2. Noche de chicas y, de chicos también
Templo Principal
Algo que debía hacer el que estaba por encima de todos, era comunicarles a los santos los últimos eventos, exactamente lo que Zeus les había pedido. Lo del cuarto guardián se lo guardaría para procurar la existencia de éste. Pero lo demás, debían saberlo los muchachos.
Así que, en ese momento, estaban los 13 dorados y los seis sucesores, frente al trono patriarcal esperando por información.
—Caballeros —tomó la palabra Shion con mucha propiedad—, la razón por la que los reuní el día de hoy es para darles una noticia bastante importante para nosotros y el mundo entero.
Todos aguardaron silencio en sus respectivas posiciones prestando atención a las palabras del Patriarca:
—Zeus tuvo una pequeña reunión con nuestra señora. —Los santos intentaron decir algo, pero el mayor los detuvo con un movimiento de sus manos—. Lo sé, pero no fue nada grave y tampoco una amenaza.
Miró de uno en uno, todos aparentaban estar tranquilos, pero en el fondo, Shion, podría descubrir un poco de nerviosismo por esa visita del dios de los dioses a su señora, por lo que procuró ser claro e ir directo al grano:
—Zeus nos ha dicho, que los hijos de Aioria y Afrodita son los nuevos guardianes celestiales. Es decir, los cuatro Reyes que protegen el mundo de las amenazas externas
—¿Eso es bueno? —le preguntó Leo al patriarca, no muy seguro de lo que escuchaba
—Como ustedes ya saben —explicó Shion— los cuatro guardianes, son aquellos que procuran un punto cardinal del mundo, del mismo modo, impiden que seamos invadidos por amenazas externas. Como deben suponer, estos guerreros son los más fuertes y poderosos de todas las órdenes de guerreros. Así —expuso mirando a Leo y Piscis—, que es un honor que ustedes sean los padres de tan extraordinarios guerreros
—¿Es la razón por la que ellos no estaban destinados a ser santos dorados?
—Así es Aioria —contestó Shion—. El entrenamiento de estos guardianes debe ser muy riguroso, además, ellos tendrán que saber manejar el cosmos y las habilidades otorgadas por los dioses. Por lo tanto, el consejo de dioses decidió que los maestros de los niños sean: Mu, Saga, Aioros, Shaka, Seiya e Ikki. Esto porque son ustedes los que más sobresalen sobre sus grupos en ciertas características. —Aclaró un poco su garganta antes de continuar—. Por lo tanto, como deben saber, ninguno puede dejar el Santuario, ni abandonar su puesto hasta no finalizar el entrenamiento de los niños
—Bueno —tomó la palabra Seiya—, tampoco es que tuviera ganas de irme alguna otra parte. —Todos se echaron a reír
—Sé que harán lo mejor posible para que estos guerreros cumplan con su propósito —dijo Shion
—¿Qué hay con el cuarto guerrero? —Quiso saber Shaka—. Tengo entendido que son cuatro y sólo vienen tres niños en camino
—¡Por la diosa! —Expresó Aioros completamente pálido—. ¿Tendré gemelos también?
—¡No puede ser! —Esta vez fue Afrodita quien atrajo la atención de todos—. No me digan que yo tendré trillizos
—No y no —contestó Shion para diversión de Dohko que observaba todo con una amplia sonrisa—. El cuarto guardián llegará pronto. Aún no sabemos cuándo nacerá, pero cuando esto pase, deben incluirlo entre el programa de entrenamiento
—Pero, el padre será un dorado, ¿no es así? —interrogó Shaka nuevamente, Shion quiso que el rubio cerrara la boca. Iba a echar todo a perder
—Posiblemente —contestó intentando no parecer obvio—. No está muy clara la existencia de este guerrero. Sólo nos queda esperar. —Todos parecían convencidos con esa explicación—. Bueno, no, es más, se pueden marchar. Quiero que sepan que, aunque serán los ya nombrados los maestros de los guardianes, yo espero contar con la colaboración de todos
—¡Sí! —contestaron en unísono
—Muchas gracias. Ya pueden retirarse
Uno a uno fue saliendo del templo. Shion se dejó caer pesadamente sobre el trono y suspiró aliviado.
—¿Qué fue todo eso? —inquirió Dohko divertido. Shion se sobresaltó no se había percatado que su amigo se había quedado
—¿Qué fue qué? —preguntó ignorante
—Lo del cuarto guardián —expuso el chino—. Es obvio que mentiste sobre eso. ¿Qué pasa Shion?
—Ay, maldita sea —acotó llevándose las manos a la cabeza—. Está bien, te contaré todo, pero promete guardar el secreto y desde luego ayudarme
—¿Sabes qué? Pensándolo mejor, ya no quiero saber
—Ah, no, Dohko. Ven para acá
El chino chasqueó la lengua dando media vuelta para escuchar a su amigo.
—Dime —expuso no muy contento
Templo de Piscis
—¿Entonces nuestros hijos serán qué? —preguntó Seika sin entender muy bien todo
—Guerreros que protegerán al mundo de invasiones externas —explicó Afrodita
—¿Eso es bueno?
La chica se sentía confundida y nerviosa.
—No es malo mi amor —dijo el sueco tomando entre sus manos las de su novia—. Era de suponerse que el hijo de un santo dorado siguiera los pasos de su padre. Un Guardián Celestial, es mucho más poderoso que cualquiera. Serán bendecidos por todos los dioses y vivirán muchos años
—Completamente solos —acotó tristemente
—No mi amor —consoló Piscis—. Ellos vivirán vidas tranquilas. Es parte del trato con los dioses por los largos años de servicio. Lo único que tienen que hacer, es cuidar del mundo y pelear, para que nada malo le pase. Por ello siempre son entrenados por los mejores. Y el grupo que se eligió, es bastante fuerte
—Vaya. Es bueno saber eso. Supongo. —Afrodita sonrió con ternura ante las palabras de su chica—. Igual estarán aquí en el Santuario por mucho tiempo. Se podrán quedar acá, supongo
Piscis sonrió confundido.
—La verdad amor —explicó intentando parecer tranquilo—, ellos deben recibir un entrenamiento muy rigoroso. Por lo tanto, no solo los santos debemos encargarnos de ello, sino también: los espectros, marinas, ángeles y otros
Seika se sintió un poco mareada y con la mano buscó un lugar donde apoyarse, Afrodita notando la incomodidad de su pareja la ayudó a sentarse y esperó a que se recuperara.
—Ellos los van a matar. Los espectros —explicó la chica
—Eso no pasará. No podemos matar a los guardianes sin que eso signifique el fin del mundo. —Suspiró—. Pero es necesario que todos ellos aprendan diferentes estrategias y poderes. Igual ellos estarán en el Santuario por un largo tiempo: El entrenamiento de los guardianes puede tomar hasta 50 años para que sea perfecto, y en ese periodo, ellos pasarán por varios entrenadores, incluidos dioses y seres sobrenaturales…aprenderán de fuerza, de poder, de estrategias, de magia. Tendrán grandes conocimientos en todas las áreas del mundo. Serán prácticamente inmortales.
—Vuelvo a preguntar. ¿Eso es bueno? —Seika se llevó las manos instintivamente a su vientre
—Ellos estarán bien. Están destinados a todo y podrán superar cualquier barrera. Además, los dioses, les darán grandes dotes a la edad de 5 años. Entre esos: juventud y fuerza. El tiempo y el esfuerzo no serán un impedimento para ellos.
Seika guardó silencio analizando las palabras de su novio, él se veía tranquilo, e incluso se podía decir que el hombre inflaba pecho al saberse el padre de dos de los guardianes. Suspiró. ¿Qué más podría esperar al ser la mujer de un guerrero de una orden santa? Ese era el destino de sus hijos. Pero si Dita le prometía que todo iba a estar bien, ella le creería. Sus niños vivirían por mucho tiempo y, además, serían los hombres más poderosos de la historia.
Todo estaría bien.
Templo de Acuario
Camus observó a su pequeño intentando sentarse. Con una sonrisa lo animaba a tratar de hacerlo y se burlaba al verlo enojarse por no lograr su cometido.
