4. Cambios

Rodorio – Blizz

—Hola amor —saludó Afrodita entrando al pequeño café donde una sonriente Seika lo esperaba—. Lamento la tardanza, pero ya estoy aquí. ¿En que te ayudo?

—Llegas en el mejor de los momentos —expuso ella tomando una charola—. Esto es para la mesa cuatro

—¿Me recuerdas cual es?

Seika sonrió enternecida, su querido novio hacía todo lo posible por colaborar con las actividades del negocio, tal cual se lo había prometido y después de un pequeño recordatorio, el santo caminó hasta los comensales respectivos.

—Buenos días —dijo Kanon entrando al lugar en compañía de Saga, Ivonne y Mu

—¿Ahora salen en pareja? —preguntó Afrodita socarronamente acercándose al grupo

—No molestes, vinimos por un buen desayuno —expuso el menor de los gemelos

—Aquí no vendemos desayunos —explicó Seika al otro lado del mostrador, en lo que los santos y la doctora se sentaban en la barra—. Pero tenemos café delicioso y muffin

—Yo quiero un muffin de frambuesa —pidió Ivonne mientras la japonesa le atendía—. Oye, ¿has hablado con Ale? Nos la encontramos por el camino y se veía rara y apresurada

—Tenía popo —bufó Kanon, haciendo reír al resto

—Ay, no sé —contestó Seika—. Creo que recibió una noticia mala. No estoy segura. Dita, voy a ir a la cocina por más panecillos, ya se acabaron los primeros que saqué

—Les va muy bien, veo que el negocio se mueve adecuadamente —observó Mu, en lo que Afrodita preparaba más café

—Perfectamente. —Coincidió Piscis—. Es agotador en cierta parte, pero Seika está muy feliz con todo esto. —Un ruido de una bandeja al caer en la cocina lo interrumpió—. ¿Está todo bien, linda? —Pero no hubo respuesta—. ¿Seika? —llamó caminando hacia la puerta de la cocina

—¡Dita! —gritó Seika del otro lado alertando a los santos; Mu, Ivonne y Afrodita fueron los primeros en llegar—. Me siento muy mal —acotó la pelirroja quien estaba sentada en el suelo

—¿Qué pasa? —preguntó el sueco preocupado tirándose al lado de la japonesa

—No la muevas —solicitó Ivonne, acomodándose para revisarla—. ¿Dónde te duele exactamente?

—Aquí —explicó la joven, colocando su mano por debajo de su abdomen—. Duele mucho

—De acuerdo —comentó tranquilamente la doctora—. Me temo que está muy delicada y no podemos atenderla en el hospital del Santuario, hay que llevarla a la ciudad. —Afrodita intentó moverse para levantar a su novia—. Espera —pidió Ivonne mirándolo fijamente—. Tienes que llevarla con mucho cuidado. ¿De acuerdo?

—De acuerdo —aceptó el sueco levantando a la joven con delicadeza

—Yo voy contigo —se ofreció Ivonne

—Nosotros también vamos —expuso Saga

—Pero no podemos dejar solo el café —aclaró Seika en medio de su agonía y angustia

—Saga y Kanon se encargarán de él —demandó Mu sin darle tiempo a los gemelos de protestar—. Yo iré por Seiya, nos vemos en la ciudad

—Gracias Mu —dijo Afrodita saliendo rápidamente—. Gracias chicos, les encargo el lugar

Y sin poder hacer nada, Saga y Kanon se quedaron completamente abrumados en el pequeño café.

—¿Sabes que hacer? —preguntó el mayor a su hermano

—Debe haber alguna lista de precios por acá

—¿No te parece que es mejor cerrar?

—¿Bromeas? Nuestros amigos dependen de nosotros. Tenemos que hacer esto y lo haremos bien. ¿Estás conmigo?

—Estás demente

Santuario – Campo de Entrenamiento

Shaka, Aldebarán y Shura se encontraban en ese momento trabajando arduamente en uno de sus entrenamientos. Como era costumbre, estaban en los campos, practicando nuevas técnicas y explotando su potencial.

Sí como no, eran tiempos de paz, finalmente.

—¿Ya tienes planes para el entrenamiento de los niños? —Preguntó Aldebarán a Shaka. El rubio negó con la cabeza

—Aún no me hago a la idea de tener que ser maestro de un trio de mocosos insoportables. ¿Por qué la gente debe tener hijos? ¿Qué les pasa?

—Eso hacen las personas enamoradas, Shaka —explicó Shura con seriedad—. Tienen hijos, porque se aman

—Si en realidad las cosas fueran así, no habría tanto niño abandonado y violentado en el mundo —acotó molesto el de Virgo

—¿Por qué siempre tienes que ser tan fatalista? —Interrogó Aldebarán cruzándose de brazos

—Realista, soy realista. —Se defendió el rubio

—¿Shaka que pasaría si en este momento, Alejandra se embarazara de ti? —Preguntó maliciosamente Shura

—Eso no va a pasar —contestó el indio pasando saliva

—Pero ella quiere hijos, ¿no? —quiso saber el toro

—No lo sé. Nunca hemos hablado sobre eso. No seriamente. Ligeros comentarios al respecto, y los de ella van por el mismo camino

—Pero es mujer, y las mujeres siempre quieren hijos —acotó Shura

—Eso no es cierto. —Interrumpió Shaka—. Los hombres también quieren hijos, por eso se la pasan embarazando a cuanta mujer ven por ahí

—Exacto —apoyó Aldebarán—, la sobrepoblación se debe a que hay mucho pipi alegre por ahí suelto en el mundo

—Además, no entiendo porque insisten en eso de que Ale y yo seamos padres, ¿acaso no podemos ser una pareja sin hijos?

—Los niños vienen y ya —aseveró Capricornio—. Y sí ella desea un hijo, jamás será tu elección

—No estoy de acuerdo contigo Shura —dijo Aldebarán—, puede que algunos tengan un resbalón de puta madre. Pero otros, pueden planificar bien a sus familias. No será más bien —miró fijamente al español—, que June está embarazada

—¿June está embarazada? —preguntó sorprendido Shaka

—¡No! —contestó rápidamente Capricornio, sin embargo, hizo un recorrido rápido en su mente—. No. No creo

Alejandra observó a lo lejos a su querido novio, lo vio reír al lado de los demás y no quiso ir a interrumpirlos, pero si no hacía las cosas en ese momento no las haría nunca. Tomó una gran bocanada de aire y en un par de zancadas llegó hasta donde el rubio y sus compañeros se encontraban.

