lo sucedido había calado hondo en ella, sus facciones denotaban cansancio y cambiaron rápidamente luego de sus palabras. —Yo solo...Yo solo te hablé y…

"Toqué". Fue el pensamiento mutuo que tuvieron.

—No pudo ser sólo eso.

Ella negó con su cabeza un par de veces. Todo era demasiado para asimilar, se rehusaba a creer que lo necesitaba de esa forma. ¿Cuánto poder tenía Sasuke sobre ella?

—Sakura. — intentó hacerla entender. Estaba aplastando su ego sin miramientos.

—¿Algún genjutsu?

Se puso de pie y él retrocedió unos pasos por inercia. Ella estaba confundida y extrañamente vulnerable.

—No. — respondió con rapidez.

Quiso decirle que luego de su pelea con Naruto donde ambos habían pérdido una extremidad, se había prometido a sí mismo nunca volver a someterla a uno de sus genjutsus, pero no podía decírselo. Ella no podía recordar eso.

Le molestó lo ofendido que su rostro lucía luego de hacerle esa pregunta. ¿No era él quien siempre intentó herirla? ¿Por qué la hacía sentir como si fuera una mala persona por siquiera plantearse esa posibilidad?

Debía tranquilizarla de alguna forma, su chakra estaba fluctuando.

Pudo ver como apretaba sus puños y caminaba hacia él.

—¡¿Qué hiciste?! — Ella había alzado la voz primero y lo había empujado sin lograr moverlo realmente.

—¡Ya había pasado antes! — soltó más bruscamente de lo que deseaba.

Sus miradas se encontraron y permanecieron así por unos segundos.

Era extraño, parecía que podía ver claramente a través del otro, pero al mismo tiempo un alto muro se alzaba cuando estaban apunto de descifrar qué escondían tras ellos.

Él nunca había tenido tacto para decir lo que pensaba, pero con Sakura era diferente, se arrepintió de inmediato de su actitud y la rudeza de sus palabras.

No pudo evitar que unas palabras que él mismo le había dicho hace un tiempo aparecieran en su mente: "Entonces, ¿por qué? ¿Por qué cada vez que intento llegar a ti no puedo?"

Tragó con fuerza.

¿Sasuke realmente había dicho eso? ¿Por qué no vio sus labios moverse al mencionar esas palabras?

—¿Qué dijiste? — logró mencionar, incapaz de moverse. Había escuchado claramente su voz. Su corazón pareció saltarse un latido.

—Tus ojos... — ella llevó su mano a ellos y luego pestañeó un par de veces, sintiendo un cambio en ellos que no pudo percibir antes. Pero el ojionix lo había notado, y no tomó atención a su pregunta, por un instante el color de su iris había cambiado y su mano se iba a acercar de forma impulsiva a su rostro. —No de la misma forma, ni siquiera fue similar, pero… te ayudaba a controlarlo.

Se explicó de la forma más concisa posible, había desviado su vista de ella, no quería recordar esos momentos que solo generaban más inquietud en su cabeza.

Su respuesta no tenía ningún tipo de relación con las palabras por las que pidió una explicación. Quizá lo había imaginado. Pero su voz se había escuchado tan clara…

—¿Qué?

—Intenté ayudarte en varias ocasiones.

Entonces recordó lo que había dicho con anterioridad.

—No… No puedo recordarlo.

—Porque estuve ahí, la mayoría de las veces. —respondió escondiendo su mirada, y pudo notar la resignación en su rostro.

—Oh. — Eso tenía más sentido.

Ella había vuelto a tomar asiento en la camilla. Sus ojos vagaron por la habitación intentando ignorar el rostro abatido del peliazabache.

La molestia se sentó en su interior y deseó no estar teniendo esa conversación con él. Pero ella lo había detenido.

¿Por qué se le apretaba el estómago al verlo así?

Le creyó.