—Ya casi pequeño. Ya casi lo logras
—Que lástima que nuestro bebé no sea uno de los guardianes —se quejó Milo, Camus rodó los ojos molestó
—¿Nuestro bebé? Es mi bebé. Y sí, cualquier cosa hubiera sido mejor a ser el sucesor de Escorpio
—Es verdad —lo meditó un rato—. ¡Oye! Me ofendes
—Espero pequeño Dean —le dijo al niño tomándolo entre sus brazos—, que sólo tomes la armadura del idiota de tu tío y no toda su forma tan tonta de ser
—Sígueme ofendiendo y verás que me voy y no te vuelvo a hablar nunca
—Tarado, idiota, inútil. Rata inmunda, escoria de la vida, adefesio mal hecho
—Primero; eso es de una canción y segundo; eres un atrevido. Y sí me quedo, lo hago por nuestro Dean
—No podré deshacerme de ti nunca, ¿cierto?
—No
Rodorio
Cerca del Santuario, casi al final de los sinuosos caminos que llevan a éste, un pequeño café, llamado Blizz, y de decoración delicada, se encontraba a la vista de los lugareños y especialmente al alcance de los santos atenienses. Aquella tienda le pertenecía a Seika, que después de mucho trabajo había logrado poner su tan anhelado negocio.
Dentro del establecimiento, todo estaba arreglado para ser muy acogedor, había mesas dispuestas por todo el lugar, para que los comensales pudieran degustar de los deliciosos pastelillos y bebidas; también, cerca de la caja, una pequeña barra con un par de sillas completaban la armonía del café y para darle un toque rústico a la tienda, Seika tenia grandes lámparas colgadas del techo y unas cuantas plantas bien ubicadas en el rededor, mientras que en el mostrador, en una pequeña vitrina, se podían apreciar la variedad de bizcochos disponibles.
Desde luego y como una buena forma de completar todo el paquete, Seika ofrecía servicio Wifi; maravilla para algunos habitantes del Santuario, indiferente para otros que no entendían esa tecnología, igual, no era como si los guerreros de Athena tuvieran dispositivos electrónicos para navegar en la red, por lo que, si iban al café era para beber algo caliente y desde luego, comer los deliciosos pastelillos que Seika preparaba.
En ese momento, Seika y Marín estaban en Blizz, la primera revisaba el inventario recordando que últimamente hasta la bodega de su negocio se había visto seriamente afectada por el hambre voraz que ella sentía con su embarazo, desde luego, la amazona de plata no colaboraba y ambas devoraron buena parte de los suministros de la tienda.
Es por ello, por lo que Afrodita de Piscis, se vio en la obligación de ir de compras, no solo para llenar su propia despensa, sino también para proveer el inventario de Blizz y que su dulce novia no se viera atrasada con el servicio en el café, porque era un hecho que, con dos bebés en camino, los gastos de ambos se iban a incrementar, y dejar caer el establecimiento el cual era una buena fuente de ingresos, no era para nada una opción.
Pero si Seika seguía comiendo como hasta el momento, se iban a ver en graves problemas. No era mucho lo que pudieran hacer, ahora, la japonesa, comía por tres.
—Hola. ¿Está abierto? —preguntó Shaina, entrando a Blizz en compañía de Alejandra
—Lo siento —se disculpó Seika—. Aún no, pero pasen —solicitó
—¿Por qué aún no abres? —interrogó Alejandra
—Me faltan algunas cosas —explicó Seika mirando a Marín—. Me falta de todo un poco, no tengo con que hacer los pastelillos y los sándwiches
—¿Y eso? —Ahora fue Shaina quien habló
—Seika se comió todo —expuso Marín ganándose una fuerte mirada por parte de la aludida—. Bueno, nos comimos todo
—Chicas, no hagan eso —les dijo Alejandra—. No creo que sea bueno para su figura comer tanto durante el embarazo. Subirán mucho de peso
—Pero, es que me da hambre —expuso Marín con ojos brillosos
—Ya el doctor les enviará una dieta de ser necesario —tranquilizó Shaina
—¿Ya saben lo de los bebés? —preguntó Seika—. ¿De qué serán guardianes y eso?
—Sí —contestó Águila tranquilamente
—¿No estás preocupada? ¿Aunque sea un poco, Marín?
—No Seika —contestó con una sonrisa—. Aioria y yo, somos guerreros, era tonto pensar que nuestros hijos tendrían un destino diferente. De hecho, me enorgullece. Sé que el pensamiento de guerreros es muy diferente al de un civil. Pero ellos estarán bien. Afrodita te lo explicó, ¿no?
—Sí lo hizo. Y me alegra saber que serán hombres poderosos. Pero, aun así, no deja de ser angustioso. Yo quiero lo mejor para ellos
—¡Ay! —bramó Shaina—. Ya estás pensando y hablando como una mamá
—No molestes
—El que no está muy contento con todo este tema, es Shaka —explicó Alejandra—. Eso de estar lidiando con niños, no lo tiene de buen humor
—¿Y qué va a hacer cuando tú y él tengan hijos?
La morena se echó a reír ante la pregunta de Marín, la amazona por su parte la miró con seriedad.
—Oh, ¿hablas en serio? —preguntó Ale al ver la cara apacible de su amiga—. ¿Por qué nos desean el mal?
—Oye, podría pasar —explicó Seika frotando su vientre
—Sí —contestó la morena—, pero nosotros sabemos usar un condón
—¡Hey! En nuestra defensa no sabemos si usamos o no condón —se defendió—. Él dice que sí, yo digo que no. Pero es muy diferente a si sabemos o no usar uno.
—Cierra la boca linda —le dijo Marín a Seika—, creo que tanto dulce no te ayuda a ser clara
—¿Oye, al menos hay café? —interrogó Shaina—. Quiero un latte
—Sí, ya te preparo algo —expuso Seika, para después resoplar por lo bajo—. No hay café. ¡Diablos! ¿Y ahora como le digo a Dita que me traiga café también?
—No te afanes —tranquilizó Alejandra—. Yo voy a buscarlo
—Voy contigo —comentó la Cobra
—Chicas, muchas gracias —acotó Seika—. ¿Marín me ayudas a organizar todo, para poder abrir?
—Desde luego
—Nos vemos después chicas —se despidió Shaina saliendo con Alejandra del lugar
Alrededores del Santuario
Shaina y Alejandra caminaban por las calles coloridas de la villa, comiendo unos sándwiches que habían comprado en Blizz luego de que Seika tuviera su bodega llena nuevamente gracias a Afrodita. Ambas conversaban sobre la reunión que tendrían en homenaje a Marín, quien se casaría en unos pocos días, cada una daba alguna idea sobre la celebración, pero todo quedaba descartado al recordar que tanto Águila como Seika estaban embarazadas, por lo que tenían que ser mesuradas.
Por el camino se encontraron con un sonriente Milo, quien salió huyendo de Acuario, luego de que su guardián lo amenazara de muerte. Ahora, los tres marchaban por los senderos aledaños al Santuario.
Pasando por los campos de entrenamiento, Alejandra corrió hasta los brazos de Virgo cuando lo vio en la arena; el rubio, la recibió gustoso y los cuatros se sentaron en compañía de Dohko a charlar un rato, después de unos minutos, el de libra se levantó dejando a los más jóvenes solos.
—No olviden seguir con los entrenamientos —dijo Dohko antes de irse—. Ustedes dos son los futuros maestros de los nuevos guerreros
Ante las palabras de despedida del mayor, Milo sonrió ampliamente, mientras Shaka bajaba su cabeza derrotado.
—No seas exagerado, Buda —comentó Escorpio entretenido—. Ser maestro no es tan malo
—No me preocupa ser maestro —explicó el indio—. Me preocupa tener que lidiar con esas cosas, que la gente llama 'niños'
—Los niños son adorables —expuso la Cobra
—Si son tan adorables. ¿Por qué tú y yo no hacemos uno? —interrogó el griego a Shaina
—Eh…no por ahora, mi amor —contestó la amazona
—¿Ale, a ti si te gustan los niños? —quiso saber el octavo guardián
—Sí, pero de lejos. Muy de lejos —respondió la morena
—Ustedes dos son tal para cual —acotó el griego—. Usen condón
—Eso no puede faltar —aclaró el rubio
—Tú no olvides hacer lo mismo —le dijo amenazadoramente Shaina a Milo
—Mi amor, pero nuestros hijos serán muy lindos —comentó Milo divertido intentando besar a la Cobra—. No como los de Shaka, los de él si serán feos
—¡Oye! —bramó la morena
—No, Ale, sí los tiene contigo serán lindos —aclaró Escorpio—, ruega que los bebés se parezcan a ti y no a él
—¿Y acaso es que tú eres un súper galán o qué? —interrogó Shaka—. Sí tienes hijos con Shaina, ruega a que se parezcan a ella y no a ti, porque pobres niños. Claro que con ese papá
—¿Quieres problemas, Barbie? —retó Milo
—¡No me llames Barbie! —se defendió Virgo, mirando con desdén a su compañero
—Niños, niños, no peleen —concilió Shaina—. Más bien, bésense
Ambos hombres miraron a la Cobra molestos, mientras Alejandra reía con gana.
