Persona hablando "Hay siete Servant…"
Persona pensando "…y cada uno tiene un Master"
Kurama hablando "El más grande de los amores…"
Kurama pensando "…se convierte en el odio más grande"
Noble Phantasm, Magia, Jutsus "Unlimited Blade Works" "
Renuncia de derechos: No poseo Naruto o Fate/ Stay Night, pertenecen a Masashi Kishimoto y a Kinoko Nasu. Yo solo los uso para fines perversos ¯\_(ツ)_/¯
Fate/stay Night: Legends of the Flying Fox
Capítulo 1
"La Familia"
"Un año ha pasado… Huh"
Para Kiritsugu Emiya ser padre nuevamente no fue algo que planeo. Pero de alguna manera, no siente que haya sido la peor decisión de su vida. Lo que una vez fue un hombre que había cerrado su corazón a las emociones, aquel día al caer en la completa desesperación, no pudo evitar sentirse más vivo cuando salvo no uno, sino a dos personas. Esa alegría, ese resplandor de emociones que surgieron cuando sintió un corazón palpitante no ha podido volver a replicarla.
Eso por sí mismo no es algo malo. Darles su apellido a esos dos niños es una de las mejores experiencias que ha tenido. Es un poco triste que las buenas experiencias pueda contarlas con una sola mano. Por supuesto, esas pocas ocasiones son suficientes. De entre los dos hermanos, Shirou es el que más se ha adaptado a su nueva vida. Hay lastima floreciendo en su pecho al pensar que el niño solo se ha acostumbrado por su falta de recuerdos, su falta de lazos de su pasado al que aferrarse.
El hermano menor por otro lado, aún conserva sus recuerdos, y ha sido una constante frustración para Shirou tratar de pedir detalles de su pasado porque Naruto no quiere hablar de lo sucedido.
No hay forma de culparlo después de todo.
No sabe que paso el niño antes de encontrarlo. Pero recuerda perfectamente el lugar donde Naruto los llevo luego de estar de alta en el hospital. Se aferró a su hermano en todo momento cuando los llevo a donde recuerda estaban los cuerpos de sus padres. Los rescatistas y paramédicos que aún seguían buscando sobrevivientes fueron un problema de intentar pasar. Aun así pudieron llegar, después de todo, solo se necesitó que Naruto dijera que quería hacer en un lugar tan peligroso para que los paramédicos lo dejaran pasar. Por supuesto, los acompañaron en todo momento.
El recuerdo es muy vivido para su gusto.
"Son ellos…" dijo el niño dando solo una pequeña mirada hacia lo que parecen dos cuerpos quemados bajo un techo derrumbado. Volvió a enterrar su cara en el pecho de Kiritsugu, pues este había dejado que lo cargase, no necesitaba ver más para saber porque el niño no quería verlos.
El entierro fue como cualquier otro. Shirou y Naruto eran conocidos en el hospital al que los llevaron aparentemente. Quién sabe si la madre o padre trabajaban en vida en ese lugar. Algunas personas vinieron, ninguna tan cercana como para pelear por la custodia de los niños, pero lo suficiente como para mostrar su sentido pésame hacia los dos pequeños.
Algunas cosas han cambiado, ¿la mayor de todas? Que hay tensión entre los dos hermanos. Shirou no recuerda nada, y Naruto siente que es injusto para el ser el único que cargue con el recuerdo de sus padres. Hace lo mejor que puede para ayudar a Shirou a recordar, pero nada parece funcionar.
Ahora con Kiritsugu es otra historia. Naruto ha dejado claro las diferencias entre el hombre y sus padres. Y no se muerde la lengua cuando se toma el tiempo de señalarlo. No puede culparlo honestamente, el niño está en tanto dolor que le preocupa su salud mental. Intenta hacer lo mejor que puede. Trata de regresarles su inocencia, esa ingenuidad infantil característica de muchos niños.
Los suyos, no parecen tenerlas.
Las secuelas del incendio los atormentan día y noche. Un recuerdo constante que no parece que vaya a irse pronto. Shirou no dice nada sobre el asunto. Y Naruto se ha cerrado a hablar con él sobre el tema.
Cierto día, aproximadamente 8 meses después del incendio, Naruto comenzó a sonreír un poco más. Dejo de llamarlo por su nombre, y comenzó a llamarlo Papá. No sabe que ocasiono el cambio, pero no se queja.
Si ha comenzado a dejar de mirar al pasado, está bien por él. Ahora mismo, Kiritsugu no podría sentirse mejor por cómo han ido las cosas. Los dos niños han comenzado a aceptarlo. Eso ha hecho que el vacío que dejaron dos personas en especial sea llenado. Aún necesita averiguar cómo recuperar a la tercera, pero eso es tema para otro día.
"¡Es tu turno!"
"¡Que no!"
"¡Que sí!"
"¡No!"
"¡Si!"
Kiritsugu sonrió mientras se levanta y desliza su puerta que da lugar al corredor de su casa. "Bueno, ¿Qué es toda esta discusión?"
Encontró a los dos niños en la cocina, mirando con aversión a los platos sucios del almuerzo. Ah, había olvidado que esta vez él los lavaría.
"¡Naruto no quiere lavar los platos!" Acuso Shirou hacia su hermano, quien se cruzó de brazos dándole la espalda.
"¡Yo lo hice ayer! ¡Esta vez te toca-Dattebayo!"
"¡No seas mentiroso!"
"¡No miento!"
Este tipo de cosas no dejan de sorprenderlo. La simplicidad en cómo estos momentos se graban en su memoria. Cosas tan simples que antes no tenían importancia para él ahora son un recordatorio constante. Cosas como la limpieza del hogar, las fechas de eventos escolares, las salidas para llenar el refrigerador, compra de ropa, juguetes o simples dulces que los caprichos de los niños puedan tener en algún momento. Cada una de estas cosas nunca se le pasó por la cabeza en su antiguo estilo de vida.
Kiritsugu puso una mano sobre la cabeza de cada niño, deteniendo su discusión. "Es mi culpa Shirou, esta vez fue mi turno y se me olvido"
"¡Te dije que no mentía!"
El niño le frunció el ceño. "Ya te estas poniendo senil. No deberías olvidar algo importante"
"Jajaja supongo que sí. Perdón" dijo encogiéndose de hombros.
"Te dije que no mentía" Le gruño Naruto a su hermano.
El adulto en esta familia miro como los dos niños comenzaron una nueva discusión. Una minúscula sonrisa apareció en su rostro, y acaricio a los dos niños, sacándolos de su pelea.
"Ya que no parece que vayamos a ponernos de acuerdo en el corto tiempo. ¿Qué tal si salimos hoy a cenar?"
La reacción de ambos, como suele suceder, es muy diferente.
"¡Si, vayamos a ese lugar de ramen-Dattebayo!"
"¡Pero quiero quedarme a ver ese programa de cocina! ¡Hoy enseñan a hacer hamburguesas!"
Dejando la cabeza de los niños, comenzó a caminar hacia la salida, por supuesto, siendo seguido por los niños como bebes pato. "Podemos ir a ese local de ramen y pedir nuestra orden para llevar. Así podremos regresar a tiempo para el programa de cocina. ¿Qué tal ese plan?"