—Pero como trabajan —advirtió la morena mirándolos divertida

—Hola bonita —saludó Shaka plantándole un sutil beso—. ¿Cómo está todo?

—De hecho, tengo que hablar contigo —expuso la chica, los demás dejaron escapar un molesto 'uy'—. Maduren. ¿Vamos?

—Claro —aceptó el rubio un poco nervioso, acto seguido volteó hacia sus amigos para despedirse

Alejandra y Shaka caminaron por largo rato uno al lado del otro, el rubio un tanto nervioso por lo que Alejandra tuviera que decirle y Alejandra muy indecisa con dar el primer paso.

—Lala, preciosa. Me estoy impacientando —comentó Shaka con voz serena causando una ligera risa en su compañera

—Lo siento, es que no sé por dónde empezar

—¿Qué tal por el principio? —Inquirió en broma deteniendo el andar para mirar a Alejandra directamente a los ojos

La morena tomó una gran bocanada de aire.

—Verás, hace mucho tiempo atrás me inscribí en Colombia a un programa de becas en una universidad muy reconocida del país. —Suspiró, Shaka la observó enternecido y la invitó a continuar—. Verás, bueno, pensé que eso estaba en el olvido y la verdad, le eché tierra a ese asunto —sostuvo, el rubio sonrió nuevamente, le encantaba escuchar hablar a su novia—, bueno, el día de hoy recibí un correo donde me informaron que soy uno de los pocos escogidos para una beca todo pago; es para hacer la neuropsicología. —Shaka guardó un largo silencio—. ¡Yuju, por fin! —Bromeó

—Eso es estupendo. ¿Cuánto dura el programa? ¿Dos años? Tal vez menos, si te esfuerzas un poco para terminar antes. Iré a visitarte seguido

—Bueno, en verdad

—¿Que sucede?

—Shaka voy a regresar a mi país. Y la verdad, antes de conocer el Santuario, antes de conocerte a ti, no tenía planeado quedarme. Simplemente vine a Grecia por seis meses por un trabajo con la Fundación. Luego me hice buena amiga de Saori y ella me pidió venir al Santuario y ante muchas cosas que pasaron, decidí quedarme.

Alejandra levantó la vista buscando las palabras para poderse explicar, en lo que Shaka intentaba digerir toda la información.

—Hay una gran posibilidad —continuó la latina— de que, al regresar a Colombia, no vuelva a Grecia y teniendo en cuenta que tú no puedes marcharte del Santuario. No vale la pena seguir adelante con esta relación.

—¿Estás terminando conmigo? —preguntó en tono un poco divertido un poco serio

—Shaka

—Lo entiendo. Pero una relación a distancia…

—¿Piensas que una relación a distancia puede funcionar?

—Claro que sí, yo puedo ir a visitarte cuando quiera…

—Shaka

—Y tú puedes venir, pyaar

—Shaka, Shaka, escúchame. —Pidió colocando una mano sobre el pecho del guerrero que se negaba a dejar de dar soluciones—. Shaka, cariño. —El hombre guardó silencio y prestó atención a las palabras de la morena—. Mi vida, mira, el estar dos años en mi país, puede inferir mucho en mis decisiones, y no es justo que continuemos con una relación que no va para ninguna parte

—Lala, ¿hay alguna posibilidad, de que luego de culminar tus estudios, decidas volver?

—Sí la hay. —Shaka iba a decir algo, pero Alejandra se lo impidió—. Digamos que es un porcentaje de 7 contra un 93 de quedarme en Colombia

—Pero hay un 7% de posibilidades de que vuelvas. —Aseveró felizmente—. En dos años puedes cambiar de opinión, pueden pasar muchas cosas, pyaar

—Lo sé, estoy consciente de eso —comentó con suavidad—. Pero no quiero que esperes por un fantasma

Shaka observó los ojos oscuros de su novia, consternado quiso decir algo, pero sabía a lo que ella se refería.

—Shaka no quiero que pierdas dos años de tu vida esperando mi regreso cuando las posibilidades son tan pocas. En dos años pueden pasar muchas cosas, tú lo dijiste. Y tal vez…tengas la posibilidad de conocer a alguien más, y no quiero que pierdas esa oportunidad por algo de lo que no puedo darte certeza de que va a pasar

—No va a aparecer nadie

—¿Y qué tal sí? —comentó mirando hacia otro lado y moviendo sus manos intentando darles una imagen a las palabras—. ¿Y qué tal si en un par de meses o en un año, o yo que sé, conoces a alguien maravilloso? ¿Una persona perfecta? ¿La dejarías ir? ¿Permitirías que se vaya solo porque guardas la esperanza de que yo voy a volver? ¿Y si no es así? ¿Y sí no vuelvo? ¿Qué vas a hacer? ¿Quedarte solo? ¿Quedarte sin ella y sin mí?

—Vaya, sí que has analizado toda la situación muy a futuro. Odio cuando haces tantas preguntas y tienes parte de la razón

—Yo solo quiero que seas feliz Shaka. No me perdonaría que hagas todo a un lado por estar…por estar pensando en mí. —Finalizó bajando la mirada

—Lala, mírame. —La chica hizo como se le pidió—. Yo ya conocí a una mujer maravillosa y perfecta, y esa eres tú. Si decides no volver, no hay problema; yo te estaré esperando de todas formas. —Alejandra negó e intentó protestar—. No pyaar, mira. Démosle tiempo al tiempo, estamos precipitando las cosas. Tú tiendes a analizar las cosas antes de que pasen. Piensas mucho en el futuro. En dos años, toma la decisión que mejor te parezca, yo seguiré mi vida de acuerdo con lo que decidas

—Acepto parte de ese trato. —Shaka sonrió, ella no daba el brazo a torcer tan fácilmente, era terca—. Está bien, que pasen esos dos años y tomamos decisiones, pero quiero que me prometas, que, si durante ese periodo conoces a alguien, a alguien que valga la pena, no permitirás que se vaya y te darás la oportunidad de estar con ella. Si por el contrario yo regreso, asumiré las consecuencias de tu decisión y me iré a un rincón a morderme los codos, por dejar que otra se apodere de ti.

