14. No es el fin del mundo

Templo de Aries

Mu correteaba por todo el templo tratando de atrapar a Yue, el lemuriano se podía mover a la velocidad de la luz e incluso se teletransportaba sin ningún inconveniente, pero la simple tarea de atrapar a un gato se le estaba saliendo de las manos.

El minino resultó ser más hábil que cualquier santo del Santuario.

—¡Te tengo! —exclamó Aries, pero lo único que consiguió fue caer de bruces contra el suelo en lo que Yue saltaba de una mesa a la otra alejándose del hombre.

—¿Qué haces? —preguntó Saga entrando en el recinto y encontrándose con Mu quien apenas se incorporaba después de esa fuerte caída.

—Intento atrapar a Yue —explicó sobándose la nariz—. Debo llevarlo con el veterinario para su esterilización, pero él apenas vio el guacal empezó a esconderse de mí. Creo que intuye lo que le va a pasar.

—Ten en cuenta que la única vez que Yue fue al veterinario la pasó muy mal debido a sus heridas. Es lógico que sepa que ese guacal no es para llevarlo a un buen lugar.

—¿Y ahora qué hago? —suspiró derrotado—. Debo llevarlo.

—Te ayudaré atraparlo.

Con mucha disposición ambos santos se prepararon para lo que fue la hora más agotadora de todas sus vidas. No hubo ningún tipo de poder que sirviera para atrapar al pequeño gato, cada que lo tenían, él simplemente se les escapaba entre los dedos como agua. Finalmente, y después de unas cuantas caídas, tenían a Yue acorralado en el taller, lugar que de por cierto ya estaba hecho un caos debido a todo lo que el minino y los santos tiraron.

—Mu —llamó suavemente Saga—. Yo iré por este lado, tienes que estar muy atento para atraparlo.

—De acuerdo.

—¿Preparado?

Mu asintió a la pregunta en lo que el gemelo se tiraba por el flanco derecho en lo que un muy enérgico Yue daba un gran salto hacia la mesa más alejada, el lemuriano contaba con esa movida, por lo que con rapidez el gato terminó dentro del guacal maullando tristemente.

—Lo siento amigo —le dijo Mu—. Pero esto es bueno para ti, será muy rápido, te lo prometo. Gracias —se dirigió a Saga que se acababa de tumbar en el suelo para recuperar algo de energía—. Iré a la ciudad, hablamos más tarde. —Finalizó saliendo del taller en lo que el gemelo lo despedida con un ligero movimiento de su mano.

Templo de Sagitario

—¿Te dijo que pasó? —Kanon intentaba entender las palabras de Aioros luego de que al pasar por capricornio recibiera por parte de Shura, únicamente malas miradas y resoplidos.

—Ya te dije —explicó Sagitario—. Me dijo que había terminado con June y que no quería hablar al respecto. Después de insistir por cinco minutos, amenazó mi vida y bueno, el niño es peligroso, así que me marché tan rápido como pude.

—Pero ellos estaban bien ayer. —Kanon repasó en su cabeza cuando fue la última vez que vio a la pareja—. Creo.

—Las parejas terminan. Aceptémoslo. Fuimos criados para pelear y asesinar a sangre fría, pero nunca se nos explicó como amar.

Kanon observó al otro completamente abrumado. ¿Acaso Aioros había dicho algo sensato?

—Yo por eso no me comprometo con nadie y prefiero amarlas a todas por igual.

Ahí estaba nuevamente Aioros, el Aioros de siempre.

—No digas estupideces, arquero. Shura de verdad estaba muy enamorado de June, ¿qué habrá pasado?

—¿Qué habrá pasado con qué? —interrogó Shion quien en ese momento se paseaba por ahí, preocupado decido acercarse sin ningún disimulo hacia los chicos—. ¿De qué estaban hablando?

Los otros dos no estaban seguros de contestar y el que el Patriarca de un momento a otro estuviera tan interesado en un chisme era muy perturbador.

—Los escucho. —Aunque Shion intentó parecer tranquilo, su voz sonó ansiosa y casi amenazante.

—Shura y June terminaron su relación —contestó finalmente Aioros.

—¡¿Qué carajos?! —Ante la exclamación ambos chicos se echaron para atrás, cuando Shion se exaltaba no era bueno.

—Señor, son cosas que pasan, ¿no? —Aioros puso su mejor sonrisa en lo que Kanon prefirió dar un par de pasos hacia la salida. Mientras corriera más rápido que el Arquero estaría a salvo.

—Sí, son cosas que pasan —dijo Shion aclarando su garganta—. ¿Saben que pasó entre ellos?

—No señor, Shura no dio mucha información —explicó Sagitario, Kanon ya estaba llegando a la salida.

—De acuerdo —Shion sonrió, pero lejos de tranquilizar a los chicos, ambos se asustaron al verlo—. Sigo mi camino, que tengan linda tarde.

—Eso fue lo más aterrador que me ha pasado en el Santuario —dijo finalmente Kanon—. Pensé que Shion explotaría.

—Es verdad, y ni siquiera entiendo por qué. ¿Qué tiene de malo que Shura y June hayan terminado?

—Amigo. —Kanon observó el lugar antes de agregar—: Últimamente están pasando cosas muy raras. Hay que tener los ojos bien abiertos.

—Sí de acuerdo. Y hablando de cosas raras. ¿Sabes de qué especie es ese pájaro? —señaló, pero cuando el gemelo se giró, el ave emprendió el vuelo—. Es muy extraño.

—Tenía unos colores interesantes. Y creo que no es la primera vez que lo veo. Bueno, no precisamente a ese pájaro, pero era de la misma especie.

—¿Pero sabes que especie es?

—No —contestó Kanon—. No soy avestrologo —bromeó.

—¿Qué no se llama Ornitología o en su defecto avistamiento de aves?

Cosas raras estaban pasando en el Santuario, Kanon lo supo cuando Aioros de un momento a otro empezó a usar su cerebro.

—¿Quién eres? —atacó el gemelo—. Dime donde está Sagitario o te asesinaré.

—Yo soy Sagitario. —El otro observó confundido—. Creo… ¿acaso estás alucinando? —continuó pasando sus manos por el rostro de géminis—. ¿Esto es un sueño?

—Sí, definitivamente, eres tú. Pero eres aterrador cuando usas la cabeza.

—Yo siempre uso mi cabeza, ¿o no?

Templo Principal

Shion marchó con mucha rapidez, lo que acababa de saber era algo que no tenía contemplado, ¿qué estaba pasando? ¿Por qué de un momento a otro todas las parejas se estaban yendo por un caño? ¿Acaso todos se habían puesto de acuerdo para joderle la vida? ¿Por qué los chicos no podían hacerle la vida fácil de vez en cuando? Shion suspiró, si no fuera por lo del cuarto guardián, él, ya habría acabado con todos.

—Señorita —llamó al ver a la joven Kido caminar hacia la salida del templo principal en compañía de Naomi—. Tengo que hablar con usted, ¿me permite un segundo?

—Desde luego —dijo ella en lo que Antlia se adelantaba para darles algo de privacidad—. ¿Qué sucede? Te ves muy mal.

—Señorita, me acabo de enterar que Shura y June han terminado su relación.