—Me parece una buena idea —apoyó la latina—. Bésense
—¿Qué te pasa? —preguntó Milo—. Yo no voy a besar a este tipo. Mejor bésense ustedes dos
—Yo apoyo la moción —acotó Shaka
—Que aburridos son —expuso Alejandra
—Ah, ¿no son capaces? —inquirió el griego—. Son unas cobardes. —Las dos chicas contrariadas quisieron matara al dorado—. ¡Ya sé! Les apuesto lo que sea a que ustedes no son capaces de besarse
—Lo hacemos si lo hacen ustedes primero —respondió Alejandra en un tono marcado
—Nada de eso. Hagamos la apuesta —sugirió el octavo guardián—. ¿Qué quieren perder?
—¿Qué queremos perder? —tomó la palabra Shaina—. ¿Qué quieres perder tú, Milo?
Shaka y Alejandra observaron a la pareja discutiendo, con la mirada parecía que ninguno de los dos iba a perder.
—Dime, preciosa —expuso Milo en tono provocador—. ¿Qué quieres? ¿Qué apuestas?
—Una botella de vodka —expresó la italiana—. Las despedidas de solteros están cerca, el trago nos sirve para cualquiera de las dos fiestas
—Dos botellas —recalcó Alejandra para sorpresa de Shaka y Milo
—Está bien
Intentó no perder los estribos el griego, aunque quería ver ese beso no iba a dar el brazo a torcer, por lo que buscó una forma de poder ganar esa apuesta, en vista que Alejandra y Shaina parecían dispuestas.
—Si nosotros perdemos… —empezó hablar el peliazul
—Tú, sí tú pierdes —aclaró Shaka para molestia de su compañero dorado
—Gracias por dejarme morir, Buda. Está bien, sí yo pierdo, les doy ese par de botellas, pero si yo gano, me dan tres botellas de whisky
—¿Tres? —interrumpió la morena—. ¿Por qué tres?
—Porque sí —contestó Escorpio
—De acuerdo —tomó la palabra Shaina—. Trato hecho. Ale, ganemos esas botellas —expuso girándose hacia la latina
—No señorita —la detuvo Milo con mirada maliciosa—. El beso será en el ensayo que tenemos esta noche
—Oh, quieres más testigos para tu inevitable caída —escupió la Cobra, Milo la miró decidido—. Está bien, mi amor. Que así sea. Nos vamos a ganar esa apuesta, mi cielo. ¿Verdad Ale?
Alejandra miró instintivamente a Shaka.
—¿Sí a ti no te molesta? —le preguntó la morena al sexto guardián
—Por mi no hay ningún problema —expuso el rubio—. Yo quiero ver eso
—¿Y por que no me apoyas con la apuesta, maldita rubia?
—Porque no quiero perder adefesio —respondió Shaka
—Es la segunda vez, que me dicen así hoy —comentó Milo pensativo
Esa noche – Templo de Escorpio
El ensayo de Zodiaco tenía lugar en la octava casa, debido que, en el doceavo templo, ahora Seika, estaba instalada y la futura madre de dos de los guardianes celestiales, necesitaba mucho descanso.
Como lo habían acordado en horas de la tarde, esa noche se llevaría acabo la dichosa apuesta entre Shaina, Alejandra y Milo, y como este ultimo no quería perder, les expuso a todos los integrantes de la banda de aquella jugada. Además, terminó convenciendo a Narella para que los acompañara.
El octavo guardián, quería usar a la dulce amazona, como herramienta, para que Shaina y Alejandra se cohibieran y no siguieran adelante con aquel beso. Él no estaba dispuesto a perder, lo hacía por orgullo y no por gusto. Su linda noviecita no se iba a salir con la suya.
Luego de acomodar los instrumentos, Shaina y Alejandra estaban sentadas en un pequeño sofá delante de los ojos de Zodiaco, el espacio era suficiente para ellas dos, por lo que Narella estaba ubicada en una silla cerca de ellas.
Después de afinar los instrumentos, el grupo empezó a interpretar las melodías, Alejandra y Shaina hablaban del momento de ganar su apuesta, mientras que los chicos estaban concentrados cada uno en su trabajo.
—¿Cómo vamos a ganar la apuesta, si ninguno nos está mirando? —preguntó la colombiana al ver a los chicos
—Milo, dijo que tenía que ser hoy en el ensayo. No podemos perder —aclaró la Cobra
—Lo sé —se defendió Alejandra—. Pero, ninguno nos mira, así no se puede
—Con que nos mire Milo, es más que suficiente —acotó Shaina—. Finalmente, con él, es que hicimos la apuesta
—Pero ni él nos está mirando —aclaró Alejandra—. Tomemos a Narella como testigo
—No —interrumpió la peliverde—. ¡Milo! —llamó suavemente, el aludido levantó la vista hacia ellas—. ¡Ahora!
Alejandra y Shaina, estaban ahí porque querían ganar esa apuesta, desde luego, Ofiucos, no se iba a dejar vencer de su querido novio, ella no se iba a echar para atrás por un inocente beso, y aunque nunca había besado a una mujer, eso no sería impedimento para burlarse en la cara de Milo de Escorpio. Aunque no podía negar, que, en el fondo, eso para él, fuera placentero y que, de alguna forma, él iba a ganar.
Pero aquello no importaba y apenas el dorado levantó la vista hacia ellas, la Cobra tomó el rostro de la latina y la besó apasionadamente, permaneciendo así por unos cuantos segundos, al dejarse, se miraron una a la otra y sonrieron triunfantes, pero su celebración quedó a la mitad al darse cuenta de que Milo y los demás no las habían visto.
—¡Maldita sea! —expresó la Cobra molesta—. Así no se puede
—¿Son unos idiotas o qué? —preguntó Alejandra al ver que los chicos seguían concentrados en su trabajo. Todos tenían los ojos fijos en sus instrumentos y el que cantaba, como siempre andaba con los parpados cerrados—. ¿Qué hacemos? Ni Naomi nos está mirando. Parece ser que se toman muy en serio esto de la banda
—Sólo me interesa que Milo nos vea. Le indicaré vía cosmos
—Con Shaka también, él estaba ahí de chismoso cuando se habló de la apuesta —sugirió la morena
La Cobra no se hizo del rogar y con mucha delicadeza se dirigió a Milo y a Shaka:
«¡Oigan par de idiotas! —expuso Shaina en la mente de los dos susodichos—. ¿Cómo quieren que, gane la apuesta, si están viéndose las pelotas?»
«No tienes por qué hablar así, mi amor —contestó Milo por la misma vía—. Yo sé que no van a hacer nada y por eso no las estoy mirando»
«¿Eso crees? Ale y yo, ya nos dimos un beso y ustedes no vieron. Así que, ¡ojos al frente!»
Después del regaño, ambos hombres levantaron la vista para mirar a las chicas, cuando las jóvenes tuvieron la atención de los dorados, nuevamente se besaron esta vez con menos afán, disfrutando de los labios suaves de la otra.
Milo resopló molesto, nada de lo que había hecho, funcionó para ganar la apuesta, pero no iba negar que ver a su novia besarse con Alejandra era excitante. ¡Demasiado excitante! Porque ambas eran muy bonitas y sexys, en ninguna parte del mundo, ningún hombre podría no sentirse entusiasmado ante ese poco inocente beso, que parecía, ellas estaban disfrutando.
Pero es que era tan sensual ver a Shaina y Alejandra devorando sus bocas, que quiso parar todo y llevarse a las dos en ese mismo momento a un lugar más cómodo.
Una mirada hacia su compañero de la sexta casa, bastó para confirmar sus sospechas, el rostro sorprendido de Shaka era digno de enmarcar. Escorpio podría jurar que el indio, quería participar de ese beso y que estaba tan exaltado como él.
Vaya, que el par de muchachas, sabían dar, un buen espectáculo.
Cuando las dos mujeres finalizaron la caricia, se miraron triunfantes y, con sonrisa ladina, observaron a ambos hombres quienes suspiraron y bajaron la cabeza derrotados.
