Hola, sé que ha habido inconvenientes con la página y no estaban llegando las notificaciones al correo, espero que ya haya quedado del todo solucionado y espero, que hayan podido leer el anterior capítulo y el segundo episodio de la 'Tríada oscura'.
Por ahora los dejo con: ¿De quién será el bebé?
5. Tenemos que avanzar
Rodorio – Blizz
Un par de días pasaron sin novedad, en ese momento Shaina y Naomi atendían el pequeño café mientras Seiya y Afrodita trasladaban a Seika del hospital al doceavo templo. Como aún era temprano no había mucho movimiento, apenas un par de clientes disfrutaban de la comida sentados tranquilamente en las mesas charlando y pasando el día. Shun estaba acomodado en las últimas mesas con una linda castaña y una cantidad de documentos frente a ellos, ambos estaban muy concentrados repasando la información en lo que digitaban hábilmente en una pequeña laptop.
—¿Quién es la chica que está con Shun? —Quiso saber Shaina bostezando con pereza dirigiendo su mirada hacia la pareja—. ¿Una compañera?
—Así es —contestó Naomi organizando los pastelillos—. Tienen muchos trabajos que hacer y creo que están en el mismo grupo o yo que sé
—Y a ella le gusta Shun. —Soltó Shaina con malicia en lo que clavaba sus ojos en la pelirroja, pero ésta no se inmutó ante el comentario—. ¿No te molesta, ni siquiera un poco?
—¿Qué? —preguntó Antlia confundida mirando directamente a su amiga mientras ladeaba la cabeza.
—Que esa chica quiera con tu novio. ¿No te molesta?
—No —contestó tranquilamente, en lo que Shaina rodaba los ojos
—¿No te preocupa que Shun te sea infiel?
—¿En serio crees que Shun sea capaz de serle infiel a alguien?
Shaina analizó debidamente la información y después de unos segundos dejó caer los hombros derrotada.
—Bueno —continuó la Cobra—, ¿no te molesta que ella lo mire de esa manera y quiera comérselo con crema batida?
—Yo ya me comí a Shun con crema batida y fue muy divertido, si ella quiere lo mismo, no la culpo.
—¡Naomi! —La otra la miró sin entender—. Estoy hablando en serio.
—Mira amiga —explicó pausadamente—, Shun es un hombre muy guapo y aparte de todo galante. Las chicas y algunos chicos, siempre lo van a mirar, yo no puedo estar matándome la cabeza por algo que no puedo controlar. Confió en mi pareja. Esa chica podrá querer de todo con él, pero es él quien debe poner los límites y darme mi lugar, yo no tengo nada contra esa chica. Mi compromiso es con Shun no con ella y él no está haciendo nada malo.
Shaina suspiró profundamente observando toda la escena.
—¿Qué pasa amiga? —Ahora fue Naomi quien cuestionó—. ¿No confías en tu alacrán?
—Sé que Milo nunca me ha sido desleal, pero a veces no puedo evitar pensar que se irá con la primera que venga a coquetearle. Sin contar que él tiene imán para… furcias.
Naomi dejó salir una gran carcajada, en lo que Shaina chasqueaba la lengua.
—Bueno, ¿de qué te quejas? —comentó Antlia—. Prácticamente vives con Milo
—¿Cómo que vivo con Milo?
—Del templo de Escorpio no sales. Es como si vivieran juntos
—Así como tú y Shun, ya viven juntos. —Naomi observó primero a Shun y luego a su amiga—. Shun no sale de la cabaña, hasta nos hemos encontrado en las mañanas para desayunar.
—Oye no es mi culpa —dijo subiendo los hombros—. Marín se fue a vivir al quinto templo y tú al octavo, necesito a alguien que me haga compañía y me quiera, Shun hace ambas cosas muy bien. —Finalizó guiñando un ojo.
—Cierra la boca. Yo aún vivo en esa cabaña.
—Cuando empieces a dormir en ella, hablamos.
Templo Principal
Saori caminaba de lado a lado mientras Shion se limitaba a observarla en su recorrido sin sentido, él bebía de una pequeña taza de té, mientras ella con los ojos cerrados se mordisqueaba las uñas.
—¿Qué vamos a hacer Shion? —preguntó angustiada—. ¿Qué vamos a hacer Shion? —Dirigió su mirada al Patriarca quien la observó tranquilamente—. ¡¿Qué vamos a hacer Shion?¡
—No es necesario levantar la voz, señorita —comentó pausadamente el lemuriano mientras se dirigía a la ventana—. La señorita Alejandra desea irse, no podemos obligarla a quedarse. Sé que dijimos que haríamos lo posible por tener a las parejas juntas y que la partida de la señorita Alejandra cambia todos nuestros planes, pero es un tema que se nos sale de las manos. Tal vez ella regrese y Shaka y ella tengan al bebé, o tal vez ellos no sean los padres. Si los dioses fueran más claros…
—No hay claridad —interrumpió dejándose caer sobre el trono—, ellos solo pelean y pelean y apuestan, odio a mi familia.
—Las familias son complicadas —intentó conciliar con una enorme sonrisa, en lo que Saori chistaba—. Señorita debemos seguir adelante, aún tenemos opciones, no es el fin del mundo.
—Por ahora.
—Por ahora. Iré a los campos a ver como marchan las cosas. Me retiro. Por favor no descuide sus estudios.
Shion caminó con paso elegante hasta la puerta, al desaparecer, Saori suspiró con fuerza escurriéndose en el trono, recordando que no solo tenía que preocuparse por todo el caos del Santuario y de los movimientos de la fundación Graude, sino que también, debía estar pendiente de sus estudios ahora que había decidido continuarlos en la universidad y había estado tan concentrada en los primeros dos asuntos, que tenía muchas cosas pendientes concernientes a su carrera.
—Es muy duro ser yo —le dijo a la nada
Templo de Leo
Marín observaba su figura en el espejo, su vientre crecía cada día y su bebé en todos los controles demostraba estar en perfecto estado, pero aparte de su gran panza, ella no podía evitar dejar de ver que otras partes de su cuerpo también estaban creciendo. Refunfuñó por lo bajo y dio un gran mordisco a la manzana que sostenía en la mano derecha, después de un rato, se dejó caer sobre la cama, haciendo un puchero.