—¡Puta madre!

—Señorita, últimamente la he escuchado expresarse de muy mala manera y eso no es correcto…

—¿Quieres guardar silencio, Shion? No es tiempo para hablar sobre mis modales. Esto es un caos, ¿qué está pasando? Cielos —dio un rápido giro sobre su eje—. Si una pareja más termina, voy a tirarme por un acantilado.

—Tal vez podemos solucionar esta situación —concilió Shion—. Seguro lo de Shura y June no es tan grave.

—¿No sabes por qué terminaron?

—No, y no supe como preguntárselo a Shura, así que pensé —expuso señalando con la mirada hacia atrás donde Naomi esperaba tranquilamente.

—Oh, claro. Me encargaré de investigar. Espero que sea solo una estupidez y Shura y June vuelvan a ser la pareja de siempre.

Saori se despidió con cortesía del Patriarca, quien rogó internamente que todo se tratara de un malentendido. Cuando la rencarnación de Athena llegó con Naomi estuvo a punto de preguntar, pero al darse cuenta de que no estaba segura de como iniciar esa conversación prefirió callar y esperar a estar un poco más alejadas del Santuario.

El camino en general fue relajado, ambas hablaron de diferentes cosas, como de la universidad, algo de política y una que otra cosa de chicas. Al fin, Saori se atrevió a hablar de lo que necesitaba.

—Escuché —dijo intentando no parecer ansiosa— que, June y Shura terminaron.

—Que rápido vuelan los chismes —comentó la otra, Saori sonrió amargamente al recordar que estuvo una semana sin saber que la relación de Antlia y Shun había fracasado, los chismes no volaban tan rápido como ella hubiera querido—. Sí, terminaron.

—¿Y por qué? ¿Qué pasó?

Naomi observó a su diosa antes de atreverse hablar, después de un rato supo que la noticia se esparciría con el aire, así que no importaba contarle a la chica lo que estaba pasando:

—Shura le fue infiel a June y ella lo descubrió.

—¿En serio? —Eso no era bueno—. Que maldito.

—Sí, eso pensamos todas.

—¿Por qué Shura hizo algo como eso? June es una mujer hermosa, ¿qué necesidad tenía él de buscar otra? ¿Por qué los hombres son tan miserables?

—Quisiera saberlo, señorita —susurró—. Algunas personas no saben conservar una relación.

—Julián y yo también terminamos —contó, Naomi la miró desconcertada—. Estaba saliendo con otra chica mientras salía conmigo. ¿Cómo una persona puede tener dos parejas? Yo apenas pude con una. Shura y Julián son un par de idiotas.

—Tengo entendido que lo de Shura fue un desliz. Igual eso no le quita lo idiota. Pero el señor Julián es, el rey de los idiotas.

—Es un miserable maldito. Seguramente los del comité de la fundación dirán que todo fue culpa mía —expuso bajando la mirada—. Dirán que algo hice yo para que el joven Julián cometiera semejante afrenta. Que, yo no supe manejar mi relación.

—¿Y qué dirán de él?

—Que es un pobre niño incomprendido. Y que yo soy la bruja de la historia.

—Supongo que todo el comité está conformado por hombres muy mayores —dijo en lo que Saori asentía con la cabeza—. Típico, las mujeres siempre somos las malas de la historia.

—Para los accionistas yo siempre he sido la mala del paseo —suspiró—. La rebelde heredera Kido, quien no es capaz de darle una oportunidad al joven Solo, es cruel y despiadada —imitó—. ¿Por qué las mujeres debemos siempre estar bonitas, ser decentes, recatadas y femeninas? ¿Y por qué si nos salimos de esos estándares no merecemos ser mujeres y somos inmediatamente señaladas? Un hombre puede hacer lo que él quiere y no se le juzga, pero si una mujer se desvía un poco del camino perfecto, se convierte en el enemigo, en el blanco de sus opiniones y automáticamente ante el resto de la sociedad es una desgraciada falta de valores.

—Son solo opiniones señorita. Las personas se sienten con el deber de opinar sobre cualquier cosa. Opinar es un derecho y una necesidad psicológica, y algunas personas solo buscan imponer y declararse guardianes de la moralidad y lo correcto. A veces sus palabras vienen disfrazadas de buenos consejos. Porque de eso se trata ser señalado, de guiar al otro por el camino correcto. Pero un consejo —Naomi se detuvo para buscar los ojos de la diosa—, cuando no es pedido, es una crítica llena de hipocresía y juicio.

Saori meditó seriamente aquellas palabras, observando a Naomi y descubriendo que la forma de ser de la guerrera era fácilmente cuestionable por cualquiera que viera en su persona inmoralidad. Si alguien sabía de ser señalada era Antlia. Y como seres humanos rodeados de seres humanos, eran juzgadas: Naomi por ser como era: diferente, honesta, libre y calculadora, y Saori por tener que comportarse a la altura de lo socialmente aceptable. Pero la realidad es que siempre había alguien esperando a que el otro tropezara.

¿A quién le importaba? Como dijo Shun: ¡Que se vayan a la mierda todos! Ninguna de esas personas le iba a tender una mano en el caso de que se cayera, al contrario, todos estarían hay con sus ínfulas de grandeza y sus palabras de supuesta sabiduría diciéndole que solo había sido una niña tonta y que si llegó hasta ahí es porque se lo había buscado.

Cualquier cosa, debería pasarla por alto. No era el fin del mundo y ella no sería el blanco de las quejas de ninguno de los accionistas.

Grecia

Mu caminaba tranquilamente por la ciudad luego de dejar a Yue en el veterinario, la operación demoraría por lo que él aprovechó para hacer algunas diligencias.

—Hola Mu —saludó Sorrento quien caminaba al lado de Isaac.

—Hola, ¿cómo están?

—Bien —contestó Isaac.

—Hacía tiempo no te veía, he estado muy ocupado. —Sorrento sonrió con amplitud—. ¿Cómo está Yue?

—Está en el veterinario —explicó el lemuriano como si nada—. Le toca esterilización.

—Que crueldad —expuso Isaac.

—No es crueldad —se defendió Mu—. Iré más tarde por él. Pero puedes ir a verlo cuando quieras —le dijo a Sorrento quien sonrió con picardía.

—Desde luego que iré… oh, hablas del gato.

—Sí —contestó el santo en lo que Sorrento reía con dulzura e Isaac levantaba una ceja—. ¿De qué más?

—De nada más, Mu. ¿Quieres ir por un café? Isaac ya se va.

—¿Me voy? —preguntó Kraken mientras su compañero lo miraba de reojo—. Oh, sí. Ya me voy.

—No puedo en este momento, tengo muchas cosas que hacer y debo ir por Yue, en realidad estoy muy ocupado, pero en otra ocasión será.

—Esperaré ansioso —la voz de Sorrento sonó seductora, pero Mu simplemente sonrió a modo de despedida y con ligero gesto se alejó del par de marinas.

—¿Acaso es idiota o solo te ignora deliberadamente? —Quiso saber Isaac.

—Creo que he perdido mi toque —expuso Sirena—. Él no nota que le estoy coqueteando.

—Entonces sí es idiota, porque para mí fue muy evidente que quieres con él.

