3. Los declaro marido y mujer

La sala principal estaba pulcramente decorada con hermosas flores alrededor del amplio pasillo que llevaba justo al trono patriarcal. Al final de la larga alfombra roja, Shion, engalanado en una reluciente túnica se encontraba y a su lado, un apuesto hombre de ojos brillantes y un impresionante traje blanco miraba esperanzado a la hermosa mujer que caminaba hacia ellos.

Ella, estaba vestida en un hermosísimo vestido blanco de cuentos de hadas, un velo cubría completamente su rostro mientras caía sobre su cuerpo con elegancia, arrastrándose al ritmo de los pasos de la novia.

Ella, llegó hasta el trono y feliz vio al hombre delante suyo quien con una amplia sonrisa levantó el velo para dejar ver sus perfectas facciones.

La novia observó por un momento al que ahora sería su esposo y empezó a sentirse mareada en lo que el ambiente se opacaba. Los rostros de los presentes se hicieron borrosos y la voz del patriarca sonaba lejana. Al único que podía contemplar con toda claridad, era al muchacho sonriente delante de ella.

—Saori Kido. —Logró escuchar—. ¿Aceptas a Julián Solo, como tu esposo y compañero hasta que la muerte los separe?

—¿Que? —expuso la chica contrariada mirando alrededor, todas las personas estaban calladas esperando una respuesta

—Di que sí. —Afanó Julián tomándola fuertemente por las manos

—No —dijo ella intentando marcharse, pero el agarre del muchacho se lo impedía—. Déjame

—Los declaro marido y mujer. —Sentenció Shion en lo que todos empezaban a aplaudir

—Pero yo no eh aceptado —expresó la chica contrariada viendo como los invitados se acercaban para felicitarla—. ¿Qué les pasa? Déjenme en paz

—¡Felicidades!

—¡Muchas felicidades!

—No, no. ¡No! —gritó desesperada la pelilila intentando alejarse de las personas que la rodeaban—. ¡No!...

Saori despertó completamente angustiada, miró por todo su cuarto y se halló sola y a salvo.

—Solamente fue un sueño. Que horrible sueño —expuso sentándose para recobrar la lucidez

Una semana después —Templo Principal

A diferencia del matrimonio de Aldebarán y Linda, que contó con más tiempo y preparación; el de Aioria y Marín fue muy sencillo. La decoración era muy delicada y no hubo tantos adornos como en la primera boda. Pero pese a esto, la pareja de enamorados estaba muy feliz.

La ceremonia fue rápida y concisa, gracias a Marín quien no pretendía estar tanto tiempo frente a todos y teniendo en cuenta que Aioria solía divagar cuando estaba nervioso, ella no quería tener que matarlo por decir alguna estupidez.

Como siempre la celebración no se hizo esperar y como pidieron Águila y Leo, Zodiaco tocó para ellos. La banda, mejoró bastante y aunque tuvieron que repetir en su repertorio, todo salió a pedir de boca.

Había muchas parejas, todas bailaban y gozaban de la comida como completos enamorados, resaltando las expectativas de Shion y Saori, quienes no podían esperar a que esa noche, el cuarto guerrero fuera concebido. Sólo podían tener la esperanza a que el método anticonceptivo fallara o que, en su defecto, la pareja en cuestión estuviera tan ebria que olvidara usar uno.

Ambos, cruzaron los dedos anhelando, que sus problemas finalizaran esa noche y que la magia de un matrimonio y el alcohol (desde luego), ayudaran a que el acto se consumara y diera paso al nuevo guardián.

La fiesta continuó tranquilamente, entre danza, charlas y risas.

Ángelo bailaba en ese momento junto a Narella; el italiano se movía con mucha sensualidad y poco decoro. El hombre era bueno danzando al son de Ett sistas glas de Miriam Bryant.

—Ese hombre sabe moverse —advirtió Ivonne quien se encontraba sentada junto a Shaina

—Sí que sí —expuso la Cobra— lo hace muy bien, como pez en el mar. Que talento tiene ese muchacho

—Está como quiere. Yo me perdería en esas caderas con gusto

—Sí así es en el baile, en otras cosas debe ser todo un experto —acotó la italiana— Narella tiene suerte

—Sí saben que Kanon y yo estamos aquí sentados en la misma mesa, ¿cierto? —interrogó Milo escuchando a las chicas hablar del cuarto guardián

—Yo no lo dejo ir en toda la noche —aseveró Ivonne ignorando al griego

—Yo no lo dejo ir en todo el fin de semana. —Demandó la Cobra

—¡Oigan! —se quejó Escorpio. Kanon por su parte se carcajeó— ¿Qué no hay respeto?

—Claro que no —respondió el exgeneral—. Por esta vez, Ángelo nos ganó. Déjalas mirar, no va a pasar nada con que miren

—Confías mucho en tu novia —cuestionó Milo mirando con desdén a su compañero

—No. Confió en Ángelo. —Afirmó con obviedad—. Él sí le es leal a Narella —enfatizó en lo que Ivonne le daba un ligero golpecito en el brazo—. Yo sólo digo la verdad.

