Disclaimer: Sí, no me pertenece. Y este sitio mismo se llama fanfiction.
Capítulo I: Años pasados y futuro incierto
Jump City era una ciudad hermosa, no había por dónde negarlo, pacífica y tranquila con cada amanecer que saludaba un nuevo día sobre la ciudad. No pudo evitar compararlo por enésima vez por otra ciudad al otro lado del país, parecerían los opuestos en su gran parte. Quizá algún día sea una ciudad como Metrópolis.
Los ojos azules vagaron por la playa, en una mirada en blanco y sin expresión en su rostro, después de tantos años todavía recordaba que fue la misma vista la primera vez que llegó a ese lugar. Trayendo de vuelta esa sensación amarga en el estómago fácilmente digerida en su mayor parte, al igual que un comienzo de paz y vacío. Una grata forma de recordarlo en detalle pese al tiempo.
Sabía que se fue sin una mirada atrás ni tampoco un rumbo previsto y estaba agradecido que haya caído en una ciudad como esta. Aunque no lo mereciera.
No mostrar problemas o indicios en una ciudad pacífica era la mejor forma de demostrarle que no haría daño ni intentaría causarlos, ya no. Pero todavía estaba ese pensamiento ambiguo de la razón de todavía seguir existiendo, con todo lo que había pasado, no debería seguir pensando en sobrevivir, supuso.
Se alzó de hombros ligeramente, una costumbre que tomó en todos esos años de convivir como una persona común y corriente en esa ciudad.
La expresión en blanco también cambió, moldeandose cual cera en un rostro más humano, una que tenía leve tristeza y cansancio. Habitual en él.
Volvió por sus pasos grabados en la arena, ignorando el frío de la mañana por una próxima estación de invierno.
Con la mochila sobre su hombro continuó su camino hacia su trabajo. Sí, sabía que no tenía el tamaño ni edad para conseguir uno, no obstante, las personas de esa ciudad parecieron comprensibles luego de tomar su historia de abuso parental y posterior asesinato. Sólo una cosa era cierta, pero fue suficiente para que le den un espacio para vivir y fingir como alguien mayor de edad.
La delincuencia en la ciudad no era mayor a necesitar patrullajes de la policía. Otro punto a favor de no ser encontrado y llevado a una de esas instituciones llamadas orfanatos. Acoplar una familia era el menor de sus intereses.
Hasta donde él sabía, podía vivir allí solo hasta que pensara que era suficiente.
Por ahora, ese impulso no parecía llegar pronto.
Llegó a su puesto.
Escuchando de vez en cuando las típicas críticas de las personas cercanas o compañeros de trabajo. Frunció el ceño ligeramente, demostrando su poco apoyo a esas opiniones cada vez mayores y comunes pero igual de reservado como para sacar palabra sin valor alguno.
La crítica hacia los jóvenes héroes llegó a la ciudad hace poco más de medio año, algo que estaba seguro explotó en noticias y desacuerdos en disputas en otras partes del país con mayor fuerza y repugnancia hace ya tres años. Estar tan aislados de tales noticias durante un buen tiempo es lo que da lugar a la paz aquí.
No obstante, él sabía que no duraría mucho si esas discusiones de los políticos y la misma sociedad caían en su totalidad contra los jóvenes superhéroes y los mismos híbridos.
Híbridos…
Al paso de un par de décadas sucedió, el comienzo de muy pocas personas con extremidades diferentes a las humanas. Nadie sabe con certeza la razón, otros lo vinculan con la llegada de los extraterrestres, aliados o no. No importa, no ahora, de todos modos pocos sobreviven a la adolescencia. Y aunque ahora son pocos, comenzaron a agruparse por lo que escuchó entre comentarios semejantes a chismes sin fuente segura. En ciudad Gótica esto está siendo un problema y un cambio en el desarrollo de esta nueva población y sus investigaciones respecto a los híbridos los llevaron a otros tipos de desacuerdos con los mismos superhéroes.
Su conocimiento sobre el tema llegó hasta allí ignoró las noticias del exterior que no le incumbirían en el corto plazo.
La vida era mejor así, aunque no durase mucho, no había nada que pudiese hacer.
El transcurso del día terminó como de costumbre, compartió algunas palabras con sus compañeros de trabajo, pero perfectamente neutral en otras conversaciones que no deseaba intervenir en opiniones que sólo echaron leña al fuego, de cualquier lado que esté. Era difícil de razonar entre personas que están ciegamente determinadas y de todas formas, no es que sea terco en demostrar su punto.