—Ni te imaginas.

—Pero, Aries está con el hermano de Kanon, ¿no? —Isaac observó a su compañero con entretenimiento.

—Yo no soy celoso —contestó ladinamente.

—Ten cuidado, la historia nos ha demostrado que el par de santos de géminis son bastantes rencorosos y vengativos. No querrás iniciar una nueva guerra santa solo por un capricho.

—Oye, Mu no es un capricho. Solo pienso que él merece mejores cosas.

—¿Cómo tú?

—Desde luego que yo. Saga de Géminis, es el hombre con el que solo compartes una noche, en cambio Mu, es el hombre indicado.

—Eres repugnante —soltó mirando con fijeza.

—Ese fue un comentario muy homofóbico.

—No estoy atacando a tu comunidad, te estoy atacando a ti, así que no confundas. Tú, Sorrento de Sirena, eres repugnante.

—Pero así me quieren —dijo emprendiendo el camino.

—¿Quién te quiere? Nadie te quiere.

Templo Principal

—Tengo malas noticias, Shion —dijo Saori al ver al hombre luego de un largo día en la universidad—. Shura le fue infiel a June, por eso terminaron.

—¿Qué? No puede ser —El Patriarca se llevó las manos a la cabeza para luego mirar en su en rededor—. ¿Shura, infiel? ¿Qué pasó realmente?

—No estoy segura, Shion. Naomi no me dio mucha información. Igual eso no importa, dudo mucho que, con esto, June quiera volver con él.

—Bueno, algunas parejas se perdonan sus infidelidades, ¿no? Tal vez…

—Yo no lo haría. Pero, si ellos regresan prefiero no involucrarme.

—No nos preocupemos —la voz de Shion era calmada y casi armoniosa, aunque Saori estaba angustiada él lograba tranquilizarla con su semblante solemne—, el bebé llegará a este mundo pase lo que pase. Según he investigado, el cuarto y último guardián es el líder y más fuerte de los cuatro reyes. Es imposible que su futuro se vea comprometido.

—Me gusta tu optimismo, Shion. Y posiblemente tengas razón. Pero estoy a una ruptura más de perder los estribos.

—Todo se solucionará de alguna manera, no se preocupe.

Saori observó al hombre intentando parecer tranquilo, por lo que quiso ser tan optimista como él, pero si las cosas seguían avanzando de la forma en que lo hacían no sabría como seguir adelante. Los reyes cardinales eran sumamente importantes para el mundo entero y de ella dependía de que la vida continuara tal cual como se le conocía. Pero echarse a llorar por cada pareja que fracasaba tampoco era una opción, ella debía seguir siendo fuerte y mantenerse firme ante todas las adversidades, porque si ella se quebraba, el resto del mundo se quebraría con ella.

Campo de entrenamiento

Luego de un largo entrenamiento las amazonas se acomodaron en las gradas para charlar un rato, el tema de conversación favorito por esos días era June y Shura. Apenas había pasado una semana, pero aún tenían mucho de qué hablar al respecto.

—Él anda como si nada por ahí —escupió Marín quien después de tantas suplicas por parte de Aioria de que no lo dejara solo con Eryx, se reintegró al grupo de guerreras para seguir con sus entrenamientos. Leo podía hacerse cargo del nene por unas horas, pero si ella continuaba encerrada lejos de sus actividades diarias se volvería loca—. Es tan descarado, cada que lo veo me provoca romperle la cara.

—Es un guerrero orgulloso, claro que va a andar por ahí como si nada. —Hizo ver Shaina—. Y June debería hacer lo mismo como la valiente amazona que es, pero no, ella prefiere quedarse encerrada en la cabaña llorando por ese pedazo de carne.

—¿Qué hay de Geist? No la he visto por ahí.

—Se está escondiendo de mí —explicó Shaina a Naomi—. Sabe que la cagó y que yo estoy muy molesta con ella. Hasta que no logré acorralarla no me dará cara.

—Me sorprende que Geist haya hecho esto. No es de ese tipo de mujer —expuso Marín y al ver el rostro de sus amigas agregó—: Ya saben, de las… quitan maridos.

—Las personas no son objetos que se puedan arrebatar —acotó Shaina—. Somos seres capaces de razonar, eso nos diferencia de los animales. Engañar a alguien es una decisión y nadie te obliga a hacerlo. Geist pudo comportarse como se le diera en gana, era deber de Shura respetar su relación con June. No me vayan a decir que él fue muy débil y no se pudo resistir. No es tan difícil decir no. Si hay un culpable aquí es él.

—Completamente de acuerdo, cuando respetas a alguien no le mientes ni le dañas —concordó Naomi—. Poner a una persona en su lugar cuando se tiene una relación no es difícil. Cielos, yo fui fiel a Shun por un año entero, aun cuando no teníamos más que una relación de amigos con derecho. Es más, podría jurar que todavía le sigo siendo fiel —agregó en lo que las otras sonreían divertidas—. No es que ella se le haya metido por los ojos, es que él es un idiota, y si prefirió mandar toda su relación a la mierda por un acostón, la culpa es enteramente de él.

—Bueno, ya que lo pones de esa manera —continuó Marín—, tienes razón. Shura es un completo idiota, pero Geist participó, para esa infidelidad se necesitaron dos, ella sabía de qué Shura y June estaban juntos.

—Créeme que eso no me tiene contenta. —Shaina dio un golpe con su puño sobre su mano izquierda—. No sé en qué estaba pensando Geist para dejarse arrastrar así.

—¿Será que Shura es ese hombre misterioso con el que desaparecía Geist años atrás? ¿Lo recuerdan?

Ante la pregunta de Naomi, las otras dos guardaron silencio, durante mucho tiempo intentaron sacarle información a Geist sobre ese hombre, pero por más que se esforzaron nunca lo lograron, ahora, frente a los últimos eventos, todo empezaba a tener sentido.

—Bueno, eso explicaría muchas cosas —dijo Marín—. Ella aún ama a Shura, ¿creen que él a ella también?

—Él no sabe el valor de esa palabra —escupió Shaina—, el amor le quedó grande.

—Parece que todo esto del engaño te tiene más enojada a ti que a June.

—Desde luego que sí, Naomi —contestó la italiana—, si un hombre va a estar aquí y allá es mejor que no tenga una relación sería, ¿para qué nos hacen perder el tiempo? Yo lo único que pido es lealtad, pero parece que para algunos eso es muy difícil de lograr.

—¿Acaso Milo te fue infiel? —preguntó Marín con algo de malicia.

—No —respondió Ofiucos—. ¿Ustedes saben algo? ¡Porque si saben algo…!

—No sabemos nada, tranquila —se defendió Naomi—. Tranquila amiga.

—Suficiente, June debe salir de su encierro. Vamos por ella —alentó Águila—. No es justo que Shura siga su vida como si nada y June se esconda tras un velo de patética melancolía. No fuimos entrenadas para humillarnos por un hombre.

Marín se levantó tan enérgica que las otras dos simplemente aplaudieron y continuaron al lado de ella. No les tomó mucho llegar hasta la cabaña que Narella y June compartían y olvidando el hecho que Sextante había estado la noche anterior en guardia, entraron haciendo una gran algarabía logrando que la única que saliera del cuarto completamente molesta fuera la pelirrosa.

