Bueno lamento la demora en las actualizaciones, la verdad no sabia que tenia estos caps terminados y sin enviar a mi beta pero bueno; Estos capítulos están dedicados a Vane hermosa, que fue la única que participo en la pregunta del grupo, así que gracias por tu apoyo.
A partir de ahora, todos los viernes en la noche de ustedes, sábado en la mañana mío, estaré publicando nuevos caps, espero sean de su agrado y si es así háganmelo saber.
Recuerden que los personajes no son míos, son de la llama asesina, yo solo hago que se amen y tengan hijos jajaja
A mi hermosa beta, gracias por tu paciencia y ayuda incondicional.
Los días continuaron, su mente aún estaba perplejo por tanta información desagradable, sabía que los humanos eran crueles, pero jamás llego a pensar que una familia se uniera para destrozar a uno de los suyos.
Y ahora estaba ahí, viendo como la pequeña Hime, le dejaba más postres horneados antes de irse a su viaje escolar.
—Levi san – él la miro prestándole atención – recuerde que estos deben mantenerlos refrigerados, el pastel de queso es muy delicado y puede dañarse, el flan también, no lo deje por fuera, las tortas de chocolate puede mantenerlos afuera, pero consúmalos rápido o podrían llegar hormigas.
—Lo tendré en cuenta – ella le sonrió, era una niña muy amable – ahora vete o llegarás tarde y te dejaran.
—Cuídate y cuida a mamá – él le acaricio su cabeza y la vio salir corriendo.
Esa tarde tenía una desagradable sesión de fotos y no quería, porque sabía todo lo de esa familia, ver a Mikasa, Hanji y Armin jurar que los matarían fue bastante peculiar, los tres siempre eran muy tranquilos con los problemas ajenos, pero ese mocoso era especial.
—Levi san tendré la casa lista para cuando regrese – ahí se percató que esos ojos que hacía un par de días brillaban de nuevo estaba opacos – cuídese y lleve esta sombrilla, dicen que en la tarde lloverá.
—Eren – sus ojos se encontraron, supo que aún guardaba secretos – dame el nombre.
—No es necesario – él paso por su lado, mientras se sujetaba el cabello – le agradezco que escuchara.
Él no dio el nombre del alfa de mierda, probablemente porque no quería recordarlo; tomo su abrigo y salió, debía pensar en que hacer para regresar esa mirada brillante que parecía llevarlo a otro mundo, que le regalara esa risa que parecía música para sus oídos.
Mike y Hanji ya estaban en la limosina, así que se subió, solo debía tomar fuerza de voluntad para estar cerca de ellos, Mikasa se había encargado de desmentir la publicación en la que decía que él estaba en una relación amorosa con Isabelle, cosa que agradeció.
—¿Cómo lo has visto? – preguntó la castaña, viéndose muy preocupada – se honesto te lo pido.
—Actúa como si nada pasara – la vio cerrar sus ojos cubriéndose el rostro con las manos – pero ya no es capaz de mirar a las personas a la cara, su rostro siempre mira al piso.
—Tiene miedo – confirmó Mike, él solo pudo afirmar – su aroma está pegado a ti y solo demuestra eso.
—¿Cómo pueden ser tan crueles? – Hanji había estado muy desanimada desde ese día, le preocupaba que el castaño tomara malas decisiones – era solo un niño y casi lo matan.
—Mikasa dijo que cuando lo conoció fue porque ella salió de una cafetería, estaba haciendo frio y él le coloco su bufanda ¿es verdad? – ella afirmó sin mirarlo – él estaba muy maltratado.
—Mikasa me llamó de inmediato – continuó mientras se sentaba bien – yo estaba saliendo de esa conferencia de cuidado a los partos de omegas varones, me dijo que había un joven con hematomas por todo su cuerpo muy delgado, así que salí de inmediato, cuando los encontré pensé que era un cadáver.