—Creo que ganamos —le dijo Ofiucos a Alejandra en lo que Zodiaco continuaba
—Pienso que sí, por cierto, Shaina —expuso la morena—. Besas muy bien
—Tú también. Nunca había besado a una mujer, la verdad fue agradable
—¿Y ahora ustedes dos a que juegan? —preguntó la de Sextante confundida
—Ay, Narella, ven te contamos todo.
Finalmente, después de unas cuantas horas, el ensayo de Zodiaco finalizó, en lo que recogían los instrumentos conversaban sobre diferentes cosas.
—Narellita. ¿Qué pasó? —le preguntó Milo a la amazona—. Tu viniste a impedir que ellas ganaran —señaló a Shaina y Alejandra
—¿Qué? —interrogó la aludida, quien fue testigo de todo—. ¿Me trajiste para que ellas no se besaran?
—Espera, ¿tú sabías? —Quiso saber el griego
—No. Las vi, y luego ellas me contaron. Un consejo señor Milo: Nunca retes a una mujer, mucho menos a dos
Shaina y Alejandra miraron divertidas al de Escorpio.
—Gracias Sextante, lo tendré en cuenta —expuso en tono molesto el griego—. ¿Cómo es que no se cohibieron con tanta gente mirándolas?
—Nadie nos estaba mirando —aclaró Alejandra—. Por eso tuvimos problemas, casi que nos toca tomar a Narella como único testigo
—Ganamos, mi amorcito. —Sonrió Shaina—. Dos botellas de vodka, y no cualquier vodka
—Sí ya sé —resopló indignado
—¿Oigan que pasó con la apuesta? —recordó Kanon—. ¿Ganamos Milo?
—No —contestó Escorpio—. Ellas ganaron
—Pero yo no las vi —se indignó el gemelo
—De malas —acotó Ofiucos
—¿No se supone que todos debíamos ver ese beso? —inquirió el exgeneral
—Pues no caballero —explicó la Cobra—. La apuesta era, entre Milo, Ale y yo
—¿Vas a dejar que te ganen tan suciamente, Milo? —comentó Kanon con malicia
—Ellas ganaron limpiamente —expuso el octavo guardián derrotado
—Pues a mi no me parece
—A nadie le importa tu opinión, Kanon —hizo ver Naomi
—Para mí fue trampa —volvió a decir el gemelo
—Cállate —le dijo Afrodita—. Si no estuviste pendiente, es porque eres un idiota
—¿Tú sí las viste? —inquirió el geminiano mirando molesto a Piscis
—No
—Entonces también eres un idiota —dijo Kanon triunfante
—Pues sí —contestó el sueco para molestia del gemelo
—Bueno, a casa todos. —Pidió Escorpio—. Excepto tú, mi amor —le dijo a la Cobra y luego continuó en baja voz—: Ese beso entre ustedes dos, me gustó mucho
—Eres un enfermito —contestó la chica
—Si Ale no estuviera con Shaka, me las llevaría a ambas. —Una mirada de pocos amigos por parte de Shaina sirvió para acallar a Milo—. O mas bien no
Días después - Cabañas Femeninas
Apenas un par de días más, las cosas en el Santuario siguieron como siempre, los embarazos de Seika y Marín hasta ahora estaban empezando, por lo tanto, no habían representado ningún problema.
La boda de Marín y Aioria estaba cerca, por lo tanto, las chicas se habían reunido en horas de la noche en la cabaña que, hasta entonces, Águila, compartía con las demás, para hacer una despedida de solteras. No hubo alcohol, o por lo menos no tanto como se hubiera hecho en otras épocas, si el par de japonesas no estuvieran embarazadas.
Pero a pesar de todo, las risas y las conversaciones divertidas no se hicieron esperar.
—Abran paso al Ketel One —expuso Shaina colocando frente a la mirada de sus amigas una botella de vodka
—Oh vaya, pero si se fueron de riquillas —comentó Marín molesta—. Y se les da por comprar Ketel, cuando yo no puedo tomar
—Nosotras no invertimos ni un solo peso en esas botellas —explicó Alejandra—. Las ganamos
—¡Oh! —expresó Águila—. ¿Botellas? —La latina levantó los dedos para indicar que eran dos—. Oh vaya, ¿y a quien estafaron?
—A Milo —comentó Naomi—. El tonto, las retó a besarse
—¿Y lo hicieron?
—Claro Marín —contestó Narella—. ¿No ves las botellas?
—Ay, cierra la boca niña. ¿Y qué tal el beso? —preguntó Águila a las otras dos
—A mí me gustó —respondió Alejandra
—A mi también —apoyó Shaina—. Fue diferente, fue muy suave y delicado. No se sintió la misma brusquedad que al besar a un hombre
—¿Mejor que besar a un hombre? —inquirió June
—No. Diferente —aclaró la latina—. Me gusta mucho besar hombres, pero no le diría que no, al beso de una mujer
—Ay, a ésta le quedó gustando —expuso Naomi—. Ven acá —soltó dándole un ligerísimo beso en los labios a Alejandra
—¡Oye! —bramó la morena para diversión de Antlia
—Dijiste que no dirías que no, además, solo fue un piquito —se defendió la escocesa
—Sí, pero no preguntaste —aclaró la colombiana
—¿Puedo besarte Alejandra? —preguntó Naomi con mirada seductora
—No —contestó en un murmullo, las demás se echaron a reír—. Por alguna razón creo que me quedará gustando
—Te divertirás nena —expuso la de Antlia
—Mejor no —acotó la morena
—Van y cambian a Shaka y después quien se aguanta el drama de Virgo —explicó Marín haciendo reír a sus amigas
—Narella cuéntanos —cambió de tema Naomi—. ¿Qué tal las cosas con Ángelo?
—Apenas llevan un poco más de un mes. No la molestes. —Hizo ver Águila
—¿Cuál es tu curiosidad Naomi? —preguntó Shaina mordazmente—. ¿Otro que compartir con nosotras?
—Para nada, Ángelo y yo, siempre hemos sido amigos, sólo es eso y nada más. Simplemente me causa curiosidad como es con Narella
La aludida se hundió en su puesto completamente sonrojada.
—Nos la debes —pronunció Seika devorando un gran plato de frituras—. Nosotras en las Vegas, dijimos que tan buenos eran nuestros muchachos, te toca a ti
—Seika tiene razón —alentó June—, dinos
—En realidad —comentó Narella desde su asiento muy incómoda—, él y yo, no hemos llegado tan lejos
—Disculpa. ¿Qué? —preguntó Naomi intentando no atragantarse—. ¿No han estado juntos? ¿No han tenido sexo? —Narella negó con la cabeza—. Pero estamos hablando de Ángelo. ¡De Ángelo! ¿En serio nada de nada?
—Nada de nada —contestó sonrojada la de Sextante
—No te lo puedo creer —habló Marín—. ¿Acaso no se les ha presentado la oportunidad?
—Pienso que sí —respondió la pelirrosa—, pero él no toma la iniciativa. Y sí, es aburrido de mi parte, pero yo tampoco me atrevo a avanzar en eso
—Pero quieres, ¿no?
—Sí Ale —contestó Sextante dejando escapar un gran suspiro—. Quiero eso desde hace mucho tiempo con él. Pero no sé —desvió la mirada—, tal vez, Ángelo se dio cuenta que en realidad yo no soy de su agrado
—No digas tonterías —interrumpió Naomi—, conozco a Ángelo, él sólo quiere hacer bien las cosas y no desea echarlas a perder. Dale tiempo, tú eres muy importante para él y no quiere forzar, ni apresurar nada
—¿De verdad lo crees? —Quiso saber Narella con un dejo de esperanza
—Sí, te lo aseguro —contestó Antlia
—Bueno, entonces tendremos que seguir esperando —tomó la palabra Saori quien en ocasiones parecía ausente—. ¿Qué hay de ti Naomi? —La aludida la miró confundida—. El primer puesto del que nos hablaste en las Vegas, ¿le corresponde a Shun?
La escocesa se puso tan roja como su cabello.