Miró a los cielos, estaba anocheciendo y el frío comenzaba a sentirse, frotó sus brazos y se envolvió en el calor de su chaqueta que trajo consigo controlando su mal humor de sentirse congelado, pero acostumbrado a ese terrible clima.
No fue hasta que pasó por uno de los parques en su camino a la habitación que llamaba casa cuando vio una silueta acurrucada en uno de los asientos al aire libre.
El ébano se detuvo por un momento, una punzada de curiosidad al detallar algo diferente en ese hombre. Ciertamente, era una figura voluminosa y encorvada bajo una sudadera con la capucha cubriendo su rostro y prácticamente cubriendo cualquier atisbo de piel, su postura indicó su claro encogimiento por esconderse del mundo.
Ignorar su gran tamaño lo vio difícil, siendo más destacable en ese ambiente solitario. Además, no se le pasó ver un brillo continuo de rojo en esa sombra que evitaba su mirada.
Un punto a su favor de mezclarse con el ambiente, ese hombre estaba estático como una estatua.
Normalmente, la actividad residía en el centro de la ciudad a estas horas, un espacio de calidez y compañía en las luces más movidas de la ciudad, tener un espacio para congelarse se adecuaban mejor los alrededores, la parte oscura de la ciudad, hasta cierto grado.
Inclusive, en todos sus años viviendo allí a la sombra de otros, nunca vio a ese hombre, ese ambiente que lo rodeaba ahuyentaria a las personas cercanas. Muchos en Jump City eran sonrisas cuales días cálidos de su misma ciudad, sin mayores problemas que un poco de dificultad de tránsito o cosas menores sin importancia.
Un breve recuerdo pasó por su mente, el sentimiento de desolación, molestia y resignación combinados en un hombre que deseaba la soledad tanto como añoraba a alguien cercano. La confusión y desespero deben de ser los principales dentro de su espacio.
Movió la cabeza a un lado, dudando en entrometerse luego de molestarse en examinarlo durante unos momentos. No dio indicios de incomodidad o notar que alguien lo miraba fijamente desde hacía cinco minutos, perdido en sus pensamientos entonces.
Sus pasos en dirección a ese hombre decidieron antes que su cabeza.
" Uhm, ¿Te encuentras bien? " A cambio, recibió un sobresalto de sorpresa del contrario, el hombre encapuchado elevó la mirada por un segundo antes de cubrirse nuevamente con su capucha y bajar la mirada al suelo. Sin muestras de reconocimiento y más bien tensandose para alejarlo. No funcionaría con él. Pasaron unos minutos en donde el ébano soportó ser ignorado antes de continuar " Veo que no eres de por aquí, ¿de dónde vienes? ".
No era necesario entablar una conversación, lo supo desde el inicio, no podría ayudarlo y ni lo conocía, además, intervenir y tirar del tenso ambiente de un extraño hablándote de la nada y sin el consuelo que necesitaba solo sucumbirá en reproche o/y mayor aislamiento.
Lo sabía. Lo leía fácilmente en sus movimientos y pese a no tener la costumbre de comenzar conversaciones lo hizo con este hombre.
Ciertamente, desconocía la razón de su insistencia.
A la falta de respuesta, hizo una leve mueca. Antes de sentarse al lado del extraño en silencio cual acto instantáneo. Ninguna palabra ni reconocimiento del extraño todavía. Al paso lento de los minutos, el ébano perdió el tiempo contemplando la oscuridad más profunda de la noche, con las lámparas encendidas en los bordes del parque pero lo suficientemente alejados para disfrutar de la vista de las estrellas en lugar de sufrir la contaminación lumínica, su paz acabó de pronto al distinguirlo; la oscuridad con destellos de luz se vio acompañada, miró con la frente arrugada la pronta caída de copos de nieve.
Perfecto, simplemente perfecto.
No trajo algún abrigo lo suficientemente caliente para abrigarlo del frío que se avecinaba.
Refunfuñó en su asiento, ignorando por un momento su compañía. Por lo que alzó una ceja al escuchar las suaves y casi imperceptibles risas del hombre más grande a su lado. Lo tomó como una victoria. Sonriendo ligeramente, habló.
" Un mejor humor te sienta bien ".
"Hmp. Al menos no me comporto como un niño" el hombre moreno finalmente giró a verlo, solo visible una parte de su rostro, todavía reservado al no hacer mayor movimiento pero tiraba de sus labios una sonrisa "Siendo un adolescente, ¿no deberías estar ya en casa?".