—Eso no va a pasar

—Solo prométemelo, Shaka. No me iré tranquila si no lo haces

—¿Piensas que eres un óbice para mi felicidad?

—Sí. Tú no estás siendo uno para la mía. Por favor acepta mi condición

—¿Estás completamente segura de lo que quieres? ¿Te irás?

—Sí —contestó con los ojos brillosos

—Entonces te lo prometo. Tienes mi palabra. Pero tú prométeme que nos mantendremos en contacto

—Trataré de escribirte, llamarte o lo que sea —contestó mientras Shaka la jalaba para abrazarla

—¿En cuánto tiempo te vas? —preguntó aprisionándola entre sus brazos

—Tengo que organizar algunas cosas. Pero, lo más probable es que me vaya en un par de semanas

—Tenemos poco tiempo para nuestra despedida —le dijo para luego besarla por largo rato—. Extrañaré mucho esto —sostuvo mirándola a los ojos—. Te amo —Alejandra sonrió agradecida— ¿La señorita Athena ya lo sabe?

—No y por alguna razón siento que será mucho más difícil que contigo

—Suerte con eso mi pyaar

Grecia – Hospital

Afrodita estaba a un segundo de perder la cabeza; cuando llegaron al hospital, Seika fue inmediatamente internada y el tiempo avanzaba sin saber nada de la chica. El Santo, tenía los nervios de punta, y no estaba seguro cuanto más soportaría sin tener razón de su querida novia.

—No te preocupes —intentó tranquilizar Ivonne—. Ella estará bien—el sueco respondió con una mediana sonrisa—. Los bebés también estarán bien.

—¿Y si les pasa algo?

—No les pasará nada

—¡¿Dónde está?! —Llegó preguntando Seiya completamente alterado, ante la actitud del más joven, el dorado simplemente lo ignoró—. ¡¿Dónde está?!

—Tranquilo Seiya. —Pidió Ivonne parándose delante del bronceado—. La están atendiendo, aún no sabemos nada

—¿Qué le hiciste? —interrogó Pegaso a Afrodita quien prefirió mantener su vista fija en la nada—. ¡Dime pedazo de imbécil!

—Te ruego que te calmes —expuso la doctora colocando fuertemente una mano en el pecho del japones—. Si continúas así, voy a pedir que te saquen del lugar —Seiya intentó decir algo, pero una mirada furiosa por parte de Ivonne lo hizo desistir—. Lo que le pasó a Seika no lo provocó ni Afrodita, ni ella, ni nadie. Tu compañero está igual de angustiado por la salud de tu hermana, y tus gritos y alegatos no le servirán a nadie, así que compórtate como un hombre maduro y espera a lo que los doctores tengan que decir

—Sí —contestó cabizbajo

—Señor Rydeen —llamó un joven doctor en lo que Afrodita corría hasta él

—Dígame, ¿cómo está mi esposa y mis hijos? —solicitó el dorado

—Tranquilo señor —comentó el doctor—. Los bebés y la señora Seika están fuera de peligro. Hubo una amenaza de aborto. Por ahora, la tendremos un par de días en observación y luego podrá llevarla a casa. Para evitar cualquier incidente, es necesario que ella esté en cama hasta el final del embarazo y que evite cualquier tipo de esfuerzo o alteración, desde luego, todo esto tiene que ir acompañado de una buena alimentación.

—Sí señor, ¿puedo verla? —pidió el dorado con un nudo en la garganta

—En un par de minutos una enfermera les permitirá el ingreso. La estamos trasladando a una habitación donde estará más cómoda

—Muchas gracias doctor —dijo Ivonne ante el silencio de los otros, el profesional se retiró con un movimiento de cabeza—. Tranquilos chicos, todo estará bien

—¿Segura? —preguntó Seiya después de un largo silencio—. Dijo que fue una amenaza de aborto y si…

—No te preocupes —interrumpió la morena—. Ellos estarán bien, se los aseguro, solo debemos seguir las indicaciones del doctor y eso incluye que ustedes dos, dejen de darle dolores de cabeza a Seika.

Los dos santos se miraron por un momento a los ojos como haciendo un pacto silencioso.

—¿Te llamas Rydeen? —preguntó Pegaso al sueco, en lo que Dita chasqueaba la lengua

—Sí, ya lo sabes, que no salga de acá —contestó en tono más tranquilo—. Pensé que vendrías con Mu

—Fue a decirle a Saori y Shion lo ocurrido. ¿Quién se quedó en Blizz?

—Kanon y Saga —contestó Ivonne mirando con preocupación—. Iré a ver como van

—Te lo agradezco mucho —dijo Afrodita

Rodorio – Blizz

—¡Oiga! —gritó un hombre—. ¡Llevo más de una hora esperando mi orden!

—Y yo no pedí esto —acotó molesta una mujer de cabellos oscuros

—Disculpe —comentó Saga completamente abrumado—. ¿Qué era lo suyo?

—¿En serio? —interrogó el hombre enfurecido—. Ustedes son unos inútiles

—Claro que no lo somos —apuntó Kanon mirando con rabia al sujeto—. ¡Si no le gusta nuestra atención, bien puede largarse! ¡Ahí está la puerta! Y usted señora, no sea mentirosa, recuerdo muy bien que pidió un late

—¡Pedí un chocolate! —aclaró la mujer indignada

—¡No, usted dijo late!

—¡Dije chocolate, imbécil!

—La imbécil es us…

Saga cubrió rápidamente la boca de su ingenioso hermano.

—Les pido una disculpa —tomó la palabra el gemelo mayor—. Por favor señor, espere un momento y ya le llevo su pedido

—Váyase al diablo —dijo el tipo saliendo del lugar. Saga miró al hombre partir

—Señora, ya le llevo su chocolate y un delicioso muffin de mora azul, cortesía de la casa, por las molestias

—Está bien —comentó la mujer volviendo a su lugar, en lo que Kanon golpeaba con fuerza la mano de su hermano que no lo dejaba respirar

—Demonios Kanon, ¿quieres acabar con el negocio de Seika? —El menor contestó con un gemido bajo el agarre de su igual—. No te quedes ahí cayado y dime que hacemos. —Pero el otro seguía sin poder soltarse—. ¿Qué? Oh, lo siento —apuntó soltando al exgeneral quien le tomó un par de segundos recuperar el aliento

—Eres un imbécil, ¿pensabas matarme o qué?

