Persona hablando "Hay siete Servant…"

Persona pensando "…y cada uno tiene un Master"

Kurama hablando "El más grande de los amores…"

Kurama pensando "…se convierte en el odio más grande"

Noble Phantasm, Magia, Jutsus "Unlimited Blade Works" "

Renuncia de derechos: No poseo Naruto o Fate/ Stay Night, pertenecen a Masashi Kishimoto y a Kinoko Nasu. Yo solo los uso para fines perversos ¯\_(ツ)_/¯


Fate/Stay Night: Legend of the Flying Fox

Prologo

"El día de la Noche Roja"


"Despierta…."

Fue una noche trágica.

"¡Despierta…!"

Un niño pequeño parpadeo hacia el cielo, entre el calor a su alrededor y las heridas en su cuerpo no sabía en qué concentrase más. Todo a su alrededor pide y exige atención. Un suspiro salió de su boca, aunque pensándolo bien, parecía más un sollozo que suspiro. Entre el caos a su alrededor y del hecho de que sentía una indescriptible cantidad de dolor, lo que le llamo más su atención fue el cielo oscuro, casi de un tono rojo oscuro.

¿Por qué la cuidad esta en llamas?

¿Por qué hay un agujero negro en el cielo?

"Tou-chan… Kaa-chan… Nii-chan…"

Su respiración comenzó a entrecortarse, todo a su alrededor comenzó a dar vueltas, no podía dejar de temblar, y un sentimiento de profundo terror lo invadió. Se está muriendo, definitivamente se está muriendo y no sabe qué hacer. Todo el exterior es un peligro, todo se ve demasiado peligroso, como si solo el hecho de respirar ya lo aterroriza. Mira a su alrededor, ignora el terrible olor que llena el aire y trata de dar un paso hacia adelante.

Mientras se levanta y se tambalea por el mareo, el calor de las llamas es asfixiantes el humo no ayuda a su dificultad para respirar. ¡¿Por qué está tardando tanto en calmarse?! ¡¿Cómo pueden sus papas dejar que le pase esto?!

¡¿Dónde están todos?!

Cuando uno tiene un ataque de pánico, generalmente no puede calmarse de este a menos que algo en su mente cambie repentinamente de tema. Algunas personas encuentran útil enfocarse en un solo objeto durante un ataque de pánico. Elije un objeto a la vista y ve con atención cada uno de sus detalles.

Inconscientemente, el niño hace eso. Mira hacia el cielo rojo, hacia el enorme agujero similar a un sol del color más oscuro que de negro que jamás ha visto. Irónicamente, la causa de este desastre es lo que calma su respiración y aleja los terrores de su mente.

Sin embargo, en este incendio, eso solo fue una pequeña respiración de tranquilidad.

"¡COF… COF COF…!" Rápidamente el niño se llevó las manos a la boca, el humo lo está ahogando y dificulta su capacidad para respirar. Lagrimas se asomaron por la esquina de sus ojos, haciendo el paisaje borroso.

"¿Dónde están todos…? ¿Mamá? ¿Papá?"

El niño mantuvo sus manos sobre su boca. Miro a su alrededor y lo que fue su ciudad, donde iba a jugar con su hermano, donde comía lo que prepara su mamá, y donde ayuda a su papá, todo está derrumbado en fuego y escombros.

"¿Qué paso aquí…? No entiendo… ¿Hermano? ¿Dónde está mi hermano?"

El suelo donde esta le resulta familiar, es un piso cerámico, de color gris mesclado con tierra y mugre por los escombros sobre este. Este es el piso de su casa. Vagamente podía reconocer objetos en el suelo. Cosas que sin duda conoce bien debido a la familiaridad con las que la ve todos los días.

El delantal rosa con volantes de su mamá está quemándose a su derecha.

El sillón reclinable donde su padre se sienta a ver televisión también está quemándose.

La chimenea en la que su hermano y el siempre cuelgan calcetines en navidad está destruida, solo quedando una vaga forma del cuadrado que es.

Todos estos escombros, estos objetos destruidos, son su hogar.

¡Este es su hogar y está destruido!

"¡Mamá! ¡Papá! ¡Hermano…! ¿Dónde están?" Su grito salió como un jadeo apenas audible. Ya más consciente de su alrededor, noto dos cosas. Esta entre la sala y el comedor de su casa, ahora derrumbada y en llamas. Segundo, que aquí es donde su hermano y el estaban jugando antes del desastre.