—Sí. Por ellas fuera, ya le hubieran caído encima al pobre Máscara —refutó Milo fingiendo indignación

—Ay, pobrecito —puntualizó Shaina—. Que pecado con Máscara de la Muerte y que pecado contigo. ¿Qué van a hacer con estas mujeres lujuriosas?

—La culpa es de ustedes por estar tan buenos. —Opinó la doctora—. Sí no quieren que los miren, bájenle un par de rayitas a la sensualidad. ¿Bueno?

—Sí claro. Yo intentaré controlar eso —comentó sarcásticamente Kanon

—Sí, yo puedo bajarle y subirle con mucha destreza a mi sensualidad —soltó Milo divertido—. Trataré a la próxima, ser menos sexy. Le pasaremos ese dato a Máscara, para que no termine en sus avarientas manos.

—Pero le dices eso después de esta canción. —Pidió Shaina—. Por ahora déjalo ser sensual. Porque mira cómo se mueve de rico

—Genial. Estoy pintado —expresó Escorpio dejando caer sus manos y mirando a su novia con desdén

—Ay, no te pongas celoso, chiquitín —le dijo Shaina a Milo mientras lo apretaba por las mejillas—. No seas huraño

—Ya —se defendió con un puchero

..

Saga y Mu conversaban amenamente sentados en una de las mesas, disfrutando de las bebidas y viendo bailar a las parejas. Afrodita quien estaba intentando escapar de las palabras de sus amigos y la insistencia en nombres para sus hijos, se acercó a la pareja esperando que por lo menos ellos, no pidieran que llamara a los bebés como uno de los dos.

—Hola Dita, te ves un poco acongojado. —Observó el primer guardián

—Un poco sí —respondió el sueco dejándose caer en una de las sillas agotado—. Todos quieren que llame a mis hijos con sus apestosos nombres

—¿Y en que nombres has pensado? —Quiso saber Saga, quien se arrepintió al ver la mirada del pisciano—. Bueno, sí quieres decirme

—Lo siento Saga, es que todos me han hecho esa pregunta y los bebés aún están muy pequeños. Por ahora solo eh pensado, en molestia número 1 y molestia número 2.

Los tres en la mesa se echaron a reír.

—¿Tú y Seika cuando se van a casar? —preguntó Mu

—¿Para qué? Ya la embaracé. —Soltó una fuerte carcajada—. Es broma. Por ahora no es parte de nuestros planes

—Igual es innecesario y mucho trabajo —expuso Saga—. No le veo la gracia al matrimonio

—Bueno, creo que es algo bonito que hacen las parejas —comentó Mu indiferente—. Yo no lo haría, pero está bien el que lo hace. Creo que es cuestión de gustos y creencias

—¿No te casarías Mu? ¿Ni siquiera con Saga?

—Especialmente no me casaría con Saga —bromeó

—No mientas Mu. Yo sé que me deseas de todas las formas posibles —le dijo Saga guiñando un ojo

—No creo que me guste su conversación. Y no porque sean dos hombres, es porque es muy empalagosa y no me quiero vomitar de la ternura

—¿Sabes algo Afrodita? —interrogó Saga mirando con perversión al sueco—. Te hemos estado viendo y nos gustas a los dos —Finalizó observando con complicidad a Mu, quien sonrió divertido

—Ustedes dos han visto mucha televisión. —Apuntó Dita

—Tú también, sí sabes a que se refiere Saga

—No es la primera vez que me invitan a un trío —contestó Piscis

—¿Y has aceptado alguno? —Quiso saber Mu

—Sí —respondió pícaramente—. Eran dos chicas muy hermosas

—Claro —acotó Saga—, como los hombres hetero no aceptan un trío con otro hombre

—¿Tú aceptarías un trío con una mujer? —Le refutó Afrodita a Géminis

—Buena pregunta. —Aseguró el gemelo—. Yo creo que lo haría si la mujer en cuestión me gusta mucho

—¿Eso puede pasar? —interrogó el sueco confundido

—Sí —respondió Mu—. Es como si a ti te pareciera un hombre atractivo. —Afrodita negó efusivamente—. No en tono sexual. Sólo un hombre del que reconozcas es atractivo

—¿Como Tom Hilestond? —expuso el de Piscis

—Exacto. —Apoyó Géminis—. No pudiste poner mejor ejemplo. Entonces, si vinieran Tom Hilestond y Scarlett Johansson a pedirme un trío. Estaría feliz de estar ahí en el medio

—Gracias por la aclaración —expuso Afrodita

—Puedes pasarte por nuestra mesa cuando quieras —dijo Saga guiñando un ojo en lo que Mu se echaba a reír

—Sé que soy irresistible y que para ustedes soy un 25. Pero de una vez les digo, eso no pasara

—Que aburrido eres —musitó Saga

—Y no eres un 25. Por ahí un 17 —explicó Mu—. Pierdes puntos, porque eres muy bonito para el gusto de cualquiera

—Creo mi querido Saga —señaló el sueco con tono serio—, que tú has pervertido a nuestro inocente borrego

—¿Qué? No es cierto. —Se quejó el lemuriano

—Es verdad, Dita. Mu ya era así, sólo que no tenía tanta confianza. Creo que, gracias a mí, se ha vuelto algo cretino

—¡Oye!