—¿Qué está pasando acá? —preguntó una iracunda Shaina en compañía de Marín—. Acabo de escuchar algunos lugareños diciendo que acá se ofrece el peor servicio del mundo

—La culpa es de Kanon. —Se defendió Saga

—La culpa es de Saga. Creo que otra vez pusieron un lémur en su cabezota

—Cierra el pico Kanon

—¿Saben lo importante que es esto para Seika? —preguntó molesta Marín—. Y ustedes casi destruyen el trabajo de meses, en un solo día

—Oye no es mi culpa que yo sea un tarado y que mi clon sea aun más tarado —explicó Saga

—¡Estoy esperando ese chocolate!

—Maldita bruja, ella pidió late —comentó en voz baja Kanon

—En un segundo, disculpe las molestias —concilió amablemente la Cobra—. Kanon a la cocina, Saga tú te encargas de la caja, Marín y yo atenderemos las mesas. —Ordenó en lo que los gemelos la miraban con desdén—. ¿Qué? ¿Se los repito nuevamente? ¡Agilicen!

Y sin saber exactamente porque, ambos hicieron como se les pedía.

Grecia – Hospital

Seika estaba acostada en una poco cómoda cama, después de un largo procedimiento, podía respirar tranquila y agradecer a los dioses porque sus dos pequeños estaban a salvo. Su angustia fue impresionante y no pudo evitar temer y pensar lo peor. Pero los doctores le habían dicho que todo estaba bien, y que la seguridad de sus bebés dependía ahora de los completos cuidados que ella tuviera.

—Hola amor —saludó un acongojado Afrodita quien entraba a la habitación en compañía de Seiya—. ¿Como estás?

—Estoy bien —contestó la joven intentando poner su mejor sonrisa pese a la angustia de las últimas horas—. Solo fue un pequeño susto

—Hermana, fue un gran susto. ¿De verdad te sientes bien?

—De verdad, aunque el doctor dijo que tengo que quedarme un par de días acá

—Lo sé, linda —consoló el dorado tomando a la chica de la mano—. Pero es lo mejor, yo estaré aquí contigo todo este tiempo

—Dita, pero el negocio —comentó intranquila—. Dejaron a los gemelos a cargo y me temo que ya debieron haber quemado el lugar

—No digas eso —interrumpió Seiya—. Sé que son un poco… destructivos, pero todo estará bien

—¿Seguro? —preguntó la chica no muy convencida

—¿Sabes qué? Afrodita y yo nos turnaremos para estar contigo y para atender Blizz… es más, creo que le pediré a Minho que venga ayudar

—No quiero incomodar a tu novia

—¿Bromeas? —interrogó el sueco—. Minho lo tendrá ocupado, linda

—Tienes razón. ¿Alguno de ustedes dos, podría ir a Blizz, ahora?

Los dos santos se miraron entre sí.

—Yo voy —se ofreció Seiya—. Vengo después

—Gracias hermanito

Santuario -Templo Principal

Saori estaba sentada frente a un enorme escritorio, mientras se comunicaba vía cosmos con Afrodita, para que le dijera sobre el estado de Seika, luego de saber que todo estaba en perfectas condiciones, se permitió suspirar profundamente, en lo que dejaba caer todo su peso sobre una silla, a su lado, Alejandra la miraba entretenida.

—¿Y bien? —preguntó la morena—. ¿Qué te dijo?

—Parece ser que Seika y los bebés están fuera de peligro —explicó la diosa—. Ella tendrá que quedarse unos días en observación y debe estar en cama hasta que nazcan los niños

—Ay, pobre Seika. Debió haberse sentido muy angustiada

—Sí. Ahora sí, ¿de qué querías hablar?

Alejandra suspiró pesadamente para luego mirar con nerviosismo a su amiga.

—Ay, habla de una vez, Ale

—No me lo vas a creer —comentó sin importancia—. Pero ¿te acuerdas de que te hablé de una beca a la que me inscribí? —Saori afirmó tranquilamente—. Bueno, verás. Fui aceptada, por lo tanto, me regreso a Colombia

—¡No! —gritó la griega haciendo saltar a Alejandra—. No puedes irte —intentó serenarse—. Te necesitamos acá

—¿Por qué exactamente? —inquirió tratando de recabar toda información posible

—Ale, eres muy importante para nosotros —dijo Saori intentando ser lo menos evidente posible

—Tengo la impresión de que me ocultas algo

—Ale —Saori tomó un poco de aire antes de hablar, y con mucha seriedad dijo—: Shaka te ama, eres alguien muy importante para él, te necesita y es feliz contigo. Irte y dejarlo, significaría una gran tristeza para él

—Entiendo, pero estoy segura de que Shaka sobrevivirá, además ya hablé con él y está de acuerdo

—¡¿Qué le pasa al idiota ese?! ¡¿Acaso es tarado o qué?! ¿En que carajos está pensando ese animal?!

—¿Saori Kido, que está pasando? ¿De cuándo acá tan demente? ¿Qué me ocultas?

—Nada, es solo que no imaginé que Shaka fuera tan indulgente

—De acuerdo, no te estoy entendiendo y lo voy a dejar pasar porque temo por tu estabilidad emocional. —Saori suspiró nerviosa—. Pero quiero que tengas muy en cuenta que me voy a ir, y que posiblemente no vuelva. No es tu decisión y mucho menos de Shaka, es mi vida y nada, ni nadie se interpondrá en mis planes. Espero que, como mi amiga, sepas entenderlo. ¿Lo entiendes, amiga?

—Eres una maldita manipuladora

—¿Qué?

—¿Sabes qué? Lárgate con todo mi desprecio

—Tu desprecio te lo dejo

—¿No hay nada que pueda hacer para que cambies de opinión?

—No

Derrotada el recipiente de Athena hizo un puchero.

—Oye, Saori, estaba pensando que tu Santuario, necesita mejor comunicación con el exterior. ¿Te imaginas donde Seika hubiera estado sola en el establecimiento? ¿Con quien se hubiera comunicado?