—¿Cuántos días paso sin comer? – Mike estaba sorprendido también, estaba dispuesto ayudar.
—Creería que unas cuatro semanas – Hanji dejó salir un fuerte suspiro, sabía que estaba recordando con dolor ese momento – comía muy poco, lo suficiente para que su feto no muriera, él tiene un fuerte deseo de vivir y lo trasmitió a Hime.
El auto se detuvo, al girar el rostro los vio y asco total, quería matarlos, no sabía cómo iba a soportar sentirla cerca, además que ese aroma de alfa arrogante era tan asqueroso que le daban ganas de vomitar los deliciosos panqueques que le prepararon. Sintió como Hanji le colocaba las vendas, cuando ya estaba listo se dispuso a salir.
—El gran L san está aquí, por mi – necesitaba paciencia, porque si le daba más fuerza seguro los mataba – no sabes cuánto me alegra verte.
—Me encantaría decir lo mismo – entró sin prestarle atención a los demás, ahí la vio – Mikasa, la voy a matar, no quiero tocarla.
—Pero no tenemos más remedio – porque no era Eren, sería más agradable – a no ser … espera.
La vio marcharse con el celular en la mano, fue directo a su camerino, espero a que le dieran el traje que usaría, en verdad quería terminar con ese contrato lo más rápido posible, hacer esa gira que estaba planeando.
Y cuando se vio en el espejo supo que ese era el toque de la pequeña Hime, todo un rey como le había dicho hacia un par de días, la mocosa en verdad tenía talento, él se encargaría de apoyarla en la decisión que tomara.
—Te ves bien – escuchó a la castaña, ella llevaba un hermoso vestido, llegaba hasta la mitad de sus piernas y en la parte posterior caía en V – creo que no puedo retenerla en el consultorio.
—Solo debemos esperar su decisión – ella palmeo su espalda en aprobación a sus palabras.
Mike también estaba vestido muy similar a él, pero no tenía la chaqueta, solo la camisa con excelentes adornos, se le veía sonreír cada que pasaba por un espejo, seguramente estaba pensando en el cejotas.
La sesión de fotos se hizo con todo el profesionalismo, la mocosa tenía una sensualidad única y sabia como explotarla, vio como Mike siempre que se le acercaba su rostro demostraba desagrado y entendía, el aroma era desesperante, él siendo un hombre lobo lo sacaba de su zona de confort.
—¡Siga N.N., al escenario! – grito Connie, ellos empezaron a caminar – les pedimos que traten de sonreír, especialmente usted L san.
—Es imposible – respondió de inmediato mientras sacaba la espada de la vaina – no pidas estupideces.
—Vamos enanito, debes tener algo que te haga sonreír – le dijo la loca, él solo cerró sus ojos, tratando de traer algo a su cabeza.
Flashback
Después de la conversación con Eren sobre su familia, al siguiente día la pequeña Hime no fue al colegio para apoyar a su mamá, además que no había realizado ninguno de sus deberes, así que estaba en su apartamento, mientras el castaño trabajaba.
—Levi san – él levantó su mirada de las partituras que estaba tratando de mejorar – puedo contarle algo.
—Claro, ¿Qué pasa? – la vio sonreír pícaramente y se acercó gateando.
—Puede creer que mi mamá, pide comida en sus sueños jajaja – Eren dejó caer la escoba al escuchar eso, se cubrió el rostro – mientras me dice, Hime no le pongas tanto dulce y saborea la comida jajaja
—¡Hime no cuentes esas cosas! – se le acercó, con el rostro sonrojado – que vergüenza, lo siento Levi san.
—Y no es todo – ella trataba de quitarse la mano del castaño de su boca – me regaña también, es tan chistoso porque hasta frunce el ceño – ella se llevó su dedo índice a la frente tratando de imitarlo – y con su mano sobre el futon, golpea con fuerza jajaja.
—Que buena habilidad tienes mocoso – se permitió sonreír, al escucharla contar esas cosas – serás un gran actor.