En sus recuerdos, su hermano y el estaban jugando a policías y ladrones, por supuesto, su hermano siempre quiso ser el policía, el bueno del juego. Mamá estaba haciendo la cena mientras los regañaba por ensuciar el piso con tierra del patio. Papá acaba de llegar del trabajo y los perseguía por un tiempo antes de ir con su esposa a saludarla con un beso. A lo que él y su hermano gritaron asqueados por la demostración de cariño.

Y después un temblor los sacudió a todos, se asustaron por supuesto. No lo recuerda del todo bien, pero su hermano tomo su mano y lo arrastro hacia sus padres para que los protegieran. Vagamente recuerda escuchar a sus padres gritar que salieran de la casa hacia el patio trasero. Su hermano por supuesto obedeció y se lo llevo. Su madre y padre tomaron algunas cosas de la cocina, quien sabe que era, pero no lo lograron a tiempo.

Su hermano grito y corrió hacia la casa para llamar a sus padres. En ese pequeño lapso de tiempo la casa de derrumbo y todo se volvió negro.

El niño le agarro la cabeza con dolor. Recordar cosas lo lastima. El dolor paso y bajo las manos, encontrándolas manchadas de rojo.

Tenía un conocimiento muy escaso sobre la sangre, después de todo apenas tiene 6 años. Pero su mamá siempre le explicaba que la sangre es importante para el cuerpo, si pierde mucha entonces se dormirá por siempre.

"Hermano…" Con las manos aun sobre la boca, comenzó a caminar, mirando a su alrededor por cualquier indicio de su familia. Paso al lado de unos escombros, nada que le llame la atención.

Nada que le diga que su familia está a salvo. Llorosos sus ojos por el humo y la creciente ansiedad que comenzó a inundar su cuerpo al no ver ningún rastro de vida en los alrededores.

No…

Si puede ver rastros de lo que alguna vez fue vida…

Su casa, anteriormente una vivienda suburbana de dos niveles, simple y acogedora con muchas fotos de su familia, habían desaparecido. Y no hay nadie.

Para su pequeño yo de 6 años, este nivel de miedo y desesperación, lo está abrumando a cada segundo que pasa. Si se pudiera poner un conteo en porcentaje a su nivel de miedo. Diría que está en un 94%.

"No queda nadie…" Negó rápidamente con la cabeza, no podía comenzar a pensar así. "¡Mamá…! ¡Papá! ¡Hermano….!"

Siguió su camino. Aun podía reconocer lo que antes fue su casa por la forma en como cayeron los escombros. El piso con una tabla de madera y pedazos rotos en medio de una cierta área definitivamente era la mesa de la cocina, incluso vio vidrios rotos, que con cuidado no piso.

"¡Mami…! ¡Papi…!" Aun con sus manos tapando su boca, al momento de gritar ahueca su boca esperando que su vos sea más fuerte. "¡Hermano…!"

Comenzó a toser, pero no le importo, debe seguir buscando. Debe encontrarlos. No sabe cuánto tiempo estuvo buscando, quizás pasaron minutos mientras mira a su alrededor, quizás estuvo horas ahí. La verdad es que no lo sabe; lo único que puede decir que es real, es que el cielo rojo no ha desaparecido, que ese extraño agujero comenzó a disminuir su tamaño, y que las nubes comenzaron a tapar ese rojo cielo.

Entre escombro y escombro, mirando hacia diferentes direcciones, evitando las llamas y objetos punzantes, el niño sintió algo.

Algo que cualquier niño perdido en un centro comercial, por ejemplo, mira cuando ve a su familia.

A su mamá.

Aun mejor que eso. A su papá también. Los dos están juntos. Papá esta sobre su mamá. Aunque hay algo que está sobre ellos, al niño no le importa. Los encontró por fin.

La cabellera rojiza de su madre casi parecía brillar entre las llamas que la rodean. Una vista inusual y bella de cierta manera. Su mama siempre tuvo un bonito cabello después de todo.

Con pasos apresurados se acercó a sus padres. Con una sonrisa detrás de sus manos sintió que finalmente esta pesadilla podría terminar. Sus padres buscarían a su hermano. Juntos saldrían de esto. Quizás ya no puedan usar esta casa, y aunque será doloroso despedirse de ella, mientras ellos estén bien, su ingenua mente podrá volver a brillar con el pensamiento de un futuro más feliz.