—¿Qué pasa linda? —preguntó Aioria al verla triste, la pelirroja con mirada inocente no pudo evitar estallar en llanto—. Cielo. ¿Qué pasa? ¿Estás bien? ¿Le pasó algo al bebé?
—¡¿Es lo único que te interesa?! —Gritó molesta—. ¡¿Y yo qué?! ¡¿Yo no importo?! ¡Mira, mira!
Aioria tragó saliva ante el ataque de su querida esposa y por instinto se echó para atrás pensando muy bien sus palabras antes de atreverse a decir algo:
—¿Qué miro cielo? —preguntó con inocencia arrepintiéndose rápidamente por haber hablado.
—¡Pues a mí, idiota! —Soltó poniéndose de pie y con la cara roja—. ¡Mírame, estoy gorda! ¡Jamás volveré a recuperar mi figura! ¡Mi vida no volverá hacer igual! ¡Y todo esto es tu maldita culpa! —Aioria quiso defenderse, pero prefirió callar—. ¡Y tú, estás como si nada! ¡Sigues siendo guapo y atlético! ¡No te la pasas toda la noche vomitando, ni devorando todo lo que hay en el refrigerador! ¡Puedes dormir a tus anchas sin tener que dar un millón de vueltas antes de encontrar la posición más adecuada para poderte acomodar! ¡Te odio, te odio!
Aioria respiró profundo sin ser consciente que durante los gritos de su esposa por inercia había llegado hasta un rincón de la habitación y que, si Marín decidía saltar sobre él, no tendría ninguna escapatoria. Suspiró profundo, elevó una plegaria, se entristeció porque seguramente no tendría oportunidad de conocer a su hijo y antes de poder decir algo que no lo comprometiera, Marín estalló en fuerte llanto arrojándose en la cama en lo que escondía su rostro entre una almohada.
—Tranquila cielo —dijo Aioria con suavidad caminando con delicadeza hacia la amazona
—¡No me digas que me tranquilice! —bramó Águila con ojos furiosos logrando que Aioria volviera a su rincón—. ¡¿No me estás escuchando?!
—Sí, sí te estoy escuchando, pero ¿qué quieres que yo haga?
—¿No es obvio? —Leo miró con detenimiento a su nada estable esposa y luego sonrió con inocencia—. ¡Quiero una hamburguesa!
—Desde luego. —Se apresuró rápidamente el dorado hacia la salida
—¡Con papas fritas!
—Sí
—¡Y malteada!
Y como alma que lleva el diablo Aioria se dirigió al lugar más cercano para darle a su bella esposa lo que tanto quería.
Templo de Aries
Violet observó la insignia del carnero y respiró profundamente, dio un paso hacia adelante y dos atrás, giró sobre sus talones y bajó un par de escalones, para luego dar la vuelta y volver a ascender, clavó por tercera vez la mirada sobre la entrada del primer templo para luego correr escaleras abajo deteniéndose a mitad de camino subiendo una vez más.
—¿Necesita ayuda señorita? —preguntó Mu apareciendo muy cerca haciendo brincar a la chica, quien intentó fingir que todo estaba bien—. ¿Está muy difícil tomar una decisión?
Violet sonrió tranquilamente mirando a detalle al hombre que tenía enfrente, y con una cálida sonrisa se presentó ante el dorado:
—Soy Violet de Cetus.
—Un espectro de Hades —comentó para sí Mu—. ¿A qué debo el honor de su visita?
—En realidad estoy buscando a Tessa.
—La señora Tessa. —Meditó el dorado—. Por favor espere aquí, le diré que la busca.
—Yo…
—Hola, Mu —saludó sonrientemente Shion—. Señorita Violet, me alegra verla.
—¿Cómo está señor Shion? —comentó la chica mirando al peliverde—. Vine a visitar a Tessa.
—Oh, a ella le alegrará verla. Déjeme llevarla hasta su presencia.
—Gracias, señor Shion —contestó ella con una gran sonrisa, mientras que el patriarca le enseñaba el camino.
Mu observó pasmado la interacción entre su maestro y el espectro, consternado sacudió su cabeza para estar seguro de que lo que acababa de ver y escuchar no era un sueño, pero la imagen de Shion subiendo las escalinatas en compañía de Cetus, le respondían que estaba muy despierto, sin embargo, ver a su superior tan amable con un espectro era algo de no creerse.
Templo de Libra
Dohko caminó por los largos pasillos de su templo directo a la salida, tenía una cita con Lina e iba un poco atrasado debido algunos asuntos de los que tuvo que encargarse en las gradas de entrenamiento. Cuando llegó al umbral no pudo evitar dejar escapar un pequeño grito, al observar a su amigo de antaño en compañía de una bella chica de cabellos morados y vestimenta oscura.
El lemuriano conversaba tranquilamente con la chica quien sonreía divertida ante las palabras del mayor, y ambos estaban tan concentrados en la charla, que ninguno se había percatado de la mirada curiosa que Dohko tenía sobre ellos.
—Bue… buenos días —logró articular el chino cuando tuvo a la pareja enfrente—. Te conozco —le comentó a la chica
—Sí, nos vimos en el Inframundo durante la guerra Santa —explicó Violet—. No conversamos mucho porque me mataste de un solo golpe.
—Oh lo siento mucho —se disculpó rápidamente Libra.
—No importa, eran otros tiempos —dijo ella, sin que Shion perdiera su sonrisa.
—No quiero ser grosero. Pero ¿Qué hace ella acá? —preguntó Dohko al Patriarca.
—Viene de visita. A ver a la señora Tessa —contestó el lemuriano como si nada—. No te hacemos perder más tiempo —continuó con una cálida sonrisa—. ¿Seguimos? —preguntó a la joven.
—Sí —contestó ella—. Fue un gusto verlo nuevamente señor Dohko.
—Oh, no me llames señor. Dime Dohko.
Violet sonrió amablemente en lo que Shion le enseñaba el camino una vez más, ambos continuaron dejando a un Dohko muy confundido.
—¿Qué fue todo eso? —le preguntó a la nada—. ¿Ahora somos amigos de los espectros?
Grecia
El día pasó tranquilamente, Naomi y Shaina no tuvieron ningún problema y como Milo llegó ayudar en Blizz, Antlia aprovechó para irse con Ivonne de compras. Ambas estaban en una librería buscando un buen regalo de despedida para Alejandra.