"¿Quién pregunta a quién? Parecerás adulto pero también eres joven"
El moreno pareció flaquear un poco su ánimo, volviendo a bajar la mirada a los pedazos de nieve que caían con cada vez más frecuencia.
Sus ojos oscuros vagaron en la escena de la nieve, detallando las imperfecciones de lo que fue el suelo de cemento, poco cuidado a los largo de los años a sus pies.
No volvería a esos pensamientos que amenazaban con tragarlo, no importa por dónde fuese, lo supo por experiencia. Las distancias no aminoraron los problemas, solo los refrescaba.
Salió del ensimismamiento al escuchar una respuesta.
"... Vivo solo, no hay nadie tras mío con un toque de queda, además, sigue siendo temprano" se alzó de hombros el pelinegro ante el comportamiento físico que tomó el contrario. Quizá estaba siendo más abierto que de costumbre, pero no pudo evitarlo. Por suerte lo que dijo llamó la atención.
El mayor lo miró extrañado, confuso y perdido, pero se reconfortó un poco al poder ser distraído. Una sonrisa más real se asomó en su rostro luego de dar una mirada a cuerpo completo sin discreción a su acompañante.
" ¿Vives sólo? ¿Cuánto tienes? ¿Trece?"
No esperó que una vena sobresalga ligeramente de la frente del ébano. " Oh, bueno, la última vez que comprobé tenía quince ".
" Eres muy pequeño para– "
" Ey, no hablemos de edades que tú me pareces más de veinte". Bromeó suavemente.
" Bueno, pero mi tamaño es perfecto para mi edad "
El ébano le dio una mirada provocando otra ligera risa del mayor.
El silencio que siguió fue más reconfortante.
Sin embargo, el pelinegro soltó un bufido, rompiendo la paz, y cubriendo el temblor que atacaba crecientemente su pequeño cuerpo, fue una señal de que no podía quedarse por más tiempo, el calor comenzaba a abandonarlo y no menos que deseaba era algún problema en el trabajo al día siguiente, no valía la pena el riesgo si deseaba conseguir lo suficiente para fin de mes, como algunos dirían.
Con pesadez, demostrando sus pocas ganas de desvanecer esa compañía, se levantó antes de girar al hombre mayor que giró a verlo.
" Se está haciendo tarde, deberías irte a casa también " aconsejó, con un matiz de prisa, el mayor pareció reconsiderar esa opción antes de negar suavemente con la cabeza, como si se forzara a convencerse por sus propias palabras.
" Estaré bien aquí, al menos por un tiempo".
" Si tú lo dices… " habló dudoso, la mentira fácilmente descubierta, pero no tenía tiempo que perder "Sólo no quedes congelado al día siguiente, lo sabré ya que paso por aquí a menudo " giró de vuelta manteniendo el paso con naturalidad en lugar de la rigidez de su cuerpo. Aunque el peso anterior que trajo sus recuerdos se alivió de alguna manera.
" E-espera " la voz llamó apenas, pero de todas formas volteó "Yo-, gracias… uhm, no debiste molestarte en acompañarme… ".
" –No hay problema. Sólo abrígate mejor a la siguiente, el frío es un lío y cubrirte así sólo llamará la atención por ese misterio de parte robótica que es mucho más difícil de ocultar" interrumpió con una sonrisa de soslayo antes de continuar su camino,
El moreno seguramente quedó perplejo pero de todos modos el ébano ganó la excusa perfecta de aumentar su prisa y algo de emoción.
Era la primera vez que encontraba a un meta, o bueno, la creación a uno posiblemente.
De todos modos, no esperaba encontrarlo en el mismo sitio al día siguiente, ni volver a hablarle elocuentemente para acabar en silencios reconfortantes y una despedida que un par de días después se volvió una promesa tácita de un siguiente encuentro.
Debió admitir que acompañar al hombre en ese parque luego del trabajo se volvió una costumbre al punto que no le importó congelarse durante un tiempo con tal de sacar algunas palabras al hombre.
La ironía que normalmente era a él a quién costaba sacar palabra.
Sin embargo, por primera vez en años, la punzada de ayuda le trajo una nueva compañía, y pese a que ciertamente deseaba que no termine como la anterior, la valoró.
Porque supo que sería diferente, en el momento en que lo vio, ese hombre, Víctor, descubrió luego de un largo tiempo, era amigable detrás de todo ese metal tecnológico que cargó como una maldición despreciable y como objeto de abominación, al ébano le sorprendió que el mayor tuviese de todas formas conocimiento de su propio cuerpo, al menos, gran parte de él.
