Marinette March 2022

"El Maletín de Marinette"

24. Sirenita

"¿Qué haré? Mi corazón no sabe qué hacer. Paso a paso, ¿debería acercarme?"

Marinette suspiró cuando finalmente bajó en el paradero frente al colegio en su regreso a casa.

Ese día había sido extraño, aunque la bufanda en punto cruz que habían seleccionado para ese volumen de la revista había sido aprobado por Audrey y sería su segundo trabajo para ésta. Sus compañeros de trabajo no le habían quitado la vista ni un solo segundo, ella sabía que los tres tenían la misma duda:

¿Por qué Adrien Agreste había venido por Marinette Dupain Cheng?

Sabiendo que no podrían avanzar ninguna idea para la siguiente producción, tomó su maletín y los miró.

—¿Les invito un jugo?

Marinette sabía que era lo que estaban esperando, así que fueron a una cafetería cercana, por el juego y algún que otro postre.

Ella habló antes de que pudieran preguntarle algo que no quería responder.

—Adrien es mi amigo, de hecho, es mi compañero de banco en el colegio.

—Wow, las tienes todas —comentó Lorenzo, pero Marinette frunció los labios—. ¿Pasó algo?

—Ayer se me confesó directamente, lo había estado haciendo con detalles, pero ayer fue directo —los tres se miraron apretando los labios para no gritar en un lugar público—. Pero…

—Pero, ¿Qué? —consultó Amy, cruzándose de brazos—. No nos saldrás con eso de cuento de hada, por favor.

—¿Cómo? —preguntó, confundida por la reacción de su compañera.

—Marinette, te lo decimos porque somos mayores que tú, tenemos más experiencia de vida, así que escúchanos —dijo Lía, apoyando su codo en la mesa para elevar su dedo índice—. Los tres vimos tu portafolio antes de que empezaras a trabajar con nosotros —le comentó—. Los tres sabemos el talento que tienes, que has trabajado con gente famosa, que uno de sus trabajos está colgado en posters alrededor del mundo, porque fue uno de los discos más vendidos de Jagged Stone. ¿Crees que no estás al alcance de Adrien Agreste? —usó su mismo dedo índice para negar—. No es así.

—La vida no es como los cuentos de hadas —agregó Lorenzo—. Trabajas con Audrey a una corta edad, cuando menos te lo imagines, vas a ser tan famosa como el mismísimo Gabriel Agreste.

—¿Ustedes creen?

—Por supuesto, solo tienes que confiar en esa cabecita que tienes —afirmó Amy con una sonrisa—. Ya eres alguien con trayectoria en el mundo de la moda, nadie necesitaría decir que usaste al joven Agreste para llegar a dónde estás.

Marinette veía emocionada a sus compañeros de trabajo, por sus palabras tan cargadas de energía positiva.

Sí, hubo un tiempo que ella creía o tenía miedo de que creyeran que solo se acercaba a Adrien porque quería el camino fácil a la cima del ámbito de la moda, o que buscaba usarlo para llegar a su padre y que este la dejara trabajar en Gabriel. Pero, ahora que trabajaba con Audrey, que estaba viendo como se juzga o se crean los conceptos de moda, su mente se había ampliado mucho.

Ella había perdido el miedo al que dirán, porque sabía que ella se ganó a pulso y creatividad su lugar, pero su mayor crisis en esa lucha de pensamientos y sentimientos no eran por eso…

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Eran por culpa del superhéroe de máscara negra, que estaba sentado en su balcón en el momento que ella bajó del autobús y observó el color del cielo… No podía negar que se alegró de verlo ahí sentado, con una pierna flexionada y la otra colgando fuera del balcón, pero enseguida, su malestar, el sentimiento de abandono que había estado experimentando durante la semana volvió a ella quien se apresuró a cruzar la calle e ingresar a su casa por la puerta trasera para que sus padres no la distrajeran. Subió los escalones casi corriendo e ingresó a la casa, sacándose los zapatos en la entrada para poder subir las escaleras de su habitación y las de su cama con mayor rapidez y evitar tropezarse.

—¡Tu! —le dijo cuando se asomó por la trampilla, pero el chico no volteó a ver— ¿Se puede saber dónde estabas?

—Necesitaba pensar —le respondió, Marinette observó como el cuerpo de Chat Noir se extendió como si hubiera respirado con profundidad. Preocupada, se acercó buscando el rostro del chico, apoyándose en la protección.

—¿En qué? —preguntó, cruzándose de brazo—. ¿Tiene que ver con el anillo?

—Claro que no —dijo, negando con su cabeza—. Cuando elegí ese dedal de tejido, lo elegí a conciencia de que algún día sabrías que era de verdad y ya te hubieras encariñado lo suficiente como para no querer devolvérmelo. Sabes que me gusta presumir, me conoces demasiado bien.