—No la apoye Levi san, ahora me molestara cada vez que pueda – hacia tiernos pucheros, mientras se levantaba.
—También dice que no le gusta la música de N.N., y cuando entra a la ducha las canta a todo pulmón, se nota la emoción y …
—¡Hime basta! – la niña lo miro, empezó a reír con más fuerza – creo que me harás renunciar.
—No es para tanto mamá – ella se levantó, lo abrazo por la espalda.
—Es verdad mocoso, solo déjala ser – él lo miro, esos ojos estaban mostrando toda la vergüenza posible.
—Hagamos de cuenta que esto nunca paso – lo vio retirarse a su escritorio, la pequeña se le acercó y le susurro.
—Siempre que se enoja dice malditos alfas, los voy a matar y se gira a verme, me sonríe y me dice menos a ti porque te amo – él empezó a reírse y la niña lo siguió.
En verdad esos dos eran un caso especial.
Fin Flashback
Los aplausos lo sacaron de sus recuerdos, cosa que lo hizo poner de mal humor, quería seguir escuchando la linda risa de Hime y ver las mejillas sonrojadas de Eren.
—¡Lo hiciste muy bien! – lo palmeo la loca, se puso de pie siendo abrazado por Isabel.
—Te veías muy guapo, ahora es nuestro turno – joder, ¿Cómo podía ser tan desagradable?
Escuchaba el pedido del fotógrafo, rogaba que pasara rápido el tiempo porque en verdad quería matarla y ver la sonrisa socarrona de su mánager lo estaba desesperando más.
Mikasa entró, vio en sus manos varios bentos, si ella estaba sonriendo era porque en verdad serían buenos, así que la alejó de su cuerpo, se acercó a ella.
—¿Los hizo mi caramelito? – preguntó Hanji emocionada, vieron entrar a Erwin – bienvenido rubio poco sexy.
—No le digas eso – Mike como siempre saldría a la defensiva de su pareja – te extrañé.
—Si los hizo él – ella les entregó a cada uno la cajita – lo llamé en cuanto vi el malestar de L san y accedió.
—Eso huele delicioso – esa voz chillona estaba arruinando su momento – me darías.
—¡No! – respondieron de inmediato – lo hizo mi caramelito y no nos gusta compartir porque es extraño que él prepare tanta comida, así que si nos permiten.
Empezó a empujarlos para llevarlos al camerino, así que se pudo sentar tranquilamente a comer. Era un delicioso ramen, los sabores eran sutiles, pero se combinaban a la perfección, eso le daría la fuerza necesaria para seguir con ese desagradable trabajo.
Dejar a Hime fue difícil, era la primera vez que estaría lejos de su pequeña, eso le hacía darse cuenta de que en verdad estaba solo, pensaba ¿qué pasaría con su vida cuando ella se casara y formara su familia?, él probablemente debería irse a un apartamento pequeño, vería a sus nietos de vez en cuando y moriría solo.
—Qué difícil es la vida – se dijo a si mismo mientras limpiaba el cuarto de Levi san – aunque si él vive por tanto tiempo, podría trabajar para el hasta que me muera, si quiere.
Él era diferente, ahora que lo pensaba él podría llegar a ser el vocalista de N.N., su voz y forma de decirle mocoso era igual al de esa noche, pero había aprendió a no sacar conclusiones con tanta facilidad porque podían lastimarte después.
Pero Levi era especial, lo trataba bien, estaba pendiente de su salud, desde que les conto su historia podía jurar que un peso había desaparecido de su espalda. El azabache también estaba abriéndose más en su presencia, le contaba cosas de su infancia, como creció solo, hasta que se escapó para buscar a Mikasa, que odiaba con todo su ser comer pimentón, estudió desde su casa, cosa que hizo que le costara trabajo socializar; su celular empezó a sonar, así que corrió en su busca.
—Hola – dijo de inmediato.