Ambos parpadearon y se miraron, para luego sonreír y asentir con la cabeza. "¡Eso está bien!"
"Entonces vamos, y de paso pueden contarme como les fue hoy en la escuela" Dijo mientras los tres acomodan sus zapatos para salir.
"¡Pero no esperes que olvide que tienes que lavar los platos al regresar Jii-san!"
"…No planeaba olvidarlo"
Las cosas simples se han convertido en algo bueno. Solo con imaginar cómo hubieran sido las cosas con dos personas de cabellera blanca incluidas en esta extraña dinámica familiar bastan para llenar su corazón. Va a proponérselo, recuperar aquello que se le fue arrebatado.
Con la mirada sobre las espaldas de los niños que caminan con entusiasmo hacia el local de comida, imagina una pequeña silueta de cabellera blanca al lado de los niños. Su mirada se endurece mientras voltea hacia las montañas. Como si contemplara algo que hay más allá de los muros de tierra y árboles.
"Pase lo que pase… la recuperare"
Shirou hasta ahora se ha establecido. La Residencia Emiya es más de lo que siente que puede recibir, después de todo el vio los escombros de su antigua casa; así que sabe que no era demasiado grande.
Se trata de un edificio grande y antiguo, construido con un estilo japonés de elegancia clásica acorde a la zona. Lo que le trae los recuerdos del estado de la vivienda antes de mudarse. La casa no se había utilizado durante mucho tiempo, el patio estaba descuidado y el interior estaba lleno de polvo, pero seguía mostrando signos de renovación.
Hasta ahora hace lo que puede para mantenerla limpia. Ayuda en los deberes y realmente debería comenzar a aprender a cocinar. Kiritsugu no tiene don para la cocina, y se ha dejado influenciar por su hermano menor sobre salir casi todas las noches a comer a ese local de ramen.
Aunque sea delicioso, no parece sano.
Así que ha estado prestando atención a los programas de cocina. Sabe que no podría hacer cosas grandes y tan lujosas como las que ve en televisión. Pero se conforma con saber que ya sabe cocinar huevos fritos, arroz y hacer cereal. Al menos su hermano no come ramen de desayuno.
Y su hermano es otro tema que le remueva la cabeza.
¡Son completamente diferentes!
Shirou es ordenado, sabe limpiar y se enorgullece de sus habilidades para cocinar, aunque sean pequeñas claro. Naruto por lo contrario, no le importa la limpieza tanto como a Shirou. Y no sabría ni como calentar agua sin incendiar primero toda la cocina.
Ya lo ha hecho y no quiere revivir ese recuerdo de los tres intentando apaciguar las llamas.
Kiritsugu es un viejo perezoso. La mayor parte del tiempo está sentado en su cuarto y descansando en el patio. Aún no sabe si ese hombre tiene algún tipo de trabajo, porque esa casa no se mantiene de a gratis. Es un plan saber de dónde vienen los ingresos. Quizás pueda ayudar.
Pero los cuida y enseña sobre lo que está bien y mal en la vida. Les enseña que mentir está mal pero si es una verdad muy mala debe guardársela. Se amable con los demás aunque ellos no lo sean contigo; pero tampoco te dejes dominar por otros.
Él es bueno, pero le gustaría que Naruto no le diga las cosas que sus padres hacían y en las que Kiritsugu se equivoca. Porque no hay forma en que sepa si Naruto dice la verdad o solo le gusta molestar al viejo.
Le gustaría poder recordarlos.
Una noche, cuando ninguno de los dos hermanos podía dormir, Naruto le hablo por primera vez de sus padres. Al menos un poco.
"Te pareces a papá…" había dicho esa noche de luna llena.
"¿Me parezco?" pregunto girándose hacia la dirección de su hermano. Comparten cama, aún no están listos para dormir solos.
"Tu color de ojos, y la forma de tu cara es como la de papa. Pero tienes la nariz y el cabello de mamá"
"¿Entonces Tou-san era rubio y Kaa-san tenía los ojos azules?" Su pregunta fue inocente por supuesto. Pero el estremecimiento de su hermano le indico que quizá había dicho algo malo.
"…Eso no importa. Vamos a dormir o no nos levantaremos mañana" Dijo el rubio girándose para darle la espalda a su hermano mayor.
Desde ese día no ha preguntado sobre sus padres. Y aunque Naruto adora a sus recuerdos, a veces siente que esos recuerdos lo sofocan al punto en que ni siquiera puede hablar de estos con su hermano.
Shirou quiere entender. Aun así él también quiere poder tener un indicio de cómo fue su vida antes del incendio. Ya que despertarse con la memoria en blanco no fue una experiencia realmente agradable.
"¿Hermano? ¡Finalmente despertaste! Qué bueno, ya me estaba asustando-Dattebayo…"esa fue la primera oración que vino a su mente, lo primero que recuerda. Ahí sentado en una cama de hospital, un niño rubio lo saluda con entusiasmo.
"¿Hermano? ¿Te refieres a mi…?" su voz había salido ronca. Le dolía un poco en verdad. "Lo siento pero… ¿Quién eres?"
"¿…Huh?"
Shirou, aunque sin saber su nombre en ese momento, frunció el ceño. "¿Te conozco? ¿Cómo te llamas…? ¿Eh…? ¿C-Como me llamo…?"
Sin palabras y aturdido, busco en sus memorias. Y tratando por un tiempo, a su memoria solo llegaron dos cosas.
Un incendio.
Y un hombre que lo salvo.
El niño en la cama de al lado lo miro comenzar a hiperventilarse y agarrando el cuello de la bata de hospital que trae puesta intentando aflojarla para tener aire.
"¿H-Hermano? ¡Oye! ¡Oye Shirou-Nii! ¡¿Q-Que tienes?! ¡¿Te duele la cabeza?! U-Um… Umm… ¡Alguien ayude a mi hermano, por favor!"
¿Shirou?
¿Ese es su nombre? ¿Así se llama? ¿Qué pasa? ¿Por qué ese nombre no le suena?
Llamas por todos lados. Un hombre que llora. Un agujero en el cielo.
El monitor de ritmo cardiaco comenzó hacer un gran escándalo. Y unas enfermeras entraron rápidamente a la habitación. No sabe que le hicieron, pero lo pusieron a dormir en poco tiempo. Sus recuerdos después de eso son nublosos.
"¡¿Shirou-Nii?!"
"¡Shirou!"
"Shirou-Nii, estas bloqueando la puerta"
El pelirrojo parpadeo sorprendido al ver a su hermano un poco más bajo que el tratar de empujarlo. Lo que logro con relativa facilidad. Puesto que Naruto, aunque desordenado y un poco grosero a veces, es una maquina viviente. Literalmente no se cansa nunca, tiene energías por montón y para ser pequeño tiene una gran condición física.
A los vagos recuerdos que tiene, esto es sin duda uno que nunca quiere perder.
"No te puedes dormir si aún no has terminado tu tarea" Le recordó al olvidadizo hermano que tiene.
Naruto, que comenzó a meterse en su futón, se detuvo en seco y tembló bajo la mirada de su hermano mayor.