—Tienes razón, y eh pensado en instalar internet satelital, pero he de suponer que el cosmos de mis antecesoras interferirá con la señal. Pero, creo que lo haré, si tenemos suerte, alguien podrá acceder al servicio. —Finalizó en una carcajada

—Me parece una buena idea, en los mejores momentos algunos se podrán conectar

—Igual, los proveeré de teléfonos móviles y ordenadores, sino tienen conectividad aquí, la tendrán en el pueblo

—Me parece genial, así puedo comunicarme seguido con Shaka

—Sí yo fuera Shaka, no te volvería hablar, no después de romperle el corazón de semejante manera. Porque eres extremadamente cruel

Alejandra miró con detenimiento a la griega, tratando de no reí continuó con la conversación:

—¿Quieres dejar el drama? Que molesta eres

Rodorio – Blizz

Luego de que Marín y Shaina llegaran a Blizz, las cosas en el café continuaron con normalidad, los comensales no se quejaban y todos los pedidos llegaban debidamente a las mesas y en menos tiempo. Ivonne, ya se había unido al grupo, pero en vista de que habían tantas personas atendiendo, ella tomó un lugar en la barra y conversaba de vez en cuando con las chicas y Saga, quien parecía muy concentrado en su trabajo.

La campanilla de la puerta hizo un ligero ruido, dando paso a Seiya de Pegaso quien se acercaba a la barra con una gran sonrisa.

—No puedo creerlo, todo está en su lugar, pensé que encontraría solo cenizas de Blizz

—¡Ja, ja, ja! —soltó Saga con sarcasmo—. El payaso del pueblo a arribado

—Pero que amargadito —sostuvo Seiya

—¿Cómo sigue Seika? —quiso saber Marín

—Mejor, estaba un poco angustiada por el negocio, pero le alegrará saber que todo está muy bien. Muchachos, muchas gracias

—Ya que Seiya llegó —bramó Kanon saliendo de la cocina dejando que el vaivén de la puerta hiciera un ligero eco—, me voy, renuncio —expuso caminando hasta la salida

—¿Cómo que te vas? —le preguntó Ivonne

—Oh, de verdad que yo no venía solo —acotó, acto seguido se dirigió hacia la doctora para tomarla entre sus brazos

—Espera —dijo ella agarrándose a la barra para evitar que el Santo la levantara—. No nos podemos ir aun

—Ay, pero ¿Por qué no?

—Seika tiene que estar en cama por el resto del embarazo —explicó Seiya—. Y no puede estar sola, por lo tanto, necesitamos de mucha ayuda. Afrodita, mi hermana y yo, nos encargamos del lugar, pero ahora debemos estar pendiente de ella y de todo

Kanon suspiró profundamente colocando una mano en el hombro del muchacho.

—Cuentas con nuestro apoyo, pony

—¡Kanon! —le codeó Ivonne

—Es de cariño, mi amor

—No te preocupes Seiya —tomó la palabra Shaina—. Aquí hay muchas manos para ayudar, por ahora, Marín y yo nos encargaremos de todo hoy, mañana miramos como nos organizamos

—Hola. —Un sonriente Aioros entró en el lugar en compañía de Aioria—. Nos enteramos de lo de Seika, ¿Cómo está ella?

—Bien, debemos cuidar mucho de ella

—Desde luego, Seiya. Cuentas con mi apoyo

—Con el mío no —acotó rotundamente Aioria—. Me alegra mucho que Seika esté bien, pero creo que este lugar es peligroso. Marín, nos vamos ahora

—¿Qué demonios? —inquirió Águila

—Ya escuchaste —continuó el León—. Nos vamos ahora. Te quiero lejos de este lugar. Es peligroso

—¿Qué lo hace peligroso? —Quiso saber Seiya ante el drama del dorado

—No lo sé, el ambiente, la madera, o yo que sé. Tu hermana no se enfermó de gratis —explicó el quinto guardián

—Ay, Aioria. No seas dramático —pidió la pelirroja intentando no matar a su esposo

—Marín, no te estoy preguntando

—Disculpa —enfrentó a Águila a leo—. ¿Acaso me lo estás ordenando?

Aioria tragó saliva ante la mirada furiosa de su querida esposa.

—Te lo estoy pidiendo, mi amor —habló pausadamente—. Debe haber algo en el ambiente y por eso tu gemela se enfermó.

—Es verdad —interrumpió Ivonne

—¿El ambiente del lugar pudo enfermar a mi hermana? —preguntó angustiado Seiya

—Claro que no —contestó la doctora—. Es sobre lo que acaba de decir Aioria. No lo había notado hasta que él lo dijo. —Todos miraron a la chica esperando más información—. De que Seika, es la gemela de Marín, las dos se parecen mucho

Un enorme 'ah' se escuchó por todo el lugar.

—Oye es verdad —miró fijamente Shaina a su compañera de armas

—Suficiente —soltó Aioria—. Amor vamos a casa

—No —respondió ella.

El león miró primero a su hermano, luego al resto del grupo y al no sentir apoyo suspiró derrotado.

—Está bien. Vengo por ti más tarde

—Sabia decisión —acotó la pelirroja

—Perfecto, ya todo solucionado, ahora nos vamos —bufó el exgeneral está vez logrando levantar sin ningún problema a su novia—. Adiós

Saga miró por un momento a sus compañeros, antes de caminar despacio hacia la salida y desaparecer de la vista de todos.

—Con los gemelos no cuentes, Seiya —apuntó Marín

El día pasó tranquilamente, Blizz no tuvo más contratiempos y con cada uno haciendo su respectiva labor, las cosas pasaron sin ninguna eventualidad. Alrededor de las tres de la tarde, Alejandra y Shaka entraron en el lugar, charlando amenamente, tomaron asiento en la barra, para ser atendidos por Marín y Shaina.

—Chicos —dijo Shaina a los recién llegados— nos estamos organizando para ayudar a Afrodita tanto con Blizz, como con los cuidados de Seika. ¿Contamos con ustedes?

—Conmigo pueden contar —contestó Shaka mirando con malicia a su novia quien debía contarles a sus amigas que debía irse

—Yo…no puedo

—¿Y por qué no puedes? —preguntó altaneramente Marín

Alejandra suspiró profundamente, mientras Shaka se cruzaba de brazos observando la forma en la que la chica comunicaría su decisión.