—¡Uy! —anunciaron las demás en unísono
—Ridículas
—Naomi dinos, cuál es tu podio. En serio muero por saber desde que nos hablaste de él en las Vegas
—Estoy igual que Ivonne —alentó June—. Dinos, no importa si alguno ya pasó por alguna de nosotras
—Sí, dinos —dijo Seika—, a mí ya no me importa, total, ya estoy embarazada de Dita
Naomi sonrió divertida, bebió de todo el contenido de su copa, se acomodó mejor en su asiento y se propuso a hablar:
—Bueno, pero guarden silencio para no perder el hilo —las demás sonrieron con picardía—. El primer puesto, sí, es de Shun
—¡Uy! —se extendió por toda la cabaña ocasionando las risas de todas
—No puedo creerlo. ¿Shun? —Sostuvo Marín—. ¿No será más bien que estás enamorada de él y por eso obtiene tan privilegiado puesto?
—No lo sé, nuestra primera vez fue intensa
—Eso pasó el día que les pedí ayuda para hacer las tarjetas, ¿verdad que sí? —preguntó Alejandra en lo que Naomi afirmaba divertida—. Que desgraciados, y tú los encubriste. —señaló a Shaina
—En un principio no imaginé que Shun cayera en tus garras —le dijo Shaina a Naomi—, pero bien por ustedes. Bueno, ¿segundo lugar?
—Una mujer, ya les había dicho, Julia es su nombre
—¿Y que con ella? —inquirió Lina
—Vive en Escocia, está casada y según lo último que supe de ella, tiene un hijo y ama a su esposo y familia mucho
—Oh, interesante —acotó Linda—. ¿Tercer lugar?
Naomi tomó una gran bocanada de aire antes de hablar:
—Afrodita —soltó esperando una mirada furiosa por parte de Seika
—Me llevé uno bueno —dijo la japonesa comiendo una papa, las demás se echaron a reír—. ¿Cuarto?
—Minos
—Vaya —advirtió Shaina—, el juez no está en un mal lugar, además que antes de Shun era el tercero, ¿no?
—Así es —contestó Antlia
—Bueno, ¿el quinto puesto? —alentó June
—Kanon —respondió.
Ivonne soltó una carcajada.
—Qué curioso —dijo la doctora—, en mi podio, él está de primeras
—¿Pero es que con cuantos hombres has dormido tú? —le hizo ver Shaina a Ivonne—. Naomi tiene de dónde escoger
—Buen punto —aceptó la doctora —. Sexto lugar, ¿a quién le pertenece?
—Sólo les diré los primeros 10, no me pidan más. Y no quiero decirles los nombres del sexto y noveno puesto
—Vaya. ¿Pues con cuantos hombres has dormido? —quiso saber Linda
—Los suficientes. Ese no es el tema —contestó
—¡Queremos los nombres del sexto y noveno lugar también! —aseveró Shaina
—Ya les dije que no
—¿Por qué? —cuestionó Marín
—Porque quedamos en que sería un secreto, especialmente con el noveno puesto
—Qué secreto ni que nada —apuntó Shaina. Naomi chasqueó la lengua—. Te aseguro que cualquier cosa que digas no saldrá de este lugar, cuentas con nuestro silencio y discreción. ¿Cierto muchachas?
Todas aceptaron, Naomi suspiró y se dispuso a hablar.
—De acuerdo, en el sexto lugar está…Aioros
—¡¿Qué?! —Saltó Marín—. Bueno, no me extraña, me preguntaba por qué ustedes dos no habían estado juntos. Pero nunca se tocó el tema, siempre se hablan como si no se conocieran mucho. Yo en realidad pensaba que entre ustedes no había pasado nada, ahora resulta que sí
—Calma Marín, el bebé va a nacer antes de tiempo —expuso la Cobra ante la charla tan apresurada de su amiga—. ¿Por qué tan guardado ese secreto?
—Confió en su silencio chicas. —Naomi miró de una en una esperando prudencia—. Sucedió tiempo después del regreso de los dorados, Aioros era un novato en el tema y yo, bueno, me considero buena maestra
Todas se echaron a reír.
—Te pasas Naomi —acotó June—. Bueno, ¿séptimo?
—El séptimo lugar lo ocupa Shura
—No imaginé que Shura estuviera tan abajo —anunció June—, aunque creo que ya lo habías dicho. En mi top, él está de primeras, pero también es el único hombre con el que eh dormido, así que no tengo mucho de donde comparar
—Yo te sugiero no quedarte ahí —expuso Marín—. ¿Cómo vas a saber si estás disfrutando en la cama, sino tienes con quien compararlo?
—No digan esas cosas —tomó la palabra Linda—. Estoy segura de que tú estás bien así June, no le hagas caso a estas mujeres
—¿Y sí tienen razón? —Quiso saber Camaleón
—Siempre puedes recurrir a la masturbación —comentó Alejandra—, así sabrás que es un orgasmo. Que si Shura, no te ayuda a lograr uno, es porque está haciendo un mal trabajo
June empezó a incomodarse por los comentarios.
—De acuerdo. ¿Octavo lugar? —dijo para desviar la atención
—Argol
—Vaya, no imaginé que en tu top 10, estuviera Argol —aclaró Alejandra—, la última vez dijeron que no era tan memorable
—En defensa de Argol —dijo Naomi—, fue un rapidin
—Por mi parte —tomó la palabra Shaina—, estábamos ebrios. Muy ebrios
—Y por la mía —expuso Marín—, fue mi primera vez y también estábamos ebrios. No tanto, pero si lo suficiente para hacerlo en medio del bosque y bajo la lluvia. ¿Acaso él acostumbra a embriagar a sus conquistas? —Miró a Shaina fijamente
—Alejandra Azcárate lo dijo —interrumpió la latina—: 'que las mujeres como los zapatos, con un poco de alcohol aflojan'
Todas se echaron a reír. Cuando Shaina pudo controlarse expuso:
—No. Cuando llegó conmigo yo ya estaba algo ebria —explicó—. Para no sentirse como un violador, se puso a mi nivel bebiendo como loco. Técnicamente fui yo la que se aprovechó de la situación
—Oh, eso explica muchas cosas —volvió hablar Ale—, pero por lo menos entró en el top
—Pese a todo, él sabe cositas —acotó Naomi, siendo apoyada por Águila y la Cobra
—Bueno, ¿noveno? —pidió Ivonne
Naomi suspiró varias veces, se acomodó en su sillón y cambió un par de veces su pierna de lugar.
—Geist —contestó con rapidez subiendo los hombros
—¿Dijiste Geist? —interrogó Shaina—. ¿Geist?
—Sí —contestó la otra con inocencia
—Espera —tomó la palabra la cobra—. ¿Geist es lesbiana?
—No. No lo sé realmente —contestó Antlia buscando una respuesta concreta
—¿Entonces cómo es que terminó en tu cama? —preguntó Marín
—En un trio para serles sincera. —Todas aguardaron por más información—. Estuvimos hace algún tiempo de viaje, estábamos en el bar del hotel bebiendo algo, un hombre se nos acercó, el tipo estaba rebueno, charlamos, ella quería irse con él, yo también, él quería con ambas y para no pelear; nos fuimos los tres
—No puedo creerlo —acotó Shaina llevándose las manos a la cara—. De verdad no puedo creerlo. Ese hombre, ¿es el décimo puesto?
—No, él no entra en el top, aunque lo podría ubicar en el doceavo puesto. En realidad —explicó mirándolas a todas—, si no hubiera sido por Geist, no me hubiera divertido tanto, al hombre le costó un poco seguirnos el ritmo. Y la razón por la que Geist no está en una mejor posición es porque ella, igual estaba un poco, tímida.
—¡Oh no puede ser! —volvió hablar Shaina entre confundida y divertida
—Y llegamos al último lugar —animó Lina—. ¿Quién es?
—Hyoga —susurró
—Un momento. ¿Hyoga de Cisne? —preguntó Marín—. Pero niña, ¿en qué momento hiciste tantas cosas? ¿A qué horas ese chico cayó en tus manos también?
—Por favor que Shun no se entere de eso, ni de ninguno jamás en la vida. Lo de Hyoga fue antes de la resurrección de los dorados. Y bueno, fue solo una vez y estuvo bien
—¿Shun nunca te ha preguntado con cuantos hombres haz estado?
—No Lina. Y espero que nunca lo haga
—¿Y sí lo hace algún día? —preguntó Shaina con malicia
—Pues le dolerá la respuesta. Eso si me atrevo a contestarle con la verdad
—Lo mejor es que no pregunte —expuso Aleja—, bien se dice por ahí: 'que no hagas preguntas de las que no quieres saber la respuesta'
—¿A ti no te da curiosidad saber con cuantas mujeres a dormido Shaka? —Quiso saber Narella
—Shaka ha de haber dormido, por mucho, con dos mujeres en toda su vida —respondió Saori—, no lo veo como un hombre que guste mucho de estar cambiando de cama
—Sigue soñando Saori —le dijo Ale, siendo la única capaz de hablarle en ese tono a la diosa—, no vayas a pensar que Julián es un santo, ¿o sí?