—¿Qué te parece este? —preguntó la doctora mirando la portada de un libro de psicología
—Yo creo que ella ya lo leyó —contestó Naomi revisando un estante.
—No, entonces Alejandra ya se leyó todos los libros del mundo —soltó molesta, Naomi ponía peros a cada libro que veían—. ¿Qué le llevamos entonces?
—Cualquier libro que no sea ese
—¿Por qué no?
—Dice psicología básica —explicó tomando el libro para que Ivonne pudiera ver bien el nombre—. ¿No crees que Alejandra, ya vio este tipo de información cuando empezó su carrera? Es como si yo te quisiera regalar un libro de medicina básica.
—Vaya, ahora que lo dices. ¿Sabes qué? Voy a mirar por ese lado de allá.
—Gracias, amiga.
Naomi continuó observando el lugar, en lo que Ivonne recorría los estantes en otra sección, pero nada de lo que encontraba parecía convencerla.
—Es increíble que siempre nos encontremos en lugares como éste —comentó una intensa voz, la amazona no se molestó en girarse.
—Pues a mí me gusta leer. No sé que sea lo tuyo —contestó ella tomando un libro para luego dejarlo donde estaba.
—Me gustan las nerds, por eso frecuento estos sitios —contestó con voz seductora buscando la mirada de la chica—. ¿Quieres perderte un rato conmigo?
—No lo creo mi querido juez
—Oh sí, el novio. ¿Cómo van las cosas con él?
Naomi observó de arriba a abajo al hombre y con seductora mirada acortó la distancia en lo que pasaba sus manos por el torso del guerrero que sonreía con perversión.
—¿A ti que te importa como van las cosas con mi novio?
—Me importa saber cómo van las cosas, por si tengo que consolarte, o por si el niño no es lo suficiente y quieres más diversión —respondió con un sensual gesto.
—No te preocupes, Minos —sostuvo la chica fijamente la mirada del juez—. Sí necesito de tu amable ayuda te buscaré sin pensarlo.
—Vaya —dijo él mirando un punto fijo—, pero si vienes con una bellísima compañía. —Y sin que Naomi lo notara el juez ya estaba delante de Ivonne—. Hola, bonita.
—Ho… ho… hola —contestó finalmente la doctora desviando la mirada.
—¿Quieres ir por un café? —preguntó sin dejar de mirarla, la pobre de Ivonne no encontraba una forma de escapar—. ¿O prefieres ir a un lugar más tranquilo?
—Yo… yo…
—Déjala en paz —interrumpió Naomi para fortuna de la griega—. Largo.
—¿No puedo hacerles compañía un rato? —interrogó aún con la mirada fija en la morena, quien intentaba no mirarlo a los ojos.
—No. Vete —contestó la pelirroja.
Minos sonrió divertido y antes de partir tomó la mano de Ivonne para depositar un beso en ella.
—Nos vemos después preciosa —acotó con una sonrisa, acto seguido caminó con elegancia hasta la salida.
—¿Qué pasa contigo? —le preguntó Naomi a Ivonne luego de escucharla suspirar con fuerza.
—No sé que tiene ese hombre, pero me pone tan nerviosa —contestó con las manos en la cara siendo consiente que estaba colorada.
—¿Te gusta? —preguntó con malicia.
—No —respondió rápidamente en lo que Naomi la observaba divertida—. Bueno, sí un poco, pero no como… algo serio, más bien, como…
—Como una aventura de una noche bien salvaje.
Ivonne respiró profundo dejando caer sus hombros, sí, para eso era Minos, porque para nada más.
—Si llegas a terminar con Kanon, no dudes en buscar a Minos, te lo recomiendo mucho.
—¡Cállate!
Santuario – Templo de Acuario
Camus estaba alistando algunas cosas para poder salir, a su vez, el pequeño Dean gateaba por la sala agarrándose con fuerza de los sillones para poderse poner de pie, el aguador reía al ver la cara furiosa de su hijo cuando el pequeño fallaba en sus intentos, el niño manoteaba cada vez que caía sobre su trasero sin lograr su objetivo, pero rápidamente olvidaba su mal humor y volvía a intentarlo.
—Eres un niño muy insistente —le dijo caminando hasta él para ayudarle a sostenerse recibiendo como agradecimiento una hermosa sonrisa y un balbuceo—. Si sigues así lo lograrás tarde que temprano.
—¡Pa! —soltó el infante.
—Es papá
—¡Pa!
—Ya casi lo tienes —acotó para luego ponerse rápidamente de pie y tomar a su niño entre brazos—. ¿Sentiste eso? —Dean respondió llevándose las manos a la boca—. ¿Qué hace esa mujer acá? —preguntó caminando a grandes zancadas hasta la salida de su templo—. ¿Qué haces acá? —interceptó a una linda joven de ojos de diferente color—. ¿Violet?
—Estaba viendo a Tessa —contestó la chica sin detener su recorrido.
—Espera, espera —dijo él, Violet resopló girando para verlo a los ojos—. ¿Viendo a Tessa? ¿A Tessa? ¿Estabas en el templo principal?
—Hola, Dean —expuso la chica tomando las manos del pequeño quien le sonrió con ternura.
—¡Oye!
—Sí, estaba viendo a Tessa en el templo principal —contestó Violet mientras seguía jugueteando con Dean.
—Deja en paz a mi hijo. —Solicitó girándose levemente para que el espectro no pudiera seguir viendo al niño.
—No seas infantil.
—¿Cómo es que llegaste al Templo Principal? ¡¿Qué treta utilizaste?! —La señaló con el dedo índice.
—Ninguna —contestó ella cruzándose de brazos—. Quería ver a Tessa y el señor Shion muy amablemente me escoltó con ella. Y ya iba para mi casa cuando llegaste con tus reproches. Necesitas salir más —continuó mirando a Camus detenidamente—. Creo que es falta de sexo. ¿No tienes por ahí alguna amiga que te ayude con eso? Yo te cuido a Dean si quieres.
—No te acercarás a mi hijo. —Soltó analizando los comentarios de Violet—. ¿A ti que te importa?
—Ay, hombre, estás muy tenso. Yo te ayudaría con ese problema si no fueras tan huraño.
—Créeme que eres la última mujer con la que quisiera acostarme.