Podía afirmar que todo ese metal y cableado sencillamente quedaba en el olvido cuando compartían palabras y experiencias. Víctor Stone fue un atleta reconocido hasta el momento del accidente y su creciente y nada manejable disputa con su padre.
Fue un largo camino para llegar a considerarse amigos, o, algo cercano a ello. Si bien Victor se abrió a él y sus problemas por aceptarlo como es, el ébano no pudo hacerlo tan sencillamente. Omitió muchas cosas y eran vagas sus palabras de su pasado, las mismas que repitió a las demás personas tantas veces que podrían ser ciertas.
Tener una familia, una que lo maltrató y despreció, fallecieron en un altercado entre balas de policía y ladrones con sus rehenes en ciudad Gótica. Un evento bastante común y diverso en esa oscura y lúgubre parte del país.
Pese a sus deseos de mantener límites a su historia, Richard confió en el pasado de Victor y dijo sobre su nuevo estilo de vida, una de independencia y trabajo en los alrededores de la ciudad.
Su reunión cada noche fue reconfortante, para ambos. Extrañaba ese sentimiento.
Hasta que no lo fue.
El golpe fue instintivo, un caso independiente de sus pensamientos en el último momento de la pelea verbal y el impulso de Victor de querer tocarlo cuando Richard decidió dar la conversación como terminada para exactamente no empeorarlo.
Alrededor del cuarto mes de haberse conocido cuando tuvieron esa pelea, una que nunca debió haber llegado a tanto si no fuese por la insistencia del mitad cyborg.
Victor lo miró desde el suelo, sorprendido y herido, pero rápidamente tornándose rojo en furia a esa respuesta brusca. Richard no estaba mejor.
" Dije, que era suficiente " su voz salió más pesada y sombría de lo que hubiese deseado, pero no retrocedió.
No podía perdonarse que esas palabras sigan por esa corriente.
"¿¡Pero qué te pasa!?" su respuesta fue más brusca al levantarse de inmediato y enfrentar con ese tamaño a la figura más pequeña, nada intimidada y más bien condescendiente con esos ojos azules que solo echó leña al moreno " ¡No tenías por qué responder de esa manera! Parecería que lo defendieras, ¿consideras que todo lo que hizo fue correcto?" gritó con dientes apretados.
" Tú empezaste, Victor. Y no importa lo que piense, pero no permitiré que juzgues a todos los híbridos en la misma bolsa ni a los héroes en esto ".
" Y pensé que eras diferente, ¡ellos son quienes destruyeron nuestra sociedad pacífica!"
" ¿Te estás escuchando? " Ciertamente Richard no creyó escucharlo de él, y la furia del mayor al momento de su encuentro esa noche parecía necesitar un lugar dónde explotar.
No deseaba ser el punto de fuego. Así que en lugar de responder giró de vuelta y siguió con su paso.
" Richard, ¡Richard, vuelve aquí! " Aunque estaba bastante tenso y perdido en su furia como para pensar mejor la manera en que apareció en el suelo en su intento de tocarlo nuevamente; por suerte no volvió a cometer ese impulso, sus palabras ganaron " ¡Y pensé que estabas del lado de tu propia especie! ".
Richard se detuvo, para conveniencia de Victor, pero solo lo miró de soslayo.
" Ahora tú no eres del todo humano, ¿Verdad, Cyborg? " ignoró el estremecimiento y la herida más profunda que fue clavada en los ojos del hombre, volvió su mirada y voz pétrea a su propio camino "Deja de llorar y culpar a los demás, y enfrenta de una vez a tu padre, quieras o no sigues con vida, alguna vez tendrás que enfrentarlo, mejor que sea en vida".
Sintió esas mismas palabras que fueron un mantra a sí mismo en su tiempo, con personas diferentes y heridas igual de profundas. Pero la culpa fue un mayor impedimento de lo que alguien como Victor entendería.
En consecuencia, luego de esa noche, Victor no se encontró más en el parque al día siguiente, ni dentro de un mes.
Richard suspiró por lo bajo, agotado de tantas emociones y culpa interna, era desagradable sentirlo como púas que se clavaban en su cabeza por la molestia y resignación de haberlo negado.
Tal vez sus palabras fueron duras, sus acciones más violentas de lo que fueron en años. Y más emociones se desbordaron debido a esa amistad que pudo reconocer como una superficial. Tal cual fue ese temor y consecuencia de su aislamiento. Lo intentó una vez más y falló miserablemente.