—Eren, necesito un favor de vida o muerte – Mikasa sonaba angustiada, eso lo alarmó.
—Cuéntame en que te puedo ayudar.
—Estoy en una sesión y el grupo esta algo tensionado, ¿así que pensaba si podrías hacerles un delicioso almuerzo?, sería para tres.
—Y contigo cuatro – le dijo y la escucho reír – claro, iré a comprar lo necesario, en una hora y media podrás pasar.
—Te ayudaré así que espérame en la tienda, que está cerca de la casa de mi primo.
—Bien, te lo agradezco.
Colgó, se quitó el delantal, tomó las llaves, salió del apartamento, se tomó su tiempo en llegar, ya que debía esperar a su amiga, así que vio en un stand había un poster de la banda N.N., se lo compró a su hija, él nunca se hubiera imaginado que podría darle esas cosas a su niña, había crecido con dificultades por culpa de su falta de experiencia, los trabajos no los valoraban y debía esforzarse más.
No podía negar que trabajar para Levi le estaba permitiendo ser feliz, no podía decir que sus miedos se habían esfumado, pero se sentía un poco más seguro, también tenía la capacidad de ir al gimnasio, encontrarse con sus amigos también pasar fines de semana agradables con su hija.
Y no solo eso, se acostumbró a ver como su hija llegaba con una bolsa de su sangre y él azabache sonreía suavemente, como si en verdad fuera su salvación; Mikasa le había dicho que llevaba muchos años sintiendo hambre, que la sangre que solía consumir era desagradable y cuando sus deseos crecían no le importaba donde y quien fuera, si tenía un olor agradable bebería, aunque después se lamentaría por el asco.
Pero le gustaba ver esa sonrisa, suave, delicada y tranquilizadora, ¿espera, le gustaba?, eso era imposible, solo era extraño, si esa era la palabra, era extraño verlo sonreír, a él solo le gustaba su hija, ¿Pero y esa vez?, ¿Qué fue lo que sintió?
Flash Back
Fue a la entrega de notas de su linda Hime, fue un poco vergonzoso porque todos los padres lo miraban extraño, más cuando ella lo llamaba mamá, pero se sintió más orgulloso cuando la profesora a cargo dijo que su hija podría llegar a ser muy importante en la sociedad por sus grandes habilidades, así que se prometió trabajar más fuertemente para que lo lograra.
—Cuídate Hime – le dijo afuera del salón – ve con cuidado a la clínica y avísame cuando ya te dirijas a la casa de Levi san.
—Si mamá – ella lo abrazó, dejó muchos besos en su rostro – tú también ten cuidado y no comas dulces.
—Jajaja eso debería decírtelo yo – era extraño, ahora podía sonreír más abiertamente – se supone que soy el adulto.
—Pero a mí no me gustan los dulces, a ti sí.
—Tienes un punto – la beso en la frente, acomodó sus cabellos luego se levantó – nos vemos en la noche Hime, te amo.
—Y yo a ti mamá.
La última imagen de su hija de ese día fue verla despidiéndolo con un movimiento de su mano, así que sintiéndose más orgulloso de su hija salió con rumbo a su trabajo. Compró algo de cloro, paños para limpieza y un delantal nuevo, ya que su hija siempre le robaba el suyo. Al llegar al gran apartamento, abrió y dejo las comprar en la cocina.
—¡Levi san, ya llegué! – gritó, esperando escucharlo – ¿Levi san?, ¿saldría?, estoy seguro de que dijo que hoy no tendría que salir, bueno iniciemos.
Se automotivó para iniciar con sus labores, dejo en la olla algo de pollo con especias, a fuego bajo, preparo los productos de limpieza, camino hasta la parte posterior donde al azabache tenía su gimnasio personal, limpió la pequeña mesita, donde dejaba sus bebidas o alimentos para que el dueño de casa pudiera consumirlos cuando estaba ahí.