—Sé que te mueres por mí, mírame —dijo dando una vuelta en lo que Camus rodaba sus ojos por la figura de la chica—, me deseas.
—Pues, sí estás bien buena —expuso llevándose rápidamente las manos a la boca al ser consiente de lo que dijo.
—Camus de Acuario, tienes tu lado pervertido —acotó la chica divertida haciendo sonrojar más al hombre—. Pues tú tampoco estás mal. Tendríamos buen sexo. ¿Qué dices?
—Que mejor paso.
—Sí. Creo que tendríamos problemas y no quiero que te enamores de mí
—¡Ja! —Soltó fijando su vista en las escaleras.
—¿Ella es Athena? —preguntó Cetus viendo a Saori en compañía de dos personas subir hasta ellos—. Es muy joven.
—Por favor compórtate —declaró el aguador en lo que Cetus hacía un puchero.
—Hola —Saludó la diosa con una gran sonrisa—. ¿Camus, quién es tu amiga?
—Eh… no es mi amiga —contestó el dorado en lo que Violet lo miraba furiosa—. Ella es Cetus, un lacayo de Hades.
—Es un gustó conocerla señorita. —Se adelantó rápidamente el espectro—. Soy Violet.
—Claro tú fuiste la que nos ayudó con Dean —aclaró la griega—. Que bueno que vengas a visitarnos.
—Sí, pero ella ya se iba.
—Camus no seas grosero —regañó la pequeña diosa—. Estamos en tiempos de paz, no creo que sea intención de Violet formar un alboroto, ¿o sí?
—Claro que no señorita —contestó rápidamente Cetus—. Solo vine a visitar a mis amigos, Camus y Tessa. —Ante esas palabras Acuario observó confundido a la chica—. Le prometo que no causaré ningún problema.
—¿Me permites un momento? —se dirigió Saori a Violet quien con un movimiento de cabeza se alejó un poco con la diosa, por su parte Camus intentó sonreírle al par de visitantes que venían con la griega—. ¿Me puedes decir que estás haciendo exactamente acá? ¿Hades te envió?
Violet tragó saliva y divagó sin saber que contestar, no quería que la diosa pensara que ella estaba allí para iniciar una nueva guerra.
—¿Ese idiota te envió como espía? —El espectro miró por todo lado—. ¿Viniste a llevarle información sobre el papá del cuarto guardián?
—¿Qué? —preguntó Cetus, por un momento pensó que ella se refería a otro tipo de espionaje.
—¿Sí?
—Sí señorita, le ruego me disculpe y entenderé si no quiere volverme a ver —expuso cruzando los dedos para no tener que volver al Santuario.
—No te preocupes —dijo Saori para desgracia de Violet—. Solo prométeme que no harás nada que interfiera, ni que formarás un alboroto y lo más importante, que no le contarás nada del cuarto guardián a nadie.
—Se lo prometo.
—Perfecto, vamos —aceptó la griega con amabilidad caminando hasta los demás—. Camus, quiero presentarte a una persona —continuó tomando por el brazo a una linda chica de piel morena y cabello muy oscuro y rizado—. Ella es Ana María, es pediatra.
—Es un gusto conocerla, señorita —expresó el dorado mirando los ojos miel de la doctora quien sonrió con una bella sonrisa ante el encanto del guerrero.
—Supongo que él es uno de mis pacientes —comentó la morena tomando a Dean de una mano—. Eres muy lindo.
—Y eso que es hijo de éste —enfatizó Violet haciendo sonreí a la profesional y resoplar al dorado—. Es porque se parece a la mamá.
—Espero poder conocer a su esposa más adelante.
—No estoy casado —contestó Camus a Ana María.
—La madre de Dean falleció tiempo atrás —explicó Saori en lo que la pediatra buscaba las palabras para disculparse.
—No se preocupe —tranquilizó el francés para luego dirigir su mirada a la otra persona que acompañaba a su diosa.
—Por otro lado —continúo la reencarnación de Athena—, él es Eduardo: médico obstetra. Está aquí por Marín y Seika. De hecho, ya Marín lo conoció, pero Aioria se puso un poco pesado pidiéndole todas sus credenciales.
—Soy un médico completamente certificado —contestó el doctor con mucha seriedad—. Espero que no duden de mi trabajo.
—Claro que no —habló rápidamente la diosa—. Continuemos, quiero que conozca a su otra paciente doctor.
—Desde luego.
—Pasen —ofreció el dorado en lo que Saori seguía su camino.
—Ese doctor tiene muy mal carácter —explicó Violet viendo partir a los demás—. Por otro lado, esa chica Ana María está muy bonita, ¿no te parece?
—Es encantadora sin duda —respondió—. Me agrada la idea de tener una pediatra cerca.
—Sí, de una vez te digo: no puedes dormir con la doctora de tu hijo.
—Que molesta eres, ¿por qué no te has ido?
—Porque no quiero.
—Eres más molesta que Milo.
Rodorio – Blizz
—¿Sabes en qué estaba pensando? —dijo escorpio terminando de atender a un cliente—. Deberíamos tener un hijo. —Shaina quien estaba sentada a su lado se atragantó con un sorbo de café—. ¿Estás bien, amor?
—¿Qué… qué… dijiste?
—Que deberíamos tener un hijo. ¿Qué tal hoy? —expuso subiendo ambas cejas.
—¿Bromeas? —preguntó en lo que limpiaba su boca con una servilleta y dejaba el café sobre la barra—. ¿Es broma, cierto?
—Hablo en serio mi amorcito —acotó abrazando a la Cobra, quien rápidamente se apartó de él—. ¿Qué tiene? ¿No lo has pensado?
—Lo siento cielo, pero no —contestó en un suspiro dándole la espalda.
—Tal vez más adelante —comentó taciturno volviendo su vista a la caja registradora.
—Cielo, sí quiero tener hijos contigo, muchos hijos —declaró ella abrazándolo por la espalda—. Pero no por ahora.
—Sí, por eso digo que más adelante.
—Sí Milo, más adelante —manifestó rotundamente—. Tendremos nuestros hijos más adelante. No tenemos afán. Me quedaré contigo toda la vida.
—¿En serio? —expresó girando para verla—. ¿A pesar de lo molesto que puedo llegar a ser?
—Sí mi amor.
—Entonces voy a esperar con gusto. Cuando estés lista —apoyó abrazándola para luego besarla—. Te amo.