"P-pero es muy simple y te aseguro que para mañana lo termino antes de la clase…"
"¡Nop! ¡Me temo que no puedo dejarte hacer eso! ¡Ahora vamos! Prometo que te ayudare" Dijo a su hermano tendiéndole la mano para que se levante. A lo que el menor sonrió enormemente. Lo que hizo que Shirou notara realmente como las extrañas marcas de bigotes de su hermano, junto con su sonrisa, hacían parecerlo un zorro astuto.
"¡Entonces espero que me ayudes, Shirou-Nii!"
Shirou sonrió. Juntos se encaminaron a la cocina, donde apilaron los cuadernos de Naruto para ayudarlo en su tarea. Al mismo tiempo, Kiritsugu entro para encontrarlos a ambos con cuadernos esparcidos y lápices de colores regados por la mesa y piso.
"No se vayan a dormir muy tarde" Les dijo.
"¡Espera papá! ¡A-Ayúdame con esto! Es muy difícil…" murmuro lo último Naruto.
El adulto por supuesto suspiro levemente y se acomodó para ayudar a los niños. "Veamos… Eh, esto es demasiado. ¿Dejaste toda la tarea para última hora?"
"B-Bueno…"
"No tienes remedio… está bien, hagamos esto lo mejor que podamos y luego iremos a dormir. Pero Naruto, mañana quiero que apenas regreses de la escuela empieces a hacer tus tareas. No quiero que empieces a tener un habitó de dejar todo a última hora. ¿Entendido?" Reprendió Kiritsugu al hijo menor.
"Si papá…"
Shirou los miro a ambos. Entendió entonces que aquí es donde pertenece. Kiritsugu es un hombre roto, su hermano esconde muchos secretos, y el…
Bueno, él está vacío.
Tres personas que están rotas por dentro, pero que juntas hacen lo mejor para sonreír. No entiende realmente las circunstancias que los envuelven, y tampoco quiere preocuparse por eso. Mientras ve a Naruto preguntarle algo sobre su tarea a Kiritsugu, una sonrisa comenzó a formarse en su cara. No hay nada de malo en apreciar estos momentos. Cuando son solo los tres de ellos, haciendo lo que sea. Mientras estén juntos, no importa nada.
"Quiero quedarme así para siempre…" Pensó sonriente, al tiempo que Naruto comenzaba a gritarle con lagrimitas en los ojos por no entender su tarea. Y como un buen hermano mayor, fue en su ayuda.
"Yo protegeré esta sonrisa…"
El día que Taiga Fujimura se presentó ante la pequeña familia Emiya fue, por decirlo de manera agradable, diferente a la usual.
Kiritsugu reflexiono sobre un par de documentos delante de él. El hospital había entregado unos resultados que francamente comenzaron a molestarlo. Hasta ahora sus comidas en restaurantes no le están haciendo bien a su nivel de colesterol. Su cuerpo ha estado desgastándose con el tiempo, lo que ha hasta ahora solo ha hecho que pierda un poco de fuerza. Lo comparo en realidad, antes del incendio tenía un estimado de cuanto podía levantar su propio peso fácilmente. Pero ahora está encontrando que es más difícil. Si no mejora, su vida puede estar acabándose, quien sabe en cuanto tiempo.
No quiere abandonar a los niños. Bajo ninguna circunstancia quiere abandonarlos. No podría hacer eso, no sin que ellos la conozcan. Deben de tenerse el uno al otro.
Un ruido sordo y un plato rompiéndose lo sacaron de sus reflexiones.
"¡Wahh! ¿Q-Quien eres?"
"¡Papá alguien se metió a la casa!"
"¡E-Esperen, mi abuelo me dio que Kiritsu… Wahhh bajen eso!"
El hombre de 31 años suspiro mientras se pone de pie. En realidad pensaba tomarse su tiempo para ir a calmarlos, pero el sonido de una de las paredes de papel rompiéndose y el comienzo del llanto del hijo menor lo alarmaron, haciendo que caminara a paso veloz hacia la cocina, lugar del alboroto.
"¡Mira lo que hiciste! ¡Discúlpate! ¿E-Estas bien, Naruto?"
"¡No fue mi culpa! ¡El comenzó a morderme! ¡Discúlpate tú por no respetar a tus mayores!"
"¡Tu entrarte de la nada! ¡Es tu culpa por no tocar la puerta! ¡Jii-san! ¡Jii-san, ¿Dónde estás?! ¡Llama a la policía!"
"¡No, no, no! ¡A la policía no!"
Para cuando Kiritsugu entro no se esperó encontrar a Shirou levantando amenazadoramente un cucharon de manera amenazante mientras protege a Naruto, quien estaba lloriqueando mientras acaricia un enorme chichón en la cabeza. Y a una adolescente de cabello castaño sostener lo que parece un Shinai (Espada de bambú) que tiene una correa de tigre colocada bajo la empuñadura, en defensa de los niños.
Apenas los tres pares de ojos lo ven se desata el infierno.
"¡Papá llama a la policía!"
"¡Esa mujer nos atacó!"
"¡N-No es verdad Kiritsugu-san!"
"¡Me golpeo!"
"¡Tú me mordiste!"
"¡Porque entraste sin avisar!"
"¡Prácticamente es mi casa, así que estoy en mi derecho!"
"¡Esta es la casa de Jii-san!"
"¡Él nos renta la casa!"
"¡Mentirosa-Dattebayo!"
"¡No estoy mintiendo pequeño delincuente juvenil!"
La discusión entre los tres continúo sin que Kiritsugu tuviera tiempo de intervenir. Ambos niños se unieron contra la adolescente, armados con un cucharon y una paleta de madera contra la espada de madera. Divertido de ver en realidad.
"Yo llame a Taiga, niños. Voy a sur su tutor a partir de hoy en un favor para Raiga-san. Así que llévense bien. ¿Ok?" Dijo apenas tuvieron un alto al fuego. Por supuesto los dos niños voltearon a verlo ignorando deliberadamente el –gracias por salvarme, Kiritsugu-san– de la adolescente castaña.
"¿Qué es tutor?"
"Es muy escandalosa, tírala"
"¡¿Q-Que? No soy un objeto!"
Una nueva discusión surgió entre los tres. Si esto seguía así, no creía que la casa fuera a soportar tener tres tornados en el interior. "¿Qué puedo hacer para calmarlos?"
"All right, Taiga, get your books out. We will see where you have problems and begin to correct them" Hablo Kiritsugu fluidamente, interrumpiendo a los tres escandalosos.
"¿Q-Que dijiste, Jii-san?" Pregunto Shirou mirándolo como si tuviera una segunda cabeza.
"¡E-Espere, Kiritsugu-san. No entendí nada de lo que dijo! ¿Puede repetirlo… por favor?" agrego la joven Fujimura al final con una sonrisa tensa. Al hombre de pelo negro pareció no importarle y comenzó a caminar hacia la cocina, ahí estarían más cómodos.
Por supuesto no avanzo mucho antes de ser bombardeado con preguntas de los dos niños.
"¿Qué dijiste, papá?"