—Desde luego que no —contestó molesta
—Bueno, Shaka tampoco lo es, y estoy segura de que más de una mujer ha pasado por ese cuerpo. Sería muy ingenuo de mi parte pensar lo contrario
—¿Y no quieres saber? —volvió a preguntarle Marín a Alejandra
—No quiero saber y especialmente, no quiero que él me pregunte lo mismo
—Es un buen trato —analizó Naomi
—Claro, como Shun sólo ha estado contigo —expuso June
—¿Sólo conmigo? ¿Acaso no recuerdan la candente morena con la que él se esfumó en las Vegas?
—Él no durmió con ella —defendió June—, no lo creo
—Sí lo hizo —dijo Naomi mientras June negaba
—No. Él te ama a ti, no hubiera llevado a otra a su cuarto, estando enamorado de ti. Conozco a Shun
—Pues no lo conoces tanto como yo
—Eso es verdad
—No me refiero a eso tonta —acotó Antlia—. Me refiero a que, conozco un poco más, del lado oscuro de Shun
—Para tu información, June —Intervino Saori—, Shun, sí durmió con esa chica. Para entonces, él y Naomi estaban distanciados y lo hizo para tratar de olvidarte —señaló a la de Antlia—, pero no pudo
—Porque un clavo sólo saca a otro clavo por un rato —explicó Ivonne—. Para ustedes tuvo que haber sido muy difícil frecuentarse si estaban distanciados.
—Un poco sí —aclaró la escocesa—. El problema de trabajar juntos
—En mi país dicen: 'que uno no debería comerse el pan donde se lo gana' —explicó Alejandra—. Que mal que yo no haga caso a esas sugerencias
Todas se echaron a reír.
—Aquí ninguna. En fin —tomó la palabra Narella—. ¿Qué hay de Ángelo, Naomi?
—¿Qué hay con él?
—¿Tú y él?
—No, nada. Ya lo dije. Sólo somos amigos, buenos amigos. ¡Amigos de verdad! —comentó seriamente
—Entonces eso de que no duermes con tus amigos, ¿es verdad? —Interrogó Shaina sorprendida—. ¿O es que más bien no te gusta Ángelo?
—Ángelo me gusta —contestó la de Antlia bebiendo de su copa—, es un hombre muy apuesto y debe saber muchas cosas —expuso divertida—. Pero, como mi amigo y alguien a quien estimo mucho, lo mantengo lejos de mi cama. Y sí, es verdad que no duermo con mis amigos. Si no fuera por esa regla, ya me las habría cogido a todas ustedes
—Como si pudieras. —Retó la Cobra ganándose una mirada intensa y traviesa por parte de Naomi—. Bueno, tal vez sí puedas —aceptó ante el encanto de su amiga
—¿Ves? —Guiñó Antlia
—Naomi. ¿Dormiste con uno de tus amigos? ¿Eso te llevó a impactar esa regla?
—Me gusta tu perspicacia, querida Ale. Sí. Me pasó exactamente eso, por eso, tomé una decisión como esa. Algo pasó entre ese amigo y yo. Cosas se rompieron, entre esas nuestra confianza, pero bueno. Pasado pisado
—Qué fuerte —comentó Seika
—Por lo que veo muchos de los santos han pasado por tus manitas, Naomi —comentó Marín con picardía—. Digamos que en un juego tuvieras que elegir alguno, ¿a quién elegirías?
—Pues a Shun —contestó la escocesa rotundamente
—Ay no me hice entender, pongamos un rango. Digamos, entre: Milo, Saga, Afrodita, Camus, Kanon y Ángelo. —Contó con los dedos—. Estoy siendo equilibrada con los que has tenido o no algo
—No pues, que equilibrio tan exagerado —pronunció Naomi—. De acuerdo, elegiría a…Afrodita
—Tu decisión tiene que ser muy imparcial —insistió Águila
—Está sesgada —sostuvo Antlia—, pregúntale a otra. A Lina
—¿A mí?
—Sí, tú —corroboró Marín—. ¿Cuál elegirías?
—Creo que a Kanon —contestó la chica
—Esperen, esperen —tomó la palabra Alejandra—. No se guíen tanto por su atractivo físico, miremos algo un poco más natural. Miradas: Milo con su mirada sensual y lujuriosa, Saga con su mirada seria y dominante, Dita con su coqueta y provocadora mirada, Camus y sus ojos fríos; Kanon sexy y manipulador, o la mirada sádica y perversa de Ángelo.
Todas guardaron silencio, Lina se atrevió a contestar:
—Está difícil, pero en ese orden de ideas, me quedo con la de Ángelo. —Todas la miraron divertidas—. Lo siento, pero eso de perversa y sádica atrajo mi atención
—La entiendo —continúo Naomi—. Es que, con las miradas de Milo, Saga y Kanon, uno sabe que va a ser sensual y lujurioso. Con Afro y Camus, uno se hace a la idea de que va a estar bien. Y con Ángelo…—sonrió con malicia—. Uy, uno sabe que te va a dar duro
Una fuerte carcajada se escuchó por todo el lugar.
—Ya sabemos como le gusta a Naomi y a Lina —expuso Ivonne
—Es que, con esa mirada de Ángelo, sabemos que no te va a dejar ir en toda la noche —aseveró la gemela menor
Templo de Leo
En el quinto templo estaban reunidos los santos dorados celebrando la próxima unión de uno de sus compañeros. Todos en la sala disfrutaban de un poco de whisky mientras charlaban de diferentes cosas. Pero pese a los tragos y que algunos habían formado grupos, el ambiente se estaba haciendo aburrido.
—Creo que mejor me voy ya —anunció Camus—, iré a ayudar a Tessa con el bebé
—Espera Camus no te vayas —solicitó Milo—, aún es temprano. Ya sé, tratemos otro tema. Vamos todos, cuenten algo. —Por respuesta recibió un largo silencio—. ¿Todo yo? —Meditó un rato—. Ya sé, hablemos de números
—¿Números? —preguntó confundido Aldebarán
—Sí, el número de chicas con las que han estado —contestó sin darle mucha importancia—. O chicos —continuó al ver a Saga y Mu sentados uno al lado del otro—. Dime Aioros. ¿Cuál es tu número?
—¡Uy! —Se rascó la cabeza el aludido—. Han sido unos años muy intensos
—¿Tanto así para perder la cuenta? —inquirió Milo
—Sí. Dime Milo —habló Aioros con mucha seriedad—. ¿Cuál es tu número?
—Las suficientes para perder la cuenta —contestó divertido—. Creo que aquí más de uno perdió la cuenta. Preguntémosle a los más mojigatos. Mu. ¿Cuál es tu número? —Aries le observó indignado y se cruzó de brazos—. ¡Ay vamos! Bueno. Tú Saga. ¿Tu número?
Saga quedó desarmado inmediatamente, al ver el rostro de su pareja no supo exactamente que contestar, por su parte el guardián del primer templo esperó pacientemente por una respuesta.
—Para mí que el número de Saga es muy alto a comparación del de Mu —acotó Kanon con malicia—. ¿No es así, hermanito?
—¡Cierra la boca! —regañó el gemelo mayor sintiéndose incómodo al lado de Mu
—Bueno, sigamos. ¿Qué hay de ti Shaka? ¿Cuál es tu número mágico? —Quiso saber Milo mirando con picardía al rubio
—No te lo diré
—¡Ay, ¿Por qué no?! —Se indignó el griego—. Quiero una respuesta. Ahora, no vayas a salir que solo Alejandra
—Para mí que Shaka nos está haciendo competencia y ya perdió la cuenta. —Hizo ver Aioros divertido—. ¿Es así Shaka?
—No, claro que no. Y es insólito que ustedes hayan perdido la cuenta —acató Virgo—. ¿Con cuantas has dormido Milo? ¿100?
—Ni porque fuera Mitsumasa Kido —expuso el aludido—. Aunque creo que por ahí va la cuenta. ¿Se imaginan la labia que tenía ese anciano para conquistar a tantas mujeres?