—Yo también te amo.
—Señorita, ¿puede darme uno de esos a mí? —preguntó una voz divertida haciendo reír a Shaina e incomodando a Milo.
—¿Qué haces aquí Aioros? Largo —demandó Escorpio
—Oye es un país libre y vine por un café, no sabía que venían besos apasionados en el menú y quiero muchos —expuso estirando los labios hacia Shaina.
—Aléjate, arquero —acotó Milo empujando el rostro de su compañero—. Los besos son solo para mí.
—Que envidiosito eres. Está bien, me conformaré con un capuchino.
—En seguida señor —aceptó Shaina.
—¿Puedes endulzarlo con tus labios, mi amor? —preguntó Aioros a la Cobra en lo que Milo le hacía una señal de muerte—. Mejor no.
—¿Por qué no te consigues una novia y dejas en paz las de los demás?
—Milo, yo que culpa que ya todas las mejores estén ocupadas —explicó haciendo una gran mueca—. Yo no tengo quien me quiera. Tenía fe con Alejandra, pero el idiota de Shaka la dejará ir.
—¿Sí sabes que si Alejandra se hubiera quedado igual iba a seguir con Shaka? —interrogó la amazona.
—Ella tarde que temprano se iba a cansar de ese insípido, ¿o por qué más ella se larga a Colombia? Porque quiere huir de él.
—Ay, Aioros sigue soñando —expuso Milo—. Además, ¿tú no querías con Ivonne?
—Quiero con todas… digo… yo solo quería ser más rápido que Kanon y cobrarme lo que hizo con Dyna. Pero a Ivonne siempre le ha gustado Kanon, así que ahí no había nada que hacer, pero con Ale era diferente. Ahí si había amor, ella solo está con Shaka por lástima.
Shaina dejó salir una gran carcajada, mientras Aioros cruzaba los brazos y Milo le daba una pequeña palmada en el hombro al arquero.
—Sigue soñando amigo.
—En todo caso, ¿no les parece que Shaka es un idiota? Dejar ir Alejandra.
—Aioros —llamó Shaina—. Ella no es su propiedad y debe seguir con su vida.
—Yo no la hubiera dejado ir —sostuvo el rubio—. La habría llenado de mucho amor para que no se apartara de mi lado.
—Es por eso por lo que ella está con Shaka y no contigo —acotó mordazmente Milo.
—Eres un mal amigo.
—Tú eres el mal amigo, quieres bajarnos las novias a todos.
—Oye, es para que todo quede en familia —explicó inocentemente el arquero—. Es mejor que ellas se vayan con un hermano a que se vayan con un desconocido.
—Te golpearé —manifestó Milo.
Templo de Piscis
Seika estaba acostada en la cama mientras sus dos acompañantes hacían todo lo posible por mantenerla cómoda. Tanto Seiya como Afrodita traían y llevaban cosas para la japonesa mientras ella sonreía enternecida al verlos trabajar en equipo.
—Ya chicos, estoy bien —comentó la joven acariciando su vientre—. Por ahora no necesito nada más.
—El doctor dijo…
—Sé lo que dijo amor. Seiya, ¿tu novia no llegaba hoy?
—La próxima semana, aún tiene algunos temas pendientes que atender en Japón —contestó el castaño llevando una charola con agua—. Tus vitaminas —ofreció a Seika.
—Gracias. Bueno, no olvides traerla para que me salude, no la vayas a dejar trabajando inmediatamente.
—Desde luego, para eso son las novias, ¿no? —bromeó el japonés
—Seiya.
—Oh, es la señorita Athena. —Hizo ver Piscis al reconocer el cosmos de su diosa—. Ya regreso.
—¿Qué querrá? —preguntó Seika, a lo que Seiya contestó con los hombros sin saber.
Poco después las dudas de Seika quedaron resueltas, cuando le presentaron a una adorable pediatra y un muy serio obstetra; luego de unos últimos consejos por parte de ambos doctores Saori le pidió a Seiya llevarlos hasta las cabañas y acto seguido ella se dirigió hasta el templo principal hacia su despacho donde se dispuso a empezar con los trabajos que tenía pendientes de la universidad.
—Maldita sea —suspiró.
—Disculpe señorita Athena —dijo Shion entrando al despacho en lo que Saori escondía todos sus apuntes—. ¿Qué pasa?
—Nada. ¿Pasa algo? —interrogó rápidamente intentando disimular su nerviosismo.
—Acabo de hablar con los dos nuevos doctores que trajo, parecen muy profesionales.
—Y lo son —contestó relajando su expresión—. Shion, ¿si sabes que hay un espectro de Hades en el lugar?
—¿Se refiere a la señorita Violet? —inquirió tomando asiento mientras Saori asentía—. No creo que sea una amenaza.
—Y no lo es, Hades la envió para que lo tenga informado sobre quien puede ser el padre del cuarto guardián. Es un infeliz, pero ¿estás de acuerdo con que ella esté por acá?
—Sí
—¿Por qué?
—Señorita, ¿y si Violet es la madre del bebé? Estuve pensando y finalmente ella y Camus parecen llevarse bien, no creo que debamos descartar a esa muchacha teniendo en cuenta que Acuario está soltero.
—Un espectro y un santo los padres del cuarto guardián —divagó
—Podría ser, ¿no?
—Sí, con todo este tema, no sería ni raro. Pero ¿tú crees que ellos? —Quiso saber mirando detalladamente al mayor.
—No lo sé, ¿no le parece que Camus se ve más tranquilo cuando está con ella?
Saori hizo un rápido recorrido en su mente y recordó que el onceavo guardián estaba bromeando sobre su relación con Violet.
—Me temo que sí —contestó finalmente ella—. Que curioso. ¿Alguna vez ha habido romances entre espectros y santos?
—Sí, pero todos han terminado en tragedia —explicó caminando rápidamente hasta la salida.
—Pero…
—No tiene que ser el mismo caso, adiós…
—Tonto Shion —suspiró volviendo a poner sus apuntes encima de la mesa—. Maldita sea.
—Hola, Saori —dijo Shun asomando su cabeza por la puerta—. Supongo que al igual que yo debes estar harta de tantos trabajos, y acabé de ver a Shion salir de aquí muy rápido, por lo que vine a invitarte un café.