"¡Mami! ¡Oye mami!" Se sentó a su lado y comenzó a sacudirla. Tosió un poco, aun así no dejo de intentar despertarla. Aunque no le respondió, pensó que estaba dormida, así que comenzó a sacudir a su padre. "¡Papá dile a mama que deje de dormir!"

A su mente infantil solo le llego una posibilidad. Sus padres estaban muy cansados y quieren dormir un rato. Por supuesto, un niño a esa edad no le importaría y los despertaría para que le presten atención. Pero por alguna razón no siente que ese sea el caso aquí.

Y conforme pasaba el tiempo tratado de despertarlos, no noto que una sustancia comenzaba a acercarse. Lentamente pero constante, esa extraña sustancia ardía en los bordes que estaba en contacto con el suelo y los objetos.

Hasta que comenzó a moverse debajo de sus padres.

"¿E-Eh? ¿Lodo?" Se preguntó ingenuamente. No le prestó atención a esa pequeña insignificancia. "¡Mamá ya despierta, te estas manchando con lodo!"

Nada funcionaba. Es inútil tratar de despertarlos. Deben estar muy cansados. De hecho él también se está cansando. Pero no puede dormirse aún, deben irse todos de aquí e ir a algún lugar seguro.

"¡Arghh!" Chillo cuando ese lodo toco su rodilla y lo quemo. No se había dado cuenta que este lodo en realidad quemaba al contacto. Pequeñas lágrimas escapan de vez en cuando de sus ojos azules. El dolor es demasiado para un niño pequeño. "M-Mamá esto duele… por favor despierta. ¡Despierta!"

A medida que ese lodo avanza, el niño comenzó a alejarse de a poco, tratando inútilmente de arrastrar a su madre y padre lejos de ese lodo que quema.

"N-No puedo… ¡A-Ayuda! ¡Alguien!" grito y lloro cuando el lodo llego muy cerca de sus padres. Desde el lado izquierdo comenzó a envolver a la pierna de su madre. Y un raro olor comenzó a circular por el aire.

Tenía que alejarse. Ese lodo lo hirió terriblemente. Pero no quería dejar a sus padres ahí con esa cosa, a cómo podía su pequeño cuerpo, trata de jalarlos lejos, llora por su rodilla sangrante y pelea con todas sus fuerzas, pero nada parece que funciona. Ese lodo llego a sus pies y lo quemo.

"¡MAMI POR FAVOR…! ¡PAPI MUEVETE! ¡MUEVANSE!" Chillo jalando con todas sus fuerzas. Entre el calor y su esfuerzo, el sudor hizo que su agarre sobre las manos de sus padres se resbalara y callera al suelo. "Ugh…"

Le duelen los pies. Duele un montón. Con sollozos se quitó sus zapatos y calcetines. El daño es mucho, la planta de sus pies está muy roja, la tela negra y quemada de sus calcetines se le pegaron en algunos lugares.

Pero nada de eso importo cuando levanto la vista y pedir otra vez a sus padres que se levanten cuando los vio.

El hermoso cabello rojizo de su madre comenzó a arder, consumiéndose para comenzar a caminar hasta sus raíces. Su padre tiene su lado izquierdo quemado. El lodo caliente los está empapando de alguna forma. Se están quemando.

El niño se llevó las manos a la boca ahogando un grito. Pues el lodo avanzo hasta el punto en que no puede acercarse de ningún lado. No importa cuánto se estire, no logra alcanzar sus manos.

"¡Ayuda! ¡AYUDAAA!" sus gritos parecen no ser escuchados por nadie. Inútilmente trata de acercarse pero cuando lo hace ese lodo lo quema. "¡HERMANO! ¡HERMANOOO!"

Sus sollozos son enormes mientras mira a sus padres ser engullidos en llamas desde ese lodo. Su voz comienza a flaquear, jadea por aire y tose por el humo que inhalo.

"¡SHIROOOOU!" Llama inútilmente por la ayuda de su hermano mayor. Sigue llorando y no importa que haga solo le queda mirar y retroceder cuando ese lodo quema por completo el cuerpo de sus padres. Solo puede estirar su pequeña mano, con alguna pequeña esperanza de poder alcanzarlos.

"¡¿Dónde está Shirou?! ¡Si él estuviera aquí podría sacar a mama y papa de ahí! ¡El sabría que hacer!" Pensó el niño mientras se aleja cada vez más del lodo. Pues este sigue avanzando. "Mami… papi…"

Miro a otro lado cuando el fuego consumió a ambos cuerpos. El olor le dio náuseas y con dolor en los pies comenzó a retroceder.