—Me regreso a Colombia la próxima semana

—¿Y cuando vuelves? —Quiso saber Águila devorando un panecillo

—¡Marín deja los panecillos! —ordenó la Cobra

—Chicas, posiblemente no regrese —soltó rápidamente Alejandra ganándose una fuerte mirada por parte de las amazonas

—¿Qué? —interrogó la pelirroja—. ¿Y tú la vas a dejar? —le preguntó a Shaka

—Ella no es de mi propiedad —respondió el rubio, Marín lo observó con ternura

—Que lindo, ¿Por qué no me casé contigo?

—Aún estás a tiempo —concilió el indio

—¿Es enserio? Aún no me eh ido y ya coqueteas con la esposa de uno de tus compañeros

—Tú te vas muy lejos —explicó el santo sin interés—. Como novio afligido, tengo derecho a escapar con Marín. —La aludida dejó salir una gran carcajada—. Pero el bebé se queda con su padre. Lo siento linda, pero en realidad creo que odio a los niños

—No lo sé —contestó la pelirroja—. Déjame pensarlo

—No te daré mucho tiempo. Así que apresúrate —dijo él cruzándose de brazos en total seriedad haciendo reír a las tres chicas

—Ale, ¿Por qué te vas? —Shaina miró fijamente a la morena

—Me voy a estudiar, son dos años y lo más probable es que me quede en casa

—Creí que querías formar un futuro acá —expuso Águila comiendo otro pastelillo

—Marín, en serio deja los panecillos —solicitó la peliverde

—En realidad chicas, mi intención no era quedarme. Cuando vine a Grecia fue para un proyecto de la fundación. Después de eso, las cosas se fueron dando, hasta que tomé la decisión de quedarme. Pero las cosas cambian

—No podemos obligarte a quedarte aquí —comentó la Cobra—. ¿O si podemos?

—Golpéala en la cabeza y la encerramos en el cabo Sunion

—Es una excelente idea Marín —concordó Shaka

—No puedo creerlo. Me quieren aquí, pero me quieren muerta —les expuso la morena, los otros tres guardaron silencio

—Estarás con nosotros en espíritu —aclaró Shaina con un movimiento de manos

—Hola, ¿Cómo están? —preguntó Kanon entrando a Blizz con una gran canasta—. Tengo algo nuevo para el negocio —explicó colocando el cesto en la barra en lo que retiraba la manta que cubría su contenido. Un agradable olor se sintió en el aire

—Huele delicioso —acotó Marín y sin invitación tomó una galleta de la canasta

—Oye, son para vender —regañó Kanon

—¡No las pruebes Marín! —gritó fuertemente Alejandra haciendo que todos dentro del establecimiento brincaran

—¿Por qué no? —preguntó la pelirroja con media galleta en la boca

—No seas tonta, Alejandra —dijo entre dientes el gemelo y mirando a la latina para que cerrara la boca

—Ella no es tonta —defendió Shaka, pero el exgeneral seguía con la mirada fija en la morena—. Deja de mirarla así

—¿Qué pasa con la puta galleta? —preguntó Marín quien ya iba agarrar otra

—Mis galletas no son putas y deja de comértelas —aclaró el gemelo—. Lo único que tienen —enfatizó— es, chocolate y amor

—¿Ahora le llamas amor a tu ingrediente secreto?

—¡Cállate, Alejandra, o te mando a otra dimensión! —expreso Kanon rotundamente en lo que Shaka lo observaba con desdén—. Contigo también puedo Barbie

—¿Qué pasa con las galletas? —interrogó exasperada Shaina

—Nada —contestó el exgeneral—. Nada, las preparé yo con mucho amor y pensé que sería buena idea venderlas aquí en Blizz

—Me parece buena idea. —Saboreó Marín—. Pero tienes que hablar con la dueña, o en su defecto con Afrodita o con la cosa que dice ser su hermano

—Deja de comerte mis galletas, Marín —agregó Kanon—. Les dejaré esta muestra gratis. —Señaló la canasta—. Sí les gustan y se venden bien, me dicen y hablamos de negocios

—Yo te compro toda la canasta en este momento. —Ofreció Águila

—No adicta. —Negó Kanon

—¡Lo sabía! —bramó Alejandra golpeando la mesa con la palma de la mano

—¡No, Ale! —Le enfrentó el gemelo

—¿Pero que demonios pasa con ustedes dos? —Quiso saber Shaka ante la conversación sin sentido entre la morena y el exgeneral

—Kanon, suele echarle…

—Alejandra hiciste una promesa —enfatizó el gemelo mirando con demencia a la morena

—Luego te cuento —le comentó en voz baja Ale a Shaka

—¡Ale!

—¿Qué?

—Está bien, Kanon, deja las galletas. —Aceptó Shaina rescatando las pocas golosinas que quedaban de manos de su compañera de armas

—¿Me das otra? —Pidió amablemente Marín

—No —contestó la italiana

—Te la compro

—No

—Kanon, ¿puedes hacer más galletas para mí? —La de Águila observó con ojos grandes al santo

—No lo sé cariño, no quiero que Aioria ya no te quiera porque engordaste. —La inocente mirada de la amazona se transformó en una mueca asesina—. De por sí ya te veo algo rellenita

—Kanon, yo de ti me callaba y empezaba a correr ahora —aconsejó Shaka en lo que el gemelo retrocedía lentamente para escapar del lugar

Santuario – Habitación de Athena

El día pasó sin más eventualidades, Seika y sus pequeños estaban fuera de peligro y el Santuario seguía su camino. Por el momento no había ninguna novedad, aparentemente por ahora, no había evidencia de un posible embarazo. Esperar por el cuarto guardián estaba siendo más demorado de lo que Saori había pensado. Y ahora, con la partida de su amiga, las cosas se complicaban aún más.

¿Y si Alejandra y Shaka eran los padres de ese niño? Dejarla ir del Santuario sería una sentencia de muerte.