Eso explicaba los vacíos mentales que seguía notando cada vez que se esforzaba un poco más en encontrar respuestas. Sasuke estuvo ahí la mayoría del tiempo, por lo tanto no podía recordarlo. No podía continuar evadiendo la verdad, aunque no le agradara.

Pasaron unos minutos en que ambos se mantuvieron en silencio, el peliazabache pensó en marcharse, pero no quería hacerlo realmente.

—¿Qué viste? — preguntó entonces él en un intento de mantenerse ahí.

Ella lo observó unos segundos para luego desviar su mirada y responder: —No es de tu incumbencia.

—Entiendo.

¿Por qué no podía recordar? ¿Por qué? ¿No debería hacerlo si eran recuerdos importantes para ella?

Estar cerca de él no la estaba ayudando, sentía que le faltaba el aire estando a su alrededor. Y le molestaba la sensación abrumadora que surgía cada vez que se ponía a reflexionar sobre él y el tiempo que pasaron juntos.

No quería confiar en él. ¿Por qué debería?

Todos la estaban presionando demasiado. ¿Por qué no podía hacer como si nunca hubiese vuelto a Konoha? ¿Por qué deseaba que todo lo que decía fuera cierto? ¿Qué tan malo sería si fuera así? ¿Qué significaba él para ella? Si realmente hubieran compartido más que sus recuerdos de infancia...

No quería hablar de lo sucedido, pero pronto la necesidad de que sus palabras la ayudaran a distraerse fue mayor que todo y habló.

—Había niños…y gente... — buscó las palabras adecuadas para describir lo que vio. Sasuke le puso atención. Su calmada y débil voz lo hizo sentir extraño. Por alguna extraña razón ella le estaba contando lo sucedido, no iba a perder esa oportunidad. —Ellos los estaban hiriendo… por alguna razón.

—¿Hiriendolos? ¿Un sueño?

—No. — negó con seguridad. — No se sintió como uno. Estaba ahí físicamente. Era como si hubiera sido una espectadora. Como…

—Como una visión. — adivinó.

Ella no demostró su sorpresa ante lo acertado de sus palabras.

—Fue tan nítido. Tanto como te veo a ti ahora. — sus miradas se encontraron, pero ella apartó la suya de inmediato. — Sus gritos, su dolor… incluso pude oler su sangre.

Él había tomado asiento frente a ella, y pudo ver en su rostro que estaba encontrando sentido a sus palabras.

—Sakura. — llamó. Su cercanía no le perturbó como debió. — Debemos informar lo antes posible, podría significar algo más grande.

Eso implicaba que se pondría de pie inmediatamente y se iría. No debía importarle, pero ahí estaba nuevamente su cuerpo reaccionando. Aún no se ponía de pie y estaba lista para detenerlo.

Decidió tentar un poco a su suerte.

—¿Pasabamos mucho tiempo juntos?

La pregunta lo tomó desprevenido y elevó su mirada asombrado.

Sus ojos la observaban curiosos. Cierta parte de él se regocijaba en la idea de que a ella le interesara conocer sobre el tiempo que estuvieron solos. Así que pensó bien sus palabras antes de responder.

—Digamos que cuidabamos la espalda del otro. —se encogió de hombros.

Podría haber sido un gesto normal en la mayoría de la gente, pero por más que intentó no tomarle importancia no pudo encontrar algún recuerdo en su mente de Sasuke como lo veía en esos momentos frente a ella. Su rostro tranquilo, pero a la vez precavido. Y el sutil movimiento que habían realizado sus hombros… de pronto el aire escaceaba a su alrededor.

—No lo entiendo. — sus facciones se mantuvieron imperturbables esperando a que continuara. — Sigues aquí. Incluso luego de mi reacción, incluso luego de todo lo que te dije.

—No espero que lo entiendas.

Desvió su mirada con evidente incomodidad.

—Todo lo que dices es tan confuso. No estás siendo de ayuda.