"…D-Debo encontrar a Shirou" Sollozo aun con las manos en la boca para evitar el olor. A cada paso sigue dando miradas hacia atrás. Poco a poco la forma de sus padres se pierde entre el lodo.

Esa imagen le dará pesadillas por años, está seguro de eso.

"¡S-Shirou! ¡Shirou…!" Llama a como puede. "¿Dónde estás hermano?"

Sabe que al menos debe estar cerca, regreso por sus padres, así que, no debe estar lejos. Cojea en busca de su hermano. No sabe cuánto busco en los escombros, ni cuánto tiempo su garganta protestaba por un descanso de los gritos. Casi cuando ya nada le quedaba y estaba por rendirse, algo llamo su atención.

Un montículo de tierra y pequeñas rocas se movieron. Fue en ese momento que los azules ojos del niño brillaron con esperanza una vez más. Como si de una película de zombis se tratase, una mano surgió desde la tierra y araño el suelo tratando de quitarlo de encima.

El niño rápidamente corrió hacia el montículo y tomo la mano, jalo con todas sus fuerzas y movió escombro tras escombro, hasta que finalmente, el cabello de su madre y los ojos de su padre combinaron en un niño de 7 años, que dio su primera respiración después de estar enterrado.

"¡H-Hermano! ¡Hermano! ¡No te duermas tú también!" Rogo el niño más pequeño sacudiendo a su hermano. "Tengo que hacer algo… tengo que hacer algo… ¿Qué hago? ¿Qué hago?"

Miro a su alrededor desesperado. No podía perder a su hermano, no después de encontrarlo.

"¡Ayuda! ¡Alguien, ayúdeme por favor!"

Pasaba el tiempo, y no había nadie. Lentamente, gotas comenzaron a caer sobre su cuerpo. Entendió que estaba lloviendo, y ayudo un poco con su dolor en los pies, pero no podía sentir nada más que tristeza.

Finalmente el dolor comenzó a ser demasiado y se dejó caer al lado de su hermano. Se aseguró de estar bien pegado, porque comenzó a temblar, no solo por su lloriqueo, sino que el clima que comenzó a enfriarse.

"Lo siento hermano… lo siento… lo siento…" Si lo decía en voz alta o si lo estaba pensando no importa. El niño se aferró a su hermano, no lo dejara ir por nada del mundo. Aun si no podía moverse por el dolor, se aferró a vivir, llamando de vez en cuando por ayuda, aunque su garganta se desangre, aunque sus gritos ahora no sean más que murmureos incoherentes, no dejara de llamar por ayuda. "A-Ayuda… ayuda… ayu-den…"

Creyó oír pasos, quizás finalmente alguien los encontró. El niño de mirada azul entreabrió los ojos. Una sombra se eleva sobre él. Y lo primero que se le vino a la mente fue…

"Ah… está llorando…"


"¡Esta vivos! ¡Están vivos! ¡Están vivos!"

"Este hombre… está llorando…" Fue el primer pensamiento de un niño que abría los ojos por primera vez. Su mente esta en blanco, no siente ni miedo ni dolor. No puede sentir nada. Aun así, puede asimilar su situación, puede entenderlo con solo ver el paisaje. La destrucción, las llamas, la lluvia.

Las emociones, lo que puede sentir mirando al hombre que sigue acariciando su mano contra su mejilla con lo que parece adoración. Como si fuera lo más preciado del mundo.

"Está feliz… está llorando pero se ve tan feliz…" El hombre seguía repitiendo –están con vida– como una oración. Con una sonrisa. Como si ese hecho le regreso la voluntad de vivir. "Yo soy el que está al borde de la muerte… soy yo quien está siendo salvado, pero aun así este hombre… se ve como si él fuera el que es salvado… es tan injusto"


El niño de cabello rojizo está gravemente herido. Y el rubio tiene muchas quemaduras. Pero de entre los dos, el mayor es quien parece que necesita urgentemente atención médica. No hay hospitales, y si lo carga hasta uno tendrá que dejar al otro. No puede aceptar eso. No después de que encontró a dos niños vivos entre toda esta masacre.

El niño mayor debe ser llevado a un hospital, y no puede hacer eso porque tendría que llevarlo con ambas manos, eso dejaría al más pequeño aquí indefenso.