"¡Eso era inglés, yo quiero aprender!"
"¿Es difícil?"
"Jii-san deja de hablar así, no entiendo nada"
Taiga Fujimura comenzó a ser una compañía constante en sus vidas. Casi cada día aparece, ya sea para jugar con los niños, aprender inglés correctamente, o incluso quedándose a comer. La compañía más animada mejoro para los niños. Después de todo, Kiritsugu no es un hombre muy animado y no es que los juegos de video o aprender a cocinar le llamen mucho la atención. Naruto por supuesto le tomo cariño a Taiga rápidamente, aunque ambos terminan en discusiones que Shirou trata de apaciguar en cada momento que se dan.
La vida con estos niños a su lado parecía apuntar en buena dirección. Comenzaron a pasar los días, las semanas y los meses con una gran tranquilidad mientras los dos menores se acoplan a la dinámica familiar. Claro que Kiritsugu tuvo su parte de nuevas experiencias. Aun no olvida la vez en que Shirou exigió dejar de ir a restaurantes y comenzar a aprender a cocinar.
Cada día es una nueva experiencia. Y nada semana hay algo nuevo que aprender sobre los dos niños.
Claro que no todo es dulce y pacífico. Las pesadillas siempre están presentes. No le sorprende que ahora de vez en cuando uno de los niños pide dormir en su habitación. En su mayoría Naruto, por ser el que más recuerdos de ese incendio tiene.
Y así es como empiezan a ir a terapia. Es lo más razonable para hacer después de todo Kiritsugu no es el mejor asignado para hablar de sentimientos.
Las cosas mejoran. Los tres empiezan a aprender a convivir pacíficamente. Pasan los meses y así los años.
Y muy pronto, Kiritsugu está aceptando su nueva vida.
Con los años que han pasado, nuevas habilidades se han descubierto de ambos niños de ahora 11 y 10 años respectivamente.
Shirou es bueno en la limpieza, cocinando y sorprendentemente en la reparación de aparatos electrónicos.
Naruto ha empezado a sobresalir en los deportes, dibuja muy bien y aunque no lo creía en un principio, resulto muy bueno en la jardinería.
Sin embargo hay una sombra que cubre los pasados de ambos niños. Una forma de ver la vida que hace que Kiritsugu se replantee la forma en como los está criando.
Naruto en especial ha sido un niño muy difícil de manejar. Es hiperactivo, y tiene una mirada ausente de vez en cuando. Como si su mente no estuviera en su lugar. A veces hace expresiones como si estuviera teniendo una conversación con alguien. Y lo ha sorprendido hablando solo de vez en cuando.
Se dice a si mismo que los niños pueden tener amigos imaginarios si quieren. Pero la forma en como hace las cosas lo pone nervioso. Un sentimiento que permanece en su pecho cuando lo mira de lejos. Ha sucedido un par de veces. Hasta ahora nadie se ha dado cuenta. Solo un ojo entrenado como el suyo podía nota los pequeños cambios.
Cuando agarra algo con fuerza, ya sea por molestia o verdadera ira, las uñas de Naruto se vuelven puntiagudas. Cuando se enoja, sus extrañas marcas de bigotes en su cara se agrandan. Y cuando nadie está viendo, sus ojos parpadean por una fracción de segundo entre un rojo sangre al azul brillante.
Kiritsugu está preocupado.
De ninguna forma Naruto es un homúnculo. Puede verlo a simple vista. Pero tampoco es un niño humano muy ordinario. Sus habilidades físicas casi rayan con las de un atleta capacitado. Lo ha visto saltar muy alto, correr largas carreras sin cansarse, permanecer bajo el agua durante mucho tiempo.
También están sus sentidos. Naruto tiene un increíble sentido del olfato. Un día pudo oler un dulce de limón que tenía guardado en su bolsillo del otro lado de la casa. Y Naruto se lo pidió. No recordó haberle dicho que tenía un dulce. O su increíble oído. Siempre parecía ser capaz de escuchar cuando alguien entra en la casa sin avisar –usualmente Taiga– o según lo que dijo un día, ser capaz de escuchar a un mosquito en otra habitación.
Su vista por otro lado también es excepcionalmente fuerte. Lo que Shirou puede ver a la distancia con binoculares, Naruto lo ve con relativa facilidad.
Y sus reflejos…
Kiritsugu casi tuvo un ataque al corazón cuando miro que Naruto había cruzado al otro lado de la calle sin ver a ambos lados antes de cruzar. Shirou había gritado ese día y tuvo que dar muchas disculpas ese día. Aun así nunca será capaz de olvidar la fluidez en la que Naruto avanzo entre los carros y motonetas que pasaron de cada lado.
Las habilidades físicas de su hijo menor lo dejan anonadado a veces.
Aunque eso se queda corto cuando descubrió lo empático que es el niño rubio. No sabe cómo, o de qué manera el niño resulto así. Ha visto la forma en como mira a las personas. Se ha mantenido alejado de aquellos con malas intenciones. Y siempre trata de animar a aquellos que están tristes o decaídos de alguna forma.
Naruto sin lugar a dudas es excepcional. Casi como si sus habilidades estuvieran hechas para el asesinato. Aunque hiperactivo y bullicioso, sabe cómo ocultar su presencia. Le tomo a Shirou un día entero encontrarlo después de un desastre que dejo en la casa cierto día. A veces sale de la nada y asusta intencionalmente a Shirou por eso.
Kiritsugu reflexiono sobre el niño rubio. Sabe que el niño fue adoptado desde pequeño por los padres biológicos de Shirou. No hacía falta ser un genio para saber que el niño no comparte los rasgos que la madre y el padre de Shirou poseían. Él lo sabe, hizo su investigación minuciosamente. La madre de Shirou recién se había aliviado del postparto. Y aunque había forma de tener al niño 12 meses después del nacimiento de Shirou, las testificaciones del personal del hospital donde recogió a Shirou y Naruto se lo confirmaron.
Naruto había llegado recién nacido al hospital. No saben nada de los padres biológicos. Sabe que los padres de Shirou fueron los últimos en encontrarse con los progenitores de Naruto antes de morir. El problema es que no tiene idea de donde salieron.
Ni siquiera se sabían los nombres. Lo único que pudieron decir es el nombre del niño antes de morir.
"Eres un niño peculiar, Naruto…" Pensó finalmente. Dentro de unos minutos los niños llegarían. Debe prepararse para salir el día de hoy.
Desde que Naruto y Shirou viven con Kiritsugu, la vida de los niños ha cambiado mucho.
Ha mantenido una sonrisa en su rostro por mucho tiempo. Simplemente no hay forma de que las cosas empeoren de ahora en adelante. Es cierto que perdieron mucho, y cada día no pasa algún momento donde no piense en sus padres. Los extraña por supuesto.
Naruto sabe que es adoptado. Bastaba con una simple mirada a sus padres para saberlo. Además de que nadie que conozca tiene el cabello rubio ni ojos azules. No sin ser extranjero.
Pero eso no evito sentir un vacío en el momento en que se despertó y supo que ellos no regresarían. Se crio con ellos. Al menos sus primeros 6 años. Esos días fueron alegres, sonrisas y sin problemas. Él era feliz.