Él vio su labio inferior sobresalir levemente y sus brazos cruzarse en su pecho, su actitud fue bastante infantil, pero lo hizo ruborizar levemente. Volteó para no ser atrapado e hizo ademán de recoger algunos objetos que habían sido derribados anteriormente.

—¿Qué quieres escuchar?

—¿Por qué sigues aquí? ¿Tú…? — ¿Era prudente hacer esa pregunta? Y más importante aún, ¿Estaba preparada para escuchar esa respuesta?

Antes de poder formular otra pregunta, otra voz se hizo escuchar.

—Cerezo.

Una angustia enorme recorrió sus extremidades, como si el mundo le estuviera jugando la peor de las pasadas. Su voz seguía siendo tan firme como la recordaba.

Sus ojos observaron la entrada, donde vio su cuerpo estático. Su mirada nostálgica la atravesó generando un pesar aún mayor en ella.

—Ren... — su voz fue casi en un susurro.

Por poco se olvida de la presencia del peliazabache frente a ella, pero sintió su mirada penetrante.

Se iba a preparar para alguna discusión o algo similar, ya que cada persona que se le acercaba parecía tener algún tipo de problema con el peliazabache, pero fue todo lo contrario.

Sasuke se había puesto de pie y realizado un gesto de entendimiento con su cabeza y pronto se encontraba atravesando la habitación hacia la salida. Sin embargo, antes de irse, había clavado sus ojos en ella de tal forma que un escalofrío recorrió su espina dorsal y tuvo que voltear su mirada.

Estúpido cuerpo.

—Me gustaría decir que me alegra verte sana y salva finalmente, — comenzó el pelirrojo — pero no se acerca ni un poco a lo que siento.

Sus pasos se dirigieron titubeantes hacia ella, esperando alguna reacción desfavorable.

Sus miradas se mantuvieron conectadas hasta que estuvo frente a ella y se sentó a su lado.

No se había atrevido a acercarse a ella hasta ese momento, puesto que no tenía claro qué tanto recordaba de todo lo sucedido.

Fue un cobarde, sí, pero no soportaría volver a escuchar sus palabras cargadas de odio otra vez.

Sus ojos observaron su rostro con detenimiento, como si quisiera grabarse sus facciones para toda la vida. Vio muchas emociones en su mirada, menos la que tenía tanto miedo de encontrar y sus manos tomaron las suyas para luego erguirse recargando su rostro en la unión. —Lo siento.

—Ren...

—Todo esto es mi culpa. Cada paso que di luego de conocerte fue equivocado.

—No es tu culpa. Deja de...

—Yo maldije tu vida. — su voz se volvió temblorosa. Podía notar cada tono lastimero detrás de ella. — Te condené a morir. Y al final... Moriste por mí.

—Estoy viva.

—No gracias a mí.

—No se puede cambiar el pasado. Ren, mírame. —exigió.

Él levantó su mirada. — Lo recuerdo todo. No tienes que culparte por los errores de otros. Tú no eres tu padre.

Lo recibió en sus brazos sin problemas. Ren había sido su compañía muchos años y era una de las personas más importantes en su vida. Recordaba vagamente el cómo se antepuso frente a su padre defendiendola, y ella había arriesgado la última gota de chakra para salvarlo. Lo había decidido de inmediato.

Se alegraba al saber que estaba bien.

—Sakura. Sé que no es el momento, pero tengo que decirlo antes de que sea muy tarde. Yo… — sus ojos buscaron los de ella, quería decir lo que pensó nunca podría —Te amo.

Sus palabras sonaron como un deja vu, como si esa escena hubiera sucedido en otro lugar, y la respuesta de su cuerpo fuera la misma que en ese entonces.

Buscó por todos lados el interés romántico que ella recordaba tener por él, pero por más que lo intentó, no estaban ahí. Solo había gratitud y un amor fraternal que le recordó a Naruto. ¿Qué había cambiado?