—Ay, Shun eres muy amable —expuso, acto seguido el bronceado tomó asiento frente a ella—. Pero como ves, no he hecho nada.
—Pero Saori. ¿Qué has estado haciendo?
—Muchas cosas —contestó con las manos en la cabeza—. Todo este tema me tiene muy estresada.
—¿Cuál tema?
La diosa refunfuñó por lo bajo, si no tenía cuidado alguien la iba a descubrir.
—Nada, no me prestes atención
—¿Quieres que te ayude? —ofreció Shun mirando algunos apuntes—. No entiendo tu letra.
—Lo hice de afán. Gracias por ofrecerte a ayudar, pero no es necesario. Querrás estar con Naomi en vez de aquí conmigo, además necesito acceso a internet.
—¿Qué todos los libros que están en la biblioteca no son suficientes para tus trabajos? —preguntó divertido.
—¿Sabes cuantos años tienen esos libros? —interrogó con la mano—. Los mismos que Shion. Tengo suerte si encuentro algo que me sirva en esa biblioteca. Tendré que ir a la de la universidad y de seguro Shion enviará algún desocupado a acompañarme. Estoy cansada de andar con chaperón.
—Cuando estás con Julián, Shion no te presiona, dile a él que te acompañe. —Saori hizo una mueca molesta—. Sí quieres te acompaño yo.
—Gracias Shun, pero no te preocupes, iré con Julián —comentó con incomodidad.
—¿Qué pasa? ¿Está todo bien entre Julián y tú?
Saori respiró profundamente, dejó caer las manos sobre la mesa y luego dio un giro con la silla, para luego quedar otra vez frente a Shun, resopló exasperada golpeando la madera con la frente y muy despacio volvió a levantar la vista para enfrentar a su compañero:
—Shion y Zeus me están presionando para que me case con Julián —expuso con rapidez
—¿Y tú no quieres? —Saori le miró retadoramente—. Claro que no. Pero no te pueden obligar, ¿o sí?
—No lo sé, creo que si pueden los malditos. —Aclaró pasándose la mano por el cabello—. El hecho es que no quiero estar cerca de Julián por ahora. Cada vez que lo veo, me visualizo con un vestido de novia y en el altar con él. Eso es mucho para mi mente.
—Lo siento, no sé como ayudarte. Pero si se te ocurre algo, cuenta conmigo, para lo que sea.
—Gracias —expuso tomando todas sus cosas—. Iré a terminar mis trabajos.
—Voy contigo.
—No, no —rechazó poniendo una mano en el hombro del muchacho—. Ve con Naomi, debe ser más divertido estar con ella que conmigo.
—Estoy dispuesto a sacrificarme.
—De acuerdo acompáñame un rato.
Días después – Templo de Virgo
Shaka se levantó temprano como todos los días, a su lado, Alejandra descansaba tranquilamente ajena a todos los pensamientos que en ese momento no dejaban tranquilo al sexto guardián, esa era la última vez que tendría entre sus brazos al amor de su vida y hasta ahora era consiente que el amor que tenía por ella era mucho más grande que el que ella tenía por él.
En realidad, eso no le molestaba, entendía que el amor se construía y no nacía a la ligera, pero sabía que ella no lograría sentir lo mismo que él, si se iba. Pero retenerla tampoco era una opción y si en alguna parte de su historia estaba escrito que estarían juntos, ella regresaría a él sin ningún problema.
Él no estaba seguro en que momento se enamoró de ella, pero había pasado: tal vez cuando la vio entre la multitud sonriendo con dulzura o cuando se perdía en los alrededores y divagaba, o tal vez fue esa tarde en su cabaña. Como fuera, ella se había adentrado hasta lo más profundo y sacarla de allí iba a ser una tarea muy engorrosa. Tenía que aprender a vivir sin ella, tenía que aprender a olvidar ese amor y tenía que aprender a dejarla ir. Porque así era Alejandra y eso era lo que él más amaba de ella, su independencia y la tenacidad con la que seguía adelante sin que nada se interpusiera.
Aún quedaba la posibilidad de que ella después de finalizar sus estudios volviera y desde luego él la estaría esperando, pero su cordura lo hizo volver a la realidad y sus ilusiones se fueron con el aire. Suspiró observando las facciones de aquella bella dama que dormía entre sus brazos y recordó que, pese a que no estaba seguro en qué momento se enamoró de ella, si era consiente que desde que la vio, le fascinó y atrajo su atención como nunca.
Ese día ella se iría y tal vez para siempre.
Shaka tomó la mano canela de su novia entre las suyas la cual contrastaba bellamente con su pálida piel y con un delicado movimiento la llevó hasta su boca para depositar un tierno beso que la hizo despertar.
—Buenos días —expuso ella con aquella bella sonrisa que desarmaba el corazón del rubio—. ¿Qué hora es?
—Aún es temprano. ¿Quieres desayunar?
—Desde luego que sí —acotó ella jalando al hombre para besarlo—. Pero primero te quiero a ti.
Shaka sonrió con picardía, aceptando la invitación de la morena y recordando que seguramente esa sería la última vez que estaría con Alejandra, por lo que se prometió disfrutar a plenitud cada segundo que le quedaba con ella.
Cabañas Personal de Salud
Alejandra llegó hasta su casa para terminar de organizarse, ya tenía la mayoría de las cosas empacadas y lo que faltaba era muy poco. Lamentaba tener que irse, porque había logrado llevarse muy bien con todos y desde luego extrañaría todo lo que pasaba dentro del Santuario. Desde luego a quien más extrañaría era a Shaka, quien no solo era su novio, sino también su amigo y confidente.
El rubio le había mostrado un mundo diferente en todo sentido y los últimos días al lado de él, lejos de ser tristes fueron muy agradables y placenteros. Shaka se había esmerado mucho por hacerla sentir muy bien en todos los aspectos.
—¡Alejandra! —Gritaron Naomi e Ivonne entrando sin invitación a la cabaña, Shaina y Marín las acompañaban de cerca.
—Chicas
—Te trajimos un regalo —expuso la doctora
—Esperen un momento —pidió la Cobra—. ¿Tocaba traer regalo?
—No —contestó la latina.
—Pues nosotras sí te trajimos un regalo. —Hizo ver Naomi.
—No debieron molestarse chicas. Gracias —expuso recibiendo el presente.