Pero ¿Qué podía hacer ella? ¿Cómo impedir que su mejor y única amiga se marchara? En realidad, todas las cosas estaban en su contra, y lo mejor era dejar que Alejandra continuara su camino, si ella y Shaka eran los destinados, el mismo universo traería de vuelta a la morena para lograr dicha hazaña. Total, estaba hablando de Shaka, el santo más pragmático de toda la orden, así que por él no tenía de que preocuparse, lo importante era hacer volver a Alejandra.

Un aura dorada envolvió el cuerpo de la joven, Saori cayó agotada sobre la cama en lo que la esencia de Athena le abandonaba.

Olimpo

La diosa de la guerra caminó por los largos pasillos de un brillante castillo, el ambiente era puro y el aire muy fresco, la de los ojos de lechuza se tomó el tiempo de respirar la delicadeza del entorno y de observar las maravillas del hogar de los dioses. Todo el lugar era absolutamente hermoso, ningún hombre podría soñar con tanta belleza.

Pero después de un tiempo la diosa empezó sentirse abrumada, por más que avanzaba, no lograba encontrar a ninguno de sus familiares, era como si todos los dioses del Olimpo hubieran desaparecido.

Una enorme carcajada atrajo la atención de Athena, sin importancia, la castaña caminó con paso firme hasta el lugar, encontrando a todos los olimpos sentados en una larga mesa y charlando como si nada.

—¡¿De que se trata esto?! —quiso saber la diosa de la guerra mirando de uno en uno—. ¿Planean atacar la tierra?

—Deja la paranoia para otro día —comentó una hermosísima rubia de grandes senos—. Solo conversamos un poco

—¿Sobre qué, Afrodita? —sostuvo Athena fuertemente la mirada, pero fue Hermes quien señaló con la barbilla un punto tras de la castaña—. ¿Qué es esto? —preguntó observando un gran tablero con nombres muy conocidos—. ¿Qué carajos es esto?

—Ten cuidado con tus palabras, querida —acotó Hera para molestia de Athena—. No es la forma de hablar de una diosa.

—Ay, por favor. Vallasen a la…al Hades, ¿qué demonios es todo esto? —interrogó perdiendo los estribos

—Y se supone que es la diosa de la sabiduría —comentó con sarcasmo el dios mensajero—. Creo que es bastante obvio lo que pasa, Athena. Estamos apostando por quien de tus santos será el padre del cuarto guardián

Ante estas palabras, la de ojos de lechuza observó muy molesta al dios de dioses.

—No me mires así hija —se defendió Zeus—. Solo nos preocupamos por el mundo

—¿Interfiriendo en el destino?

—Nadie está interfiriendo en el destino, Athena —alegó Apolo caminando hasta su hermana para mirarla a los ojos—. Parece que Hades y Poseidón te han dejado traumada

—Ay, cierra la boca. Esta apuesta, ¿en que consiste?

—En nada malo, querida Athena —explicó Deméter, la bella Perséfone estaba sentada a su lado—. Estamos apostando por el mejor de los candidatos, pero hemos prometido no intervenir de ninguna manera, solo somos simples observadores

La diosa de la guerra no quedó tranquila del todo, pero finalmente bajó la guardia para dar un rápido vistazo por el lugar.

—¿Dónde está Hades? ¿No lo incluyeron? —Observó nuevamente el tablero viendo el nombre del dios de los muertos en una pareja en específico—. ¿Dónde está Hades? ¿Acaso el idiota ese sabe algo que nosotros no?

—¿Lo dices porque gané la apuesta de la tierra? —dijo una voz conocida, pero ninguno pudo ver de quien se trataba—. Eres una mala perdedora, querida sobrina

—¡Da la cara maldito bastardo! —bramó Deméter

—Madre

—Como siempre tan dulce —comentó Hades, apareciendo delante de todos

—¿Quién fue el imbécil que le dio un yelmo a este idiota que lo hace invisible?

—Tú estuviste de acuerdo hermano —contestó sarcásticamente el dios del inframundo a Zeus

—¿Hades, que sabes tú? —le preguntó Athena señalando el tablero

—No sé nada, es solo intuición

—¿En serio, dime que sabes? —Esta vez fue Poseidón quien tomó la palabra

—¿Estás enojado por qué te gané en la tierra? —preguntó soezmente el pelinegro

—A mí no me ganaste en la tierra —se defendió el dios de los mares—, fue a Julián Solo

—Ay, pero esa es la excusa para todo —acotó Zeus ladeando la cabeza con pereza—. 'Que fue Saori, que fue Julián, que fue Shun'. Ustedes y sus recipientes no tienen control.

—Te recuerdo querido hermano —tomó la palabra Hades—. Que el muchacho Shun y yo, no tenemos ningún vínculo gracias a esa —Finalizó señalando Athena quien lo miró con desdén

—Y yo te recuerdo, que acordé en los tratados de paz no tomar posesión del chico Julián, a menos de que sea por algo netamente necesario. Y también fue por los caprichos de esa

—Ay, dios —soltó Athena

—El hecho es —aclaró Hades—, que pude ganarles a todos ustedes con la anterior apuesta, pero como no me quisieron invitar, ahora se atendrán a las consecuencias. Pero sé —comentó con tono soberbio—, que igual voy a ganar, porque soy mejor y ustedes son simple basura. Excepto tú mi amor —se dirigió a Perséfone quien le sonrió con dulzura

—Dímelo de frente, adefesio. —Retó Deméter

—¿Estás tan vieja que ya no escuchas? —bufó e dios del inframundo

—¿Qué dijiste, adefesio?

Athena suspiró pesadamente en lo que toda su loca familia empezaba a insultarse unos a otros, derrotada tomó asiento cerca de Artemisa, quien estaba disfrutando de un platón de palomitas de maíz.

—¿Quieres? —Ofreció la diosa de la caza

—Sí —contesto Athena—. Oye que buenas

—Sí, las trajo Hermes de alguna parte —explicó la otra—. ¿Extrañabas a la familia?

—Ni te imaginas —contestó con sarcasmo en lo que una lámpara surcaba los cielos

—¿Cómo está eso de ya no ser virgen?

—Yo sigo siendo virgen —explicó bajando la cabeza para impedir que un plato la golpeará—. Es mi recipiente la que dejó de serlo

—¡¿Cómo es eso?! —preguntó casi en un grito, era difícil hacerse escuchar en medio de tanto escandalo—. ¡¿No sentiste nada cuando la tal Saori lo hizo?!