—Aun así, te quiero

Ett sistas glas de Miriam Bryant finalizó, Shura le dio una última vuelta a June y ambos se abrazaron en medio de la pista, la rubia miró por encima de su hombro a Marín sentada conversando con Seika y con un dulce beso, se despidió del dorado para correr con sus amigas. Él santo por su parte, se refugió en una mesa junto a Aioros.

—¿Y Salome? —le preguntó Shura al arquero quien lo observó sin entender—. ¿Tu novia? ¡Salome!

—¿Novia? —inquirió el griego bastante confundido

—La chica que vino contigo para la boda de Alde y Linda —explicó el español

—Ah, sí, Salome. Bueno, ella y yo, ya no estamos juntos —expuso tomando de su copa de champaña—. Se molestó mucho, cuando le coqueteé a su hermana

—¿Le coqueteaste a su hermana? ¿Qué te pasa?

—En mi defensa, me confundí —aclaró como si no fuera gran cosa

—¿Salome tiene una hermana gemela o qué?

—No, la verdad no se parecen mucho —explicó guiñando un ojo

—Eres un completo idiota

—No dijimos en ningún momento que fuéramos exclusivos. —Se defendió

—Eres un completo idiota

—Por lo menos no soy un degenerado que sale con una niña de once años —expresó indignado

—¡Que June no tiene once años! ¡Dios!

Aioros dejó salir una gran carcajada ante la exaltación de su compañero.

—Que molesto eres arquero, por eso nadie te quiere

—Pero tienes que aceptar que ella es bastante joven para ti. ¿Cómo cuantos años le llevas? —interrogó con una mano en el mentón—. ¿20?

—Que no tiene once años

Nuevamente Aioros rio con gana.

—¿Te gustan jóvenes o es sólo June?

El español se removió en su asiento cruzando los brazos, y luego de una mirada inquisidora por parte del otro, se decidió hablar:

—Te voy a contar algo Aioros, pero promete no decirle a nadie

—Seguramente se me olvide, dale con confianza

—No creo que se te olvide esto

—Bueno, dime. Ya sabes que no puedes dar marcha atrás

Shura resopló, Aioros ya no lo dejaría tranquilo hasta no contar todo.

—Hace mucho tiempo —contó Capricornio—, salí con una chica, un poco menor que yo

—¿Qué tan menor? —Interrumpió sorprendido

—Como siete años menor que yo

—Ah, mayor que June, por ahora nada escandaloso —expuso para diversión de Shura

—Cállate. Bueno, fue una relación intensa y…la pasábamos muy bien, pese a que fue un poco más de un mes. —Aioros lo observó con picardía—. La pasamos muy bien, en lo sexual —aclaró

—¿Qué tan bien? —preguntó entusiasmado Sagitario

—Muy bien, ella era una bomba en la cama. Ella, se le medía a todo

—¿A todo?

—A todo

—Uy, ¿y por qué el cambio? —preguntó mirando directamente a Shura—. Pasar de una chica super candente a una chica, algo…tímida

—¿Virgen?

—Sí eso quise decir

—Aunque las cosas, con esta chica fueron estupendas, algo se distorsionó en la mente de ella y empezó a ser…algo posesiva…por no decir demente. Nosotros, sólo nos veíamos para tener sexo, no éramos exclusivos, y yo, la verdad, nunca la vi de otra forma, pero ella enloqueció. Luego nos distanciamos y pude vivir tranquilo, sin el miedo a terminar con una daga en mi cuello mientras dormía

—Fue intenso en todo sentido

—Sí. Y bueno, las cosas con ella, en cuanto a lo físico eran estupendas. Pero nada más, a June, en realidad la amo

—Ay, que lindo. Pero dime, sí esa otra chica, llegara en este momento a pedirte cosas sucias, ¿lo harías?

—Tentador —comentó indiferente—. No te voy a negar que me divertí mucho con ella, porque… ¡Uff! Que mujer, pero, no. Estoy con June y nada, ni nadie, puede cambiar eso

—Pues ruega a los dioses que esa chica no vuelva por estos lares —dijo maliciosamente—. No creo que puedas resistirte a ella. Muy loca y todo, pero hizo muy feliz a tu amiguito. Ya sabes, que donde cenizas quedan, hubo fuego

—Es al contrario idiota

—Pero me entendiste —expuso mirando a lo lejano quedándose un buen rato perdido en sus propios pensamientos

—Ay, tranquilo Aioros, el refrán es: 'Donde hubo fuego, cenizas quedan'. No te mates la cabeza —explicó sin obtener respuesta—. ¿Aioros? ¿Qué pasa?