..

El peliazabache no pudo evitar escuchar todo lo que sucedía dentro de la tienda. Sabía que debía marcharse y darles privacidad, pero sus pies se rehusaban a dar un paso atrás.

No quería escuchar como Ren se volvía a confesar a la pelirrosa. Su estómago se retorcía en pesadumbre, porque temía que al haber olvidado sus momentos juntos, los sentimientos que alguna vez tuvo por el pelirrojo se intensificaran. Le hervía la sangre con solo imaginar ese escenario y saber que no había nada que pudiera hacer para cambiarlo. Quizá eso significaba que debía apartarse de Konoha nuevamente, y olvidarse de ella

¿A quién engañaba? Nunca podría olvidarse de ella y tendría que vivir con ese sentimiento no correspondido por el resto de sus días.

El castigo perfecto para un criminal.

—Ren. Yo…

—Es por él, ¿no es así? — pudo notar la incomodidad en su semblante y el cómo deshacía la unión de sus manos. Su mirada que se había desviado a otro lugar de la habitación, sin embargo al escuchar sus palabras volvió bruscamente hacia él. ¿Había algo que él supiera y ella no? — ¿Lo amas?

"Sakura. Gracias"

Su pregunta la tomó desprevenida y no pudo evitar ponerse nerviosa. Sus pensamientos se dirigieron inconscientemente hacia el rostro inexpresivo de cierto ojionix y unos recuerdos de infancia que había deseado olvidar con todas sus fuerzas.

Ren siempre había sido alguien posesivo, nunca la empujaría hacia otra persona, menos al Uchiha, a quien recordaba detestaba más que a nadie en el mundo desde que había sido su compañero de equipo.

Confirmó sus pensamientos al encontrarse con su mirada destrozada.

¿Ella y Sasuke realmente habían tenido una especie de relación antes de que ella "muriera"? ¿Por qué otra razón preguntaría de forma tan deliberada algo así?

—No puedo responder a eso.

—Por supuesto que puedes. Tu respuesta debería ser inmediata. —soltó molesto.

Le sorprendieron sus palabras por la rudeza con la que las mencionó. No conocía la relación de el Uchiha y él, pero no parecía tan hostil como de pronto el pelirrojo se refirió a él. Y no supo bien el por qué pero se molestó.

—Entonces tú díme porque no puedo responderte. Estuviste ahí, ¿no es así? ¿Qué sucedió? ¿Qué sucedió entre Sasuke y yo?

Él volteó su mirada bruscamente, y se puso de pie, no lo había notado hasta que ella lo volvió a rechazar. Una parte muy egoísta de él no quería que ella recordara lo sucedido entre ellos y esperaba que ella le correspondiera ahora que veía al Uchiha con otros ojos. Pero ella seguía defendiendolo, y había dicho "Sasuke y yo" de forma tan segura... ya no había lugar para él en sus pensamientos.

Tomó aire profundo y luego lo soltó de golpe.

—Estaba esperando que preguntaras algo así. — ella lo observó extrañada. ¿A qué se refería? Las palabras que mencionó posteriormente fueron su perdición — Sacar a una persona de tu mente es una cosa, sacarla de tu corazón, sin embargo…

—Estás bromeando. — soltó. Se rehusaba a creer las palabras de Ren, pero su rostro se mantuvo con la misma expresión dolida y lastimera. —Él intentó matarme, muchas veces. Me odiaba, nunca le importó nadie, menos Naruto o yo.

¿Estaba preguntándole a Ren o a sí misma?

—No voy a negar lo que me dices. Es lo mismo que te dije en ese momento, pero te rehusaste a escucharme. Insististe en que él era alguien de fiar. Tú decidiste mantenerte a su lado.

¿Qué se supone que respondiera a eso? Él no le mentiría con algo así, menos si le hacía tanto daño solo pensarlo.