Idolatrar a su hermano y querer ser como el había sido un pequeño sueño. Él es valiente y hace lo que puede para ayudar a los demás. Es amable y siempre le tiende una mano. Cuando piensa en esos días, el Shirou antes del incendio, y el Shirou de ahora, son muy diferentes.
Para empezar, el antiguo Shirou era casi igual a él. También era escandaloso, juguetón y siempre quería jugar. El Shirou de ahora es más calmado. Casi no sonríe a menos que sea después de ayudar a alguien.
Extraña al viejo Shirou.
Para Naruto, que no tiene relación de sangre con el castaño, el escuchar de la voz de su hermano preguntar por su nombre fue un shock.
Como si se hubiera olvidado de él. Como si nunca antes lo había visto. Esa forma en que le arrebataron a su hermano fue casi igual o peor de perder a sus padres. Ellos se fueron con los recuerdos de sus hijos intactos. Su hermano…
Su hermano lo olvido por un buen tiempo. No sabía cómo actuar a su alrededor durante meses. Kiritsugu quiso explicar que Shirou tenía algo llamado pérdida de memoria. ¿Amnesia, se llamaba? El punto es que sin recuerdos, Shirou lo trataba como a cualquier extraño. Al principio eso dolía. Porque su hermano optaba por seguir a Kiritsugu que estar con él.
Empezaron como conocidos. Luego se hicieron amigos. Después de mucho trabajo, lo reconoció como su hermano. Naruto fue perseverante. Lo invito a jugar con el cada día, aun cuando el pelirrojo se negaba. Día tras día, siguió invitándolo a jugar.
Sus gustos han interferido de vez en cuando. Donde a Naruto le gusta el exterior. A Shirou le gusta la tranquilidad del interior. Son diferentes, pero de alguna forma han logrado encontrar un equilibrio entre lo que hacen.
Después Naruto finalmente pudo sentir que su hermano había regresado.
Son inseparables ahora.
Kiritsugu es diferente. Es estoico, calmado y se guarda sus emociones. Naruto no sabía cómo interactuar con el hombre mayor. Shirou parecía que se llevaba mejor con él. Era como si esos dos fueran perfectos juntos.
Como si su relación de alguna forma fuera más especial para Shirou.
Naruto estaba celoso. Ese hombre hacia que Shirou sonriera con facilidad. Lo hacía sentir como si el sobrara. Se sentía fuera de lugar. Incomodo por ver como esos dos podían estar completamente tranquilos y relajados sin que él estuviera ahí. Se notaba que disfrutaban la tranquilidad que proporcionaba su ausencia. Siempre se sintió de esa forma. Como si no encajara con nadie.
"Como si fuera un intruso…"
Esos pensamientos, que lo atormentan día y noche. No sabe de dónde salen. A veces aparecen de la nada. En un momento está feliz por algo, y luego ese tipo de pensamientos surgen de la nada. Como si no quisiera que tuviera un buen momento.
Ha notado cosas.
A veces cuando se enoja sus ojos parpadean en un color rojo, pero cuando quiere volver a ver y confirmarlo siguen siendo el mismo azul al que está acostumbrado. No sabe que le pasa. No ayuda a ese sentimiento de no pertenecer entre las personas. Como si todos fueran un rompecabezas y el fuera una pieza sobrante. Algo que solo apareció ahí y no importaba.
Shirou se ha mantenido a su lado incluso cuando otros niños se alejan de él. No puede controlarlo. Su temperamento estalla cuando insultan a Shirou o lo molestan. Lo que asusta a los demás y en consecuencia lo dejan solo en la escuela. No quiere que Shirou sea un marginado como él.
No tuvo avances por mucho tiempo. Así que recurrió a la única figura adulta en su vida. Kiritsugu.
El hombre le consiguió un terapeuta. No era lo que esperaba, pero sirvió para hablar sobre muchas cosas. Hablo de sus pesadillas. Sobre cómo se siente incómodo con las personas. Y como ese sentimiento de no encajar en ningún lugar lo atormenta.
El doctor le hablo sobre las relaciones superficiales. Que la felicidad personal no depende del número de amigos sino de la calidad y la intimidad de los vínculos. Sentir que no encaja en ningún sitio, que puede que tenga muchos vínculos superficiales pero ninguno profundo y verdadero para hablar de temas que realmente le importan porque le afectan como resultaran las cosas.
Podía ponerse de acuerdo con esa última. Kiritsugu era un hombre al que no conocían, y Shirou había perdido la memoria. Se habían distanciado un tiempo. Había estado acompañado pero solo por mucho tiempo.
En una relación de confianza también existen espacios para charlar sobre anécdotas distendidas, sin embargo, los amigos parten de una actitud de conocimiento mutuo. Las relaciones superficiales, por el contrario, no cubren la necesidad de afecto verdadero si son el principal apoyo para él.
Era exactamente como se sentía sobre sus padres. No podía hablarlo con Shirou porque no entendería cómo se siente si no los recuerda. No con Kiritsugu. Se lo había guardado para sí mismo.
El doctor ayudo. Respondió sus preguntas, se desahogó por todas las emociones que se guardó sobre sus padres. Lo aconsejo y le dio instrucciones sobre cómo hacer vínculos con los dos miembros de su familia que le quedan.
Aceptar a Shirou fue fácil. A Kiritsugu le tomo un tiempo. Pero cuando entendió que el hombre también está feliz de tenerlo cerca, incluso sin Shirou con ellos, las cosas mejoraron. Podía sentir que el hombre quería ayudarlo. Quería ser aquello que perdió en el incendio.
A Naruto no le tomo mucho tomarle un inmenso cariño a Kiritsugu después de eso. Abrir su corazón a una nueva figura paterna fue particularmente doloroso. Por el sentimiento que le trajo, por sentir que se estaba olvidando de su otro padre.
El doctor dijo que eso estaba bien. Que está bien tener dos papas diferentes. El sentimiento y recuerdos para cada uno será diferente, pero que en esencia, el cariño hacia ambos es el mismo. Y no debe sentirse mal por avanzar y aceptar los hechos. De que sus padres murieron, y que tiene a una nueva persona que está dispuesta a aceptarlo.
Llamarlo papá parece que fue el desencadenante para que Kiritsugu también abriera su corazón al niño menor. Y por extensión también a Shirou.
Las cosas solo mejoraron desde ahí.
Podía sonreír casi todos los días. Las pesadillas aun persistían, pero ahora sabía que algo como lo de esa noche no podía volver a suceder. Esperaba que así se mantuvieran las cosas.
No podía haber estado más equivocado.
La realidad de las cosas cambio en un día cualquiera. Nada había cambiado. De hecho fue un día maravilloso. Había empezado así…
Naruto estaba recogiendo la ropa lavada, era un proceso lento, ya que no alcanza los ganchos de la ropa. Por lo que debe subirse a un banquito y moverlo cada vez que debe trasladarse hacia otra prenda de vestir. Incluso él puede ayudar en las tareas del hogar.