—Estaba pensando —contestó seriamente—. ¿Qué, que pasaría si me hago una paja a la velocidad de la luz?

Shura observó por largo tiempo a su compañero para luego estallar en carcajadas.

—Es una pregunta seria hombre. —Afirmó el griego

—Por mucho…—Shura intentaba hablar, pero la risa no lo dejaba—. Por mucho…te arrancarás…el pito

—Sí eso mismo pensé yo

—Eres al único al que se le puede ocurrir algo así

—Mi pito no aguantaría una paja a la velocidad de la luz —resopló cabizbajo

..

Shaka, Dohko, Alejandra y Lina estaban sentados conversando amenamente mientras disfrutaban de la champaña.

—¿Cuándo irán a Londres? —preguntó la morena a Dohko y a Lina

—Tuvimos que aplazar el viaje —contestó el mayor mirando a su novia—. Primero por la boda. —Señaló el lugar—. Y segundo, porque Shunrei nos dijo que está muy ocupada con los temas de la universidad, así que por ahora pasaremos nuestras vacaciones aquí, y después nos organizaremos para ir con Shunrei

—Es lo mejor, además, que debe estar muy abrumada con todos estos cambios —explicó Alejandra—. La universidad no es sencilla

—No. —Concordó Lina

—¿Shaka? —llamó Dohko—. ¿A dónde irás en tus vacaciones?

—Para mis vacaciones aun falta mucho —expuso el rubio abrazando a Alejandra por la cintura—. Pero el plan es ir a la India, ¿cierto? —preguntó a la morena—. Quiero que Ale, conozca a una amiga mía

—Sí —continuó la latina—. Naisha, ¿cierto? —El indio asintió—. Shaka me habló de ella y quiere que la conozca, es su mejor amiga. —Acotó en un tono burlón

—Eso de su mejor amiga, me suena a algo más —expuso Lina con picardía, en lo que el rubio escondía su cabeza entre los cabellos oscuros de su novia

—Sí, Shaka y ella, son, muy, pero muy buenos amigos —dijo divertida Alejandra

—No molestes. —Pidió Shaka en voz baja sin ocultar su sonrojo

—Me alegra que tengan una relación tan madura —expuso el chino

—De hecho, Shaka quiere que Naisha nos dé, algo así, como su bendición —explicó la morena

—Como no tengo padres —expuso el rubio—. Naisha es quien aprueba a mis novias

—Ah, pero van por buen camino ustedes dos —acotó el de Libra

—¡Ay, me encanta esa canción! —Alertó Lina—. ¿Vamos a bailar? —Le pidió al chino

—Sí vamos. —Aceptó él tomándola de la mano para caminar hasta la pista

—Eres sorprendentemente molesta pyaar —le dijo Shaka a Alejandra quien dejó salir una gran sonrisa para maravilla del rubio

—Tú te sonrojas muy fácilmente —expuso ella, acto seguido giró su vista hacia la pista donde una divertida Shaina le guiñó el ojo, ampliando su sonrisa

Shaka no pudo evitar ver toda la interacción y sonrojarse de nuevo.

—¿Qué te estás imaginando? —preguntó la morena socarronamente

—Nada —contestó él, tratando de mantener la compostura

—Sigues pensando en ese beso

—No. Bueno, tal vez sí un poco. Sinceramente no imaginé que lo hicieras, y sí, verlas juntas, haciéndose risitas y guiños, lejos de ponerme celoso…me…encanta

Alejandra soltó una gran carcajada.

—Eres muy honesto. Dime, una cosa. —Le miró fijamente—. Tú me dijiste, que otra persona te hizo dudar de lo que sentías por mí. Esa otra persona, ¿era Shaina?

Shaka carraspeo fuertemente para luego beber todo el contenido de su copa, acto seguido observó a la morena, y antes de atreverse hablar, tomó la copa de ella para tomarse la champaña de un solo sorbo:

—Bueno —expuso mirando por todo el lugar, en lo que Ale lo observaba divertida—. Bueno, sí. Pero —comentó rápidamente, antes que ella pudiera sacar cualquier conclusión—. Fue algo enteramente físico. Nada más

—¿Dormiste con ella?

—No, no. No

—¿Por qué no? —preguntó sonriendo

—¿Te burlas de mí? —Ella negó, pero su sonrisa decía otra cosa—. No dormí con ella, porque, porque no. ¿Por qué te ríes?

—Bueno, es que eres muy lindo —explicó dándole un beso en la mejilla—. Si yo fuera tú, hubiera dormido con ella

—No le des más ideas a mi pervertida mente

—Ella nos contó, que estuvo intentando seducirte cuando estuvieron cuidando de Dean

—¿En serio? —preguntó muy sorprendido

—Por favor, Shaka. ¿No te diste cuenta?