Lo decepcionó una vez más, ¿verdad?
Bufó, buen acto que terminó acabando con algo tan estúpido como su propio desliz de emporarlo todo y no buscar algo mejor para ayudar a Victor.
Así que dejó de ir a buscar al hombre en el parque y alrededor, o incluso quedar parado y esperando congelado luego de tres días de su ausencia.
Terminó con su trabajo una noche, con todo el abrigo cubriéndolo volvió a su camino habitual, ignorando el parque por el que pasaba, hundido en el reproche de pensamientos sobre la nieve que apenas llegaría a la mitad de esa estación tan fría, se detuvo tan pronto cuando logró escuchar gritos.
Movió la cabeza para ubicarlo mejor y no tardó mucho en descubrir que pertenecían a Victor, aparentemente acompañado por otras personas no sonando amistosas.
La curiosidad se acrecentó ante una posible escena en su cabeza poco común en la ciudad, así que se acercó con cautela, las voces sonaron más fuertes y agresivas, los gritos de furia y otros de burla lo hicieron fruncir el ceño al no estar imaginando al encontrar ese panorama en su cabeza materializado a unos metros suyo.
El callejón se llenó de un grupo de personas de poco más de veinte años, cuando se asomó por la entrada. Richard abrió un poco más los ojos al detallar las características de los jóvenes adultos que tenían rodeado a Victor. No eran normales.
Eran híbridos. Inmediatamente supo que no pertenecían a la ciudad, Jump City estaba despojada de todo híbrido al tener otras ciudad con ayuda suficiente a sus características animalescas.
Estos no parecían buscar un modo de vida más cómodo en sus necesidades médicas ni mucho menos, la mayoría del grupito estaban armados con palancas de metal y otros artilugios para intimidar y someter. Y a cuestión de sus mofas, con la absurda idea de convertir la pacífica ciudad en suya. Personas sin remedio ni cerebro pese a tener atributos de híbridos.
Uno con piel de lagarto y otro con patas y orejas largas de conejo rieron por último cuando exigieron nuevamente al hombre encapuchado, con la imagen de un Victor bastante encorvado y presumiblemente cobarde a la violencia.
" Sé buen humano y devuélvenos al niñato"
" ¡No es de su pertenencia, dejenlo en paz! " gritó con furia, pero retrocediendo hasta llegar al fondo del callejón sin salida a menos de una pared de cuatro metros de altura.
Victor continuó evadiendo los asaltos violentos de los híbridos, gruñendo pero limitado por su imagen que apenas era cubierto por las sombras.
En respuesta a sus gritos, los demás rieron con mayor fuerza.
" Lo hace " intervino el lagarto, con esos ojos verdes de reptil presumido " Es parte de nuestro equipo ahora y meterse en problemas por algo tan insignificante no lo vale, créeme". Rió mostrando los colmillos en su sonrisa dentuda.
Victor estaba nervioso, casi asustado, reconociendo su poca ventaja aquí si no quería que se expanda el rumor de un hombre mitad robot con la llegada de estos híbridos, afortunadamente cubierto en mayor parte por la sombra de la pared que lo rodeaba. Pero se negaba a dárselos sin luchar, en especial por lo que pudieron causar a su hogar.
Richard por otro lado, permaneció en silencio, la seriedad en el momento al ver rasguños en el rostro apenas visible de Victor. Un brazo del hombre estaba tras su espalda, convertido en un cañón sónico. Lo peor de todo es que detectó el olor de la sangre, poca cantidad pertenecía a Victor, y ninguna de los híbridos, eso es seguro.
Así que encontró una bola de pelo verde acurrucada y aterrorizada en el brazo sobrante de Victor.
Estaba confuso, entrecerró los ojos en sospecha de intervenir por un gato de color extraño. Ninguno que vio antes de esa especie tenía un color así, no uno saludable al menos. ¿Arriesgando la vida por un animal muerto? No, era diferente para ambos grupos contrarios y según sus palabras de los híbridos, ha de ser importante.
Esperaba que sea por una cosa viva.
Prestó atención a un nuevo grito de Victor cuando este fue atacado por el lagarto con las garras de su cuerpo modificado. Cubriéndose instantáneamente el rostro con el brazo antes cubierto, se mostró con claridad la confusión de los presentes al ver las garras clavadas en el cañón que tenía el impulso de encenderse de nuevo en un color azul de sus sistemas.
Antes de otra palabra o el grito silencioso y en pánico de Victor.
Richard salió.