—Creo que no era labia Milo —interrumpió Shura—. Era su gran fortuna
—Oh claro. Es verdad —aceptó Escorpio—. Pero creo que sí le hago competencia al viejo y sin tener dinero —aseveró pícaramente—. Tú Shura. ¿Cuál es tu número? —El aludido los miró a todos en silencio—. Sin exagerar, vamos a decir la verdad
—Hablando de exagerados —pronunció Aioria
—Luego voy contigo —amenazó Milo al león—. ¿Shura?
—Siete —contestó decidido—. A mi no me da miedo decirlo —instintivamente miró a Shaka
—Uy, Shaka no te vas a quedar atrás —avivó el octavo guardián—. Dinos tu número
El rubio guardó silencio, miró con desdén a Shura y después de una gran bocanada de aire se atrevió hablar:
—Diez —contestó en lo que todos dejaban escapar un, '¡uy!' muy marcado
—¿Diez? ¿En que momento dormiste con diez mujeres si estabas con tus estupideces del celibato? —interrogó sorprendido Ángelo—. Se dijo que sin exagerar Buda
—Y no exagero
—¿Cómo llegaste a ese número, si se supone que estuviste muchos años célibe? —Quiso saber Camus
—Tu celibato era pura mierda, ¿verdad Buda? —preguntó Afrodita
—No —intentó explicarse el guardián del sexto templo—. Fue en una época de…investigación —expuso—, solo quería empaparme de muchos temas y aprender
—Empapado si quedaste —expuso Milo logrando hacer reír a todos—. ¿Y aprendiste mucho?
—Sí, conocí bastantes cosas. —Todos prestaron realmente atención, Shaka se sintió atrapado—. En el camino, conocí a una mujer mayor, que me enseñó, muchas…cosas
—¿Una mujer mayor? —acotó Dohko quien estaba ahí debido a las súplicas de Milo y que Shion los acompañó sólo por un rato—. ¿Qué tan mayor?
—Mayor —contestó el rubio dando a entender que no daría más detalles
—Del 1 al 10. ¿Qué tal estaba? —preguntó Aioros
—¿Qué tal estaba en qué? —expuso el indio—. En cuanto al sexo, digamos que 13 —todos se echaron a reír—, y en cuanto a ella, lo que recuerdo. Un 10 perfecto
—Oh Shaka, tienes tu lado perverso —aseveró Aldebarán—. Y no pareciera
—Mojigato al fin del cabo —aseveró Kanon—. Saga. ¿No nos vas a decir tu número?
Saga se llevó las manos al cabello y dijo:
—Prefiero pasar —Sostuvo bebiendo de su trago—. Porque no hablamos de otra cosa. No sé, cómo…de las chicas que se han compartido. No sé, tal vez de Dyna
—Pero ¿Por qué le tienes que echar sal a la herida amigo? —preguntó Aioros fingiendo estar molesto
—Un momento. —Levantó la mano Kanon dirigiéndose al arquero—. ¿Sí dormiste con Dyna?
—Sí —contestó el otro con severidad
—Y creo que no es la única que se han compartido. Vamos hablen. —Alertó Saga divertido
—¿Y que tal Dyna? —preguntó maliciosamente Ángelo—. Del 1 al 10
Kanon y Aioros cruzaron un par de miradas antes de hablar, fue el gemelo el que tomó la palabra primero:
—Como contestó nuestro amigo Buda. —Shaka rodó los ojos—. En cuanto al sexo, diría…6. Ella si era un 10 perfecto, inclusive un 15
—Ella era un 20, amigo —corroboró Aioros—. El sexo con ella, para mí, fue un…infinito
Todos volvieron a reír.
—¿Estabas enamorado de ella? —preguntó Dohko mirándolo con ternura
—No, bueno sí, no más bien no. No lo sé y nunca lo sabré, ahora ella está casada y tiene dos hijos
—Bien por ella —expuso el mayor de todos—. Pero eso de ponerle un valor a las señoritas, no me parece correcto
—Por favor maestro —comentó Afrodita quien se había mantenido callado temiendo ser interrogado—. ¿Acaso en su época no hacían lo mismo?
—Claro que no. Estábamos muy ocupados para andar pensando en esas cosas
—¿Cuál es su número maestro? —interrogó el menor de los gemelos—. Vamos, estamos entre amigos
—No les diré nada. Por eso no quería quedarme
—Ya hicieron enojar al abuelito —expuso Milo—. Ahora se va a dormir, tal cual como hizo en la batalla en el Inframundo. —Dohko observó al muchacho fijamente—. ¿Qué? Por ahí dicen que, en esa saga, usted no hizo más sino dormir
—No estuve dormido, Milo —se defendió el chino, los demás prefirieron callar ante el tono del mayor—. Estuve ebrio, toda la saga —soltó en broma, ante esto, todos rieron
—Pero, no nos va a decir su número, ¿cierto?
—No Milo —contestó Libra
—En fin. ¿Saben quién es un perfecto diez? Shaina —acotó escorpio con ojos brillosos
—Uy, habló el amor —dijo Camus divertido—. Ahí donde lo ven, Milo está toditito enamorado
—Pero enamorado y todo, tiene razón —expuso Aioros—, Shaina es un diez
—Y después del beso entre Shaina y Alejandra, sumó puntos. ¿No es así bicho? —inquirió Kanon
—¿Ale y Shaina se besaron? —interrogó Aioros con sorpresa—. ¿Por qué yo no las vi?
—¿Ahora las chicas también lo hacen? —comentó Dohko
—Fue una apuesta. Milo las retó —explicó Shaka
—¿Y qué tal estuvo? —Quiso saber Sagitario
—Digno de admirar. ¡Cosa pa rica! —acotó Escorpio—. Siempre me ha gustado ver a dos mujeres besarse. Suculento. ¿Verdad Shaka?
—La verdad sí. Fue erótico —corroboró el indio
—Ah, pues mi Marín también es un 10, y sin necesidad de estarse besuqueando con sus amigas
—No —interrumpió el arquero—, ella es un 8
—Sí, estoy de acuerdo con el libidinoso —aceptó Shura
—¿Libidinoso yo? ¿Sólo yo? —rodó los ojos Sagitario—. Naomi, en cambio, es un 15
—Sí, esa mujer es un 15 —secundó Milo
—Y Alejandra es un 20 —comentó Aioros en un suspiro—. Lo que no entiendo es, ¿Por qué está con Shaka, si él es un 6?
—¿Yo soy un 6? ¿En serio?
—Pero ¿qué te pasa? —interrumpió Mu—. Shaka es un 20 también. —El lemuriano se sonrojó cuando sintió todas las miradas encima—. Digo
—Yo apoyo a Mu con toda violencia —expuso Saga para sorpresa de Aries
—Gracias amigos —habló Shaka divertido.
—No agradezcas Buda —dijo Kanon—, si te descuidas, esos dos te hacen la vuelta
Shaka observó a Saga y a Mu a los ojos, quienes divertidos le dieron la razón al exgeneral.
—Oh, debo tener cuidado
Nuevamente todos se echaron a reír.
—En todo caso, Ale no es un 20, Aioros —dijo Milo—, exagerado. Ella es un 8 también. Y Shaka no es un 20 tampoco. —Miró a Saga y a Mu—. ¡Exagerados!
—Shaka sí es un 20 —corroboró Géminis
—Sí, soy un 20
—Y somos dos contra uno —hizo ver Mu—. Digo 3 con Shaka
—Se van a cenar a Shaka esta noche. —Bromeo Ángelo—. Pónganle cuidado
—Nadie me va a cenar esta noche. Excepto Alejandra
—¿Sabes que te odio Shaka? Te odio mucho
—¿Qué te hice yo Aioros? ¿En serio te gusta Alejandra?