—¿A qué horas te vas? —Quiso saber Marín
—En dos horas —contestó la morena en lo que los ojos de la pelirroja se inundaban de lágrimas—. Marín, ¿estás bien?
Sin embargo, la amazona estalló en llanto.
—Amiga, ¿qué pasa? —preguntó Shaina llegando con su compañera.
—¡Es que Ale se va! —contestó Águila en llanto—. No me hagan caso, son las hormonas —explicó llorando más fuerte.
—Pobre Aioria, con razón cada día lo veo con más ganas de querer morir.
—¡Si él se quiere morir con mucho gusto lo mato! ¡Y de paso a ti también, Naomi!
—Tranquila Marín —concilió Alejandra.
—¡No me digas que me tranquilice!
—Sí, mi culpa —acotó la latina alejándose de Marín.
—Lo siento chicas, ya estoy mejor.
—¿Ale, tienes algo de comer a la mano, antes de que vuelva a empezar a gritar? —interrogó Shaina ganándose una mirada furiosa por parte de la japonesa—. Demasiado tarde, huyan ustedes, ya es tarde para mí.
—¡¿No ves como estoy de gorda?! —Soltó histérica la pelirroja—. ¡¿Y tú quieres que coma más?¡
—Amiga no estás gorda —intentó interceder Naomi arrepintiéndose en el acto.
—¡Cállate, maldita perra flaca! Lo siento.
—Yo te apoyo Marín, sí estoy flaca —expuso Antlia mirando a las demás.
—También te dijo maldita y perra.
—Yo siempre me quedo con las cosas buenas que dicen de mí —le contestó Naomi a Ivonne.
Y luego de muchos gritos, Alejandra salió hacia los doce templos encontrándose por el camino con Saori, quien estaba desplazándose de lado a lado con un celular en lo que parecía intentaba encontrar algo de señal.
—Ya sabes que aquí no hay señal —enfatizó la morena al llegar con la diosa.
—Sí lo sé —respondió molesta—, pero esta mañana instalaron el internet satelital, fueron cinco módems, mucho dinero y apenas tengo una rayita.
—Eso del cosmos sí que entorpece todo.
—Eso parece. Pero en los templos del medio hay mejor señal, en este momento todos los chicos están intentando comprender el funcionamiento de los celulares y laptops que les entregué. Shaka podrá estar en contacto contigo seguido.
—Vaya, ¿te imaginas donde en este momento vinieran a atacar? Ninguno podrá hacer nada al estar pegados a esos aparatos.
Saori meditó detenidamente la información:
—Si me secuestran es culpa de ellos, siempre lo ha sido.
Después de unos minutos, en el que algunos lograron manejar sus nuevos juguetes, otros decidieron tirar sus celulares en el último cajón y otros los lanzaron escaleras abajo aumentando la furia de Shion, pero después de una hora ya todos estaban "preparados" para iniciar con las nuevas tecnologías.
Luego Alejandra dio un último recorrido por todo el Santuario despidiéndose de todos, donde unos hicieron más drama que otros (Marín y Aioros). En ese momento estando en el aeropuerto, los monitores anunciaban su vuelo y Shaka la abrazaba dándole un último beso.
Finalmente, ella se marchó.
Cuando Shaka entró a su templo lo sintió mucho más grande que antes y no pudo evitar sentirse vacío y ajeno.
—Ella ya no está —dijo a la persona que acababa de ingresar a su templo.
—¿Estás bien?
—Lo estoy Mu.
—¿Quieres que haga algo por ti? —preguntó el lemuriano mirándolo a los ojos—. No sé, podría enviar a Aioros al Himalaya. —Shaka sonrió agradecido.
—Tentador. Pero el pobre ya ha tenido suficiente, siento que le dio más duro la partida de Alejandra a él que a mí.
—Es un exagerado. Y su intención siempre fue quitarte a tu novia.
—Cierto —meditó—. Envíalo a Australia, le teme a las arañas.
—Eres perverso. ¿Estarás bien? —Quiso saber
—Sí, debemos continuar, ¿no?
—Sí.
Cabañas Femeninas
El día pasó rápidamente y en ese momento Shaina observaba desde la ventana de su cocina el cielo estrellado de una bella noche griega. Naomi entró en el lugar encontrándose con una distraída Cobra y se preguntó porque esa última semana la italiana no se había movido de la cabaña como acostumbraba.
—Es una pena que Alejandra se haya ido —dijo la peliverde como adivinando los pensamientos de su compañera y así evitar un interrogatorio molesto.
—Sí, fue capaz de dejar a Shaka —sostuvo sentándose frente a su amiga quien seguía pendiente de la ventana—. ¿Qué pasa?
—¿Qué pasa de qué? —Quiso saber mirando a su compañera.
—¿Todo está bien con Milo? —Interrogó, Shaina suspiró muy profundamente—. ¿Sí?
—Sí. Pero él quiere un hijo —Naomi abrió ampliamente los ojos ante la información—. Es una locura, pero cuando se le mete algo en la cabeza no hay poder humano que lo haga cambiar de opinión.
—¿Tú quieres hijos?
—Sí, pero más adelante —enfatizó haciendo una mueca—. Por ahí en unos, 10, 20, 30 años. Pero ahora no.
—¿Entonces huyes de Milo? —expuso divertida la escocesa.
—No es que huya de él, es que prefiero mantener la distancia —resopló
—¿Te estás cuidando? —Inquirió con seriedad.
—Desde luego que sí —contestó la otra—. Pero creo que ahora reforzaré mi método anticonceptivo.
Naomi estalló en risas.
—Shaina, si tú no quieres hijos y sabes cuidarte no tiene por qué pasar, no te resistas al amor, ve a que tu alacrán te inyecte su veneno.
—Oye si lo que quieres es la cabaña para ti sola, perdiste. Hoy no tengo ganas de hacer nada, no sin pensar que pueda quedar embarazada.
—Tengo una gran idea —chasqueó los dedos—. Que sirva de niñera para alguno de los bebés que vienen en camino, te juro que los gemelos de Afrodita serán una pesadilla.
—Creo que llevarlo con Marín, será más que suficiente
Ante estas últimas palabras ambas mujeres se miraron con complicidad.
—¡Hay que llevarlo con Marín! —expusieron al mismo tiempo.