" ¡Ey! ¿Qué están haciendo aquí? Estar levantados tan tarde presentará problemas a los vecinos de por aquí. ¡No alteren el orden público! ".
No era buena idea si no había un plan formulado, o la ventaja de las sombras. Hacer esto de pronto y sin pensarlo era estúpido. Pero las presentaciones aún así, son halagadoras.
En todo caso, sean personas o híbridos no tenían derecho a lastimar a nadie. Haría que eso se respete.
" Ugh, es un simple humano " mencionó uno.
" Lárgate de aquí si sabes lo que es bueno para ti y tus huesos " formuló el lagarto, estaba empezando a pensar que era el líder del grupo sin cerebro.
Richard negó con la cabeza suavemente, sin perder la mirada azulada pero por un momento amenazante y fría que se clavó en el líder. En cambio, habló alto y claro para que no sea ignorado y continuar con su amedrentamiento a los dos que estaban quietos.
" ¡No lo creo! Supongo que sus cerebros minúsculos de híbrido necesitan aprender que no es correcto molestar a otros, menos aún con el poder de obligarlos y lastimarlos con apoyo en números y fuerza convenientemente de su parte ".
Uno de ese grupo pareció querer arremeter por sus palabras pero el lagarto lo detuvo.
" ¿Dices que necesitamos números para acabarte? ¡Somos híbridos! Y humanos como ustedes deberían temernos y respetarnos por las habilidades que nos dieron, ¡somos superiores! "
Richard afiló su mirada, borrando esa sonrisa elocuente, sus ojos cambiaron ante esas palabras y frunció el ceño en disgusto y molestia, dejando caer a un lado la mochila que llevaba consigo llena de víveres.
Estos seis eran más altos que él, más altos que Victor incluso. Pero hace tiempo que no sentía ese coraje que surgió ante el insulto del poder por sobre otros, nadie tenía el derecho de hacerlo. Victor estaba herido y quién sabe cuántos híbridos más se creen esas absurdas palabras, el sentido de protección surgió nuevamente al pensamiento de problemas que repercutirán en un futuro si habían más seguidores en esa corriente.
" Es una lástima que piensen así, los creí más astutos que eso. Pero esta ciudad es tranquila, y es mejor que permanezca así ".
Antes que los grandulones lo toquen, Richard se movió, con movimientos fluidos y naturales dobló su cuerpo y tomó impulso entre los hombros de los híbridos, aprovechándose del espacio angosto y la multitud acurrucada que evitaba alcanzarlo fácilmente a menos que golpeen a un aliado. Con un encuentro en sus puntos de presión a algunos por preferencia, y a otros dejándolos inconscientes al instante al alcanzar sus nucas.
Simple, rápido y eficiente. No necesitó mucho tiempo, algunos segundos, supuso, y eso fue perfecto. Alargar la pelea sería inútil y presumirse bastante problemático, no era tan pequeño para eso, pero ese impulso ligero suyo por esos recuerdos lo hizo pensarlo por unos momentos.
Giró a ver a cada uno, con detalle y asintió en silencio, ignorando el par de ojos que no dejaron su espalda desde que intervino en el conflicto.
Pero tuvo que voltear, era incómodo y prefería que esto acabara de forma simple.
Giró a Victor, el mayor con ese rostro completamente anonadado y más pálido que en sus reuniones en invierno.
" No pensé que tu enojo sería para tanto " murmuró audiblemente Richard, salió más fuerte y claro de lo que esperó en ese silencio sepulcral que no entendió de su sorpresa.
Quizá recordar la tosca pelea de hace unas semanas sea suficiente impacto.
Ignorando los intentos fallidos de Victor en formular una palabra, volteó al animalillo que se asomó de su refugio -Uhm, se movía, estaba vivo entonces-, Richard no se acercó, parecía erizado todavía y sus ojos temerosos lo dejó reconsiderar si fue violento entrometerse de esa manera.
Intentó sonreír, fracasó, pero no estaba de humor de fingirlo a la perfección debido a esos híbridos y su reciente pelea la cual fue un desencadenante no deseado de memoria muscular, nada agradecido y levemente arrepentido de no hacerlo de otra manera. Su intento de mejorar las cosas o terminarlas fue opacada en sus olas de rabia que se acumulaban como pesos en kilos en su pecho.
Por lo que, tomándolo como suficiente carga para lidiar consigo mismo, sus ojos caídos con la expresión en blanco fue su mejor carta para ofrecer al felino. Su sentido de aliviar a otros lo ayudó a formular palabras carentes de reconfortacion.