—Sí. Y si te descuidas te la bajo —comentó muy decidido
—¿Qué debería hacer yo con él? —quiso saber el indio
—Comprenderlo —aconsejó Aioria
—¡Hey! —se quejó el arquero para diversión de todos
—Si Shaka es un 20, ¿entonces yo que soy? ¿Un 25? —le preguntó Milo, a Saga y a Mu
—Te tienes en alta estima amigo —contestó el gemelo mayor—. Tú, eres…apenas un 15 —expuso en lo que todos soltaban la carcajada ante el desconcierto del escorpión
—¿Un 15? ¡¿Un 15? Eso es porque no saben lo bueno que puedo llegar a ser
—Ya no le den más alcohol a Milo —alertó Ángelo—, como que se le moja la canoa cuando está borracho. Pero Mu y Saga, sí ustedes quieren, síganlo embriagando
—¡Cállate crustáceo! —Se defendió el octavo guardián—. Es que no entiendo. ¿Por qué Shaka es un 20 y yo un 15? ¿Qué le ven al rubio insípido ese? —señaló al indio
—Los ojitos —contestó Mu, haciendo estallar las carcajadas de todos
—Bueno, en verdad prefiero calificar chicas a calificar hombres. Porque para mí, todos ustedes son un cero bien grande. Sigamos. —Procuró Ángelo
Cabañas Femeninas
—¿De quien creen que sea el próximo matrimonio? —preguntó Saori muy contenta
—Uy, eso está difícil —expuso Marín—. Supongo que el de Seika y Afrodita
—No, nosotros no —contestó la chica sin dejar de comer y en vista que todas se le quedaron viendo continuó—: Verán, ni Dita, ni yo, nos queremos casar. No por el momento, no es algo en lo que hayamos pensado ni nada de eso, y en realidad nos parece mucho esfuerzo. Por ahora estamos bien así. Empezando que no teníamos planeado ser papás tan rápido. —Señaló su panza
—Bueno, es cuestión de muchas cosas —dijo June—. Tal vez Shun y Naomi sean los siguientes
La aludida empezó a toser muy fuerte debido a que se atragantó con la bebida.
—¿Estás bien amiga? —le preguntó la Cobra a Naomi
—Sí, estoy bien —contestó intentando recuperar la compostura—. June. ¿Por qué dices esas cosas?
—Porque es claro que Shun quiere esas cosas. —Sostuvo la rubia
—Eso es verdad. —Secundó Saori. Naomi rodó los ojos incómoda
—¿Tú no quieres casarte con Shun? —Quiso saber Narella
—Digamos que yo no me quiero casar. Con nadie. No está entre mis planes, ni ser madre, ni casarme. —Suspiró—. Además, Shun y yo estamos aún muy jóvenes. ¿Cómo por qué estaríamos pensando en matrimonios? Se entiende con Marín y Aioria, ya que, ya la cagaron
—Oye. Para tu información, Aioria y yo, nos comprometimos antes del embarazo
—No estoy hablando del embarazo, sino de la propuesta. El la cagó al pedirte matrimonio y tú al decir que sí
—Tonta —expuso Marín a Naomi
—Y si Shun llegara en este momento a pedirte matrimonio. ¿Qué harías? —Interrogó Saori
—¿Acaso ustedes saben algo que yo no? —Quiso saber Naomi completamente angustiada—. ¿Shun piensa pedirme matrimonio? —Las demás negaron
—No —Explicó Saori—. Sólo es una pregunta hipotética
—Por favor no me asusten
—¿Qué harías? —insistió la diosa
—La verdad no sé. Nunca lo había pensado. A decir verdad, jamás me planteé la posibilidad de tener una relación estable. Así que no me apresuren
—¿Naomi, pero no piensas en la posibilidad de compartir el resto de tu vida al lado de él? —Volvió a preguntar Saori
—Creo que podríamos vivir juntos. Pero casarnos ya es otro nivel. No me imagino en ese papel de novia caminando por un altar. No eso no. —Naomi observó atentamente a la pelilila y luego preguntó—: ¿Qué pasa? ¿Por qué preguntas tanto?
Saori se sintió observada, suspiró un par de veces antes de atreverse hablar:
—Shion y Zeus, insisten en que debería casarme con Julián. —Un gran desaliento se apreció por todo el lugar
—¿Pero tú no quieres? —inquirió Antlia
—No —contestó Saori—. Sí me quiero casar. Pero no con Julián. No quiero un matrimonio impuesto
—No tienes por qué hacerlo. —Alentó Alejandra acercándose a la diosa
—Es verdad. —Apoyó Marín—. Señorita, usted sabe que cuenta con nuestra colaboración. Cualquier cosa puede pedirnos ayuda para escapar o mejor, para matar a Julián
—No es necesario —contestó la griega divertida y más tranquila
Escalinatas entre Cáncer y Géminis
La reunión en el quinto templo terminó más rápido de lo que Milo y Aioros hubieran querido, pero Aioria, insistió en que ya era hora de ir a dormir y con mucha rapidez salió hacia las cabañas femeninas por su linda prometida, cosa, que aprobó Afrodita marchando con él.
En ese momento y luego de recoger un poco el desorden en Leo, Saga y Mu, caminaban hombro a hombro escaleras abajo.
—¿Entonces tu número es tan grande que perdiste la cuenta? —le preguntó el lemuriano al gemelo, quien sonrió divertido
—No
—¿Entonces por que no contestaste en la reunión?
Saga se detuvo antes de contestar:
—Porque sé que tu número es extraordinariamente pequeño y no quería —titubeó
—¿Qué? ¿Qué yo supiera lo perro que eres? Sé que te haz comido a medio mundo
—¡No me eh comido a medio mundo Mu! —Sostuvo dándole un golpe en el brazo al ariano, el otro se quejó y se sobó la zona afectada—. Tonto —Aries se echó a reír
—¿Entonces qué?
—No quería hacerte sentir mal
—Oye, no sólo porque en mi vida, eh estado con dos hombres, significa que, me siento inferior a ti. ¿O te parece que soy inferior? Dime. ¿Crees que me falta experiencia?
—No —contestó socarronamente—, a decir verdad, sabes muchas cosas —expuso acercándose peligrosamente hacia Mu—. No eres para nada inocente. De hecho, eres el mejor sexo que eh tenido en mi vida. —El lemuriano sonrió nervioso ante el atrevimiento de su pareja—. ¿O por qué otra razón estaría contigo aún? De ser aburrido, ya te habría dejado
—Ah. Pues muchas gracias —sostuvo halando a Saga para procurar un violento beso
—¡Que asco! —escucharon decir, cuando voltearon a ver, Kanon los observaba con disgusto—. Sólo esto me faltaba. Ver a mi estúpido hermano besuqueándose con uno de mis compañeros. Uy sí, súper sensual la cosa —comentó sarcásticamente
—¡Lárgate Kanon! —demandó Saga
—¡Hey! ¡Esto es espacio público! —Se defendió el menor de los gemelos—. Ustedes vayan a hacer sus cochinadas en otra parte. Donde yo, especialmente yo, no los vea. No pude ver a Alejandra y Shaina, y sí a ustedes, no podría ser más de malas en la vida
—¿No querías pruebas hermanito? —bromeó Géminis. Mu reía con la interacción de los gemelos
—¿Aún tenías dudas Kanon? —preguntó Aries
—Los odio. Los odio, a los dos —expuso pasando de largo—. Los odio
—¿En que estábamos? —preguntó Saga a Mu, cuando Kanon desapareció de su vista
—En que, te vas a quedar en mi templo esta noche —contestó el lemuriano
—¿En serio dije eso?
—Sí lo dijiste
—Entonces tengo que cumplir
Continuará
.
.
Muchas gracias por leerme. Y como muchas querían saber el podio de Naomi, pues aquí está jajaja…lo que se viene más adelante no va a estar tan loco como el beso entre Shaina y Alejandra, o bueno tal vez sí. ¡Ay! No prometo mucho jajaja
Quería agregar más cositas, pero se me estaba alargando mucho el capítulo, tan así, que me dio algo de material para los próximos dos episodios.
Ah, por cierto, como les dije anteriormente, que muchas de las ideas, eran de Natalita07, hago aquí una aclaración y cito textualmente lo que me dijo ella: 'Yo solo di una pizca de ideas. Ya después te alocaste y aquí estamos'. Es decir, según ella, la loca soy yo y vaya uno a ver, y sí jajaja…mentiras mi Nat, muchas gracias por alocar más mi mente, esa pizca de ideas me han servido mucho ; )
Gracias como siempre a mis queridísimos lectores.
Nyan-mx, beauty-amazon, ShainaCobra, Natalita07, Ivonne Galvn, Geor, Guest; gracias por su maravilloso apoyo.
Guest: Hola…sí, habrá apuesta jejeje es la idea, a medida que avancemos te vas enterando, pero no va a estar patrocinada por Dio y Harold, pero no te afanes, porque tendremos diversión igual con ellos.
Geor: Hola…no te preocupes por Camus, no fue mi intención que quedara soltero, pero a decir verdad, tampoco fue mi intención que todos terminaran con pareja, pero bueno, durante esta nueva historia, van a pasar muchas cosas, no te lo pierdas; por ahora, Camus tendrá mayor participación que el fanfic anterior ; )
Nos estamos leyendo.