—Fue una semana muy difícil para mí. Pero lejos de imaginarme que ella quería seducirme. Bueno, una parte, muy, pero muy pequeña de mí, pensó eso, pero lo demás no. No quería indisponer a mi compañera

—Ay, eres adorable

—Y ustedes son unas malditas. —Soltó, Ale le miró abrumada—. No quise decir malditas, pero lo son

La morena se carcajeó ante el desconcierto de Virgo.

—Siento que ambas jugaron conmigo —expuso el rubio—. Que se confabularon para molestarme y sacarme de mi armonía

—Pobre victima

—¿Ves? Ahí está esa maldad que corre por tus venas

—Mira, tienes pase libre para dormir con Shaina, yo no voy a poner problema. Lo hago sólo, para que te quites las ganas. Pero no respondo por Milo

Shaka miró detalladamente a su novia.

—Sólo por eso me das permiso, porque sabes que Milo, nunca permitiría eso

Alejandra sonrió complacida y con un gesto burlón, le guiñó el ojo.

—Eres perversa. Muy bonita y perversa —dijo dándole un beso—. Aunque yo no le doy más de tres meses a Milo y a Shaina. estaré listo para entonces

—¡Oye! —expresó dándole un leve empujón al rubio

—¿Qué? Tú empezaste —Aclaró divertido—. No me das permiso, ¿cierto?

—No —contestó rotundamente en una sonrisa

—Lo sabía —acotó—. Sólo juegas con mis sentimientos. ¿Vamos a bailar?

—Prefiero bailar con Ángelo

—Ay, no. No te acercarás a él —expuso caminando con Alejandra hasta la pista

La celebración terminó tranquilamente, cada una de las parejas retomaron su camino. Shion y Saori no pudieron evitar sonreír al ver a todos tan contentos buscando un lugar cómodo para pasar la noche, y si Shion, los conocía bien, todos y cada uno de ellos estaría en ese momento pretendiendo perderse en el deseo y placer.

Sólo era cuestión de esperar, en un par de meses, les llegaría la noticia de un nuevo embarazo.

Cabañas Femeninas

Narella sirvió café caliente en una elegante taza de porcelana, miró por la ventana de la cocina, para luego suspirar profundamente. El olor de la bebida era muy agradable y la vista de la mañana hermosa, pero ella no se sentía feliz ante ese nuevo día.

—Hola Nare —saludó June entrando en la cabaña

—Porque no te quedas a vivir de una vez en Capricornio. —Soltó, no quiso sonar sarcástica pero así salió—. Perdón

—Así que otra noche en blanco —dijo la rubia con desdén sirviendo café

—Cállate

—Oye la noche era perfecta, el matrimonio de Marín y Aioria fue hermoso, y con esa forma de bailar de tu hombre, ¿como no le caíste encima?

—Quería caerle encima, pero él dijo: 'mejor te dejo en tu casa'. —Imitó con voz genérica—. La verdad amiga, siento que ya no le gusto a Ángelo

—¿Y por qué no hablas con él? Que te diga de una vez si quiere o no, estar contigo. Pero que no te haga perder el tiempo

—¿Tu crees? —La otra afirmó—. Tienes razón

Templo de Leo

Marín caminó por los largos pasillos de la quinta casa hasta la cocina, allí preparó un poco de café y con un gran plato de fruta se sentó en la mesa para leer el periódico.

—¡No! ¡No! —bramó Aioria entrando en la cocina, haciendo brincar a la amazona—. Nada de café —continuó arrebatándole la bebida a la chica y vertiéndola en el fregadero—. Es malo para el bebé

—¿Lo es? —preguntó la chica buscando una respuesta rápida en su cabeza—. No creo que una taza de café le haga daño

—Nada de café. —Demandó con seriedad

—De acuerdo —concordó Águila—. Empezaré mi día sin café. Gracias Aioria. —El dorado no dijo nada y empezó a preparar té—. Hoy tengo entrenamiento —expuso ella comiendo la fruta—. Y en la tarde quedé de ir con Shaina a comprar algunas cosas de aseo que necesito, así que llegaré tarde

—No, no. No —bramó nuevamente, Marín enarcó una ceja—. Ya hablé con el Patriarca y no volverás a los entrenamientos, porque es peligroso para ti. Lo que necesites del pueblo te lo traeré yo

La pelirroja tomó una gran bocanada de aire antes de hablar, Aioria cada día era más sobreprotector.