"No tienes porqué preocuparte, Ya no hay peligro, y estoy del lado de Victor " agregó al hombre como una ocurrencia tardía.
El último nombrado tardó un poco en notar que no eran palabras para él. El gatito poco a poco dejó de enroscarse y Victor pudo acogerlo mejor en su brazo.
Con solo el silencio como respuesta, Richard volteó para buscar sus víveres tirados y posiblemente ya fríos por la nieve del suelo. Esperaba poder arreglarlos al llegar a casa.
A espaldas de Victor recuperándose de su impresión, Richard habló.
" Deberías haber usado tu cañón, Víctor " mencionó casualmente. Ignorando que el otro se tensara a sus palabras. Se detuvo un momento al ver su aliento caliente desvaneciéndose en el aire, fue un indicio de su límite de tolerancia al frío.
Lo puso de mal humor antes de subir la mochila a su hombro cuando una pequeña voz lo llamó.
" G-gracias " fue esa vocecita. Richard volteó encontrando a un niño verde al lado de Victor, poco más joven que él, orejas de duende, con la mirada clavada al suelo cuando volteó, pero pudo detectar la culpa en sus facciones.
Temblando por el frío o la escena, no lo sabría.
Richard sonrió suavemente, recuperando el control, más calmado que antes, en apariencia, en realidad.
" No hay problema. Chico cambiante " dijo antes de voltearse y seguir.
" ¡E-espera, Richard! " el nombrado se volvió con una mirada en blanco que Victor pareció ignorar " Seguí tu consejo, yo, quise aclarar todo con mi padre pero, pero no salió bien y– y ahora nos peleamos. Cuando quise volver a casa papá desapareció. Yo– habían muchos, Richard, eran bastantes híbridos allí, creo… Creo que mi padre está muerto. Me atacaron como buitres. Escapé y encontré a este niño, seguido por otros híbridos " explicó rápidamente, con algo de pánico en su voz.
Eso explicaría el mal humor de la última vez que se vieron. Se desahogó con él en un mal momento y la excusa de discusión fue suficiente para que Richard se mantuviera alejado con ideas erróneas. Pero qué idiota, debió haberlo sabido. Victor demostró mejor comportamiento y comprensión en varios casos en el tema de esa pelea días antes, supo que no estaba en sí.
Aún así, olvidó ese altercado para centrarse en las palabras de Victor.
El niño de verde asintió también, todavía desanimado cuando le dio una mirada. Comprobando esa historia.
" No… no sabemos qué hacer… ahora ".
Richard los miró, tratando de entender eso. Si, fue una pena. Aunque le preocupaba que híbridos estuviesen cerca, tomó nota mental de investigarlo mejor lo que sucedió en Gotham para que repercutiera en la llegada de híbridos con tendencias de control y de raza superior.
" Hm… "terminó tarareando sin notarlo, el pensamiento del futuro lo invadió, con ese rostro en blanco que comenzó a incomodar a los presentes, pero Richard ya estaba en otro mundo " Entonces deberían ir con cuidado".
Cy pareció sorprendido y levemente herido. Pensó en saber esa respuesta a medida de su última pelea, aunque no imaginaba que el ébano sería tan rencoroso para olvidarlo. Su mirada cayó en el chico verde, pero luego recordó esos episodios de Richard, curiosos y sin motivos del otro adolescente y su repentina desviación de los temas.
No leía entre líneas en ocasiones. Y con una vaga esperanza por los ojos de cachorro del niño verde, se motivó a ser más claro.
"Escucha, ¡Richard! "el nombrado se volteó, aparentemente alejándose sin darse cuenta, Victor se acercó un poco con ojos rendidos "Yo, lo siento, hombre. No debimos haber peleado así la anterior vez, también te agradezco la ayuda con esos tipos pero, quería pedirte un favor, Richard. Sé que vives solo, te aceptaron en un departamento y- "
"Al grano, Vic ".
Victor frunció el ceño, nunca antes había visto tan neutral esa expresión en el ébano y sinceramente lo estaba preocupando más que su pizca de molestia de ser interrumpido.
" ¿Podrías acogernos en tu casa hasta que todo se calme?"
Richard entrecerró los ojos, sacándolos de quicio.
" ¡Oh, vamos, hombre! ¡No seremos un estorbo y solo es temporal! Podremos ayudar para que no seamos un peso para ti. Soy mitad máquina, ¿lo recuerdas? ¡no necesito mucha comida! Uhm, yo haré las tareas de bestita". Añadió lo último al dar una mirada fugaz al chico que por el cansancio se deslizó al suelo.