Y luego una gota de agua golpeo a Naruto en la cara. "Ugh…"
Miro hacia el cielo y más gotas comenzaron a caer. Comenzó a entrar en pánico porque aún no llevaba ni la mitad de la ropa y si la lluvia empeora se mojara toda de nuevo.
"¡S-Shirou-Nii está lloviendo! ¡Ayúdame!" Grito el rubio tratando de bajar la ropa más rápido.
"¡Naruto debiste hacerlo cuando te lo pedí hace una hora! ¡Siempre haces esto, cielooos!" Reclamo el hermano mayor corriendo hacia el tendedero.
"¡Lo siento-Dattebayo!"
"¡Y aquí es donde entra la mejor compañía del mundo a rescatar a los renacuajos que no alcanzan los lugares altos!" La voz chillona de Taiga Fujimura exclamo pasando a Shirou y comenzando a ayudar a bajar la ropa.
O al menos eso intento.
La joven adolescente descuidadamente arrojo la ropa sobre su espalda, haciendo que los dos niños corrieran intentando atraparla antes de que toque el suelo.
"¡No la tires!" chillaron ambos cubiertos de la ropa hasta la cabeza.
"¡Bien eso es todo!" Dijo Fujimura felizmente. Se volteo hacia los niños, y se rio al ver a Naruto tratando de avanzar hacia la casa sin ver el camino y a Shirou empujándolo en la dirección correcta.
"Se mojó un poco…" Dijo Shirou con molestia. Habían llevado la ropa a su habitación compartida.
"Perdón, debí hacerlo más rápido…" Se disculpó Naruto doblando la ropa con un puchero.
"¡No hay problema! ¡Solo hay que agitarlo un poco!" Dijo la adolecente comenzando a girar en un intento de quitarle la humedad a la ropa.
El par de hermanos se miró a los ojos, ambos se encogieron de hombros y comenzaron a doblar la ropa que estaba más seca y dejar la húmeda en algún lugar para que se termine de secar. Después, el trio se fue a la cocina. Donde comenzarían con sus tareas de la escuela. Hoy es domingo, por lo que tienen la tarde libre.
"¿Me ayudas con este problema, Shirou-Nii?" Pidió el rubio a su hermano.
"Espera, casi termina y te ayudo" Dijo el pelirrojo mirando hacia el televisor del comedor. Shirou ha comenzado con su entrenamiento en cocina. Su primer intento, hacer hamburguesas, como lo muestra en el televisor. Por supuesto ha estado tomando notas.
"¿Crees poder hacerlas?" Pregunto con curiosidad.
"Si, eso creo. No parece que sea difícil" Dijo apagando la televisión después de terminar de anotar los pasos. "Ahora, ¿En qué te ayudo?"
Terminaron rápidamente la tarea de Naruto. Apenas dejaron los lápices Shirou se levantó y comenzó a caminar hacia la puerta, con sus notas en mano. El rubio por supuesto comenzó a seguirlo.
"¿Van a algún lado?" Pregunto Fujimura en el corredor con un helado colgando de la boca.
"Comprare las cosas para la cena" Respondió Shirou simplemente.
"¿Ah sí? Entonces iré con ustedes"
"¿Por qué?"
"¡Para comprar aperitivos y dulces!"
Los niños realmente no le dieron una segunda mirada cuando salieron. En realidad es más como que la adolecente los sigue más que acompañarlos.
"¿Iremos al centro comercial?" Pregunto Naruto pegado a Shirou. Ambos comparten un paraguas en esta lluvia.
"No. Está lejos. Y la calle comercial de Miyama tiene lo que necesitamos" Dijo simplemente. El recorrido no fue tan largo. A pesar del clima, el trayecto fue agradable, mejor que quedarse encerrados en la residencia Emiya toda la tarde.
"¿Podemos comprar ramen?"
"No. Hoy hare hamburguesas y no quiero que arruines tu apetito"
"Pero prometo que me comeré todo…"
"No lo dudo, pero no. Ya comimos eso en el almuerzo"
Con un puchero del rubio, el trio llego a la calle comercial de monte Miyama. Shirou directamente fue por el primer ingrediente, la carne molida.
El viaje fue divertido. Naruto no deja de ver cada cosa de los estantes. Siempre pregunta si pueden comprar algo que le llamo la atención y Shirou respondiéndole que no. Con Naruto y Taiga juntos, el pelirrojo tuvo doble trabajo en seguir negándose a las peticiones de ambos. Compraron los ingredientes y un par de cosas extra por unas rebajas.
Pagaron y salieron. No debió tomarles más de 35 minutos comprar todo. El camino de regreso paso rápidamente.
"El menú de hoy es el más difícil, ¿No es así? Me pregunto si podrás hacerlo" Dijo Fujimura mirando las notas del niño.
El niño la miro como ofendido por su insinuación. "Claro que sí. Eso creo…"
Naruto aprovecho para agregar su granito de arena. "Si no puedes entonces podemos ir por ramen, ¿No?"
"No voy a fallar" Les dijo entre dientes.
Shirou comenzó a cocinar apenas llegaron a la residencia Emiya. Naruto trato de ayudar, pero seguía estropeando los ingredientes y su hermano arto de eso le ordeno quedarse quieto mientras cocina. El menor por supuesto hizo lo que se le ordeno de mala gana.
"Vaya, vaya, ¿te puso triste gritarle a Naruto?" Pregunto Taiga sonriendo mirando al pelirrojo restregarse los ojos llorosos con el hombro.
"Claro que no, tonta. Me pican los ojos por las cebollas"
"Claro, lo que digas. Cuando estés listo te leeré esto en voz alta" Respondió.
El hermano menor permaneció ajeno a la cocina, enfocándose mejor en la televisión. Aunque el olor de algo delicioso lo tentaba, no está dispuesto a voltear a ver a su hermano y ver esa sonrisa confiada. Como si se riera por que no vayan a comer ramen. Pasaron los minutos y el sonido de planos y demás trastes siendo golpeados opaca lo que dicen las caricaturas. Haciendo que Naruto suba el volumen.
"¡Terminado! ¡No puedo creer que sea la primera vez que haces hamburguesas!"
"Naruto, vamos a cenar" Llamo Shirou. El menor apago la televisión y se acercó a la mesa del centro. El pelirrojo y la castaña dejaron 4 platos en la mesa y están comenzando a servir las bebidas.
Se le hizo agua la boca al ver la hamburguesa acompañada de frijoles verdes y papas.
"Algo huele delicioso" La puerta se deslizo dejando entrar a Kiritsugu, en su usual yukata azul.
"¡Si, vamos a comer Jii-san!"
Los cuatro tomaron asiento. Cada uno admirando el platillo a su manera. Kiritsugu se volvió hacia Shirou, con una mirada interrogante. "¿Cocinaron los tres?"
"¡Nop, todo lo hizo Shirou! ¡Yo solo ayude un poco!" Exclamo Taiga felizmente dejando todos los elogios hacia el pelirrojo.
"A mí no me dejo ayudar" Reclamo el rubio intentando mirar mal a su hermano, pero no podía por el plato frente a él. Le roba la atención.
"Porque estabas haciendo un desastre" replico el pelirrojo.