—Mira, mi amor —dijo pausadamente ella—. Estoy embarazada, no muriendo, y puedo hacer cualquier actividad normal. Quedarme en la cama, no le hará ningún bien al bebé

—Esforzarte tampoco le hará bien

—Oye, no me voy a esforzar como antes —explicó molesta—. Pero tampoco puedo quedarme quieta. No estoy enferma y quedarme acá encerrada, sólo me deprimirá

—Pero es peligroso

—Cielo, por la diosa. No voy a agarrarme a golpes con nadie, haré una pequeña rutina. El doctor dijo que estaba bien

—¿Sabes qué? Ese doctor no me gusta, vamos con otro. Vamos con Ivonne. Ella es sensata

—Ivonne no es obstetra. Es un medico general

—Ivonne es un doctor, sí ella puede arreglar un hueso roto y la cabeza traumada de Kanon, puede hacer lo que sea

—Madura Aioria. Me voy —Acotó saliendo de la cocina

—¡Espero no encontrarte en Blizz! ¡Engordarás! —gritó

—¡Cállate! —gritó ella más fuerte

Rodorio

Camus compraba algunos víveres para su despensa, a su lado Dean dormía en su coche bajo el sol brillante. El francés, revisaba los productos muy atentamente antes de meterlos a la canasta.

—Espero que no confundas el coche del niño, con un carro de mercado —comentó en tono burlón una bella chica

—¿No estabas con Tessa? —preguntó sin voltear a mirarla

—Sí, fuimos a almorzar y luego ella se retiró con la señora Elvira. Oye, ¿Cómo es eso que ella ya no está instalada en tu templo?

Camus dejó lo que hacía y giró para mirarla a los ojos.

—Tessa dijo que el niño y yo, necesitábamos espacio —explicó el Santo—, por lo que se fue a los cuartos de las doncellas del templo principal

—¿Fue eso o tú la sacaste del templo? Porque recuerdo muy bien, que tú dijiste…

—Sé lo que dije Violet —Interrumpió seriamente—. No necesito que me lo recuerdes. Fue decisión de Tessa. Ella y la señora Elvira se llevan de maravilla, para mi desgracia. Yo no quería que ella se fuera, pero así lo hizo. ¿Me crees? —La chica resopló cruzando los brazos para luego desviar la mirada—. No te preocupes, en el templo principal hay mucho espacio, los cuartos son amplios y hay muchos. Tessa tiene un buen lugar

—Más te vale Camus de Acuario

—¿Quieres dejar de ser huraña? Así nunca te vas a casar

—Ay, como si quisiera hacer eso

—Buenas tardes —Saludó un hombre de cabellera larga de color verde quien sonrió amablemente a la pareja que discutía—. Hola Camus, ¿Quién es tu amiga?

—Maestro Shion —acotó el dorado—. ¿Dando una vuelta por el pueblo? —El mayor afirmó—. Ella no es mi amiga —explicó

—Soy Violet de Cetus, estrella celestial del dolor

—Es un gusto conocerla señorita —expuso el lemuriano—. Te agradezco mucho por haber ayudado a Camus a encontrar la verdad sobre Dean. Sé que le quitaste un gran peso de encima, pese a que no fue la más alentadora de las noticias

—Con el mayor de los gustos señor —dijo la chica, Camus la miró desconfiado—. Por lo menos usted sabe agradecer. Es una pena que algunos de sus subordinados no hayan aprendido buenos modales de usted

—Te di las gracias, ¿o no? —comentó Camus

—Bueno, sí el lo olvidó, yo no. —Apuntó el Patriarca—. Estamos muy agradecidos contigo. Deberías venir al Santuario un día de estos

—No ella no ira —dijo Camus en tono soez—. Dice que el Santuario es una basura

—Yo jamás dije eso. Bueno, no con esas palabras. —Aclaró

—Cuando quieras puedes venir, señorita Violet. Que tengan una linda tarde chicos —se despidió el mayor caminando con paso elegante

—¿Por qué dijiste eso, francés? —preguntó ella con desdén

—¿Por qué fuiste tan amable con él? —inquirió el dorado

—Porque él fue amable conmigo. ¿Qué? ¿Estás celoso? ¿Estás enamorado de mí, Acuario?

—Claro que no. Sólo que no imaginé que tuvieras modales

—Ay, eres tan molesto. Mejor me voy

—Saludos a Hades

Templo de Cáncer

Narella y Ángelo se encontraron en la noche después de una larga jornada, en ese momento, ambos disfrutaban del sabor del vino, escuchando algo de música sentados en la sala. La pelirrosa, se reía ante las palabras del italiano y confundida se aventuró a besarlo.

Al principio fue un beso delicado, como todos los que se habían dado hasta el momento, pero con el paso del tiempo, se hizo intenso, entrecortando la respiración de ambos. La amazona, seguía confundida por la forma de actuar de su novio, pero recordó a su amigo de antaño y como éste, le había dicho que era bueno, que ella tomara la iniciativa para que las cosas salieran a pedir de boca.

—¿Qué te parece si vamos por pizza? —Saltó Ángelo al otro lado de la sala cuando Narella empezó a tocarlo cerca a su entrepierna—. Quiero un buen pedazo de pizza. ¿Vamos?

Narella resopló molesta, mirándolo con furia.

—Podemos ir por otra cosa, no tiene que ser pizza —concilió él

—No importa, yo ya me voy

—Oye no, espera Nella. No te vayas linda

—Es obvio que no me quieres cerca —explicó parada en el umbral—. Mejor, te doy espacio para que puedas estar tranquilo y dejes de fingir

—Espera cielo, no —dijo tomándola del brazo para detenerla—. ¿Qué pasa?