-Victor está desesperado-. Pensó Richard desconcertado.
Vio a ambos, en un zig zag por un rato.
Oh, no tenían dónde ir. Victor lo comprendió, ahora pudo tragarse la información que olvidó. Él habló de un ataque a su padre.
Sus ojos se clavaron en el niño más pequeño, en respuesta el menor se encogió en su sitio, si es que era posible cuando Richard movió la cabeza a un lado como una mirada de búho.
Victor respondió a la pregunta en el aire.
" Sus padres fallecieron, uh, yo quiero encargarme de él hasta que, no lo sé, pueda ir a un orfanato o— ".
" No " la voz firme provino de Richard, llamando la atención de ambos. Sus facciones volviendo a la normalidad de una expresión determinada, disimuladamente sacando un suspiro de alivio a Victor, aunque le desorientó lo siguiente " No lo llevarás a uno". Su voz sonó sin desear una réplica, pero fue desentendido.
" ¿Qué quieres decir?
" Mira, Victor, acepto llevarlos a mi apartamento y ya nos arreglamos a las condiciones de ser tres en un lugar tan angosto. Pero no lo llevarás a un orfanato ".
" Hum, sabes que no nos lo podemos quedar".
" Podemos ". Richard se volteó por completo y se cruzó de brazos, listo para una discusión. El pequeño niño en medio los veía a los dos, perdido en el resultado. Su terquedad clamó en un suspiro hondo de Victor.
" Sé que tuvimos una pelea, Richard. Pero estás siendo irracional con esto. Todavía somos menores de edad, si lo sabes, ¿no? ".
" Lo somos " admitió, con esa voz neutral. Sin querer caer en gritos como la anterior. Victor también se controlaba por el niño allí "Pero no lo llevarás ahí".
Victor reprimió un reclamo alto. Pero su cara lo decía todo.
" No tenemos trabajo y es ilegal tanto que tú trabajes como que un niño se quede con nosotros y esté sin un tutor legal que pueda darle lo necesario para sobrevivir".
" No es un problema en otras ciudades, y si tuve una excepción, la habrá con él ".
" Espera, ¿en qué lugar en el infierno es legal?".
" Bludhaven y Goth– ". Está bien, quizá lo estaba tomando muy claro la expresión 'en el infierno'.
" Richard, quizá tú tuviste suerte pero él apenas habla, tiene un poder de transformación que no ocurrió hace mucho. Y míralo, hombre, ¡Es verde! No muchos querrán darle empleo ".
" Uhm, disculpen, ¿puedo tener algo que decir en esto? " Habló una voz ronca, apenas audible.
" No " fue la réplica de ambos lados, las orejas del niño verde cayeron.
Richard negó con la cabeza antes de volver al niño al saltar a la vista sobre las decisiones sobre el principal presente.
" Estás herido, ¿verdad? ".
Victor bajó la mirada y calló réplicas al escucharlo. Poniéndose de rodillas al niño verde.
" S-solo un poco, no es terrible, ¡Ay! " el brazo fue tomado por el moreno, lo más suave que pudo para examinar la herida que dejó de sangrar.
"Puede infectarse si no lo tratamos. Perdóname bestita, olvidé esa parte. Richard–".
" No conseguirá familia si consideras que su condición y el color de su piel deben ser algo relevantes " cortó, una mirada fría y fuera de discusión lo tomó por sorpresa al más grande "Y conozco lo suficiente como gira el mundo para lo híbridos, los metas y los héroes en estos momentos, y si no me equivoco todo podrá empeorar. Confía en mí, Victor. Se los explicaré más tarde si es necesario ".
El ébano se acercó a ambos, suavizando sus rasgos y convirtiéndose en el adolescente que Victor vio por primera vez.
El humano les extendió la mano. Con una sonrisa presumida rió.
"Vengan conmigo, yo me encargaré de ambos".
Victor sonrió de medio lado y tomando al niño herido en sus brazos. Ambos lo siguieron a su pequeño apartamento.
Estoy tratando de darle un intermedio de su actitud normalmente habladora de Dick en relación a la Batifamily con la terca y reservada de Robin en los Teen Titans.
No deseo ser OC con este personaje en especial, y si les extraña sus comportamientos aparentemente diferentes en distintas situaciones, es porque este Richard tiene un origen bastante diferente al acto de lucha contra el crimen usual, si no lo notaron hasta ahora.
¡Aprecio los reviews! Es mucho más factible que con ello actualice más seguido. Déjame leer que es lo que piensas.