—Sabes que estoy hablando en serio. No hay forma de que te volviera a perder por él.

¿Volviera a perder?

—¿Qué se supone que haga con esa información? ¿Por qué me dices algo así?

Su mirada desesperada lo atravesó de forma desconcertante, ella realmente no lo recordaba y él le estaba imponiendo recuerdos que no necesitaba en esos momentos.

Era demasiada información y él no había venido a verla por esa razón, pero la negación absurda de ella ante la realidad lo desesperaba más que saber que ya la había perdido. No le gustaría estar en la posición del Uchiha sin poder hacer algo al respecto por tener miedo a herirla más de lo que ya estaba.

—Tú dijiste —Hizo una pausa para poder mencionar sus palabras de forma acertada. — Tú dijiste que uno no destruye a las personas que ama.

Sus palabras la perturbaron más de lo que creyó y sintió como si un rayo de luz iluminara su mente.

No quiero tener nada que ver contigo en estos momentos, pero no quieres entenderlo ¿Qué te importa mientras tengas lo que quieras?

¿Por qué estás tan segura de eso?

¡Porque uno no destruye a las personas que ama!

¿Eso aplica a todas las personas?

Lo recordaba.

Ella había dicho esas palabras a Ren. ¿Por qué? ¿De qué estaban hablando?

Antes de poder conectar sus recuerdos él volvió a hablar—No me gusta ser él que tenga que decirte esto, pero evitando la realidad solo te estás haciendo daño a ti misma — su voz sonó forzada. Sabía que ella lo había notado. Y es que no podía disimular la desazón que lo embargó al ver como la última esperanza de volver a estar con ella se esfumaba nuevamente, pero el Uchiha estaba siendo demasiado condescendiente, se supone que no debía desperdiciar su oportunidad.

¿Cómo intentarlo si ni siquiera recordaba que tenía sentimientos por él?

Todo era tan complicado y no sabía qué hacer.

Se marchó sin tener nada más que decir, debía despejar su mente, luego de volver a ser rechazado, no quería que ella viera cuán destrozado estaba.


Habían pasado unos minutos desde que el pelirrojo había abandonado la tienda donde ella se encontraba. Se había recostado y solo consiguió dar vueltas en su almohada.

No había logrado despejar su mente y todos sus pensamientos se mezclaban entre las facciones lastimosas del pelirrojo y la desilusión del peliazabache que parecían haberse grabado con tinta en su memoria.

La insinuación y memorias que había despertado en ella, la dejaron más intranquila. Podía sentir la falta de información importante.

Pero Ren lo sabía. La razón por la que no podía corresponderle.

Él seguía teniendo sentimientos por ella y aún así había mencionado que los suyos habían sido opacados porque había dirigido su interés hacia otra persona.

La confirmación le generaba un cosquilleo en su estómago, pero no era como si haría algo al respecto.

¿Debía ignorarlo? ¿O quizá solo mantenerse alejada de él?

No era como si le debiera algo. ¿O sí?

Los latidos en su pecho parecían aumentar a medida que pensaba en la mirada que le brindaban sus ojos. ¿Podría ser real?

¿Qué podía hacer ella si era así? ¿Olvidarse de todo lo que hizo y ya?

No, no era tan fácil.

¿No estaría detestandola por comportarse de esa manera luego de todo lo que supuestamente sucedió entre ellos?

Sus pensamientos se vieron interrumpidos por la temible voz de su maestra: —Sasuke, ¿qué crees que haces?

Los latidos en su pecho parecieron acelerarse al escuchar el nombre del susodicho y se sentó en la camilla.

Vio a Tsunade y Sasuke en la entrada de la tienda, la primera mirándolo con desaprobación, con los brazos cruzados sobre su enorme busto. —Te dije que…

—Yo le pedí que se quedara. — interrumpió la pelirrosa.