Marinette elevó la ceja derecha confundida, porque ese demasiado sonó tan extraño.

—Sé tu secreto, Marinette —dijo tras un par de segundos en silencio, haciendo que ésta se sobresaltara. ¿Su secreto? ¿Cuál? Avergonzada se cubrió ambas mejillas con las manos, ¿sabría que tenía sentimientos reales por él?

—Chat Noir, yo… digo… —estaba presa de los nervios. El chico finalmente junto las fuerzas para confesarle que sabía que era Ladybug, pero no pudo ni hablar porque el torbellino vocal de Marinette, lo azotó completamente.

—¿Cómo? —preguntó, haciendo que el superhéroe moviera sus piernas e ingresara al balcón, para tomar a la chica de los hombros.

—Eso, ¿no has venido porque supiste de mis sentimientos por ti? ¿No has venido porque no quieres nada conmigo? Lo entiendo, soy una tonta, además como si algo entre nosotros fuera posible… yo… —pero, el chico solo la abrazó.

—Esto no puede ser real —escuchar el lamento del superhéroe, hizo que las lágrimas empezaran a acumularse en sus ojos celestes, no podía soportarlo, trató de separarse, pero él no la dejó—. Lo siento, Marinette, lo siento tanto, pero soñé con tanto tiempo de que esto fuera real, que tengo miedo de que, si te digo, lo que realmente sé, no me quieras creer…

Marinette parpadeó, haciendo que las lágrimas rodearan su mejilla, pero juntó la fuerza en sus manos para alejarse de su compañero.

—¿Qué no es eso?

—No, Marinette, verás… yo —se llevó la mano a la nuca—, ¿conoces la historia de la Sirenita?

—¿La trágica o la de Disney? —le preguntó, intrigada por lo que sea que fuera a decirle el chico.

—Después de lo que tengo que decirte, me gustaría que elijas una opción. Me convierto en espuma y no te vuelvo a mencionar mis sentimientos nunca más o somos felices, M' Lady…

La cara de Marinette empezó a transformarse con las palabras del chico, ese apodo… El pánico la invadió.

—Lo sé todo —exclamó, extendiendo sus brazos a ambos lados de su propio cuerpo—. Sé que eres Ladybug, sé que si bajo a tu habitación estará lleno de kwamis, de que tu chico misterioso era Adrien Agreste, y eso es porque yo…

—Para —le pidió, sin dejar que el chico terminara de confesar lo que sea que estaba por decir. Se cubrió el rostro con ambas manos sumamente aterrada y paralizada.

—¿Marinette?

La mencionada bajó las manos manteniéndola juntas frente a ella.

—¿Dejaste de venir a verme, porque descubriste quién soy? —Chat Noir cerró los ojos y afirmó con su cabeza.

—Desarrollé sentimientos por la versión civil de M' lady, ¿Cómo no iba a entrar en colapso? —se dijo, mirándose las manos—. Marinette, es que aun no lo entiendes, yo —pero ésta volvió a silenciarlo.

—Pensé que, si algún día descubrirías la verdad, estarías feliz —ésta empezó a jugar con sus dedos, preocupada— ¿acaso eso cambia algo?

—No es eso, ya te lo dije —le explicó—, tengo sentimiento por ambas, por la dulce jovencita frente a mí y por la guerrera, superheroina.

—Oh, Chaton —Marinette no supo que fue lo que la impulsó a actuar así, si lo cansada que estaba, lo exaltada que estaba por la confesión o qué, pero cuando reaccionó, se había puesto de puntillas de pie y con ayuda del cascabel del cual, se sujetó, besó a su compañero—. ¡Lo siento! —dijo, soltándolo de golpe, sumamente asustada de su proceder.

—¡Marinette!

—¡Hablamos otro día! —se disculpó y se ocultó en su habitación.

Chat Noir llevó los dedos de su mano derecha a la boca, aun con el shock de haber sido besado tan desprevenido. Y luego, se rascó la cabeza con la mano derecha con desesperación. Él quería contarle que era Adrien, que ambos estaban enamorados de sus dos versiones. Pero, al parecer hoy no sería posible.

Estaba frustrado, porque en vez de asumir lo que ambos sentían, Marinette había preferido convertirse en espuma y desaparecer.

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Y bueno, pero que ha pasado aquí y en que momento esto se convirtió en un Marichat/Ladynoir si tenía toda la pinta de Adrinette… pues no sé, la mente es bien dispersa a veces...

Que pasará con estos dos en los siete capítulos que quedan...

Lo sabrán pronto, al menos los capítulos son cada vez más largos jajaja.

¡Gracias mil por seguir mis historias!

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Aquatic~

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24 de Marzo 2022