—¡No soy una pervertida! —contestó Athena en el mismo tono de su hermana—. ¡Simplemente me desconecto cuando eso pasa! ¡Somos dos conciencias diferentes!

Artemisa miró tranquilamente al grupo de dioses discutiendo, y para poder continuar con su conversación, tuvo que elevar más la voz, en lo que varias cosas y poderes volaban por los aires:

—¿Y no te preocupa que Poseidón se aproveche de la situación para estar con tu recipiente?

—¡No debería ser así, los tratados le impiden tomar posesión de Julián si no es necesario!

—¡Oh, ya veo! ¡¿Sabes de quien será el bebé?

—¡Si lo supiera nunca hubiera venido aquí!

Inframundo

Minos surcaba por los aires en busca de uno de sus subordinados, minutos antes, su señor había llegado del Olimpo muy enojado, alegando que necesitaba tener información de primera mano sobre el posible padre del cuarto guardián, y para eso, había una sola persona en todo el Inframundo que podría hacerlo.

—¡Violet! —bramó el juez al encontrar a la joven, quien hizo un gesto de molestia al ver a su superior—. ¿Cómo estás bella y delicada flor?

La de cabellos morados, miró con desdén al hombre, para luego dejar salir un fuerte y grueso escupitajo. El grifo observó asqueado toda la escena, mientras su bella compañera sonreía con sarcasmo.

—Eso fue asqueroso —aclaró el hombre

—Perdón, ¿no decías que era una bella y delicada flor?

—Táchalo —acordó—. Tengo una misión para ti

—¿A quien hay que matar?

—A nadie —expuso cruzándose de brazos

—Que aburridos se han vuelto todos ustedes

—En fin, mi querida niña, nuestro señor necesita que te internes en el Santuario. —Violet intentó protestar, pero fue rápidamente acallada—. Es una orden directa del gran Hades, él necesita que estés vigilando el movimiento de los santos. Necesita saber de quién será el bebé

—¿¡Es una puta broma!?

—¿Tengo cara de payaso?

—Bueno, ahora que lo dices —pensó la chica indignando al hombre

—Mira, la única razón por la que no te asesino, es porque aparte de las señoras Pandora y Perséfone, tú eres lo más atractivo que hay por aquí

—Oh, vaya, ¿debería estar agradecida? Además, ¿Por qué debo ir al Santuario? ¿Cómo que internarme?

—Ya sabes. Ser más amigable con los santos para saber lo que está pasando en ese lugar. —Minos puso su mejor cara

—¿Más amigable? ¿A que te refieres?

—No me refiero a nada… sexual. Porque de hacerlo podrías estar interfiriendo en el nacimiento del cuarto guardián. Cuando digo amigable, es que te hagas, amiga de ellos, para que te cuenten todos los chismes y así nuestro señor estará siempre un paso adelante

Violet hizo una ligera mueca de molestia, la cual se amplió al ver a los otros dos jueces acercarse a ella.

—No te puedes negar, Cetus —aclaró rápidamente Rhadamanthys sin dejar hablar a la chica—. Sino quieres que nuestro señor te asesine tienes que hacerlo.

—Ella aún no se ha negado —comentó el Grifo.

—Tampoco eh aceptado —impuso la chica

—Pues no es tu decisión. —Aclaró Aiacos

La de Cetus resopló molesta.

—De acuerdo. ¿Por quién apostó nuestro señor? —preguntó ella observando a los tres hombres

—Por ahora, por Milo de Escorpio y Shaina de Ofiucos —contestó Aiacos

—Oh —expresó Wyvern—, es una buena pareja, yo me los cogería a los dos con gusto

—¿Aunque el tal Milo sea el hermano gemelo de Garuda? —interrogó Minos divertido, el aludido simplemente giró los ojos

—A Garuda ya me lo cogí, ahora falta su hermano

—¿Qué? —bramó Aiacos consternado mientras divagaba

—¿No te acuerdas? —preguntó Rhadamanthys maliciosamente

—Eso jamás pasó

—Si claro —comentó Minos en lo que Violet le daba la razón

—No ha pasado nada entre este cabrón y yo. —Pero los otros seguían sin creerle—. A mí me gustan las mujeres, bellas y hermosas

—A mí también me gustan las mujeres, bellas y hermosas —aclaró Wyvern—. Pero a veces esas cosas pasan, que tú quieras "olvidarlo" es diferente

—Ay, vete al infierno

—Me parece mi querido Watson que estamos en el infierno —hizo ver la Violet para molestia de Aiacos

—Tú cállate mocosa

—Suficiente —interrumpió Minos dejando su sonrisa a un lado—. Violet, debes ir al Santuario y ser amiga de los santos para que nos tengas informado de todo lo que está pasando. ¿De acuerdo?

—¿Tengo otra opción?

—¡No! —contestaron los tres jueces en unísono

Continuará

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Curiosidades de Saint Seiya: Por ahí leí (no sé qué tan oficial sea) que, Masami Kurumada pensó inicialmente en llamar al santo de Piscis, Rydeen, por lo tanto, decidí darle ese nombre al personaje en esta historia. Ya saben, para más placer jajaja

Muchas gracias por leer, aquí empezamos a ver algunos de los problemas y del caos del que hablaba, y, les puedo asegurar que habrá más, no se preocupen por Seika, ella y los gemelos estarán bien, solo quiero molestar un poco a Dita. Y como pueden ver, los espectros estarán más involucrados en esta parte, también como un obsequio para todas las que gustan de estos personajes. Aunque no tendrán mucha participación como otros, por aquí estarán dando lata.

¿Qué pasará con Shaka y Alejandra más adelante? ¿De quien será el bebé? Bueno, eso lo sabremos más adelante.

Monse: Hola, que alegría volverte a leer, te ausentaste bastante, me hiciste mucha falta, me alegra que todo esté bien, y que bueno que ya pudiste ponerte al día. Ay, yo también me imagino a Shion y Saori saboteando los preservativos.

Para aquellos que aún no se han pasado por La Triada Oscura, o los que ya lo hicieron: el segundo capítulo ya fue publicado, recuerden, que en éste estamos tratando un tema más oscuro, con vampiros y elfos y toda la cosa.

Muchas gracias a todos por el apoyo.

Nos estamos leyendo.