—¿Qué pasa? ¿En serio preguntas 'que pasa'? —interrogó indignada—. ¿Por qué no quieres estar conmigo? —cuestionó con seriedad

—Yo sí quiero estar contigo

—Pues no parece —expuso dejando caer sus brazos—. Cada que me acerco, e intento ir más adelante contigo, huyes de mí. Ángelo, no soy una niña. Si te diste cuenta de que esta relación no es lo que esperabas, dímelo, puedo con ello

—Lo siento Nella, yo, no quiero presionarte —contestó cabizbajo

—¿Disculpa? ¿Presionarme? ¿Soy yo la que te estaba metiendo la mano hace unos minutos, pero tú sientes que me estabas presionando? No entiendo

—Linda, tú…bueno, yo…quiero que vayas con calma, siendo, tu, tu

—Espera —comentó acercándose al hombre para buscar su mirada—. ¿Piensas que soy virgen? —Ángelo asintió—. ¿De verdad? No puedo creerlo. ¿Eso es todo?

—Pues sí linda, no quiero presionarte, quiero que sea perfecto y que sea cuando tú estés muy segura de todo esto

—Ay, Ángelo, ojalá mi primera vez hubiera sido contigo —comentó ella tomándolo por el rostro—. Estoy segura de que hubiera sido mucho mejor que con el idiota que me tocó

—¿No eres virgen? —Ella negó con una sonrisa—. Pensé que lo eras. Cielos, es que yo soy algo tosco y no quería, tal vez. No sé, pensé que, podría no ser muy amable. Es que las vírgenes dañan el polvo, toca hacerles pacito. Y no sé si lo iba a lograr, porque tú me gustas mucho

Narella no pudo evitar reír.

—Ay, cariño. Te pasas. No soy virgen, así que no tienes que ser cuidadoso. En todo caso, mi primera vez no fue la mejor, así que no hay afán

—¿Quién fue el idiota?

—Es parte del pasado. Gracias a él, casi me pierdo de lo divertido del sexo, pero luego tuve la oportunidad de enmendarme y me gustó, y en realidad llevo mucho tiempo que no estoy con nadie, así que podría ser virgen otra vez

—Entonces no eres virgen y has dormido con más de un hombre. —Ella afirmó a la aclaración del Santo—. No eres tan santa como pensé

—No señor —comentó ella remojando su labio para luego morderlo pícaramente

—¿Entonces yo no eh hecho otra cosa que perder el tiempo?

Narella acarició su cabello mirando seductoramente al hombre, acto seguido con un poco de fuerza acorraló al Santo contra la pared.

—¿Todavía crees que puedes hacerme daño? —preguntó ella

—No —contestó abrazándola para luego levantarla—. Vamos al cuarto, mi amor

—¿En serio? ¿Eso era todo? —preguntó no muy convencida

—Sí, mi amor, eso era todo, me acabas de ahorrar un par de pasos. Bueno, tus amiguitos, me ahorraron un par de pasos. Y para mí, eso está bien. Claro, mientras que no tenga que ir a romperle la cara a ninguno. —continuó hasta la habitación parando de improvisto—. ¿Acaso alguno de ellos fue Perseo?

—No

—Muy bien, no quería tener que romperle la cara a ese idiota —dijo llegando al cuarto, al entrar acostó a Narella en la cama.

Los besos iban y venían, ambos se sonrojaron por el calor del momento, pero Ángelo se alejó ligeramente para luego resoplar frustrado.

—¿Qué pasa? —Quiso saber la amazona

—No tengo preservativos. Hace tiempo que no estoy con nadie. Y pensé que tú y yo, lo hablaríamos antes…lo siento, mejor te llevo a tu casa

—Yo tengo preservativos —comentó tímidamente, Ángelo la miró con los ojos bien abiertos—. Naomi me los dio cuando empecé a salir contigo. Y yo, vine preparada, para estar contigo hoy —explicó abriendo su camisa para dejar ver un lindo sostén

—¡Cielo santo, amo a Naomi! —Narella le miró contrariada, pero sabía a qué se refería su novio—. No, no. Te amo a ti. Me refiero a que la amo porque…

—Cállate —Pidió besándolo lujuriosamente

Cabañas Femeninas

Narella llegó a hurtadillas en la mañana, hasta su cabaña, pero antes de poder entrar en su habitación fue interceptada por Camaleón y Antlia.