Abrió la puerta sin golpear, grave error, ahí estaba él sin camisa, con un pantaloneta encima de una colchoneta, haciendo lagartijas, ese cuerpo era extremadamente fuerte, sus brazos, piernas y espalda mostraban músculos que en verdad no creía que nadie pudiera conseguir, pero ahí estaba su empleador, con un sensual cuerpo, un aroma desconcertante y el no pudo evitar sonrojarse y sentir como su rostro se sonrojaba.
—Mocoso – lo vio levantarse lentamente, quitarse los audífonos – no me tientes con ese aroma.
Sintió la fría mano en su nuca, la nariz recorrerla, sentía una corriente tan agradable que su mente llegó a sentir esa paz que llevaba años sin sentir.
—No te imaginas las ganas que tengo de alimentarme de ti – no podía controlar sus latidos, sabía que sus feromonas estaban inundando el lugar.
—Lo lamento mucho – esos fuertes brazos lo tenían con fuerza – yo … yo … lo llamé y pensé que había salido.
—Bien – sentir como se alejaba, generó una inconformidad en su ser – iré a bañarme y estaré en el estudio, no entres por favor.
—Si señor – al pasar por el lado y sentir que ya no estaba, se dejó caer.
Su cuerpo temblaba, su corazón parecía un caballo desbocado, su mente solo le pedía más de esas sensaciones. Tomaba aire tratando de tranquilizarse, pero aun podía sentir el tacto en su piel, no entendía que pasaba, nunca había sentido eso en su vida, era tan nuevo que se sentía desesperar.
Y ese día, hasta la fecha no podía quitarse esas palabras de su mente, si tocaba donde él lo había hecho, su piel se calentaba de inmediato.
Fin Flashback
Su rostro después de recordar eso se puso rojo, Levi san generaba en él algo muy fuerte, aún no sabía que nombre darle, pero no era desagradable, todo lo contrario, no seguiría indagando en eso porque en verdad temía saber la respuesta.
—Que bien hueles omega – ahí su lindo momento fue arruinado por un idiota - ¿quieres pasarla bien debajo mío?
Se giro de inmediato, lo tomó del brazo pasando todo ese fuerte cuerpo sobre el suyo, lanzándolo al piso con toda la fuerza posible, después colocó su pie sobre su pecho oprimiéndolo con fuerza.
—Solo eres un asqueroso alfa – le dijo, haciendo más fuerza – todos ustedes son unos cerdos que no respetan nada, así que, si quieres un omega, búscate a otro que sea un idiota, pero en tu vida vuelvas a tocarme, porque si lo haces te mataré.
Se alejo, vio a Mikasa bajarse de su auto con una amplia sonrisa, lo abrazo y felicito, escuchaba aplausos a su alrededor, vio que casi todos eran omegas, se avergonzó porque en verdad olvidó el lugar donde estaba, pero esperaba que, con eso, ellos también se valoraran más.
—Compremos y regresemos al apartamento – dijo Mikasa con una gran sonrisa.
Así que compraron lo necesario para el ramen, le hubiera gustado poder hacer la pasta manualmente, pero eso tomaría tiempo y probablemente Mikasa debía llevarlo lo más pronto posible. Llegaron al apartamento rápidamente gracias al carro, porque a esa hora, el lugar se llenaba de gente por las miles de promociones que hacían.
—Te ayudaré – le dijo su amiga al llegar – dime que hago.
—¿Sabes cocinar? – le preguntó con una sonrisa, ella se sonrojo – pica la zanahoria, pero muy pequeña, si Levi san la ve, la deja.
—Lo consientes demasiado – ella cogió el cuchillo e inicio – aunque para serte honesta jamás lo había visto tan apegado a alguien, por eso se fue de la casa.
—¿Hace mucho? – ella afirmo y vio esa mirada nostálgica.