—¿Qué pasa con ustedes? Estoy intentando descansar.

—Lo sentimos mucho peque —dijo Shaina caminando hasta al cuarto de June y golpeando con insistencia—. Sal de ahí o entraré por ti.

—¿Qué demonios pasa con ustedes? —Esta vez fue June quien salió con la cara enrojecida.

—Que ya nos cansamos de que te estés dando golpes de pecho por un pendejo —manifestó Marín—. Así que sacúdete el polvo y sigue adelante.

—Lo sé chicas —murmuró Camaleón caminando hasta el sofá para dejarse caer—. Sé que debería continuar con mi vida, porque no es el fin del mundo. Pero no quiero verlo. No quiero salir y tener que encontrármelo.

—¿Entonces te vas a quedar aquí toda la vida? —interrogó Naomi—. Porque él va a seguir allá afuera. Él siempre estará allí. No creo que sea justo que él pueda seguir su vida y tú no. ¿En serio te dejaras ganar de él? Quien debería sentirse avergonzado de salir es él no tú. Tú no hiciste nada malo.

—No sé cómo hacer esto —susurró la rubia—. ¿Qué debería hacer? ¿Salir con otra persona? —Al analizar esa pregunta decidió agregar—: ¿Cuánto tiempo debería esperar para salir con otra persona?

—Un mes —contestó Marín.

—Un año —bromeó Narella.

—Una hora —dijo socarronamente Shaina—. ¿Qué? Como si no lo hubieran pensado. Él ni había terminado la relación y ya estaba con otra.

—El tiempo es relativo —aconsejó Naomi—. No importa si pasa una semana, un mes o un año… o una hora, lo importante es que salgas con otra persona cuando estés preparada y las cicatrices que quedaron hayan sanado. Porque nada progresará si aún sigues aferrada al pasado y a ese antiguo amor. Ahora, que si lo que quieres es solo sexo, una hora está bien.

—¿Ven? —expresó Shaina.

—Chicas, son muy bellas conmigo. Lamento darles tantos problemas.

—Mira June —dijo Marín caminando hacia la rubia, por alguna razón Águila se veía muy amenazante—. Si no quieres darnos más problemas, lo mejor que puedes hacer es limpiarte la cara, levantarte y seguir adelante, porque no eres una perdedora, no eres débil y no puedes dejar de brillar por culpa de un idiota. ¿De acuerdo?

June observó de una en una a todas sus amigas.

—De acuerdo —contestó—. De acuerdo.

—Bien.

June salió de la cabaña justo como las demás chicas querían y luego de una tarde relativamente agradable, en horas de la noche Shaina se había plantado a la entrada de la sala de su cabaña a esperar a Geist y aunque pasó mucho tiempo, eso no detuvo a la terca Cobra.

—¿Qué haces despierta a esta hora? —Fue el escueto saludo de la pelinegra.

—Quería hablar contigo —habló Ofiucos en lo que Geist rodaba los ojos.

—No te debo ninguna explicación a ti.

—Lo sé —comentó poniéndose de pie y dando una vuelta por la habitación—, no soy tu madre, soy tu amiga y como tu amiga, merezco algo de respeto, ¿no lo crees?

—Tienes razón —expuso finalmente dejándose caer en el soporte del sofá—. Oye, no sé qué pasó. Fui estúpida, pero te juro que jamás pensé en dañar a June.

—De acuerdo cometiste un error. Pero esa no era razón para esconderte de todo.

—Me escondí porque no quería que me juzgaras. Lo soportaría de todos, menos de ti. Suficiente tengo con que cada vez que Shura me ve quiera asesinarme y de seguro debo estar en los pensamientos más oscuros de June también. Y, además, Shiryu… no soy la persona favorita de muchos en este momento.

—Pues no puedes seguir ocultándote, necesito que salgas nuevamente a los entrenamientos, no puedo seguir cubriéndote. Y sí las cosas pasaron como lo mencionas, se solucionarán tarde que temprano. Pero te necesito, aquí y concentrada. A la mierda todo lo demás.

—Sí

Templo Principal

Una nueva mañana llegó y con ella un horrible dolor de cabeza para el mayor de todos los santos de Athena, aunque Shion intentaba parecer y verse relajado, la verdad es que estaba muy abrumado por cada evento y no podía evitar suponer lo peor. Sí, el niño tenía que nacer, pero ¿qué pasaría si no fuera así? Él no sabría qué hacer, pero lo que si tenía muy presente era que todos debían estar preparados para cualquier cosa, sin los guardianes custodiando el mundo, el apocalipsis era inminente.

—Deja esa mala cara, amigo —dijo Dohko con sonrisa divertida—. Te aseguro que todo estará bien.

—¿Y si no?

—Nos hemos enfrentado a cosas peores. Estamos listos para lo que sea. Lo que me recuerda que tengo que ir al entrenamiento con las chicas.

—¿Cómo has visto a June? —preguntó ausente.

—No la he visto desde hace una semana, espero que se presente hoy al entrenamiento. No quiero amonestarla.

—Pobre muchacha, debe sentirse muy mal. Shura pese a que aparenta estar bien, no lo está. ¿Lo has visto últimamente? Parece un alma en pena.

—¿Te ha dicho algo? —inquirió mirándolo fijamente—. ¿Quién es la otra chica?

—No lo sé. Apenas y me comentó que la relación terminó, pero nada más.

—¿Y no sabemos quién es la otra chica?

—¿Por qué la insistencia, Dohko?

Libra se retorció un poco los puños, y algo nervioso se atrevió a decir:

—No sé qué pasó con esta otra mujer, pero… ¿y si ella es la madre del cuarto guardián? ¿Shion no has pensado que tal vez Shura y esta otra chica sean los destinados? ¿Y si la chica está embarazada? Tal vez esto debió pasar.

—La verdad no es nada desconcertante tus conclusiones. Pero no sé quién sea la otra joven. Debo saberlo cómo sea.

—Por ahora iré con las chicas —expuso caminando hasta la salida—. No sé, tal vez ellas comenten algo al respecto.

Shion se despidió con una ligera mueca, en lo que el otro divertido marchaba a grandes pasos hasta las gradas, donde ya todas las amazonas se encontraban.

—Señoritas —llamó—, me alegra mucho verlas a todas —continuó colocando su mirada en June y luego en Geist quien estaba más alejada del grupo—. Han perdido muchas clases, fueron ustedes mismas quienes dijeron que necesitaban más trabajo para estar al nivel de un santo dorado.

—Estar al nivel de un santo dorado es fácil —acotó Marín con sarcasmo—, solo se necesita ser un idiota. Oh, usted se refiere a la fuerza.

—Sí, me refiero a eso —explicó el hombre, sabiendo a donde iba dirigido ese comentario—. Empecemos. June, como has perdido un par de clases, quiero que comiences tú. ¿De acuerdo? —La aludida contestó con un movimiento de cabeza—. También tú Geist.

Un largo y tensó silencio se adueñó del lugar, si Dohko se dio cuenta o no, lo supo disimular muy bien, porque sin detenerse a preguntar, esperó paciente porque ambas chicas pasaran al centro de la arena.