—¡Aja! ¿Dónde estaba la señorita? —preguntó June

—En realidad nos tenías, algo preocupadas —expuso Naomi

—¿No estabas en Capricornio? —interrogó Narella a June—. ¿Y tú que haces acá? —Se dirigió a la pelirroja

—Shura tenía guardia anoche —explicó la rubia tomando asiento en el sofá de la sala

—Y yo, vine a buscarte para ir al entrenamiento —manifestó la escocesa—. Nos llevamos una gran sorpresa al no verte en tu cuarto —dijo caminando para sentarse al lado de June—. Ven aquí querida, cuéntanos como estuvo

—¿Cómo estuvo qué? —preguntó mordazmente Narella

—No seas mojigata y ven acá. —Indicó June

—¿Duermes con un hombre y ya te crees superior a todo el mundo? —Interrumpió Sextante

—¡Narella! No molestes y ven. ¿Qué tal estuvo? —bramó Camaleón

—Fue genial —contestó la pelirrosa, tomando asiento frente a sus amigas—. Yo pude haberme quedado a vivir en su entrepierna, y en su boca. ¡Oh por dios, en sus manos, también! Y…

—Sí, sí ya entendí. ¿Y por qué él no quería estar contigo? —Sondeó la rubia

—Porque pensó que yo era virgen —explicó Narella—. Quería darme tiempo y no presionarme. Es tan adorable

—Vea pues, tiene modales el hombre. —Meditó Naomi—. Pero te felicito amiga, ya estás más tranquila

—Sí. Muy tranquila. Y muy satisfecha

—Hablas como si nunca hubieras tenido buen sexo —expuso la pelirroja, Narella suspiró pesadamente

—En realidad, mi primera vez no fue memorable y luego, hubo alguien, que me hizo ver lucecitas, pero no fue tan bueno como Ángelo

—Entiendo como te sientes —comentó Antlia—. Cuando yo era virgen, ayer —Las otras dos soltaron una gran carcajada—. No fue tan bueno, digo, no hubo orgasmo y dolió un poco

—No, no me refiero a eso —expuso Narella sonrojada—. Simplemente, mi primera vez fue un asco y todas las veces que estuve con él, no las disfruté como se debería —Finalizó cruzándose de brazos

—Oh, entiendo —Apuntó Naomi—. Simplemente, el hombre era malo en la cama. ¿Qué tal te hubieras quedado con él? No conocerías las maravillas del sexo

—Estoy muy cansada. —Se escusó Sextante—. Voy a dormir un rato, ¿sí? —miró a Antlia con ojos brillosos

—¿No te dejaron dormir? —inquirió June divertida, la otra contestó con una sonrisa pícara

—De acuerdo —Aceptó la escocesa—. Yo te cubro, pero trata de ir al entrenamiento de la tarde

—Lo prometo —dijo Narella perdiéndose en su cuarto

Tres meses después – Rodorio

El tiempo pasó con rapidez, Shion y Saori completamente desilusionados, aún no recibían noticia alguna de un embarazo. Absolutamente nada. Nada, todos estaban igual, sin ninguna eventualidad. Por ahora, lo importante realmente era que todas las parejas seguían juntas. Eso ya era un avance para todo el problema que tenían encima.

Alejandra estaba sentada en una de las mesas del café Blizz, con una laptop frente a ella, observando la pantalla con mucho detalle. Una y otra vez leía el mismo párrafo, pero estaba tan distraída que no comprendía lo que leía. Suspiró, muchas veces que las personas a su alrededor voltearon a mirarla entretenidos e incluso Seika, estaba preocupada ante el semblante de la morena.

La latina resopló derrotada después de analizar la situación y darse cuenta de las cosas y entender, o más bien aceptar, el contenido del correo que acababa de recibir. Frustrada cerró la tapa del portátil con fuerza.

—No esperaba esto —le dijo a la nada

Soltó el aire aprisionado en sus pulmones, movió su cabeza intentando borrar las imágenes que venían a su mente. Tecleó un par de cosas en su móvil y con mucha delicadeza empezó a organizar sus accesorios.

—¿Estás bien Ale? —Quiso saber Seika al verla acongojada

—Sí, linda, gracias por tu preocupación. Debo irme, hablamos después, ¿te parece?

—Claro

Alejandra tomó todas sus cosas: una taza de café, su portátil y se encaminó de vuelta al Santuario. Tenía que hablar con Shaka, y la noticia no le agradaría mucho al Santo de la virgen.

Durante el camino tuvo el tiempo suficiente para meditar y de tomar una decisión, sólo esperaba que Shaka no enloqueciera.

Continuará

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Hola, hola. Bueno ya va tomando forma esta historia y posiblemente encuentren algunos buenos saltos de tiempos como en el final de este episodio, eso es, porque necesito que pase un buen tiempo antes del caos y para no alargar la trama con temas que tal vez no son relevantes, prefiero saltar un poco en el tiempo jejeje

Para los amantes del género del terror, gore, vampiros y otros seres sobrenaturales, y desde luego de Saint Seiya, los invito a leer mi nuevo fanfic titulado: 'La Triada Oscura'. El cual encontraran en mi perfil.

Gracias a todos por seguir tan pendientes.

Ivonne Galvn, ShainaCobra, Natalita07, beauty-amazon, gracias por sus bellos comentarios.

Nos estamos leyendo.