Templo de Escorpio
Milo se levantó temprano y aburrido, desde que había hablado de querer tener un hijo, Shaina, simplemente se le escapaba como el agua. Pensó ingenuamente que ella estaría de acuerdo y que como pareja ambos se pondrían en la tarea —claro, después de organizar algunos detalles—, pero contrario a eso, la Cobra se había asustado tanto, que ahora huía de él cada que lo veía.
Derrotado decidió dejarla ser y esperar que en un futuro su querida novia le diera la oportunidad de ser padre.
—Buenos días, bicho —saludó Aioria intentando disimular su diversión y con toda la seriedad que pudo dijo—: Voy para el templo principal, ¿te puedo pedir un favor?
—Desde luego —contestó tan distraído que no notó la farsa.
—¿Me ayudas a armar la cuna? Llegó ayer y no he tenido tiempo de armarla.
—Claro, yo te ayudo —aceptó entusiasmado, iría aprendiendo cuando llegara el suyo—. Te espero.
—¿Puedes irte adelantando? Marín está organizando todo.
—Desde luego, nos vemos en leo —sostuvo saliendo muy feliz hacia al quinto templo.
—Pobre.
Templo de Leo
Milo llegó con una sonrisa de oreja a oreja a la casa del león, sin avisar se aventuró por los pasillos hasta encontrar el acceso a las habitaciones, allí donde sería el cuarto del bebé Marín estaba sentada en una butaca leyendo concentrada las instrucciones de la cuna.
—Hola rojita —saludó alegremente Escorpio—. ¿En qué te puedo ayudar?
—¿En serio? —bramó la amazona mirando al recién llegado—. ¿Tú? ¿De todas las personas que viven aquí en el Santuario, Aioria te pidió ayuda a ti?
—¿Qué tiene de malo?
—Ay, bueno, por lo menos no eres Aioros, eres menos idiota que él.
—Oye me ofendes. —Marín no estaba de humor para chistes—. Mejor me pongo hacer esto —expuso mirando las partes de la cuna—. Puedo hacerlo.
Milo sonrió divertido, ¿qué podría salir mal? Armar una cuna no sería tan difícil, pero después de 20 minutos se arrepintió de toda su existencia, cuando no lograba unir dos partes y a su vez tenía a una iracunda Marín gritándole como loca.
—¡¿Eres imbécil o qué? —bramó la amazona—. ¡¿Cuánto tiempo tengo que esperar?! ¡El bebé va a nacer antes de que la cuna esté lista! ¡¿Qué te hace pensar que esa pieza va con esa?!
—Es que yo…—intentaba explicarse el griego
—¡¿Dónde carajos dejaste los malditos tornillos?! —gruñó—. ¡Ay, todo tengo que hacerlo yo!
—Tranquila linda.
—¡No me digas que me tranquilice! —gritó tan fuerte que Milo quedó inmediatamente de pie—. ¡Eres un inútil, un incompetente! ¡Cielos, ¿en qué estaba pensando Aioria?!
—Iré a buscarlo —dijo tan rápido como pudo—. ¿Quieres que te traiga algo?
—¡¿Tú que crees?!
—No lo sé —contestó intentando no sollozar.
—¡Ay, ¿ahora vas a llorar nenita?! —expuso arrojando un madero contra la pared que se rompió en el acto—. No, no —acotó en llanto.
—¿Estás bien?
—Lo rompí, ¿y ahora como vamos a armar la cuna? —preguntó sin parar de llorar—. ¿Y ahora que hago?
—Tranquila, tranquila. Eh… voy por Aioria, tranquila, tranquila… ¡Aioria!
El santo de leo estaba parado justo en el umbral del quinto templo, había escuchado todo el escándalo y reía como un bufón al imaginarse a su compatriota lidiando con su esposa.
—¡Aioria! —bramó Milo al verlo—. ¡Tu mujer está loca! Tu mujer está loca.
—Es por el embarazo —contestó con tranquilidad.
—Oye, amigo sé que te dije que te iba a ayudar, pero creo que no puedo hacerlo —explicó intentando inventar una buena excusa—. Tengo que hacer algo muy importante.
—No te preocupes amigo, gracias por intentarlo.
Milo se marchó tan rápido como pudo en lo que Aioria soltaba una fuerte carcajada.
—Creo que todo salió a pedir de boca —dijo Shaina saliendo detrás de la casa.
—Yo creo que irá directo a hacerse la vasectomía —concordó el león haciendo reír a la Cobra.
—¿Te debo algo?
—No, dejar a Milo 20 minutos con Marín fue más que suficiente para mí.
Continuará.
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Hola, hola, lamento la demora, pero esta segunda parte me está costando un poco más de trabajo que la primera (además de andar con flojera), tengo varias cosas y sé como van a pasar, pero necesito organizar todo perfectamente para que las situaciones que tengo en mente fluyan con naturalidad.
Bueno, se fue Alejandra, primera pareja disuelta, lo siento por aquellos que gustaban de la pareja, pero ya saben que cualquier cosa puede pasar, y no sé, tal vez nuestra linda latina regrese o Shaka encuentre un nuevo amor, por lo tanto, no se pierdan las actualizaciones, trataré en lo posible de ser más constante.
Muchas gracias a todos los que siguen tan pendientes del fanfic: Ivonne Galvn, Beauty-amazon, ShainaCobra, Nyan-mx, Natalita07, Monse, Guest y Melody.
Melody: Me alegra mucho que mis fanfic siempre te suban el ánimo después de una semana tan engorrosa de trabajo, ya sabes hay más para rato y aquí sigo tratando de sacarles una sonrisa. Como ya sabes he prometido caos y los gemelos casi acaban con el café de Seika jajaja. Gracias por seguir tan pendiente, un abrazo.
Monse: En serio que me alegra volver a leerte, aquí sigo tratando de hacerlos reír y bueno, los chicos ayudan a que el humor fluya sin tanto problema, más si se trata de los gemelos o el astuto de Seiya. Bueno, pues aún falta y caos es lo que viene, vamos lentos pero seguros jejeje… gracias por todo, un abrazo.
Guest: Hola, que bueno leerte y que las apuestas continúen, la tuya ya quedó apuntada, esperemos a ver que pasa más adelante, no te lo pierdas, muchas gracias, te mando un abrazo.
Nos estamos leyendo.