—¿Qué pasa niñas? —preguntó el dorado al ver a las dos jóvenes inmóviles, nadie dijo nada, y tanto Geist como June llegaron al centro del campo—. De acuerdo. June, ¿recuerdas la última técnica que te enseñé?

—Sí señor.

—Perfecto. Quiero que la ejecutes contra Geist, ya sabes. Tienes que estar muy concentrada, todo tu cosmos debe enfocarse en un solo punto. ¿Geist?

—Sí.

—Supongo que te acuerdas de cómo manifestar una buena defensa. —La pelinegra asintió—. Perfecto. Muy concentradas las dos. A la cuenta de tres. Uno, dos…

Una enorme y brillante explosión iluminó el campo justo en el momento en el que Geist salía despedida por los aires debido al ataque desmedido de June. Camaleón observó confusa, cuando tuvo de frente a la pelinegra no lo pensó dos veces y lo único que quiso fue hacerle daño y así lo hizo, al principio sintió algo de remordimiento, especialmente cuando vio a su compañera volar por los aires, pero luego al verla levantarse como si nada hubiera pasado, sintió que no le había hecho el suficiente daño.

—¿Qué fue eso? —interrogó Dohko, estaba confundido y su mirada fija en la rubia—. Te dije que a la cuenta de tres.

—¿Señor, está todo bien? —Shiryu llegó con el grupo unos minutos después del estruendo, la explosión fue muy agresiva.

—Eso quiero saber —expuso el dorado, mientras la mirada del Dragón se posaba en la malherida Geist quien intentaba mantenerse de pie.

—Lo siento —dijo June, pero su tono de voz sonó cínico—. Pensé que había dicho tres.

—No lo hice —dijo Dohko molesto—. ¿Estás bien? —le preguntó a Geist quien afirmó rotundamente—. ¿Deseas continuar? —Ella volvió a asentir—. De acuerdo. —Libra no estaba muy seguro de seguir con eso, sin embargo, prefirió continuar—. Nuevamente. Geist quiero que manifiestes una buena película de defensa. —La pelinegra hizo como se le pidió, pero después de un rato el dorado no estaba convencido—. Sé que puedes hacerlo mejor, esa cosa se destruirá con nada.

Pero antes de que la chica pudiera hacer algo, una nueva onda la arrastró por delante. En el campo todos guardaron silencio observando directamente a la afectada, si Geist se levantaba después de eso, era por un milagro de la misma Athena. Pese a todo pronóstico la pelinegra se puso de pie limpiando su labio roto y su cara sucia debido al polvo.

—¡¿Por qué no te defiendes?! —gritó June antes que Dohko, quien quería hacer la misma pregunta—. ¡Pelea!

—¿En serio vamos a hacer esto? —inquirió Geist escupiendo un poco de sangre—. ¿Quieres pelear conmigo por un hombre? Lo siento, pero no me voy a defender. Sé que me equivoqué y te pido disculpas porque jamás quise herirte. Sé que eso no importa en este momento. Pero lo que sí sé es que nunca me voy a humillar por alguien que no valga la pena y él no la vale. Si con golpearme hasta matarme te vas a sentir mejor hazlo —dijo levantando los brazos hacia los lados—. Vamos, nadie te detendrá.

—Geist. —Shaina quiso intervenir, pero fue hábilmente detenida por Dohko.

—Solo hazlo, June —ordenó aún en la misma posición—, seguramente lo merezco y entiendo bien tu ira. Pero el único que saldrá ganando con una pelea entre las dos es Shura quien debe estar burlándose de ambas, porque eso es lo que él siempre hace.

June bajó el puño, no se percató en qué momento su cara se enrojeció tanto hasta el punto de hacerla llorar nuevamente, la pose de Geist la retó una vez más y aunque ella quiso lanzar un nuevo golpe no se atrevió, dando un rápido vistazo hacia los demás se alejó a grandes zancadas.

—Necesitas ir a la enfermería, hija —ordenó Dohko a Geist.

—Estoy bien —comentó ella mareada, pero no se detuvo a esperar ayuda y dando media vuelta marchó por un camino diferente al que tomó June.

—Ve con ella —le dijo Dohko a Shiryu quien no esperó una aprobación y corrió para alcanzar a la chica—. ¿Señoritas, quieren decirme que pasa? —Las demás se quedaron calladas—. Creo saber de qué va todo esto, pero podría estarme precipitando y sacando falsas conclusiones. Así que, por favor, niñas, las escucho.

—Vera, señor —Naomi sabía que no podían seguir guardando silencio, del cielo a la tierra no queda nada oculto.

Y mientras las chicas le explicaban todo al santo de Libra, Geist se tambaleaba para llegar hasta la cabaña. Estaba tan herida que apenas sabía dónde estaba plantando el pie.

—Necesitas ir al médico —Shiryu por tercera vez hacía aquella sugerencia, pero la pelinegra simplemente refunfuñaba—. Vamos. —Esta vez la detuvo por el antebrazo—. Lo necesitas.

—Déjame en paz.

—No —ordenó abruptamente, la chica por fin volvió a verlo—. Estás gravemente herida, June de verdad te dio una paliza.

—Me lo merecía.

—¿Geist que está pasando? Vamos, nena, sabes que puedes hablar conmigo.

La pelinegra suspiró profundamente arrepintiéndose porque aquella bocanada de aire le hizo doler cada musculo del cuerpo.

—Sí, por él me marché del Santuario —confesó finalmente ella—. Me enamoré como una estúpida. No fue fácil para mí, deje todo por él, pero es que me hacía mucho daño estar a su lado. Con el tiempo aprendí que no podía dejarme vencer así.

—¿Volviste para recuperarlo?

—No, claro que no. Sí, me dolió saber que él estaba con June. Comprendí que él siguió con su vida mientras yo malgastaba la mía. No solo estaba perdiendo mi título y mi reputación como guerrera, me estaba perdiendo a mí.

—¿Entonces por qué regresaste? —Shiryu se veía escéptico—. ¿Querías vengarte? ¿Qué querías?

—Cielos, que hombre tan molesto —expuso en lo que el santo se cruzaba de brazos—. Tienes razón, te debo una buena explicación —agregó buscando sostenerse de algo por un nuevo mareo, Shiryu le tendió una mano—. No te voy a negar que disfruté mucho con el sufrimiento de Shura, en serio lo degusté como si fuera el mejor de los licores. Y aunque soñé muchas veces con dañarlo, nunca tuve esta intención. No quise que las cosas pasaran así, y si de algo me arrepiento es de haberles hecho daño a June y a ti, porque la única razón de volver fue por ti.

Shiryu observó confundido a la amazona.

—Yo… yo…

—Sé que es difícil de creer, y hasta suena patético viniendo de mí —comentó buscando un lugar donde sentarse—. June de verdad me dio una gran paliza. No hay que hacerla enfadar. Shiryu, para mí no es fácil volver a confiar en alguien, pero contigo siempre me he sentido a salvo.

—¿Estás disculpándote?

—Eso intento.

—¿Aún amas a Shura? —Los ojos del bronceado se clavaron intensamente en la amazona—. ¿Sí?