Kiritsugu sonrió a su interacción. Luego tomo los palillos bajo la atenta mirada de Shirou. "Bueno entonces, ¿Lo probamos ahora?"
Los cuatro unieron las manos y cerraron los ojos diciendo al mismo tiempo. "Itadakimasu"
El primer bocado de Kiritsugu lo detuvo por un momento, y volvió su mirada hacia el hijo mayor, quien se sonrojo al verse descubierto por quedársele viendo. El hombre asintió con una ligera sonrisa. "Esto sabe muy bien… Tienes talento, Shirou. No puedo creer que ya cocinas"
Taiga y Naruto apenas y escuchan, están demasiado ocupados llenándose la boca de hamburguesa.
"No… todavía me falta mucho. De seguro comiste mejor en el extranjero"
"Bueno… nunca olvidare las hamburguesas de Alemania"
Naruto volteo a ver a su padre adoptivo. "¿Son diferentes en Alemania?"
"Mucho más grandes que las de Japón. Y también llenaban más. Yo solo no podía comerme una entera"
"¡Bien, entonces la próxima vez hare hamburguesas de Alemania"
"Jaja que ambicioso"
"¿Has viajado mucho, no? ¿Has ido a Francia? ¿Probaste los corazones de ahí?" Pregunto Naruto, a lo que los tres integrantes de la mesa se le quedaron viendo.
"Creo que te refieres a los croissant. Y si he ido a Francia pero no he comido eso" Respondió Kiritsugu.
"Kiritsugu-san, sí que conoce varios países. Apuesto a que ha estado en todo el mundo. ¿Planea viajar de nuevo?" A la pregunta inocente de Taiga, los dos niños dejaron de comer para mirar al hombre.
"Hmm no lo sé… Pero si lo hiciera extrañaría la cocina de Shirou y los dibujos de Naruto" Los dos niños se sonrojaron ante la alabanza.
"Bueno entonces… Quédate aquí para siempre" Dijo Shirou mirando en la dirección opuesta a Kiritsugu. "Y mejorare más. También hare las hamburguesas de Alemania que te gustan. Así que por favor… por siempre… por siempre… quedare aquí para siempre"
Fue ahí donde todo comenzó.
Cuando todo comenzó a desmoronarse a su alrededor. Ese sentimiento que hizo que Naruto dejara su hamburguesa en el plato a favor de ver a su papá.
"Bueno… entonces a esa orden, no la puedo rechazar. Esperare tu progreso, Shirou" Respondió Kiritsugu con una sonrisa.
Había algo que viniendo de su papá cuando se tomó su tiempo en responder. Como si se sintiera mal por escuchar las palabras de Shirou.
Un mal presentimiento invadió a Naruto al ver a su papá volver a comer. No había forma de poner en palabras la cantidad de emociones que pasaron por Kiritsugu en esos pocos segundos. Pero tan pronto como vinieron se fueron.
A partir de ese día Naruto noto las emociones de su papá. Si bien es cierto Kiritsugu usualmente no transmite más sentimientos de paz y tranquilidad. Hay momentos en donde un enojo asfixiante se siente por toda la casa. U otras ocasiones donde una gran tristeza lo rodea.
La cuestión es que no sabe qué hacer. Puesto que apenas aparecen esas emociones, se van. Como si de alguna manera Kiritsugu sabe que no debe dejar salir sus emociones.
"Escoltare a Fujimura-san a su casa. Regreso pronto" Dijo Kiritsugu en la entrada de la casa acompañado de la castaña que felizmente le tomó del brazo.
"¡Finalmente Kiritsugu-san para mi sola!" Chillo alegremente.
"Cuídate de Fuji-Nee, Papá. Es una cazafortunas"
"¡¿C-Como me llamaste?!"
"Bien, adiós" Kiritsugu rápidamente empujo a Fujimura a través de la puerta antes de iniciar una discusión. Los niños no dieron una segunda mirada a la puerta cerrada, regresaron a la cocina para seguir viendo televisión. Sin embargo; Naruto volteo cuando escucho algo.
"¿Aun no se los dice- Kiritsugu-san?"
"No puedo hacerlo…"
"Pero a este paso, su salud…"
"Lo sé. Es por eso que aún no se los he dicho… es por eso Taiga, que quiero pedirte un favor"
"¿Eh?"
"Por favor, cuídalos cuando yo no este"
Los dos se habían alejado mucho después de esa última oración. Naruto se levantó queriendo ir a escuchar más.
"¿Naruto? ¿Pasa algo?"
Se detuvo en seco. Y volvió su mirada a su hermano mayor. Bajo la mirada, no quería preocuparlo. No sabía el significado de las palabras de Kiritsugu. Quizás se iría de viaje y se sentía mal por dejarlos, o quizás algo peor. De cualquier manera, después de escuchar a su hermano hoy, se dio cuenta que no podía decírselo.
No sin arruinar su esperanza de vivir los tres juntos por siempre.
"N-Nada, solo quiero ir al baño"
Sin nada que decir, se encamino al baño. No porque tuviera algo que hacer. Simplemente quería alejarse para pensar.
¿Pero que había que pensar? Las posibilidades son 50-50. Necesita saber más. Necesita saber qué pasa con Kiritsugu. A juzgar por su conversación, la salud de papá es el tema principal. Y el hecho de que se lo oculten da la sensación de ser algo malo.
Como un niño pequeño que no tiene mejores formas para resolver problemas, fue con la única opción que le queda.
Esperar a Kiritsugu, y preguntárselo directamente.
Pero, sin que Shirou los escuche. Porque no quiere que su hermano se desilusione en el caso de que Kiritsugu si vaya a ir para siempre.
Así que espera a la noche, cuando está seguro que Shirou está bien dormido, y que Kiritsugu se ha encerrado en su habitación. Casi por costumbre camina en silencio. Desliza la puerta y ve al hombre acostado como un muerto. Es decir, con las manos entrelazadas sobre el estómago y recto como una tabla.
No dio in un solo paso dentro, cuando de repente Kiritsugu abrió los ojos y a pesar de la oscuridad, parecían que podía verlo claramente. "¿Naruto? ¿Qué pasa?"
"¿Te vas a morir, papá?" Pregunto directamente, justo como Kiritsugu siempre hace.
Al sentarse correctamente, el niño noto la mirada calculadora que le están dando. Como si se cuestionara de donde saco esa pregunta.
"¿Dónde te enteraste de eso?"
"¿Entonces si es verdad?"
Un suspiro salió por la boca del mayor. "Ven, siéntate aquí…" dijo palmeando a su lado del futon. A lo que el niño accedió y tomo asiento. "¿Por qué crees que estoy muriendo, Naruto?"
"Te escuche hablar de tu salud con Fuji-Nee. No hablarías en secreto algo como la salud si no fuera porque es algo malo" Racionalmente, el niño tiene razón. ¿Cómo podría el no creerle cuando las pruebas están justo en su cara?
"Conque así fue, ¿eh? No debería subestimar tu oído… Ahora que lo descubriste, no ve porque no decírtelo. La verdad es que… me he estado debilitando. Mi cuerpo cada día es más débil. Y no sé cuánto es que pueda resistir. No tengo cura, y no tengo intenciones de buscarla. Es algo que ya he aceptado…"
Se mordió el labio, para tragarse las ganas de gritar que lo invaden. En su lugar, murmuro entrecortadamente. "¿Y… Y solo eso vas a hacer? ¿Rendirte y… ya?"