"Ayu…dalo"

Miro sorprendido hacia el niño rubio. ¿Sigue consciente? Su alegría por encontrarlos disminuyo al tiempo que notaba cuánto daño recibieron. Y el menor parece que está de acuerdo con que lo deje aquí. ¿Pero puede aceptar eso? De entre los dos el rubio parece que tendrá más posibilidades de sobrevivir.

Pero no quiere volver a hacer eso. No quiere tener que volver a escoger entre dos vidas otra vez.

"Ayuda… a mi her…mano" Susurro el rubio mirándolo con suplicantes ojos azules.

Así que son hermanos. No se parecen en nada.

Concluye.

"Solo me queda una opción…" El niño rubio mira al hombre interrogante sobre que hará. Una luz brillante lo ciega temporalmente. "Ahora puedo llevar al pequeño al hospital y…"

Sus pensamientos se detienen ahí. Puesto que al mirar al niño, sus heridas se están curando por su cuenta, junto con un pequeño hilo de vapor que sale de las heridas mientras estas comienzan a desaparecer. El niño le abre un ojo, y creyó que fue su imaginación, porque por un momento le pareció verlo de color rojo, para posteriormente apagarse en un azul.

Y cayó en la inconsciencia.


TIME SKIP / Hospital general de Shinto /

Shirou miro al niño rubio en la cama de al lado. No ha despertado, no en un largo tiempo. Aquel hombre los trajo a este hospital. No sabía porque, pero sentía que ese niño debe de conocerlo. Porque él no recuerda nada. Ese niño es la clave para saber quién es él.

Lo último que recuerda del niño, es que mientras eran ingresados al hospital, el personal lo reconoció aparentemente. Quizás ese niño ha estado aquí antes. Más de una vez si varios doctores lo han reconocido. Por supuesto, los doctores también lo han reconocido. Su nombre es Shirou.

No le han dicho su apellido. No cree que sea importante.

Pero ha conseguido un par de detalles importantes. Ese niño rubio es su hermano. Se llama Shirou y tiene 7 años. Su hermano tiene 6 años.

Y eso lo convierte en su hermano menor.

Y por último pero no menos impórtate, su hermano se llama…

De repente la puerta se abrió. El mismo hombre que los salvo está hablando con una enfermera. Un doctor está negando con la cabeza, y el hombre de traje negro parece que está firmando unos papeles.

Parece que lo que sea que estén haciendo, ha terminado. El hombre de traje negro se acerca a su cama. Ignora por completo las demás camas con otros niños heridos. Y se acerca a su cama.

"Hola… Tu eres Shirou-kun, ¿No es así?"

El niño asiente. No quita sus ojos del hombre que lo salvo. Está muy descuidado, con una barba que comienza a crecer y un poco demacrado.

"Te lo preguntare directamente" Dice el hombre. "¿Qué crees que es mejor, que el sistema los deje en un orfanato o que los adopte un señor que acabas de conocer?"

Shirou ladea la cabeza. Considera las dos opciones. Ir a un orfanato donde no conoce a nadie y posiblemente lo separen de su único familiar. O irse con ese señor y con suerte que los lleve a los dos. Voltea su mirada hacia su hermano dormido en la cama de al lado, y regresa su mirada hacia el señor. Este parece que entiende la pregunta formulada en su mente sin que se la digan.

"Tu hermano menor puede venir también, por supuesto"

El niño deja salir un suspiro por la nariz, y luego señala al señor. Parece que tomo su decisión.

El hombre sonríe, expectante a su respuesta y feliz de ser escogido. "Me alegra saberlo. Entonces, preparémonos rápidamente. Los llevare a una nueva casa, les tomara un poco de tiempo acostumbrarse. Pero estarán bien"

Shirou parpadea al verlo agacharse y buscar algo en la maleta que trajo consigo.

"Por cierto, casi olvido decirte algo importante. Es muy importante, así que escucha con cuidado. Me llamo Kiritsugu Emiya, y yo soy… un mago"

Shirou parpadea, está confundido. Oye un gemido somnoliento a su derecha, y ambos, niño y adulto, miran al rubio frotándose los ojos. Y un par de zafiros lo miran fijamente.

"Hermano…" susurra el rubio.

Shirou sonríe, porque aunque no recuerda nada. Al menos tiene a alguien a su lado. Alguien que lo conoce.

Su hermano menor.

Naruto.


Fin del Prologo