—No lo sé, seguramente, sí. No es tan fácil olvidar, por otro lado, tal vez solo sea odio. Ya sabes, es más fácil odiar lo que se amó una vez.

—Cielos, de verdad necesitas un doctor. Estás diciendo incoherencias.

—Shiryu, dime la verdad. ¿Tú que sientes por mí?

—Te amo —dijo en medio de un suspiro—. Siempre te he amado, incluso antes de que volvieras a la Isla. No fue casualidad que fuera yo quien intentara día tras día convencerte de volver, yo me ofrecí. Esa es la verdad. Te amo.

—Eres tan maravilloso. Yo… lamento haberte fallado, no me saco de mi mente la mirada de aquel día. Tú…

—Me desilusionaste, es como si te hubieras caído del gran pedestal en el que te tenía. Pero me dolió más, saber que todo ha sido por él.

—Ya no se trata de él, Shiryu —explicó recargándose en el pecho del muchacho.

—Mira —dijo levantando el mentón de la chica—, voy a pensar en disculparte, con una condición. Tienes que ir al médico. ¿De acuerdo?

—De acuerdo.

Templo de Géminis

Kanon estaba frente al espejo del baño haciendo diferentes tipos de poses.

—¿Qué diablos haces? —preguntó Saga parado en el marco de la puerta—. Te ves ridículo.

—Tú me envidias —dijo él—. Sabes que muy pronto seré famoso.

—¿Quién lo dice?

—El concierto de hoy será un éxito. Por ahora, me preparo para las entrevistas. ¿Me veo bien así? —Inquirió con una sonrisa cínica en lo que se paraba de medio lado.

—Te ves ridículo.

—Buenas, buenas —saludó Ivonne con una gran sonrisa.

—Qué bueno que llegaste, tu novio se volvió estúpido. —Saga dio media vuelta y se alejó del lugar.

—Hola, mi amor. ¿Qué tal me veo? —preguntó el exgeneral a su novia.

—Pues como siempre.

—Esa no es la forma de subirle el ánimo a tu novio. ¿Cómo estás cielo? —Kanon guiñó el ojo sonriéndole seductoramente a la doctora.

—Me regalaron unas entradas para ir a una cata de vinos mañana. ¿Vamos?

—¿Quién te las dio? ¿Minos otra vez? —interrogó volviendo a mirarse en el espejo.

—No, me las dieron en el hospital. ¿Vamos?

—Sí, cualquier cosa que tenga alcohol es buena —sostuvo y ahora guiñó el ojo a su propio reflejo.

—Estoy pensado en invitar a Minos —murmuró. Kanon dejó de observarse en el espejo—. ¿Qué?

—¿Por qué? ¿No puedes invitar a alguien menos desagradable? No sé, tal vez a Saga.

—Quiero invitar a Minos, porque es mi amigo y quiero que tú y él se conozcan mejor —expuso con inocencia en lo que Kanon chasqueaba la lengua—. Está bien, es una mala idea. No lo invitaré.

—No, invítalo. Trataré de no matarlo.

—¿En serio?

—Sí, sí. Ya qué. Pero ¿no te parece que estará muy solito? Tal vez se sienta mal ya que vamos en pareja tú y yo.

—De hecho, tengo cuatro entradas. Pensaba invitar a Naomi.

—Sí, ella me agrada —dijo volviendo a mirarse en el espejo.

—Sí, porque dormiste con ella —escupió. Kanon la miró consternado—. Sé muchas cosas de ti, mi amor.

—Solo para que quede claro. No invitas a Minos porque hayas dormido con él, ¿o sí?

—Ridículo —dijo ella emprendiendo la marcha.

—Solo preguntaba.

Blizz

—Todo está maravilloso.

Seika observó el lugar completamente emocionada, luego de escuchar por parte de Kanon de una inauguración no pudo negarse a la idea, y como una niña chiquita esperó ese momento con ansias. No solo atraería más clientela, sino que tendría la oportunidad de ofrecer música en vivo gracias a las mejoras que hizo Ángelo —el talento oculto del dorado fue la cereza sobre el pastel, nadie hubiera sospechado que el despiadado santo de Cáncer, se había hecho un interesante curso de diseño de interiores—, pero ahí estaba, no hubo imposibles para el italiano que con mucha habilidad hizo del sitio el mejor lugar para pasar el rato.

Música en vivo y Zodiaco sería el primer grupo en tocar, Seika esperaba que no fuera la única vez que los chicos se presentaran en su pequeño café.

—Está todo listo —expuso Seiya terminando de mover las cajas para la despensa.

—Perfecto —dijo Seika con gran entusiasmo, estaba muy ansiosa porque todo iniciaría.

Poco a poco el lugar se fue llenando, Zodiaco revisaba el sonido para poder dar al público un buen espectáculo y para evitar incidentes, June y Shaina se encargaban de la vigilancia del lugar, en lo que Seika junto a Seiya, Minho y Afrodita atendían a los comensales.

—¿Dónde está Eryx? —preguntó June a las afueras del café, Marín y Aioria venían abrazados.

—Todos los nenes están con Tessa y Elvira —contestó Águila—. No nos podemos tardar mucho. Dudo que ellas tengan la energía para soportar a los cuatro torbellinos del Santuario.

—Estarán bien —dijo Aioria compresivo, Marín no estaba muy segura de dejar a su hijo a cargo de otra persona—. Escuchamos a los chicos y volvemos pronto.

—Me preocupa, son cuatro niños y ellas son apenas dos.

—Estarán bien —volvió a decir el dorado besando a su esposa en la frente—. Entremos, aunque sea un rato. ¿Te parece?

—Bueno, tenemos que apoyar a Seika —dijo finalmente la pelirroja.

—Señoritas, buenas tardes. ¿Quieren requisarme? —saludó Aioros a su lado Saga y Kanon hicieron una mueca—. Pueden coger lo que quieran —continuó caminando hasta la Cobra y Camaleón.

—Puedes pasar Aioros —musitó Shaina.

—¿No vas a requisarme, mi amor? —acotó desilusionado.

—No, eres inofensivo. Pasa.

—Haces un pésimo trabajo, Ofiucos —comentó fingiendo molestia, acto seguido en compañía de los gemelos se adentró en el lugar.

June y Shaina sonrieron divertidas, la primera quiso decir algo, pero se detuvo al ver a Geist en compañía de Shiryu. La pelinegra caminaba con algo de dificultad y se sostenía con fuerza del bronceado.

—¿No deberías estar descansando? —interrogó Shaina a Geist.

—Sí, pero quería estar en la inauguración. No he tenido la oportunidad de escuchar a Zodiaco.

—Te gustaran mucho —soltó June sin estar segura de por qué, sin embargo, se animó a decir—: Lamento mucho el daño que te hice, se me pasó la mano.

—Yo te apoyo —acotó Geist haciendo una ligera mueca de dolor la cual borró rápidamente de su rostro—. Supongo que me lo merecía.

—No te lo merecías —susurró June—. Por eso te pido una disculpa.

La mirada de Geist viajó rápidamente de Shiryu a Shaina, ambos entendieron el mensaje y se retiraron dejando al par de chicas solas.