No comprendió la necesidad de defenderlo que surgió de ella. Ambos voltearon su mirada hacia ella confundidos, creyeron que estaba durmiendo. —S-si no fuera por él… podría haber perdido el control nuevamente.

—¿Eso es cierto? — observó al ojionix incrédula.

Él solo volteó su rostro observando fuera de la tienda.

¿Por qué lo estaba defendiendo? No sabía lo imprudente que estaba siendo dándole a esperanzas a su estúpido corazón.

—No puedes esforzarte demasiado. — se acercó a ella titubeante — No estamos dispuestos a perderte nuevamente.

—Lo sé. — tragó grueso entendiendo sus palabras por completo — No es mi intención preocuparte Shishou.

—Sakura… — vio en sus ojos la calidez que esperaba encontrar luego de despertar. Necesitaba eso, siempre vio a Tsunade como una madre, y el afecto que con su sola mirada le brindaba era más que suficiente.

—No iré a ninguna parte. — Ella asintió con una sonrisa en su rostro.

Sasuke observó la escena con algo cálido formándose en su interior. Al menos Sakura estaba recuperando los lazos que pareció haber perdido luego de abandonar la aldea.

—Necesito hablar contigo sobre algo.

Observó sutilmente al peliazabache, y él comprendió que debía marcharse.

Ella no pudo evitar observar nuevamente su espalda alejarse.

—¿Qué sucede? — la pelirrubia se acercó a su camilla para poder escucharla mejor.

—Recuerdo casi todo lo que sucedió desde que…— hasta decirlo le parecía absurdo — Desde que abandoné Konoha.

—No debemos hablar de eso ahora.

—Me cansé de esperar el momento adecuado. Desobedecí órdenes estrictas de mi Hokague. — mencionó con seriedad.

—Sakura, detente. —le pidió.

Sabía que llegaría el momento de hablar sobre ese tema, pero no creía que Sakura estuviera preparada para todo lo que tenía que decirle.

—Soy una desertora. Igual que Itachi, igual que Sasuke.

—No traicionaste a la aldea. — vio la aflicción tras su mirada. Ella realmente se arrepentía de haber dejado la aldea.

—Estoy segura que el consejo no debe estar pensando lo mismo.

—Estabas herida. — respondió sin más.

—No, no fue así. — Contestó con brusquedad — Después de que me fui, seguía diciéndome a mi misma, que abandonar Konoha estaba bien. No tenía nada que hacer ahí. —se encogió de hombros — La muerte de mis padres fue demasiado pesada y dolorosa para quedarme y no estaba capacitada para controlar mis emociones.

—Y no podías controlar el Haru, era demasiado peligroso para mantenerte en la aldea.

—Pensé eso, me convencí de ello. Llevo días dándole vueltas en mi cabeza, pero no fue así. No era una razón tan noble. Fue solo egoísmo. — soltó su última frase con resignación —Quería estar sola, volverme una víctima y hundirme en mi dolor. Sin reproches del resto. Sin culpas ni arrepentimientos. Al menos hasta que…

Se detuvo. No comprendía del todo lo que sucedió después de eso, el porqué su intención había cambiado.

—¿Hasta qué...? — se atrevió a preguntar.

Sakura nunca había sido tan abierta sobre sus sentimientos con ella.

—Hasta que me cansara de sentirlo o pudiera… atravesarlo y hacer algo al respecto. — no había podido enfrentar la mirada de su maestra por temor a encontrar algo que le desagradara.

—Entonces, ¿qué sucedió? — preguntó con real curiosidad.

Sus ojos observaron un rincón de la habitación, vagaron buscando alguna fuente de chakra conocida a los alrededores, y la encontró. No podía mantenerse tan lejos.

—Cuando desperté todo estaba enredado en mi cabeza y sentí el dolor, escalando en mis huesos. Y fue... insoportable. Pero ahora…

Pudo notar su semblante confundido, no comprendía sus propios sentimientos. Su pérdida de memoria podría ser la gran causa de ello, pero ella no lo sabía.