"No hay forma de salvarme, Naruto. En el mejor de los casos, creo poder estar con ustedes un par de años. Pero más allá de eso, no me veo en el futuro…"
La humedad invadió los ojos azules del niño. "Pero… no puedes. No puedes hacernos esto…"
"Perdona, Naruto" la mano de Kiritsugu se levantó para acariciar la cabellera rubia. "…Todavía tengo tiempo con ustedes. Planeo aprovecharlo bien"
Con un leve golpe se quitó la mano de su cabeza. "Eso no importa… prometiste quedarte con nosotros por siempre. No puedes romper una promesa así… No pued.. ugh… no puedes"
De un salto se aventó hacia el adulto, abrazándolo. Aturdió a Kiritsugu, pero no lo aparto.
"No más… no puedo perder a mas… Quédate con nosotros. Ugh… ughhh… e-encontrare la forma… Ti-Tienes que quedarte…" sollozo. No podía evitarlos. A su mente solo venían imágenes de una pareja con rostros ensombrecidos y sus padres adoptivos. Y finalmente Kiritsugu. "Y-Ya perdí… a cuatro padres… no quiero un sexto. Te quiero a ti… no quiero volver a repetir eso. No quiero una nueva familia. Los quiero a ti y a Shirou-Nii…"
"Todas las personas mueren. Algunas tarde, otras temprano Naruto. No podemos cambiar algo que es natural"
"Pe-Pero… no quiero visitar una quinta tumba. No quiero…"
"¿Quinta?"
"Mis padres biológicos… mis padres adoptivos… y tu… ¡Nos salvaste a ambos, no puedes abandonarnos!" Chillo enterrando la cabeza en la ropa del mayor.
Un par de brazos lo rodearon, apretándolo con fuerza. "Perdón… Perdóname… Yo también quiero seguir con ustedes. Quiero verlos crecer. Por primera vez en mi vida… quiero vivir. Hay tanto que quiero hacer, y hay tanto que aun debo hacer…"
A medida que pasa el tiempo, y el niño calmaba su llanto, su mente no podía dejar de imaginar las cosas que pasarían si pierde a otro padre.
"Porque… Porque, porque, porque… ¿Por qué debes irte?"
"No me iré aun… tranquilo"
"¡No puedo estarlo! ¡¿Cómo puedo estar bien si un día puedo despertar y tú no?!"
"Estoy aquí ahora"
"¡Pero no para siempre!"
"Quizás no nos conocimos un poco más antes en el pasado… en el presento estamos todos juntos, y es en el futuro donde quería estar a vuestro lado… pero así son las cosas, Naruto, no podemos cambiarlas"
"Comamos mejor... y hagamos ejercicio. Quizás mejores…"
"Aunque haga todo eso, no cambiara las cosas…"
"No es justo…"
"No, no lo es"
"…Quédate para siempre"
"No puedo…"
"Por favor…"
"…No puedo"
Apretó la tela de la ropa, temblando sin control. "Shirou-Nii estará enojado contigo…"
"…Me disculpare con el también"
A veces, la vida no nos trata con amabilidad. Y no podemos hacer nada para impedirlo. Son cosas establecidas desde el inicio. O mejor dicho, todo inicio, debe tener un final. Las emociones son aquello que nos hacen únicos, nos hacen valorar lo que tenemos. Los conocimientos nos hacen reflexionar, nos dan una idea de cómo funciona el mundo. Y finalmente la voluntad de cada uno es lo que los rige en su camino. Lo que les dice lo que está bien y lo que está mal.
Las emociones, el conocimiento y la voluntad.
Dicen que estos tres aspectos nacieron al mismo tiempo que el pecado original. Fueron las emociones de los primeros lo que los avergonzó de la desnudes, la que les dio la felicidad y la tristeza. Esa ansia de conocimiento por lo desconocido, como aquel fruto de ese árbol prohibido. La voluntad de vivir aun cuando fueron expulsados de ese jardín. Esa voluntad para no rendirse después de perder todo.
La tristeza y rabia de Naruto por no poder hacer nada. La impotencia por la falta de conocimiento para ayudar a su padre. La poca voluntad que le queda, por la pérdida de otro ser amado.
Sin que quisiera realmente, lloro hasta quedarse dormido.
Kiritsugu limpio las lágrimas del rostro del niño, y lo dejo quedarse a su lado. Por esta noche al menos no planea dormir. Se perderá en la maravilla que es el soñar. Imaginar aquello que más quieres, sin que nada te lo impida. Después de todo es una ilusión del corazón.
Los sueños son la ilusión que el corazón transmite hacia el cerebro sobre un mundo perfecto. Un mundo donde podía vivir hasta ver a sus dos hijos crecer y ser grandes hombres. Podía soñar con su graduación, con ayudarlos a empacar para cuando fueran a la universidad, cuando los podía avergonzar cuando trajeran a una pareja a casa; o cuantas festividades podría compartir con los niños.
"Realmente, después de todo lo que hice… solo hasta ahora tengo verdaderos deseos de vivir" Su mano se movió para acariciar a su hijo menor. "…No quiero dejarlos. Ellos son… mi felicidad. Mi salvación… ellos son… mis pequeños héroes"
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"¿…Quieres salvarlo?"
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"¿Quieres que este a tu lado más tiempo?"
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"…Yo puedo cumplir tu deseo"
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"Solo debes obedecerme, y te prometo que te ayudare a salvarlo"
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Naruto parpadeo adormilado. Esa voz lo despertó de su sueño. Se froto los ojos, y para cuando se dio cuenta, sintió la cara mojada. ¿Eh? Extraño. No recuerda haber metido la mano en agua. Ni recuerda ir al baño durante la noche. Entonces… ¿Por qué se sentía tan mojado?
"Responde. ¿Quieres salvarlo? Si o no…"
Naturalmente, la respuesta fue si. Kiritsugu debe vivir mucho más. Más que Naruto y Shirou si es posible. A su padre que ama con todo su corazón le daría su propia vida si esta se pudiera intercambiar.
"Entonces acércate y te lo diré…"
Ante la voz extraña y gruesa que lo llama el rubio contemplo por primera vez sus alrededores. Y el lugar donde está ahora, comienza a asustarlo. Es muy alto, con tuberías de drenaje en la pared y techo. Y mucha agua estancada inundando el suelo que pisa.
Tras una caminata temblando de miedo, entro en una gran habitación. Más grande que todas las demás, y con unas grandes columnas en fila que ocultan una gran oscuridad tras estas. Aunque más que columnas de hierro, estas cosas parecen… una especie de jaula.
Entre la negrura del fondo, un único ojo de un color rojo sangre se abrió. Pronto le siguió otro, y una sonrisa dentada con colmillos afilados lo saludo.
"¿Q-Que es… eso?"
"Yo, mi joven Jinchūriki soy… El zorro de nueve colas"
FIN DEL CAPITULO