—Soy yo la que lo lamenta, June. Fui atrevida.

—Vaya que sí —contestó Camaleón—. Pero no deberíamos matarnos por cosas que no valen la pena, ¿cierto? Lo dijiste esta tarde. Me la he pasado todos estos días torturándome y planteándome miles de escenarios de que fue lo que pasó o en que fallé. Pero lo único que he hecho es dejar a la deriva mi propio ser. Duele, no te lo voy a negar, porque de verdad amo a Shura y él me falló. Pero como mujer y como guerrera no puedo seguir guardando rencores, ni llorar, ni preocuparme por dos personas que me faltaron al respeto. Cada una de mis acciones han servido para darles mucha más importancia de la que merecen, y, a decir verdad, ninguno de los dos se merece realmente mi tiempo.

—Bien dicho —concordó la otra—. Lo entendiste más rápido de lo que imaginé. Eres muy astuta y espero que no te dejes quebrar por nadie nunca.

—¿Él te hizo daño? —preguntó. Geist estaba a un paso de la puerta.

—Para mí sí. Tal vez para el resto del mundo no, tal vez digan que exageré o yo que sé. Pero, sí, me sentí, en su momento, muy herida por él. —June cerró los ojos por unos segundos sin estar muy segura de como continuar esa conversación—. No me prestes atención —dijo colocando una mano sobre el hombro de la rubia—. Soy un simple juguete roto.

Un simple juguete roto. Palabras fuertes y casi irrisibles, Geist desapareció dentro del café y June analizó aquella frase, prometiéndose así misma no ser un juguete roto, es más, ella no seria el juguete de nadie nunca.

—Hola.

Pero la fortuna no siempre te sonríe.

—Puedes pasar —contestó ella al hombre que tenía al frente, quien la miró de arriba abajo—. Vamos, Shura. Hay personas tras de ti. —El dorado observó por encima del hombro, pero no había nadie—. Obstaculizas el paso. Como todo en mi vida. Deja de estorbar.

Capricornio no dijo nada, se tragó sus palabras y con paso firme se adentró en Blizz.

—Señorita, Athena, que bueno que vino —June intentó parecer amable, no dejaría que la presencia de Shura la desanimara.

—No me perdería esto por nada del mundo —contestó Saori, a su lado Shion sonreía divertido.

—Disculpen. ¿Pero quien está cuidando el Santuario? —Quiso saber la rubia, en lo que Saori observaba automáticamente Shion.

—Contraté un servicio de alarmas —explicó el hombre—, espero que eso funcione mejor que mis santos. —Ambas chicas se echaron a reír—. No te preocupes, June. Estaremos bien, no creo que nadie se atreva a entrar al lugar.

—Eso espero señor.

—Shion se ha vuelto muy optimista —anunció Saori mientras entraba en el lugar con el Patriarca.

El café estaba a su máximo, Seika no había reparado que la mayoría del Santuario se iban a presentar, lo que le quitaba espacio a algunos lugareños que querían estar en la inauguración y ella apreció que en las tierras de la diosa vivían muchas personas. Sin embargo, eso no detuvo a nadie y como pudieron cada uno se las apañó para conseguir un rincón en Blizz.

—¿No deberías estar descansando? —preguntó Shun a Geist, la cual se encontraba sentada al lado de Shiryu.

—Escucho a Zodiaco y me voy. Necesito un buen descanso —expuso ella para luego mirar a Shiryu—. Me caería muy bien un masaje.

—Ya veremos —respondió Dragón divertido ante la sonrisa pícara de Geist.

….

—Creo que ya no es un secreto para nadie esa relación —le dijo Hyoga a Ikki, ambos estaban sentados en la barra—. Ya ni se molestan en disimular.

Fénix no siguió la conversación, no quería opinar nada al respecto de la relación que su compañero el Dragón sostenía con Geist. Tampoco es que le importara charlar acerca de nada. Hyoga no le dio importancia, conocía a su amigo: era un hombre de pocas palabras, aunque sus actos fueran extraños, como el hecho de que estuviera en ese momento en un lugar tan atascado de gente.

Zodiaco empezó a prepararse, después de un cálido saludo la música empezó a sonar amenamente al compás de aplausos y gritos. Era un ambiente muy agradable, había buena música y muy buena comida también.

—Son muy buenos —expuso Violet sentándose al lado de Shion.

—Sí —contestó él tratando de hacerse entender por encima de la música—. La verdad no les tenía mucha fe.

—Que malo es usted. Ahí hay talento —comentó la chica con una gran sonrisa.

—¿Viniste con Camus?

—Sí, Camus me invitó. Pero no es como que haya venido con él —explicó la joven—. Parece que todos están empeñados de ver una relación entre nosotros.

—¿Y no es así? —Shion no quiso parecer ansioso, pero así sonó, esperaba que Violet no notara sus intenciones.

—No —contestó ella, en lo que Shion se dejaba caer de hombros, esperaba que todo marchara bien entre Camus y la guerrera—. Él está con Ana María. —señaló una mesa donde Acuario conversaba amenamente con la doctora.

—No sabía eso —dijo sorprendido.

—Ellos tampoco lo saben —comentó Violet divertida en lo que Shion negaba con una sonrisa—. Son muy tontos para aceptar que se gustan.

—Tal vez a Camus le gustan las chicas malas —acotó el lemuriano sonriéndole a la chica—. ¿No lo crees?

—No lo creo —contestó ella en el mismo tono.

—Buenas noches para todos. Esperamos se estén divirtiendo. —Naomi tomó el micrófono—. A continuación, cantaremos para ustedes: 'Nunca es suficiente'. Espero gusten de esta nueva versión.

Los instrumentos empezaron a sonar con una grata melodía, a ellos se unió la bella voz de Antlia que con gran habilidad se llevó la atención de todos los presentes. Shun fue uno de los más interesados al escucharla, prestando atención a la letra y el porque de cierta manera le parecía llamativa:

'Mi corazón estalla por tu amor,

¿y tú que crees que esto es muy normal?

Acostumbrado estás tanto al amor, ¿qué no lo ves?

yo nunca he estado así. Si de casualidad me ves llorando un poco

es porque yo te quiero a ti'.

Que interesante era aquella letra, como si fuera hecha para él, donde ella y él ofrecían diferentes cosas y ninguno de los dos comprendía al otro. ¿Eso es lo que quería transmitir Naomi? Ella como siempre dejando pequeños mensajes en cada uno de sus actos.

Y tú te vas jugando a enamorar,

todas las ilusiones vagabundas que se dejan alcanzar

y no verás que lo que yo te ofrezco es algo incondicional.

Y tu te vas jugando a enamorar

Te enredas por las noches entre historias que nunca tienen final

Te perderás entre mis recuerdos por haberme hecho llorar.

Tal vez, también era un adiós. Ese adiós definitivo que parecía les hacía falta a ambos. Cada uno amo de forma diferente, pero hubo amor, un amor que no funcionó. Shun levantó su taza y con una agradable sonrisa la dirigió hacia Naomi, quien le guiñó el ojo. Acto seguido, cada uno siguió en lo suyo.