—No puedo recordar qué o... — hizo una pausa para aclarar sus pensamientos, su voz tembló mientras intentaba explicarse —Me refiero a... ¿Qué sucedió? ¿Por qué siento esas ganas enormes de buscar… La oscuridad? ¿Y el vacío en mi pecho? ¿Por qué? ¿Acaso lo merecía? Quiero creer que no.

—¿Qué te hace pensar lo contrario?

—Desde que desperté todo lo que he hecho solo ha acarreado dolor, culpa, decepción.

El rostro del peliazabache apareció en su mente nuevamente. Estaba segura de que estaba escuchando su conversación.

—Eso no es todo. Y no me corresponde a mí hablar por el resto, pero tú no los viste. Nunca vi la decadencia humana tan de cerca como en estos meses sin ti.

Lo sabía, y lamentaba haberlos hecho pasar por algo así. —El consejo no sabe que dejaste la aldea. — soltó sin poder contenerse.

—¿Qué? ¿Cómo…? — ahora su mirada la enfrentó desconcertada.

—Sasuke sospechó lo que querías hacer. —Él estaba ahí — Sabía que si el consejo lo descubría podrías estar en serios problemas.

—¿Eso significa…?

—Antes de que tú desviaras nuestra atención, él ya había desviado la tuya.

Estaba más que sorprendida, no entraba en su cabeza que Sasuke hubiera hecho algo así por ella. ¿Por qué?

Genjutsu… — susurró.

—Él se ofreció a observarte. No confiaba en las personas que estaban tras de ti.

—¿Así fue como pasamos tiempo juntos? — preguntó resignada.

—Nunca te perdimos el rastro. Sasuke se encargó de enviar casi diario una serpiente o a veces un cuervo.

¿Cuervo?

El dibujo de un cuervo apareció en su mente. Pudo notar los detalles de tinta marcados en la piel blanquecina de alguien que le daba la espalda. Sacudió su cabeza.

—Se aseguró de que estuvieras bien, y no quiso moverse de tu lado, al menos hasta que Taro llegó a ti y logró separarlos.

Tragó con fuerza luego de escuchar sus palabras. Se sintió diminuta y un nudo se formó en su garganta.

—¿Por qué me cuentas esto?

—Puedes volver a la aldea cuando quieras, Sakura. Él fue quien te liberó de ese peso.

Desvió su mirada conteniendo sus lágrimas ¿Tsunade también pensaba como el resto? ¿Por qué los recuerdos que no tenía le generaban tanto pesar al ser mencionados por otras personas?

—Y ahora me están imponiendo otro.

No comprendió del todo sus palabras y espero a que volviera a explicarse. —No puedes culparme por no confiar en él.

—Nunca te pediría algo como eso. Es tu decisión. Mi trabajo es mantenerte a salvo.

Un sonido agudo atravesó su oído derecho y no pudo continuar su conversación. Giró su cabeza en un intento de detenerlo.

—Es el implante. — mencionó Tsunade, había notado como movía su cabeza. Pronto su palma se acercó a su oído para emanar el conocido halo verdoso.

—¿Usaste células de Hashirama?

—No tuve alternativa, perdiste casi por completo la audición. — ella asintió comprendiendo su situación

—Una explosión. — sus palabras dejaron sus labios sin pensarlas realmente, y cuando lo notó pareció como si alguna pieza estuviera encajando —Fue una explosión.

Las imágenes vinieron a ella tan rápido como desaparecieron.

—Eso explicaría el daño severo en los nervios.

—Traté de curarlo, pero…

No pudo evitar observar sus manos con detenimiento. ¿Qué le quedaba ahora que ni siquiera podía curarse a sí misma?

—Pronto podrás utilizarlo.

—Eso me tomará un mes como mínimo.

—Entonces comienza pronto. — dijo con un guiño. —Mañana comienza tu entrenamiento.