—Cuando cumplió los 100 años el tío murió – eso le pareció extraño, se suponía que los vampiros no morían – esa época fue un caos, los cazadores estaban con deseos de exterminarnos y mi tío con tal de permitir que su familia viviera se sacrificó, eso hizo que los tratados de paz aparecieran, pero eso hizo que Levi tomara la empresa, se sentía sofocado, cada día que pasaba se veía más amargado, se alejaba de todos y mi tía empezó a sentir ese cambio.
—Debió ser muy duro para todos – mientras escuchaba, cocinaba lo más rápido posible – ¿por eso es tan serio?
—Si, y porque también estaba siendo obligado a casarse aunque no lo creas, él siempre ha querido estar con una persona que lo ame por cómo es no por obligación, así que esas citas más el trabajo fueron insoportables – ella le extendió las verduras picadas muy finamente, cosa que le hizo sonreír – así que después de 20 años más, él era un ser completamente oscuro, quería matar a todos los idiotas que no trabajaban diligentemente, la empresa empezó a ir en picada, porque nadie se aguantaba su mal humor y vocabulario.
Un día fue a casa, me dijo que me entregaba la presidencia, que si seguía arruinaría todo, que confiaba en mí y acepté, dándole mi apoyo en sus gustos, viajó por todas partes, se logró alejar de todo lo que lo estaba atormentando, cuando llego su mente tenía una meta y la puso en marcha, cosa que me hizo feliz.
—Pero sigue siendo antisocial – le dijo haciendo un puchero y recordando, cuando iban a la tienda, como con su mirada espantaba a todos.
—Solo no le gusta la gente negligente – la vio levantar los hombros, restándole importancia – está peleando porque despida a su mánager, porque no hace bien su trabajo, eso le desespera, busco a alguien que pueda seguirle el ritmo, pero no es tan fácil.
—Te entiendo, los primeros días fue difícil, porque él se percata de cualquier falla en la limpieza – empezó a decir, mientras buscaba los bentos – pero luego entendí que se debe a su TOC y me esforcé para que se sintiera a gusto y creo que no hay quejas.
—No las hay – ella le sonrió honestamente – solo habla de lo bien que se siente regresar a casa, cosa que nunca lo había escuchado decir, además que gracias a Hime chan sus ganas de beber sangre han disminuido, pero no es tan fácil para él, ha sentido hambre por mucho tiempo.
—La vez pasada, dijo que mi aroma le gusta – la vio levantar una ceja y él solo pudo sonrojarse – olvídalo.
—Es lógico – le entregó el pedido super especial, presto atención – tu aroma es agradable y es uno al que él siempre ha sido débil, ¿Por qué crees que bebe tanto té oscuro con un poco de menta?
—Pensé que solo era un hábito.
—Lo es, pero es porque lo tranquiliza y tu aroma es igual, solo que más fuerte – ella tomó las cosas, empezó a ir a la salida – pero no creas que te contrato solo por tu aroma, él debió ver en ti, algo que los demás no tienen y probablemente eso sea tu tenacidad, todos amamos eso de ti, pequeño titan, gracias, nos vemos más tarde, acuérdate de hablar con Armin a ver si la próxima semana nos reunimos, tengo tiempo el sábado en la tarde.
—Lo haré, salúdalo de mi parte – ella cerró, su corazón de nuevo latía con fuerza – Levi san es especial también.
Pero esas palabras lo asustaron, así que golpeó sus mejillas, habló con Armin llegando a un acuerdo de verse el siguiente sábado a las 5 p.m., en Shibuya, ahí verían que hacer. Probablemente debía dejar a Hime con Hanji o le pediría a Levi san de cuidarla por un par de horas, después él iría a recogerla, aunque no quería causarle más problemas.
Pero seguramente ella lo haría reír y eso le emocionaba, así que le pediría que lo grabara de vez en cuando, sería como un deseo culposo, porque en verdad disfrutaba ver a Levi san sonreír.
Si les gusto dejen un comentario, ellos me motivan a escribir.
Sin más, Ame las ama