Grecia

Al día siguiente, en la cata de vinos, Minos, Ivonne, Naomi y Kanon pasaban la tarde, los primeros tres reían a montones, mientras que el cuarto no hacía otra cosa que poner mala cara. El Grifo era un experto en vinos, hablaba de cuerpo, de olor y de otras cuantas cosas que Kanon prefirió ignorar porque solo le parecía un engreído. Engreído que, por cierto, no hacía otra cosa que acaparar la atención de ambas mujeres las cuales parecían se iban a desmallar cada vez que el espectro hablaba.

Ivonne estaba contenta, por lo menos con sus dos amigos, porque cada vez que volteaba a ver a Kanon su alegría se esfumaba y empezó a preguntarse si todo eso había sido una buena idea, el gemelo le estaba amargando el rato.

Finalmente, el recorrido acabó para fortuna de Kanon y tristeza de los otros. Minos sugirió ir por un trago de verdad, pero ante el semblante serio del gemelo, Ivonne decidió marchar dejándole el camino libre al juez y a Naomi, quienes se fueron tranquilamente.

—Estuvo bien —dijo Kanon ya llegando al Santuario, por todo el camino Ivonne no le había dirigido la palabra y él decía cualquier cosa para hacerla hablar—. ¿Cierto?

—Sí.

—Me gustó, ¿y a ti?

—También.

—Suficiente. ¿Qué pasa?

Si Ivonne no se volteó a golpearlo fue porque era una dama y no se rebajaría hacer un escándalo delante de todos.

—Te la pasaste haciendo mala cara en todo el recorrido y todavía preguntas.

—Cielo —Kanon intentó defenderse, pero Ivonne levantó una ceja.

—No. Fuiste muy molesto. La verdad cada que te veía me provocaba gritarte que te largaras.

—La culpa es de Minos.

—No más. —La voz de Ivonne se percibió muy molesta—. No puedes estar culpando al resto del mundo por tus errores. ¿Sabes qué? Hablamos después.

Templo de Géminis

Saga estaba a la entrada de la tercera casa cuando vio a su hermano subir con las manos en los bolsillos. Se preguntó que la había pasado a Kanon para que estuviera tan afligido.

—¿Estás bien? —inquirió. Kanon suspiró profundamente.

—Creo que Ivonne quiere con ese idiota de Minos —explicó. Saga levantó una ceja e invitó a su hermano a continuar—. El idiota ese decía cualquier cosa y ella estaba ahí, sonriendo como colegiala.

—Déjame adivinar. Mientras Minos era amable y agradable, tú te la pasaste refunfuñando.

—Sí. ¿Y qué? —sostuvo echando su cabello para atrás.

—¿Y en serio preguntas?

—Tengo que hacer algo hermano, voy a perder a Ivonne. Dime —Kanon tomó a Saga por los hombros—. Por favor, contéstame con la verdad. Si te dieran a elegir entre dormir con Minos o conmigo, ¿a quién escogerías?

Saga se alejó de su hermano para luego mirarlo con desagrado.

—¿Qué asco tu pregunta? —dijo el mayor.

—Oye, sé que es un juez. Es el enemigo, lo entiendo. Pero olvida por un momento eso y contesta con sinceridad.

—¿Acaso consideraste que eres mi hermano? —interrogó, la sola imagen era grotesca.

—Sé que uno tiene que apoyar a la familia. Pero…

Kanon no pudo terminar de hablar, Saga se había marchado con bastante brusquedad.

Templo de Aries

Mu y Shaka se adentraban en medio de una charla a la primera casa cuando vieron a un afligido Saga tirado a un lado del mesón de la cocina.

—¿Qué le hiciste, Mu? —preguntó el rubio.

—Yo acabé de llegar —se defendió el otro—. ¿Qué te pasa?

—Kanon insinuó cosas entre él y yo, y ahora estoy traumado.

—¿Qué? —Shaka quiso saber si estaba escuchando bien—. ¿Están seguros de que Kanon ya no se droga? Es más —agregó en voz baja hacia Mu—. ¿Saga aún se droga? Porque parece.

—Te estoy escuchando —bramó el gemelo poniéndose de pie.

—Pero Kanon no es el único depravado que piensa así —explicó Mu sacando su celular.

—¿Quién más piensa así? —interrogó Saga sorprendido—. ¿Acaso tú Shaka? Ay, no. ¿Tú Mu?

—Claro que no —contestó el lemuriano para luego guardar silencio—. No hasta ahora.

—¡Borra esas imágenes de tu cabeza, Mu! —ordenó Saga en lo que Mu reía divertido.

—No —continuó Aries—. Tenemos un club de fans en el pueblo y una de estas chicas dibuja. Kiki me compartió las imágenes. Miren.

—¿Somos Kanon y yo? —Saga abrió ampliamente los ojos ante la imagen que tenía enfrente donde él y su pequeño hermano se abrazaban de forma inapropiada.

—Hay que felicitar al autor por lo explicito de su trazo —comentó Shaka.

—Que asco —Saga sintió escalofríos.

—También hay una de nosotros dos, Shaka. Mira —agregó Mu.

—Que horror. En serio esa niña tiene mucha imaginación.

—Quiero una explicación de esa foto, Mu —bromeó Saga.

—También hay una de Shaka y tú —continuó el lemuriano mostrando otro dibujo.

—Que asco de ser —susurró Virgo al ver las imágenes.

—Mira, existe un universo donde eres mi perra, Shaka —comentó Saga divertido en lo que el rubio rodaba los ojos.

—Sí, porque en este, tú eres la mía —se defendió el indio y antes de que los otros dos pudieran decir algo agregó—: Y no en el sentido sexual, par de babosos.

—Bueno, las chicas tienen mucha imaginación —dijo Saga caminando hasta la nevera para sacar un jugo—. Seguro también escriben cosas sobre nosotros. Hacen historias perversas y esas cosas.

—Sí. Tal vez en alguna historia —prosiguió Shaka—, tú eres un abusador de inocentes lemurianos.

Saga y Mu se echaron a reír.

—La leería con gusto —comentó el gemelo.

—En fin. ¿Qué pasa con Kanon? —Mu recordó el por qué llegaron a esa conversación.

—Está cegado con Minos, ya ni siquiera sabe que es lo que dice —explicó el griego—. En serio, temo que cometa alguna estupidez.

—¿Se puede ser más estúpido? —Quiso saber Shaka.

—Parece que sí —contestó Saga.

—¿Qué podría hacer Kanon? —Mu buscaba la forma de ayudar.

—No lo sé, pero intuyo lo peor. —Saga meneó la cabeza y observó lo lejano—. No espero nada bueno.

Continuará.

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Hola, gracias por seguir aquí. Yo igual aprovechando mi inspiración antes de que se vuelva a esconder. Este capítulo iba a incluir más cositas, pero bueno, ya estaba muy largo. ¿Qué será lo que hará Kanon? Eso lo verán en el próximo capítulo jejeje

Monse: Gracias por seguir aquí. Aiacos aparecerá, pero un poco más adelante, no comas ansias. Un abrazo.

Les dejo el link de la canción:

watch?v=410cZw2YI0g&list=RDGMEMQ1dJ7wXfLlqCjwV0xfSNbAVM410cZw2YI0g&start_radio=1

Nos estamos leyendo.